SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.

martes, 29 de diciembre de 2015

HISTORIAS DE UN ALMA EXTRANJERA (parte 2)


CAPÍTULO 2 - EL VIAJE
 
No solía ser fácil vivir en la Tierra y conocer todo lo que me enseñaba Él, pues la discordancia entre los mundos sutiles y la vida en la sociedad humana a la cual pertencía lo hacía bastante complicado. A menudo había sentido mucho miedo de que mis seres queridos creyeran que me había transtornado, y poco a poco fui guardando más secretos, misterios que iba descubriendo y que nadie más podía comprender, por el momento. Él me había dicho que pronto conocería a otras personas como yo, gente que también podía Ver, y que nos iríamos reuniendo, pero se me hacía eterna la espera. Aquella noche salimos de viaje, quería saber más, comprender mejor. Cada viaje que realizábamos era diferente y al mismo tiempo muy similar. Esta vez fue algo parecido a lo que se suele llamar "viaje astral".

Abrí los ojos y por fin pude ver...

- ¿Qué es eso? - pregunté.

- Un Universo. 

- ¿Y qué hago yo aquí?

- Eres parte de él, y todo de él. Estás en cada planeta, en cada estrella, en cada sistema solar, estás en todas partes, siéntelo, siéntelo en ti.

Y respiré para sentir, para dejar atrás mi diminuta conciencia y expandirme en todo lo que percibía.

- Pero también me siento yo, me siento única, ¿cómo puede ser eso?

- Porque estás siendo el todo y la parte a la vez.

- Me gusta sentirme en todo, pero también me gusta ser una partícula, un fractal de ese todo.

- La idea es que puedas experimentarte en todas las facetas posibles de la existencia.

- Me gusta, pero creo que no soy capaz de alcanzar todo lo que hay, es decir, no puedo saber hasta dónde llega mi conciencia.

- Eso es porque es infinita y tratas de tocarla desde tu fractalidad, y eso no es sencillo, pero puedes hacerlo, dejándote llevar, diluyéndote del todo, sin miedo, porque luego podrás regresar a la experiencia humana.

- ¿Y puedo regresar a otra experiencia que no sea humana? ¿Existen otros seres que se parezcan a los humanos pero con una conciencia de sí mismos más amplia?

- Claro, pero todavía no has acabado tu experiencia humana. Un día de estos te llevaré hasta otra presencia de ti misma, en otra realidad, en otro planeta, viviendo como un ser con más conciencia de su existencia.

- Así que soy muchas veces, como humana y como otra esencia distinta parecida a la humana, ¿verdad?

- Sí, así es, y mucho más.

- Dime, ¿para qué necesito ser humana si mi conciencia puede estar en otro lugar donde se reconoce más a sí misma?

- Mi pequeña, en este caso todo es distinto, el planeta Tierra es un poco diferente a otros planetas. Está transformándose, todo está en continuo movimiento y expansión, en términos humanos podríamos hablar de evolución, y la Tierra está transmutando, y con ella las especies que la habitan, la acompañan. Ha llegado el momento, dentro del proceso evolutivo de la Tierra y de todo su sistema solar, en el que algo está sucediendo, algo que implica ciertos cambios en los seres humanos.

- ¿Y crees que la humanidad está preparada para algo así?

- No importa lo que yo crea, pequeña, yo sólo estoy aquí contigo para ayudarte a comprender y para guiarte, no para creer. La humanidad hará lo que tiene que hacer, sea cual sea el resultado final.

- Si no importa el resultado final, ¿qué sentido tiene seguir allí?

- A veces, mi querida amada, es necesario estar dentro del desorden para poder aportar un poco de paz, porque desde afuera poco podemos hacer. La conciencia es un todo que aboga por la vida en cualquiera de su formas, y perder a la humanidad después de todo lo que ha aportado como experiencia significaría comenzar de nuevo. 


- Ya, pero no creo que eso sea un problema para la conciencia, el tiempo no es para ella lo que es para la humanidad. Empezar de nuevo tampoco creo que le resulte un fracaso.

- Tienes razón, sin embargo, siempre es mejor continuar un proceso que tener que desestimarlo y reiniciarlo desde cero, y cuando digo que es mejor, me refiero a que el amor que mueve a la conciencia, la integración de todas las formas de vida creadas para la experiencia, sustenta la continuación de la expansión, y si la humanidad se destruyera, sería como si un rayo del sol se apagara y dejara de emanarse y expandirse, aunque fuera temporalmente. El amor de la conciencia implica lo que vosotros conocéis como tolerancia y respeto, pero también protección.

- Creo que te comprendo más o menos, pero también sé que me cuentas todo esto con palabras humanas, las cuales quedan muy pobres al aldo de todo lo que siento en mi corazón, todo lo que me transmites desde el tuyo.

- Pequeña mía, ya sabes que no hay lenguajes verbales que puedan abarcar en el mundo humano captado desde tu mente todo aquello que la conciencia es, así que sólo sabes un punto de la verdad, un punto en una línea infinita de posibilidades, de realidades, de dimensiones, de conciencias existenciales hijas de la gran conciencia total.

- Tengo sueño.

- Duerme, duerme y descansa, todavía queda un largo viaje, te llevaré de vuelta.

Arael E. Araham...
Historias de un Alma extrangera

lunes, 28 de diciembre de 2015

HISTORIAS DE UN ALMA EXTRANJERA (parte 1)

CAPÍTULO 1 - DIÁLOGOS

Aterricé en este mundo dejando atrás mis recuerdos, mi hogar, mi compañero... Y comencé muy pronto a echar de menos la esencia cristalina de los paisajes de ensueño que a mi alrededor se erigían. El mar era lo que más añoraba, aquel mar de aguas púrpuras al cual pertenecía de alguna manera. Sólo eso en mi memoria se manifestaba como un fulgor que poco a poco iría tomando forma.
No quería estar aquí, pero no sabía por qué, sólo conocía lo que mi corazón me decía, que nada de lo que estaba viendo me resultaba familiar.
Y como una torpe forma de vida vestida de humana, con emociones humanas, descontrolada por no comprender quién era en realidad, fui dando tumbos por la vida, tratando de no caerme tantas veces...

- A veces me siento como si me hubieran metido dentro de un recipiente del cual no sé cómo salir, y tengo que acomodarme a él y a sus reacciones extrañas. Sí, tengo miedo, porque no sé cómo vivir aquí, las relgas del juego son tan absurdas y tan injustas que no puedo hacer otra cosa que rebelarme contra ellas, después de haber intentado adapatarme y ver que no consigo ser lo que ellos pretenden que sea.

- Pues deberás ser responsable de tus decisiones y de tus acciones, pequeña, porque, a pesar de que todo está ya decidido, te corresponde a ti dar los pasos que viniste a dar.

- Y si está todo ya hecho, y si nada depende verdaderamente de mí, de esta pequeña humana, ¿para qué pensar tanto? ¿para qué tomarme la molestia de escoger y de accionarme?

- Querida amada, tienes la maravillosa capacidad de decidir cómo realizas el camino, a pie, alzando tu vuelo, a través del mar en un barco, porque aquí, en este lugar, se te permite experimentar lo que ya has experimentado, lo que crees que está por llegar, en realidad hace tiempo que ha llegado, pero en la Tierra, se os da la oportunidad de vivir sin recuerdos, y de crear lo que ya fue creado, desde un punto de vista en el que no sabes que ya has navegado por el mar que todavía no has encontrado, ya has dado los pasos que crees nunca haber dado.

- ¿Y qué sentido tiene eso? Es mejor entonces no hacer nada.

- No, mi pequeña, no, lo mejor o lo peor no existe, sólo existe lo que tu Ser ya ha decidido hace tiempo, y a ti te corresponde como humana recorrer el camino que tu Ser te marcó, desde la ignorancia, desde el aprendizaje, porque desde el "no tiempo" todo es y todo está hecho, pero en este mundo debes vivirlo como algo nuevo, insólito, y debes hacerte cargo de lo que eres, de quién eres, aunque sepas que nada depende de ti, que todo depende del Ser.

- Creía que el ego nublaba el camino del Ser.

- Sí así es, pero también es así porque así está dispuesto.

- Entonces sufrir se convierte en algo tan estúpido...

- Pequeña mía, el sufrimiento es el camino que usa el ego para refugiarse en su zona de confort cuando tiene miedo.

- ¿Y qué es el ego?

- El ego es una conciencia artificial que se instaló en el ser humano y que consiguió limitarlo, desconectarle del Ser.



- Uff, menuda afirmación acabas de hacer, mi querido compañero, ¿no te parece muy atrevida?

- Tú ya sabes la respuesta a esa pregunta, al igual que sabes que no te estoy diciendo ninguna barbaridad.

- ¿Pero no existe ningún ego que sea natural en el ser humano?

- En realidad no. En el ser humano existe la mente, pero el ego es un añadido muy conveniente para crear limitaciones, aunque a su vez, haya servido para aprender de la inconsciencia. El Ser está encapsulado, envuelto en esa conciencia artificial, pero el Ser ya lo sabe, no viene sin conocer esas condiciones, no entra en contacto con la Tierra sin saber lo que le espera, recuerda que en los planos más elevados, todo es, simplemente es, no existe ni el bien, ni el mal, sólo la existencia en sí misma. Todo esto es sólo un juego, y cada uno de vosotros interpretáis un papel, el que habéis escogido previamente, y sólo saldrás de ese rol si tu Ser así lo escogió, si ese es tu cometido.

- ¿Y cuál es mi misión, mi querido amado?

- Tu misión es reconocerte, dejar de estar anclada en el apego de lo artificial y eclosionar, permitirle a tu Ser expandirse, para que tu verdadera consciencia se manifieste por encima de lo que eres como humana, pero a través de lo que eres como humana. Entonces, sólo entonces, se te revelará el resto de lo que viniste a desempeñar, así que suelta ya lo que tanto agarras, trasciende los miedos, y salta al vacío, pequeña mía, porque sólo así lograrás lo que tanto sientes en ti, lo que sabes dentro de ti.

- Bueno, si todo ya está hecho, confiaré, dejaré todo en manos de mi Ser para que él me guíe, porque sólo él, puede conocer mi verdad, y me accionaré desde lo que sienta resonando en mí.

- Así es, no hay ningún maestro externo que te pueda decir cuál es tu camino, eso sólo lo puedes hacer tú. Muchos podrán darte pistas, pero nadie hará lo que viniste a hacer por ti, sólo tú puedes hacerlo, sólo tú puedes descubrir tu potencial, y sólo tú puedes florecer y emanar tu esencia.


Transitar por estos lugares acompañada de lo intangible lo hace todo mucho más sencilo, aunque antaño creyera que perdía la cabeza y que yo era la distinta, ahora creo que son los demás los que no entienden nada.

Arael E. Araham...
Historias de un Alma Extrangera

domingo, 13 de diciembre de 2015

EN EL DESTIERRO (Reflexión)

A veces, en esta vida, cuando abres los ojos y empiezan a caer los velos, no te queda más remedio que decidir de qué lado quieres estar, y no me refiero a los típicos bandos del bien y del mal que hay integrados en nuestra psique y que hemos heredado como si se tratara de un patrón inamovible que genera una distorsión en nuestra interpretación del mundo, sino que la elección es entre seguir viviendo una realidad de alguna manera impuesta en nuestro inconsciente y que permite que se nos manipule con cierta facilidad, o decidir salirte del camino preestablecido y que se había gravado de alguna forma en tu subconsciente como el apropiado para ti.

En el momento en que te decantas por exiliarte de lo que empiezas a ver como una gran mentira, todo parece volverse complicado, vas contra la corriente, luchando para no ser apartado y abandonado a tu suerte por desvincularte del sistema, o de lo que algunos llaman la matrix. Las personas que te conocen y que amas no se dan cuenta de lo que realmente está ocurriendo a su alrededor y actuan como individuos sometidos a sus pensamientos programados, a ideales que no son más que patrones y más patrones que no les permiten ser ellos mismos, y eso te ayuda a verte mejor a ti, porque ves en ellos el reflejo de tus propios conflictos, de tus propias carencias, en definitiva, de tus propios programas inconscientes y de cómo te comportabas tú también antes de realizar el despertar a otro nivel de consciencia.

Comienzas a darte cuenta de que ya no puedes seguir los mismos pasos que antes seguías, porque ya no pertences al mundo al que creías pertenecer, nunca lo hiciste, siempre fuiste una inadaptada, y entonces comienzas a crear tu propio camino, paso a paso, poniendo un pie sobre el vacío para construir el suelo que vas a ir transitando.

Algunos te pueden llamar valiente, otros loca, ingenua, puedes ganar muchos amigos, pero también enemigos, (todo desde un punto de vista polarizado y mental) incluso puede acercarse a ti gente que no te comprende y que te exige que cumplas con sus expectativas, gente manipuladora que se cree con el derecho, tal vez oculto, de chantagearte emocionalmente, porque sabe que no quieres herir a nadie, porque cree conocerte bien y trata de que seas como a ellos les va bien que seas, porque les pareces moldeable, porque si no lo eres les estás mostrando su propia cárcel y eso no lo pueden consentir, gente que no tolera que seas libre y expreses lo que sientes y que te cierra su corazón cuando les dices las cosas claras, o cuando actuas sin miedo y sin remordimientos, y gente que no acepta lo que transmites y que trata de desvirtualizarlo, de ponerte en tela de juicio y que te acusa de ser oscura. 


 
En realidad, no creo en la oscuridad tal y com la conciben muchas personas, pues para mí sólo existe la luz, sin embargo la dualidad que hemos creado nosotros, ha convertido un posible edén en un campo de batalla entre una falsa oscuridad basada en nuestras propias sombras, emociones densas que se manifiestan en el exterior en forma de violencia y crueldad, y una falsa luz que se manifiesta como una hipocresía que no es más que más ego, y más ego. Yo prefiero apartarme de esa guerra absurda que se mueve en el exterior y mirar dentro de mí para que mi propia guerra se acabe, para lograr moverme en lo no dual en algún momento de mi existencia. Aquellas personas que hablan mucho de oscuridad, que la ven por todas partes, son las que continuan dándole poder, y las que de alguna manera siguen jugando a la manipulación a través del dominio que genera el miedo a nuestras propias sombras. Aunque esto es sólo mi propia valoración personal. Todo acto horrendo corresponde a las sombras que hay en nosotros como humanos, y no lograremos que desaparezcan dichos actos si no comprendemos que en cada uno de nosotros reside la oportunidad de iluminar nuestra oscuridad, amándonos y valorándonos, pero esto no se comprende leyendo textos como este, sino practicando, transitando ese camino, viviéndolo, sufriéndolo en tus propias carnes.

Cuando me encuentro con esas personas que antes he mencionado, recuerdo que no son ellos los que me rechazan, me hieren o me critican, recuerdo que no son ellos los que se decepcionan de que yo no sea como esperaban, recuerdo que ellos son víctimas de sus propias ideas y pensamientos, de sus creencias, de sus programas que proyectan sobre mí y sobre otros, e inmediatamente me ocupo sólo de lo que me corresponde a mí ocuparme, porque cada quien es responsable de sí mismo, de sus propios pensamientos, sentimientos y actos, y no de los de los demás, y cada uno debe saberse ver, debe saberse comprender y amar, pero no desde el egoísmo, sino desde el ser...

Desde el Ser”, realmente no sé si eso lo he expresado bien, a veces me resulta muy difícil hacerme entender, porque trato de llegar al corazón, pero los egos (incluído el mío también) interpretan lo que decimos de mil maneras diferentes, y me he dado cuenta de que los filtros que ponemos me hacen imposible la comunicación con muchas personas. Cuando eso sucede, miro a mi ego y simplemente trato de que comprenda que no se le puede hablar de ecuaciones o de logaritmos a un niño de cinco años, es bastante complejo que pueda llegar a asimilar los conceptos, y esa comparación me ayuda a dejar ir la intención de mantener una conversación profunda, o alejada de los parámetros sociales y considerados “normales”, y por descontado, no trato de convencer a nadie, eso es obligar a alguien a cambiar su manera de pensar, es invadir su espacio, sólo deseo transmitir y que cada quien se quede con lo que le resuene.

Un ejemplo de programa que muchos llevamos a cuestas es el de sometimiento.
En mi caso, mi rebeldía siempre ha sido bloqueada por una parte muy poderosa de mi personalidad pacifista y conciliadora, que me llevaba al otro extremo, al sometimiento y al sacrificio para evitar el enfrentamiento y el daño al otro, pero en mí siempre ha existido una enérgica intención de no doblegarme, de no permitir que nadie me diga cómo pensar, cómo actuar, cómo ser una buena amiga, persona, madre, etc., y cuando el patrón se disipa, ves que había miedo, miedo a sufrir, a perder a quien amas, por ser tú misma, por ser sincera y honesta.

Cuando gana la rebeldía, cuando sueltas las cadenas que te sometían, cuando te das cuenta de que tienes que romper con todo lo que te estaba reteniendo en tu vuelo, entonces la sensación de liberación se apodera de ti como un huracán, y te sientes realmente bien contigo mismo, sabiendo que todo está bien y que estás haciendo lo que es correcto para ti, aunque para otros pueda parecer incorrecto.

Si sigues con el patrón del miedo a hacer sufrir al otro, poniéndolo siempre por delante de lo que estás sintiendo tú, o si cedes a sus desesos por miedo a quedarte solo en tu camino, o a ser criticado, rechazado, abandonado, y por ello te sometes a lo que dictan las exigencias que residen en las estructuras de su inconsciente, y a los temores que hay en el tuyo, entonces estás perdido, porque ya dejas de nuevo de ser tú para ser el personaje que desean otros que seas. Bienvenido entonces a su realidad, donde eres bueno si haces lo que consideran correcto y malo si te riges por tu propio varemo de lo que es correcto para ti.

No quiero ser lo que no soy, así que no lo seré, ni siquiera para una pareja, aquellos que me amen, deberán hacerlo libremente y sin pretender cambiarme a semejanza de sus ideales arquetípicos.

Discrepo de casi todo lo que se dice, y por eso investigo y comparo, porque sólo acepto lo que resuena en mí, en mi corazón, y sólo eso está libre de discrepancias porque sólo mi corazón sabe discernir la realidad, aunque sea la mía propia, al fin y al cabo, vivo conmigo y nadie puede vivir mi vida por mí, así que decido yo cómo la vivo y qué me apetece hacer y qué no, y a quién quiero escuchar, y a quién no, y con quien quiero estar y con quien no, y soy yo quien se da cuenta de quien suma en mi vida y de quien resta.

Y asimismo, acepto las mismas condiciones en los demás, pues habrá quien no me quiera en su vida, quien crea que soy egoísta por amarme, o que resto en sus vidas, incluso habrá quien piense que para él o ella soy una persona tóxica. Si en su realidad eso es lo que necesitan sentir, que así sea.

Arael Elämä


domingo, 29 de noviembre de 2015

REFLEXIÓN - TRANSFORMACIONES

TRANSFORMACIONES - PARTE 1

Romper la cáscara duele...
Salir de la zona de confort, asusta...

Pero el lenguaje del alma se va manifestando con la fuerza de un huracán, transformando todo a su paso, liberándote de todo aquello que pesa y que no suma dentro de ti, sino que había estado restando durante tanto tiempo...
Esto te lleva a comprender una realidad diferente, desde una perspectiva que no es fácil compartir. 

A estas alturas me he dado cuenta de que a veces no merece la pena hacerse comprender, porque uno ya sabe quién puede llegar a comprenderte y quién no, y es un esfuerzo inútil tratar de que se entienda cómo ves el mundo, porque cada uno lo ve desde sus propios filtros...

Así que no quiero ni debo convencer a nadie de lo que veo, me conformo y acepto con verlo yo, porque es un regalo personal y nadie más puede saber cómo se siente...

En el camino te encuentras muchas situaciones y personas, todas ellas de alguna forma son tus maestras, te enseñan, te ayudan sin darse cuenta, pero en realidad lo que hacen es mostrate aspectos oscuros de ti, y cuando digo oscuros me refiero a aspectos que estaban ocultos, que no habían visto la luz, y que no hubiéramos sabido ver sin que una circunstancia, o una persona los hubiera reflejado, haciéndonos de espejo para percatarnos de que seguíamos un patrón repetitivo de forma automática, entre otras cosas.

Así que todo lo que nos rodea es parte de nosotros, todo lo que hay dentro de nosotros se halla fuera también.

A veces cuesta aceptar esto, porque juzgamos y sentenciamos mucho de lo que vemos, ya que en nuestra mente estamos programados para creer lo que se nos ha hecho creer, y cuesta mucho deshacer lo hecho, desaprender lo aprendido, y liberarnos de los prejuicios que nos encarcelan. Aceptar que lo que se está haciendo es parte de lo que el ser humano es, no es sencillo, porque uno siempre se separa de lo que no le agrada, y cree que es mejor que el otro, (yo sé mucho, soy más sabio que ése o que aquel, soy más guapo, más rico, más inteligente, más noble, más amoroso, más elevado, más espiritual...)... 
 
Y es que el ser humano ha sido y es todavía muy arrogante, en las dos caras de la moneda... El que no alardea de ser muy sabio, cree que es más modesto y más solidario por no proclamar su sabiduría, así que, de una forma o de otra, siempre acabamos creyendo estar en una posición mejor...

Cuando dejemos de creer que somos mejores o peores que el otro, dejaremos de crear separación...

Si tú eres otro yo, no puedes ser ni mejor ni peor de lo que yo soy, sólo eres una faceta de mí misma...

Sin embargo creo que eso no significa que todos seamos iguales, me explico, en la versión más elevada y pura, todos somos lo mismo, la misma energía, el Uno, pero aquí somos gotas de esa energía que han encarnado, y ahí es donde veo unas diferencias que no posicionan a nadie por encima o debajo de nadie, sino que individualizan a cada ser humano dentro de la unidad que somos, y esto es porque cada faceta de ese otro yo es distinta, está en una plantilla diferente, con un bagaje individual, con otra vibración, con otra función o misión y con una personalidad que tiene sus propias características.

Por eso, cuando puedo ver eso, respeto al otro yo que hay en ti, respeto al otro tú que hay en mí, y no puedo dañar al otro, ni juzgarlo, porque eso sería como hacerme daño a mí y juzgarme a mí. Aunque no llegaremos a ese entendimiento hasta que deje de haber una guerra dentro de nosotros, porque el primer juzgado por ti mismo eres tú, el primero en no valorarse eres tú, el primero en no amarse como mereces eres tú, y lo que hay dentro de ti y de cada ser humano es lo que hallamos fuera, como una gran proyección mental de lo que somos dentro, de nuestra lucha interna...

Por eso es indispensable que la guerra interior cese para que cese la exterior, uno por uno, paso a paso, para que toda la humanidad se vaya transformando... Todos somos importantes en este proceso, cada uno a su manera, en su justa medida, pero todos tenemos nuestra parte a realizar...

¡¡El cambio está en ti!!

No te amo con tus defectos y tus virtudes, no creo en los defectos, ni en las virtudes, creo en el conjunto del ser humano, en un todo, porque aquello que yo pueda considerar un defecto en ti será con total seguridad un defecto que considero que tengo en mí, y eso me demostrará que aún no me amo por lo que soy, sino que lo condiciono a lo que enjuicio sin darme cuenta...

Antes de afirmar ese "te amo con todos tus defectos", piensa qué significa realmente lo que estás diciendo... Cuando alguien me dice eso sé inmediatamente que no me ama por completo, no me ama por lo que yo soy, porque aún no se ama tampoco a sí mismo....

No hace mucho tiempo estuve enfrentándome de nuevo a mi mayor miedo, uno de esos grandes temores que te empujan a decidir si eliges un camino u otro para seguir con tu vida. Uno de los caminos era claro, no era fácil, pero era claro, era el que todos esperaban que escogiera por la lógica de la razón, porque es el que sigue la norma, el que te encierra en el viejo paradigma de la servidumbre encubierta que el ser humano está llevando a cabo movido precisamente por el miedo. Y es que el miedo es una herramienta, o tal vez incluso un arma, muy poderosa para manejarnos. Si tienes miedo a morir, o a perder tu hogar, o perder tus recursos básicos (agua caliente, calefacción, un techo donde refugiarte y vivir, electricidad, alimento...) o miedo a perder a tus hijos, o que estén en exclusión social, miedo a no poder comprarles sus libros para la escuela, o de no poder darles de comer, si tienes esos miedos, es fácil que te dominen, es fácil que caigas en las redes de la gran manipulación en la que todos hemos estado sumidos durante tantos años.



Y ahí se presentaba el primer camino, regresar al sistema, ser de nuevo una oveja más del gran rebaño que está siendo conducido por unos pocos para beneficiarse, una oveja que es tratada como un robot que tiene que cumplir las expectativas financieras y sociales de otros, alguien que no soy yo, alguien que se olvida de sí mismo para salvar a los suyos, alguien que tiene tanto miedo que ha dejado de confiar en sí misma.

Y el otro camino, ése que no está hecho, ése que debo crear yo, el más desconocido, pero el mío, ése que escojo libremente yo, ése que me llevará a cumplir mis sueños, ése que me hará más fuerte, más sabia, más Yo, ése que me llenará de felicidad, aunque tenga que ir contra corriente, sin contar con la comprensión de muchos, incluso con la desaprobación de otros, bajo los juicios de algunos que me etiquetarán de ser egoísta, de ser una soñadora temeraria, una loca que ha perdido el camino...

Y sí, tal vez deba perder el camino que se me impone, ése que en teoría debería escoger para ser como debo ser, pero es que yo no soy como debo ser, soy como soy, no soy lo que otros esperan de mí, soy lo que soy, no quiero seguir la norma que todos esperan que siga, yo creo mi camino, y en él no existen las normas, existe el fluir con la vida, el ser, el sentir, el creer, el confiar en mí misma, le pese a quien le pese.

Ha llegado la hora de dejar el miedo a un lado y saltar al vacío, y si tengo que morir en el intento, pues morir, porque a veces es necesario hacerlo para renacer con la fuerza y el poder interior que necesitamos para continuar...

Alguien me habló de sus sueños no hace mucho y me dijo que había renunciado a su empleo para poder dedicarse a la música, y gracias a sus palabras, a ver su coraje y su amor hacia lo que estaba haciendo en ese momento, recuperé mi valor y mi fe en mí misma.

Crear tu camino no es la opción más fácil, es cierto, pero si eliges hacerlo tu mejor versión de ti mismo emergerá y te llenarás de satisfacción, de felicidad, porque habrás nacido para cumplir con lo que tú eres.

Cuando era niña no entendía este mundo, y sufría, pero hace ya un tiempo que he visto que la única forma de no sufrir es soltar aquello que nos duele, soltar y dejar que lo que tiene que llegar a tu vida, llegue por sí mismo.

Si quieres ser genuino, si quieres ser quien eres en realidad y vivir la vida con la pasión que sientes dentro de ti brotar con fuerza, entonces debes entregarte a ti mismo, porque haciendo esto sólo tendrás que caminar haciendo tu camino y recogiendo los regalos que la vida misma te irá ofreciendo. Así hallarás la gran bendición de vivir tus sueños, mientras los vas construyendo.

Y para los románticos, saber que si lo que deseas es un amor verdadero, también tendrás que recorrer otro camino que no esté hecho ya, un camino que no esté colmado de estereotipos, de ideales falsos, de necesidades encubiertas, de carencias afectivas que se disfrazan de enamoramiento, tendrás que escoger tu propio camino único y limpio, el tuyo, porque sólo así, siendo verdadero contigo mismo, llegará lo que mereces, lo que vibre como tú, y no tendrás que salir a buscarlo, porque aparecerá cuando realmente tú seas tú mismo, y no lo que se espera que seas...

Abre tu corazón y deja que te guíe, él será tu brújula, porque él está en conexión con tu esencia, con tu divinidad, con tu verdad... no te resistas a ser lo que viniste a ser, olvida el viejo paradigma y ayúdate a participar del cambio, del nuevo mundo, del amor incondicional hacia la vida...



Arael Elämä...
Reflexiones

viernes, 6 de noviembre de 2015

DIÁLOGOS - EN OTROS PLANOS (almas gemelas)

No había aún casi despertado de mi letargo cuando apareciste, aunque no era la primera vez que te sentía, no era aquello el principio, era una continuación ya anunciada.
La ilusión de encontrarte en alguna parte me empujaba a buscarte, a necesitarte, a depender de esa fantasía que inventaba de tenerte junto a mí, de abrazarte, de poderte dar todo el amor que era capaz de dar.
Sin embargo, esa misma ilusión se convertía a menudo en una daga punzante que me rasgaba el alma, porque estaba casi convencida de que eras sólo un espejismo, un sueño que jamás se haría realidad.
Y cuando hablo de que apareciste, no quiero decir que por fin el reencuentro físico se había dado, sino que pude comprobar la gran certeza de mi esencia, esa que me acercaba a una verdad que mis pensamientos no lograban forjar como una creencia vívida, sino que más bien rechazaban para intentar no ser una persona extraña y sumida en una imaginación tildada de espiritual.
Mi razón, mi parte más analítica, no me permitía convencerme de que tú eras un ser humano real, y divagaba sobre qué o quién podías ser, en un discurso de posibilidades creíbles que se aproximaran a la “normalidad” que siempre había deseado integrar en mí sin conseguirlo.

Abrí los ojos aquella mañana de invierno y te percibí como se percibe la niebla entre las manos cuando caminas entre su tenue y blanquecina nebulosa.
Ahí estabas, pero no te distinguía con claridad.

  • Muéstrate – te dije casi como si te lo ordenara.

Una luz cegadora iluminó toda mi habitación, para después irse mitigando, o quizás simplemente yo misma me fui adaptando a esa especie de realidad alternativa que se me estaba presentando.
Y de pronto, allí estabas, frente a mí, sin que pudiera determinar cómo lo sabía, pero te sentía tanto, tanto, que no cabía la menor duda de que eras tú quien me estaba observando.

Te miraba, sí, te miraba, y lo que veía no podía asimilarlo con mi mente pequeña, así que decidí dejar de verte con ella y abrí mi corazón.
Ahí estabas tú, un universo colmado de galaxias, de estrellas y planetas, hermoso, inalcanzable, infinito, mostrándose ante mí...
Decir que me había enamorado aún más de ti era ínfimo, absurdo y ridículo, no era eso lo que me embriagaba al contemplarte, era algo tan inmenso que sólo podía diluirme en lo que tú estabas siendo en ese momento, en lo que sigues siendo.

Estar encandilada por un amanecer hasta el punto de emocionarme y fusionarme con él, era lo más parecido que había experimentado al mirarte, lo único comparable con aquella sensación, y aún así, era demasiado insignificante.



Entonces pensé que no podría jamás tocarte, besarte, porque tu grandeza era como una quimera para mí, una utópica y maravillosa relación de pareja que no disfrutaría nunca, porque tú eras inmenso, tan inmenso como mi amor por ti. ¿Cómo podría tomar entre mis brazos algo tan inconmensurable? Eso sería una bendición maravillosa para mí, un caricia tibia y eterna en mi cuerpo y en mi alma, un regalo para mi piel, para mi vida, para todo lo que yo soy.

Una leve tristeza se asomó a mis ojos y tú, comenzaste a tomar forma humana. Todas las estrellas y los planetas, todas las galaxias, todo tu universo, se fue haciendo pequeño, muy pequeño, como una copia exacta de lo que eras, pero en versión diminuta, para luego dibujarse como una silueta, la de un hombre.

Entonces, de una forma que no puedo explicar racionalmente, la imagen de ese universo se fue transformando, iba palideciendo para dar paso a un cuerpo semi etéreo, con rostro, con brazos, piernas, incluso vestido con la misma ropa con la que te vi en aquellos sueños de mi adolescencia, cuando creía que eras un ángel que venía a visitarme y a guiarme.

Tu pelo rubio, lacio, con tu flequillo peinado hacia el lado izquierdo de tu frente, tu piel pálida, tus ojos azules y rasgados, tu sonrisa tierna, esa que aceleraba mis latidos, esa que iluminaba tu mirada hasta el punto de hacerme sentir que eras verdaderamente un ser lleno de luz, esa luz que de alguna forma me correspondía.

Verte allí, alargando tu mano hacia mí, en un gesto de invitación a seguirte, me hizo romper a llorar.

  • ¿Por qué siempre tenemos que encontrarnos en otros planos? - te pregunté con mi anhelante deseo de abrazarte fuerte, fuerte, muy fuerte y no soltarte jamás.
  • Un día de estos, cuando menos te lo esperes, tu mirada y la mía se encontrarán, y tu alma y la mía estarán listas para reconocerse, para amarse desde nuestros cuerpos físicos, como hombre y mujer, sin que nada pueda impedirlo. Así como tú sientes el amor en ti hacia mí, lo siento yo hacia ti, y así como tú deseas hallarme y estar conmigo, yo también lo estoy deseando. Tú eres igual que yo.

Y tomé tu mano, para volver a viajar de nuevo a esos lugares donde se me muestran realidades que, simplemente, no tienen nombre, ni explicación, lugares donde me enseñan lo que necesito saber para continuar con mi existencia, con mi conexión, con mi comprensión, aunque todavía parcial, de lo que significa estar aquí en estos momentos.

  • ¿Adónde vamos?
  • Hoy vamos a ir a nuestro origen, voy a enseñarte quiénes somos, hoy encontrarás muchas respuestas que ahora están desordenadas en tus recuerdos.
  • ¿Entonces yo ya sé lo que me vas a mostrar?
  • Claro, yo sólo voy a ayudarte a recordar, esa es mi misión ahora contigo.
  • ¿Y por qué dices que vamos a encontrarnos en el mundo físico si tu misión es mostrarme estos planos tan etéreos?
  • Porque yo, este yo que ves, es sólo parte de mí. Nuestra multidimensionalidad nos permite movernos por diversos planos, porque en realidad, no nos movemos, permanecemos en ellos, existimos en ellos. Tú estás ahora mismo encarnada como la mujer que eres y pero también experimentas y existes en otras dimensiónes y realidades.
  • ¿Y por qué no soy como tú? ¿Por qué no soy consciente de mis recuerdos si estoy en esta forma etérea ahora aquí contigo y tú sí recuerdas?
  • Yo no lo recuerdo todo tampoco, porque sólo soy una parte de toda mi conciencia completa, y tú, ahora mismo estás conectada a tu mente, realizando un viaje astral para conectar con esta realidad donde me encuentras a mí, para facilitarte la comprensión e integración de todo lo que ves, sientes, experimentas aquí, y todo lo que vas a ir recordando de tu misión en tu vida como ser humano. Yo no te estoy hablando desde mi conexión mental con mi parte humana, este no es mi cuerpo astral, aunque también lo tengo y también me guían como a ti, te sorprenderá saber que tú, en otro plano, cumples la misma función con parte astral, que yo desde este plano contigo, con tu parte astral. Soy una parte de mi consciencia eterna, una parte de mi Ser que se ha manifestado para guiarte, y soy parte también de tu propio Ser, porque tu Ser y el mío son el mismo.
  • ¿Somos el mismo Ser? Tenía entendido que todos somos uno, y que por tanto todos somos el mismo Ser.
  • En la esfera más elevada sí, es así, pero existen varios estratos dimensionales que se despliegan desde el Origen o Fuente, y que nos permite experimentarnos desde lo que sentimos como separación, como rayos de un mismo sol que conforme se van alejando de su procedencia se van distanciando entre sí, como gotas de un océano que se experimentan en diversos estados, hielo, líquido, vapor. En ocasiones es una especie semi-separación porque en el estado vaporoso es casi imperceptible la diferenciación individual de cada gota, y en otras ocasiones la separación es muy palpable, como en el caso del hielo. Esto se da de forma gradual, cuanto más cerca de la Fuente, más vaporosos somos, cuanto más lejos, más petrificados somos, sin embargo, en realidad, la separación no existe, es sólo una forma de experimentarnos. Tú y yo somos la misma gota, si tomamos el ejemplo del océano, o el mismo rayo de luz dividido en dos, si tomamos el ejemplo del Sol, somos compañeros, somos uno formando un todo, así como la noche y el día. En la Tierra lo llaman almas gemelas, pero en realidad es mucho más que eso, porque no hablamos de almas, las almas son pequeños fragmentos del Ser, gotas de gotas, para que lo entiendas mejor, te diré que somos el mismo Ser. Imagina que somos un rayo doble que parte del mismo Sol...
  • Comprendo... ¿Entonces, para qué separarnos y luego encontrarnos en la dimensión tridimensional? ¿Qué sentido tiene eso?
  • Mi querida compañera, no le busques un sentido mental, ahí no lo hallarás, mira en tu corazón y sabrás la respuesta.
  • Ya entiendo, todo es por el amor, por la experimentación del amor en diferentes facetas. ¿Pero por qué aquí en la tercera dimensión es tan difícil encontrar a tu alma gemela?
  • Porque en este lugar existe una dualidad muy intensa y marcada y una serie de leyes que rigen todo un sistema energético particular, vosotros lo llamáis karma. El ego pone sus propias normas y el karma o ley de causa y efecto también actúa sobre vosotros. El libre albedrío os permitió en un principio escoger las experiencias, pero eso generó un efecto sobre vosotros que propició la creación de la ley del karma. Muchas almas gemelas no han podido estar juntas por su ego, o por su karma. Ahora ha llegado el momento de que todo eso cambie, porque la humanidad está experimentando una gran transformación.
  • ¿Eso quiere decir que todos vamos a encontrarnos con nuestras almas gemelas?
  • No, no todo el mundo ha venido con un compañero, pero todos comenzarán a experimentar el amor en otro nivel, en el de la incondicionalidad.
  • ¿Y tú y yo?
  • Ya sabes la respuesta, te la he dado antes. Estaré siempre contigo, para cuidarte, para guiarte, para ayudarte a limpiar tu inconsciente de la carga que llevas, para acompañarte hasta que mi yo humano esté listo para este amor inmenso que no entienden las mentes que aún funcionan en el sistema del ego, demasiado como para confiar en su corazón, en su alma, en su ser interno.

Y así comenzó una aventura de viajes en otros lugares, planos, dimensiones y realidades, donde tú, mi otro yo, me has ido mostrando otras vidas, sensaciones, y otra manera de amar que no se comprende si se intenta explicar racionalmente...

  • Una última pregunta... ¿Las almas gemelas han venido a encontrarse para ser pareja?

  • Mi pequeña humana, el alma gemela no se tiene que enfocar como una relación de atracción física, o álmica, ni de romanticismo, aunque puedas experimentarlo con ella de una forma muy hermosa, pues encontrarte con ella es encontrarte contigo mismo en otra persona, con parte de tu energía, de la que procedes, encarnada en otro, es como mirarte en un espejo perfecto, que te permite ver todo de ti, lo que tú eres, tanto a nivel humano, como a nivel del alma, del ser, de todo. Algunos tienen demasiado miedo para atreverse a amar a su alma gemela, incluso para reconocerla, porque no siempre es lo que uno espera encontrar, pero a pesar de las posibles dificultades que nuestro ego pueda mostrar, el amor que hay en nuestro interior siempre se abre camino...

El verdadero amor siempre se abre camino...

Arael Elämä...
Diálogos




domingo, 4 de octubre de 2015

FILOSOFÍA DE LA OBSERVADORA




Solía pensar que lo que hay dentro de mí lo puedo encontrar ahí afuera...Solía pensarlo, y encontré muchos "yoes", de esos que se mueven en la energía del pensamiento, y me di cuenta de que ahí no había otra cosa que disfraces, personajes diversos, algunos interesantes, otros banales, otros fríos, otros cariñosos, pero todos eran sólo una interpretación, un papel en una gran obra de teatro.

Solía pensar que podría mostrar mi desnudez y hallar otros que, como yo, dejaran colgados todos sus disfraces y se atrevieran a vivir siendo auténticos, siendo ellos, fuera de sus pensamientos, cerca de su corazón, pero entonces hallé muchas mentes confusas, nuevos personajes cuyo atuendo era místico y espiritual, un juego más dentro del gran juego...

Y entonces, mi personaje víctimista hizo su aparición para demostrarme que estaba sola, que nadie se desnudaba en realidad, todo era parte del teatro... Muchos amigos "despiertos" que sólo daban paso a ese nuevo personaje iluminado, y que realmente creían estar en el mundo espiritual, que realizaban acciones generosas con los demás pero sólo para sentir que realmente eran buenos y que estaban siendo altruistas, en fin, buenas acciones del personaje despierto.

Así que observé dentro de mí, para comprobar si mis personajes estaban ahí, si yo también había creado un disfraz de "iluminada", y me di cuenta de que había nacido ella, "la observadora" un personaje neutral que observaba sin juzgar y ponía orden dentro de mis pensamientos...

Aprendí a ser esa observadora de mí misma, de los demás, aprendí así a no esperar nada, a no juzgar nada, a saber que todo tiene un "para qué" y a reconocer que cada uno recorre su propio camino inventado por el inconsciente (basado en sus propias creencias y arquetipos), transitado desde el ego y sus personajes, pero que todos aquellos que sienten que hay algo más, que realmente desean que esos disfraces estén ahí sólo para divertirse, sin confundirse con el personaje que interpretan cuando lo llevan, iban en realidad desnudos, con su Ser a flor de piel, estallando en mil rayos desde su pecho, y que había esperanza...

¿Esperanza? Mi personaje observador no esperaba nada, sin embargo, se emocionaba cuando veía la luz en la mirada de otros, o en su corazón, y se alegraba cuando veía otros como él, y comenzó a observarse también a sí mismo... El observador observando lo que estaba sintiendo...

Tal vez es inevitable estar ligado a las emociones, pues hasta el personaje observador "siente", pero me he dado cuenta de que siente de otra manera, desde otro punto de vista, desde algo que antes no comprendía...

Todo está bien, todo sigue un orden, un orden que se mueve hacia un orden diferente, que desde el punto de vista de la mente humana podríamos llamar "orden divino"...

El Ser no es insensible, y la observadora que llevo en mi mente, se ha percatado de que lo que algunos creen que es insensibilidad es sólo neutralidad, es decir, el Ser no es castigador, no es sentenciador, no premia los buenos comportamientos, ni fustiga a los que no son buenos, el Ser no es polaridad, el Ser es Amor, pero amor como energía, como vibración, y como tal ama sin condición...Pero eso es muy dificil de comprender para el yo pequeño de nuestra mente, que necesita tanto sentirse superior respecto a los que hacen el mal, o superior respecto a los que hacen el bien, porque en un mundo dual creado por una mente dual, cada uno elige su bando creyendo que es el ganador, el mejor, el superior...

Sencillamente, yo prefiero ver la desnudez del alma en los ojos de otros, y en mis propios ojos, para así dejar a un lado la identidad de un personaje dual...


Sin embargo, vivimos aquí, bajo este paradigma, este manto que no es más que un espejismo que nos muestra una serie de normas que, cuando las seguimos, nos convierten en personas “norma-les”, todas con el mismo ritmo, con el mismo objetivo, ser felices, aunque en una sociedad donde la felicidad se ha convertido en algo tangible, alqo que nos empeñamos en conseguir trabajando duro, siendo máquinas humanas para los que lo tienen todo materialmente hablando, siendo personal productivo, rentable, algo así como pilas para mantener un mundo donde sólo unos cuantos disfrutan de esa falsa felicidad material, a raudales, donde una botella de champán cuesta lo que un pobre trabajador gana con mucho esfuerzo en todo un mes, no podemos hacer otra cosa que rendirnos a ser como todos ellos o buscar dentro de nosotros y dejar de ser “norma-les”...

No es necesario entrar en esos detalles desagradables de cómo está hecho este mundo, detalles que para muchos son incómodos y que siempre se dejan a un lado para que no nos saquen de nuestra falsa estabilidad absurda, donde la queja vacía se ha convertido también en una rutina. Tal vez sólo pueda decir al respecto de todo este sistema del que muchos desearíamos escapar corriendo despavoridos por su ridiculez y su falta de inteligencia, que también desde el Ser, todo se vive de otra forma, pues te das cuenta de que todo esto que hemos creado no es más que el resultado de nuestra propia inconsciencia colectiva y de que sólo viviendo desde la consciencia del Ser podemos llegar a cambiar las cosas.




Realmente nuestro ego es realmente muy hábil, escurridizo y tentador, porque después de descubrir sus artimañas para convencerme (a mi yo observador) de que si me quito los disfraces voy a ser apartada de todo, voy a quedarme sola, no encontraré a nadie como yo, y envejeceré triste y abandonada, sin amor, sin compañía, debo hacer un gran esfuerzo por no pemitir que su miedo me envuelva y me desconecte de lo que soy, y es que realmente, a veces saltan los demás personajes y uno en especial llamado “conformismo” me suplica asustadísimo que deje ya mi conexión con mi Ser, que estoy volviéndome loca y que en este mundo no se puede vivir siendo el Ser que soy, que tengo que cederle el poder de nuevo al Ego, el gran Ego que todo lo controla.

Y entonces aparece esa típica frase “poner los pies en el suelo”, y yo respondo que jamás los dejé de tener ahí, pero que lo que no se comprende desde la mente, se ve como una amenaza que nos separa de la realidad “terrenal” (suelo) y que no se trata de perder la cabeza, sino de ganar consciencia...

Tal vez tenga razón mi Ego y me quede sola, sin embargo eso no es ninguna tragedia, mi Ser me acompaña y el juego de las parejas que se aman porque tienen miedo a estar solas, o incompletas, no va conmigo, soy una mujer completa, un alma entera, y si hay algún compañero en alguna parte que sea Mi Compañero aunque todavía no estemos juntos, será y es alguien que en el momento en que nos encontremos estará en conexión con su Ser, lejos de los convencionalismos mentales, lejos del amor pasajero basado en las afinidades mentales, sociales o físicas, porque sólo sé amar así y merezco se amada de la misma manera.


Y después de que la observadora comprenda que nunca está sola, que el ser es un todo que la acompaña y que su compañero ya está con ella conectado desde su Ser al suyo, parece que el pequeño yo se apacigua y comprende que todo tiene ese “para qué” y que todo lo que tarda en llegar es porque requiere de una maduración especial, y que siempre resulta ser mejor que lo que llega rápido.

Tras una dura búsqueda de un ideal creado por mi mente, basado en lo que como alma sentía, y como Ser conocía, ahora me siento más fuerte que nunca, y con las manos llenas de amor puedo decir que todos los caminos que creamos para aprender o experimentar y para conocernos más, son válidos, que ninguno es mejor que otro, que la ilusión de las llamas gemelas ha sido un puente muy intenso hacia mi autoconocimiento, que no se trata de que existan o no, estoy segura de que las conexiones de almas son reales, y de que hay también lazos kármicos (lazos de amor entre almas que provienen de otras vidas) y mentales (programas ancestrales que nos impulsan a sentir atracción hacia alguien), además de los vínculos que se crean a través de los estímulos de nuestra parte más primitiva, sin embargo, ahora por fin respiro liberada de una carga que arrastraba desde hacía muchos años, y sólo siento y agradezco, amo y vivo el amor desde mi interior...


Y como si de una graduación se tratara, dejo atrás lo que he aprendido de mí misma hasta ahora, y con la ayuda de aquellas personas que llegaron a mi vida, y doy un paso más, iniciando un nuevo ciclo donde sólo quiero vivir y disfrutar, sin hacerme tantas preguntas basadas en el “porqué”, abrazando lo que la vida me regale como experiencia, y escogiendo sólo lo que sume en mi vida, descartando lo que resta, porque elijo amar por encima de todo, amarlo todo, porque esta es mi naturaleza, sea o no comprendida por el ego global o individual...

La filósofa observadora ha pasado a otro nivel, y comienza una nueva aventura con más conexión con mi interior y con quien soy yo multidimensionalmente...


Firma: LA OBSERVADORA...

Arael Elämä.
Reflexiones

domingo, 20 de septiembre de 2015

DIÁLOGOS - RECORDAR

Sentada frente al televisor apagado, escuchando música relajante, las velas encendidas desprendiendo aroma a vainilla, el atardecer desmayándose a mi alrededor, el silencio en mi interior y la voz de una conciencia pequeña y asustadiza aguarda de nuevo otra conversación.

-Recuérdame, Ser eterno, que soy mucho más que estos pensamientos que nublan mi mente, que no soy la creencia que marca algunas de mis decisiones, que no soy este cuerpo que a veces se mezcla con la identidad de lo que jamás fui, ni seré, recuérdame que sólo escogí venir temporalmente con esta apariencia y que no hay error alguno en ello.

Recuérdame que no te olvide, que siga junto a tu esencia, esa que arde en el centro de mi pecho y que ilumina todo lo que soy aquí, en esta presencia física que me permite experimentar y sentir.

Recuérdame que no soy miedo, que no soy dolor, que soy amor y que todo esto que me hace sufrir no es más que una ilusión.



Sí, ya lo sé, mi amado Ser,-afirmo al sentir lo que me transmite- sé que no existe ninguna programación, no existe nada de lo que veo, todo es una gran creencia dividida en subcreencias que, sencillamente, inventa nuestra mente de manera colectiva.

¿Pero qué tengo que hacer para trascender todo eso?

-No tienes que hacer nada en realidad, mi querida humana, sólo debes dejar de identificarte con tu mente y entregarte a tu Ser divino. A través de él no hay juicios, ni hay que desprogramar nada, ni hay que superar o eliminar creecias, es dar un salto de fe, un salto hacia ti misma, hacia tu divinidad, y permitirte SER, para no volver a caer en la trampa de la mentira de la mente. Así, las creencias  sólo serán creencias y tú las sabrás observar.

-Pero ¿y si todo lo que vivimos es ahora una nueva creencia que estamos inventando para eliminar y aplastar a las antiguas? ¿no sería todo una mentira también?

-Los seres humanos tienen la misma capacidad que tiene su creador, pueden crear, y es lo que han estado haciendo durante toda su larga existencia, sin embargo, sus creaciones se han basado en el paradigma del miedo. Todo es una gran ilusión, sí, pero la mente necesita de esa ilusión, de ese juego aquí, en este mundo de tercera dimensión, sin embargo, ahora tenéis la oportunidad de borrar todas las viejas creaciones que se dividieron en buenas y malas, aquellas que os han causado tanto dolor, aquellas que han convertido vuestro mundo, que podía ser un paraíso, en un lugar dominado por el temor.
Sólo hay que crear algo nuevo, algo basado en el amor, en la esperanza, y para crear hay que creer. El mundo puede ser diferente, sólo si usáis vuestra mente para crearlo, para inventarlo, porque si tenéis que vivir en una ilusión, en una fantasía, podéis escoger entonces cómo deseáis que sea, ¿no te parece?.

-Sí, suena bien, aunque hablas como si tú no fueras humano, mi querido Ser, ¿por qué?

-Porque yo no soy humano, yo soy un Ser, tú eres humana y yo, dentro de ti, experimento lo que es ser un ser humano.

-Recuérdame entonces, mi amado Ser, de dónde vienes, quién eres, porque si yo no soy esta mente, ni este cuerpo, ni estas emociones, significa que yo soy tú, y eso quiere decir que yo tampoco soy humana.

-Así es, pero tú, esa parte de ti que me está hablando, es sólo un personaje más, que tiene parte de mí y parte de tu conciencia mental, eres la observadora, la intermediaria entre lo que realmente eres y lo que creías ser.

-Y dime, mi Ser, ¿moriré?¿morirá el ego?

-No, sólo nos diluiremos y colaboraremos.

-¿Eso duele?

-Al principio el ego mostrará todo su poder, desplegará mil artimañas para hacerte sufrir, se sentirá herido, te hará pensar que te estás volviendo loca, y te lo intentará comprobar cuando tus seres queridos no te crean, o te vean de forma extraña, te rechacen o no te comprendan, y entonces tú te preguntarás si estás en lo correcto o no, pensarás que tal vez estás perdiendo la razón, lucharás contra tu propio ego, como personaje observador te darás cuenta de cuánto miedo tienes y cuando más terror sientas, más se irá diluyendo el ego, porque su propia resistencia será la llave para que yo pueda abrazarlo y comprenderlo y él aceptará que todo cambia, y que él ha terminado su función, que ya el teatro no es necesario, que yo, el Ser, estoy aquí para amarlo y protegerlo, para honrar su gran trabajo, y para enseñarle a ser una conciencia libre de dolor.

-Recuérdame mi Ser que no soy este pensamiento, que no existe la muerte tal como la concibe mi ego, que soy mucho más que esto que veo, que puedo llegar tan lejos como me proponga, que no hay límites, sólo los que mi ego me impone, que soy un Ser infinito, eterno, inmortal, y que el amor es la fuente de la fuerza vital que me mueve y que me impulsa. Recuérdame que no existe la caída, sino el vuelo, que no hay nada que pueda detenerme salvo yo misma y que todo lo que me rodea forma parte de lo que soy realmente.
Y recuérdame que todo esto es un sueño y que cuando despierte habré regresado a lo que soy, con mi verdadera familia, tal y como siempre me decía de niña para tranquilizarme cuando me asustaba este mundo.

-Sólo respira profundamente, sólo recuerda, pequeña, recuerda...

Arael Elämä Araham 
Diálogos


lunes, 14 de septiembre de 2015

UNA MIRADA AL ALMA - LA MELODIA DEL SER

LA MELODÍA DEL SER

Del mismo cielo se deslizan suaves gotas cristalinas, envueltas en un halo dorado que se mezcla con mi energía al entrar en mi cuerpo, invadiendo cada célula, cada lugar que compone este pequeño y frágil instrumento que el Ser escogió para comunicarse, para expandirse, para hacer que sus notas se escucharan en su canción resonante.

Al principio, mi mente, esa pequeña inconsciente que se comporta casi siempre de forma inconherente y respondona, comenzó a resistirse a la llegada de algo tan magestuoso, porque tenía Miedo...

Y entonces el dolor se hizo con el poder y conquistó todo el territorio, abarcando cada cuerpo que compone esta plantilla con forma humana que parece que sea yo, pero que es pura apariencia. Si me vieras desde el Ser, sabrías que no tengo este rostro, no soy así, soy mucho más que esto que crees estar viendo, y no soy tampoco tu opinón sobre mí, sea cual sea, y no soy tampoco el reflejo que tu mente quiere ver, pero he venido con esta forma holográfica manifestada como aparente materia, para que podamos comunicarnos de otras maneras, relacionarnos, mirarnos, y sobre todo, he venido así para conseguir algo que parecía muy fácil antes de intentarlo, ser lo que soy, mi verdadero yo, a pesar de llevar este traje, a pesar de experimentar en un mundo que no entiendo y donde nada es lo que parece.

Sufriendo los hechos se perfilan de un modo tan distinto. Todo cambia de tonalidad, los días lluviosos resultan fríos, tristes, y un motivo más de llanto y de desesperación. Los problemas se convierten en montañas, en navajas afiladas que te hieren, hundiéndose en tu carne, pero no es ahí donde te duele, sino en el alma, en lo más profundo que puedes sentir, describiéndose como un abismo en el cual caes y caes sin que un ápice de luz te sostenga.

Cierras los ojos y te observas, corroborando cada detalle que te disuelve en la desdicha y te empuja al fatalismo, pero es la mente quien juega y quien gana, o quien pierde, porque se enfrenta sólo sí misma, en el juego de la luz y la oscuridad que ella misma inventa.

Es ahí cuando de pronto una fuerza suprema se despierta con la fortaleza de un dragón invencible y arrasa de un fogonazo todo lo que el ego estaba tejiendo en su afán de estar por encima de lo que estaba sucediendo realmente. Se termina la mentira de la dualidad porque sólo existía en el mundo del ego.

Y las gotas de luz que penetran en mi piel y se expanden, continuan realizando su función en mí, guiándose por todo mi sistema energético y orgánico como si supieran desde siempre hacia dónde deben ir, dónde deben colocarse, cómo deben ir fluyendo por mi Ser.
Me doy cuenta entonces de que el ego se ha quedado exahusto, dormido en su pelea por temer lo que estaba ocurriendo.



Tanta lucha, tanto miedo, tanto desasosiego por algo que en realidad, no es realidad, por algo que es sólo parte de un paradigma obsoleto que se resiste a caer con todas sus fuerzas.

Pero el ego sólo conoce esa verdad, se forjó con cada mentira llamada verdad, con cada invento llamado realidad, con cada espejismo que fue aprendiendo, y se creó así su propio mundo para gobernarlo. 
¿Cómo no comprender su temor al verse amenazado por una entidad tan inmensa, vestida de algo que rechaza a causa de su temible magnificencia?.

Ya en reposo, siento las aguas cristalinas rebosando dentro de mí, las oigo cantar, su melodía se eleva por encima de la voz del ego, inunda todo el espacio que soy, estoy siendo y siendo, como una ráfaga de viento que cobra vida y que se vive, que se siente, que se hace ser dentro de este gran universo interior que habita en este pequeño receptáculo llamado humano.

Mi Ser, que soy yo misma, mi verdadera esencia, cabalga sobre la senda de mis memorias ancestrales, las libera, las enciende de amor, las besa, las eleva, y desata el mecanismo de apertura hacia el mundo que no era capaz de ver cuando mi ego se asustaba.

La verdadera melodía ya suena sin interrupción alguna...

El reinado de lo invisible comienza, pero ahora, ya no será más tan incierto, ni tan temido...

Arael Elämä
Una mirada al Alma
 

jueves, 10 de septiembre de 2015

DIÁLOGOS - LLUEVE



Llueve...

A través del vidrio de la ventana no puedo sentir el aroma de la lluvia. Abro para que entre en mí todo el frescor de la humedad de las gotas que caen desde el gris de este cielo que hoy me cubre con aires de tristeza.

Tú, luz que ilumina los días de tormenta, te enciendes para que no vuelva a perderme, pero me pierdo, y la oscuridad confunde mis pasos, me busco, mas no me hallo.

-Tengo miedo – te digo con lágrimas en los ojos – Me asusta la idea de no lograr salir de este túnel sombrío, y me siento atacada por la sombra.

- No hay sombra, hay Ser,  hay ego, ya no es tiempo de pensar de esa forma tan polarizada, ahora debes traspasar esta barrera, llegar al final de este camino que tanto te asusta y darte cuenta de lo que es real y de lo que no, pero esta vez el juego se termina.

Diferenciar la verdad entre tanta mentira, tanto espejismo, a veces me resulta tan difícil, por eso me inventé un radar que me ayudara a ver más allá de lo irreal, sin embargo, tenía un defecto, el ego supo muy bien cómo colarse por una grieta llamada fantasía.

Llueve...


Siento que se anuncia el principio de algo, pero esta vez duele, duele, duele...

-¿Por qué duele tanto? - Te pregunto.

- Porque te resistes por el miedo, pero todo está bien. – Me dices mientras me sonríes como lo haría un ángel tras darle un beso en la mejilla a un niño.
-¿Qué debo hacer? Me siento derrotada, rendida ante este caos emocional que no comprendo, y no sé cómo salir de este laberinto que ha creado mi mente, y de esta crueldad que siento y respiro.

- Cierra los ojos y déjate guiar por tu Ser, desconecta de la mente por un rato y camina de mi mano, sin mirar atrás, sintiendo sólo el ahora, confiando en que el universo tiene su propio plan para ti, y que tú no puedes hacer nada, todo está hecho.

Llueve...

El horizonte se dibuja grácil entre las siluetas de las nubes que me acompañan. El viento entra y me abraza, me cubre de viejas nostalgias, me besa en la frente y se marcha. Mi pelo se peina con la última ráfaga de mi pasado, mis lágrimas limpian mi pena, mi pecho se enciende como una vela, alumbrando mi espacio, y una esfera de una tenue luz me envuelve, soy yo, me siento, he vuelto a mí, ya no estoy sola, ni estoy desamparada, existo...

Y dentro de esa esfera me doy cuenta de que amo vivir, amo la lluvia, amo la fragancia que se desprende de la tierra mojada, el otoño que está regresando, y este nuevo amancer, este nuevo mañana que se avecina, esta anunciación de un final y un comienzo... Amo poderlo ver, a pesar de las heridas, a pesar de tanto miedo, a pesar de tanta lucha y tanta resistencia de mi ego, y del ego de  otros...

La realidad que aparece frente a mí, esa creada colectivamente, me araña el alma, pero es hora de que sane y mire de no caer más en su trampa.

Llueve...



Voy a salir a la calle, quiero que la lluvie me bañe, que bautice mi alma de mi verdadero nombre, de lo que soy realmente, de mi nacimiento, el de un Ser que arde dentro de mí...

Lluevo y expando el amor, para saciar y borrar el dolor que fabrica el ego...

Arael Elämä...

Diálogos

sábado, 5 de septiembre de 2015

PROPÓSITOS - EL SER Y EL ALMA GEMELA

Todo parece un sueño, ¿realmente he muerto?, pensé que sería diferente, no así, tan sereno, aunque ya me habían hablado de la paz que se siente.
El frasco de pastillas está ahí, vacío, puedo verlo, y mi cuerpo sin vida está en la cama, con mi ropa preferida.
Morir bien vestida y maquillada es mejor que hacerlo desaliñada, como he estado últimamente deambulando por mi casa deprimida y destrozada emocionalmente.
Pero noto que la falta de respiración hace que esa que yo era no se parezca en nada a mí, ya no soy yo, sólo era el envoltorio que me recubría.
Soy conciencia, soy vida, soy ser, y sobre todo, por fin soy libre, ya no sufriré más el asco de ser humana, de pertenecer a esta especie que todo lo destruye, que todo lo arrasa.
Veo una luz, es muy potente, va tomando forma, me recuerda a los famosos ángeles que algunos pintores dibujaban en las bóvedas de las iglesias y catedrales.
Se está acercando, no sé si estoy preparada para irme, de repente siento mucha tristeza por haberme suicidado, tal vez me precipité. ¿Cómo se sentirán mis seres queridos? ¡Qué desastre! Me siento mal, no he pensado en ellos, sólo pensé en mí, en mi desesperación. Y es que realmente creía que no había otra salida, no, no la había, este mundo está condenado a marchitarse, los seres humanos son destructivos y no quería quedarme aquí para seguir viendo tanta masacre hacia toda manifestación de la vida, tanto humana como no humana. No puedo más, eso es, eso fue lo que pensé, que ya estoy agotada de luchar, que no quiero existir más, que esta guerra ya la tenía más que perdida. El amor no me salvó, el amor no me sirvió para vencer tanta amargura, tanta crueldad, y menos si estaba sola, tan sumamente sola, sin él, sin mi compañero, sin aquel que me ayudaría a mantenerme fuerte.
Ese ángel se está haciendo más presente frente a mí, y siento que quiere darme un mensaje.



  • Querido Ser, ¿qué has hecho? ¿Por qué hiciste esto?- me dice con una tierna mirada iluminada y bañada de compasión y de comprensión.

Estoy llorando, sí, siento mis lágrimas caer, pero ¿cómo puede ser eso? Estoy muerta, no puedo llorar, pero siento, estoy sintiendo emociones, todavía las siento, no comprendo nada, me encuentro mal, aún sufro.

  • ¿Eres un ángel? - le pregunto envuelta en mi llanto sin poder detenerlo.
  • Sí, me envían para guiarte.
  • Lo siento mucho, de veras, lo siento tanto, pero no podía más, no soportaba la hostilidad del ser humano, me avergonzaba de ser humana, no lograba adaptarme, no conseguía mantenerme en el amor mientras veía cómo sacrificaban vidas humanas, cómo mataban a los seres vivos para ganar dinero, cómo la lucha de poder ensombrecía todo a mi alrededor. Me sentía manipulada, obligada a ser una más en el rebaño, y yo luchaba, te juro que luchaba con uñas y dientes. Salí de ese sistema creado para dominarnos hasta donde pude, hasta el límite, pero siempre había algo o alguien que me arrastraba, mi situación se volvió precaria, perdí mi casa, perdí mi la vida que llevaba, mi esclavitud se transformó completamente al salir del engaño de la protección del sistema, supuestamente a cambio de ser una más, sólo eso, una más, y sufría, sufría tanto, tanto, pues me sentía desprotegida, atacada, perseguida, y sobre todo, no comprendida y abandonada. Me caía y me levantaba, soñaba con llegar lejos, con cumplir mis sueños, con ser una de las precursoras de un nuevo camino hacia una humanidad más “humana”, tal vez más divina. Y cada mañana me repetía que el presente era lo que importaba, que me debía centrar en que mi ser se cristalizara en mí para salir volando, saltando todos los obstáculos, descubriendo las ilusiones que me palidecían la mirada, y alcanzando la verdad, la única verdad. Y sin embargo, no pude más. Mis caídas eran cada vez más fuertes, mi dolor era cada día más intenso, y no había nadie para abrazarme, para ayudarme, para darme fuerzas, así que la soledad jugó también su papel destructivo. Me cansé de llorar, mis ojos se quedaron sin lágrimas, me cansé de llamar a mi compañero para que me rescatara cuando estaba a punto de tirar la toalla sin hallar respuesta alguna, me cansé de ser valiente, de poner la otra mejilla, de ser comprensiva, de tener coraje, de limpiar mis heridas, me cansé de mi ego, de su oscuridad, de la de los demás egos que habitan en cada ser humano, de las mentes corruptas, de las falsedades, de las personas que proyectan sus envidias y sus conflictos en general sobre mí, de enamoramientos absurdos que luego se convertían en odio por no corresponder a sus deseos, y sobre todo, querido ángel, me quedé sin fuerzas para sobrevivir, sólo quería existir, ser y respirar amor, pero en este lugar me ahogo, me falta el aire, no hay amor, pocos pueden sentirlo y darlo incondicionalmente y yo me estaba muriendo asfixiada, no podía más, era una tortura. ¿Puedes entenderme? ¿Podrá El perdonarme?
  • Querido Ser, no tenemos que perdonarte, no he venido para eso, tal vez tú seas quien debas perdonarte a ti misma, por haberle hecho daño a tu cuerpo, pues él era un templo para ti, un vehículo para alcanzar una nueva fase en tu existencia. Sin embargo, nosotros los ángeles no vemos los espejismos que crean los humanos, no vemos esas alucinaciones mentales que crean colectivamente, sólo nos limitamos a ayudaros a despertar de la pesadilla que habéis creado.
    Comprendo perfectamente lo que tu mente vivía, su dolor, y cómo tú lo sentías recorriendo cada partícula de tu existencia humana. Entiendo que la vida humana es horrible vista y vivida como tú y otros muchos más lo hacen y puedo dar fe de que no es una solución muy adecuada eliminar tu participación como mujer humana, pues la muerte física no te ha liberado del dolor, como puedes observar.
  • Sí, es cierto, ¿y eso por qué ha ocurrido?
  • Porque no has alcanzado todavía tus propósitos.
  • ¿Y cuáles son? No logré saberlos con certeza cuando estaba en vida, ¿podrías ayudarme y mostrármelos?
  • Puedo hacer algo mejor, te llevaré a un lugar para que los veas.


El ángel me toca con su mano derecha la espalda, justo a la altura del chakra cardíaco y de pronto me siento succionada hacia algún lugar que sé que me sorprenderá. Y así es. Estoy en un parque, rodeada de árboles. Puedo sentir el viento rozarme como si estuviera viva, anuncia el otoño. No reconozco el lugar, pero me es al mismo tiempo familiar. Hay un camino de tierra, un pequeño lago artificial, diría, y unos cuantos bancos de madera. Creo que es temprano, tal vez las ocho de la mañana, o quizás las siete y media.
Ahora veo un hombre, está corriendo, haciendo deporte. Algo brilla con fuerza en su pecho, es una estrella, algo parecido, su fulgor me deslumbra, es enorme, es increíblemente bello y me encandila, me siento enamorada de esa luz que emerge de su interior, es tan maravilloso lo que siento que se disipa todo el dolor de golpe. Quiero saber quién es él, voy a seguirle. El ángel sonríe y me acompaña. El hombre se dirige a su casa, o eso me parece, pero no aminora su ritmo. Yo no tengo que correr, es como si estuviera flotando, y puedo ir a su lado.
Reconozco ya el lugar, había estado tantas veces, pero todo se ve distinto en este estado y cada vez me siento más volátil. Hemos llegado. Una puerta de hierro forjado, que parece antigua conduce a su casa. Vive en un piso de un edificio bastante antiguo, de esos que me gustaban en vida, techos altos, habitaciones grandes, ventanas altas y balcones de barandilla de hierro forjado. Su piso es muy acogedor, y se respira mucha paz dentro de él. Va a ducharse, yo ojeo lo que hay a mi alrededor, su sofá, sus estanterías, sus muebles, un estilo decorativo muy sencillo, práctico y bastante funcional, aunque me encanta. No puedo tocar nada, mis manos traspasan los objetos, no recordaba que estoy muerta, él no podrá verme. Él, ¿quién será ese hombre que tanto me ha atraído? ¿No estaba buscando ver cuáles eran mis propósitos en vida? No comprendo mucho lo que estoy haciendo aquí, debería irme y no distraerme, quién sabe cuánto tiempo tendré antes de...¿de qué? ¿qué pasará conmigo ahora? ¿adónde iré, o adónde me llevarán?.
Se abre la puerta del baño, sale él, medio desnudo, pero sólo su luz me empuja a mirarle, su desnudez es sólo la apariencia de un cuerpo que ya no me dice nada, no reacciono ante su posible belleza, no sé si es un hombre guapo o no, sólo sé que esa estrella que reluce en su pecho me está envolviendo por completo.
Se ha estirado en la cama, al lado de la ventana que deja pasar una brisa suave. Le miro, pero, ¿qué me pasa? Mi pecho arde, siento que una estrella brilla también en mí, tira de mí hacia él, me atrae con tanta fuerza que no puedo impedir acercarme mucho, mucho, estoy en él, mi luz y la suya se funden, le siento, veo toda su vida dentro de mi alma, por todo lo que soy. Ahora sé quién fue, otras vidas, le percibo en mí, yo siempre estuve en él, ahora no hay duda, él es... es... ¡soy yo!

Creo que no ha sentido nada, no es capaz de captar mi presencia, no sabe que estoy aquí, ¿o sí?. Se ha inquietado, estoy segura, en realidad sí sabe que estoy, pero no lo comprende, no entiende qué es lo que está percibiendo.

Llaman por teléfono y se levanta, sigo enganchada a él, no sé cómo salir, no sé cómo desabrocharme de su luz, de su energía, y en verdad no quiero hacerlo, le amo, le amo y no sé por qué, no sé quién es en realidad, no conozco a ese hombre, pero le amo, estoy segura, y me siento a mí viviendo en él.


  • Entiendo, mi querido ángel, era uno de mis propósitos, encontrarle, y estaba tan cerca... Pero ahora ya es tarde.
  • Tu compañero ahora se ha quedado solo, no podrá cumplir sus propósitos, aquellos que compartíais, y sentirá una gran añoranza, más fuerte de lo que nunca sintió, pues él también te buscaba. Ahora la tristeza le invadirá, aunque no sepa que es porque su amada alma gemela ha muerto.
  • Pero si sabíais dónde estaba ¿por qué no propiciásteis un encuentro? ¿Por qué no me ayudásteis a llegar a él?
  • Porque él no estaba preparado para ese encuentro, y tú tampoco, porque una flor florece cuando es primavera, y vuestra primavera todavía no había llegado.
  • Vale, ya he entendido que le he perdido sin haberle tenido, que se ha esfumado la oportunidad de mirarle a los ojos, de besarle los labios, de fundirme con él cuerpo a cuerpo, uniendo esas luces que he visto, lo siento, tienes razón, tendré que perdonarme, y pedirle perdón a él.

Está ahí, vistiéndose, dispuesto a salir. Han pasado horas, la noción del tiempo en este estado es tan diferente, parece que hayan transcurrido sólo unos minutos, pero ya está atardeciendo.
Tengo que irme. Le estoy sintiendo, está enamorado, se va con ella, me alegra que no se quede solo, que pueda experimentar el amor de alguna manera, y siento mucho haberle dejado aquí, pero ya no hay marcha atrás.
De todas formas yo tendré que irme a alguna parte, aún no sé adónde, pero me iré.
Cada vez me siento menos humana, como si se diluyera mi conexión con el residuo de mi ego, de mis emociones, de lo que fui siendo humana.
Me despido de él, de quien debía ser aquí mi pareja, mi compañero, de ese ser que se entrelaza con el mío.

  • Ángel, ¿qué ha sido esta experiencia que he vivido?
  • Te has reencontrado con parte de tu Ser.
  • No comprendo, había llegado a la conclusión de que las almas gemelas son sólo un mito muy mental.
  • Te llevaré a un lugar, acompáñame.

De nuevo su mano en mi espalda y de nuevo un remolino vertiginoso me traslada. Estoy flotando en medio de la nada, ¡no! ¡espera! Estoy en el universo, veo las galaxias, los planetas, las estrellas, es espectacular. Me estoy emocionando.¡Ups!, aún siento emociones.
Mi pecho se enciende de nuevo, su luz es inmensa, muy grande. Cierro los ojos, quiero sólo sentir, me está inundando una gran paz, una sensación de pertenecer a todo lo que hay y al mismo tiempo ser individual, única. Estoy conectando con algo, no sé bien qué es. Parece que mi pecho se esté ensanchando, explotando, y giro y giro lentamente, ¿qué está ocurriendo?.

  • Abre los ojos – me dice el ángel.

Los abro... no soy ya esa mujer que era, soy una galaxia, estoy en cada planeta, en cada sol, estoy en todas partes, incluso más allá de la galaxia me siento existir. Aún noto más, aquella esencia de aquel hombre, está aquí, conmigo, la puedo notar, existe conmigo, está en la galaxia, en cada lugar donde me siento existir está él, ese ser que sentí dentro de aquel cuerpo de hombre, no lo entiendo, no lo comprendo, ¿él y yo somos una galaxia?

  • No exactamente – me dice el ángel al escuchar lo que “pienso”
  • ¿Entonces?
  • Eres una gran conciencia que existe en muchos lugares a la vez, este es sólo uno de ellos.
  • ¿Y él? ¿quién es él?
  • En realidad no hay él, es otra parte de tu conciencia encarnada en otro ser humano.
  • No comprendo muy bien.
  • Tu conciencia, aquella que eres tú en realidad, vive y existe en varios estados dimensionales, divididos en escalas, así como un teclado de un piano se divide en octavas. Cada octava se compone de ocho notas diferentes (podría compararse con los estados de conciencia) que vibran más graves o más agudas dependiendo de la octava donde se encuentren. En algunos estados de intensidad más densa, el fractal de un Ser se polariza, o se divide, porque su experiencia así se intensifica, y su misión se realiza con mayor éxito. Así, en algunas realidades dimensionales, te experimentas a ti misma como conciencia de forma duplicada, teniendo un doble, la parte contrapuesta, por así decirlo. Dos energías que son la misma, al igual que una moneda tiene dos caras. Cada cara es diferente, pero juntas conforman la misma moneda.
  • Todo eso es muy complejo, pero por alguna razón te estoy comprendiendo.
  • Te falta ahora saber cuál era tu propósito como Ser. Vamos a verlo.

Soy una estrella, brillo fuertemente en el cosmos, pero ese ángel está junto a mí. En este estado no siento añoranza, no echo de menos nada, me siento completa y aunque el amor es mi energía, no necesito ser amada, no soy humana, no siento como una humana, mi función es Ser lo que soy, nada más.
Un rayo de mí misma se ha disparado hacia algún lugar, desciende con fuerza, hacia otra octava, hacia una dimensión más densa. Pero ahora todo es oscuro, no veo nada y estoy perdiendo la noción de quien soy, no entiendo muy bien qué está ocurriendo.
Sí, ahora noto el latido de mi corazón, estoy viva, estoy, estoy, ¡estoy en el vientre materno!

  • Sí – escucho al ángel hablarme todavía – así es, estás encarnando.
  • Pero ¿cómo he llegado aquí?
  • No interesa todavía que sepas cómo, sino para qué.
  • Bien, ¿pues para qué estoy aquí?
  • Para que comprendas a qué viniste.

Siento que crezco muy rápido, el tiempo pasa deprisa. Estoy naciendo, nazco, veo la luz, veo un mundo a mi alrededor.

  • Pero de nuevo lo olvidaré todo Ángel, ¡no puede ser!
  • No te preocupes, no será así, sólo siente ese ser que eres, esa conciencia que has sentido en la galaxia, en la estrella, conecta con la gran conciencia que eres y permite que ella se manifieste en ti.
  • Está bien, me concentro.

Soy una gran conciencia, que habita en diferentes dimensiones, que se expande, que avanza, que se fractaliza para poder seguir expandiéndose como conciencia, que se experimenta a sí misma en diferentes estados concienciales, en octavas más altas o más bajas, en todas partes. Provengo de un Origen que es parte de mí, y yo parte de él, nunca me fui de él, jamás lo hice, soy él, él está en mí. Sigo evolucionando, a través de la materia, debo usar este canal físico para materializarme aquí, y así poder pasar a otro nivel más. Debo conseguir ser conciencia pura siendo humana, para que este cuerpo, esta plantilla que soy deje de estar sometida y dominada por una computadora mental que está programada por agentes externos. Debo ser yo quien conduzca al individuo humano, y usar la mente como soporte en este plano. Entiendo, cuando hay materia todo es distinto, debo permitir que ese rayo de luz de la estrella que soy, que es parte de la galaxia que soy, que es parte del todo de lo que soy, se manifeste totalmente a través de cada célula de mi cuerpo, y mi conciencia sea, exista, a través de mi humanidad.

  • Lo has entendido, aunque aún tendrás que aprender mucho más.
  • Sí, ahora sé que no sé nada, pero sé que siento, que soy más que un hacer, soy un sentir, un ser, un estar.
  • Bien, lo entendiste, tus propósitos han quedado al descubierto.
  • ¿Y qué hay de ayudar a otros? ¿No era ese un propósito?
  • Sí, si así lo deseas, de hecho, cristalizar tu luz, tu amor, significa manifestar tu divinidad en ti, en esa mujer que eres, y a través de ella puedes ayudar a quien te pida ayuda y así lo desee.
  • Pero estoy muerta... ya no puedo hacer nada...


Me encuentro mal, me siento fatal, de pronto todo se está haciendo borroso, algo tira de mí, no quiero irme, ¿qué me está pasando? No es el Ángel quien me lleva, ¿qué pasa?.
Me desvanezco, estoy desapareciendo, no siento, no veo, no puedo escucharte más Ángel...

  • ¿Ángel?

Una luz me ciega, siento dolor, me siento densa, el cuerpo me pesa ¿el cuerpo? ¿Estoy viva? Escucho una voz muy tenue...

  • La hemos recuperado.

Me quedo dormida. Me han salvado, no he muerto, y ya no sé bien si deseo irme o quedarme, he vuelto al infierno que ha creado el ser humano. Pero al fin conozco mis propósitos, tengo motivos para luchar, ya no me siento sola, ese Ángel me acompaña y si quiero ayudar puedo hacerlo, al igual que él lo hizo conmigo, guiaré a quienes me busquen para encontrarse a sí mismos, y para entender su mente y hallar sus propósitos mundanos.

Estoy viva...aunque siempre lo estuve y siempre lo estaré, vivo en forma de galaxia, en forma de estrella, en forma de hombre, en forma de mujer... vivo en millones de formas que ni siquiera he podido ver, pero me siento en cada ser vivo, en cada roca o montaña, en cada atardecer, en cada luz y en cada sombra, la muerte no existe... SOY...

Arael Elämä Araham.
Una mirada al Alma