SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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martes, 23 de septiembre de 2014

COSAS QUE PASAN EN EL TREN

(Una pequeña anécdota)

Ayer fui a visitar a una buena amiga que hacía mucho tiempo que no veía. Para llegar hasta su negocio, donde ella trabaja y donde nos podemos ver, tenía que tomar un tren y recorrer un trayecto de una hora de viaje. Estoy acostumbrada a realizar viajes en tren y he descubierto que puede ser muy gratificante, aunque he de decir que si no tengo prisa, pues cuando he de llegar a una hora puntual puede ser una verdadera odisea desplazarme desde mi pueblo hasta la ciudad de Barcelona.

Afortunadamente disponía de cierta flexibilidad, había quedado para comer con ella, pero llegaba con tiempo, justo a la hora de su descanso.

Me encanta escuchar música mientras viajo, la verdad es que he tratado de ir leyendo o distraerme con otras cosas, pero la música es lo que me ayuda a estar relajada y tranquila mientras el tren hace su lento recorrido.

Volver a ver a mi amiga fue, como siempre, muy especial, nos conocemos desde que teníamos seis años y es como una hermana para mí.
Pedimos comida china y charlamos de nuestras cosas durante horas.

Siempre que comemos comida china nos sobra un montón y en esta ocasión ella no quería quedarse con el resto, así que me la dio a mí, como casi siempre hace. He decir que es una persona muy generosa y que siempre ha estado ahí cada vez que la he necesitado, así que agradecí el gesto, aunque yo tampoco deseaba volver a comer “arroz tres delicias”, no es que esté a dieta, como ella, pero intento cuidar mi alimentación y no es que crea que ese tipo de comida es la más saludable, por una vez, vale, pero cenar de nuevo lo mismo no, a mí me esperaba una buena ensalada en mi casa.

Me despedí de ella y salí por la puerta de su tienda con la bolsa de comida en la mano.

  • Mis queridos guías, ahora vais a tener que ayudarme a encontrar a alguien que quiera esta comida, alguien que realmente tenga hambre y la disfrute, porque no quiero que se desperdicie. -Digo con mis pensamientos mirando hacia arriba.

Verdaderamente estaba convencida de que en cuanto encontrara a alguien que me pidiera una moneda, le daría la comida sin pensármelo dos veces.

Fui a la estación y esperé a que llegara mi tren.

Estaba lleno de gente, a esas horas siempre lo está, así que parecía que iba a tener que ir de pie un rato, sin embargo, al final del vagón encontré un lugar para sentarme.



Unas jóvenes de unos catorce años se habían encerrado en el lavabo del tren, justo a la izquierda del lugar donde me había acomodado. Estaban gritanto y jugando, maquillándose y riéndose. Me acordé por un momento, viendo a aquellas muchachas en su mundo, de mi adolescencia, de las locuras que hacemos cuando somos jóvenes, de cómo me escondía del revisor con mis amigas, porque nos habíamos colado sin pagar para ir a bailar a la discoteca.

Me reí y comprendí a la perfección sus chillidos infantiles y su comportamiento alocado.

En ese momento apareció repentinamente a través de la puerta que separa los vagones, un personaje que me dejó perpleja y que las asustó por su aspecto y por el golpe que dio la puerta al cerrarse tras él.

Le miré pero no hice mucho caso a su presencia, dentro de mí comenzaba un diálogo de esos en los que, en los dibujos animados aparece un pequeño angelito y un demonio, discutiendo entre ambos.

  • No juzgues, Arael, no juzgues, -dice el angelito- el aspecto no tiene nada que ver con lo que hay dentro ¿recuerdas?
  • No le mires, no sabes quién es, puede ser un delincuente, mira su ropa, ignórale -dice el diablillo con su voz irónica.

Sonreí de verme en esa tesitura, escuchando a mi ego por un lado y a mi corazón por el otro, como siempre, en plena discusión, mientras continuaba escuchando mi música.

El hombre extraño se fue.

Unas cuantas paradas más y las chicas ya habían llegado a su destino, junto con un buen número de viajeros, así que me quedé prácticamente sola en esa parte del vagón.
Entonces el personaje que había alterado a mi pequeño diablillo apareció con un perro y con un compañero.
El perro se estiró junto a mí y su compañero me miró desde el otro lado del vagón, sentado a mi izquierda, haciendo un gesto gracioso y sonriéndome.

  • Le he caído bien al perro y parece que está a gusto -le digo al chico que acompañaba al hombre extraño.
  • Sí, parece que sí -me contesta con acento francés.

Acto seguido el perro se levantó y se fue y el amigo de atuendo raro se sentó en frente del francés.
Era realmente un hombre muy peculiar. Rastas en el pelo, barba larga, ojos azul intenso, pearcings en el labio y en la lengua, una camiseta bajo una camisa a cuadros, unos pantalones brillantes ajustados y una mini falda con vuelo, de volantes, azul con florecitas. Zapatillas de deporte y unos calentadores pequeños de color rosa.
Su manera de hablar era también muy singular.
Y mi diablillo seguía ahí, hablando y hablando.

  • No les mires, puede que te agredan, no les mires.
  • Son personas como tú, Arael, y además tienen hambre, seguro que a ellos puedes darles la comida china -me dice mi angelito.
  • ¡Sí, eso es!, ¡a ellos les puedo dar la comida!, pero ¿realmente tendrán hambre? -me digo a mí misma escuchando a esa vocecita interior.

Esperé un poco más, tenía que saber quiénes eran esas personas, ya habían llamado mucho mi atención, pero seguí con mi música, mientras el hombre de barba y atuendo extraño se fue a hablar con una chica que estaba sentada detrás de mí.

El francés me miraba cada cinco minutos y yo lo notaba, pero estaba inmersa en mi música, a la espera de que me dijera algo, pues sabía que lo haría.
Entonces lo hizo, me habló.
Me quité los auriculares para escucharle, pero me hablaba en su idioma y no le entendía, sé algo de francés, pero su acento era muy cerrado y el tren hacía mucho ruido, así que no le entendía nada.
Me mostraba sus manos y me hacía ver dos dedos de cada mano, pero no comprendía nada ¿qué querría decirme?

Su amigo entonces empezó a traducir lo que decía.

  • Hoy es su cumpleaños, hoy es veintidós, y cumple treinta y un años. -Dice su amigo el de las rastas.
  • Ah, pues felicidades -le digo yo.
  • Gracias -dice el francés.

Volví a mi música con mis auriculares, pero el francés continuó intentando llamar mi atención, así que de nuevo me quité los cascos para escucharle.

  • ¿Tienes una moneda? -me dice.
  • No -le contesto- pero tengo comida china, ¿la quieres?

El hombre me miró sorprendido e inmediatamente me contestó que sí.

  • Pues aquí tienes dos raciones de arroz y una de ternera con salsa de ostras, además del pan de gambas, menú para dos -le dije sosteniendo la bolsa en el aire para que la cogiera.
  • ¡Yo soy el segundo que come! -grita de pronto el hombre de las rastas detrás de mí, mirándome con una gran sonrisa.

Yo me empecé a reír, lo del menú para dos lo había dicho a propósito, para que lo compartiera con su amigo, pero no me había dado tiempo a decirle yo misma que también era para él. Era un personaje verdaderamente insólito.

Se sentaron juntos a mi izquierda y comenzaron a comer con un hambre atroz, usando el pan de gambas como cubiertos.
Me sentía reconfortada al ver que ellos realmente tenían hambre y estaban disfrutando de la comida.

  • Estaba pensando en llegar a casa pero allí sólo tengo patatas, gracias por el menú -me dice el hombre de la barba.
  • Muchas gracias -me dice el francés rubio de ojos claros.
  • De nada, ¿no es tu cumpleaños? -le digo para darle a entender que es un regalo.
  • C'est vrai!! -me dice -gracias, muchas gracias.
  • De nada, de verdad, no hay de qué, yo no me la iba a comer, así que mejor que la disfrutéis vosotros.
  • Muchas gracias. -me vuelve a repetir el francés.

Terminaron la comida en un momento y entonces el muchacho rubio introdujo su mano en su mochila para extraer una sencilla y humilde flor blanca, hecha de papel y alambre. Se puso de pie y se acercó a mí, me hizo una pequeña reverencia y me la entregó con un gesto tierno que me llegó al corazón.

  • Muchas gracias -le digo. -¿Cómo te llamas?
  • Sebastian -me contesta.
  • ¿Y tú? -le pregunto al hombre desaliñado- ¿cómo te llamas?
  • Me llaman el Botella -me contesta con esa expresión que todavía dibuja una sonrisa en mi rostro.
  • Mucho gusto.
  • Igualmente.
Sonreí y realmente me sentí plena.

Llegamos a nuestro destino y bajamos del tren, cada uno por su camino, cada uno a su casa.

  • Gracias guías -pensé mirando hacia arriba de nuevo -gracias por darme la oportunidad de vivir una situación tan especial, por haberme mostrado mis debilidades, mis miedos, mis prejuicios, y por haberme demostrado que todo eso no son más que tonterías de ese diablillo torpe que a veces se cuela en nuestros pensamientos, el ego.

Llegué a casa muerta de cansancio, dispuesta a escribir esta historia, y a prepararme esa ensalada tan rica que me estaba esperando.

Las cosas que me pasan en el tren en ocasiones son así de insólitas, no es la primera vez que puedo explicar algo así. En una ocasion, un desconocido me pidió mi número de teléfono para conocerme, decía estar impresionado por mi presencia, pero ¿quién le da su número a alguien que no conoce?. Esa es la pregunta de ese diablillo desconfiado, ese ego que siempre me dice que hay intenciones ocultas en alguien que sin saber quién eres se muestra tan interesado en ti, sin embargo, muchas veces ese ego no tiene razón...
Eva Bailón

domingo, 20 de abril de 2014

CARTA A UN AMIGO

Mi querido amigo,

En respuesta a tu carta, en respuesta a ese dolor que he sentido de ti, en respuesta a lo que tanto preguntas, te diré que todo lo que deseas saber está dentro de ti, pero intentaré darte mi versión de la vida y compartir todo lo que yo he aprendido, así, sintetizando un universo en una simple canica.

El ser humano aprende desde niño una serie de conceptos que le dan forma a sus ideas, a sus pensamientos, y queda atrapado en una burbuja de la cual no hay forma de salir, pues aquellos que se atreven a hacerlo son rechazados e incomprendidos, algunos etiquetados para siempre como locos, raros, extravagantes y diferentes. Por esa razón, muchos, cuando perciben que hay algo que no está bien en este mundo, primero intentan expresarlo de alguna manera, buscan algo que les haga comprender, que les ayude a salir de todo eso y ser ellos mismos, pero tras varias decepciones, después acaban mirando a otro lugar y disfrazándose de fieras salvajes para defenderse de una sociedad que sienten agresiva, una sociedad cuyos componentes se mueven y viven de forma autómata, en un paradigma creado para que nadie pueda cambiar nada, para que todo tenga un cierto orden. Y es que el hombre necesita ordenarlo todo, el tiempo, por ejemplo, ha sido organizado de forma en que todos estemos controlados, todos debemos comer a la misma hora, todos debemos entrar a trabajar en los mismos horarios... Si bien hay ciertas excepciones, todos estamos encajados en una rueda que no para de girar y girar, y al igual que los ratones, nos contentamos si tenemos comida y agua, si estamos cómodos y satisfechos materialmente, si todo lo que nos rodea está dispuesto a nuestro gusto.



Cuando tu rueda gira y todo está correcto, cuando la costumbre te proporciona la estabilidad que necesitas, cuando has hallado a alguien que llena ese vacío que sientes por tu gran deseo de amar, de ser amado, cuando todo parece estar perfecto, la vida te da la sorpresa de arrebatártelo todo.
El ser humano se pregunta por qué, por qué he tenido que perder todo lo que amaba, por qué ya no tengo mi empleo, por qué me han quitado esto o lo otro, pero no encuentra una respuesta, sólo se siente sumido en el dolor, en la impotencia, en la autocompasión, en la rabia, en el rencor y se rinde ante la perspectiva de una vida absurda e injusta, conformándose con aquello que encuentra para consolar su profunda desesperación, su miedo, su sufrimiento, intentando cubrir una herida que sangra con cualquier venda que le sirva para no padecer tanto...

Pero la respuesta existe, está dentro de nosotros, y es verdaderamente triste que no seamos capaces de descubrirla.

Si un árbol se preguntara por qué sus hojas caen en el otoño, si se sintiera hundido en el desasosiego por perder todo y quedarse desnudo ante el frío del invierno, no se daría cuenta de la gran maravilla que es esa transformación, esa oportunidad de volver a ser. Sin embargo, el árbol no sabe que puede cambiar su paradigma, su persepectiva de la vida, pues el árbol sólo es, es lo que ha venido a ser.
El hombre llora por dentro cada vez que se le presenta la oportunidad de ser lo que ha venido a ser, cada vez que la vida le desnuda en su otoño y le proporciona la posibilidad de hallar lo que realmente busca, a él mismo.

Cuando una persona se da cuenta verdaderamente de que la crisis que está viviendo es el inicio de un nuevo comienzo donde podrá ser ella misma, donde sus ideas brotarán como flores, donde su inspiración se apoderará de ella, donde su necesidad de amar y ser amada se transformará en el sencillo hecho de ser amor... entonces renace de entre sus cenizas, su mente y su corazón se expanden, su luz emerge con fuerza, sus ojos muestran su transparencia, su disfraz cae y su desnudez deslumbra a cualquiera que pueda ser capaz de mirarla...

Ahí esa persona inicia su camino siendo su mejor versión, ahí es cuando su misión o su vocación se convierte en su recurso para sostenerse, ahí se vuelve independiente y deja de ser una más dentro de de la burbuja creada para ser todos iguales y controlables, ahí es cuando está abierta de verdad para encontrar a su compañera de viaje, ese amor que es puro e incondicional, junto a otra persona que también ha despertado a lo que es dentro de sí misma.

Vencer todos los obstáculos para amarte a ti mismo, para aceptarte, para respetarte y no ser deshonesto con tu alma, no es un camino fácil, pero siempre puedes hallar una mano amiga, como la mía.

Amigo mío, deja de castigarte, de enredarte en juegos que no te llevan a ninguna parte, deja de acomodarte en situaciones que no te aportan lo que deseas, deja de sucumbir a lo que tu ego te ordena, sé corazón, sé alma, sé tu propia respuesta y actúa.

La vida es un juego, pero nadie gana, nadie pierde, en realidad todos aprendemos, en algunos momentos sufrimos, en otros somos felices, pero todos ellos son la experiencia que nos hace crecer, si deseas jugar al juego de la vida, sé consciente de que estás jugando, pero no te hagas trampas a ti mismo, no te juzgues, no te entregues a las circunstancias que no te compensan, haz todo aquello que te haga feliz, vibra, canta, baila, sueña, y cumple tus sueños, no te distraigas, avanza, permanece en ti, sé lo mejor de ti mismo y libera tu dolor, tus miedos, desapégate, vuela, y salta al vacío, ese vacío que es tu nueva vida, tu nuevo camino, porque te esperan grandes sorpresas, si te atreves, si eres valiente, crea tu propia realidad donde tú eres el protagonista, donde el amor nace de ti y te cubre, donde eres un ser completo, dispuesto a darte, dispuesto a derribar todos tus muros, todas tus barreras...

Sólo cuando aprendas a amarte podrás amar realmente, sólo cuando estés preparado y seas luz, hallarás otra luz que te ame como mereces ser amado...con plenitud, madurez, responsabilidad y pureza, con eterna pasión, incondicionalidad y respeto...

 
Sólo cuando comprendas que la vida nunca te quita nada, que es tu aliada, que te regala oportunidades para transformarte, sólo cuando entiendas que sólo tú eres responsable de ti mismo y de lo que te acontece, recuperarás el poder que siempre estuvo en ti.

Despierta y camina, levántate y anda...
Arael...

sábado, 28 de diciembre de 2013

UN ENCUENTRO PECULIAR

Cada vez que tengo ocasión voy de visita a mi ciudad natal para saciar la añoranza que siento de pasear por sus calles, ver el mar, sentir esa especial energía que contiene en sí misma, y sentir la mágica y extraña cercanía de la presencia humana de mi llama gemela, como si al ir allí la sintiera más, con más fuerza. Siempre creí que estaba en algún lugar de mi ciudad, o que venía de visita con frecuencia, por eso le busqué durante un tiempo hace ya muchos años, basándome en su aspecto físico, ya que en sueños lo había podido ver con bastante claridad, pero nunca tuve éxito, y con apenas veinte años ya había sufrido demasiado su ausencia. Tomé la decisión de olvidar mis anhelos, de desconectar de mi esperanza de hallarle, y me convencí de que era todo una fantasía, abandonando mi conexión onírica y etérica con él, para poder experimentar el amor en el plano físico, con una persona que pudiera hacerme sentir la maravillosa sensación de estar enamorada de alguien “real”.
 
Lo cierto es que Barcelona es un lugar que contiene en sí mismo algo que no se puede explicar, es una personalidad propia que me encandila y me maravilla, aunque no es la unica ciudad que lo hace, sin embargo es la que me vio nacer y eso la hace ya más especial.

Ayer estuve de nuevo allí con dos buenas amigas con las que me reuno en un punto intermedio entre donde yo vivo y donde ellas viven, y así nos ahorramos tener que viajar más de tres horas para vernos.
Aun así, para vernos, las tres tenemos que ir en tren hasta el centro de Barcelona.
A veces, en estos viajes, pueden ocurrirnos hechos insólitos, tal vez muy simples para algunas personas, pero para mí son significativos, quizás porque soy "complicada", como algunos dicen, y pienso o analizo demasiado las cosas, o porque mi alma las ve de una manera diferente.
UN ENCUENTRO PECULIAR


Salgo de casa y tomo un autobús para llegar a la estación del pueblo donde vivo ahora.
El viaje en tren es para mí muy placentero, me siento libre, es la sensacion real que comporta el dejarse llevar, mientras observas el precioso paisaje que envuelve la mágica montaña de Montserrat. Por la ventana me quedo embelesada mirando el cielo, cubierto de nubes que parecen haber sido pintadas en una magestuosa obra de arte, y contemplando los árboles, que contienen en sí mismos la esencia de la vida perfecta, su conexión con el cielo y la tierra los hace increíbles, están dotados de la fuerza de la naturaleza y de la capacidad de darnos la vida que ellos mismos desprenden al estar en simbiosis con las energías de la madre Tierra y del Universo.

El sol me deslumbra y me llena de vida y de entusiasmo, cierro los ojos y me transporto, es como si me uniera con todo lo que veo y con todo lo que me fascina, y me entregara a su belleza en un intento de experimentar lo que es estar ahí fuera, siendo árbol, siendo bosque, siendo montaña, siendo cielo, siendo luz...
Nadie me está observando, estoy sola en esa parte del vagón del tren. Al abrir mis ojos, de pronto los árboles se manifiestan ante mí como si de alguna manera todo su color tomara vida, y me asombro al ver la luz que desprenden, una luz que antes no había sido capaz de captar.

Prosigo mi viaje, escuchando a mis músicos preferidos, piano, violín, y alguna melodía cantada por algunos cantantes italianos que me conquistan con su profundidad y su romanticismo.
Ya casi llegando a mi estación, un hombre de apenas treinta años, se acerca a los viajeros depositando a su lado un paquete de pañuelos de papel con una nota donde explica que está al cuidado de sus hijos y se gana la vida así.
No soy una persona con capacidad económica suficiente como para donar el poco dinero que llevo, al contrario, podría ser yo misma quien se viera obligada a hacer algo semejante, sin embargo, no puedo permanecer inamovible ante la necesidad de otros, por poco que pueda, algo tengo que dejarle y al fin y al cabo, los pañuelos son útiles siempre.
Así que abro mi bolso negro con dibujos dorados, busco mi pequeño monedero, y encuentro unas monedas en él, quisiera darle algo más, deseo poder dar más, pero no puedo, así que sencillamente le deseo lo mejor, como si en esa pequeña moneda pudiera dejar impregnada una bendición para que las cosas en su vida tomen otro rumbo.
Ni siquiera me planteo ya si miente o no miente, si nos engaña a todos con su aparente tristeza, no me importa, al fin y al cabo, para mi alma es un acto despreocupado, el dinero no es lo primordial, aunque en este mundo lo hayamos creado como algo necesario para subsistir.
Al cabo de unos minutos, el chico se acerca y yo le doy las monedas, recoge algo más de otras personas y, para mi sorpresa, se sienta frente a mí mirándome de una manera intensa.



Me fijo en sus ojos penetrantes y claros, aunque de un color que no sé definir, diría que son verde ocre, mirada limpia, si bien refleja la sutileza de una astucia aprendida a través de la miseria de una vida difícil, su rostro es bello, muy bello, de piel morena, pelo negro, labios gruesos y bien definidos, aspecto agradable.

  • ¿Cómo te llamas? -me pregunta con cierto acento extrangero que no acabo de indentificar debido al ruido del tren.
Mi mente empieza a cavilar intentando defenderse de lo que no comprende. No sé si darle mi verdadero nombre o inventarme uno, al fin y al cabo es un desconocido que se ha sentado delante de mí sin venir a cuento, sin embargo al final se lo digo con total tranquilidad, aún sorprendida por la situación creada.

  • Yo me llamo Marius, - me dice tomando mi mano derecha y besándola- tengo dos hijos, mi mujer murió hace dos años en un accidente de coche y me he visto obligado a trabajar haciendo esto. ¿A qué te dedicas tú?
  • Pues no tengo un trabajo muy convencional, a parte de escribir, suelo ayudar a otros a ayudarse y a encontrarse consigo mismos, saber quiénes son y guiarles en su reencuentro con su alma y consiguiente reconocimiento.

  • Es interesante- me dice con un gesto de incomprensión en su hermoso rostro. ¿Y tu marido trabaja?.

Comprendo entonces la naturaleza de la verdadera intención de su pregunta, aunque no deseo juzgarle, así que no me importa, le contesto con la verdad.
No oculto lo que soy y cómo soy, aunque ante un extraño se me hace raro estar hablando abiertamente sobre mi vida personal y también escuchar la suya. Sé que quiere continuar la conversación más allá de ese encuentro en el tren, lo siento en él, puedo leerlo en su mirada.
  • Así que estás sola y tienes dificultades como yo. 

  • Es lo que tengo que experimentar, lo acepto, pero sé que yo soy la única que tiene el poder de cambiarlo, todos podemos cambiar nuestro futuro, sólo hay que dejar el miedo a un lado.
  • Y ¿cómo se hace eso? 
  • Alguien me dijo una vez que el miedo es la respuesta de nuestro ego ante las situaciones que no podemos controlar.
  • ¿Y cómo controlarlas? Creo que para dejar de tener miedo tenemos que poderlas controlar, ¿no?

  • Ese alguien, me dijo que no se trata de buscar la manera de controlarlas, sino de soltarlas, de dejarte llevar y aceptar que no es posible hacerlo, convencer al ego de que no es su responsabilidad hacerlo.
  • ¿Y eso cómo se hace?
  • Fluyendo con la vida, como el río fluye por su cauce.
  • No entiendo muy bien eso.
  • De ti depende actuar o no, esconderte o enfrentarte, aprender o estancarte, crear un futuro diferente o quedarte en el pasado, hablarte con la verdad o mentirte, avanzar o retroceder, quedarte inmóvil o moverte... Cuando te dejas llevar por lo que tu espíritu le dicta a tu alma y te dejas llevar por ella, estás fluyendo con la vida, y cuando fluyes, todo es posible, y de pronto actúas cuando debes actuar, te enfrentas a lo que te debas enfrentar, aprendes de tu pasado y creces, creas un nuevo futuro diferente del que creías que tendrías, te mueves avanzando hacia tu vida, hacia tu elevación personal y espiritual.
  • Vale, creo que quieres decir que para que mi situación cambie tengo que cambiar yo, ¿no es así?
  • Sí, aunque así lo has simplificado mucho, pero es un comienzo.
  • Comprendo, me has hecho pensar en algo que nunca había pensado, aunque no veo el modo en que pueda cambiar como tú dices.
  • Me alegro mucho, me gusta haberte hecho pensar.
  • Perdóname – me ruega uniendo sus manos en ademán de pedir disculpas- perdóname por hacerte esta pregunta, ¿quieres tener una relación de amistad conmigo? ¿Me das tu número?
Entiendo la motivación de su pregunta, y entiendo que no hay mala intención en ella, pero no sé qué puedo ofrecerle, no sé cómo puedo ser su amiga, no sé cómo puedo unir mi mundo al suyo, en realidad, este encuentro ha sido algo así como el tropiezo fortuito de dos seres que viven en dos realidades muy diferentes, pero mi alma sabe perfectamente que las casualidades no existen, que nadie aparece en tu vida sin motivo alguno, que este cruce de miradas y palabras ha sido importante de alguna manera en nuestros caminos. Sin embargo, estoy descolocada, no sé qué decirle, por un momento dudo si darle mi número o no dárselo, pero me siento incómoda, mi alma me dice que no es necesario, que lo que teníamos que comunicarnos ya lo hemos hecho, así que, sencillamente se lo manifiesto así.
  • No es necesario, pero te agradezco tu interés.

En ese momento ya llegamos a la estación donde tengo que bajar del tren, él baja conmigo.

  • Encantado de conocerte -me dice con sinceridad.
  • Encantada también -le digo después de que me dé los típicos dos besos en las mejillas- espero que todo te vaya bien en la vida, Marius.
  • Gracias, de verdad, gracias por estar conmigo hablando.
  • De nada, ha sido un placer, gracias a ti.

Continuo mi camino hacia el exterior del túnel, todavía sorprendida por lo que me ha ocurrido con ese hombre, a veces estos sucesos me asaltan cuando menos lo espero, no es esta la primera vez que me ocurre algo así, de hecho, ya me ha pasado antes, y aun así no dejo de desconcertarme. Pero no ando buscando el amor, ni tampoco busco amigos, porque pienso que tanto una cosa como la otra llegan de manera espontánea, y reconozco muy fácilmente cuándo mi alma siente amor y amistad, cuándo hay algo más que una conexión temporal entre dos personas que se han cruzado en la senda que transitan. Hay hombres y mujeres que llegan a nuestros mundos para quedarse, otros sólo lo hacen durante un tiempo medio, y otros están sólo unos minutos o segundos ante ti, pero el alma es sabia y siempre te da las respuestas que necesitas. Ella, mi alma siente el amor fraternal con suma facilidad, pero el amor romántico o el de amistad es otra cosa, no lo siento por cualquiera, no conecto con cualquiera.
Por eso siempre escucho a mi alma, incluso en ese tren y en esa extraña situación.

Salgo ya al exterior, ya me he puesto mi gorro turquesa de lana, mi abrigo negro, y puedo contemplar ante mí la magnífica imagen de mi ciudad. Un tumulto de gente cruza la calle y se dirige hacia mí, yo camino ensimismada, engalanada con la esencia que respiro y que proviene del alma de Barcelona. Camino feliz, conectada con mi ser, asombrada por todo lo que veo, la fuente, los adornos, la grandiosidad de lo que me rodea. La gente se mueve con rapidez y yo me siento como si fuera un personaje que ha llegado a una película a la que no pertenece, como si me hubiera colado en ella para observarlo todo, cada detalle, cada partícula de lo que está ahí, a mi alrededor. Mis pasos son lentos, seguros, firmes, estoy contenta, feliz...me siento plena, pero esta vez me cuesta notar la energía de mi llama gemela, tal vez por la multitud de gente, me entristece un poco, a pesar del tiempo transcurrido aún debo descubrir cómo hacer para no sufrir su ausencia física, para acostumbrarme a ella, pero desde que resurgió en mí la esperanza de hallarle volvió con fuerza el anhelo, así que, me esfuerzo por ser fuerte y seguir adelante sin él, con el impetuoso clamor de mi alma por avanzar y elevarme más y más. Aprenderé a vivir como un ángel con una sola ala, y volaré de todas formas...

Allí las veo, son mis amigas, están esperándome, me acerco a ellas, las abrazo con todo el amor que mi alma desprende en ese momento, ya estamos juntas, ¡que empiece el espectáculo!...

Continuará...

Arael..

domingo, 10 de noviembre de 2013

RELACIONARNOS

Muchas veces me he sentido muy diferente del resto del mundo, extraña, incluso inferior por no lograr sencillamente dejarme llevar por la corriente de la sociedad, por no ser como ellos, por sufrir en este lugar, por no adaptarme.
Durante mucho tiempo, he ido pasando por diversos procesos de crecimiento, transformaciones periódicas, en las que iba siendo cada vez más distinta de la multitud. Volvía a mi crisálida y resurgía de nuevo, más fuerte, más libre, más llena de magia dentro de mí.

Mis cambios parecían alejarme de lo que es ser un ser humano, me sentía completamente ajena a lo mundano, como si hubiera llegado de otro planeta.
A medida que he ido experimentando y aprendiendo, a cada paso, he ido conociendo personas maravillosas que me han demostrado que no soy sólo yo la que se ha estado sintiendo así. Eso me ha ido ayudando a no sentirme tan sumamente sola, aunque realmente mi camino es sólo mío, puedo ir acompañada en algunos tramos por almas hermosas con las cuales puedo compatir mucho de mí misma y ellas conmigo.

En muchas ocasiones me han servido de espejo, me han mostrado cuáles son mis temores, mis complejos, mis dudas...

Cada persona es un universo completo, hermoso y complejo, pero a su vez cada ser humano es la sencillez en estado puro, la belleza y el milagro de la vida.

He estado muchos años repudiando lo que soy, deseando desatarme de este cuerpo humano para sentirme verdaderamente libre, para poder conectar con las demás almas sin el impedimento de la máscara creada para nuestra protección, para la adaptación al espejismo de esta sociedad, para sentirme hermosa, pura, como un niño que juega y vuela, cumpliendo sus deseos inocentes y disfrutando de su existencia, ajeno al dolor que creamos los adultos.




Las transformaciones han continuado y probablemente continuarán dentro de mí. Es muy curioso que, después de esos lentos cambios interiores, un día te levantas y te das cuenta de que te conoces mucho más que antes, de que te aceptas, de que te gusta ser como eres y de que no vas a permitir que nada, ni nadie te lleve por un camino diferente del que tú has decidido para ti.

No deseo ser diferente de cómo soy, deseo mostrame así, sin máscara, sin miedo, sin ansiedad por lograr lo que no he logrado, simplemente iré a buscar lo que anhelo. Mi verdad es la senda que mi corazón ha escogido caminar, así que estaré en consonancia con aquellas personas que compartan la misma verdad que yo, es lo que escojo.

Aquel que desee caminar a mi lado será bienvenido, respetando su realidad, respetando mi realidad, es así como funciona cualquier relación de la índole que sea. Es algo así como una melodía, el violín suena con sus notas entrelazándose con las notas del piano, juntos conforman una pieza musical preciosa, y eso es lo que hago con mis amistades, crear música de amor compartido, sin presiones, sin ataduras, sin miedos, sin incomodidades...
Y así tiene que ser una relación de cualquier tipo...

No quiero, ni deseo cambiar a nadie, eso sería como querer que un violonchelo suene como una guitarra...

Cada esencia es única, a cada esencia le daré la oportunidad de mostrarse con su propia canción...

Sin embargo, me he dado cuenta de que no siempre el camino se recorre por completo con las mismas personas, posiblemente porque una melodía tiene un principio y un final... y luego el violín se va a tocar otra pieza diferente y el piano hace lo mismo...

Ando buscando desde hace mucho tiempo ser música con un instrumento que no desee cambiar de canción con otros sonidos, sino que desee cambiar de canción conmigo, y que lo haga sencillamente por amor, por compartir, por experimentar, por crecer, por aprender, y porque seamos sonidos que se complementan con pasión, con ilusión, con profundidad y complicidad, tal vez dos sonidos idénticos que crean música preciosa que resuena en sus corazones...

Llama gemela, alma gemela... en fin, no importa el nombre que le demos, lo que importa es lo que nuestra alma sienta, si ésta se acomoda a las notas de frecuencia de la otra alma, y viceversa, porque también he aprendido que, en ocasiones mi música resuena mucho en el alma de otro ser, pero en la mía no resuena la música de la otra alma...

Estar sola en el camino me permite ser yo misma, y es lo mismo que busco con mi alma gemela, ser yo misma, y que sea él mismo, sin miedo a sentirnos rechazados, sin que el pasado se interponga, sin que nuestras ideas mentales sean un obstáculo...

Hoy, al despertarme, mi corazón alegre me ha dado una buena noticia: me encanta ser como soy...

Sí, es cierto que siento añoranza, que a veces sufro, que lloro, que río, que parece que vaya a perder la cabeza, que soy una montaña rusa de emociones y que mi vida es toda una incertidumbre... Pero sin ello no podría crear, no podría sentirme artista...mi alma es la de un loco artista que desea crear su obra a través de las emociones y los sentimientos.... Una vida estática no me ayudaría nada... Necesito vivir la vida al máximo...

Ser uno mismo es lo más importante, ser como soy me hace feliz...

ARAEL...






sábado, 19 de octubre de 2013

EL BUSCADOR DE LUNAS Y LA MUJER FANTASÍA

Era de noche, como cada vez que ella, decidida, salía a la terraza para estirarse en el suelo entre cojines para contemplar el hermoso panorama que le regalaba el universo. Observaba las estrellas, le parecían hermosas, se sentía indentificada con cada una de ellas, las amaba, las integraba una a una en su particular mundo, un lugar en su corazón donde iba almacenando la belleza que la naturaleza exterior le brindaba sin reparos, regalos eternos de la vida.

Sus sueños eran como las nubes, sutiles, diversos, madurados con la emoción del amor y del anhelo, pero a pesar de ser una mujer construida por sí misma con la exquisitez de las fragancias dulces de las fantasías románticas y tiernas, también era una mujer vulnerable, forjada con el cristal fino de las sensaciones, de los deseos, de la más divina y sublime magnificencia cristalina que pudiera existir en aquel lugar sagrado donde ella gestaba su propia existencia, transformándose día a día con la luz de los astros que la abrigaban en las nocturnas horas de desasosiego.
Sus temores emergían como burbujas mágicas desde su mente cambiante, para borrar el fulgor del sufrimiento, y así, aprender del dolor para seguir creciendo.


A su alrededor, todo era oscuridad, pero su propio resplandor la embellecía y la envolvía en algo parecido a una especie de manto estelar que resultaba curioso, aunque para algunos parecía algo fuera de lo normal y se apartaban de ella al presentir su esencia extraña, diferente, ajena a lo que los demás consideraban apropiado, aceptado o normal.

Aquella noche era diferente, el ambiente se iba tornando espeso, y en ese enrarecimiento ella presintió que algo distinto ocurriría.
Sintió un imperioso deseo de conectarse con la tecnología y volver a chatear con aquel hombre misterioso con quien charlaba de vez en cuando.
En la mesa redonda de madera que había en aquella terraza bañada por la luz de los luceros que tanto la enamoraban, estaba su portátil ya encendido. La luz de la lámpara estaba apagada y sin ella no podía apenas ver las letras del teclado, así que la encendió para revisar los mensajes del chat.

Curiosamente “El buscador de lunas”, el hombre con quien mantenía una singular amistad, le había escrito algo no hacía más de un minuto.

  • Hola “Mujer fantasía”, soy yo, ¿te apetece hablar?...

Sus ojos brillaban cada vez que él le escribía algo, pues aquella relación en la distancia, a pesar de ser sólo una amistad sencilla, para ella era muy especial.
Se puso sus gafas para ver de cerca, de montura marrón, y se dispuso a contestarle. Tenía muchas ganas de hablar con él, le ilusionaba poder intercambiar aquellas palabras.

  • Hola, “Buscador” aquí me tienes. ¿Qué tal se presenta tu fin de semana?
  • Pues no será tan interesante como yo desearía, estoy trabajando en un proyecto muy complicado y me he tenido que llevar a casa un par de cosas.
  • Vaya, yo te hacía con tu novia, no sé, tal vez en tu casa de la montaña.
  • Bueno, ya sabes que no siempre quedo con ella, tenemos una relación bastante liberal.
  • Ya, sí, ya me explicaste, pero creía que la amabas, que después de tanto tiempo buscando a esa luna que para ti fuera única, ya la habías encontrado en ella.
  • Tal vez, aún no sé si ella es la luna que busco. ¿Y tú, mi querida mujer fantasía?, ¿no buscas a nadie para compartir tu vida?
  • Ay amigo mío, si supieras...
  • Ya sabes que puedes explicarme lo que quieras...

    Sintió que había llegado la hora de hablarle de sus complejos, de sus miedos, de su agonía, tal vez era eso lo que iba a ocurrir, que iba a abrir su corazón para expresar todo lo que llevaba ocultando desde hacía tiempo.
  • Está bien, tal vez sea el momento de que sepas de mi vulnerabilidad, de mi dolor, de mi historia...
  • Te leo..
  • Hace un tiempo creí en el amor puro y verdadero, en un amor que era como el que yo siento en mi alma, pues si yo lo experimento dentro de mí, es lógico pensar que puede haber más personas que lo experimenten dentro de sí mismos, aunque vivan ocultándolo por miedo a sufrir un desengaño. Ese amor inmenso, nos hace capaces de salvar cualquier obstáculo.
    Anhelaba que ese amor tan sublime me uniera a un hombre de alma pura, sensible, capaz de comprender mi fragilidad a través de la suya, de amarme de esa manera que merezco y merece, capaz de darme su amor con la fuerza del fuego sin quemarme, sin abrasar mi alma delicada y sutil, pero con un poder tan descomunal que nos elevara hasta las dimensiones más altas... Sería un amor que nos envolviera en magia, que nos mantuviera en un eterno enamoramiento, en un mundo creado por nosotros, envuelto de fantasía, una fantasía hecha para los dos, donde todo fuera sólo nuestro. Deseaba que con un beso suyo cualquier problema se esfumara, que los conflictos desaparecieran, que pudiéramos hallar ese rincón sagrado donde nadie pudiera alcanzarnos.
    Por las noches, suelo salir a mi terraza para observar las estrellas, con la añoranza en mis ojos, con la pena de no haberle encontrado, con el clamor de mi alma que se desespera y con el pensamiento cruel de mi mente que me repite que ya el tiempo se acaba, que se me han escapado muchos años entre las manos, que me iré de aquí sin haber podido ni tan sólo rozarle.
  • ¿Y por qué crees que no vas a encontrarle? Yo también ando buscando, niña fantasía, tu buscas el amor puro y yo a mi luna perfecta, lo interesante de ello es tener la ilusión de esa búsqueda y creer que obtendremos el resultado que deseamos. No te cierres las puertas antes de tenerlas ante ti.
  • Puede que tengas razón, sin embargo, creo que ya no puedo buscarle más...
  • ¿Por qué? ¿Acaso ya no le amas?
  • Sí, más que nunca, le amo sin saber quién es, sin conocer su nombre, sin haber visto su rostro frente a mí, sin haberle acariciado nunca... Pero me han robado mis sueños, los han ultrajado, los han pisoteado...
  • ¿Qué te ha ocurrido para que digas eso?
  • Me di cuenta de que realmente vivo en una fantasía...

Ella no pudo contener sus lágrimas al escribir aquellas palabras, no quería creer que todo era sólo imaginación, deseos, fantasías... Necesitaba recuperar la fe en sí misma, necesitaba confiar de nuevo y creer en el ser humano y en su capacidad de amar con pureza. Las letras se volvían borrosas frente a ella pero estaba decidida a continuar la conversación.

  • Percibo en ti una amargura dulce que te está embriagando ahora mismo, ¿no es así pequeña princesa?
  • Eres muy amable conmigo, ¿sabes?, te lo agradezco.
  • Igual que tú lo has sido siempre conmigo :-)
  • Bien, es cierto. :-)
  • Pero sigue con tu historia, no la dejes a medias, yo sigo leyéndote.
  • Sí. Lo que ocurrió es que poco a poco fui descubriendo que las personas nos ocultamos bajo una máscara, cada uno elige cómo es ésta. Algunos se disfrazan de prepotencia, otros de sobervia, otros de dulzura, otros de aflicción, pero todos tienen algo en común, se sienten vacíos por dentro, buscan algo más, aunque no sepan qué es, pueden sentirse miserables, fuera de lugar, haciendo algo que no les agrada o que les hace sentir mal, casados o unidos con alguien a quien no aman, temerosos de emprender una vida con la libertad de decidir lo que realmente desean. Hipotecan sus vidas a cambio de la comodidad que les ofrece la estabilidad emocional de una pareja, o de un trabajo, o de una situación, pero no son felices y se buscan a sí mismos fuera de sí mismos.
    Viendo lo que el mundo me ofrece, viendo a las personas que lo habitan, ¿cómo voy a hallar mi fantasía? ¿cómo, si todos están ocultos bajo sus máscaras impenetrables? ¿Cómo, si la transparencia de mi alma ni siquiera conmueve el alma de esa persona al estar inhabilitada para poderme ver a través de su propia máscara?


He aprendido que aquellos que viajan con su máscara ser reúnen con personas con el mismo tipo de máscara, o con un antifaz que les complemente de alguna manera.

Yo viajo desnuda, hace tiempo que dejé de disfrazarme, sin embargo, estoy segura de que ese hombre no sabrá ver mi corazón, porque estará ocupado por un amor basado en la ficción que el ser humano representa en este escenario grotesco. Además, no soy exteriormente hermosa, y sin máscara, sin belleza corporal, no soy una mujer deseable, ni tampoco atractiva, ni soy una muñeca retocada con el artificio de la falsedad que inventó esta comunidad de seres humanos que tanto les gusta interpretar funciones.

Al descubrir esto, me rendí ante la evidencia de la gran dificultad que se cernía sobre mí para unirme a mi verdadera pareja, ese ser que nació para mí, y para el cual nací yo. Sin disfraz no soy nadie en este mundo de teatro... No puedo seguir haciéndome ilusiones, él no me reconocerá...

  • Vaya, pues tal vez tu rostro no sea como el de esas mujeres de las que hablas, pero tu alma es de una belleza inigualable... Además ¿te das cuenta de que tu fantasía es tal cosa para ellos, pero que su mundo lleno de disfraces y teatro es para las personas como tú pura fantasía, verídica ilusión? Este mundo es sólo un espejismo, y tú eres una persona capaz de verlo, pero no eres la única, créeme.
  • Tal vez, ¿pero cómo voy a llegar hasta mis sueños si otros se empeñan en robármelos? ¿cómo voy a alcanzar ese amor que ansío si él juega al juego de la mentira de esta quimera?
  • Confiando...
  • No puedo más confiar, estoy derrotada, vencida...
  • Yo sigo buscando mi luna, aunque ya sabes que eso no me impide bailar al ritmo de la danza de esta sociedad inventada. Haz tú lo mismo.
  • ¿Qué quieres decir?
  • Que vivas, que sueñes, que ames, que viajes, que dances, que te muevas entre ellos como uno más, jugando a su juego, pero siendo consciente de que todo es una ilusión.
  • Tal vez tengas razón y deba dejar ya mi terraza, tal vez deba salir ahí fuera para ver más allá de lo que puedo ver desde aquí...
  • Claro que sí, princesa, hazme caso, disfruta del mundo que te rodea, si ese amor tiene que llegar a ti, se acercará por su propio paso, si existe, te encontrará y te verá. Yo busco mi luna, tu buscas tu sol, estoy seguro que os reconoceréis al igual que sé que a mí me pasará igual. No te rindas, si lo haces serás tú quien no será capaz de verle a él.
  • Hoy hay un eclipse de luna, ¿lo sabías?
  • Sí.
  • ¿Puedes quedarte conmigo para verlo?
  • Por supuesto, preciosa amiga mía.

Pasaron la noche hablando sobre la luna, el eclipse y el amor, bajo el anhelo de sus amores buscados, escondidos, ataviados bajo los atuendos de seres dormidos en un mundo donde todo es un sueño en sí mismo, un mundo donde todos se mueven como marionetas sin saber que tienen el poder de cambiar sus vidas cortando las cuerdas que les manejan, que les limitan y les impulsan a vivir amores ficticios, amores basados en la atracción sexual, mental o tal vez en la soledad común de ambos, esa soledad que les conduce a descubrir las equivalencias personales y a afianzar la complicidad bajo la excusa de sus similitudes y de sus necesidades no cubiertas.

Eva Bailón