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Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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viernes, 6 de noviembre de 2015

DIÁLOGOS - EN OTROS PLANOS (almas gemelas)

No había aún casi despertado de mi letargo cuando apareciste, aunque no era la primera vez que te sentía, no era aquello el principio, era una continuación ya anunciada.
La ilusión de encontrarte en alguna parte me empujaba a buscarte, a necesitarte, a depender de esa fantasía que inventaba de tenerte junto a mí, de abrazarte, de poderte dar todo el amor que era capaz de dar.
Sin embargo, esa misma ilusión se convertía a menudo en una daga punzante que me rasgaba el alma, porque estaba casi convencida de que eras sólo un espejismo, un sueño que jamás se haría realidad.
Y cuando hablo de que apareciste, no quiero decir que por fin el reencuentro físico se había dado, sino que pude comprobar la gran certeza de mi esencia, esa que me acercaba a una verdad que mis pensamientos no lograban forjar como una creencia vívida, sino que más bien rechazaban para intentar no ser una persona extraña y sumida en una imaginación tildada de espiritual.
Mi razón, mi parte más analítica, no me permitía convencerme de que tú eras un ser humano real, y divagaba sobre qué o quién podías ser, en un discurso de posibilidades creíbles que se aproximaran a la “normalidad” que siempre había deseado integrar en mí sin conseguirlo.

Abrí los ojos aquella mañana de invierno y te percibí como se percibe la niebla entre las manos cuando caminas entre su tenue y blanquecina nebulosa.
Ahí estabas, pero no te distinguía con claridad.

  • Muéstrate – te dije casi como si te lo ordenara.

Una luz cegadora iluminó toda mi habitación, para después irse mitigando, o quizás simplemente yo misma me fui adaptando a esa especie de realidad alternativa que se me estaba presentando.
Y de pronto, allí estabas, frente a mí, sin que pudiera determinar cómo lo sabía, pero te sentía tanto, tanto, que no cabía la menor duda de que eras tú quien me estaba observando.

Te miraba, sí, te miraba, y lo que veía no podía asimilarlo con mi mente pequeña, así que decidí dejar de verte con ella y abrí mi corazón.
Ahí estabas tú, un universo colmado de galaxias, de estrellas y planetas, hermoso, inalcanzable, infinito, mostrándose ante mí...
Decir que me había enamorado aún más de ti era ínfimo, absurdo y ridículo, no era eso lo que me embriagaba al contemplarte, era algo tan inmenso que sólo podía diluirme en lo que tú estabas siendo en ese momento, en lo que sigues siendo.

Estar encandilada por un amanecer hasta el punto de emocionarme y fusionarme con él, era lo más parecido que había experimentado al mirarte, lo único comparable con aquella sensación, y aún así, era demasiado insignificante.



Entonces pensé que no podría jamás tocarte, besarte, porque tu grandeza era como una quimera para mí, una utópica y maravillosa relación de pareja que no disfrutaría nunca, porque tú eras inmenso, tan inmenso como mi amor por ti. ¿Cómo podría tomar entre mis brazos algo tan inconmensurable? Eso sería una bendición maravillosa para mí, un caricia tibia y eterna en mi cuerpo y en mi alma, un regalo para mi piel, para mi vida, para todo lo que yo soy.

Una leve tristeza se asomó a mis ojos y tú, comenzaste a tomar forma humana. Todas las estrellas y los planetas, todas las galaxias, todo tu universo, se fue haciendo pequeño, muy pequeño, como una copia exacta de lo que eras, pero en versión diminuta, para luego dibujarse como una silueta, la de un hombre.

Entonces, de una forma que no puedo explicar racionalmente, la imagen de ese universo se fue transformando, iba palideciendo para dar paso a un cuerpo semi etéreo, con rostro, con brazos, piernas, incluso vestido con la misma ropa con la que te vi en aquellos sueños de mi adolescencia, cuando creía que eras un ángel que venía a visitarme y a guiarme.

Tu pelo rubio, lacio, con tu flequillo peinado hacia el lado izquierdo de tu frente, tu piel pálida, tus ojos azules y rasgados, tu sonrisa tierna, esa que aceleraba mis latidos, esa que iluminaba tu mirada hasta el punto de hacerme sentir que eras verdaderamente un ser lleno de luz, esa luz que de alguna forma me correspondía.

Verte allí, alargando tu mano hacia mí, en un gesto de invitación a seguirte, me hizo romper a llorar.

  • ¿Por qué siempre tenemos que encontrarnos en otros planos? - te pregunté con mi anhelante deseo de abrazarte fuerte, fuerte, muy fuerte y no soltarte jamás.
  • Un día de estos, cuando menos te lo esperes, tu mirada y la mía se encontrarán, y tu alma y la mía estarán listas para reconocerse, para amarse desde nuestros cuerpos físicos, como hombre y mujer, sin que nada pueda impedirlo. Así como tú sientes el amor en ti hacia mí, lo siento yo hacia ti, y así como tú deseas hallarme y estar conmigo, yo también lo estoy deseando. Tú eres igual que yo.

Y tomé tu mano, para volver a viajar de nuevo a esos lugares donde se me muestran realidades que, simplemente, no tienen nombre, ni explicación, lugares donde me enseñan lo que necesito saber para continuar con mi existencia, con mi conexión, con mi comprensión, aunque todavía parcial, de lo que significa estar aquí en estos momentos.

  • ¿Adónde vamos?
  • Hoy vamos a ir a nuestro origen, voy a enseñarte quiénes somos, hoy encontrarás muchas respuestas que ahora están desordenadas en tus recuerdos.
  • ¿Entonces yo ya sé lo que me vas a mostrar?
  • Claro, yo sólo voy a ayudarte a recordar, esa es mi misión ahora contigo.
  • ¿Y por qué dices que vamos a encontrarnos en el mundo físico si tu misión es mostrarme estos planos tan etéreos?
  • Porque yo, este yo que ves, es sólo parte de mí. Nuestra multidimensionalidad nos permite movernos por diversos planos, porque en realidad, no nos movemos, permanecemos en ellos, existimos en ellos. Tú estás ahora mismo encarnada como la mujer que eres y pero también experimentas y existes en otras dimensiónes y realidades.
  • ¿Y por qué no soy como tú? ¿Por qué no soy consciente de mis recuerdos si estoy en esta forma etérea ahora aquí contigo y tú sí recuerdas?
  • Yo no lo recuerdo todo tampoco, porque sólo soy una parte de toda mi conciencia completa, y tú, ahora mismo estás conectada a tu mente, realizando un viaje astral para conectar con esta realidad donde me encuentras a mí, para facilitarte la comprensión e integración de todo lo que ves, sientes, experimentas aquí, y todo lo que vas a ir recordando de tu misión en tu vida como ser humano. Yo no te estoy hablando desde mi conexión mental con mi parte humana, este no es mi cuerpo astral, aunque también lo tengo y también me guían como a ti, te sorprenderá saber que tú, en otro plano, cumples la misma función con parte astral, que yo desde este plano contigo, con tu parte astral. Soy una parte de mi consciencia eterna, una parte de mi Ser que se ha manifestado para guiarte, y soy parte también de tu propio Ser, porque tu Ser y el mío son el mismo.
  • ¿Somos el mismo Ser? Tenía entendido que todos somos uno, y que por tanto todos somos el mismo Ser.
  • En la esfera más elevada sí, es así, pero existen varios estratos dimensionales que se despliegan desde el Origen o Fuente, y que nos permite experimentarnos desde lo que sentimos como separación, como rayos de un mismo sol que conforme se van alejando de su procedencia se van distanciando entre sí, como gotas de un océano que se experimentan en diversos estados, hielo, líquido, vapor. En ocasiones es una especie semi-separación porque en el estado vaporoso es casi imperceptible la diferenciación individual de cada gota, y en otras ocasiones la separación es muy palpable, como en el caso del hielo. Esto se da de forma gradual, cuanto más cerca de la Fuente, más vaporosos somos, cuanto más lejos, más petrificados somos, sin embargo, en realidad, la separación no existe, es sólo una forma de experimentarnos. Tú y yo somos la misma gota, si tomamos el ejemplo del océano, o el mismo rayo de luz dividido en dos, si tomamos el ejemplo del Sol, somos compañeros, somos uno formando un todo, así como la noche y el día. En la Tierra lo llaman almas gemelas, pero en realidad es mucho más que eso, porque no hablamos de almas, las almas son pequeños fragmentos del Ser, gotas de gotas, para que lo entiendas mejor, te diré que somos el mismo Ser. Imagina que somos un rayo doble que parte del mismo Sol...
  • Comprendo... ¿Entonces, para qué separarnos y luego encontrarnos en la dimensión tridimensional? ¿Qué sentido tiene eso?
  • Mi querida compañera, no le busques un sentido mental, ahí no lo hallarás, mira en tu corazón y sabrás la respuesta.
  • Ya entiendo, todo es por el amor, por la experimentación del amor en diferentes facetas. ¿Pero por qué aquí en la tercera dimensión es tan difícil encontrar a tu alma gemela?
  • Porque en este lugar existe una dualidad muy intensa y marcada y una serie de leyes que rigen todo un sistema energético particular, vosotros lo llamáis karma. El ego pone sus propias normas y el karma o ley de causa y efecto también actúa sobre vosotros. El libre albedrío os permitió en un principio escoger las experiencias, pero eso generó un efecto sobre vosotros que propició la creación de la ley del karma. Muchas almas gemelas no han podido estar juntas por su ego, o por su karma. Ahora ha llegado el momento de que todo eso cambie, porque la humanidad está experimentando una gran transformación.
  • ¿Eso quiere decir que todos vamos a encontrarnos con nuestras almas gemelas?
  • No, no todo el mundo ha venido con un compañero, pero todos comenzarán a experimentar el amor en otro nivel, en el de la incondicionalidad.
  • ¿Y tú y yo?
  • Ya sabes la respuesta, te la he dado antes. Estaré siempre contigo, para cuidarte, para guiarte, para ayudarte a limpiar tu inconsciente de la carga que llevas, para acompañarte hasta que mi yo humano esté listo para este amor inmenso que no entienden las mentes que aún funcionan en el sistema del ego, demasiado como para confiar en su corazón, en su alma, en su ser interno.

Y así comenzó una aventura de viajes en otros lugares, planos, dimensiones y realidades, donde tú, mi otro yo, me has ido mostrando otras vidas, sensaciones, y otra manera de amar que no se comprende si se intenta explicar racionalmente...

  • Una última pregunta... ¿Las almas gemelas han venido a encontrarse para ser pareja?

  • Mi pequeña humana, el alma gemela no se tiene que enfocar como una relación de atracción física, o álmica, ni de romanticismo, aunque puedas experimentarlo con ella de una forma muy hermosa, pues encontrarte con ella es encontrarte contigo mismo en otra persona, con parte de tu energía, de la que procedes, encarnada en otro, es como mirarte en un espejo perfecto, que te permite ver todo de ti, lo que tú eres, tanto a nivel humano, como a nivel del alma, del ser, de todo. Algunos tienen demasiado miedo para atreverse a amar a su alma gemela, incluso para reconocerla, porque no siempre es lo que uno espera encontrar, pero a pesar de las posibles dificultades que nuestro ego pueda mostrar, el amor que hay en nuestro interior siempre se abre camino...

El verdadero amor siempre se abre camino...

Arael Elämä...
Diálogos




sábado, 5 de septiembre de 2015

DIARIO - LLAMA GEMELA - PRESENTE

LLAMA GEMELA - PRESENTE

Diario de un reencuentro anhelado – segunda parte


No hace mucho, tal vez unos meses te escribí, exhausta por el desasosiego de un camino confuso y extremadamente desalentador.

Si bien es cierto que mi amor hacia ti no ha cambiado, no puedo negar que yo sí que lo he hecho. Soñaba con hallarte, con manifestar nuestros sentimientos como cualquier pareja, salir a pasear, visitar el mar de diferentes lugares, ya sabes que el mar y yo tenemos una conexión muy especial, viajar a sitios que todavía no conozco yendo de tu mano, y por fin mirarte a los ojos bañándome en tu energía tan elevada y tan amorosa como me la has mostrado siempre a través de los otros planos que frecuentamos.

Sin embargo, mi querido amado eterno, ya no aspiro a nada en esta tierra junto a ti, perdí la fe y la esperanza, perdí la ilusión del reencuentro y dejé la idea de estar contigo de esa manera romántica que mi mente inventaba.
Descubrí que tu presencia era la que era y que tu ausencia física debía ser causada por algo que mi ser conocía y aceptaba, pues era sólo un espejismo en realidad, así que decidí que no te buscaría más, que no te esperaría más, que sólo viviría.

No fue fácil dejar atrás todo lo que tanto anhelaba, ni fue sencillo pensar que jamás podría experimentar nuestro gran amor aquí, como hombre y mujer, tal vez no era mi destino estar contigo, tal vez tan sólo debía crecer, ser mi Ser, permitir que la expansión de mi conciencia se abriera paso con la ayuda y el acompañamiento de una parte de ti, etérica, intangible, mientras que tu parte humana debería recorrer su camino en solitario, o con otra persona.

Me entristecí al pensar que supuestamente debíamos estar juntos, amarnos y mostrar una nueva forma de amar al mundo, y traté de olvidar todo eso, de convencerme de que todo había sido un sueño ridículo y que nada de eso sucedería al fin.

Retomé mi vida, inicié mi camino en solitario, sin ostentar nada a nivel pareja, ya nadie sería lo suficiente para mí, ya nadie llenaría ese vacío que se había generado en mi corazón al desistir de lo que tanto se me había prometido.

Ángeles, guías, sueños, señales, sincronías, y esa persecución terrible de casualidades que no deseaba ver, que ya me hartaban y que me enloquecían, ya sólo quería huir, dejarlo todo atrás.

Algunos hablan de las llamas gemelas refiriéndose a la parte masculina como el “runner”, el que huye, sin embargo, tal vez ahora sea yo la que juega ese papel, la que no desea que la hieran más, la que no se quiera acercar a nadie más, la que opte por llenarse de sí misma y renunciar al encuentro.

Pero una parte de mí grita constantemente tu nombre, tu esencia nace de mi esencia, tu luz se enciende en mi corazón, tu amor y el mío se reunen todavía en otros planos, tu mirada continua observándome cada mañana cuando despierto, tus brazos aún me rodean cuando duermo, tu mano acaricia mi mejilla cuando estoy llorando, y tus besos son ráfagas de energía que inundan a mi alma entrando por mi pecho y colmándome de felicidad.

¿Cómo voy a olvidarte si eres el aroma de mi vida eterna?

Sólo me queda ser, sencillamente ser, y aceptarte así, como eres, como el viento, como el mar, como un sueño que se hace palpable, pero con la sutileza del vapor, o de la fragancia de las flores, sólo me queda sonreírle a la vida, por la gran bendición que supone para mí estar bajo tu protección divina.



Si algún día se realiza ese milagro del que tanto me hablas en susurros de tu alma, no podré cerrarte la mía, no podré escaparme de mi verdad, ni de la tuya, no querré huir de nuestra gran oportunidad de ser juntos la llama del amor sagrado.

Sin embargo, sólo una gota de esperanza cuelga de mis pestañas, a punto de caer rodando por mi rostro como una lágrima más, una de tantas que derramé por tu ausencia, a causa de la incomprensión de mi mente ante algo que sólo el alma comprende.

Hoy me siento libre y completa, fuerte y dispuesta a ser mi ser, a dejar que todo lo que vine a ser se cristalice dentro de mí, para alcanzar mi propia madurez espiritual, emocional y mental.

Tal vez pueda compartir contigo mi aroma de cristal, tal vez tú sólo puedas ser siempre vapor, tal vez ambos seamos sólo viento, tal vez nos fundamos cuando me marche de aquí, o tal vez me alcances como siempre dices, sea como sea, una vez que las alas se agitan tan fuerte como lo hacen las mías, ya no hay marcha atrás, alzaré mi vuelo y sólo un destello de mí será visible...

No es esto una despedida, sino un saludo, una comprensión desde mi ser de lo que somos, estás ahí, lo sé, y me quedo con tu presencia, nunca más con la ausencia, porque tu existencia me hace brillar, porque tu luz me ilumina el camino, porque te siento en todo lo que es, en todo lo que veo, en todo lo que soy, en todo lo que escribo, en todo lo que amo...

Llama gemela, el presente es lo único que existe, y en este ahora, tú y yo, somos sol y luz, cielo y atmósfera, tierra y estrato, fuego y llama, agua y hielo, beso y labio, amor y alma...

Te tengo en mí, por eso no puedo esperar algo que ya está aquí, que sea lo que deba ser, no está en mis manos...

Arael Elämä Araham
Diario


miércoles, 19 de agosto de 2015

ALMAS GEMELAS - AMOR SAGRADO

ALMAS GEMELAS - EL AMOR SAGRADO....

Salgo a buscarte y te hallo, porque el viento grita tu nombre en su silbido extaordinario, que se cuela por mi pecho y se expande. Y tu nombre es el nombre del universo, infinito, y vibra como siempre lo hizo, con el sonido de tu esencia particular. Eres la llama que arde en mi Ser, porque eres parte de mí, y yo parte de ti, porque somos procedentes de un gran sol que se hizo gotas en un gran estallido de amor, y que se amaneció en diversos lugares para experimentarse.

La base de lo que vivimos en cada uno de los mundos que habitamos es el Amor en todas sus medidas y manifestaciones. Soy un tú en muchos “túes”, yo soy el “yo soy” que te ama profundamente en cada realidad en la que existes, en la que existo.
Y te hallé en tantas miradas, te hallé en tantos abrazos, te hallé en tantas vidas vividas y que todavía experimento. Sin ti la aventura sería tan diferente, contigo, ser de mi ser, todo tiene un sentido más divertido. Juegas al escondite y mi mente se envenena con torpes añoranzas que el olvido de este juego que vivimos ha provocado al no poder fusionar mi corazón con el tuyo.
Pero ahora entiendo, sí, ahora lo entiendo... y ya no hay más dolor, sólo hay dicha y contento...
Si el amor es el regalo y el premio, hace tiempo que ganamos la partida, nunca perderemos, todo esto es apariencia, espejismo, todo esto es sólo un sueño que soñamos, desde nuestro sol divino...
No es posible no recordar el amor, porque justamente es lo que nos trajimos con nosotros, nuestro único equipaje, y jamás lo dejamos atrás porque éste siempre habita en lo que somos...
Bienvenido al reconocimiento de mi alma en la tuya, bienvenida sea tu alma en la mía una vez reconocida...


  • El susurro de la brisa de la mañana anuncia el otoño, ¿qué tienes que decirme amado mío que tanto te siento en mi alma?
  • Que te abrazo, que te escucho, que te sueño, que te siento, que te vivo en cada momento. Y en cada noche que vivo, tu luz es la que me acompaña, y en cada historia de amor que experimento, te busco a ti en cada alma, y si no te encuentro, sé que lo haré, porque te llevo aquí dentro, en mi pecho, palpitando en cada día de esta vida que escogí vivir. Te amo porque te tengo conmigo desde siempre, porque cada situación a la que me enfrento, ya sea en solitario o acompañado, es un capítulo más de un cuento que vivo, pero tú, sólo tú, eres la gran verdad de toda mi existencia completa, la fuerza que me hace buscar, desear, amar, el ímpetu de mi fe, la estrella que me hace anhelar continuar amando.
  • Ahora ya lo comprendo, amor mío, no se trata de no tenernos en esta existencia, no se trata de no podernos amar en la materia, sino de saber amarnos aunque no estemos juntos en lo humano, permitiendo que cada uno viva en la libertad de aprender lo que es el amor en esta dimensión, en esta vida donde nuestra mente es tan inconsciente. Y si entendemos que ya nos estamos amando, que en cada caricia que ofrecemos queda implícito nuestro gran amor, que en cada abrazo te abrazo a ti, que en cada beso te estoy besando, porque sólo tú, tan sólo tú eres mi compañero, ese que soy yo misma, entonces ya no habrá más dolor, y justo en ese momento nos liberaremos del espejismo, del sueño, para podernos mirar a los ojos y por fin vernos, reconocernos.
  • Así es – murmuró el viento que traía la fragancia del cercano otoño – y así será, porque ha llegado el momento. Siénteme en cada aroma, siénteme en la lluvia y permite que acaricie tu cara, siénteme mientras duermes envolviéndote con mi cuerpo, siénteme en la madrugada, cuando te despiertas y me percibes, siénteme cuando los primeros rayos del sol penetran por las rendijas de la persiana de tu ventana, siénteme en cada canción de amor que te dedico cuando escuchas las señales que te regala mi alma, siénteme en las sincronías, en las casualidades que te llevan de nuevo hasta mí, hasta quien soy, hasta ti, hasta lo que somos.
  • Somos como esta ráfaga de viento, nos alcanzamos siempre, por eso, respeto tus tiempos, respetas los míos, y sabes que cuando regresemos, nos uniremos en un cálido abrazo y nuestras energías fusionaremos...


Me siento en la tierra, contemplo los campos, me estiro para mirar el cielo, te veo, te observo, las nubes pasean como si fueran tus versos, los del poema que me recitas a través de los sonidos de los pájaros que cantan a través de este hermoso silencio, tuyo y mío.


Y entonces te escucho de nuevo, mi voz y la tuya se entrelazan en el “no tiempo” y puedo entender lo que me dices, porque ambos pronunciamos las mismas palabras al unísono...


  •  No estoy distante, sólo soy como el viento, te amo por encima del teatro que estamos viviendo, te amo así, con lo que vives, con lo que eres, sin ningún impedimento...




Arael Elämä....




martes, 11 de agosto de 2015

AMOR MÁS ALLÁ DE LA REALIDAD - EVA Y RAFA


En ese punto de su vida nada parecía tener sentido, todo era confuso, tantos años buscando, esperando, intentando comprender algo que parecía incomprensible, tratando de conciliar dos mundos tan diferentes que coexistían dentro de ella, sin lograrlo apenas, sin conseguir que su vida se equilibrara sin renunciar a alguno de esos dos mundos. Deseaba tanto hallar esa serenidad, esa calma, esa quietud interior y mantenerse en ese estado de amor y completitud, que en su esfuerzo se había olvidado de vivir, de disfrutar, se había perdido a sí misma tratando de encontrarse.

Las respuestas qu anhelaba ya no llegaban con la rapidez en la que tiempo atrás lo hacían, y su incerteza era un peso demasiado grande como para seguir cargando con él, necesitaba inmediatamente que alguien la ayudara, que alguien la abrazara, que alguien la impulsara de nuevo a brillar, a volar, a sentirse de nuevo feliz.



Aquella noche de nuevo lloraba, preguntándose por qué las cosas no eran como ella había deseado, como se le había prometido que serían, por qué si ella había dado tanto no recibía lo mismo. Ya sabía que no debía esperar amor de quien no sabe amar, y que no debía dar amor esperando que se le devolviera, y había aprendido a amar sin recibir, pero estaba demasiado agotada para seguir dando, tal vez habia dejado de amarse a sí misma, había comenzado a juzgarse, y a desvalorizar sus esfuerzos basándose en los resultados que estaba viendo. Estar siempre ahí para otros era algo que la había dejado exhausta, pues cuanto más se daba, más la abosorvían, y se había dado cuenta de que en realidad no se estaba dando a ella lo que necesitaba y anhelaba, y aún peor, se reprochaba su error y se castigaba.

Entonces sintió sus brazos rodearla, su ternura, su amor infinito, y su corazón empezó a latir, como si fuera la primera vez en su vida que lo hacía, pues así era como se sentía cada vez que él la abrazaba, como si le devolviera la vida.
Sintió su dulce beso en la frente y sus bellas y sabias palabras comenzaron a sonar como un susurro.


  • Tranquila, mi amor, tanquila, estoy aquí, todo irá bien, te lo prometo, no estás sola – Le dijo mientras acariciaba su pelo con extremada delicadeza.
  • Y dime, ¿cómo puedo continuar mi camino sin sufrir? ¿Qué puedo hacer?- le preguntó ella esperando su consuelo.
  • Vive, mi amor, vive, pero vive tu presente, y vívelo con amor, amándolo con todo tu ser, porque sólo así podrás proyectar el futuro que deseas. Si no aceptas tu presente, si lo rechazas, seguirás sufriendo, y entonces ese futuro que esperaas seguirá siendo doloroso.
Ella trataba de no llorar, le escuchaba con el alma abierta, notando cómo sus palabras entraban y la calmaban, como siempre hacían.
  • Tienes razón, creo que rechazo lo que estoy viviendo, ¿cómo puedo amar lo que no deseo en mi vida? No sé cómo hacerlo, ayúdame a comprenderlo.- Le dijo casi en una súplica mientras él la miraba con la ternura de un ángel.
  • Mi vida, sólo debes apartar lo que no deseas en tu vida desde la elección, simplemente escoge. No es necesario sentir rechazo por algo, sólo debes no escoger vivirlo, nada más, tú eliges. Verás en tu camino opciones diversas, tú sólo tienes que elegir las que en tu ser resuenen, las que desees experimentar, sin resistencias, sin miedo, amando cada una de las opciones y agradeciendo que éstas existan y se presenten en tu camino, para que así puedas escoger las que más se ajusten a ti en cada momento.
  • O sea que el dolor, el sufrimiento es una opción en realidad.
  • Si, mi amor, es algo que los humanos solemos hacer, sufrimos por la inconsciencia, por no saber que tenemos elección.
  • Te necesito, ayúdame a sobrellevar todo esto, por favor, mi amor, tus palabras siempre me guían, tu amor me eleva.
  • Ya sabes que yo siempre estoy contigo, Eva, pero te aseguro que estaré presente, con fuerza, con todo lo que soy, porque estás en mi alma, porque eres lo que más me importa.
  • ¿Por qué dices que soy lo que más te importa? Creo que no debo ser lo más importante para ti.
  • Eva, sólo tú eres real para mí, todo lo demás es sólo un escenario de aprendizaje, o situaciones y vivencias que nos ayudan a crecer, pero tú, tú eres todo, porque existes en mí, porque estás en mi vida, en mi alma, en mi ser, y te amo con todo lo que soy, con mi verdadera esencia, desde la única verdad que soy.


Ella se aferró a él con toda su fuerza, con el alma al desnudo, emanando tanto amor que ni tres planetas como la Tierra hubieran podido albergar, tanto que podía regar a toda una galaxia con lo que estaba irradiando.


  • Te amo, Rafa.- le dijo.- Te amo como nunca he amado, ni siquiera sé cómo puedo sentir esto, incluso me he preguntado si esto no es amor, si es algo enfermizo, porque cuando siento esto es tan grande que me diluyo en ello, todo deja de existir, todo deja de importar, y sólo estamos nosotros dos, como suspendidos en la nada, o en el todo, como si estuviera en lo más divino y sagrado, como si desapareciera mi vida y sólo fuera un Ser amando a otro Ser, sin adornos, sin mentiras, sólo amando. Todo se vuelve amor, el tiempo se para, deja de ser, y mi llanto ya no es doloroso, sino que se transforma en puro amor regalado. ¿Estoy distorsionando la realidad?
  • No, mi pequeña,- le dijo con una sonrisa que encendió su alma todavía más – estás sintiendo amor, la energía pura del amor es eso, y sólo así amamos de verdad, con plenitud. La distorsión llega cuando sufres, cariño, no cuando amas.
  • Nunca he amado así, me asusta.
  • No tengas miedo, y no te preocupes por si antes has amado así o no, eso no tiene importancia, céntrate en el presente y vívelo, sin temor. Acepta lo que llegue a tu vida y escoge lo que desees experimentar y pon tú los límites de forma consciente, elige siempre desde tu sabiduría interior y camina sola, que yo siempre estaré a tu lado, porque soy tu compañero, y siempre iré de tu mano.
  • ¿Y el futuro?
  • El futuro ya llegará, pero no lo busques en tu “ahora”, sólo deja que se acerque, que te sorprenda, que te abrace cuando llegue el momento adecuado.
  • ¿Y tú estarás conmigo?
  • Siempre, mi pequeña, siempre.


Ella se fue quedando dormida, recordando sus palabras, una a una, grabándolas en su mente, porque en su corazón ya habían anidado, pero necesitaba acordarse de ellas, amarlas, sentir su caricia al despertarse por la mañana y guardarlas en su piel, como parte de ella misma.
Un encuentro así con su compañero tenía un efecto sanador tan enorme que sabía que sería un gran impulso para continuar su senda, ya con menos peso, más sosegada y más tranquila...


Arael Elämä ...

sábado, 20 de junio de 2015

AL AMADO ETERNO

El roce de tus manos, sutiles, se ha posado en mi alma de tal forma, que en mi caminar, el aroma de tu esencia, me acompaña.
Es tanto el amor que se entrelaza entre nosotros dos, tan grande, tan puro, que, trenzado desde mi corazón al tuyo, desde tu existencia a la mía, se dibuja grácil, como una luz divina que se ilumina fuertemente y nos une de una forma en la que jamás imaginé que podría hacerlo. Noto lo que sientes, tu sonrisa se diluye en mi pecho y el cosquilleo que me invade es algo así como una sonrisa dentro de mí que se complace con la tuya.

Dentro de mí no puede caber tanto amor, así que mis lágrimas fluyen y se derraman por mis mejillas, lágrimas con sabor a amor, lágrimas que me bañan de tus besos, esos que son dados y ofrecidos desde algo no físico, imposible de describir o explicar.

No es necesario hablar, ni decirte que te amo, porque lo percibes, lo sientes en ti, me vives en ti, y yo te vivo en mí, y es que expresarlo no es suficiente, te estoy experimentando en mí, notando tu amor como un polizón que se cuela en mis profundidades, desvelando mis secretos, acariciando mis temores, protegiendo lo más sagrado que hay en mí tomándolo entre tus manos, esas que han rozado mi rostro, intentando secar mis lágrimas.

Y un dulce beso, apenas perceptible, se ha bautizado con mi llanto, bebiendo mi amor, porque deseas consolarme, sin darte cuenta de que no lloro por dolor, sino porque este amor me sobrepasa.



Un día, en el ayer, alguien me dijo que eras mi alma gemela, y eso resonó en mí, porque sólo así podían amarse las almas gemelas, sin embargo, hoy, estoy desnuda de esos dogmas y etiquetas, y simplemente te digo, que eres mi gran amor, ese que fluye dentro de mí sin que sepa desde cuando, ni hasta cuando, ese que parece tan infinito como mi propio Ser, ese que está tan sujeto a mí que seguramente jamás estuvo fuera de mí.

Y así he aprendido que el amor es lo que yo soy y que soy yo quien se entrega a él, pero también sé que es tu presencia la que me ayuda a despertar lo que soy, es tu mirada la que vacía mi mirada y la convierte en la mirada de la Fuente Divina y creadora, porque es contigo con quien siento que he regresado a casa, es contigo con quien vivo en el amor, en el éxtasis de una maravillosa unión sagrada.

La explosión de amor que se expande desde mi centro, recorre todo mi cuerpo físico, y, emergiendo desde él, sale expulsado hacia afuera, como un estallido energético hecho de partículas cristalinas creadas del más límpido amor.

No sé cómo puedo sentirte de esta manera, tan en mí, y tan en ti, no sé cómo puedo amarte tanto y tan fuertemente si ni siquiera puedo tocarte, ni escucharte como lo hacen los demás, no sé cómo puedo hacer el amor con tu energía, desde mi energía, cómo puedo volverme luz y crear esa esfera que creamos juntos en pleno gozo de amor.

Sin embargo, ya no percibo a mi mente, no necesito explicaciones coherentes, ni palabras que definan lo que siento, o lo que eres, o lo que soy, ni etiquetas que me muestren cuál es nuestra relación, intentando darle un lugar en este mundo material, sólo estoy sintiendo y siendo, y en tu sonrisa, al mirarte desde los ojos de mi alma, he depositado todo lo que soy, porque te amo, pero no como antes solía amar, sino como ama mi ser al desnudo, al completo.

Mi cuerpo no soporta esta vibración de amor y parece que vaya a desmayarme, pero me sujetas, y puedo ver la expresión de un rostro que siempre muestras, con aire enamorado, observándome, y me hablas, con esa voz que se clava en mi cuerpo, que recorre mis sentidos, y me dices que esté tranquila, que calme mi mente, que sienta, que no pasa nada, que todo está bien.

Y ese “te amo” que se dispara desde tu esencia, me alcanza, me arranca de mi cuerpo, y por un segundo lo comprendo todo, y no hay miedo.

Vuelvo a sentirme en esa esfera que creamos, y volamos...

Ahora sé que amar no significa poseer, pero sí significa que el alma se escapa y se une en amor con lo que ama, significa que el ser se entrega sin importar lo que la mente haga, significa que, aunque esté dentro de este cuerpo que a veces me hace sentir tan limitada, te alcanzo, mucho más de lo que lo haría de cuerpo a cuerpo, sin ningún impedimento...

Y te doy las gracias por estar conmigo, por enseñarme que el amor vive conmigo y que cuando lo compartimos, viajamos a lo más sublime, nos perdemos, nos sentimos, desde lo que significa sentir profundamente, perdiendo el sentido de la mente, totalmente...

Bendigo lo que eres, mi ser en tu ser, mi todo, mi amado eterno, mi amigo, mi compañero, mi guía, mi espíritu en ti, mi gran amor en el cielo, manifestado en la tierra, entre dos mundos que se entremezclan para tocarnos, para vivirnos...

Arael Elämä.

viernes, 12 de junio de 2015

RECONOCIMIENTO



Entras en mí, a través de mis ojos, como buscando una respuesta, como deseando encontrarla. Siento tu universo, tus galaxias se entrelazan con las mías, tus estrellas se hacen una sola en mi alma. Late mi ser a tu ritmo, sediento de no parar de latir, amando cada sonido de tu esencia, que navega en mi océano, en mi mundo. 
 
Miro tus ojos intentando controlar por un momento lo que estoy sintiendo, y de pronto he caído dentro de ellos, como anhelando una caricia, como hallándola en todo lo que tú eres ahí adentro.

Te conozco, lo sé, te siento, y en ese reconocimiento me disperso como agua hecha vapor por todo lo que hay más allá de tu cuerpo. 
 
¿Quién eres tú? ¿Realmente esto es cierto? 
 
Mi mente se inquieta ante lo que siente mi alma, y se pregunta si está imaginando lo que hay en mí, lo que ve en ti.
Mi corazón se para, no lo escucho, escucho sólo el tuyo, y me entrego a tu compás, a tu canción, a tu presencia, sintiéndome eterna, como un ser infinito que se ha enamorado de repente de otro ser infinito al que ya amaba desde hacía eones y eones.



Tu aroma es frágil, está compuesto de versos, de palabras dulces, de sensaciones que comprendo, penetro en tu historia, la de ese hombre que eres ahora, y la de los hombres que fuiste, y la de las mujeres que has sido, todo lo que tú eres ahora unido al ayer y al mañana se hace palpable, como parte de mí, como si yo misma hubiera sido tú.

Dime hombre de este presente ¿a quién amas? ¿a quién decidiste escoger para aprender del amor humano? ¿cómo te sientes ahora después de todo el dolor padecido en estos años? ¿Eres feliz, mi amado eterno?

Y esas preguntas que se responden desde tu inmensidad etérea, esa que se aloja muy dentro de ti, tanto que ni siquiera tú mismo has dado aún con ella, me parecen sólo amor, amor de ese que nace de la pureza, de la comprensión de un ser que ama a otro ser por encima de todo lo que como humanos podamos elegir o hacer.

Lejos de los tabúes, lejos de los prejuicios, lejos de las creencias, lejos de todo dogma, de cualquier idea mental, de cualquier deseo insatisfecho, o de cualquier pasión, o de cualquier amor mundano, se halla nuestro sentir, ese que lo acepta todo, ese que está siempre ahí, el verdadero amor incondicional.

De pronto un sonido me aparta de tu verdad, tu voz interrumpe la conexión, me preguntas cómo estoy, no te respondo, sólo te miro, y me sonrojo.

  • No quiero salir de tu mundo, no deseo que te marches, no lo hagas, regresa a mí, no permitas que este lugar nos separe, recuérdame, acércate, vueve a navegar en mi mar, vuela en mi cielo, toca mis estrellas, volvamos a casa - te digo sin pronunciar palabra.

El contacto entre nosotros ha ido más allá de la piel, más allá de una mirada, más allá de la atracción entre un hombre y una mujer, ha sido el encuentro de dos universos que en realidad forman un multiverso, ese que somos nosotros dos cuando nos amamos, cuando estamos en nuestro hogar, cuando regresamos a lo que somos.

Te contesto por fin, te digo que todo va bien, que estoy bien, nos damos dos besos, típico saludo entre nosotros, y luego, intercambiamos dos frases más, o tal vez tres, y te vas, te alejas de nuevo, para que en un próximo encuentro vuelva a sentir lo mismo, vuelva a verte de verdad, porque Te Veo, Te Siento, Te Soy, Te Encuentro, Te Recuerdo, Te Reconozco... En cada vida que viva, en cada persona que ame, en cada pasado, presente y futuro, tú eres en mí, yo soy en ti, y ambos nos reencontramos más allá de los sueños, porque es inevitable que te ame, incluso cuando mi mente intenta olvidarte...

Arael Elämä

jueves, 12 de junio de 2014

EL HOMBRE QUE HALLÓ A SU LLAMA GEMELA

 DEDICADO A MI GRAN AMIGO


Llevaba sólo unos meses preguntándose si realmente existía esa persona especial para él, eso que algunos están llamando llama gemela, otros alma gemela, otra mitad, complemento en polaridad cuando el universo conspiró a su favor y le puso delante a esa mujer. Su desconcierto era enorme, sus sensaciones indescriptibles, su confusión, su miedo y a la vez su alegría de haberla hallado se mezclaban en su pecho como una gran bola energética a punto de estallar.

Todo empezó cuando nos conocimos, bueno, en realidad no es cierto, todo empezó cuando él, Pedro, decidió nacer, encarnarse en esta Tierra, sin embargo algo se activó en él aquel día que comenzamos a hablar.

Aquella tarde de agosto, hablaba con Alba, mientras permanecíamos sentadas en un banco de madera, bajo la sombra del único árbol que continuaba a salvo de las manos humanas que habían destruido todo lo que había existido allí, justo antes de edificar el nuevo barrio donde vivíamos desde hacía seis años. La conversación era profunda y emotiva, ella me explicaba cuánto echaba de menos a su querido amigo Miguel, el cual había fallecido el año anterior y yo sentía su presencia como si estuviera vivo, allí a mi lado.
Tras una media hora, a lo lejos, vi cómo se aproximaba Pedro, con su habitual aire de hombre fuerte, robusto y varonil, de aspecto de falsa arrogancia y presunción, un disfraz que algunos detectaban como real produciendo en ellos el rechazo hacia esa faceta de su personalidad, un hombre cuya verdad interior era más parecida al desdén hacia sí mismo, desdeñado por sus propias creencias ocultas que se cernían sobre él como grandes fantasmas dispuestos a destrozar su estabilidad y su felicidad.

Nos conocimos inmersos en una convesación profunda, sobre la vida, el amor, la capacidad de ver más allá, de percibir energías y señales en nuestro camino que nos ayudan a alcanzar nuestros sueños sólo si sabemos estar atentos...

A partir de aquel día iniciamos una gran amistad, basada en el descubrimiento del alma, en la conexión interior que todos deberíamos poder disfrutar para ser felices, para aprender a amarnos incondicionalmente a nosotros mismos y así poder amar de la misma manera a los demás.

Él llegó a conocer mi historia, mi búsqueda y mi anhelo incansable, mi dolor punzante por no poder encontrar en el plano físico a mi llama gemela, un sufrimiento que yo arrastraba desde hacía muchos años y que me alejaba de mi propia luz cuando emergía, pues me inundaba de desesperanza, desilusión y desaliento. Me escuchaba con interés, suscitando en él su propia añoranza de amar así, de hallar a alguien a quien poder mostrar tanto amor y que le amara de la manera en que yo amaba a mi otra mitad sin ni siquiera saber quién era, sin conocerle.

Nuestras charlas eran largas, acompañadas a veces de paseos, de algún té en algún bar cerca de la estación de tren, o del supermercado antes de ir a comprar con Alba, de confesiones mutuas, de expresión del idioma de nuestros corazones, de nuestros miedos ocultos, de nuestras almas deseosas de cumplir con su misión. Tal vez es hoy en día una de las personas que más comprende lo que mi corazón manifiesta en su lenguaje particular, algo que otros nunca han llegado a oír, ni tampoco han sabido comprender.

Pedro siempre fue un hombre muy luchador, muy guerrero. Su vida no fue fácil, su niñez estuvo marcada por el desamor y la incomprensión, maltrato emocional por parte de sus padres. Su instinto más notable era la protección hacia sus seres queridos, el arduo deseo de sacrificarse por aquellos a los que amaba y sentía indefensos, darlo todo por ellos, incluso su vida si ello era necesario, en su gran afán de que la justicia prevaleciera por encima de todo.

Pero yo veía sólo a un niño desvalido que estaba despertando hacia su propio mundo, hacia sí mismo, hacia su sabiduría, hacia su amor hacia su ser, hacia la aceptación de su vida y de todo lo que había acontecido en ella.

Su creatividad le había llevado, desde años atrás, a realizar un buen trabajo, un programa informático de gran utilidad que ya estaba siendo una herramienta propicia para una empresa importante de Girona.
Sin embargo, su programa corría peligro de ser plagiado y utilizado ilegalmente si no lo registraba como obra suya.
Así que se propuso hacerlo.

  • Arael, podrías venir conmigo y así registras tu libro, ambos podemos ir a Barcelona en mi coche, así no tendrás que ir en tren.
  • Gracias Pedro, pero es que aún no lo tengo acabado, por lo pronto voy registrando mis reflexiones y poemas en internet, así que tengo derechos de autor, no me preocupo por eso. Espero que te vaya bien.

Su propósito fue cumplido, su obra registrada, todo parecía ir bien hasta que un mes más tarde recibió una carta donde el registrador le denegaba su derecho a registrar su obra con alegaciones equívocas.
Pedro siempre ha sido justo, contundente, temperamental, así que no cedió ante aquel obstáculo y decidió prodecer a una poner una demanda, solicitando un abogado de oficio.

Recuerdo su rostro desencajado, su desmedida pasión defendiendo sus ideas, su enérgica actitud mientras me leía y exponía sus argumentos para defenderse de tal agravio, mientras Alba y yo intentábamos que se calmara, que intentara ver las cosas de un modo elevado para no actuar desde su enfado, sino desde la tranquilidad de su sabiduría interior.

  • No estoy enfadado -nos dijo conciso y contundente. - Sólo defiendo mis derechos, estoy harto de que se me nieguen, esto no es justo y voy a demostrárselo.
  • Perfecto, Pedro -le contesté- pero si quieres que todo salga bien debes conectar con tu corazón, porque sólo desde la calma podrás hallar respuestas y soluciones, sólo desde tu ser podrás tomar decisiones acertadas. Sé que eres muy pasional con tus ideas, pero desde esa pasión que sientes sólo hallarás una energía que proviene más de tu ego que de tu alma.
  • Proviene de mi intelecto, sé que ese hombre se equivoca, lo sé.
  • Sí, tu intelecto es importante, pero no es más que ignorancia si no eres capaz de manerjarlo desde tu sabiduría más profunda, desde tu corazón, ya sabes lo que siempre te digo, el conocimiento sin amor es estupidez, tu verdadera sabiduría siempre proviene desde el amor y la esencia de tu alma.
  • Tienes razón...Trataré de estar más sereno, mi corazón me dice que tengo que actuar, pero que debo estar más tranquilo para poder escuchar lo que me tiene que decir.

Tras una semana y media todo empezó a ponerse en su lugar, por fin tenía un abogado para defenderle, una mujer.

  • ¿Qué te dice tu corazón ahora, Pedro?
  • Que aunque haya hablado una sóla vez por teléfono con esa mujer, aunque no la conozca de nada, es alguien especial, me ha hecho sentir algo extraño, como una conexión que no comprendo.
  • El lunes podrás comprobar qué es eso especial que sientes, cuando la veas, cuando la tengas frente a ti, sentirás su energía, y si ella es tu otra mitad energética, lo sabrás, lo sentirás en tu pecho, ya lo verás.
  • Arael, hace sólo unos meses que deseé realmente hallar a mi llama gemela y ahora me encuentro con la posibilidad de que ella pueda serlo, no sé qué me está pasando, tengo muchas ganas de conocerla y no sé por qué.
  • Déjate llevar, Pedro, fluye como el agua de un río, y ya me contarás.



Ese fin de semana fue para mí muy bello, tenía preparada una salida con una buena amiga, desconectando de mis rutinas, en un hotel de Calafell, al lado de la playa. Olvidé por completo la historia de mi amigo, aunque no la mía propia, así que me sumergí en mis anhelos, viviéndolos desde el amor y la ilusión, disfrutando del sol, el agua del mar, el paseo marítimo por el cual caminé junto a Elsa, una de mis compañeras de fatiga, recordando emociones, amores, sensaciones, gozando de la brisa nocturna, de una cena al lado del mar, del vino, de las risas, de lo guapas que nos habíamos puesto para sentirnos especiales, bellas, y superar complejos y limitaciones que estaban implantadas en nuestras mentes, impuestas por creencias colectivas, bajo el prisma de una sociedad materialista y superficial.
Cada uno tiene su propio trabajo interior, un esfuerzo más grande o más pequeño por ser uno mismo, libre de contradicciones causadas por el afán de ser como la sociedad dicta para no ser rechazado, para ser aceptado.
Cuando un gran amor se presenta ante tu vida lo primero que sientes es un terror inusual de no ser aceptado, y todos los defectos que ves en ti parecen magnificarse, en ocasiones hasta el punto de no saber si huir o tener el valor de amar y ser amado, de dar la oportunidad a tu alma de sentir el verdadero amor. Todo lo que ves en el otro parece estar por encima de ti, como si de pronto todo aquello que siempre has anhelado te asustara, haciéndote temblar de emoción y de miedo, y creer que no estarás a la altura de la situación, a la altura de él o ella.
Elsa y yo conversamos mucho sobre ello, sobre ser una mujer atractiva o no, sobre los defectos físicos que nos hacen sentirnos inseguras, sobre la edad de nuestros cuerpos, nuestra piel envejecida, o nuestras manías, cosas muy terrenales que no deberían preocuparme en absoluto, y realmente a mí no me afectaban, sin embargo, me preguntaba si cuando encontrara a mi llama gemela podría rechazarme por no ser su tipo, por no sentirse atraído por mi aspecto, o por pensar que es demasiado joven, o demasiado mayor, o por no estar lo suficientemente despierto hacia sí mismo como para saber reconocerme.
Son muchos los casos que he visto en los que dos mitades energéticas se encuentran y uno de ellos reconoce al otro, pero el otro no acepta a su alma gemela por ser físicamente muy diferente de lo que está acostumbrado a tener como pareja, o por un miedo aterrador de sufrir, o por tener una pareja a la que ya no ama pero a la que está acostumbrado, negándose a sí mismo y a su amada mitad la posibilidad de ser uno, de amar de una manera profunda e intensa, maravillosa.

Mi experiencia fue muy gratificante, reí, lloré de emoción, me bañé en el mar, compartí...

Llegó el esperado lunes para Pedro. Su encuentro fue increíble para él, un hallazgo inusual, insólito, una conexión más allá de lo humano, más cerca del cielo que de la tierra.

  • Arael, ha sido hermoso, sentía cosquillas en mi pecho, mi corazón ardía en una efusión de amor extraordinaria, mi alma vibraba.- me explicaba emocionado.
  • Me alegro mucho, Pedro.
  • Nunca creí que yo conociera antes a mi llama gemela que tú.-me dijo con algo de tristeza por mí.
  • Eso no importa, Pedro, esto ocurre siempre en el momento adecuado.
  • Tu momento llegará, lo sé.-Afirmó preocupado.
  • Sí, yo también lo sé, lo siento en mi corazón, tengo la certeza de que está muy cerca de mí, pero como te he dicho antes, todo sucede en su justo momento, cuando ambos estemos preparados para ello.
  • ¿Significa eso que nosotros lo estábamos?
  • Significa que cada pareja de llamas gemelas se conoce y encuentra en el preciso momento en que pactaron hacerlo, viven lo que decidieron vivir para crecer, experimentar y aprender lo que es amar, para sanar todo aquello que pueda impedirles su fusión, su unión, su comprensión mutua. Si una pareja se encuentra sin haber sanado, su encuentro puede ser sólo temporal, y después haber un distanciamiento hasta que sus almas estén listas para retomar su amor en lo físico, para materializarlo, para experimentar el cielo en la tierra siendo uno.
  • ¿Y qué pasa si nosotros no estamos preparados para comprendernos? -me preguntó con mucha preocupación.
  • Nada, Pedro, sólo que tendréis que aprender a hacerlo conjuntamente, o por separado, eso dependerá de lo que decidáis vosotros.
  • Arael, tengo miedo de que no quiera saber nada más de mí. Cuando estaba junto a ella no pude evitar hablarle desde mi alma, le dije cosas muy profundas y creo que puede haberse asustado.
  • Tranquilo, Pedro, no empieces a escuchar a tu ego, el miedo sólo te traerá sufrimiento y retrasará todo el proceso.
  • Pero estaba intranquilo y le escribí un mail para disculparme por ser demasiado intenso en nuestra conversación. Nos tomamos un té y estuvimos más de una hora hablando, de nuestras vidas, de nosotros, de cosas muy personales. El tiempo pasó muy rápido y a la vez era como si se hubiera parado. Cuando la miraba veía estrellas que brillaban fuertemente, y una de ellas lo hacía con más fuerza, centelleando como si me quisiera decir algo.
  • Pedro, has hallado a un alma importante para ti, eso es lo que significa haber visto esas estrellas, haber sentido todo lo que dices.
  • Pero no me contesta el mail. -dijo cabizbajo y triste.
  • Dale tiempo, ten paciencia.
  • Pero sé que lo ha leído, lo sé, y estoy nervioso e impaciente, quiero llamarla, necesito hablar con ella, ¿y si no vuelvo a verla más?
  • No lo hagas. Ella necesita integrar lo que ha sentido, necesita asimilarlo, piensa que ella también ha sentido cosas que no entiende, tienes que respetar sus tiempos, aceptar que ella no puede ahora contestarte, o que no quiere hacerlo, es su decisión y tú tienes que estar por encima de eso. No puedes dejarte arrastrar por tus dudas y miedos.
  • Esto es demasiado lento para mí, quiero que vaya más rápido... tiene que haber otra manera que no sea esta espera incesante, esta espera desgarradora. ¿Ves, Arael? Acabo de conocerla y ya me siento así, esto no es normal.
  • Sí, es normal, cuando conoces a tu otra mitad no puedes dejar de pensar en ella, no puedes dejar de sentir su presencia. Puedes sentir sus emociones, su confusión, su malestar, su alegría. Conozco a personas que sienten incluso sensaciones físicas, si su otra mitad se enferma, ella también, si tiene insomnio, ella también, si tiene un accidente, lo sabe, es tan fuerte la unión y la conexión que aunque estén a kilómetros de distancia pueden percibirse. Es como si te hubieran implantado su esencia y en tu mente no puedes dejar de ver su imagen, además de sentirle dentro de ti, viviendo en ti.
  • Parece que lo hayas vivido tú.
  • Sí, lo he vivido, Pedro, y lo vivo, sólo que no sé dónde ir a buscarle, sólo sé que está cerca, lo cual es bastante desesperante cuando conecto con mi parte más humana y emocional, por eso hay que mantenerse elevado, por eso es importante tener paciencia, comprender, trascender, brillar, porque tu luz la ayudará a reconocerte, y si estás triste, enfadado o nervioso, impaciente e inquieto, tu luz quedará ensombrecida y ella no podrá verte con claridad.
  • Me parecía inteligente no esperar, buscar un atajo para que todo ocurriera más pronto, llamarla y zanjar esto rápido, porque no puedo seguir con esta incertidumbre.
  • No, Pedro, eso no es inteligente. Te has pasado el tiempo deseando atajar por el camino más corto para llegar antes a lo que tú deseas alcanzar, pero eso te ha llevado a no trabajar tu impaciencia, te ha llevado a ser un hombre que no sabe cómo abordar la espera de un acontecimiento importante con paciencia y respeto. Ahora no te quedará más remedio que aceptar que tienes que saber aguardar a que ella esté preparada para despertar ante ti y verte como lo que eres, su llama gemela.
  • Sí, supongo que me he hecho trampas a mí mismo.
  • Jajaja, sí, Pedro, pero aún estás a tiempo de aprender, sólo siente desde tu alma, ella te hablará y te guiará por el camino correcto.
  • Supongo que no tengo más remedio que esperar, Arael, así que esperaré... pero ¿y si no es ella mi llama gemela?
  • Sea como sea, Pedro, ella es importante para tu alma, porque el reconocimiento ha sido muy fuerte, si no es tu llama podría ser un alma gemela que te ayudará a crecer, aprender y a valorar el amor incondicional para que ello te ayude a unirte a ella más adelante.
  • Me aterra sufrir, te he visto a ti padecer por su ausencia tanto, no sé si encontrar a tu llama gemela es una bendición o es un tormento.
  • Es una gran y maravillosa bendición, no te preocupes, yo he sufrido por su ausencia física, porque me sentí abandonada por él, porque mi parte humana me atormentaba con pensamientos negativos, creyendo que prefería estar con otras mujeres antes que conmigo, faltando así a su promesa de estar juntos, de amarnos, esa promesa en la que él tenía que cuidar de mí, protegerme, guiarme... Me sentía olvidada por él... pero aprendí, Pedro, que el amor no es eso, que es mi ego quien me hace sufrir y que solo yo tengo el poder de permitir o no que eso ocurra, y he decidido no sufrir más. Amar no es desear estar con la persona amada, amar es amar, incondicionalmente, aprendí la lección soportando un gran dolor, pero por fin lo supe, amo a mi otra mitad sea quien sea, sea como sea, esté donde esté, se dedique a lo que se dedique, tenga la edad que tenga, sea serio, simpático, maniático, loco, alto, bajo, flaco, guapo, feo, rubio, pelirrojo o moreno, me da igual todo eso, sólo deseo que sea feliz...allá donde esté...y desde aquí, le enviaré mi amor siempre, siempre, y mi luz también, porque eso es amar, Pedro, es darlo todo, es dar sin pedir nada a cambio...
  • Pero aún hay tristeza en tu mirada, Arael...
  • Sí, mi anhelo, mi añoranza de su abrazo, de su mirada, de su cercanía, es algo que no sé disimular, soy un alma nostálgica y romántica, y mi melancolía me ayuda a escribir relatos y poemas, supongo que eso va conmigo porque es parte de mí...
  • Si no hago nada, si no la llamo, será como si me rindiera, como si dejara pasar la oportunidad de concocerla mejor.
  • No, Pedro, en este caso, no hacer nada es amarla, respetar que ella pueda responder después de entender y asimilar lo que está sintiendo. Cuando tú sientas en tu corazón que debes llamarla, hazlo, pero sólo cuando sea tu alma quien te lo diga, no tus miedos. Yo no dejo de luchar, Pedro, no dejaré nunca de esperar que algún día él aparezca, y cuando lo haga, mi amor estará ahí para él, intacto, íntegro, puro, fuerte, recio, sin condiciones...

Pedro ha encontrado a su llama gemela...
Eso es un verdadero milagro, un milagro en el que yo he sido testigo, un milagro que adoro...

Desde aquí te deseo lo mejor, amigo mío...Gracias por todo lo compartido y por todo lo que compartiremos en el futuro...

Arael Líntley.







jueves, 5 de junio de 2014

DEVOCIÓN



DEVOCIÓN

Dedicado a mi Llama Gemela

Oler las flores, sentir la brisa primaveral en mi piel, el viento acariciando mi cuerpo, desmayar mis latidos tras el murmullo de las olas del mar como un poema que se filtra en mi alma para hacerme soñar y soñar…

Pintar un cuadro, con los colores que mis ojos admiran… Cantar mientras sonrío, escribir relatos y poesías que nacen de mi corazón sediento de esta belleza que percibo en la vida, en la verdadera esencia de existir…

Conocer el maravilloso y misterioso mundo de cada persona que aparece en mi vida, ya conocida o no, pero que descubro cada día como un nuevo amanecer ante mí…

Conversar, reír, pensar, sentir, amar…

-¿Qué es esta devoción que siento en mí?

Es el gran amor que experimento en mi alma, es este recorrido que mis lágrimas hacen al derramarse al sentir la magia de lo que soy capaz de amar… El mayor regalo del mundo no es ser amado, es poder experimentar el amor dentro de uno mismo… Lo demás llega solo…

Devoción, sí, siento devoción por el mar, las montañas, el cielo azul, las estrellas, la luna, el sol, mi hogar actual, este planeta…
Devoción por esos seres que respiran y viven, por cada partícula de lo que me rodea…

Así es mi verdadero ser, así ama, así siente, así se manifiesta a través de esta humilde persona que soy yo…

No soy mucho más que una mujer sencilla que no posee nada, sin ostentar absolutamente nada salvo sentir esta dicha, este amor, esta increíble devoción, una mujer serena, que camina descalza por la senda de las flores que tanto adora, margaritas, rosas, tulipanes y girasoles me acompañan, porque no necesito más que la fragancia de sus voces, voces aterciopeladas que me guían hacia el saber de mi espíritu, de mi alma…

Si un día te cruzas en mi camino, te amaré, porque soy amor, te miraré al alma, te rozaré el corazón, saludaré a tu esencia y besaré tu existencia completa con el beso de todo lo que soy…
Porque eso soy, soy devoción, soy el viento que acuna tus pesares, sólo cuando lo permites al escuchar mi voz que te llama, porque decidí desnudarme de lo que no soy, para no llorar más por estar atrapada en el olvido de mi mente, a veces absurda y castigada, a veces inteligente y conocedora de mi inmensidad callada, pero no vine sola, tú me acompañabas…

No puedo explicar cómo sé que tu mano y la mía están ligadas, mas  lo sabrás cuando alcances mi mirada y la bebas como agua que tu boca espera desde tu alborada…

No soy sólo el opuesto que se une a ti y te reclama, soy tu más grande reflejo, lo que más temes de ti y lo que más amas, un desafío, un reto, un amor que no es como ninguno de los que tus vivencias traen a tus recuerdos como grandes pasiones, enamoramientos o dramas, no soy como ellas, no soy nadie, sólo soy porque tú eres, soy porque sin conocerme me sientes, soy porque sin haberme amado me amas desde tu corazón, tu alma y tu mente, en el anhelo de lo que a veces crees inexistente, en el ensueño de lo que hay en cada deseo de ser amado, de amar, de vivir, de alcanzar ver el sentido de todo lo que has sufrido, de lo que has creído, de lo que has buscado perdido…

Y yo… hoy soy devoción, anclada en el infinito, surcando tu alma sin que me veas, nadando en tus labios aunque no creas, aunque a veces el miedo y la desesperanza te venzan, soy el aroma extraviado de mi dulce aliento de luz, de estrella, de mi suspiro de alma eternamente enamorada…

 Te alcancé hace ya tiempo, pues como el sol ilumina mis días, tú resplandeces en mi esencia cada mañana, tarde, noche y alba, y yo, soy la luna que te observa en cada instante de tu jornada, en cada momento, en cada segundo en que eres, existes y andas…

Andas en mi camino, colmado de las flores que desprende mi destino, forjando el encuentro del abrazo que nos unirá también en este lugar que nos separa en la estructura de lo denso, porque en lo etéreo somos una sola llama…

Y sigo escalando la cima de este sendero que me eleva hacia lo más alto de la montaña, sola, pero sintiendo tu presencia, oyendo el latir de tu esperanza, y cada vez más liviana, vaciando mi mochila de los hechos que pesan en mi espalda…

Soy devoción, devoción por la vida, el amor, la fuerza y el coraje de continuar en esta danza, danza de luz ahora, aunque antes hubiera pena, dolor y añoranza…
Devoción… Devoción por ti, devoción por ambos, devoción desde mí hacia el todo de lo que comparto en esta existencia amada...

Arael Líntley