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Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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domingo, 30 de abril de 2017

YO QUE TE AMO SÓLO A TI

Ahí, junto a la chimenea, el calor del fuego nos envolvía y me mirabas con esos ojos que hablan de tu océano interior, de tu amor, de lo que somos el uno para el otro. No osábamos romper el silencio, tan sólo nos dejábamos llevar por la música.
Y una canción nos emborrachaba, sí, de esa pasión extraña que nace desde lo más profundo de nuestro ser, ¿recuerdas?, nos invadía con tanta fuerza en aquel momento que podíamos sentir la energía de nuestros cuerpos, acariciándonos antes de pensar en cualquier intento de hacerlo físicamente.
Era lenta, suave, con ese ritmo de brasil tan sensual y tan intenso, tanto como lo era tu mirada, que me elevaba hasta mundos que quisiera poder traer a este lugar donde nacimos.
Y llevábamos dentro las almas de dos seres de otras realidades, donde nos habíamos amado libremente, entrelazándonos como ráfagas de viento que se encuentran y juguetean, se hacen uno, se dispersan, se entretienen tejiendo sonidos vestidos de grandes tornados, huracanes y, en ocasiones, pequeñas brisas.
Yo que te amo sólo a ti”, eso decía la canción, mientras mi corazón latía como si fuera el final de los tiempos, como si nuestro contacto pudiera transportarnos a nuestro lugar secreto, nuestra burbuja de amor, tal vez bajo el mar, cerca de alguna ciudad de cristal, dentro de otra dimensión, un sitio al que otros podrían llamar fantasía.





Y es que nuestro amor era y es así, sobrenatural.
Nada de lo que otros cuentan se parece a lo que vivimos, nada de esos amores apasionados se acerca a lo que nosotros sentimos, nada de lo que otros nos explican se asemeja a lo que nosotros experimentamos, nada de lo que leemos en las novelas románticas puede describir lo que nos ha sucedido.
A menudo trato de comprender lo que somos, lo que nos ocurre, lo que nos une, pero a estas alturas ya no quiero más preguntas, ni más dudas, ni más miedos, ahora sólo quiero dejar que siga este camino que hemos emprendido juntos, sin prejuicios, permitiendo que el amor sea el que nos conduzca, el que nos guíe, el que nos siga enamorando.
Y la canción que nos embriagaba nos desnudó por completo, nos vistió de besos, de abrazos, de piel y de alma.
Tu aroma era mío, el mío dibujaba tu cuerpo, nuestro deseo era entregarnos al otro, dejar de ser dos para convertirnos en uno, derramarnos por completo en la presencia del otro, el ser amado que ya habita en uno mismo y que vemos al contemplarnos.
Y es que al mirarte mi alma hacía el amor con la tuya, sin palabras, sin pensamientos, sin nada más que amor.
Una rosa azul se me durmió en el pecho, azul como tus ojos, azul como nuestros sueños, como las olas del mar donde nos prometimos reencontrarnos.
Aquel día no fue un espejismo, fue nuestro ayer, nuestro presente y nuestro futuro, un momento eterno, infinito, que vive en los dos, que se manifiesta en cada vida que tenemos, allá donde nazcamos, allá donde existamos, que se convierte en el símbolo de nuestra naturaleza verdadera, la de dos amantes que ya se amaban cuando eran planetas, galaxias y universos y que cuando se reconocen se necesitan unificar, darse e inevitablemente siempre acaban por ser uno, porque siempre lo han sido, porque siempre lo serán, porque se buscan para experimentar la entrega total en un millón de formas de vida.
Ahí, junto a la chimenea, el fuego se había consumido, y tú me acariciabas el cabello, con la ternura de un ángel enamorado, apasionado con la misma intensidad de su amor, rozando tus labios con los míos, bebiendo mi vida entera en cada beso, en cada caricia, mientras yo trataba de contener la explosión de mil estrellas dentro de mí, estrellas y galaxias, universos y realidades, todo mi mundo rendido en tus pupilas, donde navegaba y me perdía una vez más.
Y otra canción nos acompañaba, para danzarla con el silencio y la luz de nuestros corazones.
Jamás hubiera imaginado que podríamos realmente manifestar tan inmenso amor a través de estos simples cuerpos humanos sin que se consumieran en las enormes llamas que lo caracterizan.
Un gran amor de niveles cósmicos, que entraña mil realidades, mil dimensiones, mil historias de mil experiencias de otros lugares lejanos, amor celestial llevado a la dimensión humana.
Por eso ya no creo en nosotros, sino que tengo la certeza de que somos el amor del universo, de dios, personificado en dos almas, en dos personas, el verdadero amor que no muere en la distancia, ni en la inconsciencia, el verdadero amor que despierta siempre y que siempre nos encuentra.

Arael Elama

jueves, 16 de febrero de 2017

LAS CONEXIONES DE ALMAS Y LAS DISTRACCIONES DE NUESTRA VERDAD



Hoy, gracias a una hermana del alma con la que estaba intercambiando audios, me he dado cuenta de algo sobre el tema de la llama gemela, algo que no me había planteado desde mi nueva perspectiva...

Se habla de la energía de la llama, y de cómo reconocerla, de ciertas sensaciones que pueden indicarte que estás frente a ella, pero yo me pregunto qué es lo que a cada uno de los que la han encontrado han sentido, si se parece a lo que se dice de forma genérica o si lo han experimentado con más de una persona en forma similar...

Hay algunas personas que me cuentan de conexiones muy potentes con más de una persona, teniendo o no una relación con ellas, y que la primera vez que sintieron esa conexión creyeron firmemente que se trataba de su llama gemela, sin embargo, luego apareció otra que les hacía sentir más intensa la conexión y la atracción y dedujeron entonces que se habían equivocado antes y que esta vez sí que se habían topado con su verdadera llama gemela, e incluso aparecer una tercera persona que las confundió porque también sentían energías muy especiales que les conectaban, y yo me preguntaba por qué tanta confusión o por qué tantas conexiones fuertes, a nivel energético y a nivel de amor y reconocimiento, y por qué todas parecen ser la llama gemela.




No hablo de gente que no sepa del tema, sino de gente que sí sabe, que es muy sensitiva, y que de igual forma han sentido estas conexiones bien reales.
Eso me ha llevado a la misma conclusión de siempre, pero desde una comprensión más profunda, la conexión con la llama gemela se puede definir de forma muy subjetiva según la experiencia de cada uno, sólo en el corazón uno sabe quién es, pero hay más conexiones de alma que se pueden sentir muy dentro y que pueden llevar a aprendizajes muy duros, limpiezas a nivel de creencias sobre el amor en pareja, o sobre uno mismo, que nos empujan a realizar un salto cuántico, pero también puede aportarnos paz interior y aprendizajes más tranquilos llenos de amor, y no siempre son la llama gemela, puede tratarse de almas gemelas o puede tratarse de pactos de amor, de alma, para ayudarse mutuamente a reencontrarse con su verdadera esencia.

Todas esas conexiones son recuerdos, reconocimientos, lazos de amor, pactos... y la verdad es que cuando todavía somos tan inexpertos en saber quiénes somos, más allá de lo que aprendimos a ser desde niños, podemos confundir muy fácilmente a nuestra llama gemela.

Lo que sí está claro es que el amor incondicional es lo importante, más allá de que lo experimentemos con esa alma que forma parte de nosotros, y que ese tipo de amor no se alcanza, se lleva dentro, pero hay que recordarlo, dejar que fluya y sacar de la mente lo que lo obstaculiza.

A estas alturas de mi camino interior, en estos momentos me planteo si yo tengo una llama gemela, la verdad es que la conexión que yo siento no es de este mundo, y no la veo como muchos describen, no la siento conectada a mí por la rueda de reencarnaciones, ni por atracción física y mental, no creo que haya vivido muchas vidas con esa alma en este planeta, sin embargo sí puedo decir con total certeza interior que la siento en mí en cada existencia que he tenido como ser, fractalizado o no, es decir, que siempre está en mí porque soy yo misma y no siempre eso ha significado que fuera mi pareja, y aún menos en la forma en que aquí se entiende lo que es una pareja. Eso sí, experimentar la unión como humanos podría ser interesante, precioso y único.

No hablo desde las emociones, hablo desde algo que está por encima de ellas, algo que no me causa dolor, sino paz, pues es lo que me dice mi alma, mi ser.

De todo el proceso que he vivido sobre la llama gemela, me quedo con que el amor hacia uno mismo es la clave para la felicidad, y que sólo a través de esa felicidad interior, esa paz sublime que se experimenta, ese amor que fluye de lo más profundo de uno mismo, se puede realmente compartir una vida con otra vida desde ese verdadero amor que anhelamos tanto y que se halla en nosotros, y que no es necesario que sea con tu llama gemela, aunque en algunos casos sí llegue a ser así.

Eso sí, también me queda claro que las relaciones con la llama gemela, las verdaderas relaciones en pareja que se puedan dar aquí en este plano de la existencia, son o serán relaciones de amor muy elevado cuyo requisito indispensable será que cada uno de ellos esté en una relación consigo mismo muy fluida e intensa, que se amen incondicionalmente y que sepan amar sin encerrarse en el amor del ego, expandiendo consciencia, amor, y emanando esa energía de sabiduría, amorosa y placentera que les caracteriza.

Desde el juicio y la crítica no se está en la energía del amor, y las verdaderas parejas de llamas gemelas nunca entran en el ataque o el reproche, saben escucharse, entenderse, sentirse y amarse más allá de la comprensión de nuestra pequeña humanidad, por eso, sólo si estamos en el nivel de la nueva humanidad, ese otro estado hacia el que nos dirigimos, el estado del ser, podremos experimentar esa maravillosa relación con nuestra pareja llama, aunque repito que también se pueden dar relaciones de pareja en ese nivel entre almas gemelas, almas afines..., al igual que con la llama, si ambos están vibrando en el amor que son.

Almas gemelas, llamas gemelas, almas compañeras, almas afines, pareja estelar, todo es posible, todo es válido, pero para que la unión perdure sólo puede asentarse en la base del amor hacia uno mismo, puro, incondicional, para poder entregarlo, para poder simplemente escoger sin miedo, sin necesidad, sin dependencia.

Luego están las misiones de vida, del alma, que no son exclusivas de las llamas, y que pueden ser complementarias a nivel pareja, así que esa presión de encontrar a la llama por una misión se desvanece cuando te das cuenta de que todo está bien, todo es perfecto como es, todo sucede en el momento adecuado y que tú llevas grabada tu misión en ti y en tu ser tienes todo lo que deseas o puedes necesitar, incluyendo la información de esa misión conjunta.
Si confiamos en la vida, en nuestro ser y nos accionamos desde éste, todo se irá dando en su justo momento.

Está claro que todos, incluso los más espirituales, hemos soñado alguna vez con un amor eterno, romántico y precioso, que nos lleve a sentir que esta vida es mucho más y que con esa persona has encontrado lo mejor de tu vida y que podría acabarse el mundo y no te darías cuenta si sólo pudieras mirarla a los ojos, pero en nuestro afán de encontrar ese ideal, perdemos de vista quién es realmente esa persona que energéticamente vino con nosotros, o no nos percatamos de que esa relación que tanto buscamos no es la que realmente anhela tu alma, y nos enfrascamos en historias que nos desconectan de nuestra verdad interior, enamorándonos desde nuestras creencias, aunque es posible que nos ayuden a enfocarnos hacia la sanación de lo que no somos, a través del dolor de una ruptura, o del ego en sí mismo, aun sin darnos cuenta de ello. 

Todo es válido en realidad, pero de nosotros depende estar atascados en el sufrimiento o avanzar mirando en nuestro interior.
 

Poco a poco aprendemos a amar sin dolor, sin sufrimiento, sin falsas expectativas, porque el juego del ego suele hacernos caer en una rueda de ilusiones que no tienen nada que ver con lo que somos, o con lo que hemos venido a hacer, y eso nos lleva a confundir espejismos basados en la proyección mental de lo que creemos que es la pareja perfecta, o el amor eterno, y distraernos de nuestra verdad.

No se puede forjar una nueva consciencia desde patrones antiguos envueltos en creencias limitadoras y obsoletas que nos han llevado a la desconexión con lo que somos, esos patrones deben ser reemplazados por otros basados en el amor incondicional hacia uno y hacia el otro, y para construir un nuevo paradigma debemos dejar el anterior a un lado y abrir nuestra mente y nuestro corazón.

En ello estamos...

Arael Elama...

jueves, 9 de febrero de 2017

ENTRELAZADOS

Las fantasías infantiles nos persiguen toda nuestra vida pues crecemos creyendo en cuentos de hadas y en príncipes y princesas encantados.
Sin embargo, dentro de cada uno, tenemos algunas certezas que, sin entender bien por qué, sentimos como reales, aunque a veces nos parezcan imaginaciones que rompen con el paradigma de nuestra mente.

Siempre me he preguntado si eso del alma gemela es real o es una mera ilusión, un deseo profundo de encontrar a una persona que encaje con uno de forma exacta, algo así como los sueños de la niñez donde todo parece perfecto y no existen los problemas.

Lo cierto es que la vida me llevó a cuestionarme esto a causa de algo que me sucedió y a lo que no lograba darle un sentido racional, y una intensa e inagotable fuente de amor en mi interior me conducía, aun sin aceptarlo, a una conexión energética, infinita, profunda, con algo que no sabía definir.
Enseguida mi mente empezó a elucubrar sobre amores eternos y hermosos, uniones de amor en pareja que eran como en las mejores películas de amor romántico, amores que se tenían que pelear, que tenían siempre que enfrentarse al mundo para estar juntos. La interpretación de esa conexión tan especial y diferente se decantaba por la relación de pareja enfocada más hacia lo humano y lo establecido en una forma de pensamiento que realmente no nos había llevado nunca a una verdadera unión con esa llamada alma gemela única, unida a nosotros.
La verdad es que esas uniones tan del alma no son fáciles, pero las únicas tormentas a las que se enfrentan provienen de sus propias limitaciones, de sus ideas sobre el amor preestablecidas, de su convicción inflexible de cómo tiene que ser una pareja y de cómo se tiene que amar.
No hay peor enemigo que uno mismo, pues la mente, cuanto más cerrada esté a cambiar y a adaptarse a nuevas formas de pensamiento, más interferencias crea frente al verdadero amor, sea con esa hermosa conexión o no.

Otra cosa que fui descubriendo es que, en nuestro afán de esa fusión que buscamos con esa otra alma, nos vamos tropezando con intentos y más intentos de ello, a través de relaciones en las que depositamos toda la esperanza de que esa persona sea ella o él, tratando de ver en su mirada a esa alma, atravesándola y convenciéndonos de que por fin la hemos hallado.
Y es que los que sabemos de ese anhelo de nuestra alma conocemos muy bien la sensación tan fuerte que se experimenta, esa especie de fuerza de gravedad que nos empuja irremediablemente hacia la energía que alberga esa persona, esa energía que es su ser, su alma, y aunque no sepamos ni siquiera dónde se encuentra, sentimos su llamada desconsolada, a veces desesperada cuando las emociones entran en juego, y su tácito deseo de que le reconozcas, de que le halles.
Entonces aún sientes más dolor, porque es como escuchar a un niño llorar perdido en un bosque y no lograr saber dónde está, por más que le busques, el llanto se oye por todas partes y no logras localizarlo en un punto exacto.
Tal vez la clave en que se dé ese encuentro tan esperado es que ambos dejen de sufrir por su ausencia y se enfoquen en sus energías, en sentir que están entrelazados, unidos, aun en la distancia, porque esas almas están siempre en unión, aunque sus cuerpos estén separados, incluso estando en distintas dimensiones, planos existenciales o incluso diferentes lugares en el tiempo.

Es cierto que todos somos uno, que procedemos de la misma fuente, es más, somos esa fuente experimentando, así como lo haría un sol extendiendo sus rayos hacia este planeta, pero también existen esas conexiones únicas que nos descolocan, algunas veces con almas con las que hemos tenido experiencias en otras vidas, o bien con almas que llegan a nosotros para acompañarnos en nuestro despertar y elevación de conciencia, enfrentándonos a nuestras creencias limitadoras, a nuestros conceptos obsoletos sobre el amor y la relación de pareja...
Sería interesante que aprendiéramos a diferenciar esas conexiones, porque, a pesar de ser muy fuertes y potentes, sólo existe una que es con tu propia alma, y con tu propio ser, y a su vez con aquel o aquella que lleve tu misma energía dentro de sí mismo, es decir, tu pareja energética, tu rayo gemelo o lo que algunos llaman alma gemela.
En realidad los nombres son lo de menos, lo que hay que comprender es el concepto, dos energías que son el mismo rayo en dos cuerpos distintos que se atraen con toda la fuerza del universo, pero que llevan consigo el verdadero amor tratando de emerger a través de la conciencia mental, depurándola, limpiándola de aquello que interfiere en el reconocimiento de uno mismo como  ser y a su vez reconociéndose también en en otro ser humano que es energéticamente su otra parte.
Muchos nos hemos equivocado al pensar que la habíamos encontrado, muchos siguen errados y empeñados en que prosiga una relación con esa persona, o comience, o permanezca, cuando realmente esa persona no es su alma gemela, sino una pieza clave para conseguir alcanzar la plenitud con su ser y así acercarse más a esa verdadera unión que nace de una consciencia más elevada. Para que se dé la unión con el alma gemela ambos tienen que estar en esa misma frecuencia y vibración mental, pues las almas ya son la misma energía.
Si no es tu alma gemela y la relación no funciona, es mejor soltar y dar las gracias por lo aportado, si lo es y no está preparada consciencialmente, es mejor soltar y darle la oportunidad de elevar su consciencia, pero sea el caso que sea, lo mejor es darse un tiempo para reconocer nuestra propia energía, nuestra verdad, nuestra esencia verdadera, limpiar nuestra mente, y tratar de percibir la energía de tu otra parte para seguir su rastro, amándola incondicionalmente, sin tratar de que evolucione rápido para estar contigo, sin buscar que termine una relación de pareja porque quieres que esté contigo, sin perder tu autoestima y tu respeto mendigándole amor. Llénate de ti, de tu amor hacia ti y tu pareja estelar, tu verdadera pareja, será atraída con más fuerza, el universo confabulará a vuestro favor y os unirá.
Cuando hay pactos de amor entre almas gemelas, pactos que implican el encuentro en este plano, uno lo puede sentir en su corazón como una certeza que la mente trata de desmenuzar y desacreditar, sin embargo, si cada uno hace la parte que le corresponde, depura su mente y se reencuentra con su verdadero ser en su interior, ese pacto sagrado se llevará a cabo y nada podrá detener el encuentro entre ambos, la unión y el amor que experimentarán será inimaginable.



Esos amores no se sienten sólo en lo emocional, o en lo mental, se sienten en lo energético, recorren tu cuerpo como ráfagas de amor intenso que conectan los chacras de ambos, se siente como si un huracán de sensaciones te sobrepasara e incluso puede asustar notar que su energía se apodera de ti y te atrae hacia esa persona sin saber por qué exactamente. Son relaciones en las que sientes cómo está el otro aunque no te lo diga, notas su estado de ánimo dentro de ti, su amor lo notas dentro de tu alma, y sabes con total certeza que te ama, haga lo que haga, no necesitas que te lo demuestre porque su amor te invade energéticamente. Sabes que puedes confiar totalmente en él o ella, la complicidad es increíble y sientes que estás en casa cuando le miras a los ojos, cuando le abrazas... Esas y otras experiencias indescriptibles son las que nos ayudan también a darnos cuenta de que estamos ante nuestra amada alma gemela, pero sobre todo, jamás nos hace sufrir, porque nuestro sufrimiento lo siente dentro como suyo y nuestra felicidad también.
Ni la fantasía más sublime se acerca a lo que son ese tipo de relaciones energéticas en este plano terrenal y quien tiene la fortuna de experimentarlo está viviendo un amor de otro mundo, un amor que debe expandirse para que todos recuperemos lo que somos y dejemos de sufrir.

Arael Elama.

domingo, 29 de enero de 2017

EL CHICO RUBIO DE OJOS AZULES


Cada vida que disfrutamos tiene un tiempo limitado dentro de cada cuerpo físico que habitamos. Todo aquello que amamos y anhelamos es digno de que le prestemos la atención necesaria, es vital que no nos venzan los miedos y que nos adentremos en nosotros, que nos enfrentemos a nuestros muros y murallas y nos conozcamos y amemos a nosotros mismos.
No tenemos un tiempo infinito en este cuerpo aquí y ahora, tenemos el presente, que es el único momento en el que poseemos poder para accionarnos y crear el futuro que deseamos, por tanto, de nada sirve vivir lamentándonos, o sufriendo por el pasado, es mejor tomar el autocontrol y con nuestro propio poder interior decidir cómo queremos pensar y cómo queremos ver el mundo, y también cómo queremos cohesionar nuestras actos y nuestras palabras con esos pensamientos elegidos desde nuestra sabiduría del alma, desde ese amor y respeto hacia nosotros mismos.
Aprender eso me ha costado muchos años de desaprendizaje, de desmantelación de un sistema de pensamientos obsoleto y dañino, basado en mis miedos, en los miedos inducidos por otros y en tradiciones transmitidas que no se erigían desde el amor, sino desde la intolerancia a ser uno mismo libremente, sin juicio, ni crítica.

Al llegar a esa conclusión sólo puedes abrirte al mundo, dar todo lo que eres, exponer tu amor, tu verdad, y ofrecer a los demás la misma alternativa que tú has hallado, la del amor verdadero hacia uno mismo y por consiguiente, hacia todo, hacia todos.

Basándome en eso comencé a preguntarme quién era aquella persona que me contactó hace tantos años y me decidí a preguntárselo abiertamente, ¿quién eres? ¿eres real? ¿existes así como yo existo? Y las preguntas surgieron de lo más profundo de mí, por amor, por dar una oportunidad a la vida de ayudarme a resolver una gran incógnita que guardo en mi alma desde hace muchos años. A veces, para pasar página tienes que releer tu historia desde un nuevo enfoque. Todo está sanado y perdonado, pero aún tiene que haber un final para ese pasado y un principio basado en una pregunta básica:

¿DÓNDE ESTÁS?

Yo sólo era una adolescente cuando te vi por primera vez.

Una puerta se abrió en el espacio de la nada, durante un trance intenso, y mi cuerpo etérico, que flotaba en la oscuridad de aquel espacio interdimensional, se movió ligero y torpe hacia aquella entrada a tu mundo.
Una cama, un armario, un escritorio, una silla, una gorra amarilla encima de tu cama, y tu nombre grabado en ella y en un estuche para colores, fue todo lo que pude ver en aquella habitación. Eras un chico joven, lo sentía, era como si la información de tu vida llegara a mí de alguna forma que no comprendía, sabía que eras un estudiante, probablemente ya en la universidad. Aquel dormitorio emanaba tu aroma energético por todas partes, y sabía que eras alguien importante para mí, de alguna forma podía reconocer eso, pero no entendía qué me estaba sucediendo, por qué estaba allí. Fue un viaje espontáneo mientras dormía y desconocía lo que estaba pasando.
Tras aquella experiencia tu llamada continuaba tirando de mí, con una increíble fuerza, debía enfrentarme a mis miedos, dejarme llevar y escucharte, saber qué deseabas de mí, quién eras y por qué me estabas contactando.

En aquella época era muy miedosa, pero tenía las cosas muy claras, así que me enfrenté a mis temores y me dejé llevar por la experiencia.
Una puerta volvió a abrirse de la nada, pero ya no estaba aquella habitación, sino una gran casa con escaleras a ambos lados, y justo en el centro del pasillo que las unía en la parte superior, había un muchacho, sentado en posición de loto, como si estuviera haciendo yoga, vestido de blanco, con el jnana mudra en sus manos, es decir, el dedo índice unido al pulgar formando un círculo y sus otros tres dedos estirados. En aquella postura, ejercía unos movimientos suaves con sus manos en horizontal, como acariciando el aire, mientras permanecía con los ojos cerrados.



Su rostro emanaba puro amor, su piel era blanca, su cabello rubio y lacio, no le conocía de nada, pero algo me atraía hacia él, eras tú.
Pensé para mis adentros que yo no estaba realmente allí con mi cuerpo físico y que si quería preguntarte algo tendría que ser telepáticamente, así que pensé y te envié mis palabras.

  • ¿Por qué me llamas? - dije mientras me iba acercando a la puerta.
  • Porque te necesito – me contestaste.

Una enorme ráfaga de energía que provenía de ti me alcanzó junto a tu respuesta, me atravesó y me estremeció. No sólo podía escucharte hablar dentro de mí sino que además, de alguna manera, me habías traspasado el alma, y te había reconocido.
Tú eras él, ese él que desde niña sabía que existía, que en alguna parte estaba encarnado, mi amado compañero.


De pequeñita creía que la vida era un sueño del cual despertaría y me reuniría de nuevo con mi verdadera familia. Amaba a mis padres, pero sabía que no eran mis padres en realidad, aunque sí lo fueran biológicamente, yo sentía que estaba con ellos por misión, que yo no les pertenecía, pero que ellos hacían su función de padres conmigo porque tenía algo que hacer en este mundo. Al llegar a mi adolescencia me decía a mí misma que todo aquello eran locuras infantiles. Sin embargo él estaba allí, ese él que yo sentía en mi corazón cuando contaba sólo con cuatro o cinco años de edad.

Sabía que también te necesitaba, lo sabía, así que te lo dije. Estaba dispuesta a atravesar la puerta, iba totalmente decidida a hacerlo, pero algo tiró de mí y de repente me vi en mi cama, despertándome por la mañana. ¿Habría sido sólo un sueño?

No podía dejar de pensar en aquello, así que averigüé qué podía haber sido esa experiencia, descubriendo así los llamados viajes astrales. Parecía que había experimentado un encuentro astral.



Al cabo de un mes aproximadamente volví a verte. Llevabas una cazadora de cuero negra, llena de cremalleras, y recuerdo que me curaste una herida en mi dedo pulgar. Fue todo extraño, peculiar, sin embargo, tu presencia se fue haciendo totalmente natural en mi vida, pues aparecías con bastante regularidad en mis sueños.

Así fui descubriendo nuevos detalles de tu aspecto físico, como el color azul de tus ojos, o esa pequeña mancha en tu piel al lado de tu nariz, o tu manera de sonreír y las líneas que se dibujaban en tus mejillas cuando lo hacías.

Uno de esos días en los que mi madre iba a una consulta con una vidente, yo la acompañé, era muy curiosa, me atraía todo ese mundo, y era lógico cuando yo misma experimentaba cosas inexplicables, e incluso veía lo que iba a suceder antes de tiempo, entre otras cosas. Era algo que sólo comentaba con mis amigas y con mi madre y su prima, que era también mi amiga, puesto que me daba pavor que me tomaran por loca, ya era bastante rara para mi edad, muy segura de lo que no quería en mi vida, aunque no tan segura de lo que sí deseaba.

La consulta estaba en una calle de Barcelona, muy cerca del parque de la Ciudadela, siempre recordaré aquel lugar, quedó grabado en mi mente porque el vaticinio de la vidente me hirió en lo más profundo de mi alma.

  • Tuviste un encuentro astral, -me dijo- él está vivo, le verás aquí, en Barcelona, te cruzarás con él dentro de cuatro meses y nunca más le volverás a ver.

Me negaba a creer eso, no podía ser, yo sentía en mi corazón que te iba a volver a ver más veces, que algo así no podía perderse en el tiempo sin más, pero me sentía totalmente decepcionada, empezaba a pensar que me había enamorado de un sueño, de alguien que sólo existía en mi imaginación, que era irreal, y si era real sólo le vería una única vez en mi vida, no me podía creer que tal desgracia estuviera destinada para mí, y para ti, si es que tú, ese chico del astral, también me veías y me recordabas conscientemente.

Había nacido un sentimiento, que ya existía en mí, pero que se había ido consolidando, y tú, que parecías más seguro que yo de todo eso, me asegurabas que mientras no pudiéramos encontrarnos en el plano físico el astral era lo que nos quedaba, lo que teníamos, y que de esa forma podíamos estar juntos, pero yo sufría, no lo aceptaba, creía que estaba perdiendo la razón, y se me hacía muy difícil luchar por un amor así, porque creía que no estabas conmigo realmente, que sólo me visitabas en sueños, yo no formaba parte de tu vida, ni tú estabas verdaderamente en la mía.
Intentaba retenerte en mi memoria, así que te dibujaba constantemente, y mi mente se abría, recibiendo mensajes que no entendía, ahora sé que estaba empezando a canalizar, que hacía tiempo que lo estaba haciendo.

Transcurridos ocho meses, no te había visto aparecer por ninguna parte, así que empezaba a creer que la premonición de la vidente era falsa.
Yo me había cambiado de instituto, pues la intención de mi familia era volver a Barcelona a vivir y había estado estudiando en Montcada, así pues, me trasladé a un nuevo centro de estudios llamado “Centro de estudios la Atlántida”. Es curioso cómo me han perseguido las señales desde siempre, señales que después marcarían mi vida, primero estudié en un colegio de primaria llamado Lis, cuyo símbolo era la flor de Lis, una flor con un gran significado en lo espiritual, y después en un centro cuyo nombre mencionaba uno de los grandes misterios del mundo espiritual, la ciudad de la Altántida, lo que sería posteriormente de gran importancia para mí.
En aquel momento yo no era capaz de imaginar nada de lo que veinte años después sucedería, pero tampoco imaginaba lo que iba a ocurrir con respecto a aquel muchacho rubio, tú.

Era septiembre del año 1990. Ya había pagado la matrícula para comenzar las clases en mi nuevo instituto en Barcelona. Mi madre y yo ya nos disponíamos a regresar a casa. Las escaleras de la entrada al centro de estudios eran de mármol rosa, la verdad es que era una bonita entrada, todo lo contrario de lo que era la zona donde se ubicaban las aulas. Bajaba tranquila hablando con mi madre y entonces sucedió, te vi. Subías las escaleras junto a otro muchacho, aunque no sé si os conocíais, yo supuse que sí. Sentí que mi cuerpo se paralizaba, no podía creerlo, eras tú, frente a mí, como había dicho la vidente, pero no lograba hacer nada, no me salían las palabras, no sabía qué hacer.

Acabé de bajar las escaleras como pude, y mi madre se giró para mirarte, al tiempo que el otro muchacho también se giró para mirarnos.

  • ¿Era él? - me preguntó mi madre – Es idéntico a tus dibujos.
  • No lo sé, se parecía mucho.
  • Dile algo.
  • No, no me atrevo, ya le volveré a ver, seguro que es alumno de este instituto.

Estaba aterrorizada y petrificada, no era capaz de preguntarte nada, ni siquiera de llamarte por tu supuesto nombre, el que me habías mostrado en los sueños. Lo peor fue averiguar el primer día de clase que no estabas por ninguna parte. Te busqué por todo el instituto, traté de averiguar quién eras aquí, en este plano, para poder saber si ese chico de las escaleras eras tú realmente, si nos habíamos cruzado para no volvernos a ver nunca más.

Nunca más” … Eso es demasiado tiempo...

No sé si eras tú, pero siempre he deseado saberlo, tal vez te sientas identificado, tal vez me estés leyendo, tal vez estuviste allí, o tal vez no fueras tú, pero sé que estás en alguna parte, sé que las señales no son sólo para mí, que la flor de lis significa algo para ti, y la Atlántida, y el hecho de que me mostraras el barrio gótico, y los carruajes antiguos que existieron, y que no fue casual que me llamaras Lintley, o que me mostraras Sant Gervasi en los sueños, la parada de metro de Marina, sé que algo significarán las señales de otras épocas, y la enorme casa de escaleras a ambos lados y de suelo en baldosas negras y blancas del vestíbulo, si es que tú recuerdas algo de esos encuentros, si es que tu corazón te habla, si es que sirvió de algo todo aquello...
Recuerdo también las imágenes que observamos de la serie “Derecho de amar”, fíjate qué mensaje, ejercíamos nuestro derecho de amarnos en la distancia, en otros planos, y hoy, que no sé nada de tu vida en este plano, sólo deseo que esta historia no tenga un final inacabado, que llegue por fin la respuesta a todo esto, para que mi mente ya no pueda repetirme que todo fue sólo un sueño irreal, que nunca exististe más allá de mi fantasía, porque mi alma y mi corazón saben que existen otros mundos, lo crean otros o no, y que tú y yo nos hemos encontrado muchas veces en uno de esos otros mundos. ¿Nos encontraremos también en el que llama realidad la mayoría?

Años más tarde decidí despedirme de ti, y te pedí que no regresaras más a mis sueños, fue en una tienda situada cerca de la avenida de Roma de Barcelona, mientras contemplaba tus lágrimas caer desde tus ojos azules, rogándome que no lo hiciera, pero sabíamos que así debía ser, sabíamos que nuestros encuentros astrales debían terminar, sin embargo, ahora ya ha llegado el momento de lo físico, del encuentro material, de la verdad, y por eso debo obtener esta respuesta...

¿Dónde estás?

Arael Elama

viernes, 1 de enero de 2016

REFLEXIÓN - LA CONEXIÓN INCREÍBLE CON LA LLAMA GEMELA (Reflexión)



Antes de leer esto, guarda tu ego en un cajón y abre tu mente, tu Corazón, tu Alma, y Siente, porque sólo desde tu Ser sabrás si esto está escrito para ti, o no tiene nada que ver contigo...”

La conexión con la energía de la llama gemela y mis encuentros con ésta en otros planos ha sido para mí vital para poder comprender muchos aspectos de mi personalidad artificial, de mi plantilla como humana, y de los bloqueos que podía estar arrastrando, bloqueos derivados de emociones dolorosas, ya fueran por las memorias ancestrales, o por creencias erróneas que me hacían confundir lo que era la unión con la llama.

A estas alturas ya sé perfectamente que todos los que sabemos bien lo que es estar en conexión con esa energía de la llama gemela, conocemos el sufrimiento que nuestra confusión puede hacernos sentir, pues los viejos paradigmas sobre las relaciones, que en estos momentos se están desmoronando, influyen en nuestra manera de enfocar la relación con la llama gemela.

Hallar a un alma gemela y amarla, tener una relación que yo ahora llamaré “tradicional” para diferenciarla de la relación “divina”, es algo que es mucho más placentero, en un primer momento, que el hecho de encontrarte cara a cara con esa persona que en su interior lleva consigo la energía de tu llama gemela, es decir, que eres tú mismo, parte de tu aspecto masculino, o tu aspecto femenino, aunque sólo se siente más hermosa la relación con el alma gemela mientras aún no hayas depurado lo que te impide sentir en tu corazón a tu otra mitad energética, pues una vez que ya estás preparado para la unión, todo se transforma y la relación que existe entre las llamas gemelas parece de otro mundo, pues pertenece a otra dimensión.

Todos soñamos de alguna manera en que nuestro encuentro con nuestra otra mitad energética sea maravilloso, que enseguida te reconozca, que te ame, que todo sea precioso y que la paz y la felicidad interior reinen en nosotros para siempre, sin embargo, la realidad en el mundo de tercera dimensión es bien diferente.

Tenerla frente a ti desmorona todas tus ilusiones, tus espejismos, y te enfrenta a todos tus miedos de golpe, para que los superes, para que seas tu mejor versión, para que ese diamante que hay en ti esté bien pulido. Así que la presión comienza, el dolor, el anhelo, el deseo de que el otro te reconozca, que te acepte, que abra su corazón, y en muchos casos, quien encuentra a esa persona, la busca, la necesita, y trata de guiarla desde esa necesidad de reconocimiento. Ahí el sufrimiento se hace muy presente y en ocasiones incluso pareciera que puedes caer en un pozo sin fondo, deseando que tu llama te rescate, que te escuche gritar su nombre, que venga a salvarte, que te demuestre que te ama y te lleve con él lejos de este planeta, a tu verdadero hogar. Todo eso es una gran distorsión emocional que te enseña a conocerte muy profundamente.

Es cierto que, entre las llamas gemelas, quien está más despierto puede y debe guiar a quien no lo está, sin embargo, esto se tiene que hacer desde la aceptación y el amor incondicional, sin expetativas, y olvidando la idea de que realizando ese guía lleguemos a tener una relación de pareja con esa persona.

No es que eso signifique que no se pueda tener una relación con la llama gemela, sino que estar junto a tu llama gemela como pareja es algo distinto de lo que conocemos, y para entender el nuevo concepto debemos pasar por un proceso que, a falta de una palabra mejor, llamaría “aprendizaje”.

Así que no podemos esperar casarnos con ella, formar una familia convencional, tener hijos, y ser felices dentro de este sistema, enjaulados en los entresijos del antiguo paradigma, donde todos somos simples individuos sometidos a un rol del cual difícilmente podemos salir. Esto no es lo que sucede con las llamas gemelas, sino que sucede algo mucho más elevado, algo que te lleva a querer compartir el amor con los demás, te lleva a querer desplegar tu misión en conjunto.

La Misión de las llamas gemelas tiene que ver con sus aptitudes y con sus capacidades, que ellos deberán descubrir por separado y luego les unirá de alguna manera. Algunas se dedican a la sanación energética, otros son escritores que intentan expandir amor y concienca, otros son profesores que buscan enseñar desde el nuevo paradigma, otros son médicos también con nuevas ideas más holísticas, otros cantan con músicas elevadas que aportan mensajes de amor... Sin embargo, antes de llegar a esto, las llamas pasan por una gran presión (muchas veces a través de experiencias muy dolorosas) que les lleva a descubrir quiénes son en realidad, y qué han venido a hacer.

Por mi parte, después de dicha “presión”, después de trascender muchos miedos, después de enfrentarme a mis propios fantasmas una y otra vez, he comprendido que el nuevo paradigma es la liberación, el amor en estado puro, la conexión entre todos desde el alma a través del Corazón, y la visión del mundo desde la conciencia del Ser, usando como herramienta de actuación para el cambio, la mente, pero la mente lo más limpia posible de los filtros del anterior paradigma, pues los viejos pensamientos suelen ser muy limitantes.

Así pues, la relación con la llama gemela, partiendo de la base de que es una parte de ti, tu energía “opuesta” masculina, o femenina, (ying y yang) y a su vez la energía más afín a la tuya, pues es idéntica, debe ser trabajada siempre desde ti mismo, contigo mismo. Esto significa que si no has depurado los aspectos de ti mismo que llamaríamos “sombríos”, es decir, no iluminados, tu llama gemela te los mostrará con su sola presencia, para que puedas acceder a ti mismo y limpiarlos, liberarlos. Es por eso que algunos salen corriendo en cuanto su llama gemela se acerca un poco, pues el miedo que se siente a sufrir, a ser dañado o sentirse rechazado, el miedo que se siente a no conseguir que funcione la relación y a las diferencias que hay entre ambos a nivel terrenal, hace que entres en contradicción en tu interior, deseando por un lado estar con tu llama gemela, abrazarla, amarla, y por otro lado, cuando ésta se aproxima a ti, prefieres darle largas, o decirle adiós y saber de su vida en la distancia, para dejar de sentir cómo tus sombras siguen emergiendo y haciéndote llorar.

Así como te relaciones contigo mismo en soledad, así te relacionarás con tu llama gemela. Si no puedes estar contigo, si no te aceptas, si repudias algo de ti mismo, tu complemento divino te mostrará ese rechazo, y se alejará de ti, o no permitirá que se inicie una relación, todo de una forma claramente inconsciente. Sin embargo, cuando eres consciente de que rechazas a tu llama, cuando eres consciente de tus miedos, puedes trabajarlos, trascenderlos y ayudar a tu llama gemela a trascender los suyos simplemente centrándote en tu propio proceso interior.

Todo lo que tú no hayas depurado, es muy posible que tampoco lo haya depurado tu compañero gemelo, porque la evolución de ambos suele ir a la par, aunque pueda parecer que el otro no está igual de despierto, pues cada uno va realizando su parte a su manera y con las herramientas que trae consigo. Así, uno puede realizar su limpieza en soledad y el otro necesitar estar en pareja, ya sea porque está con un alma gemela que le haga de espejo liberador, o por estar en una relación kármica (que suele ser muy tormentosa y apasionada) a través de la cual también esté liberando patrones que le pueden impedir su entrega a sí mismo.

También puede ocurrir que sus miedos no le permitan dejar las ataduras de una relación ya terminada, o bien que sepa dentro de sí mismo que no es el momento de la reunión con su llama y necesite mantenerse alejado o alejada. Esto último ocurre cuando ambas están solas pero los encuentros se dan de forma esporádica, pues la atracción entre ellas es tan fuerte que, aunque no sea el momento de estar juntas, se acercan y alejan constantemente, sacando a la luz todas las sombras para que se puedan liberar de forma consciente.



A través de lo que he ido aprendiendo, y de las informaciones a las que he podido acceder, he sabido que no todas las llamas gemelas han venido para unirse en misión, pero sí la gran mayoría, y no todos tienen a su compañero/a divino encarnado/a, sin embargo, a cada uno le corresponde averiguar eso, y aunque algunos puedan guiar, o dar informaciones, solo uno mismo puede saber con total seguridad cuál es su misión y quién es su llama gemela.

Estar en unión con tu complemento divino es mucho más que sentir que estás enamorado, es amar con todo lo que eres, sentirlo en la distancia dentro de ti, latiendo contigo, es saber si está bien o no lo está en esa misma distancia, incluso padecer insomnio si él o ella lo está padeciendo, sentir si está enfermo, si está nervioso, estresado, algunas personas incluso saben si su llama ha bebido más alcohol de la cuenta porque sienten los efectos, estar en unión con tu otro yo es sentir muchos aspectos de su vida en ti, porque la conexión es muy fuerte, puedes saber si está viviendo un momento de pasión con su pareja, o si está pensando en ti, puedes percibir la conexión hasta tal punto que te sientes viviendo en dos lugares a la vez, en dos cuerpos, es descubrir lo más profundo de ella desde tu propio interior, es liberar emociones que sabes que él o ella también está sintiendo, es conocerle tanto que te da un miedo terrible estar a su lado, pero si lo estás todo se vuelve calma repentinamente, es saber que si te tocara ambas energías explotarían y crearían un vórtice de luz increíble, que invadiría el lugar de amor, llegando a muchos corazones, limpiando el ambiente de energías densas.

La presencia de tu compañero divino puede descubrirte tus sombras, pero también puede descubrirte tu creatividad, lo mejor de ti, e impulsarte hasta lo más alto, hacerte soñar y luchar con todas tus fuerzas para conseguir lograr tus metas, puede conectarte con tu fuerza interior, con tu divinidad, y puede mostrarte tu misión, porque es tu misma energía brotando desde otro lugar, amándote, aunque su mente no pueda saberlo, aunque no pueda reconocerte, aunque nunca puedas estar junto a esa persona como pareja, incluso aunque no sepas quién es o le conozcas muy poco en el plano terrenal.

Muchos me preguntaron qué pasaría si no podían estar con su llama gemela en unión, querían saber si encontrarían a una alma gemela con quien poder vivir el amor de una forma elevada, a pesar de que, después de haber sentido ya este amor hacia su llama, creían que no podrían amar a nadie más.

Respondí que no lo sabía, pero que amar es una capacidad que tiene el ser humano, y que sólo tenían que abrir su corazón al amor, pero todo está escrito, todo está ya hecho, el Ser es quien decidió en su momento, pero al no recordarlo, como humanos todo es sorpresa en la vida, y tenemos que aprender en este nuevo paradigma a sabernos dejar llevar, a fluir y dejar que la vida nos sostenga y nos sorprenda, porque el Ser ya hizo su elección, y si tiene que llegar otra persona, lo hará, sin embargo, si estamos embarcados en la fusión con nuestra llama gemela, primero deberemos unirnos con nosotros mismos, en nuestro interior, liberarnos de las capas que no nos permiten emanar lo que somos, y después de eso, de ser lo que hemos venido a ser y hacer lo que hemos venido a hacer, será cuando llegue lo que tenga que llegar, sea nuestra llama gemela o un alma gemela o compañera. Por el momento nos toca caminar, crear el camino, y ser, sentir el amor y dejar que se expanda desde nuestro Corazón, porque así es como lo decidió nuestro Ser...

La conexión con la energía de la llama es para mí una bendición, y así como la vivo y la siento, es la unión con mi propia divinidad, con mi Ser. Es posible que muchos se digan como yo, que la parte humana todavía no puede comprender del todo los porqués o paraqués de todo esto que estamos experimentando, sin embargo, trascender el apego y las expectativas, pasar por encima de todo lo que esperamos, hacernos cargo de nosotros mismos, centrándonos en nuestra vida, en nuestro Ser, y descentrándonos de lo que haga nuestra complemento divino, es la solución más coherente y más sabia, la más respetuosa hacia nosotros y nuestros compañeros divinos, porque, si bien la conexión se siente y sabes mucho sobre lo que vive y siente tu llama en la distancia, eso no tiene que frenar nuestro paso, no debe atascarnos, sino que debe ser una nueva manera de vivir, adaptándonos a esa conexión como parte de lo que somos, porque debe ser una brújula, no una perdición...

Es cierto que esto requiere de una gran Maestría interior, pero aquellos que se vayan a unir a su llama gemela en lo físico y en esta vida, están preparados para alcanzarla indiscutiblemente.

Todo está escrito pero nosotros no sabemos qué ocurrirá, estamos aquí para ser responsables de nuestras acciones, para aprender a ser humanos desde una conciencia más elevada y así contribuir a un Cambio en esta humanidad, que debe dejar atrás patrones de abuso y de dolor, y dar paso a la cooperación y a la Unidad, y desde nuestra misión con nuestra llama o sin ella, es nuestro cometido Ser y empezar esa transformación desde nuestro interior... Ese es el motivo por el cual estamos puliendo tanto nuestro ego, abriendo nuestra mente y sientiendo desde el Alma y el Corazón, más allá de que despleguemos nuestra Misión de forma solitaria, con un Alma gemela a nuestro lado o con nuestro otro Yo (llama gemela).

No debemos vivir en la ilusión de lo que desearíamos que fuera, sino en lo que Es y lo que Somos, para que todo se pueda ir dando.

Ya sólo me queda mostrar mi agradecimiento por leer esta larga reflexión que engloba un poco todo lo que he ido aprendiendo a lo largo del pasado año 2015, y que pediros que pongáis siempre vuestro propio discernimiento, como en cualquier información o artículo que llegue hasta vosotros.

Todo lo que he expresado viene de mi propia experiencia personal y de lo que he aprendido hablando y compartiendo con otras personas que están en contacto, o lo han estado, con sus llamas gemelas.

Nada es inventado, nada es incierto, todo parte de la realidad que he ido conociendo desde mi alma sobre las llamas gemelas, sin exclusividad ninguna, sólo es lo que alguien sencillo como yo comparte, para que otros puedan sentirse acompañados y comprendidos, para que sirva de confirmación a quien le resuene y para mostrar mi apoyo y mi amor hacia mis compañeros de camino, los conozca o no, pues son dignos de admiración por su valentía, por su dedicación y por haber decidido ser lo mejor de sí mismos adentrándose en sus sombras enfrentándose a sus propios monstruos, y lidiando con el gran amor hacia sus llamas gemelas en un mundo donde es muy difícil llegar a estar junto a ellas... 

Deseo que este nuevo año 2016 sea el inicio de un nuevo ciclo lleno de amor, dulzura y unión...

Gracias, 



Arael Elämä...
Reflexiones










miércoles, 19 de agosto de 2015

ALMAS GEMELAS - AMOR SAGRADO

ALMAS GEMELAS - EL AMOR SAGRADO....

Salgo a buscarte y te hallo, porque el viento grita tu nombre en su silbido extaordinario, que se cuela por mi pecho y se expande. Y tu nombre es el nombre del universo, infinito, y vibra como siempre lo hizo, con el sonido de tu esencia particular. Eres la llama que arde en mi Ser, porque eres parte de mí, y yo parte de ti, porque somos procedentes de un gran sol que se hizo gotas en un gran estallido de amor, y que se amaneció en diversos lugares para experimentarse.

La base de lo que vivimos en cada uno de los mundos que habitamos es el Amor en todas sus medidas y manifestaciones. Soy un tú en muchos “túes”, yo soy el “yo soy” que te ama profundamente en cada realidad en la que existes, en la que existo.
Y te hallé en tantas miradas, te hallé en tantos abrazos, te hallé en tantas vidas vividas y que todavía experimento. Sin ti la aventura sería tan diferente, contigo, ser de mi ser, todo tiene un sentido más divertido. Juegas al escondite y mi mente se envenena con torpes añoranzas que el olvido de este juego que vivimos ha provocado al no poder fusionar mi corazón con el tuyo.
Pero ahora entiendo, sí, ahora lo entiendo... y ya no hay más dolor, sólo hay dicha y contento...
Si el amor es el regalo y el premio, hace tiempo que ganamos la partida, nunca perderemos, todo esto es apariencia, espejismo, todo esto es sólo un sueño que soñamos, desde nuestro sol divino...
No es posible no recordar el amor, porque justamente es lo que nos trajimos con nosotros, nuestro único equipaje, y jamás lo dejamos atrás porque éste siempre habita en lo que somos...
Bienvenido al reconocimiento de mi alma en la tuya, bienvenida sea tu alma en la mía una vez reconocida...


  • El susurro de la brisa de la mañana anuncia el otoño, ¿qué tienes que decirme amado mío que tanto te siento en mi alma?
  • Que te abrazo, que te escucho, que te sueño, que te siento, que te vivo en cada momento. Y en cada noche que vivo, tu luz es la que me acompaña, y en cada historia de amor que experimento, te busco a ti en cada alma, y si no te encuentro, sé que lo haré, porque te llevo aquí dentro, en mi pecho, palpitando en cada día de esta vida que escogí vivir. Te amo porque te tengo conmigo desde siempre, porque cada situación a la que me enfrento, ya sea en solitario o acompañado, es un capítulo más de un cuento que vivo, pero tú, sólo tú, eres la gran verdad de toda mi existencia completa, la fuerza que me hace buscar, desear, amar, el ímpetu de mi fe, la estrella que me hace anhelar continuar amando.
  • Ahora ya lo comprendo, amor mío, no se trata de no tenernos en esta existencia, no se trata de no podernos amar en la materia, sino de saber amarnos aunque no estemos juntos en lo humano, permitiendo que cada uno viva en la libertad de aprender lo que es el amor en esta dimensión, en esta vida donde nuestra mente es tan inconsciente. Y si entendemos que ya nos estamos amando, que en cada caricia que ofrecemos queda implícito nuestro gran amor, que en cada abrazo te abrazo a ti, que en cada beso te estoy besando, porque sólo tú, tan sólo tú eres mi compañero, ese que soy yo misma, entonces ya no habrá más dolor, y justo en ese momento nos liberaremos del espejismo, del sueño, para podernos mirar a los ojos y por fin vernos, reconocernos.
  • Así es – murmuró el viento que traía la fragancia del cercano otoño – y así será, porque ha llegado el momento. Siénteme en cada aroma, siénteme en la lluvia y permite que acaricie tu cara, siénteme mientras duermes envolviéndote con mi cuerpo, siénteme en la madrugada, cuando te despiertas y me percibes, siénteme cuando los primeros rayos del sol penetran por las rendijas de la persiana de tu ventana, siénteme en cada canción de amor que te dedico cuando escuchas las señales que te regala mi alma, siénteme en las sincronías, en las casualidades que te llevan de nuevo hasta mí, hasta quien soy, hasta ti, hasta lo que somos.
  • Somos como esta ráfaga de viento, nos alcanzamos siempre, por eso, respeto tus tiempos, respetas los míos, y sabes que cuando regresemos, nos uniremos en un cálido abrazo y nuestras energías fusionaremos...


Me siento en la tierra, contemplo los campos, me estiro para mirar el cielo, te veo, te observo, las nubes pasean como si fueran tus versos, los del poema que me recitas a través de los sonidos de los pájaros que cantan a través de este hermoso silencio, tuyo y mío.


Y entonces te escucho de nuevo, mi voz y la tuya se entrelazan en el “no tiempo” y puedo entender lo que me dices, porque ambos pronunciamos las mismas palabras al unísono...


  •  No estoy distante, sólo soy como el viento, te amo por encima del teatro que estamos viviendo, te amo así, con lo que vives, con lo que eres, sin ningún impedimento...




Arael Elämä....




miércoles, 1 de abril de 2015

CONVERSACIONES - LLAMAS GEMELAS

Caminaban a menudo entre caminos de tierra, rodeados de naturaleza, con el cielo azul como testigo, los campos cultivados como compañía, y la brisa suave y primaveral como cautivadora amiga de sus largas y profundas conversaciones.
 Eran momentos para compartir, para experimentar la sabiduría del alma, instantes que ella hubiera deseado vivir con su compañero, pues de alguna manera, aún le añoraba. 
La vida la había puesto en situaciones en las que ella debía asumir un papel de guía, orientadora para otros, aunque sabía perfectamente la importancia de permitirse aprender de los demás y de sus propias reacciones, de sus sensaciones, emociones, sentimientos... 
 
Una inquietud que muchos de sus amigos y conocidos compartían era la búsqueda de un amor de pareja, un amor que fuera especial, más allá de lo que habían conocido, un amor, a menudo idealizado, al que solían llamar “alma gemela”. Ese afán de búsqueda del amor verdadero era algo que ella no había experimentado de la misma forma en que muchos a su alrededor sentían, pues en su caso, ese amor había llegado a ella de un modo insólito y desconcertante. 

Ella conocía esa sensación, conocía a esa persona que la hacía vibrar alto, que la elevaba hasta los confines del universo con sólo sentir su presencia, un amor no manifestado en el plano físico, un amor que representó su fuerza, su empuje, la conquista de sus objetivos más profundos. Había aprendido que amar no era idealizar, sino aceptar al otro tal y como es, sin esperar que fuera como a ella le gustaría, y eso había sido un arduo trabajo, pues las creencias que ella llevaba grabadas en su inconsciente habían sido verdaderos obstáculos que atravesar. 

La barrera más grande, la más difícil, era la del miedo, miedo a no hallar lo que su alma le indicaba, y miedo a hallarlo. ¿Estaría preparada para vivir un amor tan grande? Esa pregunta acabó por disiparse cuando comprendió que debía aceptar todas las posibilidades, la de hallarle y experientar algo tan divino, la de no hallarle nunca, la de hallar a otra persona y no a ese ser que ella había conocido en otros planos.

Absorta en su pensamiento, su compañero de camino la miró y rompió el silencio con una de sus preguntas.

  • ¿Y qué se siente cuando encuentras a esa persona que sabes que es y ha sido y será siempre tu pareja energética? -Preguntó ansioso de saber la respuesta.

  • Todo está sujeto a ti mismo, a tu capacidad para sentirte a ti mismo. Depende de lo que recuerdes de ti, de tu conexión con tu ser, con lo que tú eres más allá de lo que pretendes ser bajo la influencia del paradigma en el que nos movemos. Si tú sabes quién eres en realidad y te amas y aceptas, ya no necesitas vivir relaciones de pareja para sentirte vivo, ni necesitas aprender de dichas relaciones para crecer, y tener una persona a tu lado se convierte en una maravillosa experiencia que escoges conscientemente, sabiendo que sí, que aprenderás, claro que sí, pero que no lo harás porque lo necesitas, sino porque así lo decides.

  • Entonces, si aún no estás preparado para escoger y sigues guiándote por lo que necesitas, ¿no puedes reconocer a esa persona que es en realidad lo que tanto estás anhelando?

  • No exactamente. Puedes reconocerla en tu alma, eso siempre ocurre, pero no puedes alcanzarla porque tu inconsciente aún te pide otras cosas, otras experiencias que aún necesitas para hallarte a ti mismo o para liberarte de ciertas ataduras, creencias, dogmas, en fin, es algo complejo, un proceso que se inicia en el momento en el que te empiezas a dar cuenta de que la vida que has llevado no es lo que en realidad deseabas y te inicias hacia un camino que te va llevando poco a poco hacia tu interior. Entonces todo va cambiando en ti y a tu alrededor, parece que, aunque te sientas feliz con lo que vives, siempre hay algo que no se llena, algo que no sabes qué es, y buscas cada vez con más fuerza.

  • ¿Es ahí donde la gente acude a lo espiritual?

  • Sí, normalmente sí, porque las preguntas que nos hacemos comienzan a ser cada vez más profundas y hay ciertas filosofías espirituales que las responden en cierta manera, no completamente, claro está, pero sí que te dan pautas y pistas para hallar lo que estás buscando, incluso frases que son en sí mismas la respuesta. Sin embargo, la mente no está preparada para entender tales respuestas, y sigue buscando.

  • Pero aún no me has contestado ¿qué siente una persona que ya ha conectado con su ser y que ha hallado a lo que llaman Llama gemela?

  • Pues verás, mi querido amigo, tal vez no sea yo la persona más indicada para decírtelo, pues no creo haber alcanzado tal sabiduría, sin embargo te diré lo que sí puedo sentir yo. El Amor hacia tu pareja espiritual es sencillo, no ostenta nada, sólo ser. Cuando amas a esa persona, lo haces en todo tu esplendor, la admiras, la respetas, la sientes dentro de ti y la sientes en todas partes. La observas y nada de lo que ves es rechazado por ti, todo lo contrario, amas todo lo que es y la aceptas con todo lo que es y hace. No te importa si te ama conscientemente o no, sientes su amor, ese que nace de su alma y que no es reconocido por su personalidad, no te importa si está encarnado o no, si es mujer o es hombre, si tiene tu edad, o es un niño, o un anciano, no te preocupa en absoluto si vive en tu ciudad, o si está a mil kilómetros de ti, ni siquiera es importante que sepa de tu existencia, pues lo único que importa es que la amas...

  • ¡Pero somo humanos y deseamos vivir la materia!

  • Por supuesto, también hay sentimientos más humanos hacia la llama gemela, los cuales te pueden llevar a la añoranza, al deseo incontrolable de abrazarle para mostrar ese amor tan grande, pues de veras es tan inconmensurable, que desde tu corazón vuela y vuela esa energía de amor y encuentra a su contraparte, sin necesidad de que tú hagas nada. A veces es tan fuerte ese amor que el otro lo puede sentir en forma de sueños, o sensaciones extrañas que no puede identificar. 
     
  • Yo siento miedo de no poder alcanzar nunca a esa persona, ¿sabes? Porque quiero experimentar una relación de pareja con ella, creo que lo merecemos, hemos venido también a eso ¿no?

  • Sí, pero tal vez lo experimentes con otra persona, pues en realidad no tiene la menor importancia si esa conexión se da con tu llama gemela o no, eso sí, primero debemos conseguir la unión con nuestro propio ser, dentro de nosotros. No todas las parejas espirituales han encarnado para unirse, y algunas permanecen en estado etérico, mientras su contraparte está encarnada, así que no todo el mundo ha venido para vivir eso y para realizar la famosa misión de las llamas gemelas. Eso sí, todo el mundo tiene la oportunidad de unirse a un alma gemela y establecer esa fusión, esa conexión divina.

  • Entiendo. ¿Crees que tú sí podrás unirte a tu mitad energética?, yo desearía que así fuera.

  • No lo sé. Como verás no lo sé todo, mi querido amigo, si lo supiera todo ¿qué sentido tendría que estuviera aquí? Aún no he recordado todo lo que desearía recordar de mí misma, así que, como todo ser humano, sufro, me atasco en mis aprendizajes, crezco, me reconozco poco a poco y aprendo. No soy una maestra, sólo soy una humilde aprendiz.

  • Pero tú me estás ayudando mucho.- Afirmó poniendo su mano en su corazón con agradecimiento.

  • Sí, lo sé, y tú también a mí, mi querido amigo. Verás, yo he caminado más tiempo que tú por este camino, y ya me lo conozco, por eso puedo guiarte, y porque tengo unos amigos muy especiales que me guían y me enseñan, sin embargo, lo que tú aportas a mi vida, también es importante.

  • Lo sé, siempre me lo recuerdas. ¿Esos amigos especiales son tus maestros y guías?

  • Sí, mis hermanos mayores, así prefieren que les llame.

  • Supongo que iré comprendiendo cada día más y más sobre todo esto, pero es tan confuso, hay tantas informaciones al respecto, que me siento perdido.

  • Mi querido amigo, busca en tu interior tu propia maestría, siéntela, déjate guiar por ella. Tus maestros también te ayudarán, pero es muy importante que creas en ti, y que te conectes a tu sabiduría. No es necesario leer tantas informaciones, ni caer en el dogma, no, el alma es libre, no existe un plan divino que nos ate, sino un plan divino que nos libera.

  • Sí, siento que tienes toda la razón, pero parece que hay una fiebre por hallar a la llama gemela que ha distorsionado todo.

  • Así es, los seres humanos necesitamos amar y ser amados, y buscamos como cubrir esa necesidad. Lo que ocurre es que nunca miramos hacia dentro, siempre buscamos cubrir nuestras carencias en lo externo. Primero con lo material, queremos tener la casa más grande, el empleo más prestigioso, el coche más llamativo y caro, luego en lo sentimental, buscamos la pareja más atractiva,  la más joven y hermosa, o la más cercana a nuestro arquetipo de belleza, y estatus social, o la que nos haga sentir más pasión y deseo, en fin, el éxito más visible, el más material, pues así se demuestran a sí mismos y a los demás su gran valía en este juego de la vida, en esta sociedad. Sin embargo, mi querido amigo, se olvidan de sus almas, de lo que el alma anhela, confunden el deseo del alma con el deseo de experiementar emociones fuertes, tapando sus huecos con lo superficial, con viajes, con fiestas, con espejismos que cuando desaparecen después demuestran que siguen sintiendo soledad, a pesar de todo el éxito alcanzado, a pesar de todo lo vivido. 
     
  • Es cierto, yo mismo he experimentado ese éxito y el gran vacío que ha supuesto para mí. He estado con muchas mujeres, he tenido mucho dinero, pero nunca me sentí tan pleno como ahora.

  • Sí, lo sé, pero es importante también entender que, el anhelo del alma tampoco es exactamente hallar a tu alma gemela, sino hallarte a ti mismo, llenarte de ti, amarte profunda e incondicionalmente, y el ser humano sigue volcando ese anhelo en el amor romántico.

  • ¿Por eso dicen que tenemos que enamorarnos primero de nuestra alma para saber amar después a otra persona inoncicionalmente?

  • Sí, así es, sí, amarte a ti para poder dar ese amor a otros, y permitirte ser feliz en soledad para amar y aceptar a otro, sólo así darás la oportunidad a tu llama gemela de aparecer en otra persona, sólo cuando esa llama se encienda en ti y te llene, cuando reconozcas que la llama gemela está en ti. La añoranza hacia tu alma o llama gemela no es más que el deseo de fusión con tu otra parte energética, el anhelo de unirte a tu otro yo, pero primero debes unirte al yo que eres tú.

  • Alcanzarte para alcanzarle...

  • Verás, después de sufrir, pensar, esperar, y no comprender nada desde mi mente analítica, comprendí que puedo ver el mundo desde varias perspectivas, varios niveles, y yo soy quien decide de qué manera deseo enfocarme en la vida. Cuando me centro en el amor puedo sentir en todo lo que me rodea una energía sublime, que me abraza, y puedo sentirla en mí, por tanto, esa energía hermosa y sagrada también existe dentro de mí. Entendí que soy amor, que todo lo es, y que lo que importa en realidad es vivir. 
     
  • Sí, es cierto, para mí vivir es sentir.

  • Cierto, amigo mío, pero puedes decidir lo que quieres sentir ¿sabes?. Yo decidí sentir dicha y ver la dicha en todas partes. Por esa razón, dejé de esperar a mi llama gemela, solté esa necesidad de tenerle a mi lado, de amarle, de ser su pareja. Eso no es lo mismo que renunciar a él, ni quiere decir que me niegue a estar con él, al contrario, sólo significa que me liberé del miedo, solté mi apego para ser libre del miedo de no poder abrazarle un día y decirle lo que siento, pues aunque no es necesario demostrar el amor, cuando está en ti, se manifiesta espontáneamente de maneras maravillosas. Decidí ser dicha, ser amor, y amar libremente, amarle a él esté donde esté y permitir que el universo nos una, si eso ha de ocurrir, en el momento adecuado. Por eso, siendo dicha, ya no le necesito para ser feliz, sólo le deseo para compartir mi felicididad con la suya.

La tarde estaba cayendo, el sol era cada vez más tenue, la luz se estaba desvaneciendo lentamente. Ambos se miraron con complicidad.

  • Es hora de volver a casa, mi querido amigo.

  • Sí, lo sé. ¿Me vas a mandar deberes?- Preguntó rogando que la respuesta fuera un no.

  • Sí, ya sabes, meditación – Contestó ella riendo.

Se alejaron lentamente de los campos, por el camino de tierra, mientras proseguían su conversación, sus preguntas y respuestas, su diálogo profundo, pero esa ya es otra historia...



Aroma de cristal
Eva Bailón B.
Arael Elama
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