SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
Mostrando entradas con la etiqueta despertar de conciencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta despertar de conciencia. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de agosto de 2016

LO QUE ERES, LO QUE SOY


Las apariencias engañan, es cierto. En ocasiones, lo que parece el cielo, es sólo un ínfimo dibujo que la mente crea a partir de lo que interpreta como cielo, pero poco a poco, los bocetos de lo que creemos que era, caen para dejar a la vista la realidad, y ésta suele superar con creces el invento limitado, el espejismo, y todo se va colocando en su lugar.

Llega un momento en que el oleaje ha removido ya lo suficiente, para así lograr mostrar la existencia que somos y que había ante nosotros.

La verdad, tu verdad, mi verdad, es que siempre fuimos el mar, siempre fuimos el océano, con sus furiosas olas, con su calma y quietud, con su profundidad misteriosa y oculta, con su azul brillante y acuoso, con el reflejo del sol y de la luna, con cada ser que bucea en él...



Así que nada sobra, nada falta, todo ES, todo está en ti, en mí, en todo, no hay nada equivocado, ni nada acertado, todo es una gran magnificencia imperfecta, porque así es la verdadera perfección, aquella que no comprende la mente. El cielo, el mar, la tierra, no son objeto de juicio, cada elemento está donde debe estar, cumpliendo con su función.

Nuestra mente nos ha estado ofreciendo una visión de la vida que pertenece a su ámbito de comprensión, pero es sólo una mentira, una quimera que inventa para seguir ordenando y organizando su interpretación de la realidad, de la vida. Sin embargo, la vida sólo se debe vivir, sentir, experimentar, no necesita ser explicada o esquematizada por la mente, no pertenece a ésta, sino que ésta le pertenece a la vida.

El bucle mental siempre intenta poner a su personaje ficticio en el lugar que le conviene en cada momento, modificando su aspecto según el contexto, y también, asimismo, trata de darle un lugar a cada cosa o ser vivo que nos rodea, por encima o por debajo de dicho personaje que interpretamos, a partir de una escala de valores. Todo eso es mentira, es el juego al que nos sometemos.

La distorsión se hace palpable, aunque imperceptible, cuando caemos en ese juego mental, donde todo es competición, donde nada se ajusta a lo que la propia mente desea y a su vez se rebela, o se acomoda, según lo que más convenga. Es muy fácil caer en el engaño, es muy fácil desvestirnos de la responsabilidad de ser quienes somos en esencia, para convertirnos o "dejarnos ser" por una nueva versión del personaje, más sabio y más espiritual, pero falso, al fin y al cabo, pues ese no eres tú, es la creación astuta de tu mente.

Eres el mar, no una fotografía mental de éste...la fotografía es un pedazo minúsculo de lo que eres, una imitación, vista desde el exterior, sin embargo, el mar, lo que tú eres, es su superficie y su abismo, su intensidad, su frescura, su movimiento, sus corrientes, sus peces y animales acuáticos, es todo eso, y todo eso eres tú, desde dentro y hacia afuera...



Arael Elama.

sábado, 19 de marzo de 2016

REFLEXIÓN - SOBRE LA FELICIDAD Y EL AMOR

El aroma a calidez, la luz del sol iluminando los dibujos del papel de las paredes, las cortinas marrones casi transparentes, con sus ondeantes formas anaranjadas que cubrían las ventanas del salón. El sofá gris, la mesa redonda que estaba justo al lado de la mesita de ruedas de la televisión que tenía aquella puerta donde guardabas las balleta para limpiar el polvo del mueble que hacía juego con la mesa para comer.
Una mañana cualquiera, los pies de una niña pequeña pisaban el frío suelo de terrazo de aquel espacio donde sonaba la música de tus cantantes preferidos, canciones que la hacían sentir segura, sabiendo que su madre estaba allí, limpiando la casa, inundándola de su esencia de mujer, convertida en melodía, mientras hacía sus tareas matutinas, sencillas, pero tan valiosas para aquella pequeña niña que se levantaba al reconocer la rutina que la mantenía en un estado de seguridad, de amor, de satisfacción.
Su madre estaba allí, la casa desprendía un olor característico, los muebles brillaban, el sol entraba por la ventana y el día parecía perfecto.
Lo entrañable no tiene por qué ser algo sofisticado, la imagen de una mujer sencilla, ama de casa, que cuidaba de su hija, era suficiente para que aquella niña se sintiera extremadamente feliz.

Un niño puede sentirse así con tan poco, ¿por qué entonces cuando crece nunca tiene suficiente?



Los adultos perdemos en algún momento de nuestra vida la capacidad de vivir en el presente, de disfrutar de los pequeños detalles, y nos olvidamos de que el bienestar se halla en nosotros, y no en lo que hay en el exterior.
Aquella niña no necesitaba nada, aunque sus necesidades básicas estaban cubiertas, la sensación de seguridad se la proporcionaba un hogar tranquilo, una familia estable.
Partiendo del punto de vista en que un adulto ya puede valerse por sí mismo y carece de la vulnerabilidad real de un niño, éste debería simplemente tener cubierto aquello imprescindible, y con ello ser totalmente feliz. Sin embargo, puedes tener mucha cosas materiales, puede sobrarte el dinero, puedes viajar mucho, tener las relaciones de pareja o de amistad que quieras, tener muchas propiedades, en fin, puedes haber conseguido éxito, incluso en lo que más te gusta, y no sentirte pleno, seguir notando un vacío interior que no se llena con nada. Tal vez esto se debe a ciertas carencias emocionales que no se hacen conscientes en el individuo y que se manifiestan a través de la inconformidad o la infelicidad, ¿quién sabe?

Hace muy poco tiempo una buena amiga me dijo algo que me encantó, era algo así como que el ser humano añora a su propia divinidad, y eso es lo que creo, que sentimos un anhelo de algo que nos falta, algo que perdimos y dejamos atrás, pero que conservábamos cuando éramos niños muy pequeños. Ser felices en el presente, sentirnos, sabernos, amarnos, valorarnos, y no necesitar comprar compulsivamente, gastar dinero, buscar la pareja perfecta que nos haga felices, alcanzar el triunfo para demostrar lo que valemos y recibir lo que creemos que merecemos, no es así como lograremos cubrir ese vacío.

Aquella niña pequeña se convirtió en una adulta, una buscadora, una rebelde que apretaba los puños para callarse, para intentar con todas sus fuerzas no ir contra las normas y ser así aceptada por una sociedad que en realidad no es más que una gran mentira, y así siempre había en ella un grito no gritado, un llanto interno no pronunciado, siendo así una persona que sentía que no encajaba y que si no lo hacía nadie la amaría, nadie contaría con ella, nadie la reconocería.
Empezó así un camino de autoconocimiento, un camino de sublevación interna, que la conducía hacia una contradicción, tratando de ser como los demás, pero por dentro generando una gran incoherencia porque no era como los otros. Con el tiempo supo que no era ella sola la que llevaba consigo esa lucha interna, que muchos de los que veía y creía adaptados al sistema, no lo estaban tampoco, y también callaban, la diferencia era que su rebeldía interior era tan potente que nada la llenaba, nada le interesaba, no quería hacer nada de lo que proponía la sociedad, y sólo deseaba escribir y crear.

Así se refugió en sus cuadernos, en su mundo interior, en sus pensamientos, en su sentir, en su mundo sólo suyo, un mundo que ella sabía que nadie podría comprender, demasiado profundo, tal vez, demasiado sensible, demasiado complicado.

Complicado, todo lo contrario de lo que en realidad somos, pues en lo simple está la respuesta.
Sin embargo, supo cómo aprovechar su complejidad interior, su capacidad de soñar, de sentir, para crear, para que la inspiración más sencilla la llevara a mundos insospechados, hasta que un día explotó en creatividad, su corazón se abrió y sus pensamientos comenzaron a ser sólo un puñado de ideas que usaría para escribir cuentos, dejarse llevar por sus sueños, plasmar evocaciones llenas de amor, de viveza, de una verdad que tal vez no era real, pero era pura magia, pura poesía.

Un día se dio cuenta de que esa niña nunca había desaparecido de ella, y que esa esencia era la que la mantenía en su felicidad interior, en su amor interior, y que la soledad que estaba experimentando era su gran oportunidad de ser más ella misma, de descubrir su verdad más suprema, y reencontrarse con su propia divinidad.

Lo que sucedió después fue que dejó de pertenecer a su ego, y halló su libertad.
El amor, cuando eres verdaderamente libre en un mundo donde todo son limitaciones, incluso limitaciones conceptuales, ya no es un sentimiento que te ata a lo que amas, ni te hace depender emocionalmente de lo que amas, sino que se transforma en su verdad, lo que es en realidad el amor, pura y maravillosa libertad, expansión, belleza.

Es espectacular lo que se siente cuando realmente te das cuenta de que cuando el amor está ahí, dentro de ti, partiendo de tu existencia, desde tu plenitud y tu verdadera esencia, ya nada es como antes, tu percepción de la realidad se transforma completamente, y ya nada es igual, ni lo volverá a ser, es algo tan increíble que sólo se puede sentir, no hay palabras para describirlo, hay que tocarlo, notarlo, vivirlo.

Se puede traducir en algo así como enamorarse de uno mismo, renacer desde uno mismo, reencontrarse con uno mismo, y darte cuenta de que tu propio ser siempre estuvo ahí, y que el matrimonio sagrado se ha producido dentro de ti, otorgándote un hermoso regalo, el talento de ser tú ante todo, auténtico, desnudo de las mentiras que creías ser.

Así que, tal vez todos deberíamos regresar al origen, a lo que éramos cuando un precioso momento presente nos abstraía y nos llenaba de felicidad, sin perdernos en pensamientos del pasado, o sufriendo por lo que pueda suceder en el futuro, ser, permanecer, sentir y no intentar tanto desmenuzar y reorganizar lo que estamos experimentando, pues cuando hacemos esto, nos perdemos la experiencia en sí misma.

Mientras el ego diga que eso es muy difícil, así será, pero aquella niña que se convirtió en adulta, descubrió que todos los pensamientos son sólo eso, pensamientos, y no te identifican, no definen lo que eres, no son tú, y por tanto, si no te enganchas a ellos, puedes convertirte en el observador de los mismos, sin que te atrapen, sin que dominen tu vida y conduzcan tu actitud ante la vida por un camino de sufrimiento, y ella, se liberó de todo lo que no era ella, así como el sol puede estar envuelto en nubes sin que éstas sean él, aunque a veces oculten su luz, y aprendió a observar sus emociones, incluso sabiendo que tendría que ir más allá y aprender a ser la observadora del obervador.

El amor es un estado permanente, nadie decide que ames, nadie puede conseguir que ames, sólo tú puedes hacerlo, sólo tú puedes abrirte como una flor que emana su aroma, y dejar que lo que eres sea, sin juicios, sin tener que justificar lo que eres, y permitir que ese amor que ya está en ti también sea y se preste a tomar la forma en la relación que tú desees con quien esté en ese mismo punto de apertura, de reconocimiento de su propia divinidad.



Cuando una relación entre dos personas se da desde su máximo amor interior, ya no se trata de una relación convencional, y ahí todo un mundo inexplorado comienza a sorprenderte, por eso, esa niña que ya es adulta, sigue sonriendo a la vida, y ya no busca el amor en el otro, sino en ella misma, para poderlo entregar sin esperar nada, para dar lo que ya tiene sin depender de que el otro le dé para cubrir una carencia. Antes de estar con alguien en pareja es mejor estar lleno de ti mismo y así ofrecerle lo mejor de ti, lo que ya tienes y eres.

La felicidad está en ti, no necesitas hallar a nadie para que te la dé, si esperas eso, sufrirás, e irás de relación en relación buscando el amor perfecto, sin darte cuenta de que ese tipo de amor inmenso se halla sólo en ti, y eres tú quien debe ofrecerlo a la persona adecuada, esa que la vida tiene preparada para ti para darte también su amor completo.

Arael Elämä...

miércoles, 16 de marzo de 2016

UNA MIRADA AL ALMA - DILUIDA


El Universo entero estaba preparando lo que ya se había pactado, lo que ya era, pero ella no lo entendía todavía.
Percibía cómo ciertas piezas iban encajando lentamente en la estructura de su mente, y cada pensamiento, cada idea, iban desintegrándose, transformándose una a una, liberándose de la cápsula del ego, para ser tan sólo energía cristalina, transparente...


El fuego de la hoguera mantenía caliente su cuerpo frágil, y mientras contemplaba el perfecto baile de las llamas, comenzó a comprender que nada tenía que hacer, porque ser lo que era ya era estar haciendo algo, estaba siendo.

Entonces observó sus manos unos minutos, para recordar sus detalles, los que hacían que sus manos fueran sus manos, y después se estiró en el suelo y con la mirada fija en las estrellas, dejó que su corazón hablara.

- No soy nada de lo que creo ser, porque lo que creo que soy proviene de mi mente y ella no es capaz de percibir la realidad tal como es. ¿Entonces, quién o qué soy? 

Cerró los ojos y se entregó a la respuesta sin pensarlo.
Ahí supo que ella estaba en todo, que todo estaba en ella, que no había diferencia entre el universo que había estado contemplando y sus manos, o sus piernas, o su cuerpo entero, o los árboles del bosque donde se encontraba...

No había un comienzo o un final en nada, todo era todo, o tal vez nada era nada. Y una maravillosa sensación de plenitud, de felicidad y de amor, invadió todas sus células, toda la materia en la que estaba integrada temporalmente.

El tiempo, el tiempo no se percibía, no existía, formaba parte del todo, de aquella existencia, aquella consciencia que ella sólo podía traducir como una infinita esfera cuyos bordes se los imaginaba para no caer en el pánico, para no pensar que se estaba volviendo loca.

Su mente estaba haciendo su papel, poniendo en duda lo que ella estaba sintiendo, lo que experimentaba.

- ¿Yo?, no hay un Yo, ni hay un Tú, ni un Él o Ella, hay sólo consciencia, y ésta somos todos en versiones humanas diferentes.
Todo está decidido, perfilado, no controlamos nada, aunque lo pensemos y estemos convencidos de que tomamos decisiones, en realidad ya están tomadas. ¡Pero eso significaría que algo me está viviendo, que soy vivida, que soy experimentada! ¡Sí, claro! Si yo soy algo, soy la consciencia que me está experimentado, y a la vez soy la parte experimentada...

Se quedó pensando en aquellos extraños conceptos, tratando de que sus antiguas creencias no entorpecieran la sensación inconmensurable de la pertenencia a lo sublime, pues lo sagrado, lo que llamamos Dios, la Fuente de la creación, no estaba separada de ella, ella era la Fuente, viviendo como humana, igual que todos los demás, igual que todo lo que existía, ríos, mares, viento, fuego, tierra, planetas, galaxias, universos, todo, todo era la misma Fuente, así como en un cuadro, la pintura es el cuadro, cada trazo, cada dibujo, todo pertenece y es el cuadro, la obra, o mejor aún, la creación y el creador eran la misma cosa...

Finalmente, se quedó dormida al lado de su compañero, que ya hacía un rato que descansaba ajeno a lo que ella estaba descubriendo.
Todo estaba aclarándose cada vez más, aunque sabía que no la entenderían muy bien, y que era mejor no decir nada por el momento.
La historia continuaría, claro que sí que continuaría, todavía quedaba mucho por integrar y asimilar...

Arael Elämä...

jueves, 3 de marzo de 2016

REFLEXIÓN - UNA DURA CRÍTICA DE UNA MENTE CANSADA


Estar en tu presente...en tu presencia...
Hoy reflexionaba sobre esto, es el objetivo diario, a veces conseguido, a veces no...
Mi mente, como la mente de todos, es hábil y me juega malas pasadas, me demuestra lo difícil que es estar en paz interior cuando no sabes si la semana siguiente comerás o no comerás, si podrás pagar tu casa, o no, o si te cortarán la luz...

Cuando tus necesidades más básicas están cubiertas sin que te tengas que preocupar, es más fácil estar en tu presente ¿no no? ¿o eso es también una trampa del ego para complicar la posibilidad de alcanzar tu felicidad interior?

La mente siempre encuentra un motivo para escabullirse del presente, y tal vez, cuando ya tienes esas necesidades cubiertas, aparecen otras, tal vez emocionales, o tal vez resulta que para cubrir lo más básico tienes que renunciar a tu libertad y convertirte en un esclavo de un sistema en el que tienes que trabajar a tiempo completo, en un lugar donde estás todo el día, llegando a casa a las nueve y media de la noche, sin tener vida, sólo trabajando para pagar a esas grandes compañías los suministros básicos, los alimentos, tu vivienda (que pertenece en realidad a los bancos con los que tienes la deuda hipotecaria)...

Y sí,  ya tienes cubierto lo imprescindible, per entonces vienen las otras necesidades, porque pierdes tu libertad y te preguntas entonces para qué has nacido, ¿para ser una pila más que enriquece más todavía a los que ya son ricos?

Ahí es cuando te das cuenta de que no quieres ser eso, porque tienes la certeza de que eres mucho más que eso, que tienes tus talentos, tus dones, y no quieres ceder al terrorismo encubierto que el sistema establecido está ejerciendo sobre todos los que están bajo su poder, y digo terrorismo sí, porque la coacción se basa en el miedo a no sobrevivir, si no haces lo que se requiere, te puedes quedar sin casa, sin comida, sin recursos, en fin, te puedes convertir en un repudiado, no sólo del sistema, de la matrix, sino que también eres rechazado por aquellos que creen firmemente en ella, porque siempre ha sido así, porque, como ellos dicen "es lo que hay", porque tienes que hacerlo sí o sí, que si no vas a sufrir las consecuencias, porque el trabajo dignifica... ¿dignifica? ¿a quién? ¿al esclavo que cede su vida como si fuera una pieza de una máquina usada para darle beneficios a otro que vive en una abundancia sobredimensionada?...

Y si tomas decisiones, si te liberas, si buscas otra forma de vivir, te critican por no ceder a lo que ellos consideran "normal" ¿normal?, sí, normal, de norma, SU NORMA...
Normas... si no eres como dictaminan esas normas, no eres normal, y si no eres normal, eres un exiliado de la mayoría, que vive dormida bajo un paradigma a través del cual nos tienen controladitos, calmaditos, tal vez a través de alguna que otra distracción, para que no veamos lo que sucede realmente...
Todos a tu alrededor están "hipnotizados" por esas normas, sintiéndose triunfadores si han conseguido un buen empleo, donde pagan muy bien, y así se mantienen a raya, sin protestar, porque sus comodidades también están satisfechas. 

Tus amigos, los que están bajo hipnosis y totalmente convencidos, te miran y te dicen "tienes que trabajar de lo que sea, porque si no vendrá el "lobo" y te comerá" y te animan a ceder, a ser normal, a volver a ser un adepto ciudadano que no debe dinero a nadie, como si eso fuera realmente la verdadera forma de ser libre, no es más que una falacia, no debemos nada a nadie por vivir, ni la tierra es de nadie, ni tendríamos que pagar por tener energía, el sol es de todos, la tierra también, el agua también... pero hemos dejado que otros se apropien de todo, hemos cedido nuestro poder desde hace tanto tiempo ya, que se ha convertido en lo "normal", y es "normal" pagar por algo que es nuestro y gratuito...

Y es tanto el convencimiento de que esa "normalidad" es lo que está bien, que creemos que el que no la sigue hace las cosas mal, y entonces le ponemos etiquetas, sin saber qué siente, o qué piensa, o qué está intentando hacer con su vida...

Si no tienes pareja a cierta edad, eres un solterón y algún defecto tienes que tener, si no tienes hijos, eres raro o das pena a los demás, si no tienes trabajo, eres un vago que quiere vivir del cuento, si tu trabajo es precario, eres un pobretón que otros con mejores puestos miran por encima del hombro, si eres homosexual, mejor ni hablar de ello, en fin, tenemos críticas para todo...pura envidia basada en la infelicidad del ser humano, en la falta de amor y honestidad hacia nosotros mismos y en la falta de amor hacia lo que hacemos...

Todo te obliga a ser quien no eres, incluso tus amigos y familiares...


Su incomprensión parte de sus propios miedos y de sus propias limitaciones, y lo comprendo, pero por eso mismo, muchos acabamos hartos de tantas dificultades, y finalmente apartamos a esas personas de nuestro camino, ya tenemos bastantes piedras, así que, de las que podamos deshacernos, lo hacemos, con todo el amor, pero sin arrepentimientos...



Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, y puedo dar fe de ello, te das cuenta de que puedes amar mucho a una persona, pero que si ésta se convierte en otro terrorista, en otro robasueños más y de manera reiterada, si tienes la opción de dejarle ir, es mejor hacerlo, sin más, porque ya no suma en tu camino, ya te ha mostrado tus propios miedos, y los de la sociedad en general, y después de realizar su función, ya no hay que retenerlo, debemos aprender a soltar lo que nos perjudica, aunque lo amemos.

Si lo haces también debes saber a qué atenerte,  te encontrarás con la falta de comprensión, con sus juicios y críticas (aunque te digan que no te juzgan y que lo hacen todo por tu bien), con sus mentiras, que están basadas en sus propias creencias limitantes, que además no se conforman con desplegar en su vida, sino que tratan de que también tú te las creas y las aceptes como reales, como lo mejor para ti...

La desilusión se hace presente después de estas experiencias, y en tu presente debes dejar que sea, que salga, que se encuentre frente a ti para trascenderla...

Todo es apariencia, nada es real, miras al otro y ves lo que interpretas de él, y viceversa, y entonces deseas con todas tus fuerzas ser capaz de ver la verdadera realidad, por mucho que duela que caigan los velos, uno por uno...
Sólo así se acaba el dolor, cuando ves lo que es, y lo ves con amor, sin miedo, sin rabia, sin rencor...

No pretendo cambiar el mundo, ojalá pudiera, sólo quiero ser yo y conseguir que quien soy sea feliz, que la realidad que me rodea se transforme en lo que soy, como si un submundo, una burbuja de una realidad más consciente, se formara a mi alrededor, con la compañía de personas conscientes, que ya no necesiten más proyectar sus egos, que ya no necesiten reconocimiento del otro, que simplemente amen, sin más, estoy cansada de tanta hipocresía y de tantas relaciones vacías y desenfocadas...

Estoy hastiada de tanto ego, el mío ya es un estorbo muchas veces, pero el de esos que lo proyectan hacia mí y me acusan justamente de lo que ellos hacen, eso ya..., en fin, no tengo tiempo para esas tonterías, he llegado a mi cupo, ahora sólo sonrío, observo, y sigo mi paso sin hacer caso a lo que no tiene ya importancia para mí... 
Que cada uno se haga cargo de lo suyo... 
Ignoraré aquello que no sea amor del alma, del corazón, porque para amor de egos, amor ficticio, ya no me queda ni una pizca de tiempo, ni dedicación...

Suelto y dejo ir lo que ya no resuena con mi ser...

Arael Elämä...

jueves, 25 de febrero de 2016

UNA MIRADA AL ALMA - PERTENECER



Y allí, tumbada en el suelo, con los ojos cerrados, sentí una gratificante sensación de pertenencia a algo inmenso, algo que me impactaba en el pecho, algo que me sobrecogía y al mismo tiempo me hacía sentir una impensable felicidad interior que crecía y crecía, envolviéndome por completo.

Al abrir los ojos, vi las estrellas que brillaban ante mí, lejanas, mágicas, misteriosas, mostrándome algo tan sencillo que mi mente torpe no conseguía comprender, y en cambio, mi corazón conocía a la perfección y se alegraba de un reconocimiento instantáneo que se estaba apoderando de mí.

Cada luz que brillaba en la oscuridad del cielo, parecía estar contándome una historia diferente, y a la vez similar, perteneciente a un mismo libro, como si cada parte de ese universo fuera un capítulo de una misma vida, un mismo ser, una misma existencia.

En ese momento lo entendí, yo formaba parte de esa existencia, de ese libro de la vida, de la consciencia, y nunca había estado apartada de ello, por muy sola que pudiera sentirme, jamás lo había estado en realidad.

La ceguera del ego me había bloqueado, no era capaz de ver la verdad, no necesitaba pertenecer a nada, ya pertenecía a todo.
Y si era así, no había carencia de nada, todo era amor y todo estaba amándose entre sí, pues era el amor lo que mantenía en unión todo lo que era, todo lo que es.

Por muy lejanas que me parecieran las estrellas, las sentía, mi corazón latía a su ritmo, era como si ellas me escucharan, como si yo las escuchara, como si un lenguaje sin palabras se hubiera establecido entre nosotras.
Entonces me puse a llorar de felicidad, sonriendo ante aquella belleza tan espectacular y agradecida de ser parte de ella.

No había nada que pudiera sentir diferente o mejor, sólo era la misma existencia en diferentes formas, y todas ellas me parecían hermosas.
Comencé a sentir el mar, aunque no estaba cerca, las montañas, la tierra, los ríos, los bosques, los animales, las plantas, las personas, y todo era lo mismo, nada era distinto, incluso la suave brisa que acariciaba mi cuerpo estirado en el frío suelo de mi terraza parecía estarme susurrando lo mismo, "yo soy tú"...

Y me alegré de poderlo experimentar, recordé que siempre había estado centrada en lo que no tenía, en lo que me faltaba, siempre buscando algo más para ser feliz, cuando en realidad lo tenía todo, absolutamente todo, ahí, dentro de mí, y por fin lo estaba viendo fuera, porque no había obstáculos, no había nada que me lo impidiera.

Cerré los ojos y observé mi universo, mis propias estrellas, mi propio mundo, hermoso, con su cielo oscuro que me permitía disfrutar de la luz fulgurante de los luceros que relucían palpitando suavemente, como si fueran notas de una gran melodía que se desplazaba dentro de mí.

Y ahí fue cuando percibí la música de la existencia, cada nota, cada parte de ella sonaba diferente, formando una melodía magestuosa.

¿Cómo podía ser eso?

El tintineo de las estrellas del cielo externo se estaba entrelazando con mi propia melodía, formando una danza increíble de notas, de sonidos preciosos que me invadían.
Así descubrí que cada alma de cada ser vivo, de cada consciencia de este planeta, o de otros, tiene su propia música, una que la hace única, única dentro del gran todo de la existencia, que es como una gran composición musical llena de sonidos diferentes y armoniosos, creados con amor y para el amor.

Sentirse parte de ello fue lo más bello que había experimentado, no necesitaba nada, estaba completa, feliz, extasiada, enamorada.

Olvidé por un instante la complejidad de mi mente, las ideas y pensamientos que solían bombardearme y destruirme, las emociones que me confundían y arrastraban hacia un abismo de sufrimiento y descontento, de falta de amor y comprensión.

Y me detuve en una música, una muy especial para mí como persona humana, pues la verdad es que, sin perder la percepción de que yo soy un alma encarnada en una mujer, había conectado con la gran existencia, con el todo, con su melodía sagrada, y podía sentirme humana y Ser a la vez, esencia y diosa, persona y espíritu, mujer y niña, era algo sublime.

Y esa música especial era la de alguien o algo que se entrelazaba con mi energía, como si su sonido y el mío fueran siempre al unísono, una nota doble, un hilo energético que estaba trenzado al mío, un corazón que latía al mismo ritmo que el mío, un gota de luz que bailaba con mi propia luz interna.

Reconocí que eso para mí era pura magia, y que si me dejaba llevar, podía experimentar algo que no lograría describir nunca. Así fue, pronuncié su música mientras pronuncaba la mía, y alcancé la supremacía del amor en una fusión que sólo podría comparar con la unión con la fuente, con el origen del todo.



Después de aquello, regresar a la vida mundana se me hizo complicado, hasta que al cerrar los ojos un día, me di cuenta de que nada había cambiado, todo era tal y como lo había experimentado, y que para continuar sintiéndolo, sólo tenía que permanecer en mi presencia, en mi presente, y no dejar a mi ego desplazarse de mí misma, yéndose hacia los pensamientos y alejándome de mi verdadera esencia, tan sólo tenía que ser, nada más, y observar al ego como un objeto creado que estaba ahí, un cúmulo de recuerdos, de ideas abstractas, de creencias inexactas, que nada tenían que ver con lo que yo era en realidad.

Las personas que me rodeaban se movían, como lo había estado haciendo yo antes, bajo los hilos de ese objeto que ellos mismos habían permitido que se creara, aceptando las normas, las creencias, las ideas, los pensamientos, las emociones ligadas a ellos, mientras yo observaba su sueño, y me daba cuenta de que también yo estaba en ese sueño, pero por fin siendo consciente de ello.

¿Cómo podría vivir ahora en un mundo donde no encontraba a nadie con quien compartir algo así? Creerían que había perdido la razón, y sería cierto, pues la razón no tiene nada que hacer ante la existencia, ante el Ser, la razón no es más que el convencimiento del ego de que sólo su realidad es verdadera y que cualquier intento de salir de la malla colectiva que llaman “verdad”, sería como un atentado a esa realidad ficticia y por tanto, un asalto a la razón del ego colectivo, una locura.

Así que regresé a ese mundo irreal, tratando de no llamar demasiado la atención, y reconociendo a aquellos que ya habían  despertando de su letargo, para así poderme relacionar de corazón a corazón, sin que interfiriera la mentira de los pensamientos antiguos, y permitiendo que el amor estuviera por encima de todo.

Llegué a sentir que Ser es sólo eso, ser, y ser no es pretender, es ver lo que te rodea como parte de una gran consciencia, y darte cuenta de que lo que es de una forma debe ser amado en la forma en la que es, por esa razón, las relaciones cambian cuando te entregas a la verdad de tu ser, porque te entregas a tu divinidad, a la divinidad de todo, y amas en la desnudez de tus creencias, sin expectativas, sin dolor, sin luchar, sólo siendo, sólo amando, sólo dejando que el amor fluya sin impedimentos.

Somos estrellas en un gran universo, somos notas de la partitura de la existencia, somos gotas de luz de un océano incandescente de amor...

Arael Elämä Araham....

domingo, 21 de febrero de 2016

CARTA PARA TI, CARTA PARA MÍ



Querido Ser que habitas en mí, que lates en mi corazón cada día, quiero que sepas que esto no es nada, sólo son símbolos que poco significan comparándolos con la Verdad que hay en mi Alma, la que se escapa a la comprensión limitada de mi pequeña mente humana, sin embargo es todo lo que tengo por ahora para poderte demostrar un poco lo que hay en mí, para darme a conocer más allá de mi profundidad.

Hoy no tengo muchas preguntas, sólo un impulso irrefrenable de dejar ir lo que me hierve en cada pensamiento que me aniquila con el veneno emocional que destila para mí, una mortal pócima que genero yo misma con los ingredientes de mis memorias, de mi pasado, del ayer de otros que perdura aún en lugares ocultos de mi psique, un hechizo de liberación que se cierne sobre mí y que hace que me convierta en un canal por el cual se están expulsando aquellas partes de mí que ya quedaron obsoletas, en una transformación que no es más que una vuelta al origen, a la pureza.

Por eso sé que si permito que mis miedos y mis tristezas se desvelen en mi presencia, podré mirarlos frente a frente, comprenderlos, aceptarlos y decirles adiós porque ya habrán acacado de realizar su trabajo.

He estado pensando,y por tanto confundiéndome, sin embargo, aunque parezca extraño, cuando pienso puedo deshilachar lo que no comprendo y trascenderlo, y aun sonando paradójico, la mente se transforma así en una práctica herramienta que me permite hablarte con total honestidad.

En realidad no necesito palabras, no son suficiente para expresar lo que hay dentro de mí, podría simplemente mirarte y concederme el deseo de emanar lo que soy, diluirlo en ti para que así me sientas en todo lo que eres, sin embargo, las palabras nacen porque mi humanidad me exige poderte manifestar en el exterior lo que hay en el interior de una forma algo más tangible, en un anhelo de comunicarlo, compartirlo.

Así es como todo empezó, así es como las relaciones se crearon, en un intento de expresar nuestro mundo interior y mostrarlo a los demás, para así hacerles partícipes...

No eres quizás más especial que el resto, tan sólo lo eres para mí, porque desde mi visión interna tú te has convertido en una fantasía que desearía que fuera realidad.

No hay forma de saber si lo que veo es cierto, o si lo que no veo es incierto, sólo puedo hablar de mí, en todo lo que digo, siempre hablo de mí, nunca hablo del otro, porque no existe el otro tal y como lo percibimos.

Sólo sé y siento que te hallé en mí, y que ahora me falta creer que no sólo vives ahí, en mi alma, aunque sé que he creado la necesidad imperiosa de verte con mis ojos humanos, así como puedo ver a cualquier otra persona.

La gente habla del alma gemela como si fuera una pareja ideal, pero en su gran mayoría no creo que se den cuenta de su verdadero significado, porque sólo ven desde afuera hacia adentro, en lugar de verlo al revés.

No considero que yo tenga todas las respuestas, sin embargo, algunas las he logrado descifrar, porque estaban en lo más profundo de mí, esperando a ser recordadas y comprendidas, y eso es lo que no solemos ver, que todo está en uno mismo.

Tú elevaste tu vuelo en mí, y destruiste todos los castillos y todas las cadenas que me estaban aprisionando dentro de mis mentiras, de los engaños de ese mundo inventado e incrustado en una malla de inconsciencia invisible que cubría mi mente.

Al principio me pasaba como a todos, creía que eras otra persona, alguien que tenía que encontrar, alguien que tenía que buscar, alguien en quien estaba depositando toda la responsabilidad de mi felicidad y de mi bienestar, pero tú me enseñaste que el poder estaba en mí, que era yo mi propia diosa, la única que podría alcanzar sus sueños, la única que realmente podía conseguir que todo aquello en lo que yo creyera se hiciera material, y ya no digo realidad, sino que hablo de que lo que está en mi mente y en mi corazón, lo que existe en mí, en mi alma, puedo proyectarlo hacia el exterior, así como lo estuve haciendo sin darme cuenta durante años, proyectando sólo la basura que había en mi inconsciente.
Todo ese potencial que tenemos desperdiciado creando sin darnos cuenta sólo lo que nos hace infelices y tratando de luchar contra lo externo, pensando que ahí radica el problema, cuando en verdad todo está en nosotros.

Tú fuiste la puerta de salida de mis ilusiones, de mis espejismos, y la puerta de entrada al amor. Ya no quiero llamarlo verdadero amor, porque no creo que haya un falso amor, sino que hay un amor que parte de una base egoica, es decir, que crea nuestro inconsciente para saciar carencias, y otro que parte de una base del Ser, que simplemente es, porque el Ser es amor.

Tú apareciste ante mí y te desprendiste desde lo más profundo de mi alma, como un hombre, como un compañero de camino, de vida, que estaba ligado a mi corazón por un cordón brillante que se estiraba y estiraba, y yo te seguía, te visitaba, y en ocasiones comprobaba que respirabas, al igual que yo, en un mundo ilusorio, ajeno a mi existencia humana.

Luego me sentí en tus latidos, y comencé a guardar la esperanza de que, una vez comprendido que eras yo misma en otra persona, tal vez lograría alcanzarte en tu vida mundana y que reconocieras a mi alma en ti, a tu alma en mí.

Cuando reconoces en tu corazón a tu alma gemela ya no puedes dejar de amarla, porque ya la amabas antes de que se manifestara en esa persona, así que no se trata de un amor de este mundo, de nuestro antiguo paradigma en lo que se refiere a las relaciones, sino que te hallas frente a una nueva forma de sentir el amor, de darlo, de relacionarte.

Y todo lo demás deja de tener sentido, la vida se manifiesta ante ti como un regalo que vibra fuertemente en ti, en contrapartida de lo que el ego interpreta como una mala pasada, una trampa en la que el amor es tan poderoso que quedas convertida en él, y el ego se apura en resistirse, en sabotearlo, en pedir manifestaciones de dicho amor por parte de la otra persona, en lograr controlarlo todo, sacándote de tu presencia para hacerte caer en un abismo de inseguridades, de luchas contra uno mismo, de obstáculos que te impiden creer en ti mismo.

Entonces la noche llega y te desmayas en incertidumbres, hasta que alguien se te aparece y te regala una figura tallada en madera, una lechuza blanca para que puedas colgarla de tu cuello.

  • Mira a través de la oscuridad, adapta tus ojos a ella, como la lechuza, y verás la luz aunque parezca que no esté. Confía en ti, en tu habilidad de ver más allá y encontrarás la salida.
Y sí, mi querido ser que habitas en mí, tu mensaje llegó, como todos los demás, desde dentro de mí, como siempre, y así como tú me indicaste, la luz está frente a mí, esperando a que la atraviese para pasar a la siguiente fase.



Ahora sí entiendo de verdad la gran responsabilidad que cada uno tiene consigo mismo, que no debemos dejar de ver que todo lo que nos rodea puede transformarse en la medida en que cambiemos nuestra forma de ver la vida, el mundo.

Sé lo que me harías ahora mismo al leer todo esto, me mirarías con ternura a los ojos, acariciarías mi mejilla con el dorso de tu mano y con esa sonrisa que siempre me muestras y que ilumina tu rostro, me dirías:

  • Todo está en ti, atrévete a creer en ti, a confiar, y salta al vacío, sin miedo, porque lo que te espera es lo mejor que te podría suceder. Yo siempre estaré ahí, contigo, en todo momento, porque vivo en ti, porque vives en mí, porque somos uno.

Así que cuando mi ego tiene miedo del abismo en el que se haya, mi corazón sólo puede ver que ha llegado el momento de saltar por fin hacia un nuevo principio, una nueva vida que me espera y que he ido creando yo misma a lo largo de estos años, tratando de desnudarme de lo denso, dejando mi equipaje, para, sencillamente, alcanzarme a mí misma, recordar quién soy y volar en libertad.

El viejo paradigma se derrumba en mí y eso es doloroso, porque asusta, te arranca de tu zona de confort, pero tú me enseñaste que lo que me da miedo afrontar es justamente lo que me muestra el camino a seguir, porque el temor sólo es la resistencia de mi ego, a veces incluso manifestada a través de las dificultades que se presentan en la vida, y que no tengo que paralizarme o derrumbarme por ello, sino demostrarme que sí puedo, que sí soy capaz, que sí tengo la fuerza necearia, que sí Soy...

Nada ni nadie tiene el poder de negarnos nada, sólo nosotros tenemos el poder de negárnoslo, de prohibirnoslo. El juicio de otros sólo duele si nos juzgamos a nosotros mismos, pero no debemos olvidar que cualquier limitación que otros ven en ti y que intentan que comprendas, sólo es la que proyectan desde sus propias limitaciones.

Por lo tanto, recordaré lo que una vez me dijiste, “si cuando vas a saltar al vacío alguien llega y te dice que estás loco, o te habla de lo que deberías hacer y critica tu decisión, o intenta impedírtelo, no olvides que sólo te está proyectando sus propios miedos desde sus propias limitaciones, así que sólo vive desde lo que hay dentro de ti. Acepta con compasión sus verdades como suyas, no como tuyas, y continua tu camino, porque, aunque la meta pueda ser la misma, tu camino es distinto del suyo.”

Arael Elämä Araham...

viernes, 12 de febrero de 2016

DIÁLOGOS - ANTES DE DORMIR


  • Y dime, amor mío, ¿qué es la realidad?
  • Mi vida, siempre con tus preguntas.
  • Sí, sé que es difícil de responder.
  • Tal vez, pero te voy a dar una respuesta. La realidad es lo que hay en el fondo de tu corazón, en el centro de tu alma, en esa energía que eres tú, tu verdadera identidad, nada de lo que ves y piensas existe, todo es parte de un sueño, de un juego, nada más.
  • ¿Y tú y yo?, ¿Tampoco existimos? ¿No somos reales?
  • Mi amada, sabes que somos energía, luz, amor, claro que existimos, pero no de la forma en la que creemos. Somos reales, pero no como pensamos.
  • Bueno, eso tendrás que explicármelo mejor.
  • Existen diferentes niveles de realidad, como una burbuja dentro de otra burbuja, aunque la única que es consciencia pura, la única que nos engloba a todos, es una esencia que nos une a todos y a todas las realidades. Imagina que esta realidad que vives es como cuando ves una película en el cine, lo que ocurre en ese micro-mundo se convierte para el espectador durante un breve instante en una realidad, porque se adentra sin darse cuenta, pierde su identidad y vive cada momento, cada acción, siente emociones, vibra con los personajes, sobre todo con el principal, y se siente identificado con él. El espectador sería el Ser, pero se olvida de sí mismo para poder experimentar esa realidad a la que llamamos falsa realidad.
  • Claro, esto es todo un teatro y somos personajes, pero algunos se dan cuenta y empiezan a recordar quiénes son.
  • Sí, algo así.
  • ¿Y mi ser puede estar en varias realidades ficticias a la vez?
  • Vamos a llamarlo mejor escenarios distintos. Sí, el ser es multidimensional, y eso significa que puede estar en una burbuja, dentro de otra burbuja, que está dentro de otra burbuja, y a la vez puede estar en una burbuja paralela y en otra paralela a ésta, y así hasta el infinito.
  • Entonces el Ser es inmensamente grande.

  • Sí, claro mi vida, el Ser somos todos, pero a la vez estamos experimentando ser individuos, y es eso lo que nos permite amarnos, relacionarnos, el Ser está relacionándose consigo mismo, y estar encarnado en este planeta es una oportunidad para descubrir aspectos muy interesantes.
  • ¿Te refieres a las emociones?
  • Sí, entre otras cosas. Experimentar la polaridad, el miedo y el amor, y el reencuentro de uno mismo, reconocerse a pesar de las capas y capas de telarañas que hay formadas por el entramado del ego humano, eso es una gran aventura, ¿no te parece?
  • Tal vez para el ser, pero para mí es doloroso desembarazarme de esta suciedad emocional que vengo arrastrando.
  • Eso es porque no has aprendido todavía a ser quien eres y el ego aún juega un papel importante en tu vida.
  • Pero el ego no puede morir, sólo se debe mitigar, ¿no?
  • Así es, el ego de alguna forma es una herramienta que se ha convertido en poseedora del individuo, ahora el individuo recupera su consciencia y el ego se debilita.
  • ¿Y qué pasará con él?
  • Que será lo que tenga que ser.
  • Esas respuestas tan ambiguas nunca me ayudan, lo sabes.
  • Sí, lo sé, pero me encanta cuando frunces el ceño y me miras con esa carita de enojo que tanto me gusta.
  • Ya, me lo imagino, y estoy acostumbrada a que te salgas por la tangente pero me gustaría saber más.
  • Mañana más, hoy es mejor que descanses.
  • No estoy cansada.
  • No me refiero a tu cuerpo físico, sino a tu mente, piensas demasiado, y los pensamientos no siempre son necesarios.
  • Pero el ser humano es un ser pensante.
  • Claro, es cierto, pero hay que dejar cabida sólo a lo que no ocupe demasiado. En un equipo informático puede haber muchos archivos residuales que hacen que su funcionamiento no sea el más adecuado, lo mismo pasa con nuestra mente. Es preciso que aprendamos cómo usar correctamente nuestra capacidad mental, sólo así la dejaremos de saturar.
  • ¿Y el inconsciente?
  • El inconsciente se irá deshilachando poco a poco, para dar paso a un nuevo inconsciente limpio de los despojos de una humanidad sufriente que quedaron almacenados en la memoria individual y colectiva. El inconsciente colectivo se está limpiando, depurando, gracias a las limpiezas de los inconscientes individuales y de almas que vinieron justamente con esa misión, la de limpiar y servir de canales de limpieza por los cuáles se está transmutando la energía antigua para dar paso a la nueva.
  • Sí, eso ya me lo explicaste, me parece muy interesante, pero como limpiadora estoy ya exhausta.
  • Por eso, amor mío, duerme, descansa, mañana hablaremos más.
  • Está bien, lo haré, pero continuaré preguntando, ya lo sabes.
  • Y yo responderé feliz de poder acompañarte en este viaje.

Arael Elämä Araham...

sábado, 6 de febrero de 2016

UNA MIRADA AL ALMA - APRENDIZ



En el olvido de lo más callado, fui aprendiz de lo divino, a través de tus manos, de tus gestos, de tus ojos, de lo que no se puede describir, de lo que no se puede comprender si no alcanzas el cielo volando en un estado en el que muchos enloquecen y no regresan para poder explicarlo.

Yo regresé, sí, mas deseaba no hacerlo, deseaba quedarme entre los versos de un lugar soñado, anhelado, para descubrir después que mi divinidad me estaba buscando y yo la lloraba, apesadumbrada entre los restos de un estilo de vida que se me escapaba.

Y en los secretos de un amor nunca expresado me sumergí para aprender más sobre los misterios de ser un ser humano, porque me faltaba experiencia, carecía de la capacidad de ser como los otros, y sin embargo, lo era, así debía ser, así me convencía mil veces para no perecer en las diferencias que mi mente hallaba en las gentes sombrías y las mezquinas, en las gentes egoístas y las que sólo trataban de sobrevivir en un enjambre de hipocresías disfrazadas de amor y de osadía.



Como aprendiz caí en el juego de la tortura, en el abismo de la falta de humildad, en la esperanza por una humanidad basada en un principio que no parecía que fuera ya real.

Amé con fuerza, con ímpetu a quien no lo merecía, ¿o sí? Tal vez no exista nadie que no merezca ser amado, mas mi alma comprendió que no debía amar de aquella forma, sino de otra, a quien no era fiel a su corazón y se vestía de fiera de hierro para alcanzar su destino.

Y me desterré en un encierro oscuro para no perderme más, para no ceder a los caprichos de mi ego, esos que me llevaban hacia una noche oscura para obligarme a creer que nada tenía sentido, que desilusionarme por los actos de los seres que amo  no es más que una mentira de mi mente, otro espejismo, un laberinto de pensamientos hirientes que me desviaban de la verdad de mi esencia.

Esperar de los demás el amor se convirtió en una quimera, un deseo que no podía aguardar una reacción elevada y digna de un ser divino.
Así que la solución era no poner expectativas en nada, ni en nadie, respirar en mi ahora, disfrutar del presente y navegar por mis mares en solitario, acompañada de mis ángeles, de mis sueños y de mis anhelos, para escribirlos en mi propio ser etéreo y trasladarlo a mi más amado universo.

Fui y soy una aprendiz que nada y bucea entre ideas que se deslizan en mi mente, tratando de no luchar más, de no ir contracorriente, de permitirme ser, sin más, dentro de lo sencillo, para que mi mente deje de complicar lo evidente.

Ya no se trata de ser merecedor de ser amado, ni de amar, se trata de existir en la esencia divina de lo que somos, para entender sin más que el amor es la naturaleza intrínseca a mi ser, y que sólo ello es y está, sin más...

Mi soledad será mi sustento, mi amor por mí será mi fortaleza, mi comprensión de lo que son los otros mi sabiduría, mi integración del todo, será la unidad que somos en realidad.

No existe nada más, tan sólo existo yo, tan sólo existes tú, un yo, un tú en millones de cuerpos, en millones de vidas materializadas, en el viento, en el agua, en la tierra y en el fuego, en todo lo que es, en el éter, en el universo...

Por tanto, la aprendiz saluda con respeto a la vida y la venera...

- Vida, en este preciso momento me entrego a ti, para ser vivida por ti, para ser amada por ti, para amarte y para vivirte, para dejar de querer entenderte, para permitirte ser en mí...

Y en este punto mi cuerpo se desintegra en la realidad de mi ser, para unirme a la única verdad que es...

No hay bien, no hay mal, hay acciones y reacciones, mentes inmaduras y mentes maduras, corazones bañados de nubes que ocultan su luz, y corazones puros que brillan sin tener que demostrar nada, almas de primer curso y almas que se graduan, energías que se anclaron a la materia hace eones y energías que vinieron de visita y que sólo desean regresar a su lugar de origen tras acabar su cometido, pero todas y cada una de las presencias son consciencia, parte de un gran ser que las sueña y las piensa, una unidad que en lo más alto es sólo esencia...

Y aquí, en esta tierra, sólo experimentan...y duele, sí, duele el dolor de otros, porque en la materia existe el miedo, existe la dualidad, existe el sufrimiento, emociones que nos despiertan sensaciones que antes de ser humana no entendía, y ahora sólo desearía mitigar tanto llanto, tanta incomprensión, mas no está en mi mano deshacer lo que se tejió para ser deshilachado desde dentro del hilo, desde cada ser humano...

No es una falacia que para que aparezca y se produzca el cambio, una transformación hermosa y dura se debe manifestar desde dentro de cada persona, de cada hombre, de cada mujer, siendo conscientes por fin de que cada uno cuenta, todos somos importantes, todos contamos, todos somos responsables...

Y el teatro que hemos creado debe ya desmantelarse, no importa el triunfo si detrás de él sólo hay un vacío que no se llena con la materia, con un amor falso que se basa tan sólo en lo que creen que vales superficialmente, de nada vale lo que haces si no lo haces con amor, entregando todo lo que eres en cada instante, viviendo el momento como el único y compartiéndote con todo para estar en la divinidad que expandes...

Yo sólo soy una aprendiz, una viajera errante, sólo siento y existo, y mis pensamientos no son importantes, ni mis palabras, mas soy y existo, eso es lo que me lleva a mostrarme, a desnudarme lentamente de lo que pesa y evita que me encuentre y me desarme de la amargura de la mendacidad que me atrapa y me envuelve en la misma obra teatral que a todos nos atañe, y a partir de hoy me permito desabrocharme de la falsedad de la existencia que ya no me satisface, esa que espera y que pierde la esperanza cuando lo hace...

Hoy me dejo vivir por la vida y cierro mis ojos para despertarme...



Arael Elämä..

sábado, 30 de enero de 2016

UNA MIRADA AL ALMA - SOLTANDO EL APEGO


Tanto dolor no podía ser real, sentir esa pena tan inmensa en su alma, era un sufrimiento que no parecía de este mundo.
No era la primera vez que había experimentado una ruptura y sin embargo, en esta ocasión en su corazón sentía que algo se rompía y que nunca volvería a ser como antes.

Recordaba la primera vez que vio a aquel hombre que la sorprendió mientras se dirigía a su trabajo. No le atraía nada, no le gustaba nada, pero le pareció muy divertida su manera de intentar seducirla. Ella estaba enamorada de su pareja y estaba totalmente segura de que acabaría casándose con él algún día, sin embargo, aquel hombre, había llamado su atención y no sabía por qué.

Se olvidó de aquel encuentro y continuó con su vida, aunque de vez en cuando se acordaba de sus palabras, de su sonrisa, de su ímpetu.

Pero el destino quiso que volvieran a encontrarse, y esta vez no pudo negarle un café en aquel bar donde solía ir a desayunar en su tiempo libre.
No era el prototipo de hombre que a ella le atraía, ni por su aspecto físico, no porque no fuera atractivo, sino porque era lo opuesto en sus gustos como mujer, ni en lo que él representaba como hombre. Sus mundos eran muy distintos, él se movía entre personas que ella jamás hubiera conocido y ella vivía una vida tranquila fuera del ámbito que él hubiera alcanzado nunca.

Durante aquel breve momento el tiempo se detuvo y todo lo que compartieron fue como si toda una vida completa pasara durante aquellos minutos. Las sensaciones de bienestar que ella sentía eran intensas, fuera de lo normal, era como estar en casa, como ser ella misma sin miedo, sin prejuicios, sin limitaciones.

Y al mirarle a los ojos comprendió que no podía ver a un hombre frente a ella, que estaba sintiendo algo más que eso, que no importaban ni su cuerpo, ni su profesión, ni lo que hubiera aprendido él en esta vida, ni siquiera sus experiencias vividas, porque ella no estaba observando eso, ella estaba viendo quien era él en realidad, su verdadera esencia a través de sus ojos.

Jamás había sentido algo así, era como estar frente a un universo que se abría ante ella y le mostraba la más anhelada felicidad, su verdadero hogar, todo dentro de aquel hombre que la miraba con la clara pretensión de seducirla.

Ella sabía que la amplia experiencia de él en el arte de la conquista podía significar caer desenfrenadamente en una endulzada trampa que después podía convertirse en un desengaño amargo, pero aquellos ojos no hablaban de nada de eso, transmitían amor, un amor que iba más allá de todo, y él quedaba totalmente desnudo, vulnerable, indefenso ante lo que ella estaba contemplando. Sus palabras revelaban estrategia, seguridad, deseo, atracción física, simpatía, pero sus ojos desprendían belleza, dulzura, evidenciando quién era en realidad aquella persona, más allá de su cautivadora presencia y de todo aquello que desplegaba con su afable elocuencia para fascinarla y enamorarla.
Y esos ojos de alma profunda inundaron todo su ser, sintiendo que el amor no era lo que ella creía, no era lo que le habían enseñado, no era nada comparado con lo que estaba viendo dentro de él y dentro de ella misma.

No tuvo lugar en aquel momento la idea de que estaba comprometida, ni el amor que sentía hacia su pareja, todo quedaba anulado ante él, ante su mirada, ante lo que ella estaba experimentando en todo su cuerpo.

A pesar de todo aquello y después de aquel encuentro, nunca creyó que volvería a verle.

Pero el universo parecía insistir en que ambos etuvieran juntos y las casualidades la volvieron a llevar cerca de él, hasta hacerla caer en sus brazos.

Y ahora, tras su decisión de marcharse a Irlanda, su dolor punzante le recordaba su meditada conclusión ante la actitud de él, después de plantearse si él había deseado realmente estar con ella alguna vez, sintiendo con avidez una gran desolación al pensar que tal vez no la amaba, que la había utilizado, que sólo era otra mujer más con la que había estado divirtiéndose.

Lo había intentado todo, le había explicado cuánto lo amaba, le había manifestado y demostrado su fortaleza y su coraje, su gran capacidad de lucha, su deseo incensante de permanecer junto a él sin importarle ningún tipo de problema que pudiera presentárseles, porque sólo era necesario el amor para desear estar juntos, pero él se mostraba distante, esquivo, y no le ofrecía una clara explicación sobre por qué se alejaba de ella, por qué estaba permitiendo que ella se marchara, por qué no había reaccionado y había ido a pedirle que no se fuera, que la amaba y que estaba dispuesto a todo por su amor.

Aquellas noches de pasión, aquellos encuentros furtivos, aquellas palabras que parecían nacidas en un paraíso creado sólo para ellos, aquellas caricias que enloquecían su alma, su piel, su sed delirante por sentirle y abrazarle, aquellas entregas en las que sentía que atravesaba lo físico y lograba hacer el amor con todo su ser, unida a él más allá de sus cuerpos entrelazados y alcanzando su universo completo, envueltos en algo que no comprendía, algo que parecia extraído de la misma divinidad sagrada, algo que la arrastraba a desear una fusión completa con él y no separarse jamás, aquellas miradas en las que el tiempo se desvanecía y sólo quedaban ellos dos, sin complejos, sin reservas, sin que nada de sus vidas importara, todo aquello había sido sólo una vaga y estúpida interpretación fantasiosa de su mente, y no lo que su corazón le transmitía, no aquel amor que era más grande que ella misma, no aquella luz que ella veía cuando le miraba, no aquellos besos que él le regalaba desde lo más profundo de su océano y que en un sólo segundo le contaban todo lo que él era sin temor, permitiendo que ella entrara en sus secretos, en su mundo oculto, en todo lo que él era en sí mismo.

¿Tan equivocada había estado? En realidad su alma le decía que él sí la amaba, pero debía dejarlo ir, debía dejarle libre, por amor, porque le amaba tanto como para comprender que si él necesitaba estar solo y vivir otras experiencias ella sólo podría desear que fuera feliz y continuar con su vida en Irlanda.

La renuncia era la muestra de amor más grande que estaba manifestándole, aunque, tristemente, estaba convencida de que él ni siquiera se habría dado cuenta de ello, de que no había sabido verla de verdad, de que nunca se dio cuenta de lo que tenía delante, de que no supo reconocer a su alma gemela.

Tal vez en esta vida no podría estar junto a él, pero había aprendido a amar incondicionalmente, había aprendido lo que era el verdadero amor, el verdadero placer de amar con los cuerpos y con las almas, y ese regalo divino por el que estaba agradecida no lo olvidaría jamás.

Y es que comprender que su alma gemela no estaba preparada para afrontar un amor tan inmenso, un amor que no sabía gestionar desde su mente racional por su intensidad, fue un largo proceso de aceptación que la llevó a decidir continuar con su vida, intentando rehacerla sola, con la enorme gratitud en su corazón por haber podido conocerle y haberle sentido tan íntimamente, aunque fuera sólo por un corto período de tiempo.

Jamás le olvidaría, eso lo sabía, pero se llevaría su recuerdo como algo imoborrable e iniciaría un nuevo ciclo de vida deseando no dejar de creer nunca en lo que su corazón le decía, que él era el único y gran amor de su vida, su alma gemela, y que nada de lo vivido había sido una imaginación, aunque nunca más pudiera volver a sentirle.

Tal vez el ser humano no estuviera hecho para vivir un amor tan grande y prefiriese la rutina, la comodidad, lo sencillo.

¿Y qué hay de sencillo en tener una relación en la que siempre estás discutiendo? ¿Cómo puede el amor verdadero manifestarse en una relación de idas y venidas donde todo se resuelve en la cama? ¿Cómo podemos preferir el sufrimiento o la comodidad de una relación tormentosa y pasional o de una relación muerta, antes de la profundidad de un deseo que nace del corazón y no de la energía sexual, o la calma y la felicidad interior que se siente ante tu verdadera alma gemela?

Ella no tenía respuestas, no tras conocer el amor, lo que realmente es el amor, porque ahora sabía que ya nada sería como antes, ya no habría ningún hombre en su vida que la hiciera sentir dependiente, o inferior, ningún hombre con el que todo fuera muy bien en la intimidad pero muy mal en otros aspectos de la relación, ningún hombre que la halagara pero que no la respetara, ya no sería más una mendiga de amor, pidiendo ser amada a su pareja, porque el amor se siente venir del otro, se siente fluir entre ambos, sin mediar palabra y se manifiesta por sí solo como una luz que atraviesa todos los obstáculos.



Ahora sabía también que el amor no es atravesar barreras para lograr estar al lado del ser amado, sino que es permitir que emerja, que sea, que se entregue y entregarte a él sin medida, sin miedo, porque las únicas barreras que existen ante el verdadero amor son las que nosotros mismos nos imponemos.

Ella ya había aprendido que a veces los espejismos que se nos presentan en el camino como si fueran de veras ese amor anhelado, no son más que situaciones para aprender y crecer, pero también sabía de su capacidad de amar, porque había quedado al descubierto al conocer a su alma gemela, y que podía llegar a amar sinceramente, sin limitaciones, sin condiciones, a otras personas, aunque no fuera lo mismo que sentir la conexión con lo más sagrado de su alma.

En Irlanda todo iría bien, conocería a otra persona, se enamoraría, y volvería a experimentar el amor humano, lejos del amor de su ser hacia su complemento divino, pero desde otra sabiduría, desde la consciencia.

Amar es algo que hace el alma, enamorarse es lo que hace la mente, pero ser consciente del punto de partida de su amor la ayudaría a experimentarse a sí misma en cada relación desde otra perspectiva más auténtica.

Su verdad era esa, su alma gemela había rechazado la conexión, la oportunidad de una unión más allá de lo mental, más allá de lo carnal, y tendría que vivir con ello, asimilarlo y proseguir su camino, y, tal vez, tras unos años, si la providencia lo quisiera, o su ser así lo hubiera pactado, volverlo a reencontrar en otras circunstancias más favorables para reiniciar su relación, pues su amor estaría allí, entre ellos, como un lazo inquebrantable, para siempre...

Si dios quiere...”

El avión estaba a punto de despegar y ella seguía escribiendo en su mente todo lo que le hubiera gustado decirle.

Te amo, pero te comprendo, te amo pero dejo que te alejes de mí, porque te siento y sé lo que estás viviendo, porque estoy en ti y noto tu dolor, tu confusión y tus tormentos, y hoy, hoy me marcho, porque sé que no hay nada que hacer, no si no aceptas lo que sientes por mí, no si no te sabes escuchar, no si tu alma habla y tu mente la manda callar. Te amo pero no es suficiente si tú no adquieres el compromiso necesario contigo mismo, si no te permites amar de verdad, si no te separas de tus ideales, de tus pensamientos, de tus miedos ocultos que no sabes admitirte. Te amo pero no te necesito, por eso suelto, me desengancho de esta ansiedad que no me permite respirar cuando me doy cuenta de que te he encontrado y no has podido soportarlo, te has distraído de lo que significa nuestro amor, y te has encerrado en tu mente, aprisionando a tu corazón. Te amo pero debo cuidar de mí misma y por eso me voy. Te amo pero todo lo que te he dicho en esta carta es justamente lo que también debo aprender yo misma. Si tú no estás preparado para amarme libremente, tal vez sea porque yo tampoco lo estoy, tal vez este amor nos queda grande todavía y nos ha tocado continuar creciendo...”

Arael Elämä Araham.