SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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sábado, 28 de julio de 2018

MUNDO LABERÍNTICO


Es extrañamente habitual, en cierto modo, que me sorprenda a mí misma atrapada en una espiral casi laberíntica y claustrofóbica de pensamientos que, a menudo, no sirven para casi nada.
Hace relativamente poco me preguntaba, por ejemplo, qué pensamientos son realmente míos, es decir, cuáles han nacido de mi propia creación tras una larga o breve, según se mire, introspección que suele conducirme a conclusiones acerca de diversos temas o hechos.
La verdad es que podría asegurar que la mayoría de esos pensamientos y deducciones son el resultado de la combinación de multitud de creencias que he ido guardando en mi inconsciente sin ni siquiera tener conocimiento de ello, lo cual es bastante frustrante, e incluso aterrador si tenemos en cuenta que eso significaría que realmente nada de lo que pienso es genuino, más bien es como una especie de implante que determina no sólo mi forma de pensar, sino mi forma de actuar y como consecuencia, mi forma de vivir.
¿Realmente lo que pensamos es producto de lo que somos? O preguntado de otra forma ¿lo que somos es lo que pensamos?.
No creo mucho en el uso de la palabra “normal”, más que nada porque me pregunto qué definimos por “normal”, seguramente aquello que en nuestro inconsciente se aferra a lo que llamaría “el programa base”, así que no voy a decir si nuestros pensamientos son normales o no lo son, más bien voy a dirigirme a éstos como ínfimas formas de vida que, si bien parecen bastante inofensivas, existen en nuestra mente y forman parte de una inmensa herramienta creadora, teniendo una gran capacidad de guiarnos peligrosamente, tal vez, hacia actitudes que determinan drásticamente la forma en la que experimentamos la vida, la manera en que creamos nuestro mundo personal y a su vez colectivo.
Entonces, todo aquello que yo pueda opinar acerca de cualquier cosa, incluso acerca del otro, puede ser una mentira, algo ilusorio, basado en cómo yo percibo e interpreto lo que veo.
Pero, ¿lo que percibo es producto de mis pensamientos, o lo que pienso es producto de lo que interpreto al observar el mundo?
En ese laberíntico camino de mi mente, me doy cuenta de que hay algo más allá de mis pensamientos, hay una sabiduría cuya procedencia pareciera provenir de algo “superior” a mí misma, o tal vez simplemente es lo que yo soy en realidad lo que se manifiesta cuando me cuestiono todos esos pensamientos absurdos que viajan en mi mente.
Y esa sabiduría me advierte de que no me deje llevar por las apariencias, y sobre todo, de que no me crea nada de lo que pienso.
Lo que existe en mi inconsciente es algo así como un conjunto de filtros de colores diversos que se posicionan y alternan según el momento, el tema, y la resolución final que mi programa base tiene predeterminada para mí.
Así pues, nada de lo que observo es nítido y puro, siempre lo traduzco a través de dichos filtros. Si algo es de color amarillo y mi programa pone un rojo para verlo, todo para mí tendrá un significado naranja.
A su vez, lo que yo contemplo, de color naranja según el ejemplo, lo recibo e interpreto de nuevo desde la idea de que es de ese color, y no de otro, y puedo criticarlo, juzgarlo, amarlo, odiarlo, en fin, vivirlo desde mi propio prisma.
Es evidente que, además de tener un sistema laberíntico de pensamientos entrelazados entre sí como ramas que parten del tronco de un súper sistema de creencias, tan enorme y variado como un bosque de árboles de diversas especies y diferentes tamaños, también existen las raíces de estas creencias, intecomunicadas entres sí y que me llevan al mundo emocional.
Cada grupo de creencias tiene sus propias reacciones emocionales asignadas.
Realmente, cuando me imagino cómo funcionaría un robot humanoide inteligente, no dejo de asombrarme al pensar que parecemos justamente eso, robots inteligentes que funcionan con programas y sistemas de subprogramas que determinan nuestra personalidad y nuestra funcionalidad.
¿Pero quíén soy entonces? ¿Un programa que sugiere que sea de una forma o de otra mi carácter?
Si no soy eso, ¿quién soy?
Entonces vuelvo a recordar esa parte que me hace estar por encima de mis pensamientos y darme cuenta de que no soy eso, esa parte de mí que me lleva a preguntarme quién soy.
La consciencia de existir es el primer paso, después llegan otros estadios en los cuáles vas reconociéndote, poco a poco, a través de diferentes fases, procesos, ciclos.
Lo cierto es que la Verdad no es lo que mi mente me dicta, y por tanto no puedo y no quiero vivir según sus obsoletos parámetros, sino según mi realidad interior, mi auténtico ser.
Y entonces llegan otras preguntas ¿quién está escribiendo esto?, ¿es mi personaje, o es mi ser auténtico usando la herramienta de mi mente como transmisora de mensajes, a través de la palabra escrita?
Lo cierto es que sólo puedo decir que por lo menos me siento en un peldaño o varios más arriba de lo que en el ayer estaba, y que sé que todavía puedo caer en la trampa del ego, en el laberinto mental que todo lo transforma a su antojo para hacernos creer que hemos trascendido y atravesado sus muros.
Escapar de ese laberinto es haber emergido de un paradigma antiguo y haber renacido en otro nuevo, más libre, más genuino, más afín a la esencia del ser que somos.
Y no es lo mismo pensar y crear desde ese paradigma nuevo, fuera de las barreras del enredo que nos limita, porque en el siguiente nivel todo es más real.
Si dejamos de creernos todo lo que nos fue impuesto, aunque de forma inconsciente, y comenzamos a crear


nuestro mundo desde la autenticidad de lo que somos, sin buscar comparaciones, sin competir con nadie, simplemente siendo fieles a nuestra verdad más pura, seremos capaces de manifestar todo aquello que esté en resonancia con nosotros a través del instrumento mental, un mecanismo que nos permite materializar todo aquello que nos imaginemos, siempre y cuando, el sistema de creencias que tenemos implantado se derrumbe por completo, o se transforme.
Nuestro gran potencial es muy desconocido para nosotros. Vivimos creyéndonos limitados en muchos aspectos donde realmente somos capaces de crear maravillas, sin embargo, no sólo se trata de crear, sino de hacerlo desde la consciencia del ser, que conlleva la inteligencia del amor incondicional, la sabiduría que nos aporta la diversidad y la interconexión, la unicidad de todas las individualidades, el respeto hacia el otro y hacia uno mismo y la comprensión de que lo que afecta a un sólo ser, afecta a todos, lo que afecta a un sólo planeta, afecta a todo un sistema solar, etc.
Hemos vivido desde la más absoluta ignorancia, creyéndonos el ombligo del mundo, ya toca madurar y generar una realidad más consciente y amorosa, saliendo por fin del laberinto tramposo que nos ha estado dominando durante tanto tiempo.

Arael Elama.


domingo, 20 de septiembre de 2015

DIÁLOGOS - RECORDAR

Sentada frente al televisor apagado, escuchando música relajante, las velas encendidas desprendiendo aroma a vainilla, el atardecer desmayándose a mi alrededor, el silencio en mi interior y la voz de una conciencia pequeña y asustadiza aguarda de nuevo otra conversación.

-Recuérdame, Ser eterno, que soy mucho más que estos pensamientos que nublan mi mente, que no soy la creencia que marca algunas de mis decisiones, que no soy este cuerpo que a veces se mezcla con la identidad de lo que jamás fui, ni seré, recuérdame que sólo escogí venir temporalmente con esta apariencia y que no hay error alguno en ello.

Recuérdame que no te olvide, que siga junto a tu esencia, esa que arde en el centro de mi pecho y que ilumina todo lo que soy aquí, en esta presencia física que me permite experimentar y sentir.

Recuérdame que no soy miedo, que no soy dolor, que soy amor y que todo esto que me hace sufrir no es más que una ilusión.



Sí, ya lo sé, mi amado Ser,-afirmo al sentir lo que me transmite- sé que no existe ninguna programación, no existe nada de lo que veo, todo es una gran creencia dividida en subcreencias que, sencillamente, inventa nuestra mente de manera colectiva.

¿Pero qué tengo que hacer para trascender todo eso?

-No tienes que hacer nada en realidad, mi querida humana, sólo debes dejar de identificarte con tu mente y entregarte a tu Ser divino. A través de él no hay juicios, ni hay que desprogramar nada, ni hay que superar o eliminar creecias, es dar un salto de fe, un salto hacia ti misma, hacia tu divinidad, y permitirte SER, para no volver a caer en la trampa de la mentira de la mente. Así, las creencias  sólo serán creencias y tú las sabrás observar.

-Pero ¿y si todo lo que vivimos es ahora una nueva creencia que estamos inventando para eliminar y aplastar a las antiguas? ¿no sería todo una mentira también?

-Los seres humanos tienen la misma capacidad que tiene su creador, pueden crear, y es lo que han estado haciendo durante toda su larga existencia, sin embargo, sus creaciones se han basado en el paradigma del miedo. Todo es una gran ilusión, sí, pero la mente necesita de esa ilusión, de ese juego aquí, en este mundo de tercera dimensión, sin embargo, ahora tenéis la oportunidad de borrar todas las viejas creaciones que se dividieron en buenas y malas, aquellas que os han causado tanto dolor, aquellas que han convertido vuestro mundo, que podía ser un paraíso, en un lugar dominado por el temor.
Sólo hay que crear algo nuevo, algo basado en el amor, en la esperanza, y para crear hay que creer. El mundo puede ser diferente, sólo si usáis vuestra mente para crearlo, para inventarlo, porque si tenéis que vivir en una ilusión, en una fantasía, podéis escoger entonces cómo deseáis que sea, ¿no te parece?.

-Sí, suena bien, aunque hablas como si tú no fueras humano, mi querido Ser, ¿por qué?

-Porque yo no soy humano, yo soy un Ser, tú eres humana y yo, dentro de ti, experimento lo que es ser un ser humano.

-Recuérdame entonces, mi amado Ser, de dónde vienes, quién eres, porque si yo no soy esta mente, ni este cuerpo, ni estas emociones, significa que yo soy tú, y eso quiere decir que yo tampoco soy humana.

-Así es, pero tú, esa parte de ti que me está hablando, es sólo un personaje más, que tiene parte de mí y parte de tu conciencia mental, eres la observadora, la intermediaria entre lo que realmente eres y lo que creías ser.

-Y dime, mi Ser, ¿moriré?¿morirá el ego?

-No, sólo nos diluiremos y colaboraremos.

-¿Eso duele?

-Al principio el ego mostrará todo su poder, desplegará mil artimañas para hacerte sufrir, se sentirá herido, te hará pensar que te estás volviendo loca, y te lo intentará comprobar cuando tus seres queridos no te crean, o te vean de forma extraña, te rechacen o no te comprendan, y entonces tú te preguntarás si estás en lo correcto o no, pensarás que tal vez estás perdiendo la razón, lucharás contra tu propio ego, como personaje observador te darás cuenta de cuánto miedo tienes y cuando más terror sientas, más se irá diluyendo el ego, porque su propia resistencia será la llave para que yo pueda abrazarlo y comprenderlo y él aceptará que todo cambia, y que él ha terminado su función, que ya el teatro no es necesario, que yo, el Ser, estoy aquí para amarlo y protegerlo, para honrar su gran trabajo, y para enseñarle a ser una conciencia libre de dolor.

-Recuérdame mi Ser que no soy este pensamiento, que no existe la muerte tal como la concibe mi ego, que soy mucho más que esto que veo, que puedo llegar tan lejos como me proponga, que no hay límites, sólo los que mi ego me impone, que soy un Ser infinito, eterno, inmortal, y que el amor es la fuente de la fuerza vital que me mueve y que me impulsa. Recuérdame que no existe la caída, sino el vuelo, que no hay nada que pueda detenerme salvo yo misma y que todo lo que me rodea forma parte de lo que soy realmente.
Y recuérdame que todo esto es un sueño y que cuando despierte habré regresado a lo que soy, con mi verdadera familia, tal y como siempre me decía de niña para tranquilizarme cuando me asustaba este mundo.

-Sólo respira profundamente, sólo recuerda, pequeña, recuerda...

Arael Elämä Araham 
Diálogos


viernes, 10 de abril de 2015

TRANSFORMACIÓN INTERIOR

REFLEXIÓN

Últimamente me he estado fijando en que los conceptos que tenía sobre actitudes humanas se han estado transformando. Hay palabras que antes usaba de una manera y que ahora significan algo más amplio o diferente para mí, es como si mi mente ya no las relacionara con las ideas en que antes lo hacía.

Eso me ha llevado a intentar especificar qué significa lo que quiero decir, o buscar otras maneras de definirlo.
Por poner un ejemplo, me di cuenta de que la palabra “confianza” para mi había ampiado su significado. Mientras que antes solía pensar que confiar en alguien es depositar tu fe en él, ahora siento que confiar es aceptar a esa persona tal como es, y que aunque actúe de una forma inesperada y que pueda no agradarme, la confianza no tiene por qué quedar desfigurada o rota por ese comportamiento inusual o fuera de lo que yo esperaba de esa persona.
Con esa nueva concepción de la palabra, me percaté de que realmente la confianza es la certeza de que amo a esa persona y que puedo seguir amándola haga lo que haga. Es una manera de decir, “confío en ti, aunque sepa que puedes no responder a mis espectativas, y si no respondes a ellas en algún momento, te aceptaré y confiaré en ti de todas formas”.

Ahí el ego entonces me dice “no puedes confiar en desconocidos”, y de hecho cuando hablo de confiar me refiero a algo más elevado, algo que no tiene nada que ver con el mundo de tercera dimensión, sino con el amor incondicional.
Así que tal vez no sea aplicable a la 3D, es decir, no es aplicable al pensamiento que vibra todavía en esa frecuencia, pero sí al pensamiento en el que ya has alcanzado a crear tu realidad de una manera fluida sabiendo con total certeza que no hay cabida en tu mundo para que exista alguien que pueda hacerte daño.

Al igual que la confianza ha sido una palabra que se ha transformado en mi estructura mental, hay otras que también lo han hecho, y más que palabras son definiciones y conceptos.

Otro ejemplo es de las relaciones, sobre todo las de pareja, para mí todo eso ha cambiado tanto que ya no puedo concebir las relaciones de la misma manera que antes.



Ayer mi hija mayor me preguntó si la amaba más a ella que a mis amigos y yo le contesté que el amor no se mide, que el amor es siempre muy grande, pero que las relaciones que tenemos con los demás son las que definen la manera en que se manifiesta el amor que sentimos. El amor hacia mi hija es amor, al igual que el amor hacia mis amigos, pero la relación que nos une, madre-hija es más fuerte y conlleva más apego.

Eso me lleva a pensar que el amor hacia alguien a quien llamaría pareja, es algo muy elevado, es un compartir, una unión en la que ambos caminamos juntos, de la mano, en la que ninguno de los dos depende emocionalmente del otro, en la que el dar y el recibir es un circuito energético y de amor que no deja de girar entre ambos, donde hay una comprensión mutua infinita, pues en ella está también el crecimiento de los dos al aprender del otro, en una complicidad basada en la confianza de la que antes he hablado, y una entrega total y absoluta, mientras que a la vez cada uno conserva su espacio para poder seguir creciendo, y así continuar en ese compartir ese crecimiento en el que ambos se acompañan y se apoyan incondicionalmente.

Sin embargo, podemos amarlo todo, absolutamente todo.

Después de escuchar mi respuesta sobre el amor, mi hija me preguntó si también amaba al aparato de aire acondicionado, riéndose de la afirmación de que lo podemos amar todo, y yo le contesté que sí, que lo amo, porque me proporciona bienestar cuando tengo calor y lo agradezco, y el agradecimiento es parte del amor.

Con este tipo de conversación también me doy cuenta de que no soy la misma persona que era, y eso puede dar incluso un poco de vértigo, pero también sé que hay muchas otras personas que están sintiendo esta transformación dentro de ellas mismas.

Asimismo, también me complace observar lo que otras personas ven de la vida, sus puntos de vista, pues a menudo me ayuda a cuestionarme a mí misma, a modificar conceptos, a plantearme nuevas perspectivas, y eso es muy enriquecedor, por eso me gusta escuchar lo que otros piensan y sienten, saber cómo es su manera de vivir, cómo es su manera de amar, cómo lo describen y cómo interpretan la realidad...

Transformación...

Sí, esa es la palabra, es cierto, metamorfosis, cambio interior, algo ocurre dentro de nosotros, algo que no se ve, pero se percibe, algo que me complace decir que es para alcanzar lo mejor de mí misma, lo mejor de cada uno, un camino que se recorre hacia dentro, un camino increíble y sorprendente.

En ocasiones, cuando me siento triste o nostálgica, o cuando algo me molesta, miro hacia dentro y trato de ver más allá de la emoción, para comprender qué es lo que está ocurriendo ahí para que yo esté sintiendo eso. A ese proceso en el que descubro el pensamiento que ha creado la emoción, le llamo proceso de sanación, tal vez porque cuando logro liberarme de la creencia que sostiene ese pensamiento, me siento sanada, libre, pero también siento que he realizado una transformación más, dejando un espacio más para albergar nuevas ideas, basadas en lo nuevo que está llegando a mí.

Por eso, este cambio en la manera de interpretar la vida o de percibirla, no es más que el reflejo de lo que está ocurriendo dentro de uno mismo, y por eso, para que algo se transforme en el exterior, en la sociedad, en la humanidad, primero debemos transitar por el cambio dentro de nosotros mismos, en lo más profundo de nosotros mismos, sólo así se manifestará ante tus ojos...

Arael Elämä
Eva Bailón.

sábado, 7 de marzo de 2015

SANACIÓN

Se rompen las rocas de dolor endurecido,se funden entre la tempestad de los mil llantos que se subleban y que se arremolinan en todo su cuerpo para darse por vencido, canta su lágrima viva desde la muerte de lo que acalló la alegría y la encarceló antaño.

La sangre se vuelve luz albina, sus células quiebran la capa de sufrimiento heredada y se liberan, su pecho se abre y destellos multicolor que serpentean y la rodean se expanden desde el cristal que habita en su corazón eterno, se eleva el delirio, el miedo, la rabia, el tormento, el pensamiento que martilleaba su pureza, la gravedad no existe y ya nada se adhiere a su persona, ahora estalla en pedazos la corteza de los desasosiegos que vestía su materia, ahora es etérea, por dentro, célula a célula, partícula a partícula, su composición varía, se transforma, se intensifica el fulgor de estrella y quema los hilos del pasado y de otras vidas...ya no estará más cautiva...



Parecía perecer en esta sanación tan crítica, mas su fortaleza la resguarda y su cuerpo débil remonta lentamente para levantarse y continuar esta nueva partida, en este juego, en esta vida, en la que sólo siendo un alma nacida, ya venció, ya triunfó, pues está descargando y redimiendo el pesar, la aflicción del ser humano a través de su presencia...

La Tierra le otorga la gracia, la savia para saber cuánta vida debe eximir de la culpa, de la torpeza del ayer, de la inconsciencia, el Cielo le concede la refulgencia para salvar lo que queda, para elevarla y para anclarla a la vez a la nueva existencia...

Dorado es el manto que la sostiene y que la abriga, es la fuente de gozo, la diosa divina que ama, que siente, que deja de ser carencia, que se llena de la estrella que es ella misma... tras el sollozo llegan la clemencia, la humildad y la grandeza...

Sanar es permitir que su ser sagrado se expanda y se manifieste en su forma más completa...

Eva Bailón...

miércoles, 10 de septiembre de 2014

RENACIMIENTO




Estoy sentada en el suelo, viendo la luna llena, parece como si me hablara, y de hecho siento su conciencia, me observa y desea conversar.

No hacen falta palabras, la comunicación va más allá de lo que conocemos, ni siquiera puedo decir que sea telepática, es algo así como un intercambio energético, una danza entre su conciencia y la mía.

Un montón de pensamientos filosóficos, tal vez, me invaden.

La luna me comprende, me siente, ambas nos unimos y le explico mi historia.

Soy un ser humano, un ser en evolución, en constante transformación, la que fui ayer ya no es la que soy hoy, nadie lo es. El tiempo no existe en mi mundo, es algo así como un espacio rellenado con esquemas organizativos para poder anclarnos o encuadrarnos y poder sostenernos.

Las emociones están sujetas a nuestra percepción de la realidad y a la interpretación que nuestra mente hace de la misma. Son parte de un mecanismo que construye nuestra capacidad de sobrevivir en un mundo material que todavía es muy primitivo, y así, dichas emociones, aún siguen siendo muy rudimentarias.

El ser humano necesita sentirse importante y valorado, y eso en ocasiones le lleva a desear poder, o fama, para obtener halagos, o bien para ser temido y así respetado y obedecido. De ahí que siempre hemos vivido en un sistema jerárquico donde unos pocos podían llegar dominar a una gran multitud. Unos deseando ser admirados, otros necesitando un líder para entender su vida y cediendo así su poder individual por comodidad.

La luna se ilumina más para enviarme un mensaje de amor desde sí misma.

Una lágrima se me escapa al comprender la naturaleza de lo que soy, al darme cuenta de cuánto camino hay para alcanzar la sabiduría que nos conduzca hasta una humanidad consciente y responsable, una humanidad donde el amor pueda mostrarnos todo nuestro potencial más positivo.

No sabemos nada, y cuanto más sabemos, más parece que falta para saber...

El conocimiento es primordial, pero éste proviene de algo llamado SER, algo que usa de traje estos cuerpos humanos para experimentarse a sí mismo en la materia, en una materia con conciencia individual, pero rodeada de un gran inconsciente colectivo, y provista de un inconsciente personal. Debemos, quizás, alcanzar ese inconsciente y hacerlo consciente, debemos tal vez, avanzar dejando atrás lo más primitivo que somos para ser seres más sabios y más amorosos, potenciando todos nuestros aspectos positivos.

La polaridad es inherente a este lugar, todo puede ser blanco o negro, luz o sombra, incluso dentro de nosotros mismos somos eso...

No es que asocie lo primitivo con lo negativo, sin embargo sí lo asocio con la ignorancia, y a ésta con el miedo. No se trata de desacreditar antiguas culturas, muchas de éstas llegaron a iluminarse y convertir lo obsoleto de ellos mismos en algo más elevado y evolucionado, el tiempo no tiene nada que ver con estar dejandose llevar por las emociones y pensamientos basados en lo que yo llamo “una conciencia primaria”, pues el tiempo no existe.

Una conciencia primaria es una conciencia que aún cree que hacer daño a otro no le perjudica a él, es una conciencia que es egoísta, y viene a ser como una célula que comienza a destruir a las otras sin darse cuenta de que si hace eso acabará por matar al organismo que la mantiene con vida.

La luna me sonríe, yo seco mis lágrimas, no comprendo qué hago en un mundo así, pero sí sé que soy una más, una persona más. Soy una célula que habita en un cuerpo llamado Tierra (Kumar), un cuerpo que es un órgano dentro de un sistema de planetas, otros órganos, dentro de una galaxia, que es una parte de un cuerpo que es el universo cuya mente es La Fuente, creadora de ideas, ideas llamadas almas que viajan y viajan, transmitiendo información, que viene y va, en un tiempo que nosotros no podemos percibir, en un “no tiempo”.

  • ¿Dónde queda lo que el hombre ha creado? -me pregunto mirando fíjamente a la luna.


  • Queda en el recuerdo, en la memoria de la Fuente, queda en los registros etéricos del planeta y en los registros etéricos de cada Yo. Todo lo que experimentas lo experimenta aquello a lo que llamas Dios, todo lo que eres, es él, todo lo que ves, es lo que ve él, todo lo que el hombre hace forma parte de la experimentación de él y todo ello le enriquece. La polaridad es parte de lo que existe, luz y sombra conviven para que todo esté en equilibrio, el Uno es el todo y dentro de sí mismo también mantiene de manera ecuánime y fusionadas las polaridades que aquí se perciben tan distantes...

Cierro los ojos, siento la esencia de la luna, sus palabras que no eran en sí mismas palabras, sino esa comunicación que va más allá de mi mente y por tanto de mi comprensión, me tranquilizan, pero necesito más, quiero más, deseo más, tengo sed de conocimientos.

  • No es sed, no es deseo, es aceptación.- Afirma la luna en su lenguaje singular.
  • ¿Aceptación?, no te entiendo, ¿a qué te refieres?
  • A que has aceptado que no eres sólo lo que percibe tu mente, a que has aceptado que en ti hay más potencial, a que has decidido afrontarlo y descubrirte, a que has provocado en ti la reacción en cadena que te llevará a tu autoconocimiento y a la conexión con la sabiduría que desees alcanzar, al aceptarte como algo más de lo que tu sociedad te ha hecho creer que eres.
  • Luna, ¿hacia dónde voy? ¿hacia dónde va el Ser Humano?
  • Hacia un nuevo Renacimiento, el de una nueva Humanidad más consciente de sí misma, con la sabiduría que otorga el amor incondicional, con un futuro fructífero y positivo.

Quiero creer que es verdad y pongo mi mano en mi corazón, está latiendo con fuerza, siento una energía en él enorme, me invade el amor, y de nuevo lloro, pero por la vibración de ese amor. Me siento feliz por volver a sentir esta sensación.



Dentro de mí veo la verdad, mi verdad que sé que comparto con otros, y ella refleja todo lo que soy ahora, aún hay miedo de fallar, aún hay miedo de ser abandonada y rechazada, aún hay el temor intrínseco al ser humano, el de no ser aceptado por la manada y morir, un miedo primitivo.

Pero también hay amor, esperanza, conocimiento, sabiduría, fortaleza y capacidad de superación.

Las emociones más elementales, aquellas que nacieron con el propósito de la supervivencia, están caducando, pero para que ello ocurra debo conseguir que mi cuerpo emocional madure, crezca y deje de ser obsoleto, sólo así se preparará para vivir en un mundo donde ya no hará falta sobrevivir, pues el objetivo primordial será vivir, SER.

Un escalofrío recorre mi cuerpo, esta noche es especialmente fresca, tengo frío. Miro de nuevo a la luna, le hago una reverencia y le regalo una sonrisa.

  • Gracias...

Entro en casa.
Me voy a dormir.

Arael Líntley.

domingo, 11 de mayo de 2014

METAMORFOSIS

Son las ocho y media de la mañana.

El dulce aroma de este despertar me ha devuelto algunos recuerdos entrañables...

Mis ojos se han abierto al percibir la luz del sol filtrándose como un espía a través de las ranuras de la envejecida persiana de mi ventana.
Los he abierto con cierta dificultad, como si mis párpados me pidieran seguir cerrados para no volver a esta realidad todavía.

No temo lo que estoy experimentando, no rechazo lo que me rodea, sin embargo, cuando durante el sueño mi alma viaja a lugares hermosos y mágicos, donde me reencuentro con seres a los que amo, donde todo lo que existe está colmado del amor más puro e infinito, es complicado desear regresar a este lugar para continuar con la tarea elegida o encomendada.

Los recuerdos son ahora como ráfagas de viento pasajeras que se escriben en la vida de una persona que fui, que ya no soy, pero que a la vez sigo siendo...
El pasado es una historia, un párrafo, un capítulo del libro de mi vida, donde estoy escribiendo más y más, pero ahora...ahora ya no soy la misma persona...

Letras entrelazadas, palabras, expresiones, frases, párrafos...Si miro hacia atrás, si leo los anteriores relatos de ese libro, de mi historia, puedo ver la esencia de lo que siempre fue mi alma, escondida en un ser humano que aprendía a serlo torpemente...

Ya he abierto los ojos. Mi habitación está iluminada por el sol de una mañana primaveral, una mañaña maravillosa, y estoy lista para comenzar el día.
Aún tumbada sobre mi cama, envuelta en la sábana granate, siento la fragancia del ayer, y sin saber por qué, mis pensamientos comienzan a traer al presente hechos que hacía mucho tiempo que se habían olvidado.

Recuerdo aquel barco, aquel mar oscuro, iluminado por la luna llena, dibujada entre las pequeñas ondas del agua fluctuante, meciéndose suavemente en una danza cristalina y brillante, mientras yo, en cubierta, contemplaba aquella maravilla que mi alma apreciaba como si estuviera ante el tesoro más increíble del mundo.
La brisa marina y nocturna me envolvía y me transportaba a sensaciones que no podía comprender, ni etiquetar, sin embargo, era feliz, completamente feliz.



Era la primera vez que viajaba, la primera vez que me iba fuera de mi tierra.
Siempre fui una persona extraña para los demás, así que, en mi solitaria experiencia, me sumergí en aquellas emociones, ajena a todo lo demás, ajena incluso de mí misma...
Deseé quedarme allí para siempre, sintiendo el viento acariciar mi piel, jugar con mi pelo, mientras mis ojos se llenaban de lágrimas al observar aquella milagrosa aparición de la naturaleza, algo tan sencillo como ver la luna reflejada en el mar podía hacerme sentir como la chica más privilegiada del mundo por poderlo vivir.
El tiempo se detuvo allí...
Aún era una niña por aquel entonces, una niña de trece años que no conseguía encajar con nadie, que buscaba más allá de lo que la vida le mostraba, que sentía dentro de ella algo que no sabía explicar, que necesitaba poder gritar fuertemente al cielo que deseaba amar, respirar amor, el mismo amor que ella estaba sientiendo en aquel instante tan simple y mágico.

No viajaba sola, claro está, algunos de mis compañeros de viaje se mareaban en el barco, se aburrían, se contaban historias que a mí no me interesaban, y yo, como siempre, me apartaba de aquellos grupos y me evadía, me llenaba de mí misma, de lo que amaba, y lloraba de emoción al poder sentir la belleza de algo tan natural.

Recuerdo cómo deseaba hallarle...con sólo trece años mi corazón le sentía, sabía que existía, y por alguna extraña razón le buscaba en todas partes de una manera inconsciente, adornada de sueños, de fantasía e imaginación adolescente.

  • Tal vez le encuentre allí, tal vez esté allí...

Pero nunca apareció, ni en la pequeña isla de Ibiza, ni en Tenerife, ni en ningún lugar a los que me desplacé, siempre con esa pequeña esperanza de que el destino nos ayudara y nos hiciera coincidir en el mismo trocito de tierra.

Dentro de mí un pequeño dolor se instaló y se propagó por toda mi alma, el dolor de su ausencia humana, un dolor que creció enormemente en mi pecho.

Aquel viaje fue maravilloso, me divertí, sentí, experimenté... también sufrí el desprecio y el abandono cruel de mis amigas, el sabor agridulce de ser quién era, alguien difícil de comprender por los demás, pero dispuesta a dar mi amor a quien lo aceptara.

En mi cuerpo siento la brisa marina al recordar todo aquello, miro con amor y entendimiento la tristeza que sentí por lo sucedido con aquellas amigas de mi adolescencia, algo que marcó mi manera de ver la amistad, y siento la comprensión desde mi nueva yo de todo lo vivido, la aceptación, y el reconocimiento de ese gran dolor que crecía en mí al no hallar a ese ser que tanto sentía en mí, ese ser que sabía que existía, que tendría que encontrar en algún momento de mi vida.

Agradezco todo lo que viví en aquellos días, igual que lo que viví el resto de mi vida hasta llegar a este hoy.
No hace mucho tiempo que descubrí que ya no cabía más dolor dentro de mi alma, y un hecho tal vez fortuito, tal vez preparado por esas fuerzas invisibles que nos guían, destapó bruscamente lo que aún lo estaba reteniendo...
Y lloré casi una hora, grité mi dolor, y sentí que me liberaba...
Desde mi ego, desde mi parte más humana, no entendía por qué él, aquel ser, me había abandonado aquí, en este lugar, por qué se había olvidado de mí, por qué, si teníamos que estar juntos, no había aparecido nunca, y seguramente ni siquiera me buscaba o presentia como yo a él...
Creí estar loca, creí vivir en una fantasía, creí que lo que mi alma sentía no era real, que había perdido la razón, que él, ese él, era producto de mi deseo de amar y ser amada, pero...una vez más, mi corazón habló por encima de mi ego y me recordó que estaba sanando mi dolor, el dolor creado por mi mente al no hallarle en este plano físico.

  • Nunca niegues la verdad que sientes en tu corazón, la verdad de tu alma, cree en ti, cree en lo que sientes, en lo que percibes desde tu yo superior, no permitas que las dudas del ego te aparten de lo que eres, de lo que sabes, de lo que siempre has sabido. No importa el tiempo que ha transcurrido, importa que durante ese tiempo tú has aprendido, crecido, te has elevado, has sanado tu dolor, así que, el tiempo ha sido el puente y el camino que has necesitado para llegar a ser lo que eres, tú, la versión más pura de ti misma, la más cercana a tu verdadero Ser. Las circunstancias que has vivido eran necesarias, tus errores, no fueron errores, fueron pruebas, tus experiencias han sido tus asignaturas, tus emociones son tus herramientas para comprenderte y comprender a otros, tu ego es tu mayor aliado, no luches contra él, sé su aliada, porque el ego es el bastón que te ayudará a subir la cima de la montaña.
    Te has transformado, has cambiado, sí, conservando tu esencia, tu propia fragancia personal, pero te has ido convirtiendo en tu alma manifestada en un ser humano. Aún no has acabado tu metamorfosis, pero ya no eres la misma de antes, por eso cuando recuerdas todo aquello te das cuenta de que parece la vida de otra persona, no la tuya, y sólo sientes agradecimiento y amor al recordar. Ya no hay más tristeza en tu alma, ahora sólo queda la sabiduría que tus emociones y tus vivencias han sembrado en ti.
    Respecto a ese ser que buscabas...ahora ya sabes que no tenías que buscar, sabes que no tenías que esperar, sabes que sencillamente tenías que tener la certeza de que aparecería, porque así lo sentías en ti.
    No debes interpretar con tu mente lo que habla tu corazón, porque la mente siempre va más allá, intentando ponerle nombre a lo que no lo tiene, intentando imaginar cómo, cuándo y dónde sucederán los hechos, cuando éstos sencillamente sucederán sin más en el momento adecuado.
    Vive, siente, sé, pero no dejes que te manipulen tus pensamientos, tu ego o lo que otros te digan o interpreten de ti misma, sólo tú creas tu realidad, sólo tú tienes ese poder, no se lo cedas a nadie, sé luz, sé tu propia luz, sin ostentar nada, sólo sé lo que eres, así de simple, sé tú misma, porque sólo así serás lo mejor de ti, sólo así manifestarás el amor que eres, sólo así brillarás...

Metamorfosis...una transformación que todos hacemos sólo por nuestro paso, nuestros aprendizajes, nuestras experiencias...Metamorfosis...o tal vez sólo es volver al origen de lo que uno es en realidad...después de tropezar con falsos errores colocados ahí para darnos cuenta de quiénes o qué somos en realidad...

Mi cuerpo necesita movimiento, ya he recordado bastante y por hoy mis reflexiones me han dado un buen desayuno... Es increíble que nada más despertarme pueda conectar con mi ser, con mis recuerdos y con mi corazón...

Arael Líntley.

domingo, 12 de enero de 2014

LUCHA INTERNA

Algunos creen que siempre estoy en la luz, que siempre estoy conectada y que no me afecta el sufrimiento, sin embargo, eso no es cierto, soy como todos, me he descubierto en algunos momentos vencida y derrotada, pidiendo ayuda a mis guías para seguir adelante y para lograr comprender por qué estoy aquí.
No quisiera desanimar a nadie, ni aportar oscuridad a mi propio espacio, sin embargo, considero que mi parte más humana debe ser leída.
Esto es un reclamo de mi alma, tal vez contaminada del dolor que siente mi ego, un reclamo que muchos seguro habéis hecho, al igual que yo.

CARTA DE UN SER HUMANO


A vosotros, seres que, desde el otro lado nos guiáis y observáis, quisiera enviaros una carta, una carta que refleja el estado que los que vivimos aquí en este planeta, en esta humanidad, nos angustia en algunos momentos, nos descentra de lo que hemos venido a hacer o a ser, nos atrapa y nos hace sufrir, una carta que a la vez deseraría enviar a la humanidad completa...

Queridos seres humanos, queridos guías:


No sé cómo describir esta magnificencia en mi interior, este desasosiego que me abruma hasta el punto de parecer enloquecer por momentos. A veces, la comprensión de lo que mi alma sabe no es para nada algo fácil de asimilar por mi mente limitada, y la tristeza que me embarga en este momento, atraviesa mi corazón y lo aplasta con la terrible sensación de haber intentado intervenir en un destino inevitable que siempre se cierne sobre la raza humana.

El dolor que me está azotando el alma es el dolor de un ser que sabe que sus esfuerzos parecen estériles ante un grupo de realzados hombres, llámese raza infrahumana bajo el parecer de mi sentimiento humano y el de otros muchos. No sé cómo puedo explicar lo que siento en mí cuando me inunda este sentimiento de impotencia ante la barbarie que mis ojos contemplan, y no me refiero a los ojos de mi rostro de mujer humana, sino a los ojos de mi corazón, a los de mi alma. En muchas ocasiones he deseado marcharme de este lugar que tanto sufrimiento desprende en sí mismo, un sufrimiento que percibo en mi ser como un corte profundo que me sangra sin parar, desangra mi inocencia y mi esperanza de que algún día todo cambie.

Está claro que no se puede transformar algo que aún no está listo para ser transformado, sin embargo, sé muy bien que hay quienes están en el camino de esa metamorfosis, hay hombres y mujeres que se empiezan a dar cuenta de que hay que cambiar algo, algo que va más allá del mero hecho de que en esta vida sean represores u oprimidos, víctimas o no de la injusticia humana. Se trata de reconocer lo que somos, de conocernos, de saber quiénes somos y descubrir todos aquellos errores que hemos estado cometiendo una y otra vez, vida tras vida, reencarnación tras reencarnación, y dejar de cometerlos de una vez por todas!!!!



De repente me siento extraña, como si no fuera parte de esto, como si hubiera venido como espectadora, como una observadora que desea cumplir un objetivo claro, el de aportar luz a este caos de oscuridad tan absurdo.
Pero soy una pobre ilusa si creo que he venido sola a hacer esto, pues hay miles de personas que comparten esta visión, que han llegado con este objetivo, así que debo recordar que no estoy sola, que estoy rodeada de seres que han venido para ayudar, para dar amor, para dar luz, y que hay muchos otros seres humanos que también desean dar amor y luz y crecer, evolucionar, cambiar, elevarse y aportar su granito de arena para que la humanidad por fin crezca y deje de ser como un simple simio que se comporta como un puñado de gorilas que, en su jaula, se pelean por alcanzar la comida y el lugar más privilegiado, luchando y compitiendo entre ellos, matándose, hiriéndose, gruñéndose los unos a los otros...
Se amotinan para dominar a los demás y así conseguir esclavizarlos, es tan bajo que no entiendo ni siquiera cómo puede ser que aún exista este tipo de individuo en este mundo que lleva tanto tiempo de evolución. En definitiva, el ser humano no ha cambiado nada en todo este largo tiempo...

¿Hasta cuándo vamos a seguir siendo esos simios primitivos que se benefician del sufrimiento y el hambre, de la pobreza y el esfuerzo de los otros?

En ocasiones me imagino tirando la toalla, y pido que me lleven de aquí, que no lo soporto más, que no deseo continuar en este mundo incoherente y descabellado...

Por más tiempo que pasa, no consigo adaptarme a esto, no lo consigo...
Pero tengo una cosa muy clara, he decidido no rendirme, y eso es lo que voy a hacer, no rendirme, aunque me sienta sola, aunque desfallezca o me desespere, aunque no pueda comprender este sistema de vida que hay aquí, aunque me sienta como una extraterrestre que preferiría esconderse en un monasterio para no enfrentarse al mundo que le rodea y quedarse sólo con sus meditaciones y conexiones con el otro lado...

Entiendo muy bien a los que sufren por estar aquí, a los que han vivido vidas difíciles y han sufrido mucho, a los que han pensado alguna vez que ojalá el mundo se parase para apearse y marcharse, a los que miran al cielo y dicen “quiero irme a casa”, a los que se sienten solos y desamparados, a los que buscan a su complemento en polaridad, llamado también alma llama, o llama gemela, a los que lloran desde el alma la pena de ver un mundo tan distinto de lo que sienten en sí mismos que debería ser... pero no hay que desfallecer...

Llorar, sí, el alma a veces llora, mi alma lo hace, mis lágrimas también se asoman, como en cada uno de los que me leen, también puedo estar sumida en la oscuridad, también puedo sufrir, de hecho, mi hipersensibilidad me ha hecho fuerte, pero no insensible, todo lo contrario, he aprendido a ser más sabia, a protegerme del dolor, de la vibración negativa o tóxica que pueda dañarme, he aprendido a ver más allá del cuerpo físico, a mirar las almas de las personas, a saber cómo puedo ayudarlas si ellas me lo piden, pero me duele, sí, me duele ver la crueldad de algunos seres humanos con respecto a otros...

Hemos venido a experimentar, lo sé, pero no puedo comprender por qué tenemos que continuar experimentando el dolor hasta extremos tan despiadados... ¿Cuándo vamos a dejar de necesitar experimentar la atrocidad?

Cambiemos nosotros, sanemos, limpiemos la porquería que nos ensucia, dejemos paso a la luz, al amor, seamos por fin seres humanos de verdad, una nueva raza, la raza del hombre puro, el hombre de la nueva era de luz en la Tierra, en Gaia...

Esto es un reclamo, una llamada a la nueva humanidad...

Desde la desesperación de mi alma por la desesperanza pasajera que a veces la embriaga, reivindico el derecho del ser humano a avanzar, a elevarse, a lograr la luz que desea...

Desde el amor de mi espíritu, confío en la certeza de que eso va a suceder así porque ha llegado ya el momento...

Arael...