SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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viernes, 3 de febrero de 2017

EL ÚLTIMO PASO



Una terrible ráfaga de fuego se retorcía en su estómago, expandiéndose hacia su corazón como si tratara de agujerearlo y atravesarlo. Sus ojos se desperezaban y sus latidos lentos se estremecían al experimentar una mañana más aquel saludo hiriente, extravagante y absurdo que la envolvía sin conocer el motivo real.

Trataba de saber por qué estaba tan angustiada pero, al intentarlo, sólo conseguía incrementar aquel remolino, esparcirlo todavía más. Era como tener un agujero negro en su cuerpo, girando y girando y abriendo un portal de miedo y dolor que la absorbía y la transportaba a un estado de parálisis que la dominaba totalmente.

  • ¿Será esto un ataque de pánico? - se preguntó.

Sus temores estaban ahí, muy claros, pero había algo más, algo que se estaba apoderando de su voluntad, algo que no comprendía.
Recordó que si se concentraba tal vez lograría ver más allá en su memoria y podría descubrir de dónde procedía ese miedo tan poderoso.

  • Sólo cálmate, Valeria, tranquila, respira, tranquila...

Su cama era cómoda, reconfortante, era como un refugio donde se sentía a salvo. Hacía pocos años que la había comprado con su anterior pareja, pero ahora estaba sola, acompañada por aquel vacío que sentía removerse dentro de ella. Lo cierto es que no sentía miedo a estar sola, sin embargo, aquellas experiencias la atemorizaban, pues desconocía lo que significaban.
Después de respirar profundamente empezó a escuchar aquella voz, aquella voz masculina que siempre le susurraba palabras de sosiego a través del silencio de su habitación.

  • No temas, todo está bien, piensa eso, repítete eso.
  • Pero estoy muy asustada, algo se mueve dentro de mí, es como si el mismo universo se hubiera concentrado en mi estómago y en mi corazón, como si un agujero de gusano se estuviera construyendo desde dentro de mí, como si a partir de ahí algo estuviera emergiendo, traspasando el espacio y el tiempo, como si yo fuera un portal interdimensional, ¿me estoy volviendo loca?
  • No, claro que no, lo que te ocurre es que estás dejando ir el pasado.
  • Pero... ¿cómo? No entiendo...
  • Mira, lo que ocurre es que debes soltar ya todo tu dolor, toda esa culpa que te pesa tanto, debes cerrar ya ese capítulo de tu vida, no hiciste nada mal hecho, lo hiciste lo mejor que pudiste, debes perdonarte y perdonar a las personas implicadas, dejar de atormentarte y dar ese paso que tanto miedo te da.
  • Tengo mucho miedo, sí, es cierto, no quiero hacer daño a nadie, pero me lo estoy haciendo a mí misma retrasando esta decisión.
  • Eso es. Tu cuerpo te habla, trata de sacar lo que llevas dentro, trata de que expulses todo ese sufrimiento estancado y acumulado durante tanto tiempo, provocado por tu sentimiento de culpa, por tu autocrítica, por tu sentimiento de desamparo.
  • Pero es que les hice daño, destrocé lo que habíamos creado, sólo porque el amor cambió en mí, sólo porque yo no era ya la misma, y además me abandoné a mí misma, me hice daño, tanto daño.
  • No lastimaste a nadie a propósito, fue algo que sucedió, algo que estaba fuera de tu control, ¿o acaso crees que el amor es algo que se pueda encarcelar y domesticar? Si antes no supiste amarte, ahora es el momento de que lo hagas.
  • Ya, ya lo sé, pero tal vez podría haber hecho las cosas de otra manera, no sé, tal vez he sido demasiado osada, demasiado tozuda...
  • Sí, podrías haber actuado de muchas maneras distintas, pero este es tu presente, ése fue tu pasado, y ahora es tu responsabilidad crear tu futuro, así, de forma consciente, soltando lo que viviste, soltando para liberarte, soltando para ser tú misma, sin más culpa, sin más dolor, sin más miedo.
  • Ese paso del que me hablas...es una decisión demasiado importante, implica a muchas personas, no sé si podré decidir correctamente.
  • Lo sé, por eso estás sintiendo ese remolino. Tu cuerpo trata de deshacerse de lo que ya no sirve, eso no eres tú, no forma parte de la nueva Valeria, más consciente, más despierta, y al mismo tiempo, tu futuro, que estás creando con tus pensamientos, está fluctuando, porque en un momento decides que sí, y en otro momento decides que no.
  • ¿Crees que debo hacerlo? ¿Debo salir de mi zona de confort? ¿Debo empezar de cero?
  • Yo sólo creo que si te amas, tomarás la decisión que te llene de dicha a ti, porque tu felicidad llenará los corazones de aquellos que te importan, aunque al principio no parezca que es así. Los cambios dan miedo, preciosa, siempre, pero lo importante no es ese miedo, sino la valentía y el coraje de dar cada paso a pesar de ello.
  • Tengo mucho miedo, me siento como una niña asustada que necesita un fuerte abrazo que la tranquilice, por favor, abrázame.
  • Ya te tengo entre mis brazos, tranquila, pequeña, todo está bien, todo es perfecto como es, todo va a salir bien, y yo estoy aquí, no te dejo sola, descansa y deja de darle vueltas a ese asunto, sólo duerme...

La sensación de quemazón había ido disminuyendo mientras hablaba con él, y su cuerpo se había relajado tanto que el sueño comenzaba a hacer efecto sobre sus párpados.
Él había vuelto a acogerla con su dulce energía, como un sueño difuso en su mente confusa, frágil y vulnerable como una niña, sensible y dulce como una delicada flor, encarándose ante los miedos con la única arma que conocía, la confianza, fluyendo desde su amor hacia la vida, una mujer valiente ante la idea de permitirse abrirse al mundo, a sí misma, y amarse para saber amar mejor a los demás.
No, no era una demente, era la persona más cuerda que he conocido, una persona que me alegro enormemente de tener en mi vida.

El viaje hacia su futuro empezaría hoy, y por tanto, en su maleta sólo debería depositar aquello que realmente fuera útil para ella, y dejaría atrás lo que ya no le servía. El presente sería el momento propicio para crear aquello que otorgaría valor a su alma, aquello que la hiciera crecer espiritualmente, aquello que la llevara a ser la mejor versión de sí misma.

Una suave caricia se posó en sus labios y una visión se abrió paso en sus ojos mientras se movía por el mundo onírico. Sentía la brisa del mar en su rostro al contemplar las vistas de su nuevo hogar, y su corazón gozaba de la alegría de estar donde sabía que debía estar, junto a quiénes deseaba estar.


  • ¿Sabes?- dijo contemplando con un amor infinito al dueño misterioso de aquella tierna voz, mientras le sonreía sentada en una silla de mimbre en su terraza - Me gusta vivir aquí, cerca del mar.
Él la miró intensamente, destilando tanto amor hacia ella que las energías que sus cuerpos desprendían se comenzaron a trenzar y entrelazar, como luces que jugueteaban y se fusionaban en explosiones incandescentes, relucientes, atrapados en sus pupilas, felices y tan sonrientes como dos enamorados experimentando el amor más real y más hermoso jamás vivido.
Se acercó a su mejilla, la besó lentamente y susurró:

  • A mi me gusta verte sonreír...


Arael Elama.



viernes, 4 de noviembre de 2016

EL POTENCIAL DEL SER HUMANO

El ser humano ha estado aprendiendo a vivir en un tablero de juego al que se le ha llamado Tierra. En su afán por sobrevivir ha ido olvidando por completo, e incluso renegando de esa verdad, que su alma tiene un gran poder, un potencial hermoso que tiene la fuerza de todo un universo, una luz fulgurante que es capaz de crear maravillas, una estrella inmensa que emana amor por todas partes, pues es justamente ese amor, esa energía magnificente, su naturaleza, la energía de su existencia, el amor es ella misma.
Si olvidas quién eres y qué poder hay en ti, es fácil que otros aprovechen la ocasión para dominarte y controlarte, así pues, el ser humano quedó expuesto a ser manipulado, y totalmente olvidado de sí mismo y de su conexión con la Fuente universal y con su naturaleza como ser humano en el planeta, ubicado como una existencia más entre todas las que ya conviven en él.
Durante mucho tiempo esto ha sido así, sin embargo, siempre ha existido una búsqueda de la sabiduría, del conocimiento, de la autoindagación, para hallar la verdad.
Esa verdad está en el alma, en el interior de uno mismo y está intrínsecamente unida al amor.
Sin embargo, nuestra mente humana ha sido programada para ser manejable y, generación tras generación, hemos ido heredando ciertas creencias, pautas, patrones, que nos han mantenido alejados de esa verdad que sólo unos pocos conocen.

Tal vez exista desde hace milenios, alguna fuerza materializada en algunos seres humanos, o no, a la que no le interese en absoluto que nuestra humanidad base sus sociedades en el amor, no sólo hacia los demás, sino hacia mismos, pues esto implicaría la auto valoración y la de los demás, implicaría dejar de competir, respetar la vida y colaborar entre todos por mantener la armonía en un lugar donde cada uno fuera lo que es en realidad, con todo su potencial, sin que eso implicara que unos fueran mejores que otros, sin que eso creara envidias, pues el amor nos conduciría a la felicidad real, y no necesitaríamos ser como el otro es, sino ser tal como somos, y no habría necesidad tampoco de poseer nada, pues lo importante sería ser y no tener.

Esto sería aplicable a una energía sostenible, que cuidara de la vida y no la destruyera, y en otros ámbitos sería exactamente igual. El motor Amor sería la clave, la respuesta a todo, pero eso no es lo que conviene a esa fuerza controladora y desde luego, el ser humano, en su perdición, no es consciente de sí mismo y precisa recordar lo que es y des-aprender lo que ha ido aprendiendo para romper ese paradigma y comenzar desde sí mismo otra manera de vivir.

Esto puede resultar ridículo para algunas mentes incrédulas y subyugadas, y mantendrán la creencia de que algo así es sólo como un sueño, una utopía, y es que estamos más acostumbrados a pensar que somos despiadados y que el amor nos debilita, nos hace vulnerables, o bien que es sólo una tontería, que en la vida hay cosas más importantes que el amor, tales como el dinero y el saber cómo ganarlo, el éxito, la fama, la idolatría del ego, o la subsistencia en un mundo donde algunos son meros esclavos de un sistema donde una gran mayoría proporciona riqueza con su trabajo a unos pocos que viven en la opulencia creyéndose dignos de ello. Todo mera hipocresía y conformismo.
Lo cierto es que es un simple juego donde algunos conocen las reglas y otros no, unos hacen trampa y otros no tienen ni idea de lo que está sucediendo.

Sin embargo, en este momento presente, muchos están reconociendo su alma, muchos están “despertando” a sí mismos, realizando una gran limpieza de toda la mentira que han estado creyendo durante toda su vida y reestructurando su mente, vaciando su inconsciente del peso de una herencia de dolor y de mendacidades.

Aun así, entre esos muchos que se desperezan y comienzan a ver más allá, entre esos muchos que contemplan cómo caen los velos y cómo la realidad se les presenta de un modo muy distinto al que creían, hay algunos que todavía siguen creyendo que el amor es una equivalencia al sufrimiento, y esto pertenece también a ese mundo de creencias falsas, creencias que nos hacen apartarnos del amor justamente por miedo a sufrir.


El amor no es sufrimiento, el dolor lo generamos nosotros con nuestras pautas, patrones, celos, mentiras, juegos absurdos en los que intentamos controlarlo todo, incluso algo tan incontrolable como es el amor, y hemos confundido tantas veces el amor con el apego, con el sexo, con el cariño, con la costumbre, con el conformismo, con el encaprichamiento, con la necesidad de amar y ser amados, que ya no sabemos reconocer el amor verdadero aunque lo tengamos ante nuestras narices.

Y ahí es donde entra el alma, ella sí sabe qué es el amor, y lo puede reconocer en una sola mirada, pues no necesita ni siquiera la cercanía del ser amado para sentirlo en ella. Y no sólo ocurre con la pareja, sino con cualquier amor, pues esa es su verdad.

Si he hablado de la pareja es porque ésta es un puntal importante en esta humanidad donde la polaridad es lo que rige en su mayor parte. Así, el hombre y la mujer siempre tratan de encontrarse, tanto como especie humana, como en cuestión álmica, pues como es arriba es abajo, y aunque el alma no tiene género, suele proceder de un sólo rayo de la fuente de luz a la que algunos llaman dios, y puede haberse dividido en dos para experimentar la dualidad en la materia, en el plano tridimensional en el que vivimos, y ella sabe reconocer su propia energía en cualquier otra persona, incluso si es de su mismo sexo, pues el alma no distingue de eso, sólo busca a su amado complemento energético.

Por otro lado, si ha ido reencarnando, o lo que es lo mismo, si existe en varios momentos del tiempo a la vez, puede reconocer a otras almas con las que ha experimentado o está experimentando alguna relación, o lazo de amor, en otro ahora, aunque fuera un amor basado en la inconsciencia, en la desconexión de su propio ser, pues sólo así se llega a descubrir lo que sí es amor, en las diferentes manifestaciones de pseudoamor que el ser humano ha ido viviendo.
Así, cuando alguien encuentra a un “antiguo” amor del pasado (otra vida), lo reconoce desde el alma, y cuanto más tormentoso e intenso es el vínculo que les une, más les empuja a reconectar con su verdadera esencia, y ahora, en este presente, se nos ha dado una gran oportunidad para hacerlo.
Pero tenemos que recordar lo que es amar lo antes posible, para que nuestro corazón se encienda y nuestra alma se impulse hacia lo más sublime, y reconecte con su propio Ser, con su potencial, con el amor incondicional que envuelve, no sólo a uno mismo, sino desde uno hacia todos, y no sólo a una pareja que se ama, sino que desde ella, en fusión, se propaga, se expande, hacia todos los demás, pues el verdadero amor no se encierra, sino que se abre, no daña, sino que nutre, no resta, sino que suma, no apaga, sino que ilumina, no limita, sino que engrandece y rompe con las estructuras más obsoletas de nuestra mente.
Y es que amar es entregarlo todo, es no poner barreras, sino destruirlas con la dulzura de un toque suave que las vuelve permeables al sentimiento de superación de lo más denso u oscuro y de conexión con el ser amado y con nuestra propia luz.


Amar a otra persona es cubrir de plumas el camino del otro, es descubrirte en él y no permitir que nada detenga la onda expansiva que te envuelve y te lleva a sentirte parte de su alma, y a sentirle parte de la tuya, sin importar si hay o no distancia, sin importar ni siquiera si está o no en el mismo plano de existencia. Amar es algo tan supremo que hay que mirar con los ojos del alma, con la mirada del ser para saberlo reconocer.

Nada puede hacer la mente ante el amor verdadero, la mente sólo quiere construir obstáculos que causan dolor al corazón, mientras el alma se da y se diluye en el amor que es para darlo y a su vez recibirlo de sí misma y del otro.
Amar no es una carrera de obstáculos, para nada, eso es pensar, eso es querer controlar, eso es conectar con lo que la mente cree que es amar, pero ya es hora de recordar lo que no somos y lo que sí somos y dejar de sufrir, no hemos venido a sufrir, hemos venido a recordar y a ser lo que somos verdaderamente, y eso nos llenará de amor y felicidad, o mejor dicho, eso dará paso a la felicidad y el amor interno que está fluyendo en nosotros. Puede que eso le duela un poco o un "mucho" a nuestra mente, a nuestro ego, pero hay que desvestir al alma de los harapos de crueldad y de la desolación provocada por actos despiadados heredados en forma de miedo en nuestro inconsciente.

Cuando digo que el amor no es dolor me refiero a que el amor no provoca dolor, ¡¡¡todo lo contrario!!! es hora de cambiar esa creencia limitante y de enfrentarnos a la verdad, sólo sufrimos porque nos provocamos nosotros el sufrimiento, aquí cada cual puede revisar en su inconsciente o en sus creencias qué es lo que hace que el amor le provoque sufrir, o bien preguntarse si está ante un amor verdadero o un fuerte apego mental.

No es lo mismo amar que necesitar amar, así como no es lo mismo ser amado, que necesitar ser amado... 
 
Vivir el presente, sin permitir que el pasado nos nuble la visión y nos distraiga, o que el futuro nos ciegue antes de llegar, nos ofrece la oportunidad de saborear cada paso de nuestro camino invisible, y disfrutar de cada experiencia, y así aprender a diferenciar en nosotros cuándo estamos amando verdadera e incondicionalmente o cuándo nos hemos encaprichado de alguien para que nos cubra de un amor basado en el miedo a estar solos, o a no ser amados, o a no ser valorados.

Cualquier amor basado en ese miedo está en una gran incoherencia, el amor es confianza, certeza, verdad.

Por eso es importante recordar amarnos, llenarnos de nosotros mismos, para no intentar llenarnos con la luz y el amor de otro.

Ha llegado el momento de romper con las cadenas que nos atan a lo antiguo y dar paso a lo nuevo, a un nuevo ser humano libre, un ser humano que sea más alma, más consciencia, un ser humano que esté guiado por la sabiduría del Ser y cuya mente sea su herramienta para crear aquello que sueña, aquello que está lleno de la energía del amor incondicional, la cual tiene el poder de crear para y por el amor y el respeto hacia la vida.

La máscara de los miedos debe desaparecer, los velos que nos ocultan la verdad deben caer, el miedo debe ser sustituido por el amor, y alcanzar una existencia armoniosa y sublime debe ser lo más importante.


Arael Elama

domingo, 29 de mayo de 2016

ROMPIENDO PARADIGMAS Y ESTRUCTURAS MENTALES - REFLEXIÓN


Si la mente no se estira, no se avanza, y a veces es necesario realizar un fuerte barrido de algunas creencias muy arraigadas.
No basta con decir que queremos "sanar", hay que actuar, ser valientes e investigar dentro de uno mismo, sacar a relucir todo aquello que estaba oculto y enfrentarse a ello, trascenderlo, amarlo y agradecer por poderlo Ver.

Buscar a otros para que nos solucionen nuestros "problemas" y hagan el trabajo por nosotros, tampoco nos llevará hacia donde debemos ir, y tratar de ayudar a otros a encontrar su camino no sirve de nada si no aprendemos de esa experiencia, si no crecemos cuando el otro crece, si no limpiamos nuestro inconsciente cuando el otro lo hace con nuestra orientación.

Nadie puede salvar a nadie, nadie tiene más poder que tú mismo para ayudarte, nadie te puede ayudar salvo tú mismo. En ocasiones puedes necesitar que alguien te guíe hacia ti mismo, pero siempre debe ser alguien a quien no le cedas tu poder, alguien cuyo ego no se acrecente sintiéndose el rescatador que va atrapando poco a poco tu voluntad para alimentarse.

He conocido egos muy controladores, manipuladores, que prefieren proyectarse en el otro, ver sus propias carencias en los demás y culpar de sus males a los amigos, pareja, o a las personas que le intentan ayudar sin mucho éxito. Suelen ser personas que no quieren ver más allá de lo que sus egos piden y necesitan, egos que se encaprichan y que patalean si no consiguen lo que quieren, sin afrontar su responsabilidad, salvo en momentos en los que la usan para atormentarse a sí mismos cuando sus estrategias de control y dominio no tienen el efecto esperado.

Hacerse responsable de uno mismo puede ser muy difícil, es más fácil engancharse a alguien que nos haga sentir bien, ya sea un terapeuta, o un amigo, o una pareja, mientras nosotros permanecemos pasivos, sin hacer nada, y he comprobado que así tampoco se avanza, pues creamos una dependencia hacia el otro, olvidándonos de lo que somos, provocando así un estancamiento en nuestra capacidad de Ser lo mejor de nosotros mismos.

Respecto a la persona amada, a veces precisamente aparece para hacernos de espejo, o por algún patrón que guardamos en nuestro inconsciente, posiblemente heredado de nuestros ancestros. Es bastante complicado saberte dar cuenta de esto si no estás comprometido con tu despertar de conciencia. En definitiva, la cuestión es que si necesitas que esa pesona a la que amas esté a tu lado, o que te reconozca tus méritos, que te ame como siempre has deseado, que te cuide y adquiera un compromiso de confianza y fidelidad contigo, que esté pendiente de ti y te valore y admire, si precisas de todo eso para ser feliz, ya has perdido tu poder y lo has depositado de nuevo en el otro.


Es muy necesario que antes de que alguien te ame de esa manera hayas recordado cómo amarte a ti mismo incondicionalmente, y hayas adquirido ese compromiso de confianza y fidelidad hacia tu esencia, hacia tu alma y hacia tu persona, porque así te asegurarás de no estar con esa pareja sólo por la necesidad de sentir lo que no te sabes dar a ti mismo, pidiéndoselo injustamente al otro, al cual le otorgas la responsabilidad de hacerte feliz, poniendo todas tus expectativas de éxito y felicidad en él. A eso le llamaría “relación de co-dependencia”, la cual se basa en lo que no tienen ambos y que se exigen el uno al otro para que su amor se mantenga vivo, pero en cuanto uno de los dos traiciona la confianza del otro, el daño es irreparable. Demasiada carga para llevar sobre tus hombros es tener tanta precaución con todo lo que haces, dices o piensas para que tu pareja no sufra, o no se decepcione.

Esto también ocurre con las amistades. Hay amigos que exigen de ti tanto compromiso que te ahogan y te absorven, te chantagean y te acusan de ser torpe y no saber satisfacer sus anhelos de protagonismo en tu vida, quieren ser tu mejor amigo, el más especial, el más querido, el más antiguo, el que más confidencias tiene contigo, y por tanto el que tiene más derecho sobre ti, tanto como para no respetarte e imponer sus necesidades siempre, por encima de lo que te pueda estar sucediendo a ti, pues eso no les preocupa en realidad, sólo si pueden manejarte a través de tu vulnerabilidad del momento.

En fin, también se aplica a otras relaciones, pero no voy a extenderme, creo que queda muy claro que nuestro poder es sólo nuestro, y que si nos ocurren este tipo de experiencias es precisamente para recuperarlo, para empoderarnos y fortalecernos, así que también podemos agradecer el encontrarnos con personas que nos ayudan a hacerlo con esas actitudes hacia nosotros, pues sólo juegan el papel que les corresponde.

Tengo la sensación de que avanzamos muy lentamente porque no nos damos cuenta de que siempre estamos moviendo ese poder de un lado a otro, primero a un terapeuta, luego a una pareja, luego culpando al exterior de los males que vivimos, diría que el aprendizaje, el recuerdo de lo que somos, va muy despacio.

Responsabilidad con uno mismo, honestidad con uno mismo, compromiso con uno mismo, amor incondicional hacia uno mismo, no hay nada más allá de ti, sólo el reflejo de lo que tú proyectas, por eso nada es lo que parece.
Pero no te confundas y no te pierdas con los reflejos, úsalos para verte más alla de lo que puedes sin ellos y continua avanzando.

El mundo es como un gran escenario, cada uno interpreta un papel, casi todos de forma inconsciente, unos pocos están tratando de salir de un viejo paradigma, rompiendo estructuras mentales, expandiendo su mente, sin miedo a perder la antigua perspectiva para hacer frente a otras formas de ver la vida, formas más libres, más auténticas.
Estos pocos se topan con las mentes que aún están atrapadas en el viejo paradigma, mentes de personas amigas y queridas, que tratan de convencerles de que están haciendo una locura, de que deben regresar al rebaño.

¡Bendita locura!

Cada ser humano contiene en sí mismo un universo maravilloso, sin embargo, muy pocos son conscientes de ello, y un número muy limitado se dedica a indagar en ese universo suyo, de forma consciente, hallando su increíble potencial, su fuerza, su magia, su divinidad.
Y es que eso no es tan fácil, el ego muestra ante ti todos los miedos ocultos que emergen cuando comienzas a remover en el inconsciente, y desde éste se manifiestan con firmeza tus ancestros, que te hablan de sus pactos, de sus necesidades, y tú, desde el amor, cortas lazos, abres tus alas y te liberas de contratos que no eran tuyos.

De alguna forma puedo afirmar que hay muchos seres humanos en este planeta, pero que no todos están viviendo en la misma dimensión.

Las dimensiones son diferentes niveles o estados de consciencia, diversas formas de ver, de sentir, de amar, de vivir, de enfrentarse a los propios miedos y de transformar antiguas creencias que nos limitan en otras nuevas que nos permiten crear aquello con lo que soñamos.

Desearía que todos los humanos consiguieran ser HUMANOS, verdaderos seres de luz encarnados, viviendo una experiencia en este planeta desde una dimensión más elevada, una consciencia pura y limpia, movida por el amor incondicional, y en mi mente, ese nuevo paradigma ya se está creando desde hace un tiempo, creo en ello y tengo la certeza de que lo conseguiremos.
Lo primero es comenzar por uno mismo, luego todo caerá por su propio peso, y todo aquel que vaya despertando a su ser, irá abriendo sus alas y volando hacia otra nueva dimensión de consciencia, hacia una Nueva Tierra.

Arael Elämä



martes, 11 de agosto de 2015

AMOR MÁS ALLÁ DE LA REALIDAD - EVA Y RAFA


En ese punto de su vida nada parecía tener sentido, todo era confuso, tantos años buscando, esperando, intentando comprender algo que parecía incomprensible, tratando de conciliar dos mundos tan diferentes que coexistían dentro de ella, sin lograrlo apenas, sin conseguir que su vida se equilibrara sin renunciar a alguno de esos dos mundos. Deseaba tanto hallar esa serenidad, esa calma, esa quietud interior y mantenerse en ese estado de amor y completitud, que en su esfuerzo se había olvidado de vivir, de disfrutar, se había perdido a sí misma tratando de encontrarse.

Las respuestas qu anhelaba ya no llegaban con la rapidez en la que tiempo atrás lo hacían, y su incerteza era un peso demasiado grande como para seguir cargando con él, necesitaba inmediatamente que alguien la ayudara, que alguien la abrazara, que alguien la impulsara de nuevo a brillar, a volar, a sentirse de nuevo feliz.



Aquella noche de nuevo lloraba, preguntándose por qué las cosas no eran como ella había deseado, como se le había prometido que serían, por qué si ella había dado tanto no recibía lo mismo. Ya sabía que no debía esperar amor de quien no sabe amar, y que no debía dar amor esperando que se le devolviera, y había aprendido a amar sin recibir, pero estaba demasiado agotada para seguir dando, tal vez habia dejado de amarse a sí misma, había comenzado a juzgarse, y a desvalorizar sus esfuerzos basándose en los resultados que estaba viendo. Estar siempre ahí para otros era algo que la había dejado exhausta, pues cuanto más se daba, más la abosorvían, y se había dado cuenta de que en realidad no se estaba dando a ella lo que necesitaba y anhelaba, y aún peor, se reprochaba su error y se castigaba.

Entonces sintió sus brazos rodearla, su ternura, su amor infinito, y su corazón empezó a latir, como si fuera la primera vez en su vida que lo hacía, pues así era como se sentía cada vez que él la abrazaba, como si le devolviera la vida.
Sintió su dulce beso en la frente y sus bellas y sabias palabras comenzaron a sonar como un susurro.


  • Tranquila, mi amor, tanquila, estoy aquí, todo irá bien, te lo prometo, no estás sola – Le dijo mientras acariciaba su pelo con extremada delicadeza.
  • Y dime, ¿cómo puedo continuar mi camino sin sufrir? ¿Qué puedo hacer?- le preguntó ella esperando su consuelo.
  • Vive, mi amor, vive, pero vive tu presente, y vívelo con amor, amándolo con todo tu ser, porque sólo así podrás proyectar el futuro que deseas. Si no aceptas tu presente, si lo rechazas, seguirás sufriendo, y entonces ese futuro que esperaas seguirá siendo doloroso.
Ella trataba de no llorar, le escuchaba con el alma abierta, notando cómo sus palabras entraban y la calmaban, como siempre hacían.
  • Tienes razón, creo que rechazo lo que estoy viviendo, ¿cómo puedo amar lo que no deseo en mi vida? No sé cómo hacerlo, ayúdame a comprenderlo.- Le dijo casi en una súplica mientras él la miraba con la ternura de un ángel.
  • Mi vida, sólo debes apartar lo que no deseas en tu vida desde la elección, simplemente escoge. No es necesario sentir rechazo por algo, sólo debes no escoger vivirlo, nada más, tú eliges. Verás en tu camino opciones diversas, tú sólo tienes que elegir las que en tu ser resuenen, las que desees experimentar, sin resistencias, sin miedo, amando cada una de las opciones y agradeciendo que éstas existan y se presenten en tu camino, para que así puedas escoger las que más se ajusten a ti en cada momento.
  • O sea que el dolor, el sufrimiento es una opción en realidad.
  • Si, mi amor, es algo que los humanos solemos hacer, sufrimos por la inconsciencia, por no saber que tenemos elección.
  • Te necesito, ayúdame a sobrellevar todo esto, por favor, mi amor, tus palabras siempre me guían, tu amor me eleva.
  • Ya sabes que yo siempre estoy contigo, Eva, pero te aseguro que estaré presente, con fuerza, con todo lo que soy, porque estás en mi alma, porque eres lo que más me importa.
  • ¿Por qué dices que soy lo que más te importa? Creo que no debo ser lo más importante para ti.
  • Eva, sólo tú eres real para mí, todo lo demás es sólo un escenario de aprendizaje, o situaciones y vivencias que nos ayudan a crecer, pero tú, tú eres todo, porque existes en mí, porque estás en mi vida, en mi alma, en mi ser, y te amo con todo lo que soy, con mi verdadera esencia, desde la única verdad que soy.


Ella se aferró a él con toda su fuerza, con el alma al desnudo, emanando tanto amor que ni tres planetas como la Tierra hubieran podido albergar, tanto que podía regar a toda una galaxia con lo que estaba irradiando.


  • Te amo, Rafa.- le dijo.- Te amo como nunca he amado, ni siquiera sé cómo puedo sentir esto, incluso me he preguntado si esto no es amor, si es algo enfermizo, porque cuando siento esto es tan grande que me diluyo en ello, todo deja de existir, todo deja de importar, y sólo estamos nosotros dos, como suspendidos en la nada, o en el todo, como si estuviera en lo más divino y sagrado, como si desapareciera mi vida y sólo fuera un Ser amando a otro Ser, sin adornos, sin mentiras, sólo amando. Todo se vuelve amor, el tiempo se para, deja de ser, y mi llanto ya no es doloroso, sino que se transforma en puro amor regalado. ¿Estoy distorsionando la realidad?
  • No, mi pequeña,- le dijo con una sonrisa que encendió su alma todavía más – estás sintiendo amor, la energía pura del amor es eso, y sólo así amamos de verdad, con plenitud. La distorsión llega cuando sufres, cariño, no cuando amas.
  • Nunca he amado así, me asusta.
  • No tengas miedo, y no te preocupes por si antes has amado así o no, eso no tiene importancia, céntrate en el presente y vívelo, sin temor. Acepta lo que llegue a tu vida y escoge lo que desees experimentar y pon tú los límites de forma consciente, elige siempre desde tu sabiduría interior y camina sola, que yo siempre estaré a tu lado, porque soy tu compañero, y siempre iré de tu mano.
  • ¿Y el futuro?
  • El futuro ya llegará, pero no lo busques en tu “ahora”, sólo deja que se acerque, que te sorprenda, que te abrace cuando llegue el momento adecuado.
  • ¿Y tú estarás conmigo?
  • Siempre, mi pequeña, siempre.


Ella se fue quedando dormida, recordando sus palabras, una a una, grabándolas en su mente, porque en su corazón ya habían anidado, pero necesitaba acordarse de ellas, amarlas, sentir su caricia al despertarse por la mañana y guardarlas en su piel, como parte de ella misma.
Un encuentro así con su compañero tenía un efecto sanador tan enorme que sabía que sería un gran impulso para continuar su senda, ya con menos peso, más sosegada y más tranquila...


Arael Elämä ...

viernes, 12 de junio de 2015

RECONOCIMIENTO



Entras en mí, a través de mis ojos, como buscando una respuesta, como deseando encontrarla. Siento tu universo, tus galaxias se entrelazan con las mías, tus estrellas se hacen una sola en mi alma. Late mi ser a tu ritmo, sediento de no parar de latir, amando cada sonido de tu esencia, que navega en mi océano, en mi mundo. 
 
Miro tus ojos intentando controlar por un momento lo que estoy sintiendo, y de pronto he caído dentro de ellos, como anhelando una caricia, como hallándola en todo lo que tú eres ahí adentro.

Te conozco, lo sé, te siento, y en ese reconocimiento me disperso como agua hecha vapor por todo lo que hay más allá de tu cuerpo. 
 
¿Quién eres tú? ¿Realmente esto es cierto? 
 
Mi mente se inquieta ante lo que siente mi alma, y se pregunta si está imaginando lo que hay en mí, lo que ve en ti.
Mi corazón se para, no lo escucho, escucho sólo el tuyo, y me entrego a tu compás, a tu canción, a tu presencia, sintiéndome eterna, como un ser infinito que se ha enamorado de repente de otro ser infinito al que ya amaba desde hacía eones y eones.



Tu aroma es frágil, está compuesto de versos, de palabras dulces, de sensaciones que comprendo, penetro en tu historia, la de ese hombre que eres ahora, y la de los hombres que fuiste, y la de las mujeres que has sido, todo lo que tú eres ahora unido al ayer y al mañana se hace palpable, como parte de mí, como si yo misma hubiera sido tú.

Dime hombre de este presente ¿a quién amas? ¿a quién decidiste escoger para aprender del amor humano? ¿cómo te sientes ahora después de todo el dolor padecido en estos años? ¿Eres feliz, mi amado eterno?

Y esas preguntas que se responden desde tu inmensidad etérea, esa que se aloja muy dentro de ti, tanto que ni siquiera tú mismo has dado aún con ella, me parecen sólo amor, amor de ese que nace de la pureza, de la comprensión de un ser que ama a otro ser por encima de todo lo que como humanos podamos elegir o hacer.

Lejos de los tabúes, lejos de los prejuicios, lejos de las creencias, lejos de todo dogma, de cualquier idea mental, de cualquier deseo insatisfecho, o de cualquier pasión, o de cualquier amor mundano, se halla nuestro sentir, ese que lo acepta todo, ese que está siempre ahí, el verdadero amor incondicional.

De pronto un sonido me aparta de tu verdad, tu voz interrumpe la conexión, me preguntas cómo estoy, no te respondo, sólo te miro, y me sonrojo.

  • No quiero salir de tu mundo, no deseo que te marches, no lo hagas, regresa a mí, no permitas que este lugar nos separe, recuérdame, acércate, vueve a navegar en mi mar, vuela en mi cielo, toca mis estrellas, volvamos a casa - te digo sin pronunciar palabra.

El contacto entre nosotros ha ido más allá de la piel, más allá de una mirada, más allá de la atracción entre un hombre y una mujer, ha sido el encuentro de dos universos que en realidad forman un multiverso, ese que somos nosotros dos cuando nos amamos, cuando estamos en nuestro hogar, cuando regresamos a lo que somos.

Te contesto por fin, te digo que todo va bien, que estoy bien, nos damos dos besos, típico saludo entre nosotros, y luego, intercambiamos dos frases más, o tal vez tres, y te vas, te alejas de nuevo, para que en un próximo encuentro vuelva a sentir lo mismo, vuelva a verte de verdad, porque Te Veo, Te Siento, Te Soy, Te Encuentro, Te Recuerdo, Te Reconozco... En cada vida que viva, en cada persona que ame, en cada pasado, presente y futuro, tú eres en mí, yo soy en ti, y ambos nos reencontramos más allá de los sueños, porque es inevitable que te ame, incluso cuando mi mente intenta olvidarte...

Arael Elämä

viernes, 10 de abril de 2015

TRANSFORMACIÓN INTERIOR

REFLEXIÓN

Últimamente me he estado fijando en que los conceptos que tenía sobre actitudes humanas se han estado transformando. Hay palabras que antes usaba de una manera y que ahora significan algo más amplio o diferente para mí, es como si mi mente ya no las relacionara con las ideas en que antes lo hacía.

Eso me ha llevado a intentar especificar qué significa lo que quiero decir, o buscar otras maneras de definirlo.
Por poner un ejemplo, me di cuenta de que la palabra “confianza” para mi había ampiado su significado. Mientras que antes solía pensar que confiar en alguien es depositar tu fe en él, ahora siento que confiar es aceptar a esa persona tal como es, y que aunque actúe de una forma inesperada y que pueda no agradarme, la confianza no tiene por qué quedar desfigurada o rota por ese comportamiento inusual o fuera de lo que yo esperaba de esa persona.
Con esa nueva concepción de la palabra, me percaté de que realmente la confianza es la certeza de que amo a esa persona y que puedo seguir amándola haga lo que haga. Es una manera de decir, “confío en ti, aunque sepa que puedes no responder a mis espectativas, y si no respondes a ellas en algún momento, te aceptaré y confiaré en ti de todas formas”.

Ahí el ego entonces me dice “no puedes confiar en desconocidos”, y de hecho cuando hablo de confiar me refiero a algo más elevado, algo que no tiene nada que ver con el mundo de tercera dimensión, sino con el amor incondicional.
Así que tal vez no sea aplicable a la 3D, es decir, no es aplicable al pensamiento que vibra todavía en esa frecuencia, pero sí al pensamiento en el que ya has alcanzado a crear tu realidad de una manera fluida sabiendo con total certeza que no hay cabida en tu mundo para que exista alguien que pueda hacerte daño.

Al igual que la confianza ha sido una palabra que se ha transformado en mi estructura mental, hay otras que también lo han hecho, y más que palabras son definiciones y conceptos.

Otro ejemplo es de las relaciones, sobre todo las de pareja, para mí todo eso ha cambiado tanto que ya no puedo concebir las relaciones de la misma manera que antes.



Ayer mi hija mayor me preguntó si la amaba más a ella que a mis amigos y yo le contesté que el amor no se mide, que el amor es siempre muy grande, pero que las relaciones que tenemos con los demás son las que definen la manera en que se manifiesta el amor que sentimos. El amor hacia mi hija es amor, al igual que el amor hacia mis amigos, pero la relación que nos une, madre-hija es más fuerte y conlleva más apego.

Eso me lleva a pensar que el amor hacia alguien a quien llamaría pareja, es algo muy elevado, es un compartir, una unión en la que ambos caminamos juntos, de la mano, en la que ninguno de los dos depende emocionalmente del otro, en la que el dar y el recibir es un circuito energético y de amor que no deja de girar entre ambos, donde hay una comprensión mutua infinita, pues en ella está también el crecimiento de los dos al aprender del otro, en una complicidad basada en la confianza de la que antes he hablado, y una entrega total y absoluta, mientras que a la vez cada uno conserva su espacio para poder seguir creciendo, y así continuar en ese compartir ese crecimiento en el que ambos se acompañan y se apoyan incondicionalmente.

Sin embargo, podemos amarlo todo, absolutamente todo.

Después de escuchar mi respuesta sobre el amor, mi hija me preguntó si también amaba al aparato de aire acondicionado, riéndose de la afirmación de que lo podemos amar todo, y yo le contesté que sí, que lo amo, porque me proporciona bienestar cuando tengo calor y lo agradezco, y el agradecimiento es parte del amor.

Con este tipo de conversación también me doy cuenta de que no soy la misma persona que era, y eso puede dar incluso un poco de vértigo, pero también sé que hay muchas otras personas que están sintiendo esta transformación dentro de ellas mismas.

Asimismo, también me complace observar lo que otras personas ven de la vida, sus puntos de vista, pues a menudo me ayuda a cuestionarme a mí misma, a modificar conceptos, a plantearme nuevas perspectivas, y eso es muy enriquecedor, por eso me gusta escuchar lo que otros piensan y sienten, saber cómo es su manera de vivir, cómo es su manera de amar, cómo lo describen y cómo interpretan la realidad...

Transformación...

Sí, esa es la palabra, es cierto, metamorfosis, cambio interior, algo ocurre dentro de nosotros, algo que no se ve, pero se percibe, algo que me complace decir que es para alcanzar lo mejor de mí misma, lo mejor de cada uno, un camino que se recorre hacia dentro, un camino increíble y sorprendente.

En ocasiones, cuando me siento triste o nostálgica, o cuando algo me molesta, miro hacia dentro y trato de ver más allá de la emoción, para comprender qué es lo que está ocurriendo ahí para que yo esté sintiendo eso. A ese proceso en el que descubro el pensamiento que ha creado la emoción, le llamo proceso de sanación, tal vez porque cuando logro liberarme de la creencia que sostiene ese pensamiento, me siento sanada, libre, pero también siento que he realizado una transformación más, dejando un espacio más para albergar nuevas ideas, basadas en lo nuevo que está llegando a mí.

Por eso, este cambio en la manera de interpretar la vida o de percibirla, no es más que el reflejo de lo que está ocurriendo dentro de uno mismo, y por eso, para que algo se transforme en el exterior, en la sociedad, en la humanidad, primero debemos transitar por el cambio dentro de nosotros mismos, en lo más profundo de nosotros mismos, sólo así se manifestará ante tus ojos...

Arael Elämä
Eva Bailón.

domingo, 29 de marzo de 2015

EN EL TREN DE LA VIDA (AMOR INUSUAL)

Hace tiempo que tomó el tren de la vida, descendiendo desde su mundo, como muchos otros, traspasando fronteras de nuevo.
Y el viaje, suave en ocasiones, intenso en otras, cómodo e incómodo, al principio le disgustaba. Ahora simplemente observa.

El otro día, subió al tren un hombre muy apuesto, vestido con ropa elegante, peinado con la delicadeza de un rey, y en su piel, como una caricia, un dulce aroma, mezcla de perfume y alma, embriagaba a todos los pasajeros.
Su profundo magnetismo atrapaba sin duda con suma facilidad a las mujeres de aquel vagón, mientras que ella, Clarisa, se limitaba a dejarse llevar por su admiración hacia su delicadeza, su atractivo aspecto, su arte para seducir. Ahondando un poco más en su actitud, comenzó a percibir en él cierta vanidad, o tal vez cierto deseo de ser admirado y valorado.

En pocos minutos, cinco o seis mujeres estaban ya rodeándole y preguntándole cómo se llamaba, a qué se dedicaba.

  • Me llamo Eloy.

Su voz resonó en el vagón como una ráfaga de belleza sublime, aquel hombre no parecía pertenecer a ese mundo, a ese tren.

Clarisa, que siempre observaba en silencio todo cuanto acontecía a su alrededor, supo ver que él, al igual que ella, no era un simple pasajero.
Pero no quería intervenir, no quería romper su serenidad interior y decidió poner fin a aquella extraña atracción que la invadía cuando le miraba.

Sabía perfectamente que ella no era inmune a su magnetismo, aunque también sabía que era consciente de ello y que eso la hacía diferente al resto, pues aquellas mujeres iban tras él movidas por algo que ni siquiera comprendían, impulsadas por su propia necesidad de ser amadas por él, o por alguien como él, o al menos ser halagadas por sus palabras, por sus miradas, por un gesto amable.

Así que prefirió mirar el paisaje y olvidarse de la presencia de aquel hombre llamado Eloy.




En ocasiones, los verdes prados la enamoraban y contemplarlos escuchando su música preferida convertía aquellas imágenes en un verdadero espectáculo maravilloso que la fascinaba.
En aquel momento, el tren estaba permitiéndole a Clarisa presenciar la magestuosa imagen del mar desde la montaña por donde estaba situado el trayecto en aquel momento. A ella le maravillaba el océano, se sentía uno con él, y aquello la tenía totalmente absorta. Disfrutar de aquella música en un danza idílica con aquello que estaba admirando desde la ventana del tren, era para ella todo un privilegio.

Sonaba un tema que ella consideraba sumamente hermoso cuando una voz masculina interrumpió su pensamiento.

  • Hola -dijo- ¿Hacia dónde te diriges?

Giró su rostro hacia el hombre que se había sentado a su lado. ¡Era él! No quería ni por asomo tener una conversación con aquella persona, pero era demasiado educada para no hacerlo y era demasiado atractivo para no mirarle y no responderle, así que se quitó los auriculares, puso sus ojos en los azules e intensos ojos de aquel hombre y le contestó.

  • Voy a Luz, ¿a dónde vas tú?

  • ¡Vaya! Yo también voy a Luz, iba en otro tren, pero tuve que bajar porque se había averidado, así que he tenido que subir a este. 
     
  • Oh, pues... qué bien -contestó titubeando sin saber cómo seguir la frase- Bueno, quería decir que qué bien que vayamos al mismo sitio, no que se haya averiado el otro tren... aunque, claro, si no se hubiera averiado no estarías aquí...

  • Cierto -dijo sonriendo mientras iluminaba todo a su alrededor con su deslumbrante sonrisa.

  • Sí, sí, cierto -afirmó Clarisa ruborizada y avergonzada por lo que estaba sintiendo. 
    Era extraño, estaba sumamente nerviosa, aquel hombre imponía con su presencia y ella luchaba para que no se notara cómo influía en ella. Ese magnetismo no tenía que dominarla, no, ella no podía caer en algo así.

  • ¿Cómo te llamas? -preguntó con gran interés.

  • Clarisa.

  • Hola Clarisa, soy Eloy – Le dijo tendiéndole la mano.

  • Encantada, Eloy - dijo algo desconcertada, mientras le saludaba con un apacible apretón de manos que fue suave y delicado, e inesperadamente electrizante.

  • ¿A qué te dedicas, Clarisa?.- Preguntó sin borrar aquella impresionante sonrisa.

  • Soy artista, bueno, al menos lo intento, pinto y escribo. Viajo por el mundo buscando lugares que me hagan vibrar el corazón y cuando los hallo, los pinto y escribo relatos y poemas sobre ellos y sobre lo que me hacen sentir, pero eso no me da de comer, si es eso lo que me preguntas.

  • ¡Qué interesante! Pero si eso no te da de comer, ¿qué lo hace?

  • Bueno, en parte sí me da de comer, pero también escribo en una revista para ganar algo fijo, lo hago desde mi portátil allá donde esté, y vendo mis obras, tanto las pictóricas, como los libros que escribo. También busco diferentes trabajos temporales allá donde voy de viaje, dependiendo del tiempo que vaya a pasar en ese lugar, así que gano dinero de aquí y de allá. La vida me sustenta.

  • Me encanta lo que dices, la vida te sustenta, eso es muy positivo. Yo soy médico, bueno, lo era hasta que decidí cambiar de vida e ir a Luz. ¿Por qué vas tú a Luz?

  • Porque deseo un mundo mejor, porque quiero ser mejor, porque creo en el amor, aunque para algunos suene ridículo ¿y tú, por qué vas a Luz?

  • En realidad hay varios motivos por los cuales me dirijo hacia allí, pero el más importante, el más real es que...Yo voy a Luz porque vas tú, y por cierto, no es nada rídiculo lo que dices.

  • ¿Qué quieres decir con eso de que vas a Luz porque voy yo? -le preguntó sorprendida.

  • ¿En serio aún no te has dado cuenta de quién soy? Me has estado llamando, y yo también a ti, me has estado buscando en momentos de sombra, sintiendo mi energía en momentos de luz, deseando que estuviera junto a ti, mirando a esa puerta del tren en cada parada, por si acaso aparecía, anhelando que algún día se cumpliera lo que te dije en un sueño, observando a todas las personas que subían y bajaban, llorando al sentirte absurda por creer en lo que tu corazón te dictaba. Pero yo no llegaba, no subía al vagón, no parecía real, sin embargo, ya estoy aquí, por fin, ¿y ni siquiera me reconoces?.

  • ¿Tú? Pero... yo no esperaba que fueras así, eres tan diferente, ¿cómo puedo saber que eres quien dices ser? No es la primera vez que me engaño a mí misma y, sinceramente, ya no creo que sea real ese hombre...

  • Mírame a los ojos -dijo después de quitarse la chaqueta americana que llevaba.

  • Sí, lo hago, pero tal vez eso no sirva.

De repente todo se transformó, el tren era más luminoso, los ojos de aquel hombre parecían el mismo cielo, su cabello lacio caía por su frente, su sonrisa le otorgaba una fulgurante apariencia que la traspasaba por completo...
Entonces se dio cuenta, su camisa blanca, su profunda dulzura, su alma elevada, pura, su corazón y el de ella unidos, sus auras fusionadas, y aquella explosión de amor y de luz que les envolvía y que emanaba con fuerza desde su unión, estallando una y otra vez en chispas luminosas y doradas que les abrazaban. Su campo cuántico y el de él eran uno solo, el amor era intenso y sus cuerpos parecían transformarse mientras se esparcía desde lo más hondo de sus esencias. Parecían seres de cristal en su interior, brillantes, reluciendo y centelleando como estrellas, cuya estela contagiaba de amor a todos los que les miraban allí en el tren.
De pronto un increíble sentimiento de felicidad la invadió y comenzó a llorar por la gran dicha que la inundaba, estaba allí, frente a él, cuando ya creía que no era real nada de lo que había sentido en su corazón. Y su piel se estremeció en su mejilla cuando la mano de él acarició tiernamente su rostro, mientras ella experimentaba el júbilo por poder tocar su pelo suave. Sus miradas hablaban por sí solas, sus cuerpos eran totalmente luminosos, su reconocimiento mutuo era una realidad palpable. Y entre lágrimas de emoción unas palabras sonaron como música divina, desde lo más profundo del ser de aquel hombre llamado Eloy...

  • Te amo...

Resonó en todo el universo el amor expandido, el amor en unión, el amor como gran descarga energética que transformó a todo aquel que se hallaba en aquel vagón...

  • Te amo también – contestó ella poniendo su mano en su corazón.

Ahora ya podían comenzar a realizar su misión. Se hallaron justo cuando él renunció a lo que no le hacía feliz y se encontró a sí mismo, se hallaron justo cuando ella dejó que la vida la abasteciera y cesó su búsqueda incesante, reconociéndose a sí misma en todo, amándose y permitiendo que la vida la sorprendiera, confiando en ella y en que era merecedora de todo cuanto deseara...

Todo estaba ya en su lugar, todo estaba bien, todo en perfecta armonía.
No hubiera imaginado que aquel hombre llamado Eloy, fuera El...

Y el tren llegó a su destino...

Aroma de Cristal
Eva Bailón

jueves, 26 de febrero de 2015

AMOR DIVINO EN UN MUNDO MUNDANO


-¿Estás llorando?

-Sí

-¿Por qué?

- Porque me has acariciado...

- ¿Y eso te hace llorar?

- Sí

- ¿Por qué?

- Te diré por qué, amado mío...
Porque tu dulce caricia ha traspasado mi piel, ahondando en lo más profundo de mi alma, tocando mi esencia con tu dulzura, besando mi cuerpo entero, recorriéndome por completo, sin dejar absolutamente nada sin cubrir con esa caricia... Porque tu contacto me ha devuelto la vida, me ha rescatado del miedo, de la ausencia, del abandono, de la soledad que cargaba a mis espaldas cuando te vi marchar hace tanto tiempo... Porque tus dedos han dibujado en mi ser tu esencia divina, marcándome para siempre con tu amor, con tu ternura, con tu deseo...
Y ahora, mi dulce amor, ya nada podrá hacerme daño, porque ahora sé que me amas...

- ¿Y si esto sólo es un sueño?

- Entonces soñaré siempre con este momento, amor mío, soñaré para vivirte, para sentirte, para volver a sentir que me tocas, que me acaricias, para volver a mirar tus ojos y ver en ellos ese eterno amor que se oculta en tu alma, para dejar de extrañarte, para creer que algún día, cuando el cielo se abra para cubrirnos con su don, con su luz, ambos nos uniremos por fin, tras esta larga espera, esta larga separación ilusoria, pues nuestros seres, vida mía, nunca se separaron realmente, sólo decidieron experimentarse a través de estos cuerpos para aprender a amar desde el olvido de quienes somos.

- ¿Y por qué querría yo olvidarme de ti?

- Mi amor, yo nunca quise hacerlo, igual que tú, pero ser humanos implica no recordar quiénes somos y de dónde venimos. Pero yo siempre te llevé en mi corazón, en mi alma, por eso siempre te recordé, incluso en los momentos en los que parecía que podía perder la cabeza por un amor imposible.

- ¿Y qué ocurrirá si despertamos de este sueño?

- Que volveré a extrañarte, porque mi condición de mujer me hace desearte y buscarte, necesitar tu cercanía, y sin embargo, sabré por la sabiduría de mi alma, que deberé seguir mi vida hacia delante, experimentar otros amores, olvidar que una vez me acariciaste, tal vez en un sueño, tal vez en un encuentro en algún lugar cercano al cielo...

- Te prometí que nos encontraríamos, ¿no me crees?

- Sí, amor mío, te creo, pero eso no significa nada, es sólo como hallar a una estrella fugaz que pasa frente a nosotros, la miramos, nos enamoramos de ella un segundo, y luego la olvidamos y continuamos con nuestras obligaciones mundanas, porque no somos capaces de entender algo tan sublime. Nuestro amor no es un amor mundano, es un amor divino, tal vez algún día estemos preparados para entenderlo y para amarnos desde nuestro Ser, siendo hombre y mujer, pero para llegar a eso, debemos liberarnos de nuestras ataduras, dejar de ser personajes que se adaptan a las circunstancias de la vida social, para alcanzar nuestro verdadero ser, la esencia que encarnó en estos vehículos que nos proporcionan la vida terrenal, física, material.





- Pero sabes que yo te amo, siempre te amé, y que no existe separación, créeme, hemos venido para amarnos, no para olvidarnos, hemos venido para recordarnos y para unirnos, hemos venido a llevar a cabo nuestra misión, amar y expandir el amor desde nuestra unión.

- Sí, es cierto, mi amor, pero a veces el libre albedrío, ese que está en la personalidad, en el actor que se identifica con el personaje y que olvida quién es realmente, puede interferir en la misión. No voy a negarte que es doloroso para mi parte más humana aceptar esa posibilidad, no voy a mentirte, pero sí te diré que soy mucho más que esa emoción, que no me rendiré, y que si tengo que llevar a cabo lo que vinimos a hacer juntos yo sola, lo haré, aunque sea volar con una sola ala, porque entiendo que no es fácil enfrentarse a este mundo laberíntico y recordar a qué vinimos.

- ¿Crees que no recordaré? ¿Y si eres tú quien no recuerda?

- No lo sé, no sé que hay en tu mente, sólo sé qué hay en tu alma. Respecto a mí, tal vez aún no lo recuerde todo, pero cuento con ayuda, ¿por qué crees que puedo hablar contigo en este lugar sagrado?

- Yo también cuento con ayuda, lo sabes, esta misión es de ambos y ambos tenemos ciertas habilidades, yo también puedo ver más allá, igual que tú.

- Lo sé, es lógico, somos lo mismo, la misma chispa divina.

- Tengo que irme. ¿Estás llorando todavía?

- Sí.

- ¿Por qué?

- Porque me has besado.

- ¿Y eso te hace daño?

- No, pero me duele que hayas dejado de hacerlo, me duele la despedida, y también siento tanta felicidad que me duele el alma.

- Pues quédate con mi beso porque es para siempre, porque te pertenece, porque el beso de mi Ser al tuyo es un beso que sella un amor que va más allá de estas palabras. Cueste lo que cueste, tú volarás con dos alas.


Eva Bailón B.