SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.

lunes, 29 de diciembre de 2014

ELEGIR SER UN SER

Luces, colores, lágrimas de cristal que relucen en la oscuridad, desprendidas del inconsciente que no comprende al Ser, pero que actúa en contra de nosotros mismos deliberadamente, en su afán de castigar aquello que está almacenado, por el mero hecho de estar pendiente de resolución.
Pero el llanto no te exime de la culpa que el ego genera e inventa.
Cierra los ojos, mira hacia dentro, verás un ser maravilloso que nunca fue culpable, que siempre fue amor, que ha sido manipulado por uno o varios programas que se ejecutan constantemente y te convierten en el personaje de una película de ficción.

Ahora que te estás observando, ahora que ves cómo actúa el ego, ¿qué ves? ¿quién eres en realidad? 
 
No eres la madre, o el padre, o el hijo o hija, ni la secretaria, ni el panadero, ni el hombre espiritual, ni la mujer materialista, ni la persona exitosa que gana mucho dinero, ni el pobre empleado despedido que ahora vive en la escasez...
Eres mucho más que eso, pues todo eso no son más que personajes que ocultan tu verdadera esencia.
Cuando miro a alguien y le digo “te amo”, no veo nada de eso, pues no amo al personaje que interpreta, amo lo que es, amo a su verdadera esencia.
Cuando ves eso en los demás, jamás ves culpables, jamás juzgas actos del personaje, jamás puedes reprocharle, pues eso es tarea del ego, no del Ser que tú eres.

Podemos decidir quién es nuestro “dios”, el Ego o el Ser. Sin embargo, si optas por el Ser, comienza entonces un gran trabajo de desmantelación de todos los programas, de todos los personajes construidos en tu inconsciente. Y ahí comienza una dualidad interior que debes aceptar, integrar y amar. Tal vez, con mucho esfuerzo, o con poco, consigas que esa polaridad desaparezca, cuando con toda la luz que eres puedas abrazar a todo lo que antes creías ser, conviertiendo a tu ego en una herramienta para entender el mundo, para dejar de ser el gran opresor de tu conciencia real, que vive aprisionada dentro de capas y capas espesas de creencias y programas que te hacen pensar que eres lo que no eres.

Si basas tu vida en lo que el ego inventa, vives desde la ignorancia, pero ser consciente implica mucho más que creer que eres un ser espiritual, implica mucho más que leer libros y artículos de metafísica, implica mucho más que hacer meditación o yoga, ser consciente es justo eso, ser verdaderamente consciente de todo lo que eres, averiguando, observando a tu ego, integrando y asimilando cada concepto, elevando tu vibración, sanando de verdad, liberándote de cadenas y cadenas de creencias entrelazadas que te limitan y atan a tu Ser.

Es un proceso largo, así como lo es el crecimiento de un ser humano desde que nace hasta la edad adulta, que requiere de constancia, de coraje, de fuerza y de muchísimo amor.

Si tienes sueños, búscalos, si tu alma te impulsa a crear, crea, si en tu interior deseas alanzar algunas metas, insiste, continua, aunque otros traten de convencerte de que no es buena idea, pues en ocasiones, las creencias limitantes que tenemos nos empujan a robar los sueños e ilusiones de los demás cuando, de manera inconsciente, proyectamos nuestros miedos, nuestros programas, sobre ellos...



Si ves un ángel volar, no le cortes las alas porque creas que lo que estás viendo es un imposible, abre tu mente y trata de comprender, abre tu corazón y ama a ese ángel por creer en sí mismo y perseguir su sueño de volar libremente...

No juzguemos lo que no comprendemos, eso es lo más fácil para nuestro ego, debemos ser honestos con nosotros mismos, trascender nuestros límites para entender a nuestro Ser, amarnos sinceramente, para lograr escuchar a nuestra esencia, y para seguir sus dictados, sólo así podremos amar y comprender a los demás verdaderamente y sin reservas, sin condiciones.

Para amar al prójimo incondicionalmente, primero debemos aprender a amarnos a nosotros mismos...

Sueña lo que tu alma sabe que es una realidad y así llegarás a materializarlo en este mundo terrenal.

Arael Líntley

viernes, 19 de diciembre de 2014

EGOS Y CONCIENCIAS

EGOS Y CONCIENCIAS
(Reflexiones profundas y metafísica)

El pensamiento es lo que nos capacita para entender los conceptos abstractos que nos rodean, pero es una herramienta algo pobre para lograr la comprensión de todo, así que sólo vemos lo que podemos procesar y lo que no se procesa, se queda fuera, o tal vez en algún lugar de nuestra mente, esperando a ser comprendido y asimilado.

Dentro de mis propios pensamientos intento alcanzar la realidad absoluta, pero es demasiado incomprensible para esta pequeña persona que soy. No usamos más de un 10% de nuestra verdadera capacidad cerebral, así que no puedo exigir a mi ego que comprenda lo que es el Ser y cómo es la realidad del mismo, pero puedo irme acercando, tratando de unir las piezas que mi alma va dejándome en el camino y desglosando lo que en mi mente funciona como una programación predeterminada, marcada por una colectividad que también es ese mismo programa.

Así descubro que la realidad que nos rodea ha sido creada por una gran mente colectiva, y que su función es dotarnos de un paradigma o de una plataforma de actuación donde podamos experimentar las vivencias propias de un ser humano, interactuando con otras formas de vida y entre sí mismos.
Esa plataforma a la que algunos han llamado Matriz o Mátrix, es necesaria para la evolución de cada conciencia. Sin embargo, cuando un determinado grupo de existencias concienciales alcanzan un nivel evolutivo preciso, inevitablemente deberán cambiar el paradigma, el lugar donde experimentar.

Así como ocurre esto en los seres humanos (sus conciencias) también ocurre en animales, plantas, e incluso en nuestro mismo planeta, pues también es una conciencia viva.

En estos momentos, nuestro planeta necesita cambiar el paradigma para seguir evolucionando y muchas otras conciencias, individuales o colectivas, darán el paso siguiente junto a ella.



Aunque he dicho conciencias individuales, no quiero decir que sean conciencias separadas de la unidad de la gran conciencia original, sino que son conciencias que funcionan por sí solas, desprendidas de la gran Conciencia Universal en su deseo de experimentarse a sí misma. Sin embargo, existen también conciencias colectivas que rigen, sobre todo, la segunda densidad de este planeta, la que pertenecería al reino animal, y también a la primera, que rige el reino vegetal básicamente.

Cada conciencia tiene un nivel evolutivo, pero cuando digo esto, me refiero a que ha realizado una serie de aprendizajes que la han dotado de una capacidad de Ser mas elevada, con una vibración de frecuencia más rápida.Se podría comparar con el crecimiento madurativo de un mamífero, por ejemplo. Nace, aprende, crece, se hace adulto, anciano y trasciende a otra realidad desencarnando. La almas son parte de una conciencia de un Ser que procede del Uno, que han venido a esta realidad para experimentar, y eso les proporciona aprendizajes. Esos aprendizajes se realizan mediante las relaciones entre ellas, a través del ser humano que son al encarnar, con toda una información de linaje, información celular, emocional, y bajo las normas impuestas por el ego, gran programa que se ejecuta en todo...
Sin embargo, debido justamente a ese ego y a sus subprogramas, generamos miedo, dolor, ira, y eso se deriva en lazos energéticos, pactos de alma para sanar y liberar, pactos que se deben cumplir porque forman parte del aprendizaje y la reconexión con el Ser, la cual sólo se dará cuando el alma alcance un nivel de evolución adecuado. Así es algo así como vestirse de humano para aprender a desvestirse de humano.

El pensamiento me otorga ideas, filosofía, reflexión, y tal vez incluso llega a menudo a niveles donde la incomprensión se transforma en comprensión de la realidad bajo unos preceptos distantes en su mayoría a lo que una persona catalogada de “normal” y “social”alcanzaría.

Pero debo reconocer que en mi caso no se trata de ideas mías, sino que las he tomado prestadas de la conciencia de mi Ser, la cual está por encima de mi alma, la cual está por encima de mi ego.

¿Pero qué abarca el Ego dentro de uno mismo?

Diría que el ego existe desde lo más primitivo que somos, refiriéndome al instinto de supervivencia, el instinto sexual, ect., hasta lo más recargado a nivel conceptual, pues el ego es un personaje que es capaz de ser muchos personajes a la vez, y es también la reacción a las circunstancias humanas, y es también la causa y el efecto, es verdugo y es víctima, es juez y juzgado, y su botón de funcionamiento principal es el Miedo.

¿Miedo a qué?

Miedo a la vida, miedo a vivir, miedo a morir...

El Ser, sin embargo, es todo lo contrario, es Amor en estado puro, no contaminado con los dogmas del ego.

¿Y el alma qué es?

El alma está entre el Ser y el Ego, puede sentir el dolor que desata el ego a través de un pensamiento que se hace emoción, y puede sentir el amor que le traslada el Ser, es el punto de unión entre la parte humana y la parte divina que somos, pero además contiene en sí misma esa parte divina.

En el pecho, justo donde se encuentra el chakra corazón, se halla el centro de nuestra Alma, el lugar donde el amor fluye, el lugar donde la conexión más hermosa se da entre las almas.

Sin embargo, los seres humanos podemos crear esos lazos de “deuda” y de “necesidad” a niveles mentales, para que el Ego pueda reparar, sanar, liberar, compromisos que están pendientes con su linaje familiar o bien con las almas que han compartido experiencias dolorosas.

Ahí es donde el Alma y el Ego tienen su propio pacto. El Ego es la herrmienta que el Alma ha estado usando para acercarse a otras almas y sanarlas y ayudarse a sanar a través de las relaciones amorosas, tanto románticas, como de amistad, fraternidad, filial...

Eso es interpretado por el Ego como amor, y el alma sabe que ese amor es indispensable que resurja, no sólo en los niveles más sutiles, sino también en los niveles mentales.

Por esa razón, cuando alguien desanuda los compromisos adquiridos en el campo de actuación de su ego, el alma se libera, y el ego comprende que ya no hay deuda, que no era necesario endeudarse, que todo estaba bien, dejando en libertad al alma, pues ésta ya está en conctaco con su Ser, permitiéndole ser el protagonista de su vida, destronando al personaje y el Ego del papel principal en su vida como humano.

Así llega la aceptación, la comprensión de lo que es amar, y la desaparición paulatina de la gran personalidad del personaje principal, quedando libre para existir fuera de la creación del ego.

Sin embargo ¿Cómo vivir entonces en una matrix como esta sin la herramienta más importante (ego) para relacionarse?

El ego ha sido necesario hasta ahora para podernos entender mentalmente, ahora llega otra historia diferente...

Ahora nos entenderemos desde el corazón...

De momento, aquel que llegue a ese nivel, tendrá que Ser desde esa perspectiva, no será comprendido por algunos, pero será escuchado, no compartirán lo que comunique, pero las almas se acercarán para sentirle, no podrá ser como era antes, pero será lo que siempre fue más que nunca...

Los que estén en transición hacia ello, sentirán cómo su ego va perdiendo fuerza, cómo cada reacción de él, cada resistencia, será sólo un camino más hacia su propia reconexión con su Ser y su propia fusión consigo mismos...

La llama gemela se enciende entonces y perdura viva en ti para seguir hacia adelante...

Arael Líntley


viernes, 12 de diciembre de 2014

ESTAR CONTIGO



Abro los ojos del corazón y ahí estás tú, mirándome, embriagándome del azul que me envuelve, ese azul que nace de la cascada armoniosa de tus ojos, ese azul que me tiñe de ti, que me arranca el alma para abrazarte desde mi esencia completa, ese azul que me ayuda a nadar en ti, en tu infinito amor, ese azul que me convierte en cielo, en mar, en lluvia, en ti...

Y me sonrojo al descubrirme embelesada en tu mirada, y me desmayo en palabras enredadas que sólo pronuncian tu nombre, que sólo emanan amor...
Se me escapa una sonrisa que se aleja de mi rostro volando como una mariposa de luces cegadoras, hacia tu alma, hacia tu vida, aquí y allá, en cualquier lugar donde tú estés, colmada con la ilusión de volver a verte ahí, abrazado a mí.

Sentir tu presencia me corona, me eleva y me transporta, me convierte en la estrella que tú dices ver en mí, ésa que nunca sé ver, ésa que dices siempre que te deslumbra cuando me siento feliz.
Y te percibo tan cerca que te respiro, que toda yo me lleno de tu fragancia, de tu energía, de tu luz. 

 
Y continua tu sonrisa desnudándome, y buceando en tus pupilas de repente me hallo a salvo, en casa, pues el hogar anhelado se oculta siempre tras tus ojos, se manifiesta en tus sutiles caricias, las cuales siento y vivo profundamente, así como ligeras cosquillas en mis mejillas cuando me estoy desperezando, o en mi pelo cuando crees que aún estoy dormida.
Si me preguntan qué es amar siempre diré que amar es mirarte, que amar es estar contigo, que amar es desenredar mi ser en tu ser, que amar es peinar mi alma con tu alma, que amar es algo que sólo se puede describir cuando se siente, cuando se vive, cuando el corazón deja de estar cerrado, para abrirse, y cómo no hacerlo ante ti si me enseñaste que las murallas sólo sirven para no permitirme sentir, para refugiarme de lo que más anhelo perdiendo así la oportunidad de alcanzarlo, pues los muros sólo me han servido para aislarme y limitarme...

Y es que contigo no existe lo banal, porque contigo todo, todo, es interesante, profundo, y divertido, todo es magia, beso y sigilo, todo es belleza....contigo caigo siempre en tu seducción y en el juego de volver a ser niños, en la inocencia de nuestras risas...

Y cuando el llanto se apodera de mi ingenuidad y me lastima, tus palabras etéreas, que vuelan como pétalos de rosa hasta mi corazón herido, siempre me liberan de lo que me hace daño, con la promesa de que todo está bien, de que nada de lo que sucede es en realidad dolor, porque si lo acojo con mis manos puedo transformarlo en amor, en puro amor, así como tú lo haces cuando secas mis lágrimas con tus besos suaves...
No existe el miedo, ¿o sí?, tú siempre me dices que el miedo existe si yo permito que así sea, pues el ser humano lo inventó al alejarse de su esencia, y que la verdadera esencia de éste es el amor, y que si regreso a ella seré de nuevo la flor que soy...

 
Entonces, desde esa flor que tú ves en mi alma, te digo, que si ella florece es gracias a ti, que si esta flor se abre y permite que su aroma se expanda, es porque tú me mostrarte el camino para ser ella...
Y ahora, de nuevo veo esa rosa blanca que siempre me regalas, esa que reluce desde tu pecho y que con un gesto dulce me entregas, incluso cuando son otros los que te sienten y perciben, incluso cuando te sueño, símbolo de lo que existe entre nosotros... amor, puro y verdadero... 
 
Tal vez en este planeta podamos darle un hueco a lo que somos, tal vez, quizás, y no permitamos jamás que se enturbie la pureza de esa rosa blanca que nos envuelve y nos eleva hasta nuestro sagrado lugar...
No importa dónde estemos cada uno de nosotros, el amor es una energía capaz de atravesar tiempos y espacios, inconsciencias y temores, porque esa es su verdadera naturaleza....nunca muere....

Por eso, estar contigo es revivirte, es permitirme ser yo, es poder serlo en todo mi esplendor, porque contigo no tengo que fingir algo que no soy, soy mi ser entrelazado al tuyo, soy un ángel que junto a ti tiene sus dos alas, soy un mensaje recibido, un poema terminado, un verso que rima contigo, porque tú me enseñaste y me recordaste ser esto que soy, sin miedo, sin caretas, siendo sólo corazón, siendo sólo... tu flor, tu canción, y siendo tú así mi inspiración...

Arael Líntley

viernes, 5 de diciembre de 2014

LA ESTRELLA DEL CALEIDOSCOPIO

LA ESTRELLA DEL CALEIDOSCOPIO

Imaginar es crear, crear es inventar, inventar es hacer realidad palpable aquello que imaginaste alguna vez, trayendo al mundo físico aquello que antes sólo existía en el mundo etérico o energético...

Tal vez por eso siempre me ha fascinado todo aquello que me ayude a potenciar mi creatividad, como contemplar el mar, un amanecer, escuchar el sonido del agua de un río, o de los pájaros cantando, obervar a los niños jugando, sentir la música dentro de mí vibrando, o mirar a través de un caleidoscopio, algo tan sencillo, algo tan alcanzable, y sin embargo, tan especial. Ver las formas, los colores, imaginar, sentir, reír, expresar...
Cuando observas esas formas bellas a través del caleidoscopio, que se abren y se cierran ante ti, que danzan, que se expresan, te das cuenta de que, lo que ves, depende del momento, de la posición, de cómo se mezclan las pequeñas piececitas que parecen hablarte en un idioma particular, mientras lo vas moviendo circularmente.
El otro día, mientras mantenía una conversación telefónica con una buena amiga, de repente me vi reflexionando sobre esto. Cuando comparas lo que contemplas a través de pequeño utensilio con lo que ves a través de tus propios filtros mentales, comprendes que la vida, en cierto modo y en cierto momento, tal vez, funciona de una manera parecida, quizás porque tu conciencia del ser se despierta, florece poco a poco, y entre los altibajos de lo que eso significa en la lucha acérrima de los programas instaurados en tu mente por no perder su hegemonía, aparece algo que conserva una sabiduría basada en algo más elevado, en algo que no tiene nada que ver con lo que has aprendido durante toda tu vida, y ahí, se manifiesta tu verdadero yo, tu conciencia real.

Si observas las figuras en un caleidoscopio detenidamente desde un punto fijo, ese en el que aparece ante tus ojos, por ejemplo, una hermosa estrella, y permaneces ahí, todo lo contemplarás desde la perspectiva de la estrella, todo será estrella. Sin embargo, al más mínimo movimiento, ésta desaparece y se transforma, y entonces el mundo parece distinto, porque lo que ves ha cambiado, ya no hay estrella.
Ahí puede aparecer la necesidad de buscarla, de encontrarla de nuevo, porque al mirarla te sentías feliz, pues a ella le habías otorgado el poder de hacerte sentir bien.
Pero ¿qué es y dónde se halla la felicidad auténtica?, o lo que es lo mismo, ¿dónde está tu estrella?
En cierto modo, la respuesta ya la sabemos todos, sin embargo, pocos la entienden y la experimentan, pocos la integran desde lo más profundo de sí mismos, y muchos siguen en la búsqueda de esa estrella que sólo hallan en un punto fijo, en el exterior, en un determinado momento, para desaparecer luego otra vez. Y ahí de nuevo aparece el miedo, el dolor, la decepción porque esa estrella se ha ido.



Ya sabrás que te diré que la estrella está en tu interior, pero eso no valdrá de nada si no la descubres tú mismo.

Cuando comparo el caleidoscopio quiero dar a entender que tú eres eso, tú tienes el poder de ver a través de la estrella, pues ella está dentro de ti, y tienes el poder de ver cualquier otra cosa, lo importante es que sepas a través de qué estás mirando el mundo.
La estrella en este caso es el alma, el ser, y ver a través del ser es ver a través de la felicidad, del amor, de la paz interior. Sin embargo, cuando no hallamos la estrella es cuando vemos el miedo, el dolor, la ira, el rencor, lo cual no son más que respuestas del gran programa mental que llevamos incorporado, un programa dividido en pequeños subprogramas que van desempeñando sus funciones sociales, pues fueron creados para adaptarnos a un mundo que está relacionado de programa a programa, en lugar de relacionarse de Ser a Ser, y partiendo desde la separación, en lugar de partir desde la unión.

Cuando comencé a darme cuenta de que lo que anhelaba fuera de mí estaba dentro de mí, comprendí que era absurdo sufrir por la ausencia de algo que no está ausente. Al principio eran palabras que se quedaban en el campo mental, y que intentaba asimilar, integrar y llevar a la práctica cotidiana. Un camino de idas y vueltas, de subidas y bajadas, de estados elevados y de estados de ego muy profundos. Sentía que las resistencias de mis programas, de mi ego, eran realmente duras y difíciles de llevar, pero a la vez iba deshilando poco a poco todo el entramado de ideas falsas, de creencias que limitaban mi capacidad de Ser.

Así, en ocasiones miraba a través de la estrella, otras a través de cualquier otra figura diferente a lo que yo era y soy en realidad.

Encontrarte a ti mismo es algo así como un camino hacia tu interior, algo que no se consigue en un sólo día, es un largo proceso de descontaminación y desaprendizaje de lo que siempre creíste ser, para ser verdaderamente lo que sí eres.

Tal vez sea complicado de comprender si nunca te has preguntado qué haces en este mundo, quién eres en realidad, qué hay más allá de todo lo que vemos.

El mundo social, el mundo en el que nos movemos, es un entramado de programas que actúan desde el cuerpo mental de cada ser humano. Cada programa es una forma del caleidoscopio a través del cual vemos la vida, las relaciones, el amor, los valores, la educación, ect. Existen algunos programas comunes, llamados normas, dogmas, leyes, y otros que se dividen por linajes familiares y otros individuales. Pero todo eso no eres tú, todo eso es falso, todo eso forma parte del personaje que interpretas, sin embargo, hasta que el actor no se dé cuenta de que no es el personaje, no dejará de actuar como si lo fuera, se identificará con él.

Hace tiempo que esa máscara cayó en algunos, hace tiempo que comenzamos a ver la estrella, aunque fuera en momentos puntuales, aunque viniera un segundo y luego se fuera, hace tiempo que somos más el Ser que somos y no la personalidad inventada para sobrevivir en este paradigma de enredos y laberintos.

Pero entendí que para llegar hasta mí, hasta mi esencia, tenía que pasar primero por el bosque del miedo, traspasarlo y comprender que así debía ser, que todo estaba bien.

Ser la estrella del caleidoscopio es sentir tu potencial, tu poder, es ser amor, es dar, es entregar y es verlo todo desde ahí, lo cual cambia todo a tu alrededor, ya nada es como antes era, y por tanto, ya no se entiende la vida como antes se entendía.

Todo se ha transformado, todo tiene otro color, todo tiene más luz...

Eso no es ser un iluminado, sólo es darse cuenta de que siempre hemos sido luz...

Eva Bailón

viernes, 28 de noviembre de 2014

EXPANSIÓN DEL SER

Viajo lejos de las costumbres, de los deseos, de las colinas del anochecer de mi alma, de los cimientos de la incertidumbre, de la superficie de las emociones materializadas...
Surco el cielo con las alas abiertas, visitando al viento, amando el azul que me invade, bañándome de nubes que me abrazan...

Soy como una melodía sutil que se pierde entre las moléculas del aire, que se manifiesta etérea y eterna, que no se reprime de ser lo que es, que no se encierra, inalterable, que se ilumina para lloverse y ser gota de luz absorvida por corazones, por almas, dibujándose entre misterios, entre palabras, entre suspiros de silencio...

Me desapego de lo que en realidad no necesitaba, lo anhelaba en la confusión de lo que mi ser me reclamaba, que era una única maravilla, unirme a él...
Y nacida en mi espíritu, soy la calidez y el amor que se abren camino bajo las estrellas y entre lágrimas de felicidad que se derraman para contagiar a la lluvia...



En mi mente la confusión se ha desvanecido, como arena entre mis dedos, como el tiempo ilusorio que parece transcurrir aunque no exista...
Me desenredo, me libero, me consagro a mi ser, me elevo, me completo con lo que siempre fui, me entrego a la sabiduría de mi verdadero yo.

Y vuelo en la calma de mi sosiego, abriendo mi pecho para expandir la luz que de mi alma se me escapa como estrella fulgurante que desea sólo brillar y brillar, pues en mi cuerpo me quema, me quema porque quiere explotar...

Así que estallo, estallo para no dejar de soñar, para ser el sueño en sí mismo, para experimentarme en el vuelo increíble que representa no tener miedo, y soltar, soltar, soltar todo aquello que sé que no se puede controlar...me dejo llevar...

Y ahora soy mar, soy río, soy ave, soy el cielo, soy cumbre, nieve, agua, tierra y fuego, volcán, soy hada, soy ninfa, soy diosa, soy la vida, la vida, la vida entera, soy la vida y la divinidad...

Descubriendo lo que llevamos dentro, lo que cada uno puede hallar, ya no podemos depender de nada más, sólo podemos SER, y ser SER es AMAR...

Y si te amo, te amaré de verdad, y si te miro, te miraré de verdad, y si sonrío, sonreiré de verdad, pues ya no hay nada que oculte mi realidad tras caer el velo de la mendacidad...

Arael Líntley

martes, 25 de noviembre de 2014

DANZÁNDOTE

Serpenteante como ondas de fulgor azul marino, que se deslizan entrelazadas con el viento, con la brisa blanca de la mañana, amanecida entre la niebla dorada de la luz que te acompaña, te danzas, para elevar hasta el cielo en cada gesto sutil que se te escapa, natural, bello, todo aquello que derramas con tus manos, entre tus dedos, gotas de esencia, lanzadas desde el amor que reluce en el centro de tu pecho...

Diosa de odas, de palabras sentidas y no expresadas, de oscilantes movimientos que se desnudan entre la bruma, tras el espejismo de un mundo desconcertante, palpitante y sugestivo balanceo, lloras tu voz para bailarla, meces tu pena y la conviertes en contento, en el influjo más puro y sereno de tu destino incierto...

Enredada en infortunios, te derrites ante la muerte de los complejos, para alzarte y erigirte de nuevo, para otorgarte el deleite de la valentía, de la fuerza y de un triunfo oportuno. Besas tu alma cuando la herida quema, amas tu gracia cuando el equívoco te frena, pules tus miedos pues bajo éstos se oculta el diamante que anhelas...

Vestigio de poemas, de loas, del verbo impoluto de tu corazón embebido en un camino de recelos, lánguido pesar que se apodera de tu cuerpo, mas en la danza se pierde el fantasma del esperpento, mal consejero que atesora tan sólo momentos austeros, de los que te deshaces para ascender y volar libre sobre ti misma, sobre tus peores desvelos...



Dánzate, niña de cabello negro, sincera y cauta, flameante y completa, viajante de tiempos, guerrera dulce de lálpiceros inquietos, cuadernos de mil versos compuestos, alma de paso firme e imperfecto, de sombras de luz, de ojos que observan al mundo para darse por entero...

Dánzate así, como tú sientes que debes hacerlo, fluctuante, sonrisa que se dibuja en las marcas de tu piel cuando comprendes que todo está en su esplendor, que todo es perfecto...

Orilla de los desalientos, brilla para guiar la ofuscación de quien no ve cuando se regala al dudoso sendero, vereda de piedras y enredos, oscuros parajes que, siendo falacia, parecen acierto...

Sinuosa llama que enciendes tu danza mientras nadie te mira, sonríe cierta, ama en la libertad de quien por amar se contenta, sé la realidad que en tu interior se manifiesta...

Arael Líntley

sábado, 22 de noviembre de 2014

REGRESAR A MÍ

REGRESAR A MÍ

Ávida de sentir la plenitud de la esencia que recorre mi cuerpo, salí de él para buscar lo que creía que podía completar mi camino.
He surcado mares, he saltado abismos, he volado libre con mis alas desplegadas, cautelosa para que el viento no se percatara de mi invasión en la miríada de su reino, donde bellas sílfides guiaban mi grato ascenso en aquella travesía afortunada.

He soñado sublime alcanzando la cima de mis anhelos, rozando la alegría del momento embriagador que supuso desnudarme de lo que inventé para jugar en el campo de los espejos.
He sido universo, despojada de la mentira, de la alucinación producida por el encantamiento de las verdades ilusorias, desprendiéndome del dolor, de la cúspide de mis lamentos, para ser una nueva versión humana de lo que había estado siendo, para ser más alma y menos pensamiento, para ser más amor y menos sufrimiento, desterrando el miedo.

Volé y volé, soñé y soñé, busqué y busqué, y sin saberlo, en un instante equivocado, me alejé de todo lo que estaba persiguiendo.

Y es que en el paso de mis ensueños, en el cruce de los mundos de la materia y de lo etérico, se me extravió la esperanza en un desencuentro. La confianza se derramó entre mis dedos como agua volátil, como verso sin principio, como hoja oscilante entre ráfagas de huidizas brisas que me apartan de lo que mi corazón escribe en un papel de dulces canciones, que fueron dictadas por el amor que me tiñe de poemas, me cubre de flores y me pinta la voz con el tono del edén que vive en mí porque en él mil veces he renacido.

Sin la fe que se ungía en mi pecho, sanando cada rasguño que al caer en mi corazón se hundía en lo más profundo de mi amor impoluto, la triste afección de mi alma se hacía presente sin que me diera cuenta, lenta, indeleble, dispuesta a destruirme.

Y como ángel caído sobre el mar del desconsuelo, del esperpento, del desasosiego, compungido y pereciendo, levanté la mirada y me observé ajena a mí centro, en la extraña lejanía de lo que había estado siguiendo.


Regresé, volví a mi propio universo, para lograr que el amor fuera mi brújula de nuevo, para que en mis lágrimas ya no hubiera más el desencanto. Ante mi infección por la mezquindad de lo austero, del equívoco por el desierto voraz que imaginé para atravesarlo luchando por amar en un lugar insincero, me erigí de nuevo, para no ser dañada más tiempo por la cruel y extrema condición de la desértica bruma de mis pensamientos, dunas y sol, frío en la noche en la que se regocijaba mi ego.




Regreso a mi templo...para ser la diosa que fui, creada por amor hacia mi presencia en alguno de mis cuentos...

Y es que me perdí buscándome en un paraíso yermo, en la aventura de hallar de nuevo al dios divino que quebró mi desolado llanto, fúlgido inventor de mis estimados versos, que amanece en mis besos y caricias silenciosas que se me escapan en el tiempo, enclave eterno de mi esencia completa, corazón unido a mis latidos que lo atesoran y lo cuidan, deidad que duerme en la mendacidad de un mundo abrupto, escarpado, inaccesible para un ángel destronado y olvidado.

Hoy, tras hundir mis ojos en la falacia de las realidades que ante mí se imponen sin reservas, veo mi derrota, me rindo, entrego mi miedo a los avatares que me acompañan, reniego de ser sometida a los designios de mi ego, me elevo, me enfrento al fuego, al hielo, al trueno, soy más fuerte porque ahora, con mis alas mojadas, también vuelo.

Y en el olvido seré recordada, y en la muerte, seré renacida, y en mi pérdida, seré recuperada, y en mi partida, seré la diosa que por fin regresa a salvarse de su propia guerra, urdida para aprender a ser una mujer liberada, un alma libre que vive como una humana, poder de la feminidad de la fuerza energética que en mi corazón se despierta para alcanzar la nueva humanidad creada.

Arael Líntley

DESENCANTO



Corroídos por las lágrimas de la esperanza herida, sus ojos se cerraban ante el presagio de la inminente noche que la acechaba. Como pétalos humedecidos, se desmayaban sigilosos los párpados cansados sobre sus pupilas vencidas.
Y las imágenes de sueños e ilusiones se iban formando entre sus pensamientos conscientes, que se alejaban de su mente para dar paso al ensueño, ese espacio del no tiempo que se elevaba ante ella cuando su cuerpo se entregaba a los etéricos mundos de morfeo.

Sucumbiendo al efecto de la fantasía perenne de sus anhelos, se adentró en el paraíso descalza, sin las vestiduras de su ego, de sus experiencias vividas, sola, con su alma desnuda, dispuesta a sentir, aunque evadida y oculta de la realidad que otros habían inventado para que muchos la creyeran verdaderamente real.



Allí, entre las flores, sentada bajo la luz de las estrellas que relucían en un cielo púrpura y dorado, se convirtió en semilla.

Y germinó en los campos del amor, para ser por fin una galaxia sembrada en un jardín de estrellas florales, planetas de perlas esculpidas y orquídeas.
Dispuesta a crecer y a confiar, y arraigada a su nueva condición de experiencia de vida, se olvidó de la esperanza que sintió en su corazón un día, en otro lugar ya relegado a un pretérito que no le pertenecía.

Insignificante mentira la que se reconocía cuando sus pétalos se abrían enamorados de la vida, esquiva verdad que se dormía en sus raíces en la tierra sumergidas.

Y al conocerse y saberse, siendo consciente de su existencia, giró en espiral hasta desapegarse de sus miedos, para huirse, para regresarse a sí misma de nuevo, para no reflejarse más en los resquicios de la manifestación terráquea de sus versos.

Poemas subyacentes en cada canción del alma de su esencia de flor de primavera, aquella de antaño ya olvidada que nació sonriente, mas apesadumbrada por la carga del dolor pasado.

Boicoteando sus principios de amarse para siempre, se rindió ante su propia desidia y disparó la bala del desencanto para morir sobre sí misma en un sueño siempre deseado.

No despertará la princesa con un beso apasionado, nadie ungirá su pena con el bálsamo de una nueva promesa, el eterno sosiego de lo intangible se mecerá en su alma para recordar junto a ella que el amor puede existir entre dos mundos opuestos que vibran al unísono.

Arael Líntley

martes, 18 de noviembre de 2014

AMOR


Muchas veces me he preguntado qué es exactamente ese sentimiento que nos embriaga, que nos impulsa, que nos puede incluso llevar a sacrificarnos por la persona amada.
Ya sean los amigos, los hijos, los padres, la pareja..., el amor es lo que mueve verdaderamente al ser humano, pues tras cualquier emoción que experimentemos, sólo si rascamos un poco, lograremos hallar ese gran tesoro que hay dentro de nosotros, el amor.
Amor para sentirnos vivos, amor para sentirnos felices, amor para que nuestra alma vibre y todo tenga un sentido, amor para que cualquier desastre parezca sólo una pequeña piedra que podemos esquivar o saltar, porque cuando el amor ejerce su papel de conductor de nuestra vida, nada puede enturbiar nuestra perspectiva.
Cuando hablo de amor, en realidad no me estoy refiriendo a un sentimiento, sino a algo mucho más grande, algo increíble, una energía que es capaz de moverlo todo.

El Amor...

Esa energía que se instaló en el ser humano como parte de su esencia primordial, unida a la esencia de la mente, de las emociones. Cada ser humano contiene en sí mismo una porción de alma, la cual lleva consigo la capacidad de amar como algo inherente en ella misma, sin embargo, el bagaje de cada alma o incluso su procedencia, pueden determinar cómo vibra ese amor dentro de ella y cómo su parte más humana puede encajar dicho amor.
Como alma, puedo sentir esa fuerza descomunal que es el amor como energía que vibra en una frecuencia ya muy alta, tanto que no logro comprenderla desde mi mente. Por eso, he tenido que permitir que mis pensamientos se rompieran en mil pedazos, que las estructuras mentales que me movían por este mundo, se hicieran añicos, que lo que yo consideraba que era de una manera, se transformara de una forma dolorosa, pero contundente.

El amor ha brotado entonces con fuerza, como una bomba que explota desde lo más profundo de mí, como una flor que florece por fin y esparce tanto su fragancia que yo misma me convierto en esa misma fragancia, dejando de ser lo que antes era. ¿Pero qué soy, o quién soy?

De pronto me encuentro en una encrucijada: “atravieso la membrana que me separa de mi antigua percepción del mundo para comenzar a verlo de otra manera que aún desconozco, o me quedo donde estoy por miedo a lo desconocido”

He permitido que parte de mí experimente lo que es estar en ese otro lado y de pronto todas mis ideas sobre las personas, los sentimientos, el amor humano, todo se ha ido desmoronando, cayendo como fichas de dominó, una tras otra, mientras mi mente se aferra a lo que antes era y se resiste al cambio interno que se está produciendo.

Una parte de mí se ha desvanecido dando paso a lo que yo soy en realidad, cada vez con más fuerza, con más ímpetu. He estado caminando y atravesando fases en el camino, fases en las que me he sentido como que iba transformándome poco a poco, pero ahora todo eso se acabó, he llegado a un final.
Un final que es un principio más, otra etapa que me muestra una nueva yo, una nueva persona cuyo espíritu se ha ido manifestando con más fuerza en cada fase nueva que comenzaba.
Y esta etapa es diferente, es como graduarse de un curso cuyos niveles has ido superando y comenzar un nuevo curso, un paso más en el camino que para mí significa un gran salto.

No dejo de reconocer que sigo impulsada por el amor y que éste cada vez ocupa más espacio en mí, un espacio que mis emociones van cediendo, un espacio que mi mente se resiste a aceptar, poniendo trabas, miedos colmados de preguntas, pero lo que ella no sabe es que la fuerza y el poder de mi corazón son mucho más categóricos y más coherentes con lo que yo soy y que no existe manipulación alguna, interna o externa, que logre separarme de mí misma, de lo que verdaderamente soy y seré.



El amor es la capacidad de Ser sin arrepentirse de lo que somos, pero además, el amor, cuando es verdadero,cuando es incondicional, cuando es esa energía tan vigorosa que se esculpe en nuestra alma porque ella misma es ese amor, cuando no lo inventa nuestra mente para saciar el impulso de sentirnos especiales, amados, completos, nos otorga el regalo más grande, ese que siempre hemos estado buscando, la maravillosa capacidad de verlo y percibirlo todo bajo ese prisma de la belleza real de las cosas, de las vivencias, de las personas.

Y cuando ya puedes sentirlo profundamente, en cada poro de tu piel, cuando parece que te diluyes en tu propia esencia sintiendo tanto amor que te derrites entre los brazos de la magnificencia de tu propia existencia como amor que eres, cuando te experimentas a ti mismo siendo amor, entonces, ya lo comprendes todo, el velo cae, amas sin remedio, amas incluso tu propia tristeza humana, la entiendes, comprendes tus procesos, tus miedos, lo que tú llamabas errores se convierten en algo que agradeces, el dolor desaparece y sólo quedas tú ante tus emociones y tus pensamientos, decidiendo si quieres atravesar la malla que hay frente a ti.

Sí, quiero...

No más luchas absurdas, ahora el paso es firme, aunque no sepa qué es lo que va a ocurrir, aunque sí lo sepa, aunque lo que más deseo no esté ahora junto a mí, aunque el mundo no comparta lo que soy, aunque algunos puedan verme como alguien extraño o inaccesible, aunque me juzguen, aunque me aparten, eso en realidad sólo es el reflejo de la vivencia de cada uno, no la mía.

Amor...

Me sumerjo en el amor para limpiar los residuos de lo que la vida me ha mostrado, para curar las magulladuras de mis decepeciones antiguas, para crecer con la luz del inmenso sol que se esconde dentro de mí, para brillar y alumbrar mi camino, comprendiendo que lo que ocurra es parte de lo que tengo que vivir...

Y el miedo cobra un sentido diferente, ya no puede dominar mis decisiones, mis pasos, mi destino...

Me abro a SER... porque soy amor...

Arael Líntley


domingo, 9 de noviembre de 2014

DESPERTANDO

Despertando al amor...

Así la música de mi ser se despliega entre notas de pétalos, melodías de perlas, mar de la lluvia de alegría que se me entremezcla, caricias de universos que se abren paso entre mis manos...

Y desde mi pecho se disparan los rayos de la luz durmiente que ahora despierta y se eleva hacia los horizontes más lejanos.
Resplandor de abrazos, de sueños, de versos, de estrellas que brillan en mis ojos para alcanzar el cielo, más allá de lo que se ve como ese azul hermoso que nos observa, más allá de lo que somos en este lugar tan escaso de ternuras, de la dulzura que ahora siento en mi alma...

Despertando al amor...

Más despierta todavía, más asombrada por la naturaleza de esta experiencia, más serena, más tranquila, más desprendida de aquel peso que arrastraba, más sonrisa, menos gota de lágrima vencida, derrotada, más valiente y menos herida...

Y desde mi boca se elevan las palabras pronunciadas como esencias de flor que se me escapan, que desean viajar por el tiempo, por el viento, por el espacio para ser escuchadas, comprendidas, amadas, para que otros las sientan en su despertar y sepan que en el silencio se halla el amor que tanto reclaman, que en su renacimiento se eleva la marca de sus pasos más perfectos, los que anidan en su ser, en su alma completa, colmada de la sabiduría de toda su trayectoria humana...

Despertando al amor...





Floreciendo como rosas, tulipanes, margaritas, emanando la fragancia del jazmín para besar los corazones que se están desperezando, y así regalarles la sonrisa de un mañana mejor...
Y desde mi voz, canto el himno del amor que siento, para quien desee escucharlo, para que todos canten conmigo, para que por fin estalle en mil partículas de luz y me esparza para amarlo todo...

No sé cuánto de mí hay en mí, ni sé lo que hay de ti en ti, pero lo que hay es sólo una porción tan ínfima, pequeña y sublime, mas sólo somos eso, una pequeña gran mota de una tenue y fuerte luz que sabe iluminarnos justamente ahí, en el corazón, nuestro despertador, nuestro reloj, nuestra coherencia,nuestra honestidad con nosotros mismos, nuestra realidad más eterna, nuestro único paraíso...

Despertando al amor...
Abro los ojos y veo, por fin, veo...

Arael Líntley

jueves, 30 de octubre de 2014

EN EL ABISMO




Se desmayó la rosa blanca sobre mi pecho cuando mi corazón se marchitó. Desenrredó mi miedo por todo mi cuerpo, me derrumbé, y me sostuvo el delirio abrazado al desasosiego en un intento de que no muriera la flor de amor que se mantenía latente en mi alma...

Todo ocurrió mientras mi luna se iba derramando sobre sí misma, alcanzando lentamente su plenitud, en una espera triste, no comprendida, mientras creía que su presencia era suficiente para seguir guiándome durante mi travesía por el oscuro bosque de árboles de poesía.

El tiempo es sólo tiempo, pero la mente es mala consejera cuando se aferra a las horas que se escapan, o cuando las mira y las desea lejos de su presente, instantes y momentos de luchas de ego, de guerras, de miedos.
Paso a paso, se forja el futuro, se descorcha la botella del vino que se mezcla con tu esencia, y la bebes sorbo a sorbo, como si ya no hubiera más, como si se acabara, cuando en realidad, nada comienza, nada termina, sólo vemos luces que se transforman, cambiando de color, ante nuestras pupilas.
Lo que antes era amor ahora puede ser amor, aunque su tono primero fuera verde y luego púrpura, o azul celeste. 
 
Algunos de nosotros no aprendimos a adaptarnos, y muchos no sabemos comprender que no estamos separados, y nos dividimos cuando la creencia falsa nos domina y nos somete al dolor, a la desconexión de nuestra parte más divina.

Se despegó la rosa blanca que en mi pecho se colgaba cuando mis párpados compungidos lloraron la pérdida de mi alma, que se iba, que se me escapaba ante la inmundicia de lo que no aceptaba.
Y pidió consuelo, clemencia, y supo que a veces sí podía ser rescatada, para después alzar su vuelo hacia la vehemencia por la vida, hacia la verdad sagrada.

Creí estar en un abismo, a punto de caer en el fin de mi mundo, para morir, para no ser, para olvidar que he nacido.

Y una luz azul se me posó en una lágrima, vertiendo su esencia, su música, su voz, su calidez etérea, devolviéndome la vida en un suspiro de belleza incandescente...
Abrí mis ojos y pude ver por fin la verdad que ante mí se esclarecía torpemente.

Murió la tristeza en su último aliento sostenido en mi pecho, se esfumó grácil, para liberarme de lo que me mentía, para mostrarme lo que realmente me conecta con el amor más puro y sincero, el amor a la vida.


Tal vez, cuando se pierde la luz y se siente la oscuridad acomodándose en tu presencia, te pierdes, te mueres de alguna manera, pero cuando tu estrella comienza a brillar de nuevo, cuando la sientes, cuando crece desde tu alma hacia afuera, te das cuenta de que nada tiene importancia, salvo lo que eres, salvo tu vida, salvo el amor que dentro de ti se manifiesta y vibra.

Se desmayó la rosa blanca y resucitó el ángel que en mi corazón habita.
Y una luz azul se me instaló en cada parte de mí misma, regalándome su chispa, su amor, su exquisita bendición, regresándome a la vida con un beso de amor que me bebí de su fuente de luz, nacida de un cielo de soles, estrellas y brisas.

Cuando mueres y renaces, ya nada es como lo era antes, sólo queda el resumen de lo que fuiste y te enseñó a ser como ahora eres, y te levantas más fuerte, más sabio, dispuesto a continuar adelante.
Aceptación, que no es resignarse, sino entender que no existe el control sobre tu presente, debes nadar en el río a través de su corriente, fluyendo como gota que salpica, que entre remolinos se pierde, danzando en su música inteligente, para saber sacar partido a las soluciones que se te muestran cuando de ti mismo eres consciente.

Bajo la serenidad de mi alma, la que sonríe tras la tormenta y me asiste, entiendo que si caigo puedo levantarme, y que siempre hay manos amigas que me atienden. 
 
Miraré hacia dentro para saberme, para no volver a extraviarme, para crecer y saber que puedo ser vulnerable, y que eso no es un defecto, sino una parte de mi humanidad inquebrantable, y trascender el miedo a serlo te conduce a la fortaleza que en tu ser se esconde.


Arael Líntley.

sábado, 25 de octubre de 2014

RELACIONES



Había cierta melancolía en ella. Sus ojos llorosos delataban cierta decepción, una desilusión inherente a lo que iba descubriendo de la vida a través de lo que iba comprendiendo en los reflejos que veía en quienes se cruzaban en su camino. Amigos, vecinos, compañeros, no importaba, todos eran maestros a través de los cuáles se entendía más a sí misma. Y así, poco a poco, iba desglosándose y reuniéndose, despegándose y uniéndose, adivinando el acertijo que siempre la había estado persiguiendo.

- ¿Qué es el amor en realidad?- se preguntaba.- ¿Por qué ahora no consigo verlo como lo veía antes?

Su pregunta resonaba en lo más profundo de su alma, deseando hallar una respuesta que no fuera fría, mental, alejada de su naturaleza romántica y entregada al pequeño teatro que configuraría el contexto ideal para manifestar su amor a quien ella amara.

Rosas, jazmines, pétalos de ilusión forjados con la fantasía de un mundo pueril, más parecido a una película de amor, que a la realidad creada por los hombres y mujeres de un mundo donde más que encuentros existen desencuentros construidos con el temor a la soledad, con la carencia negligente que se cierne sobre cada uno de nosotros, recordándonos cuánto amor necesitamos, cuánto carecemos de él y qué poco sabemos lo que es amar. Ella soñaba con besos dulces en mañanas frescas, abrazos cálidos en las noches estrelladas, miradas desnudas que se entregaran sin duda alguna, momentos con sus escenarios idílicos, con sus frases profundas, nacidas verdaderamente del corazón, expresando un gran amor, un increíble amor indeleble, inefable, capaz de mover cualquier obstáculo y alcanzar la plenitud con la fortaleza de un huracán.
Fragancia de versos insólitos que se pierden en el viento mientras el violín suena con su canción más triste en la espera de que un milagro se produzca y ella encuentre ahí, a la vuelta de la esquina, aquel ser que encendiera su alma convirtiéndola en lo que siempre fue, ayudándola a sonreírle a la vida, sin más dolor, sin más llanto, sin aguardar más vestida con el atuendo del olvido.
Pero la vida se escapaba, y en la estación el tren parecía haberla abandonado allí, engañada como tantos otros, golpeada por su esperanza de estar equivocada al pensar que todo era sólo su imaginación y que su alma, con la cual mantenía largas conversaciones para hallar respuesta a sus preguntas más osadas, no había sido certera en sus palabras.

Pero ella sabía que estaba equivocada en el enfoque, no en el mensaje.

- No se trata de esperar -Le dijo su alma – se trata de ser y de vivir, se trata de caminar para llegar al tramo donde te encuentres con aquello que deseas, si te quedas ahí, atorada, no lograrás ver más allá de tu desilusión, no podrás dar un paso más, y eso te llevará a estar aún más desolada.


- ¿Y qué debo hacer? ¿Acaso no existe el amor romántico? ¿También nos lo hemos inventado?

- No exactamente - contestó sonriendo su alma iluminada – Lo que ocurre es que las almas se aman entre sí, se aman todas, incondicionalmente, sin embargo, dentro de este traje humano, la mente transforma y manifiesta el amor en diversas formas, para que el alma pueda aprender lo que significan esas maneras de amar, para experimentarlas, para sentirlas en la práctica y así evolucionar. El amor del que tú me hablas, es un tipo de amor, tú lo llamas romántico, y es aquel que une a los seres humanos por parejas, lo cual no significa que sea irreal, sólo es una forma en que se puede traducir el amor, una forma muy reducida tal vez, y etiquetada, que además, está colmada de condicionamientos que hacen que esas relaciones se conviertan en carreras de obstáculos en muchas ocasiones.

- ¿Por qué ocurre eso?

- Porque el ser humano quiere constantemente demostraciones de que está siendo amado, de que le están siendo fiel, de que esa persona que está a su lado está dispuesta a comprometerse y darse, porque el ser humano no sabe amar con desapego y con incondicionalidad, siempre impone sus condiciones, e intenta cambiar a la persona que está junto a él, porque no se enamora de lo que es sino de lo que creía que era, y luego se esfuerza en que esa persona se parezca a lo que se había imaginado previamente. Hombres y mujeres viven en un teatro donde todo el mundo interpreta un papel, pero además, todo el mundo cree saber cómo es el resto del mundo. El hombre, o la mujer, está convencido de que conoce a la persona con la que mantiene una relación, pero sólo hace una lectura de algunas caracterísiticas que muestra en actidudes cotidianas, y las sopesa, se da cuenta de que entra dentro de los parámetros del arquetipo que hay en su mente de cómo debe ser una pareja aceptable y así se inicia un proceso de afinidad que acaba por llamarse enamoramiento. Cuando dos personas se enamoran bajo esos preceptos, en realidad sólo se han unido por conveniencias, por carencias emocionales, por tener cosas en común, por ver algún tipo de atractivo físico y mental y por necesidad de cumplir con el programa social que se impone de una forma subyacente, empujándolos a vivir en pareja, formar una familia, tener cierta profesión u otra, buscar el reconocimiento social, y el prestigio, o cierto aspecto, comportamiento, ect. El ser humano vive hacia afuera, preocupado por lo que otros piensan sobre él, intentando mantener un estatus correcto, un sueldo que le permita sentirse dentro del un sistema que se ha creado para mantener un orden y un dominio de la gran multitud, impulsado por la incercia de la búsqueda de la felicidad, el amor y encuentro del alma gemela, la pareja ideal, o sencillamente cumplir sus sueños más anhelados, y con esa promesa confusa se mueven hacia lo que ellos desean, sin darse cuenta de que a veces el mensaje no está claro, porque su mente estructurada y configurada bajo el paradigma de la sociedad que domina su juego oculto en este tablero donde todos juegan, ha traducido lo que el alma sabe de una forma muy adecuada a lo que la mente comprende, sin darse cuenta de que el amor que anhela nada tiene que ver con el sexo, con la edad, con la conveniente complicidad entre un hombre y una mujer, ni con las afinidades psicológicas, físicas, mentales... El amor que tú sientes en tu corazón está en ti, y ese es el que estás anhelando, antes de hallarlo ahí afuera, llénate de él, y luego, cuando brilles como una estrella, permite que la vida te lleve hasta ese ser que sabes que existe, que te percibe y te siente, porque no hay separación, él te presiente, igual que tú a él. No se trata de tu alma gemela, se trata de una parte de ti mucho más grande que ya estaba contigo antes de venir a este mundo y con la que pactaste reunirte cuando ambos recordárais quiénes sois.

- ¿Pero eso suena todavía más a película?

- Sí, porque la mente no entiende, ni acepta que para amar no es necesario tener a esa persona junto a ti, como pareja, porque el amor que os une nada tiene que ver con formar una familia, o con crear un ambiente romántico, ir al cine o cenar con flores y vino. Amar es sólo amar, es dar, y esa persona que sientes tan cerca te ama, su alma te transmite ese amor, al igual que la tuya también lo hace. No importan sus palabras, no importa si no ha despertado dentro de su traje humano, no importa si aún sigue interpretando su papel en este escenario, no importa si no te conoce físicamente, sólo importa que tú comprendas que no estás sola, que todo se dará en el momento adecuado, todo está bien como está.

- Entiendo, pero no podré vivir una historia de amor con esa persona, y eso me entristece.

- Mi querida humana, vive, y juega al juego de la vida, puedes ser lo que quieras, ama, canta, baila, y entrega y manifiesta el amor como tú lo desees. Cuando os veáis de verdad, cuando os sintáis el uno al frente del otro, la intensidad de vuestras energías os llevarán a experimentar el amor de la manera en que ambos decidáis hacerlo y, créeme, será mejor de lo que hubiera sido una simple relación basada en la estructura creada en vuestras mentes, será una relación más allá de lo humano.

Todo estaba claro, el amor parecía ser una energía inconmensurable, como un ifninito sol de luz eterna, que se podía manifestar a través de los seres humanos en diversas formas, aunque sólo eran ínfimas al lado de la verdadera naturaleza de lo que realmente es el amor. El ser humano debía aprender a manifestar el amor de manera incondicional, y para eso, debía ser capaz de ser canal de la energía del amor y comprender lo que es, rompiendo sus estructuras mentales más rígidas y obsoletas, sanando heridas emocionales y trascendiendo la realidad tridimensional en la que se había estado moviendo siempre. El ser humano debería hallar la manera de ser y de hacer lo que en realidad es como alma, y dejar de ser dominado por la mente manipulada por el sistema de creencias y programaciones a las que estaba subyugado.

Y qué sería de los romanticos parajes, besos robados, entregas y abrazos, apasionados encuentros envueltos en risas, placeres carnales, poemas y cuentos, mañanas y noches que detienen el tiempo...
El deseo de vivir un amor apasionado, con fuego, con la fuerza de dos almas que se entrelazan con los cuerpos, dándose sin reservas hasta fundirse en un solo ser que estalla en un éxtasis de amor perpetuo.

Sueños que ella veía en su alma grabados, como predicciones que estaban allí esperando a ser vividas, pero desesperanzada al saber que el amor no es exactamente eso, y que esa visión sólo es una fantasía que en su mente ella creaba como si fuera una inocente niña que aún cree en las hadas.

Pero su alma, atenta a su desaliento le dijo algo, de nuevo.

- No olvides una cosa, pequeña humana, cuando ya sabes cómo funciona el juego, sólo tienes que decidir cómo jugar, si deseas todo eso, sólo lo tienes que crear, que seas alma no significa que no puedas sentir en tu cuerpo, no significa que debas renunciar a lo que es ser un ser humano, significa que todo lo que hagas lo harás siendo consciente de ti misma y de lo que te rodea y experimentas. Así que, créeme, será mucho mejor lo que tiene que llegar, superará con creces lo que imaginas, y dejarás de soñar, porque vivirás todos tus sueños en el presente de tu realidad.

Arael Líntley

martes, 21 de octubre de 2014

TE MIRÉ

Te miré...

Grácil, sigilosa, sin que apenas advirtieras mi presencia en tu alma, la rocé, la toqué, la besé, y ella me sonrió...

Siempre tuve el absurdo desatino de ser invisible ante la vida, ante los acontecimientos que los demás observaban expectantes, tal vez era yo quien no se daba la oportunidad de permitir que ellos me vieran, tal vez porque ni siquiera yo podía verme, ni mirarme, ni saberme, ni apreciarme.

Así que, como de costumbre, hice bien mi trabajo indolente en el que siempre soy sólo una nube pasajera, y fui transparente en mi sentir, en mi ser, y delicada en mi presencia, sutil como una pluma blanca que se desplaza discreta y cautelosa para no ser percibida, para no molestar a nadie, para ser sólo una suave caricia en la piel de los que ama, y me privé de ser amada al no ser alcanzada por tu mirada.



Así llegué hasta ti, así me respiraste como aire que se cuela en tus pulmones, aire hecho de versos, de poemas construidos desde mis anhelos, aire puro, frágil, eterno, aire que se desvanece como un sueño cuando despiertas, aire que se mezcla con tu cuerpo, con tu alma, y te visita como vaporoso compañero que te ama, te ama y te envuelve en su fulgor de estrellas exquisitas y fundidas en moléculas etéricas, confundidas con tu aliento, tragadas y esparcidas para darte luz, para regalarte el destello que encienda fuertemente la llama de tu fuego blanco, elevación de tu esencia atascada en el ensueño de lo ocurrido en los cuentos carentes de un abrazo, en los tiempos donde amar era el deleite de tu cuerpo, de tu mente, de tu alma regocijada en los misterios del amor no descubierto.

Eterna búsqueda no hallada, eterno manto de serpenteantes historias que se escapan con el tiempo, eterna huida, eterna lucha por hallar la victoria en el silencio.

Te miré...

Me enfrasqué en una danza al ritmo tímido de tu alma, al compás de tus latidos, girando y girando alrededor de tus ojos, planetas de sol y luna, luceros de calma y vida, galaxias de mares que cuentan quién eres con el sonido de las olas, que se ocultan tras los halos relucientes de las lluvias estelares que se ciernen sobre tu pecho para anclarse, para dotarte de la capacidad del brillo de la pureza de tu verdadera esencia encerrada en tu castillo, protegida por el dragón de la ira, de la rabia, del dolor y del delirio, bestia que controla los parajes para evitar que alguien te hiera, que alguien invada tus dominios.

Soy el caballero andante que se enzarza en la conquista de la dama que se esconde tras la muralla de piedra, dispuesto a salvarte, a liberarte del encierro que escogiste abrumado por el desacierto en una ruta colmada de traiciones incesantes, mentiras delirantes, marcas de guerra que todavía duelen, y que te apartan de quien eres.

Todo es falso, todo es invento de la mente, nada de esto es más que el teatro de este cuento donde tú te escondes, donde te rescato, donde soy invisible y no te desato, donde no me miras, no me ves y no entiendes mi relato.

Te miré...

Pero vivo en el mundo de los que no se ven, desapercibidos seres que se muestran como partículas de vapor, ante un ser amado que se muestra como gota de mar...si tu mundo y el mío fueran el mismo, tal vez sí nos podríamos amar, pero desde donde yo te miro, tú no me sabrás jamás...

Te miré...

Y cada día te volvería a mirar, sólo para amarte un poquito más...

Mas si deseas hallarme en algún lugar, besa tu esencia y me besarás, ama tu vida y me notarás, busca tu alma y me encontrarás...

Vivo en tu vida, vivo en la mía, soy tu camino y por mí caminas, eres el puente que marca el paso que invisible transito sin que me percibas.

Arael Líntley


jueves, 9 de octubre de 2014

LA MUJER DE LOS HARAPOS


La mujer iba descalza. Su atuendo se desvanecía y confundía entre la multitud, expuesto sobre su piel de belleza austera, sombría hermosura tapizada de dogmas, de capas y capas de injustas y banales torpezas, construidas por los herejes de la vida, ateos de la verdadera causa humana que se halla en las almas puras.

Sus manos, enrojecidas por el arduo trabajo, ocultaban su magia, su amor, su dulzura suave, mostrando en su lugar la rudeza y aspereza del tacto de su dolor compungido entre sus dedos.

Sus ojos dibujaban la ternura en cada mirada, su rostro agotado emergía entre la pobreza de su aspecto, pues su luz irradiaba lo que su interior guardaba como tesoro cubierto de indigencia y de penuria.

Su paseo entre la multitud era lento y pausado, enfrascado en el último suspiro que la acompañaba, dispuesto a ser el aliento más perpetuo de su vida, el único que su cuerpo regalaría a los que la amaban.

  • Señora, señora, ¿quiere usted un penique?, tenga -le dijo un chiquillo bien educado, vestido de una opulencia que desentonaba con la grácil apariencia de la mujer, y apiadado de ella, tal vez porque también se vio magnetizado por ese resplandor que se escapaba entre los poros de la descuidada piel de la señora.

  •  Gracias, muchacho, que Dios te bendiga. -pronuncio su voz perenne y deliciosa bajo una sonrisa colmada del amor más puro que jamás vería aquel chiquillo inocente.

Siguió su paso hasta llegar a un camino de tierra que conducía al mirador del pueblo. Sigilosa y cansada, su pensamiento se iba hacia su vida, larga y triste, pero justa.

Y en el camino fue sembrando semillas que se desprendían de sus manos, semillas que brotaban en la tierra rápidas, convirtiéndose en tulipanes amarillos tras ella.

Al fin llegó al mirador.

Hermoso lugar con vistas al mar. Un acantilado inmenso que se erigía sobre la rocosa costa marina. Frente a ella el horizonte, azul intenso, aroma a sal, brisa fresca y húmeda de finas gotas de océano que ella sentía rozar su rostro, mientras cerraba los ojos para disfrutar de aquella sensación tan increíble.

  •  Ya estoy aquí -dijo con lágrimas en sus mejillas.

Poco a poco fue desnudando su frágil cuerpo de aquella ropa sucia y rota, hasta quedar vestida sólo con su piel, envejecida por la vida.

  •  Soy yo, he regresado, se acabó mi misión, se acabó el teatro, la experiencia. Hoy vuelvo a casa.

Una luz inmensa que provenía del cielo envolvió a la mujer por completo.

  •  Respira, mujer -se escuchó- regala tu último aliento a este mundo y abre tus alas.

La mujer suspiró con un amor infinito, sintiendo cómo ese aire que procedía de sus pulmones se expandía como una fragancia y se mezclaba con el aire que la rodeaba. Ese aliento se iría de viaje, y llegaría a los corazones que necesitaran esperanza.

El traje humano cayó deslizándose lentamente hasta dejar al descubierto su verdadero Ser.

Su cuerpo de luz era como una estrella fulgurante que brillaba límpida y magestuosa.
Y de pronto, de su espalda se alzaron dos gigantescas alas doradas que comenzaron a agitarse removiendo una energía luminosa que cubrió todo aquel lugar con una vibración amorosa pero perceptible.



Y voló...

Saltó hacia el horizonte azulado para perderse entre las luces del universo, para regresar con sus hermanos.

  • ¿Qué has aprendido esta vez? Cuéntanos.

  • He aprendido que las grandes personas humanas, a menudo se ocultan bajo los atuendos o apariencias más humildes. He visto a grandes almas en humanos considerados pequeños por su sociedad, he visto a grandes humanos muy alabados, cuyas almas son pobres como la miseria de mis ropajes, he visto pureza en los corazones, pero inmundicia en muchas mentes desorientadas. El ser humano aún está gateando, aún no ha despertado.


  •  ¿Crees que la conciencia del ser humano y de su planeta necesita nuestra ayuda?

  • Sí, lo creo.

Así, tras un consejo donde varios seres alados y no alados, desde diversos lugares, se reunieron, y consideraron la decisión de que algunas almas de otros mundos encarnaran para orientar y guiar, aun corriendo riesgos, aun sufriendo en los roles asignados, sin memoria, pero con todo el amor impreso en sus corazones...

Eva Bailón