SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.

domingo, 24 de mayo de 2015

LA PARTITURA DE MI VIDA

A veces me quedo quieta y me observo. He descubierto así el manantial de la vida eterna, la existencia de mi propia consciencia, más allá de lo que hay en mi mente, y me he dado cuenta de que la música es uno de los caminos que me ayudan a llegar más rápido a mi espacio sagrado. Si bien el silencio es como un océano exquisito que me permite contactar con mi propio cielo, también la música puede ser el tren que me transporte hacia mi mundo interior... Aunque a veces también me lleva a los recuerdos, que nada tienen que ver con ese lugar que hallo dentro de mí, sin embargo, esos mismos recuerdos, unidos a las emociones que los acompañan, me sirven de materia prima para poder escribir, así que no los desecho, para nada, sólo soy consciente de que sólo son parte de alqo que ya no existe, aunque son un buen material para trabajar. Así pues, la música es un especial y mágico componente en mi poesía, mis cuentos, mis reflexiones, en definitiva...en mi propia vida...

Descubro melodías nuevas constantemente, me llegan como límpidas gotas de lluvia clara, que alimentan a mi espíritu, lo nutren de la magia que destila cada nota, cada voz, cada instrumento, y cada sensación que despiertan en mí es como el nacer de una estrella que comienza a brillar en mi propio universo.
Sólo la música despierta en mí algo que no sabría cómo definir, es como una transformación, una reconexión con algo indescriptible, inefable, algo que me envuelve y me eleva, que me hace sonreír, que me desnuda de todo lo que no soy, de todo lo que no sirve.



Y cuando estoy en mi presente, en mi presencia, en mí misma, fuera de todo lo que no sea mi propio Ser, la música se convierte en aire, y siento que puedo moverme grácil, como si volara, entre cada sonido que respiro. Es como si la atmósfera fuera una creación divina de sonidos celestiales del cual yo misma empiezo a formar parte, como si fuera un pequeño pedacito de esa misma música.
En ocasiones esa misma fuerza de la que dispone la música que estoy escuchando, me empuja a danzar a su ritmo, para poder estar en su partitura, entre sus notas, entre sus ritmos, susurros, voces, cánticos, y entonces yo ya no soy sólo este cuerpo de mujer que se entrelaza con los sonidos que siente, sino que soy un alma etérea, un pequeño fragmento de brisa, aroma de cristal que se experimenta siendo melodía...

Por eso siempre he afirmado que mi historia tiene banda sonora, y que la partitura de mi vida está compuesta por un sinfín de notas de colores, gotas de música y universos de amor que se configuran entre sí como un gran paraíso donde me encanta reposar, descansar de todo lo que en el exterior puede y consigue perturbar mi calma.

Así, inmersa en ese lugar sólo mío, me encuentro con una parte de mí misma que eclosiona para salpicarlo todo de letras, palabras, expresando así todo lo que el lenguaje le permite, creando poesía, cuentos y reflexiones con la música que ha quedado impresa en la partitura de mi Ser, y la que forma parte de lo que soy, y la que voy descubriendo en mi presente, nuevas formas musicales que me cautivan, me enamoran, me emocionan, y me hacen incluso derramar lágrimas por la belleza de cada sensación que danza dentro de mi corazón cuando me entrego a la música...

Y siempre seré parte de ella, una pequeña nota más que suena y suena, sólo porque sonar es existir, sólo porque todos somos música...


Arael Elämä Araham

jueves, 21 de mayo de 2015

QUIERO SER AMOR


Injusticias, maltratos, miedo, dolor, agonías, perdición, hambre, desolación, surfimiento, rencor, ira, rabia, desazón, ansiedad, depresión... ¡Basta!

Hoy he limpiado las llagas de mi piel, las que se marcaron con cada una de esas palabras convertidas en una realidad palpable y visceral. No quiero tapar mis ojos, pero he comprendido que llorar por todo eso no soluciona mucho, y que ser parte activa desde la indignación sólo me convierte en una herramienta más de la rabia que en mi interior se gesta ante tales atrocidades.

Miro a mi alrededor y siento cada herida como si fuera mía, cada lágrima, cada temor... Por eso, he decidido que sólo quiero ser amor...

Desde la inocencia que aún conserva mi alma, desde la ingenuidad que algunos consideran insultante y poco interesante en un paradigma donde sólo importa ser solvente, poderoso o eminente, desde mi parte más pura, la que todos conservan y algunos rechazan, desde lo que soy en lo más profundo de mí, ya no separo, ya no condeno, sólo anhelo que todo sea como siento en mi interior cuando me veo, cuando logro tocar un mundo que podría ser el nuestro...



Quiero ser amor, para colarme en cada beso, en cada abrazo, en cada gesto de calor, en cada caricia, en cada ilusión y crear amor donde haya desamor. Quiero ser tu alegría, tu voz, tu corazón, quiero estar en las sonrisas, en las miradas que aún conservan la esperanza grabada en sus pupilas, y en las que ya la perdieron deseo ser amor para devolver la fe a sus almas, a sus vidas, para que griten ¡soy libre!, y dejen atrás el equipaje del ayer que tanto pesaba en su senda adormecida...

Quiero ser amor para ser como el viento, tocarte y bendecirte para que despierte tu Ser y se alce fuerte ante todo lo que no sirve, para que el mundo entero abra sus alas de ángel, para que el sol brille con fuerza con todo lo que significa ser luz y pureza, para que volvamos a ser niños inocentes, y los sueños regresen marcando nuestros horizontes...

Quiero ser amor para celebrar y reír por la elección de una existencia divina, sagrada, respetada y amada por cada ser, por cada alma, sin que nada, ni nadie enturbie la felicidad soñada y realizada, y borrar con mis versos todo el desconsuelo, dando un paso al presente, apartando los velos de la mentira y vivir en una presencia límpida y manifiesta, bella, liberada y tranquila...

Quiero y deseo ser amor y que tú lo seas, que todos lo seamos, que los colores brillen como los luceros, que las estrellas canten, que el cielo entre en nuestra tierra para iluminarnos, que el ser humano por fin consiga ser Humano...

Quiero que el amor se entrelace entre nuestros corazones y que al respirar nos nutra el aroma de la esencia cristalina que nuestros cuerpos emanen...

Quiero ser Amor... Soy Amor... Eres Amor...

Mira dentro de ti, ahí está la clave para elegir, para la transformación, para accionarnos desde la integridad del Ser, pues cada acto del ego sólo alimenta aquello que nos causa rabia y miedo...


Arael...

domingo, 17 de mayo de 2015

INOCENCIA


En un lugar que no recuerdo, un lugar donde todo es muy distinto de este mundo, un lugar donde las almas esperan para encarnar, un pequeño Ser que nunca había venido a la Tierra le comenzó a preguntar todas sus dudas a un alma que llevaba mucho tiempo yendo y viniendo del planeta azul. Era un alma experta y podía responder a todas sus preguntas con total seguridad.



-¿De quién es la Tierra? - preguntó en primer lugar.

-¿Por qué me preguntas eso, pequeño Ser?

-Porque he visto cómo sus habitantes se pelean por algunos lugares, cómo se crean guerras por ciertos territorios, y me he dado cuenta de que las personas tienen que dar algo a cambio de un espacio para vivir y desarrollarse.

-Así es, mi querido amigo, en la Tierra, los humanos no son como los seres de tu realidad, luchan por poseerlo todo, creo que incluso están comprando porciones de la luna.

-¿Y por qué desean tener en su posesión esos pedazos de su planeta, o de la luna? La Tierra no es de nadie, es de todos.

- Porque los humanos son avariciosos, necesitan competir entre ellos, demostrando su valía a través de sus logros materiales, y buscan su superioridad y su poder sobre los demás para sentirse fuertes y triunfadores.

-Pero eso no tiene ningún sentido, he visto cómo anhelan el amor y sin embargo, lo entierran en lo más profundo de ellos mismos cuando humillan a sus compañeros, cuando los sacrifican, o incluso cuando los despojan de aquello que les ayuda a sobrevivir o a realizarse y ser felices. Incluso he visto cómo maltratan a sus amados hermanos pequeños, a los que llaman animales y a los que torturan, o sus crueles ataques a los bosques, selvas, mares, a los que tratan con tanto desprecio al invadirlos y saquear sus recursos en su propio beneficio.

-Es algo muy complejo, ellos arrastran una serie de programaciones en su mente que no les permite darse cuenta de que están yendo por un camino largo y difícil, una senda de dolor que les ha encarcelado.



-¿Cómo te sentías tú cuando eras humano?

-Tuve muchas vidas, y en cada una de ellas experimenté condiciones muy distintas, pero en todas ellas siempre busqué amar por encima de todo.

-¿Ves? A eso me refería, los humanos son como nosotros, aman, son almas que se aman entre sí, ¿por qué no actúan entonces guiados por el amor?

-Porque ellos aman, pero no lo recuerdan, se han olvidado de su amor hacia ellos mismos, y hacia los demás, no saben lo que es el amor de verdad, lo han confundido con la necesidad de poseer al ser amado, sea éste quien sea, o sea lo que sea. Cuando aman necesitan controlar ese sentimiento, creen que amar conlleva sufrir, que amar les da derecho a ser dueños de lo amado, y por eso se desatan guerras por territorios que aman, o sufrimiento cuando el ser amado no está junto a ellos.

-¿Por qué?

-Porque la condición humana así lo ha requerido hasta ahora, y cuando naces en Gea te olvidas de todo y vives bajo un paradigma que va incluído en la plantilla o cuerpo físico que has escogido. Ese humano que eres es entonces como un traje que funciona a través de una serie de estructuras mentales de manera automática, y reforzadas por una matriz, o malla que las impulsa de manera colectiva, y tú, como Ser, debes aprender a vivir desde ese humano pero sin que él tome el control sobre ti, pues si lo hace, te será muy difícil manifestarte y activarte en tu misión.

-Entiendo, pero no sé con qué objetivo sucede eso, es demasiado absurdo.

-Sí, para ti puede parecer absurdo, pero esto comenzó a suceder en un principio con el objetivo de experimentar, hay muchas realidades y ésta era una más, sin embargo, algo cambió y ahora el propósito es entrar en el papel que has escogido y que está sujeto al humano que serás, cumpliendo las normas establecidas, las heredadas por la memoria emocional ancestral, las programaciones individuales y colectivas, y en tu caso, así como en el de otros muchos, conseguir desestructurar todo eso para dar paso a un nuevo ser humano, libre de ese paradigma y en la plenitud del amor incondicional.

-Pero todo ese proceso ayudará a la humanidad ¿verdad?

-Sí, por eso requieren de la presencia de seres de otra realidad donde el amor incondicional es un hecho, para así reforzar toda esa transformación.

-Entiendo, y por eso estoy dispuesto a ir, porque la fuerza del amor me impulsa a expandirlo entre todos ellos.

-Exacto, eso es.

-¿Y tú? ¿Volverás?

-No. Yo me quedaré aquí y te guiaré, seré como un maestro que te orientará y apoyará en tu misión, contactaré contigo en el momento adecuado, pero siempre estaré pendiente de ti, aunque no me sientas o no me recuerdes.

-Esta será la primera vez que iré, espero que mi olvido no impida que pueda llevar a cabo mi tarea.

-Tendrás dos vidas de prueba para aprender a ser un ser humano, para adaptarte, pero la tercera será de actuación.

-¿Pero iré solo? Allí abajo sé que me puedo sentir muy desolado, he visto cómo viven y cómo sufren los humanos por ese sistema que han creado, me gustaría contar con alguien encarnado, alguien que me ayude a recordar y a sentirme amado, alguien que me ame, eso me dará fuerza.

-Lo sé, por eso irás con tu doble, con otra parte de tu Gran Ser.

-¿Con ella?



-Sí, pero primero irás tú, siempre serás tú el primero.

-Está bien, pero, ¿ella podrá guiarme? ¿Cómo la reconoceré?

-Sí,ella te guiará, su función será la de impulsarte en tu misión, y tu función será impulsarla a ella, juntos podréis crear campos energéticos enormes, y alcanzar a las almas que estén deseando liberarse de las ataduras de la tercera dimensión. Así, funcionaréis como dos catalizadores, dos puntos de luz que juntos se potencian, así como dos tormentas juntas generan más cantidad de energía. La reconocerás cuando estés listo para hacerlo, no antes, y eso dependerá sólo de ti.

-¿De mí? Creo que será muy difícil, creo que la buscaré desde que la empiece a sentir dentro de mí, porque ella y yo estamos unidos desde siempre, porque hemos experimentado en otras realidades juntos, porque ella soy yo, y allí abajo no sé cómo podré soportar como humano su ausencia, aunque no sea real, aunque sólo sea ilusioria.

-Sí, pero sólo podréis reconoceros completamente si ambos sois conscientes de quiénes sois.

-Lo sé, pero aún así, sabiendo que ambos experimentaremos lo que somos siendo humanos, y que no recordaremos nada, sé que es importante que estemos allí, porque a pesar de todo, merece la pena estar en este proceso de la humanidad y quiero ser partícipe.

Ese pequeño Ser estaba dispuesto a olvidarse de sí mismo por amor a la humanidad, para estar en su gran salto, para participar de él, para amar...

Y decidió ser un voluntario más, aunque no conocía todavía lo qué le esperaría, qué vida experimentaría, cómo sería su personalidad ficticia, cómo sería estar dentro de un vehículo que dominaría sus decisiones, sus sensaciones, sus pensamientos, pues aunque lo supiera con antelación, ser un ser humano sería mucho más difícil de lo que hubiera podido suponer antes de su encarnación...

Y entonces, fue expulsado por un gran tubo flexible, que le succionaba hacia su final luminoso, ondeando como una montaña rusa. Cuando llegó a la luz, de pronto se halló en un pequeño cuerpecillo, dentro del vientre de una mujer.



-¿Cómo puedo caber aquí dentro? - se preguntó, pues él, como pequeño ser, era de una proporción mucho mayor que el cuerpecillo de aquel diminuto humano. Pero pronto se amoldó y acostumbró a sentirse dentro de quien iba a ser, y al mismo tiempo conectado a otra parte de sí mismo y a su Gran Ser.

-No temas – escuchó – Todo saldrá bien, comienza la aventura...


Arael Elämä Araham

sábado, 16 de mayo de 2015

MASCARAS


Te miré, rostro de mujer esquiva, vi tus arrugas, tus ojos cansados, tu pelo canoso, tu desnudez, tus complejos, tus miedos, tus inseguridades, sí, te pude ver al completo, y leerte, saberte, notar tu vulnerabilidad, tu fortaleza, tu sensibilidad, tu desasosiego, tus anhelos…

Al principio no quise aceptarte, eras demasiado frágil, demasiado inocente, demasiado soñadora, y tu belleza era insípida, casi imperceptible, invisible.
Y entonces apareció alguien, un espejo, un reflejo que me mostró tu verdad, y desvestida de todos tus trajes vi las sombras que se ocultaban en tu mirada iluminándose con tus sonrisas.


Todo era perfecto en ti, todo era hermoso, todo era increíble, descubrí que eras una diosa llena de amor, una deidad vestida de mujer humilde que se peinaba el corazón con melodías expertas y nuevas dibujadas en su alma, que se deleitaba con pasiones fabricadas con letras, y se adormecía con su voz aterciopelada, que se escapaba desde su Ser hasta algún lugar del cielo, donde los ángeles le cantaban y la acompañaban.

Y te pregunté por qué te estaba contemplando y viendo tanto amor naciendo desde tu pecho.

- Porque ya están cayendo las máscaras –me dijiste.

- ¿Máscaras? ¿A qué te refieres?

- Antes tu mirada se distraía con las mentiras de tu mente, aquella instauradas desde hace tanto tiempo que creías que eran ciertas. Pero las certezas de antaño se han ido derrumbando poco a poco, y lo que considerabas bello resultó ser insulso, y lo que creías que era poco importante, se convirtió en lo más puro.

- ¿Y eso por qué ocurrió? ¿Qué ha cambiado en mí?

- Sucedió porque formaba parte de tu elección, tú lo elegiste así, decidiste ver más allá de la mendacidad de un mundo cuyas creencias e ideas ya no resonaban en tu corazón, así que tu Ser te impulsó a elevarte por encima de todo aquello y ampliar tu visión. Ahora no ves seres humanos, ves espíritus que experimentan dentro de cuerpos materiales, seres que están emergiendo, buscando su lugar para así transmutar los pensamientos limitantes de su mente.

- ¿Y tú quién eres en realidad?

- Soy una porción de un Ser que respira desde tu cuerpo, una esencia que desprende su aroma de cristal a través de tus ojos, un gran amor que se nutre a sí mismo y se regenera eternamente dándose sin más.

- Hace un tiempo no me gustaba verme reflejada en el espejo, ahora cuando me miro te veo a ti. Doy gracias por estar conectada contigo, por sentirte, por conocerte, por haber comprendido la bendición que es estar aquí siendo quien soy.

- Entonces das gracias por ser tú misma, por amarte, por haberte reencontrado, por haber dado con la diosa que llevas dentro, y yo te bendigo por ser valiente, por estar en este mundo, por darte, por entregarte por fin a tu Ser…

Así comprendí que todos llevamos varias máscaras y que van desprendiéndose una a una para dar paso a la única imagen real de lo que somos, y cuando eso ocurre, todo se transforma por completo…

Respiro desde mi Ser… amo desde mi Ser, soy desde mi Ser… Creo desde mi Ser… Todo está bien…

Arael Elämä Araham

jueves, 7 de mayo de 2015

EL ÚLTIMO VELO



Estaba durmiendo, como cualquier noche, sumergida en sus sueños. La placidez se dibujaba en su rostro relajado, mientras su cuerpo frágil permanecía inmóvil bajo las sábanas. Una almohada entre sus brazos, otra detras de su espalda.

Una ráfaga tenue y silenciosa de luz blanca, una energía intensa pero que llegaba sutil, comenzaba a desprenderse desde su pecho, como si se iniciara un proceso en el que se encendía lentamente algo dentro de ella. Poco a poco, esa luz se fue propagando por cada chakra de su cuerpo, que comenzaba a refulgir grácilmente. En su dormitar profundo, ella permanecía ajena a lo que estaba sucediendo.

Repentinamente, la energía brotó súbitamente y se desbordó, despertándola de golpe. Se sentía envuelta en una gran llamarada que parecía catapultarla hacia la disolución de sus partículas, convirtiéndola en pura luz. Tenía miedo, su pecho ardía, por encima de su cabeza una gran espiral lumínica giraba y giraba, no había ningún lugar de sí misma que no estuviera hirviendo en aquel resplandor. Sus sensaciones eran extremadamente agudas y sentía que iba a desmayarse inmediatamente. El temor a desaparecer se apoderaba de ella, intensificando las sensaciones que estaba experimentando, no se veía preparada para disolverse en aquella masa de luz. La vibración de aquella flama era muy elevada, y su cuerpo físico parecía no lograr sostenerse en aquello que la rodeaba. No entendía lo que le estaba ocurriendo.



Respiró profundamente, sintiendo la energía que brotaba desde ella misma y que la unía con algo más elevado. Era como estar traspasando una barrera dimensional, como estar marchándose de la realidad tridimensional, así que trató de calmarse y de hacer respiraciones conscientes, permitiéndose vivenciar aquello desde la belleza y el amor que conllevaba sentirse rodeada de luz, aunque pareciera estar quemándose dentro de ella.

Poco a poco, fue apagándose la enorme llamarada, como regresando a ella, a su interior. Sin embargo, había una conexión a través del chakra corona y a esas alturas sabía perfectamente que la información había llegado hasta ella, hasta su Ser, sin haber sido procesada por su mente, sin haber sido filtrada, y pronto comenzaría a ver destellos de ésta haciendo caer algún velo posteriormente.

Ya más equilibrada, más serena, se sentó en la cama y se puso la mano en el corazón.

- Una vez más esta experiencia, una vez más he sentido esto que no entiendo, una vez más sé que en pocos días voy a ser más YO, menos personaje, pero mi personalidad, mi pequeño yo, está cada vez más asustado. ¿Cómo desenvolverme en este mundo de tercera dimensión desde el Ser? Aún no sé qué ocurrirá, no sé en qué medida el Ser controlará el vehículo, pero sé que debo permitir que suceda.

El tiempo transcurrido hasta el momento sólo había sido el sustrato que la ayudó a ver cómo caían los velos, las máscaras, las mentiras que su mente guardaba celosamente como verdades, siendo en realidad limitaciones que le impedían comprender lo que existía más allá de lo aparente.

Para el personaje era difícil aceptar que nada de lo que había creído hasta el momento era tan real como deseaba, o más bien, que no todo era como lo había interpretado, así que la lucha por mantener la idea de que la realidad era la que estaba mostrando su mente, dentro del paradigma en el que ésta se movía, era agotadora y difícil, casi incesante.
No quería continuar en aquella batalla, había decidido, exahusta, rendirse al Ser, dejar de resistirse, porque era ya demasiado lo vivido, demasiado lo sufrido, demasiado el esfuerzo que suponía tener tanto miedo.

¿Qué podía suceder si permitía que su cuerpo físico se envolviera en esa llamarada tan fuerte que la envolvía hasta el final?
¿Qué era lo que ocurriría si se rendía a aquella experiencia por completo? ¿Acaso moriría su avatar?

Ya era el momento de averiguarlo, ya era el momento de que el último velo, ese que tanto le había costado dejar atrás, cayera por fin y se liberara del engaño, de la falsa apariencia, pues tal vez, lo que hubiera al otro lado fuera maravilloso, hermoso, lo mejor que podía acontecer en su vida...

Sólo había una manera de saberlo... trascendiendo el miedo...

Arael Elämä Araham

viernes, 1 de mayo de 2015

AQUÍ ESTOY

Sumergida en mis propios silencios , los cuales contienen todo el misterio de la infinita sabiduría que se halla en mi Ser, en el Ser de cada uno de nosotros, he encontrado la manera perfecta para expandirme.
Las palabras sólo son pequeñas semillas de amor que se dibujan ante mí, mostrándome un lenguaje de signos y símbolos que intentan transmitir todo lo que contiene un punto infinito que se oculta dentro de mí. Brillando y vibrando, pulsando su rítmico sonido eterno, me impulsa a ser cada vez más una parte más activa dentro de lo que soy en realidad. Y no hay fuerza que pueda pararme, no hay nada que logre detener ese fuego lumínico que soy, porque recién empieza a a marcar el camino que ya había trazado para mí, y su poder es inconmensurable.

Ahora todo tiene un significado diferente, ya no hay confusiones, no hay dogmas, no hay límites, sólo infinitas posibilidades, no más paradigmas basados en creencias esclavizantes...

Se rompió el yugo, las cadenas se han diluido como agua, el viento es mi aliado, rige mi destino mostrándome las coordenadas de mi futuro, de mi presente, todo ocurre a la vez, todo es, todo es posible, y nada es lo que parece...

Aquí estoy, frente a una realidad aparente, llevando conmigo mi propia verdad, una que me ha conducido hasta mi origen.



Pero ahora todo es distinto, nada es igual, ni el amor, ni el odio, ni la rabia, ni el rencor, ni las normas, ni lo que creía que era cierto, ni siquiera mi personalidad es real. Aunque a la vez, todo lo es, pues está creado como un campo holográfico, para experimentar. Sin embargo, quiero salir de esta dualidad, quiero unirme al todo, ser un todo no dividido, y ese es mi propósito.

Nada es en verdad distinto, todos partimos del mismo origen, por tanto, no hay separación entre todos nosotros, sólo hay más o hay menos consciencia de quiénes somos, hay más o menos recuerdos de lo que somos, pero ni tú, ni yo, somos especiales, ni diferentes, y por eso, sólo el amor puede regirnos, pues el amor sólo une, nunca divide.

Hoy exploto, me expando, como una flor que florece y que deja ir sus semillas, las esparzo, las dejo ir, las libero de mí, para volar, para pasar a otra etapa, ha culminado un proceso, pero comienza otro.

Mi Ser me habla, me explica todo sobre mí, aquello que puedo comprender y aquello que no soy capaz de procesar queda guardado en mi corazón, el centro de mi Alma, preparado para ser descifrado cuando llegue el momento adecuado.

La fusión en mi interior se ha dado, él, y yo, somos uno en mí, dualidad transformada en unidad, opuestos que se han amado y perdonado, amor puro que ha iluminado toda la oscuridad, pues ésta sólo ha sido parte del camino hacia la verdadera luz interior.
Ahora sólo queda que permita que el deseo haga su labor, pero el deseo sin el miedo, para que no haya obstáculos, para que pueda dar este salto.
El temor ha sido mi aliado, él me ha ayudado a integrar también aquello que parecía ser malicioso, aquello que algunos llaman sombra. Todo lo que me ha hecho daño, me ha hecho más y más fuerte, y ahora sé que soy invencible, pues este cuerpo sólo es un avatar, un vehículo que me permite respirar este aire, estar en este espacio dimensional, pero yo, mi verdadero yo, es inmortal.

Y si todo está dentro de mí, no necesito nada, si el amor nace desde mí en mi presencia divina, si soy una deidad que se abrió paso a pesar de estar encerrada en la materia, nada puede realmente hacerme sufrir, el dolor es falso y puedo decidir.

Y hoy, que estoy aquí y ahora, decido que el amor será siempre quien dirija mi vida, hoy me hago responsable de mí, de mis emociones, de mis sentimientos, de mis aprendizajes, de lo que recibo, de lo que doy, de lo que interpreto y percibo...

Y te amo, te amo a ti, igual que me amo a mí, te amo porque no puedo hacer otra cosa que amarte, sin diferencias, sólo con la particularidad de que cuanto más me acerco a ti, más profundo siento este amor y más te recuerdo.

Arael Elämä Araham.

lunes, 27 de abril de 2015

EN EL MUNDO PERDIDO EN EL QUE NADIE MIRA

No sé quién eres, mujer vestida de mí, no sé qué quieres que sepa sobre ti, no sé por qué estás aquí conmigo, frente a mí, ni qué deseas mostrarme, pero hoy, hoy sí quiero que me hables, sí deseo que me expliques por qué mi paso ahora es solitario, frío, y por qué cuando miro a mi alrededor todo me parece extraño, grotesco, sombrío. No me siento sola, ni vacía, sino forastera de mi propia tierra, caminante de lagunas de aguas cristalinas, ave de alas que me elevan y me enseñan a ver la vida desde otras perspectivas, mujer que no es mujer, sino personaje de cuentos y leyendas adormecidas...
Dime mujer que me acompañas, ¿por qué mi mirada ya no ve los colores como láminas de tonos diversos que se muestran sencillos y tenues, que me inspiran? Dime ¿por qué ahora son luces que brillan y se arremolinan como mariposas que me cautivan? ¿por qué soy una mente perdida que se disculpa por ser lo que otros consideran una mentira?

Vagando entre los mundos de los sordos de corazón, de los ciegos de alma, me escondo de las injustas palabras, de los juicios y las desidias, de las incomprensibles circunstancias que crean otros, como si mi existencia se diluyera en una burbuja hecha de sueños, de cristales que se encienden y que iluminan mi camino, cubriéndome de flores, de perfumes que me trasladan siempre hacia las luces de los nuevos colores que tanto me fascinan. Pero en ocasiones, me atrapo vislumbrando vagamente los resquicios de lo que era, reflejados en los que a veces, por unos instantes, me acompañan.



Sólo el miedo me cubre de las heridas que sanan las caricias de los ángeles que me cuidan, sólo el miedo me devuelve a ese mundo perdido en el que no miran, no ven, no respiran, sólo divagan, critican, siempre en el buen intencionado egoísmo, que justifican como generosidad, como consejo para que otros elijan algo que no eligen, para que otros cambien de una mentira a otra mentira, para que nadie cree y todos, simplemente, sigan, persigan, aquello que se inventa para que sólo haya una salida, volver a ser una mota más flotando en el mundo perdido en el que no miran, sólo suspiran por alcanzar metas inalcanzables, sugeridas por los mismos que no permiten que las alcances, en la rueda del ratón que sólo quiere continuar rodando y rodando, para no llegar nunca a nada.

Mas no pertenezco a nada, ni a nadie, ni a ningún lugar, como el viento, como el aire, como el éter, y cuando sabes que eso es lo único importante, que las cadenas del miedo pueden romperse, que puedes liberarte, vuelas y vuelas, lejos del mundo perdido en el que nadie, absolutamente nadie, sabe quién es, ni lo que hace, en el que nadie se reconoce a sí mismo, en el que es más fácil culpar que ser consciente y responsable, en el que es más fácil etiquetar, incluso al amor, en el que es más fácil buscar fuera de uno mismo lo que hay en nuestro interior...

Soy un ser completo, mujer que me miras vestida de mí, no necesito nada, ni a nadie, más me nutro del amor que soy, del amor que doy, del amor que recibo, del amor que se expande desde los corazones de quiénes ya saben, sí, ya saben que no pertenecen a ese mundo en el que no mira nadie.

Leí, investigué, amé, pero hoy sé que sólo puedo volar junto a quiénes son libres, libres de su pasado, libres de sus pesares, libres de su pequeño yo, libres del yugo de su equipaje, libres de la inconsciencia, de la torpeza de sus creencias esclavizantes...

 
El desapego es el aprendizaje más duro y más agonizante que he experimentado, y en cada momento en que aprendía a no apegarme a lo que deseaba tener y amar, fui dando pasos de gigante, descubriendo que, cuanto más lo lograba, más amor podía ser, más lograba dar, más llegaba a comprender.

En el pasado, cada vez que me enamoré, mi querida mujer vestida de mí, se desprendió una parte de lo que soy, para alcanzar a la persona amada, olvidándome de mi esencia, de amarme, de saberme, y ahora esos pedazos que creía que no volverían, están de nuevo reunidos dentro de mí.

Me equivoqué tantas veces en esta senda, en el laberinto de este mundo perdido en el que no miran, claro, yo tampoco sabía ver, no sabía mirar, no sabía observar, no conocía mi propio océano, que siempre fue tan profundo..., y es que cada vez que me descubro, también te conozco más a ti, y a él, y a los demás, porque no somos tan distintos los unos de los otros, aunque sí me he dado cuenta de que sólo unos pocos se toman la molestia de amarse y de dejar de juzgar, dejar de buscar.

Dejé de buscar, sí, ahora sólo soy, floto en mi universo, existo, amo y comprendo lo que otros son, pero me alejo, me alejo tanto de este mundo al que ya no pertenezco, que ya no sé si algún día volveré a ser visible para aquellos que amo y aún están caminando sin mirar hacia dentro...


Dime mujer, dime, ¿quién eres? Háblame, cuéntame, ¿por qué cuando miro al espejo siempre te observo contemplarme?

  • Soy tu nueva presencia, tu divinidad, tu yo renacido, tu verdad, soy el todo, tu gran amor, tu luz, tu sabiduría, tu genialidad, tu poesía, tu calidez, tu ternura, tu belleza más pura, tu parte femenina y tu parte masculina, unidas, amándose dentro de ti... Soy tu dios y tu diosa, tu sombra iluminada con la luz de la estrella que nade desde lo más profundo de tu alma, soy... , soy lo que anhelas, porque sólo a través de mí puedes crear, sentir, amar, besar al amor de tu alma, jugar, reír, cantar, danzar, escribir, soy tu musa, tu cuerpo, tu alma, tu ser, tu templo divino, tu espíritu, soy el canto, la voz, la lluvia y el mar, el sol y la luna, soy tus sonrisas, tus lágrimas más claras, aquellas que son la expresión del amor que dices que se derrama porque no puedes albergar tanto en tu alma, soy tu compañera sagrada. Y ahora, ahora camina, mujer humana, vístete de mí, y vive, sal ahí afuera, descalza de todos tus temores, nadie puede arrebatarte nada, porque tú lo tienes todo en ti, porque nada te falta...


Arael Elämä Araham
Eva B.B.

viernes, 10 de abril de 2015

TRANSFORMACIÓN INTERIOR

REFLEXIÓN

Últimamente me he estado fijando en que los conceptos que tenía sobre actitudes humanas se han estado transformando. Hay palabras que antes usaba de una manera y que ahora significan algo más amplio o diferente para mí, es como si mi mente ya no las relacionara con las ideas en que antes lo hacía.

Eso me ha llevado a intentar especificar qué significa lo que quiero decir, o buscar otras maneras de definirlo.
Por poner un ejemplo, me di cuenta de que la palabra “confianza” para mi había ampiado su significado. Mientras que antes solía pensar que confiar en alguien es depositar tu fe en él, ahora siento que confiar es aceptar a esa persona tal como es, y que aunque actúe de una forma inesperada y que pueda no agradarme, la confianza no tiene por qué quedar desfigurada o rota por ese comportamiento inusual o fuera de lo que yo esperaba de esa persona.
Con esa nueva concepción de la palabra, me percaté de que realmente la confianza es la certeza de que amo a esa persona y que puedo seguir amándola haga lo que haga. Es una manera de decir, “confío en ti, aunque sepa que puedes no responder a mis espectativas, y si no respondes a ellas en algún momento, te aceptaré y confiaré en ti de todas formas”.

Ahí el ego entonces me dice “no puedes confiar en desconocidos”, y de hecho cuando hablo de confiar me refiero a algo más elevado, algo que no tiene nada que ver con el mundo de tercera dimensión, sino con el amor incondicional.
Así que tal vez no sea aplicable a la 3D, es decir, no es aplicable al pensamiento que vibra todavía en esa frecuencia, pero sí al pensamiento en el que ya has alcanzado a crear tu realidad de una manera fluida sabiendo con total certeza que no hay cabida en tu mundo para que exista alguien que pueda hacerte daño.

Al igual que la confianza ha sido una palabra que se ha transformado en mi estructura mental, hay otras que también lo han hecho, y más que palabras son definiciones y conceptos.

Otro ejemplo es de las relaciones, sobre todo las de pareja, para mí todo eso ha cambiado tanto que ya no puedo concebir las relaciones de la misma manera que antes.



Ayer mi hija mayor me preguntó si la amaba más a ella que a mis amigos y yo le contesté que el amor no se mide, que el amor es siempre muy grande, pero que las relaciones que tenemos con los demás son las que definen la manera en que se manifiesta el amor que sentimos. El amor hacia mi hija es amor, al igual que el amor hacia mis amigos, pero la relación que nos une, madre-hija es más fuerte y conlleva más apego.

Eso me lleva a pensar que el amor hacia alguien a quien llamaría pareja, es algo muy elevado, es un compartir, una unión en la que ambos caminamos juntos, de la mano, en la que ninguno de los dos depende emocionalmente del otro, en la que el dar y el recibir es un circuito energético y de amor que no deja de girar entre ambos, donde hay una comprensión mutua infinita, pues en ella está también el crecimiento de los dos al aprender del otro, en una complicidad basada en la confianza de la que antes he hablado, y una entrega total y absoluta, mientras que a la vez cada uno conserva su espacio para poder seguir creciendo, y así continuar en ese compartir ese crecimiento en el que ambos se acompañan y se apoyan incondicionalmente.

Sin embargo, podemos amarlo todo, absolutamente todo.

Después de escuchar mi respuesta sobre el amor, mi hija me preguntó si también amaba al aparato de aire acondicionado, riéndose de la afirmación de que lo podemos amar todo, y yo le contesté que sí, que lo amo, porque me proporciona bienestar cuando tengo calor y lo agradezco, y el agradecimiento es parte del amor.

Con este tipo de conversación también me doy cuenta de que no soy la misma persona que era, y eso puede dar incluso un poco de vértigo, pero también sé que hay muchas otras personas que están sintiendo esta transformación dentro de ellas mismas.

Asimismo, también me complace observar lo que otras personas ven de la vida, sus puntos de vista, pues a menudo me ayuda a cuestionarme a mí misma, a modificar conceptos, a plantearme nuevas perspectivas, y eso es muy enriquecedor, por eso me gusta escuchar lo que otros piensan y sienten, saber cómo es su manera de vivir, cómo es su manera de amar, cómo lo describen y cómo interpretan la realidad...

Transformación...

Sí, esa es la palabra, es cierto, metamorfosis, cambio interior, algo ocurre dentro de nosotros, algo que no se ve, pero se percibe, algo que me complace decir que es para alcanzar lo mejor de mí misma, lo mejor de cada uno, un camino que se recorre hacia dentro, un camino increíble y sorprendente.

En ocasiones, cuando me siento triste o nostálgica, o cuando algo me molesta, miro hacia dentro y trato de ver más allá de la emoción, para comprender qué es lo que está ocurriendo ahí para que yo esté sintiendo eso. A ese proceso en el que descubro el pensamiento que ha creado la emoción, le llamo proceso de sanación, tal vez porque cuando logro liberarme de la creencia que sostiene ese pensamiento, me siento sanada, libre, pero también siento que he realizado una transformación más, dejando un espacio más para albergar nuevas ideas, basadas en lo nuevo que está llegando a mí.

Por eso, este cambio en la manera de interpretar la vida o de percibirla, no es más que el reflejo de lo que está ocurriendo dentro de uno mismo, y por eso, para que algo se transforme en el exterior, en la sociedad, en la humanidad, primero debemos transitar por el cambio dentro de nosotros mismos, en lo más profundo de nosotros mismos, sólo así se manifestará ante tus ojos...

Arael Elämä
Eva Bailón.

lunes, 6 de abril de 2015

DIARIO DEL AYER - EL HOMBRE QUE SE FUE

DIARIO DEL AYER
Capítulo 1

El hombre que se fue

En esas hojas de papel escribí sobre el amor, sobre la tristeza, sobre el dolor, sobre los sueños que tanto cuesta conseguir...
Cuadernos y cuadernos con el nombre de lo que mi mente traducía desde mi alma, inonherentes pensamientos de una niña, de una joven que no comprendía el mundo tal y como era, tal y como sigue siendo...
Siempre supe que mis preguntas no eran las mismas que se hacían mis amistades, por eso al final me rodeé de amigos mucho mayores que yo. Parecía que sólo ellos podían comprender la profundidad de mi alma.

Fue difícil para una chica de veinte años vivir desde ese océano y ver a través de él todo un mundo, desde esa perspectiva tan intensa, tan distinta de la de las personas que conocía de mi edad. Ahora todo es diferente, más comprensible, más grácil, tal vez los años y mi propio trabajo interior me han llevado a integrar todo ese mundo profundo sin miedo.

Recuerdo que en aquella época estaba enamorada de alguien, alguien que tenía catorce años más que yo. Era un amor de esos intocables, de esos en los que percibes magia cuando le miras a los ojos, de esos en los que no hace falta que le veas para que sepas que acaba de entrar por la puerta y que está detrás de ti, de esos que sabes que podrían ser lo más maravilloso del mundo, o lo más terrible.
Su mirada era pura, profunda, hermosa, y me recordaba mucho a alguien a quien llevaba en mi alma grabado, pero su corazón estaba demasiado herido para amar, demasiado triste, demasiado enfadado con el mundo, demasiado decepcionado de la vida. Supe enseguida que le amaría en silencio, que me conformaría con su compañía cada vez que nos reuniéramos, que me quedaría con las conversaciones profundas que teníamos, que no me atrevería nunca a decirle lo que sentía.
Y así sucedió.

Y en mis cuadernos escribí la historia de un hombre desdichado, deseando amar y ser amado, un hombre que acabó desapareciendo un día, para entregarse al sufrimiento, a la duda, al miedo. Tal vez por ese atormentado sentimiento de derrota y de conformismo, el alcohol fue su única salida, y su refugio un amor de mi misma edad que no era amor, una de esas relaciones de despecho hacia la vida que al final sólo volvió a dejarle en el vacío profundo de su alma.

Sufrir por alguien a quien amas en silencio, amarle sin que se dé cuenta, verle destruirse, no fue nada fácil, pero fue algo que decidí, algo que mi alma supo que debía hacer, un aprendizaje, un amor que fue amor en la distancia, como un susurro imperceptible, como un dolor punzante que me hizo llorar cuando él se fue, cuando prefirió dejar de sonreír y desdibujarse de nuevo en su mundo decadente.

Amando aprendemos, incluso cuando no somos correspondidos de la manera en que deseamos, y amando crecemos, nos concemos, nos adentramos en nuestra capacidad de dar.

Las experiencias que vivimos nos ayudan a ser lo que somos como personas, nos moldean, nos ayudan a dar los retoques a nuestra personalidad. Si eres confiado, tal vez acabas siendo todo lo contrario, o si eres impulsivo, acabas reteniéndote por miedo a recibir un no como respuesta. Sin embargo, todo lo que he aprendido ha desenvocado en una verdad que no puedo negarme, y es que siempre hay algo inmutable en uno mismo, nuestra verdadera esencia jamás cambia, y el que se muestra como un león, si su esencia era de un ciervo, seguirá siendo un ciervo, y el que se muestra como ciervo, si su esencia es de león, seguirá siendo un león...



Un disfraz no define a la persona, y de veras he visto que realmente las apariencias engañan, nada es lo que parece.

Afortunadamente, sé a ciencia cierta, que todo el mundo merece una oportunidad, aunque vea en su mirada que oculta secretos, que hay sombras que se están escondiendo para no ser descubiertas...

Cuando aquel hombre se alejó, recuerdo haber deseado que estuviera bien, que hallara su paz interior, pues por aquella época comprendía bastante bien las batallas que se libran en el interior de cada uno. Sin embargo, él me enseñó algo que no sabía, y es que tenemos siempre dos caminos, huir de nosotros mismos ahogándonos en nuestro rechazo al mundo, a la vida que nos ha tocado vivir, negándonos así el amor más puro y verdadero para echarnos a los brazos de una ilusión que nos rescate de la soledad que hay en nuestro interior, o bien aceptar desde al amor quiénes somos, por qué estamos aquí, y agradecer lo que hemos vivido, lo que estamos viviendo, abriéndonos así a maravillosas posibilidades que ni siquiera somos capaces de imaginar...

En ese momento no comprendí la importancia de lo que había aprendido, sin embargo, nunca olvidé lo bueno que me aportó sentir aquel amor, un amor que nació de mí, un amor que yo sí pude, y puedo sentir sin que se contamine con nada.

En realidad nada ocurre por casualidad, y hasta aquella persona que menos te esperas, puede remover algo muy grande dentro de ti, y puede haber llegado a tu vida por algo que es increíble, y no hace falta que mantengas ninguna relación especial con esa persona, nada de eso, simplemente, ha llegado para mostrarte algo, aunque no siempre lo sepamos ver en el momento adecuado.

Así que, no te distraigas, presta atención a la señales, porque a veces, la mente interpreta la realidad de una manera equivocada, a su propia conveniencia, y luego resulta que el corazón sólo deseaba mostrarte a una persona, enseñarte su alma, como si te estuviera presentando a un amancer, para que en su belleza puedas contemplar la gran sabiduría que se esconde en cada universo humano, incluyendo el tuyo, sobretodo en el tuyo.

Cuando llegó el momento, solté aquel apego con aquel hombre que tanto me hizo sentir, y a los pocos meses conocí a una persona que me demostró lo que es el amor en pareja de una forma maravillosa.

Arael Elämä
Eva Bailón