SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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viernes, 3 de febrero de 2017

EL ÚLTIMO PASO



Una terrible ráfaga de fuego se retorcía en su estómago, expandiéndose hacia su corazón como si tratara de agujerearlo y atravesarlo. Sus ojos se desperezaban y sus latidos lentos se estremecían al experimentar una mañana más aquel saludo hiriente, extravagante y absurdo que la envolvía sin conocer el motivo real.

Trataba de saber por qué estaba tan angustiada pero, al intentarlo, sólo conseguía incrementar aquel remolino, esparcirlo todavía más. Era como tener un agujero negro en su cuerpo, girando y girando y abriendo un portal de miedo y dolor que la absorbía y la transportaba a un estado de parálisis que la dominaba totalmente.

  • ¿Será esto un ataque de pánico? - se preguntó.

Sus temores estaban ahí, muy claros, pero había algo más, algo que se estaba apoderando de su voluntad, algo que no comprendía.
Recordó que si se concentraba tal vez lograría ver más allá en su memoria y podría descubrir de dónde procedía ese miedo tan poderoso.

  • Sólo cálmate, Valeria, tranquila, respira, tranquila...

Su cama era cómoda, reconfortante, era como un refugio donde se sentía a salvo. Hacía pocos años que la había comprado con su anterior pareja, pero ahora estaba sola, acompañada por aquel vacío que sentía removerse dentro de ella. Lo cierto es que no sentía miedo a estar sola, sin embargo, aquellas experiencias la atemorizaban, pues desconocía lo que significaban.
Después de respirar profundamente empezó a escuchar aquella voz, aquella voz masculina que siempre le susurraba palabras de sosiego a través del silencio de su habitación.

  • No temas, todo está bien, piensa eso, repítete eso.
  • Pero estoy muy asustada, algo se mueve dentro de mí, es como si el mismo universo se hubiera concentrado en mi estómago y en mi corazón, como si un agujero de gusano se estuviera construyendo desde dentro de mí, como si a partir de ahí algo estuviera emergiendo, traspasando el espacio y el tiempo, como si yo fuera un portal interdimensional, ¿me estoy volviendo loca?
  • No, claro que no, lo que te ocurre es que estás dejando ir el pasado.
  • Pero... ¿cómo? No entiendo...
  • Mira, lo que ocurre es que debes soltar ya todo tu dolor, toda esa culpa que te pesa tanto, debes cerrar ya ese capítulo de tu vida, no hiciste nada mal hecho, lo hiciste lo mejor que pudiste, debes perdonarte y perdonar a las personas implicadas, dejar de atormentarte y dar ese paso que tanto miedo te da.
  • Tengo mucho miedo, sí, es cierto, no quiero hacer daño a nadie, pero me lo estoy haciendo a mí misma retrasando esta decisión.
  • Eso es. Tu cuerpo te habla, trata de sacar lo que llevas dentro, trata de que expulses todo ese sufrimiento estancado y acumulado durante tanto tiempo, provocado por tu sentimiento de culpa, por tu autocrítica, por tu sentimiento de desamparo.
  • Pero es que les hice daño, destrocé lo que habíamos creado, sólo porque el amor cambió en mí, sólo porque yo no era ya la misma, y además me abandoné a mí misma, me hice daño, tanto daño.
  • No lastimaste a nadie a propósito, fue algo que sucedió, algo que estaba fuera de tu control, ¿o acaso crees que el amor es algo que se pueda encarcelar y domesticar? Si antes no supiste amarte, ahora es el momento de que lo hagas.
  • Ya, ya lo sé, pero tal vez podría haber hecho las cosas de otra manera, no sé, tal vez he sido demasiado osada, demasiado tozuda...
  • Sí, podrías haber actuado de muchas maneras distintas, pero este es tu presente, ése fue tu pasado, y ahora es tu responsabilidad crear tu futuro, así, de forma consciente, soltando lo que viviste, soltando para liberarte, soltando para ser tú misma, sin más culpa, sin más dolor, sin más miedo.
  • Ese paso del que me hablas...es una decisión demasiado importante, implica a muchas personas, no sé si podré decidir correctamente.
  • Lo sé, por eso estás sintiendo ese remolino. Tu cuerpo trata de deshacerse de lo que ya no sirve, eso no eres tú, no forma parte de la nueva Valeria, más consciente, más despierta, y al mismo tiempo, tu futuro, que estás creando con tus pensamientos, está fluctuando, porque en un momento decides que sí, y en otro momento decides que no.
  • ¿Crees que debo hacerlo? ¿Debo salir de mi zona de confort? ¿Debo empezar de cero?
  • Yo sólo creo que si te amas, tomarás la decisión que te llene de dicha a ti, porque tu felicidad llenará los corazones de aquellos que te importan, aunque al principio no parezca que es así. Los cambios dan miedo, preciosa, siempre, pero lo importante no es ese miedo, sino la valentía y el coraje de dar cada paso a pesar de ello.
  • Tengo mucho miedo, me siento como una niña asustada que necesita un fuerte abrazo que la tranquilice, por favor, abrázame.
  • Ya te tengo entre mis brazos, tranquila, pequeña, todo está bien, todo es perfecto como es, todo va a salir bien, y yo estoy aquí, no te dejo sola, descansa y deja de darle vueltas a ese asunto, sólo duerme...

La sensación de quemazón había ido disminuyendo mientras hablaba con él, y su cuerpo se había relajado tanto que el sueño comenzaba a hacer efecto sobre sus párpados.
Él había vuelto a acogerla con su dulce energía, como un sueño difuso en su mente confusa, frágil y vulnerable como una niña, sensible y dulce como una delicada flor, encarándose ante los miedos con la única arma que conocía, la confianza, fluyendo desde su amor hacia la vida, una mujer valiente ante la idea de permitirse abrirse al mundo, a sí misma, y amarse para saber amar mejor a los demás.
No, no era una demente, era la persona más cuerda que he conocido, una persona que me alegro enormemente de tener en mi vida.

El viaje hacia su futuro empezaría hoy, y por tanto, en su maleta sólo debería depositar aquello que realmente fuera útil para ella, y dejaría atrás lo que ya no le servía. El presente sería el momento propicio para crear aquello que otorgaría valor a su alma, aquello que la hiciera crecer espiritualmente, aquello que la llevara a ser la mejor versión de sí misma.

Una suave caricia se posó en sus labios y una visión se abrió paso en sus ojos mientras se movía por el mundo onírico. Sentía la brisa del mar en su rostro al contemplar las vistas de su nuevo hogar, y su corazón gozaba de la alegría de estar donde sabía que debía estar, junto a quiénes deseaba estar.


  • ¿Sabes?- dijo contemplando con un amor infinito al dueño misterioso de aquella tierna voz, mientras le sonreía sentada en una silla de mimbre en su terraza - Me gusta vivir aquí, cerca del mar.
Él la miró intensamente, destilando tanto amor hacia ella que las energías que sus cuerpos desprendían se comenzaron a trenzar y entrelazar, como luces que jugueteaban y se fusionaban en explosiones incandescentes, relucientes, atrapados en sus pupilas, felices y tan sonrientes como dos enamorados experimentando el amor más real y más hermoso jamás vivido.
Se acercó a su mejilla, la besó lentamente y susurró:

  • A mi me gusta verte sonreír...


Arael Elama.



sábado, 27 de febrero de 2016

UNA MIRADA AL ALMA - SUEÑOS Y SILENCIOS

 Ahora que estás aquí, sosteniéndome entre tus brazos y descubriendo en tu rostro justamente esa estrella que tú ves en mi pecho brillar cuando tus ojos se prestan a esa mirada sólo tuya, intencionada y amorosa, que traspasa mi piel y ve más allá de lo que nadie vio jamás, ahora que me siento protegida y tranquila, hago un pequeño paréntesis para contarte algo que me ocurre cuando suelto el sufrimiento por estar en este mundo que no comprendo y que me hiere al creer que soy poco para él, poco para ti, poco para todo...

Y es que estas notas que suenan en este momento, envolvíendonos a ambos al igual que estas sábanas lo hacen, y que emergen del piano, de una melodía desconocida, hermosa, que me embriaga, también me ayudan a desconectar de mi insolencia, de ese insulto a la verdad, de esa oculta sensación de soledad y de tristeza, por haber nacido en un lugar donde no comprendo algunos actos, demasiados...

Aunque sé que a veces el silencio también es una música que nos devuelve a lo que somos, por eso me sumerjo en su historia, esa que no es historia, que simplemente es un latido, un ritmo, una pulsación lumínica que se contrae, y que luego se impulsa emanándose a través de mí.

Así que me escucho y me reinvento a través de mi propio aroma, surcando mis sueños, esos que no sé de dónde llegan, ni hacia dónde van, versos de amor que se diluyen en mi alma y me convierten en poema, en el poema que se viste de palabras de mi pequeña mente, torpe, aprendiz de lo imposible de aprender para mi corazón que sólo vibra en libertad, sin la condición de lo correcto o de lo incorrecto.

Silencios y sueños con sonido de piano...

Y cuando me quedo absorta y enamorada por ese maravilloso piano, que me emociona y me arranca siempre alguna lágrima, me acuerdo de tantas cosas.

El silencio de mi alma se pierde siempre en las sensaciones de mi cuerpo, de mi mente, en los pensamientos, que no son más que recuerdos, ayer, en las sensaciones que me invaden gracias a mi condición humana.

Es curioso cómo puedo viajar hacia el pasado, o hacia el futuro, y perder totalmente mi presente en cada gesto que hago lamentándome de lo que no fue, o de lo que no será, y sin percatarme de lo que está siendo o sucediendo en este instante perfecto.

En ese laberinto de ideas, siempre apareces tú, indefinido, pero muy concreto, difuso, aunque con una apariencia exclusiva, única, y una fragancia de alma sabia, de corazón valiente, de mirada difuminada con la mía, porque eres ese tú que sólo puede ser yo, ese yo que sólo puedes ser tú, esa otra parte de mi historia que sólo puede escribirse con tu nombre, el nombre de tu presencia, esté donde esté en este mismo instante.



Y en los sueños eres el viajero del tiempo, el amante experto en saber cuánto amor nos une, y qué poco nos separa lo que creemos que nos desata de nuestro amor infinito.No hay distancias, o eso me dices cuando no puedo sujetar las lágrimas, ni esconderlas en mi rutina diaria.
 
Y en los silencios eres parte de mi música, de mi melodía esencial, parte de mi todo, o de mi nada, de mi vigilia, de mis mundos, de mis realidades, de mis mentiras, de mis inventos, de mis consuelos y mis descontentos, de mi poesía eterna, desnuda si no te siento al escribirla, vacía si no te nombra en cada letra, en cada coma, en cada punto, en cada suspiro que empuja a mi mano para plasmarla con ese pedacito de mí que se queda, que se dibuja en las estrofas, en las pausas, en los silencios que no entienden muchas personas, o en lo que no se lee si no lo observas desde lo más profundo de tu alma inquieta y eterna.

¿Sabes? La gente sueña, no creo que haya alguien que no lo haya hecho nunca, sin embargo, de vez en cuando llega un personaje al que le robaron los sueños, que intenta hacer lo mismo con los tuyos, y cuando escucha tus aspiraciones se apresura en desalentarte, en recordarte que esta realidad no se ajusta a lo que tú sueñas, y te arroja directamente al abismo de sus propios miedos.

Siempre me ha ocurrido esto, siempre he caído en sus precipicios, pero ahora ya no quiero volver a perder la confianza en mí, porque descubrí que yo soy mi mejor guía, y cuando alguien intenta robarme a mi “musa”, lo aparto de mi vida definitivamente, y sin mirar atrás continuo mi camino.
Eso no significa que desprecie, o que odie a esos personajes a los que defino como “robasueños”, sino que me amo y me permito liberarme de su asedio, de sus fustigaciones, otorgándome el poder a mí misma para decidir y para equivocarme, si es que no conseguir lo que sueño puede significar errar.

No pienso en absoluto que caerme cuando quiero alcanzar la cima de mis aspiraciones, sea perder o fracasar, no creo en el fracaso, tal vez pueda sentir que mis fuerzas flaquean, pero sé a ciencia cierta que jamás podría rendirme ante la posibilidad de alcanzar algo que forma parte de mí, aunque la mejor definición de esto sería conseguir ser lo que soy en cada cosa que hago, porque soñar significa plasmar lo que uno es en la vida, en Tu Vida, y soltarte de las cadenas que te obligan a no ser lo que en realidad eres en tu interior.

Tengo la certeza de que soñar es Ser, y materializar tus sueños es expandirte, es ser en todo lo que vives y haces...

Por eso, en mis silencios, soy, pero soy en mi interior, y cuando grito lo que soy, cuando el silencio de mi alma se abre camino como una canción, como un sonido que me caracteriza, puedo empezar a sentir que todo lo que me rodea se impregna de mi aroma, cristalino como un corazón puro, transparente, líquido y brillante, vaporoso y luminoso, un ser que vibra en música, que se eleva más allá de mi personaje humano y que me demuestra cada día que fluir en mí, como el agua, me lleva a ver el mundo desde otra perspectiva más completa...

Eso es lo que aprendí de ti, que me estás leyendo, de ti que eres puro, de ti que eres un creador de sueños, un transmutador de fantasías, un mago que sabe que el amor es el gran poder que nos impulsa y nos eleva hasta lo mejor de nosotros mismos, porque el amor nos apasiona, nos enamora, nos conecta con lo más sagrado de lo que somos, y si es ese amor verdadero e incondicional, limpia y arrasa el egoísmo, y difumina lo que no merecemos, lo que pesa en nosotros, lo que está enganchado en nuestra espalda, devolviéndonos a la única verdad, ésa que sólo uno puede descubrir .

El gran secreto de nuestra existencia, ése que nos recuerda que somos magos, magos creadores cuya magia es el amor más sublime que jamás hayamos imaginado...

No sé si todo esto es un sueño, esta realidad, si algo o alguien nos está soñando, pero sí que tengo clara una cosa, cuando despierte, allí donde me halle, te elegiré  de nuevo, porque sólo el amor es real, y en cualquier mundo, en cualquier realidad, al abrir los ojos sé que podré reconocer esa mirada tuya, y tú en mí verás esa estrella que siempre besas al mirarme...

Si de algo estoy segura es de que el amor nos une más allá de lo que la mente inventa...

Arael Elämä Araham...

viernes, 6 de noviembre de 2015

DIÁLOGOS - EN OTROS PLANOS (almas gemelas)

No había aún casi despertado de mi letargo cuando apareciste, aunque no era la primera vez que te sentía, no era aquello el principio, era una continuación ya anunciada.
La ilusión de encontrarte en alguna parte me empujaba a buscarte, a necesitarte, a depender de esa fantasía que inventaba de tenerte junto a mí, de abrazarte, de poderte dar todo el amor que era capaz de dar.
Sin embargo, esa misma ilusión se convertía a menudo en una daga punzante que me rasgaba el alma, porque estaba casi convencida de que eras sólo un espejismo, un sueño que jamás se haría realidad.
Y cuando hablo de que apareciste, no quiero decir que por fin el reencuentro físico se había dado, sino que pude comprobar la gran certeza de mi esencia, esa que me acercaba a una verdad que mis pensamientos no lograban forjar como una creencia vívida, sino que más bien rechazaban para intentar no ser una persona extraña y sumida en una imaginación tildada de espiritual.
Mi razón, mi parte más analítica, no me permitía convencerme de que tú eras un ser humano real, y divagaba sobre qué o quién podías ser, en un discurso de posibilidades creíbles que se aproximaran a la “normalidad” que siempre había deseado integrar en mí sin conseguirlo.

Abrí los ojos aquella mañana de invierno y te percibí como se percibe la niebla entre las manos cuando caminas entre su tenue y blanquecina nebulosa.
Ahí estabas, pero no te distinguía con claridad.

  • Muéstrate – te dije casi como si te lo ordenara.

Una luz cegadora iluminó toda mi habitación, para después irse mitigando, o quizás simplemente yo misma me fui adaptando a esa especie de realidad alternativa que se me estaba presentando.
Y de pronto, allí estabas, frente a mí, sin que pudiera determinar cómo lo sabía, pero te sentía tanto, tanto, que no cabía la menor duda de que eras tú quien me estaba observando.

Te miraba, sí, te miraba, y lo que veía no podía asimilarlo con mi mente pequeña, así que decidí dejar de verte con ella y abrí mi corazón.
Ahí estabas tú, un universo colmado de galaxias, de estrellas y planetas, hermoso, inalcanzable, infinito, mostrándose ante mí...
Decir que me había enamorado aún más de ti era ínfimo, absurdo y ridículo, no era eso lo que me embriagaba al contemplarte, era algo tan inmenso que sólo podía diluirme en lo que tú estabas siendo en ese momento, en lo que sigues siendo.

Estar encandilada por un amanecer hasta el punto de emocionarme y fusionarme con él, era lo más parecido que había experimentado al mirarte, lo único comparable con aquella sensación, y aún así, era demasiado insignificante.



Entonces pensé que no podría jamás tocarte, besarte, porque tu grandeza era como una quimera para mí, una utópica y maravillosa relación de pareja que no disfrutaría nunca, porque tú eras inmenso, tan inmenso como mi amor por ti. ¿Cómo podría tomar entre mis brazos algo tan inconmensurable? Eso sería una bendición maravillosa para mí, un caricia tibia y eterna en mi cuerpo y en mi alma, un regalo para mi piel, para mi vida, para todo lo que yo soy.

Una leve tristeza se asomó a mis ojos y tú, comenzaste a tomar forma humana. Todas las estrellas y los planetas, todas las galaxias, todo tu universo, se fue haciendo pequeño, muy pequeño, como una copia exacta de lo que eras, pero en versión diminuta, para luego dibujarse como una silueta, la de un hombre.

Entonces, de una forma que no puedo explicar racionalmente, la imagen de ese universo se fue transformando, iba palideciendo para dar paso a un cuerpo semi etéreo, con rostro, con brazos, piernas, incluso vestido con la misma ropa con la que te vi en aquellos sueños de mi adolescencia, cuando creía que eras un ángel que venía a visitarme y a guiarme.

Tu pelo rubio, lacio, con tu flequillo peinado hacia el lado izquierdo de tu frente, tu piel pálida, tus ojos azules y rasgados, tu sonrisa tierna, esa que aceleraba mis latidos, esa que iluminaba tu mirada hasta el punto de hacerme sentir que eras verdaderamente un ser lleno de luz, esa luz que de alguna forma me correspondía.

Verte allí, alargando tu mano hacia mí, en un gesto de invitación a seguirte, me hizo romper a llorar.

  • ¿Por qué siempre tenemos que encontrarnos en otros planos? - te pregunté con mi anhelante deseo de abrazarte fuerte, fuerte, muy fuerte y no soltarte jamás.
  • Un día de estos, cuando menos te lo esperes, tu mirada y la mía se encontrarán, y tu alma y la mía estarán listas para reconocerse, para amarse desde nuestros cuerpos físicos, como hombre y mujer, sin que nada pueda impedirlo. Así como tú sientes el amor en ti hacia mí, lo siento yo hacia ti, y así como tú deseas hallarme y estar conmigo, yo también lo estoy deseando. Tú eres igual que yo.

Y tomé tu mano, para volver a viajar de nuevo a esos lugares donde se me muestran realidades que, simplemente, no tienen nombre, ni explicación, lugares donde me enseñan lo que necesito saber para continuar con mi existencia, con mi conexión, con mi comprensión, aunque todavía parcial, de lo que significa estar aquí en estos momentos.

  • ¿Adónde vamos?
  • Hoy vamos a ir a nuestro origen, voy a enseñarte quiénes somos, hoy encontrarás muchas respuestas que ahora están desordenadas en tus recuerdos.
  • ¿Entonces yo ya sé lo que me vas a mostrar?
  • Claro, yo sólo voy a ayudarte a recordar, esa es mi misión ahora contigo.
  • ¿Y por qué dices que vamos a encontrarnos en el mundo físico si tu misión es mostrarme estos planos tan etéreos?
  • Porque yo, este yo que ves, es sólo parte de mí. Nuestra multidimensionalidad nos permite movernos por diversos planos, porque en realidad, no nos movemos, permanecemos en ellos, existimos en ellos. Tú estás ahora mismo encarnada como la mujer que eres y pero también experimentas y existes en otras dimensiónes y realidades.
  • ¿Y por qué no soy como tú? ¿Por qué no soy consciente de mis recuerdos si estoy en esta forma etérea ahora aquí contigo y tú sí recuerdas?
  • Yo no lo recuerdo todo tampoco, porque sólo soy una parte de toda mi conciencia completa, y tú, ahora mismo estás conectada a tu mente, realizando un viaje astral para conectar con esta realidad donde me encuentras a mí, para facilitarte la comprensión e integración de todo lo que ves, sientes, experimentas aquí, y todo lo que vas a ir recordando de tu misión en tu vida como ser humano. Yo no te estoy hablando desde mi conexión mental con mi parte humana, este no es mi cuerpo astral, aunque también lo tengo y también me guían como a ti, te sorprenderá saber que tú, en otro plano, cumples la misma función con parte astral, que yo desde este plano contigo, con tu parte astral. Soy una parte de mi consciencia eterna, una parte de mi Ser que se ha manifestado para guiarte, y soy parte también de tu propio Ser, porque tu Ser y el mío son el mismo.
  • ¿Somos el mismo Ser? Tenía entendido que todos somos uno, y que por tanto todos somos el mismo Ser.
  • En la esfera más elevada sí, es así, pero existen varios estratos dimensionales que se despliegan desde el Origen o Fuente, y que nos permite experimentarnos desde lo que sentimos como separación, como rayos de un mismo sol que conforme se van alejando de su procedencia se van distanciando entre sí, como gotas de un océano que se experimentan en diversos estados, hielo, líquido, vapor. En ocasiones es una especie semi-separación porque en el estado vaporoso es casi imperceptible la diferenciación individual de cada gota, y en otras ocasiones la separación es muy palpable, como en el caso del hielo. Esto se da de forma gradual, cuanto más cerca de la Fuente, más vaporosos somos, cuanto más lejos, más petrificados somos, sin embargo, en realidad, la separación no existe, es sólo una forma de experimentarnos. Tú y yo somos la misma gota, si tomamos el ejemplo del océano, o el mismo rayo de luz dividido en dos, si tomamos el ejemplo del Sol, somos compañeros, somos uno formando un todo, así como la noche y el día. En la Tierra lo llaman almas gemelas, pero en realidad es mucho más que eso, porque no hablamos de almas, las almas son pequeños fragmentos del Ser, gotas de gotas, para que lo entiendas mejor, te diré que somos el mismo Ser. Imagina que somos un rayo doble que parte del mismo Sol...
  • Comprendo... ¿Entonces, para qué separarnos y luego encontrarnos en la dimensión tridimensional? ¿Qué sentido tiene eso?
  • Mi querida compañera, no le busques un sentido mental, ahí no lo hallarás, mira en tu corazón y sabrás la respuesta.
  • Ya entiendo, todo es por el amor, por la experimentación del amor en diferentes facetas. ¿Pero por qué aquí en la tercera dimensión es tan difícil encontrar a tu alma gemela?
  • Porque en este lugar existe una dualidad muy intensa y marcada y una serie de leyes que rigen todo un sistema energético particular, vosotros lo llamáis karma. El ego pone sus propias normas y el karma o ley de causa y efecto también actúa sobre vosotros. El libre albedrío os permitió en un principio escoger las experiencias, pero eso generó un efecto sobre vosotros que propició la creación de la ley del karma. Muchas almas gemelas no han podido estar juntas por su ego, o por su karma. Ahora ha llegado el momento de que todo eso cambie, porque la humanidad está experimentando una gran transformación.
  • ¿Eso quiere decir que todos vamos a encontrarnos con nuestras almas gemelas?
  • No, no todo el mundo ha venido con un compañero, pero todos comenzarán a experimentar el amor en otro nivel, en el de la incondicionalidad.
  • ¿Y tú y yo?
  • Ya sabes la respuesta, te la he dado antes. Estaré siempre contigo, para cuidarte, para guiarte, para ayudarte a limpiar tu inconsciente de la carga que llevas, para acompañarte hasta que mi yo humano esté listo para este amor inmenso que no entienden las mentes que aún funcionan en el sistema del ego, demasiado como para confiar en su corazón, en su alma, en su ser interno.

Y así comenzó una aventura de viajes en otros lugares, planos, dimensiones y realidades, donde tú, mi otro yo, me has ido mostrando otras vidas, sensaciones, y otra manera de amar que no se comprende si se intenta explicar racionalmente...

  • Una última pregunta... ¿Las almas gemelas han venido a encontrarse para ser pareja?

  • Mi pequeña humana, el alma gemela no se tiene que enfocar como una relación de atracción física, o álmica, ni de romanticismo, aunque puedas experimentarlo con ella de una forma muy hermosa, pues encontrarte con ella es encontrarte contigo mismo en otra persona, con parte de tu energía, de la que procedes, encarnada en otro, es como mirarte en un espejo perfecto, que te permite ver todo de ti, lo que tú eres, tanto a nivel humano, como a nivel del alma, del ser, de todo. Algunos tienen demasiado miedo para atreverse a amar a su alma gemela, incluso para reconocerla, porque no siempre es lo que uno espera encontrar, pero a pesar de las posibles dificultades que nuestro ego pueda mostrar, el amor que hay en nuestro interior siempre se abre camino...

El verdadero amor siempre se abre camino...

Arael Elämä...
Diálogos




sábado, 5 de septiembre de 2015

PROPÓSITOS - EL SER Y EL ALMA GEMELA

Todo parece un sueño, ¿realmente he muerto?, pensé que sería diferente, no así, tan sereno, aunque ya me habían hablado de la paz que se siente.
El frasco de pastillas está ahí, vacío, puedo verlo, y mi cuerpo sin vida está en la cama, con mi ropa preferida.
Morir bien vestida y maquillada es mejor que hacerlo desaliñada, como he estado últimamente deambulando por mi casa deprimida y destrozada emocionalmente.
Pero noto que la falta de respiración hace que esa que yo era no se parezca en nada a mí, ya no soy yo, sólo era el envoltorio que me recubría.
Soy conciencia, soy vida, soy ser, y sobre todo, por fin soy libre, ya no sufriré más el asco de ser humana, de pertenecer a esta especie que todo lo destruye, que todo lo arrasa.
Veo una luz, es muy potente, va tomando forma, me recuerda a los famosos ángeles que algunos pintores dibujaban en las bóvedas de las iglesias y catedrales.
Se está acercando, no sé si estoy preparada para irme, de repente siento mucha tristeza por haberme suicidado, tal vez me precipité. ¿Cómo se sentirán mis seres queridos? ¡Qué desastre! Me siento mal, no he pensado en ellos, sólo pensé en mí, en mi desesperación. Y es que realmente creía que no había otra salida, no, no la había, este mundo está condenado a marchitarse, los seres humanos son destructivos y no quería quedarme aquí para seguir viendo tanta masacre hacia toda manifestación de la vida, tanto humana como no humana. No puedo más, eso es, eso fue lo que pensé, que ya estoy agotada de luchar, que no quiero existir más, que esta guerra ya la tenía más que perdida. El amor no me salvó, el amor no me sirvió para vencer tanta amargura, tanta crueldad, y menos si estaba sola, tan sumamente sola, sin él, sin mi compañero, sin aquel que me ayudaría a mantenerme fuerte.
Ese ángel se está haciendo más presente frente a mí, y siento que quiere darme un mensaje.



  • Querido Ser, ¿qué has hecho? ¿Por qué hiciste esto?- me dice con una tierna mirada iluminada y bañada de compasión y de comprensión.

Estoy llorando, sí, siento mis lágrimas caer, pero ¿cómo puede ser eso? Estoy muerta, no puedo llorar, pero siento, estoy sintiendo emociones, todavía las siento, no comprendo nada, me encuentro mal, aún sufro.

  • ¿Eres un ángel? - le pregunto envuelta en mi llanto sin poder detenerlo.
  • Sí, me envían para guiarte.
  • Lo siento mucho, de veras, lo siento tanto, pero no podía más, no soportaba la hostilidad del ser humano, me avergonzaba de ser humana, no lograba adaptarme, no conseguía mantenerme en el amor mientras veía cómo sacrificaban vidas humanas, cómo mataban a los seres vivos para ganar dinero, cómo la lucha de poder ensombrecía todo a mi alrededor. Me sentía manipulada, obligada a ser una más en el rebaño, y yo luchaba, te juro que luchaba con uñas y dientes. Salí de ese sistema creado para dominarnos hasta donde pude, hasta el límite, pero siempre había algo o alguien que me arrastraba, mi situación se volvió precaria, perdí mi casa, perdí mi la vida que llevaba, mi esclavitud se transformó completamente al salir del engaño de la protección del sistema, supuestamente a cambio de ser una más, sólo eso, una más, y sufría, sufría tanto, tanto, pues me sentía desprotegida, atacada, perseguida, y sobre todo, no comprendida y abandonada. Me caía y me levantaba, soñaba con llegar lejos, con cumplir mis sueños, con ser una de las precursoras de un nuevo camino hacia una humanidad más “humana”, tal vez más divina. Y cada mañana me repetía que el presente era lo que importaba, que me debía centrar en que mi ser se cristalizara en mí para salir volando, saltando todos los obstáculos, descubriendo las ilusiones que me palidecían la mirada, y alcanzando la verdad, la única verdad. Y sin embargo, no pude más. Mis caídas eran cada vez más fuertes, mi dolor era cada día más intenso, y no había nadie para abrazarme, para ayudarme, para darme fuerzas, así que la soledad jugó también su papel destructivo. Me cansé de llorar, mis ojos se quedaron sin lágrimas, me cansé de llamar a mi compañero para que me rescatara cuando estaba a punto de tirar la toalla sin hallar respuesta alguna, me cansé de ser valiente, de poner la otra mejilla, de ser comprensiva, de tener coraje, de limpiar mis heridas, me cansé de mi ego, de su oscuridad, de la de los demás egos que habitan en cada ser humano, de las mentes corruptas, de las falsedades, de las personas que proyectan sus envidias y sus conflictos en general sobre mí, de enamoramientos absurdos que luego se convertían en odio por no corresponder a sus deseos, y sobre todo, querido ángel, me quedé sin fuerzas para sobrevivir, sólo quería existir, ser y respirar amor, pero en este lugar me ahogo, me falta el aire, no hay amor, pocos pueden sentirlo y darlo incondicionalmente y yo me estaba muriendo asfixiada, no podía más, era una tortura. ¿Puedes entenderme? ¿Podrá El perdonarme?
  • Querido Ser, no tenemos que perdonarte, no he venido para eso, tal vez tú seas quien debas perdonarte a ti misma, por haberle hecho daño a tu cuerpo, pues él era un templo para ti, un vehículo para alcanzar una nueva fase en tu existencia. Sin embargo, nosotros los ángeles no vemos los espejismos que crean los humanos, no vemos esas alucinaciones mentales que crean colectivamente, sólo nos limitamos a ayudaros a despertar de la pesadilla que habéis creado.
    Comprendo perfectamente lo que tu mente vivía, su dolor, y cómo tú lo sentías recorriendo cada partícula de tu existencia humana. Entiendo que la vida humana es horrible vista y vivida como tú y otros muchos más lo hacen y puedo dar fe de que no es una solución muy adecuada eliminar tu participación como mujer humana, pues la muerte física no te ha liberado del dolor, como puedes observar.
  • Sí, es cierto, ¿y eso por qué ha ocurrido?
  • Porque no has alcanzado todavía tus propósitos.
  • ¿Y cuáles son? No logré saberlos con certeza cuando estaba en vida, ¿podrías ayudarme y mostrármelos?
  • Puedo hacer algo mejor, te llevaré a un lugar para que los veas.


El ángel me toca con su mano derecha la espalda, justo a la altura del chakra cardíaco y de pronto me siento succionada hacia algún lugar que sé que me sorprenderá. Y así es. Estoy en un parque, rodeada de árboles. Puedo sentir el viento rozarme como si estuviera viva, anuncia el otoño. No reconozco el lugar, pero me es al mismo tiempo familiar. Hay un camino de tierra, un pequeño lago artificial, diría, y unos cuantos bancos de madera. Creo que es temprano, tal vez las ocho de la mañana, o quizás las siete y media.
Ahora veo un hombre, está corriendo, haciendo deporte. Algo brilla con fuerza en su pecho, es una estrella, algo parecido, su fulgor me deslumbra, es enorme, es increíblemente bello y me encandila, me siento enamorada de esa luz que emerge de su interior, es tan maravilloso lo que siento que se disipa todo el dolor de golpe. Quiero saber quién es él, voy a seguirle. El ángel sonríe y me acompaña. El hombre se dirige a su casa, o eso me parece, pero no aminora su ritmo. Yo no tengo que correr, es como si estuviera flotando, y puedo ir a su lado.
Reconozco ya el lugar, había estado tantas veces, pero todo se ve distinto en este estado y cada vez me siento más volátil. Hemos llegado. Una puerta de hierro forjado, que parece antigua conduce a su casa. Vive en un piso de un edificio bastante antiguo, de esos que me gustaban en vida, techos altos, habitaciones grandes, ventanas altas y balcones de barandilla de hierro forjado. Su piso es muy acogedor, y se respira mucha paz dentro de él. Va a ducharse, yo ojeo lo que hay a mi alrededor, su sofá, sus estanterías, sus muebles, un estilo decorativo muy sencillo, práctico y bastante funcional, aunque me encanta. No puedo tocar nada, mis manos traspasan los objetos, no recordaba que estoy muerta, él no podrá verme. Él, ¿quién será ese hombre que tanto me ha atraído? ¿No estaba buscando ver cuáles eran mis propósitos en vida? No comprendo mucho lo que estoy haciendo aquí, debería irme y no distraerme, quién sabe cuánto tiempo tendré antes de...¿de qué? ¿qué pasará conmigo ahora? ¿adónde iré, o adónde me llevarán?.
Se abre la puerta del baño, sale él, medio desnudo, pero sólo su luz me empuja a mirarle, su desnudez es sólo la apariencia de un cuerpo que ya no me dice nada, no reacciono ante su posible belleza, no sé si es un hombre guapo o no, sólo sé que esa estrella que reluce en su pecho me está envolviendo por completo.
Se ha estirado en la cama, al lado de la ventana que deja pasar una brisa suave. Le miro, pero, ¿qué me pasa? Mi pecho arde, siento que una estrella brilla también en mí, tira de mí hacia él, me atrae con tanta fuerza que no puedo impedir acercarme mucho, mucho, estoy en él, mi luz y la suya se funden, le siento, veo toda su vida dentro de mi alma, por todo lo que soy. Ahora sé quién fue, otras vidas, le percibo en mí, yo siempre estuve en él, ahora no hay duda, él es... es... ¡soy yo!

Creo que no ha sentido nada, no es capaz de captar mi presencia, no sabe que estoy aquí, ¿o sí?. Se ha inquietado, estoy segura, en realidad sí sabe que estoy, pero no lo comprende, no entiende qué es lo que está percibiendo.

Llaman por teléfono y se levanta, sigo enganchada a él, no sé cómo salir, no sé cómo desabrocharme de su luz, de su energía, y en verdad no quiero hacerlo, le amo, le amo y no sé por qué, no sé quién es en realidad, no conozco a ese hombre, pero le amo, estoy segura, y me siento a mí viviendo en él.


  • Entiendo, mi querido ángel, era uno de mis propósitos, encontrarle, y estaba tan cerca... Pero ahora ya es tarde.
  • Tu compañero ahora se ha quedado solo, no podrá cumplir sus propósitos, aquellos que compartíais, y sentirá una gran añoranza, más fuerte de lo que nunca sintió, pues él también te buscaba. Ahora la tristeza le invadirá, aunque no sepa que es porque su amada alma gemela ha muerto.
  • Pero si sabíais dónde estaba ¿por qué no propiciásteis un encuentro? ¿Por qué no me ayudásteis a llegar a él?
  • Porque él no estaba preparado para ese encuentro, y tú tampoco, porque una flor florece cuando es primavera, y vuestra primavera todavía no había llegado.
  • Vale, ya he entendido que le he perdido sin haberle tenido, que se ha esfumado la oportunidad de mirarle a los ojos, de besarle los labios, de fundirme con él cuerpo a cuerpo, uniendo esas luces que he visto, lo siento, tienes razón, tendré que perdonarme, y pedirle perdón a él.

Está ahí, vistiéndose, dispuesto a salir. Han pasado horas, la noción del tiempo en este estado es tan diferente, parece que hayan transcurrido sólo unos minutos, pero ya está atardeciendo.
Tengo que irme. Le estoy sintiendo, está enamorado, se va con ella, me alegra que no se quede solo, que pueda experimentar el amor de alguna manera, y siento mucho haberle dejado aquí, pero ya no hay marcha atrás.
De todas formas yo tendré que irme a alguna parte, aún no sé adónde, pero me iré.
Cada vez me siento menos humana, como si se diluyera mi conexión con el residuo de mi ego, de mis emociones, de lo que fui siendo humana.
Me despido de él, de quien debía ser aquí mi pareja, mi compañero, de ese ser que se entrelaza con el mío.

  • Ángel, ¿qué ha sido esta experiencia que he vivido?
  • Te has reencontrado con parte de tu Ser.
  • No comprendo, había llegado a la conclusión de que las almas gemelas son sólo un mito muy mental.
  • Te llevaré a un lugar, acompáñame.

De nuevo su mano en mi espalda y de nuevo un remolino vertiginoso me traslada. Estoy flotando en medio de la nada, ¡no! ¡espera! Estoy en el universo, veo las galaxias, los planetas, las estrellas, es espectacular. Me estoy emocionando.¡Ups!, aún siento emociones.
Mi pecho se enciende de nuevo, su luz es inmensa, muy grande. Cierro los ojos, quiero sólo sentir, me está inundando una gran paz, una sensación de pertenecer a todo lo que hay y al mismo tiempo ser individual, única. Estoy conectando con algo, no sé bien qué es. Parece que mi pecho se esté ensanchando, explotando, y giro y giro lentamente, ¿qué está ocurriendo?.

  • Abre los ojos – me dice el ángel.

Los abro... no soy ya esa mujer que era, soy una galaxia, estoy en cada planeta, en cada sol, estoy en todas partes, incluso más allá de la galaxia me siento existir. Aún noto más, aquella esencia de aquel hombre, está aquí, conmigo, la puedo notar, existe conmigo, está en la galaxia, en cada lugar donde me siento existir está él, ese ser que sentí dentro de aquel cuerpo de hombre, no lo entiendo, no lo comprendo, ¿él y yo somos una galaxia?

  • No exactamente – me dice el ángel al escuchar lo que “pienso”
  • ¿Entonces?
  • Eres una gran conciencia que existe en muchos lugares a la vez, este es sólo uno de ellos.
  • ¿Y él? ¿quién es él?
  • En realidad no hay él, es otra parte de tu conciencia encarnada en otro ser humano.
  • No comprendo muy bien.
  • Tu conciencia, aquella que eres tú en realidad, vive y existe en varios estados dimensionales, divididos en escalas, así como un teclado de un piano se divide en octavas. Cada octava se compone de ocho notas diferentes (podría compararse con los estados de conciencia) que vibran más graves o más agudas dependiendo de la octava donde se encuentren. En algunos estados de intensidad más densa, el fractal de un Ser se polariza, o se divide, porque su experiencia así se intensifica, y su misión se realiza con mayor éxito. Así, en algunas realidades dimensionales, te experimentas a ti misma como conciencia de forma duplicada, teniendo un doble, la parte contrapuesta, por así decirlo. Dos energías que son la misma, al igual que una moneda tiene dos caras. Cada cara es diferente, pero juntas conforman la misma moneda.
  • Todo eso es muy complejo, pero por alguna razón te estoy comprendiendo.
  • Te falta ahora saber cuál era tu propósito como Ser. Vamos a verlo.

Soy una estrella, brillo fuertemente en el cosmos, pero ese ángel está junto a mí. En este estado no siento añoranza, no echo de menos nada, me siento completa y aunque el amor es mi energía, no necesito ser amada, no soy humana, no siento como una humana, mi función es Ser lo que soy, nada más.
Un rayo de mí misma se ha disparado hacia algún lugar, desciende con fuerza, hacia otra octava, hacia una dimensión más densa. Pero ahora todo es oscuro, no veo nada y estoy perdiendo la noción de quien soy, no entiendo muy bien qué está ocurriendo.
Sí, ahora noto el latido de mi corazón, estoy viva, estoy, estoy, ¡estoy en el vientre materno!

  • Sí – escucho al ángel hablarme todavía – así es, estás encarnando.
  • Pero ¿cómo he llegado aquí?
  • No interesa todavía que sepas cómo, sino para qué.
  • Bien, ¿pues para qué estoy aquí?
  • Para que comprendas a qué viniste.

Siento que crezco muy rápido, el tiempo pasa deprisa. Estoy naciendo, nazco, veo la luz, veo un mundo a mi alrededor.

  • Pero de nuevo lo olvidaré todo Ángel, ¡no puede ser!
  • No te preocupes, no será así, sólo siente ese ser que eres, esa conciencia que has sentido en la galaxia, en la estrella, conecta con la gran conciencia que eres y permite que ella se manifieste en ti.
  • Está bien, me concentro.

Soy una gran conciencia, que habita en diferentes dimensiones, que se expande, que avanza, que se fractaliza para poder seguir expandiéndose como conciencia, que se experimenta a sí misma en diferentes estados concienciales, en octavas más altas o más bajas, en todas partes. Provengo de un Origen que es parte de mí, y yo parte de él, nunca me fui de él, jamás lo hice, soy él, él está en mí. Sigo evolucionando, a través de la materia, debo usar este canal físico para materializarme aquí, y así poder pasar a otro nivel más. Debo conseguir ser conciencia pura siendo humana, para que este cuerpo, esta plantilla que soy deje de estar sometida y dominada por una computadora mental que está programada por agentes externos. Debo ser yo quien conduzca al individuo humano, y usar la mente como soporte en este plano. Entiendo, cuando hay materia todo es distinto, debo permitir que ese rayo de luz de la estrella que soy, que es parte de la galaxia que soy, que es parte del todo de lo que soy, se manifeste totalmente a través de cada célula de mi cuerpo, y mi conciencia sea, exista, a través de mi humanidad.

  • Lo has entendido, aunque aún tendrás que aprender mucho más.
  • Sí, ahora sé que no sé nada, pero sé que siento, que soy más que un hacer, soy un sentir, un ser, un estar.
  • Bien, lo entendiste, tus propósitos han quedado al descubierto.
  • ¿Y qué hay de ayudar a otros? ¿No era ese un propósito?
  • Sí, si así lo deseas, de hecho, cristalizar tu luz, tu amor, significa manifestar tu divinidad en ti, en esa mujer que eres, y a través de ella puedes ayudar a quien te pida ayuda y así lo desee.
  • Pero estoy muerta... ya no puedo hacer nada...


Me encuentro mal, me siento fatal, de pronto todo se está haciendo borroso, algo tira de mí, no quiero irme, ¿qué me está pasando? No es el Ángel quien me lleva, ¿qué pasa?.
Me desvanezco, estoy desapareciendo, no siento, no veo, no puedo escucharte más Ángel...

  • ¿Ángel?

Una luz me ciega, siento dolor, me siento densa, el cuerpo me pesa ¿el cuerpo? ¿Estoy viva? Escucho una voz muy tenue...

  • La hemos recuperado.

Me quedo dormida. Me han salvado, no he muerto, y ya no sé bien si deseo irme o quedarme, he vuelto al infierno que ha creado el ser humano. Pero al fin conozco mis propósitos, tengo motivos para luchar, ya no me siento sola, ese Ángel me acompaña y si quiero ayudar puedo hacerlo, al igual que él lo hizo conmigo, guiaré a quienes me busquen para encontrarse a sí mismos, y para entender su mente y hallar sus propósitos mundanos.

Estoy viva...aunque siempre lo estuve y siempre lo estaré, vivo en forma de galaxia, en forma de estrella, en forma de hombre, en forma de mujer... vivo en millones de formas que ni siquiera he podido ver, pero me siento en cada ser vivo, en cada roca o montaña, en cada atardecer, en cada luz y en cada sombra, la muerte no existe... SOY...

Arael Elämä Araham.
Una mirada al Alma

DIARIO - LLAMA GEMELA - PRESENTE

LLAMA GEMELA - PRESENTE

Diario de un reencuentro anhelado – segunda parte


No hace mucho, tal vez unos meses te escribí, exhausta por el desasosiego de un camino confuso y extremadamente desalentador.

Si bien es cierto que mi amor hacia ti no ha cambiado, no puedo negar que yo sí que lo he hecho. Soñaba con hallarte, con manifestar nuestros sentimientos como cualquier pareja, salir a pasear, visitar el mar de diferentes lugares, ya sabes que el mar y yo tenemos una conexión muy especial, viajar a sitios que todavía no conozco yendo de tu mano, y por fin mirarte a los ojos bañándome en tu energía tan elevada y tan amorosa como me la has mostrado siempre a través de los otros planos que frecuentamos.

Sin embargo, mi querido amado eterno, ya no aspiro a nada en esta tierra junto a ti, perdí la fe y la esperanza, perdí la ilusión del reencuentro y dejé la idea de estar contigo de esa manera romántica que mi mente inventaba.
Descubrí que tu presencia era la que era y que tu ausencia física debía ser causada por algo que mi ser conocía y aceptaba, pues era sólo un espejismo en realidad, así que decidí que no te buscaría más, que no te esperaría más, que sólo viviría.

No fue fácil dejar atrás todo lo que tanto anhelaba, ni fue sencillo pensar que jamás podría experimentar nuestro gran amor aquí, como hombre y mujer, tal vez no era mi destino estar contigo, tal vez tan sólo debía crecer, ser mi Ser, permitir que la expansión de mi conciencia se abriera paso con la ayuda y el acompañamiento de una parte de ti, etérica, intangible, mientras que tu parte humana debería recorrer su camino en solitario, o con otra persona.

Me entristecí al pensar que supuestamente debíamos estar juntos, amarnos y mostrar una nueva forma de amar al mundo, y traté de olvidar todo eso, de convencerme de que todo había sido un sueño ridículo y que nada de eso sucedería al fin.

Retomé mi vida, inicié mi camino en solitario, sin ostentar nada a nivel pareja, ya nadie sería lo suficiente para mí, ya nadie llenaría ese vacío que se había generado en mi corazón al desistir de lo que tanto se me había prometido.

Ángeles, guías, sueños, señales, sincronías, y esa persecución terrible de casualidades que no deseaba ver, que ya me hartaban y que me enloquecían, ya sólo quería huir, dejarlo todo atrás.

Algunos hablan de las llamas gemelas refiriéndose a la parte masculina como el “runner”, el que huye, sin embargo, tal vez ahora sea yo la que juega ese papel, la que no desea que la hieran más, la que no se quiera acercar a nadie más, la que opte por llenarse de sí misma y renunciar al encuentro.

Pero una parte de mí grita constantemente tu nombre, tu esencia nace de mi esencia, tu luz se enciende en mi corazón, tu amor y el mío se reunen todavía en otros planos, tu mirada continua observándome cada mañana cuando despierto, tus brazos aún me rodean cuando duermo, tu mano acaricia mi mejilla cuando estoy llorando, y tus besos son ráfagas de energía que inundan a mi alma entrando por mi pecho y colmándome de felicidad.

¿Cómo voy a olvidarte si eres el aroma de mi vida eterna?

Sólo me queda ser, sencillamente ser, y aceptarte así, como eres, como el viento, como el mar, como un sueño que se hace palpable, pero con la sutileza del vapor, o de la fragancia de las flores, sólo me queda sonreírle a la vida, por la gran bendición que supone para mí estar bajo tu protección divina.



Si algún día se realiza ese milagro del que tanto me hablas en susurros de tu alma, no podré cerrarte la mía, no podré escaparme de mi verdad, ni de la tuya, no querré huir de nuestra gran oportunidad de ser juntos la llama del amor sagrado.

Sin embargo, sólo una gota de esperanza cuelga de mis pestañas, a punto de caer rodando por mi rostro como una lágrima más, una de tantas que derramé por tu ausencia, a causa de la incomprensión de mi mente ante algo que sólo el alma comprende.

Hoy me siento libre y completa, fuerte y dispuesta a ser mi ser, a dejar que todo lo que vine a ser se cristalice dentro de mí, para alcanzar mi propia madurez espiritual, emocional y mental.

Tal vez pueda compartir contigo mi aroma de cristal, tal vez tú sólo puedas ser siempre vapor, tal vez ambos seamos sólo viento, tal vez nos fundamos cuando me marche de aquí, o tal vez me alcances como siempre dices, sea como sea, una vez que las alas se agitan tan fuerte como lo hacen las mías, ya no hay marcha atrás, alzaré mi vuelo y sólo un destello de mí será visible...

No es esto una despedida, sino un saludo, una comprensión desde mi ser de lo que somos, estás ahí, lo sé, y me quedo con tu presencia, nunca más con la ausencia, porque tu existencia me hace brillar, porque tu luz me ilumina el camino, porque te siento en todo lo que es, en todo lo que veo, en todo lo que soy, en todo lo que escribo, en todo lo que amo...

Llama gemela, el presente es lo único que existe, y en este ahora, tú y yo, somos sol y luz, cielo y atmósfera, tierra y estrato, fuego y llama, agua y hielo, beso y labio, amor y alma...

Te tengo en mí, por eso no puedo esperar algo que ya está aquí, que sea lo que deba ser, no está en mis manos...

Arael Elämä Araham
Diario


martes, 25 de agosto de 2015

OBSERVANDO LA NECESIDAD DE TENER PAREJA

OBSERVANDO LA NECESIDAD DE TENER PAREJA

(Una Reflexión personal)


Es cierto que en la vida experimentamos un sinfín de situaciones, algunas complicadas, otras hermosas, otras muy dolorosas. Cuando me paro a observar todo lo que ocurre a nuestro alrededor y cómo nos afecta a nivel emocional y mental, necesito tomar distancia de lo que estoy observando y hacerlo desde una posición estratégica. Ahí es donde entra en juego mi Ser, esa parte de mí que siempre está en calma y que es capaz de ayudarme a tener una visión muy diferente de todo lo que acontece.

No hace mucho vi una conferencia donde una persona preguntaba al ponente por qué sentía tanta necesidad de tener una pareja, sabiendo que él debía sentirse completo consigo mismo.

Eso me hizo pensar, reflexionar. Es cierto que todos estamos buscando de alguna manera un compañero o compañera, y que la mayoría acaba emparejándose con alguien que no es la persona más “ideal”, su “alma gemela” o su compañero más “adecuado”, por llamarlo de alguna manera.

Antes de focalizarme directamente hacia esa pregunta, primero observé que el ser humano tiende a “desear” siempre lo que está externo a él, buscando la manera de llenar un vacío interno, para sentirse completo.

Eso nos desenfoca del presente que vivimos y de nuestra presencia.

Cualquier hecho que nos preocupa es algo que está basado en una mentira, en un invento del ego, de nuestro cuerpo mental. Todo aquello que aún no ha sucedido y que nos está estresando por estar adelantándonos a lo que sucederá, no es más que una elucubración de algo que está aún gestándose y que podría terminar siendo muy distinto de lo que nos estamos vaticinando.
Y lo curioso es que sufrimos antes de que ocurra ese hecho que nos imaginamos, y luego, evidentemente, sucede, atraído por la fuerza con la cual lo hemos estado pensando, y lo sufrimos cuando llega, y después de que llegue, lo miramos en el pasado y seguimos padeciendo cuando ya ha quedado en el ayer.
Eso quiere decir que sufrimos enfoncándonos en el futuro y en el pasado, en lugar de vivir nuestro presente.

Pondré un ejemplo y ahora lo basaré en las relaciones de pareja. Un hombre amó a una mujer hace años, fue su gran amor, pero la historia se terminó, y él la amó durante mucho tiempo. En su presente, sólo piensa que nunca encontrará un amor como aquel, porque fue el mejor que tuvo, y sufre creyendo tal cosa. Ese dolor le lleva a añorar encontrar otro amor como aquel y entonces comienza a buscarlo, desde la necesidad de hallar a alguien parecido, o a alguien que le haga sentir algo similar, o tal vez alguien que le ayude a olvidar. Siente que se le escapa el tiempo, y no encuentra a la persona adecuada. El anhelo es muy fuerte, pero tampoco quiere dejarse llevar por una necesidad, entiende que la soledad a veces es necesaria, sin embargo, hay un deseo muy poderoso que le empuja a seguir buscando. No disfruta de su presente por el dolor del pasado y el deseo de mitigarlo en el futuro. El tiempo se acaba. Por fin encuentra a alguien, otra persona que también busca, como él, intentando olvidar un amor o tal vez deseando que la amen como necesita. Así que se unen desde la necesidad común que tienen de amar y ser amados, de hallar su gran amor. Ambos son muy diferentes, o pueden ser muy similares, eso no es importante, lo que les une y les mueve el miedo de no hallar algo mejor, o el temor de perder lo que tienen y que nunca más encuentren lo que realmente buscan.

Estas dos personas están atrapadas en una trampa mental, muy común en los seres humanos, tan común que es lo que nos ocurre a la mayoría. Cuando pasa el tiempo, el vacío vuelve a resugir, y de nuevo se les escapa de las manos ese amor que buscaban, era sólo una ilusión, un espejismo basado en el miedo, no en el amor.

Esto nos ocurre porque no nos hemos encontrado a nosotros mismos, porque no vivimos el presente, porque nos giramos al pasado, o nos enfocamos hacia el futuro. Es bueno recordar lo que hemos experimentado, porque de ello nos hemos nutrido, hemos crecido, hemos aprendido, pero si nos estancamos en aquello que nos hace daño, no avanzamos nada, y es positivo marcarse objetivos futuros, pero sin olvidar que el futuro lo creas desde tu presente, desde el ahora.

Esa historia que antes he explicado podría haber sido de otra manera. Un hombre amó en el pasado, aprendió lo que es el amor, y a través de esa relación pudo conocerse más a sí mismo. Vio qué miedos hay en él todavía, qué dudas hay respecto al amor, respecto a las relaciones. Aprendió también de su propio aspecto femenino, de su propia sensibilidad, de su pasión, de su sexualidad, del respeto al otro, de la aceptación, de la libertad en una relación, de la posesión, de su inseguridad y la de su pareja, de los celos, de la inmadurez emocional, y pudo ver su propio reflejo en la pareja que tuvo, hasta el punto de observar su propia necesidad de ser amado y de amar, y descubrir que esa relación era necesaria para su propio autoconocimiento, pero que aún no estaba listo para una relación consciente, basada en el amor, no en la necesidad de sentir amor.

Cuando la relación acabó no sintió el deseo de hallar a otra persona que sustituyera a la anterior, le dolió la separación, pero la entendió, era lo que tenía que ocurrir porque ninguno de los dos estaba preparado para que fuera de otra manera. No hay culpables, ni cobardes, sólo inconsciencia, sólo aprendizajes. Somos como niños que juegan a ser adultos, experimentan en la amistad y en el romance, en las jerarquías del mundo laboral, en la sociedad en sí misma.

Ahora que está solo, disfruta de esa soledad, busca dentro de sí mismo a su “alma gemela”, a su Ser, encuentra lo que anhela en su interior, reconoce su parte femenina en sí mismo, se reconoce a sí mismo, se siente completo, no hay ya más necesidad de buscar ahí afuera, se siente pleno y preparado para compartir el amor que hay dentro de él y que le nutre. Se siente sabio, fuerte, sereno, seguro de sí mismo.

Entonces, sin esperarlo, aparece una mujer, que también se halló a sí misma, se conocen, se descubren con paciencia, con amor, sin que las mentes se interpongan, sin prejuicios, sin arquetipos que se interpongan, se ven realmente como son, y se aceptan, se aman, y comienzan a compartir un camino, como compañeros, amantes, amigos, en una relación consciente...

Así debería ser para todos, porque sólo así realmente, la experiencia se convierte en algo divino, en algo que nos eleva, que nos empuja a ser lo mejor de nosotros mismos, en la compañía de alguien que no se olvida de sí mismo, que no exige al otro algo que no puede ser, y que avanza de la mano de su pareja. Ninguno sobresale por encima del otro, son compañeros, no se completan el uno al otro, porque cada uno es un ser completo, pero sí que son el uno para el otro un complemento maravilloso.

En definitiva, debemos aprender a amarnos y relacionarnos con nosotros mismos antes de ser capaces de amar a otra persona en pareja sin que esa relación sea tan sólo una estación más en nuestro viaje en esta vida.
Un compañero o compañera del “alma”, es aquel o aquella que viaja en el mismo tren que nosotros, a nuestro lado, durante todo el trayecto, pero a veces no somos capaces de verlo y reconocerlo hasta que no somos conscientes de nosotros mismos. Tanto esa “alma gemela” como nosotros, vamos experimentando a través de nuestras vivencias, relaciones, ect. En un proceso madurativo, transformador y consciente, que no todo el mundo es capaz de alcanzar, sin embargo, es extrictamente necesario ser conscientes para reconocernos y reconocer a los demás. Mientras tanto, todas las relaciones nos sirven para crecer, para aprender, para experimentar qué es el amor y qué no lo es, quiénes somos, qué somos y qué no somos, pues son un espejo para mirarnos y descubrirnos, son capítulos de nuestra historia, mientras que el “alma gemela”, ese compañero o compañera cuyo amor es consciente e incondicional, está con nosotros durante toda nuestra historia, como un lector invisible que nos va leyendo mientras vamos escribiendo las palabras de nuestra novela personal. Un amor pasajero que te acompaña para crecer, es un episodio de tu libro, pero tu amor verdadero está presente en todo lo que tú eres, escribe contigo tu historia, está en tu tinta, en tu alma, porque siempre está dentro de ti, y cada letra eres tú y es ella.

Tu alma gemela eres tú...y cuando hallas a una persona que al mirarla ves en sus ojos a tu propia alma, ya la has encontrado.

Esa sería mi respuesta a esa pregunta realizada por aquel hombre, no dejes que el invento de tu mente te ciegue y te llene de desesperanza, de necesidad y de dependencia, sé consciente de lo que buscas y anhelas, y cuando seas inmune a lo que tu mente elucubra y crea, lejos de lo que tu Ser es, todo se transformará a tu alrededor. La necesidad se acabará y comenzará la libertad.

Arael Elämä.


miércoles, 19 de agosto de 2015

ALMAS GEMELAS - AMOR SAGRADO

ALMAS GEMELAS - EL AMOR SAGRADO....

Salgo a buscarte y te hallo, porque el viento grita tu nombre en su silbido extaordinario, que se cuela por mi pecho y se expande. Y tu nombre es el nombre del universo, infinito, y vibra como siempre lo hizo, con el sonido de tu esencia particular. Eres la llama que arde en mi Ser, porque eres parte de mí, y yo parte de ti, porque somos procedentes de un gran sol que se hizo gotas en un gran estallido de amor, y que se amaneció en diversos lugares para experimentarse.

La base de lo que vivimos en cada uno de los mundos que habitamos es el Amor en todas sus medidas y manifestaciones. Soy un tú en muchos “túes”, yo soy el “yo soy” que te ama profundamente en cada realidad en la que existes, en la que existo.
Y te hallé en tantas miradas, te hallé en tantos abrazos, te hallé en tantas vidas vividas y que todavía experimento. Sin ti la aventura sería tan diferente, contigo, ser de mi ser, todo tiene un sentido más divertido. Juegas al escondite y mi mente se envenena con torpes añoranzas que el olvido de este juego que vivimos ha provocado al no poder fusionar mi corazón con el tuyo.
Pero ahora entiendo, sí, ahora lo entiendo... y ya no hay más dolor, sólo hay dicha y contento...
Si el amor es el regalo y el premio, hace tiempo que ganamos la partida, nunca perderemos, todo esto es apariencia, espejismo, todo esto es sólo un sueño que soñamos, desde nuestro sol divino...
No es posible no recordar el amor, porque justamente es lo que nos trajimos con nosotros, nuestro único equipaje, y jamás lo dejamos atrás porque éste siempre habita en lo que somos...
Bienvenido al reconocimiento de mi alma en la tuya, bienvenida sea tu alma en la mía una vez reconocida...


  • El susurro de la brisa de la mañana anuncia el otoño, ¿qué tienes que decirme amado mío que tanto te siento en mi alma?
  • Que te abrazo, que te escucho, que te sueño, que te siento, que te vivo en cada momento. Y en cada noche que vivo, tu luz es la que me acompaña, y en cada historia de amor que experimento, te busco a ti en cada alma, y si no te encuentro, sé que lo haré, porque te llevo aquí dentro, en mi pecho, palpitando en cada día de esta vida que escogí vivir. Te amo porque te tengo conmigo desde siempre, porque cada situación a la que me enfrento, ya sea en solitario o acompañado, es un capítulo más de un cuento que vivo, pero tú, sólo tú, eres la gran verdad de toda mi existencia completa, la fuerza que me hace buscar, desear, amar, el ímpetu de mi fe, la estrella que me hace anhelar continuar amando.
  • Ahora ya lo comprendo, amor mío, no se trata de no tenernos en esta existencia, no se trata de no podernos amar en la materia, sino de saber amarnos aunque no estemos juntos en lo humano, permitiendo que cada uno viva en la libertad de aprender lo que es el amor en esta dimensión, en esta vida donde nuestra mente es tan inconsciente. Y si entendemos que ya nos estamos amando, que en cada caricia que ofrecemos queda implícito nuestro gran amor, que en cada abrazo te abrazo a ti, que en cada beso te estoy besando, porque sólo tú, tan sólo tú eres mi compañero, ese que soy yo misma, entonces ya no habrá más dolor, y justo en ese momento nos liberaremos del espejismo, del sueño, para podernos mirar a los ojos y por fin vernos, reconocernos.
  • Así es – murmuró el viento que traía la fragancia del cercano otoño – y así será, porque ha llegado el momento. Siénteme en cada aroma, siénteme en la lluvia y permite que acaricie tu cara, siénteme mientras duermes envolviéndote con mi cuerpo, siénteme en la madrugada, cuando te despiertas y me percibes, siénteme cuando los primeros rayos del sol penetran por las rendijas de la persiana de tu ventana, siénteme en cada canción de amor que te dedico cuando escuchas las señales que te regala mi alma, siénteme en las sincronías, en las casualidades que te llevan de nuevo hasta mí, hasta quien soy, hasta ti, hasta lo que somos.
  • Somos como esta ráfaga de viento, nos alcanzamos siempre, por eso, respeto tus tiempos, respetas los míos, y sabes que cuando regresemos, nos uniremos en un cálido abrazo y nuestras energías fusionaremos...


Me siento en la tierra, contemplo los campos, me estiro para mirar el cielo, te veo, te observo, las nubes pasean como si fueran tus versos, los del poema que me recitas a través de los sonidos de los pájaros que cantan a través de este hermoso silencio, tuyo y mío.


Y entonces te escucho de nuevo, mi voz y la tuya se entrelazan en el “no tiempo” y puedo entender lo que me dices, porque ambos pronunciamos las mismas palabras al unísono...


  •  No estoy distante, sólo soy como el viento, te amo por encima del teatro que estamos viviendo, te amo así, con lo que vives, con lo que eres, sin ningún impedimento...




Arael Elämä....