SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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viernes, 1 de mayo de 2015

AQUÍ ESTOY

Sumergida en mis propios silencios , los cuales contienen todo el misterio de la infinita sabiduría que se halla en mi Ser, en el Ser de cada uno de nosotros, he encontrado la manera perfecta para expandirme.
Las palabras sólo son pequeñas semillas de amor que se dibujan ante mí, mostrándome un lenguaje de signos y símbolos que intentan transmitir todo lo que contiene un punto infinito que se oculta dentro de mí. Brillando y vibrando, pulsando su rítmico sonido eterno, me impulsa a ser cada vez más una parte más activa dentro de lo que soy en realidad. Y no hay fuerza que pueda pararme, no hay nada que logre detener ese fuego lumínico que soy, porque recién empieza a a marcar el camino que ya había trazado para mí, y su poder es inconmensurable.

Ahora todo tiene un significado diferente, ya no hay confusiones, no hay dogmas, no hay límites, sólo infinitas posibilidades, no más paradigmas basados en creencias esclavizantes...

Se rompió el yugo, las cadenas se han diluido como agua, el viento es mi aliado, rige mi destino mostrándome las coordenadas de mi futuro, de mi presente, todo ocurre a la vez, todo es, todo es posible, y nada es lo que parece...

Aquí estoy, frente a una realidad aparente, llevando conmigo mi propia verdad, una que me ha conducido hasta mi origen.



Pero ahora todo es distinto, nada es igual, ni el amor, ni el odio, ni la rabia, ni el rencor, ni las normas, ni lo que creía que era cierto, ni siquiera mi personalidad es real. Aunque a la vez, todo lo es, pues está creado como un campo holográfico, para experimentar. Sin embargo, quiero salir de esta dualidad, quiero unirme al todo, ser un todo no dividido, y ese es mi propósito.

Nada es en verdad distinto, todos partimos del mismo origen, por tanto, no hay separación entre todos nosotros, sólo hay más o hay menos consciencia de quiénes somos, hay más o menos recuerdos de lo que somos, pero ni tú, ni yo, somos especiales, ni diferentes, y por eso, sólo el amor puede regirnos, pues el amor sólo une, nunca divide.

Hoy exploto, me expando, como una flor que florece y que deja ir sus semillas, las esparzo, las dejo ir, las libero de mí, para volar, para pasar a otra etapa, ha culminado un proceso, pero comienza otro.

Mi Ser me habla, me explica todo sobre mí, aquello que puedo comprender y aquello que no soy capaz de procesar queda guardado en mi corazón, el centro de mi Alma, preparado para ser descifrado cuando llegue el momento adecuado.

La fusión en mi interior se ha dado, él, y yo, somos uno en mí, dualidad transformada en unidad, opuestos que se han amado y perdonado, amor puro que ha iluminado toda la oscuridad, pues ésta sólo ha sido parte del camino hacia la verdadera luz interior.
Ahora sólo queda que permita que el deseo haga su labor, pero el deseo sin el miedo, para que no haya obstáculos, para que pueda dar este salto.
El temor ha sido mi aliado, él me ha ayudado a integrar también aquello que parecía ser malicioso, aquello que algunos llaman sombra. Todo lo que me ha hecho daño, me ha hecho más y más fuerte, y ahora sé que soy invencible, pues este cuerpo sólo es un avatar, un vehículo que me permite respirar este aire, estar en este espacio dimensional, pero yo, mi verdadero yo, es inmortal.

Y si todo está dentro de mí, no necesito nada, si el amor nace desde mí en mi presencia divina, si soy una deidad que se abrió paso a pesar de estar encerrada en la materia, nada puede realmente hacerme sufrir, el dolor es falso y puedo decidir.

Y hoy, que estoy aquí y ahora, decido que el amor será siempre quien dirija mi vida, hoy me hago responsable de mí, de mis emociones, de mis sentimientos, de mis aprendizajes, de lo que recibo, de lo que doy, de lo que interpreto y percibo...

Y te amo, te amo a ti, igual que me amo a mí, te amo porque no puedo hacer otra cosa que amarte, sin diferencias, sólo con la particularidad de que cuanto más me acerco a ti, más profundo siento este amor y más te recuerdo.

Arael Elämä Araham.

jueves, 9 de octubre de 2014

LA MUJER DE LOS HARAPOS


La mujer iba descalza. Su atuendo se desvanecía y confundía entre la multitud, expuesto sobre su piel de belleza austera, sombría hermosura tapizada de dogmas, de capas y capas de injustas y banales torpezas, construidas por los herejes de la vida, ateos de la verdadera causa humana que se halla en las almas puras.

Sus manos, enrojecidas por el arduo trabajo, ocultaban su magia, su amor, su dulzura suave, mostrando en su lugar la rudeza y aspereza del tacto de su dolor compungido entre sus dedos.

Sus ojos dibujaban la ternura en cada mirada, su rostro agotado emergía entre la pobreza de su aspecto, pues su luz irradiaba lo que su interior guardaba como tesoro cubierto de indigencia y de penuria.

Su paseo entre la multitud era lento y pausado, enfrascado en el último suspiro que la acompañaba, dispuesto a ser el aliento más perpetuo de su vida, el único que su cuerpo regalaría a los que la amaban.

  • Señora, señora, ¿quiere usted un penique?, tenga -le dijo un chiquillo bien educado, vestido de una opulencia que desentonaba con la grácil apariencia de la mujer, y apiadado de ella, tal vez porque también se vio magnetizado por ese resplandor que se escapaba entre los poros de la descuidada piel de la señora.

  •  Gracias, muchacho, que Dios te bendiga. -pronuncio su voz perenne y deliciosa bajo una sonrisa colmada del amor más puro que jamás vería aquel chiquillo inocente.

Siguió su paso hasta llegar a un camino de tierra que conducía al mirador del pueblo. Sigilosa y cansada, su pensamiento se iba hacia su vida, larga y triste, pero justa.

Y en el camino fue sembrando semillas que se desprendían de sus manos, semillas que brotaban en la tierra rápidas, convirtiéndose en tulipanes amarillos tras ella.

Al fin llegó al mirador.

Hermoso lugar con vistas al mar. Un acantilado inmenso que se erigía sobre la rocosa costa marina. Frente a ella el horizonte, azul intenso, aroma a sal, brisa fresca y húmeda de finas gotas de océano que ella sentía rozar su rostro, mientras cerraba los ojos para disfrutar de aquella sensación tan increíble.

  •  Ya estoy aquí -dijo con lágrimas en sus mejillas.

Poco a poco fue desnudando su frágil cuerpo de aquella ropa sucia y rota, hasta quedar vestida sólo con su piel, envejecida por la vida.

  •  Soy yo, he regresado, se acabó mi misión, se acabó el teatro, la experiencia. Hoy vuelvo a casa.

Una luz inmensa que provenía del cielo envolvió a la mujer por completo.

  •  Respira, mujer -se escuchó- regala tu último aliento a este mundo y abre tus alas.

La mujer suspiró con un amor infinito, sintiendo cómo ese aire que procedía de sus pulmones se expandía como una fragancia y se mezclaba con el aire que la rodeaba. Ese aliento se iría de viaje, y llegaría a los corazones que necesitaran esperanza.

El traje humano cayó deslizándose lentamente hasta dejar al descubierto su verdadero Ser.

Su cuerpo de luz era como una estrella fulgurante que brillaba límpida y magestuosa.
Y de pronto, de su espalda se alzaron dos gigantescas alas doradas que comenzaron a agitarse removiendo una energía luminosa que cubrió todo aquel lugar con una vibración amorosa pero perceptible.



Y voló...

Saltó hacia el horizonte azulado para perderse entre las luces del universo, para regresar con sus hermanos.

  • ¿Qué has aprendido esta vez? Cuéntanos.

  • He aprendido que las grandes personas humanas, a menudo se ocultan bajo los atuendos o apariencias más humildes. He visto a grandes almas en humanos considerados pequeños por su sociedad, he visto a grandes humanos muy alabados, cuyas almas son pobres como la miseria de mis ropajes, he visto pureza en los corazones, pero inmundicia en muchas mentes desorientadas. El ser humano aún está gateando, aún no ha despertado.


  •  ¿Crees que la conciencia del ser humano y de su planeta necesita nuestra ayuda?

  • Sí, lo creo.

Así, tras un consejo donde varios seres alados y no alados, desde diversos lugares, se reunieron, y consideraron la decisión de que algunas almas de otros mundos encarnaran para orientar y guiar, aun corriendo riesgos, aun sufriendo en los roles asignados, sin memoria, pero con todo el amor impreso en sus corazones...

Eva Bailón


martes, 2 de septiembre de 2014

REALIDAD ILUSORIA


Llegó a casa cansada de su jornada laboral, extasiada por el cúmulo de gente que había tenido que atender, deseando irse a dormir.

Salir al "mundo exterior" como ella lo llamaba, se convertía en muchas ocasiones en una odisea, pero sobre todo más aún cuando se enfrentaba a lo que ya sabía.

A cada paso que daba en este mundo, más se daba cuenta que es todo una ilusión, una mentira que nos envuelve, una la realidad que el inconsciente colectivo ha creado...

Caminar en un mundo holográfico, creado por nuestras "mentes inconscientes" a veces le resultaba incómodo y otras extraño...

Se movía entre formas irreales, formadas para tener una plataforma donde existir que la mente humana pudiera comprender.

Y dentro de cada imagen física de cada ser humano había una serie de códigos luminosos que le identificaban, además de diferentes formas corporales energéticas que lo recubrían formando un ser totalmente distinto de lo que sus ojos físicos podían ver.

Ahí radicaba la belleza de cada persona, su verdadera apariencia, su esencia...
Pero vivir conectada a esas imágenes, a ese atisbo que podía percibir de la realidad, no era sencillo, y raras veces optaba por ver más allá, prefería continuar viendo el teatro, la función, sabiendo que todo era eso, interpretación...
Después de todo, ver la materia no era desagradable, lo único que podía convertirse en algo molesto era la confrontación de su realidad con otras realidades demasiado densas, sin embargo, en este presente coexistian diferentes estadios concienciales y eso era algo aceptable, teniendo en cuenta que las etapas de cada uno eran diferentes, las evoluciones de cada uno estaban en puntos muy diversos...
Sabía que el dolor emocional era un espejismo más, una decisión, pero su humanidad no le permitía escoger con la facilidad que deseaba, ahí dentro de su ser humano las emociones eran explosiones que no siempre podía controlar.
Amar, su naturaleza, la de todas las almas, se convertía en algo contaminado de emociones contradictorias con las que se veía enfrentada muy a menudo.
¿Para qué sentir emociones?....
Todo formaba parte del plan, las emociones eran una herramienta más para comprender, para vivir, para evolucionar, para experimentar.

Estaba todavía acostumbrándose a vivir entre dos mundos. Así se sentía, una viajera de dos realidades, la suya y la que la mayoría proyectaba. Tenía que transitar ese lugar irreal para ella, pero muy real para su mente, aún convencida en parte por lo que veían sus ojos.



Después de todo, también era humana, por mucho que pudiera captar otras realidades, otras dimensiones, habitaba dentro de un cuerpo físico, como todos, y no era distinta a los demás, sólo más consciente de sí misma y de lo que la rodeaba.

Así pues, también sufría, también lloraba, también se enfadaba, porque era capaz de sentir, sentir con fuerza, por su extremada sensibilidad, su delicadeza en su forma de amar y de ver a los demás.

Tal vez la intensidad de sus emociones era distinta, más sutil por su gran esfuerzo en conseguir que su cuerpo emocional madurase, era como alcanzar un estado en el que pocas experiencias podían llevarla a conectar con las emociones densas, aquellas como la rabia, la ira, los celos, o el odio, porque su capacidad de comprensión había aumentado y disminuía la capacidad de reacción de esa parte de su ego.

Cuando se hallaba frente a sí misma y sus complejos humanos, sus miedos, su llanto calmaba sus heridas, su necesidad de ser aceptada y amada, y una voz interior, aquella que la ayudaba a seguir evolucionando, le repetía que la primera que debía valorarse a sí misma era ella.


  •      ¿Por qué crees que no mereces ser amada? - Le preguntó la voz de su alma.

  • No es eso lo que creo, sí creo merecer ser amada, pero tal vez no esté a la altura, tal vez los demás no quieran amarme por no ser como ellos quieren que yo sea. La apariencia es importante para muchos y no se enamoran o aman lo que hay dentro de cada uno si no ven primero algo que les atraiga en lo externo.

  • Mi querida humana -le dijo tan dulce como siempre su voz interior- aquellos que te amen por tu apariencia no te estarán amando a ti, estarán amando sólo la imagen que creen ver de ti. Sólo aquellos que te vean por dentro y se enamoren de tu alma te estarán amando de verdad. Sólo aquellos que no vean defectos o virtudes en ti, sino que vean un ser completo y bello por lo que es, te estarán amando a ti desde su alma...Esto funciona así para todos. El amor no es un trato en el que tienes que pasar pruebas para conseguir el premio de ser amado, sino que es algo que es, que está ahí, no tiene que nacer, ya ha nacido porque es inherente a ti, a todas las almas, y sólo las almas despiertas y elevadas pueden amar con esa pureza. Los seres humanos están aprendiendo a amar desde el alma y a manifestar el amor desde ella a través de su naturaleza humana. Pregúntate si tú, como humana, estás preparada para amar así, como lo hace tu alma, si tú puedes eliminar lo que los ojos ven para amar libremente y para permitir que te amen así. Pregúntate a ti misma si lo que sientes en tu corazón puede expandirse sin que temas el rechazo de otros, si podrías amar sin esperar que te acepten y te amen, porque tal vez ese miedo que sientes de no ser amada esté marcado por el miedo que sientes de amar tanto, amar como ama tu alma pero desde tu manifestación más humana. Pregúntate esto: ¿Te asusta amar?




  • Sí. Me asusta amar desde la humana que soy, pero no desde ti, desde mi alma, porque amar desde mi experiencia física es lo que me expone a ser herida, a no ser comprendida, a lidiar con los egos de otros, y a lidiar con mi propio ego. Así que manifestar el amor mostrando mi humanidad, me asusta.

  • Pero sabes que no te puedes esconder del mundo, mi querida humana, no puedes huir de ti misma, ni de lo que eres, y no puedes dejar ese amor que sientes oculto en ti, debes expandirlo, si lo haces serás como un ave extendiendo sus alas para volar en libertad.

  •  Tal vez lo que me asusta en realidad es el mundo ¿qué es el mundo en realidad? -preguntó la mujer con lágrimas en los ojos. 
     
  • Sabes muy bien que lo que importa no es el espejismo que ves, sino lo que hay detrás. Eres capaz de ver lo que hay tras el telón, ama la verdad, la verdadera realidad, ama también el invento, la matrix, porque en ella puedes existir y ser, pero ama consciente, despierta, sabiendo bien lo que amas. Ama la desnudez del alma, ama el disfraz, ama la calma, ama el caos, ama al ser humano por ser humano, ama a quien está en otra realidad más densa, ama a quien está en una realidad más sutil que la tuya, ámalo todo y serás amada por el todo. Todo aquello que emanas vuelve a ti, si eres amor, creas amor y el universo te trae más amor, confía en ti, en tu ser, en lo que eres, no temas ser quien eres, sé quien eres en todo momento, no temas el mundo, sé el mundo. 
     
  • Sí, yo me siento llena de amor, pero todo es tan hostil a veces que me cuesta mantenerme en ese punto de elevación, sobre todo cuando salgo ahí afuera y me enfrento a la multitud, a sus realidades confrontadas con la mía, a sus energías, a sus emociones que se plasman a su alrededor... Puedo sentir todo de eso, es como una presión que me invade.

  • Pues si sientes el amor en ti ya sabrás que el amor es el motor del cambio, es la verdadera naturaleza del alma, es lo que te impulsa a evolucionar y a ser la mejor versión de ti misma, es lo que te permite inspirarte, ser creativa, ayudar a otros, dar y compartir...Sin amor serías como un ser humano sin alma. Si estás siempre conectada a ese amor que hay en ti, no te sentirás invadida por nada, sino que tú estarás expandiendo tu conciencia, tu amor, lo que tú eres, hacia los demás. Tendrás que aprender a moverte por la matrix siendo tú misma, sin temores que te desconecten de ti, sólo es cuestión de práctica.

  • El mundo es una ilusión, es como vivir dentro de un sueño sabiendo que estoy soñando, y que no puedo salir de ahí.- Afirmó la chica sintiendo la dificultad de enfrentarse a ello.

  • Pero puedes transformarlo, has venido a vivir y a experimentar en un lugar que es un sueño, una ilusión, pero eso te permite molderate y molderala, crear tu realidad.

  • ¿Y qué me dices de los pactos entre almas? ¿Son reales?

  • Sí, pero provienen de la realidad fuera del sueño que estáis viviendo los humanos.

  • Dime una cosa, muchos preguntan por su complemento divino, ¿existe algo así de verdad, o es sólo parte de la ilusión?

  • Existe, pero no todas las conciencias tienen complemento. Las almas sí, y también algunos espíritus o seres elevados de otras dimensiones.

Se estiró en el sofá pensativa, recordando cada palabra que su alma le había dicho, sintiendo que aún tenía muchas preguntas por hacerle, pero el sueño era muy intenso y no lograba mantener los ojos abiertos. Era demasiada información para procesar, su mente estaba colapsada. Sentir la realidad como un holograma, saber que existen otros universos, conocer el mundo desde la perspectiva de otro nivel de consciencia que despertaba en ella cada vez más, reconocer y recordar sin saber cómo que hay muchas conciencias y niveles diferentes y por consiguiente muchas realidades conviviendo... Era mucho para integrar...

Se quedó con una pregunta más que formuló a su alma, esperando ansiosa la respuesta.

  • ¿Es cierto que algunos han venido aquí con su complemento divino para unirse y cumplir un pacto o misión para ayudar al planeta y a la humanidad en el cambio frecuencial y la evolución que se está dando?

  • Sí, es cierto, porque el anclaje de luz es más fuerte y porque las nuevas uniones determinarán los primeros cambios de paradigma en cuanto a las relaciones amorosas y espirituales entre los seres humanos. Nadie se emparejará en el futuro con alguien que energéticamente no sea compatible, al contrario, las uniones se darán por afinidad álmica y energética, así pues, cada uno se unirá a su complemento divino, sea en el nivel que sea.

  • ¿Yo estoy dentro de ese grupo de personas que tienen que unirse a su complemento?

  • Sí.

Se cerraron sus ojos escuchando el sí en la lejanía y volvió a preguntar.

  • ¿Dónde está mi alma gemela? ¿por qué no está aquí conmigo? ¿por qué me dejó sola?

Se durmió esperando la respuesta, calmada, tranquila, mientras en su mente todas esas nuevas ideas se iban integrando lentamente, como si las piezas de un rompecabezas estuvieran posicionándose una a una en su cerebro, expandiendo así aún más su nivel de conciencia....

Un día más se dormía llena de preguntas, preguntas que ya tenían respuesta, preguntas que sólo tenía que dejar de hacerse, porque las respuestas estaban todas dentro de sí misma y que se susurraban en sueños mientras su descanso se apoderaba de ella...

"Tu alma gemela está en ti, nunca te dejó sola, encuéntrala ahí y luego la hallarás en el otro ser humano que la alberga y que te alberga a ti"

Arael Líntley...


martes, 26 de agosto de 2014

DALTÓNICOS

DALTÓNICOS

Nacemos...

El primer paso es entrar en este cuerpo vacío de consciencia y comenzar a llenarlo, entrar lentos, cautelosos para darle alma a la materia, para abrazarla y experimentarla desde dentro, evidenciando lo que una mente que no funciona al cien por cien será capaz de soportar, de aceptar, de recibir...

Mirar con ojos daltónicos una realidad creada por un cinco por ciento de uso cerebral, con tantas limitaciones que el alma se ahoga dentro de dogmas y reglas ridículas, normas que aprisionan a la luz que se halla atrapada, intentando emerger y ser ella misma a través de lo físico.

Alma de amor creada, hacia el amor nacida, encarnada en un mundo en blanco y negro, recordando los colores y añorando regresar a ellos, gritando fuerte para que todos escuchen que hay mucho más ahí afuera...




Revestidos de la mentira, la ilusión, el espejismo de un teatro que no cesa nunca, repetitivo, obsoleto, mientras unos cuantos alzan la voz para decir que ya están listos para dar otro paso más.

Y están caminando, volando, elevando sus luces por encima de los errores de la antigua humanidad, para crear una nueva, para evolucionar, rompiendo cadenas, abriendo los ojos, uniendo sus manos, besando el futuro desde este presente liberados...

Daltónicos que comienzan a ver colores, que se estiran desde sus mentes para acrecentar sus capacidades, sus habilidades, y mirar más lejos, más alto, más profundamente, desde su interior, desde sus luces...

Almas libres que se desperezan dentro de estos cuerpos para ser quienes son de verdad, contagiando de amor y de verdad, emanando libertad, mientras crean con pureza y firme lucha en favor de un mundo mejor, el sendero que transitan para que otros lo sigan sin temor...

Me desnudo de los dogmas para ser yo, mi mejor versión, me desvisto de mi piel antigua, me engrandezco en este cuerpo hecho de luz, estoy preparada para salir de la prisión y salto al vacío, salto al vacío, salto al vacío...

Y ahora que improntas, programas que me anclaban, engaño de la mente encarcelada, se han deshecho entre las llamas del sol que hay dentro de mí, puedo ver mis huellas atrás y comenzar a andar por el río, volar por el océano, nadar en el cosmos, cantar con mis ojos, reír con mi alma, amar con todo lo que soy de verdad, de verdad, de verdad...

Daltónicos se escapan de sus cárceles y saltan, vuelan, serpentean como luces que se entrelazan las unas con las otras...
Regocijo viviente que se expresa como fuego de colores relucientes, en el cielo, en la lluvia, en las calles, en el mundo entero se deslizan como estrellas fugaces, libres, libres, libres...

Un mundo fuera de este mundo...

Depurados...

Refulgentes y vivos, unimos nuestras mentes, nuestras almas, en un abrazo nos fundimos, somos la nueva humanidad...

Sueño, utopía, o destino, yo eligo que sea REALIDAD...

Arael Líntley...





lunes, 11 de agosto de 2014

TU UNIVERSO EN MÍ


Descansa en el regazo de la luna de mi alma para que pueda aguardar el momento de explicarte cuánto universo hay en mi existencia y cuánto de él hay en la tuya, manifestado como un susurro inalcanzable, infinito y recóndito de tu esencia completa y resguardada de la lluvia amarga de este mundo en tu interior. Contempla las estrellas de tu espacio y descubre la belleza de su luz y su delicadeza sublime que se refleja en tus pupilas cuando permites que el fulgor de tu deidad se eleve por encima de los muros de tu indeleble humanidad.

Despliega tus andanzas para que tus retos se revelen ante ti como humildes siervos de dulzura y resplandor, para que tus pasos sean vuelos en tus cielos de aventuras y despertares sacros que se posan en tus manos, preparadas para dar, para coronar de amor todo cuanto te rodee.



Desalienta la penuria y asciende en la longeva divinidad de tu alma pura, para ser el manto que cubre los huecos de la soledad incierta, la que se muere en mis pestañas cuando llorar es padecer el abatimiento de una vida que no ha nacido para ser una mentira.

Tu universo en mí se desenreda en estrellas y planetas que se vuelcan en la órbita de un amor eterno, un delirio humano que se deshace como el hielo cuando el fuego de tu esplendor fulgurante se hace añicos en mi pecho y en millones de partículas de cristal azul zafiro se disparan hacia tu corazón sediento de beberme, como ese mar que refleja tu consciencia y tu esperanza de nadar y bucear en el remolino de mis olas, mis corrientes submarinas que dibujan la grandeza entre nuestras almas nómadas.

Mi universo en ti se extiende en cometas, asteroides y en increíbles galaxias que danzan y cantan como ángeles de versos transparentes, entre poemas de palabras que te buscan tiernamente cada noche, para darte un mundo completo y pleno, traslúcido y sereno, adormecido entre tus sueños de verdades coherentes, de belleza celestial y sorprendente.

Eres mi universo en mí, soy la nave de los cuerpos que se hicieron, el punto de unión de los recuerdos que se habían dormido, el ancla, el timón y el capitán de la misión que por amor escogimos, soy tu ser en tu alma y en tu mente, soy tu brillo, soy todo lo que tú eres, somos un cosmos en dos cuerpos divivido, un perpetuo big bang que entre ambos explota sin apenas hacer ruido.

Arael...

lunes, 26 de mayo de 2014

EL PORTAL DEL AMOR- DE VUELTA A CASA

PASAJE A OTRA REALIDAD....


Pasear por la playa, de noche, a la luz de la luna, bajo un cielo estrellado... Es algo sencillo pero es tan especial y tan hermoso que sólo recordar los momentos vividos cubierta de la magia del lugar y del instante, me ayuda a evocar las sensaciones que viví y que aún conservo en mí.

Fue en aquella playa de Alicante donde descubrimos ese lugar que parecía tener el poder de transportarnos a otras dimensiones más elevadas. Tan cargado de magia que lo bautizamos como el portal del amor. Allí, cada noche, tras la cena y un buen paseo descalzos por la arena de la playa, nos acercábamos hasta la presencia de lo que era una puerta hacia otras realidades.

La última noche ya sentía la nostalgia de la despedida y la tristeza comenzaba a empañar el momento que vivíamos con tanto amor. Aquellos días habían sido para mí una gran desconexión de las rutinas que la sociedad me imponía, y no deseaba regresar todavía.

  • No quiero estar aquí, en este mundo, detesto lo que se respira, el egoísmo, la violencia, la ignorancia estúpida de lo que realmente somos y deberíamos ser, no puedo más, deseo volver a casa – te dije sin saber exactamente cómo expresar mis sensaciones y lo que era en realidad mi verdadero hogar.
  • No te preocupes, amor mío -me contestaste tan tierno como siempre- voy a llevarte a un lugar donde te sentirás feliz, donde podrás respirar el amor que se emana desde el alma de cualquier ser vivo que lo habite. Allí experimentarás algo tan hermoso que cuando regresemos a nuestra vida cotidiana te lo llevarás contigo y cada vez que te sientas como ahora, podrás evocar este momento tan especial y revivirlo.

Tomaste mi mano suavemente. Al sentir tu tacto cálido y sutil mi emoción se disparó desde mi pecho hasta mi garganta y un suspiro espontáneo acompañó a una mirada de esas que siempre te dedico, de esas en las que mi devoción hacia ti se vuelve tan tangible como lo puede ser el abrazo que deseaba darte en aquel momento.
Me devolviste la mirada, y tus ojos azules, claros como gotas de mar regalándome su pureza, cambiantes como los cielos que en ocasiones se nublan y en otras se tornan intensos y penetrantes, se clavaron en los míos paralizando el tiempo eternamente, por un sólo segundo en el que nuestras almas se amaron delicadamente.
Anhelaba abrazarte, beberte, acariciar tu rostro con dulzura, besando cada centímetro de tu piel para llenarte de todo el amor que destilaba hacia ti, pero no podía.
Bajé la mirada entristecida por no lograr superar los obstáculos que me impedían hacer algo tan sencillo y normal como tocar tu pelo, ese flequillo largo que caía por tu frente, y retirarlo para mimarte, o hablarte al oído para expresarte con susurros todo lo que sentía en mi alma, o tirarme encima de ti para hacerte caer en la arena y jugar como niños, reírnos, divertirnos...

En cuanto me leíste te sentí envolverme con tu energía, esa que siempre me tranquiliza y me relaja, esa que me devuelve la sonrisa cuando me ocurre lo que me estaba sucediendo.

  • No te pongas triste, mi vida, entiendo lo que sientes, pero todo eso cambiará, no te preocupes, ahora céntrate en vivir esta experiencia, será muy especial, créeme.
  • Está bien, lo haré -te dije intentando disimular mis ganas de llorar- tranquilo, ya me siento mejor.

El hecho de vivir en mundos separados y distintos no había logrado destruir la unión que había entre nosotros, y nunca fue un inconveniente amarnos a pesar de las dificultades que nos habíamos encontrado en este mundo incoherente, donde las personas viven perdidas buscándose a sí mismas y tratando de encontrarle sentido a sus vidas, refugiándose a menudo en relaciones de pareja infructuosas, por miedo a la soledad, a no sentir amor en sus almas, a no ser capaces de envejecer con alguien a su lado para estar seguros de que siempre tendrían compañía. Aquellas personas para nosotros eran buscadoras del amor verdadero, pero se embarcaban en relaciones basadas en la atracción física, o sexual, o en la necesidad de ser amados, de amar, perdiéndose en el intento de estar con quien verdaderamente debían y deseaban estar. Eso sí, claro está, el primer paso nunca lo daban, ese primer paso en el que uno se descubre a sí mismo y conecta con su corazón, con su alma, pues sólo así es capaz de conseguir la honestidad consigo mismo, sólo así deja uno de engañarse.

  • En este lugar, mi bella, están esas almas que se aman con la mayor pureza que hayas podido experimentar.- Me dijiste señalando hacia el portal del almor.
  • Vamos ya, estoy deseando verles y sentirles.


Fuimos caminando hacia aquellas rocas donde las olas rompían y se convertían en espuma reluciente, reflejando la luz de la luna llena, plateada y preciosa como nunca antes la había podido admirar.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo, algo parecido a una pequeña sacudida eléctrica, y en un segundo aquel paraíso se abrió ante mí dejándome extasiada, sin aliento, era un sitio maravilloso.
El mar brillaba en tonos turquesa, la arena de la playa era blanca y resplandecía como en destellos luminosos que me cegaban. Estaba amaneciendo, el sol, de tonalidad anaranjada, cubría las turquesas olas del mar y la arena, y su color teñía el cielo con tonalidades rosadas y violetas que me fascinaron desde el primer momento.
Varias personas paseaban como lo hacíamos nosotros dos.
A lo lejos, una pareja permanecía sentada, observando el amanecer, abrazados como si eso fuera lo más importante que podían hacer en aquel momento, como si eso fuera lo único real en sus vidas.

  • Vamos, Ara, te llevaré con ellos para que los conozcas. -Me dijiste con una sonrisa de esas que me cortan la respiración.

Como si fuéramos aves, comenzamos a desplazarnos flotando por encima de la arena, lo cual fue una sorpresa para mí, pues el tacto de mis pies descalzos sobre aquel lugar era algo tan placentero que casi me sentía ofendida por no poder pisarlo.

Tus ojos brillaban por la felicidad del momento, y tu expresión era tan dulce que no podía mirar otra cosa que no fueras tú, y eso fue lo que me ayudó a darme cuenta de que estabas comunicándote con aquellas personas sin hablar verbalmente.

Ellos me miraron y sonrieron. La mujer, de aspecto muy humano, salvo por su cabello dorado y brillante que más que cabello parecían hilos finísimos de luz que procedían de su cabeza, y salvo por sus grandes ojos color granate, se acercó a mí y, con un gesto grácil se presentó.

  • Hola Araelm, bienvenida a nuestro hogar, tu hogar. Soy Arcanam, bueno, es lo más parecido en traducción en el idioma que conoces a lo que es en realidad mi nombre. Él es mi compañero, Artcanmam. Ambos estamos felices de compartir este momento contigo y con Araham.
  • Gracias, es un placer para mí y para mi pareja estar aquí, de veras.

Nos sentamos junto a aquellos seres y comenzamos a charlar sobre sus costumbres, su sociedad, o algo parecido, y otras cosas que yo comparaba con nuestra manera de vivir en nuestro planeta, realmente eran muy distintos a nosotros y hubiera deseado no regresar nunca más a mi realidad, pero aquello sólo era un regalo que duraría un breve momento.

  • Aquí el amor es algo que se respira en todas partes, la arena desprende amor, el mar también, los árboles, las montañas, cualquier lugar de este planeta es amor en estado puro, así que la energía que estás sintiendo vibrando en ti es de lo más hermoso que hayas podido sentir jamás.
  • Es como estar siempre enamorada -le dije Arcanam riéndome mientras sentía las cosquillas de esa energía en mi plexo solar.
  • Sí, y por eso, cada uno de nosotros vibramos así, en amor, pues es nuestra naturaleza.


Tenía curiosidad por saber cómo se relacionaban entre ellos, si había familias, si tenían hijos, si exitía el sexo, si se enamoraban...
  • Y ¿cómo os emparejáis aquí? ¿Tenéis llama gemela o alma gemela? -Pregunté sin poder contenerme.
  • No exactamente, nosotros llamamos llama gemela a nuestro ser, a lo que somos nosotros mismos dentro de nosotros mismos, a nuestro yo superior, y nuestra alma gemela, como tú dices, es aquel compañero que, por resonancia y frecuencia vibratoria, se adapta a nuestro campo magnético a la perfección. Vosotros llamáis a esto llama gemela, nosotros lo llamamos compañero o compañera energética. La energía que compartimos es idéntica, sería como encontrar en tu planeta a una persona con tus mismas huellas dactilares, idénticas. El sello energético de mi compañero y el mío son exactamente iguales.
  • Pero eso es algo así como tu hermano gemelo, ¿no? -pregunté intrigada.
  • Sí, es algo así, pero no nacemos como vosotros, no encarnamos, existimos de forma semietérea, semicorpórea, no morimos tampoco, sólo evolucionamos a través de nuestras experiencias y nos vamos trasladando a planos más elevados. Así que no nos emparejamos con nuestro compañero sino que existimos con él desde el principio.
  • Y..¿cuál fue el principio?
  • Al igual que vosotros no podéis recordar vuestra vidas pasadas o vuestros orígenes cuando encarnáis, nosotros no recordamos el principio con total claridad, sólo sabemos que descendimos de la fuente a otra realidad y que nos adaptamos a ella. Con el tiempo fuimos ascendiendo a otras dimensiones, con el objetivo de regresar de nuevo al UNO, pero no nos preocupa no recordar todo el proceso, no es de ninguna utilidad, sólo existimos, vivimos, gozamos de nuestra libertad, del amor y aprendemos de lo que experimentamos desde el amor.
  • ¿Y sois de sexos diferentes como en mi planeta? -pregunté mientras tú me lanzaste aquella miraba con picardía.
  • Sí, las energías en esta realidad están teñidas de cierta carga positiva o negativa, pero no tan opuesta y marcada como en vuestro planeta. Experimentamos la sexualidad con la entrega total de nuestros cuerpos, fundiéndolos en una sola energía y creando un vórtice luminoso al que llamamos óvalo. El óvalo está formado por nuestras luces incandescentes y dentro de él ambos perdemos la identidad, creando un fractal del UNO, de su esencia, y sintiendo el éxtasis de la unión total de nuestros seres.
  • ¡Madre mía! -exclamé con sorpresa -Eso debe de ser increíble.
  • Es hermoso y muy placentero -añadió Artcanmam con una sonrisa traviesa.

De pronto se hizo el silencio, tú hablabas de nuevo con ellos mentalmente y yo, ajena a vuestra conversación, me llenaba de todo aquello que estaba experimentando, pues presentía que se acercaba la hora de irnos.

  • No me quiero ir -te dije.
  • Tenemos que regresar, amor mío, considera esto como un gran regalo que nos han permitido descubrir para nutrirnos y alimentarnos de las fuerzas necesarias para continuar nuestro camino allí.
  • No, aquí puedo tocarte, aquí puedo sentirte de igual a igual, sé que este es nuestro hogar, quiero quedarme.
  • Sabes que aún no podemos hacer eso. Si te quedas aquí conmigo no culminarás lo que pactamos.
  • Pero estoy cansada de estar lejos de ti.
  • No estás lejos de mí, yo siempre estoy contigo, lo sabes, aunque mi presencia sea etérica.
  • ¿Realmente eres mi llama gemela, Araham?
  • En la Tierra sí, aquí soy tu compañero, así como Arcanam y Artcanmam, y ambos decidimos ir en misión para ayudar a la humanidad en su proceso de transformación.
  • Pero allí abajo no te encuentro, no sé dónde está ese hombre en el que te encarnaste.
  • No tienes que buscarme, ya lo sabes, sólo tienes que vivir, tienes que ser. Ara, debemos seguir adelante, si decides quedarte aquí me abandonarás, me dejarás solo allí, en la Tierra, y yo solo no podré llevar a cabo el plan divino que ambos sellamos con nuestro amor.
  • Está bien, prométeme algo y volveré.
  • De acuerdo, si puedo hacerlo, lo haré.
  • Prométeme que te encontraré.
  • No. Te prometo que yo te encontraré, te buscaré por donde sea, dejaré que mi alma me guíe, permitiré que mi corazón me hable, que él me oriente para hallarte, como siempre he hecho, y cuando lo haga, te prometo que te reconoceré, porque sentiré cómo mi alma te aclama, cómo desea salir de mí para unirse a la tuya. Te prometo que recordaré cuánto te amo y que nuestro amor en unión será una herramienta voraz, capaz de sanar a todo aquel que se halle cerca de nosotros... Te prometo que lo que es arriba es abajo y que tal y como somos uno en esta realidad a la cual pertenecemos, allí, en Gaia, seremos uno aunque nuestros cuerpos humanos, nuestros egos, tengan que depurarse hasta transformarnos en amor puro, amor para darnos, para dar a otros, para emanarlo por nuestros poros, por nuestros ojos, por nuestras voces al comunicar, o por tus escritos, aquellos que estén destinados a guiar, orientar o sanar a otros que estén en el camino del despertar... TE LO PROMETO.
  • Araham -te susurré- no me abandones nunca, eres la luz que ilumina mi camino.
  • Araelm, yo voy tejiendo los puentes por los que tú transitas, voy cubriendo tu camino de flores para que puedas sentir la alegría de la vida, voy construyendo la senda que luego tú pisas mientras aprendes, creces y desempeñas tu misión. He venido aquí para abrir tus caminos, para guiarte, para acompañarte en esta misión, pues mi función es apoyarte, darte mi mano y hacerte caminar por los trayectos que yo, previamente, he preparado para ti. Vine antes que tú para que cuando tú llegaras mi amor fuera como un libro que yo escribiría para ti, antes de que despertaras, y que irías leyendo para que te orientara y te diera la fuerza necesaria para alcanzar nuestros objetivos comunes... Tú y yo somos uno y nunca dejaremos de serlo, aunque la distancia física parezca que nos separe. Fluye con la vida y ella misma nos reunirá en lo físico cuando sea el momento adecuado.

Salimos de aquel paraíso tras un largo abrazo y un apasionado beso, que yo sentí físico en mis deseosos labios, labios que te anhelaban como el sediento en el desierto anhela el agua en su boca.

De nuevo en la playa de Alicante, de noche, bajo la luna llena, volví a mirarte. Allí estabas, etéreo, pero siendo tú...

  • Vámonos al apartamento, nos están esperando.- Me dijiste.
  • Sí, mañana tenemos que madrugar para tomar un tren.


Pasear por la playa, de noche, a la luz de la luna, bajo un cielo estrellado... Es algo sencillo pero es tan especial y tan hermoso que sólo recordar los momentos vividos cubierta de la magia del lugar y del instante, me ayuda a evocar las sensaciones que viví y que aún conservo en mí.

Hoy aún me pregunto qué fue lo que vi, qué fue lo que me mostraste, incluso aún mi ego me hace dudar de si estaré loca, si mis pensamientos me llevan al filo de la locura, si ser soñadora me ha convertido en alguien lejana a la cordura considerada normal en esta sociedad.
Sin embargo, reniego de ser una persona cuerda, prefiero vivir mi locura a ser como la mayoría de los cuerdos de este mundo, con mi locura soy feliz, y ella me ha otorgado el poder de ser yo, el poder de enfrentarme a mis miedos. No puedo decir que no tenga miedo a nada, al contrario, tengo miedo a muchas cosas, pero sí puedo decir que a todas ellas me enfrento y salgo más o menos airosa de las pruebas que la vida se empeña en presentarme. Yo las saludo -muy buenas querida circunstancia adversa- y luego la escalo, traspaso o derribo, para aprender y continuar mi camino.

¿Fantasía? ¿Realidad?...

Araham me diría...
Cierra los ojos y siente, porque todo aquello que sientes es totalmente real, así pues, será mejor que sientas emociones y sensaciones bellas, para que éstas se puedan manifestar en el mundo terrenal, para poderte crear un mundo tuyo, a tu disposición. El Universo te escucha y te regala lo que le pides, así que, pídele amor, que tus sueños se cumplan, besos, dulzura, luz, felicidad, entrega, fantasía hecha realidad, y él te otorgará lo que más deseas. Deséate tener a ti misma, deséate a ti plena y completa, deséate a ti amándote y el universo te regalará, no sólo tu amor propio, sino un amor de otro que te ame por lo que eres, y se ame por lo que es...”

Arael Líntley


martes, 11 de febrero de 2014

VIVIENDO EN ESTE MUNDO

 VIVIENDO EN ESTE MUNDO

  REFLEXIÓN

Echar de menos, añorar, extrañar... ¿Qué significa en realidad?... ¿Significa querer tener algo o alguien cerca?...¿Significa que nuestro ego desea poseer ese algo o alguien, o tener el control de la situación?...

¡Cómo se siente en el corazón la añoranza, a veces sin saber bien qué es lo que se añora...!

Y esa tristeza que parece apoderarse de ti por momentos, ni siquiera tiene explicación, tan sólo es, está ahí, como una pequeña molestia que no consigues arrancarte, algo que se manifiesta de vez en cuando en ti...y te hace plantearte tantas preguntas...

¿Quién soy? ¿Qué hago aquí? ¿Dónde está mi compañero? Siento que vine con alguien, alguien que aún no está conmigo...

Después de buscar respuesta, después de meditar sobre ello y tras años y años sintiendo ese vacío que no puedes llenar con nada, te das cuenta de que tienes que hacer algo...

Y ves que buscando en el exterior no hallas nada, así que, comienzas a ir hacia dentro... Y ahí, ahí está esa pequeña porción de tu ser, tu alma, dentro de ti, diciéndote tantas cosas que habías olvidado...

Siendo ya algo más consciente de quién soy, aunque sin tener todos mis recuerdos activados, sigo caminando, y aún así, la añoranza continua... y a veces, una vocecita que proviene del cansancio y la fatiga de este caminar en este lugar tan inhóspito dice casi pasando inadvertida... "quiero irme a casa"....



Pero... ¿dónde está y qué es exactamente ese lugar al que llamo casa?...
Ahí queda esa pregunta sin respuesta, esa que hace eco constantemente en mi memoria, tal vez esperando a ser recordada en este camino donde lo olvidado está dejando de estar en el olvido para emerger como la verdad de mi ser, de mi alma...

Añoranza...¿la sientes? Es como un pálpito suave en tu corazón, que se expande fuertemente en ocasiones, y en otros momentos parece disiparse...
Ahora, dentro de este espacio mío, me transformo cada día más y más...
Y me hago cada día más preguntas...
Tal vez aún debo saber escuchar...

¿Escuchas tú el susurro de tu Ser?... Mi Ser, casi inaudible me responde en la medida en que mis cambios me permiten comprender...

Frente a mí misma me planteo qué deseo hacer en esta vida, sin importar mi edad, hace ya un tiempo que todo cambió en mi vida de manera bastante drástica, lo cual me impulsó con fuerza a depurarme, a realizar la gran metamorfosis que hoy me ha llevado a escribir todo esto.

Siempre creí que no había venido sola, que había alguien en algún lugar que era mi compañero, algo así como una persona cuya alma había encarnado para cumplir conmigo una misión de amor, pero no entendía bien qué quería decir todo aquello que sentía dentro de mí.
Era tan fuerte lo que había en mí, aquella certeza de ese ser que estaba en algún lugar, que podía sentir su llamada, podía percibir que también estaba sintiendo la mía, podía notar que ambos, cada uno a su manera, sabíamos que en algún momento nos encontraríamos.

Y así será, muy probablemente, pero dejé de esperar, dejé de buscar, ya no es necesario que lo haga, porque ya no necesito que aparezca frente a mí. Tengo la certeza de que llegará el momento en que, cuando ambos estemos completos, cuando ambos hayamos permitido a nuestras almas iluminarse, crecer, y hayamos tomado consciencia completa de quiénes somos y de lo que vinimos a hacer, todo el universo conspirará para que nos unamos.

Nunca entendí la manera en que se relacionan las personas, tantas amistades convenientes, tantas falsedades, hipocresías, traiciones, relaciones de pareja basadas en necesidades físicas o emocionales, alarde de privilegiados puestos de trabajo que permiten a unos sentirse superiores a otros y realizar actos que así lo demuestren...

Siempre creí que yo era la que no se adaptaba, la que no permitía que se relacionaran conmigo, la que se apartaba, pero, aun abriendo mi corazón a los demás, seguí sin entenderles.
Ser una persona segregada o rechazada nunca fue algo que me molestara, al contrario, me permitía acercarme a otros que eran como yo, para ofrecer mi amor, ¡qué ilusa!, ya desde muy joven creía que todos somos amor, pero realmente no en demasiadas ocasiones hallaba ese “amor” en los demás, pero sí encontraba desprecio, burla, o incomprensión... definitivamente no sabía dónde había nacido “¿qué lugar de locos es este?”

Jóvenes guerreando por ser los más populares, mientras otros detestaban el sistema y lo saboteaban como podían, tal vez con actos vandálicos, o intentaban huir de la realidad a través de las drogas, el alcohol, el sexo...

Otro tema que siempre me sorprendió, cómo no importaba nada con quién te relacionabas a través del sexo, algo que a mí me sugería un intercambio de mucho más que fluidos o de placer carnal, algo que yo percibía como el contacto de las almas, a través de la transmisión de la energía del uno y del otro, en un acto que trascendía el afán de la satisfacción individual, un acto que unificaba dos seres en una relación donde dos polaridades opuestas se fusionaban a través del motor del amor. Pero claro, yo era la rara, ellos los que sabían bien lo que hacían, experimentar, aprender, practicar, pero ¿desde el egoísmo puro y el instinto más animal del ser humano?... Tal vez yo era sólo una persona idealista que sólo veía la parte hermosa de ser un ser humano y me sorprendía comprobar una y otra vez ver cómo la bajeza se imponía, la bajeza vista sencillamente como actos que nacen de la inconsciencia total, actos que nacen de mentes dormidas, o de gente sin alma, tal vez...
Y en ese mundo de locos, yo era la loca, yo era la extraña, me pregunto realmente quién definió la cordura y en base a qué, porque si ser cuerdo es estar dentro de las normas establecidas de este sistema moribundo, dentro de este sistema corrupto y contaminado por la ignorancia y por los instintos más bajos del ego del ser humano, entonces yo no estoy cuerda, ¡para nada!.

¿Cómo se puede valorar a alguien por su aspecto físico, por su color de pelo, su color de ojos, su peso, su busto, su trasero, sus piernas, sus músculos, su manera de bailar o de hablar, ect...?
¿Qué hay dentro de cada ser humano? ¿Te has parado a preguntarte eso cada vez que conoces a alguien?

Realmente, pocos se tomaron la molestia en mirar dentro de mí, para ver quién había dentro de este receptáculo que es mi cuerpo físico, el cual envejecerá, como el de todos los seres humanos. Lo que está aquí dentro, eso es lo que soy, no mi pelo, ni mi aspecto, eso no es importante.

Al principo, este hecho me apenaba, era muy joven y no comprendía, porque yo tenía la mala costumbre de mirar a los ojos para ver quién había dentro de cada persona, y aunque yo era capaz de ver en profundidad, sabía lo más importante que tenía que saber, que su apariencia no definía a su alma.

Así que, echar de menos, añorar, extrañar...sí, porque sabiendo que el amor existe, el amor con mayúsculas, sabiendo que las relaciones entre nosotros podrían ser mejores y diferentes, sabiendo que incluso las parejas podrían ser inseparables si se unieran con responsabilidad y con el AMOR que les permitiera expandirse y ser dos seres conscientes y plenos amándose felices, sin miedo, sabiendo todo eso, no puedo dejar de añorar alcanzarlo...
Tal vez antes lo tuve, y por eso ahora lo extraño tanto...Seguro, porque lo estoy recordando...

Arael...


jueves, 16 de enero de 2014

LLAMA GEMELA, PASADO Y FUTURO...

DIARIO DE UN REENCUENTRO ANHELADO

 LLAMA GEMELA, PASADO Y FUTURO...

Mi querido ser, mi querido otro yo, mi amor imposible, quisiera dedicarte estas palabras, para que me entiendas, para que puedas verme más profundamente, para desatar y sanar el dolor de toda esta espera que tanto tiempo me ha perseguido, para que comprendas mis temores, mis errores, mis anhelos.

Ni siquiera hoy por hoy puedo saber con exactitud quién eres, sólo asomo a percibir lo que he ido conociendo de tu persona, del hombre que eres en este plano, a través de lo que tú me has ido comunicando.

Te he estado viendo en mis sueños tantos años, tanto tiempo, te he estado sintiendo tan cerca, te he presentido, sabiendo que existías, que en algún lugar de este planeta habías encarnado para vivir esta experiencia de ser humano.
Estaba convencida de que podía encontrarte, pero los obstáculos me vencieron, la mente tiene muchos razonamientos para seducirnos y ponernos de su parte, así que la creí...

  • ¡¡¡No puede ser real, es sólo un sueño!!!”

Es tan fácil caer en el juego de lo que es real o irreal, ¿cómo diferenciar un oasis de un espejismo cuando estamos tan sedientos y cansados de buscar, de caminar, de creer...? ¿Cómo creer en los sueños cuando estos no son palpables?

Recuerdo la primera vez que te vi, en un mes de septiembre, con casi diez y seis años, allí estabas, tras esa puerta que nos separaba, pero que a la vez nos había reunido en ese mundo onírico, vestido con tu camisa de lino blanca, tus pantalones marrón claro, tus pies descalzos, sentado en el suelo de aquella casa donde crecimos en nuestra vida anterior, con los ojos cerrados, como si me llamaras en una meditación profunda. Tu pelo rubio, peinado con el flequillo a un lado, caía lacio, fino, tu piel tan blanca me sorprendió, siempre me habían atraído los chicos morenos, de pelo oscuro, pero tú, ahí, frente a mí, me hiciste explotar el corazón nada más escucharte decir que me necesitabas.
Cada noche que nos encontrábamos en esos mundos etéreos me salvabas de mis miedos, de lo que mi ego inventaba. Todo parecía fantasía, romanticismo, irrealidad, pero era feliz contigo, muy feliz.

El tiempo fue pasando, mientras te entregaba mi amor en esos mundos creados para amarnos, para crecer, para ayudarnos, para sentirnos, sin entender bien qué estaba pasando, sencillamente fluyendo en amor para sentirme dichosa con tu presencia.
Pero mi vida transcurría y cada día te añoraba más y más, no comprendía qué ocurría, necesitaba tenerte físicamente, ya no me conformaba con verte mientras dormía. Ya contaba con diez y nueve años cuando me decidí a no creer en ti, a no confiar en tus palabras.

Recuerdo que por fin vi tus ojos azul claro, tu mirada amorosa mientras llorabas nuestra despedida...

  • No puede ser real, eres un sueño, no puedo estar enamorada de un sueño, y además, me llevas más de diez años, es imposible, lo nuestro es imposible.
Tú, intentando no derramar las lágrimas que tu alma se guardaba con la esperanza de convencerme de que no te dijera adiós, estabas frente a mí, acariciando mi rostro con tu suave y delicada mano.
  • No lo es -me aseguraste- es posible, yo te amo, podemos vernos aquí siempre que queramos, no es necesario despedirnos.
  • No puedo, -insití con un dolor que me desgarraba el corazón- estoy sufriendo, te estoy buscando en el plano físico, no te encuentro, no puedo seguir con esto, necesito una vida normal.
  • Pero yo estoy también encarnado, hemos pactado estar juntos, nos tenemos que encontrar.

No sabía si estaba haciendo lo correcto, sin embargo, mi obsesión por ti me había llevado a necesitarte tanto que ya no soportaba la vida sin ti, tenía que aprender a vivir sin verte, sin sentirte, para poder adaptarme a la sociedad. Una adolescente enamorada de un chico que sólo conocía a través de los sueños no era lo más habitual, era imposible encajar con el resto.
  • No sé dónde buscarte, no sé ni por dónde empezar, no sé nada de ti, ni siquiera sé en qué país estás.
  • Me conoces, soy parte de ti, has visto mi aspecto, sientes que soy real, estoy enamorado de ti. -me dijiste con la voz temblorosa mientras tus lágrimas rodaban por tus mejillas.
  • Y yo de ti, pero no puedo, no puedo más. Cada chico que me atrae se convierte en un problema para mí, siempre tengo la esperanza de que dentro de ese cuerpo diferente de ti, estés tú.
  • Pero yo soy como me ves, soy así, como me muestro.
  • Lo sé, pero me estoy volviendo loca, ¡no te encuentro! Y estoy segura de que tú ni siquiera sabes de mi existencia. No te imaginas cómo me duele saber que tú, tal vez, ni siquiera recuerdes estos sueños, que tú estarás viviendo tu vida ajeno a mí, que aunque te encontrara no me reconocerías.
  • No puedo dejar que te vayas, no lo hagas por favor, te reconoceré cuando llegue el momento, te lo prometo.

Recuerdo tu beso tierno, dulce, desesperado por retenerme, un beso que me partió el alma, el beso que me hizo llorar, el beso que me llevé clavado en mí para siempre, mientras me iba para no volver más.




Ahí comencé a tratar de creer que eras un ángel, un ángel al que amaba, tal vez el recuerdo de un hombre al que amé en otra vida, pero no real en este mundo, no real como yo misma, sólo un espejismo, sólo un gran amor imposible al que debía dejar en los sueños para tratar de encajar con las personas de mi edad.
Pero no lo conseguía. Tu presencia me acompañaba, te sentía a mi lado, como un ángel guardián que me protegía, pensaba en ti muy a menudo, explicaba mis sueños como se explica una anécdota extraña, seguía fijándome en cada chico rubio de ojos claros, pero ninguno eras tú, tu rostro era inconfundible. Te dibujé mil veces, guardando tu rostro como un tesoro en mi carpeta, para poderte mirar con el consuelo de tener algo tuyo más allá de lo intangible.

El tiempo se me escapaba, yo quería saber qué era amar a una persona física, había añorado tanto tiempo escuchar los latidos de tu corazón bajo mi cuerpo, que me había marcado el firme objetivo de acariciar el sonido de las palpitaciones de aquel muchacho que fuera mi pareja, de aquel que me aceptara como yo era, con mis rarezas, con mi inadaptación a este mundo.

Y apareció él, alguien que me colmó de amor y felicidad, alguien que me dio el regalo más grande que el ser humano puede recibir, un alma gemela que me cuidó, me comprendió, me creyó. Siempre supo de ti, siempre conoció mi historia, siempre fui honesta con él y siempre me apoyó. Sin embargo no pude olvidarte nunca, siempre permaneciste en mi alma, pues no eras sólo otra alma gemela, eras mi complemento, mi otra mitad, mi única y verdadera llama gemela, aunque eso yo aún no lo sabía.

Pasaron los años, muchos años, y tú volviste cuando más te necesitaba...y te pedí que te quedaras...

Eso hizo que todo cambiara, desde aquel momento, un mundo nuevo se abrió ante mí, volvieron mis percepciones, volvió mi conexión con mis guías, los mensajes, pero con más fuerza que nunca, y todo en mí se transformó para siempre, lentamente pero con una fuerza brutal... y me quedé sola, de nuevo esperándote...

A través de tus misterios, en los sueños me fuiste mostrando el camino, pistas, frases que no entendía...

  • Somos como dos ríos que siempre se han ido uniendo y separando, pero ahora ya no tendremos que separarnos más.
  • No entiendo a qué te refieres, pero no quiero separarme de ti.

En realidad nunca acababa de entender lo que me querías decir, pero me iba escribiendo los sueños en un cuaderno para recordarlos más tarde, para no perder los detalles.

La conversación que más me impactó fue aquella que me hizo vibrar, aquella que me dio la esperanza de que todo era real...

  • Tú sabías que somos llamas gemelas, ¿por qué no me lo dijiste?-me preguntaste mientras me abrazabas apoyado en una columna.
  • Porque tenías que sentirlo tú en tu corazón.-Te contesté temblando por la energía y el amor que nos envolvían.
  • Yo lo siento en mí, dentro de mí, ahora ya no falta mucho para que nos encontremos, lee lo que te he dejado escrito -me dijiste mientras me dabas aquel libro con una nota de papel.
  • ¿Qué es lo que tengo que leer?
  • Lo sabrás cuando llegue el momento.
  • Está bien, estaré atenta.
  • Fíjate en mis manos -me dijiste- estoy cerca...
  • ¿Qué quieres decir?, no te comprendo.
  • Sólo recuerda eso.


Y mensaje tras mensaje, me fui imaginando la manera en que, quizás, te encontraría, en algún curso, alguna reunión, tal vez algún amigo en común nos presentaría. Fantaseaba con tu imagen, ya habían pasado veinticuatro años desde que empecé a verte en sueños, y continuaba viendo tu rostro joven, el rostro de un muchacho de apenas unos treinta años, y ya no tenías esa edad, así que trataba de vislumbrar tus arrugas, tu aspecto, tu sonrisa, tu pelo, ¿cuánto habrías cambiado?. Creí que tendrías unos diez años más que yo, como mucho, y sentía en mí que eras un hombre al que le interesarían los temas espirituales, que tal vez hicieras yoga, que salieras a correr muy a menudo, un hombre al que le gustara pasear cerca de la playa, que leyera mucho, solitario, seguro de sí mismo, fuerte, pero sensible, reservado y serio, aunque amigable y con don de gentes, algo aventurero, un hombre que había viajado, que había dejado su país y regresado en varias ocasiones, un hombre profundo, y según lo que tú me decías, un hombre que buscaba a su otra mitad, aunque muy exitoso con las mujeres, debido a su imagen.
Pensé que tal vez fueras alemán, por tu apariencia, holandés, inglés, o incluso barajé la posibilidad de que fueras francés. Siempre se me dieron bien los idiomas que proceden de las lenguas románicas, así que, por mi afinidad con el francés me pareció una opción razonable.

Pero la realidad a veces supera la imaginación...

Tú ya sabes todo lo que hemos vivido, cuántas señales he recibido, como aquella en que me dijiste aquellas palabras tan fuera de lugar “Dominem, dominem” ¿qué significaría eso?, tal vez lo importante fuera el hecho de que aquel autobús en el que nos encontrábamos me llevaba a Sant Gervasi, aquel lugar que tú sabes que tiempo después tuve que frecuentar durante tres años seguidos.

También recuerdo cómo huíamos por las calles del barrio gótico, en aquellos sueños en los que predominaban los carruajes, las calles con adoquines, la oscuridad de la noche y los besos furtivos...

Pareciera que he vivido en dos mundos a la vez, y en realidad ha sido así, sin embargo, quisiera que por fin te manifestaras en este plano, sin más misterios, sin más miedos, sin pistas por resolver, sin más pruebas agotadoras, sólo con la certeza de dos corazones que se han encontrado.
Continuaré mi camino, porque sé que estás ahí, mirándome, porque, después de tanto camino, tantos años, mi alma es incapaz de no reconocerte...

Hace muy poco tiempo me hiciste ver una película para darme un mensaje más, un mensaje de aliento, para darme fuerzas, para que no desfallezca, y fue algo maravilloso para mí, así que no voy a olvidar esa última frase, pues es justamente lo que estoy viviendo...

Todos tenemos un destino, algunos deciden perseguirlo y otros no, por suerte yo decidí hacerlo...”

Gracias por lo que me has dado en los otros planos, por amarme a través de la distancia, del tiempo, por tenerme presente siempre en tu alma, por encontrarme en el mundo de los sueños y mostrarme quién eres, por guiarme hasta ti en este plano, gracias, porque aunque tal vez no te encuentre, o porque aunque, aun haciéndolo, tú no sepas quién soy si sigues dormido en tu inconsciente, me has enseñado el verdadero amor del alma, me has conectado con mi propia esencia, me has impulsado a ser luz, me has otorgado la gracia de poder guiar y ayudar a otros en sus caminos, gracias porque eres la luz que me inspira, me eleva y me sana, gracias por existir, estés donde estés, tengas el nombre que tengas, seas en este plano quien seas... Gracias... 


...

Arael.