SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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lunes, 19 de diciembre de 2016

PÁJAROS EN LA CABEZA



Este mensaje va dirigido a todos aquellos que alguna vez le han dicho a alguien esa típica frase de «Tienes pájaros en la cabeza», a ellos, que tan cariñosamente han deseado cambiar a los que les rodeaban, moldearlos a su semejanza, para que tuvieran vidas estandarizadas, creyendo fehacientemente que esas vidas eran mejores que las de los poseídos por esas famosas aves en sus mentes, convencidos de estar en lo cierto, de tener la razón y de tener el derecho y la obligación de salvar a los pobres enloquecidos por sus ideas disparatadas y contrarias a lo lógico y lo racional.

A ellos y con todo mi amor, les voy a explicar lo que es tener pájaros en la cabeza. Lo primero que quiero hacer es expresar la maravilla que se siente cuando las alas de las gaviotas comienzan a desplegarse dentro de mí, sí, en mi cabecita alocada, porque sí, yo tengo la libertad en mi mente, tengo la fortuna de ser uno de esos individuos raros que piensan diferente, que son criticados y que suelen ser sometidos a intentos continuos de manipulación emocional, para que ponga los pies en el suelo y deje de soñar.

Soñar, sí, eso es lo que hacemos los que en nuestra vida tiene cabida el vuelo de nuestros pajaritos, esos que cantan nuestra melodía continuamente, mostrándonos que el camino de la mayoría no tiene por qué ser el correcto, que no porque todos hagan lo mismo significa que sea lo mejor, o lo más adecuado, que la vida, mi vida, tu vida, no le pertenece a nadie más que a uno mismo y que nadie tiene que decirte cómo debes vivirla.

La experiencia de esta existencia es única, vivir el presente es el regalo más grande que podemos hacernos, sin embargo, muchos viven haciendo planes continuamente, buscando sin cesar la felicidad en lo material, en las metas u objetivos que se marcan para salir adelante, para sentir ilusión por la vida, tratando de controlarlo todo, de tenerlo todo estructurado, organizado, llegando incluso a olvidarse de experimentar la vida en sí misma, porque no la sienten, y el tiempo pasa para ellos sin ver realmente lo que es verdaderamente importante.

Perder de vista quién eres, qué es lo que te conecta con tu felicidad interior, con ese amor que eres, es como vivir dormido, y así vive la mayoría, totalmente lícito, claro está, pero a mí me despertaron los pájaros.

Los que tienen pájaros en la cabeza, sueñan y tratan de manifestar esos sueños en el plano físico, buscan la verdad en su interior, algunos con más habilidad y rapidez que otros, pero todos poseen almas inquietas, mentes sensibles, corazones llenos de pasión y de deseo de alcanzarse a sí mismos, y cuando se dan cuenta de que ya se tenían, que su esencia estaba ahí, saltan a su éxito personal, sea éste el que sea, siempre en coherencia consigo mismos, sin convencionalismos, sin intereses ocultos, sin tratar de agradar a otros, sino siendo ellos mismos, sin miedo a la opinión o la valoración de los demás.

Y es que cuando te dejas llevar por tu canción interior y vuelas con esas gaviotas que te guían hacia tu libertad, la sensación es tan increíble, tan hermosa, que la vida te parece algo muy distinto de lo que creías antes de lanzarte a decir «no» a los que trataban de convencerte de que tu sueño era una tontería.

Sí, se puede ser libre, pero sólo si escuchas tu voz, la voz de tu ser, se puede ser feliz, si te aventuras a conocerte, puedes vivir el presente en cada momento, sin metas a largo plazo, sin búsquedas, disfrutando de aquello que te nutre, haciendo lo que más te llena y ganándote la vida con ello, ¿cómo? Entregándote al amor y dejando a un lado el miedo, o lo que es lo mismo, aceptando cada experiencia como una oportunidad de crecimiento, como una manera de ir trascendiendo tus miedos, como una forma de reencontrarte contigo mismo a través de la comprensión del espejo que nos muestra la vida misma, y amando lo que tú eres, descubriendo para qué has venido a este mundo y qué capacidades especiales tienes para entregar a través de ellas tu amor, tu alegría a la vida misma y a todo lo que ella es y comporta, y abrazando todos esos miedos para elevarte por encima de ellos y dejar que tus gaviotas vuelen contigo dentro de tu universo interior, ése que vale mucho más que cualquier vida estancada en las conveniencias, en las apariencias, vidas que, desde mi punto de vista, se viven a medio gas, porque yo ya no puedo vivir así, para mí es encerrarme en una cárcel, aunque para esas personas sea su felicidad, para mí es una mentira autoimpuesta para no sufrir y conformarse en la tranquilidad de la zona de confort, con lo implantado por el sistema.


Por otro lado, y en segundo lugar, quisiera decir que respeto profundamente las decisiones de otras personas que han querido tener una carrera de cierto prestigio, un trabajo estable, con un buen sueldo, vida acomodada, una pareja, hijos, un piso bonito o una casa con piscina y con jardín, un amante, un coche, una vida social perfecta, un reconocimiento por parte de otros que yo veo totalmente artificial..., todo eso está bien, para algunos, pero no para todos, otros quieren algo más, necesitan expresarse como lo haría el viento, con libertad, escribir, danzar, cantar, en definitiva, crear, crear un mundo mejor desde su mejor versión, haciendo lo que su ser interno les pide, sin permitirse esclavizar por un sistema podrido que nos lleva a morir en vida.



No es que no esté bien tener esas ambiciones, sino que no es a través de lo que el ego nos impulsa a hacer como encontraremos la felicidad y el verdadero amor, sí, ése que a muchos les parece cursi y que asocian sólo con lo romántico, no hablo de medias naranjas, ni de amor perfecto, hablo del amor real, el que no nace del miedo a estar solo, del miedo a no poder tener una familia, del miedo a no ser amado o no poder amar, hablo del amor propio también, del amor incondicional, y del amor que desde ese punto puedes ofrecer a los demás. Cuando lo hallas en ti, te das cuenta de que la felicidad no estaba en todo aquello que habías luchado tanto por conseguir, sino que era bastante más sencillo, no tenías ni que esforzarte para saber y sentir que en ti había algo que te hacía único y que podía servirte para expresarte desde tu alma en tu profesión, y desde ahí, formarte con la técnica o con alguna metodología que te facilitara desarrollar tu habilidad innata.


Tenemos pájaros en la cabeza y nos sentimos orgullosos de ello, porque eso es lo que nos hace libres, eso es lo que nos ha llevado hacia otro camino diferente, eso es lo que nos ha conducido a vernos a nosotros mismos, a decidir por nosotros mismos y no por la imposición social.

Así que lo mejor será que, si alguna vez te han dicho que tienes pájaros en la regalado tan maravillosa frase, te alegres un poquito, porque eso quiere decir que te das cuenta de que esta sociedad está enferma y que tu mente no encaja con ella, desea transformarse, crear algo nuevo, más elevado y más acorde con tu verdadera esencia.

Concluyo recordando algo primordial y muy filosófico, y es que mi opinión sobre las vidas de esas personas que se muestran en posesión de la verdad cuando dicen que tenemos pájaros en la cabeza y que permanecen en la zona de confort, está sujeta a mi percepción de la realidad, así como tu opinión, o su opinión sobre mi persona o mi forma de vivir, también está sujeta a su percepción de la realidad, así que, nada de lo que otros digan sobre los demás debería influirnos, pues en realidad hablamos de nosotros mismos cuando criticamos a otros o los juzgamos.

Vivamos, simplemente vivamos, desde nuestra felicidad interior, con el amor y el respeto hacia el otro que nosotros debemos haber recordado sentir hacia nosotros mismos primero, y bebiendo del presente, que es, en definitiva, lo único que existe ahora mismo.

Cuando nos sepamos ver a nosotros mismos sin velos, podremos ver al otro tal y como es verdaderamente, así que cualquier opinión o juicio que tengamos siempre estará sujeta a nuestra visión de la vida, nuestra percepción de la misma y nuestra capacidad de amar y respetar lo que nos rodea, así como a nosotros mismos.

Aprendamos a amar de verdad y respetemos cada proceso consciencial.

Arael Elama.


jueves, 17 de noviembre de 2016

MORIR DUELE


He extraído de un cajón abandonado todos los recuerdos que tenía almacenados, como tratando de no perderlos, o de que no me hicieran más daño. Durante mucho tiempo he creído que lo que vivimos nos ayuda a crecer, a aprender, pero siempre olvido que las cicatrices siempre duelen, duelen porque no las dejamos de recordar, aunque no nos demos cuenta de ello.
La vida de una persona llena de incógnitas suele ser bastante incompatible con la normalidad que se anhela en esta sociedad, porque no se ajusta al conformismo que ello supone, así que la mente juega a desobedecerlo todo, y la rebeldía se manifiesta tarde o temprano, aunque intentes permanecer inmóvil ante lo que ves, o quieras seguir a la mayoría.

Nunca pensé que yo misma creara esa separación de la que me quejo siempre, pero era así, mis miedos, mis deseos, mis inquietudes, me hacían sentir diferente, y eso me distanciaba de los otros, provocando que un gran abismo me alejara incluso de personas a las que amaba.
Sin embargo, era necesario que me entregara a la provocadora tentación de reconocerme, de buscarme, de conseguir atravesar mis más profundos temores para así lograr desatarme de mis prejuicios, de mis absurdos pensamientos coartados y manipulados por todo el espectáculo de este mundo que apenas sentía y siento real, un mundo al que debía de amar y dejar de despreciar.

Y los recuerdos, una vez más, han abierto viejas heridas que yo misma me causé una y otra vez al no saber quién era e intentar parecerme a lo que se requería de mí.
Las apariencias son sólo eso, apariencias, y yo no puedo ser sólo eso. El aspecto físico es sólo la manifestación de una forma que hemos escogido para poder vivir esta experiencia humana, y no hay que descuidarla, claro está, sin embargo, tanto nuestra imagen como la realidad que observamos, es sólo la superficie de lo que somos, de lo que todo esto es, y si no sabemos quiénes somos en nuestro interior, experimentamos en lo que es sólo una especie de holograma, una proyección de lo que pensamos, de lo que nuestra mente cree que es real.
De pequeña me daba miedo la ciudad, aunque vivía en un pequeño barrio de Barcelona, donde no había tanto ruido, ni tanta gente, sin embargo, lo que me aterraba no era el tráfico, ni los edificios, ni la multitud, sino los pensamientos de los demás. Temía no ser agradable para ellos, temía ser rechazada, temía que pensaran que era diferente, temía que me criticaran, que me repudiaran, que me lastimaran con sus palabras, con sus actos.
Recuerdo que estuve muy triste durante un tiempo, y en esa época, una buena amiga me estuvo demostrando que tenía razón en asustarme por los pensamientos de los otros, puesto que ella misma se encargaba de recriminarme esa tristeza, condenándome con su poca comprensión, tal vez sólo no entendía a mi alma, no entendía lo que me ocurría porque tampoco era capaz de exteriorizar mis sentimientos con la agudeza necesaria.

En fin, es la historia de mi vida, la infelicidad provocada por la falta de empatía conmigo misma, la falta de amor y valoración de mis propios logros, otorgando más importancia a la valoración que las otras personas hicieran sobre mí y mis actos. Así que siempre estuve escuchando calificativos poco favorables hacia mí, recordándome lo desordenada que era, o la poca constancia que tenía en hacer aquello que no me apetecía hacer porque no me gustaba, o reprochándome no querer ceder a lo que iba totalmente en contra de lo que yo deseaba, o el simple hecho de querer permanecer en silencio, reservando mis pensamientos para mis pequeños cuadernos de escritura.
En realidad no eran más que aquellas sombras que yo no sabía ver, aquellas que yo misma me recriminaba, aquellos adjetivos dolientes que yo misma usaba como dagas para herirme, y que me enseñaron a querer superar mis límites, que por otra parte me había colocado yo misma. Absurdo comportamiento ése de ponerse barreras a uno mismo y juzgarse, sentenciarse y castigarse una y otra vez, para después enfadarse con los que nos agreden con las mismas artimañas.

Y ésa es la conducta del ego, una estrategia controladora, cargada de creencias no ciertas, subyugantes, que nos encierran en un círculo vicioso del cual nos es muy difícil escapar.

Pero el impulso del alma es fuerte, lo es para los que siempre quisieron ver más lejos de lo que podían ver, lo es para los que buscaron sin ceder a las presiones de las limitaciones colectivas, lo es para los que se preguntaron hasta hallar las respuestas que necesitaban, y que incluso continuaron cuestionándose aunque no llegaran esas respuestas, y ese impulso nos mueve con el ímpetu del viento, y nos conduce hacia lo que queremos, pero no a lo que el ego demanda, no lo que se ajusta a la estructura de su mundo entrelazado al de los hilos de las mentes que observan la realidad a través de los filtros del miedo y la obediencia, sino a lo que de verdad anhela el Alma, que va mucho más allá de lo que hubiéramos imaginado.

No existe nada mental que se ajuste a lo que somos como seres, pues nuestra existencia es infinita, y la de nuestro cuerpo, nuestra mente, es efímera.
Nuestro mundo interior, no el mundo que crean nuestros pensamientos, sino el que ya existía antes de nacer como hombre, o como mujer, está hecho de pura energía de amor incondicional, y es cuando entramos en ese mundo cuando podemos vernos, cuando dejamos de sufrir, cuando nos damos cuenta de que el dolor lo hemos creado nosotros mismos, tal vez porque lo hemos necesitado para comprender, para crecer, para aprender a mirarnos con los ojos del corazón.

Y entonces te das cuenta de que estamos todos buscando amor, porque hay una parte de nosotros que sabe perfectamente lo que somos y lo que no somos, lo que es el amor y lo que no lo es.

Algunos dicen que el ego tiene que morir para poder ser lo que somos, que la mente debe ponerse al servicio del Ser, esa parte divina que hay en nosotros vibrando alto, yo sólo sé que morir duele.

Morir duele, sí, duele cada pensamiento descifrado y desechado, transformado, siempre que haya sido un pensamiento importante, enlazado a una creencia firme que estuvo mucho tiempo con nosotros. Duele la metamorfosis, duele horrores, incluso parece que vayas a morir físicamente cuando el llanto se apodera de ti rasgando todo lo que debes soltar y a lo que te aferras por miedo a estar perdiendo la cabeza. Duele dejar ir lo que creías que era real y dejar llegar lo que en realidad sí lo es, no porque no te agrade lo nuevo, sino porque aprendiste a amar incluso aquello que te hacía daño, haciéndote dependiente de ello. Duele darse cuenta de que amabas a alguien que no te amaba, porque creías que era alguien que no era, así que duele también descubrir que te habías engañado y habías creído en algo que tu mente, en un intento más de controlarte, había inventado para complacerte, para mantenerte en un punto inamovible y no permitirte avanzar más, evitando así que más creencias se desvanecieran, desaparecieran, para dar paso a nuevas ideas creadoras, que no limitaran el avance hacia nuestra verdad interior.



Duele y nos aferramos con miedo, con desesperación, huyendo hasta de lo que sabemos, tratando de convencer al corazón de que esa es la verdad. Y es que la mente juega, juega a que es más sabia que el alma, incluso juega a que es la propia alma, fingiendo reconocimientos, habilidades, conexiones, crecimientos falsos que sólo son ridículos intentos de convencernos de que ya no necesitamos más transformación, ya estamos perfectos, no tenemos que trabajar más en nosotros, nuestros pensamientos son correctos, somos maestros...

Pero el alma sabe que no hay nada correcto o incorrecto, decidir eso sólo le corresponde al juicio mental que se esconde para que creamos que estamos hablando y actuando desde nuestra sabiduría del ser. El Ser nunca juzga, nunca etiqueta, nunca separa.

Así que morir así duele, desgarra, te destroza mientras sientes cómo afloran todos tus temores, todas esas mentiras que parecían verdades, toda la culpa que tanto pesaba, todo el rencor, toda la rabia por los supuestos errores cometidos, toda la sensación de abandono, de rechazo, de decepción, de soledad, esa soledad tan profunda y dolorosa que te induce a creer que en este mundo no merece la pena vivir sin amor...
¿Sin amor?, todos buscando amor, todos sintiéndolo en sus corazones, todos sedientos de un poco, mendigándolo, persiguiéndolo, añorándolo, ¿de veras no hay amor? Duele creer que no lo hay, duele tanto que si no tienes a la persona amada junto a ti pareciera que el mundo se ha terminado. 

No se termina el mundo, pero te sientes morir, aunque si te haces consciente de ti mismo y de la pericia de la mente, lo que muere es toda esa parte de ti que se está reestructurando, muere en el sentido amplio de la palabra, muere porque en realidad sólo se está transmutando, para que se ajuste a tu única y sagrada Verdad.

Es posible que muramos cada día un poco, pero también renacemos cada día, y es posible que nuestras resistencias a dejar ir lo que no nos pertenece, lo que no somos nosotros, lo que no se ajusta a nuestra verdad, nos lastime tanto que luchemos por no sentir ese dolor y por mantener algo que es insostenible, pero el alma es sabia y las lecciones que nos enseña no son en vano.

Nada es casual, y  nada es lo que parece...


La muerte no existe, no como cree el ego, o la mente, todo es energía infinita y no cesa nunca de moverse y transformarse, todo está en movimiento, dentro de la quietud y el sosiego de la perpetuidad.

Arael Elama


Arael Elama

sábado, 30 de enero de 2016

UNA MIRADA AL ALMA - SOLTANDO EL APEGO


Tanto dolor no podía ser real, sentir esa pena tan inmensa en su alma, era un sufrimiento que no parecía de este mundo.
No era la primera vez que había experimentado una ruptura y sin embargo, en esta ocasión en su corazón sentía que algo se rompía y que nunca volvería a ser como antes.

Recordaba la primera vez que vio a aquel hombre que la sorprendió mientras se dirigía a su trabajo. No le atraía nada, no le gustaba nada, pero le pareció muy divertida su manera de intentar seducirla. Ella estaba enamorada de su pareja y estaba totalmente segura de que acabaría casándose con él algún día, sin embargo, aquel hombre, había llamado su atención y no sabía por qué.

Se olvidó de aquel encuentro y continuó con su vida, aunque de vez en cuando se acordaba de sus palabras, de su sonrisa, de su ímpetu.

Pero el destino quiso que volvieran a encontrarse, y esta vez no pudo negarle un café en aquel bar donde solía ir a desayunar en su tiempo libre.
No era el prototipo de hombre que a ella le atraía, ni por su aspecto físico, no porque no fuera atractivo, sino porque era lo opuesto en sus gustos como mujer, ni en lo que él representaba como hombre. Sus mundos eran muy distintos, él se movía entre personas que ella jamás hubiera conocido y ella vivía una vida tranquila fuera del ámbito que él hubiera alcanzado nunca.

Durante aquel breve momento el tiempo se detuvo y todo lo que compartieron fue como si toda una vida completa pasara durante aquellos minutos. Las sensaciones de bienestar que ella sentía eran intensas, fuera de lo normal, era como estar en casa, como ser ella misma sin miedo, sin prejuicios, sin limitaciones.

Y al mirarle a los ojos comprendió que no podía ver a un hombre frente a ella, que estaba sintiendo algo más que eso, que no importaban ni su cuerpo, ni su profesión, ni lo que hubiera aprendido él en esta vida, ni siquiera sus experiencias vividas, porque ella no estaba observando eso, ella estaba viendo quien era él en realidad, su verdadera esencia a través de sus ojos.

Jamás había sentido algo así, era como estar frente a un universo que se abría ante ella y le mostraba la más anhelada felicidad, su verdadero hogar, todo dentro de aquel hombre que la miraba con la clara pretensión de seducirla.

Ella sabía que la amplia experiencia de él en el arte de la conquista podía significar caer desenfrenadamente en una endulzada trampa que después podía convertirse en un desengaño amargo, pero aquellos ojos no hablaban de nada de eso, transmitían amor, un amor que iba más allá de todo, y él quedaba totalmente desnudo, vulnerable, indefenso ante lo que ella estaba contemplando. Sus palabras revelaban estrategia, seguridad, deseo, atracción física, simpatía, pero sus ojos desprendían belleza, dulzura, evidenciando quién era en realidad aquella persona, más allá de su cautivadora presencia y de todo aquello que desplegaba con su afable elocuencia para fascinarla y enamorarla.
Y esos ojos de alma profunda inundaron todo su ser, sintiendo que el amor no era lo que ella creía, no era lo que le habían enseñado, no era nada comparado con lo que estaba viendo dentro de él y dentro de ella misma.

No tuvo lugar en aquel momento la idea de que estaba comprometida, ni el amor que sentía hacia su pareja, todo quedaba anulado ante él, ante su mirada, ante lo que ella estaba experimentando en todo su cuerpo.

A pesar de todo aquello y después de aquel encuentro, nunca creyó que volvería a verle.

Pero el universo parecía insistir en que ambos etuvieran juntos y las casualidades la volvieron a llevar cerca de él, hasta hacerla caer en sus brazos.

Y ahora, tras su decisión de marcharse a Irlanda, su dolor punzante le recordaba su meditada conclusión ante la actitud de él, después de plantearse si él había deseado realmente estar con ella alguna vez, sintiendo con avidez una gran desolación al pensar que tal vez no la amaba, que la había utilizado, que sólo era otra mujer más con la que había estado divirtiéndose.

Lo había intentado todo, le había explicado cuánto lo amaba, le había manifestado y demostrado su fortaleza y su coraje, su gran capacidad de lucha, su deseo incensante de permanecer junto a él sin importarle ningún tipo de problema que pudiera presentárseles, porque sólo era necesario el amor para desear estar juntos, pero él se mostraba distante, esquivo, y no le ofrecía una clara explicación sobre por qué se alejaba de ella, por qué estaba permitiendo que ella se marchara, por qué no había reaccionado y había ido a pedirle que no se fuera, que la amaba y que estaba dispuesto a todo por su amor.

Aquellas noches de pasión, aquellos encuentros furtivos, aquellas palabras que parecían nacidas en un paraíso creado sólo para ellos, aquellas caricias que enloquecían su alma, su piel, su sed delirante por sentirle y abrazarle, aquellas entregas en las que sentía que atravesaba lo físico y lograba hacer el amor con todo su ser, unida a él más allá de sus cuerpos entrelazados y alcanzando su universo completo, envueltos en algo que no comprendía, algo que parecia extraído de la misma divinidad sagrada, algo que la arrastraba a desear una fusión completa con él y no separarse jamás, aquellas miradas en las que el tiempo se desvanecía y sólo quedaban ellos dos, sin complejos, sin reservas, sin que nada de sus vidas importara, todo aquello había sido sólo una vaga y estúpida interpretación fantasiosa de su mente, y no lo que su corazón le transmitía, no aquel amor que era más grande que ella misma, no aquella luz que ella veía cuando le miraba, no aquellos besos que él le regalaba desde lo más profundo de su océano y que en un sólo segundo le contaban todo lo que él era sin temor, permitiendo que ella entrara en sus secretos, en su mundo oculto, en todo lo que él era en sí mismo.

¿Tan equivocada había estado? En realidad su alma le decía que él sí la amaba, pero debía dejarlo ir, debía dejarle libre, por amor, porque le amaba tanto como para comprender que si él necesitaba estar solo y vivir otras experiencias ella sólo podría desear que fuera feliz y continuar con su vida en Irlanda.

La renuncia era la muestra de amor más grande que estaba manifestándole, aunque, tristemente, estaba convencida de que él ni siquiera se habría dado cuenta de ello, de que no había sabido verla de verdad, de que nunca se dio cuenta de lo que tenía delante, de que no supo reconocer a su alma gemela.

Tal vez en esta vida no podría estar junto a él, pero había aprendido a amar incondicionalmente, había aprendido lo que era el verdadero amor, el verdadero placer de amar con los cuerpos y con las almas, y ese regalo divino por el que estaba agradecida no lo olvidaría jamás.

Y es que comprender que su alma gemela no estaba preparada para afrontar un amor tan inmenso, un amor que no sabía gestionar desde su mente racional por su intensidad, fue un largo proceso de aceptación que la llevó a decidir continuar con su vida, intentando rehacerla sola, con la enorme gratitud en su corazón por haber podido conocerle y haberle sentido tan íntimamente, aunque fuera sólo por un corto período de tiempo.

Jamás le olvidaría, eso lo sabía, pero se llevaría su recuerdo como algo imoborrable e iniciaría un nuevo ciclo de vida deseando no dejar de creer nunca en lo que su corazón le decía, que él era el único y gran amor de su vida, su alma gemela, y que nada de lo vivido había sido una imaginación, aunque nunca más pudiera volver a sentirle.

Tal vez el ser humano no estuviera hecho para vivir un amor tan grande y prefiriese la rutina, la comodidad, lo sencillo.

¿Y qué hay de sencillo en tener una relación en la que siempre estás discutiendo? ¿Cómo puede el amor verdadero manifestarse en una relación de idas y venidas donde todo se resuelve en la cama? ¿Cómo podemos preferir el sufrimiento o la comodidad de una relación tormentosa y pasional o de una relación muerta, antes de la profundidad de un deseo que nace del corazón y no de la energía sexual, o la calma y la felicidad interior que se siente ante tu verdadera alma gemela?

Ella no tenía respuestas, no tras conocer el amor, lo que realmente es el amor, porque ahora sabía que ya nada sería como antes, ya no habría ningún hombre en su vida que la hiciera sentir dependiente, o inferior, ningún hombre con el que todo fuera muy bien en la intimidad pero muy mal en otros aspectos de la relación, ningún hombre que la halagara pero que no la respetara, ya no sería más una mendiga de amor, pidiendo ser amada a su pareja, porque el amor se siente venir del otro, se siente fluir entre ambos, sin mediar palabra y se manifiesta por sí solo como una luz que atraviesa todos los obstáculos.



Ahora sabía también que el amor no es atravesar barreras para lograr estar al lado del ser amado, sino que es permitir que emerja, que sea, que se entregue y entregarte a él sin medida, sin miedo, porque las únicas barreras que existen ante el verdadero amor son las que nosotros mismos nos imponemos.

Ella ya había aprendido que a veces los espejismos que se nos presentan en el camino como si fueran de veras ese amor anhelado, no son más que situaciones para aprender y crecer, pero también sabía de su capacidad de amar, porque había quedado al descubierto al conocer a su alma gemela, y que podía llegar a amar sinceramente, sin limitaciones, sin condiciones, a otras personas, aunque no fuera lo mismo que sentir la conexión con lo más sagrado de su alma.

En Irlanda todo iría bien, conocería a otra persona, se enamoraría, y volvería a experimentar el amor humano, lejos del amor de su ser hacia su complemento divino, pero desde otra sabiduría, desde la consciencia.

Amar es algo que hace el alma, enamorarse es lo que hace la mente, pero ser consciente del punto de partida de su amor la ayudaría a experimentarse a sí misma en cada relación desde otra perspectiva más auténtica.

Su verdad era esa, su alma gemela había rechazado la conexión, la oportunidad de una unión más allá de lo mental, más allá de lo carnal, y tendría que vivir con ello, asimilarlo y proseguir su camino, y, tal vez, tras unos años, si la providencia lo quisiera, o su ser así lo hubiera pactado, volverlo a reencontrar en otras circunstancias más favorables para reiniciar su relación, pues su amor estaría allí, entre ellos, como un lazo inquebrantable, para siempre...

Si dios quiere...”

El avión estaba a punto de despegar y ella seguía escribiendo en su mente todo lo que le hubiera gustado decirle.

Te amo, pero te comprendo, te amo pero dejo que te alejes de mí, porque te siento y sé lo que estás viviendo, porque estoy en ti y noto tu dolor, tu confusión y tus tormentos, y hoy, hoy me marcho, porque sé que no hay nada que hacer, no si no aceptas lo que sientes por mí, no si no te sabes escuchar, no si tu alma habla y tu mente la manda callar. Te amo pero no es suficiente si tú no adquieres el compromiso necesario contigo mismo, si no te permites amar de verdad, si no te separas de tus ideales, de tus pensamientos, de tus miedos ocultos que no sabes admitirte. Te amo pero no te necesito, por eso suelto, me desengancho de esta ansiedad que no me permite respirar cuando me doy cuenta de que te he encontrado y no has podido soportarlo, te has distraído de lo que significa nuestro amor, y te has encerrado en tu mente, aprisionando a tu corazón. Te amo pero debo cuidar de mí misma y por eso me voy. Te amo pero todo lo que te he dicho en esta carta es justamente lo que también debo aprender yo misma. Si tú no estás preparado para amarme libremente, tal vez sea porque yo tampoco lo estoy, tal vez este amor nos queda grande todavía y nos ha tocado continuar creciendo...”

Arael Elämä Araham.

viernes, 22 de enero de 2016

DIÁLOGOS - HUYENDO

HUYENDO

Él se acercó a ella y tomó su mano delicadamente. Sus ojos acariciaban con su mirada a su amada al contemplar cómo caían sus lágrimas, mirándola con tanta ternura que parecía que se ésta se podía respirar cada vez con más intensidad.
Él sabía por qué lloraba ella, lo comprendía, pero le dolía su dolor, deseaba mitigarlo, beberse sus miedos, su incomprensión, su desasosiego, pero también entendía que no era adecuado defenderla de sí misma, sino ayudarla a encontrarse, a lidiar y ganar sus propias batallas, enseñarla a usar su propia maestría para no necesitar depender de nada, ni de nadie, en esos momentos difíciles que ella misma generaba con su mente sin darse cuenta.
Besó su mejilla y limpió su rostro con suavidad, ella sonrió ligeramente y le abrazó tratando de hallar consuelo entre sus brazos.

  • ¿Por qué huyes de mí? - le preguntó él envuelto en el abrazo.
Ella se apartó sutilmente para mirarle a los ojos y le contestó.

  • Huyo porque te tengo miedo.
  • ¿Miedo de mí? Pero si tú sabes que te amo y que siempre estoy contigo. Anda, cuéntame por qué sientes ese miedo.
  • Porque te amo demasiado, tanto que mi mente no lo entiende. Este amor es diferente, es intenso, es un tornado que me envuelve y que arrasa con todo lo que antes creía que era real, me enfrenta conmigo misma, con mis sombras, me desnuda de las ilusiones y los espejimos que me arrastraban hacia un personaje que interpretaba, alguien que yo no era, y me devuelve a mi esencia verdadera. Además, amándote a ti he aprendido lo que es realmente amar y ahora sé que es mucho más que estar enamorada.
  • ¿Y eso te asusta? - le preguntó él con la dulzura de un ángel.
  • Sí, perdóname, perdóname, porque sé que no puedo merecerte si me escondo de ti, si huyo para que no me encuentres, si cuando siento cómo llega esa oleada de amor desde tu alma, simplemente permito que me acoja, que me envuelva, y no hago nada más, sólo sentirte en mí, sentir tu latido latiendo en mi corazón, y con eso, mi amor, con eso me conformo, porque acercarme a ti, a tu vida, me resulta demasiado doloroso.
  • ¿Por qué te duele tanto estar cerca de mí?
  • Porque no creo que pueda gustarte así como yo soy, no creo que puedas amarme, no creo que logres sentir lo que yo siento por ti, tu vida y la mía no se parecen en nada, no sé si pueden ser compatibles.
  • ¿Y por qué crees eso?
  • Porque no soy como esas mujeres que te han gustado, como las que has amado antes, soy muy diferente, no soy tan hermosa, ni tan segura de mí misma, no me muevo en los mismos círculos sociales que tú, y tengo mucho miedo de que me hagas daño, de ilusionarme al estar cerca de ti y que tú sólo me utilices para tener una relación en la que yo salga herida, en la que no te entregues, en la que no seas capaz de reconocer que soy tu verdadera y única alma gemela.Tengo miedo de tu rechazo.
  • No me importa tu aspecto, ni si tienes una profesión bien mirada en esta sociedad creada desde la hipocresía, ni me importa con cuantas personas hayas estado en pareja, ni el hecho de que mi vida haya transcurrido muy lejos de la tuya hasta ahora, ni tampoco me parece que no merezcas que te ame. Pero estás enfrentándote a tus temores, a tu propio rechazo de ti misma. Todo eso que temes que yo haga es lo que te haces, y debes afrontarlo, trascenderlo, observarlo. Mi amor por ti es real, pues lo único que es cierto en todo esto es que ambos nos amamos y estamos en el camino de nuestra unión física, para amarnos, después de haber superado todos nuestros autodesprecios, y fusionar nuestros opuestos dentro de nosotros mismos.
  • Es fácil comprenderte cuando te hallo en mis sueños, o cuando te percibo en mi mundo sutil donde veo lo que a veces dudo que sea cierto. Te muestras sabio, me demuestras tu amor, me cubres de esta sensación de que todo está bien, de que todo es correcto como está, de que estoy viviendo lo que me toca vivir y me haces sentir a salvo, en casa, pero cuando él, es decir, tú, el hombre que eres en este mundo, en esta sociedad, ése que no sabe quién soy en realidad, ése que no me recuerda, ése que se olvidó de nuestro pacto, de lo que somos como almas gemelas y prefirió alejarse de mí y experimentar el amor con otras personas, cuando él se acerca a mí, sólo puedo recordar el dolor que sentí cuando se fue, la amargura de su falta de reconocimiento, el temor a que seguir permitiendo que su presencia me recuerde que no estoy lista para nuestra reunión, que tengo mucho miedo, me haga más daño y no logre superarlo.
  • Querida compañera, sabes que todo lo que estás diciendo es producto de tus temores, de tus dudas, de tu ego. Debes elevarte más y ver desde otra perspectiva. La mujer que eres todavía funciona con el antiguo paradigma de las relaciones, esperando que todo sea color de rosa, sin embargo, este gran amor requiere de mucho esfuerzo de superación, porque tú, mi amada bella, tienes un alma fuerte, guerrera, grande, y no estás aquí para conformarte con una relación rutinaria, no estás aquí para perderte en un papel que interpretarías olvidándote de quién eres, de tu gran poder interior, has venido aquí a hacer algo más que eso, y no puedes estar en pareja si eso es anularte, descartar a tu ser, porque para ti estar en una relación debe motivarte para seguir creciendo, y primero debes descubrir quién eres, cuál es tu potencial y saltar al vacío, sin miedo, alcanzando tu maestría. No te imaginas lo hermosa que es tu alma, lo fuerte que eres, y la gran capacidad de amar que hay en ti. Tú no puedes esperar que te amen de esa forma fácil, fútil, de esa forma en la que se crea una dependencia emocional, de esa forma en la que prima el cuerpo por encima del ser, o del alma, de esa manera en la que se ama algo que no es real, un personaje, una máscara, estás aquí para ser amada como una diosa y amar de la misma forma, como esa mujer que es más que una mujer, es un espíritu lleno de fuerza, de amor puro e inondicional, esa energía que envuelve todo lo que la rodea, esa inmensa luz que ilumina el camino de aquel que se atreva a verlo, a verte. Por eso, mi cielo, antes de que llegue esa persona que anhelas mientras trabajas en ti para sacar lo que ya no sirve para vivir como la verdadera esencia que tú eres, lo que ya quedó obsoleto, lo que te impide progresar, deberás depurarte, deberás conseguir dejar de sentirte inferior a esas otras mujeres de las que me hablabas, deberás empoderarte, deberás ver que eres grande, que no puedes compararte con nada, ni con nadie, porque cada uno tiene su propia esencia, diferente, hermosa también, pero tú, tú mi amor, debes aprender a amarte, y debes abrirte al amor, ése que traemos en nuestro Ser, ese amor verdadero que experimentaremos en esta Tierra, esa energía sublime que nos une, y saber recibirlo como mujer humana en el momento adecuado. Nuestro amor es un amor de otro mundo que debe manifestarse en esta dimensión para elevarla, para que la vibración de lo que nos rodea aumente y se sostenga. Conoces nuestra misión de vida, lo que hemos venido a hacer juntos, y sabes que no se trata de algo romántico, sino de algo más grande, aunque podamos disfrutar del regalo de nuestra entrega mutua en una relación que romperá paradigmas antiguos y aportará otra visión del amor, de lo que realmente es amar.

Su mirada se apagó en un suspiro al comprender lo que su amado le decía, pues tenía tanta razón. Su dolor no procedía del rechazo de su amado, ni tampoco tenía miedo de él, o de que éste le pudiera hacer más daño sin darse cuenta, sino que provenía de ella misma, de su mente, de su ego, de patrones que funcionaban automáticamente y la llevaban una y otra vez a un callejón sin salida, donde se enfrentaba de nuevo a sus fantasmas, a los terribles monstruos que la debilitaban, y la alejaban de sí misma.




Huir, sí, huía, pero no de él, sino de sí misma, de su amor hacia él, de la aceptación de lo que estaba experimentando, de la realidad que se manifestaba como un cuento para que ella aprendiera a amarse de verdad.

  • Gracias, mi amor – le dijo al abrir sus ojos de nuevo y verle allí frente a ella.
  • Ya sabes que estoy aquí para cuidarte, para amarte y para guiarte.

Y decidió dejar de escapar de su destino, de la conexión que sentía en su corazón, de la magia extraña que envolvía su vida.

  • Aceptación en lugar de rechazo, amor en lugar de miedo, permitir en lugar de huir; sí lo entiendo, estaré en mi presencia, sin esperar, sólo tratando de crecer con todo esto, agradeciendo que estés conmigo y entregándome a vivir, a sentir, a experimentar.


Y un nuevo abrazo les fundió por completo, mientras él se sentía complacido al haber logrado que ella comprendiera sus temores, los observara y los trascendiera, aunque todavía quedaban pasos por dar, fases por recorrer, todavía había mucho por hacer, sin embargo, su amor por ella estaría siempre llevándole junto a ella, trasladándose desde otros planos para acompañarla. No podía haber una muestra de amor más incondicional que el hecho de que una parte de la multidimensionalidad de su amado se desplazara hasta ella para cuidarla y guiarla para ayudarla a descubrir su ser.

Arael Elämä Araham
Diálogos

viernes, 1 de enero de 2016

REFLEXIÓN - LA CONEXIÓN INCREÍBLE CON LA LLAMA GEMELA (Reflexión)



Antes de leer esto, guarda tu ego en un cajón y abre tu mente, tu Corazón, tu Alma, y Siente, porque sólo desde tu Ser sabrás si esto está escrito para ti, o no tiene nada que ver contigo...”

La conexión con la energía de la llama gemela y mis encuentros con ésta en otros planos ha sido para mí vital para poder comprender muchos aspectos de mi personalidad artificial, de mi plantilla como humana, y de los bloqueos que podía estar arrastrando, bloqueos derivados de emociones dolorosas, ya fueran por las memorias ancestrales, o por creencias erróneas que me hacían confundir lo que era la unión con la llama.

A estas alturas ya sé perfectamente que todos los que sabemos bien lo que es estar en conexión con esa energía de la llama gemela, conocemos el sufrimiento que nuestra confusión puede hacernos sentir, pues los viejos paradigmas sobre las relaciones, que en estos momentos se están desmoronando, influyen en nuestra manera de enfocar la relación con la llama gemela.

Hallar a un alma gemela y amarla, tener una relación que yo ahora llamaré “tradicional” para diferenciarla de la relación “divina”, es algo que es mucho más placentero, en un primer momento, que el hecho de encontrarte cara a cara con esa persona que en su interior lleva consigo la energía de tu llama gemela, es decir, que eres tú mismo, parte de tu aspecto masculino, o tu aspecto femenino, aunque sólo se siente más hermosa la relación con el alma gemela mientras aún no hayas depurado lo que te impide sentir en tu corazón a tu otra mitad energética, pues una vez que ya estás preparado para la unión, todo se transforma y la relación que existe entre las llamas gemelas parece de otro mundo, pues pertenece a otra dimensión.

Todos soñamos de alguna manera en que nuestro encuentro con nuestra otra mitad energética sea maravilloso, que enseguida te reconozca, que te ame, que todo sea precioso y que la paz y la felicidad interior reinen en nosotros para siempre, sin embargo, la realidad en el mundo de tercera dimensión es bien diferente.

Tenerla frente a ti desmorona todas tus ilusiones, tus espejismos, y te enfrenta a todos tus miedos de golpe, para que los superes, para que seas tu mejor versión, para que ese diamante que hay en ti esté bien pulido. Así que la presión comienza, el dolor, el anhelo, el deseo de que el otro te reconozca, que te acepte, que abra su corazón, y en muchos casos, quien encuentra a esa persona, la busca, la necesita, y trata de guiarla desde esa necesidad de reconocimiento. Ahí el sufrimiento se hace muy presente y en ocasiones incluso pareciera que puedes caer en un pozo sin fondo, deseando que tu llama te rescate, que te escuche gritar su nombre, que venga a salvarte, que te demuestre que te ama y te lleve con él lejos de este planeta, a tu verdadero hogar. Todo eso es una gran distorsión emocional que te enseña a conocerte muy profundamente.

Es cierto que, entre las llamas gemelas, quien está más despierto puede y debe guiar a quien no lo está, sin embargo, esto se tiene que hacer desde la aceptación y el amor incondicional, sin expetativas, y olvidando la idea de que realizando ese guía lleguemos a tener una relación de pareja con esa persona.

No es que eso signifique que no se pueda tener una relación con la llama gemela, sino que estar junto a tu llama gemela como pareja es algo distinto de lo que conocemos, y para entender el nuevo concepto debemos pasar por un proceso que, a falta de una palabra mejor, llamaría “aprendizaje”.

Así que no podemos esperar casarnos con ella, formar una familia convencional, tener hijos, y ser felices dentro de este sistema, enjaulados en los entresijos del antiguo paradigma, donde todos somos simples individuos sometidos a un rol del cual difícilmente podemos salir. Esto no es lo que sucede con las llamas gemelas, sino que sucede algo mucho más elevado, algo que te lleva a querer compartir el amor con los demás, te lleva a querer desplegar tu misión en conjunto.

La Misión de las llamas gemelas tiene que ver con sus aptitudes y con sus capacidades, que ellos deberán descubrir por separado y luego les unirá de alguna manera. Algunas se dedican a la sanación energética, otros son escritores que intentan expandir amor y concienca, otros son profesores que buscan enseñar desde el nuevo paradigma, otros son médicos también con nuevas ideas más holísticas, otros cantan con músicas elevadas que aportan mensajes de amor... Sin embargo, antes de llegar a esto, las llamas pasan por una gran presión (muchas veces a través de experiencias muy dolorosas) que les lleva a descubrir quiénes son en realidad, y qué han venido a hacer.

Por mi parte, después de dicha “presión”, después de trascender muchos miedos, después de enfrentarme a mis propios fantasmas una y otra vez, he comprendido que el nuevo paradigma es la liberación, el amor en estado puro, la conexión entre todos desde el alma a través del Corazón, y la visión del mundo desde la conciencia del Ser, usando como herramienta de actuación para el cambio, la mente, pero la mente lo más limpia posible de los filtros del anterior paradigma, pues los viejos pensamientos suelen ser muy limitantes.

Así pues, la relación con la llama gemela, partiendo de la base de que es una parte de ti, tu energía “opuesta” masculina, o femenina, (ying y yang) y a su vez la energía más afín a la tuya, pues es idéntica, debe ser trabajada siempre desde ti mismo, contigo mismo. Esto significa que si no has depurado los aspectos de ti mismo que llamaríamos “sombríos”, es decir, no iluminados, tu llama gemela te los mostrará con su sola presencia, para que puedas acceder a ti mismo y limpiarlos, liberarlos. Es por eso que algunos salen corriendo en cuanto su llama gemela se acerca un poco, pues el miedo que se siente a sufrir, a ser dañado o sentirse rechazado, el miedo que se siente a no conseguir que funcione la relación y a las diferencias que hay entre ambos a nivel terrenal, hace que entres en contradicción en tu interior, deseando por un lado estar con tu llama gemela, abrazarla, amarla, y por otro lado, cuando ésta se aproxima a ti, prefieres darle largas, o decirle adiós y saber de su vida en la distancia, para dejar de sentir cómo tus sombras siguen emergiendo y haciéndote llorar.

Así como te relaciones contigo mismo en soledad, así te relacionarás con tu llama gemela. Si no puedes estar contigo, si no te aceptas, si repudias algo de ti mismo, tu complemento divino te mostrará ese rechazo, y se alejará de ti, o no permitirá que se inicie una relación, todo de una forma claramente inconsciente. Sin embargo, cuando eres consciente de que rechazas a tu llama, cuando eres consciente de tus miedos, puedes trabajarlos, trascenderlos y ayudar a tu llama gemela a trascender los suyos simplemente centrándote en tu propio proceso interior.

Todo lo que tú no hayas depurado, es muy posible que tampoco lo haya depurado tu compañero gemelo, porque la evolución de ambos suele ir a la par, aunque pueda parecer que el otro no está igual de despierto, pues cada uno va realizando su parte a su manera y con las herramientas que trae consigo. Así, uno puede realizar su limpieza en soledad y el otro necesitar estar en pareja, ya sea porque está con un alma gemela que le haga de espejo liberador, o por estar en una relación kármica (que suele ser muy tormentosa y apasionada) a través de la cual también esté liberando patrones que le pueden impedir su entrega a sí mismo.

También puede ocurrir que sus miedos no le permitan dejar las ataduras de una relación ya terminada, o bien que sepa dentro de sí mismo que no es el momento de la reunión con su llama y necesite mantenerse alejado o alejada. Esto último ocurre cuando ambas están solas pero los encuentros se dan de forma esporádica, pues la atracción entre ellas es tan fuerte que, aunque no sea el momento de estar juntas, se acercan y alejan constantemente, sacando a la luz todas las sombras para que se puedan liberar de forma consciente.



A través de lo que he ido aprendiendo, y de las informaciones a las que he podido acceder, he sabido que no todas las llamas gemelas han venido para unirse en misión, pero sí la gran mayoría, y no todos tienen a su compañero/a divino encarnado/a, sin embargo, a cada uno le corresponde averiguar eso, y aunque algunos puedan guiar, o dar informaciones, solo uno mismo puede saber con total seguridad cuál es su misión y quién es su llama gemela.

Estar en unión con tu complemento divino es mucho más que sentir que estás enamorado, es amar con todo lo que eres, sentirlo en la distancia dentro de ti, latiendo contigo, es saber si está bien o no lo está en esa misma distancia, incluso padecer insomnio si él o ella lo está padeciendo, sentir si está enfermo, si está nervioso, estresado, algunas personas incluso saben si su llama ha bebido más alcohol de la cuenta porque sienten los efectos, estar en unión con tu otro yo es sentir muchos aspectos de su vida en ti, porque la conexión es muy fuerte, puedes saber si está viviendo un momento de pasión con su pareja, o si está pensando en ti, puedes percibir la conexión hasta tal punto que te sientes viviendo en dos lugares a la vez, en dos cuerpos, es descubrir lo más profundo de ella desde tu propio interior, es liberar emociones que sabes que él o ella también está sintiendo, es conocerle tanto que te da un miedo terrible estar a su lado, pero si lo estás todo se vuelve calma repentinamente, es saber que si te tocara ambas energías explotarían y crearían un vórtice de luz increíble, que invadiría el lugar de amor, llegando a muchos corazones, limpiando el ambiente de energías densas.

La presencia de tu compañero divino puede descubrirte tus sombras, pero también puede descubrirte tu creatividad, lo mejor de ti, e impulsarte hasta lo más alto, hacerte soñar y luchar con todas tus fuerzas para conseguir lograr tus metas, puede conectarte con tu fuerza interior, con tu divinidad, y puede mostrarte tu misión, porque es tu misma energía brotando desde otro lugar, amándote, aunque su mente no pueda saberlo, aunque no pueda reconocerte, aunque nunca puedas estar junto a esa persona como pareja, incluso aunque no sepas quién es o le conozcas muy poco en el plano terrenal.

Muchos me preguntaron qué pasaría si no podían estar con su llama gemela en unión, querían saber si encontrarían a una alma gemela con quien poder vivir el amor de una forma elevada, a pesar de que, después de haber sentido ya este amor hacia su llama, creían que no podrían amar a nadie más.

Respondí que no lo sabía, pero que amar es una capacidad que tiene el ser humano, y que sólo tenían que abrir su corazón al amor, pero todo está escrito, todo está ya hecho, el Ser es quien decidió en su momento, pero al no recordarlo, como humanos todo es sorpresa en la vida, y tenemos que aprender en este nuevo paradigma a sabernos dejar llevar, a fluir y dejar que la vida nos sostenga y nos sorprenda, porque el Ser ya hizo su elección, y si tiene que llegar otra persona, lo hará, sin embargo, si estamos embarcados en la fusión con nuestra llama gemela, primero deberemos unirnos con nosotros mismos, en nuestro interior, liberarnos de las capas que no nos permiten emanar lo que somos, y después de eso, de ser lo que hemos venido a ser y hacer lo que hemos venido a hacer, será cuando llegue lo que tenga que llegar, sea nuestra llama gemela o un alma gemela o compañera. Por el momento nos toca caminar, crear el camino, y ser, sentir el amor y dejar que se expanda desde nuestro Corazón, porque así es como lo decidió nuestro Ser...

La conexión con la energía de la llama es para mí una bendición, y así como la vivo y la siento, es la unión con mi propia divinidad, con mi Ser. Es posible que muchos se digan como yo, que la parte humana todavía no puede comprender del todo los porqués o paraqués de todo esto que estamos experimentando, sin embargo, trascender el apego y las expectativas, pasar por encima de todo lo que esperamos, hacernos cargo de nosotros mismos, centrándonos en nuestra vida, en nuestro Ser, y descentrándonos de lo que haga nuestra complemento divino, es la solución más coherente y más sabia, la más respetuosa hacia nosotros y nuestros compañeros divinos, porque, si bien la conexión se siente y sabes mucho sobre lo que vive y siente tu llama en la distancia, eso no tiene que frenar nuestro paso, no debe atascarnos, sino que debe ser una nueva manera de vivir, adaptándonos a esa conexión como parte de lo que somos, porque debe ser una brújula, no una perdición...

Es cierto que esto requiere de una gran Maestría interior, pero aquellos que se vayan a unir a su llama gemela en lo físico y en esta vida, están preparados para alcanzarla indiscutiblemente.

Todo está escrito pero nosotros no sabemos qué ocurrirá, estamos aquí para ser responsables de nuestras acciones, para aprender a ser humanos desde una conciencia más elevada y así contribuir a un Cambio en esta humanidad, que debe dejar atrás patrones de abuso y de dolor, y dar paso a la cooperación y a la Unidad, y desde nuestra misión con nuestra llama o sin ella, es nuestro cometido Ser y empezar esa transformación desde nuestro interior... Ese es el motivo por el cual estamos puliendo tanto nuestro ego, abriendo nuestra mente y sientiendo desde el Alma y el Corazón, más allá de que despleguemos nuestra Misión de forma solitaria, con un Alma gemela a nuestro lado o con nuestro otro Yo (llama gemela).

No debemos vivir en la ilusión de lo que desearíamos que fuera, sino en lo que Es y lo que Somos, para que todo se pueda ir dando.

Ya sólo me queda mostrar mi agradecimiento por leer esta larga reflexión que engloba un poco todo lo que he ido aprendiendo a lo largo del pasado año 2015, y que pediros que pongáis siempre vuestro propio discernimiento, como en cualquier información o artículo que llegue hasta vosotros.

Todo lo que he expresado viene de mi propia experiencia personal y de lo que he aprendido hablando y compartiendo con otras personas que están en contacto, o lo han estado, con sus llamas gemelas.

Nada es inventado, nada es incierto, todo parte de la realidad que he ido conociendo desde mi alma sobre las llamas gemelas, sin exclusividad ninguna, sólo es lo que alguien sencillo como yo comparte, para que otros puedan sentirse acompañados y comprendidos, para que sirva de confirmación a quien le resuene y para mostrar mi apoyo y mi amor hacia mis compañeros de camino, los conozca o no, pues son dignos de admiración por su valentía, por su dedicación y por haber decidido ser lo mejor de sí mismos adentrándose en sus sombras enfrentándose a sus propios monstruos, y lidiando con el gran amor hacia sus llamas gemelas en un mundo donde es muy difícil llegar a estar junto a ellas... 

Deseo que este nuevo año 2016 sea el inicio de un nuevo ciclo lleno de amor, dulzura y unión...

Gracias, 



Arael Elämä...
Reflexiones










jueves, 10 de septiembre de 2015

DIÁLOGOS - LLUEVE



Llueve...

A través del vidrio de la ventana no puedo sentir el aroma de la lluvia. Abro para que entre en mí todo el frescor de la humedad de las gotas que caen desde el gris de este cielo que hoy me cubre con aires de tristeza.

Tú, luz que ilumina los días de tormenta, te enciendes para que no vuelva a perderme, pero me pierdo, y la oscuridad confunde mis pasos, me busco, mas no me hallo.

-Tengo miedo – te digo con lágrimas en los ojos – Me asusta la idea de no lograr salir de este túnel sombrío, y me siento atacada por la sombra.

- No hay sombra, hay Ser,  hay ego, ya no es tiempo de pensar de esa forma tan polarizada, ahora debes traspasar esta barrera, llegar al final de este camino que tanto te asusta y darte cuenta de lo que es real y de lo que no, pero esta vez el juego se termina.

Diferenciar la verdad entre tanta mentira, tanto espejismo, a veces me resulta tan difícil, por eso me inventé un radar que me ayudara a ver más allá de lo irreal, sin embargo, tenía un defecto, el ego supo muy bien cómo colarse por una grieta llamada fantasía.

Llueve...


Siento que se anuncia el principio de algo, pero esta vez duele, duele, duele...

-¿Por qué duele tanto? - Te pregunto.

- Porque te resistes por el miedo, pero todo está bien. – Me dices mientras me sonríes como lo haría un ángel tras darle un beso en la mejilla a un niño.
-¿Qué debo hacer? Me siento derrotada, rendida ante este caos emocional que no comprendo, y no sé cómo salir de este laberinto que ha creado mi mente, y de esta crueldad que siento y respiro.

- Cierra los ojos y déjate guiar por tu Ser, desconecta de la mente por un rato y camina de mi mano, sin mirar atrás, sintiendo sólo el ahora, confiando en que el universo tiene su propio plan para ti, y que tú no puedes hacer nada, todo está hecho.

Llueve...

El horizonte se dibuja grácil entre las siluetas de las nubes que me acompañan. El viento entra y me abraza, me cubre de viejas nostalgias, me besa en la frente y se marcha. Mi pelo se peina con la última ráfaga de mi pasado, mis lágrimas limpian mi pena, mi pecho se enciende como una vela, alumbrando mi espacio, y una esfera de una tenue luz me envuelve, soy yo, me siento, he vuelto a mí, ya no estoy sola, ni estoy desamparada, existo...

Y dentro de esa esfera me doy cuenta de que amo vivir, amo la lluvia, amo la fragancia que se desprende de la tierra mojada, el otoño que está regresando, y este nuevo amancer, este nuevo mañana que se avecina, esta anunciación de un final y un comienzo... Amo poderlo ver, a pesar de las heridas, a pesar de tanto miedo, a pesar de tanta lucha y tanta resistencia de mi ego, y del ego de  otros...

La realidad que aparece frente a mí, esa creada colectivamente, me araña el alma, pero es hora de que sane y mire de no caer más en su trampa.

Llueve...



Voy a salir a la calle, quiero que la lluvie me bañe, que bautice mi alma de mi verdadero nombre, de lo que soy realmente, de mi nacimiento, el de un Ser que arde dentro de mí...

Lluevo y expando el amor, para saciar y borrar el dolor que fabrica el ego...

Arael Elämä...

Diálogos

martes, 25 de agosto de 2015

OBSERVANDO LA NECESIDAD DE TENER PAREJA

OBSERVANDO LA NECESIDAD DE TENER PAREJA

(Una Reflexión personal)


Es cierto que en la vida experimentamos un sinfín de situaciones, algunas complicadas, otras hermosas, otras muy dolorosas. Cuando me paro a observar todo lo que ocurre a nuestro alrededor y cómo nos afecta a nivel emocional y mental, necesito tomar distancia de lo que estoy observando y hacerlo desde una posición estratégica. Ahí es donde entra en juego mi Ser, esa parte de mí que siempre está en calma y que es capaz de ayudarme a tener una visión muy diferente de todo lo que acontece.

No hace mucho vi una conferencia donde una persona preguntaba al ponente por qué sentía tanta necesidad de tener una pareja, sabiendo que él debía sentirse completo consigo mismo.

Eso me hizo pensar, reflexionar. Es cierto que todos estamos buscando de alguna manera un compañero o compañera, y que la mayoría acaba emparejándose con alguien que no es la persona más “ideal”, su “alma gemela” o su compañero más “adecuado”, por llamarlo de alguna manera.

Antes de focalizarme directamente hacia esa pregunta, primero observé que el ser humano tiende a “desear” siempre lo que está externo a él, buscando la manera de llenar un vacío interno, para sentirse completo.

Eso nos desenfoca del presente que vivimos y de nuestra presencia.

Cualquier hecho que nos preocupa es algo que está basado en una mentira, en un invento del ego, de nuestro cuerpo mental. Todo aquello que aún no ha sucedido y que nos está estresando por estar adelantándonos a lo que sucederá, no es más que una elucubración de algo que está aún gestándose y que podría terminar siendo muy distinto de lo que nos estamos vaticinando.
Y lo curioso es que sufrimos antes de que ocurra ese hecho que nos imaginamos, y luego, evidentemente, sucede, atraído por la fuerza con la cual lo hemos estado pensando, y lo sufrimos cuando llega, y después de que llegue, lo miramos en el pasado y seguimos padeciendo cuando ya ha quedado en el ayer.
Eso quiere decir que sufrimos enfoncándonos en el futuro y en el pasado, en lugar de vivir nuestro presente.

Pondré un ejemplo y ahora lo basaré en las relaciones de pareja. Un hombre amó a una mujer hace años, fue su gran amor, pero la historia se terminó, y él la amó durante mucho tiempo. En su presente, sólo piensa que nunca encontrará un amor como aquel, porque fue el mejor que tuvo, y sufre creyendo tal cosa. Ese dolor le lleva a añorar encontrar otro amor como aquel y entonces comienza a buscarlo, desde la necesidad de hallar a alguien parecido, o a alguien que le haga sentir algo similar, o tal vez alguien que le ayude a olvidar. Siente que se le escapa el tiempo, y no encuentra a la persona adecuada. El anhelo es muy fuerte, pero tampoco quiere dejarse llevar por una necesidad, entiende que la soledad a veces es necesaria, sin embargo, hay un deseo muy poderoso que le empuja a seguir buscando. No disfruta de su presente por el dolor del pasado y el deseo de mitigarlo en el futuro. El tiempo se acaba. Por fin encuentra a alguien, otra persona que también busca, como él, intentando olvidar un amor o tal vez deseando que la amen como necesita. Así que se unen desde la necesidad común que tienen de amar y ser amados, de hallar su gran amor. Ambos son muy diferentes, o pueden ser muy similares, eso no es importante, lo que les une y les mueve el miedo de no hallar algo mejor, o el temor de perder lo que tienen y que nunca más encuentren lo que realmente buscan.

Estas dos personas están atrapadas en una trampa mental, muy común en los seres humanos, tan común que es lo que nos ocurre a la mayoría. Cuando pasa el tiempo, el vacío vuelve a resugir, y de nuevo se les escapa de las manos ese amor que buscaban, era sólo una ilusión, un espejismo basado en el miedo, no en el amor.

Esto nos ocurre porque no nos hemos encontrado a nosotros mismos, porque no vivimos el presente, porque nos giramos al pasado, o nos enfocamos hacia el futuro. Es bueno recordar lo que hemos experimentado, porque de ello nos hemos nutrido, hemos crecido, hemos aprendido, pero si nos estancamos en aquello que nos hace daño, no avanzamos nada, y es positivo marcarse objetivos futuros, pero sin olvidar que el futuro lo creas desde tu presente, desde el ahora.

Esa historia que antes he explicado podría haber sido de otra manera. Un hombre amó en el pasado, aprendió lo que es el amor, y a través de esa relación pudo conocerse más a sí mismo. Vio qué miedos hay en él todavía, qué dudas hay respecto al amor, respecto a las relaciones. Aprendió también de su propio aspecto femenino, de su propia sensibilidad, de su pasión, de su sexualidad, del respeto al otro, de la aceptación, de la libertad en una relación, de la posesión, de su inseguridad y la de su pareja, de los celos, de la inmadurez emocional, y pudo ver su propio reflejo en la pareja que tuvo, hasta el punto de observar su propia necesidad de ser amado y de amar, y descubrir que esa relación era necesaria para su propio autoconocimiento, pero que aún no estaba listo para una relación consciente, basada en el amor, no en la necesidad de sentir amor.

Cuando la relación acabó no sintió el deseo de hallar a otra persona que sustituyera a la anterior, le dolió la separación, pero la entendió, era lo que tenía que ocurrir porque ninguno de los dos estaba preparado para que fuera de otra manera. No hay culpables, ni cobardes, sólo inconsciencia, sólo aprendizajes. Somos como niños que juegan a ser adultos, experimentan en la amistad y en el romance, en las jerarquías del mundo laboral, en la sociedad en sí misma.

Ahora que está solo, disfruta de esa soledad, busca dentro de sí mismo a su “alma gemela”, a su Ser, encuentra lo que anhela en su interior, reconoce su parte femenina en sí mismo, se reconoce a sí mismo, se siente completo, no hay ya más necesidad de buscar ahí afuera, se siente pleno y preparado para compartir el amor que hay dentro de él y que le nutre. Se siente sabio, fuerte, sereno, seguro de sí mismo.

Entonces, sin esperarlo, aparece una mujer, que también se halló a sí misma, se conocen, se descubren con paciencia, con amor, sin que las mentes se interpongan, sin prejuicios, sin arquetipos que se interpongan, se ven realmente como son, y se aceptan, se aman, y comienzan a compartir un camino, como compañeros, amantes, amigos, en una relación consciente...

Así debería ser para todos, porque sólo así realmente, la experiencia se convierte en algo divino, en algo que nos eleva, que nos empuja a ser lo mejor de nosotros mismos, en la compañía de alguien que no se olvida de sí mismo, que no exige al otro algo que no puede ser, y que avanza de la mano de su pareja. Ninguno sobresale por encima del otro, son compañeros, no se completan el uno al otro, porque cada uno es un ser completo, pero sí que son el uno para el otro un complemento maravilloso.

En definitiva, debemos aprender a amarnos y relacionarnos con nosotros mismos antes de ser capaces de amar a otra persona en pareja sin que esa relación sea tan sólo una estación más en nuestro viaje en esta vida.
Un compañero o compañera del “alma”, es aquel o aquella que viaja en el mismo tren que nosotros, a nuestro lado, durante todo el trayecto, pero a veces no somos capaces de verlo y reconocerlo hasta que no somos conscientes de nosotros mismos. Tanto esa “alma gemela” como nosotros, vamos experimentando a través de nuestras vivencias, relaciones, ect. En un proceso madurativo, transformador y consciente, que no todo el mundo es capaz de alcanzar, sin embargo, es extrictamente necesario ser conscientes para reconocernos y reconocer a los demás. Mientras tanto, todas las relaciones nos sirven para crecer, para aprender, para experimentar qué es el amor y qué no lo es, quiénes somos, qué somos y qué no somos, pues son un espejo para mirarnos y descubrirnos, son capítulos de nuestra historia, mientras que el “alma gemela”, ese compañero o compañera cuyo amor es consciente e incondicional, está con nosotros durante toda nuestra historia, como un lector invisible que nos va leyendo mientras vamos escribiendo las palabras de nuestra novela personal. Un amor pasajero que te acompaña para crecer, es un episodio de tu libro, pero tu amor verdadero está presente en todo lo que tú eres, escribe contigo tu historia, está en tu tinta, en tu alma, porque siempre está dentro de ti, y cada letra eres tú y es ella.

Tu alma gemela eres tú...y cuando hallas a una persona que al mirarla ves en sus ojos a tu propia alma, ya la has encontrado.

Esa sería mi respuesta a esa pregunta realizada por aquel hombre, no dejes que el invento de tu mente te ciegue y te llene de desesperanza, de necesidad y de dependencia, sé consciente de lo que buscas y anhelas, y cuando seas inmune a lo que tu mente elucubra y crea, lejos de lo que tu Ser es, todo se transformará a tu alrededor. La necesidad se acabará y comenzará la libertad.

Arael Elämä.