SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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viernes, 19 de octubre de 2018

SÓLO SOY




Me buscas en incontables recuerdos que se disipan en tu memoria, cuentos que nunca fueron, o que se olvidaron en otras existencias ya vividas...
Intentas darme un nombre, un personaje, una imagen de mujer que sea como siempre imaginaste que sería, algo así como tu alma gemela, tu estrella, mas no te das cuenta de que eso me hace demasiado pequeña.
¿Quieres saber quién soy? Te lo explicaré para que al contemplarte a ti mismo, desde dentro de tu más interna esencia, la más oculta y la que menos encuentras, me comprendas y me sientas, porque vivo en ti, y hasta que no lo asimiles y lo integres, hasta que no lo entiendas, no sabrás quién eres, ni qué es aquello que te rodea...
No soy lo que dibujas superficialmente, no soy lo que te inventas, no coincido con ninguna de tus absurdas ideas, soy más que eso, pero menos de lo que tú esperas desde tu limitada conciencia, atrapada en una percepción ínfima y escueta...



Sólo soy, lo demás Es y se manifiesta porque ya Es, en mí, en ti, en todo...
Desanudando el laberinto de mi mente, me hallo sublime, perenne, no necesito nada, pero disfruto de la abundancia que desde dentro de mí se manifiesta como magia...
Si te observo, puedo verte a través de tu mirada, escucharte atravesando tus palabras, amarte desnudándote de tu falsedad y abrazando a tu alma...
Pero no me pidas que crea tus historias, sólo creo en la existencia que reina en mi mundo de los sueños, y que crea, crea y se regodea entre las maravillas que se erigen para regalarme una realidad hermosa, bella, ajustada a lo que mi corazón desvela...
No creeré en tus historias, pero sí en ti, para crearte, para que existas en mi mundo, en mi esfera...
Soy lo que soy, un todo que abarca la nada, un camino sin principio, una huella eterna y efímera, un beso que besa a la vida, una fuente inagotable de energía que Es, que brota incesante, que fluye colmada de amor , puesto que es amor lo que palpita y pulsa en cada gota que la habita...
Sólo Soy en un ahora que durará un siempre que nunca tuvo un pasado, ni un futuro, ni un presente...
Soy tu latido que, como música, dentro y fuera de ti resuena...

Arael Elama

lunes, 19 de diciembre de 2016

PÁJAROS EN LA CABEZA



Este mensaje va dirigido a todos aquellos que alguna vez le han dicho a alguien esa típica frase de «Tienes pájaros en la cabeza», a ellos, que tan cariñosamente han deseado cambiar a los que les rodeaban, moldearlos a su semejanza, para que tuvieran vidas estandarizadas, creyendo fehacientemente que esas vidas eran mejores que las de los poseídos por esas famosas aves en sus mentes, convencidos de estar en lo cierto, de tener la razón y de tener el derecho y la obligación de salvar a los pobres enloquecidos por sus ideas disparatadas y contrarias a lo lógico y lo racional.

A ellos y con todo mi amor, les voy a explicar lo que es tener pájaros en la cabeza. Lo primero que quiero hacer es expresar la maravilla que se siente cuando las alas de las gaviotas comienzan a desplegarse dentro de mí, sí, en mi cabecita alocada, porque sí, yo tengo la libertad en mi mente, tengo la fortuna de ser uno de esos individuos raros que piensan diferente, que son criticados y que suelen ser sometidos a intentos continuos de manipulación emocional, para que ponga los pies en el suelo y deje de soñar.

Soñar, sí, eso es lo que hacemos los que en nuestra vida tiene cabida el vuelo de nuestros pajaritos, esos que cantan nuestra melodía continuamente, mostrándonos que el camino de la mayoría no tiene por qué ser el correcto, que no porque todos hagan lo mismo significa que sea lo mejor, o lo más adecuado, que la vida, mi vida, tu vida, no le pertenece a nadie más que a uno mismo y que nadie tiene que decirte cómo debes vivirla.

La experiencia de esta existencia es única, vivir el presente es el regalo más grande que podemos hacernos, sin embargo, muchos viven haciendo planes continuamente, buscando sin cesar la felicidad en lo material, en las metas u objetivos que se marcan para salir adelante, para sentir ilusión por la vida, tratando de controlarlo todo, de tenerlo todo estructurado, organizado, llegando incluso a olvidarse de experimentar la vida en sí misma, porque no la sienten, y el tiempo pasa para ellos sin ver realmente lo que es verdaderamente importante.

Perder de vista quién eres, qué es lo que te conecta con tu felicidad interior, con ese amor que eres, es como vivir dormido, y así vive la mayoría, totalmente lícito, claro está, pero a mí me despertaron los pájaros.

Los que tienen pájaros en la cabeza, sueñan y tratan de manifestar esos sueños en el plano físico, buscan la verdad en su interior, algunos con más habilidad y rapidez que otros, pero todos poseen almas inquietas, mentes sensibles, corazones llenos de pasión y de deseo de alcanzarse a sí mismos, y cuando se dan cuenta de que ya se tenían, que su esencia estaba ahí, saltan a su éxito personal, sea éste el que sea, siempre en coherencia consigo mismos, sin convencionalismos, sin intereses ocultos, sin tratar de agradar a otros, sino siendo ellos mismos, sin miedo a la opinión o la valoración de los demás.

Y es que cuando te dejas llevar por tu canción interior y vuelas con esas gaviotas que te guían hacia tu libertad, la sensación es tan increíble, tan hermosa, que la vida te parece algo muy distinto de lo que creías antes de lanzarte a decir «no» a los que trataban de convencerte de que tu sueño era una tontería.

Sí, se puede ser libre, pero sólo si escuchas tu voz, la voz de tu ser, se puede ser feliz, si te aventuras a conocerte, puedes vivir el presente en cada momento, sin metas a largo plazo, sin búsquedas, disfrutando de aquello que te nutre, haciendo lo que más te llena y ganándote la vida con ello, ¿cómo? Entregándote al amor y dejando a un lado el miedo, o lo que es lo mismo, aceptando cada experiencia como una oportunidad de crecimiento, como una manera de ir trascendiendo tus miedos, como una forma de reencontrarte contigo mismo a través de la comprensión del espejo que nos muestra la vida misma, y amando lo que tú eres, descubriendo para qué has venido a este mundo y qué capacidades especiales tienes para entregar a través de ellas tu amor, tu alegría a la vida misma y a todo lo que ella es y comporta, y abrazando todos esos miedos para elevarte por encima de ellos y dejar que tus gaviotas vuelen contigo dentro de tu universo interior, ése que vale mucho más que cualquier vida estancada en las conveniencias, en las apariencias, vidas que, desde mi punto de vista, se viven a medio gas, porque yo ya no puedo vivir así, para mí es encerrarme en una cárcel, aunque para esas personas sea su felicidad, para mí es una mentira autoimpuesta para no sufrir y conformarse en la tranquilidad de la zona de confort, con lo implantado por el sistema.


Por otro lado, y en segundo lugar, quisiera decir que respeto profundamente las decisiones de otras personas que han querido tener una carrera de cierto prestigio, un trabajo estable, con un buen sueldo, vida acomodada, una pareja, hijos, un piso bonito o una casa con piscina y con jardín, un amante, un coche, una vida social perfecta, un reconocimiento por parte de otros que yo veo totalmente artificial..., todo eso está bien, para algunos, pero no para todos, otros quieren algo más, necesitan expresarse como lo haría el viento, con libertad, escribir, danzar, cantar, en definitiva, crear, crear un mundo mejor desde su mejor versión, haciendo lo que su ser interno les pide, sin permitirse esclavizar por un sistema podrido que nos lleva a morir en vida.



No es que no esté bien tener esas ambiciones, sino que no es a través de lo que el ego nos impulsa a hacer como encontraremos la felicidad y el verdadero amor, sí, ése que a muchos les parece cursi y que asocian sólo con lo romántico, no hablo de medias naranjas, ni de amor perfecto, hablo del amor real, el que no nace del miedo a estar solo, del miedo a no poder tener una familia, del miedo a no ser amado o no poder amar, hablo del amor propio también, del amor incondicional, y del amor que desde ese punto puedes ofrecer a los demás. Cuando lo hallas en ti, te das cuenta de que la felicidad no estaba en todo aquello que habías luchado tanto por conseguir, sino que era bastante más sencillo, no tenías ni que esforzarte para saber y sentir que en ti había algo que te hacía único y que podía servirte para expresarte desde tu alma en tu profesión, y desde ahí, formarte con la técnica o con alguna metodología que te facilitara desarrollar tu habilidad innata.


Tenemos pájaros en la cabeza y nos sentimos orgullosos de ello, porque eso es lo que nos hace libres, eso es lo que nos ha llevado hacia otro camino diferente, eso es lo que nos ha conducido a vernos a nosotros mismos, a decidir por nosotros mismos y no por la imposición social.

Así que lo mejor será que, si alguna vez te han dicho que tienes pájaros en la regalado tan maravillosa frase, te alegres un poquito, porque eso quiere decir que te das cuenta de que esta sociedad está enferma y que tu mente no encaja con ella, desea transformarse, crear algo nuevo, más elevado y más acorde con tu verdadera esencia.

Concluyo recordando algo primordial y muy filosófico, y es que mi opinión sobre las vidas de esas personas que se muestran en posesión de la verdad cuando dicen que tenemos pájaros en la cabeza y que permanecen en la zona de confort, está sujeta a mi percepción de la realidad, así como tu opinión, o su opinión sobre mi persona o mi forma de vivir, también está sujeta a su percepción de la realidad, así que, nada de lo que otros digan sobre los demás debería influirnos, pues en realidad hablamos de nosotros mismos cuando criticamos a otros o los juzgamos.

Vivamos, simplemente vivamos, desde nuestra felicidad interior, con el amor y el respeto hacia el otro que nosotros debemos haber recordado sentir hacia nosotros mismos primero, y bebiendo del presente, que es, en definitiva, lo único que existe ahora mismo.

Cuando nos sepamos ver a nosotros mismos sin velos, podremos ver al otro tal y como es verdaderamente, así que cualquier opinión o juicio que tengamos siempre estará sujeta a nuestra visión de la vida, nuestra percepción de la misma y nuestra capacidad de amar y respetar lo que nos rodea, así como a nosotros mismos.

Aprendamos a amar de verdad y respetemos cada proceso consciencial.

Arael Elama.


jueves, 17 de noviembre de 2016

MORIR DUELE


He extraído de un cajón abandonado todos los recuerdos que tenía almacenados, como tratando de no perderlos, o de que no me hicieran más daño. Durante mucho tiempo he creído que lo que vivimos nos ayuda a crecer, a aprender, pero siempre olvido que las cicatrices siempre duelen, duelen porque no las dejamos de recordar, aunque no nos demos cuenta de ello.
La vida de una persona llena de incógnitas suele ser bastante incompatible con la normalidad que se anhela en esta sociedad, porque no se ajusta al conformismo que ello supone, así que la mente juega a desobedecerlo todo, y la rebeldía se manifiesta tarde o temprano, aunque intentes permanecer inmóvil ante lo que ves, o quieras seguir a la mayoría.

Nunca pensé que yo misma creara esa separación de la que me quejo siempre, pero era así, mis miedos, mis deseos, mis inquietudes, me hacían sentir diferente, y eso me distanciaba de los otros, provocando que un gran abismo me alejara incluso de personas a las que amaba.
Sin embargo, era necesario que me entregara a la provocadora tentación de reconocerme, de buscarme, de conseguir atravesar mis más profundos temores para así lograr desatarme de mis prejuicios, de mis absurdos pensamientos coartados y manipulados por todo el espectáculo de este mundo que apenas sentía y siento real, un mundo al que debía de amar y dejar de despreciar.

Y los recuerdos, una vez más, han abierto viejas heridas que yo misma me causé una y otra vez al no saber quién era e intentar parecerme a lo que se requería de mí.
Las apariencias son sólo eso, apariencias, y yo no puedo ser sólo eso. El aspecto físico es sólo la manifestación de una forma que hemos escogido para poder vivir esta experiencia humana, y no hay que descuidarla, claro está, sin embargo, tanto nuestra imagen como la realidad que observamos, es sólo la superficie de lo que somos, de lo que todo esto es, y si no sabemos quiénes somos en nuestro interior, experimentamos en lo que es sólo una especie de holograma, una proyección de lo que pensamos, de lo que nuestra mente cree que es real.
De pequeña me daba miedo la ciudad, aunque vivía en un pequeño barrio de Barcelona, donde no había tanto ruido, ni tanta gente, sin embargo, lo que me aterraba no era el tráfico, ni los edificios, ni la multitud, sino los pensamientos de los demás. Temía no ser agradable para ellos, temía ser rechazada, temía que pensaran que era diferente, temía que me criticaran, que me repudiaran, que me lastimaran con sus palabras, con sus actos.
Recuerdo que estuve muy triste durante un tiempo, y en esa época, una buena amiga me estuvo demostrando que tenía razón en asustarme por los pensamientos de los otros, puesto que ella misma se encargaba de recriminarme esa tristeza, condenándome con su poca comprensión, tal vez sólo no entendía a mi alma, no entendía lo que me ocurría porque tampoco era capaz de exteriorizar mis sentimientos con la agudeza necesaria.

En fin, es la historia de mi vida, la infelicidad provocada por la falta de empatía conmigo misma, la falta de amor y valoración de mis propios logros, otorgando más importancia a la valoración que las otras personas hicieran sobre mí y mis actos. Así que siempre estuve escuchando calificativos poco favorables hacia mí, recordándome lo desordenada que era, o la poca constancia que tenía en hacer aquello que no me apetecía hacer porque no me gustaba, o reprochándome no querer ceder a lo que iba totalmente en contra de lo que yo deseaba, o el simple hecho de querer permanecer en silencio, reservando mis pensamientos para mis pequeños cuadernos de escritura.
En realidad no eran más que aquellas sombras que yo no sabía ver, aquellas que yo misma me recriminaba, aquellos adjetivos dolientes que yo misma usaba como dagas para herirme, y que me enseñaron a querer superar mis límites, que por otra parte me había colocado yo misma. Absurdo comportamiento ése de ponerse barreras a uno mismo y juzgarse, sentenciarse y castigarse una y otra vez, para después enfadarse con los que nos agreden con las mismas artimañas.

Y ésa es la conducta del ego, una estrategia controladora, cargada de creencias no ciertas, subyugantes, que nos encierran en un círculo vicioso del cual nos es muy difícil escapar.

Pero el impulso del alma es fuerte, lo es para los que siempre quisieron ver más lejos de lo que podían ver, lo es para los que buscaron sin ceder a las presiones de las limitaciones colectivas, lo es para los que se preguntaron hasta hallar las respuestas que necesitaban, y que incluso continuaron cuestionándose aunque no llegaran esas respuestas, y ese impulso nos mueve con el ímpetu del viento, y nos conduce hacia lo que queremos, pero no a lo que el ego demanda, no lo que se ajusta a la estructura de su mundo entrelazado al de los hilos de las mentes que observan la realidad a través de los filtros del miedo y la obediencia, sino a lo que de verdad anhela el Alma, que va mucho más allá de lo que hubiéramos imaginado.

No existe nada mental que se ajuste a lo que somos como seres, pues nuestra existencia es infinita, y la de nuestro cuerpo, nuestra mente, es efímera.
Nuestro mundo interior, no el mundo que crean nuestros pensamientos, sino el que ya existía antes de nacer como hombre, o como mujer, está hecho de pura energía de amor incondicional, y es cuando entramos en ese mundo cuando podemos vernos, cuando dejamos de sufrir, cuando nos damos cuenta de que el dolor lo hemos creado nosotros mismos, tal vez porque lo hemos necesitado para comprender, para crecer, para aprender a mirarnos con los ojos del corazón.

Y entonces te das cuenta de que estamos todos buscando amor, porque hay una parte de nosotros que sabe perfectamente lo que somos y lo que no somos, lo que es el amor y lo que no lo es.

Algunos dicen que el ego tiene que morir para poder ser lo que somos, que la mente debe ponerse al servicio del Ser, esa parte divina que hay en nosotros vibrando alto, yo sólo sé que morir duele.

Morir duele, sí, duele cada pensamiento descifrado y desechado, transformado, siempre que haya sido un pensamiento importante, enlazado a una creencia firme que estuvo mucho tiempo con nosotros. Duele la metamorfosis, duele horrores, incluso parece que vayas a morir físicamente cuando el llanto se apodera de ti rasgando todo lo que debes soltar y a lo que te aferras por miedo a estar perdiendo la cabeza. Duele dejar ir lo que creías que era real y dejar llegar lo que en realidad sí lo es, no porque no te agrade lo nuevo, sino porque aprendiste a amar incluso aquello que te hacía daño, haciéndote dependiente de ello. Duele darse cuenta de que amabas a alguien que no te amaba, porque creías que era alguien que no era, así que duele también descubrir que te habías engañado y habías creído en algo que tu mente, en un intento más de controlarte, había inventado para complacerte, para mantenerte en un punto inamovible y no permitirte avanzar más, evitando así que más creencias se desvanecieran, desaparecieran, para dar paso a nuevas ideas creadoras, que no limitaran el avance hacia nuestra verdad interior.



Duele y nos aferramos con miedo, con desesperación, huyendo hasta de lo que sabemos, tratando de convencer al corazón de que esa es la verdad. Y es que la mente juega, juega a que es más sabia que el alma, incluso juega a que es la propia alma, fingiendo reconocimientos, habilidades, conexiones, crecimientos falsos que sólo son ridículos intentos de convencernos de que ya no necesitamos más transformación, ya estamos perfectos, no tenemos que trabajar más en nosotros, nuestros pensamientos son correctos, somos maestros...

Pero el alma sabe que no hay nada correcto o incorrecto, decidir eso sólo le corresponde al juicio mental que se esconde para que creamos que estamos hablando y actuando desde nuestra sabiduría del ser. El Ser nunca juzga, nunca etiqueta, nunca separa.

Así que morir así duele, desgarra, te destroza mientras sientes cómo afloran todos tus temores, todas esas mentiras que parecían verdades, toda la culpa que tanto pesaba, todo el rencor, toda la rabia por los supuestos errores cometidos, toda la sensación de abandono, de rechazo, de decepción, de soledad, esa soledad tan profunda y dolorosa que te induce a creer que en este mundo no merece la pena vivir sin amor...
¿Sin amor?, todos buscando amor, todos sintiéndolo en sus corazones, todos sedientos de un poco, mendigándolo, persiguiéndolo, añorándolo, ¿de veras no hay amor? Duele creer que no lo hay, duele tanto que si no tienes a la persona amada junto a ti pareciera que el mundo se ha terminado. 

No se termina el mundo, pero te sientes morir, aunque si te haces consciente de ti mismo y de la pericia de la mente, lo que muere es toda esa parte de ti que se está reestructurando, muere en el sentido amplio de la palabra, muere porque en realidad sólo se está transmutando, para que se ajuste a tu única y sagrada Verdad.

Es posible que muramos cada día un poco, pero también renacemos cada día, y es posible que nuestras resistencias a dejar ir lo que no nos pertenece, lo que no somos nosotros, lo que no se ajusta a nuestra verdad, nos lastime tanto que luchemos por no sentir ese dolor y por mantener algo que es insostenible, pero el alma es sabia y las lecciones que nos enseña no son en vano.

Nada es casual, y  nada es lo que parece...


La muerte no existe, no como cree el ego, o la mente, todo es energía infinita y no cesa nunca de moverse y transformarse, todo está en movimiento, dentro de la quietud y el sosiego de la perpetuidad.

Arael Elama


Arael Elama

jueves, 8 de septiembre de 2016

LA NATURALEZA DE MI ESENCIA

Siempre voy a decir lo que siento, tal vez muy mal traducido por mi mente, porque lo que siento en mi alma no es muy bien comprendido por mi mente, pero no voy a decir otra cosa que sea contraria a lo que siento, a lo que soy, a mi verdad interior...

Los filtros de la mente, más o menos gruesos, pueden distorsionar lo que quisiera transmitir, o pueden distorsionar lo que recibo de otros con una interpretación muy alejada de la realidad de éste, pero ya sabemos que esto funciona así, nadie ve la realidad del prójimo, sólo vemos lo que queremos ver y solemos engañarnos tanto...
Trataré de ser lo más clara posible y de recibir sin juicios y con las mínimas interferencias aquello que otros me digan, trataré de ver a los demás como son en verdad y no como me los imagino, trataré de ver sus almas, aunque sus egos sean recios y contundentes, esquivos, necios o tan sumamente espesos que no alcance a percibir su verdadera esencia brillando con su luz y atravesando su pecho como suelo observar.

¿Y quién soy yo? ¿Qué no soy?

No soy perfecta, puedo reaccionar, puedo tener miedo, puedo desconfiar, puedo apartarme de quiénes me hagan sentir ese ruido al que llamo "chirrido" que me hace saber que ya no hay nada más que pueda aportar yo a esa persona y que dicha persona tampoco puede aportarme más a mí, ese ruido que me hace saber que llegó el momento del adiós, aunque las almas sigan conectadas, ese desagradable sonido que me indica que no debo prolongar más mi paso por ese camino.

No soy un ejemplo a seguir, ni tampoco sigo a nadie, voy siempre por libre, y quiero continuar haciéndolo, vivo en función a lo que siento, aunque haya almas preciosas brillando mucho, no me deslumbro y me desvio de mi camino, pero sí las admiro, las amo, las contemplo como si fueran la preciosa gracia de un amanecer de verano, pero continuo fluyendo desde mí misma, enamorada del fulgor de los que resplandecen como soles emanados desde sus corazones inocentes, pero siendo yo, esta ingenua persona que a veces ama tanto que se olvida de que los egos a menudo traicionan y hieren cuando el amor se me derrama, sin darme cuenta de que no todo el mundo sabe amar de verdad todavía.

No soy pureza, tengo mis momentos tóxicos, emociones que emergen y me envuelven en una energía que me convierte en algo que no soy, pero lo acepto, no es una lucha lo que quiero dentro de mí, así que sólo escucho lo que esas emociones me quieren decir y las dejo partir.

Aunque a veces me cueste soltar y mi personaje victimista se asome para buscar protagonismo, lo abrazo y le pido que deje de sufrir, porque se está perdiendo la vida, se está destruyendo y me está arrastrando a mí que sólo quiero sentirme viva.

Hay personas que también emanan a veces su toxicidad hacia mí, pero las entiendo, en ellas puedo ver parte de lo que hay en mi mente, no son tan diferentes de mí, no lo son, y si su contaminación es demasiado fuerte o reincidente, trato de ver si reacciona mi propia toxicidad, sobretodo la que suelo emanar hacia mí misma; y si me repudian las dejo partir porque sé que ya no me necesitan más, pues ellas mismas acaban despreciándome por defraudar sus expectativas, y porque ya no nos necesitamos como espejos para seguir creciendo...

No necesito ser líder de nadie, ni de nada, ni que la gente crea que soy muy sabia, mi sabiduría está dentro de mí, como si se tratara de una gran biblioteca de la cual hago uso cuando así lo preciso, pero no siempre encuentro a la primera las respuestas que mi mente o la de otros tanto ansían encontrar...

Sólo soy una hoja más del gran árbol que me sustenta, consciente de mi existencia, agradecida por todas mis experiencias, entregada a la vida y fluyendo al compás de la danza del viento que me balancea.

¿Y quién soy yo? ¿Qué soy?

Soy la libertad de un vuelo que se descubre en cada verso, en cada gesto, en cada elección, en cada amor, en cada amigo, en cada acción, en cada camino...



Me desnudo de mis miedos cada vez que los miro para trascenderlos, y mis máscaras se agrietan cada día más, para dar lugar a mi rostro, el que siempre fue lo que yo soy, el que no es nada, pero lo es todo, ése cuya fragancia tiene un dulce tono de amor, un fuego ardiente en su núcleo, agua de mares remotos brotando, tierra en los pies para poder surcar el cielo partiendo desde un lugar a donde poder regresar después, viento en mi boca para poder susurrar este amor que yo soy como una brisa suave, o como un huracán que arrase aquello que no me permita ser quien soy, o quiera invadirme, y si me lo permites, sí tú, tú que me lees, también podría derruir aquello que no te permita ser quien eres.

No me gustan los prejuicios, aunque eso sea ya un prejuicio, soy contradictoria en mi personalidad, a veces quiero ser el sol, otras la luna, a veces quiero quietud y otras deseo danzar alrededor del fuego para que mi propia llama interior sienta que su fuerza la acompaña. No soy una bruja, pero me hubieran quemado por serlo si hubiera nacido en otra época, soy natural, extraña, a veces huidiza y huraña, como una gata que se esconde de las multitudes y de algunas personas que no le entusiasman.

Si amo a alguien, lo hago para siempre, sea de la manera que sea, ocurra lo que ocurra, aunque en realidad sé que mi alma ama sin discriminación alguna, sea o no consciente de ello.

Pero ante todo soy lo que deseo ser, porque lo que deseo ser es justamente lo que soy... y eso no tiene ninguna definición, soy todo, soy nada, soy una divinidad experimentando a través de un cuerpo humano, vivo esta experiencia sagrada...

Ahora dime, ¿Quién eres tú?

Arael Elämä.

domingo, 28 de agosto de 2016

LO QUE ERES, LO QUE SOY


Las apariencias engañan, es cierto. En ocasiones, lo que parece el cielo, es sólo un ínfimo dibujo que la mente crea a partir de lo que interpreta como cielo, pero poco a poco, los bocetos de lo que creemos que era, caen para dejar a la vista la realidad, y ésta suele superar con creces el invento limitado, el espejismo, y todo se va colocando en su lugar.

Llega un momento en que el oleaje ha removido ya lo suficiente, para así lograr mostrar la existencia que somos y que había ante nosotros.

La verdad, tu verdad, mi verdad, es que siempre fuimos el mar, siempre fuimos el océano, con sus furiosas olas, con su calma y quietud, con su profundidad misteriosa y oculta, con su azul brillante y acuoso, con el reflejo del sol y de la luna, con cada ser que bucea en él...



Así que nada sobra, nada falta, todo ES, todo está en ti, en mí, en todo, no hay nada equivocado, ni nada acertado, todo es una gran magnificencia imperfecta, porque así es la verdadera perfección, aquella que no comprende la mente. El cielo, el mar, la tierra, no son objeto de juicio, cada elemento está donde debe estar, cumpliendo con su función.

Nuestra mente nos ha estado ofreciendo una visión de la vida que pertenece a su ámbito de comprensión, pero es sólo una mentira, una quimera que inventa para seguir ordenando y organizando su interpretación de la realidad, de la vida. Sin embargo, la vida sólo se debe vivir, sentir, experimentar, no necesita ser explicada o esquematizada por la mente, no pertenece a ésta, sino que ésta le pertenece a la vida.

El bucle mental siempre intenta poner a su personaje ficticio en el lugar que le conviene en cada momento, modificando su aspecto según el contexto, y también, asimismo, trata de darle un lugar a cada cosa o ser vivo que nos rodea, por encima o por debajo de dicho personaje que interpretamos, a partir de una escala de valores. Todo eso es mentira, es el juego al que nos sometemos.

La distorsión se hace palpable, aunque imperceptible, cuando caemos en ese juego mental, donde todo es competición, donde nada se ajusta a lo que la propia mente desea y a su vez se rebela, o se acomoda, según lo que más convenga. Es muy fácil caer en el engaño, es muy fácil desvestirnos de la responsabilidad de ser quienes somos en esencia, para convertirnos o "dejarnos ser" por una nueva versión del personaje, más sabio y más espiritual, pero falso, al fin y al cabo, pues ese no eres tú, es la creación astuta de tu mente.

Eres el mar, no una fotografía mental de éste...la fotografía es un pedazo minúsculo de lo que eres, una imitación, vista desde el exterior, sin embargo, el mar, lo que tú eres, es su superficie y su abismo, su intensidad, su frescura, su movimiento, sus corrientes, sus peces y animales acuáticos, es todo eso, y todo eso eres tú, desde dentro y hacia afuera...



Arael Elama.

sábado, 9 de julio de 2016

COMUNICACIONES Y RESPONSABILIDAD - EGOS Y ALMAS

Una historia muy común

Pedro estaba muy enfadado, su amigo Luis le estaba diciendo que necesitaba espacio, que no quería continuar con su relación de amistad, ya que debía respetarse a sí mismo y no permitir que nadie le intentara controlar o manipular, convencer y chantajear emocionalmente. Su decisión estaba basada en su propia autoindagación, se había dado cuenta de que mantenía esa relación sólo porque había durado muchos años y le daba pena que se rompiera, pero debía ser fuerte y dejar libre a Pedro, porque no era una amistad verdadera, era una dependencia mutua que debía terminarse. En su interior sabía que no dependía ya de esa relación, que no le motivaba ya ver a su amigo, que ya no sentía que tuvieran cosas en común, pues había aprendido lo que tenía que aprender, y si no soltaba su apego no pasaría al siguiente nivel. Así lo llamaba él, diferenciaba sus procesos internos por niveles de autosuperación para darle un sentido mental a lo que percibía en su alma, pues era muy difícil entenderlo si no le daba una traducción que su mente pudiera asimilar. Tal vez, en un futuro, cuando su amigo también hubiera aprendido su parte, podrían volver a encontrarse, y tal vez podría surgir de nuevo una amistad, pero esta vez sin la dependencia de los enganches de los patrones inconscientes que les dominaban a cada uno de ellos.
Y es que Luis había aprendido que los seres humanos, la mayor parte del tiempo funcionamos desde lo que él llama “el piloto automático”, el cual es un personaje creado por el ego que se alimenta de estímulos del exterior que interactuan con programaciones muy ocultas en el inconsciente, que determinan nuestros comportamientos, nuestros gustos, nuestras decisiones, desde la ignorancia de lo que verdaderamente somos. En esos programas hay arquetipos, estructuras de creencias, miedos, complejos, y algunas verdaderas joyas de control por parte de otros que conocen mejor nuestro funcionamiento, tales como lo que él veía como inducciones a ciertos comportamientos para ser un ciudadano obediente y complaciente, un consumidor empedernido, o lo que él bautizaba como “una oveja” recatada y tranquila de un gran rebaño que vive en calma haciendo lo necesario y estipulado como “normal” (de normas), para encajar en un sistema creado para que funcione todo en beneficio de unos pocos y conformidad de muchos. Pero eso era algo que sólo tenía una solución, cada uno debía comenzar a verlo y a trabajar en sí mismo en desmantelar sus propios programas, es decir, cada uno debía ser responsable de sus emociones, de sus miedos, e intentar superarse a sí mismo desde el amor incondicional.

- Siempre estás intentando estar por encima de mí, ¡como si tú fueras perfecto!, siempre compitiendo conmigo para ver quién está más elevado de los dos, pero tú también tienes defectos, y no voy a a decírtelos, pero me has hecho mucho daño, desde siempre - le dijo Pedro dolido por la situación que estaban viviendo.



Luis, miró a su amigo de la infancia y le contestó:

- Yo no soy perfecto, ni pretendo serlo, no sé si soy elevado o no lo soy, porque a veces me siento atrapado en mis emociones sin poder evitarlo, como todo el mundo, y trato de que eso me sirva de enseñanza, y no de excusa para huir de mí mismo. No pretendo quedar por encima de nadie, sino superarme cada día más a mí mismo, siendo poco a poco lo mejor de mí, permitiéndome ver el mundo cada día con más amor y compasión. No compito con nadie, colaboro, acompaño, pero mi pretensión, mi deseo, es que cada uno haga su propio trabajo interior para que algún día este mundo deje de confundir sus propios temores con agresiones o desamor por parte de los demás. No culpabilizo, ni responsabilizo a nadie de mis desilusiones, o de mis heridas, no veo flechas que provienen del exterior, sino reacciones de mi ego que me demuestran que todavía no he aprendido a hacerme cargo de mi vulnerabilidad, de esa vulnerabilidad que proviene de mi inseguridad y mi desconfianza en mí mismo, así que no trato de perdonar a nadie, sólo veo lo que me tengo que perdonar a mí mismo a través de la aceptación de mis emociones, las de mi yo pequeño, para que deje de sufrir por su propio sentimiento de exclusión o de inferioridad, o desvalorización. Esa es mi manera de comprenderme y de valorarme. Yo no te pido nada, ni a ti, ni a nadie, ni siquiera amistad, sin embargo anhelo para ti que reconozcas tu divinidad, pero que lo hagas de verdad, y que seas capaz de distinguir las artimañas de tu ego para no caer en su trampa, pero siempre me ves como una amenaza y te pones a la defensiva. No soy superior a ti, ni a nadie, sólo sigo mi ritmo en mi descubrimiento interior, en permitir que eclosione mi potencial, mi esencia, mi perfume interior. Me estoy aprendiendo a amar, cada día más, y me estoy aprendiendo a respetar, por eso. Si me atacas proyectando tus miedos o tus inseguridades, sólo puedo decirte que lo que tú pienses sobre mí no me importa, porque no tiene nada que ver conmigo, tiene que ver contigo, con tu ego, con tus sombras, no con las mías. Yo me hago cargo de mis pensamientos, de mis residuos emocionales, de mis patrones, estoy en un proceso de autoindagación profunda, me permito llorar, me permito errar, me permito escoger, me permito reír, me permito ser un aprendiz y un maestro, porque mi ser es mi maestro y mi personaje un aprendiz. No he pretendido hacerte sentir inferior, pero cuando alguien me ha despertado ese sentimiento a mí, he mirado en mi interior para averiguar qué me ocurre y de dónde viene esa inseguridad, en lugar de acusar a quien ha venido a mostrármela, "si la piedra lanzada me alcanza debo ver por qué resuena ese dolor en mí"
Ahora decide tú lo que quieres hacer con lo que estás sintiendo y pensando, que yo ya he tomado mi decisión con lo que siento y pienso y la mantengo firme.

Pedro se sintió ofendido y desvalorizado, así que se tomó las palabras de Luis como un ataque más hacia su persona, como una muestra más de su intento de estar por encima de él. Se apartó de su vida resignado, pero dolido, resentido, destilando rabia e itentando dejar mal a Luis, hablando sobre él como la gran decepción de su vida, pasando de ser su mejor amigo, según le sentía antes, a ser el peor amigo del mundo, convirtiendo el amor que antes sentía en odio y rencor.
Y es que el lenguaje del corazón, cuando se transmite con palabras, tal vez no se traduzca con toda su vibración de amor, pero también ocurre que nuestro ego no nos permite escucharlo con el corazón, y lo interpreta desde sus carencias, traduciéndolo equivocadamente, a su conveniencia, para así negar esas mismas carencias y volcarlas o proyectarlas en el mensajero.

Luis sabía y sabe que es hora de vernos a nosotros mismos sin miedo, enfrentarnos a nuestras sombras sin excusarlas tratando de verlas en otros para así no responsabilizarnos de ellas, y que ya es hora de ser libres de las cadenas de aquello que nos domina, patrones, miedos, desconfianza en uno mismo, y por ende, sabe y entiende que ya es hora de que caminemos solos si eso es necesario. Debemos recordar que lo que no querermos ver en nosotros, tarde o temprano explota en nuestras narices, aunque hay veces que ni siquiera así somos capaces de ver que la basura que explota es nuestra y que no la ha provocado nadie, sólo nos la han mostrado,  no nos la ha traído nadie,  es sólo nuestra, y que por muchos razonamientos mentales que queramos darle, la verdad es ésa. Nuestras reacciones son la acción del ego, el ser no reacciona, se acciona. Es hora de que alcancemos ya un equilibrio entre ambos, que el ego se suavice y que el ser se manifieste permanentemente en nuestras vidas, pero hay que cederle ese espacio reciclando la basura emocional que tenemos en nuestro inconsciente, o lo que es lo mismo y en otras palabras, transmutando y trascendiendo nuestras sombras. Todo esto depende exclusivamente de uno mismo por esa razón cada uno debe hacerse cargo de su propio proceso, sin volcarse en nadie, sin pedir que otros solucionen lo que sólo uno puede solucionar, nadie puede comer por ti, nadie puede hacer tu camino por ti.


Arael Elämä Araham

miércoles, 16 de marzo de 2016

UNA MIRADA AL ALMA - DILUIDA


El Universo entero estaba preparando lo que ya se había pactado, lo que ya era, pero ella no lo entendía todavía.
Percibía cómo ciertas piezas iban encajando lentamente en la estructura de su mente, y cada pensamiento, cada idea, iban desintegrándose, transformándose una a una, liberándose de la cápsula del ego, para ser tan sólo energía cristalina, transparente...


El fuego de la hoguera mantenía caliente su cuerpo frágil, y mientras contemplaba el perfecto baile de las llamas, comenzó a comprender que nada tenía que hacer, porque ser lo que era ya era estar haciendo algo, estaba siendo.

Entonces observó sus manos unos minutos, para recordar sus detalles, los que hacían que sus manos fueran sus manos, y después se estiró en el suelo y con la mirada fija en las estrellas, dejó que su corazón hablara.

- No soy nada de lo que creo ser, porque lo que creo que soy proviene de mi mente y ella no es capaz de percibir la realidad tal como es. ¿Entonces, quién o qué soy? 

Cerró los ojos y se entregó a la respuesta sin pensarlo.
Ahí supo que ella estaba en todo, que todo estaba en ella, que no había diferencia entre el universo que había estado contemplando y sus manos, o sus piernas, o su cuerpo entero, o los árboles del bosque donde se encontraba...

No había un comienzo o un final en nada, todo era todo, o tal vez nada era nada. Y una maravillosa sensación de plenitud, de felicidad y de amor, invadió todas sus células, toda la materia en la que estaba integrada temporalmente.

El tiempo, el tiempo no se percibía, no existía, formaba parte del todo, de aquella existencia, aquella consciencia que ella sólo podía traducir como una infinita esfera cuyos bordes se los imaginaba para no caer en el pánico, para no pensar que se estaba volviendo loca.

Su mente estaba haciendo su papel, poniendo en duda lo que ella estaba sintiendo, lo que experimentaba.

- ¿Yo?, no hay un Yo, ni hay un Tú, ni un Él o Ella, hay sólo consciencia, y ésta somos todos en versiones humanas diferentes.
Todo está decidido, perfilado, no controlamos nada, aunque lo pensemos y estemos convencidos de que tomamos decisiones, en realidad ya están tomadas. ¡Pero eso significaría que algo me está viviendo, que soy vivida, que soy experimentada! ¡Sí, claro! Si yo soy algo, soy la consciencia que me está experimentado, y a la vez soy la parte experimentada...

Se quedó pensando en aquellos extraños conceptos, tratando de que sus antiguas creencias no entorpecieran la sensación inconmensurable de la pertenencia a lo sublime, pues lo sagrado, lo que llamamos Dios, la Fuente de la creación, no estaba separada de ella, ella era la Fuente, viviendo como humana, igual que todos los demás, igual que todo lo que existía, ríos, mares, viento, fuego, tierra, planetas, galaxias, universos, todo, todo era la misma Fuente, así como en un cuadro, la pintura es el cuadro, cada trazo, cada dibujo, todo pertenece y es el cuadro, la obra, o mejor aún, la creación y el creador eran la misma cosa...

Finalmente, se quedó dormida al lado de su compañero, que ya hacía un rato que descansaba ajeno a lo que ella estaba descubriendo.
Todo estaba aclarándose cada vez más, aunque sabía que no la entenderían muy bien, y que era mejor no decir nada por el momento.
La historia continuaría, claro que sí que continuaría, todavía quedaba mucho por integrar y asimilar...

Arael Elämä...

jueves, 3 de marzo de 2016

REFLEXIÓN - UNA DURA CRÍTICA DE UNA MENTE CANSADA


Estar en tu presente...en tu presencia...
Hoy reflexionaba sobre esto, es el objetivo diario, a veces conseguido, a veces no...
Mi mente, como la mente de todos, es hábil y me juega malas pasadas, me demuestra lo difícil que es estar en paz interior cuando no sabes si la semana siguiente comerás o no comerás, si podrás pagar tu casa, o no, o si te cortarán la luz...

Cuando tus necesidades más básicas están cubiertas sin que te tengas que preocupar, es más fácil estar en tu presente ¿no no? ¿o eso es también una trampa del ego para complicar la posibilidad de alcanzar tu felicidad interior?

La mente siempre encuentra un motivo para escabullirse del presente, y tal vez, cuando ya tienes esas necesidades cubiertas, aparecen otras, tal vez emocionales, o tal vez resulta que para cubrir lo más básico tienes que renunciar a tu libertad y convertirte en un esclavo de un sistema en el que tienes que trabajar a tiempo completo, en un lugar donde estás todo el día, llegando a casa a las nueve y media de la noche, sin tener vida, sólo trabajando para pagar a esas grandes compañías los suministros básicos, los alimentos, tu vivienda (que pertenece en realidad a los bancos con los que tienes la deuda hipotecaria)...

Y sí,  ya tienes cubierto lo imprescindible, per entonces vienen las otras necesidades, porque pierdes tu libertad y te preguntas entonces para qué has nacido, ¿para ser una pila más que enriquece más todavía a los que ya son ricos?

Ahí es cuando te das cuenta de que no quieres ser eso, porque tienes la certeza de que eres mucho más que eso, que tienes tus talentos, tus dones, y no quieres ceder al terrorismo encubierto que el sistema establecido está ejerciendo sobre todos los que están bajo su poder, y digo terrorismo sí, porque la coacción se basa en el miedo a no sobrevivir, si no haces lo que se requiere, te puedes quedar sin casa, sin comida, sin recursos, en fin, te puedes convertir en un repudiado, no sólo del sistema, de la matrix, sino que también eres rechazado por aquellos que creen firmemente en ella, porque siempre ha sido así, porque, como ellos dicen "es lo que hay", porque tienes que hacerlo sí o sí, que si no vas a sufrir las consecuencias, porque el trabajo dignifica... ¿dignifica? ¿a quién? ¿al esclavo que cede su vida como si fuera una pieza de una máquina usada para darle beneficios a otro que vive en una abundancia sobredimensionada?...

Y si tomas decisiones, si te liberas, si buscas otra forma de vivir, te critican por no ceder a lo que ellos consideran "normal" ¿normal?, sí, normal, de norma, SU NORMA...
Normas... si no eres como dictaminan esas normas, no eres normal, y si no eres normal, eres un exiliado de la mayoría, que vive dormida bajo un paradigma a través del cual nos tienen controladitos, calmaditos, tal vez a través de alguna que otra distracción, para que no veamos lo que sucede realmente...
Todos a tu alrededor están "hipnotizados" por esas normas, sintiéndose triunfadores si han conseguido un buen empleo, donde pagan muy bien, y así se mantienen a raya, sin protestar, porque sus comodidades también están satisfechas. 

Tus amigos, los que están bajo hipnosis y totalmente convencidos, te miran y te dicen "tienes que trabajar de lo que sea, porque si no vendrá el "lobo" y te comerá" y te animan a ceder, a ser normal, a volver a ser un adepto ciudadano que no debe dinero a nadie, como si eso fuera realmente la verdadera forma de ser libre, no es más que una falacia, no debemos nada a nadie por vivir, ni la tierra es de nadie, ni tendríamos que pagar por tener energía, el sol es de todos, la tierra también, el agua también... pero hemos dejado que otros se apropien de todo, hemos cedido nuestro poder desde hace tanto tiempo ya, que se ha convertido en lo "normal", y es "normal" pagar por algo que es nuestro y gratuito...

Y es tanto el convencimiento de que esa "normalidad" es lo que está bien, que creemos que el que no la sigue hace las cosas mal, y entonces le ponemos etiquetas, sin saber qué siente, o qué piensa, o qué está intentando hacer con su vida...

Si no tienes pareja a cierta edad, eres un solterón y algún defecto tienes que tener, si no tienes hijos, eres raro o das pena a los demás, si no tienes trabajo, eres un vago que quiere vivir del cuento, si tu trabajo es precario, eres un pobretón que otros con mejores puestos miran por encima del hombro, si eres homosexual, mejor ni hablar de ello, en fin, tenemos críticas para todo...pura envidia basada en la infelicidad del ser humano, en la falta de amor y honestidad hacia nosotros mismos y en la falta de amor hacia lo que hacemos...

Todo te obliga a ser quien no eres, incluso tus amigos y familiares...


Su incomprensión parte de sus propios miedos y de sus propias limitaciones, y lo comprendo, pero por eso mismo, muchos acabamos hartos de tantas dificultades, y finalmente apartamos a esas personas de nuestro camino, ya tenemos bastantes piedras, así que, de las que podamos deshacernos, lo hacemos, con todo el amor, pero sin arrepentimientos...



Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, y puedo dar fe de ello, te das cuenta de que puedes amar mucho a una persona, pero que si ésta se convierte en otro terrorista, en otro robasueños más y de manera reiterada, si tienes la opción de dejarle ir, es mejor hacerlo, sin más, porque ya no suma en tu camino, ya te ha mostrado tus propios miedos, y los de la sociedad en general, y después de realizar su función, ya no hay que retenerlo, debemos aprender a soltar lo que nos perjudica, aunque lo amemos.

Si lo haces también debes saber a qué atenerte,  te encontrarás con la falta de comprensión, con sus juicios y críticas (aunque te digan que no te juzgan y que lo hacen todo por tu bien), con sus mentiras, que están basadas en sus propias creencias limitantes, que además no se conforman con desplegar en su vida, sino que tratan de que también tú te las creas y las aceptes como reales, como lo mejor para ti...

La desilusión se hace presente después de estas experiencias, y en tu presente debes dejar que sea, que salga, que se encuentre frente a ti para trascenderla...

Todo es apariencia, nada es real, miras al otro y ves lo que interpretas de él, y viceversa, y entonces deseas con todas tus fuerzas ser capaz de ver la verdadera realidad, por mucho que duela que caigan los velos, uno por uno...
Sólo así se acaba el dolor, cuando ves lo que es, y lo ves con amor, sin miedo, sin rabia, sin rencor...

No pretendo cambiar el mundo, ojalá pudiera, sólo quiero ser yo y conseguir que quien soy sea feliz, que la realidad que me rodea se transforme en lo que soy, como si un submundo, una burbuja de una realidad más consciente, se formara a mi alrededor, con la compañía de personas conscientes, que ya no necesiten más proyectar sus egos, que ya no necesiten reconocimiento del otro, que simplemente amen, sin más, estoy cansada de tanta hipocresía y de tantas relaciones vacías y desenfocadas...

Estoy hastiada de tanto ego, el mío ya es un estorbo muchas veces, pero el de esos que lo proyectan hacia mí y me acusan justamente de lo que ellos hacen, eso ya..., en fin, no tengo tiempo para esas tonterías, he llegado a mi cupo, ahora sólo sonrío, observo, y sigo mi paso sin hacer caso a lo que no tiene ya importancia para mí... 
Que cada uno se haga cargo de lo suyo... 
Ignoraré aquello que no sea amor del alma, del corazón, porque para amor de egos, amor ficticio, ya no me queda ni una pizca de tiempo, ni dedicación...

Suelto y dejo ir lo que ya no resuena con mi ser...

Arael Elämä...

viernes, 1 de enero de 2016

REFLEXIÓN - LA CONEXIÓN INCREÍBLE CON LA LLAMA GEMELA (Reflexión)



Antes de leer esto, guarda tu ego en un cajón y abre tu mente, tu Corazón, tu Alma, y Siente, porque sólo desde tu Ser sabrás si esto está escrito para ti, o no tiene nada que ver contigo...”

La conexión con la energía de la llama gemela y mis encuentros con ésta en otros planos ha sido para mí vital para poder comprender muchos aspectos de mi personalidad artificial, de mi plantilla como humana, y de los bloqueos que podía estar arrastrando, bloqueos derivados de emociones dolorosas, ya fueran por las memorias ancestrales, o por creencias erróneas que me hacían confundir lo que era la unión con la llama.

A estas alturas ya sé perfectamente que todos los que sabemos bien lo que es estar en conexión con esa energía de la llama gemela, conocemos el sufrimiento que nuestra confusión puede hacernos sentir, pues los viejos paradigmas sobre las relaciones, que en estos momentos se están desmoronando, influyen en nuestra manera de enfocar la relación con la llama gemela.

Hallar a un alma gemela y amarla, tener una relación que yo ahora llamaré “tradicional” para diferenciarla de la relación “divina”, es algo que es mucho más placentero, en un primer momento, que el hecho de encontrarte cara a cara con esa persona que en su interior lleva consigo la energía de tu llama gemela, es decir, que eres tú mismo, parte de tu aspecto masculino, o tu aspecto femenino, aunque sólo se siente más hermosa la relación con el alma gemela mientras aún no hayas depurado lo que te impide sentir en tu corazón a tu otra mitad energética, pues una vez que ya estás preparado para la unión, todo se transforma y la relación que existe entre las llamas gemelas parece de otro mundo, pues pertenece a otra dimensión.

Todos soñamos de alguna manera en que nuestro encuentro con nuestra otra mitad energética sea maravilloso, que enseguida te reconozca, que te ame, que todo sea precioso y que la paz y la felicidad interior reinen en nosotros para siempre, sin embargo, la realidad en el mundo de tercera dimensión es bien diferente.

Tenerla frente a ti desmorona todas tus ilusiones, tus espejismos, y te enfrenta a todos tus miedos de golpe, para que los superes, para que seas tu mejor versión, para que ese diamante que hay en ti esté bien pulido. Así que la presión comienza, el dolor, el anhelo, el deseo de que el otro te reconozca, que te acepte, que abra su corazón, y en muchos casos, quien encuentra a esa persona, la busca, la necesita, y trata de guiarla desde esa necesidad de reconocimiento. Ahí el sufrimiento se hace muy presente y en ocasiones incluso pareciera que puedes caer en un pozo sin fondo, deseando que tu llama te rescate, que te escuche gritar su nombre, que venga a salvarte, que te demuestre que te ama y te lleve con él lejos de este planeta, a tu verdadero hogar. Todo eso es una gran distorsión emocional que te enseña a conocerte muy profundamente.

Es cierto que, entre las llamas gemelas, quien está más despierto puede y debe guiar a quien no lo está, sin embargo, esto se tiene que hacer desde la aceptación y el amor incondicional, sin expetativas, y olvidando la idea de que realizando ese guía lleguemos a tener una relación de pareja con esa persona.

No es que eso signifique que no se pueda tener una relación con la llama gemela, sino que estar junto a tu llama gemela como pareja es algo distinto de lo que conocemos, y para entender el nuevo concepto debemos pasar por un proceso que, a falta de una palabra mejor, llamaría “aprendizaje”.

Así que no podemos esperar casarnos con ella, formar una familia convencional, tener hijos, y ser felices dentro de este sistema, enjaulados en los entresijos del antiguo paradigma, donde todos somos simples individuos sometidos a un rol del cual difícilmente podemos salir. Esto no es lo que sucede con las llamas gemelas, sino que sucede algo mucho más elevado, algo que te lleva a querer compartir el amor con los demás, te lleva a querer desplegar tu misión en conjunto.

La Misión de las llamas gemelas tiene que ver con sus aptitudes y con sus capacidades, que ellos deberán descubrir por separado y luego les unirá de alguna manera. Algunas se dedican a la sanación energética, otros son escritores que intentan expandir amor y concienca, otros son profesores que buscan enseñar desde el nuevo paradigma, otros son médicos también con nuevas ideas más holísticas, otros cantan con músicas elevadas que aportan mensajes de amor... Sin embargo, antes de llegar a esto, las llamas pasan por una gran presión (muchas veces a través de experiencias muy dolorosas) que les lleva a descubrir quiénes son en realidad, y qué han venido a hacer.

Por mi parte, después de dicha “presión”, después de trascender muchos miedos, después de enfrentarme a mis propios fantasmas una y otra vez, he comprendido que el nuevo paradigma es la liberación, el amor en estado puro, la conexión entre todos desde el alma a través del Corazón, y la visión del mundo desde la conciencia del Ser, usando como herramienta de actuación para el cambio, la mente, pero la mente lo más limpia posible de los filtros del anterior paradigma, pues los viejos pensamientos suelen ser muy limitantes.

Así pues, la relación con la llama gemela, partiendo de la base de que es una parte de ti, tu energía “opuesta” masculina, o femenina, (ying y yang) y a su vez la energía más afín a la tuya, pues es idéntica, debe ser trabajada siempre desde ti mismo, contigo mismo. Esto significa que si no has depurado los aspectos de ti mismo que llamaríamos “sombríos”, es decir, no iluminados, tu llama gemela te los mostrará con su sola presencia, para que puedas acceder a ti mismo y limpiarlos, liberarlos. Es por eso que algunos salen corriendo en cuanto su llama gemela se acerca un poco, pues el miedo que se siente a sufrir, a ser dañado o sentirse rechazado, el miedo que se siente a no conseguir que funcione la relación y a las diferencias que hay entre ambos a nivel terrenal, hace que entres en contradicción en tu interior, deseando por un lado estar con tu llama gemela, abrazarla, amarla, y por otro lado, cuando ésta se aproxima a ti, prefieres darle largas, o decirle adiós y saber de su vida en la distancia, para dejar de sentir cómo tus sombras siguen emergiendo y haciéndote llorar.

Así como te relaciones contigo mismo en soledad, así te relacionarás con tu llama gemela. Si no puedes estar contigo, si no te aceptas, si repudias algo de ti mismo, tu complemento divino te mostrará ese rechazo, y se alejará de ti, o no permitirá que se inicie una relación, todo de una forma claramente inconsciente. Sin embargo, cuando eres consciente de que rechazas a tu llama, cuando eres consciente de tus miedos, puedes trabajarlos, trascenderlos y ayudar a tu llama gemela a trascender los suyos simplemente centrándote en tu propio proceso interior.

Todo lo que tú no hayas depurado, es muy posible que tampoco lo haya depurado tu compañero gemelo, porque la evolución de ambos suele ir a la par, aunque pueda parecer que el otro no está igual de despierto, pues cada uno va realizando su parte a su manera y con las herramientas que trae consigo. Así, uno puede realizar su limpieza en soledad y el otro necesitar estar en pareja, ya sea porque está con un alma gemela que le haga de espejo liberador, o por estar en una relación kármica (que suele ser muy tormentosa y apasionada) a través de la cual también esté liberando patrones que le pueden impedir su entrega a sí mismo.

También puede ocurrir que sus miedos no le permitan dejar las ataduras de una relación ya terminada, o bien que sepa dentro de sí mismo que no es el momento de la reunión con su llama y necesite mantenerse alejado o alejada. Esto último ocurre cuando ambas están solas pero los encuentros se dan de forma esporádica, pues la atracción entre ellas es tan fuerte que, aunque no sea el momento de estar juntas, se acercan y alejan constantemente, sacando a la luz todas las sombras para que se puedan liberar de forma consciente.



A través de lo que he ido aprendiendo, y de las informaciones a las que he podido acceder, he sabido que no todas las llamas gemelas han venido para unirse en misión, pero sí la gran mayoría, y no todos tienen a su compañero/a divino encarnado/a, sin embargo, a cada uno le corresponde averiguar eso, y aunque algunos puedan guiar, o dar informaciones, solo uno mismo puede saber con total seguridad cuál es su misión y quién es su llama gemela.

Estar en unión con tu complemento divino es mucho más que sentir que estás enamorado, es amar con todo lo que eres, sentirlo en la distancia dentro de ti, latiendo contigo, es saber si está bien o no lo está en esa misma distancia, incluso padecer insomnio si él o ella lo está padeciendo, sentir si está enfermo, si está nervioso, estresado, algunas personas incluso saben si su llama ha bebido más alcohol de la cuenta porque sienten los efectos, estar en unión con tu otro yo es sentir muchos aspectos de su vida en ti, porque la conexión es muy fuerte, puedes saber si está viviendo un momento de pasión con su pareja, o si está pensando en ti, puedes percibir la conexión hasta tal punto que te sientes viviendo en dos lugares a la vez, en dos cuerpos, es descubrir lo más profundo de ella desde tu propio interior, es liberar emociones que sabes que él o ella también está sintiendo, es conocerle tanto que te da un miedo terrible estar a su lado, pero si lo estás todo se vuelve calma repentinamente, es saber que si te tocara ambas energías explotarían y crearían un vórtice de luz increíble, que invadiría el lugar de amor, llegando a muchos corazones, limpiando el ambiente de energías densas.

La presencia de tu compañero divino puede descubrirte tus sombras, pero también puede descubrirte tu creatividad, lo mejor de ti, e impulsarte hasta lo más alto, hacerte soñar y luchar con todas tus fuerzas para conseguir lograr tus metas, puede conectarte con tu fuerza interior, con tu divinidad, y puede mostrarte tu misión, porque es tu misma energía brotando desde otro lugar, amándote, aunque su mente no pueda saberlo, aunque no pueda reconocerte, aunque nunca puedas estar junto a esa persona como pareja, incluso aunque no sepas quién es o le conozcas muy poco en el plano terrenal.

Muchos me preguntaron qué pasaría si no podían estar con su llama gemela en unión, querían saber si encontrarían a una alma gemela con quien poder vivir el amor de una forma elevada, a pesar de que, después de haber sentido ya este amor hacia su llama, creían que no podrían amar a nadie más.

Respondí que no lo sabía, pero que amar es una capacidad que tiene el ser humano, y que sólo tenían que abrir su corazón al amor, pero todo está escrito, todo está ya hecho, el Ser es quien decidió en su momento, pero al no recordarlo, como humanos todo es sorpresa en la vida, y tenemos que aprender en este nuevo paradigma a sabernos dejar llevar, a fluir y dejar que la vida nos sostenga y nos sorprenda, porque el Ser ya hizo su elección, y si tiene que llegar otra persona, lo hará, sin embargo, si estamos embarcados en la fusión con nuestra llama gemela, primero deberemos unirnos con nosotros mismos, en nuestro interior, liberarnos de las capas que no nos permiten emanar lo que somos, y después de eso, de ser lo que hemos venido a ser y hacer lo que hemos venido a hacer, será cuando llegue lo que tenga que llegar, sea nuestra llama gemela o un alma gemela o compañera. Por el momento nos toca caminar, crear el camino, y ser, sentir el amor y dejar que se expanda desde nuestro Corazón, porque así es como lo decidió nuestro Ser...

La conexión con la energía de la llama es para mí una bendición, y así como la vivo y la siento, es la unión con mi propia divinidad, con mi Ser. Es posible que muchos se digan como yo, que la parte humana todavía no puede comprender del todo los porqués o paraqués de todo esto que estamos experimentando, sin embargo, trascender el apego y las expectativas, pasar por encima de todo lo que esperamos, hacernos cargo de nosotros mismos, centrándonos en nuestra vida, en nuestro Ser, y descentrándonos de lo que haga nuestra complemento divino, es la solución más coherente y más sabia, la más respetuosa hacia nosotros y nuestros compañeros divinos, porque, si bien la conexión se siente y sabes mucho sobre lo que vive y siente tu llama en la distancia, eso no tiene que frenar nuestro paso, no debe atascarnos, sino que debe ser una nueva manera de vivir, adaptándonos a esa conexión como parte de lo que somos, porque debe ser una brújula, no una perdición...

Es cierto que esto requiere de una gran Maestría interior, pero aquellos que se vayan a unir a su llama gemela en lo físico y en esta vida, están preparados para alcanzarla indiscutiblemente.

Todo está escrito pero nosotros no sabemos qué ocurrirá, estamos aquí para ser responsables de nuestras acciones, para aprender a ser humanos desde una conciencia más elevada y así contribuir a un Cambio en esta humanidad, que debe dejar atrás patrones de abuso y de dolor, y dar paso a la cooperación y a la Unidad, y desde nuestra misión con nuestra llama o sin ella, es nuestro cometido Ser y empezar esa transformación desde nuestro interior... Ese es el motivo por el cual estamos puliendo tanto nuestro ego, abriendo nuestra mente y sientiendo desde el Alma y el Corazón, más allá de que despleguemos nuestra Misión de forma solitaria, con un Alma gemela a nuestro lado o con nuestro otro Yo (llama gemela).

No debemos vivir en la ilusión de lo que desearíamos que fuera, sino en lo que Es y lo que Somos, para que todo se pueda ir dando.

Ya sólo me queda mostrar mi agradecimiento por leer esta larga reflexión que engloba un poco todo lo que he ido aprendiendo a lo largo del pasado año 2015, y que pediros que pongáis siempre vuestro propio discernimiento, como en cualquier información o artículo que llegue hasta vosotros.

Todo lo que he expresado viene de mi propia experiencia personal y de lo que he aprendido hablando y compartiendo con otras personas que están en contacto, o lo han estado, con sus llamas gemelas.

Nada es inventado, nada es incierto, todo parte de la realidad que he ido conociendo desde mi alma sobre las llamas gemelas, sin exclusividad ninguna, sólo es lo que alguien sencillo como yo comparte, para que otros puedan sentirse acompañados y comprendidos, para que sirva de confirmación a quien le resuene y para mostrar mi apoyo y mi amor hacia mis compañeros de camino, los conozca o no, pues son dignos de admiración por su valentía, por su dedicación y por haber decidido ser lo mejor de sí mismos adentrándose en sus sombras enfrentándose a sus propios monstruos, y lidiando con el gran amor hacia sus llamas gemelas en un mundo donde es muy difícil llegar a estar junto a ellas... 

Deseo que este nuevo año 2016 sea el inicio de un nuevo ciclo lleno de amor, dulzura y unión...

Gracias, 



Arael Elämä...
Reflexiones