SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
Mostrando entradas con la etiqueta aprendizaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aprendizaje. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de noviembre de 2016

MORIR DUELE


He extraído de un cajón abandonado todos los recuerdos que tenía almacenados, como tratando de no perderlos, o de que no me hicieran más daño. Durante mucho tiempo he creído que lo que vivimos nos ayuda a crecer, a aprender, pero siempre olvido que las cicatrices siempre duelen, duelen porque no las dejamos de recordar, aunque no nos demos cuenta de ello.
La vida de una persona llena de incógnitas suele ser bastante incompatible con la normalidad que se anhela en esta sociedad, porque no se ajusta al conformismo que ello supone, así que la mente juega a desobedecerlo todo, y la rebeldía se manifiesta tarde o temprano, aunque intentes permanecer inmóvil ante lo que ves, o quieras seguir a la mayoría.

Nunca pensé que yo misma creara esa separación de la que me quejo siempre, pero era así, mis miedos, mis deseos, mis inquietudes, me hacían sentir diferente, y eso me distanciaba de los otros, provocando que un gran abismo me alejara incluso de personas a las que amaba.
Sin embargo, era necesario que me entregara a la provocadora tentación de reconocerme, de buscarme, de conseguir atravesar mis más profundos temores para así lograr desatarme de mis prejuicios, de mis absurdos pensamientos coartados y manipulados por todo el espectáculo de este mundo que apenas sentía y siento real, un mundo al que debía de amar y dejar de despreciar.

Y los recuerdos, una vez más, han abierto viejas heridas que yo misma me causé una y otra vez al no saber quién era e intentar parecerme a lo que se requería de mí.
Las apariencias son sólo eso, apariencias, y yo no puedo ser sólo eso. El aspecto físico es sólo la manifestación de una forma que hemos escogido para poder vivir esta experiencia humana, y no hay que descuidarla, claro está, sin embargo, tanto nuestra imagen como la realidad que observamos, es sólo la superficie de lo que somos, de lo que todo esto es, y si no sabemos quiénes somos en nuestro interior, experimentamos en lo que es sólo una especie de holograma, una proyección de lo que pensamos, de lo que nuestra mente cree que es real.
De pequeña me daba miedo la ciudad, aunque vivía en un pequeño barrio de Barcelona, donde no había tanto ruido, ni tanta gente, sin embargo, lo que me aterraba no era el tráfico, ni los edificios, ni la multitud, sino los pensamientos de los demás. Temía no ser agradable para ellos, temía ser rechazada, temía que pensaran que era diferente, temía que me criticaran, que me repudiaran, que me lastimaran con sus palabras, con sus actos.
Recuerdo que estuve muy triste durante un tiempo, y en esa época, una buena amiga me estuvo demostrando que tenía razón en asustarme por los pensamientos de los otros, puesto que ella misma se encargaba de recriminarme esa tristeza, condenándome con su poca comprensión, tal vez sólo no entendía a mi alma, no entendía lo que me ocurría porque tampoco era capaz de exteriorizar mis sentimientos con la agudeza necesaria.

En fin, es la historia de mi vida, la infelicidad provocada por la falta de empatía conmigo misma, la falta de amor y valoración de mis propios logros, otorgando más importancia a la valoración que las otras personas hicieran sobre mí y mis actos. Así que siempre estuve escuchando calificativos poco favorables hacia mí, recordándome lo desordenada que era, o la poca constancia que tenía en hacer aquello que no me apetecía hacer porque no me gustaba, o reprochándome no querer ceder a lo que iba totalmente en contra de lo que yo deseaba, o el simple hecho de querer permanecer en silencio, reservando mis pensamientos para mis pequeños cuadernos de escritura.
En realidad no eran más que aquellas sombras que yo no sabía ver, aquellas que yo misma me recriminaba, aquellos adjetivos dolientes que yo misma usaba como dagas para herirme, y que me enseñaron a querer superar mis límites, que por otra parte me había colocado yo misma. Absurdo comportamiento ése de ponerse barreras a uno mismo y juzgarse, sentenciarse y castigarse una y otra vez, para después enfadarse con los que nos agreden con las mismas artimañas.

Y ésa es la conducta del ego, una estrategia controladora, cargada de creencias no ciertas, subyugantes, que nos encierran en un círculo vicioso del cual nos es muy difícil escapar.

Pero el impulso del alma es fuerte, lo es para los que siempre quisieron ver más lejos de lo que podían ver, lo es para los que buscaron sin ceder a las presiones de las limitaciones colectivas, lo es para los que se preguntaron hasta hallar las respuestas que necesitaban, y que incluso continuaron cuestionándose aunque no llegaran esas respuestas, y ese impulso nos mueve con el ímpetu del viento, y nos conduce hacia lo que queremos, pero no a lo que el ego demanda, no lo que se ajusta a la estructura de su mundo entrelazado al de los hilos de las mentes que observan la realidad a través de los filtros del miedo y la obediencia, sino a lo que de verdad anhela el Alma, que va mucho más allá de lo que hubiéramos imaginado.

No existe nada mental que se ajuste a lo que somos como seres, pues nuestra existencia es infinita, y la de nuestro cuerpo, nuestra mente, es efímera.
Nuestro mundo interior, no el mundo que crean nuestros pensamientos, sino el que ya existía antes de nacer como hombre, o como mujer, está hecho de pura energía de amor incondicional, y es cuando entramos en ese mundo cuando podemos vernos, cuando dejamos de sufrir, cuando nos damos cuenta de que el dolor lo hemos creado nosotros mismos, tal vez porque lo hemos necesitado para comprender, para crecer, para aprender a mirarnos con los ojos del corazón.

Y entonces te das cuenta de que estamos todos buscando amor, porque hay una parte de nosotros que sabe perfectamente lo que somos y lo que no somos, lo que es el amor y lo que no lo es.

Algunos dicen que el ego tiene que morir para poder ser lo que somos, que la mente debe ponerse al servicio del Ser, esa parte divina que hay en nosotros vibrando alto, yo sólo sé que morir duele.

Morir duele, sí, duele cada pensamiento descifrado y desechado, transformado, siempre que haya sido un pensamiento importante, enlazado a una creencia firme que estuvo mucho tiempo con nosotros. Duele la metamorfosis, duele horrores, incluso parece que vayas a morir físicamente cuando el llanto se apodera de ti rasgando todo lo que debes soltar y a lo que te aferras por miedo a estar perdiendo la cabeza. Duele dejar ir lo que creías que era real y dejar llegar lo que en realidad sí lo es, no porque no te agrade lo nuevo, sino porque aprendiste a amar incluso aquello que te hacía daño, haciéndote dependiente de ello. Duele darse cuenta de que amabas a alguien que no te amaba, porque creías que era alguien que no era, así que duele también descubrir que te habías engañado y habías creído en algo que tu mente, en un intento más de controlarte, había inventado para complacerte, para mantenerte en un punto inamovible y no permitirte avanzar más, evitando así que más creencias se desvanecieran, desaparecieran, para dar paso a nuevas ideas creadoras, que no limitaran el avance hacia nuestra verdad interior.



Duele y nos aferramos con miedo, con desesperación, huyendo hasta de lo que sabemos, tratando de convencer al corazón de que esa es la verdad. Y es que la mente juega, juega a que es más sabia que el alma, incluso juega a que es la propia alma, fingiendo reconocimientos, habilidades, conexiones, crecimientos falsos que sólo son ridículos intentos de convencernos de que ya no necesitamos más transformación, ya estamos perfectos, no tenemos que trabajar más en nosotros, nuestros pensamientos son correctos, somos maestros...

Pero el alma sabe que no hay nada correcto o incorrecto, decidir eso sólo le corresponde al juicio mental que se esconde para que creamos que estamos hablando y actuando desde nuestra sabiduría del ser. El Ser nunca juzga, nunca etiqueta, nunca separa.

Así que morir así duele, desgarra, te destroza mientras sientes cómo afloran todos tus temores, todas esas mentiras que parecían verdades, toda la culpa que tanto pesaba, todo el rencor, toda la rabia por los supuestos errores cometidos, toda la sensación de abandono, de rechazo, de decepción, de soledad, esa soledad tan profunda y dolorosa que te induce a creer que en este mundo no merece la pena vivir sin amor...
¿Sin amor?, todos buscando amor, todos sintiéndolo en sus corazones, todos sedientos de un poco, mendigándolo, persiguiéndolo, añorándolo, ¿de veras no hay amor? Duele creer que no lo hay, duele tanto que si no tienes a la persona amada junto a ti pareciera que el mundo se ha terminado. 

No se termina el mundo, pero te sientes morir, aunque si te haces consciente de ti mismo y de la pericia de la mente, lo que muere es toda esa parte de ti que se está reestructurando, muere en el sentido amplio de la palabra, muere porque en realidad sólo se está transmutando, para que se ajuste a tu única y sagrada Verdad.

Es posible que muramos cada día un poco, pero también renacemos cada día, y es posible que nuestras resistencias a dejar ir lo que no nos pertenece, lo que no somos nosotros, lo que no se ajusta a nuestra verdad, nos lastime tanto que luchemos por no sentir ese dolor y por mantener algo que es insostenible, pero el alma es sabia y las lecciones que nos enseña no son en vano.

Nada es casual, y  nada es lo que parece...


La muerte no existe, no como cree el ego, o la mente, todo es energía infinita y no cesa nunca de moverse y transformarse, todo está en movimiento, dentro de la quietud y el sosiego de la perpetuidad.

Arael Elama


Arael Elama

viernes, 4 de noviembre de 2016

EL POTENCIAL DEL SER HUMANO

El ser humano ha estado aprendiendo a vivir en un tablero de juego al que se le ha llamado Tierra. En su afán por sobrevivir ha ido olvidando por completo, e incluso renegando de esa verdad, que su alma tiene un gran poder, un potencial hermoso que tiene la fuerza de todo un universo, una luz fulgurante que es capaz de crear maravillas, una estrella inmensa que emana amor por todas partes, pues es justamente ese amor, esa energía magnificente, su naturaleza, la energía de su existencia, el amor es ella misma.
Si olvidas quién eres y qué poder hay en ti, es fácil que otros aprovechen la ocasión para dominarte y controlarte, así pues, el ser humano quedó expuesto a ser manipulado, y totalmente olvidado de sí mismo y de su conexión con la Fuente universal y con su naturaleza como ser humano en el planeta, ubicado como una existencia más entre todas las que ya conviven en él.
Durante mucho tiempo esto ha sido así, sin embargo, siempre ha existido una búsqueda de la sabiduría, del conocimiento, de la autoindagación, para hallar la verdad.
Esa verdad está en el alma, en el interior de uno mismo y está intrínsecamente unida al amor.
Sin embargo, nuestra mente humana ha sido programada para ser manejable y, generación tras generación, hemos ido heredando ciertas creencias, pautas, patrones, que nos han mantenido alejados de esa verdad que sólo unos pocos conocen.

Tal vez exista desde hace milenios, alguna fuerza materializada en algunos seres humanos, o no, a la que no le interese en absoluto que nuestra humanidad base sus sociedades en el amor, no sólo hacia los demás, sino hacia mismos, pues esto implicaría la auto valoración y la de los demás, implicaría dejar de competir, respetar la vida y colaborar entre todos por mantener la armonía en un lugar donde cada uno fuera lo que es en realidad, con todo su potencial, sin que eso implicara que unos fueran mejores que otros, sin que eso creara envidias, pues el amor nos conduciría a la felicidad real, y no necesitaríamos ser como el otro es, sino ser tal como somos, y no habría necesidad tampoco de poseer nada, pues lo importante sería ser y no tener.

Esto sería aplicable a una energía sostenible, que cuidara de la vida y no la destruyera, y en otros ámbitos sería exactamente igual. El motor Amor sería la clave, la respuesta a todo, pero eso no es lo que conviene a esa fuerza controladora y desde luego, el ser humano, en su perdición, no es consciente de sí mismo y precisa recordar lo que es y des-aprender lo que ha ido aprendiendo para romper ese paradigma y comenzar desde sí mismo otra manera de vivir.

Esto puede resultar ridículo para algunas mentes incrédulas y subyugadas, y mantendrán la creencia de que algo así es sólo como un sueño, una utopía, y es que estamos más acostumbrados a pensar que somos despiadados y que el amor nos debilita, nos hace vulnerables, o bien que es sólo una tontería, que en la vida hay cosas más importantes que el amor, tales como el dinero y el saber cómo ganarlo, el éxito, la fama, la idolatría del ego, o la subsistencia en un mundo donde algunos son meros esclavos de un sistema donde una gran mayoría proporciona riqueza con su trabajo a unos pocos que viven en la opulencia creyéndose dignos de ello. Todo mera hipocresía y conformismo.
Lo cierto es que es un simple juego donde algunos conocen las reglas y otros no, unos hacen trampa y otros no tienen ni idea de lo que está sucediendo.

Sin embargo, en este momento presente, muchos están reconociendo su alma, muchos están “despertando” a sí mismos, realizando una gran limpieza de toda la mentira que han estado creyendo durante toda su vida y reestructurando su mente, vaciando su inconsciente del peso de una herencia de dolor y de mendacidades.

Aun así, entre esos muchos que se desperezan y comienzan a ver más allá, entre esos muchos que contemplan cómo caen los velos y cómo la realidad se les presenta de un modo muy distinto al que creían, hay algunos que todavía siguen creyendo que el amor es una equivalencia al sufrimiento, y esto pertenece también a ese mundo de creencias falsas, creencias que nos hacen apartarnos del amor justamente por miedo a sufrir.


El amor no es sufrimiento, el dolor lo generamos nosotros con nuestras pautas, patrones, celos, mentiras, juegos absurdos en los que intentamos controlarlo todo, incluso algo tan incontrolable como es el amor, y hemos confundido tantas veces el amor con el apego, con el sexo, con el cariño, con la costumbre, con el conformismo, con el encaprichamiento, con la necesidad de amar y ser amados, que ya no sabemos reconocer el amor verdadero aunque lo tengamos ante nuestras narices.

Y ahí es donde entra el alma, ella sí sabe qué es el amor, y lo puede reconocer en una sola mirada, pues no necesita ni siquiera la cercanía del ser amado para sentirlo en ella. Y no sólo ocurre con la pareja, sino con cualquier amor, pues esa es su verdad.

Si he hablado de la pareja es porque ésta es un puntal importante en esta humanidad donde la polaridad es lo que rige en su mayor parte. Así, el hombre y la mujer siempre tratan de encontrarse, tanto como especie humana, como en cuestión álmica, pues como es arriba es abajo, y aunque el alma no tiene género, suele proceder de un sólo rayo de la fuente de luz a la que algunos llaman dios, y puede haberse dividido en dos para experimentar la dualidad en la materia, en el plano tridimensional en el que vivimos, y ella sabe reconocer su propia energía en cualquier otra persona, incluso si es de su mismo sexo, pues el alma no distingue de eso, sólo busca a su amado complemento energético.

Por otro lado, si ha ido reencarnando, o lo que es lo mismo, si existe en varios momentos del tiempo a la vez, puede reconocer a otras almas con las que ha experimentado o está experimentando alguna relación, o lazo de amor, en otro ahora, aunque fuera un amor basado en la inconsciencia, en la desconexión de su propio ser, pues sólo así se llega a descubrir lo que sí es amor, en las diferentes manifestaciones de pseudoamor que el ser humano ha ido viviendo.
Así, cuando alguien encuentra a un “antiguo” amor del pasado (otra vida), lo reconoce desde el alma, y cuanto más tormentoso e intenso es el vínculo que les une, más les empuja a reconectar con su verdadera esencia, y ahora, en este presente, se nos ha dado una gran oportunidad para hacerlo.
Pero tenemos que recordar lo que es amar lo antes posible, para que nuestro corazón se encienda y nuestra alma se impulse hacia lo más sublime, y reconecte con su propio Ser, con su potencial, con el amor incondicional que envuelve, no sólo a uno mismo, sino desde uno hacia todos, y no sólo a una pareja que se ama, sino que desde ella, en fusión, se propaga, se expande, hacia todos los demás, pues el verdadero amor no se encierra, sino que se abre, no daña, sino que nutre, no resta, sino que suma, no apaga, sino que ilumina, no limita, sino que engrandece y rompe con las estructuras más obsoletas de nuestra mente.
Y es que amar es entregarlo todo, es no poner barreras, sino destruirlas con la dulzura de un toque suave que las vuelve permeables al sentimiento de superación de lo más denso u oscuro y de conexión con el ser amado y con nuestra propia luz.


Amar a otra persona es cubrir de plumas el camino del otro, es descubrirte en él y no permitir que nada detenga la onda expansiva que te envuelve y te lleva a sentirte parte de su alma, y a sentirle parte de la tuya, sin importar si hay o no distancia, sin importar ni siquiera si está o no en el mismo plano de existencia. Amar es algo tan supremo que hay que mirar con los ojos del alma, con la mirada del ser para saberlo reconocer.

Nada puede hacer la mente ante el amor verdadero, la mente sólo quiere construir obstáculos que causan dolor al corazón, mientras el alma se da y se diluye en el amor que es para darlo y a su vez recibirlo de sí misma y del otro.
Amar no es una carrera de obstáculos, para nada, eso es pensar, eso es querer controlar, eso es conectar con lo que la mente cree que es amar, pero ya es hora de recordar lo que no somos y lo que sí somos y dejar de sufrir, no hemos venido a sufrir, hemos venido a recordar y a ser lo que somos verdaderamente, y eso nos llenará de amor y felicidad, o mejor dicho, eso dará paso a la felicidad y el amor interno que está fluyendo en nosotros. Puede que eso le duela un poco o un "mucho" a nuestra mente, a nuestro ego, pero hay que desvestir al alma de los harapos de crueldad y de la desolación provocada por actos despiadados heredados en forma de miedo en nuestro inconsciente.

Cuando digo que el amor no es dolor me refiero a que el amor no provoca dolor, ¡¡¡todo lo contrario!!! es hora de cambiar esa creencia limitante y de enfrentarnos a la verdad, sólo sufrimos porque nos provocamos nosotros el sufrimiento, aquí cada cual puede revisar en su inconsciente o en sus creencias qué es lo que hace que el amor le provoque sufrir, o bien preguntarse si está ante un amor verdadero o un fuerte apego mental.

No es lo mismo amar que necesitar amar, así como no es lo mismo ser amado, que necesitar ser amado... 
 
Vivir el presente, sin permitir que el pasado nos nuble la visión y nos distraiga, o que el futuro nos ciegue antes de llegar, nos ofrece la oportunidad de saborear cada paso de nuestro camino invisible, y disfrutar de cada experiencia, y así aprender a diferenciar en nosotros cuándo estamos amando verdadera e incondicionalmente o cuándo nos hemos encaprichado de alguien para que nos cubra de un amor basado en el miedo a estar solos, o a no ser amados, o a no ser valorados.

Cualquier amor basado en ese miedo está en una gran incoherencia, el amor es confianza, certeza, verdad.

Por eso es importante recordar amarnos, llenarnos de nosotros mismos, para no intentar llenarnos con la luz y el amor de otro.

Ha llegado el momento de romper con las cadenas que nos atan a lo antiguo y dar paso a lo nuevo, a un nuevo ser humano libre, un ser humano que sea más alma, más consciencia, un ser humano que esté guiado por la sabiduría del Ser y cuya mente sea su herramienta para crear aquello que sueña, aquello que está lleno de la energía del amor incondicional, la cual tiene el poder de crear para y por el amor y el respeto hacia la vida.

La máscara de los miedos debe desaparecer, los velos que nos ocultan la verdad deben caer, el miedo debe ser sustituido por el amor, y alcanzar una existencia armoniosa y sublime debe ser lo más importante.


Arael Elama

sábado, 9 de julio de 2016

COMUNICACIONES Y RESPONSABILIDAD - EGOS Y ALMAS

Una historia muy común

Pedro estaba muy enfadado, su amigo Luis le estaba diciendo que necesitaba espacio, que no quería continuar con su relación de amistad, ya que debía respetarse a sí mismo y no permitir que nadie le intentara controlar o manipular, convencer y chantajear emocionalmente. Su decisión estaba basada en su propia autoindagación, se había dado cuenta de que mantenía esa relación sólo porque había durado muchos años y le daba pena que se rompiera, pero debía ser fuerte y dejar libre a Pedro, porque no era una amistad verdadera, era una dependencia mutua que debía terminarse. En su interior sabía que no dependía ya de esa relación, que no le motivaba ya ver a su amigo, que ya no sentía que tuvieran cosas en común, pues había aprendido lo que tenía que aprender, y si no soltaba su apego no pasaría al siguiente nivel. Así lo llamaba él, diferenciaba sus procesos internos por niveles de autosuperación para darle un sentido mental a lo que percibía en su alma, pues era muy difícil entenderlo si no le daba una traducción que su mente pudiera asimilar. Tal vez, en un futuro, cuando su amigo también hubiera aprendido su parte, podrían volver a encontrarse, y tal vez podría surgir de nuevo una amistad, pero esta vez sin la dependencia de los enganches de los patrones inconscientes que les dominaban a cada uno de ellos.
Y es que Luis había aprendido que los seres humanos, la mayor parte del tiempo funcionamos desde lo que él llama “el piloto automático”, el cual es un personaje creado por el ego que se alimenta de estímulos del exterior que interactuan con programaciones muy ocultas en el inconsciente, que determinan nuestros comportamientos, nuestros gustos, nuestras decisiones, desde la ignorancia de lo que verdaderamente somos. En esos programas hay arquetipos, estructuras de creencias, miedos, complejos, y algunas verdaderas joyas de control por parte de otros que conocen mejor nuestro funcionamiento, tales como lo que él veía como inducciones a ciertos comportamientos para ser un ciudadano obediente y complaciente, un consumidor empedernido, o lo que él bautizaba como “una oveja” recatada y tranquila de un gran rebaño que vive en calma haciendo lo necesario y estipulado como “normal” (de normas), para encajar en un sistema creado para que funcione todo en beneficio de unos pocos y conformidad de muchos. Pero eso era algo que sólo tenía una solución, cada uno debía comenzar a verlo y a trabajar en sí mismo en desmantelar sus propios programas, es decir, cada uno debía ser responsable de sus emociones, de sus miedos, e intentar superarse a sí mismo desde el amor incondicional.

- Siempre estás intentando estar por encima de mí, ¡como si tú fueras perfecto!, siempre compitiendo conmigo para ver quién está más elevado de los dos, pero tú también tienes defectos, y no voy a a decírtelos, pero me has hecho mucho daño, desde siempre - le dijo Pedro dolido por la situación que estaban viviendo.



Luis, miró a su amigo de la infancia y le contestó:

- Yo no soy perfecto, ni pretendo serlo, no sé si soy elevado o no lo soy, porque a veces me siento atrapado en mis emociones sin poder evitarlo, como todo el mundo, y trato de que eso me sirva de enseñanza, y no de excusa para huir de mí mismo. No pretendo quedar por encima de nadie, sino superarme cada día más a mí mismo, siendo poco a poco lo mejor de mí, permitiéndome ver el mundo cada día con más amor y compasión. No compito con nadie, colaboro, acompaño, pero mi pretensión, mi deseo, es que cada uno haga su propio trabajo interior para que algún día este mundo deje de confundir sus propios temores con agresiones o desamor por parte de los demás. No culpabilizo, ni responsabilizo a nadie de mis desilusiones, o de mis heridas, no veo flechas que provienen del exterior, sino reacciones de mi ego que me demuestran que todavía no he aprendido a hacerme cargo de mi vulnerabilidad, de esa vulnerabilidad que proviene de mi inseguridad y mi desconfianza en mí mismo, así que no trato de perdonar a nadie, sólo veo lo que me tengo que perdonar a mí mismo a través de la aceptación de mis emociones, las de mi yo pequeño, para que deje de sufrir por su propio sentimiento de exclusión o de inferioridad, o desvalorización. Esa es mi manera de comprenderme y de valorarme. Yo no te pido nada, ni a ti, ni a nadie, ni siquiera amistad, sin embargo anhelo para ti que reconozcas tu divinidad, pero que lo hagas de verdad, y que seas capaz de distinguir las artimañas de tu ego para no caer en su trampa, pero siempre me ves como una amenaza y te pones a la defensiva. No soy superior a ti, ni a nadie, sólo sigo mi ritmo en mi descubrimiento interior, en permitir que eclosione mi potencial, mi esencia, mi perfume interior. Me estoy aprendiendo a amar, cada día más, y me estoy aprendiendo a respetar, por eso. Si me atacas proyectando tus miedos o tus inseguridades, sólo puedo decirte que lo que tú pienses sobre mí no me importa, porque no tiene nada que ver conmigo, tiene que ver contigo, con tu ego, con tus sombras, no con las mías. Yo me hago cargo de mis pensamientos, de mis residuos emocionales, de mis patrones, estoy en un proceso de autoindagación profunda, me permito llorar, me permito errar, me permito escoger, me permito reír, me permito ser un aprendiz y un maestro, porque mi ser es mi maestro y mi personaje un aprendiz. No he pretendido hacerte sentir inferior, pero cuando alguien me ha despertado ese sentimiento a mí, he mirado en mi interior para averiguar qué me ocurre y de dónde viene esa inseguridad, en lugar de acusar a quien ha venido a mostrármela, "si la piedra lanzada me alcanza debo ver por qué resuena ese dolor en mí"
Ahora decide tú lo que quieres hacer con lo que estás sintiendo y pensando, que yo ya he tomado mi decisión con lo que siento y pienso y la mantengo firme.

Pedro se sintió ofendido y desvalorizado, así que se tomó las palabras de Luis como un ataque más hacia su persona, como una muestra más de su intento de estar por encima de él. Se apartó de su vida resignado, pero dolido, resentido, destilando rabia e itentando dejar mal a Luis, hablando sobre él como la gran decepción de su vida, pasando de ser su mejor amigo, según le sentía antes, a ser el peor amigo del mundo, convirtiendo el amor que antes sentía en odio y rencor.
Y es que el lenguaje del corazón, cuando se transmite con palabras, tal vez no se traduzca con toda su vibración de amor, pero también ocurre que nuestro ego no nos permite escucharlo con el corazón, y lo interpreta desde sus carencias, traduciéndolo equivocadamente, a su conveniencia, para así negar esas mismas carencias y volcarlas o proyectarlas en el mensajero.

Luis sabía y sabe que es hora de vernos a nosotros mismos sin miedo, enfrentarnos a nuestras sombras sin excusarlas tratando de verlas en otros para así no responsabilizarnos de ellas, y que ya es hora de ser libres de las cadenas de aquello que nos domina, patrones, miedos, desconfianza en uno mismo, y por ende, sabe y entiende que ya es hora de que caminemos solos si eso es necesario. Debemos recordar que lo que no querermos ver en nosotros, tarde o temprano explota en nuestras narices, aunque hay veces que ni siquiera así somos capaces de ver que la basura que explota es nuestra y que no la ha provocado nadie, sólo nos la han mostrado,  no nos la ha traído nadie,  es sólo nuestra, y que por muchos razonamientos mentales que queramos darle, la verdad es ésa. Nuestras reacciones son la acción del ego, el ser no reacciona, se acciona. Es hora de que alcancemos ya un equilibrio entre ambos, que el ego se suavice y que el ser se manifieste permanentemente en nuestras vidas, pero hay que cederle ese espacio reciclando la basura emocional que tenemos en nuestro inconsciente, o lo que es lo mismo y en otras palabras, transmutando y trascendiendo nuestras sombras. Todo esto depende exclusivamente de uno mismo por esa razón cada uno debe hacerse cargo de su propio proceso, sin volcarse en nadie, sin pedir que otros solucionen lo que sólo uno puede solucionar, nadie puede comer por ti, nadie puede hacer tu camino por ti.


Arael Elämä Araham

domingo, 29 de mayo de 2016

ROMPIENDO PARADIGMAS Y ESTRUCTURAS MENTALES - REFLEXIÓN


Si la mente no se estira, no se avanza, y a veces es necesario realizar un fuerte barrido de algunas creencias muy arraigadas.
No basta con decir que queremos "sanar", hay que actuar, ser valientes e investigar dentro de uno mismo, sacar a relucir todo aquello que estaba oculto y enfrentarse a ello, trascenderlo, amarlo y agradecer por poderlo Ver.

Buscar a otros para que nos solucionen nuestros "problemas" y hagan el trabajo por nosotros, tampoco nos llevará hacia donde debemos ir, y tratar de ayudar a otros a encontrar su camino no sirve de nada si no aprendemos de esa experiencia, si no crecemos cuando el otro crece, si no limpiamos nuestro inconsciente cuando el otro lo hace con nuestra orientación.

Nadie puede salvar a nadie, nadie tiene más poder que tú mismo para ayudarte, nadie te puede ayudar salvo tú mismo. En ocasiones puedes necesitar que alguien te guíe hacia ti mismo, pero siempre debe ser alguien a quien no le cedas tu poder, alguien cuyo ego no se acrecente sintiéndose el rescatador que va atrapando poco a poco tu voluntad para alimentarse.

He conocido egos muy controladores, manipuladores, que prefieren proyectarse en el otro, ver sus propias carencias en los demás y culpar de sus males a los amigos, pareja, o a las personas que le intentan ayudar sin mucho éxito. Suelen ser personas que no quieren ver más allá de lo que sus egos piden y necesitan, egos que se encaprichan y que patalean si no consiguen lo que quieren, sin afrontar su responsabilidad, salvo en momentos en los que la usan para atormentarse a sí mismos cuando sus estrategias de control y dominio no tienen el efecto esperado.

Hacerse responsable de uno mismo puede ser muy difícil, es más fácil engancharse a alguien que nos haga sentir bien, ya sea un terapeuta, o un amigo, o una pareja, mientras nosotros permanecemos pasivos, sin hacer nada, y he comprobado que así tampoco se avanza, pues creamos una dependencia hacia el otro, olvidándonos de lo que somos, provocando así un estancamiento en nuestra capacidad de Ser lo mejor de nosotros mismos.

Respecto a la persona amada, a veces precisamente aparece para hacernos de espejo, o por algún patrón que guardamos en nuestro inconsciente, posiblemente heredado de nuestros ancestros. Es bastante complicado saberte dar cuenta de esto si no estás comprometido con tu despertar de conciencia. En definitiva, la cuestión es que si necesitas que esa pesona a la que amas esté a tu lado, o que te reconozca tus méritos, que te ame como siempre has deseado, que te cuide y adquiera un compromiso de confianza y fidelidad contigo, que esté pendiente de ti y te valore y admire, si precisas de todo eso para ser feliz, ya has perdido tu poder y lo has depositado de nuevo en el otro.


Es muy necesario que antes de que alguien te ame de esa manera hayas recordado cómo amarte a ti mismo incondicionalmente, y hayas adquirido ese compromiso de confianza y fidelidad hacia tu esencia, hacia tu alma y hacia tu persona, porque así te asegurarás de no estar con esa pareja sólo por la necesidad de sentir lo que no te sabes dar a ti mismo, pidiéndoselo injustamente al otro, al cual le otorgas la responsabilidad de hacerte feliz, poniendo todas tus expectativas de éxito y felicidad en él. A eso le llamaría “relación de co-dependencia”, la cual se basa en lo que no tienen ambos y que se exigen el uno al otro para que su amor se mantenga vivo, pero en cuanto uno de los dos traiciona la confianza del otro, el daño es irreparable. Demasiada carga para llevar sobre tus hombros es tener tanta precaución con todo lo que haces, dices o piensas para que tu pareja no sufra, o no se decepcione.

Esto también ocurre con las amistades. Hay amigos que exigen de ti tanto compromiso que te ahogan y te absorven, te chantagean y te acusan de ser torpe y no saber satisfacer sus anhelos de protagonismo en tu vida, quieren ser tu mejor amigo, el más especial, el más querido, el más antiguo, el que más confidencias tiene contigo, y por tanto el que tiene más derecho sobre ti, tanto como para no respetarte e imponer sus necesidades siempre, por encima de lo que te pueda estar sucediendo a ti, pues eso no les preocupa en realidad, sólo si pueden manejarte a través de tu vulnerabilidad del momento.

En fin, también se aplica a otras relaciones, pero no voy a extenderme, creo que queda muy claro que nuestro poder es sólo nuestro, y que si nos ocurren este tipo de experiencias es precisamente para recuperarlo, para empoderarnos y fortalecernos, así que también podemos agradecer el encontrarnos con personas que nos ayudan a hacerlo con esas actitudes hacia nosotros, pues sólo juegan el papel que les corresponde.

Tengo la sensación de que avanzamos muy lentamente porque no nos damos cuenta de que siempre estamos moviendo ese poder de un lado a otro, primero a un terapeuta, luego a una pareja, luego culpando al exterior de los males que vivimos, diría que el aprendizaje, el recuerdo de lo que somos, va muy despacio.

Responsabilidad con uno mismo, honestidad con uno mismo, compromiso con uno mismo, amor incondicional hacia uno mismo, no hay nada más allá de ti, sólo el reflejo de lo que tú proyectas, por eso nada es lo que parece.
Pero no te confundas y no te pierdas con los reflejos, úsalos para verte más alla de lo que puedes sin ellos y continua avanzando.

El mundo es como un gran escenario, cada uno interpreta un papel, casi todos de forma inconsciente, unos pocos están tratando de salir de un viejo paradigma, rompiendo estructuras mentales, expandiendo su mente, sin miedo a perder la antigua perspectiva para hacer frente a otras formas de ver la vida, formas más libres, más auténticas.
Estos pocos se topan con las mentes que aún están atrapadas en el viejo paradigma, mentes de personas amigas y queridas, que tratan de convencerles de que están haciendo una locura, de que deben regresar al rebaño.

¡Bendita locura!

Cada ser humano contiene en sí mismo un universo maravilloso, sin embargo, muy pocos son conscientes de ello, y un número muy limitado se dedica a indagar en ese universo suyo, de forma consciente, hallando su increíble potencial, su fuerza, su magia, su divinidad.
Y es que eso no es tan fácil, el ego muestra ante ti todos los miedos ocultos que emergen cuando comienzas a remover en el inconsciente, y desde éste se manifiestan con firmeza tus ancestros, que te hablan de sus pactos, de sus necesidades, y tú, desde el amor, cortas lazos, abres tus alas y te liberas de contratos que no eran tuyos.

De alguna forma puedo afirmar que hay muchos seres humanos en este planeta, pero que no todos están viviendo en la misma dimensión.

Las dimensiones son diferentes niveles o estados de consciencia, diversas formas de ver, de sentir, de amar, de vivir, de enfrentarse a los propios miedos y de transformar antiguas creencias que nos limitan en otras nuevas que nos permiten crear aquello con lo que soñamos.

Desearía que todos los humanos consiguieran ser HUMANOS, verdaderos seres de luz encarnados, viviendo una experiencia en este planeta desde una dimensión más elevada, una consciencia pura y limpia, movida por el amor incondicional, y en mi mente, ese nuevo paradigma ya se está creando desde hace un tiempo, creo en ello y tengo la certeza de que lo conseguiremos.
Lo primero es comenzar por uno mismo, luego todo caerá por su propio peso, y todo aquel que vaya despertando a su ser, irá abriendo sus alas y volando hacia otra nueva dimensión de consciencia, hacia una Nueva Tierra.

Arael Elämä



sábado, 19 de marzo de 2016

REFLEXIÓN - SOBRE LA FELICIDAD Y EL AMOR

El aroma a calidez, la luz del sol iluminando los dibujos del papel de las paredes, las cortinas marrones casi transparentes, con sus ondeantes formas anaranjadas que cubrían las ventanas del salón. El sofá gris, la mesa redonda que estaba justo al lado de la mesita de ruedas de la televisión que tenía aquella puerta donde guardabas las balleta para limpiar el polvo del mueble que hacía juego con la mesa para comer.
Una mañana cualquiera, los pies de una niña pequeña pisaban el frío suelo de terrazo de aquel espacio donde sonaba la música de tus cantantes preferidos, canciones que la hacían sentir segura, sabiendo que su madre estaba allí, limpiando la casa, inundándola de su esencia de mujer, convertida en melodía, mientras hacía sus tareas matutinas, sencillas, pero tan valiosas para aquella pequeña niña que se levantaba al reconocer la rutina que la mantenía en un estado de seguridad, de amor, de satisfacción.
Su madre estaba allí, la casa desprendía un olor característico, los muebles brillaban, el sol entraba por la ventana y el día parecía perfecto.
Lo entrañable no tiene por qué ser algo sofisticado, la imagen de una mujer sencilla, ama de casa, que cuidaba de su hija, era suficiente para que aquella niña se sintiera extremadamente feliz.

Un niño puede sentirse así con tan poco, ¿por qué entonces cuando crece nunca tiene suficiente?



Los adultos perdemos en algún momento de nuestra vida la capacidad de vivir en el presente, de disfrutar de los pequeños detalles, y nos olvidamos de que el bienestar se halla en nosotros, y no en lo que hay en el exterior.
Aquella niña no necesitaba nada, aunque sus necesidades básicas estaban cubiertas, la sensación de seguridad se la proporcionaba un hogar tranquilo, una familia estable.
Partiendo del punto de vista en que un adulto ya puede valerse por sí mismo y carece de la vulnerabilidad real de un niño, éste debería simplemente tener cubierto aquello imprescindible, y con ello ser totalmente feliz. Sin embargo, puedes tener mucha cosas materiales, puede sobrarte el dinero, puedes viajar mucho, tener las relaciones de pareja o de amistad que quieras, tener muchas propiedades, en fin, puedes haber conseguido éxito, incluso en lo que más te gusta, y no sentirte pleno, seguir notando un vacío interior que no se llena con nada. Tal vez esto se debe a ciertas carencias emocionales que no se hacen conscientes en el individuo y que se manifiestan a través de la inconformidad o la infelicidad, ¿quién sabe?

Hace muy poco tiempo una buena amiga me dijo algo que me encantó, era algo así como que el ser humano añora a su propia divinidad, y eso es lo que creo, que sentimos un anhelo de algo que nos falta, algo que perdimos y dejamos atrás, pero que conservábamos cuando éramos niños muy pequeños. Ser felices en el presente, sentirnos, sabernos, amarnos, valorarnos, y no necesitar comprar compulsivamente, gastar dinero, buscar la pareja perfecta que nos haga felices, alcanzar el triunfo para demostrar lo que valemos y recibir lo que creemos que merecemos, no es así como lograremos cubrir ese vacío.

Aquella niña pequeña se convirtió en una adulta, una buscadora, una rebelde que apretaba los puños para callarse, para intentar con todas sus fuerzas no ir contra las normas y ser así aceptada por una sociedad que en realidad no es más que una gran mentira, y así siempre había en ella un grito no gritado, un llanto interno no pronunciado, siendo así una persona que sentía que no encajaba y que si no lo hacía nadie la amaría, nadie contaría con ella, nadie la reconocería.
Empezó así un camino de autoconocimiento, un camino de sublevación interna, que la conducía hacia una contradicción, tratando de ser como los demás, pero por dentro generando una gran incoherencia porque no era como los otros. Con el tiempo supo que no era ella sola la que llevaba consigo esa lucha interna, que muchos de los que veía y creía adaptados al sistema, no lo estaban tampoco, y también callaban, la diferencia era que su rebeldía interior era tan potente que nada la llenaba, nada le interesaba, no quería hacer nada de lo que proponía la sociedad, y sólo deseaba escribir y crear.

Así se refugió en sus cuadernos, en su mundo interior, en sus pensamientos, en su sentir, en su mundo sólo suyo, un mundo que ella sabía que nadie podría comprender, demasiado profundo, tal vez, demasiado sensible, demasiado complicado.

Complicado, todo lo contrario de lo que en realidad somos, pues en lo simple está la respuesta.
Sin embargo, supo cómo aprovechar su complejidad interior, su capacidad de soñar, de sentir, para crear, para que la inspiración más sencilla la llevara a mundos insospechados, hasta que un día explotó en creatividad, su corazón se abrió y sus pensamientos comenzaron a ser sólo un puñado de ideas que usaría para escribir cuentos, dejarse llevar por sus sueños, plasmar evocaciones llenas de amor, de viveza, de una verdad que tal vez no era real, pero era pura magia, pura poesía.

Un día se dio cuenta de que esa niña nunca había desaparecido de ella, y que esa esencia era la que la mantenía en su felicidad interior, en su amor interior, y que la soledad que estaba experimentando era su gran oportunidad de ser más ella misma, de descubrir su verdad más suprema, y reencontrarse con su propia divinidad.

Lo que sucedió después fue que dejó de pertenecer a su ego, y halló su libertad.
El amor, cuando eres verdaderamente libre en un mundo donde todo son limitaciones, incluso limitaciones conceptuales, ya no es un sentimiento que te ata a lo que amas, ni te hace depender emocionalmente de lo que amas, sino que se transforma en su verdad, lo que es en realidad el amor, pura y maravillosa libertad, expansión, belleza.

Es espectacular lo que se siente cuando realmente te das cuenta de que cuando el amor está ahí, dentro de ti, partiendo de tu existencia, desde tu plenitud y tu verdadera esencia, ya nada es como antes, tu percepción de la realidad se transforma completamente, y ya nada es igual, ni lo volverá a ser, es algo tan increíble que sólo se puede sentir, no hay palabras para describirlo, hay que tocarlo, notarlo, vivirlo.

Se puede traducir en algo así como enamorarse de uno mismo, renacer desde uno mismo, reencontrarse con uno mismo, y darte cuenta de que tu propio ser siempre estuvo ahí, y que el matrimonio sagrado se ha producido dentro de ti, otorgándote un hermoso regalo, el talento de ser tú ante todo, auténtico, desnudo de las mentiras que creías ser.

Así que, tal vez todos deberíamos regresar al origen, a lo que éramos cuando un precioso momento presente nos abstraía y nos llenaba de felicidad, sin perdernos en pensamientos del pasado, o sufriendo por lo que pueda suceder en el futuro, ser, permanecer, sentir y no intentar tanto desmenuzar y reorganizar lo que estamos experimentando, pues cuando hacemos esto, nos perdemos la experiencia en sí misma.

Mientras el ego diga que eso es muy difícil, así será, pero aquella niña que se convirtió en adulta, descubrió que todos los pensamientos son sólo eso, pensamientos, y no te identifican, no definen lo que eres, no son tú, y por tanto, si no te enganchas a ellos, puedes convertirte en el observador de los mismos, sin que te atrapen, sin que dominen tu vida y conduzcan tu actitud ante la vida por un camino de sufrimiento, y ella, se liberó de todo lo que no era ella, así como el sol puede estar envuelto en nubes sin que éstas sean él, aunque a veces oculten su luz, y aprendió a observar sus emociones, incluso sabiendo que tendría que ir más allá y aprender a ser la observadora del obervador.

El amor es un estado permanente, nadie decide que ames, nadie puede conseguir que ames, sólo tú puedes hacerlo, sólo tú puedes abrirte como una flor que emana su aroma, y dejar que lo que eres sea, sin juicios, sin tener que justificar lo que eres, y permitir que ese amor que ya está en ti también sea y se preste a tomar la forma en la relación que tú desees con quien esté en ese mismo punto de apertura, de reconocimiento de su propia divinidad.



Cuando una relación entre dos personas se da desde su máximo amor interior, ya no se trata de una relación convencional, y ahí todo un mundo inexplorado comienza a sorprenderte, por eso, esa niña que ya es adulta, sigue sonriendo a la vida, y ya no busca el amor en el otro, sino en ella misma, para poderlo entregar sin esperar nada, para dar lo que ya tiene sin depender de que el otro le dé para cubrir una carencia. Antes de estar con alguien en pareja es mejor estar lleno de ti mismo y así ofrecerle lo mejor de ti, lo que ya tienes y eres.

La felicidad está en ti, no necesitas hallar a nadie para que te la dé, si esperas eso, sufrirás, e irás de relación en relación buscando el amor perfecto, sin darte cuenta de que ese tipo de amor inmenso se halla sólo en ti, y eres tú quien debe ofrecerlo a la persona adecuada, esa que la vida tiene preparada para ti para darte también su amor completo.

Arael Elämä...

jueves, 3 de marzo de 2016

REFLEXIÓN - UNA DURA CRÍTICA DE UNA MENTE CANSADA


Estar en tu presente...en tu presencia...
Hoy reflexionaba sobre esto, es el objetivo diario, a veces conseguido, a veces no...
Mi mente, como la mente de todos, es hábil y me juega malas pasadas, me demuestra lo difícil que es estar en paz interior cuando no sabes si la semana siguiente comerás o no comerás, si podrás pagar tu casa, o no, o si te cortarán la luz...

Cuando tus necesidades más básicas están cubiertas sin que te tengas que preocupar, es más fácil estar en tu presente ¿no no? ¿o eso es también una trampa del ego para complicar la posibilidad de alcanzar tu felicidad interior?

La mente siempre encuentra un motivo para escabullirse del presente, y tal vez, cuando ya tienes esas necesidades cubiertas, aparecen otras, tal vez emocionales, o tal vez resulta que para cubrir lo más básico tienes que renunciar a tu libertad y convertirte en un esclavo de un sistema en el que tienes que trabajar a tiempo completo, en un lugar donde estás todo el día, llegando a casa a las nueve y media de la noche, sin tener vida, sólo trabajando para pagar a esas grandes compañías los suministros básicos, los alimentos, tu vivienda (que pertenece en realidad a los bancos con los que tienes la deuda hipotecaria)...

Y sí,  ya tienes cubierto lo imprescindible, per entonces vienen las otras necesidades, porque pierdes tu libertad y te preguntas entonces para qué has nacido, ¿para ser una pila más que enriquece más todavía a los que ya son ricos?

Ahí es cuando te das cuenta de que no quieres ser eso, porque tienes la certeza de que eres mucho más que eso, que tienes tus talentos, tus dones, y no quieres ceder al terrorismo encubierto que el sistema establecido está ejerciendo sobre todos los que están bajo su poder, y digo terrorismo sí, porque la coacción se basa en el miedo a no sobrevivir, si no haces lo que se requiere, te puedes quedar sin casa, sin comida, sin recursos, en fin, te puedes convertir en un repudiado, no sólo del sistema, de la matrix, sino que también eres rechazado por aquellos que creen firmemente en ella, porque siempre ha sido así, porque, como ellos dicen "es lo que hay", porque tienes que hacerlo sí o sí, que si no vas a sufrir las consecuencias, porque el trabajo dignifica... ¿dignifica? ¿a quién? ¿al esclavo que cede su vida como si fuera una pieza de una máquina usada para darle beneficios a otro que vive en una abundancia sobredimensionada?...

Y si tomas decisiones, si te liberas, si buscas otra forma de vivir, te critican por no ceder a lo que ellos consideran "normal" ¿normal?, sí, normal, de norma, SU NORMA...
Normas... si no eres como dictaminan esas normas, no eres normal, y si no eres normal, eres un exiliado de la mayoría, que vive dormida bajo un paradigma a través del cual nos tienen controladitos, calmaditos, tal vez a través de alguna que otra distracción, para que no veamos lo que sucede realmente...
Todos a tu alrededor están "hipnotizados" por esas normas, sintiéndose triunfadores si han conseguido un buen empleo, donde pagan muy bien, y así se mantienen a raya, sin protestar, porque sus comodidades también están satisfechas. 

Tus amigos, los que están bajo hipnosis y totalmente convencidos, te miran y te dicen "tienes que trabajar de lo que sea, porque si no vendrá el "lobo" y te comerá" y te animan a ceder, a ser normal, a volver a ser un adepto ciudadano que no debe dinero a nadie, como si eso fuera realmente la verdadera forma de ser libre, no es más que una falacia, no debemos nada a nadie por vivir, ni la tierra es de nadie, ni tendríamos que pagar por tener energía, el sol es de todos, la tierra también, el agua también... pero hemos dejado que otros se apropien de todo, hemos cedido nuestro poder desde hace tanto tiempo ya, que se ha convertido en lo "normal", y es "normal" pagar por algo que es nuestro y gratuito...

Y es tanto el convencimiento de que esa "normalidad" es lo que está bien, que creemos que el que no la sigue hace las cosas mal, y entonces le ponemos etiquetas, sin saber qué siente, o qué piensa, o qué está intentando hacer con su vida...

Si no tienes pareja a cierta edad, eres un solterón y algún defecto tienes que tener, si no tienes hijos, eres raro o das pena a los demás, si no tienes trabajo, eres un vago que quiere vivir del cuento, si tu trabajo es precario, eres un pobretón que otros con mejores puestos miran por encima del hombro, si eres homosexual, mejor ni hablar de ello, en fin, tenemos críticas para todo...pura envidia basada en la infelicidad del ser humano, en la falta de amor y honestidad hacia nosotros mismos y en la falta de amor hacia lo que hacemos...

Todo te obliga a ser quien no eres, incluso tus amigos y familiares...


Su incomprensión parte de sus propios miedos y de sus propias limitaciones, y lo comprendo, pero por eso mismo, muchos acabamos hartos de tantas dificultades, y finalmente apartamos a esas personas de nuestro camino, ya tenemos bastantes piedras, así que, de las que podamos deshacernos, lo hacemos, con todo el amor, pero sin arrepentimientos...



Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, y puedo dar fe de ello, te das cuenta de que puedes amar mucho a una persona, pero que si ésta se convierte en otro terrorista, en otro robasueños más y de manera reiterada, si tienes la opción de dejarle ir, es mejor hacerlo, sin más, porque ya no suma en tu camino, ya te ha mostrado tus propios miedos, y los de la sociedad en general, y después de realizar su función, ya no hay que retenerlo, debemos aprender a soltar lo que nos perjudica, aunque lo amemos.

Si lo haces también debes saber a qué atenerte,  te encontrarás con la falta de comprensión, con sus juicios y críticas (aunque te digan que no te juzgan y que lo hacen todo por tu bien), con sus mentiras, que están basadas en sus propias creencias limitantes, que además no se conforman con desplegar en su vida, sino que tratan de que también tú te las creas y las aceptes como reales, como lo mejor para ti...

La desilusión se hace presente después de estas experiencias, y en tu presente debes dejar que sea, que salga, que se encuentre frente a ti para trascenderla...

Todo es apariencia, nada es real, miras al otro y ves lo que interpretas de él, y viceversa, y entonces deseas con todas tus fuerzas ser capaz de ver la verdadera realidad, por mucho que duela que caigan los velos, uno por uno...
Sólo así se acaba el dolor, cuando ves lo que es, y lo ves con amor, sin miedo, sin rabia, sin rencor...

No pretendo cambiar el mundo, ojalá pudiera, sólo quiero ser yo y conseguir que quien soy sea feliz, que la realidad que me rodea se transforme en lo que soy, como si un submundo, una burbuja de una realidad más consciente, se formara a mi alrededor, con la compañía de personas conscientes, que ya no necesiten más proyectar sus egos, que ya no necesiten reconocimiento del otro, que simplemente amen, sin más, estoy cansada de tanta hipocresía y de tantas relaciones vacías y desenfocadas...

Estoy hastiada de tanto ego, el mío ya es un estorbo muchas veces, pero el de esos que lo proyectan hacia mí y me acusan justamente de lo que ellos hacen, eso ya..., en fin, no tengo tiempo para esas tonterías, he llegado a mi cupo, ahora sólo sonrío, observo, y sigo mi paso sin hacer caso a lo que no tiene ya importancia para mí... 
Que cada uno se haga cargo de lo suyo... 
Ignoraré aquello que no sea amor del alma, del corazón, porque para amor de egos, amor ficticio, ya no me queda ni una pizca de tiempo, ni dedicación...

Suelto y dejo ir lo que ya no resuena con mi ser...

Arael Elämä...

viernes, 12 de febrero de 2016

DIÁLOGOS - ANTES DE DORMIR


  • Y dime, amor mío, ¿qué es la realidad?
  • Mi vida, siempre con tus preguntas.
  • Sí, sé que es difícil de responder.
  • Tal vez, pero te voy a dar una respuesta. La realidad es lo que hay en el fondo de tu corazón, en el centro de tu alma, en esa energía que eres tú, tu verdadera identidad, nada de lo que ves y piensas existe, todo es parte de un sueño, de un juego, nada más.
  • ¿Y tú y yo?, ¿Tampoco existimos? ¿No somos reales?
  • Mi amada, sabes que somos energía, luz, amor, claro que existimos, pero no de la forma en la que creemos. Somos reales, pero no como pensamos.
  • Bueno, eso tendrás que explicármelo mejor.
  • Existen diferentes niveles de realidad, como una burbuja dentro de otra burbuja, aunque la única que es consciencia pura, la única que nos engloba a todos, es una esencia que nos une a todos y a todas las realidades. Imagina que esta realidad que vives es como cuando ves una película en el cine, lo que ocurre en ese micro-mundo se convierte para el espectador durante un breve instante en una realidad, porque se adentra sin darse cuenta, pierde su identidad y vive cada momento, cada acción, siente emociones, vibra con los personajes, sobre todo con el principal, y se siente identificado con él. El espectador sería el Ser, pero se olvida de sí mismo para poder experimentar esa realidad a la que llamamos falsa realidad.
  • Claro, esto es todo un teatro y somos personajes, pero algunos se dan cuenta y empiezan a recordar quiénes son.
  • Sí, algo así.
  • ¿Y mi ser puede estar en varias realidades ficticias a la vez?
  • Vamos a llamarlo mejor escenarios distintos. Sí, el ser es multidimensional, y eso significa que puede estar en una burbuja, dentro de otra burbuja, que está dentro de otra burbuja, y a la vez puede estar en una burbuja paralela y en otra paralela a ésta, y así hasta el infinito.
  • Entonces el Ser es inmensamente grande.

  • Sí, claro mi vida, el Ser somos todos, pero a la vez estamos experimentando ser individuos, y es eso lo que nos permite amarnos, relacionarnos, el Ser está relacionándose consigo mismo, y estar encarnado en este planeta es una oportunidad para descubrir aspectos muy interesantes.
  • ¿Te refieres a las emociones?
  • Sí, entre otras cosas. Experimentar la polaridad, el miedo y el amor, y el reencuentro de uno mismo, reconocerse a pesar de las capas y capas de telarañas que hay formadas por el entramado del ego humano, eso es una gran aventura, ¿no te parece?
  • Tal vez para el ser, pero para mí es doloroso desembarazarme de esta suciedad emocional que vengo arrastrando.
  • Eso es porque no has aprendido todavía a ser quien eres y el ego aún juega un papel importante en tu vida.
  • Pero el ego no puede morir, sólo se debe mitigar, ¿no?
  • Así es, el ego de alguna forma es una herramienta que se ha convertido en poseedora del individuo, ahora el individuo recupera su consciencia y el ego se debilita.
  • ¿Y qué pasará con él?
  • Que será lo que tenga que ser.
  • Esas respuestas tan ambiguas nunca me ayudan, lo sabes.
  • Sí, lo sé, pero me encanta cuando frunces el ceño y me miras con esa carita de enojo que tanto me gusta.
  • Ya, me lo imagino, y estoy acostumbrada a que te salgas por la tangente pero me gustaría saber más.
  • Mañana más, hoy es mejor que descanses.
  • No estoy cansada.
  • No me refiero a tu cuerpo físico, sino a tu mente, piensas demasiado, y los pensamientos no siempre son necesarios.
  • Pero el ser humano es un ser pensante.
  • Claro, es cierto, pero hay que dejar cabida sólo a lo que no ocupe demasiado. En un equipo informático puede haber muchos archivos residuales que hacen que su funcionamiento no sea el más adecuado, lo mismo pasa con nuestra mente. Es preciso que aprendamos cómo usar correctamente nuestra capacidad mental, sólo así la dejaremos de saturar.
  • ¿Y el inconsciente?
  • El inconsciente se irá deshilachando poco a poco, para dar paso a un nuevo inconsciente limpio de los despojos de una humanidad sufriente que quedaron almacenados en la memoria individual y colectiva. El inconsciente colectivo se está limpiando, depurando, gracias a las limpiezas de los inconscientes individuales y de almas que vinieron justamente con esa misión, la de limpiar y servir de canales de limpieza por los cuáles se está transmutando la energía antigua para dar paso a la nueva.
  • Sí, eso ya me lo explicaste, me parece muy interesante, pero como limpiadora estoy ya exhausta.
  • Por eso, amor mío, duerme, descansa, mañana hablaremos más.
  • Está bien, lo haré, pero continuaré preguntando, ya lo sabes.
  • Y yo responderé feliz de poder acompañarte en este viaje.

Arael Elämä Araham...