SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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viernes, 29 de septiembre de 2017

LA LOCURA DE SER CONSCIENTE Y ESPIRITUAL

A veces me invade la nostalgia, una nostalgia hueca, sin sabor, sin aroma, sin procedencia. Es posible que esa sensación resurja una y otra vez al desconectarme de algunas ideas obsoletas, y se siente como un soplo de añoranza que se mezcla con la brisa de la desilusión.

Justo en ese momento en que me siento llena de esa límpida e implacable melancolía insulsa, me despierto a la locura, a la impávida verdad que se despliega ante mi ignorante mirada.

Y ahí comienza la aventura de pensar sin saber qué se piensa, de divagar y recorrer rincones oscuros de mi mente, de mi condición humana.

No soy la perfección, pero tampoco soy imperfecta, así que simplemente me dejo fluir en el flujo del río de mis sensaciones foráneas, que me alcanzan como si aterrizaran en mi alma derivadas de un mundo distinto, contrario, lejano, y al mismo tiempo vivo e impetuoso y eterno siempre dentro de mí.

Entonces surgen preguntas, respuestas, conversaciones, e incluso llega la comprensión impoluta de la realidad que contemplo casi siempre con mi pequeña mirada.

Ayer, sin más, ocurrió de nuevo, atravesé los esperpentos de mi intranquilidad y me sumergí en la apertura de mi supuesto desquicio, ése que nadie entendería, ése que algunos diagnosticarían como delirios, ése que es el milagro de mi existencia, ése que me conduce a desabrocharme de los nudos del inconsciente, y de la colectividad limitada que sufre la vida.

Tal vez los pensamientos ni siquiera sean nuestros, sino que van navegando en el campo cuántico de un planeta vivo, cuya consciencia nos sostiene, nos abraza. Nuestras mentes emanan ondas de pensamiento, de emociones, que viajan en un mar cuántico, energético, invisible, y que los humanos más sensitivos pueden captar y recibir como mensajes, sin saber que esos pensamientos provienen de otras mentes, que no son suyos.
Tal vez además existan pensamientos que no son pensamientos, sino que son información cuántica, como paquetes colmados de ideas, listas para ser leídas, recibidas, descodificadas, por aquellos que pueden conectar con su locura, o con su yo cuántico.

Tal vez exista una demencia que no es más que una comunión entre el yo limitado y el yo cuántico ilimitado que existe en otras dimensiones y otros planos, más allá de nuestra comprensión mental humana.

De ahí que a veces lo que pensamos no nos parezca propio de nosotros mismos, de ahí a que nos sintamos tristes sin saber por qué, de ahí que de pronto estemos reproduciendo actos que ya protagonizaron nuestros ancestros...

En ese campo cuántico donde se mueven los pensamientos y emociones que emanamos, podemos captar también las voces de otras consciencias que se comunican con nosotros, a través de dicho campo. Esas consciencias pueden ser muy diversas, y algunas pueden no ser exactamente consciencias, sino algo llamado “egregor”, que viene a ser algo así como una energía creada a través de la mente, con la fuerza de una gran creencia colectiva, es decir, creada por muchos pensamientos de muchas personas que creen y crean aquello en lo que piensan, y que le han otorgado una cierta “pseudoconsciencia” sin darse cuenta.

Así que hay un océano etéreo habitado por pensamientos, “egregores”, mensajes de seres que nos ayudan o guían, voces de almas perdidas, ecos de otros tiempos, en fin, una “jaula de grillos” con la que podemos conectar y de la que podemos recibir diferentes mensajes, o pensamientos, de forma consciente o inconsciente.

Pero nuestros pensamientos son nuestros, los generamos nosotros y los expulsamos al campo, los intercambiamos, sin darnos cuenta, algunos los rechazamos otros los hacemos nuestros, en un juego de telepatías encubiertas por nuestra ignorancia de lo que es estar en unión con otras mentes.



Después de pensar en todo esto, o de darme cuenta de ello, me pregunto qué es el Ser en realidad y cómo se puede mover la conexión en ese campo cuántico de la Tierra, y entonces recibo la respuesta.

Existe otro campo que va más allá del que genera el planeta, y es el que genera el todo, la fuente de donde procede todo. Ese campo también está en conexión con nosotros, como si fuera un cordón umbilical energético, muy poderoso, a través del cual nos llega información que no tiene mucho que ver con lo humano, sino con el origen de lo que somos más allá de la experiencia en este laboratorio.

Y cuando escucho esa información es cuando siento que estoy en unión con mi Ser.

Pero allí, en ese punto de origen, están todas las consciencias, antes de que se repartieran fractalizadas en incontables lugares y experiencias.

Entonces el tiempo pierde el sentido que siempre tuvo, el espacio tampoco existe como yo pensaba, y comprendo que todo está encajando de una forma mágica, pero que no podré transmitirlo y explicarlo, sólo sentirlo integrado en mí, como si sólo fuera un recuerdo que no tiene palabras, que sólo se puede sentir dentro de uno.

Estar aquí, allí, en todas partes, experimentarlo con tanta precisión, con tanta verdad, y ver que todo es tan sencillo en realidad, te hace descubrir que nada es como parecía, y que esto no es más que un sueño en el que he despertado para darme cuenta de que estoy soñando esta vida como humana, y que quien está soñando es un ser que apenas puedo recordar, pero que puedo sentir en mí y fuera de mí, expandido y contraído a la vez, como un universo completo que se experimenta a sí mismo en este cuerpo humano, en cada célula, en cada partícula, en la materia y en lo etéreo, en el pensamiento y en la emoción, en el Amor...

Y ahí, arranco a llorar, porque el amor me inunda por completo, porque todo lo que me hacía sufrir no es más que parte del sueño, y que me provoca dolor sólo justo cuando olvido que estoy soñando y me dejo envolver por la experiencia, atrapada en lo que me está mostrando, sin poder tomar perspectiva para reconocerme y sentirla como un descubrimiento más de lo que puedo ser como ser humano, y más allá de lo que ello significa.

Y es que a veces despertamos, y nos volvemos a dormir...

A menudo me despierto y creo estar ya totalmente consciente, y sin embargo, en ocasiones vuelvo a caer en la ignorancia, en el programa del sueño, como si conectara y desconectara de mí misma, de mi yo cuántico, de mi yo eterno y real.

Es el proceso, es así cómo sucede, hasta que un día ya no vuelves a dormirte, a caer en el juego del programa del ego, que te dice que ya estás despierto y que te convence de tantas cosas, todo por mantenerte en la experiencia desde la inconsciencia. No hay mejor trampa que la de pensar que estás despierto cuando en realidad sólo estás dormido, soñando que estás soñando y que ya te has despertado.

Y después de todo, nada es como pensamos, todo es interpretación, todo es un juego, y nada tiene la importancia que creemos, sólo la que necesitamos creer.
La realidad la vamos creando o fabricando, lo creado se construye desde la conexión con el amor de lo que somos, lo fabricado se edifica desde el programa del ego que llevamos implantado.
Todo se mueve, nada es estático, y en la lucha por la energía, en realidad todos nos estamos observando desde el origen, al tiempo que experimentamos en este laboratorio desde cada proceso consciencial único, respetado, todo lo que acontece.

Algo me dice que cada paso ya está dado, que todo ya está “planificado”, y que esto no es más que una película con un guión cerrado, pero con diálogos abiertos, personajes que pueden variar sus decisiones, pero que no pueden cambiar sus destinos, sólo sus pasos, y que nada es en realidad lo que creemos, o lo que parece.

Todo es cuestión de perspectiva, y sólo depende del punto de mira.

Después de divagar en cavilaciones quizás absurdas para algunos pensadores, después de rodear los límites de la cordura, perfilando nuevas fronteras, o más bien suprimiéndolas, recupero mi discreción formal, mi aparente personalidad, mi personaje, para utilizarlo en la experiencia del despertar real, como mi herramienta de trabajo en este lugar.

Cada uno puede tomar consciencia de sí mismo, reconocer su potencial, su verdad, y puede recordar quién es, qué vino a hacer, y enfrentarse a su propio esperpento, a su propia locura...

Sólo hay que mirar más allá, más y más allá, y cuestionándonos todo, para ver todas las capas de la realidad, para descubrir el núcleo, la base, la verdad interna, sólo hay que ir más lejos de lo que llega el personaje, la personalidad, o lo que otros piensan y defienden, hay que ir hacia uno mismo, pero con fuerza, con valentía, con amor, y dejar a un lado el pesar, el sufrimiento, lo superficial. Sólo hay que dejar de buscar aquello que llene nuestro vacío interior con el amor de otros, con la pareja, con el reconocimiento de los demás, para ir justo ahí, donde se halla nuestro amor hacia nosotros mismos, nuestra condición más pura, y darnos cuenta de que podemos jugar a este juego pero con consciencia de quiénes somos, llenos de nosotros mismos.

Arael Elama.



viernes, 4 de noviembre de 2016

EL POTENCIAL DEL SER HUMANO

El ser humano ha estado aprendiendo a vivir en un tablero de juego al que se le ha llamado Tierra. En su afán por sobrevivir ha ido olvidando por completo, e incluso renegando de esa verdad, que su alma tiene un gran poder, un potencial hermoso que tiene la fuerza de todo un universo, una luz fulgurante que es capaz de crear maravillas, una estrella inmensa que emana amor por todas partes, pues es justamente ese amor, esa energía magnificente, su naturaleza, la energía de su existencia, el amor es ella misma.
Si olvidas quién eres y qué poder hay en ti, es fácil que otros aprovechen la ocasión para dominarte y controlarte, así pues, el ser humano quedó expuesto a ser manipulado, y totalmente olvidado de sí mismo y de su conexión con la Fuente universal y con su naturaleza como ser humano en el planeta, ubicado como una existencia más entre todas las que ya conviven en él.
Durante mucho tiempo esto ha sido así, sin embargo, siempre ha existido una búsqueda de la sabiduría, del conocimiento, de la autoindagación, para hallar la verdad.
Esa verdad está en el alma, en el interior de uno mismo y está intrínsecamente unida al amor.
Sin embargo, nuestra mente humana ha sido programada para ser manejable y, generación tras generación, hemos ido heredando ciertas creencias, pautas, patrones, que nos han mantenido alejados de esa verdad que sólo unos pocos conocen.

Tal vez exista desde hace milenios, alguna fuerza materializada en algunos seres humanos, o no, a la que no le interese en absoluto que nuestra humanidad base sus sociedades en el amor, no sólo hacia los demás, sino hacia sí mismos, pues esto implicaría la auto valoración y la de los demás, implicaría dejar de competir, respetar la vida y colaborar entre todos por mantener la armonía en un lugar donde cada uno fuera lo que es en realidad, con todo su potencial, sin que eso implicara que unos fueran mejores que otros, sin que eso creara envidias, pues el amor nos conduciría a la felicidad real, y no necesitaríamos ser como el otro es, sino ser tal como somos, y no habría necesidad tampoco de poseer nada, pues lo importante sería ser y no tener.

Esto sería aplicable a una energía sostenible, que cuidara de la vida y no la destruyera, y en otros ámbitos sería exactamente igual. El motor Amor sería la clave, la respuesta a todo, pero eso no es lo que conviene a esa fuerza controladora y desde luego, el ser humano, en su perdición, no es consciente de sí mismo y precisa recordar lo que es y des-aprender lo que ha ido aprendiendo para romper ese paradigma y comenzar desde sí mismo otra manera de vivir.

Esto puede resultar ridículo para algunas mentes incrédulas y subyugadas, y mantendrán la creencia de que algo así es sólo como un sueño, una utopía, y es que estamos más acostumbrados a pensar que somos despiadados y que el amor nos debilita, nos hace vulnerables, o bien que es sólo una tontería, que en la vida hay cosas más importantes que el amor, tales como el dinero y el saber cómo ganarlo, el éxito, la fama, la idolatría del ego, o la subsistencia en un mundo donde algunos son meros esclavos de un sistema donde una gran mayoría proporciona riqueza con su trabajo a unos pocos que viven en la opulencia creyéndose dignos de ello. Todo mera hipocresía y conformismo.
Lo cierto es que es un simple juego donde algunos conocen las reglas y otros no, unos hacen trampa y otros no tienen ni idea de lo que está sucediendo.

Sin embargo, en este momento presente, muchos están reconociendo su alma, muchos están “despertando” a sí mismos, realizando una gran limpieza de toda la mentira que han estado creyendo durante toda su vida y reestructurando su mente, vaciando su inconsciente del peso de una herencia de dolor y de mendacidades.

Aun así, entre esos muchos que se desperezan y comienzan a ver más allá, entre esos muchos que contemplan cómo caen los velos y cómo la realidad se les presenta de un modo muy distinto al que creían, hay algunos que todavía siguen creyendo que el amor es una equivalencia al sufrimiento, y esto pertenece también a ese mundo de creencias falsas, creencias que nos hacen apartarnos del amor justamente por miedo a sufrir.


El amor no es sufrimiento, el dolor lo generamos nosotros con nuestras pautas, patrones, celos, mentiras, juegos absurdos en los que intentamos controlarlo todo, incluso algo tan incontrolable como es el amor, y hemos confundido tantas veces el amor con el apego, con el sexo, con el cariño, con la costumbre, con el conformismo, con el encaprichamiento, con la necesidad de amar y ser amados, que ya no sabemos reconocer el amor verdadero aunque lo tengamos ante nuestras narices.

Y ahí es donde entra el alma, ella sí sabe qué es el amor, y lo puede reconocer en una sola mirada, pues no necesita ni siquiera la cercanía del ser amado para sentirlo en ella. Y no sólo ocurre con la pareja, sino con cualquier amor, pues esa es su verdad.

Si he hablado de la pareja es porque ésta es un puntal importante en esta humanidad donde la polaridad es lo que rige en su mayor parte. Así, el hombre y la mujer siempre tratan de encontrarse, tanto como especie humana, como en cuestión álmica, pues como es arriba es abajo, y aunque el alma no tiene género, suele proceder de un sólo rayo de la fuente de luz a la que algunos llaman dios, y puede haberse dividido en dos para experimentar la dualidad en la materia, en el plano tridimensional en el que vivimos, y ella sabe reconocer su propia energía en cualquier otra persona, incluso si es de su mismo sexo, pues el alma no distingue de eso, sólo busca a su amado complemento energético.

Por otro lado, si ha ido reencarnando, o lo que es lo mismo, si existe en varios momentos del tiempo a la vez, puede reconocer a otras almas con las que ha experimentado o está experimentando alguna relación, o lazo de amor, en otro ahora, aunque fuera un amor basado en la inconsciencia, en la desconexión de su propio ser, pues sólo así se llega a descubrir lo que sí es amor, en las diferentes manifestaciones de pseudoamor que el ser humano ha ido viviendo.
Así, cuando alguien encuentra a un “antiguo” amor del pasado (otra vida), lo reconoce desde el alma, y cuanto más tormentoso e intenso es el vínculo que les une, más les empuja a reconectar con su verdadera esencia, y ahora, en este presente, se nos ha dado una gran oportunidad para hacerlo.
Pero tenemos que recordar lo que es amar lo antes posible, para que nuestro corazón se encienda y nuestra alma se impulse hacia lo más sublime, y reconecte con su propio Ser, con su potencial, con el amor incondicional que envuelve, no sólo a uno mismo, sino desde uno hacia todos, y no sólo a una pareja que se ama, sino que desde ella, en fusión, se propaga, se expande, hacia todos los demás, pues el verdadero amor no se encierra, sino que se abre, no daña, sino que nutre, no resta, sino que suma, no apaga, sino que ilumina, no limita, sino que engrandece y rompe con las estructuras más obsoletas de nuestra mente.
Y es que amar es entregarlo todo, es no poner barreras, sino destruirlas con la dulzura de un toque suave que las vuelve permeables al sentimiento de superación de lo más denso u oscuro y de conexión con el ser amado y con nuestra propia luz.


Amar a otra persona es cubrir de plumas el camino del otro, es descubrirte en él y no permitir que nada detenga la onda expansiva que te envuelve y te lleva a sentirte parte de su alma, y a sentirle parte de la tuya, sin importar si hay o no distancia, sin importar ni siquiera si está o no en el mismo plano de existencia. Amar es algo tan supremo que hay que mirar con los ojos del alma, con la mirada del ser para saberlo reconocer.

Nada puede hacer la mente ante el amor verdadero, la mente sólo quiere construir obstáculos que causan dolor al corazón, mientras el alma se da y se diluye en el amor que es para darlo y a su vez recibirlo de sí misma y del otro.
Amar no es una carrera de obstáculos, para nada, eso es pensar, eso es querer controlar, eso es conectar con lo que la mente cree que es amar, pero ya es hora de recordar lo que no somos y lo que sí somos y dejar de sufrir, no hemos venido a sufrir, hemos venido a recordar y a ser lo que somos verdaderamente, y eso nos llenará de amor y felicidad, o mejor dicho, eso dará paso a la felicidad y el amor interno que está fluyendo en nosotros. Puede que eso le duela un poco o un "mucho" a nuestra mente, a nuestro ego, pero hay que desvestir al alma de los harapos de crueldad y de la desolación provocada por actos despiadados heredados en forma de miedo en nuestro inconsciente.

Cuando digo que el amor no es dolor me refiero a que el amor no provoca dolor, ¡¡¡todo lo contrario!!! es hora de cambiar esa creencia limitante y de enfrentarnos a la verdad, sólo sufrimos porque nos provocamos nosotros el sufrimiento, aquí cada cual puede revisar en su inconsciente o en sus creencias qué es lo que hace que el amor le provoque sufrir, o bien preguntarse si está ante un amor verdadero o un fuerte apego mental.

No es lo mismo amar que necesitar amar, así como no es lo mismo ser amado, que necesitar ser amado... 
 
Vivir el presente, sin permitir que el pasado nos nuble la visión y nos distraiga, o que el futuro nos ciegue antes de llegar, nos ofrece la oportunidad de saborear cada paso de nuestro camino invisible, y disfrutar de cada experiencia, y así aprender a diferenciar en nosotros cuándo estamos amando verdadera e incondicionalmente o cuándo nos hemos encaprichado de alguien para que nos cubra de un amor basado en el miedo a estar solos, o a no ser amados, o a no ser valorados.

Cualquier amor basado en ese miedo está en una gran incoherencia, el amor es confianza, certeza, verdad.

Por eso es importante recordar amarnos, llenarnos de nosotros mismos, para no intentar llenarnos con la luz y el amor de otro.

Ha llegado el momento de romper con las cadenas que nos atan a lo antiguo y dar paso a lo nuevo, a un nuevo ser humano libre, un ser humano que sea más alma, más consciencia, un ser humano que esté guiado por la sabiduría del Ser y cuya mente sea su herramienta para crear aquello que sueña, aquello que está lleno de la energía del amor incondicional, la cual tiene el poder de crear para y por el amor y el respeto hacia la vida.

La máscara de los miedos debe desaparecer, los velos que nos ocultan la verdad deben caer, el miedo debe ser sustituido por el amor, y alcanzar una existencia armoniosa y sublime debe ser lo más importante.


Arael Elama

jueves, 20 de octubre de 2016

ALMA Y MENTE


Hace años ya sabía lo que significaba idealizar a alguien, enamorarse de una imagen falsa que nos formamos sobre una persona. Diría que la mayoría de los seres humanos se enamoran así, de una fantasía, de lo que creen que es la persona amada, porque la función de nuestra mente es precisamente la de interpretar la realidad y muchas veces lo hace de una forma bastante conveniente, en lo que se refiere a los sentimientos y emociones. Hoy veo que la mente siempre idealiza, en todo lo que ve, crea imágenes falsas sobre todo y proyecta hacia el exterior todo lo que cree que es real.

Así, cuando uno siente rechazo hacia alguien, siempre encontrará justificaciones basadas en sus prejuicios hacia esa persona que no acepta, y esto también ocurre por la interpretación mental que hacemos respecto a los demás, aunque la mente no sólo funciona así con las otras personas, sino que también lo hace con las cosas, y con animales, insectos, lugares, etc.

Lo que es cierto es que la mente cumple a la perfección con su misión, hace lo que tiene que hacer, así como lo haría nuestro ordenador, lo organiza todo de forma automática, los recuerdos, la información subliminal que nos alcanza aunque no la percibamos conscientemente, las programaciones que nos controlan a través de medios de comunicación, de normas, adoctrinamientos, modas, y también aquellas memorias ancestrales, familiares, que permanecen silenciosas pero que actúan más activamente de lo que nos imaginamos.
Nuestra mente cuenta además con un sistema operativo que, como bien dice la palabra, opera basándose en lo aprendido, en lo subyacente que se halla en el inconsciente y a las programaciones y memorias anteriormente mencionadas. Todo ello está bien sujeto y entrelazado en una especie de entramado de creencias muy poderosas a través de las cuales se mueve cualquier pensamiento e idea.

Todas las mentes a su vez están ligadas unas con otras a través de la consciencia colectiva y la inconsciencia colectiva, es decir, a través de lo que pensamos colectivamente de forma consciente y a través de lo que nuestra mente inconsciente guarda y reserva, actuando con mucha más influencia que el propio pensamiento consciente, es más, diría con total seguridad que nuestra mente despierta o consciente está casi totalmente controlada por lo que sucede en ese inconsciente, y que, lamentablemente, no somos nosotros mismos, libres y en esencia, hasta que no logramos deshacer los programas que actúan como piloto automático en nuestras decisiones, en nuestra forma de vida, en nuestra forma de actuar. Además, las creencias están «fabricadas» a partir de esos programas, ya sean por aprendizaje, por herencia ancestral, o por inducción social.

Pondré un ejemplo. Si un grupo social cree que ser pelirrojo es demoníaco, esto repercutirá en todas las personas del grupo, las que tengan el pelo de ese color sufrirán por sentirse repudiados por el resto, y las que no, sentirán miedo y rechazo por esa creencia implantada en su mente consciente. Pero esa mente consciente está controlada por las memorias del inconsciente, donde seguramente habrá algún suceso marcado en la historia de algún grupo de  ancestros, que fue el inicio de esa creencia. Seguramente alguien con el pelo de ese color impactó negativamente emocionalmente al realizar algún acto que quedó grabado en la memoria celular. Tal vez fue un asesino despiadado en la época de los tatarabuelos de las personas del grupo. Así, aunque no se recuerde lo que ocurrió en esa época, el miedo queda instaurado en el inconsciente y eso provoca reacciones que van más allá de la mente consciente, la cual entiende que no le gusta la gente pelirroja pero no puede dar una explicación razonable y lógica a ese rechazo.
Imaginad ahora todo lo que hay en nuestra memoria colectiva, guerras, muertes, violaciones, aberraciones, incestos, asesinatos, unido a ideas muy marcadas relativas al género y a la raza, o religión de la persona, hombres marcados por la creencia de que deben ser fuertes y duros, sin emociones que no sean la ira y el odio, hombres que creen que amar les debilita, y que el deber y el honor está por encima de todo, hombres que deben matar para conseguir el triunfo, mujeres que creen que tienen que ser sumisas y que no pueden hacer lo mismo que los hombres, porque son inferiores, porque están a su servicio, para ser sus  esposas, o sus prostitutas, sólo engendrar hijos es su función o dar placer al hombre, y poco más era su cometido. Ellas consideradas débiles y frágiles, ellos fuertes e insensibles, ellas manipuladoras para hallarse a sí mismas y salvarse de una realidad demasiado dura, ellos intrigadores y creadores de invasiones, de injusticias... Religiones que han movido masas, manipulando las ideas de las personas a través del miedo, muertes en honor a dichas religiones, a su dios o dioses, esclavitud, maltrato a personas de otras razas...

Todo esto está en nuestro inconsciente colectivo, todo ese dolor, toda esa amargura, pérdida de seres queridos, dolor inhumano. Una gran mutilación de nuestra verdadera esencia, de nuestra parte más HUMANA durante tantos siglos...

Todo aquello que ha ido sucediendo, ha ido quedando almacenado en nuestras memorias, y funciona y actúa como una serie de filtros que nos impulsan a escoger el tipo de persona que nos cae bien o mal, nos lleva a prejuzgar, a odiar, a rechazar o a amar a otros sin saber el motivo. Aún nos resistimos a darnos cuenta de que somos iguales, y que no hay nada más que una verdad, una que reconoceremos si nos reconocemos a nosotros mismos primero, pues en nuestro interior está la dicha que buscamos afuera, dentro no hay diferencias, sólo la mente las crea.
Nuestra parte consciente es muy pequeña, digamos que está al servicio del inconsciente y sólo funciona en un 5% de nuestras decisiones y actuaciones, mientras que nuestro inconsciente controla nuestras acciones en un 95%, desde los recuerdos dormidos que están allí inmersos, la mente consciente es sólo la punta del iceberg.

Si deseamos ser libres, si deseamos ser el «alma» que somos, tenemos que entender que debemos desinstalar todo lo que no es necesario que esté ahí, en el inconsciente, y hay muchísimo por limpiar.

Si entro en lo espiritual tendré que explicar entonces cómo funcionaría el resurgir del ser, cómo el alma cobra fuerza, mientras la mente empieza a estar a su servicio, y no al contrario.

Las personas que despiertan a sí mismas, sienten que tienen que limpiar la «basura» emocional y mental que se esconde en el inconsciente, acto al que llaman «sanación», pues lo viven de una forma muy intensa, ya que limpian muchos patrones, programas, memorias de dolor muy arraigadas, y el proceso se hace muy duro, en algunos casos excesivamente duro, todo depende de la carga ancestral que llevan y de su personalidad.



También se habla mucho del ego, el cual se mueve en la parte consciente, però enlazado a las creencias, como un puente entre lo oculto en la parte inconsciente y la relación con el exterior. El ego es un conjunto de personajes, máscaras o caretas, que usamos para relacionarnos con el entorno y con los demás. Pero el ego está contaminado por los miedos y por eso muchas veces no ayuda demasiado en nuestras relaciones.

Cuando empiezas a descubrir todo esto, el ego empieza a comportarse de una manera diferente. Lo primero que ocurre es que te das cuenta de que no eres tu inconsciente, no eres tu consciente, no eres el ego, ¿entonces qué eres, quién eres?

Cuando te preguntas esto es cuando puedes convertirte en el observador de ti mismo, y comienzas a ver cómo reacciona tu ego, qué hay detrás de cada reacción, cuánto miedo hay en ti, y también empiezas a sentir que puedes cambiar esas reacciones, puedes transformar aquello que sientes que pesa en ti, puedes borrar el dolor y quedarte sólo con lo aprendido, puedes ser una mejor versión de ti mismo.

Entonces te pones manos a la obra.

Aquí está el salto al vacío, te enfrentas a ti, a lo que creías ser, para empezar a ser lo que realmente eres.

Cada uno, entonces, va descubriendo su verdad, lo que hay en su interior, algunos lo llaman alma, otros ser, otros existencia, yo no sigo ninguna corriente de pensamiento en concreto, sino que más bien sigo la mía propia.

Pensar... Cuando estamos sujetos a ese paradigma del que he hablado antes, el pensamiento está sometido a ello, pero si se libera da paso a algo más, a eso que eres tú, a tu verdad sublime.

El pensamiento actúa de traductor de lo que vas sintiendo dentro de ti, de la verdad que eres, la mente se pone a su servicio, como herramienta para ser, para manifestar lo que eres, a través de tus dones, de tus talentos, de lo que llamamos sueños, anhelos, pasiones.

La intuición es la pequeña voz de tu alma, de tu verdad, que intenta guiarte hacia lo que más te conviene, aunque no lo puedas entender desde tu mente, y cuando desarrollas esa intuición, es decir, cuando empieza a pesar más tu verdad que lo que hay en tu inconsciente o lo que demande el ego, tu mundo, todo tu mundo se transforma, incluso el exterior que te rodea. De pronto empiezas a conocer a otras personas que vibran como tú, es decir, que están en la misma sintonía, y otras personas desaparecen de tu vida, tal vez incluso tu relación de pareja deja de ser lo que esperabas o deseabas, comienzas a tener la necesidad de dejarlo todo y hacer sólo lo que siempre quisiste hacer, tu sueño, y tu alma te pide un salto al vacío, un salto que tienes pánico de llevar a cabo porque te pide dejar atrás muchas cosas a las que te has acostumbrado, tu zona de confort.

El alma, esa verdad interna y poderosa, cada vez grita con más fuerza y si finalmente te atreves a ser quien eres, toda tu vida da un vuelco, de forma progresiva, o tal vez repentina, pero tú dejas de ser quien creías ser y una versión de ti, la verdadera, emerge.

Ahora ya eres tú, un tú que se une a la idea de que todos estamos unidos, un tú que se une a la sensación de que el amor brota desde dentro de ti, y ese amor lo sientes tan adentro que pareciera que tu corazón se ensancha, pareciera que realmente brota de tu pecho, como una fuente de luz, y te enamoras de la vida, des-aprendes lo que creías que era amor, descubres lo que sí lo es, y dejas de des-amarte, para comenzar a amarte como ser, como el dios que hay en ti, como el amor que eres, más allá de lo que tus pensamientos obsoletos opinan sobre ti, su opinión es una mentira, lo único que es válido es tu verdad, la verdad suprema de tu existencia, que es pura y coherente...

Sólo falta que la mente deje de interferir, que se una al cambio, que eleve su nivel de comprensión, que se ensanche, que deje de luchar contra el ser que eres y tu nivel de consciencia despierta sea más elevado. Tu inconsciente tiene que estar lo más limpio posible, nuevas creencias no limitadoras podrán nacer para llevarte al éxito de tu don, a quien eres, a ese nuevo ser humano que es realmente Humano.

Embarcarse en esta aventura, en este viaje que realmente sólo es un recordar quién eres, requiere de mucha valentía, coraje, amor, intención mantenida, fortaleza, y confianza o fe.

Alma o mente, tal vez seremos “Almamente”...el nuevo ser Humano en un cuerpo de luz movido sólo por el verdadero amor hacia todo en unidad...

Arael Elama