SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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sábado, 19 de marzo de 2016

REFLEXIÓN - SOBRE LA FELICIDAD Y EL AMOR

El aroma a calidez, la luz del sol iluminando los dibujos del papel de las paredes, las cortinas marrones casi transparentes, con sus ondeantes formas anaranjadas que cubrían las ventanas del salón. El sofá gris, la mesa redonda que estaba justo al lado de la mesita de ruedas de la televisión que tenía aquella puerta donde guardabas las balleta para limpiar el polvo del mueble que hacía juego con la mesa para comer.
Una mañana cualquiera, los pies de una niña pequeña pisaban el frío suelo de terrazo de aquel espacio donde sonaba la música de tus cantantes preferidos, canciones que la hacían sentir segura, sabiendo que su madre estaba allí, limpiando la casa, inundándola de su esencia de mujer, convertida en melodía, mientras hacía sus tareas matutinas, sencillas, pero tan valiosas para aquella pequeña niña que se levantaba al reconocer la rutina que la mantenía en un estado de seguridad, de amor, de satisfacción.
Su madre estaba allí, la casa desprendía un olor característico, los muebles brillaban, el sol entraba por la ventana y el día parecía perfecto.
Lo entrañable no tiene por qué ser algo sofisticado, la imagen de una mujer sencilla, ama de casa, que cuidaba de su hija, era suficiente para que aquella niña se sintiera extremadamente feliz.

Un niño puede sentirse así con tan poco, ¿por qué entonces cuando crece nunca tiene suficiente?



Los adultos perdemos en algún momento de nuestra vida la capacidad de vivir en el presente, de disfrutar de los pequeños detalles, y nos olvidamos de que el bienestar se halla en nosotros, y no en lo que hay en el exterior.
Aquella niña no necesitaba nada, aunque sus necesidades básicas estaban cubiertas, la sensación de seguridad se la proporcionaba un hogar tranquilo, una familia estable.
Partiendo del punto de vista en que un adulto ya puede valerse por sí mismo y carece de la vulnerabilidad real de un niño, éste debería simplemente tener cubierto aquello imprescindible, y con ello ser totalmente feliz. Sin embargo, puedes tener mucha cosas materiales, puede sobrarte el dinero, puedes viajar mucho, tener las relaciones de pareja o de amistad que quieras, tener muchas propiedades, en fin, puedes haber conseguido éxito, incluso en lo que más te gusta, y no sentirte pleno, seguir notando un vacío interior que no se llena con nada. Tal vez esto se debe a ciertas carencias emocionales que no se hacen conscientes en el individuo y que se manifiestan a través de la inconformidad o la infelicidad, ¿quién sabe?

Hace muy poco tiempo una buena amiga me dijo algo que me encantó, era algo así como que el ser humano añora a su propia divinidad, y eso es lo que creo, que sentimos un anhelo de algo que nos falta, algo que perdimos y dejamos atrás, pero que conservábamos cuando éramos niños muy pequeños. Ser felices en el presente, sentirnos, sabernos, amarnos, valorarnos, y no necesitar comprar compulsivamente, gastar dinero, buscar la pareja perfecta que nos haga felices, alcanzar el triunfo para demostrar lo que valemos y recibir lo que creemos que merecemos, no es así como lograremos cubrir ese vacío.

Aquella niña pequeña se convirtió en una adulta, una buscadora, una rebelde que apretaba los puños para callarse, para intentar con todas sus fuerzas no ir contra las normas y ser así aceptada por una sociedad que en realidad no es más que una gran mentira, y así siempre había en ella un grito no gritado, un llanto interno no pronunciado, siendo así una persona que sentía que no encajaba y que si no lo hacía nadie la amaría, nadie contaría con ella, nadie la reconocería.
Empezó así un camino de autoconocimiento, un camino de sublevación interna, que la conducía hacia una contradicción, tratando de ser como los demás, pero por dentro generando una gran incoherencia porque no era como los otros. Con el tiempo supo que no era ella sola la que llevaba consigo esa lucha interna, que muchos de los que veía y creía adaptados al sistema, no lo estaban tampoco, y también callaban, la diferencia era que su rebeldía interior era tan potente que nada la llenaba, nada le interesaba, no quería hacer nada de lo que proponía la sociedad, y sólo deseaba escribir y crear.

Así se refugió en sus cuadernos, en su mundo interior, en sus pensamientos, en su sentir, en su mundo sólo suyo, un mundo que ella sabía que nadie podría comprender, demasiado profundo, tal vez, demasiado sensible, demasiado complicado.

Complicado, todo lo contrario de lo que en realidad somos, pues en lo simple está la respuesta.
Sin embargo, supo cómo aprovechar su complejidad interior, su capacidad de soñar, de sentir, para crear, para que la inspiración más sencilla la llevara a mundos insospechados, hasta que un día explotó en creatividad, su corazón se abrió y sus pensamientos comenzaron a ser sólo un puñado de ideas que usaría para escribir cuentos, dejarse llevar por sus sueños, plasmar evocaciones llenas de amor, de viveza, de una verdad que tal vez no era real, pero era pura magia, pura poesía.

Un día se dio cuenta de que esa niña nunca había desaparecido de ella, y que esa esencia era la que la mantenía en su felicidad interior, en su amor interior, y que la soledad que estaba experimentando era su gran oportunidad de ser más ella misma, de descubrir su verdad más suprema, y reencontrarse con su propia divinidad.

Lo que sucedió después fue que dejó de pertenecer a su ego, y halló su libertad.
El amor, cuando eres verdaderamente libre en un mundo donde todo son limitaciones, incluso limitaciones conceptuales, ya no es un sentimiento que te ata a lo que amas, ni te hace depender emocionalmente de lo que amas, sino que se transforma en su verdad, lo que es en realidad el amor, pura y maravillosa libertad, expansión, belleza.

Es espectacular lo que se siente cuando realmente te das cuenta de que cuando el amor está ahí, dentro de ti, partiendo de tu existencia, desde tu plenitud y tu verdadera esencia, ya nada es como antes, tu percepción de la realidad se transforma completamente, y ya nada es igual, ni lo volverá a ser, es algo tan increíble que sólo se puede sentir, no hay palabras para describirlo, hay que tocarlo, notarlo, vivirlo.

Se puede traducir en algo así como enamorarse de uno mismo, renacer desde uno mismo, reencontrarse con uno mismo, y darte cuenta de que tu propio ser siempre estuvo ahí, y que el matrimonio sagrado se ha producido dentro de ti, otorgándote un hermoso regalo, el talento de ser tú ante todo, auténtico, desnudo de las mentiras que creías ser.

Así que, tal vez todos deberíamos regresar al origen, a lo que éramos cuando un precioso momento presente nos abstraía y nos llenaba de felicidad, sin perdernos en pensamientos del pasado, o sufriendo por lo que pueda suceder en el futuro, ser, permanecer, sentir y no intentar tanto desmenuzar y reorganizar lo que estamos experimentando, pues cuando hacemos esto, nos perdemos la experiencia en sí misma.

Mientras el ego diga que eso es muy difícil, así será, pero aquella niña que se convirtió en adulta, descubrió que todos los pensamientos son sólo eso, pensamientos, y no te identifican, no definen lo que eres, no son tú, y por tanto, si no te enganchas a ellos, puedes convertirte en el observador de los mismos, sin que te atrapen, sin que dominen tu vida y conduzcan tu actitud ante la vida por un camino de sufrimiento, y ella, se liberó de todo lo que no era ella, así como el sol puede estar envuelto en nubes sin que éstas sean él, aunque a veces oculten su luz, y aprendió a observar sus emociones, incluso sabiendo que tendría que ir más allá y aprender a ser la observadora del obervador.

El amor es un estado permanente, nadie decide que ames, nadie puede conseguir que ames, sólo tú puedes hacerlo, sólo tú puedes abrirte como una flor que emana su aroma, y dejar que lo que eres sea, sin juicios, sin tener que justificar lo que eres, y permitir que ese amor que ya está en ti también sea y se preste a tomar la forma en la relación que tú desees con quien esté en ese mismo punto de apertura, de reconocimiento de su propia divinidad.



Cuando una relación entre dos personas se da desde su máximo amor interior, ya no se trata de una relación convencional, y ahí todo un mundo inexplorado comienza a sorprenderte, por eso, esa niña que ya es adulta, sigue sonriendo a la vida, y ya no busca el amor en el otro, sino en ella misma, para poderlo entregar sin esperar nada, para dar lo que ya tiene sin depender de que el otro le dé para cubrir una carencia. Antes de estar con alguien en pareja es mejor estar lleno de ti mismo y así ofrecerle lo mejor de ti, lo que ya tienes y eres.

La felicidad está en ti, no necesitas hallar a nadie para que te la dé, si esperas eso, sufrirás, e irás de relación en relación buscando el amor perfecto, sin darte cuenta de que ese tipo de amor inmenso se halla sólo en ti, y eres tú quien debe ofrecerlo a la persona adecuada, esa que la vida tiene preparada para ti para darte también su amor completo.

Arael Elämä...

sábado, 27 de febrero de 2016

UNA MIRADA AL ALMA - SUEÑOS Y SILENCIOS

 Ahora que estás aquí, sosteniéndome entre tus brazos y descubriendo en tu rostro justamente esa estrella que tú ves en mi pecho brillar cuando tus ojos se prestan a esa mirada sólo tuya, intencionada y amorosa, que traspasa mi piel y ve más allá de lo que nadie vio jamás, ahora que me siento protegida y tranquila, hago un pequeño paréntesis para contarte algo que me ocurre cuando suelto el sufrimiento por estar en este mundo que no comprendo y que me hiere al creer que soy poco para él, poco para ti, poco para todo...

Y es que estas notas que suenan en este momento, envolvíendonos a ambos al igual que estas sábanas lo hacen, y que emergen del piano, de una melodía desconocida, hermosa, que me embriaga, también me ayudan a desconectar de mi insolencia, de ese insulto a la verdad, de esa oculta sensación de soledad y de tristeza, por haber nacido en un lugar donde no comprendo algunos actos, demasiados...

Aunque sé que a veces el silencio también es una música que nos devuelve a lo que somos, por eso me sumerjo en su historia, esa que no es historia, que simplemente es un latido, un ritmo, una pulsación lumínica que se contrae, y que luego se impulsa emanándose a través de mí.

Así que me escucho y me reinvento a través de mi propio aroma, surcando mis sueños, esos que no sé de dónde llegan, ni hacia dónde van, versos de amor que se diluyen en mi alma y me convierten en poema, en el poema que se viste de palabras de mi pequeña mente, torpe, aprendiz de lo imposible de aprender para mi corazón que sólo vibra en libertad, sin la condición de lo correcto o de lo incorrecto.

Silencios y sueños con sonido de piano...

Y cuando me quedo absorta y enamorada por ese maravilloso piano, que me emociona y me arranca siempre alguna lágrima, me acuerdo de tantas cosas.

El silencio de mi alma se pierde siempre en las sensaciones de mi cuerpo, de mi mente, en los pensamientos, que no son más que recuerdos, ayer, en las sensaciones que me invaden gracias a mi condición humana.

Es curioso cómo puedo viajar hacia el pasado, o hacia el futuro, y perder totalmente mi presente en cada gesto que hago lamentándome de lo que no fue, o de lo que no será, y sin percatarme de lo que está siendo o sucediendo en este instante perfecto.

En ese laberinto de ideas, siempre apareces tú, indefinido, pero muy concreto, difuso, aunque con una apariencia exclusiva, única, y una fragancia de alma sabia, de corazón valiente, de mirada difuminada con la mía, porque eres ese tú que sólo puede ser yo, ese yo que sólo puedes ser tú, esa otra parte de mi historia que sólo puede escribirse con tu nombre, el nombre de tu presencia, esté donde esté en este mismo instante.



Y en los sueños eres el viajero del tiempo, el amante experto en saber cuánto amor nos une, y qué poco nos separa lo que creemos que nos desata de nuestro amor infinito.No hay distancias, o eso me dices cuando no puedo sujetar las lágrimas, ni esconderlas en mi rutina diaria.
 
Y en los silencios eres parte de mi música, de mi melodía esencial, parte de mi todo, o de mi nada, de mi vigilia, de mis mundos, de mis realidades, de mis mentiras, de mis inventos, de mis consuelos y mis descontentos, de mi poesía eterna, desnuda si no te siento al escribirla, vacía si no te nombra en cada letra, en cada coma, en cada punto, en cada suspiro que empuja a mi mano para plasmarla con ese pedacito de mí que se queda, que se dibuja en las estrofas, en las pausas, en los silencios que no entienden muchas personas, o en lo que no se lee si no lo observas desde lo más profundo de tu alma inquieta y eterna.

¿Sabes? La gente sueña, no creo que haya alguien que no lo haya hecho nunca, sin embargo, de vez en cuando llega un personaje al que le robaron los sueños, que intenta hacer lo mismo con los tuyos, y cuando escucha tus aspiraciones se apresura en desalentarte, en recordarte que esta realidad no se ajusta a lo que tú sueñas, y te arroja directamente al abismo de sus propios miedos.

Siempre me ha ocurrido esto, siempre he caído en sus precipicios, pero ahora ya no quiero volver a perder la confianza en mí, porque descubrí que yo soy mi mejor guía, y cuando alguien intenta robarme a mi “musa”, lo aparto de mi vida definitivamente, y sin mirar atrás continuo mi camino.
Eso no significa que desprecie, o que odie a esos personajes a los que defino como “robasueños”, sino que me amo y me permito liberarme de su asedio, de sus fustigaciones, otorgándome el poder a mí misma para decidir y para equivocarme, si es que no conseguir lo que sueño puede significar errar.

No pienso en absoluto que caerme cuando quiero alcanzar la cima de mis aspiraciones, sea perder o fracasar, no creo en el fracaso, tal vez pueda sentir que mis fuerzas flaquean, pero sé a ciencia cierta que jamás podría rendirme ante la posibilidad de alcanzar algo que forma parte de mí, aunque la mejor definición de esto sería conseguir ser lo que soy en cada cosa que hago, porque soñar significa plasmar lo que uno es en la vida, en Tu Vida, y soltarte de las cadenas que te obligan a no ser lo que en realidad eres en tu interior.

Tengo la certeza de que soñar es Ser, y materializar tus sueños es expandirte, es ser en todo lo que vives y haces...

Por eso, en mis silencios, soy, pero soy en mi interior, y cuando grito lo que soy, cuando el silencio de mi alma se abre camino como una canción, como un sonido que me caracteriza, puedo empezar a sentir que todo lo que me rodea se impregna de mi aroma, cristalino como un corazón puro, transparente, líquido y brillante, vaporoso y luminoso, un ser que vibra en música, que se eleva más allá de mi personaje humano y que me demuestra cada día que fluir en mí, como el agua, me lleva a ver el mundo desde otra perspectiva más completa...

Eso es lo que aprendí de ti, que me estás leyendo, de ti que eres puro, de ti que eres un creador de sueños, un transmutador de fantasías, un mago que sabe que el amor es el gran poder que nos impulsa y nos eleva hasta lo mejor de nosotros mismos, porque el amor nos apasiona, nos enamora, nos conecta con lo más sagrado de lo que somos, y si es ese amor verdadero e incondicional, limpia y arrasa el egoísmo, y difumina lo que no merecemos, lo que pesa en nosotros, lo que está enganchado en nuestra espalda, devolviéndonos a la única verdad, ésa que sólo uno puede descubrir .

El gran secreto de nuestra existencia, ése que nos recuerda que somos magos, magos creadores cuya magia es el amor más sublime que jamás hayamos imaginado...

No sé si todo esto es un sueño, esta realidad, si algo o alguien nos está soñando, pero sí que tengo clara una cosa, cuando despierte, allí donde me halle, te elegiré  de nuevo, porque sólo el amor es real, y en cualquier mundo, en cualquier realidad, al abrir los ojos sé que podré reconocer esa mirada tuya, y tú en mí verás esa estrella que siempre besas al mirarme...

Si de algo estoy segura es de que el amor nos une más allá de lo que la mente inventa...

Arael Elämä Araham...

jueves, 25 de febrero de 2016

UNA MIRADA AL ALMA - PERTENECER



Y allí, tumbada en el suelo, con los ojos cerrados, sentí una gratificante sensación de pertenencia a algo inmenso, algo que me impactaba en el pecho, algo que me sobrecogía y al mismo tiempo me hacía sentir una impensable felicidad interior que crecía y crecía, envolviéndome por completo.

Al abrir los ojos, vi las estrellas que brillaban ante mí, lejanas, mágicas, misteriosas, mostrándome algo tan sencillo que mi mente torpe no conseguía comprender, y en cambio, mi corazón conocía a la perfección y se alegraba de un reconocimiento instantáneo que se estaba apoderando de mí.

Cada luz que brillaba en la oscuridad del cielo, parecía estar contándome una historia diferente, y a la vez similar, perteneciente a un mismo libro, como si cada parte de ese universo fuera un capítulo de una misma vida, un mismo ser, una misma existencia.

En ese momento lo entendí, yo formaba parte de esa existencia, de ese libro de la vida, de la consciencia, y nunca había estado apartada de ello, por muy sola que pudiera sentirme, jamás lo había estado en realidad.

La ceguera del ego me había bloqueado, no era capaz de ver la verdad, no necesitaba pertenecer a nada, ya pertenecía a todo.
Y si era así, no había carencia de nada, todo era amor y todo estaba amándose entre sí, pues era el amor lo que mantenía en unión todo lo que era, todo lo que es.

Por muy lejanas que me parecieran las estrellas, las sentía, mi corazón latía a su ritmo, era como si ellas me escucharan, como si yo las escuchara, como si un lenguaje sin palabras se hubiera establecido entre nosotras.
Entonces me puse a llorar de felicidad, sonriendo ante aquella belleza tan espectacular y agradecida de ser parte de ella.

No había nada que pudiera sentir diferente o mejor, sólo era la misma existencia en diferentes formas, y todas ellas me parecían hermosas.
Comencé a sentir el mar, aunque no estaba cerca, las montañas, la tierra, los ríos, los bosques, los animales, las plantas, las personas, y todo era lo mismo, nada era distinto, incluso la suave brisa que acariciaba mi cuerpo estirado en el frío suelo de mi terraza parecía estarme susurrando lo mismo, "yo soy tú"...

Y me alegré de poderlo experimentar, recordé que siempre había estado centrada en lo que no tenía, en lo que me faltaba, siempre buscando algo más para ser feliz, cuando en realidad lo tenía todo, absolutamente todo, ahí, dentro de mí, y por fin lo estaba viendo fuera, porque no había obstáculos, no había nada que me lo impidiera.

Cerré los ojos y observé mi universo, mis propias estrellas, mi propio mundo, hermoso, con su cielo oscuro que me permitía disfrutar de la luz fulgurante de los luceros que relucían palpitando suavemente, como si fueran notas de una gran melodía que se desplazaba dentro de mí.

Y ahí fue cuando percibí la música de la existencia, cada nota, cada parte de ella sonaba diferente, formando una melodía magestuosa.

¿Cómo podía ser eso?

El tintineo de las estrellas del cielo externo se estaba entrelazando con mi propia melodía, formando una danza increíble de notas, de sonidos preciosos que me invadían.
Así descubrí que cada alma de cada ser vivo, de cada consciencia de este planeta, o de otros, tiene su propia música, una que la hace única, única dentro del gran todo de la existencia, que es como una gran composición musical llena de sonidos diferentes y armoniosos, creados con amor y para el amor.

Sentirse parte de ello fue lo más bello que había experimentado, no necesitaba nada, estaba completa, feliz, extasiada, enamorada.

Olvidé por un instante la complejidad de mi mente, las ideas y pensamientos que solían bombardearme y destruirme, las emociones que me confundían y arrastraban hacia un abismo de sufrimiento y descontento, de falta de amor y comprensión.

Y me detuve en una música, una muy especial para mí como persona humana, pues la verdad es que, sin perder la percepción de que yo soy un alma encarnada en una mujer, había conectado con la gran existencia, con el todo, con su melodía sagrada, y podía sentirme humana y Ser a la vez, esencia y diosa, persona y espíritu, mujer y niña, era algo sublime.

Y esa música especial era la de alguien o algo que se entrelazaba con mi energía, como si su sonido y el mío fueran siempre al unísono, una nota doble, un hilo energético que estaba trenzado al mío, un corazón que latía al mismo ritmo que el mío, un gota de luz que bailaba con mi propia luz interna.

Reconocí que eso para mí era pura magia, y que si me dejaba llevar, podía experimentar algo que no lograría describir nunca. Así fue, pronuncié su música mientras pronuncaba la mía, y alcancé la supremacía del amor en una fusión que sólo podría comparar con la unión con la fuente, con el origen del todo.



Después de aquello, regresar a la vida mundana se me hizo complicado, hasta que al cerrar los ojos un día, me di cuenta de que nada había cambiado, todo era tal y como lo había experimentado, y que para continuar sintiéndolo, sólo tenía que permanecer en mi presencia, en mi presente, y no dejar a mi ego desplazarse de mí misma, yéndose hacia los pensamientos y alejándome de mi verdadera esencia, tan sólo tenía que ser, nada más, y observar al ego como un objeto creado que estaba ahí, un cúmulo de recuerdos, de ideas abstractas, de creencias inexactas, que nada tenían que ver con lo que yo era en realidad.

Las personas que me rodeaban se movían, como lo había estado haciendo yo antes, bajo los hilos de ese objeto que ellos mismos habían permitido que se creara, aceptando las normas, las creencias, las ideas, los pensamientos, las emociones ligadas a ellos, mientras yo observaba su sueño, y me daba cuenta de que también yo estaba en ese sueño, pero por fin siendo consciente de ello.

¿Cómo podría vivir ahora en un mundo donde no encontraba a nadie con quien compartir algo así? Creerían que había perdido la razón, y sería cierto, pues la razón no tiene nada que hacer ante la existencia, ante el Ser, la razón no es más que el convencimiento del ego de que sólo su realidad es verdadera y que cualquier intento de salir de la malla colectiva que llaman “verdad”, sería como un atentado a esa realidad ficticia y por tanto, un asalto a la razón del ego colectivo, una locura.

Así que regresé a ese mundo irreal, tratando de no llamar demasiado la atención, y reconociendo a aquellos que ya habían  despertando de su letargo, para así poderme relacionar de corazón a corazón, sin que interfiriera la mentira de los pensamientos antiguos, y permitiendo que el amor estuviera por encima de todo.

Llegué a sentir que Ser es sólo eso, ser, y ser no es pretender, es ver lo que te rodea como parte de una gran consciencia, y darte cuenta de que lo que es de una forma debe ser amado en la forma en la que es, por esa razón, las relaciones cambian cuando te entregas a la verdad de tu ser, porque te entregas a tu divinidad, a la divinidad de todo, y amas en la desnudez de tus creencias, sin expectativas, sin dolor, sin luchar, sólo siendo, sólo amando, sólo dejando que el amor fluya sin impedimentos.

Somos estrellas en un gran universo, somos notas de la partitura de la existencia, somos gotas de luz de un océano incandescente de amor...

Arael Elämä Araham....

viernes, 12 de febrero de 2016

DIÁLOGOS - ANTES DE DORMIR


  • Y dime, amor mío, ¿qué es la realidad?
  • Mi vida, siempre con tus preguntas.
  • Sí, sé que es difícil de responder.
  • Tal vez, pero te voy a dar una respuesta. La realidad es lo que hay en el fondo de tu corazón, en el centro de tu alma, en esa energía que eres tú, tu verdadera identidad, nada de lo que ves y piensas existe, todo es parte de un sueño, de un juego, nada más.
  • ¿Y tú y yo?, ¿Tampoco existimos? ¿No somos reales?
  • Mi amada, sabes que somos energía, luz, amor, claro que existimos, pero no de la forma en la que creemos. Somos reales, pero no como pensamos.
  • Bueno, eso tendrás que explicármelo mejor.
  • Existen diferentes niveles de realidad, como una burbuja dentro de otra burbuja, aunque la única que es consciencia pura, la única que nos engloba a todos, es una esencia que nos une a todos y a todas las realidades. Imagina que esta realidad que vives es como cuando ves una película en el cine, lo que ocurre en ese micro-mundo se convierte para el espectador durante un breve instante en una realidad, porque se adentra sin darse cuenta, pierde su identidad y vive cada momento, cada acción, siente emociones, vibra con los personajes, sobre todo con el principal, y se siente identificado con él. El espectador sería el Ser, pero se olvida de sí mismo para poder experimentar esa realidad a la que llamamos falsa realidad.
  • Claro, esto es todo un teatro y somos personajes, pero algunos se dan cuenta y empiezan a recordar quiénes son.
  • Sí, algo así.
  • ¿Y mi ser puede estar en varias realidades ficticias a la vez?
  • Vamos a llamarlo mejor escenarios distintos. Sí, el ser es multidimensional, y eso significa que puede estar en una burbuja, dentro de otra burbuja, que está dentro de otra burbuja, y a la vez puede estar en una burbuja paralela y en otra paralela a ésta, y así hasta el infinito.
  • Entonces el Ser es inmensamente grande.

  • Sí, claro mi vida, el Ser somos todos, pero a la vez estamos experimentando ser individuos, y es eso lo que nos permite amarnos, relacionarnos, el Ser está relacionándose consigo mismo, y estar encarnado en este planeta es una oportunidad para descubrir aspectos muy interesantes.
  • ¿Te refieres a las emociones?
  • Sí, entre otras cosas. Experimentar la polaridad, el miedo y el amor, y el reencuentro de uno mismo, reconocerse a pesar de las capas y capas de telarañas que hay formadas por el entramado del ego humano, eso es una gran aventura, ¿no te parece?
  • Tal vez para el ser, pero para mí es doloroso desembarazarme de esta suciedad emocional que vengo arrastrando.
  • Eso es porque no has aprendido todavía a ser quien eres y el ego aún juega un papel importante en tu vida.
  • Pero el ego no puede morir, sólo se debe mitigar, ¿no?
  • Así es, el ego de alguna forma es una herramienta que se ha convertido en poseedora del individuo, ahora el individuo recupera su consciencia y el ego se debilita.
  • ¿Y qué pasará con él?
  • Que será lo que tenga que ser.
  • Esas respuestas tan ambiguas nunca me ayudan, lo sabes.
  • Sí, lo sé, pero me encanta cuando frunces el ceño y me miras con esa carita de enojo que tanto me gusta.
  • Ya, me lo imagino, y estoy acostumbrada a que te salgas por la tangente pero me gustaría saber más.
  • Mañana más, hoy es mejor que descanses.
  • No estoy cansada.
  • No me refiero a tu cuerpo físico, sino a tu mente, piensas demasiado, y los pensamientos no siempre son necesarios.
  • Pero el ser humano es un ser pensante.
  • Claro, es cierto, pero hay que dejar cabida sólo a lo que no ocupe demasiado. En un equipo informático puede haber muchos archivos residuales que hacen que su funcionamiento no sea el más adecuado, lo mismo pasa con nuestra mente. Es preciso que aprendamos cómo usar correctamente nuestra capacidad mental, sólo así la dejaremos de saturar.
  • ¿Y el inconsciente?
  • El inconsciente se irá deshilachando poco a poco, para dar paso a un nuevo inconsciente limpio de los despojos de una humanidad sufriente que quedaron almacenados en la memoria individual y colectiva. El inconsciente colectivo se está limpiando, depurando, gracias a las limpiezas de los inconscientes individuales y de almas que vinieron justamente con esa misión, la de limpiar y servir de canales de limpieza por los cuáles se está transmutando la energía antigua para dar paso a la nueva.
  • Sí, eso ya me lo explicaste, me parece muy interesante, pero como limpiadora estoy ya exhausta.
  • Por eso, amor mío, duerme, descansa, mañana hablaremos más.
  • Está bien, lo haré, pero continuaré preguntando, ya lo sabes.
  • Y yo responderé feliz de poder acompañarte en este viaje.

Arael Elämä Araham...

domingo, 4 de octubre de 2015

FILOSOFÍA DE LA OBSERVADORA




Solía pensar que lo que hay dentro de mí lo puedo encontrar ahí afuera...Solía pensarlo, y encontré muchos "yoes", de esos que se mueven en la energía del pensamiento, y me di cuenta de que ahí no había otra cosa que disfraces, personajes diversos, algunos interesantes, otros banales, otros fríos, otros cariñosos, pero todos eran sólo una interpretación, un papel en una gran obra de teatro.

Solía pensar que podría mostrar mi desnudez y hallar otros que, como yo, dejaran colgados todos sus disfraces y se atrevieran a vivir siendo auténticos, siendo ellos, fuera de sus pensamientos, cerca de su corazón, pero entonces hallé muchas mentes confusas, nuevos personajes cuyo atuendo era místico y espiritual, un juego más dentro del gran juego...

Y entonces, mi personaje víctimista hizo su aparición para demostrarme que estaba sola, que nadie se desnudaba en realidad, todo era parte del teatro... Muchos amigos "despiertos" que sólo daban paso a ese nuevo personaje iluminado, y que realmente creían estar en el mundo espiritual, que realizaban acciones generosas con los demás pero sólo para sentir que realmente eran buenos y que estaban siendo altruistas, en fin, buenas acciones del personaje despierto.

Así que observé dentro de mí, para comprobar si mis personajes estaban ahí, si yo también había creado un disfraz de "iluminada", y me di cuenta de que había nacido ella, "la observadora" un personaje neutral que observaba sin juzgar y ponía orden dentro de mis pensamientos...

Aprendí a ser esa observadora de mí misma, de los demás, aprendí así a no esperar nada, a no juzgar nada, a saber que todo tiene un "para qué" y a reconocer que cada uno recorre su propio camino inventado por el inconsciente (basado en sus propias creencias y arquetipos), transitado desde el ego y sus personajes, pero que todos aquellos que sienten que hay algo más, que realmente desean que esos disfraces estén ahí sólo para divertirse, sin confundirse con el personaje que interpretan cuando lo llevan, iban en realidad desnudos, con su Ser a flor de piel, estallando en mil rayos desde su pecho, y que había esperanza...

¿Esperanza? Mi personaje observador no esperaba nada, sin embargo, se emocionaba cuando veía la luz en la mirada de otros, o en su corazón, y se alegraba cuando veía otros como él, y comenzó a observarse también a sí mismo... El observador observando lo que estaba sintiendo...

Tal vez es inevitable estar ligado a las emociones, pues hasta el personaje observador "siente", pero me he dado cuenta de que siente de otra manera, desde otro punto de vista, desde algo que antes no comprendía...

Todo está bien, todo sigue un orden, un orden que se mueve hacia un orden diferente, que desde el punto de vista de la mente humana podríamos llamar "orden divino"...

El Ser no es insensible, y la observadora que llevo en mi mente, se ha percatado de que lo que algunos creen que es insensibilidad es sólo neutralidad, es decir, el Ser no es castigador, no es sentenciador, no premia los buenos comportamientos, ni fustiga a los que no son buenos, el Ser no es polaridad, el Ser es Amor, pero amor como energía, como vibración, y como tal ama sin condición...Pero eso es muy dificil de comprender para el yo pequeño de nuestra mente, que necesita tanto sentirse superior respecto a los que hacen el mal, o superior respecto a los que hacen el bien, porque en un mundo dual creado por una mente dual, cada uno elige su bando creyendo que es el ganador, el mejor, el superior...

Sencillamente, yo prefiero ver la desnudez del alma en los ojos de otros, y en mis propios ojos, para así dejar a un lado la identidad de un personaje dual...


Sin embargo, vivimos aquí, bajo este paradigma, este manto que no es más que un espejismo que nos muestra una serie de normas que, cuando las seguimos, nos convierten en personas “norma-les”, todas con el mismo ritmo, con el mismo objetivo, ser felices, aunque en una sociedad donde la felicidad se ha convertido en algo tangible, alqo que nos empeñamos en conseguir trabajando duro, siendo máquinas humanas para los que lo tienen todo materialmente hablando, siendo personal productivo, rentable, algo así como pilas para mantener un mundo donde sólo unos cuantos disfrutan de esa falsa felicidad material, a raudales, donde una botella de champán cuesta lo que un pobre trabajador gana con mucho esfuerzo en todo un mes, no podemos hacer otra cosa que rendirnos a ser como todos ellos o buscar dentro de nosotros y dejar de ser “norma-les”...

No es necesario entrar en esos detalles desagradables de cómo está hecho este mundo, detalles que para muchos son incómodos y que siempre se dejan a un lado para que no nos saquen de nuestra falsa estabilidad absurda, donde la queja vacía se ha convertido también en una rutina. Tal vez sólo pueda decir al respecto de todo este sistema del que muchos desearíamos escapar corriendo despavoridos por su ridiculez y su falta de inteligencia, que también desde el Ser, todo se vive de otra forma, pues te das cuenta de que todo esto que hemos creado no es más que el resultado de nuestra propia inconsciencia colectiva y de que sólo viviendo desde la consciencia del Ser podemos llegar a cambiar las cosas.




Realmente nuestro ego es realmente muy hábil, escurridizo y tentador, porque después de descubrir sus artimañas para convencerme (a mi yo observador) de que si me quito los disfraces voy a ser apartada de todo, voy a quedarme sola, no encontraré a nadie como yo, y envejeceré triste y abandonada, sin amor, sin compañía, debo hacer un gran esfuerzo por no pemitir que su miedo me envuelva y me desconecte de lo que soy, y es que realmente, a veces saltan los demás personajes y uno en especial llamado “conformismo” me suplica asustadísimo que deje ya mi conexión con mi Ser, que estoy volviéndome loca y que en este mundo no se puede vivir siendo el Ser que soy, que tengo que cederle el poder de nuevo al Ego, el gran Ego que todo lo controla.

Y entonces aparece esa típica frase “poner los pies en el suelo”, y yo respondo que jamás los dejé de tener ahí, pero que lo que no se comprende desde la mente, se ve como una amenaza que nos separa de la realidad “terrenal” (suelo) y que no se trata de perder la cabeza, sino de ganar consciencia...

Tal vez tenga razón mi Ego y me quede sola, sin embargo eso no es ninguna tragedia, mi Ser me acompaña y el juego de las parejas que se aman porque tienen miedo a estar solas, o incompletas, no va conmigo, soy una mujer completa, un alma entera, y si hay algún compañero en alguna parte que sea Mi Compañero aunque todavía no estemos juntos, será y es alguien que en el momento en que nos encontremos estará en conexión con su Ser, lejos de los convencionalismos mentales, lejos del amor pasajero basado en las afinidades mentales, sociales o físicas, porque sólo sé amar así y merezco se amada de la misma manera.


Y después de que la observadora comprenda que nunca está sola, que el ser es un todo que la acompaña y que su compañero ya está con ella conectado desde su Ser al suyo, parece que el pequeño yo se apacigua y comprende que todo tiene ese “para qué” y que todo lo que tarda en llegar es porque requiere de una maduración especial, y que siempre resulta ser mejor que lo que llega rápido.

Tras una dura búsqueda de un ideal creado por mi mente, basado en lo que como alma sentía, y como Ser conocía, ahora me siento más fuerte que nunca, y con las manos llenas de amor puedo decir que todos los caminos que creamos para aprender o experimentar y para conocernos más, son válidos, que ninguno es mejor que otro, que la ilusión de las llamas gemelas ha sido un puente muy intenso hacia mi autoconocimiento, que no se trata de que existan o no, estoy segura de que las conexiones de almas son reales, y de que hay también lazos kármicos (lazos de amor entre almas que provienen de otras vidas) y mentales (programas ancestrales que nos impulsan a sentir atracción hacia alguien), además de los vínculos que se crean a través de los estímulos de nuestra parte más primitiva, sin embargo, ahora por fin respiro liberada de una carga que arrastraba desde hacía muchos años, y sólo siento y agradezco, amo y vivo el amor desde mi interior...


Y como si de una graduación se tratara, dejo atrás lo que he aprendido de mí misma hasta ahora, y con la ayuda de aquellas personas que llegaron a mi vida, y doy un paso más, iniciando un nuevo ciclo donde sólo quiero vivir y disfrutar, sin hacerme tantas preguntas basadas en el “porqué”, abrazando lo que la vida me regale como experiencia, y escogiendo sólo lo que sume en mi vida, descartando lo que resta, porque elijo amar por encima de todo, amarlo todo, porque esta es mi naturaleza, sea o no comprendida por el ego global o individual...

La filósofa observadora ha pasado a otro nivel, y comienza una nueva aventura con más conexión con mi interior y con quien soy yo multidimensionalmente...


Firma: LA OBSERVADORA...

Arael Elämä.
Reflexiones

sábado, 5 de septiembre de 2015

PROPÓSITOS - EL SER Y EL ALMA GEMELA

Todo parece un sueño, ¿realmente he muerto?, pensé que sería diferente, no así, tan sereno, aunque ya me habían hablado de la paz que se siente.
El frasco de pastillas está ahí, vacío, puedo verlo, y mi cuerpo sin vida está en la cama, con mi ropa preferida.
Morir bien vestida y maquillada es mejor que hacerlo desaliñada, como he estado últimamente deambulando por mi casa deprimida y destrozada emocionalmente.
Pero noto que la falta de respiración hace que esa que yo era no se parezca en nada a mí, ya no soy yo, sólo era el envoltorio que me recubría.
Soy conciencia, soy vida, soy ser, y sobre todo, por fin soy libre, ya no sufriré más el asco de ser humana, de pertenecer a esta especie que todo lo destruye, que todo lo arrasa.
Veo una luz, es muy potente, va tomando forma, me recuerda a los famosos ángeles que algunos pintores dibujaban en las bóvedas de las iglesias y catedrales.
Se está acercando, no sé si estoy preparada para irme, de repente siento mucha tristeza por haberme suicidado, tal vez me precipité. ¿Cómo se sentirán mis seres queridos? ¡Qué desastre! Me siento mal, no he pensado en ellos, sólo pensé en mí, en mi desesperación. Y es que realmente creía que no había otra salida, no, no la había, este mundo está condenado a marchitarse, los seres humanos son destructivos y no quería quedarme aquí para seguir viendo tanta masacre hacia toda manifestación de la vida, tanto humana como no humana. No puedo más, eso es, eso fue lo que pensé, que ya estoy agotada de luchar, que no quiero existir más, que esta guerra ya la tenía más que perdida. El amor no me salvó, el amor no me sirvió para vencer tanta amargura, tanta crueldad, y menos si estaba sola, tan sumamente sola, sin él, sin mi compañero, sin aquel que me ayudaría a mantenerme fuerte.
Ese ángel se está haciendo más presente frente a mí, y siento que quiere darme un mensaje.



  • Querido Ser, ¿qué has hecho? ¿Por qué hiciste esto?- me dice con una tierna mirada iluminada y bañada de compasión y de comprensión.

Estoy llorando, sí, siento mis lágrimas caer, pero ¿cómo puede ser eso? Estoy muerta, no puedo llorar, pero siento, estoy sintiendo emociones, todavía las siento, no comprendo nada, me encuentro mal, aún sufro.

  • ¿Eres un ángel? - le pregunto envuelta en mi llanto sin poder detenerlo.
  • Sí, me envían para guiarte.
  • Lo siento mucho, de veras, lo siento tanto, pero no podía más, no soportaba la hostilidad del ser humano, me avergonzaba de ser humana, no lograba adaptarme, no conseguía mantenerme en el amor mientras veía cómo sacrificaban vidas humanas, cómo mataban a los seres vivos para ganar dinero, cómo la lucha de poder ensombrecía todo a mi alrededor. Me sentía manipulada, obligada a ser una más en el rebaño, y yo luchaba, te juro que luchaba con uñas y dientes. Salí de ese sistema creado para dominarnos hasta donde pude, hasta el límite, pero siempre había algo o alguien que me arrastraba, mi situación se volvió precaria, perdí mi casa, perdí mi la vida que llevaba, mi esclavitud se transformó completamente al salir del engaño de la protección del sistema, supuestamente a cambio de ser una más, sólo eso, una más, y sufría, sufría tanto, tanto, pues me sentía desprotegida, atacada, perseguida, y sobre todo, no comprendida y abandonada. Me caía y me levantaba, soñaba con llegar lejos, con cumplir mis sueños, con ser una de las precursoras de un nuevo camino hacia una humanidad más “humana”, tal vez más divina. Y cada mañana me repetía que el presente era lo que importaba, que me debía centrar en que mi ser se cristalizara en mí para salir volando, saltando todos los obstáculos, descubriendo las ilusiones que me palidecían la mirada, y alcanzando la verdad, la única verdad. Y sin embargo, no pude más. Mis caídas eran cada vez más fuertes, mi dolor era cada día más intenso, y no había nadie para abrazarme, para ayudarme, para darme fuerzas, así que la soledad jugó también su papel destructivo. Me cansé de llorar, mis ojos se quedaron sin lágrimas, me cansé de llamar a mi compañero para que me rescatara cuando estaba a punto de tirar la toalla sin hallar respuesta alguna, me cansé de ser valiente, de poner la otra mejilla, de ser comprensiva, de tener coraje, de limpiar mis heridas, me cansé de mi ego, de su oscuridad, de la de los demás egos que habitan en cada ser humano, de las mentes corruptas, de las falsedades, de las personas que proyectan sus envidias y sus conflictos en general sobre mí, de enamoramientos absurdos que luego se convertían en odio por no corresponder a sus deseos, y sobre todo, querido ángel, me quedé sin fuerzas para sobrevivir, sólo quería existir, ser y respirar amor, pero en este lugar me ahogo, me falta el aire, no hay amor, pocos pueden sentirlo y darlo incondicionalmente y yo me estaba muriendo asfixiada, no podía más, era una tortura. ¿Puedes entenderme? ¿Podrá El perdonarme?
  • Querido Ser, no tenemos que perdonarte, no he venido para eso, tal vez tú seas quien debas perdonarte a ti misma, por haberle hecho daño a tu cuerpo, pues él era un templo para ti, un vehículo para alcanzar una nueva fase en tu existencia. Sin embargo, nosotros los ángeles no vemos los espejismos que crean los humanos, no vemos esas alucinaciones mentales que crean colectivamente, sólo nos limitamos a ayudaros a despertar de la pesadilla que habéis creado.
    Comprendo perfectamente lo que tu mente vivía, su dolor, y cómo tú lo sentías recorriendo cada partícula de tu existencia humana. Entiendo que la vida humana es horrible vista y vivida como tú y otros muchos más lo hacen y puedo dar fe de que no es una solución muy adecuada eliminar tu participación como mujer humana, pues la muerte física no te ha liberado del dolor, como puedes observar.
  • Sí, es cierto, ¿y eso por qué ha ocurrido?
  • Porque no has alcanzado todavía tus propósitos.
  • ¿Y cuáles son? No logré saberlos con certeza cuando estaba en vida, ¿podrías ayudarme y mostrármelos?
  • Puedo hacer algo mejor, te llevaré a un lugar para que los veas.


El ángel me toca con su mano derecha la espalda, justo a la altura del chakra cardíaco y de pronto me siento succionada hacia algún lugar que sé que me sorprenderá. Y así es. Estoy en un parque, rodeada de árboles. Puedo sentir el viento rozarme como si estuviera viva, anuncia el otoño. No reconozco el lugar, pero me es al mismo tiempo familiar. Hay un camino de tierra, un pequeño lago artificial, diría, y unos cuantos bancos de madera. Creo que es temprano, tal vez las ocho de la mañana, o quizás las siete y media.
Ahora veo un hombre, está corriendo, haciendo deporte. Algo brilla con fuerza en su pecho, es una estrella, algo parecido, su fulgor me deslumbra, es enorme, es increíblemente bello y me encandila, me siento enamorada de esa luz que emerge de su interior, es tan maravilloso lo que siento que se disipa todo el dolor de golpe. Quiero saber quién es él, voy a seguirle. El ángel sonríe y me acompaña. El hombre se dirige a su casa, o eso me parece, pero no aminora su ritmo. Yo no tengo que correr, es como si estuviera flotando, y puedo ir a su lado.
Reconozco ya el lugar, había estado tantas veces, pero todo se ve distinto en este estado y cada vez me siento más volátil. Hemos llegado. Una puerta de hierro forjado, que parece antigua conduce a su casa. Vive en un piso de un edificio bastante antiguo, de esos que me gustaban en vida, techos altos, habitaciones grandes, ventanas altas y balcones de barandilla de hierro forjado. Su piso es muy acogedor, y se respira mucha paz dentro de él. Va a ducharse, yo ojeo lo que hay a mi alrededor, su sofá, sus estanterías, sus muebles, un estilo decorativo muy sencillo, práctico y bastante funcional, aunque me encanta. No puedo tocar nada, mis manos traspasan los objetos, no recordaba que estoy muerta, él no podrá verme. Él, ¿quién será ese hombre que tanto me ha atraído? ¿No estaba buscando ver cuáles eran mis propósitos en vida? No comprendo mucho lo que estoy haciendo aquí, debería irme y no distraerme, quién sabe cuánto tiempo tendré antes de...¿de qué? ¿qué pasará conmigo ahora? ¿adónde iré, o adónde me llevarán?.
Se abre la puerta del baño, sale él, medio desnudo, pero sólo su luz me empuja a mirarle, su desnudez es sólo la apariencia de un cuerpo que ya no me dice nada, no reacciono ante su posible belleza, no sé si es un hombre guapo o no, sólo sé que esa estrella que reluce en su pecho me está envolviendo por completo.
Se ha estirado en la cama, al lado de la ventana que deja pasar una brisa suave. Le miro, pero, ¿qué me pasa? Mi pecho arde, siento que una estrella brilla también en mí, tira de mí hacia él, me atrae con tanta fuerza que no puedo impedir acercarme mucho, mucho, estoy en él, mi luz y la suya se funden, le siento, veo toda su vida dentro de mi alma, por todo lo que soy. Ahora sé quién fue, otras vidas, le percibo en mí, yo siempre estuve en él, ahora no hay duda, él es... es... ¡soy yo!

Creo que no ha sentido nada, no es capaz de captar mi presencia, no sabe que estoy aquí, ¿o sí?. Se ha inquietado, estoy segura, en realidad sí sabe que estoy, pero no lo comprende, no entiende qué es lo que está percibiendo.

Llaman por teléfono y se levanta, sigo enganchada a él, no sé cómo salir, no sé cómo desabrocharme de su luz, de su energía, y en verdad no quiero hacerlo, le amo, le amo y no sé por qué, no sé quién es en realidad, no conozco a ese hombre, pero le amo, estoy segura, y me siento a mí viviendo en él.


  • Entiendo, mi querido ángel, era uno de mis propósitos, encontrarle, y estaba tan cerca... Pero ahora ya es tarde.
  • Tu compañero ahora se ha quedado solo, no podrá cumplir sus propósitos, aquellos que compartíais, y sentirá una gran añoranza, más fuerte de lo que nunca sintió, pues él también te buscaba. Ahora la tristeza le invadirá, aunque no sepa que es porque su amada alma gemela ha muerto.
  • Pero si sabíais dónde estaba ¿por qué no propiciásteis un encuentro? ¿Por qué no me ayudásteis a llegar a él?
  • Porque él no estaba preparado para ese encuentro, y tú tampoco, porque una flor florece cuando es primavera, y vuestra primavera todavía no había llegado.
  • Vale, ya he entendido que le he perdido sin haberle tenido, que se ha esfumado la oportunidad de mirarle a los ojos, de besarle los labios, de fundirme con él cuerpo a cuerpo, uniendo esas luces que he visto, lo siento, tienes razón, tendré que perdonarme, y pedirle perdón a él.

Está ahí, vistiéndose, dispuesto a salir. Han pasado horas, la noción del tiempo en este estado es tan diferente, parece que hayan transcurrido sólo unos minutos, pero ya está atardeciendo.
Tengo que irme. Le estoy sintiendo, está enamorado, se va con ella, me alegra que no se quede solo, que pueda experimentar el amor de alguna manera, y siento mucho haberle dejado aquí, pero ya no hay marcha atrás.
De todas formas yo tendré que irme a alguna parte, aún no sé adónde, pero me iré.
Cada vez me siento menos humana, como si se diluyera mi conexión con el residuo de mi ego, de mis emociones, de lo que fui siendo humana.
Me despido de él, de quien debía ser aquí mi pareja, mi compañero, de ese ser que se entrelaza con el mío.

  • Ángel, ¿qué ha sido esta experiencia que he vivido?
  • Te has reencontrado con parte de tu Ser.
  • No comprendo, había llegado a la conclusión de que las almas gemelas son sólo un mito muy mental.
  • Te llevaré a un lugar, acompáñame.

De nuevo su mano en mi espalda y de nuevo un remolino vertiginoso me traslada. Estoy flotando en medio de la nada, ¡no! ¡espera! Estoy en el universo, veo las galaxias, los planetas, las estrellas, es espectacular. Me estoy emocionando.¡Ups!, aún siento emociones.
Mi pecho se enciende de nuevo, su luz es inmensa, muy grande. Cierro los ojos, quiero sólo sentir, me está inundando una gran paz, una sensación de pertenecer a todo lo que hay y al mismo tiempo ser individual, única. Estoy conectando con algo, no sé bien qué es. Parece que mi pecho se esté ensanchando, explotando, y giro y giro lentamente, ¿qué está ocurriendo?.

  • Abre los ojos – me dice el ángel.

Los abro... no soy ya esa mujer que era, soy una galaxia, estoy en cada planeta, en cada sol, estoy en todas partes, incluso más allá de la galaxia me siento existir. Aún noto más, aquella esencia de aquel hombre, está aquí, conmigo, la puedo notar, existe conmigo, está en la galaxia, en cada lugar donde me siento existir está él, ese ser que sentí dentro de aquel cuerpo de hombre, no lo entiendo, no lo comprendo, ¿él y yo somos una galaxia?

  • No exactamente – me dice el ángel al escuchar lo que “pienso”
  • ¿Entonces?
  • Eres una gran conciencia que existe en muchos lugares a la vez, este es sólo uno de ellos.
  • ¿Y él? ¿quién es él?
  • En realidad no hay él, es otra parte de tu conciencia encarnada en otro ser humano.
  • No comprendo muy bien.
  • Tu conciencia, aquella que eres tú en realidad, vive y existe en varios estados dimensionales, divididos en escalas, así como un teclado de un piano se divide en octavas. Cada octava se compone de ocho notas diferentes (podría compararse con los estados de conciencia) que vibran más graves o más agudas dependiendo de la octava donde se encuentren. En algunos estados de intensidad más densa, el fractal de un Ser se polariza, o se divide, porque su experiencia así se intensifica, y su misión se realiza con mayor éxito. Así, en algunas realidades dimensionales, te experimentas a ti misma como conciencia de forma duplicada, teniendo un doble, la parte contrapuesta, por así decirlo. Dos energías que son la misma, al igual que una moneda tiene dos caras. Cada cara es diferente, pero juntas conforman la misma moneda.
  • Todo eso es muy complejo, pero por alguna razón te estoy comprendiendo.
  • Te falta ahora saber cuál era tu propósito como Ser. Vamos a verlo.

Soy una estrella, brillo fuertemente en el cosmos, pero ese ángel está junto a mí. En este estado no siento añoranza, no echo de menos nada, me siento completa y aunque el amor es mi energía, no necesito ser amada, no soy humana, no siento como una humana, mi función es Ser lo que soy, nada más.
Un rayo de mí misma se ha disparado hacia algún lugar, desciende con fuerza, hacia otra octava, hacia una dimensión más densa. Pero ahora todo es oscuro, no veo nada y estoy perdiendo la noción de quien soy, no entiendo muy bien qué está ocurriendo.
Sí, ahora noto el latido de mi corazón, estoy viva, estoy, estoy, ¡estoy en el vientre materno!

  • Sí – escucho al ángel hablarme todavía – así es, estás encarnando.
  • Pero ¿cómo he llegado aquí?
  • No interesa todavía que sepas cómo, sino para qué.
  • Bien, ¿pues para qué estoy aquí?
  • Para que comprendas a qué viniste.

Siento que crezco muy rápido, el tiempo pasa deprisa. Estoy naciendo, nazco, veo la luz, veo un mundo a mi alrededor.

  • Pero de nuevo lo olvidaré todo Ángel, ¡no puede ser!
  • No te preocupes, no será así, sólo siente ese ser que eres, esa conciencia que has sentido en la galaxia, en la estrella, conecta con la gran conciencia que eres y permite que ella se manifieste en ti.
  • Está bien, me concentro.

Soy una gran conciencia, que habita en diferentes dimensiones, que se expande, que avanza, que se fractaliza para poder seguir expandiéndose como conciencia, que se experimenta a sí misma en diferentes estados concienciales, en octavas más altas o más bajas, en todas partes. Provengo de un Origen que es parte de mí, y yo parte de él, nunca me fui de él, jamás lo hice, soy él, él está en mí. Sigo evolucionando, a través de la materia, debo usar este canal físico para materializarme aquí, y así poder pasar a otro nivel más. Debo conseguir ser conciencia pura siendo humana, para que este cuerpo, esta plantilla que soy deje de estar sometida y dominada por una computadora mental que está programada por agentes externos. Debo ser yo quien conduzca al individuo humano, y usar la mente como soporte en este plano. Entiendo, cuando hay materia todo es distinto, debo permitir que ese rayo de luz de la estrella que soy, que es parte de la galaxia que soy, que es parte del todo de lo que soy, se manifeste totalmente a través de cada célula de mi cuerpo, y mi conciencia sea, exista, a través de mi humanidad.

  • Lo has entendido, aunque aún tendrás que aprender mucho más.
  • Sí, ahora sé que no sé nada, pero sé que siento, que soy más que un hacer, soy un sentir, un ser, un estar.
  • Bien, lo entendiste, tus propósitos han quedado al descubierto.
  • ¿Y qué hay de ayudar a otros? ¿No era ese un propósito?
  • Sí, si así lo deseas, de hecho, cristalizar tu luz, tu amor, significa manifestar tu divinidad en ti, en esa mujer que eres, y a través de ella puedes ayudar a quien te pida ayuda y así lo desee.
  • Pero estoy muerta... ya no puedo hacer nada...


Me encuentro mal, me siento fatal, de pronto todo se está haciendo borroso, algo tira de mí, no quiero irme, ¿qué me está pasando? No es el Ángel quien me lleva, ¿qué pasa?.
Me desvanezco, estoy desapareciendo, no siento, no veo, no puedo escucharte más Ángel...

  • ¿Ángel?

Una luz me ciega, siento dolor, me siento densa, el cuerpo me pesa ¿el cuerpo? ¿Estoy viva? Escucho una voz muy tenue...

  • La hemos recuperado.

Me quedo dormida. Me han salvado, no he muerto, y ya no sé bien si deseo irme o quedarme, he vuelto al infierno que ha creado el ser humano. Pero al fin conozco mis propósitos, tengo motivos para luchar, ya no me siento sola, ese Ángel me acompaña y si quiero ayudar puedo hacerlo, al igual que él lo hizo conmigo, guiaré a quienes me busquen para encontrarse a sí mismos, y para entender su mente y hallar sus propósitos mundanos.

Estoy viva...aunque siempre lo estuve y siempre lo estaré, vivo en forma de galaxia, en forma de estrella, en forma de hombre, en forma de mujer... vivo en millones de formas que ni siquiera he podido ver, pero me siento en cada ser vivo, en cada roca o montaña, en cada atardecer, en cada luz y en cada sombra, la muerte no existe... SOY...

Arael Elämä Araham.
Una mirada al Alma

lunes, 31 de agosto de 2015

EMPEZANDO A SER...

Un joven y un anciano iban por un camino arduo y tormentoso. El joven, andaba descalzo, con sus pies destrozados, llevando consigo una mochila llena de piedras, mientras que el anciano parecía ir levitando mientras avanzaba, con sus pies desnudos sin un sólo rasguño.
    Ambos dialogaban.

  • Cuanto más puntiagudo es el suelo que piso, más llagas sangran en mis pies, sin embargo, hay una fuerza interior que me empuja a seguir caminando - Le dijo el discípulo a su maestro.

  • Eso quiere decir, mi querido hermano, que cada vez estás más cerca de la verdad.- Contestó el maestro.


  •  ¡Pero qué verdad será esa que tanto dolor nos infunde cuando osamos perseguirla! -Profirió el joven.
 
  •  La verdad no te provoca el dolor, te lo provoca tu propia mente, porque se resiste a ceder y liberar sus limitaciones. Hallarás la verdad que buscas cuando tu mente calle y se haga el silencio.- Explicó el anciano maestro.

  •  !Pero yo quiero llegar a esa verdad!- exclamó- no quiero seguir cayendo y sufriendo mientras camino en este lugar tan inhóspito.

  •  ¿Crees que he sido yo o cualquier otra persona quien inventó este camino de piedras hirientes?, no mi querido discípulo, este camino es el que tu mente ha decidido que transites.

  •  ¿Y dónde queda mi verdad? ¿Dónde está? ¿Qué es en realidad?

  •  Tu verdad está en ti, tu verdad eres tú. Deberás descubrir quién eres para hallar esa verdad. Tu ser te guía, y las piedras escogidas por tu mente en su resistencia, son para tu ser sólo uno de los puentes para que alcances su sabiduría. Tu Ser no te obligará nunca a transitar por estos parajes, no desea que sufras, pero sabe que tal vez sólo así podrás comprender el significado de Ser...

  •  ¿Debo entonces sufrir irremediablemente porque así lo quiere mi mente, o mi ego?

  •  No, la decisión es tuya, entrégate a tu ser, y desconecta de la mente.

  •  ¿Y eso cómo se hace?

  • Déjate llevar por lo que hay en ti, respira, no hace falta que hagas nada, sólo hace falta que seas.


  • ¿Entonces debo descubrir quién soy, maestro? ¿Se trata de eso? ¿Y qué hay de Dios?


  • Dios está en ti, está en cada uno de nosotros, somos una chispa divina de esa fuente creadora, fluye en nuestro corazón, sólo tienes que sentirla. Cuando te entregas al Ser que eres, te entregas a Dios, no a ese creado por tantas religiones, sino a la verdadera esencia de lo que todo es, porque todo es conciencia, y todos nosotros, todo lo que es, es parte de esa fuerza creadora a la que llamas Dios, de ahí que muchos digan que somos uno. 

     
  • Maestro -dijo el joven mientras se sentaba en el suelo después de dejar caer su pesada mochila – Si no tengo que hacer nada ¿puedo entonces sencillamente sentarme  y dejar de llevar esta carga?


  • Mi querido hermano, veo que vas comprendiendo. Todo lo que ves es una ilusión, una proyección de tu mente, incluído lo que llevas a cuestas. Tu carga no es más que un cúmulo de recuerdos y pesares de tu mente, del cual no sabe desprenderse y lo mantiene apegado a sí misma, produciéndote agotamiento y dolor.


  • Ya, pero yo tengo una vida, tengo que hacer tantas cosas, tantas oblicaciones, y tantos anhelos...


  • Acabas de mostrarte algunas de las barreras creadas por tu mente. La verdadera esencia que hay en ti, no necesita nada, porque lo tiene todo, no depende de nada, sólo de sí misma, no es carente de nada, porque es pura abundancia. Mientras vivas en el mundo creado en tu mente, ansiarás lo que ya tienes sin darte cuenta, y verás a tu alrededor el reflejo de tu inconsciencia.


  • ¿Inconsciencia? ¿A qué te refieres?


  • Me refiero a la ignorancia, a la inocencia de tu ego, a lo que tu mente desconoce y crea para no sentir incertidumbre. El ego vive hacia el exterior y no comprende lo que significa mirar hacia adentro, tiene miedo de perderse, de diluirse.


  • ¿Y no se trata de eso? ¿No debemos dejar que el ego desaparezca? 

     
  • No exactamente, se trata más bien de una conciliación. La entrega al Ser no significa que deje de existir el ego, sino que quiere decir que caerá un sistema de creencias ficticios y limitantes, para dar paso a otro enfoque del mundo basado en la sabiduría del Ser. De esa forma, el ego se transformará, y ambos coexistirán de manera equilibrada. El Ser será tu guía, el ego tu puente hacia el exterior.


  • No debo entonces odiar y rechazar mi ego...¿verdad maestro?


  • Sería como rechazarte a ti mismo. Dentro de ti, tu luz y tu sombra deben abrazarse y amarse, sólo así diluirás tu polaridad interior.


  • ¿Pero eso es posible?


  • Todo es posible, mi querido y joven alumno, todo es posible...


Arael Elämä...