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Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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viernes, 25 de agosto de 2017

EMOCIONES Y ESPIRITUALIDAD


Sí, empecé un camino hacia la comprensión de quién soy y a qué vine a este planeta, como muchos otros.
Hay mucha gente que está transitándolo, pero creo que en tendemos a confundir mucho las cosas, a interpretarlas y adornarlas según lo que necesitamos en cada momento.
En este proceso interior en el cual nos estamos reconociendo, me he dado cuenta de que muchas personas niegan sus emociones, huyen de la tristeza, de la rabia, del dolor, tratando de sentirse siempre con la vibración elevada, fuera del alcance de su cuerpo emocional, sin embargo yo descubrí en mí misma que hacer esto no era exactamente elevar la vibración, y puedo decir que lo hice gracias a esas personas, pues reflejándome en ellas veía discordancias y comencé a preguntarme por qué.

La teoría es que si estás en una emoción de rabia estás emanando negatividad y eso no es propio de un ser espiritual, así que inmediatamente vas a tratar de eliminar la sensación, ya sea meditando, pensando cosas positivas, etc.
No estoy diciendo que meditar no ayude, sino que todo depende de la intención que le pongamos a cada cosa que hacemos, no es lo mismo meditar para elevar nuestra consciencia y hallar respuestas, sentir la emoción y trascenderla desde el amor, que tratar de huir de ella a través de la meditación y una falsa sensación de haber dejado atrás dicha sensación, cuando en realidad sólo la hemos vuelto a mandar al inconsciente.
Si bien es cierto que puedes estar en un estado poco beneficioso para ti y para otros, pues a nivel energético estás desprendiendo lo que sientes y piensas, lo único que realmente puede ayudarte a elevar la vibración es el amor, el amor a tus emociones, la aceptación de la rabia, del dolor, de la tristeza, de aquello que sientas, sin ponerle juicio, pues si emerge en ti es para mostrarte algo, no para que lo trates de esconder de nuevo en tu inconsciente. Esa es la manera en la que puedes limpiar los pensamientos que te hacen despreciar las emociones a las que llamamos densas, que resulta que no lo son en realidad, sólo son emociones, sin más, pero nuestras ideas acerca de ellas las convierten en lo que creamos, puesto que es lo creemos.

Si hacemos esto lo único que conseguimos es poner en la sombra todo aquello que sentimos que no nos agrada, para que vuelva a salir al consciente con más fuerza en otro momento, frente a otra situación que lo hace detonar.

Sinceramente opino que avanzar hacia lo que somos no consiste en negar lo que somos, o lo que sentimos, eso es sólo disfrazarnos de espirituales con palabras bonitas, con proclamaciones falsas, con un autoengaño que acaba por mostrarnos la verdad tarde o temprano.



No tiene nada de malo, ni de bueno, estar en un ciclo en el cual no queremos sentir miedo, o ira, por ejemplo, pero la vida misma nos va poniendo frente aquello a lo que nos da miedo enfrentarnos y siempre es por un bien mayor.

Tenemos miedo de sentir algo que no sea bonito, miedo del miedo, miedo de no vibrar alto, miedo de no ser especiales, espirituales, maravillosos seres angelicales que sólo sienten amor y felicidad, pero es que ése no es el objetivo de este camino, es más, ni siquiera es un camino, es un reconocimiento de nuestro potencial, de nuestra verdad, y somos humanos evolucionando, humanos que están madurando espiritualmente, humanos que están comprendiendo y aceptando su cuerpo mental, emocional, físico etc., humanos que están aprendiendo a amarse incondicionalmente, amarse no sólo cuando están alegres, sino también cuando están llenos de ira, llenos de dolor, o de miedo.

No entiendo muy bien por qué tanta necesidad de estar en ese punto de exclusión de las emociones, ahora pareciera que es vergonzoso estar enfadados, o iracundos, pareciera que si no estamos todo el día en la vibración del amor estamos fracasando en nuestra espiritualidad, y sin embargo, lo que veo es que se ha creado una nueva faceta egoica que lo único que hace es rechazar de nuevo, rechazar y separar, en lugar de integrar.



Por mi parte reconozco que a veces siento rabia, o miedo, o tristeza, y que eso también forma parte de mi comprensión de quién soy como ser humano, y amándome, teniendo paciencia conmigo, entendiendo para qué me siento así, sigo creciendo espiritualmente, pero he visto que no sirve de mucho negarme a sentir lo que no me gusta, así que ya no me engañaré, pero sí me observaré, me permitiré expresar lo que siento, sea lo que sea, siempre que no dañe a nadie, ni siquiera a mí misma, pues es mejor que las emociones naden en mí hasta desaparecer por sí mismas, por amor hacia mí, por amor hacia mi niña interior, por amor hacia lo que soy, hacia lo que somos.

Hasta que no integremos todo eso no dejaremos la dualidad...

Estoy un poco cansada de ver cómo algunas personas se torturan por estar sufriendo, que ya es demasiado en sí mismo, sufrir por no querer sufrir, por no aceptar que en ese momento el dolor se ha convertido en sufrimiento. Si bien es cierto que el sufrimiento es una elección, no es una elección sencilla, es decir, hay personas que no quieren sufrir y te lo dicen conscientemente, pero no logran salir de un bucle de sufrimiento. Y es que recordemos que todos llevamos a cuestas algún que otro patrón, algún programa del inconsciente que nos controla, y no es fácil para todo el mundo elegir no sufrir sin aún están siendo llevados por dichos patrones.
De hecho, a veces nuestro ser ha elegido realizar nuestra transformación a través de una ardua limpieza de esos patrones y por supuesto no es nada fácil, pues toda transformación suele ser dolorosa.

Cada cual tiene su propio proceso consciencial, así que no podemos pedir que todos reaccionen igual ante el dolor, pues dependerá de su madurez interior.
Sólo desearía que los que sufren o están estancados en algún drama, alguna situación que les atasca, no se sientan poco espirituales, pues todos somos seres espirituales, creo que los procesos que experimentamos son tan complejos como nuestra mente, rebuscados en ocasiones, sí, pero cada uno vive lo que necesita vivir para ir dando pasos, y es totalmente respetable.

No es mejor aquel que dice estar muy elevado, o que se siente así, ni es peor aquel que siente miedo por alguna razón, todos somos lo mismo, y todos hemos venido con misiones individuales que juntas forman una misión colectiva como humanidad.

Algunas misiones son de un tipo y otras de otro, pero no son mejores unas que otras, y aquellos que se empeñan en negar su parte emocional mirando a otro lugar, mirando hacia las emociones que creen más dignas y espirituales, tarde o temprano se encontrarán con aquello que se están negando, pues todo forma parte de su proceso.

No hemos venido a dejar de sentir emociones, sino a aprender a integrarlas y a amarlas, hemos venido a aprender a ser otro tipo de humanos, comprensivos, amorosos, capaces de trascender sus emociones, no eliminarlas o negarlas. Negar lo que sentimos no nos hace mejores y retrasa nuestra evolución.

Esto es lo que he ido aprendiendo, así que si hoy me siento enfadada, me siento enfadada, y no pienso mentirme, estoy enfadada y observo el enfado, porque me está hablando, algo me muestra, y si no pongo el foco en lo que me está diciendo ese enfado no saldré nunca de esa emoción, sólo la encapsularé en un lugar recóndito de mi inconsciencia, para que vuela a surgir cuando menos me lo espere y con mucha más contundencia.

No se trata de re-accionar por esa emoción, sino de escucharla, sentirla, dejarla ser, la re-acción es parte del juego del ego y eso no nos interesa.
Podemos meditar para ver ese enfado, podemos respirar profundamente, para que no nos controle, podemos elevar la vibración para trascender la emoción, mirándola de frente, como si hablásemos con ella, podemos pedir ayuda a nuestro ser superior, recordemos que somos seres multidimensionales, podemos integrar lo que nos quiere mostrar la emoción, y luego podemos soltar.

No creo en los trabajos energéticos en los que no hacemos nada, es decir, sólo creo en aquello que nos va ayudando a crecer espiritualmente, y aquello que realiza esa función, nos enfrentará a lo que tenemos que limpiar, a lo que somos completamente, si no lo hace, si lo que hace es hacernos huir, tapar y esconder, no está ayudándonos a crecer, y nos estamos engañando, creyendo que estamos evolucionando, cuando en realidad sólo estamos jugando a ser espirituales. Nuestro ego sigue estando ahí, muchas veces sólo cambia de disfraz.

Tal vez por eso algunas amistades me hablan de personas que dicen ser muy espirituales, o que publican muchos escritos acerca de terapias, etc, pero luego muestran una cara muy egoísta y mezquina, en cuanto hallan la oportunidad.

Todavía muchos seres humanos sólo son unos niños jugando a ser adultos en lo que a la espiritualidad se refiere”

Observémonos...amémonos...integremos...

Arael Elama

jueves, 8 de septiembre de 2016

LA NATURALEZA DE MI ESENCIA

Siempre voy a decir lo que siento, tal vez muy mal traducido por mi mente, porque lo que siento en mi alma no es muy bien comprendido por mi mente, pero no voy a decir otra cosa que sea contraria a lo que siento, a lo que soy, a mi verdad interior...

Los filtros de la mente, más o menos gruesos, pueden distorsionar lo que quisiera transmitir, o pueden distorsionar lo que recibo de otros con una interpretación muy alejada de la realidad de éste, pero ya sabemos que esto funciona así, nadie ve la realidad del prójimo, sólo vemos lo que queremos ver y solemos engañarnos tanto...
Trataré de ser lo más clara posible y de recibir sin juicios y con las mínimas interferencias aquello que otros me digan, trataré de ver a los demás como son en verdad y no como me los imagino, trataré de ver sus almas, aunque sus egos sean recios y contundentes, esquivos, necios o tan sumamente espesos que no alcance a percibir su verdadera esencia brillando con su luz y atravesando su pecho como suelo observar.

¿Y quién soy yo? ¿Qué no soy?

No soy perfecta, puedo reaccionar, puedo tener miedo, puedo desconfiar, puedo apartarme de quiénes me hagan sentir ese ruido al que llamo "chirrido" que me hace saber que ya no hay nada más que pueda aportar yo a esa persona y que dicha persona tampoco puede aportarme más a mí, ese ruido que me hace saber que llegó el momento del adiós, aunque las almas sigan conectadas, ese desagradable sonido que me indica que no debo prolongar más mi paso por ese camino.

No soy un ejemplo a seguir, ni tampoco sigo a nadie, voy siempre por libre, y quiero continuar haciéndolo, vivo en función a lo que siento, aunque haya almas preciosas brillando mucho, no me deslumbro y me desvio de mi camino, pero sí las admiro, las amo, las contemplo como si fueran la preciosa gracia de un amanecer de verano, pero continuo fluyendo desde mí misma, enamorada del fulgor de los que resplandecen como soles emanados desde sus corazones inocentes, pero siendo yo, esta ingenua persona que a veces ama tanto que se olvida de que los egos a menudo traicionan y hieren cuando el amor se me derrama, sin darme cuenta de que no todo el mundo sabe amar de verdad todavía.

No soy pureza, tengo mis momentos tóxicos, emociones que emergen y me envuelven en una energía que me convierte en algo que no soy, pero lo acepto, no es una lucha lo que quiero dentro de mí, así que sólo escucho lo que esas emociones me quieren decir y las dejo partir.

Aunque a veces me cueste soltar y mi personaje victimista se asome para buscar protagonismo, lo abrazo y le pido que deje de sufrir, porque se está perdiendo la vida, se está destruyendo y me está arrastrando a mí que sólo quiero sentirme viva.

Hay personas que también emanan a veces su toxicidad hacia mí, pero las entiendo, en ellas puedo ver parte de lo que hay en mi mente, no son tan diferentes de mí, no lo son, y si su contaminación es demasiado fuerte o reincidente, trato de ver si reacciona mi propia toxicidad, sobretodo la que suelo emanar hacia mí misma; y si me repudian las dejo partir porque sé que ya no me necesitan más, pues ellas mismas acaban despreciándome por defraudar sus expectativas, y porque ya no nos necesitamos como espejos para seguir creciendo...

No necesito ser líder de nadie, ni de nada, ni que la gente crea que soy muy sabia, mi sabiduría está dentro de mí, como si se tratara de una gran biblioteca de la cual hago uso cuando así lo preciso, pero no siempre encuentro a la primera las respuestas que mi mente o la de otros tanto ansían encontrar...

Sólo soy una hoja más del gran árbol que me sustenta, consciente de mi existencia, agradecida por todas mis experiencias, entregada a la vida y fluyendo al compás de la danza del viento que me balancea.

¿Y quién soy yo? ¿Qué soy?

Soy la libertad de un vuelo que se descubre en cada verso, en cada gesto, en cada elección, en cada amor, en cada amigo, en cada acción, en cada camino...



Me desnudo de mis miedos cada vez que los miro para trascenderlos, y mis máscaras se agrietan cada día más, para dar lugar a mi rostro, el que siempre fue lo que yo soy, el que no es nada, pero lo es todo, ése cuya fragancia tiene un dulce tono de amor, un fuego ardiente en su núcleo, agua de mares remotos brotando, tierra en los pies para poder surcar el cielo partiendo desde un lugar a donde poder regresar después, viento en mi boca para poder susurrar este amor que yo soy como una brisa suave, o como un huracán que arrase aquello que no me permita ser quien soy, o quiera invadirme, y si me lo permites, sí tú, tú que me lees, también podría derruir aquello que no te permita ser quien eres.

No me gustan los prejuicios, aunque eso sea ya un prejuicio, soy contradictoria en mi personalidad, a veces quiero ser el sol, otras la luna, a veces quiero quietud y otras deseo danzar alrededor del fuego para que mi propia llama interior sienta que su fuerza la acompaña. No soy una bruja, pero me hubieran quemado por serlo si hubiera nacido en otra época, soy natural, extraña, a veces huidiza y huraña, como una gata que se esconde de las multitudes y de algunas personas que no le entusiasman.

Si amo a alguien, lo hago para siempre, sea de la manera que sea, ocurra lo que ocurra, aunque en realidad sé que mi alma ama sin discriminación alguna, sea o no consciente de ello.

Pero ante todo soy lo que deseo ser, porque lo que deseo ser es justamente lo que soy... y eso no tiene ninguna definición, soy todo, soy nada, soy una divinidad experimentando a través de un cuerpo humano, vivo esta experiencia sagrada...

Ahora dime, ¿Quién eres tú?

Arael Elämä.

domingo, 13 de diciembre de 2015

EN EL DESTIERRO (Reflexión)

A veces, en esta vida, cuando abres los ojos y empiezan a caer los velos, no te queda más remedio que decidir de qué lado quieres estar, y no me refiero a los típicos bandos del bien y del mal que hay integrados en nuestra psique y que hemos heredado como si se tratara de un patrón inamovible que genera una distorsión en nuestra interpretación del mundo, sino que la elección es entre seguir viviendo una realidad de alguna manera impuesta en nuestro inconsciente y que permite que se nos manipule con cierta facilidad, o decidir salirte del camino preestablecido y que se había gravado de alguna forma en tu subconsciente como el apropiado para ti.

En el momento en que te decantas por exiliarte de lo que empiezas a ver como una gran mentira, todo parece volverse complicado, vas contra la corriente, luchando para no ser apartado y abandonado a tu suerte por desvincularte del sistema, o de lo que algunos llaman la matrix. Las personas que te conocen y que amas no se dan cuenta de lo que realmente está ocurriendo a su alrededor y actuan como individuos sometidos a sus pensamientos programados, a ideales que no son más que patrones y más patrones que no les permiten ser ellos mismos, y eso te ayuda a verte mejor a ti, porque ves en ellos el reflejo de tus propios conflictos, de tus propias carencias, en definitiva, de tus propios programas inconscientes y de cómo te comportabas tú también antes de realizar el despertar a otro nivel de consciencia.

Comienzas a darte cuenta de que ya no puedes seguir los mismos pasos que antes seguías, porque ya no pertences al mundo al que creías pertenecer, nunca lo hiciste, siempre fuiste una inadaptada, y entonces comienzas a crear tu propio camino, paso a paso, poniendo un pie sobre el vacío para construir el suelo que vas a ir transitando.

Algunos te pueden llamar valiente, otros loca, ingenua, puedes ganar muchos amigos, pero también enemigos, (todo desde un punto de vista polarizado y mental) incluso puede acercarse a ti gente que no te comprende y que te exige que cumplas con sus expectativas, gente manipuladora que se cree con el derecho, tal vez oculto, de chantagearte emocionalmente, porque sabe que no quieres herir a nadie, porque cree conocerte bien y trata de que seas como a ellos les va bien que seas, porque les pareces moldeable, porque si no lo eres les estás mostrando su propia cárcel y eso no lo pueden consentir, gente que no tolera que seas libre y expreses lo que sientes y que te cierra su corazón cuando les dices las cosas claras, o cuando actuas sin miedo y sin remordimientos, y gente que no acepta lo que transmites y que trata de desvirtualizarlo, de ponerte en tela de juicio y que te acusa de ser oscura. 


 
En realidad, no creo en la oscuridad tal y com la conciben muchas personas, pues para mí sólo existe la luz, sin embargo la dualidad que hemos creado nosotros, ha convertido un posible edén en un campo de batalla entre una falsa oscuridad basada en nuestras propias sombras, emociones densas que se manifiestan en el exterior en forma de violencia y crueldad, y una falsa luz que se manifiesta como una hipocresía que no es más que más ego, y más ego. Yo prefiero apartarme de esa guerra absurda que se mueve en el exterior y mirar dentro de mí para que mi propia guerra se acabe, para lograr moverme en lo no dual en algún momento de mi existencia. Aquellas personas que hablan mucho de oscuridad, que la ven por todas partes, son las que continuan dándole poder, y las que de alguna manera siguen jugando a la manipulación a través del dominio que genera el miedo a nuestras propias sombras. Aunque esto es sólo mi propia valoración personal. Todo acto horrendo corresponde a las sombras que hay en nosotros como humanos, y no lograremos que desaparezcan dichos actos si no comprendemos que en cada uno de nosotros reside la oportunidad de iluminar nuestra oscuridad, amándonos y valorándonos, pero esto no se comprende leyendo textos como este, sino practicando, transitando ese camino, viviéndolo, sufriéndolo en tus propias carnes.

Cuando me encuentro con esas personas que antes he mencionado, recuerdo que no son ellos los que me rechazan, me hieren o me critican, recuerdo que no son ellos los que se decepcionan de que yo no sea como esperaban, recuerdo que ellos son víctimas de sus propias ideas y pensamientos, de sus creencias, de sus programas que proyectan sobre mí y sobre otros, e inmediatamente me ocupo sólo de lo que me corresponde a mí ocuparme, porque cada quien es responsable de sí mismo, de sus propios pensamientos, sentimientos y actos, y no de los de los demás, y cada uno debe saberse ver, debe saberse comprender y amar, pero no desde el egoísmo, sino desde el ser...

Desde el Ser”, realmente no sé si eso lo he expresado bien, a veces me resulta muy difícil hacerme entender, porque trato de llegar al corazón, pero los egos (incluído el mío también) interpretan lo que decimos de mil maneras diferentes, y me he dado cuenta de que los filtros que ponemos me hacen imposible la comunicación con muchas personas. Cuando eso sucede, miro a mi ego y simplemente trato de que comprenda que no se le puede hablar de ecuaciones o de logaritmos a un niño de cinco años, es bastante complejo que pueda llegar a asimilar los conceptos, y esa comparación me ayuda a dejar ir la intención de mantener una conversación profunda, o alejada de los parámetros sociales y considerados “normales”, y por descontado, no trato de convencer a nadie, eso es obligar a alguien a cambiar su manera de pensar, es invadir su espacio, sólo deseo transmitir y que cada quien se quede con lo que le resuene.

Un ejemplo de programa que muchos llevamos a cuestas es el de sometimiento.
En mi caso, mi rebeldía siempre ha sido bloqueada por una parte muy poderosa de mi personalidad pacifista y conciliadora, que me llevaba al otro extremo, al sometimiento y al sacrificio para evitar el enfrentamiento y el daño al otro, pero en mí siempre ha existido una enérgica intención de no doblegarme, de no permitir que nadie me diga cómo pensar, cómo actuar, cómo ser una buena amiga, persona, madre, etc., y cuando el patrón se disipa, ves que había miedo, miedo a sufrir, a perder a quien amas, por ser tú misma, por ser sincera y honesta.

Cuando gana la rebeldía, cuando sueltas las cadenas que te sometían, cuando te das cuenta de que tienes que romper con todo lo que te estaba reteniendo en tu vuelo, entonces la sensación de liberación se apodera de ti como un huracán, y te sientes realmente bien contigo mismo, sabiendo que todo está bien y que estás haciendo lo que es correcto para ti, aunque para otros pueda parecer incorrecto.

Si sigues con el patrón del miedo a hacer sufrir al otro, poniéndolo siempre por delante de lo que estás sintiendo tú, o si cedes a sus desesos por miedo a quedarte solo en tu camino, o a ser criticado, rechazado, abandonado, y por ello te sometes a lo que dictan las exigencias que residen en las estructuras de su inconsciente, y a los temores que hay en el tuyo, entonces estás perdido, porque ya dejas de nuevo de ser tú para ser el personaje que desean otros que seas. Bienvenido entonces a su realidad, donde eres bueno si haces lo que consideran correcto y malo si te riges por tu propio varemo de lo que es correcto para ti.

No quiero ser lo que no soy, así que no lo seré, ni siquiera para una pareja, aquellos que me amen, deberán hacerlo libremente y sin pretender cambiarme a semejanza de sus ideales arquetípicos.

Discrepo de casi todo lo que se dice, y por eso investigo y comparo, porque sólo acepto lo que resuena en mí, en mi corazón, y sólo eso está libre de discrepancias porque sólo mi corazón sabe discernir la realidad, aunque sea la mía propia, al fin y al cabo, vivo conmigo y nadie puede vivir mi vida por mí, así que decido yo cómo la vivo y qué me apetece hacer y qué no, y a quién quiero escuchar, y a quién no, y con quien quiero estar y con quien no, y soy yo quien se da cuenta de quien suma en mi vida y de quien resta.

Y asimismo, acepto las mismas condiciones en los demás, pues habrá quien no me quiera en su vida, quien crea que soy egoísta por amarme, o que resto en sus vidas, incluso habrá quien piense que para él o ella soy una persona tóxica. Si en su realidad eso es lo que necesitan sentir, que así sea.

Arael Elämä


domingo, 4 de octubre de 2015

FILOSOFÍA DE LA OBSERVADORA




Solía pensar que lo que hay dentro de mí lo puedo encontrar ahí afuera...Solía pensarlo, y encontré muchos "yoes", de esos que se mueven en la energía del pensamiento, y me di cuenta de que ahí no había otra cosa que disfraces, personajes diversos, algunos interesantes, otros banales, otros fríos, otros cariñosos, pero todos eran sólo una interpretación, un papel en una gran obra de teatro.

Solía pensar que podría mostrar mi desnudez y hallar otros que, como yo, dejaran colgados todos sus disfraces y se atrevieran a vivir siendo auténticos, siendo ellos, fuera de sus pensamientos, cerca de su corazón, pero entonces hallé muchas mentes confusas, nuevos personajes cuyo atuendo era místico y espiritual, un juego más dentro del gran juego...

Y entonces, mi personaje víctimista hizo su aparición para demostrarme que estaba sola, que nadie se desnudaba en realidad, todo era parte del teatro... Muchos amigos "despiertos" que sólo daban paso a ese nuevo personaje iluminado, y que realmente creían estar en el mundo espiritual, que realizaban acciones generosas con los demás pero sólo para sentir que realmente eran buenos y que estaban siendo altruistas, en fin, buenas acciones del personaje despierto.

Así que observé dentro de mí, para comprobar si mis personajes estaban ahí, si yo también había creado un disfraz de "iluminada", y me di cuenta de que había nacido ella, "la observadora" un personaje neutral que observaba sin juzgar y ponía orden dentro de mis pensamientos...

Aprendí a ser esa observadora de mí misma, de los demás, aprendí así a no esperar nada, a no juzgar nada, a saber que todo tiene un "para qué" y a reconocer que cada uno recorre su propio camino inventado por el inconsciente (basado en sus propias creencias y arquetipos), transitado desde el ego y sus personajes, pero que todos aquellos que sienten que hay algo más, que realmente desean que esos disfraces estén ahí sólo para divertirse, sin confundirse con el personaje que interpretan cuando lo llevan, iban en realidad desnudos, con su Ser a flor de piel, estallando en mil rayos desde su pecho, y que había esperanza...

¿Esperanza? Mi personaje observador no esperaba nada, sin embargo, se emocionaba cuando veía la luz en la mirada de otros, o en su corazón, y se alegraba cuando veía otros como él, y comenzó a observarse también a sí mismo... El observador observando lo que estaba sintiendo...

Tal vez es inevitable estar ligado a las emociones, pues hasta el personaje observador "siente", pero me he dado cuenta de que siente de otra manera, desde otro punto de vista, desde algo que antes no comprendía...

Todo está bien, todo sigue un orden, un orden que se mueve hacia un orden diferente, que desde el punto de vista de la mente humana podríamos llamar "orden divino"...

El Ser no es insensible, y la observadora que llevo en mi mente, se ha percatado de que lo que algunos creen que es insensibilidad es sólo neutralidad, es decir, el Ser no es castigador, no es sentenciador, no premia los buenos comportamientos, ni fustiga a los que no son buenos, el Ser no es polaridad, el Ser es Amor, pero amor como energía, como vibración, y como tal ama sin condición...Pero eso es muy dificil de comprender para el yo pequeño de nuestra mente, que necesita tanto sentirse superior respecto a los que hacen el mal, o superior respecto a los que hacen el bien, porque en un mundo dual creado por una mente dual, cada uno elige su bando creyendo que es el ganador, el mejor, el superior...

Sencillamente, yo prefiero ver la desnudez del alma en los ojos de otros, y en mis propios ojos, para así dejar a un lado la identidad de un personaje dual...


Sin embargo, vivimos aquí, bajo este paradigma, este manto que no es más que un espejismo que nos muestra una serie de normas que, cuando las seguimos, nos convierten en personas “norma-les”, todas con el mismo ritmo, con el mismo objetivo, ser felices, aunque en una sociedad donde la felicidad se ha convertido en algo tangible, alqo que nos empeñamos en conseguir trabajando duro, siendo máquinas humanas para los que lo tienen todo materialmente hablando, siendo personal productivo, rentable, algo así como pilas para mantener un mundo donde sólo unos cuantos disfrutan de esa falsa felicidad material, a raudales, donde una botella de champán cuesta lo que un pobre trabajador gana con mucho esfuerzo en todo un mes, no podemos hacer otra cosa que rendirnos a ser como todos ellos o buscar dentro de nosotros y dejar de ser “norma-les”...

No es necesario entrar en esos detalles desagradables de cómo está hecho este mundo, detalles que para muchos son incómodos y que siempre se dejan a un lado para que no nos saquen de nuestra falsa estabilidad absurda, donde la queja vacía se ha convertido también en una rutina. Tal vez sólo pueda decir al respecto de todo este sistema del que muchos desearíamos escapar corriendo despavoridos por su ridiculez y su falta de inteligencia, que también desde el Ser, todo se vive de otra forma, pues te das cuenta de que todo esto que hemos creado no es más que el resultado de nuestra propia inconsciencia colectiva y de que sólo viviendo desde la consciencia del Ser podemos llegar a cambiar las cosas.




Realmente nuestro ego es realmente muy hábil, escurridizo y tentador, porque después de descubrir sus artimañas para convencerme (a mi yo observador) de que si me quito los disfraces voy a ser apartada de todo, voy a quedarme sola, no encontraré a nadie como yo, y envejeceré triste y abandonada, sin amor, sin compañía, debo hacer un gran esfuerzo por no pemitir que su miedo me envuelva y me desconecte de lo que soy, y es que realmente, a veces saltan los demás personajes y uno en especial llamado “conformismo” me suplica asustadísimo que deje ya mi conexión con mi Ser, que estoy volviéndome loca y que en este mundo no se puede vivir siendo el Ser que soy, que tengo que cederle el poder de nuevo al Ego, el gran Ego que todo lo controla.

Y entonces aparece esa típica frase “poner los pies en el suelo”, y yo respondo que jamás los dejé de tener ahí, pero que lo que no se comprende desde la mente, se ve como una amenaza que nos separa de la realidad “terrenal” (suelo) y que no se trata de perder la cabeza, sino de ganar consciencia...

Tal vez tenga razón mi Ego y me quede sola, sin embargo eso no es ninguna tragedia, mi Ser me acompaña y el juego de las parejas que se aman porque tienen miedo a estar solas, o incompletas, no va conmigo, soy una mujer completa, un alma entera, y si hay algún compañero en alguna parte que sea Mi Compañero aunque todavía no estemos juntos, será y es alguien que en el momento en que nos encontremos estará en conexión con su Ser, lejos de los convencionalismos mentales, lejos del amor pasajero basado en las afinidades mentales, sociales o físicas, porque sólo sé amar así y merezco se amada de la misma manera.


Y después de que la observadora comprenda que nunca está sola, que el ser es un todo que la acompaña y que su compañero ya está con ella conectado desde su Ser al suyo, parece que el pequeño yo se apacigua y comprende que todo tiene ese “para qué” y que todo lo que tarda en llegar es porque requiere de una maduración especial, y que siempre resulta ser mejor que lo que llega rápido.

Tras una dura búsqueda de un ideal creado por mi mente, basado en lo que como alma sentía, y como Ser conocía, ahora me siento más fuerte que nunca, y con las manos llenas de amor puedo decir que todos los caminos que creamos para aprender o experimentar y para conocernos más, son válidos, que ninguno es mejor que otro, que la ilusión de las llamas gemelas ha sido un puente muy intenso hacia mi autoconocimiento, que no se trata de que existan o no, estoy segura de que las conexiones de almas son reales, y de que hay también lazos kármicos (lazos de amor entre almas que provienen de otras vidas) y mentales (programas ancestrales que nos impulsan a sentir atracción hacia alguien), además de los vínculos que se crean a través de los estímulos de nuestra parte más primitiva, sin embargo, ahora por fin respiro liberada de una carga que arrastraba desde hacía muchos años, y sólo siento y agradezco, amo y vivo el amor desde mi interior...


Y como si de una graduación se tratara, dejo atrás lo que he aprendido de mí misma hasta ahora, y con la ayuda de aquellas personas que llegaron a mi vida, y doy un paso más, iniciando un nuevo ciclo donde sólo quiero vivir y disfrutar, sin hacerme tantas preguntas basadas en el “porqué”, abrazando lo que la vida me regale como experiencia, y escogiendo sólo lo que sume en mi vida, descartando lo que resta, porque elijo amar por encima de todo, amarlo todo, porque esta es mi naturaleza, sea o no comprendida por el ego global o individual...

La filósofa observadora ha pasado a otro nivel, y comienza una nueva aventura con más conexión con mi interior y con quien soy yo multidimensionalmente...


Firma: LA OBSERVADORA...

Arael Elämä.
Reflexiones

martes, 25 de agosto de 2015

OBSERVANDO LA NECESIDAD DE TENER PAREJA

OBSERVANDO LA NECESIDAD DE TENER PAREJA

(Una Reflexión personal)


Es cierto que en la vida experimentamos un sinfín de situaciones, algunas complicadas, otras hermosas, otras muy dolorosas. Cuando me paro a observar todo lo que ocurre a nuestro alrededor y cómo nos afecta a nivel emocional y mental, necesito tomar distancia de lo que estoy observando y hacerlo desde una posición estratégica. Ahí es donde entra en juego mi Ser, esa parte de mí que siempre está en calma y que es capaz de ayudarme a tener una visión muy diferente de todo lo que acontece.

No hace mucho vi una conferencia donde una persona preguntaba al ponente por qué sentía tanta necesidad de tener una pareja, sabiendo que él debía sentirse completo consigo mismo.

Eso me hizo pensar, reflexionar. Es cierto que todos estamos buscando de alguna manera un compañero o compañera, y que la mayoría acaba emparejándose con alguien que no es la persona más “ideal”, su “alma gemela” o su compañero más “adecuado”, por llamarlo de alguna manera.

Antes de focalizarme directamente hacia esa pregunta, primero observé que el ser humano tiende a “desear” siempre lo que está externo a él, buscando la manera de llenar un vacío interno, para sentirse completo.

Eso nos desenfoca del presente que vivimos y de nuestra presencia.

Cualquier hecho que nos preocupa es algo que está basado en una mentira, en un invento del ego, de nuestro cuerpo mental. Todo aquello que aún no ha sucedido y que nos está estresando por estar adelantándonos a lo que sucederá, no es más que una elucubración de algo que está aún gestándose y que podría terminar siendo muy distinto de lo que nos estamos vaticinando.
Y lo curioso es que sufrimos antes de que ocurra ese hecho que nos imaginamos, y luego, evidentemente, sucede, atraído por la fuerza con la cual lo hemos estado pensando, y lo sufrimos cuando llega, y después de que llegue, lo miramos en el pasado y seguimos padeciendo cuando ya ha quedado en el ayer.
Eso quiere decir que sufrimos enfoncándonos en el futuro y en el pasado, en lugar de vivir nuestro presente.

Pondré un ejemplo y ahora lo basaré en las relaciones de pareja. Un hombre amó a una mujer hace años, fue su gran amor, pero la historia se terminó, y él la amó durante mucho tiempo. En su presente, sólo piensa que nunca encontrará un amor como aquel, porque fue el mejor que tuvo, y sufre creyendo tal cosa. Ese dolor le lleva a añorar encontrar otro amor como aquel y entonces comienza a buscarlo, desde la necesidad de hallar a alguien parecido, o a alguien que le haga sentir algo similar, o tal vez alguien que le ayude a olvidar. Siente que se le escapa el tiempo, y no encuentra a la persona adecuada. El anhelo es muy fuerte, pero tampoco quiere dejarse llevar por una necesidad, entiende que la soledad a veces es necesaria, sin embargo, hay un deseo muy poderoso que le empuja a seguir buscando. No disfruta de su presente por el dolor del pasado y el deseo de mitigarlo en el futuro. El tiempo se acaba. Por fin encuentra a alguien, otra persona que también busca, como él, intentando olvidar un amor o tal vez deseando que la amen como necesita. Así que se unen desde la necesidad común que tienen de amar y ser amados, de hallar su gran amor. Ambos son muy diferentes, o pueden ser muy similares, eso no es importante, lo que les une y les mueve el miedo de no hallar algo mejor, o el temor de perder lo que tienen y que nunca más encuentren lo que realmente buscan.

Estas dos personas están atrapadas en una trampa mental, muy común en los seres humanos, tan común que es lo que nos ocurre a la mayoría. Cuando pasa el tiempo, el vacío vuelve a resugir, y de nuevo se les escapa de las manos ese amor que buscaban, era sólo una ilusión, un espejismo basado en el miedo, no en el amor.

Esto nos ocurre porque no nos hemos encontrado a nosotros mismos, porque no vivimos el presente, porque nos giramos al pasado, o nos enfocamos hacia el futuro. Es bueno recordar lo que hemos experimentado, porque de ello nos hemos nutrido, hemos crecido, hemos aprendido, pero si nos estancamos en aquello que nos hace daño, no avanzamos nada, y es positivo marcarse objetivos futuros, pero sin olvidar que el futuro lo creas desde tu presente, desde el ahora.

Esa historia que antes he explicado podría haber sido de otra manera. Un hombre amó en el pasado, aprendió lo que es el amor, y a través de esa relación pudo conocerse más a sí mismo. Vio qué miedos hay en él todavía, qué dudas hay respecto al amor, respecto a las relaciones. Aprendió también de su propio aspecto femenino, de su propia sensibilidad, de su pasión, de su sexualidad, del respeto al otro, de la aceptación, de la libertad en una relación, de la posesión, de su inseguridad y la de su pareja, de los celos, de la inmadurez emocional, y pudo ver su propio reflejo en la pareja que tuvo, hasta el punto de observar su propia necesidad de ser amado y de amar, y descubrir que esa relación era necesaria para su propio autoconocimiento, pero que aún no estaba listo para una relación consciente, basada en el amor, no en la necesidad de sentir amor.

Cuando la relación acabó no sintió el deseo de hallar a otra persona que sustituyera a la anterior, le dolió la separación, pero la entendió, era lo que tenía que ocurrir porque ninguno de los dos estaba preparado para que fuera de otra manera. No hay culpables, ni cobardes, sólo inconsciencia, sólo aprendizajes. Somos como niños que juegan a ser adultos, experimentan en la amistad y en el romance, en las jerarquías del mundo laboral, en la sociedad en sí misma.

Ahora que está solo, disfruta de esa soledad, busca dentro de sí mismo a su “alma gemela”, a su Ser, encuentra lo que anhela en su interior, reconoce su parte femenina en sí mismo, se reconoce a sí mismo, se siente completo, no hay ya más necesidad de buscar ahí afuera, se siente pleno y preparado para compartir el amor que hay dentro de él y que le nutre. Se siente sabio, fuerte, sereno, seguro de sí mismo.

Entonces, sin esperarlo, aparece una mujer, que también se halló a sí misma, se conocen, se descubren con paciencia, con amor, sin que las mentes se interpongan, sin prejuicios, sin arquetipos que se interpongan, se ven realmente como son, y se aceptan, se aman, y comienzan a compartir un camino, como compañeros, amantes, amigos, en una relación consciente...

Así debería ser para todos, porque sólo así realmente, la experiencia se convierte en algo divino, en algo que nos eleva, que nos empuja a ser lo mejor de nosotros mismos, en la compañía de alguien que no se olvida de sí mismo, que no exige al otro algo que no puede ser, y que avanza de la mano de su pareja. Ninguno sobresale por encima del otro, son compañeros, no se completan el uno al otro, porque cada uno es un ser completo, pero sí que son el uno para el otro un complemento maravilloso.

En definitiva, debemos aprender a amarnos y relacionarnos con nosotros mismos antes de ser capaces de amar a otra persona en pareja sin que esa relación sea tan sólo una estación más en nuestro viaje en esta vida.
Un compañero o compañera del “alma”, es aquel o aquella que viaja en el mismo tren que nosotros, a nuestro lado, durante todo el trayecto, pero a veces no somos capaces de verlo y reconocerlo hasta que no somos conscientes de nosotros mismos. Tanto esa “alma gemela” como nosotros, vamos experimentando a través de nuestras vivencias, relaciones, ect. En un proceso madurativo, transformador y consciente, que no todo el mundo es capaz de alcanzar, sin embargo, es extrictamente necesario ser conscientes para reconocernos y reconocer a los demás. Mientras tanto, todas las relaciones nos sirven para crecer, para aprender, para experimentar qué es el amor y qué no lo es, quiénes somos, qué somos y qué no somos, pues son un espejo para mirarnos y descubrirnos, son capítulos de nuestra historia, mientras que el “alma gemela”, ese compañero o compañera cuyo amor es consciente e incondicional, está con nosotros durante toda nuestra historia, como un lector invisible que nos va leyendo mientras vamos escribiendo las palabras de nuestra novela personal. Un amor pasajero que te acompaña para crecer, es un episodio de tu libro, pero tu amor verdadero está presente en todo lo que tú eres, escribe contigo tu historia, está en tu tinta, en tu alma, porque siempre está dentro de ti, y cada letra eres tú y es ella.

Tu alma gemela eres tú...y cuando hallas a una persona que al mirarla ves en sus ojos a tu propia alma, ya la has encontrado.

Esa sería mi respuesta a esa pregunta realizada por aquel hombre, no dejes que el invento de tu mente te ciegue y te llene de desesperanza, de necesidad y de dependencia, sé consciente de lo que buscas y anhelas, y cuando seas inmune a lo que tu mente elucubra y crea, lejos de lo que tu Ser es, todo se transformará a tu alrededor. La necesidad se acabará y comenzará la libertad.

Arael Elämä.


martes, 11 de agosto de 2015

AMOR MÁS ALLÁ DE LA REALIDAD - EVA Y RAFA


En ese punto de su vida nada parecía tener sentido, todo era confuso, tantos años buscando, esperando, intentando comprender algo que parecía incomprensible, tratando de conciliar dos mundos tan diferentes que coexistían dentro de ella, sin lograrlo apenas, sin conseguir que su vida se equilibrara sin renunciar a alguno de esos dos mundos. Deseaba tanto hallar esa serenidad, esa calma, esa quietud interior y mantenerse en ese estado de amor y completitud, que en su esfuerzo se había olvidado de vivir, de disfrutar, se había perdido a sí misma tratando de encontrarse.

Las respuestas qu anhelaba ya no llegaban con la rapidez en la que tiempo atrás lo hacían, y su incerteza era un peso demasiado grande como para seguir cargando con él, necesitaba inmediatamente que alguien la ayudara, que alguien la abrazara, que alguien la impulsara de nuevo a brillar, a volar, a sentirse de nuevo feliz.



Aquella noche de nuevo lloraba, preguntándose por qué las cosas no eran como ella había deseado, como se le había prometido que serían, por qué si ella había dado tanto no recibía lo mismo. Ya sabía que no debía esperar amor de quien no sabe amar, y que no debía dar amor esperando que se le devolviera, y había aprendido a amar sin recibir, pero estaba demasiado agotada para seguir dando, tal vez habia dejado de amarse a sí misma, había comenzado a juzgarse, y a desvalorizar sus esfuerzos basándose en los resultados que estaba viendo. Estar siempre ahí para otros era algo que la había dejado exhausta, pues cuanto más se daba, más la abosorvían, y se había dado cuenta de que en realidad no se estaba dando a ella lo que necesitaba y anhelaba, y aún peor, se reprochaba su error y se castigaba.

Entonces sintió sus brazos rodearla, su ternura, su amor infinito, y su corazón empezó a latir, como si fuera la primera vez en su vida que lo hacía, pues así era como se sentía cada vez que él la abrazaba, como si le devolviera la vida.
Sintió su dulce beso en la frente y sus bellas y sabias palabras comenzaron a sonar como un susurro.


  • Tranquila, mi amor, tanquila, estoy aquí, todo irá bien, te lo prometo, no estás sola – Le dijo mientras acariciaba su pelo con extremada delicadeza.
  • Y dime, ¿cómo puedo continuar mi camino sin sufrir? ¿Qué puedo hacer?- le preguntó ella esperando su consuelo.
  • Vive, mi amor, vive, pero vive tu presente, y vívelo con amor, amándolo con todo tu ser, porque sólo así podrás proyectar el futuro que deseas. Si no aceptas tu presente, si lo rechazas, seguirás sufriendo, y entonces ese futuro que esperaas seguirá siendo doloroso.
Ella trataba de no llorar, le escuchaba con el alma abierta, notando cómo sus palabras entraban y la calmaban, como siempre hacían.
  • Tienes razón, creo que rechazo lo que estoy viviendo, ¿cómo puedo amar lo que no deseo en mi vida? No sé cómo hacerlo, ayúdame a comprenderlo.- Le dijo casi en una súplica mientras él la miraba con la ternura de un ángel.
  • Mi vida, sólo debes apartar lo que no deseas en tu vida desde la elección, simplemente escoge. No es necesario sentir rechazo por algo, sólo debes no escoger vivirlo, nada más, tú eliges. Verás en tu camino opciones diversas, tú sólo tienes que elegir las que en tu ser resuenen, las que desees experimentar, sin resistencias, sin miedo, amando cada una de las opciones y agradeciendo que éstas existan y se presenten en tu camino, para que así puedas escoger las que más se ajusten a ti en cada momento.
  • O sea que el dolor, el sufrimiento es una opción en realidad.
  • Si, mi amor, es algo que los humanos solemos hacer, sufrimos por la inconsciencia, por no saber que tenemos elección.
  • Te necesito, ayúdame a sobrellevar todo esto, por favor, mi amor, tus palabras siempre me guían, tu amor me eleva.
  • Ya sabes que yo siempre estoy contigo, Eva, pero te aseguro que estaré presente, con fuerza, con todo lo que soy, porque estás en mi alma, porque eres lo que más me importa.
  • ¿Por qué dices que soy lo que más te importa? Creo que no debo ser lo más importante para ti.
  • Eva, sólo tú eres real para mí, todo lo demás es sólo un escenario de aprendizaje, o situaciones y vivencias que nos ayudan a crecer, pero tú, tú eres todo, porque existes en mí, porque estás en mi vida, en mi alma, en mi ser, y te amo con todo lo que soy, con mi verdadera esencia, desde la única verdad que soy.


Ella se aferró a él con toda su fuerza, con el alma al desnudo, emanando tanto amor que ni tres planetas como la Tierra hubieran podido albergar, tanto que podía regar a toda una galaxia con lo que estaba irradiando.


  • Te amo, Rafa.- le dijo.- Te amo como nunca he amado, ni siquiera sé cómo puedo sentir esto, incluso me he preguntado si esto no es amor, si es algo enfermizo, porque cuando siento esto es tan grande que me diluyo en ello, todo deja de existir, todo deja de importar, y sólo estamos nosotros dos, como suspendidos en la nada, o en el todo, como si estuviera en lo más divino y sagrado, como si desapareciera mi vida y sólo fuera un Ser amando a otro Ser, sin adornos, sin mentiras, sólo amando. Todo se vuelve amor, el tiempo se para, deja de ser, y mi llanto ya no es doloroso, sino que se transforma en puro amor regalado. ¿Estoy distorsionando la realidad?
  • No, mi pequeña,- le dijo con una sonrisa que encendió su alma todavía más – estás sintiendo amor, la energía pura del amor es eso, y sólo así amamos de verdad, con plenitud. La distorsión llega cuando sufres, cariño, no cuando amas.
  • Nunca he amado así, me asusta.
  • No tengas miedo, y no te preocupes por si antes has amado así o no, eso no tiene importancia, céntrate en el presente y vívelo, sin temor. Acepta lo que llegue a tu vida y escoge lo que desees experimentar y pon tú los límites de forma consciente, elige siempre desde tu sabiduría interior y camina sola, que yo siempre estaré a tu lado, porque soy tu compañero, y siempre iré de tu mano.
  • ¿Y el futuro?
  • El futuro ya llegará, pero no lo busques en tu “ahora”, sólo deja que se acerque, que te sorprenda, que te abrace cuando llegue el momento adecuado.
  • ¿Y tú estarás conmigo?
  • Siempre, mi pequeña, siempre.


Ella se fue quedando dormida, recordando sus palabras, una a una, grabándolas en su mente, porque en su corazón ya habían anidado, pero necesitaba acordarse de ellas, amarlas, sentir su caricia al despertarse por la mañana y guardarlas en su piel, como parte de ella misma.
Un encuentro así con su compañero tenía un efecto sanador tan enorme que sabía que sería un gran impulso para continuar su senda, ya con menos peso, más sosegada y más tranquila...


Arael Elämä ...

jueves, 30 de octubre de 2014

EN EL ABISMO




Se desmayó la rosa blanca sobre mi pecho cuando mi corazón se marchitó. Desenrredó mi miedo por todo mi cuerpo, me derrumbé, y me sostuvo el delirio abrazado al desasosiego en un intento de que no muriera la flor de amor que se mantenía latente en mi alma...

Todo ocurrió mientras mi luna se iba derramando sobre sí misma, alcanzando lentamente su plenitud, en una espera triste, no comprendida, mientras creía que su presencia era suficiente para seguir guiándome durante mi travesía por el oscuro bosque de árboles de poesía.

El tiempo es sólo tiempo, pero la mente es mala consejera cuando se aferra a las horas que se escapan, o cuando las mira y las desea lejos de su presente, instantes y momentos de luchas de ego, de guerras, de miedos.
Paso a paso, se forja el futuro, se descorcha la botella del vino que se mezcla con tu esencia, y la bebes sorbo a sorbo, como si ya no hubiera más, como si se acabara, cuando en realidad, nada comienza, nada termina, sólo vemos luces que se transforman, cambiando de color, ante nuestras pupilas.
Lo que antes era amor ahora puede ser amor, aunque su tono primero fuera verde y luego púrpura, o azul celeste. 
 
Algunos de nosotros no aprendimos a adaptarnos, y muchos no sabemos comprender que no estamos separados, y nos dividimos cuando la creencia falsa nos domina y nos somete al dolor, a la desconexión de nuestra parte más divina.

Se despegó la rosa blanca que en mi pecho se colgaba cuando mis párpados compungidos lloraron la pérdida de mi alma, que se iba, que se me escapaba ante la inmundicia de lo que no aceptaba.
Y pidió consuelo, clemencia, y supo que a veces sí podía ser rescatada, para después alzar su vuelo hacia la vehemencia por la vida, hacia la verdad sagrada.

Creí estar en un abismo, a punto de caer en el fin de mi mundo, para morir, para no ser, para olvidar que he nacido.

Y una luz azul se me posó en una lágrima, vertiendo su esencia, su música, su voz, su calidez etérea, devolviéndome la vida en un suspiro de belleza incandescente...
Abrí mis ojos y pude ver por fin la verdad que ante mí se esclarecía torpemente.

Murió la tristeza en su último aliento sostenido en mi pecho, se esfumó grácil, para liberarme de lo que me mentía, para mostrarme lo que realmente me conecta con el amor más puro y sincero, el amor a la vida.


Tal vez, cuando se pierde la luz y se siente la oscuridad acomodándose en tu presencia, te pierdes, te mueres de alguna manera, pero cuando tu estrella comienza a brillar de nuevo, cuando la sientes, cuando crece desde tu alma hacia afuera, te das cuenta de que nada tiene importancia, salvo lo que eres, salvo tu vida, salvo el amor que dentro de ti se manifiesta y vibra.

Se desmayó la rosa blanca y resucitó el ángel que en mi corazón habita.
Y una luz azul se me instaló en cada parte de mí misma, regalándome su chispa, su amor, su exquisita bendición, regresándome a la vida con un beso de amor que me bebí de su fuente de luz, nacida de un cielo de soles, estrellas y brisas.

Cuando mueres y renaces, ya nada es como lo era antes, sólo queda el resumen de lo que fuiste y te enseñó a ser como ahora eres, y te levantas más fuerte, más sabio, dispuesto a continuar adelante.
Aceptación, que no es resignarse, sino entender que no existe el control sobre tu presente, debes nadar en el río a través de su corriente, fluyendo como gota que salpica, que entre remolinos se pierde, danzando en su música inteligente, para saber sacar partido a las soluciones que se te muestran cuando de ti mismo eres consciente.

Bajo la serenidad de mi alma, la que sonríe tras la tormenta y me asiste, entiendo que si caigo puedo levantarme, y que siempre hay manos amigas que me atienden. 
 
Miraré hacia dentro para saberme, para no volver a extraviarme, para crecer y saber que puedo ser vulnerable, y que eso no es un defecto, sino una parte de mi humanidad inquebrantable, y trascender el miedo a serlo te conduce a la fortaleza que en tu ser se esconde.


Arael Líntley.

sábado, 15 de marzo de 2014

CRECIENDO

Cada vez que me caigo, me levanto, limpio mis heridas y mis lágrimas y continuo caminando...
A veces, volar demasiado alto es maravilloso, pero si desciendes bruscamente, el dolor que experimentas puede partirte el corazón, el alma, todo lo que tú crees puede despedazarse, puedes morir en ti, morir en ti...

Yo he muerto muchas veces así...

Tras la muerte de mis ilusiones, el velo cae y todo empieza a ser más claro, más real...

Estar aquí no es fácil, pero por algo estoy aquí, y tal vez debo morir y renacer una y otra vez para dejar de ser lo que no soy...para ver con nitidez lo que la mente crea falsamente, y darme cuenta de lo que mi alma, o mi Ser, quiere hacerme saber...

Aprender a amar sin condiciones es más duro de lo que imaginaba y esperaba, pero es evidente que debo conseguirlo, debo comprenderlo, no puedo rendirme ante lo que aparentemente me decepciona de este mundo, de este juego de la vida...

Constantemente me dicen que debo ser fuerte, valiente, paciente, y que debo confiar, confiar...
Y yo camino sobre un suelo que no tiene superficie, doy mis pasos sobre el agua, me sostengo sujeta al amor de mi alma, mientras mis lágrimas humanas caen sobre mi pecho al comprobar lo difícil que es transitar de esa manera por un lugar donde todo es tan rudo, donde hay tantas almas perdidas, buscándose a sí mismas, haciendo daño e hiriéndose extraviadas en la confusión de sus mentes...

Renuncio, renuncio a ser humana, pero no consigo liberarme de las emociones que están atadas a mi cuerpo, a mi mente, y a mi corazón apesumbrado y triste...

Lo quiera o no, estoy aquí, y ahora sólo tengo dos opciones, entrar en el juego, ser uno más en él, caer en las trampas, seguir las normas, olvidar que estoy jugando, o ser una observadora, una guía, alguien que sólo se adentra a jugar cuando cree que debe intervenir por algún motivo, sin olvidar que esto es sólo eso, un juego absurdo al que no pertenezco.

Así que mi fuerza sigue aquí dentro, muy firme, mi capacidad de continuar, mi entereza, mi templanza, mi confianza, todo eso está clavado en mí, en lo que soy, sin avergonzarme de ello, sin sentirme ridícula, sólo siendo yo, alma pura en un cuerpo de mente atormentada por la incomprensión de lo que ve y oye, tal vez mente hundida en las desgarradoras decepciones que la vida presenta como parte de este juego, en el que el ego crea expectativas para que puedas recoger desilusiones.



Sí, también tropiezo con mi propio ego, también lloro y me refugio en las palabras y los abrazos de quienes me aman y comprenden, también soy humana, aunque a veces reniegue de serlo, también me equivoco y arrullo mi propio llanto envolviéndome en el gran amor incondicional que siento hacia mí misma y hacia los demás.

Por eso, por ese amor incondicional que crece en mí cada día más, me perdono por crear castillos de arena, me perdono por herirme al descubrir la obra de teatro que me rodea y darme cuenta de que no era lo que deseaba, lo que esperaba, y así, me demuestro una vez más que amar no es despreciar lo que no te gusta, sino abrazarlo de igual forma, desnudándome de los prejuicios, de las preguntas, desabrochándome de lo que los personajes interpretan, pues amar incondicionalmente es eso, amar sin ver con estos ojos, amar mirando al otro desde el alma hacia el alma...

Mi única ridiculez ha sido querer controlar lo que ocurre, lo que otros deciden, lo que otros experimentan, intentar que el mundo sea como yo soy...
No soy un ejemplo a seguir, sólo soy un ser más experimentando en este cuerpo mental, pero doy todo lo que soy a quien me desee escuchar, leer, conocer, sentir...

Me perdono, sí, y perdono lo que esperaba que fuera y lo que es en realidad estar en este mundo.
Pero no dejo de amar, eso no, amarme, amar a otros, es parte de mí, y cuando deje de hacerlo habrá muerto mi alma para siempre...

Y también por eso, volaré por encima de lo que se ve, saltaré por encima de lo material, continuaré caminando sobre un suelo sin superficie, sobre el agua del mar, sobre las nubes, pero esta vez con consciencia total de que nada es lo que parece, de que no debo esperar nada a cambio de lo que hago por amor, sólo vivir amando, Ser, existir, y dar...

Intentaré no ser emoción, sino amor, luz, esperanza, intentaré no necesitar, ni desear ser amada, sino ser yo misma ese amor que anhelo y respiro, ser yo mi nutriente divino, ser yo el jardín de flores que mi alma ama y espera...

Viviré creciendo, como un niño que se va dando cuenta de que todo es una gran ilusión, un espejismo, y que depende de él ver que todo está iluminado por el sol, o ver que la oscuridad reina a su alrededor...

No renunciaré a mis sueños, saltaré por encima de mis desengaños, por encima de las expectativas de mi mente, por encima de lo imposible...

Creciendo...

Arael

miércoles, 26 de febrero de 2014

SALTO AL VACÍO

El viento acariciaba suave y sutilmente mi rostro, contrastando con la terrible rabia que me invadía, aquella ira que estaba escondida tras la tristeza que tanto tiempo había estado arrastrando. Las lágrimas por la impotencia de mi situación me golpeaban el alma, me rasgaban la piel al derramarse ácidas por mis mejillas vencidas. El deseo de morir, de rendirme, era tan poderoso que no sabía ni siquiera lo que estaba pensando, pues incluso mis pensamientos estaban ardiendo entre los sollozos de mi corazón exhausto de tanto sufrimiento, harto de tantas ideas absurdas y maloientes que se quebraban en mi pecho desequilibrando mi autoestima, mi deseo de vivir, mi ilusión por hallar otros como yo que se identificaran con el amor eterno, con el alma, con ese mundo que va más allá de lo tangible.

Di un paso, pero tenía miedo, mucho miedo, pánico.
La idea del suicidio era la más clara en aquellos instantes, pero en lo profundo de mí había algo que parecía intentar convencerme de que cambiara de parecer al recordarme y hacerme sentir mi vértigo.

  • Está demasiado alto, no me atrevo, no puedo saltar, no puedo.

Pero estaba decidida, ya no merecía la pena vivir, el dolor se había vuelto demasiado profundo, se había abierto camino entre mi alma y la había contaminado, la había desintegrado, la había despedazado por completo, ya no había escapatoria, ni salvación para mí, ¿quién iba a salvarme?, nadie se interesaría por mí, no importaba lo que me sucediera, porque yo era insignificante, no era nada, sólo dolor.

Me había puesto aquel vestido azul de raso, aquel que tanto me gustaba, entallado a la cintura, con la espalda descubierta, era un vestido precioso, sí, pero nunca había tenido ocasión de ponérmelo, de todas formas, si debía morir, al menos deseaba hacerlo bien vestida. Me había maquillado como nunca, sombra de ojos oscura, rimel, base de color, labios perfilados y pintados en un rosa malva brillante... Me había tomado la molestia de estirarme el cabello y luego ondularlo y marcarlo para estar bien atractiva. La verdad es que era algo totalmente incongruente, siempre me había ocultado del mundo, nada de maquillaje, nada de joyas, nada de cuidados de ningún tipo, sólo yo, una mujer sencilla, que pasaba inadvertida siempre, una mujer poco estremada, una mujer que estaba en contra de toda esa artificialidad que otorgaba al sexo femenino de una fuerte connotación de sumisión a las tendencias de la moda del momento, algo que detestaba.
Pero claro, cuando uno se va a morir prefiere morir guapo, lo cual era también bastante contradictorio teniendo en cuenta que me iba a estampar contra la acera.
El motivo de decidir morir así era muy claro, siempre había deseado volar, escapar de este mundo de horror, donde todo lo que se valora está basado en la apariencia, en la belleza exterior, en la hipocresía, en el falso amor, y yo, me sentía fuera de lugar en cualquier lugar, así que, ¿para qué continuar aquí?, era mejor abrir mis alas y saltar al vacío.
Volví a mirar hacia abajo, y de nuevo el vértigo hizo acto de presencia.

  • No puedo saltar, no puedo, está muy alto.

Entonces, aquella dulce voz comenzó a expresarse, a manifestarse, mientras yo la escuchaba temblando por el pavor de ese gran salto que estaba a punto de realizar.


  • No temas, sé que estás asustada, pero debe morir, esa parte de ti debe irse, ya no puedes seguir así, sé honesta contigo misma, deja de vivir fingiendo ser quien no eres, deja de engañarte a ti misma, sé valiente. -Dijo aquella extraña voz.
  • Pero muchos sufrirán por mi muerte, lo sé, tal vez he subestimado el amor de mi familia, de mis hijos, de mi esposo, de mis amigos...
  • No, querida Arael, has subestimado tu amor hacia ti misma.
  • ¿Y por eso debo morir?
  • No, sólo morirá la mujer que has estado siendo hasta ahora, sólo ella, pero ella debe morir para que tu verdadero yo pueda vivir, resurgir con fuerza y alzarse valiente ante este mundo que tanto miedo te da.
  • Pero, esta parte de mí, yo, también la amo, debería amarla, ¿no?- pregunté algo confusa.
  • Sí, ¿acaso crees que el significado de la muerte está ligado al hecho de la ausencia de amor?. La muerte es sólo un crecimiento, un cambio, una nueva vida.
  • Sí, es cierto, pero si dejo morir a esta parte de mí, siento que la estoy matando yo.
  • Y sin embargo no es así, sólo estás permitiendo que se vaya, ella ya cumplió su función junto a ti, ahora le toca a tu verdadero yo Ser y existir.
  • No puedo saltar, tengo mucho vértigo, me dan miedo las alturas.
  • Si quieres avanzar debes hacerlo, debes superar tus miedos, y debes confiar.
  • ¿Cómo se puede confiar en algo que no se ve? ¿Cómo puedo saber que no me ocurrirá nada malo?
  • No lo puedes saber, sólo debes confiar, nada más. Siente en tu corazón la certeza de que todo está bien, salta, salta al vacío, hazlo, permítete ser tú, di o que sientes, ama sin miedo, sin restricciones, ama libre, y deja que tus sueños lleguen a ti. ¡Salta!

    Miré hacia el suelo, era terrible el pánico que me invadía, pero tenía razón, había llegado el momento de dejar atrás una vida que no era lo que deseaba, sin embargo, un espacio de mí aún se negaba a aceptar que todo cambiaría, mientras otro lugar en mí se alegraba porque esperaba ansioso la libertad.

Tomé aire, cerré los ojos, recordé lo vivido, lo experimentado, la felicidad que había comprendido, la capacidad de amar en lo físico, en lo tangible, el deseo de ser madre, el apreciar poder serlo, la complicidad de tener un buen compañero de camino, un gran apoyo durante años, un amor que se había transformado, porque mi deseo de amar se había elevado y engrandecido, se alzaba en busca de horizontes más lejanos, recuperando lo que había estado amando desde siempre, desde lo más profundo de mi alma. Recordé quién era, cuánto me había rechazado a mí misma por ser diferente, cuánto me había ocultado de lo que era, cuánto miedo había sentido de amar tanto, tanto, tanto, y de amar a alguien que no sabía dónde estaba con todo lo que yo era, mi yo completo.

  • Pero no puedo perder lo que tengo por algo que no sé si llegará algún día -me dije abriendo de nuevo los ojos.
  • Arael -rompió de nuevo el silencio la voz- no vas a perder nada, vas a ganarte a ti misma, vas a ser honesta con tu alma, vas a ganar el amor de tu corazón, vas a trascender tu miedo a vivir, a amar con toda tu capacidad de amar, sin desprestigiarte por ser como siempre has sido.
  • No, yo sólo soy...soy como una niña, demasiado inocente, demasiado ignorante, demasiado crédula, y tal vez soy demasiado amor.
  • Sé demasiado amor, Arael, sé lo que eres, y si eres como una flor indefensa, así debes ser, pero recuerda que la flor es y existe sin importarle que el viento sople con fuerza, sólo se limita a ser lo que vino a ser, no intenta ocultar su naturaleza por miedo a que el viento la arranque del suelo. Si tu vida transcurre bajo el dominio de tus miedos, nunca te permitirás vivirla, sólo sobrevivirás, te perderás tu propia vida, dejarás de ser la protagonista de ella y pasarás a ser el personaje secundario de la vida de otros, donde sus necesidades fueron volcadas en ti, y tú, sometida a sus deseos, interpretarás el papel que ellos decidieron para ti...¿De verdad deseas eso?
  • ¡No! Yo quiero ser libre, libre, ¡quiero ser libre!
  • Deshazte de las cadenas que esta sociedad te impuso, desabrocha la soga que llevas por tus experiencias pasadas, por el dolor de lo que ya aconteció, ya no tienes que llevar esa carga, desata tus manos, eres libre, ya no tienes que ser el borrador de lo que viniste a ser, ahora ya no. ¡Salta!

Abrí mis brazos en cruz, cerré de nuevo los ojos, expandí mi corazón, y me dejé caer como una pluma, como una hoja que danza con el viento, como un ángel que emprende su vuelo, que cae y cae, pero que vuela y vuela... El viento susurraba que me amaba, y yo confiaba, sentía en mi alma el sabor del amor libre, de la libertad de mi ser.

Y entonces, vi como una parte de mi cuerpo descendía hasta llegar al suelo, y allí, desaparecía, mientras yo, milagrosamente, volaba con mi elegante vestido azul ondeando al son del viento, y unas enormes alas de plumas blancas me sostenían en mi vuelo, volaba...volaba...

Era feliz...

Y desde entonces, aún vuelo, libre, y cada vez que me elevo más y más, me voy desprendiendo de partes de mí que aún me pesan, para alzarme más alto, para tocar las nubes, el sol, el universo, para alcanzar mis sueños...

Y ahora, la brújula de mi corazón me guía, y ahí es cuando le presiento, noto que mi compañero de alma está cerca, mientras desde mi corazón, desde mi alma, le envío cada noche el mismo mensaje de amor eterno y le digo:

  • ¿Saltas conmigo?...

Arael...