SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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domingo, 21 de febrero de 2016

CARTA PARA TI, CARTA PARA MÍ



Querido Ser que habitas en mí, que lates en mi corazón cada día, quiero que sepas que esto no es nada, sólo son símbolos que poco significan comparándolos con la Verdad que hay en mi Alma, la que se escapa a la comprensión limitada de mi pequeña mente humana, sin embargo es todo lo que tengo por ahora para poderte demostrar un poco lo que hay en mí, para darme a conocer más allá de mi profundidad.

Hoy no tengo muchas preguntas, sólo un impulso irrefrenable de dejar ir lo que me hierve en cada pensamiento que me aniquila con el veneno emocional que destila para mí, una mortal pócima que genero yo misma con los ingredientes de mis memorias, de mi pasado, del ayer de otros que perdura aún en lugares ocultos de mi psique, un hechizo de liberación que se cierne sobre mí y que hace que me convierta en un canal por el cual se están expulsando aquellas partes de mí que ya quedaron obsoletas, en una transformación que no es más que una vuelta al origen, a la pureza.

Por eso sé que si permito que mis miedos y mis tristezas se desvelen en mi presencia, podré mirarlos frente a frente, comprenderlos, aceptarlos y decirles adiós porque ya habrán acacado de realizar su trabajo.

He estado pensando,y por tanto confundiéndome, sin embargo, aunque parezca extraño, cuando pienso puedo deshilachar lo que no comprendo y trascenderlo, y aun sonando paradójico, la mente se transforma así en una práctica herramienta que me permite hablarte con total honestidad.

En realidad no necesito palabras, no son suficiente para expresar lo que hay dentro de mí, podría simplemente mirarte y concederme el deseo de emanar lo que soy, diluirlo en ti para que así me sientas en todo lo que eres, sin embargo, las palabras nacen porque mi humanidad me exige poderte manifestar en el exterior lo que hay en el interior de una forma algo más tangible, en un anhelo de comunicarlo, compartirlo.

Así es como todo empezó, así es como las relaciones se crearon, en un intento de expresar nuestro mundo interior y mostrarlo a los demás, para así hacerles partícipes...

No eres quizás más especial que el resto, tan sólo lo eres para mí, porque desde mi visión interna tú te has convertido en una fantasía que desearía que fuera realidad.

No hay forma de saber si lo que veo es cierto, o si lo que no veo es incierto, sólo puedo hablar de mí, en todo lo que digo, siempre hablo de mí, nunca hablo del otro, porque no existe el otro tal y como lo percibimos.

Sólo sé y siento que te hallé en mí, y que ahora me falta creer que no sólo vives ahí, en mi alma, aunque sé que he creado la necesidad imperiosa de verte con mis ojos humanos, así como puedo ver a cualquier otra persona.

La gente habla del alma gemela como si fuera una pareja ideal, pero en su gran mayoría no creo que se den cuenta de su verdadero significado, porque sólo ven desde afuera hacia adentro, en lugar de verlo al revés.

No considero que yo tenga todas las respuestas, sin embargo, algunas las he logrado descifrar, porque estaban en lo más profundo de mí, esperando a ser recordadas y comprendidas, y eso es lo que no solemos ver, que todo está en uno mismo.

Tú elevaste tu vuelo en mí, y destruiste todos los castillos y todas las cadenas que me estaban aprisionando dentro de mis mentiras, de los engaños de ese mundo inventado e incrustado en una malla de inconsciencia invisible que cubría mi mente.

Al principio me pasaba como a todos, creía que eras otra persona, alguien que tenía que encontrar, alguien que tenía que buscar, alguien en quien estaba depositando toda la responsabilidad de mi felicidad y de mi bienestar, pero tú me enseñaste que el poder estaba en mí, que era yo mi propia diosa, la única que podría alcanzar sus sueños, la única que realmente podía conseguir que todo aquello en lo que yo creyera se hiciera material, y ya no digo realidad, sino que hablo de que lo que está en mi mente y en mi corazón, lo que existe en mí, en mi alma, puedo proyectarlo hacia el exterior, así como lo estuve haciendo sin darme cuenta durante años, proyectando sólo la basura que había en mi inconsciente.
Todo ese potencial que tenemos desperdiciado creando sin darnos cuenta sólo lo que nos hace infelices y tratando de luchar contra lo externo, pensando que ahí radica el problema, cuando en verdad todo está en nosotros.

Tú fuiste la puerta de salida de mis ilusiones, de mis espejismos, y la puerta de entrada al amor. Ya no quiero llamarlo verdadero amor, porque no creo que haya un falso amor, sino que hay un amor que parte de una base egoica, es decir, que crea nuestro inconsciente para saciar carencias, y otro que parte de una base del Ser, que simplemente es, porque el Ser es amor.

Tú apareciste ante mí y te desprendiste desde lo más profundo de mi alma, como un hombre, como un compañero de camino, de vida, que estaba ligado a mi corazón por un cordón brillante que se estiraba y estiraba, y yo te seguía, te visitaba, y en ocasiones comprobaba que respirabas, al igual que yo, en un mundo ilusorio, ajeno a mi existencia humana.

Luego me sentí en tus latidos, y comencé a guardar la esperanza de que, una vez comprendido que eras yo misma en otra persona, tal vez lograría alcanzarte en tu vida mundana y que reconocieras a mi alma en ti, a tu alma en mí.

Cuando reconoces en tu corazón a tu alma gemela ya no puedes dejar de amarla, porque ya la amabas antes de que se manifestara en esa persona, así que no se trata de un amor de este mundo, de nuestro antiguo paradigma en lo que se refiere a las relaciones, sino que te hallas frente a una nueva forma de sentir el amor, de darlo, de relacionarte.

Y todo lo demás deja de tener sentido, la vida se manifiesta ante ti como un regalo que vibra fuertemente en ti, en contrapartida de lo que el ego interpreta como una mala pasada, una trampa en la que el amor es tan poderoso que quedas convertida en él, y el ego se apura en resistirse, en sabotearlo, en pedir manifestaciones de dicho amor por parte de la otra persona, en lograr controlarlo todo, sacándote de tu presencia para hacerte caer en un abismo de inseguridades, de luchas contra uno mismo, de obstáculos que te impiden creer en ti mismo.

Entonces la noche llega y te desmayas en incertidumbres, hasta que alguien se te aparece y te regala una figura tallada en madera, una lechuza blanca para que puedas colgarla de tu cuello.

  • Mira a través de la oscuridad, adapta tus ojos a ella, como la lechuza, y verás la luz aunque parezca que no esté. Confía en ti, en tu habilidad de ver más allá y encontrarás la salida.
Y sí, mi querido ser que habitas en mí, tu mensaje llegó, como todos los demás, desde dentro de mí, como siempre, y así como tú me indicaste, la luz está frente a mí, esperando a que la atraviese para pasar a la siguiente fase.



Ahora sí entiendo de verdad la gran responsabilidad que cada uno tiene consigo mismo, que no debemos dejar de ver que todo lo que nos rodea puede transformarse en la medida en que cambiemos nuestra forma de ver la vida, el mundo.

Sé lo que me harías ahora mismo al leer todo esto, me mirarías con ternura a los ojos, acariciarías mi mejilla con el dorso de tu mano y con esa sonrisa que siempre me muestras y que ilumina tu rostro, me dirías:

  • Todo está en ti, atrévete a creer en ti, a confiar, y salta al vacío, sin miedo, porque lo que te espera es lo mejor que te podría suceder. Yo siempre estaré ahí, contigo, en todo momento, porque vivo en ti, porque vives en mí, porque somos uno.

Así que cuando mi ego tiene miedo del abismo en el que se haya, mi corazón sólo puede ver que ha llegado el momento de saltar por fin hacia un nuevo principio, una nueva vida que me espera y que he ido creando yo misma a lo largo de estos años, tratando de desnudarme de lo denso, dejando mi equipaje, para, sencillamente, alcanzarme a mí misma, recordar quién soy y volar en libertad.

El viejo paradigma se derrumba en mí y eso es doloroso, porque asusta, te arranca de tu zona de confort, pero tú me enseñaste que lo que me da miedo afrontar es justamente lo que me muestra el camino a seguir, porque el temor sólo es la resistencia de mi ego, a veces incluso manifestada a través de las dificultades que se presentan en la vida, y que no tengo que paralizarme o derrumbarme por ello, sino demostrarme que sí puedo, que sí soy capaz, que sí tengo la fuerza necearia, que sí Soy...

Nada ni nadie tiene el poder de negarnos nada, sólo nosotros tenemos el poder de negárnoslo, de prohibirnoslo. El juicio de otros sólo duele si nos juzgamos a nosotros mismos, pero no debemos olvidar que cualquier limitación que otros ven en ti y que intentan que comprendas, sólo es la que proyectan desde sus propias limitaciones.

Por lo tanto, recordaré lo que una vez me dijiste, “si cuando vas a saltar al vacío alguien llega y te dice que estás loco, o te habla de lo que deberías hacer y critica tu decisión, o intenta impedírtelo, no olvides que sólo te está proyectando sus propios miedos desde sus propias limitaciones, así que sólo vive desde lo que hay dentro de ti. Acepta con compasión sus verdades como suyas, no como tuyas, y continua tu camino, porque, aunque la meta pueda ser la misma, tu camino es distinto del suyo.”

Arael Elämä Araham...

sábado, 30 de enero de 2016

UNA MIRADA AL ALMA - SOLTANDO EL APEGO


Tanto dolor no podía ser real, sentir esa pena tan inmensa en su alma, era un sufrimiento que no parecía de este mundo.
No era la primera vez que había experimentado una ruptura y sin embargo, en esta ocasión en su corazón sentía que algo se rompía y que nunca volvería a ser como antes.

Recordaba la primera vez que vio a aquel hombre que la sorprendió mientras se dirigía a su trabajo. No le atraía nada, no le gustaba nada, pero le pareció muy divertida su manera de intentar seducirla. Ella estaba enamorada de su pareja y estaba totalmente segura de que acabaría casándose con él algún día, sin embargo, aquel hombre, había llamado su atención y no sabía por qué.

Se olvidó de aquel encuentro y continuó con su vida, aunque de vez en cuando se acordaba de sus palabras, de su sonrisa, de su ímpetu.

Pero el destino quiso que volvieran a encontrarse, y esta vez no pudo negarle un café en aquel bar donde solía ir a desayunar en su tiempo libre.
No era el prototipo de hombre que a ella le atraía, ni por su aspecto físico, no porque no fuera atractivo, sino porque era lo opuesto en sus gustos como mujer, ni en lo que él representaba como hombre. Sus mundos eran muy distintos, él se movía entre personas que ella jamás hubiera conocido y ella vivía una vida tranquila fuera del ámbito que él hubiera alcanzado nunca.

Durante aquel breve momento el tiempo se detuvo y todo lo que compartieron fue como si toda una vida completa pasara durante aquellos minutos. Las sensaciones de bienestar que ella sentía eran intensas, fuera de lo normal, era como estar en casa, como ser ella misma sin miedo, sin prejuicios, sin limitaciones.

Y al mirarle a los ojos comprendió que no podía ver a un hombre frente a ella, que estaba sintiendo algo más que eso, que no importaban ni su cuerpo, ni su profesión, ni lo que hubiera aprendido él en esta vida, ni siquiera sus experiencias vividas, porque ella no estaba observando eso, ella estaba viendo quien era él en realidad, su verdadera esencia a través de sus ojos.

Jamás había sentido algo así, era como estar frente a un universo que se abría ante ella y le mostraba la más anhelada felicidad, su verdadero hogar, todo dentro de aquel hombre que la miraba con la clara pretensión de seducirla.

Ella sabía que la amplia experiencia de él en el arte de la conquista podía significar caer desenfrenadamente en una endulzada trampa que después podía convertirse en un desengaño amargo, pero aquellos ojos no hablaban de nada de eso, transmitían amor, un amor que iba más allá de todo, y él quedaba totalmente desnudo, vulnerable, indefenso ante lo que ella estaba contemplando. Sus palabras revelaban estrategia, seguridad, deseo, atracción física, simpatía, pero sus ojos desprendían belleza, dulzura, evidenciando quién era en realidad aquella persona, más allá de su cautivadora presencia y de todo aquello que desplegaba con su afable elocuencia para fascinarla y enamorarla.
Y esos ojos de alma profunda inundaron todo su ser, sintiendo que el amor no era lo que ella creía, no era lo que le habían enseñado, no era nada comparado con lo que estaba viendo dentro de él y dentro de ella misma.

No tuvo lugar en aquel momento la idea de que estaba comprometida, ni el amor que sentía hacia su pareja, todo quedaba anulado ante él, ante su mirada, ante lo que ella estaba experimentando en todo su cuerpo.

A pesar de todo aquello y después de aquel encuentro, nunca creyó que volvería a verle.

Pero el universo parecía insistir en que ambos etuvieran juntos y las casualidades la volvieron a llevar cerca de él, hasta hacerla caer en sus brazos.

Y ahora, tras su decisión de marcharse a Irlanda, su dolor punzante le recordaba su meditada conclusión ante la actitud de él, después de plantearse si él había deseado realmente estar con ella alguna vez, sintiendo con avidez una gran desolación al pensar que tal vez no la amaba, que la había utilizado, que sólo era otra mujer más con la que había estado divirtiéndose.

Lo había intentado todo, le había explicado cuánto lo amaba, le había manifestado y demostrado su fortaleza y su coraje, su gran capacidad de lucha, su deseo incensante de permanecer junto a él sin importarle ningún tipo de problema que pudiera presentárseles, porque sólo era necesario el amor para desear estar juntos, pero él se mostraba distante, esquivo, y no le ofrecía una clara explicación sobre por qué se alejaba de ella, por qué estaba permitiendo que ella se marchara, por qué no había reaccionado y había ido a pedirle que no se fuera, que la amaba y que estaba dispuesto a todo por su amor.

Aquellas noches de pasión, aquellos encuentros furtivos, aquellas palabras que parecían nacidas en un paraíso creado sólo para ellos, aquellas caricias que enloquecían su alma, su piel, su sed delirante por sentirle y abrazarle, aquellas entregas en las que sentía que atravesaba lo físico y lograba hacer el amor con todo su ser, unida a él más allá de sus cuerpos entrelazados y alcanzando su universo completo, envueltos en algo que no comprendía, algo que parecia extraído de la misma divinidad sagrada, algo que la arrastraba a desear una fusión completa con él y no separarse jamás, aquellas miradas en las que el tiempo se desvanecía y sólo quedaban ellos dos, sin complejos, sin reservas, sin que nada de sus vidas importara, todo aquello había sido sólo una vaga y estúpida interpretación fantasiosa de su mente, y no lo que su corazón le transmitía, no aquel amor que era más grande que ella misma, no aquella luz que ella veía cuando le miraba, no aquellos besos que él le regalaba desde lo más profundo de su océano y que en un sólo segundo le contaban todo lo que él era sin temor, permitiendo que ella entrara en sus secretos, en su mundo oculto, en todo lo que él era en sí mismo.

¿Tan equivocada había estado? En realidad su alma le decía que él sí la amaba, pero debía dejarlo ir, debía dejarle libre, por amor, porque le amaba tanto como para comprender que si él necesitaba estar solo y vivir otras experiencias ella sólo podría desear que fuera feliz y continuar con su vida en Irlanda.

La renuncia era la muestra de amor más grande que estaba manifestándole, aunque, tristemente, estaba convencida de que él ni siquiera se habría dado cuenta de ello, de que no había sabido verla de verdad, de que nunca se dio cuenta de lo que tenía delante, de que no supo reconocer a su alma gemela.

Tal vez en esta vida no podría estar junto a él, pero había aprendido a amar incondicionalmente, había aprendido lo que era el verdadero amor, el verdadero placer de amar con los cuerpos y con las almas, y ese regalo divino por el que estaba agradecida no lo olvidaría jamás.

Y es que comprender que su alma gemela no estaba preparada para afrontar un amor tan inmenso, un amor que no sabía gestionar desde su mente racional por su intensidad, fue un largo proceso de aceptación que la llevó a decidir continuar con su vida, intentando rehacerla sola, con la enorme gratitud en su corazón por haber podido conocerle y haberle sentido tan íntimamente, aunque fuera sólo por un corto período de tiempo.

Jamás le olvidaría, eso lo sabía, pero se llevaría su recuerdo como algo imoborrable e iniciaría un nuevo ciclo de vida deseando no dejar de creer nunca en lo que su corazón le decía, que él era el único y gran amor de su vida, su alma gemela, y que nada de lo vivido había sido una imaginación, aunque nunca más pudiera volver a sentirle.

Tal vez el ser humano no estuviera hecho para vivir un amor tan grande y prefiriese la rutina, la comodidad, lo sencillo.

¿Y qué hay de sencillo en tener una relación en la que siempre estás discutiendo? ¿Cómo puede el amor verdadero manifestarse en una relación de idas y venidas donde todo se resuelve en la cama? ¿Cómo podemos preferir el sufrimiento o la comodidad de una relación tormentosa y pasional o de una relación muerta, antes de la profundidad de un deseo que nace del corazón y no de la energía sexual, o la calma y la felicidad interior que se siente ante tu verdadera alma gemela?

Ella no tenía respuestas, no tras conocer el amor, lo que realmente es el amor, porque ahora sabía que ya nada sería como antes, ya no habría ningún hombre en su vida que la hiciera sentir dependiente, o inferior, ningún hombre con el que todo fuera muy bien en la intimidad pero muy mal en otros aspectos de la relación, ningún hombre que la halagara pero que no la respetara, ya no sería más una mendiga de amor, pidiendo ser amada a su pareja, porque el amor se siente venir del otro, se siente fluir entre ambos, sin mediar palabra y se manifiesta por sí solo como una luz que atraviesa todos los obstáculos.



Ahora sabía también que el amor no es atravesar barreras para lograr estar al lado del ser amado, sino que es permitir que emerja, que sea, que se entregue y entregarte a él sin medida, sin miedo, porque las únicas barreras que existen ante el verdadero amor son las que nosotros mismos nos imponemos.

Ella ya había aprendido que a veces los espejismos que se nos presentan en el camino como si fueran de veras ese amor anhelado, no son más que situaciones para aprender y crecer, pero también sabía de su capacidad de amar, porque había quedado al descubierto al conocer a su alma gemela, y que podía llegar a amar sinceramente, sin limitaciones, sin condiciones, a otras personas, aunque no fuera lo mismo que sentir la conexión con lo más sagrado de su alma.

En Irlanda todo iría bien, conocería a otra persona, se enamoraría, y volvería a experimentar el amor humano, lejos del amor de su ser hacia su complemento divino, pero desde otra sabiduría, desde la consciencia.

Amar es algo que hace el alma, enamorarse es lo que hace la mente, pero ser consciente del punto de partida de su amor la ayudaría a experimentarse a sí misma en cada relación desde otra perspectiva más auténtica.

Su verdad era esa, su alma gemela había rechazado la conexión, la oportunidad de una unión más allá de lo mental, más allá de lo carnal, y tendría que vivir con ello, asimilarlo y proseguir su camino, y, tal vez, tras unos años, si la providencia lo quisiera, o su ser así lo hubiera pactado, volverlo a reencontrar en otras circunstancias más favorables para reiniciar su relación, pues su amor estaría allí, entre ellos, como un lazo inquebrantable, para siempre...

Si dios quiere...”

El avión estaba a punto de despegar y ella seguía escribiendo en su mente todo lo que le hubiera gustado decirle.

Te amo, pero te comprendo, te amo pero dejo que te alejes de mí, porque te siento y sé lo que estás viviendo, porque estoy en ti y noto tu dolor, tu confusión y tus tormentos, y hoy, hoy me marcho, porque sé que no hay nada que hacer, no si no aceptas lo que sientes por mí, no si no te sabes escuchar, no si tu alma habla y tu mente la manda callar. Te amo pero no es suficiente si tú no adquieres el compromiso necesario contigo mismo, si no te permites amar de verdad, si no te separas de tus ideales, de tus pensamientos, de tus miedos ocultos que no sabes admitirte. Te amo pero no te necesito, por eso suelto, me desengancho de esta ansiedad que no me permite respirar cuando me doy cuenta de que te he encontrado y no has podido soportarlo, te has distraído de lo que significa nuestro amor, y te has encerrado en tu mente, aprisionando a tu corazón. Te amo pero debo cuidar de mí misma y por eso me voy. Te amo pero todo lo que te he dicho en esta carta es justamente lo que también debo aprender yo misma. Si tú no estás preparado para amarme libremente, tal vez sea porque yo tampoco lo estoy, tal vez este amor nos queda grande todavía y nos ha tocado continuar creciendo...”

Arael Elämä Araham.

martes, 29 de diciembre de 2015

HISTORIAS DE UN ALMA EXTRANJERA (parte 2)


CAPÍTULO 2 - EL VIAJE
 
No solía ser fácil vivir en la Tierra y conocer todo lo que me enseñaba Él, pues la discordancia entre los mundos sutiles y la vida en la sociedad humana a la cual pertencía lo hacía bastante complicado. A menudo había sentido mucho miedo de que mis seres queridos creyeran que me había transtornado, y poco a poco fui guardando más secretos, misterios que iba descubriendo y que nadie más podía comprender, por el momento. Él me había dicho que pronto conocería a otras personas como yo, gente que también podía Ver, y que nos iríamos reuniendo, pero se me hacía eterna la espera. Aquella noche salimos de viaje, quería saber más, comprender mejor. Cada viaje que realizábamos era diferente y al mismo tiempo muy similar. Esta vez fue algo parecido a lo que se suele llamar "viaje astral".

Abrí los ojos y por fin pude ver...

- ¿Qué es eso? - pregunté.

- Un Universo. 

- ¿Y qué hago yo aquí?

- Eres parte de él, y todo de él. Estás en cada planeta, en cada estrella, en cada sistema solar, estás en todas partes, siéntelo, siéntelo en ti.

Y respiré para sentir, para dejar atrás mi diminuta conciencia y expandirme en todo lo que percibía.

- Pero también me siento yo, me siento única, ¿cómo puede ser eso?

- Porque estás siendo el todo y la parte a la vez.

- Me gusta sentirme en todo, pero también me gusta ser una partícula, un fractal de ese todo.

- La idea es que puedas experimentarte en todas las facetas posibles de la existencia.

- Me gusta, pero creo que no soy capaz de alcanzar todo lo que hay, es decir, no puedo saber hasta dónde llega mi conciencia.

- Eso es porque es infinita y tratas de tocarla desde tu fractalidad, y eso no es sencillo, pero puedes hacerlo, dejándote llevar, diluyéndote del todo, sin miedo, porque luego podrás regresar a la experiencia humana.

- ¿Y puedo regresar a otra experiencia que no sea humana? ¿Existen otros seres que se parezcan a los humanos pero con una conciencia de sí mismos más amplia?

- Claro, pero todavía no has acabado tu experiencia humana. Un día de estos te llevaré hasta otra presencia de ti misma, en otra realidad, en otro planeta, viviendo como un ser con más conciencia de su existencia.

- Así que soy muchas veces, como humana y como otra esencia distinta parecida a la humana, ¿verdad?

- Sí, así es, y mucho más.

- Dime, ¿para qué necesito ser humana si mi conciencia puede estar en otro lugar donde se reconoce más a sí misma?

- Mi pequeña, en este caso todo es distinto, el planeta Tierra es un poco diferente a otros planetas. Está transformándose, todo está en continuo movimiento y expansión, en términos humanos podríamos hablar de evolución, y la Tierra está transmutando, y con ella las especies que la habitan, la acompañan. Ha llegado el momento, dentro del proceso evolutivo de la Tierra y de todo su sistema solar, en el que algo está sucediendo, algo que implica ciertos cambios en los seres humanos.

- ¿Y crees que la humanidad está preparada para algo así?

- No importa lo que yo crea, pequeña, yo sólo estoy aquí contigo para ayudarte a comprender y para guiarte, no para creer. La humanidad hará lo que tiene que hacer, sea cual sea el resultado final.

- Si no importa el resultado final, ¿qué sentido tiene seguir allí?

- A veces, mi querida amada, es necesario estar dentro del desorden para poder aportar un poco de paz, porque desde afuera poco podemos hacer. La conciencia es un todo que aboga por la vida en cualquiera de su formas, y perder a la humanidad después de todo lo que ha aportado como experiencia significaría comenzar de nuevo. 


- Ya, pero no creo que eso sea un problema para la conciencia, el tiempo no es para ella lo que es para la humanidad. Empezar de nuevo tampoco creo que le resulte un fracaso.

- Tienes razón, sin embargo, siempre es mejor continuar un proceso que tener que desestimarlo y reiniciarlo desde cero, y cuando digo que es mejor, me refiero a que el amor que mueve a la conciencia, la integración de todas las formas de vida creadas para la experiencia, sustenta la continuación de la expansión, y si la humanidad se destruyera, sería como si un rayo del sol se apagara y dejara de emanarse y expandirse, aunque fuera temporalmente. El amor de la conciencia implica lo que vosotros conocéis como tolerancia y respeto, pero también protección.

- Creo que te comprendo más o menos, pero también sé que me cuentas todo esto con palabras humanas, las cuales quedan muy pobres al aldo de todo lo que siento en mi corazón, todo lo que me transmites desde el tuyo.

- Pequeña mía, ya sabes que no hay lenguajes verbales que puedan abarcar en el mundo humano captado desde tu mente todo aquello que la conciencia es, así que sólo sabes un punto de la verdad, un punto en una línea infinita de posibilidades, de realidades, de dimensiones, de conciencias existenciales hijas de la gran conciencia total.

- Tengo sueño.

- Duerme, duerme y descansa, todavía queda un largo viaje, te llevaré de vuelta.

Arael E. Araham...
Historias de un Alma extrangera

lunes, 14 de septiembre de 2015

UNA MIRADA AL ALMA - LA MELODIA DEL SER

LA MELODÍA DEL SER

Del mismo cielo se deslizan suaves gotas cristalinas, envueltas en un halo dorado que se mezcla con mi energía al entrar en mi cuerpo, invadiendo cada célula, cada lugar que compone este pequeño y frágil instrumento que el Ser escogió para comunicarse, para expandirse, para hacer que sus notas se escucharan en su canción resonante.

Al principio, mi mente, esa pequeña inconsciente que se comporta casi siempre de forma inconherente y respondona, comenzó a resistirse a la llegada de algo tan magestuoso, porque tenía Miedo...

Y entonces el dolor se hizo con el poder y conquistó todo el territorio, abarcando cada cuerpo que compone esta plantilla con forma humana que parece que sea yo, pero que es pura apariencia. Si me vieras desde el Ser, sabrías que no tengo este rostro, no soy así, soy mucho más que esto que crees estar viendo, y no soy tampoco tu opinón sobre mí, sea cual sea, y no soy tampoco el reflejo que tu mente quiere ver, pero he venido con esta forma holográfica manifestada como aparente materia, para que podamos comunicarnos de otras maneras, relacionarnos, mirarnos, y sobre todo, he venido así para conseguir algo que parecía muy fácil antes de intentarlo, ser lo que soy, mi verdadero yo, a pesar de llevar este traje, a pesar de experimentar en un mundo que no entiendo y donde nada es lo que parece.

Sufriendo los hechos se perfilan de un modo tan distinto. Todo cambia de tonalidad, los días lluviosos resultan fríos, tristes, y un motivo más de llanto y de desesperación. Los problemas se convierten en montañas, en navajas afiladas que te hieren, hundiéndose en tu carne, pero no es ahí donde te duele, sino en el alma, en lo más profundo que puedes sentir, describiéndose como un abismo en el cual caes y caes sin que un ápice de luz te sostenga.

Cierras los ojos y te observas, corroborando cada detalle que te disuelve en la desdicha y te empuja al fatalismo, pero es la mente quien juega y quien gana, o quien pierde, porque se enfrenta sólo sí misma, en el juego de la luz y la oscuridad que ella misma inventa.

Es ahí cuando de pronto una fuerza suprema se despierta con la fortaleza de un dragón invencible y arrasa de un fogonazo todo lo que el ego estaba tejiendo en su afán de estar por encima de lo que estaba sucediendo realmente. Se termina la mentira de la dualidad porque sólo existía en el mundo del ego.

Y las gotas de luz que penetran en mi piel y se expanden, continuan realizando su función en mí, guiándose por todo mi sistema energético y orgánico como si supieran desde siempre hacia dónde deben ir, dónde deben colocarse, cómo deben ir fluyendo por mi Ser.
Me doy cuenta entonces de que el ego se ha quedado exahusto, dormido en su pelea por temer lo que estaba ocurriendo.



Tanta lucha, tanto miedo, tanto desasosiego por algo que en realidad, no es realidad, por algo que es sólo parte de un paradigma obsoleto que se resiste a caer con todas sus fuerzas.

Pero el ego sólo conoce esa verdad, se forjó con cada mentira llamada verdad, con cada invento llamado realidad, con cada espejismo que fue aprendiendo, y se creó así su propio mundo para gobernarlo. 
¿Cómo no comprender su temor al verse amenazado por una entidad tan inmensa, vestida de algo que rechaza a causa de su temible magnificencia?.

Ya en reposo, siento las aguas cristalinas rebosando dentro de mí, las oigo cantar, su melodía se eleva por encima de la voz del ego, inunda todo el espacio que soy, estoy siendo y siendo, como una ráfaga de viento que cobra vida y que se vive, que se siente, que se hace ser dentro de este gran universo interior que habita en este pequeño receptáculo llamado humano.

Mi Ser, que soy yo misma, mi verdadera esencia, cabalga sobre la senda de mis memorias ancestrales, las libera, las enciende de amor, las besa, las eleva, y desata el mecanismo de apertura hacia el mundo que no era capaz de ver cuando mi ego se asustaba.

La verdadera melodía ya suena sin interrupción alguna...

El reinado de lo invisible comienza, pero ahora, ya no será más tan incierto, ni tan temido...

Arael Elämä
Una mirada al Alma
 

sábado, 5 de septiembre de 2015

PROPÓSITOS - EL SER Y EL ALMA GEMELA

Todo parece un sueño, ¿realmente he muerto?, pensé que sería diferente, no así, tan sereno, aunque ya me habían hablado de la paz que se siente.
El frasco de pastillas está ahí, vacío, puedo verlo, y mi cuerpo sin vida está en la cama, con mi ropa preferida.
Morir bien vestida y maquillada es mejor que hacerlo desaliñada, como he estado últimamente deambulando por mi casa deprimida y destrozada emocionalmente.
Pero noto que la falta de respiración hace que esa que yo era no se parezca en nada a mí, ya no soy yo, sólo era el envoltorio que me recubría.
Soy conciencia, soy vida, soy ser, y sobre todo, por fin soy libre, ya no sufriré más el asco de ser humana, de pertenecer a esta especie que todo lo destruye, que todo lo arrasa.
Veo una luz, es muy potente, va tomando forma, me recuerda a los famosos ángeles que algunos pintores dibujaban en las bóvedas de las iglesias y catedrales.
Se está acercando, no sé si estoy preparada para irme, de repente siento mucha tristeza por haberme suicidado, tal vez me precipité. ¿Cómo se sentirán mis seres queridos? ¡Qué desastre! Me siento mal, no he pensado en ellos, sólo pensé en mí, en mi desesperación. Y es que realmente creía que no había otra salida, no, no la había, este mundo está condenado a marchitarse, los seres humanos son destructivos y no quería quedarme aquí para seguir viendo tanta masacre hacia toda manifestación de la vida, tanto humana como no humana. No puedo más, eso es, eso fue lo que pensé, que ya estoy agotada de luchar, que no quiero existir más, que esta guerra ya la tenía más que perdida. El amor no me salvó, el amor no me sirvió para vencer tanta amargura, tanta crueldad, y menos si estaba sola, tan sumamente sola, sin él, sin mi compañero, sin aquel que me ayudaría a mantenerme fuerte.
Ese ángel se está haciendo más presente frente a mí, y siento que quiere darme un mensaje.



  • Querido Ser, ¿qué has hecho? ¿Por qué hiciste esto?- me dice con una tierna mirada iluminada y bañada de compasión y de comprensión.

Estoy llorando, sí, siento mis lágrimas caer, pero ¿cómo puede ser eso? Estoy muerta, no puedo llorar, pero siento, estoy sintiendo emociones, todavía las siento, no comprendo nada, me encuentro mal, aún sufro.

  • ¿Eres un ángel? - le pregunto envuelta en mi llanto sin poder detenerlo.
  • Sí, me envían para guiarte.
  • Lo siento mucho, de veras, lo siento tanto, pero no podía más, no soportaba la hostilidad del ser humano, me avergonzaba de ser humana, no lograba adaptarme, no conseguía mantenerme en el amor mientras veía cómo sacrificaban vidas humanas, cómo mataban a los seres vivos para ganar dinero, cómo la lucha de poder ensombrecía todo a mi alrededor. Me sentía manipulada, obligada a ser una más en el rebaño, y yo luchaba, te juro que luchaba con uñas y dientes. Salí de ese sistema creado para dominarnos hasta donde pude, hasta el límite, pero siempre había algo o alguien que me arrastraba, mi situación se volvió precaria, perdí mi casa, perdí mi la vida que llevaba, mi esclavitud se transformó completamente al salir del engaño de la protección del sistema, supuestamente a cambio de ser una más, sólo eso, una más, y sufría, sufría tanto, tanto, pues me sentía desprotegida, atacada, perseguida, y sobre todo, no comprendida y abandonada. Me caía y me levantaba, soñaba con llegar lejos, con cumplir mis sueños, con ser una de las precursoras de un nuevo camino hacia una humanidad más “humana”, tal vez más divina. Y cada mañana me repetía que el presente era lo que importaba, que me debía centrar en que mi ser se cristalizara en mí para salir volando, saltando todos los obstáculos, descubriendo las ilusiones que me palidecían la mirada, y alcanzando la verdad, la única verdad. Y sin embargo, no pude más. Mis caídas eran cada vez más fuertes, mi dolor era cada día más intenso, y no había nadie para abrazarme, para ayudarme, para darme fuerzas, así que la soledad jugó también su papel destructivo. Me cansé de llorar, mis ojos se quedaron sin lágrimas, me cansé de llamar a mi compañero para que me rescatara cuando estaba a punto de tirar la toalla sin hallar respuesta alguna, me cansé de ser valiente, de poner la otra mejilla, de ser comprensiva, de tener coraje, de limpiar mis heridas, me cansé de mi ego, de su oscuridad, de la de los demás egos que habitan en cada ser humano, de las mentes corruptas, de las falsedades, de las personas que proyectan sus envidias y sus conflictos en general sobre mí, de enamoramientos absurdos que luego se convertían en odio por no corresponder a sus deseos, y sobre todo, querido ángel, me quedé sin fuerzas para sobrevivir, sólo quería existir, ser y respirar amor, pero en este lugar me ahogo, me falta el aire, no hay amor, pocos pueden sentirlo y darlo incondicionalmente y yo me estaba muriendo asfixiada, no podía más, era una tortura. ¿Puedes entenderme? ¿Podrá El perdonarme?
  • Querido Ser, no tenemos que perdonarte, no he venido para eso, tal vez tú seas quien debas perdonarte a ti misma, por haberle hecho daño a tu cuerpo, pues él era un templo para ti, un vehículo para alcanzar una nueva fase en tu existencia. Sin embargo, nosotros los ángeles no vemos los espejismos que crean los humanos, no vemos esas alucinaciones mentales que crean colectivamente, sólo nos limitamos a ayudaros a despertar de la pesadilla que habéis creado.
    Comprendo perfectamente lo que tu mente vivía, su dolor, y cómo tú lo sentías recorriendo cada partícula de tu existencia humana. Entiendo que la vida humana es horrible vista y vivida como tú y otros muchos más lo hacen y puedo dar fe de que no es una solución muy adecuada eliminar tu participación como mujer humana, pues la muerte física no te ha liberado del dolor, como puedes observar.
  • Sí, es cierto, ¿y eso por qué ha ocurrido?
  • Porque no has alcanzado todavía tus propósitos.
  • ¿Y cuáles son? No logré saberlos con certeza cuando estaba en vida, ¿podrías ayudarme y mostrármelos?
  • Puedo hacer algo mejor, te llevaré a un lugar para que los veas.


El ángel me toca con su mano derecha la espalda, justo a la altura del chakra cardíaco y de pronto me siento succionada hacia algún lugar que sé que me sorprenderá. Y así es. Estoy en un parque, rodeada de árboles. Puedo sentir el viento rozarme como si estuviera viva, anuncia el otoño. No reconozco el lugar, pero me es al mismo tiempo familiar. Hay un camino de tierra, un pequeño lago artificial, diría, y unos cuantos bancos de madera. Creo que es temprano, tal vez las ocho de la mañana, o quizás las siete y media.
Ahora veo un hombre, está corriendo, haciendo deporte. Algo brilla con fuerza en su pecho, es una estrella, algo parecido, su fulgor me deslumbra, es enorme, es increíblemente bello y me encandila, me siento enamorada de esa luz que emerge de su interior, es tan maravilloso lo que siento que se disipa todo el dolor de golpe. Quiero saber quién es él, voy a seguirle. El ángel sonríe y me acompaña. El hombre se dirige a su casa, o eso me parece, pero no aminora su ritmo. Yo no tengo que correr, es como si estuviera flotando, y puedo ir a su lado.
Reconozco ya el lugar, había estado tantas veces, pero todo se ve distinto en este estado y cada vez me siento más volátil. Hemos llegado. Una puerta de hierro forjado, que parece antigua conduce a su casa. Vive en un piso de un edificio bastante antiguo, de esos que me gustaban en vida, techos altos, habitaciones grandes, ventanas altas y balcones de barandilla de hierro forjado. Su piso es muy acogedor, y se respira mucha paz dentro de él. Va a ducharse, yo ojeo lo que hay a mi alrededor, su sofá, sus estanterías, sus muebles, un estilo decorativo muy sencillo, práctico y bastante funcional, aunque me encanta. No puedo tocar nada, mis manos traspasan los objetos, no recordaba que estoy muerta, él no podrá verme. Él, ¿quién será ese hombre que tanto me ha atraído? ¿No estaba buscando ver cuáles eran mis propósitos en vida? No comprendo mucho lo que estoy haciendo aquí, debería irme y no distraerme, quién sabe cuánto tiempo tendré antes de...¿de qué? ¿qué pasará conmigo ahora? ¿adónde iré, o adónde me llevarán?.
Se abre la puerta del baño, sale él, medio desnudo, pero sólo su luz me empuja a mirarle, su desnudez es sólo la apariencia de un cuerpo que ya no me dice nada, no reacciono ante su posible belleza, no sé si es un hombre guapo o no, sólo sé que esa estrella que reluce en su pecho me está envolviendo por completo.
Se ha estirado en la cama, al lado de la ventana que deja pasar una brisa suave. Le miro, pero, ¿qué me pasa? Mi pecho arde, siento que una estrella brilla también en mí, tira de mí hacia él, me atrae con tanta fuerza que no puedo impedir acercarme mucho, mucho, estoy en él, mi luz y la suya se funden, le siento, veo toda su vida dentro de mi alma, por todo lo que soy. Ahora sé quién fue, otras vidas, le percibo en mí, yo siempre estuve en él, ahora no hay duda, él es... es... ¡soy yo!

Creo que no ha sentido nada, no es capaz de captar mi presencia, no sabe que estoy aquí, ¿o sí?. Se ha inquietado, estoy segura, en realidad sí sabe que estoy, pero no lo comprende, no entiende qué es lo que está percibiendo.

Llaman por teléfono y se levanta, sigo enganchada a él, no sé cómo salir, no sé cómo desabrocharme de su luz, de su energía, y en verdad no quiero hacerlo, le amo, le amo y no sé por qué, no sé quién es en realidad, no conozco a ese hombre, pero le amo, estoy segura, y me siento a mí viviendo en él.


  • Entiendo, mi querido ángel, era uno de mis propósitos, encontrarle, y estaba tan cerca... Pero ahora ya es tarde.
  • Tu compañero ahora se ha quedado solo, no podrá cumplir sus propósitos, aquellos que compartíais, y sentirá una gran añoranza, más fuerte de lo que nunca sintió, pues él también te buscaba. Ahora la tristeza le invadirá, aunque no sepa que es porque su amada alma gemela ha muerto.
  • Pero si sabíais dónde estaba ¿por qué no propiciásteis un encuentro? ¿Por qué no me ayudásteis a llegar a él?
  • Porque él no estaba preparado para ese encuentro, y tú tampoco, porque una flor florece cuando es primavera, y vuestra primavera todavía no había llegado.
  • Vale, ya he entendido que le he perdido sin haberle tenido, que se ha esfumado la oportunidad de mirarle a los ojos, de besarle los labios, de fundirme con él cuerpo a cuerpo, uniendo esas luces que he visto, lo siento, tienes razón, tendré que perdonarme, y pedirle perdón a él.

Está ahí, vistiéndose, dispuesto a salir. Han pasado horas, la noción del tiempo en este estado es tan diferente, parece que hayan transcurrido sólo unos minutos, pero ya está atardeciendo.
Tengo que irme. Le estoy sintiendo, está enamorado, se va con ella, me alegra que no se quede solo, que pueda experimentar el amor de alguna manera, y siento mucho haberle dejado aquí, pero ya no hay marcha atrás.
De todas formas yo tendré que irme a alguna parte, aún no sé adónde, pero me iré.
Cada vez me siento menos humana, como si se diluyera mi conexión con el residuo de mi ego, de mis emociones, de lo que fui siendo humana.
Me despido de él, de quien debía ser aquí mi pareja, mi compañero, de ese ser que se entrelaza con el mío.

  • Ángel, ¿qué ha sido esta experiencia que he vivido?
  • Te has reencontrado con parte de tu Ser.
  • No comprendo, había llegado a la conclusión de que las almas gemelas son sólo un mito muy mental.
  • Te llevaré a un lugar, acompáñame.

De nuevo su mano en mi espalda y de nuevo un remolino vertiginoso me traslada. Estoy flotando en medio de la nada, ¡no! ¡espera! Estoy en el universo, veo las galaxias, los planetas, las estrellas, es espectacular. Me estoy emocionando.¡Ups!, aún siento emociones.
Mi pecho se enciende de nuevo, su luz es inmensa, muy grande. Cierro los ojos, quiero sólo sentir, me está inundando una gran paz, una sensación de pertenecer a todo lo que hay y al mismo tiempo ser individual, única. Estoy conectando con algo, no sé bien qué es. Parece que mi pecho se esté ensanchando, explotando, y giro y giro lentamente, ¿qué está ocurriendo?.

  • Abre los ojos – me dice el ángel.

Los abro... no soy ya esa mujer que era, soy una galaxia, estoy en cada planeta, en cada sol, estoy en todas partes, incluso más allá de la galaxia me siento existir. Aún noto más, aquella esencia de aquel hombre, está aquí, conmigo, la puedo notar, existe conmigo, está en la galaxia, en cada lugar donde me siento existir está él, ese ser que sentí dentro de aquel cuerpo de hombre, no lo entiendo, no lo comprendo, ¿él y yo somos una galaxia?

  • No exactamente – me dice el ángel al escuchar lo que “pienso”
  • ¿Entonces?
  • Eres una gran conciencia que existe en muchos lugares a la vez, este es sólo uno de ellos.
  • ¿Y él? ¿quién es él?
  • En realidad no hay él, es otra parte de tu conciencia encarnada en otro ser humano.
  • No comprendo muy bien.
  • Tu conciencia, aquella que eres tú en realidad, vive y existe en varios estados dimensionales, divididos en escalas, así como un teclado de un piano se divide en octavas. Cada octava se compone de ocho notas diferentes (podría compararse con los estados de conciencia) que vibran más graves o más agudas dependiendo de la octava donde se encuentren. En algunos estados de intensidad más densa, el fractal de un Ser se polariza, o se divide, porque su experiencia así se intensifica, y su misión se realiza con mayor éxito. Así, en algunas realidades dimensionales, te experimentas a ti misma como conciencia de forma duplicada, teniendo un doble, la parte contrapuesta, por así decirlo. Dos energías que son la misma, al igual que una moneda tiene dos caras. Cada cara es diferente, pero juntas conforman la misma moneda.
  • Todo eso es muy complejo, pero por alguna razón te estoy comprendiendo.
  • Te falta ahora saber cuál era tu propósito como Ser. Vamos a verlo.

Soy una estrella, brillo fuertemente en el cosmos, pero ese ángel está junto a mí. En este estado no siento añoranza, no echo de menos nada, me siento completa y aunque el amor es mi energía, no necesito ser amada, no soy humana, no siento como una humana, mi función es Ser lo que soy, nada más.
Un rayo de mí misma se ha disparado hacia algún lugar, desciende con fuerza, hacia otra octava, hacia una dimensión más densa. Pero ahora todo es oscuro, no veo nada y estoy perdiendo la noción de quien soy, no entiendo muy bien qué está ocurriendo.
Sí, ahora noto el latido de mi corazón, estoy viva, estoy, estoy, ¡estoy en el vientre materno!

  • Sí – escucho al ángel hablarme todavía – así es, estás encarnando.
  • Pero ¿cómo he llegado aquí?
  • No interesa todavía que sepas cómo, sino para qué.
  • Bien, ¿pues para qué estoy aquí?
  • Para que comprendas a qué viniste.

Siento que crezco muy rápido, el tiempo pasa deprisa. Estoy naciendo, nazco, veo la luz, veo un mundo a mi alrededor.

  • Pero de nuevo lo olvidaré todo Ángel, ¡no puede ser!
  • No te preocupes, no será así, sólo siente ese ser que eres, esa conciencia que has sentido en la galaxia, en la estrella, conecta con la gran conciencia que eres y permite que ella se manifieste en ti.
  • Está bien, me concentro.

Soy una gran conciencia, que habita en diferentes dimensiones, que se expande, que avanza, que se fractaliza para poder seguir expandiéndose como conciencia, que se experimenta a sí misma en diferentes estados concienciales, en octavas más altas o más bajas, en todas partes. Provengo de un Origen que es parte de mí, y yo parte de él, nunca me fui de él, jamás lo hice, soy él, él está en mí. Sigo evolucionando, a través de la materia, debo usar este canal físico para materializarme aquí, y así poder pasar a otro nivel más. Debo conseguir ser conciencia pura siendo humana, para que este cuerpo, esta plantilla que soy deje de estar sometida y dominada por una computadora mental que está programada por agentes externos. Debo ser yo quien conduzca al individuo humano, y usar la mente como soporte en este plano. Entiendo, cuando hay materia todo es distinto, debo permitir que ese rayo de luz de la estrella que soy, que es parte de la galaxia que soy, que es parte del todo de lo que soy, se manifeste totalmente a través de cada célula de mi cuerpo, y mi conciencia sea, exista, a través de mi humanidad.

  • Lo has entendido, aunque aún tendrás que aprender mucho más.
  • Sí, ahora sé que no sé nada, pero sé que siento, que soy más que un hacer, soy un sentir, un ser, un estar.
  • Bien, lo entendiste, tus propósitos han quedado al descubierto.
  • ¿Y qué hay de ayudar a otros? ¿No era ese un propósito?
  • Sí, si así lo deseas, de hecho, cristalizar tu luz, tu amor, significa manifestar tu divinidad en ti, en esa mujer que eres, y a través de ella puedes ayudar a quien te pida ayuda y así lo desee.
  • Pero estoy muerta... ya no puedo hacer nada...


Me encuentro mal, me siento fatal, de pronto todo se está haciendo borroso, algo tira de mí, no quiero irme, ¿qué me está pasando? No es el Ángel quien me lleva, ¿qué pasa?.
Me desvanezco, estoy desapareciendo, no siento, no veo, no puedo escucharte más Ángel...

  • ¿Ángel?

Una luz me ciega, siento dolor, me siento densa, el cuerpo me pesa ¿el cuerpo? ¿Estoy viva? Escucho una voz muy tenue...

  • La hemos recuperado.

Me quedo dormida. Me han salvado, no he muerto, y ya no sé bien si deseo irme o quedarme, he vuelto al infierno que ha creado el ser humano. Pero al fin conozco mis propósitos, tengo motivos para luchar, ya no me siento sola, ese Ángel me acompaña y si quiero ayudar puedo hacerlo, al igual que él lo hizo conmigo, guiaré a quienes me busquen para encontrarse a sí mismos, y para entender su mente y hallar sus propósitos mundanos.

Estoy viva...aunque siempre lo estuve y siempre lo estaré, vivo en forma de galaxia, en forma de estrella, en forma de hombre, en forma de mujer... vivo en millones de formas que ni siquiera he podido ver, pero me siento en cada ser vivo, en cada roca o montaña, en cada atardecer, en cada luz y en cada sombra, la muerte no existe... SOY...

Arael Elämä Araham.
Una mirada al Alma

domingo, 17 de mayo de 2015

INOCENCIA


En un lugar que no recuerdo, un lugar donde todo es muy distinto de este mundo, un lugar donde las almas esperan para encarnar, un pequeño Ser que nunca había venido a la Tierra le comenzó a preguntar todas sus dudas a un alma que llevaba mucho tiempo yendo y viniendo del planeta azul. Era un alma experta y podía responder a todas sus preguntas con total seguridad.



-¿De quién es la Tierra? - preguntó en primer lugar.

-¿Por qué me preguntas eso, pequeño Ser?

-Porque he visto cómo sus habitantes se pelean por algunos lugares, cómo se crean guerras por ciertos territorios, y me he dado cuenta de que las personas tienen que dar algo a cambio de un espacio para vivir y desarrollarse.

-Así es, mi querido amigo, en la Tierra, los humanos no son como los seres de tu realidad, luchan por poseerlo todo, creo que incluso están comprando porciones de la luna.

-¿Y por qué desean tener en su posesión esos pedazos de su planeta, o de la luna? La Tierra no es de nadie, es de todos.

- Porque los humanos son avariciosos, necesitan competir entre ellos, demostrando su valía a través de sus logros materiales, y buscan su superioridad y su poder sobre los demás para sentirse fuertes y triunfadores.

-Pero eso no tiene ningún sentido, he visto cómo anhelan el amor y sin embargo, lo entierran en lo más profundo de ellos mismos cuando humillan a sus compañeros, cuando los sacrifican, o incluso cuando los despojan de aquello que les ayuda a sobrevivir o a realizarse y ser felices. Incluso he visto cómo maltratan a sus amados hermanos pequeños, a los que llaman animales y a los que torturan, o sus crueles ataques a los bosques, selvas, mares, a los que tratan con tanto desprecio al invadirlos y saquear sus recursos en su propio beneficio.

-Es algo muy complejo, ellos arrastran una serie de programaciones en su mente que no les permite darse cuenta de que están yendo por un camino largo y difícil, una senda de dolor que les ha encarcelado.



-¿Cómo te sentías tú cuando eras humano?

-Tuve muchas vidas, y en cada una de ellas experimenté condiciones muy distintas, pero en todas ellas siempre busqué amar por encima de todo.

-¿Ves? A eso me refería, los humanos son como nosotros, aman, son almas que se aman entre sí, ¿por qué no actúan entonces guiados por el amor?

-Porque ellos aman, pero no lo recuerdan, se han olvidado de su amor hacia ellos mismos, y hacia los demás, no saben lo que es el amor de verdad, lo han confundido con la necesidad de poseer al ser amado, sea éste quien sea, o sea lo que sea. Cuando aman necesitan controlar ese sentimiento, creen que amar conlleva sufrir, que amar les da derecho a ser dueños de lo amado, y por eso se desatan guerras por territorios que aman, o sufrimiento cuando el ser amado no está junto a ellos.

-¿Por qué?

-Porque la condición humana así lo ha requerido hasta ahora, y cuando naces en Gea te olvidas de todo y vives bajo un paradigma que va incluído en la plantilla o cuerpo físico que has escogido. Ese humano que eres es entonces como un traje que funciona a través de una serie de estructuras mentales de manera automática, y reforzadas por una matriz, o malla que las impulsa de manera colectiva, y tú, como Ser, debes aprender a vivir desde ese humano pero sin que él tome el control sobre ti, pues si lo hace, te será muy difícil manifestarte y activarte en tu misión.

-Entiendo, pero no sé con qué objetivo sucede eso, es demasiado absurdo.

-Sí, para ti puede parecer absurdo, pero esto comenzó a suceder en un principio con el objetivo de experimentar, hay muchas realidades y ésta era una más, sin embargo, algo cambió y ahora el propósito es entrar en el papel que has escogido y que está sujeto al humano que serás, cumpliendo las normas establecidas, las heredadas por la memoria emocional ancestral, las programaciones individuales y colectivas, y en tu caso, así como en el de otros muchos, conseguir desestructurar todo eso para dar paso a un nuevo ser humano, libre de ese paradigma y en la plenitud del amor incondicional.

-Pero todo ese proceso ayudará a la humanidad ¿verdad?

-Sí, por eso requieren de la presencia de seres de otra realidad donde el amor incondicional es un hecho, para así reforzar toda esa transformación.

-Entiendo, y por eso estoy dispuesto a ir, porque la fuerza del amor me impulsa a expandirlo entre todos ellos.

-Exacto, eso es.

-¿Y tú? ¿Volverás?

-No. Yo me quedaré aquí y te guiaré, seré como un maestro que te orientará y apoyará en tu misión, contactaré contigo en el momento adecuado, pero siempre estaré pendiente de ti, aunque no me sientas o no me recuerdes.

-Esta será la primera vez que iré, espero que mi olvido no impida que pueda llevar a cabo mi tarea.

-Tendrás dos vidas de prueba para aprender a ser un ser humano, para adaptarte, pero la tercera será de actuación.

-¿Pero iré solo? Allí abajo sé que me puedo sentir muy desolado, he visto cómo viven y cómo sufren los humanos por ese sistema que han creado, me gustaría contar con alguien encarnado, alguien que me ayude a recordar y a sentirme amado, alguien que me ame, eso me dará fuerza.

-Lo sé, por eso irás con tu doble, con otra parte de tu Gran Ser.

-¿Con ella?



-Sí, pero primero irás tú, siempre serás tú el primero.

-Está bien, pero, ¿ella podrá guiarme? ¿Cómo la reconoceré?

-Sí,ella te guiará, su función será la de impulsarte en tu misión, y tu función será impulsarla a ella, juntos podréis crear campos energéticos enormes, y alcanzar a las almas que estén deseando liberarse de las ataduras de la tercera dimensión. Así, funcionaréis como dos catalizadores, dos puntos de luz que juntos se potencian, así como dos tormentas juntas generan más cantidad de energía. La reconocerás cuando estés listo para hacerlo, no antes, y eso dependerá sólo de ti.

-¿De mí? Creo que será muy difícil, creo que la buscaré desde que la empiece a sentir dentro de mí, porque ella y yo estamos unidos desde siempre, porque hemos experimentado en otras realidades juntos, porque ella soy yo, y allí abajo no sé cómo podré soportar como humano su ausencia, aunque no sea real, aunque sólo sea ilusioria.

-Sí, pero sólo podréis reconoceros completamente si ambos sois conscientes de quiénes sois.

-Lo sé, pero aún así, sabiendo que ambos experimentaremos lo que somos siendo humanos, y que no recordaremos nada, sé que es importante que estemos allí, porque a pesar de todo, merece la pena estar en este proceso de la humanidad y quiero ser partícipe.

Ese pequeño Ser estaba dispuesto a olvidarse de sí mismo por amor a la humanidad, para estar en su gran salto, para participar de él, para amar...

Y decidió ser un voluntario más, aunque no conocía todavía lo qué le esperaría, qué vida experimentaría, cómo sería su personalidad ficticia, cómo sería estar dentro de un vehículo que dominaría sus decisiones, sus sensaciones, sus pensamientos, pues aunque lo supiera con antelación, ser un ser humano sería mucho más difícil de lo que hubiera podido suponer antes de su encarnación...

Y entonces, fue expulsado por un gran tubo flexible, que le succionaba hacia su final luminoso, ondeando como una montaña rusa. Cuando llegó a la luz, de pronto se halló en un pequeño cuerpecillo, dentro del vientre de una mujer.



-¿Cómo puedo caber aquí dentro? - se preguntó, pues él, como pequeño ser, era de una proporción mucho mayor que el cuerpecillo de aquel diminuto humano. Pero pronto se amoldó y acostumbró a sentirse dentro de quien iba a ser, y al mismo tiempo conectado a otra parte de sí mismo y a su Gran Ser.

-No temas – escuchó – Todo saldrá bien, comienza la aventura...


Arael Elämä Araham