SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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domingo, 29 de enero de 2017

EL CHICO RUBIO DE OJOS AZULES


Cada vida que disfrutamos tiene un tiempo limitado dentro de cada cuerpo físico que habitamos. Todo aquello que amamos y anhelamos es digno de que le prestemos la atención necesaria, es vital que no nos venzan los miedos y que nos adentremos en nosotros, que nos enfrentemos a nuestros muros y murallas y nos conozcamos y amemos a nosotros mismos.
No tenemos un tiempo infinito en este cuerpo aquí y ahora, tenemos el presente, que es el único momento en el que poseemos poder para accionarnos y crear el futuro que deseamos, por tanto, de nada sirve vivir lamentándonos, o sufriendo por el pasado, es mejor tomar el autocontrol y con nuestro propio poder interior decidir cómo queremos pensar y cómo queremos ver el mundo, y también cómo queremos cohesionar nuestras actos y nuestras palabras con esos pensamientos elegidos desde nuestra sabiduría del alma, desde ese amor y respeto hacia nosotros mismos.
Aprender eso me ha costado muchos años de desaprendizaje, de desmantelación de un sistema de pensamientos obsoleto y dañino, basado en mis miedos, en los miedos inducidos por otros y en tradiciones transmitidas que no se erigían desde el amor, sino desde la intolerancia a ser uno mismo libremente, sin juicio, ni crítica.

Al llegar a esa conclusión sólo puedes abrirte al mundo, dar todo lo que eres, exponer tu amor, tu verdad, y ofrecer a los demás la misma alternativa que tú has hallado, la del amor verdadero hacia uno mismo y por consiguiente, hacia todo, hacia todos.

Basándome en eso comencé a preguntarme quién era aquella persona que me contactó hace tantos años y me decidí a preguntárselo abiertamente, ¿quién eres? ¿eres real? ¿existes así como yo existo? Y las preguntas surgieron de lo más profundo de mí, por amor, por dar una oportunidad a la vida de ayudarme a resolver una gran incógnita que guardo en mi alma desde hace muchos años. A veces, para pasar página tienes que releer tu historia desde un nuevo enfoque. Todo está sanado y perdonado, pero aún tiene que haber un final para ese pasado y un principio basado en una pregunta básica:

¿DÓNDE ESTÁS?

Yo sólo era una adolescente cuando te vi por primera vez.

Una puerta se abrió en el espacio de la nada, durante un trance intenso, y mi cuerpo etérico, que flotaba en la oscuridad de aquel espacio interdimensional, se movió ligero y torpe hacia aquella entrada a tu mundo.
Una cama, un armario, un escritorio, una silla, una gorra amarilla encima de tu cama, y tu nombre grabado en ella y en un estuche para colores, fue todo lo que pude ver en aquella habitación. Eras un chico joven, lo sentía, era como si la información de tu vida llegara a mí de alguna forma que no comprendía, sabía que eras un estudiante, probablemente ya en la universidad. Aquel dormitorio emanaba tu aroma energético por todas partes, y sabía que eras alguien importante para mí, de alguna forma podía reconocer eso, pero no entendía qué me estaba sucediendo, por qué estaba allí. Fue un viaje espontáneo mientras dormía y desconocía lo que estaba pasando.
Tras aquella experiencia tu llamada continuaba tirando de mí, con una increíble fuerza, debía enfrentarme a mis miedos, dejarme llevar y escucharte, saber qué deseabas de mí, quién eras y por qué me estabas contactando.

En aquella época era muy miedosa, pero tenía las cosas muy claras, así que me enfrenté a mis temores y me dejé llevar por la experiencia.
Una puerta volvió a abrirse de la nada, pero ya no estaba aquella habitación, sino una gran casa con escaleras a ambos lados, y justo en el centro del pasillo que las unía en la parte superior, había un muchacho, sentado en posición de loto, como si estuviera haciendo yoga, vestido de blanco, con el jnana mudra en sus manos, es decir, el dedo índice unido al pulgar formando un círculo y sus otros tres dedos estirados. En aquella postura, ejercía unos movimientos suaves con sus manos en horizontal, como acariciando el aire, mientras permanecía con los ojos cerrados.



Su rostro emanaba puro amor, su piel era blanca, su cabello rubio y lacio, no le conocía de nada, pero algo me atraía hacia él, eras tú.
Pensé para mis adentros que yo no estaba realmente allí con mi cuerpo físico y que si quería preguntarte algo tendría que ser telepáticamente, así que pensé y te envié mis palabras.

  • ¿Por qué me llamas? - dije mientras me iba acercando a la puerta.
  • Porque te necesito – me contestaste.

Una enorme ráfaga de energía que provenía de ti me alcanzó junto a tu respuesta, me atravesó y me estremeció. No sólo podía escucharte hablar dentro de mí sino que además, de alguna manera, me habías traspasado el alma, y te había reconocido.
Tú eras él, ese él que desde niña sabía que existía, que en alguna parte estaba encarnado, mi amado compañero.


De pequeñita creía que la vida era un sueño del cual despertaría y me reuniría de nuevo con mi verdadera familia. Amaba a mis padres, pero sabía que no eran mis padres en realidad, aunque sí lo fueran biológicamente, yo sentía que estaba con ellos por misión, que yo no les pertenecía, pero que ellos hacían su función de padres conmigo porque tenía algo que hacer en este mundo. Al llegar a mi adolescencia me decía a mí misma que todo aquello eran locuras infantiles. Sin embargo él estaba allí, ese él que yo sentía en mi corazón cuando contaba sólo con cuatro o cinco años de edad.

Sabía que también te necesitaba, lo sabía, así que te lo dije. Estaba dispuesta a atravesar la puerta, iba totalmente decidida a hacerlo, pero algo tiró de mí y de repente me vi en mi cama, despertándome por la mañana. ¿Habría sido sólo un sueño?

No podía dejar de pensar en aquello, así que averigüé qué podía haber sido esa experiencia, descubriendo así los llamados viajes astrales. Parecía que había experimentado un encuentro astral.



Al cabo de un mes aproximadamente volví a verte. Llevabas una cazadora de cuero negra, llena de cremalleras, y recuerdo que me curaste una herida en mi dedo pulgar. Fue todo extraño, peculiar, sin embargo, tu presencia se fue haciendo totalmente natural en mi vida, pues aparecías con bastante regularidad en mis sueños.

Así fui descubriendo nuevos detalles de tu aspecto físico, como el color azul de tus ojos, o esa pequeña mancha en tu piel al lado de tu nariz, o tu manera de sonreír y las líneas que se dibujaban en tus mejillas cuando lo hacías.

Uno de esos días en los que mi madre iba a una consulta con una vidente, yo la acompañé, era muy curiosa, me atraía todo ese mundo, y era lógico cuando yo misma experimentaba cosas inexplicables, e incluso veía lo que iba a suceder antes de tiempo, entre otras cosas. Era algo que sólo comentaba con mis amigas y con mi madre y su prima, que era también mi amiga, puesto que me daba pavor que me tomaran por loca, ya era bastante rara para mi edad, muy segura de lo que no quería en mi vida, aunque no tan segura de lo que sí deseaba.

La consulta estaba en una calle de Barcelona, muy cerca del parque de la Ciudadela, siempre recordaré aquel lugar, quedó grabado en mi mente porque el vaticinio de la vidente me hirió en lo más profundo de mi alma.

  • Tuviste un encuentro astral, -me dijo- él está vivo, le verás aquí, en Barcelona, te cruzarás con él dentro de cuatro meses y nunca más le volverás a ver.

Me negaba a creer eso, no podía ser, yo sentía en mi corazón que te iba a volver a ver más veces, que algo así no podía perderse en el tiempo sin más, pero me sentía totalmente decepcionada, empezaba a pensar que me había enamorado de un sueño, de alguien que sólo existía en mi imaginación, que era irreal, y si era real sólo le vería una única vez en mi vida, no me podía creer que tal desgracia estuviera destinada para mí, y para ti, si es que tú, ese chico del astral, también me veías y me recordabas conscientemente.

Había nacido un sentimiento, que ya existía en mí, pero que se había ido consolidando, y tú, que parecías más seguro que yo de todo eso, me asegurabas que mientras no pudiéramos encontrarnos en el plano físico el astral era lo que nos quedaba, lo que teníamos, y que de esa forma podíamos estar juntos, pero yo sufría, no lo aceptaba, creía que estaba perdiendo la razón, y se me hacía muy difícil luchar por un amor así, porque creía que no estabas conmigo realmente, que sólo me visitabas en sueños, yo no formaba parte de tu vida, ni tú estabas verdaderamente en la mía.
Intentaba retenerte en mi memoria, así que te dibujaba constantemente, y mi mente se abría, recibiendo mensajes que no entendía, ahora sé que estaba empezando a canalizar, que hacía tiempo que lo estaba haciendo.

Transcurridos ocho meses, no te había visto aparecer por ninguna parte, así que empezaba a creer que la premonición de la vidente era falsa.
Yo me había cambiado de instituto, pues la intención de mi familia era volver a Barcelona a vivir y había estado estudiando en Montcada, así pues, me trasladé a un nuevo centro de estudios llamado “Centro de estudios la Atlántida”. Es curioso cómo me han perseguido las señales desde siempre, señales que después marcarían mi vida, primero estudié en un colegio de primaria llamado Lis, cuyo símbolo era la flor de Lis, una flor con un gran significado en lo espiritual, y después en un centro cuyo nombre mencionaba uno de los grandes misterios del mundo espiritual, la ciudad de la Altántida, lo que sería posteriormente de gran importancia para mí.
En aquel momento yo no era capaz de imaginar nada de lo que veinte años después sucedería, pero tampoco imaginaba lo que iba a ocurrir con respecto a aquel muchacho rubio, tú.

Era septiembre del año 1990. Ya había pagado la matrícula para comenzar las clases en mi nuevo instituto en Barcelona. Mi madre y yo ya nos disponíamos a regresar a casa. Las escaleras de la entrada al centro de estudios eran de mármol rosa, la verdad es que era una bonita entrada, todo lo contrario de lo que era la zona donde se ubicaban las aulas. Bajaba tranquila hablando con mi madre y entonces sucedió, te vi. Subías las escaleras junto a otro muchacho, aunque no sé si os conocíais, yo supuse que sí. Sentí que mi cuerpo se paralizaba, no podía creerlo, eras tú, frente a mí, como había dicho la vidente, pero no lograba hacer nada, no me salían las palabras, no sabía qué hacer.

Acabé de bajar las escaleras como pude, y mi madre se giró para mirarte, al tiempo que el otro muchacho también se giró para mirarnos.

  • ¿Era él? - me preguntó mi madre – Es idéntico a tus dibujos.
  • No lo sé, se parecía mucho.
  • Dile algo.
  • No, no me atrevo, ya le volveré a ver, seguro que es alumno de este instituto.

Estaba aterrorizada y petrificada, no era capaz de preguntarte nada, ni siquiera de llamarte por tu supuesto nombre, el que me habías mostrado en los sueños. Lo peor fue averiguar el primer día de clase que no estabas por ninguna parte. Te busqué por todo el instituto, traté de averiguar quién eras aquí, en este plano, para poder saber si ese chico de las escaleras eras tú realmente, si nos habíamos cruzado para no volvernos a ver nunca más.

Nunca más” … Eso es demasiado tiempo...

No sé si eras tú, pero siempre he deseado saberlo, tal vez te sientas identificado, tal vez me estés leyendo, tal vez estuviste allí, o tal vez no fueras tú, pero sé que estás en alguna parte, sé que las señales no son sólo para mí, que la flor de lis significa algo para ti, y la Atlántida, y el hecho de que me mostraras el barrio gótico, y los carruajes antiguos que existieron, y que no fue casual que me llamaras Lintley, o que me mostraras Sant Gervasi en los sueños, la parada de metro de Marina, sé que algo significarán las señales de otras épocas, y la enorme casa de escaleras a ambos lados y de suelo en baldosas negras y blancas del vestíbulo, si es que tú recuerdas algo de esos encuentros, si es que tu corazón te habla, si es que sirvió de algo todo aquello...
Recuerdo también las imágenes que observamos de la serie “Derecho de amar”, fíjate qué mensaje, ejercíamos nuestro derecho de amarnos en la distancia, en otros planos, y hoy, que no sé nada de tu vida en este plano, sólo deseo que esta historia no tenga un final inacabado, que llegue por fin la respuesta a todo esto, para que mi mente ya no pueda repetirme que todo fue sólo un sueño irreal, que nunca exististe más allá de mi fantasía, porque mi alma y mi corazón saben que existen otros mundos, lo crean otros o no, y que tú y yo nos hemos encontrado muchas veces en uno de esos otros mundos. ¿Nos encontraremos también en el que llama realidad la mayoría?

Años más tarde decidí despedirme de ti, y te pedí que no regresaras más a mis sueños, fue en una tienda situada cerca de la avenida de Roma de Barcelona, mientras contemplaba tus lágrimas caer desde tus ojos azules, rogándome que no lo hiciera, pero sabíamos que así debía ser, sabíamos que nuestros encuentros astrales debían terminar, sin embargo, ahora ya ha llegado el momento de lo físico, del encuentro material, de la verdad, y por eso debo obtener esta respuesta...

¿Dónde estás?

Arael Elama

sábado, 27 de febrero de 2016

UNA MIRADA AL ALMA - SUEÑOS Y SILENCIOS

 Ahora que estás aquí, sosteniéndome entre tus brazos y descubriendo en tu rostro justamente esa estrella que tú ves en mi pecho brillar cuando tus ojos se prestan a esa mirada sólo tuya, intencionada y amorosa, que traspasa mi piel y ve más allá de lo que nadie vio jamás, ahora que me siento protegida y tranquila, hago un pequeño paréntesis para contarte algo que me ocurre cuando suelto el sufrimiento por estar en este mundo que no comprendo y que me hiere al creer que soy poco para él, poco para ti, poco para todo...

Y es que estas notas que suenan en este momento, envolvíendonos a ambos al igual que estas sábanas lo hacen, y que emergen del piano, de una melodía desconocida, hermosa, que me embriaga, también me ayudan a desconectar de mi insolencia, de ese insulto a la verdad, de esa oculta sensación de soledad y de tristeza, por haber nacido en un lugar donde no comprendo algunos actos, demasiados...

Aunque sé que a veces el silencio también es una música que nos devuelve a lo que somos, por eso me sumerjo en su historia, esa que no es historia, que simplemente es un latido, un ritmo, una pulsación lumínica que se contrae, y que luego se impulsa emanándose a través de mí.

Así que me escucho y me reinvento a través de mi propio aroma, surcando mis sueños, esos que no sé de dónde llegan, ni hacia dónde van, versos de amor que se diluyen en mi alma y me convierten en poema, en el poema que se viste de palabras de mi pequeña mente, torpe, aprendiz de lo imposible de aprender para mi corazón que sólo vibra en libertad, sin la condición de lo correcto o de lo incorrecto.

Silencios y sueños con sonido de piano...

Y cuando me quedo absorta y enamorada por ese maravilloso piano, que me emociona y me arranca siempre alguna lágrima, me acuerdo de tantas cosas.

El silencio de mi alma se pierde siempre en las sensaciones de mi cuerpo, de mi mente, en los pensamientos, que no son más que recuerdos, ayer, en las sensaciones que me invaden gracias a mi condición humana.

Es curioso cómo puedo viajar hacia el pasado, o hacia el futuro, y perder totalmente mi presente en cada gesto que hago lamentándome de lo que no fue, o de lo que no será, y sin percatarme de lo que está siendo o sucediendo en este instante perfecto.

En ese laberinto de ideas, siempre apareces tú, indefinido, pero muy concreto, difuso, aunque con una apariencia exclusiva, única, y una fragancia de alma sabia, de corazón valiente, de mirada difuminada con la mía, porque eres ese tú que sólo puede ser yo, ese yo que sólo puedes ser tú, esa otra parte de mi historia que sólo puede escribirse con tu nombre, el nombre de tu presencia, esté donde esté en este mismo instante.



Y en los sueños eres el viajero del tiempo, el amante experto en saber cuánto amor nos une, y qué poco nos separa lo que creemos que nos desata de nuestro amor infinito.No hay distancias, o eso me dices cuando no puedo sujetar las lágrimas, ni esconderlas en mi rutina diaria.
 
Y en los silencios eres parte de mi música, de mi melodía esencial, parte de mi todo, o de mi nada, de mi vigilia, de mis mundos, de mis realidades, de mis mentiras, de mis inventos, de mis consuelos y mis descontentos, de mi poesía eterna, desnuda si no te siento al escribirla, vacía si no te nombra en cada letra, en cada coma, en cada punto, en cada suspiro que empuja a mi mano para plasmarla con ese pedacito de mí que se queda, que se dibuja en las estrofas, en las pausas, en los silencios que no entienden muchas personas, o en lo que no se lee si no lo observas desde lo más profundo de tu alma inquieta y eterna.

¿Sabes? La gente sueña, no creo que haya alguien que no lo haya hecho nunca, sin embargo, de vez en cuando llega un personaje al que le robaron los sueños, que intenta hacer lo mismo con los tuyos, y cuando escucha tus aspiraciones se apresura en desalentarte, en recordarte que esta realidad no se ajusta a lo que tú sueñas, y te arroja directamente al abismo de sus propios miedos.

Siempre me ha ocurrido esto, siempre he caído en sus precipicios, pero ahora ya no quiero volver a perder la confianza en mí, porque descubrí que yo soy mi mejor guía, y cuando alguien intenta robarme a mi “musa”, lo aparto de mi vida definitivamente, y sin mirar atrás continuo mi camino.
Eso no significa que desprecie, o que odie a esos personajes a los que defino como “robasueños”, sino que me amo y me permito liberarme de su asedio, de sus fustigaciones, otorgándome el poder a mí misma para decidir y para equivocarme, si es que no conseguir lo que sueño puede significar errar.

No pienso en absoluto que caerme cuando quiero alcanzar la cima de mis aspiraciones, sea perder o fracasar, no creo en el fracaso, tal vez pueda sentir que mis fuerzas flaquean, pero sé a ciencia cierta que jamás podría rendirme ante la posibilidad de alcanzar algo que forma parte de mí, aunque la mejor definición de esto sería conseguir ser lo que soy en cada cosa que hago, porque soñar significa plasmar lo que uno es en la vida, en Tu Vida, y soltarte de las cadenas que te obligan a no ser lo que en realidad eres en tu interior.

Tengo la certeza de que soñar es Ser, y materializar tus sueños es expandirte, es ser en todo lo que vives y haces...

Por eso, en mis silencios, soy, pero soy en mi interior, y cuando grito lo que soy, cuando el silencio de mi alma se abre camino como una canción, como un sonido que me caracteriza, puedo empezar a sentir que todo lo que me rodea se impregna de mi aroma, cristalino como un corazón puro, transparente, líquido y brillante, vaporoso y luminoso, un ser que vibra en música, que se eleva más allá de mi personaje humano y que me demuestra cada día que fluir en mí, como el agua, me lleva a ver el mundo desde otra perspectiva más completa...

Eso es lo que aprendí de ti, que me estás leyendo, de ti que eres puro, de ti que eres un creador de sueños, un transmutador de fantasías, un mago que sabe que el amor es el gran poder que nos impulsa y nos eleva hasta lo mejor de nosotros mismos, porque el amor nos apasiona, nos enamora, nos conecta con lo más sagrado de lo que somos, y si es ese amor verdadero e incondicional, limpia y arrasa el egoísmo, y difumina lo que no merecemos, lo que pesa en nosotros, lo que está enganchado en nuestra espalda, devolviéndonos a la única verdad, ésa que sólo uno puede descubrir .

El gran secreto de nuestra existencia, ése que nos recuerda que somos magos, magos creadores cuya magia es el amor más sublime que jamás hayamos imaginado...

No sé si todo esto es un sueño, esta realidad, si algo o alguien nos está soñando, pero sí que tengo clara una cosa, cuando despierte, allí donde me halle, te elegiré  de nuevo, porque sólo el amor es real, y en cualquier mundo, en cualquier realidad, al abrir los ojos sé que podré reconocer esa mirada tuya, y tú en mí verás esa estrella que siempre besas al mirarme...

Si de algo estoy segura es de que el amor nos une más allá de lo que la mente inventa...

Arael Elämä Araham...

lunes, 25 de enero de 2016

DIALOGOS DEL SER

DIÁLOGOS DEL SER...

Aquella noche tuve una revelación, me di cuenta de que yo no era yo, no me identificaba con mi cuerpo, ni con mis pensamientos, no era mis emociones, ni la vida que estaba llevando, todo era un gran teatro, lo veía muy claro.
Mis miedos desaparecieron, mis dudas, mi afán de superación, mi anhelo de encontrar a mi otra mitad, todo estaba suspendido en algún lugar fuera de mí, mientras yo me sentía viva, más viva que nunca, existiendo en todas partes, llena de un amor indecriptible, un amor incondicional, que rebosaba de mí como una energía resplandeciente que me envolvía, que era yo misma.
Entonces le vi, a él, a ese él que siempre había estado escuchando en sueños, a ese él que siempre me había estado guiando y que tanto tiempo había estado buscando.

- Hola Arán - le dije todavía conectada a mi personaje humano por un filo hilo que lo sostenía como en dos realidades a la vez- ¿puedes decirme qué me está pasando?  

- Que estás descubriendo quien eres, que los velos están acabando de desvanecerse - me contestó con su profunda mirada azul zafiro clavada en lo que estaba siendo yo.

No comprendía cómo podía verle aún de aquella forma, con su figura humana, pero enseguida entendí que era mi mente la que le daba aquella imagen, la que siempre me había mostrado, para evitar caer en el terror de la incertidumbre, para tener algo en lo cual pudiera sostenerme de alguna manera.

- ¿Y qué ocurre cuando de repente caen todos los velos? ¿Cómo puedo seguir con mi vida en este lugar después de ver lo que hay tras ellos?

- Mi pequeña, eso tendrás que descubrirlo tú misma, para eso has venido, ¿o quieres que yo resuelva el enigma sin que tú puedas vivir la aventura de hacerlo por ti misma?

- No tendría mucho sentido, pero es que aquí, nada es real, nada tiene sentido, todo es una ilusión.

- Sí, un sueño, un juego, solo la existencia es real.

- ¿Y qué hago ahora con esto?

- Nada, no tienes que hacer nada.

- Entiendo.

- Sólo existe, mi niña, sólo existe.

- Existo en todo, incluso en ti.

- Así es, y yo existo en ti, somos lo mismo.

- ¿Eso es la llama gemela?

- Sí y no, tú eres tu llama gemela y yo también lo soy, todos lo somos con todos, pero hace mucho tiempo te escogí a ti para experimentar la existencia en los diferentes estratos dimensionales, y tú me diste la mano y aceptaste unirte a mí justo en el momento en que nos desprendimos del océano de luz que somos.


- Dime, si las emociones son parte del juego, ¿qué es el amor que sentimos como humanos?

- Parte del mismo juego, una forma de pseudoamor que usan las mentes para entender lo que transmite su Ser, una manera de cubrir carencias y una forma de impulsarse biológicamente a crear más vida y perpetuar la especie. El amor humano es un conjunto de factores biológicos, neuronales, psicológicos y emocionales que se unen para intentar comprender la verdadera esencia de la existencia a través de las relaciones. Estas sirven de espejo para quien sabe mirarse en él, y de experiencia para todos los encarnados.

- Eso suena tan vacío...

- Por eso el ser humano se siente así, vacío, anhelante de su propia divinidad.

- Y ahora, ¿qué hago yo ahora que sé todo eso?

- Sentir, ser, amar, pues ahora que sabes qué es el amor humano, ya sabes también qué es el amor del ser. Siéntelo y experimenta tu existencia desde su certeza, desde lo que ya sabes y sientes a través de tu verdadera esencia.

- ¿Entonces puedo seguir experimentando?

- Sí mi pequeña, puedes seguir jugando a este juego, participando en este sueño, con una diferencia, has recordado lo que eres y sólo tienes que dejarte llevar...

- Me pregunto cómo se sentirá el amor del ser manifestado en el cuerpo y compartido con los demás.

- Como amarte a ti misma a través del cuerpo de otro, como amar al otro como a ti misma a través de tu propio cuerpo, como si ambos cuerpos no existieran y todo se fusionara en un acto intenso de fusión profunda, como compartirte contigo misma y sentir lo que eres capaz de sentir en ambos cuerpos, como volver a casa...

En ese momento perdí todo el miedo a que mi personaje se diluyera en mi ser, a que éste se manifestara en mi vida y se convirtiera en la Vida en sí misma, porque me había dado cuenta de que no había ninguna experiencia más hermosa que dejarse vivir por el ser y sentir en el cuerpo desde dentro viendo todo lo que ocurría afuera, observando las emociones como parte de la experiencia, los pensamientos como palabras inofensivas, falsas, y reconociéndome en todo, en todos,  amándome en todo, en todos, en cada versión de la misma existencia plasmada en otros humanos, animales, plantas, montañas, ríos, en todo absolutamente, entregándome a la existencia por completo para ser amada y amar por entero..

Y decidí seguir mi camino de la mano de mi compañero, regresando al pesonaje, sin cuestionarme nada, sólo por amor a la experiencia, a la vida, a la existencia...

 

Arael Elämä Araham...

viernes, 22 de enero de 2016

DIÁLOGOS - HUYENDO

HUYENDO

Él se acercó a ella y tomó su mano delicadamente. Sus ojos acariciaban con su mirada a su amada al contemplar cómo caían sus lágrimas, mirándola con tanta ternura que parecía que se ésta se podía respirar cada vez con más intensidad.
Él sabía por qué lloraba ella, lo comprendía, pero le dolía su dolor, deseaba mitigarlo, beberse sus miedos, su incomprensión, su desasosiego, pero también entendía que no era adecuado defenderla de sí misma, sino ayudarla a encontrarse, a lidiar y ganar sus propias batallas, enseñarla a usar su propia maestría para no necesitar depender de nada, ni de nadie, en esos momentos difíciles que ella misma generaba con su mente sin darse cuenta.
Besó su mejilla y limpió su rostro con suavidad, ella sonrió ligeramente y le abrazó tratando de hallar consuelo entre sus brazos.

  • ¿Por qué huyes de mí? - le preguntó él envuelto en el abrazo.
Ella se apartó sutilmente para mirarle a los ojos y le contestó.

  • Huyo porque te tengo miedo.
  • ¿Miedo de mí? Pero si tú sabes que te amo y que siempre estoy contigo. Anda, cuéntame por qué sientes ese miedo.
  • Porque te amo demasiado, tanto que mi mente no lo entiende. Este amor es diferente, es intenso, es un tornado que me envuelve y que arrasa con todo lo que antes creía que era real, me enfrenta conmigo misma, con mis sombras, me desnuda de las ilusiones y los espejimos que me arrastraban hacia un personaje que interpretaba, alguien que yo no era, y me devuelve a mi esencia verdadera. Además, amándote a ti he aprendido lo que es realmente amar y ahora sé que es mucho más que estar enamorada.
  • ¿Y eso te asusta? - le preguntó él con la dulzura de un ángel.
  • Sí, perdóname, perdóname, porque sé que no puedo merecerte si me escondo de ti, si huyo para que no me encuentres, si cuando siento cómo llega esa oleada de amor desde tu alma, simplemente permito que me acoja, que me envuelva, y no hago nada más, sólo sentirte en mí, sentir tu latido latiendo en mi corazón, y con eso, mi amor, con eso me conformo, porque acercarme a ti, a tu vida, me resulta demasiado doloroso.
  • ¿Por qué te duele tanto estar cerca de mí?
  • Porque no creo que pueda gustarte así como yo soy, no creo que puedas amarme, no creo que logres sentir lo que yo siento por ti, tu vida y la mía no se parecen en nada, no sé si pueden ser compatibles.
  • ¿Y por qué crees eso?
  • Porque no soy como esas mujeres que te han gustado, como las que has amado antes, soy muy diferente, no soy tan hermosa, ni tan segura de mí misma, no me muevo en los mismos círculos sociales que tú, y tengo mucho miedo de que me hagas daño, de ilusionarme al estar cerca de ti y que tú sólo me utilices para tener una relación en la que yo salga herida, en la que no te entregues, en la que no seas capaz de reconocer que soy tu verdadera y única alma gemela.Tengo miedo de tu rechazo.
  • No me importa tu aspecto, ni si tienes una profesión bien mirada en esta sociedad creada desde la hipocresía, ni me importa con cuantas personas hayas estado en pareja, ni el hecho de que mi vida haya transcurrido muy lejos de la tuya hasta ahora, ni tampoco me parece que no merezcas que te ame. Pero estás enfrentándote a tus temores, a tu propio rechazo de ti misma. Todo eso que temes que yo haga es lo que te haces, y debes afrontarlo, trascenderlo, observarlo. Mi amor por ti es real, pues lo único que es cierto en todo esto es que ambos nos amamos y estamos en el camino de nuestra unión física, para amarnos, después de haber superado todos nuestros autodesprecios, y fusionar nuestros opuestos dentro de nosotros mismos.
  • Es fácil comprenderte cuando te hallo en mis sueños, o cuando te percibo en mi mundo sutil donde veo lo que a veces dudo que sea cierto. Te muestras sabio, me demuestras tu amor, me cubres de esta sensación de que todo está bien, de que todo es correcto como está, de que estoy viviendo lo que me toca vivir y me haces sentir a salvo, en casa, pero cuando él, es decir, tú, el hombre que eres en este mundo, en esta sociedad, ése que no sabe quién soy en realidad, ése que no me recuerda, ése que se olvidó de nuestro pacto, de lo que somos como almas gemelas y prefirió alejarse de mí y experimentar el amor con otras personas, cuando él se acerca a mí, sólo puedo recordar el dolor que sentí cuando se fue, la amargura de su falta de reconocimiento, el temor a que seguir permitiendo que su presencia me recuerde que no estoy lista para nuestra reunión, que tengo mucho miedo, me haga más daño y no logre superarlo.
  • Querida compañera, sabes que todo lo que estás diciendo es producto de tus temores, de tus dudas, de tu ego. Debes elevarte más y ver desde otra perspectiva. La mujer que eres todavía funciona con el antiguo paradigma de las relaciones, esperando que todo sea color de rosa, sin embargo, este gran amor requiere de mucho esfuerzo de superación, porque tú, mi amada bella, tienes un alma fuerte, guerrera, grande, y no estás aquí para conformarte con una relación rutinaria, no estás aquí para perderte en un papel que interpretarías olvidándote de quién eres, de tu gran poder interior, has venido aquí a hacer algo más que eso, y no puedes estar en pareja si eso es anularte, descartar a tu ser, porque para ti estar en una relación debe motivarte para seguir creciendo, y primero debes descubrir quién eres, cuál es tu potencial y saltar al vacío, sin miedo, alcanzando tu maestría. No te imaginas lo hermosa que es tu alma, lo fuerte que eres, y la gran capacidad de amar que hay en ti. Tú no puedes esperar que te amen de esa forma fácil, fútil, de esa forma en la que se crea una dependencia emocional, de esa forma en la que prima el cuerpo por encima del ser, o del alma, de esa manera en la que se ama algo que no es real, un personaje, una máscara, estás aquí para ser amada como una diosa y amar de la misma forma, como esa mujer que es más que una mujer, es un espíritu lleno de fuerza, de amor puro e inondicional, esa energía que envuelve todo lo que la rodea, esa inmensa luz que ilumina el camino de aquel que se atreva a verlo, a verte. Por eso, mi cielo, antes de que llegue esa persona que anhelas mientras trabajas en ti para sacar lo que ya no sirve para vivir como la verdadera esencia que tú eres, lo que ya quedó obsoleto, lo que te impide progresar, deberás depurarte, deberás conseguir dejar de sentirte inferior a esas otras mujeres de las que me hablabas, deberás empoderarte, deberás ver que eres grande, que no puedes compararte con nada, ni con nadie, porque cada uno tiene su propia esencia, diferente, hermosa también, pero tú, tú mi amor, debes aprender a amarte, y debes abrirte al amor, ése que traemos en nuestro Ser, ese amor verdadero que experimentaremos en esta Tierra, esa energía sublime que nos une, y saber recibirlo como mujer humana en el momento adecuado. Nuestro amor es un amor de otro mundo que debe manifestarse en esta dimensión para elevarla, para que la vibración de lo que nos rodea aumente y se sostenga. Conoces nuestra misión de vida, lo que hemos venido a hacer juntos, y sabes que no se trata de algo romántico, sino de algo más grande, aunque podamos disfrutar del regalo de nuestra entrega mutua en una relación que romperá paradigmas antiguos y aportará otra visión del amor, de lo que realmente es amar.

Su mirada se apagó en un suspiro al comprender lo que su amado le decía, pues tenía tanta razón. Su dolor no procedía del rechazo de su amado, ni tampoco tenía miedo de él, o de que éste le pudiera hacer más daño sin darse cuenta, sino que provenía de ella misma, de su mente, de su ego, de patrones que funcionaban automáticamente y la llevaban una y otra vez a un callejón sin salida, donde se enfrentaba de nuevo a sus fantasmas, a los terribles monstruos que la debilitaban, y la alejaban de sí misma.




Huir, sí, huía, pero no de él, sino de sí misma, de su amor hacia él, de la aceptación de lo que estaba experimentando, de la realidad que se manifestaba como un cuento para que ella aprendiera a amarse de verdad.

  • Gracias, mi amor – le dijo al abrir sus ojos de nuevo y verle allí frente a ella.
  • Ya sabes que estoy aquí para cuidarte, para amarte y para guiarte.

Y decidió dejar de escapar de su destino, de la conexión que sentía en su corazón, de la magia extraña que envolvía su vida.

  • Aceptación en lugar de rechazo, amor en lugar de miedo, permitir en lugar de huir; sí lo entiendo, estaré en mi presencia, sin esperar, sólo tratando de crecer con todo esto, agradeciendo que estés conmigo y entregándome a vivir, a sentir, a experimentar.


Y un nuevo abrazo les fundió por completo, mientras él se sentía complacido al haber logrado que ella comprendiera sus temores, los observara y los trascendiera, aunque todavía quedaban pasos por dar, fases por recorrer, todavía había mucho por hacer, sin embargo, su amor por ella estaría siempre llevándole junto a ella, trasladándose desde otros planos para acompañarla. No podía haber una muestra de amor más incondicional que el hecho de que una parte de la multidimensionalidad de su amado se desplazara hasta ella para cuidarla y guiarla para ayudarla a descubrir su ser.

Arael Elämä Araham
Diálogos

martes, 29 de diciembre de 2015

HISTORIAS DE UN ALMA EXTRANJERA (parte 2)


CAPÍTULO 2 - EL VIAJE
 
No solía ser fácil vivir en la Tierra y conocer todo lo que me enseñaba Él, pues la discordancia entre los mundos sutiles y la vida en la sociedad humana a la cual pertencía lo hacía bastante complicado. A menudo había sentido mucho miedo de que mis seres queridos creyeran que me había transtornado, y poco a poco fui guardando más secretos, misterios que iba descubriendo y que nadie más podía comprender, por el momento. Él me había dicho que pronto conocería a otras personas como yo, gente que también podía Ver, y que nos iríamos reuniendo, pero se me hacía eterna la espera. Aquella noche salimos de viaje, quería saber más, comprender mejor. Cada viaje que realizábamos era diferente y al mismo tiempo muy similar. Esta vez fue algo parecido a lo que se suele llamar "viaje astral".

Abrí los ojos y por fin pude ver...

- ¿Qué es eso? - pregunté.

- Un Universo. 

- ¿Y qué hago yo aquí?

- Eres parte de él, y todo de él. Estás en cada planeta, en cada estrella, en cada sistema solar, estás en todas partes, siéntelo, siéntelo en ti.

Y respiré para sentir, para dejar atrás mi diminuta conciencia y expandirme en todo lo que percibía.

- Pero también me siento yo, me siento única, ¿cómo puede ser eso?

- Porque estás siendo el todo y la parte a la vez.

- Me gusta sentirme en todo, pero también me gusta ser una partícula, un fractal de ese todo.

- La idea es que puedas experimentarte en todas las facetas posibles de la existencia.

- Me gusta, pero creo que no soy capaz de alcanzar todo lo que hay, es decir, no puedo saber hasta dónde llega mi conciencia.

- Eso es porque es infinita y tratas de tocarla desde tu fractalidad, y eso no es sencillo, pero puedes hacerlo, dejándote llevar, diluyéndote del todo, sin miedo, porque luego podrás regresar a la experiencia humana.

- ¿Y puedo regresar a otra experiencia que no sea humana? ¿Existen otros seres que se parezcan a los humanos pero con una conciencia de sí mismos más amplia?

- Claro, pero todavía no has acabado tu experiencia humana. Un día de estos te llevaré hasta otra presencia de ti misma, en otra realidad, en otro planeta, viviendo como un ser con más conciencia de su existencia.

- Así que soy muchas veces, como humana y como otra esencia distinta parecida a la humana, ¿verdad?

- Sí, así es, y mucho más.

- Dime, ¿para qué necesito ser humana si mi conciencia puede estar en otro lugar donde se reconoce más a sí misma?

- Mi pequeña, en este caso todo es distinto, el planeta Tierra es un poco diferente a otros planetas. Está transformándose, todo está en continuo movimiento y expansión, en términos humanos podríamos hablar de evolución, y la Tierra está transmutando, y con ella las especies que la habitan, la acompañan. Ha llegado el momento, dentro del proceso evolutivo de la Tierra y de todo su sistema solar, en el que algo está sucediendo, algo que implica ciertos cambios en los seres humanos.

- ¿Y crees que la humanidad está preparada para algo así?

- No importa lo que yo crea, pequeña, yo sólo estoy aquí contigo para ayudarte a comprender y para guiarte, no para creer. La humanidad hará lo que tiene que hacer, sea cual sea el resultado final.

- Si no importa el resultado final, ¿qué sentido tiene seguir allí?

- A veces, mi querida amada, es necesario estar dentro del desorden para poder aportar un poco de paz, porque desde afuera poco podemos hacer. La conciencia es un todo que aboga por la vida en cualquiera de su formas, y perder a la humanidad después de todo lo que ha aportado como experiencia significaría comenzar de nuevo. 


- Ya, pero no creo que eso sea un problema para la conciencia, el tiempo no es para ella lo que es para la humanidad. Empezar de nuevo tampoco creo que le resulte un fracaso.

- Tienes razón, sin embargo, siempre es mejor continuar un proceso que tener que desestimarlo y reiniciarlo desde cero, y cuando digo que es mejor, me refiero a que el amor que mueve a la conciencia, la integración de todas las formas de vida creadas para la experiencia, sustenta la continuación de la expansión, y si la humanidad se destruyera, sería como si un rayo del sol se apagara y dejara de emanarse y expandirse, aunque fuera temporalmente. El amor de la conciencia implica lo que vosotros conocéis como tolerancia y respeto, pero también protección.

- Creo que te comprendo más o menos, pero también sé que me cuentas todo esto con palabras humanas, las cuales quedan muy pobres al aldo de todo lo que siento en mi corazón, todo lo que me transmites desde el tuyo.

- Pequeña mía, ya sabes que no hay lenguajes verbales que puedan abarcar en el mundo humano captado desde tu mente todo aquello que la conciencia es, así que sólo sabes un punto de la verdad, un punto en una línea infinita de posibilidades, de realidades, de dimensiones, de conciencias existenciales hijas de la gran conciencia total.

- Tengo sueño.

- Duerme, duerme y descansa, todavía queda un largo viaje, te llevaré de vuelta.

Arael E. Araham...
Historias de un Alma extrangera

viernes, 6 de noviembre de 2015

DIÁLOGOS - EN OTROS PLANOS (almas gemelas)

No había aún casi despertado de mi letargo cuando apareciste, aunque no era la primera vez que te sentía, no era aquello el principio, era una continuación ya anunciada.
La ilusión de encontrarte en alguna parte me empujaba a buscarte, a necesitarte, a depender de esa fantasía que inventaba de tenerte junto a mí, de abrazarte, de poderte dar todo el amor que era capaz de dar.
Sin embargo, esa misma ilusión se convertía a menudo en una daga punzante que me rasgaba el alma, porque estaba casi convencida de que eras sólo un espejismo, un sueño que jamás se haría realidad.
Y cuando hablo de que apareciste, no quiero decir que por fin el reencuentro físico se había dado, sino que pude comprobar la gran certeza de mi esencia, esa que me acercaba a una verdad que mis pensamientos no lograban forjar como una creencia vívida, sino que más bien rechazaban para intentar no ser una persona extraña y sumida en una imaginación tildada de espiritual.
Mi razón, mi parte más analítica, no me permitía convencerme de que tú eras un ser humano real, y divagaba sobre qué o quién podías ser, en un discurso de posibilidades creíbles que se aproximaran a la “normalidad” que siempre había deseado integrar en mí sin conseguirlo.

Abrí los ojos aquella mañana de invierno y te percibí como se percibe la niebla entre las manos cuando caminas entre su tenue y blanquecina nebulosa.
Ahí estabas, pero no te distinguía con claridad.

  • Muéstrate – te dije casi como si te lo ordenara.

Una luz cegadora iluminó toda mi habitación, para después irse mitigando, o quizás simplemente yo misma me fui adaptando a esa especie de realidad alternativa que se me estaba presentando.
Y de pronto, allí estabas, frente a mí, sin que pudiera determinar cómo lo sabía, pero te sentía tanto, tanto, que no cabía la menor duda de que eras tú quien me estaba observando.

Te miraba, sí, te miraba, y lo que veía no podía asimilarlo con mi mente pequeña, así que decidí dejar de verte con ella y abrí mi corazón.
Ahí estabas tú, un universo colmado de galaxias, de estrellas y planetas, hermoso, inalcanzable, infinito, mostrándose ante mí...
Decir que me había enamorado aún más de ti era ínfimo, absurdo y ridículo, no era eso lo que me embriagaba al contemplarte, era algo tan inmenso que sólo podía diluirme en lo que tú estabas siendo en ese momento, en lo que sigues siendo.

Estar encandilada por un amanecer hasta el punto de emocionarme y fusionarme con él, era lo más parecido que había experimentado al mirarte, lo único comparable con aquella sensación, y aún así, era demasiado insignificante.



Entonces pensé que no podría jamás tocarte, besarte, porque tu grandeza era como una quimera para mí, una utópica y maravillosa relación de pareja que no disfrutaría nunca, porque tú eras inmenso, tan inmenso como mi amor por ti. ¿Cómo podría tomar entre mis brazos algo tan inconmensurable? Eso sería una bendición maravillosa para mí, un caricia tibia y eterna en mi cuerpo y en mi alma, un regalo para mi piel, para mi vida, para todo lo que yo soy.

Una leve tristeza se asomó a mis ojos y tú, comenzaste a tomar forma humana. Todas las estrellas y los planetas, todas las galaxias, todo tu universo, se fue haciendo pequeño, muy pequeño, como una copia exacta de lo que eras, pero en versión diminuta, para luego dibujarse como una silueta, la de un hombre.

Entonces, de una forma que no puedo explicar racionalmente, la imagen de ese universo se fue transformando, iba palideciendo para dar paso a un cuerpo semi etéreo, con rostro, con brazos, piernas, incluso vestido con la misma ropa con la que te vi en aquellos sueños de mi adolescencia, cuando creía que eras un ángel que venía a visitarme y a guiarme.

Tu pelo rubio, lacio, con tu flequillo peinado hacia el lado izquierdo de tu frente, tu piel pálida, tus ojos azules y rasgados, tu sonrisa tierna, esa que aceleraba mis latidos, esa que iluminaba tu mirada hasta el punto de hacerme sentir que eras verdaderamente un ser lleno de luz, esa luz que de alguna forma me correspondía.

Verte allí, alargando tu mano hacia mí, en un gesto de invitación a seguirte, me hizo romper a llorar.

  • ¿Por qué siempre tenemos que encontrarnos en otros planos? - te pregunté con mi anhelante deseo de abrazarte fuerte, fuerte, muy fuerte y no soltarte jamás.
  • Un día de estos, cuando menos te lo esperes, tu mirada y la mía se encontrarán, y tu alma y la mía estarán listas para reconocerse, para amarse desde nuestros cuerpos físicos, como hombre y mujer, sin que nada pueda impedirlo. Así como tú sientes el amor en ti hacia mí, lo siento yo hacia ti, y así como tú deseas hallarme y estar conmigo, yo también lo estoy deseando. Tú eres igual que yo.

Y tomé tu mano, para volver a viajar de nuevo a esos lugares donde se me muestran realidades que, simplemente, no tienen nombre, ni explicación, lugares donde me enseñan lo que necesito saber para continuar con mi existencia, con mi conexión, con mi comprensión, aunque todavía parcial, de lo que significa estar aquí en estos momentos.

  • ¿Adónde vamos?
  • Hoy vamos a ir a nuestro origen, voy a enseñarte quiénes somos, hoy encontrarás muchas respuestas que ahora están desordenadas en tus recuerdos.
  • ¿Entonces yo ya sé lo que me vas a mostrar?
  • Claro, yo sólo voy a ayudarte a recordar, esa es mi misión ahora contigo.
  • ¿Y por qué dices que vamos a encontrarnos en el mundo físico si tu misión es mostrarme estos planos tan etéreos?
  • Porque yo, este yo que ves, es sólo parte de mí. Nuestra multidimensionalidad nos permite movernos por diversos planos, porque en realidad, no nos movemos, permanecemos en ellos, existimos en ellos. Tú estás ahora mismo encarnada como la mujer que eres y pero también experimentas y existes en otras dimensiónes y realidades.
  • ¿Y por qué no soy como tú? ¿Por qué no soy consciente de mis recuerdos si estoy en esta forma etérea ahora aquí contigo y tú sí recuerdas?
  • Yo no lo recuerdo todo tampoco, porque sólo soy una parte de toda mi conciencia completa, y tú, ahora mismo estás conectada a tu mente, realizando un viaje astral para conectar con esta realidad donde me encuentras a mí, para facilitarte la comprensión e integración de todo lo que ves, sientes, experimentas aquí, y todo lo que vas a ir recordando de tu misión en tu vida como ser humano. Yo no te estoy hablando desde mi conexión mental con mi parte humana, este no es mi cuerpo astral, aunque también lo tengo y también me guían como a ti, te sorprenderá saber que tú, en otro plano, cumples la misma función con parte astral, que yo desde este plano contigo, con tu parte astral. Soy una parte de mi consciencia eterna, una parte de mi Ser que se ha manifestado para guiarte, y soy parte también de tu propio Ser, porque tu Ser y el mío son el mismo.
  • ¿Somos el mismo Ser? Tenía entendido que todos somos uno, y que por tanto todos somos el mismo Ser.
  • En la esfera más elevada sí, es así, pero existen varios estratos dimensionales que se despliegan desde el Origen o Fuente, y que nos permite experimentarnos desde lo que sentimos como separación, como rayos de un mismo sol que conforme se van alejando de su procedencia se van distanciando entre sí, como gotas de un océano que se experimentan en diversos estados, hielo, líquido, vapor. En ocasiones es una especie semi-separación porque en el estado vaporoso es casi imperceptible la diferenciación individual de cada gota, y en otras ocasiones la separación es muy palpable, como en el caso del hielo. Esto se da de forma gradual, cuanto más cerca de la Fuente, más vaporosos somos, cuanto más lejos, más petrificados somos, sin embargo, en realidad, la separación no existe, es sólo una forma de experimentarnos. Tú y yo somos la misma gota, si tomamos el ejemplo del océano, o el mismo rayo de luz dividido en dos, si tomamos el ejemplo del Sol, somos compañeros, somos uno formando un todo, así como la noche y el día. En la Tierra lo llaman almas gemelas, pero en realidad es mucho más que eso, porque no hablamos de almas, las almas son pequeños fragmentos del Ser, gotas de gotas, para que lo entiendas mejor, te diré que somos el mismo Ser. Imagina que somos un rayo doble que parte del mismo Sol...
  • Comprendo... ¿Entonces, para qué separarnos y luego encontrarnos en la dimensión tridimensional? ¿Qué sentido tiene eso?
  • Mi querida compañera, no le busques un sentido mental, ahí no lo hallarás, mira en tu corazón y sabrás la respuesta.
  • Ya entiendo, todo es por el amor, por la experimentación del amor en diferentes facetas. ¿Pero por qué aquí en la tercera dimensión es tan difícil encontrar a tu alma gemela?
  • Porque en este lugar existe una dualidad muy intensa y marcada y una serie de leyes que rigen todo un sistema energético particular, vosotros lo llamáis karma. El ego pone sus propias normas y el karma o ley de causa y efecto también actúa sobre vosotros. El libre albedrío os permitió en un principio escoger las experiencias, pero eso generó un efecto sobre vosotros que propició la creación de la ley del karma. Muchas almas gemelas no han podido estar juntas por su ego, o por su karma. Ahora ha llegado el momento de que todo eso cambie, porque la humanidad está experimentando una gran transformación.
  • ¿Eso quiere decir que todos vamos a encontrarnos con nuestras almas gemelas?
  • No, no todo el mundo ha venido con un compañero, pero todos comenzarán a experimentar el amor en otro nivel, en el de la incondicionalidad.
  • ¿Y tú y yo?
  • Ya sabes la respuesta, te la he dado antes. Estaré siempre contigo, para cuidarte, para guiarte, para ayudarte a limpiar tu inconsciente de la carga que llevas, para acompañarte hasta que mi yo humano esté listo para este amor inmenso que no entienden las mentes que aún funcionan en el sistema del ego, demasiado como para confiar en su corazón, en su alma, en su ser interno.

Y así comenzó una aventura de viajes en otros lugares, planos, dimensiones y realidades, donde tú, mi otro yo, me has ido mostrando otras vidas, sensaciones, y otra manera de amar que no se comprende si se intenta explicar racionalmente...

  • Una última pregunta... ¿Las almas gemelas han venido a encontrarse para ser pareja?

  • Mi pequeña humana, el alma gemela no se tiene que enfocar como una relación de atracción física, o álmica, ni de romanticismo, aunque puedas experimentarlo con ella de una forma muy hermosa, pues encontrarte con ella es encontrarte contigo mismo en otra persona, con parte de tu energía, de la que procedes, encarnada en otro, es como mirarte en un espejo perfecto, que te permite ver todo de ti, lo que tú eres, tanto a nivel humano, como a nivel del alma, del ser, de todo. Algunos tienen demasiado miedo para atreverse a amar a su alma gemela, incluso para reconocerla, porque no siempre es lo que uno espera encontrar, pero a pesar de las posibles dificultades que nuestro ego pueda mostrar, el amor que hay en nuestro interior siempre se abre camino...

El verdadero amor siempre se abre camino...

Arael Elämä...
Diálogos




sábado, 5 de septiembre de 2015

DIARIO - LLAMA GEMELA - PRESENTE

LLAMA GEMELA - PRESENTE

Diario de un reencuentro anhelado – segunda parte


No hace mucho, tal vez unos meses te escribí, exhausta por el desasosiego de un camino confuso y extremadamente desalentador.

Si bien es cierto que mi amor hacia ti no ha cambiado, no puedo negar que yo sí que lo he hecho. Soñaba con hallarte, con manifestar nuestros sentimientos como cualquier pareja, salir a pasear, visitar el mar de diferentes lugares, ya sabes que el mar y yo tenemos una conexión muy especial, viajar a sitios que todavía no conozco yendo de tu mano, y por fin mirarte a los ojos bañándome en tu energía tan elevada y tan amorosa como me la has mostrado siempre a través de los otros planos que frecuentamos.

Sin embargo, mi querido amado eterno, ya no aspiro a nada en esta tierra junto a ti, perdí la fe y la esperanza, perdí la ilusión del reencuentro y dejé la idea de estar contigo de esa manera romántica que mi mente inventaba.
Descubrí que tu presencia era la que era y que tu ausencia física debía ser causada por algo que mi ser conocía y aceptaba, pues era sólo un espejismo en realidad, así que decidí que no te buscaría más, que no te esperaría más, que sólo viviría.

No fue fácil dejar atrás todo lo que tanto anhelaba, ni fue sencillo pensar que jamás podría experimentar nuestro gran amor aquí, como hombre y mujer, tal vez no era mi destino estar contigo, tal vez tan sólo debía crecer, ser mi Ser, permitir que la expansión de mi conciencia se abriera paso con la ayuda y el acompañamiento de una parte de ti, etérica, intangible, mientras que tu parte humana debería recorrer su camino en solitario, o con otra persona.

Me entristecí al pensar que supuestamente debíamos estar juntos, amarnos y mostrar una nueva forma de amar al mundo, y traté de olvidar todo eso, de convencerme de que todo había sido un sueño ridículo y que nada de eso sucedería al fin.

Retomé mi vida, inicié mi camino en solitario, sin ostentar nada a nivel pareja, ya nadie sería lo suficiente para mí, ya nadie llenaría ese vacío que se había generado en mi corazón al desistir de lo que tanto se me había prometido.

Ángeles, guías, sueños, señales, sincronías, y esa persecución terrible de casualidades que no deseaba ver, que ya me hartaban y que me enloquecían, ya sólo quería huir, dejarlo todo atrás.

Algunos hablan de las llamas gemelas refiriéndose a la parte masculina como el “runner”, el que huye, sin embargo, tal vez ahora sea yo la que juega ese papel, la que no desea que la hieran más, la que no se quiera acercar a nadie más, la que opte por llenarse de sí misma y renunciar al encuentro.

Pero una parte de mí grita constantemente tu nombre, tu esencia nace de mi esencia, tu luz se enciende en mi corazón, tu amor y el mío se reunen todavía en otros planos, tu mirada continua observándome cada mañana cuando despierto, tus brazos aún me rodean cuando duermo, tu mano acaricia mi mejilla cuando estoy llorando, y tus besos son ráfagas de energía que inundan a mi alma entrando por mi pecho y colmándome de felicidad.

¿Cómo voy a olvidarte si eres el aroma de mi vida eterna?

Sólo me queda ser, sencillamente ser, y aceptarte así, como eres, como el viento, como el mar, como un sueño que se hace palpable, pero con la sutileza del vapor, o de la fragancia de las flores, sólo me queda sonreírle a la vida, por la gran bendición que supone para mí estar bajo tu protección divina.



Si algún día se realiza ese milagro del que tanto me hablas en susurros de tu alma, no podré cerrarte la mía, no podré escaparme de mi verdad, ni de la tuya, no querré huir de nuestra gran oportunidad de ser juntos la llama del amor sagrado.

Sin embargo, sólo una gota de esperanza cuelga de mis pestañas, a punto de caer rodando por mi rostro como una lágrima más, una de tantas que derramé por tu ausencia, a causa de la incomprensión de mi mente ante algo que sólo el alma comprende.

Hoy me siento libre y completa, fuerte y dispuesta a ser mi ser, a dejar que todo lo que vine a ser se cristalice dentro de mí, para alcanzar mi propia madurez espiritual, emocional y mental.

Tal vez pueda compartir contigo mi aroma de cristal, tal vez tú sólo puedas ser siempre vapor, tal vez ambos seamos sólo viento, tal vez nos fundamos cuando me marche de aquí, o tal vez me alcances como siempre dices, sea como sea, una vez que las alas se agitan tan fuerte como lo hacen las mías, ya no hay marcha atrás, alzaré mi vuelo y sólo un destello de mí será visible...

No es esto una despedida, sino un saludo, una comprensión desde mi ser de lo que somos, estás ahí, lo sé, y me quedo con tu presencia, nunca más con la ausencia, porque tu existencia me hace brillar, porque tu luz me ilumina el camino, porque te siento en todo lo que es, en todo lo que veo, en todo lo que soy, en todo lo que escribo, en todo lo que amo...

Llama gemela, el presente es lo único que existe, y en este ahora, tú y yo, somos sol y luz, cielo y atmósfera, tierra y estrato, fuego y llama, agua y hielo, beso y labio, amor y alma...

Te tengo en mí, por eso no puedo esperar algo que ya está aquí, que sea lo que deba ser, no está en mis manos...

Arael Elämä Araham
Diario


miércoles, 19 de agosto de 2015

ALMAS GEMELAS - AMOR SAGRADO

ALMAS GEMELAS - EL AMOR SAGRADO....

Salgo a buscarte y te hallo, porque el viento grita tu nombre en su silbido extaordinario, que se cuela por mi pecho y se expande. Y tu nombre es el nombre del universo, infinito, y vibra como siempre lo hizo, con el sonido de tu esencia particular. Eres la llama que arde en mi Ser, porque eres parte de mí, y yo parte de ti, porque somos procedentes de un gran sol que se hizo gotas en un gran estallido de amor, y que se amaneció en diversos lugares para experimentarse.

La base de lo que vivimos en cada uno de los mundos que habitamos es el Amor en todas sus medidas y manifestaciones. Soy un tú en muchos “túes”, yo soy el “yo soy” que te ama profundamente en cada realidad en la que existes, en la que existo.
Y te hallé en tantas miradas, te hallé en tantos abrazos, te hallé en tantas vidas vividas y que todavía experimento. Sin ti la aventura sería tan diferente, contigo, ser de mi ser, todo tiene un sentido más divertido. Juegas al escondite y mi mente se envenena con torpes añoranzas que el olvido de este juego que vivimos ha provocado al no poder fusionar mi corazón con el tuyo.
Pero ahora entiendo, sí, ahora lo entiendo... y ya no hay más dolor, sólo hay dicha y contento...
Si el amor es el regalo y el premio, hace tiempo que ganamos la partida, nunca perderemos, todo esto es apariencia, espejismo, todo esto es sólo un sueño que soñamos, desde nuestro sol divino...
No es posible no recordar el amor, porque justamente es lo que nos trajimos con nosotros, nuestro único equipaje, y jamás lo dejamos atrás porque éste siempre habita en lo que somos...
Bienvenido al reconocimiento de mi alma en la tuya, bienvenida sea tu alma en la mía una vez reconocida...


  • El susurro de la brisa de la mañana anuncia el otoño, ¿qué tienes que decirme amado mío que tanto te siento en mi alma?
  • Que te abrazo, que te escucho, que te sueño, que te siento, que te vivo en cada momento. Y en cada noche que vivo, tu luz es la que me acompaña, y en cada historia de amor que experimento, te busco a ti en cada alma, y si no te encuentro, sé que lo haré, porque te llevo aquí dentro, en mi pecho, palpitando en cada día de esta vida que escogí vivir. Te amo porque te tengo conmigo desde siempre, porque cada situación a la que me enfrento, ya sea en solitario o acompañado, es un capítulo más de un cuento que vivo, pero tú, sólo tú, eres la gran verdad de toda mi existencia completa, la fuerza que me hace buscar, desear, amar, el ímpetu de mi fe, la estrella que me hace anhelar continuar amando.
  • Ahora ya lo comprendo, amor mío, no se trata de no tenernos en esta existencia, no se trata de no podernos amar en la materia, sino de saber amarnos aunque no estemos juntos en lo humano, permitiendo que cada uno viva en la libertad de aprender lo que es el amor en esta dimensión, en esta vida donde nuestra mente es tan inconsciente. Y si entendemos que ya nos estamos amando, que en cada caricia que ofrecemos queda implícito nuestro gran amor, que en cada abrazo te abrazo a ti, que en cada beso te estoy besando, porque sólo tú, tan sólo tú eres mi compañero, ese que soy yo misma, entonces ya no habrá más dolor, y justo en ese momento nos liberaremos del espejismo, del sueño, para podernos mirar a los ojos y por fin vernos, reconocernos.
  • Así es – murmuró el viento que traía la fragancia del cercano otoño – y así será, porque ha llegado el momento. Siénteme en cada aroma, siénteme en la lluvia y permite que acaricie tu cara, siénteme mientras duermes envolviéndote con mi cuerpo, siénteme en la madrugada, cuando te despiertas y me percibes, siénteme cuando los primeros rayos del sol penetran por las rendijas de la persiana de tu ventana, siénteme en cada canción de amor que te dedico cuando escuchas las señales que te regala mi alma, siénteme en las sincronías, en las casualidades que te llevan de nuevo hasta mí, hasta quien soy, hasta ti, hasta lo que somos.
  • Somos como esta ráfaga de viento, nos alcanzamos siempre, por eso, respeto tus tiempos, respetas los míos, y sabes que cuando regresemos, nos uniremos en un cálido abrazo y nuestras energías fusionaremos...


Me siento en la tierra, contemplo los campos, me estiro para mirar el cielo, te veo, te observo, las nubes pasean como si fueran tus versos, los del poema que me recitas a través de los sonidos de los pájaros que cantan a través de este hermoso silencio, tuyo y mío.


Y entonces te escucho de nuevo, mi voz y la tuya se entrelazan en el “no tiempo” y puedo entender lo que me dices, porque ambos pronunciamos las mismas palabras al unísono...


  •  No estoy distante, sólo soy como el viento, te amo por encima del teatro que estamos viviendo, te amo así, con lo que vives, con lo que eres, sin ningún impedimento...




Arael Elämä....