SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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jueves, 12 de mayo de 2016

EL ROMÁNTICO OBSOLETO - DE IRONÍAS Y "VIA CRUCIS" (EGOS)


Paseaban las dos de la mano, como cualquier pareja lo haría, ya que su amor era un gran orgullo para ambas, así pues, no querían ocultarlo, a pesar de que habían recibido críticas y habían sufrido mucho antes de tomar la decisión de enfrentarse a sus tabúes, a sus miedos, a sus dudas.
Ambas conocían el amargo sabor de la falsedad y la hipocresía, de las intenciones sombrías de muchas personas que se hacían llamar amigas, para luego sonsacarlas y usarlas como carnaza en sus chafarderíos de media tarde, junto al té y las pastitas, recitando una y otra vez los porqués de lo desdichadas que serían y lo mal que gestionaban su vida y bla bla bla...
  • Buenos días - dijo aproximándose una de esas tan amigas de lengua afilada y sentimientos de culebra enrevesada y retorcida – ¿Qué tal estás, María? Te veo muy bien acompañada, querida.
  • Buenas, Sofía, pues sí mira, la vida me sonríe.
  • ¿No me presentas a tu amiga?
  • No es mi amiga, es mi pareja, y sí, te la presento, es Carmen, y es una de esas personas honestas y sinceras, de esas que te enseñan lo que es una buena persona, una buena amiga, comprensiva, y además... la amo.
  • Ay, bueno -dijo algo sorojada y disimulando- me alegro mucho de que estés bien. ¿Y tu trabajo? ¿Has encontrado ya algo?
  • Pues mira, resulta que la floristería funciona a la perfección y tengo bastantes clientes, de esos que no me critican después de la compra y de quedarse un ratito a charlar, de esos fieles que agradecen mi hospitalidad, mi amor, y mi comprensión, algunos incluso se han convertido en buenos amigos porque supieron ver quien soy en lugar de buscar la manera de hundirme o de someterme a juicio entre palabras llenas de veneno de serpiente para su regocijo personal. Y es que, ¿sabes? Me he dado cuenta de que la vida aparta a esas personas que son perjudiciales para uno, las pone en tu camino para que aprendas algo, te lo enseñan desde su inconsciencia y luego se van, y ¡menos mal! Porque como amigos no sirven y como clientes son demasiado desagradecidos.
  • Veo que sigues enfadada conmigo, querida, pero es que yo tenía motivos para decir todo lo que dije.
  • Sí, claro, tenías tus motivos, porque tus conflictos personales no te permitían ver más allá de lo que estaba ocurriendo, necesitabas proyectarlos en mí, y espero que te haya servido para darte cuenta de que hay algo que tienes que resolver dentro de ti, algo que en realidad no tiene nada que ver conmigo, y de veras, preciosa, espero que lo superes, porque a mí no me corresponde hacerlo.
  • Fuiste tú la culpable, no yo, no empecemos, porque no fui yo la que se inventó lo que pasó, aún estoy esperando aquel pedido que te hice, pero veo que no me lo traerás. Además, no me hables de conflictos que tú tienes unos cuantos problemas que resolver, no me vengas dando clases a mí.
  • Sí, y qué bien te viene que yo tenga problemas, o más bien que los tuviera, porque eso te hizo creerte en el derecho de criticar mi manera de gestionarlos. Y no, no fuiste tú la que inventó lo que pasó, pero sí que interpretaste lo que te convenía en ese momento y prolongaste tu ira y tu desprecio durante dos años, sólo porque no eras capaz de enfrentarte a tu propio conflicto. Ahora ya no hay nada entre nosotras, no existe amistad, no existe nada, tú lo mataste, pero de igual forma yo no estoy ni enfadada, ni resentida, sólo he aprendido a decir lo que pienso, como hace todo el mundo, sin morderme la lengua, sin ser hipócrita, porque  ahora sé defenderme, algunas personas de mi vida, personas como tú, fueron mis grandes maestras para aprender a darme cuenta de quién me ama y quién quiere utilizarme y doblegarme.
  • Veo que no tienes un buen día.
  • Pues mira, sí, hoy tengo un buen día, porque he dejado de caminar por encima de los clavos que otros iban colocando, he dejado de llorar, he dejado de sufrir y he dejado de dar mi amor a cualquiera, el amor se expande desde mi alma para todo el mundo, aunque lo recibe sólo quien sabe hacerlo, y aquellos que no lo saben recibir, lo desprecian, como tú, pero no importa, no espero nada de ti, ni de nadie, simplemente aquellos que saben amar me corresponden y los que no, deben aprender todavía, porque la amistad, el amor, no es algo que se sepa sentir o dar, debemos aprender, madurando, creciendo emocionalmente...
  • Me estás ofendiendo, y luego te quejas y dices que el conflicto es mío.
  • No, querida, no hablo desde el conflicto, sino desde mi comprensión, yo ya viví lo que tenía que vivir contigo, y sé que cuando llegues a casa llamarás a tu querida amiga para explicarle lo malísima que soy y cómo te he ofendido en plena calle, y le contarás que además ahora salgo con una mujer, cosa que te dará bastante jugo en tu chismorreo particular, pero no importa eso tampoco, porque no me afectan esos juegos, ya no, ahora prefiero darte yo la noticia para que la saborees, pero diciéndote en tu cara lo que pienso de ti, de tu personalidad, de tu ego, porque tu alma es pura, pero la inocencia que nace de tu desconexión con tu ser, no te permite ver más allá de tus prejuicios y tus creencias.
  • Ya estamos con tu psicoanálisis barato.
  • Bien, ya hemos terminado por hoy, sigue en tu vía crucis que yo ya no voy a volver a pisar el suelo de los afligidos que sufren victimizados por sus propios pensamientos absurdos. Sigue hablando, pero has de saber que tus habladurías son sólo una distracción que no te permitirá avanzar y te aplastarán sometida a tu propia conducta para la cual inventarás tu propia panacea, que no será más que otra mentira para creerte que estás siendo espiritual, buena persona, comprensiva y benefactora, cuando en realidad no eres capaz ni de renunciar a tu orgullo para reconocer que estás celosa y enfadada por todo lo que no consigues. Obsérvate y aprende de ti misma, de tu ego, de tus miedos, de tu envidia, de tus errores, no son nada malo, sólo te están avisando de que hay algo ahí por resolver. Te deseo lo mejor, pero olvídate de mí, no existo para ti. Adiós.
La amiga se quedó allí, petrificada, mientras María y Carmen se iban abrazadas alejándose del lugar. Jamás antes alguien le había hablado así, y mucho menos ella, María, la buena de María, aquella mujer que siempre lo daba todo y aceptaba todo. ¿Qué le habría ocurrido? ¿Por qué parecía tan enfadada?
Se fue con su bolsa de la compra hacia casa pensativa y cuando llegó allí, después de guardar las manzanas y los plátanos, cogió el teléfono y marcó el número de su querida amiga Francisca.
  • Dígame – se escuchó al otro lado del auricular.
  • Francisca, soy yo, Sofía, no te creerás lo que me ha pasado...
Arael Elämä Araham (E. Vera Vitae)
El Romántico Obsoleto

sábado, 19 de marzo de 2016

REFLEXIÓN - SOBRE LA FELICIDAD Y EL AMOR

El aroma a calidez, la luz del sol iluminando los dibujos del papel de las paredes, las cortinas marrones casi transparentes, con sus ondeantes formas anaranjadas que cubrían las ventanas del salón. El sofá gris, la mesa redonda que estaba justo al lado de la mesita de ruedas de la televisión que tenía aquella puerta donde guardabas las balleta para limpiar el polvo del mueble que hacía juego con la mesa para comer.
Una mañana cualquiera, los pies de una niña pequeña pisaban el frío suelo de terrazo de aquel espacio donde sonaba la música de tus cantantes preferidos, canciones que la hacían sentir segura, sabiendo que su madre estaba allí, limpiando la casa, inundándola de su esencia de mujer, convertida en melodía, mientras hacía sus tareas matutinas, sencillas, pero tan valiosas para aquella pequeña niña que se levantaba al reconocer la rutina que la mantenía en un estado de seguridad, de amor, de satisfacción.
Su madre estaba allí, la casa desprendía un olor característico, los muebles brillaban, el sol entraba por la ventana y el día parecía perfecto.
Lo entrañable no tiene por qué ser algo sofisticado, la imagen de una mujer sencilla, ama de casa, que cuidaba de su hija, era suficiente para que aquella niña se sintiera extremadamente feliz.

Un niño puede sentirse así con tan poco, ¿por qué entonces cuando crece nunca tiene suficiente?



Los adultos perdemos en algún momento de nuestra vida la capacidad de vivir en el presente, de disfrutar de los pequeños detalles, y nos olvidamos de que el bienestar se halla en nosotros, y no en lo que hay en el exterior.
Aquella niña no necesitaba nada, aunque sus necesidades básicas estaban cubiertas, la sensación de seguridad se la proporcionaba un hogar tranquilo, una familia estable.
Partiendo del punto de vista en que un adulto ya puede valerse por sí mismo y carece de la vulnerabilidad real de un niño, éste debería simplemente tener cubierto aquello imprescindible, y con ello ser totalmente feliz. Sin embargo, puedes tener mucha cosas materiales, puede sobrarte el dinero, puedes viajar mucho, tener las relaciones de pareja o de amistad que quieras, tener muchas propiedades, en fin, puedes haber conseguido éxito, incluso en lo que más te gusta, y no sentirte pleno, seguir notando un vacío interior que no se llena con nada. Tal vez esto se debe a ciertas carencias emocionales que no se hacen conscientes en el individuo y que se manifiestan a través de la inconformidad o la infelicidad, ¿quién sabe?

Hace muy poco tiempo una buena amiga me dijo algo que me encantó, era algo así como que el ser humano añora a su propia divinidad, y eso es lo que creo, que sentimos un anhelo de algo que nos falta, algo que perdimos y dejamos atrás, pero que conservábamos cuando éramos niños muy pequeños. Ser felices en el presente, sentirnos, sabernos, amarnos, valorarnos, y no necesitar comprar compulsivamente, gastar dinero, buscar la pareja perfecta que nos haga felices, alcanzar el triunfo para demostrar lo que valemos y recibir lo que creemos que merecemos, no es así como lograremos cubrir ese vacío.

Aquella niña pequeña se convirtió en una adulta, una buscadora, una rebelde que apretaba los puños para callarse, para intentar con todas sus fuerzas no ir contra las normas y ser así aceptada por una sociedad que en realidad no es más que una gran mentira, y así siempre había en ella un grito no gritado, un llanto interno no pronunciado, siendo así una persona que sentía que no encajaba y que si no lo hacía nadie la amaría, nadie contaría con ella, nadie la reconocería.
Empezó así un camino de autoconocimiento, un camino de sublevación interna, que la conducía hacia una contradicción, tratando de ser como los demás, pero por dentro generando una gran incoherencia porque no era como los otros. Con el tiempo supo que no era ella sola la que llevaba consigo esa lucha interna, que muchos de los que veía y creía adaptados al sistema, no lo estaban tampoco, y también callaban, la diferencia era que su rebeldía interior era tan potente que nada la llenaba, nada le interesaba, no quería hacer nada de lo que proponía la sociedad, y sólo deseaba escribir y crear.

Así se refugió en sus cuadernos, en su mundo interior, en sus pensamientos, en su sentir, en su mundo sólo suyo, un mundo que ella sabía que nadie podría comprender, demasiado profundo, tal vez, demasiado sensible, demasiado complicado.

Complicado, todo lo contrario de lo que en realidad somos, pues en lo simple está la respuesta.
Sin embargo, supo cómo aprovechar su complejidad interior, su capacidad de soñar, de sentir, para crear, para que la inspiración más sencilla la llevara a mundos insospechados, hasta que un día explotó en creatividad, su corazón se abrió y sus pensamientos comenzaron a ser sólo un puñado de ideas que usaría para escribir cuentos, dejarse llevar por sus sueños, plasmar evocaciones llenas de amor, de viveza, de una verdad que tal vez no era real, pero era pura magia, pura poesía.

Un día se dio cuenta de que esa niña nunca había desaparecido de ella, y que esa esencia era la que la mantenía en su felicidad interior, en su amor interior, y que la soledad que estaba experimentando era su gran oportunidad de ser más ella misma, de descubrir su verdad más suprema, y reencontrarse con su propia divinidad.

Lo que sucedió después fue que dejó de pertenecer a su ego, y halló su libertad.
El amor, cuando eres verdaderamente libre en un mundo donde todo son limitaciones, incluso limitaciones conceptuales, ya no es un sentimiento que te ata a lo que amas, ni te hace depender emocionalmente de lo que amas, sino que se transforma en su verdad, lo que es en realidad el amor, pura y maravillosa libertad, expansión, belleza.

Es espectacular lo que se siente cuando realmente te das cuenta de que cuando el amor está ahí, dentro de ti, partiendo de tu existencia, desde tu plenitud y tu verdadera esencia, ya nada es como antes, tu percepción de la realidad se transforma completamente, y ya nada es igual, ni lo volverá a ser, es algo tan increíble que sólo se puede sentir, no hay palabras para describirlo, hay que tocarlo, notarlo, vivirlo.

Se puede traducir en algo así como enamorarse de uno mismo, renacer desde uno mismo, reencontrarse con uno mismo, y darte cuenta de que tu propio ser siempre estuvo ahí, y que el matrimonio sagrado se ha producido dentro de ti, otorgándote un hermoso regalo, el talento de ser tú ante todo, auténtico, desnudo de las mentiras que creías ser.

Así que, tal vez todos deberíamos regresar al origen, a lo que éramos cuando un precioso momento presente nos abstraía y nos llenaba de felicidad, sin perdernos en pensamientos del pasado, o sufriendo por lo que pueda suceder en el futuro, ser, permanecer, sentir y no intentar tanto desmenuzar y reorganizar lo que estamos experimentando, pues cuando hacemos esto, nos perdemos la experiencia en sí misma.

Mientras el ego diga que eso es muy difícil, así será, pero aquella niña que se convirtió en adulta, descubrió que todos los pensamientos son sólo eso, pensamientos, y no te identifican, no definen lo que eres, no son tú, y por tanto, si no te enganchas a ellos, puedes convertirte en el observador de los mismos, sin que te atrapen, sin que dominen tu vida y conduzcan tu actitud ante la vida por un camino de sufrimiento, y ella, se liberó de todo lo que no era ella, así como el sol puede estar envuelto en nubes sin que éstas sean él, aunque a veces oculten su luz, y aprendió a observar sus emociones, incluso sabiendo que tendría que ir más allá y aprender a ser la observadora del obervador.

El amor es un estado permanente, nadie decide que ames, nadie puede conseguir que ames, sólo tú puedes hacerlo, sólo tú puedes abrirte como una flor que emana su aroma, y dejar que lo que eres sea, sin juicios, sin tener que justificar lo que eres, y permitir que ese amor que ya está en ti también sea y se preste a tomar la forma en la relación que tú desees con quien esté en ese mismo punto de apertura, de reconocimiento de su propia divinidad.



Cuando una relación entre dos personas se da desde su máximo amor interior, ya no se trata de una relación convencional, y ahí todo un mundo inexplorado comienza a sorprenderte, por eso, esa niña que ya es adulta, sigue sonriendo a la vida, y ya no busca el amor en el otro, sino en ella misma, para poderlo entregar sin esperar nada, para dar lo que ya tiene sin depender de que el otro le dé para cubrir una carencia. Antes de estar con alguien en pareja es mejor estar lleno de ti mismo y así ofrecerle lo mejor de ti, lo que ya tienes y eres.

La felicidad está en ti, no necesitas hallar a nadie para que te la dé, si esperas eso, sufrirás, e irás de relación en relación buscando el amor perfecto, sin darte cuenta de que ese tipo de amor inmenso se halla sólo en ti, y eres tú quien debe ofrecerlo a la persona adecuada, esa que la vida tiene preparada para ti para darte también su amor completo.

Arael Elämä...

jueves, 3 de marzo de 2016

REFLEXIÓN - UNA DURA CRÍTICA DE UNA MENTE CANSADA


Estar en tu presente...en tu presencia...
Hoy reflexionaba sobre esto, es el objetivo diario, a veces conseguido, a veces no...
Mi mente, como la mente de todos, es hábil y me juega malas pasadas, me demuestra lo difícil que es estar en paz interior cuando no sabes si la semana siguiente comerás o no comerás, si podrás pagar tu casa, o no, o si te cortarán la luz...

Cuando tus necesidades más básicas están cubiertas sin que te tengas que preocupar, es más fácil estar en tu presente ¿no no? ¿o eso es también una trampa del ego para complicar la posibilidad de alcanzar tu felicidad interior?

La mente siempre encuentra un motivo para escabullirse del presente, y tal vez, cuando ya tienes esas necesidades cubiertas, aparecen otras, tal vez emocionales, o tal vez resulta que para cubrir lo más básico tienes que renunciar a tu libertad y convertirte en un esclavo de un sistema en el que tienes que trabajar a tiempo completo, en un lugar donde estás todo el día, llegando a casa a las nueve y media de la noche, sin tener vida, sólo trabajando para pagar a esas grandes compañías los suministros básicos, los alimentos, tu vivienda (que pertenece en realidad a los bancos con los que tienes la deuda hipotecaria)...

Y sí,  ya tienes cubierto lo imprescindible, per entonces vienen las otras necesidades, porque pierdes tu libertad y te preguntas entonces para qué has nacido, ¿para ser una pila más que enriquece más todavía a los que ya son ricos?

Ahí es cuando te das cuenta de que no quieres ser eso, porque tienes la certeza de que eres mucho más que eso, que tienes tus talentos, tus dones, y no quieres ceder al terrorismo encubierto que el sistema establecido está ejerciendo sobre todos los que están bajo su poder, y digo terrorismo sí, porque la coacción se basa en el miedo a no sobrevivir, si no haces lo que se requiere, te puedes quedar sin casa, sin comida, sin recursos, en fin, te puedes convertir en un repudiado, no sólo del sistema, de la matrix, sino que también eres rechazado por aquellos que creen firmemente en ella, porque siempre ha sido así, porque, como ellos dicen "es lo que hay", porque tienes que hacerlo sí o sí, que si no vas a sufrir las consecuencias, porque el trabajo dignifica... ¿dignifica? ¿a quién? ¿al esclavo que cede su vida como si fuera una pieza de una máquina usada para darle beneficios a otro que vive en una abundancia sobredimensionada?...

Y si tomas decisiones, si te liberas, si buscas otra forma de vivir, te critican por no ceder a lo que ellos consideran "normal" ¿normal?, sí, normal, de norma, SU NORMA...
Normas... si no eres como dictaminan esas normas, no eres normal, y si no eres normal, eres un exiliado de la mayoría, que vive dormida bajo un paradigma a través del cual nos tienen controladitos, calmaditos, tal vez a través de alguna que otra distracción, para que no veamos lo que sucede realmente...
Todos a tu alrededor están "hipnotizados" por esas normas, sintiéndose triunfadores si han conseguido un buen empleo, donde pagan muy bien, y así se mantienen a raya, sin protestar, porque sus comodidades también están satisfechas. 

Tus amigos, los que están bajo hipnosis y totalmente convencidos, te miran y te dicen "tienes que trabajar de lo que sea, porque si no vendrá el "lobo" y te comerá" y te animan a ceder, a ser normal, a volver a ser un adepto ciudadano que no debe dinero a nadie, como si eso fuera realmente la verdadera forma de ser libre, no es más que una falacia, no debemos nada a nadie por vivir, ni la tierra es de nadie, ni tendríamos que pagar por tener energía, el sol es de todos, la tierra también, el agua también... pero hemos dejado que otros se apropien de todo, hemos cedido nuestro poder desde hace tanto tiempo ya, que se ha convertido en lo "normal", y es "normal" pagar por algo que es nuestro y gratuito...

Y es tanto el convencimiento de que esa "normalidad" es lo que está bien, que creemos que el que no la sigue hace las cosas mal, y entonces le ponemos etiquetas, sin saber qué siente, o qué piensa, o qué está intentando hacer con su vida...

Si no tienes pareja a cierta edad, eres un solterón y algún defecto tienes que tener, si no tienes hijos, eres raro o das pena a los demás, si no tienes trabajo, eres un vago que quiere vivir del cuento, si tu trabajo es precario, eres un pobretón que otros con mejores puestos miran por encima del hombro, si eres homosexual, mejor ni hablar de ello, en fin, tenemos críticas para todo...pura envidia basada en la infelicidad del ser humano, en la falta de amor y honestidad hacia nosotros mismos y en la falta de amor hacia lo que hacemos...

Todo te obliga a ser quien no eres, incluso tus amigos y familiares...


Su incomprensión parte de sus propios miedos y de sus propias limitaciones, y lo comprendo, pero por eso mismo, muchos acabamos hartos de tantas dificultades, y finalmente apartamos a esas personas de nuestro camino, ya tenemos bastantes piedras, así que, de las que podamos deshacernos, lo hacemos, con todo el amor, pero sin arrepentimientos...



Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, y puedo dar fe de ello, te das cuenta de que puedes amar mucho a una persona, pero que si ésta se convierte en otro terrorista, en otro robasueños más y de manera reiterada, si tienes la opción de dejarle ir, es mejor hacerlo, sin más, porque ya no suma en tu camino, ya te ha mostrado tus propios miedos, y los de la sociedad en general, y después de realizar su función, ya no hay que retenerlo, debemos aprender a soltar lo que nos perjudica, aunque lo amemos.

Si lo haces también debes saber a qué atenerte,  te encontrarás con la falta de comprensión, con sus juicios y críticas (aunque te digan que no te juzgan y que lo hacen todo por tu bien), con sus mentiras, que están basadas en sus propias creencias limitantes, que además no se conforman con desplegar en su vida, sino que tratan de que también tú te las creas y las aceptes como reales, como lo mejor para ti...

La desilusión se hace presente después de estas experiencias, y en tu presente debes dejar que sea, que salga, que se encuentre frente a ti para trascenderla...

Todo es apariencia, nada es real, miras al otro y ves lo que interpretas de él, y viceversa, y entonces deseas con todas tus fuerzas ser capaz de ver la verdadera realidad, por mucho que duela que caigan los velos, uno por uno...
Sólo así se acaba el dolor, cuando ves lo que es, y lo ves con amor, sin miedo, sin rabia, sin rencor...

No pretendo cambiar el mundo, ojalá pudiera, sólo quiero ser yo y conseguir que quien soy sea feliz, que la realidad que me rodea se transforme en lo que soy, como si un submundo, una burbuja de una realidad más consciente, se formara a mi alrededor, con la compañía de personas conscientes, que ya no necesiten más proyectar sus egos, que ya no necesiten reconocimiento del otro, que simplemente amen, sin más, estoy cansada de tanta hipocresía y de tantas relaciones vacías y desenfocadas...

Estoy hastiada de tanto ego, el mío ya es un estorbo muchas veces, pero el de esos que lo proyectan hacia mí y me acusan justamente de lo que ellos hacen, eso ya..., en fin, no tengo tiempo para esas tonterías, he llegado a mi cupo, ahora sólo sonrío, observo, y sigo mi paso sin hacer caso a lo que no tiene ya importancia para mí... 
Que cada uno se haga cargo de lo suyo... 
Ignoraré aquello que no sea amor del alma, del corazón, porque para amor de egos, amor ficticio, ya no me queda ni una pizca de tiempo, ni dedicación...

Suelto y dejo ir lo que ya no resuena con mi ser...

Arael Elämä...

sábado, 5 de septiembre de 2015

PROPÓSITOS - EL SER Y EL ALMA GEMELA

Todo parece un sueño, ¿realmente he muerto?, pensé que sería diferente, no así, tan sereno, aunque ya me habían hablado de la paz que se siente.
El frasco de pastillas está ahí, vacío, puedo verlo, y mi cuerpo sin vida está en la cama, con mi ropa preferida.
Morir bien vestida y maquillada es mejor que hacerlo desaliñada, como he estado últimamente deambulando por mi casa deprimida y destrozada emocionalmente.
Pero noto que la falta de respiración hace que esa que yo era no se parezca en nada a mí, ya no soy yo, sólo era el envoltorio que me recubría.
Soy conciencia, soy vida, soy ser, y sobre todo, por fin soy libre, ya no sufriré más el asco de ser humana, de pertenecer a esta especie que todo lo destruye, que todo lo arrasa.
Veo una luz, es muy potente, va tomando forma, me recuerda a los famosos ángeles que algunos pintores dibujaban en las bóvedas de las iglesias y catedrales.
Se está acercando, no sé si estoy preparada para irme, de repente siento mucha tristeza por haberme suicidado, tal vez me precipité. ¿Cómo se sentirán mis seres queridos? ¡Qué desastre! Me siento mal, no he pensado en ellos, sólo pensé en mí, en mi desesperación. Y es que realmente creía que no había otra salida, no, no la había, este mundo está condenado a marchitarse, los seres humanos son destructivos y no quería quedarme aquí para seguir viendo tanta masacre hacia toda manifestación de la vida, tanto humana como no humana. No puedo más, eso es, eso fue lo que pensé, que ya estoy agotada de luchar, que no quiero existir más, que esta guerra ya la tenía más que perdida. El amor no me salvó, el amor no me sirvió para vencer tanta amargura, tanta crueldad, y menos si estaba sola, tan sumamente sola, sin él, sin mi compañero, sin aquel que me ayudaría a mantenerme fuerte.
Ese ángel se está haciendo más presente frente a mí, y siento que quiere darme un mensaje.



  • Querido Ser, ¿qué has hecho? ¿Por qué hiciste esto?- me dice con una tierna mirada iluminada y bañada de compasión y de comprensión.

Estoy llorando, sí, siento mis lágrimas caer, pero ¿cómo puede ser eso? Estoy muerta, no puedo llorar, pero siento, estoy sintiendo emociones, todavía las siento, no comprendo nada, me encuentro mal, aún sufro.

  • ¿Eres un ángel? - le pregunto envuelta en mi llanto sin poder detenerlo.
  • Sí, me envían para guiarte.
  • Lo siento mucho, de veras, lo siento tanto, pero no podía más, no soportaba la hostilidad del ser humano, me avergonzaba de ser humana, no lograba adaptarme, no conseguía mantenerme en el amor mientras veía cómo sacrificaban vidas humanas, cómo mataban a los seres vivos para ganar dinero, cómo la lucha de poder ensombrecía todo a mi alrededor. Me sentía manipulada, obligada a ser una más en el rebaño, y yo luchaba, te juro que luchaba con uñas y dientes. Salí de ese sistema creado para dominarnos hasta donde pude, hasta el límite, pero siempre había algo o alguien que me arrastraba, mi situación se volvió precaria, perdí mi casa, perdí mi la vida que llevaba, mi esclavitud se transformó completamente al salir del engaño de la protección del sistema, supuestamente a cambio de ser una más, sólo eso, una más, y sufría, sufría tanto, tanto, pues me sentía desprotegida, atacada, perseguida, y sobre todo, no comprendida y abandonada. Me caía y me levantaba, soñaba con llegar lejos, con cumplir mis sueños, con ser una de las precursoras de un nuevo camino hacia una humanidad más “humana”, tal vez más divina. Y cada mañana me repetía que el presente era lo que importaba, que me debía centrar en que mi ser se cristalizara en mí para salir volando, saltando todos los obstáculos, descubriendo las ilusiones que me palidecían la mirada, y alcanzando la verdad, la única verdad. Y sin embargo, no pude más. Mis caídas eran cada vez más fuertes, mi dolor era cada día más intenso, y no había nadie para abrazarme, para ayudarme, para darme fuerzas, así que la soledad jugó también su papel destructivo. Me cansé de llorar, mis ojos se quedaron sin lágrimas, me cansé de llamar a mi compañero para que me rescatara cuando estaba a punto de tirar la toalla sin hallar respuesta alguna, me cansé de ser valiente, de poner la otra mejilla, de ser comprensiva, de tener coraje, de limpiar mis heridas, me cansé de mi ego, de su oscuridad, de la de los demás egos que habitan en cada ser humano, de las mentes corruptas, de las falsedades, de las personas que proyectan sus envidias y sus conflictos en general sobre mí, de enamoramientos absurdos que luego se convertían en odio por no corresponder a sus deseos, y sobre todo, querido ángel, me quedé sin fuerzas para sobrevivir, sólo quería existir, ser y respirar amor, pero en este lugar me ahogo, me falta el aire, no hay amor, pocos pueden sentirlo y darlo incondicionalmente y yo me estaba muriendo asfixiada, no podía más, era una tortura. ¿Puedes entenderme? ¿Podrá El perdonarme?
  • Querido Ser, no tenemos que perdonarte, no he venido para eso, tal vez tú seas quien debas perdonarte a ti misma, por haberle hecho daño a tu cuerpo, pues él era un templo para ti, un vehículo para alcanzar una nueva fase en tu existencia. Sin embargo, nosotros los ángeles no vemos los espejismos que crean los humanos, no vemos esas alucinaciones mentales que crean colectivamente, sólo nos limitamos a ayudaros a despertar de la pesadilla que habéis creado.
    Comprendo perfectamente lo que tu mente vivía, su dolor, y cómo tú lo sentías recorriendo cada partícula de tu existencia humana. Entiendo que la vida humana es horrible vista y vivida como tú y otros muchos más lo hacen y puedo dar fe de que no es una solución muy adecuada eliminar tu participación como mujer humana, pues la muerte física no te ha liberado del dolor, como puedes observar.
  • Sí, es cierto, ¿y eso por qué ha ocurrido?
  • Porque no has alcanzado todavía tus propósitos.
  • ¿Y cuáles son? No logré saberlos con certeza cuando estaba en vida, ¿podrías ayudarme y mostrármelos?
  • Puedo hacer algo mejor, te llevaré a un lugar para que los veas.


El ángel me toca con su mano derecha la espalda, justo a la altura del chakra cardíaco y de pronto me siento succionada hacia algún lugar que sé que me sorprenderá. Y así es. Estoy en un parque, rodeada de árboles. Puedo sentir el viento rozarme como si estuviera viva, anuncia el otoño. No reconozco el lugar, pero me es al mismo tiempo familiar. Hay un camino de tierra, un pequeño lago artificial, diría, y unos cuantos bancos de madera. Creo que es temprano, tal vez las ocho de la mañana, o quizás las siete y media.
Ahora veo un hombre, está corriendo, haciendo deporte. Algo brilla con fuerza en su pecho, es una estrella, algo parecido, su fulgor me deslumbra, es enorme, es increíblemente bello y me encandila, me siento enamorada de esa luz que emerge de su interior, es tan maravilloso lo que siento que se disipa todo el dolor de golpe. Quiero saber quién es él, voy a seguirle. El ángel sonríe y me acompaña. El hombre se dirige a su casa, o eso me parece, pero no aminora su ritmo. Yo no tengo que correr, es como si estuviera flotando, y puedo ir a su lado.
Reconozco ya el lugar, había estado tantas veces, pero todo se ve distinto en este estado y cada vez me siento más volátil. Hemos llegado. Una puerta de hierro forjado, que parece antigua conduce a su casa. Vive en un piso de un edificio bastante antiguo, de esos que me gustaban en vida, techos altos, habitaciones grandes, ventanas altas y balcones de barandilla de hierro forjado. Su piso es muy acogedor, y se respira mucha paz dentro de él. Va a ducharse, yo ojeo lo que hay a mi alrededor, su sofá, sus estanterías, sus muebles, un estilo decorativo muy sencillo, práctico y bastante funcional, aunque me encanta. No puedo tocar nada, mis manos traspasan los objetos, no recordaba que estoy muerta, él no podrá verme. Él, ¿quién será ese hombre que tanto me ha atraído? ¿No estaba buscando ver cuáles eran mis propósitos en vida? No comprendo mucho lo que estoy haciendo aquí, debería irme y no distraerme, quién sabe cuánto tiempo tendré antes de...¿de qué? ¿qué pasará conmigo ahora? ¿adónde iré, o adónde me llevarán?.
Se abre la puerta del baño, sale él, medio desnudo, pero sólo su luz me empuja a mirarle, su desnudez es sólo la apariencia de un cuerpo que ya no me dice nada, no reacciono ante su posible belleza, no sé si es un hombre guapo o no, sólo sé que esa estrella que reluce en su pecho me está envolviendo por completo.
Se ha estirado en la cama, al lado de la ventana que deja pasar una brisa suave. Le miro, pero, ¿qué me pasa? Mi pecho arde, siento que una estrella brilla también en mí, tira de mí hacia él, me atrae con tanta fuerza que no puedo impedir acercarme mucho, mucho, estoy en él, mi luz y la suya se funden, le siento, veo toda su vida dentro de mi alma, por todo lo que soy. Ahora sé quién fue, otras vidas, le percibo en mí, yo siempre estuve en él, ahora no hay duda, él es... es... ¡soy yo!

Creo que no ha sentido nada, no es capaz de captar mi presencia, no sabe que estoy aquí, ¿o sí?. Se ha inquietado, estoy segura, en realidad sí sabe que estoy, pero no lo comprende, no entiende qué es lo que está percibiendo.

Llaman por teléfono y se levanta, sigo enganchada a él, no sé cómo salir, no sé cómo desabrocharme de su luz, de su energía, y en verdad no quiero hacerlo, le amo, le amo y no sé por qué, no sé quién es en realidad, no conozco a ese hombre, pero le amo, estoy segura, y me siento a mí viviendo en él.


  • Entiendo, mi querido ángel, era uno de mis propósitos, encontrarle, y estaba tan cerca... Pero ahora ya es tarde.
  • Tu compañero ahora se ha quedado solo, no podrá cumplir sus propósitos, aquellos que compartíais, y sentirá una gran añoranza, más fuerte de lo que nunca sintió, pues él también te buscaba. Ahora la tristeza le invadirá, aunque no sepa que es porque su amada alma gemela ha muerto.
  • Pero si sabíais dónde estaba ¿por qué no propiciásteis un encuentro? ¿Por qué no me ayudásteis a llegar a él?
  • Porque él no estaba preparado para ese encuentro, y tú tampoco, porque una flor florece cuando es primavera, y vuestra primavera todavía no había llegado.
  • Vale, ya he entendido que le he perdido sin haberle tenido, que se ha esfumado la oportunidad de mirarle a los ojos, de besarle los labios, de fundirme con él cuerpo a cuerpo, uniendo esas luces que he visto, lo siento, tienes razón, tendré que perdonarme, y pedirle perdón a él.

Está ahí, vistiéndose, dispuesto a salir. Han pasado horas, la noción del tiempo en este estado es tan diferente, parece que hayan transcurrido sólo unos minutos, pero ya está atardeciendo.
Tengo que irme. Le estoy sintiendo, está enamorado, se va con ella, me alegra que no se quede solo, que pueda experimentar el amor de alguna manera, y siento mucho haberle dejado aquí, pero ya no hay marcha atrás.
De todas formas yo tendré que irme a alguna parte, aún no sé adónde, pero me iré.
Cada vez me siento menos humana, como si se diluyera mi conexión con el residuo de mi ego, de mis emociones, de lo que fui siendo humana.
Me despido de él, de quien debía ser aquí mi pareja, mi compañero, de ese ser que se entrelaza con el mío.

  • Ángel, ¿qué ha sido esta experiencia que he vivido?
  • Te has reencontrado con parte de tu Ser.
  • No comprendo, había llegado a la conclusión de que las almas gemelas son sólo un mito muy mental.
  • Te llevaré a un lugar, acompáñame.

De nuevo su mano en mi espalda y de nuevo un remolino vertiginoso me traslada. Estoy flotando en medio de la nada, ¡no! ¡espera! Estoy en el universo, veo las galaxias, los planetas, las estrellas, es espectacular. Me estoy emocionando.¡Ups!, aún siento emociones.
Mi pecho se enciende de nuevo, su luz es inmensa, muy grande. Cierro los ojos, quiero sólo sentir, me está inundando una gran paz, una sensación de pertenecer a todo lo que hay y al mismo tiempo ser individual, única. Estoy conectando con algo, no sé bien qué es. Parece que mi pecho se esté ensanchando, explotando, y giro y giro lentamente, ¿qué está ocurriendo?.

  • Abre los ojos – me dice el ángel.

Los abro... no soy ya esa mujer que era, soy una galaxia, estoy en cada planeta, en cada sol, estoy en todas partes, incluso más allá de la galaxia me siento existir. Aún noto más, aquella esencia de aquel hombre, está aquí, conmigo, la puedo notar, existe conmigo, está en la galaxia, en cada lugar donde me siento existir está él, ese ser que sentí dentro de aquel cuerpo de hombre, no lo entiendo, no lo comprendo, ¿él y yo somos una galaxia?

  • No exactamente – me dice el ángel al escuchar lo que “pienso”
  • ¿Entonces?
  • Eres una gran conciencia que existe en muchos lugares a la vez, este es sólo uno de ellos.
  • ¿Y él? ¿quién es él?
  • En realidad no hay él, es otra parte de tu conciencia encarnada en otro ser humano.
  • No comprendo muy bien.
  • Tu conciencia, aquella que eres tú en realidad, vive y existe en varios estados dimensionales, divididos en escalas, así como un teclado de un piano se divide en octavas. Cada octava se compone de ocho notas diferentes (podría compararse con los estados de conciencia) que vibran más graves o más agudas dependiendo de la octava donde se encuentren. En algunos estados de intensidad más densa, el fractal de un Ser se polariza, o se divide, porque su experiencia así se intensifica, y su misión se realiza con mayor éxito. Así, en algunas realidades dimensionales, te experimentas a ti misma como conciencia de forma duplicada, teniendo un doble, la parte contrapuesta, por así decirlo. Dos energías que son la misma, al igual que una moneda tiene dos caras. Cada cara es diferente, pero juntas conforman la misma moneda.
  • Todo eso es muy complejo, pero por alguna razón te estoy comprendiendo.
  • Te falta ahora saber cuál era tu propósito como Ser. Vamos a verlo.

Soy una estrella, brillo fuertemente en el cosmos, pero ese ángel está junto a mí. En este estado no siento añoranza, no echo de menos nada, me siento completa y aunque el amor es mi energía, no necesito ser amada, no soy humana, no siento como una humana, mi función es Ser lo que soy, nada más.
Un rayo de mí misma se ha disparado hacia algún lugar, desciende con fuerza, hacia otra octava, hacia una dimensión más densa. Pero ahora todo es oscuro, no veo nada y estoy perdiendo la noción de quien soy, no entiendo muy bien qué está ocurriendo.
Sí, ahora noto el latido de mi corazón, estoy viva, estoy, estoy, ¡estoy en el vientre materno!

  • Sí – escucho al ángel hablarme todavía – así es, estás encarnando.
  • Pero ¿cómo he llegado aquí?
  • No interesa todavía que sepas cómo, sino para qué.
  • Bien, ¿pues para qué estoy aquí?
  • Para que comprendas a qué viniste.

Siento que crezco muy rápido, el tiempo pasa deprisa. Estoy naciendo, nazco, veo la luz, veo un mundo a mi alrededor.

  • Pero de nuevo lo olvidaré todo Ángel, ¡no puede ser!
  • No te preocupes, no será así, sólo siente ese ser que eres, esa conciencia que has sentido en la galaxia, en la estrella, conecta con la gran conciencia que eres y permite que ella se manifieste en ti.
  • Está bien, me concentro.

Soy una gran conciencia, que habita en diferentes dimensiones, que se expande, que avanza, que se fractaliza para poder seguir expandiéndose como conciencia, que se experimenta a sí misma en diferentes estados concienciales, en octavas más altas o más bajas, en todas partes. Provengo de un Origen que es parte de mí, y yo parte de él, nunca me fui de él, jamás lo hice, soy él, él está en mí. Sigo evolucionando, a través de la materia, debo usar este canal físico para materializarme aquí, y así poder pasar a otro nivel más. Debo conseguir ser conciencia pura siendo humana, para que este cuerpo, esta plantilla que soy deje de estar sometida y dominada por una computadora mental que está programada por agentes externos. Debo ser yo quien conduzca al individuo humano, y usar la mente como soporte en este plano. Entiendo, cuando hay materia todo es distinto, debo permitir que ese rayo de luz de la estrella que soy, que es parte de la galaxia que soy, que es parte del todo de lo que soy, se manifeste totalmente a través de cada célula de mi cuerpo, y mi conciencia sea, exista, a través de mi humanidad.

  • Lo has entendido, aunque aún tendrás que aprender mucho más.
  • Sí, ahora sé que no sé nada, pero sé que siento, que soy más que un hacer, soy un sentir, un ser, un estar.
  • Bien, lo entendiste, tus propósitos han quedado al descubierto.
  • ¿Y qué hay de ayudar a otros? ¿No era ese un propósito?
  • Sí, si así lo deseas, de hecho, cristalizar tu luz, tu amor, significa manifestar tu divinidad en ti, en esa mujer que eres, y a través de ella puedes ayudar a quien te pida ayuda y así lo desee.
  • Pero estoy muerta... ya no puedo hacer nada...


Me encuentro mal, me siento fatal, de pronto todo se está haciendo borroso, algo tira de mí, no quiero irme, ¿qué me está pasando? No es el Ángel quien me lleva, ¿qué pasa?.
Me desvanezco, estoy desapareciendo, no siento, no veo, no puedo escucharte más Ángel...

  • ¿Ángel?

Una luz me ciega, siento dolor, me siento densa, el cuerpo me pesa ¿el cuerpo? ¿Estoy viva? Escucho una voz muy tenue...

  • La hemos recuperado.

Me quedo dormida. Me han salvado, no he muerto, y ya no sé bien si deseo irme o quedarme, he vuelto al infierno que ha creado el ser humano. Pero al fin conozco mis propósitos, tengo motivos para luchar, ya no me siento sola, ese Ángel me acompaña y si quiero ayudar puedo hacerlo, al igual que él lo hizo conmigo, guiaré a quienes me busquen para encontrarse a sí mismos, y para entender su mente y hallar sus propósitos mundanos.

Estoy viva...aunque siempre lo estuve y siempre lo estaré, vivo en forma de galaxia, en forma de estrella, en forma de hombre, en forma de mujer... vivo en millones de formas que ni siquiera he podido ver, pero me siento en cada ser vivo, en cada roca o montaña, en cada atardecer, en cada luz y en cada sombra, la muerte no existe... SOY...

Arael Elämä Araham.
Una mirada al Alma

jueves, 24 de abril de 2014

MENTE Y ALMA CONVERSAN

Esta noche he soñado que estaba dividida en dos, mi mente era una hermosa mujer que se sentía plena en su estado físico, porque se esforzaba en ser lo que creía que tenía que ser. Mi alma era un ser etéreo, lleno de luz, sutil, sereno, también con forma de mujer y no muy diferente en aspecto a la otra mujer mental, aunque muy luminosa y semitransparente. El centro emocional de la mujer hermosa y física era el ego, representaba claramente la Mente,  el centro de amor de la mujer etérea era el corazón, era la manifestación del Alma.
Ambas, en mi sueño, conversaban entre ellas, como lo harían dos viejas amigas. La mujer mental comenzó entonces a exponer sus inquietudes...

Entonces el corazón de la etérica habló lleno de ternura, siendo la voz de mi alma...

- ¿No ves que todo está como tiene que estar, querida Mente?

- Pero ¿cómo dices eso? ¿Acaso no ves las fatalidades del mundo?¿No te das cuenta de que no estamos en casa?¿Por qué hemos venido aquí?

El corazón de la etérica lanzó un rayo de amor que invadió todo a su alrededor desde su interior y dijo:

- Las fatalidades son el resultado de las decisiones del libre albedrío de los humanos, no te diré si son equivocadas o no, porque no soy mente, soy alma, y como tal soy neutra, pero sí te puedo decir que yo no vibro como esas fatalidades, vibro en amor, y por tanto observo con amor lo que me rodea, soy uno en amor con lo que existe, y cuando veo las supuestas erróneas acciones del ser humano, sólo veo aprendizaje, experimentanción, aunque ciertamente puedo decirte que el ser humano es imprevisible, puedes regalarle una flor y puedes esperar que haga cualquier cosa con ella, hasta puede crear un arma de destrucción con ella...
Ciertamente no estamos en casa, pero elegimos estar aquí y ahora por amor, aunque tú, querida Mente, no lo recuerdas.

Entonces el ego, voz de la mujer Mente, derrumbado, prosiguió con sus dudas y sus miedos.

- Pero yo me siento sola, triste, a veces puedo comprenderte, pero otras me vuelvo loca intentándolo, tú te comportas como si nada ocurriera, no actúas, ¡no haces nada! ¿Y qué hay de ese supuesto amor verdadero que tú dices que existe?, todo está confuso para mí.


-Mi querida Mente, mi estimado ego, la tristeza es algo que tú me has enseñado a sentir, y por ello soy más sabia, porque gracias a ella puedo comprender a otros seres que están tristes, y tu miedo también me ha ayudado a aprender, y ese amor del que hablas y que catalogas de verdadero, es la esencia de lo que las almas son, toda alma es amor en sí misma, y tal como siente el amor, es, sencillamente, ES. Si buscas ese amor en otro humano hallarás sólo desilusión, porque te estarás olvidando de mí, el alma que soy y que convive contigo, Mente.

-Entonces Alma, ¿cómo vivir el amor con los demás? ¿cómo relacionarnos con los demás?

- Desde dentro hacia afuera...verás Mente, lo que tú sientes no es amor, porque estás acostumbrada a que el ego, que es lo que rige en ti, despliegue emociones calculadas, cada una respondiendo a ciertos estímulos que están asociados a los aprendizajes de la tercera dimensión, aprendizajes humanos, pero el amor real está en mí,  tú tal vez podrías simplemente dejarte llevar, dejarte fluir y conducir por lo que te diga mi portavoz, el corazón. Sólo así, mi querida aliada, podrás comprender de verdad que amar no es esperar nada, es sólo amar...
Primero aprendamos a relacionarnos entre nosotras dos, aprendamos a cohesionar ego y corazón, cada uno en su lugar, cada uno con su función, respetemos lo que somos en conjunto, descubramos juntas lo que somos para expandirnos, para elevarnos, para transformarnos. 

- Pero querida Alma mía, ¿qué ocurre cuando amas y no te aman? Creo que todo el mundo necesita sentirse amado, ¿no entras entonces en conflicto? ¿No te duele?

- Yo no puedo entrar en conflicto conmigo misma, aunque sé que tú sí sueles hacerlo, porque dentro de ti coexisten muchas emociones que a veces se entremezclan y no te permiten descubrir cuál es la verdad. La razón por la cual no puedo confundirme es que yo no soy emoción, soy amor, y cuando tú me envías tus emociones las tomo como una clase más, algo nuevo que integrar en mi sabiduría. Respecto a cuando amas y no te aman....tal vez preguntas qué ocurre cuando la mente del otro no te corresponde, lo que ocurre aquí es que la mente sufre a causa del ego, el cual fabrica desengaño, rabia, autocompasión, miedo... El alma siempre ama, siempre, aunque la mente del individuo no sepa que su propia alma ama. Si te refieres al amor de pareja, volvemos al mismo planteamiento, si lo que tú como mente fabricas como amor no es correspondido por otro amor fabricado por otra mente, la mente no amada sufre. Pero las almas siempre se aman, el dolor sólo pertenece al ámbito mental.

- Pero yo me refiero a un amor de pareja,sí, querida Alma, un amor de esos que son como un reconocimiento entre almas, un enamoramiento del alma, ¿acaso eso me lo he inventado yo también?

- Ay querida mente... El alma no se enamora de la forma en que tú lo defines, el alma late y cuando otra alma late exactamente igual, cuando sus latidos son idénticos, cuando resuenan igual, cuando su frecuencia vibra al unísono, se establece una fusión completa que da como resultado un estallido de amor incomprensible para las mentes humanas. Esto ocurre sin que sea necesario estar con esa otra persona, no tienes ni siquiera por qué vivir en la misma ciudad, ni haber conocido nunca a ese otro ser humano, para que las almas se encuentren. Sin embargo, dentro de estos cuerpos humanos, muy pocas veces se puede llegar a eso, porque las mentes, os empeñáis en condicionar el amor basándolo en afinidades materiales o personales. El amor entre almas no entiende de edades, ni de sexos físicos, ni de profesiones, ni de gustos materiales compartidos, ni de aficiones parecidas, el amor entre almas es sólo amor, puro, incondicional, y no nace, ES. Por eso, cuando se encuentran esas almas dentro de sus cuerpos físicos una ante la otra, ya se amaban desde antes, ya se habían amado en otros planos, ya se veían y se fusionan en ellos, no necesitan el permiso o la comprensión de la mente para amarse, y no entienden de tiempos, porque no existe, se aman desde que existen.
Si un humano está despierto y se asoma hacia su alma, a veces puede incluso darse cuenta de que ya ama a esa otra persona, aunque sea por un breve segundo. 

- ¿Y eso quiere decir que tú como Alma puedes estar amando a alguien y yo no aceptarlo o no darme cuenta?

- Sí...El velo del olvido y la complejidad de estos cuerpos y mentes en los que habitamos puede impedir que lo que los seres humanos llaman grandes amores se puedan dar.

- Pues estaré más atenta...Pero tendrás que enseñarme tú también a mí.

- Así es y así será, porque yo aprendo lo que es ser un ser humano gracias a ti, y tú te elevas en conciencia gracias a lo que yo te enseño.

De pronto, las dos mujeres se abrazaron sonriendo, y la etérica se diluyó en el cuerpo de la mujer mental. Ambas desaparecieron en una esfera de luz blanca. Cuando la luz se desvaneció, la mujer que surgió de ellas dos, de su fusión, me miró y me dijo:

- ¿Cuando quieres que te demos la próxima clase?...



Eva Bailón.


martes, 8 de abril de 2014

PROCESOS DEL ALMA

REFLEXIÓN

Para confiar y continuar caminando debemos plantearnos si deseamos ser mente y ego, o corazón y alma, y saber que si elegimos lo primero, la brújula que nos indica el camino apuntará a un Norte diferente de la brújula de nuestro Ser. Un Norte te llevará a una dimensión terrenal, superficial, ilusoria, dentro de una matrix donde todo es falso e inventado por el inconsciente colectivo, y el otro te llevará a una dimensión donde por primera vez verás lo que es real, aquello que creías que era utópico, que era un ideal o un sueño, y te hará sentir cómo la felicidad te inunda y te expandes, creciendo en ti un gran amor que te hará brillar y ser quien eres de verdad, sin máscaras, sin miedos, sin dolor...

Cada alma, eterna viajera dentro de mundos, experiencias y cuerpos humanos, se adentra en un mar de aventuras que se alzan como niveles que van aumentando en dificultad, montículos cada vez más altos que hay que ascender, en un proceso que comienza desde el primer aliento, desde el primer momento en que nacemos.

He ido aprendiendo que esos procesos nos llevan por caminos, o tal vez esos caminos son esos mismos procesos, a través de los cuales nos enfrentamos a diversas pruebas, diversas batallas, tentaciones, decepciones, llantos, enfermedades... Tantas historias...
Esas batallas parecen ser provocadas siempre por lo que nos llega del exterior, y las tentaciones, y las decepciones, ect.
Cuando un ser humano se empieza a dar cuenta de que todo lo que está viendo a su alrededor es el resultado de su propia interpretación de lo que ve, cuando se percata de que la tentación nace de él, al igual que la decepción, y otras circunstancias que se le presentan en la vida, es cuando comienza a ser consciente de quién es.

El proceso de crecimiento del alma es una suma de diferentes fases que cada vez se van atravesando con mayor dificultad aparente, pero con mayor fuerza interior y mayor discernimiento y comprensión.
Con cada paso que damos, más nos acercamos a lo que somos en realidad, y más nos amamos y aceptamos.
Sin embargo, este camino no es fácil, hay que pasar por muchos sufrimientos o pruebas para darse cuenta de que en realidad todo estaba en nuestra mente.
El pensamiento, el ego, construye dificultades que no existen, son una ilusión, pero gracias a ellas, vamos superándonos, siempre que seamos conscientes de que esos obstáculos los hemos creado nosotros mismos.

Amar es la naturaleza de todas las almas, algunas lo hacen desde una pureza mayor, por su evolución, por su elevación, otras menor, pero todas son amor y se mueven en el mundo bajo el paradigma del amor.
El ser humano es un vehículo a través del cual el alma puede encarnar y experimentar lo que es ser materia, y lo que es sentir desde las emociones del ego.
El ego no es un enemigo, es un aliado, sin embargo, no debemos permitir que dicho aliado sea nuestro usuario dominador y controlador, no, el alma es quien debe tomar posesión de esa función y avanzar en su trayectoria aprendiendo lo que el ego muestra a su paso, sin dejar que éste influencie sus decisiones, sin permitir que éste nuble su capacidad de amar y de dar de manera incondicional.

A medida que el alma se eleva, o lo que es lo mismo, a medida que el alma crece dentro de nuestro cuerpo limitado, el ego se va haciendo más pequeñito, y se va limpiando y sutilizando. El alma es cada vez más grande, contiene mayor vibración de amor y es más pura y cristalina, más luz.



Cuando te sientes pleno y en paz, cuando miras a tu alrededor y todo te parece un milagro, cuando te das cuenta de que en realidad todo está bien, sin cuestionar nada, sin juicios, pero con ese amor que te hace llorar de emoción al mirar el cielo, al sentirte vivo, al percibir ese amor que nace desde lo más profundo de ti, de repente, te preguntas por qué permitiste que tu ego te hiciera tanto daño...

Te miras al espejo de tus semejantes, ves que cada uno de ellos es parte de ti, que todos viven o han vivido experiencias similares a las tuyas, que incluso el más hostil de los seres humanos puede reflejar algo de ti mismo, y entonces, recuerdas que todos somos uno, lo sientes en ti, y tu alma rebosa amor, comprende y trasciende lo humano, y la conexión con la Fuente se hace más presente que nunca...

Cada alma elevada dentro de un cuerpo humano sigue siendo un ser humano, por descontado, y no pierde el ego, pero aprende a vivir amándose, abrazando a su ego, comprendiéndose, valorándose, aceptándose, y limpiando cada rincón que aún esté por sanar.

Tras muchos tropiezos, heridas sanadas, equivocaciones, lágrimas, confusiones.., un día te despiertas y te preguntas dónde estás, qué estás haciendo aquí, y al mirar a tu alrededor, recuerdas que has venido de invitado a un lugar donde hacía falta que vinieras, y ya no reniegas por haber nacido en este sitio, te das cuenta de que tú lo elegiste, por amor, y que no te irás aún, por amor, llevarás a cabo tu plan divino, aquello que pactaste, por mucho que cueste, y lleno de amor, cubrirás de luz todo aquello que esté cerca de ti, alumbrando a aquellos que aún no hayan encontrado el camino, porque sabes que en cada puerto debe haber un faro que oriente a los que están llegando...

Así que, tu vida, elegida por ti, es un regalo divino, y ese regalo hay que disfrutarlo al máximo...

Y es ahí cuando regalas tu amor a través de la creatividad, escribiendo, pintando, componiendo, haciendo aquello que nunca te atreviste a hacer, y si ya lo hacías antes, de pronto lo haces con mucha fuerza, con mucha ilusión, deseando convertir lo que más te gusta hacer en tu profesión...

Y respecto a la pareja, o a ese ser que tanto anhelas hallar...

De pronto, te miras y dices -¿dónde está mi llama gemela?- y la empiezas a sentir dentro de ti, brillando fuerte, muy, muy fuerte, y una voz desde dentro de ti te contesta -yo soy tú- y ante ti se manifiesta esa energía en forma humana, puedes ver su rostro, le reconoces entre las personas que conociste hace poco tiempo, tú ya lo sospechabas, y al confirmarlo, todo tu mundo se detiene en un espacio de “no tiempo” donde puedes sentir su presencia como si estuvieras en la divinidad más extrema, en un éxtasis de amor supremo, y te das cuenta de que nada te separa de tu llama gemela, también eso era una ilusión.

No importa ya si tienes que atravesar muros, barreras, escalar montañas, tocar el cielo con tus manos, volar alto como un ángel y brillar como una estrella, porque nada de eso será imposible para que te unas con esa otra parte energética de ti mismo, pues ya estás unido desde hace mucho tiempo.



No importa que el pacto sea estar juntos en pareja humana, importa que el amor sea el motor que os una, un amor puro y sincero, un amor que nazca desde el alma, sin condiciones, sin miedos, sin dudas, pues es eso lo que hará que ambas almas se entrelacen por encima de cualquier ego, sombra o temor...

Y cuando ya sabes eso... nada importa, todo es muy relativo, porque la realidad es el sueño de lo escondido, la realidad es el amor que fluye en otros mundos y se va trasladando poco a poco a este, la realidad es que amar a tu llama gemela es algo que va inherente en ti mismo, algo que no se puede separar de lo que eres, algo que seguirá estando ahí pase lo que pase, veas lo que veas, te rechace o te acepte ese ser que amas, te reconozca o no, te ame conscientemente o dormido en su inconsciencia mental...

La conclusión es que no hay que sufrir, no hemos venido a eso, pero nos empeñamos en aprender sufriendo... es el destino que impone el ego...

Aunque tenga ego, deseo ser corazón..., así que, permito que mi alma me guíe hasta el final...

¿Qué decides tú?

Arael...