SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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jueves, 30 de octubre de 2014

EN EL ABISMO




Se desmayó la rosa blanca sobre mi pecho cuando mi corazón se marchitó. Desenrredó mi miedo por todo mi cuerpo, me derrumbé, y me sostuvo el delirio abrazado al desasosiego en un intento de que no muriera la flor de amor que se mantenía latente en mi alma...

Todo ocurrió mientras mi luna se iba derramando sobre sí misma, alcanzando lentamente su plenitud, en una espera triste, no comprendida, mientras creía que su presencia era suficiente para seguir guiándome durante mi travesía por el oscuro bosque de árboles de poesía.

El tiempo es sólo tiempo, pero la mente es mala consejera cuando se aferra a las horas que se escapan, o cuando las mira y las desea lejos de su presente, instantes y momentos de luchas de ego, de guerras, de miedos.
Paso a paso, se forja el futuro, se descorcha la botella del vino que se mezcla con tu esencia, y la bebes sorbo a sorbo, como si ya no hubiera más, como si se acabara, cuando en realidad, nada comienza, nada termina, sólo vemos luces que se transforman, cambiando de color, ante nuestras pupilas.
Lo que antes era amor ahora puede ser amor, aunque su tono primero fuera verde y luego púrpura, o azul celeste. 
 
Algunos de nosotros no aprendimos a adaptarnos, y muchos no sabemos comprender que no estamos separados, y nos dividimos cuando la creencia falsa nos domina y nos somete al dolor, a la desconexión de nuestra parte más divina.

Se despegó la rosa blanca que en mi pecho se colgaba cuando mis párpados compungidos lloraron la pérdida de mi alma, que se iba, que se me escapaba ante la inmundicia de lo que no aceptaba.
Y pidió consuelo, clemencia, y supo que a veces sí podía ser rescatada, para después alzar su vuelo hacia la vehemencia por la vida, hacia la verdad sagrada.

Creí estar en un abismo, a punto de caer en el fin de mi mundo, para morir, para no ser, para olvidar que he nacido.

Y una luz azul se me posó en una lágrima, vertiendo su esencia, su música, su voz, su calidez etérea, devolviéndome la vida en un suspiro de belleza incandescente...
Abrí mis ojos y pude ver por fin la verdad que ante mí se esclarecía torpemente.

Murió la tristeza en su último aliento sostenido en mi pecho, se esfumó grácil, para liberarme de lo que me mentía, para mostrarme lo que realmente me conecta con el amor más puro y sincero, el amor a la vida.


Tal vez, cuando se pierde la luz y se siente la oscuridad acomodándose en tu presencia, te pierdes, te mueres de alguna manera, pero cuando tu estrella comienza a brillar de nuevo, cuando la sientes, cuando crece desde tu alma hacia afuera, te das cuenta de que nada tiene importancia, salvo lo que eres, salvo tu vida, salvo el amor que dentro de ti se manifiesta y vibra.

Se desmayó la rosa blanca y resucitó el ángel que en mi corazón habita.
Y una luz azul se me instaló en cada parte de mí misma, regalándome su chispa, su amor, su exquisita bendición, regresándome a la vida con un beso de amor que me bebí de su fuente de luz, nacida de un cielo de soles, estrellas y brisas.

Cuando mueres y renaces, ya nada es como lo era antes, sólo queda el resumen de lo que fuiste y te enseñó a ser como ahora eres, y te levantas más fuerte, más sabio, dispuesto a continuar adelante.
Aceptación, que no es resignarse, sino entender que no existe el control sobre tu presente, debes nadar en el río a través de su corriente, fluyendo como gota que salpica, que entre remolinos se pierde, danzando en su música inteligente, para saber sacar partido a las soluciones que se te muestran cuando de ti mismo eres consciente.

Bajo la serenidad de mi alma, la que sonríe tras la tormenta y me asiste, entiendo que si caigo puedo levantarme, y que siempre hay manos amigas que me atienden. 
 
Miraré hacia dentro para saberme, para no volver a extraviarme, para crecer y saber que puedo ser vulnerable, y que eso no es un defecto, sino una parte de mi humanidad inquebrantable, y trascender el miedo a serlo te conduce a la fortaleza que en tu ser se esconde.


Arael Líntley.

jueves, 18 de septiembre de 2014

CARTA DEL AMOR A UN HOMBRE RESIGNADO

(Dedicado a mis amigos Ana y Pablo, por su cariño, por su comprensión, por compartir conmigo sus anhelos, sus inquietudes y escuchar los míos con tanto amor. Gracias.)






  • Despierta y mírame, ¿ya puedes verme?- Le dice el amor a un hombre que esconde su rostro entre sus manos resignado ante una vida dura e injusta.
  • Sí, puedo presentirte, noto cómo una leve vibración comienza en mi pecho.- Contesta emocionado con lágrimas en los ojos.
  • Pues ahora sólo deja que tu sonrisa te cuente lo que sientes, permite que yo crezca libremente...y lee de nuevo mi carta.

Para el hombre resignado

Querido ser que esperabas en el andén para que yo te hallara, quiero preguntarte algo, quiero decirte tantas cosas...

Hace tiempo que he llegado, y te he visto allí sentado, triste, cabizbajo, preguntándote tantas cosas, divagando, distraído y rezagado de tu vida, renegado de encontrar una buena y hermosa salida donde la felicidad sea compartida.

¿Por qué no me ves?...

Tanto tiempo caminando, tanto tiempo escuchando tu llamada, tanto tiempo sintiendo cómo mis pasos se iban acercando...
Tanto dolor hay en tu pecho que se cerró para siempre la puerta que un día debíamos atravesar unidos, y ahora sé que aunque me tuvieras a tu lado, sería como si no me hubieras hallado...

Te perdiste en tu historia, en tus anhelos, buscando y buscando en lugares donde todo era incierto, donde nada de lo que ansiabas podía nacer porque tu alma sabía que allí no hallarías lo que tu corazón sentía como amor completo...

Y al extraviarte a ti mismo, te perdí, te perdí antes de que mis manos pudieran entregarte la llave para que descubrieras lo que en tu cofre sagrado ocultabas, ese amor tan grande que surgía de lo más profundo de ti, atento, aguardando el mejor momento para florecer contento...

Soy un fantasma ahora, una tormenta que llueve para desgarrarse en rayos que rompen las esperanzas, que tiñen el sol de niebla y añoranza, una sombra rebelde que se desmaya ante tus pies, descalza ya de andar por la senda de tu playa, sedienta pero muerta, entumecida por el desencanto, por descubrirte muerto, vacío, quizá es demasiado para darte mi mano...

¿Y qué hacer si ya no hay tren porque el maquinista decidió dejar de hacer su recorrido?

Dejé mis maletas para alcanzarte rápido, pero esta vez no he sabido detener tu dolor y salvarte de ti mismo, de lo absurdo que es olvidarlo todo para luego tratar de recordarlo...

Si no sabes reconocerme cuando ya estoy a tu lado ¿por qué me has estado invocando?

Hablas de mí y dices que soy lo que une a las personas, que deseas sentirme, que persigues abrazar la calidez de lo que mis brazos de fuego pueden proporcionarte cuando te dejas llevar y me sostienes en tu cuerpo, en tu alma, en todo cuanto puedes llegar a ser.

Soy muchas veces un vago recuerdo, frágil, confuso, pero sabes cuánto te lleno, cuánto vibras cuando te acaricio a través de los dulces besos que calman la sed de empaparte de ese sentimiento al que sin querer negaste por el desengaño y el desasosiego.

Pero ya he llegado, y te estoy diciendo:

  • Mírame, estoy aquí, ¿no te das cuenta?. Apenas soy la semilla enterrada en la tierra y aún no he brotado, pero he llegado, mi querido compañero, acudí a ti, y ya no puedo desaparecer, aunque no puedas verme.

Cuántas veces otras fracciones de mí han anidado en otros corazones y ninguno de sus dueños les han denegado la entrada, y cuántas otras ha sido muy al contrario, y mis otros yoes se han derramado en las lágrimas de de alguno de los implicados...

Negarme es morir, es vaciarse de uno mismo, es perecer en el miedo y en el esperpento absurdo de lo inconexo, de lo perecedero, de lo que era venidero, y olvidar que los seres humanos sin amor no alimentan a su alma y la dejan fallecer ahí dentro...

Por eso insisto, compañero...no quiero ver tu bella esencia convertirse en humo negro...

Si hoy no puedes verme, mañana pruebo de nuevo...
Si hoy estás confuso, mañana seré el sol que te alumbre para darte claridad e impulso...
Si hoy sufres con el recuerdo de la desolación y te confunde el deseo de un anhelado futuro, mañana las estrellas brillarán muy fuertemente para enseñarte el destino de un amor que cambiará para siempre tu rumbo...

Así que, querido compañero de corazón ensombrecido, he llegado al andén para que subas al tren conmigo... soy el amor, soy el amor que ha florecido en tu alma aun sin haberlo percibido, soy el amor que te habla mientras estás dormido, soy el amor que te alcanza porque así lo has merecido, soy el amor que te atrapa para girar las agujas del reloj en otro sentido...

Permítete sentirme, libérate, suelta las ataduras que te apartan de lo que te traigo, deja que resurja, porque en realidad, querido compañero, siempre he estado ahí contigo...
 
Sé ese ángel hermoso que yo veo en ti, y deja brillar a tu ser a través de tu piel, de tu voz, de tu alma y de lo que yo soy, la fuerza de tu corazón...

Firma:

El Amor


Eva Bailón
Derechos de autor

miércoles, 2 de julio de 2014

UNA ROSA BLANCA

UNA ROSA BLANCA

Desahogo del alma – ser amor, o ser miedo

El miedo fue mi vestido no hace tanto tiempo, un traje de varias capas que se me fueron cayendo poco a poco, hasta dejarme desnuda de mis dudas, de mis temores, de mis llantos amargos...

En mi camino aprendí que me dolía lo que consideraba falsa sabiduría, esa que creía basada en los conocimientos adquiridos y almacenados en el hueco de las mentes que necesitan el reconocimiento de los demás para sentirse admiradas y aceptadas, así como la competencia de egos, la impureza de algunos que se alzan como grandes combatientes de la luz, siendo noche todavía,  cuyas banderas son las de un intelecto contaminado de los espejismos de este mundo corrupto, inyectados por el veneno de la conveniencia de ser los elegidos, ingenuos e ilusos escogidos por la nada... 
Todo eso hizo estragos en mí, la hipocresía del ser humano, ese agridulce pesar por el descubrimiento de lo que erróneamente he creído y afianzado, esa espectativa fiel hacia lo que otros mostraban de sí mismos, sin percatarme de que sólo mostraban lo que deseaban ser, o lo que deseaban parecer para seducir y conquistar, y no lo que eran realmente, sin darme cuenta de cuánto amor estaba olvidando en mí al creer que la fachada era la profundidad de los que se me revelaban.

Así fue, en esta ilógica batalla, como me desenmascaré a mí misma, inmersa de nuevo en lo externo, creyendo en lo incierto, descentrada de mi propio ser, en favor de hallar respuestas compartidas, deseando conectar con otras almas iguales, similares, con las mismas inquietudes... qué decepción... Permití cometer el mismo error que otros cometieron conmigo, interpretar en lugar de conocer...creer en lugar de tener la certeza en mi corazón... Sin embargo, todo es aprendizaje...icluso el dolor más horrible.

Saber y sentir cómo el ser humano navegaba en sus sombras me  ensombreció con las mías. No estaba, ni estoy exenta de la pena, de la oscuridad, de mis propias trampas, pero dentro de mí ya he destrozado las cadenas que me mantenían esclavizada...

Me repetí que no debo sufrir porque los otros sufran, no vale de nada... Me prometí que no quiero ser juzgada por no estar a la altura de expectativas equivocadas, pues tal vez no soy lo que aparento, sólo soy una simple rosa blanca abandonada en un desierto de dunas deseando ser recordada, en el recuerdo de lo que soy en una realidad sagrada... ¡Olvidada! y ahora que me acuerdo de lo que soy, voy a ser la lluvia que sacie la sed de mi tallo, de mi raíz y de mi alma...

Soy solitaria, pero no sé estar sin mí misma, en esta soledad intrínseca donde puedo ser yo, sin más, yo misma, más que nunca, desatada de los entresijos de lo que no resuena en mi alma como la verdad, la verdad, ese tesoro que se haya en cada uno de nosotros... Yo lo hallé y pretendí compartirlo, pero otros apedrearon mi fragilidad intacta. Yo permití ese ataque, que no fue tal cosa sino mi propio ego agitando las armas contra mí misma...

  • Aquí estoy yo, para demostrate que aún tienes dudas, que aún tienes miedo, que aún tienes que aprender a volar en esa libertad de tu ser...


Y tras clavarme la daga de la desconfianza en mi pecho, resurgí, me  recuperé y después fallecí dentro de mí misma, para poder ser un yo sin más dolor, para tener la gran certeza de quién soy, de cómo soy, de lo que doy, de lo que hay en mí, el conocimiento de mi propio universo, el universo en mí...

Y ahora, al mirarme, contemplo una rosa blanca que brilla en mi alma, se eleva desde lo más profundo de mí, pues eso soy, eso es lo que me salva de mí misma, ser lo que soy, a un paso de ser aún más ese espíritu que se adentra en mi cuerpo para ser dentro de mí la luz que arde en mi corazón de pétalos blancos, suaves, delicados, pétalos de amor eterno...

Me quedo en mi templo, a salvo, abrazada a mi alma, en mi soledad intensa soy y me siento, me entiendo, y en la pureza de mi verdad callada me sostengo, mejor ser y existir en mí, que no ser en ese mundo externo...

No renuncio a estar aquí, no me iré porque ya no tengo miedo, me quedo, pero mi sabiduría y mi amor los hallarás en mi silencio...y mis palabras serán tan sólo el eco de mi experiencia, de mi vuelo, de ese lugar que se halla dentro de mi cuerpo, atravesando la materia, lo denso, siendo la estrella, el cosmos, la luna, mi propio templo...

La rosa blanca se viste con su aroma, con su terciopelo, con su pureza, con su aceptación de sí misma... no soy otra cosa, y amo lo que soy aunque otros no me amen, no puedo ser ni quiero ser un ideal para nadie...

No pertenezco a este sitio, pero admito que si estoy aquí es porque así lo apruebo, porque así lo he elegido, porque el amor es el poder más grande que albergo...

Arael Líntley

miércoles, 26 de marzo de 2014

PENSAR EN TI ES OLVIDARME



Es como soltar amarras, como nadar en velos de suspiros convencidos de la vida, del amor, del delirio...

Pensar en ti es naufragar en el abismo de lo hermoso, de lo bello, en el océano de lo profundo, de lo eterno, en la victoria del más absoluto y obsesionado recuerdo...

Pensar en ti es emerger de nuevo, descolocar la realidad entre mis versos, desperezar mi coraza y ser un gesto, un gesto que sonríe ante tus miedos, y que espera para que tu disfraz caiga por su propio peso...

Pensar en ti es explotar en el vacío de mis temores, de mis besos que como alas se elevan tras tu vida oculta, tu vida atrapada en los errores del deseo, amando y desamando, armando y desarmando el puzzle de los equióvocos de lo más complejo...

Pensar en ti es desflorecer cuando florezco, y ser la flor más pura dentro de lo que no comprendo, de lo que se me escapa cuando más te pienso, de lo que me reclamo a mí misma al saberme perdida en el olvido de este bosque inmenso, tu arboleda de huidas, de batallas o guerras en este mundo imperfecto...



Pensar en ti es desmayarme en lo incierto, esquivando las balas de tu dolor y tu esperpento, desbebiendo las gotas de amor que intoxican mi corazón sediento, lo contaminan de tu amanecer sereno...

Pensar en ti es lo que no entiendo...

Asomarme en tus pupilas desde mi alma cuando te siento, desear no ser nunca más ya este cuerpo, desatarme de las cadenas de lo que no soy, de lo que no tengo, para serte, para serte, para ser tú en tu corazón y sumergirme en tus anhelos, despertando en ti la gran verdad que no ves mientras estás durmiendo, y al resurgir tu genuino mirar, tu verdadero ser se abra camino para no abandonarte más en este lugar amnésico en el que estás perdido...

Pensar en ti, es no ser yo, es estar muriendo en mi universo, es luchar para no permitir que tú sigas sufriendo... aunque tal vez, pensar en ti me esté mintiendo...

Arael...

miércoles, 16 de octubre de 2013

MI SOMBRA...DOLOR

En ocasiones, cuando despierto por la mañana, una terrible sensación de tristeza me invade sin motivo aparente. Es como si ella viniera a darme los buenos días, con su expresión melancólica, con su atavío indeleble, colmado de dolor, un dolor que no entiendo en ese momento.
Abro los ojos y sólo quiero llorar.
Un tremendo miedo me inunda el corazón, me estremece, me sacude el alma.
Me pregunto entonces por qué me siento tan vacía, tan enormemente desdichada, si todo está bien, si todo marcha como ha de ir, si todo a mi alrededor sigue siendo como siempre.
Entonces, en mi desahogo, me doy cuenta de que deseo salir allá afuera, olvidarme de todo, recorrer el mundo, sin temor, ir al mar, quedarme horas observándolo, escuchando mi música con mis auriculares, en silencio, sola, acompañada únicamente de la cálida brisa que se respira en la playa...
Deseo descalzar mis pies, caminar por la arena, bañarlos en las espumosas olas tranquilas que bailan al son del viento, y después sentarme frente a ellas para dejar pasar el tiempo entre mí, conmigo...
Pero sé que eso no es suficiente. A veces no comprendo qué es lo que me está ocurriendo y, en mi deseo de huir de mi desesperación intento alcanzar lugares que me hagan sentir arropada, comprendida por mí misma, compensando mi exquisita sensación de desamparo, de soledad, de amargura...
Nunca me gustó compartir estos momentos en los que estoy hundida en mi dolor, siempre los oculté, los viví conmigo misma, porque es inútil intentar que otros te puedan ver por dentro y puedan comprender lo que estás sintiendo...¿Para qué compartir el dolor?...


- ¿Qué te está ocurriendo, mi querido Yo pequeño? -susurra mi  Espíritu.

- No lo sé. Me siento como un vagabundo caminando solo por este mundo inhóspito, desenredando los hirientes lazos que hay en su alma con las ilusiones de lo que nos ofrece un mundo banal, pero al mismo tiempo rodeado de belleza. El mar es mi aliado en los momentos en los que vuelvo a ser un mendigo que llora, un mendigo que ya no pide la limosna del amor, o de la comprensión, un mendigo que sencillamente intenta abrazarse y alimentarse de lo que su propia alma emana.

- Tal vez deberías analizar con tu corazón lo que estás sintiendo...

- Sí, tal vez. Me pregunto, cuando estas sensaciones me invaden de repente, si no estaré sintiendo algo que no es mío, tal vez la tristeza de esas personas que sufren por las trivialidades de la vida, problemas que aquí, en este mundo terrenal nos pueden destruir.

- Es bastante lógico, teniendo en cuenta tu capacidad de sentir el dolor ajeno, tú sabes perfectamente conectar con los demás, has descubierto que todos estamos conectados por una inmensa red que transmite la información de lo que somos y de lo que sentimos. Piensa en cómo puedes salir de este estado tan sombrío, y piensa que su tristeza también es la tuya, hace mucho tiempo que una herida no acaba de cicatrizar en tu alma.

- No sé salir. Sólo sé que el dolor es punzante, que me sostiene y retiene en un pozo oscuro, y que estoy a punto de desvanecerme en el olvido de mí misma, deseando desmayarme en el sueño para no seguir más tiempo en este camino en el que la desilusión se hace presente cada vez que toco fondo, cada vez que me separo de mí misma...

- Temes a la vida, vives con miedo, a pesar de que ya sabes que si no sales ahí fuera y te enfrentas  a él, si no saltas al vacío pase lo que pase, siempre estarás atada a ese temor, y nunca serás del todo quien eres. Primero debes conocerte a ti misma, eso ya lo has aprendido, pero luego debes pasar a la acción, actuar, dejar de esconderte y ser, existir, vivir...

- Sí, mi querido Espíritu, yo abrazo al miedo cada vez que se me presenta frente a frente para paralizar mis pasos, pero necesito una ilusión que me de las fuerzas para seguir adelante...

- Pero la ilusión está en ti misma, recuerda qué es lo que te alimenta el alma y sal ahí fuera a buscarlo.

- Deseo pintar en un lienzo lo que mi alma grita, deseo cumplir lo que tanto tiempo quise hacer y no hice, tú sabes que dentro de mí hay un ser creativo, que anhelaba ser artista, pintar cuadros, diseñar un mundo basado en su propio mundo, dibujar, tocar el piano, vivir cerca del mar, escribir ese libro que no acabo nunca, disfrutar de la música y de la belleza de este planeta...

- ¿Y a qué esperas para empezarlo?, ya llevas mucho tiempo retrasando tus sueños por miedo...

- Cierto, pero es que ya no tengo edad para ponerme a estudiar bellas artes, ni tampoco para aprender a tocar el piano, ni tampoco tengo medios para irme de aquí y vivir en esa casa cerca de la playa, con mi buhardilla, donde soñaba que pintaba, escribía y tocaba mi propia música en mi piano blanco, ya no puedo conseguir eso, se me acaba el tiempo...

- Imagina que vas a morir dentro de un mes, ¿qué harías con tu vida?

- Vivirla al máximo, imagino.

- Tienes que vivir tu vida como si cada día fuera el último, ama, vibra, siente, entrégate a lo que deseas, no llores más y sal ahi fuera, vístete de ti misma, deja ya de sobreprotegerte, no temas al dolor, si no arriesgas no ganas, si temes sufrir no podrás conocer la felicidad...

La conversación con mi Espíritu, con mi Yo superior, me ayuda y me ofrece la posibilidad de reinventarme, de abrir mis alas definitivamente y volar, pero este mundo me ata tanto... Salgo a mi balcón, el sol baña de colores los árboles que hay frente a mí, las casas que rodean mi edificio parecen especiales bajo la luz otoñal de este sol tan luminoso, el parque, vacío, parece invitarme a que emerja de mi dolor y pasee para desenredarme de esta tristeza absurda, pero tan dolorosa que hay en mi corazón...

Y es que, no soy inmune al sufrimiento, a la angustia, al miedo, convivo con todo ello, aunque siempre me baño en el optimismo de mis sueños, los cuales persigo y busco, aunque no exenta del temor de que se desvanezcan ante mí como un espejismo...

Es tan difícil expresar esta sensación de esclavitud de mi alma, este sobrecogedor desaliento, este agotador sentimiento de renuncia de lo que soy, no quiero huir de mí, amo lo que soy, amo quien soy, sin embargo, aún quedan resquicios de mi desamparo en este planeta donde nací.
Siempre sentí que haría algo importante, pero que no lo haría sola, ya el anhelo me ha vencido, me destroza, me destrona de mis propias fuerzas, que ahora me faltan para seguir caminando...

Pararé, descansaré, beberé de mi sabiduría interior para recobrar ese paso lento que emprendí para liberarme de las mentiras que nos rodean, pero ahora, hoy, adormecida por este llanto interno, voy a darme un respiro, y voy a atravesar esa puerta que hace mucho tiempo debí cruzar, aunque al hacerlo tal vez ya no haya nada, ni nadie esperándome...

Arael...

jueves, 10 de octubre de 2013

MI SOMBRA: TRISTEZA

En el silencio de la noche, cuando las estrellas me hablan de historias ajenas, de amores perdidos..., mi alma grita y me muestra lo que anhela con toda su fuerza.
Cuando ocurre esto, suelo salir al balcón para poder contemplar nostálgica la belleza nocturna, la luna, las luces de esta pequeña ciudad donde ahora vivo, lejos del bullicio de mi ciudad natal. Mis ojos contemplan ese cielo maravilloso, lleno de magia, de magnificencia, y es entonces cuando mi alma percibe con más claridad la existencia de esa otra mitad que me acompaña en forma etérica. 

Mi mente, colapsada por el profundo amor que nace de mí envolviéndome por completo, inexplicable, inherente a mí propia existencia, comienza en ese momento a suplicarle a mi corazón que le la lleve junto a su otra mitad, y afligida, contagia de su dolor a mi cuerpo entero, que sufre por su ausencia, ya tan prolongada en mi vida…
Una voz dulce que nace de mí, intenta consolarme con una frase, que se repite cada vez que conecto con la melancolía y la tristeza de su ausencia humana… "él está ahí afuera, tal vez contemplando ahora mismo este cielo estrellado, piensa en eso, piensa que este cielo os conecta, os une por unos minutos, porque tal vez esté recordándote y anhelándote como tú a él…"

Pero la tristeza está demasiado presente en mí…

Son muchos años de espera, muchos años de sueños, mucho tiempo recordando y amando profundamente a alguien que no conozco, alguien que nunca he visto, alguien que tal vez nunca me reencuentre, o que no me reconozca al mirarme…

Siempre había imaginado, con el afán de convertir mis visualizaciones en realidad, algo ingenuo por mi parte, pero que nacía de mi más sincero deseo de darle todo mi amor y de reunirme con él, que nos conoceríamos en alguna celebración o alguna conferencia que a ambos nos interesara, y que el reconocimiento sería instantáneo…

Sin embargo, la mente, que busca y ansía ese hallazgo, puede ser el primer obstáculo para ese reconocimiento mutuo…

Quizás uno espera que su aspecto sea de una manera determinada, o que su profesión sea una concreta, o que su vida haya sido más parecida a la tuya, y cuando pasa frente a ti no eres capaz de fijarte en su alma, sino en su estatus, en su carrera profesional, o en su apariencia física…  y eso confunde a la mente, pero no al corazón.

A estas alturas ya sé que la mente puede manipular al corazón temporalmente, puede conseguir que creamos que otra persona es nuestra alma gemela, pero eso sólo ocurre cuando hay, además de una atracción mental, una conexión álmica especial entre almas muy afines. 
Siempre creí en el karma y en los recuerdos que nuestra alma guarda bajo llave y que manifiesta en forma de intuición. Así fue como yo amé a la que fue a mi pareja, por nuestra profunda conexión álmica y porque decidí que no sería capaz de encontrar a mi alma gemela, que por aquellos tiempos sólo existía en mis sueños en los que me visitaba y me amaba.

Tantos años percibiendo que estaba en alguna parte…pero nunca aparecía…

Sentía en ocasiones el poderoso deseo de salir a las calles de mi ciudad para buscarle, porque sabía con total seguridad que podría reconocer su energía, su alma, pero en aquel entonces mis miedos eran demasiado grandes para una chica tan joven e inexperta de la vida. Con apenas quince años ya le buscaba, ya le oía llamarme, ya le llamaba…

La tristeza inundaba mi ser, la impotencia de no poder saber dónde estaba, y sentir su energía cerca, muy cerca, pero no lograr dar con él me consumía, me devoraba, y todavía en algún momento me desespera…



Sé que hay muchas personas en esta búsqueda tan especial, personas que sufren porque su alma gemela no les ha reconocido y no desean amarlas, personas que la han perdido, o personas que aún la buscan. Todas ellas sufren de esta enfermedad del corazón a la que llamo anhelo, y todas ellas han sentido lo mismo que yo.

A ellas, a cada una de esas almas a las que adoro, os muestro mi sombra, mi tristeza, no soy un ser especial, soy como vosotros, sufro, lloro, grito, me emociono al ver el mar, mi amado mar que tanto echo de menos, y pensar en esa alma mía, mi otro yo, que tanto he escuchado en sueños llamarme…



Creo firmemente en la conexión de almas, creo que si te dejas llevar lo suficiente por lo que tu corazón te dice, por lo que tu alma gemela te dice a través de sueños o percepciones, puedes dar con ella en este plano físico…

Así que dejo salir mi tristeza para que la emoción del reencuentro la sustituya, la acaricie, la consuele y la transforme de nuevo en esperanza, como cada noche que vuelve a visitarme bajo las estrellas, en mi soledad buscada…


Arael…