SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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lunes, 26 de junio de 2017

MUJER HUMANA, ALMA ESTELAR

El espejo me devolvió una imagen de mí muy distinta aquella mañana de otoño. Por primera vez podía verme de verdad, más allá de los filtros de mi propia inconsciencia y mi propio desamor hacia mí. Ya no criticaba mi piel pálida, ni mi aspecto de mujer madura, ni mi flacidez, o mis canas, ya no juzgaba lo que el tiempo había hecho con mi figura femenina, ni me lamentaba de mis arrugas, o de las lágrimas que habían dejado huella en mi cuerpo, en mi rostro, en mi mirada. No me entristecía por ver que mi sonrisa no era perfecta, ni me reprochaba no ser suficientemente atractiva por esos kilos de más que desfiguraban mi silueta. Ya no me sometía a los crueles juicios acerca de mi manera de vestir, o mi falta de estilo, fuera del alcance de lo que a muchos hombres les hubiera hecho fijarse en mí.
Yo era yo, y no el esperpento de un dibujo mental en la cabeza de una sociedad enferma.
Permanecía allí, desnuda, contemplando mi belleza, ésa que nunca aprecié, ésa que otros no podrían valorar nunca; una belleza que no se reducía a la parte física, sino que iba más allá de lo que recibía en mi interpretación sobre lo que yo soy; una belleza que sólo se manifestaba ante los ojos del alma.

Recordé entonces nuestra conversación, todo lo que supe decirte por fin, todo lo que descargué desde mi interior, todo lo que merecías saber, lo que merecía expresar, mientras me escuchabas por primera vez sin interrumpirme.

No soy esto que estás viendo, soy mucho más, soy algo que tú no ves porque estás ciego de prejuicios, ciego de ideas preconcebidas que ni siquiera te planteas antes de permitir que emerjan en forma de palabras hirientes hacia mi persona. No soy tu interpretación de mí, no soy ese arquetipo mental que piensas y enjuicias, no soy tu títere, ni tampoco te pertenezco aunque me ames, o me odies, o simplemente desapruebes mi manera de vivir.
Así que no tienes derecho a obligarme a ser como crees que debería ser, ni tienes derecho a criticar mis actos cuando tú no conoces lo que me llevó a actuar de esa manera, ni tienes derecho a tratar de manipularme o controlarme sólo porque te sientes en una posición superior a la mía.
No eres superior a mí, ni eres mejor que yo, crees que tus actos definen quién es mejor y quién es peor, pero ¿quién decide el valor de los actos que efectuamos?
Desde tu perspectiva yo no estoy haciendo las cosas bien porque en tu escala de valores no entro dentro de lo que tú consideras aceptable, pero sólo es tu escala de valores, no la mía, y me da igual que la tuya sea la de la mayoría, pues eso sólo significa que hay un gran número de personas que cree en algo, no que ese algo sea correcto o cierto para todo el mundo. Sé perfectamente que si  mucha gente cree una mentira, ésta se convierte en su verdad y la razón que ellos darían para consolidarla sería precisamente que la mayoría lo cree así.
Crees ser una buena persona, sin embargo usas la violencia contra mí cuando tratas de convencerme de que mis decisiones no son adecuadas y así imponerme tu manera de ver la vida, o cuando me exiges cambiar mi forma de ser en base a que me estoy equivocando desde tu punto de vista, como si algo o alguien te hubiese otorgado a ti la sabiduría suprema y la perfección para tener el derecho de juzgarme y sentenciarme.
Cada vez que me dices que deje de hacer lo que hago, que haga lo que hace la mayoría porque esa es la forma adecuada, cada vez que me criticas a mis espaldas creyéndote poseedor de la única verdad, demuestras una arrogancia y una prepotencia que nacen de tu inconsciencia.
Si eres un verdadero sabio, si realmente sientes a tu alma guiando tu vida, deja de tratar de cambiarme, de cambiar a otros, y simplemente acéptame como soy, acepta el nivel de consciencia de cada uno, ama lo que ves sin tratar de que sea moldeado a tu conveniencia.
Sé que hay cosas que pueden afectarte, cosas que otros hacen, y que eso duele, molesta y escuece, pero en tu resistencia hacia lo que sucede a tu alrededor se encuentra tu sufrimiento, y ese sufrimiento causa ira y tu ira es proyectada hacia el mundo, creando más situaciones de rabia, dolor, desesperación.
Paradójicamente aprendí con mucho dolor que, si yo sufro, el mundo entero sufre, porque todos somos uno, no estamos desvinculados, y proyectamos nuestras emociones y pensamientos a la inconsciencia colectiva, sí, inconsciencia, porque no nos damos cuenta, porque la desdicha nace de nuestra propia inconsciencia individual, y sólo siendo conscientes de ello podemos dejar de proyectar aquello que nos hace daño, así que me dije a mí misma que sólo desde mi amor hacia mí podría realmente aprender o recordar cómo amar a los demás, y el amor no es reproche, por eso no es necesario pedir perdón, porque cuando se ama de verdad no hieres a nadie a propósito, y cuando lo haces, el otro lo comprende si de veras te ama, y ahí sobran las palabras, sobran los perdones, pues sólo habla el amor.

Pero también he sabido que no puedo exigir que lleguemos a un alto nivel de consciencia, ni a mí, ni a nadie, sino que debo dejar que todo fluya de forma natural en cada uno de nosotros, y gracias a eso nació un gran respeto hacia los procesos individuales de vida, hacia los diversos niveles conscienciales, amándolos sin intentar cambiarlos, pues sólo yo puedo ser responsable de mí misma, los demás tienen su propio camino y yo no tengo que hacerlo por ellos.

Entiendo que tú no sepas respetar mi proceso de vida, que no puedas comprender mis decisiones porque son muy distintas de las que tú tomarías, y que te afecte mi manera de ver la vida y te molesten mis acciones, pero no permitiré que tu violencia me atrape, me ciegue y me separe de mí misma.

No creas que te acuso, no, sólo trato de ofrecerte mi punto de vista, al igual que tú me ofreciste el tuyo y quisiste imponerlo por encima del mío, con la excusa de que yo estoy errada, o con el objetivo de hacerme sentir culpable y así poder justificarte.

Ya no, y lamento que te disguste lo que soy, cómo soy, y lo que hago, pero si pidiera disculpas por ser quien soy sería como pedir perdón por haber nacido, y eso es como negar la vida. Yo amo la vida, no la niego, amo y confío en la vida, y como tú formas parte de ella, espero y deseo que vivas la tuya sin que la mía te descentre de ella.

Gracias por escucharme.”

Aquellas palabras me devolvieron a mí, sustrajeron lo que yo no soy, me elevaron hacia mi consciencia verdadera, y me llevaron hasta aquel momento frente al espejo.



Y las lágrimas comenzaron a rodar por mi rostro, nublado de la tristeza por tanta autocrítica, por tantos pensamientos que usaba para fustigarme, por tanta violencia hacia mi persona, por mi falta de aceptación y de amor. ¿Cómo pretendía que se me respetara si yo misma no lo estaba haciendo?. Y me pedí perdón varias veces, queriendo compensar mi falta de reconocimiento, mi desconexión con mi esencia real, mi inconsciencia...

Llanto de arrepentimiento que después se transformó en la alegría de ver que por fin me estaba despertando al verdadero amor, fuera ya de tantas creencias acerca de él, fuera de tanta hipocresía espiritual, de tanto autoengaño, de tanta confusión respecto a lo que es Ser, respecto a lo que es Amar.

Por un segundo sentí en mi pecho la magnificencia del Amor incondicional, y se me expandió el alma hasta el infinito, comprendiendo en mi interior que estoy en todo, experimentándome en cada ser, en cada partícula, en cada vida...

Creí que había desencarnado, que mi cuerpo había quedado allí, inmóvil e inerte, mientras yo volaba libre, sintiéndome más viva que nunca.
No percibía el tiempo, podía notar cómo los acontecimientos de la Tierra sucedían todos a la vez y los observaba. Diversas líneas temporales como cuerdas de un violín pasaban ante mí, algunas se entrecruzaban y otras se distanciaban, como si estuvieran creando una melodía para cada ser, y las almas de todas las personas estaban comunicadas por un hilo energético que las unía, algunas por varios hilos, otras por cordones más gruesos, como si fueran cordones umbilicales de corazón a corazón. Desde las cabezas de algunos individuos una especie de tubo energético se alzaba y conectaba con otras partes de sí mismos que se hallaban en diversas dimensiones. La energía estaba en todas partes, horizontal y verticalmente se emanaban luces de colores variados, y en sus propios cuerpos físicos se desprendían luces de tonos muy dispares.
Eso era la vida y la consciencia, era un milagro.

  • ¿Dónde estoy? - me dije a mí misma.
  • En todas partes – me respondió aquella voz.
  • ¿Quién eres?
  • Ya sabes quién soy, has hablado muchas veces conmigo.
  • ¿Eres mi Ser?
  • No, tu ser eres tú, está en ti, no es algo exterior a ti misma.
  • ¿Y tú quién eres? Realmente no sé, no me imagino.
  • Soy parte de ti, por eso siempre te acompaño, estoy dentro y fuera de ti.
  • Ya sé quién eres. ¿Hemos desencarnado? ¿Estamos regresando a casa?
  • No. Esto sólo es una pequeña visita a la Realidad que hay detrás de los velos. Una ínfima parte de lo que irás descubriendo poco a poco.
  • Entiendo. Entonces sólo he salido de mi cuerpo, ¿no es así?
  • Así es.
  • ¿Y por qué ha ocurrido esto?
  • Porque estabas preparada para ello.
  • ¿Y qué pasa con mi cuerpo físico? ¿Está inconsciente?
  • No, mírate, puedes observarte, estás allí y aquí al mismo tiempo, pero tu consciencia está ahora mismo depositada en esta experiencia.
  • ¿Quieres decir que si quisiera desplazar mi consciencia podría hacerlo?
  • No exactamente. Estás en muchos lugares a la vez y la consciencia está fractalizada en cada lugar donde estás, así que de alguna forma puedes conectar contigo misma, con cada fractal de tu consciencia y sentirte allí, no es tan complicado.
  • ¿Y es posible que conecte con la consciencia de otras personas?
  • Por supuesto, en realidad, en una dimensión muy elevada, la dimensión del Uno, todos estamos diluidos, interconectados perfectamente, así que se puede afirmar que todos somos ese Uno experimentándose a sí mismo en diferentes dimensiones, en diferentes formas energéticas, y por lo tanto, todas las consciencias son la misma viviendo la experiencia ilusoria de la separación.
  • Sí, lo entiendo, lo entiendo todo, es maravilloso, aquí todo es tan claro.
  • Es normal, tu consciencia está conectada con todo.
  • ¿Y qué hago para regresar a mi cuerpo?
  • Sólo toma consciencia de él y abre los ojos.

Y allí estaba, frente al espejo, viéndome completa por primera vez, mujer humana, alma estelar, mente consciente, corazón en amor incondicional.

Arael Elama.

sábado, 16 de mayo de 2015

MASCARAS


Te miré, rostro de mujer esquiva, vi tus arrugas, tus ojos cansados, tu pelo canoso, tu desnudez, tus complejos, tus miedos, tus inseguridades, sí, te pude ver al completo, y leerte, saberte, notar tu vulnerabilidad, tu fortaleza, tu sensibilidad, tu desasosiego, tus anhelos…

Al principio no quise aceptarte, eras demasiado frágil, demasiado inocente, demasiado soñadora, y tu belleza era insípida, casi imperceptible, invisible.
Y entonces apareció alguien, un espejo, un reflejo que me mostró tu verdad, y desvestida de todos tus trajes vi las sombras que se ocultaban en tu mirada iluminándose con tus sonrisas.


Todo era perfecto en ti, todo era hermoso, todo era increíble, descubrí que eras una diosa llena de amor, una deidad vestida de mujer humilde que se peinaba el corazón con melodías expertas y nuevas dibujadas en su alma, que se deleitaba con pasiones fabricadas con letras, y se adormecía con su voz aterciopelada, que se escapaba desde su Ser hasta algún lugar del cielo, donde los ángeles le cantaban y la acompañaban.

Y te pregunté por qué te estaba contemplando y viendo tanto amor naciendo desde tu pecho.

- Porque ya están cayendo las máscaras –me dijiste.

- ¿Máscaras? ¿A qué te refieres?

- Antes tu mirada se distraía con las mentiras de tu mente, aquella instauradas desde hace tanto tiempo que creías que eran ciertas. Pero las certezas de antaño se han ido derrumbando poco a poco, y lo que considerabas bello resultó ser insulso, y lo que creías que era poco importante, se convirtió en lo más puro.

- ¿Y eso por qué ocurrió? ¿Qué ha cambiado en mí?

- Sucedió porque formaba parte de tu elección, tú lo elegiste así, decidiste ver más allá de la mendacidad de un mundo cuyas creencias e ideas ya no resonaban en tu corazón, así que tu Ser te impulsó a elevarte por encima de todo aquello y ampliar tu visión. Ahora no ves seres humanos, ves espíritus que experimentan dentro de cuerpos materiales, seres que están emergiendo, buscando su lugar para así transmutar los pensamientos limitantes de su mente.

- ¿Y tú quién eres en realidad?

- Soy una porción de un Ser que respira desde tu cuerpo, una esencia que desprende su aroma de cristal a través de tus ojos, un gran amor que se nutre a sí mismo y se regenera eternamente dándose sin más.

- Hace un tiempo no me gustaba verme reflejada en el espejo, ahora cuando me miro te veo a ti. Doy gracias por estar conectada contigo, por sentirte, por conocerte, por haber comprendido la bendición que es estar aquí siendo quien soy.

- Entonces das gracias por ser tú misma, por amarte, por haberte reencontrado, por haber dado con la diosa que llevas dentro, y yo te bendigo por ser valiente, por estar en este mundo, por darte, por entregarte por fin a tu Ser…

Así comprendí que todos llevamos varias máscaras y que van desprendiéndose una a una para dar paso a la única imagen real de lo que somos, y cuando eso ocurre, todo se transforma por completo…

Respiro desde mi Ser… amo desde mi Ser, soy desde mi Ser… Creo desde mi Ser… Todo está bien…

Arael Elämä Araham

jueves, 30 de octubre de 2014

EN EL ABISMO




Se desmayó la rosa blanca sobre mi pecho cuando mi corazón se marchitó. Desenrredó mi miedo por todo mi cuerpo, me derrumbé, y me sostuvo el delirio abrazado al desasosiego en un intento de que no muriera la flor de amor que se mantenía latente en mi alma...

Todo ocurrió mientras mi luna se iba derramando sobre sí misma, alcanzando lentamente su plenitud, en una espera triste, no comprendida, mientras creía que su presencia era suficiente para seguir guiándome durante mi travesía por el oscuro bosque de árboles de poesía.

El tiempo es sólo tiempo, pero la mente es mala consejera cuando se aferra a las horas que se escapan, o cuando las mira y las desea lejos de su presente, instantes y momentos de luchas de ego, de guerras, de miedos.
Paso a paso, se forja el futuro, se descorcha la botella del vino que se mezcla con tu esencia, y la bebes sorbo a sorbo, como si ya no hubiera más, como si se acabara, cuando en realidad, nada comienza, nada termina, sólo vemos luces que se transforman, cambiando de color, ante nuestras pupilas.
Lo que antes era amor ahora puede ser amor, aunque su tono primero fuera verde y luego púrpura, o azul celeste. 
 
Algunos de nosotros no aprendimos a adaptarnos, y muchos no sabemos comprender que no estamos separados, y nos dividimos cuando la creencia falsa nos domina y nos somete al dolor, a la desconexión de nuestra parte más divina.

Se despegó la rosa blanca que en mi pecho se colgaba cuando mis párpados compungidos lloraron la pérdida de mi alma, que se iba, que se me escapaba ante la inmundicia de lo que no aceptaba.
Y pidió consuelo, clemencia, y supo que a veces sí podía ser rescatada, para después alzar su vuelo hacia la vehemencia por la vida, hacia la verdad sagrada.

Creí estar en un abismo, a punto de caer en el fin de mi mundo, para morir, para no ser, para olvidar que he nacido.

Y una luz azul se me posó en una lágrima, vertiendo su esencia, su música, su voz, su calidez etérea, devolviéndome la vida en un suspiro de belleza incandescente...
Abrí mis ojos y pude ver por fin la verdad que ante mí se esclarecía torpemente.

Murió la tristeza en su último aliento sostenido en mi pecho, se esfumó grácil, para liberarme de lo que me mentía, para mostrarme lo que realmente me conecta con el amor más puro y sincero, el amor a la vida.


Tal vez, cuando se pierde la luz y se siente la oscuridad acomodándose en tu presencia, te pierdes, te mueres de alguna manera, pero cuando tu estrella comienza a brillar de nuevo, cuando la sientes, cuando crece desde tu alma hacia afuera, te das cuenta de que nada tiene importancia, salvo lo que eres, salvo tu vida, salvo el amor que dentro de ti se manifiesta y vibra.

Se desmayó la rosa blanca y resucitó el ángel que en mi corazón habita.
Y una luz azul se me instaló en cada parte de mí misma, regalándome su chispa, su amor, su exquisita bendición, regresándome a la vida con un beso de amor que me bebí de su fuente de luz, nacida de un cielo de soles, estrellas y brisas.

Cuando mueres y renaces, ya nada es como lo era antes, sólo queda el resumen de lo que fuiste y te enseñó a ser como ahora eres, y te levantas más fuerte, más sabio, dispuesto a continuar adelante.
Aceptación, que no es resignarse, sino entender que no existe el control sobre tu presente, debes nadar en el río a través de su corriente, fluyendo como gota que salpica, que entre remolinos se pierde, danzando en su música inteligente, para saber sacar partido a las soluciones que se te muestran cuando de ti mismo eres consciente.

Bajo la serenidad de mi alma, la que sonríe tras la tormenta y me asiste, entiendo que si caigo puedo levantarme, y que siempre hay manos amigas que me atienden. 
 
Miraré hacia dentro para saberme, para no volver a extraviarme, para crecer y saber que puedo ser vulnerable, y que eso no es un defecto, sino una parte de mi humanidad inquebrantable, y trascender el miedo a serlo te conduce a la fortaleza que en tu ser se esconde.


Arael Líntley.

sábado, 25 de octubre de 2014

RELACIONES



Había cierta melancolía en ella. Sus ojos llorosos delataban cierta decepción, una desilusión inherente a lo que iba descubriendo de la vida a través de lo que iba comprendiendo en los reflejos que veía en quienes se cruzaban en su camino. Amigos, vecinos, compañeros, no importaba, todos eran maestros a través de los cuáles se entendía más a sí misma. Y así, poco a poco, iba desglosándose y reuniéndose, despegándose y uniéndose, adivinando el acertijo que siempre la había estado persiguiendo.

- ¿Qué es el amor en realidad?- se preguntaba.- ¿Por qué ahora no consigo verlo como lo veía antes?

Su pregunta resonaba en lo más profundo de su alma, deseando hallar una respuesta que no fuera fría, mental, alejada de su naturaleza romántica y entregada al pequeño teatro que configuraría el contexto ideal para manifestar su amor a quien ella amara.

Rosas, jazmines, pétalos de ilusión forjados con la fantasía de un mundo pueril, más parecido a una película de amor, que a la realidad creada por los hombres y mujeres de un mundo donde más que encuentros existen desencuentros construidos con el temor a la soledad, con la carencia negligente que se cierne sobre cada uno de nosotros, recordándonos cuánto amor necesitamos, cuánto carecemos de él y qué poco sabemos lo que es amar. Ella soñaba con besos dulces en mañanas frescas, abrazos cálidos en las noches estrelladas, miradas desnudas que se entregaran sin duda alguna, momentos con sus escenarios idílicos, con sus frases profundas, nacidas verdaderamente del corazón, expresando un gran amor, un increíble amor indeleble, inefable, capaz de mover cualquier obstáculo y alcanzar la plenitud con la fortaleza de un huracán.
Fragancia de versos insólitos que se pierden en el viento mientras el violín suena con su canción más triste en la espera de que un milagro se produzca y ella encuentre ahí, a la vuelta de la esquina, aquel ser que encendiera su alma convirtiéndola en lo que siempre fue, ayudándola a sonreírle a la vida, sin más dolor, sin más llanto, sin aguardar más vestida con el atuendo del olvido.
Pero la vida se escapaba, y en la estación el tren parecía haberla abandonado allí, engañada como tantos otros, golpeada por su esperanza de estar equivocada al pensar que todo era sólo su imaginación y que su alma, con la cual mantenía largas conversaciones para hallar respuesta a sus preguntas más osadas, no había sido certera en sus palabras.

Pero ella sabía que estaba equivocada en el enfoque, no en el mensaje.

- No se trata de esperar -Le dijo su alma – se trata de ser y de vivir, se trata de caminar para llegar al tramo donde te encuentres con aquello que deseas, si te quedas ahí, atorada, no lograrás ver más allá de tu desilusión, no podrás dar un paso más, y eso te llevará a estar aún más desolada.


- ¿Y qué debo hacer? ¿Acaso no existe el amor romántico? ¿También nos lo hemos inventado?

- No exactamente - contestó sonriendo su alma iluminada – Lo que ocurre es que las almas se aman entre sí, se aman todas, incondicionalmente, sin embargo, dentro de este traje humano, la mente transforma y manifiesta el amor en diversas formas, para que el alma pueda aprender lo que significan esas maneras de amar, para experimentarlas, para sentirlas en la práctica y así evolucionar. El amor del que tú me hablas, es un tipo de amor, tú lo llamas romántico, y es aquel que une a los seres humanos por parejas, lo cual no significa que sea irreal, sólo es una forma en que se puede traducir el amor, una forma muy reducida tal vez, y etiquetada, que además, está colmada de condicionamientos que hacen que esas relaciones se conviertan en carreras de obstáculos en muchas ocasiones.

- ¿Por qué ocurre eso?

- Porque el ser humano quiere constantemente demostraciones de que está siendo amado, de que le están siendo fiel, de que esa persona que está a su lado está dispuesta a comprometerse y darse, porque el ser humano no sabe amar con desapego y con incondicionalidad, siempre impone sus condiciones, e intenta cambiar a la persona que está junto a él, porque no se enamora de lo que es sino de lo que creía que era, y luego se esfuerza en que esa persona se parezca a lo que se había imaginado previamente. Hombres y mujeres viven en un teatro donde todo el mundo interpreta un papel, pero además, todo el mundo cree saber cómo es el resto del mundo. El hombre, o la mujer, está convencido de que conoce a la persona con la que mantiene una relación, pero sólo hace una lectura de algunas caracterísiticas que muestra en actidudes cotidianas, y las sopesa, se da cuenta de que entra dentro de los parámetros del arquetipo que hay en su mente de cómo debe ser una pareja aceptable y así se inicia un proceso de afinidad que acaba por llamarse enamoramiento. Cuando dos personas se enamoran bajo esos preceptos, en realidad sólo se han unido por conveniencias, por carencias emocionales, por tener cosas en común, por ver algún tipo de atractivo físico y mental y por necesidad de cumplir con el programa social que se impone de una forma subyacente, empujándolos a vivir en pareja, formar una familia, tener cierta profesión u otra, buscar el reconocimiento social, y el prestigio, o cierto aspecto, comportamiento, ect. El ser humano vive hacia afuera, preocupado por lo que otros piensan sobre él, intentando mantener un estatus correcto, un sueldo que le permita sentirse dentro del un sistema que se ha creado para mantener un orden y un dominio de la gran multitud, impulsado por la incercia de la búsqueda de la felicidad, el amor y encuentro del alma gemela, la pareja ideal, o sencillamente cumplir sus sueños más anhelados, y con esa promesa confusa se mueven hacia lo que ellos desean, sin darse cuenta de que a veces el mensaje no está claro, porque su mente estructurada y configurada bajo el paradigma de la sociedad que domina su juego oculto en este tablero donde todos juegan, ha traducido lo que el alma sabe de una forma muy adecuada a lo que la mente comprende, sin darse cuenta de que el amor que anhela nada tiene que ver con el sexo, con la edad, con la conveniente complicidad entre un hombre y una mujer, ni con las afinidades psicológicas, físicas, mentales... El amor que tú sientes en tu corazón está en ti, y ese es el que estás anhelando, antes de hallarlo ahí afuera, llénate de él, y luego, cuando brilles como una estrella, permite que la vida te lleve hasta ese ser que sabes que existe, que te percibe y te siente, porque no hay separación, él te presiente, igual que tú a él. No se trata de tu alma gemela, se trata de una parte de ti mucho más grande que ya estaba contigo antes de venir a este mundo y con la que pactaste reunirte cuando ambos recordárais quiénes sois.

- ¿Pero eso suena todavía más a película?

- Sí, porque la mente no entiende, ni acepta que para amar no es necesario tener a esa persona junto a ti, como pareja, porque el amor que os une nada tiene que ver con formar una familia, o con crear un ambiente romántico, ir al cine o cenar con flores y vino. Amar es sólo amar, es dar, y esa persona que sientes tan cerca te ama, su alma te transmite ese amor, al igual que la tuya también lo hace. No importan sus palabras, no importa si no ha despertado dentro de su traje humano, no importa si aún sigue interpretando su papel en este escenario, no importa si no te conoce físicamente, sólo importa que tú comprendas que no estás sola, que todo se dará en el momento adecuado, todo está bien como está.

- Entiendo, pero no podré vivir una historia de amor con esa persona, y eso me entristece.

- Mi querida humana, vive, y juega al juego de la vida, puedes ser lo que quieras, ama, canta, baila, y entrega y manifiesta el amor como tú lo desees. Cuando os veáis de verdad, cuando os sintáis el uno al frente del otro, la intensidad de vuestras energías os llevarán a experimentar el amor de la manera en que ambos decidáis hacerlo y, créeme, será mejor de lo que hubiera sido una simple relación basada en la estructura creada en vuestras mentes, será una relación más allá de lo humano.

Todo estaba claro, el amor parecía ser una energía inconmensurable, como un ifninito sol de luz eterna, que se podía manifestar a través de los seres humanos en diversas formas, aunque sólo eran ínfimas al lado de la verdadera naturaleza de lo que realmente es el amor. El ser humano debía aprender a manifestar el amor de manera incondicional, y para eso, debía ser capaz de ser canal de la energía del amor y comprender lo que es, rompiendo sus estructuras mentales más rígidas y obsoletas, sanando heridas emocionales y trascendiendo la realidad tridimensional en la que se había estado moviendo siempre. El ser humano debería hallar la manera de ser y de hacer lo que en realidad es como alma, y dejar de ser dominado por la mente manipulada por el sistema de creencias y programaciones a las que estaba subyugado.

Y qué sería de los romanticos parajes, besos robados, entregas y abrazos, apasionados encuentros envueltos en risas, placeres carnales, poemas y cuentos, mañanas y noches que detienen el tiempo...
El deseo de vivir un amor apasionado, con fuego, con la fuerza de dos almas que se entrelazan con los cuerpos, dándose sin reservas hasta fundirse en un solo ser que estalla en un éxtasis de amor perpetuo.

Sueños que ella veía en su alma grabados, como predicciones que estaban allí esperando a ser vividas, pero desesperanzada al saber que el amor no es exactamente eso, y que esa visión sólo es una fantasía que en su mente ella creaba como si fuera una inocente niña que aún cree en las hadas.

Pero su alma, atenta a su desaliento le dijo algo, de nuevo.

- No olvides una cosa, pequeña humana, cuando ya sabes cómo funciona el juego, sólo tienes que decidir cómo jugar, si deseas todo eso, sólo lo tienes que crear, que seas alma no significa que no puedas sentir en tu cuerpo, no significa que debas renunciar a lo que es ser un ser humano, significa que todo lo que hagas lo harás siendo consciente de ti misma y de lo que te rodea y experimentas. Así que, créeme, será mucho mejor lo que tiene que llegar, superará con creces lo que imaginas, y dejarás de soñar, porque vivirás todos tus sueños en el presente de tu realidad.

Arael Líntley

martes, 21 de octubre de 2014

TE MIRÉ

Te miré...

Grácil, sigilosa, sin que apenas advirtieras mi presencia en tu alma, la rocé, la toqué, la besé, y ella me sonrió...

Siempre tuve el absurdo desatino de ser invisible ante la vida, ante los acontecimientos que los demás observaban expectantes, tal vez era yo quien no se daba la oportunidad de permitir que ellos me vieran, tal vez porque ni siquiera yo podía verme, ni mirarme, ni saberme, ni apreciarme.

Así que, como de costumbre, hice bien mi trabajo indolente en el que siempre soy sólo una nube pasajera, y fui transparente en mi sentir, en mi ser, y delicada en mi presencia, sutil como una pluma blanca que se desplaza discreta y cautelosa para no ser percibida, para no molestar a nadie, para ser sólo una suave caricia en la piel de los que ama, y me privé de ser amada al no ser alcanzada por tu mirada.



Así llegué hasta ti, así me respiraste como aire que se cuela en tus pulmones, aire hecho de versos, de poemas construidos desde mis anhelos, aire puro, frágil, eterno, aire que se desvanece como un sueño cuando despiertas, aire que se mezcla con tu cuerpo, con tu alma, y te visita como vaporoso compañero que te ama, te ama y te envuelve en su fulgor de estrellas exquisitas y fundidas en moléculas etéricas, confundidas con tu aliento, tragadas y esparcidas para darte luz, para regalarte el destello que encienda fuertemente la llama de tu fuego blanco, elevación de tu esencia atascada en el ensueño de lo ocurrido en los cuentos carentes de un abrazo, en los tiempos donde amar era el deleite de tu cuerpo, de tu mente, de tu alma regocijada en los misterios del amor no descubierto.

Eterna búsqueda no hallada, eterno manto de serpenteantes historias que se escapan con el tiempo, eterna huida, eterna lucha por hallar la victoria en el silencio.

Te miré...

Me enfrasqué en una danza al ritmo tímido de tu alma, al compás de tus latidos, girando y girando alrededor de tus ojos, planetas de sol y luna, luceros de calma y vida, galaxias de mares que cuentan quién eres con el sonido de las olas, que se ocultan tras los halos relucientes de las lluvias estelares que se ciernen sobre tu pecho para anclarse, para dotarte de la capacidad del brillo de la pureza de tu verdadera esencia encerrada en tu castillo, protegida por el dragón de la ira, de la rabia, del dolor y del delirio, bestia que controla los parajes para evitar que alguien te hiera, que alguien invada tus dominios.

Soy el caballero andante que se enzarza en la conquista de la dama que se esconde tras la muralla de piedra, dispuesto a salvarte, a liberarte del encierro que escogiste abrumado por el desacierto en una ruta colmada de traiciones incesantes, mentiras delirantes, marcas de guerra que todavía duelen, y que te apartan de quien eres.

Todo es falso, todo es invento de la mente, nada de esto es más que el teatro de este cuento donde tú te escondes, donde te rescato, donde soy invisible y no te desato, donde no me miras, no me ves y no entiendes mi relato.

Te miré...

Pero vivo en el mundo de los que no se ven, desapercibidos seres que se muestran como partículas de vapor, ante un ser amado que se muestra como gota de mar...si tu mundo y el mío fueran el mismo, tal vez sí nos podríamos amar, pero desde donde yo te miro, tú no me sabrás jamás...

Te miré...

Y cada día te volvería a mirar, sólo para amarte un poquito más...

Mas si deseas hallarme en algún lugar, besa tu esencia y me besarás, ama tu vida y me notarás, busca tu alma y me encontrarás...

Vivo en tu vida, vivo en la mía, soy tu camino y por mí caminas, eres el puente que marca el paso que invisible transito sin que me percibas.

Arael Líntley


martes, 24 de diciembre de 2013

EMPATÍA DE ALMAS



Esa temprana mañana ella se despertó de madrugada con una terrible angustia en su corazón, un sentimiento de ahogo emocional que no entendía, pero que la sumergía en una profunda tristeza. Se preguntaba qué le estaba pasando, por qué aquella pena la estaba invadiendo, pues no le ocurría nada tan grave como para desmayarse ante tal dolor exagerado...
Recordó que, a veces, su desolación no era sólo suya, sino que era capaz de conectar con la aflicción de otras personas, en especial con la de las más allegadas.
En ocasiones sabía quién era la persona que estaba padeciendo y directamente la llamaba para preguntarle. Efectivamente esa persona estaba mal.
Aún se impresionaba por su capacidad de sentir a los demás, de conectar con sus emociones, de adivinar su estado de ánimo, de adentrarse en sus almas como en una danza de sensaciones que, de alguna manera, ella sentía para poder ser más empática y ofrecer consuelo a quien lo necesitaba...
A menudo se preguntaba por qué poseía tal capacidad, pues cuando la emoción llegaba de su alma gemela desconocida el dolor era tan profundo que no podía dejar de llorar durante horas...

  • ¿Cómo puedo ayudarle si no sé quién es? ¿Cómo puedo darle mi amor si no sabe quién soy?


Esa eterna pregunta repetida sin remedio en su mente la atormentaba cada vez que sabía perfectamente que el sufrimiento le llegaba directamente de él...

Pero ella nunca estaba sola, su alma, una parte de ésta más elevada, siempre la acompañaba y orientaba...

  • Quisiera regalarte la melodía más hermosa que hayas escuchado jamás, la imagen más maravillosa que nunca hayas podido observar, el amor más intenso e increíble, la flor más dulce y delicada, tan tierna como lo es tu corazón de mujer humana, para que dejes de llorar por el dolor de otros, para que dejes de sufrir por lo que llamas tu alma gemela, pues sus experiencias forman parte de su crecimiento y sin ellas no lograría encontrarse a sí mismo, saber quién es en realidad.

  • Pero la amargura de los que amo llega a mí sin que lo pueda evitar, no sé cómo desconectarme, ni siquiera con tus palabras logro dejar de sentir esto que siento. La impotencia por no lograr consolar a quien sufre me corroe, sobre todo si siento que el pesar llega de mi otro yo.

  • Sabes muy bien cómo gestionar eso, y también conoces la manera en la que puedes llegar a ellos y calmar ese dolor, aunque no puedas resolver sus conflictos.

  • Sí, pero mis amigos me escuchan, se calman con mis consejos o mis reflexiones, sé que puedo guiarles, igual que ellos me guían cuando yo no estoy bien, pero ¿cómo prestar mi ayuda a quien no puedo llamar por teléfono, a quien no puedo hallar?

  • También sabes la respuesta, querida humana, percibes muy bien el mundo de las energías, has profundizado lo suficiente como para viajar hasta quien te necesite, como para enviar amor y luz a quien lo precise, y no es un secreto para ti que la unión entre las almas, sobre todo la unión con tu rayo gemelo, va mucho más allá de lo físico, vuestra conexión es inherente a vuestra propia existencia y no hay impedimentos físicos para alcanzaros, no existe la separación, es una ilusión.
    Desde tu corazón puedes llegar a quien lo desees y saciar un poco la ansiedad o la añoranza de quien así lo requiera...

  • Entiendo, y ¿por qué hoy estoy tan triste?

  • Busca dentro de ti, tu también estás transformándote, como muchos seres humanos, sufren esos cambios en una lucha de sus egos, batallas que suelen comenzar con la pérdida de lo que les hacía estar en su zona de confort. Cuando una persona pierde aquello que más ama, sea material o sea personal, cuando, por circunstancias de la vida, no casuales hay que decir, se ha visto despojado de lo que más le importaba o le hacía sentir confortable, se encuentra sola consigo misma y es en ese momento tan complicado y duro cuando puede alcanzarse de verdad, verse, conocerse, pues sólo le queda eso, sólo se tiene a sí misma. A partir de ahí es cuando comienza la verdadera búsqueda, un camino interior, hacia su verdadero ser, la verdadera elevación del alma y el verdadero reencuentro. Los seres humanos no son sólo este cuerpo físico, ni esta experiencia que viven, ni el ego o los pensamientos que hay en ellos, son algo mucho más grande, algo que no se puede comprender desde la mente, pero se percibe desde el corazón. Cuando empiezan a conectar con el corazón es cuando empiezan a despertar, es cuando la consciencia comienza a expandirse y todo un mundo maravilloso y nuevo, que antes no eran capaces de sentir y ver, se alza ante ellos haciéndoles descubrir la verdad de todo lo que les rodea, poco a poco, como si hubieran vuelto a nacer, desde la inocencia de un niño. Respecto a ti, hace ya tiempo que estás viviendo esto, ya conoces este camino, no dudes más, fluye y suelta, deja de intentar controlarlo todo desde tu mente, sé tú misma, sigue siendo quien eres, continua con tus proyectos, conseguirás tus propósitos si la intención sigue ahí intacta, no permitas que el ego te nuble de nuevo y te haga caer. 
     
  • Ya sabes, querida alma, que cuando me adentro en el mundo que viven algunas personas cercanas a mí, seres que no me comprenden, o no comparten mi visión de la vida, me planteo dudas, me siento fuera de lugar, puedo charlar de cualquier cosa, pero a veces me parece todo tan vacío, tan diferente de mí, y de repente es como si estuviera en un lugar que desconozco, sola, rodeada de personas que ya no pertencen a mi mundo, pero que están ahí, mirándome, hablándome, y las amo, y me aman, pero me siento lejos de ellas de alguna manera, unida y a la vez lejana, es tan extraño.

  • Ay, ay, la eterna lucha del ego, su resistencia por no dejar de controlarlo todo... ya sabes de qué va todo esto, querida humana, el miedo se apodera de ti cuando ves sus zonas de confort y recuerdas la que era tuya, esa zona de la que decidiste salir para poder reencontrarte, ¿recuerdas?, y como muchos otros, perdiste todo lo que te hacía sentir segura, todo lo que te aportaba tranquilidad, pero lo hiciste porque estabas segura de que había algo más, algo más grande, algo que te esperaba en tu futuro y que estaría a la altura de lo que tu alma precisa, pues se trataba de que te hallaras a ti misma, de que comenzaras a Ser tú misma, de que alzaras tus alas y volaras por encima de todo lo material para observar el mundo desde una perspectiva más elevada y sabia, más verdadera. ¡¡Y así aprendiste tanto!! Sigue tu camino sin dudar, sin temores, tus pasos te llevarán hacia tu parte más divina y no te arrepentirás de nada, a pesar de haberlo pasado tan mal durante estos últimos años de tu vida. Tu familia, tus amigos, no dejan de ser almas a las que estás conectada, lo único que hay de diferente es el nivel de conexión con ellos mismos, siguen desconectados, dormidos, y tu consciencia despertó hace un tiempo, pero la unión sigue intacta, debes aprender a moverte por sus mundos, de nada te servirá aislarte, tu mundo va allá donde tú vayas, pues tu mundo eres tú misma.

Ella calmó entonces su llanto descontrolado, secó sus lágrimas, puso su mano en su corazón y se concentró en sus latidos. Así como latía su corazón sentía latir el de aquellos con los que conectaba, esta vez el de su llama gemela. Cerró sus ojos, visualizó ese rostro que tantas veces había visto en sueños, sabiendo que así sería más fácil enviarle su amor, y sintió cómo se expandía una enorme energía desde su pecho, que crecía y crecía, como una fuente de luz que emenaba incesantemente un amor puro e infinito, naciendo desde su propia alma. Entonces pudo ver, percibir, cómo un rayo de luces ondeantes y entrelazadas entre sí, doradas, rosadas, plateadas, formaban un ancho cordón que surgía desde el centro de su cuarto chakra, y a través de él se iba trasladando su sentimiento de amor incondicional, un amor que sólo su alma podía transmitir, un amor que llegaría, mediante aquel conducto de luz, hasta el chakra corazón de su amada llama gemela. Estuvo casi una hora ofreciendo esa luz de amor eterno a aquel desconocido humano que albergaba el alma de su pareja espiritual dentro de él. Tras aquel acto de amor tan sublime, se comenzó a sentir feliz, sin saber bien por qué, su corazón rebosaba alegría y amor. Y así se quedó dormida de nuevo, agotada por el profundo llanto anterior. 
 
Y ya entre sueños, abrazada a la almohada con la que siempre dormía, la figura de un hombre envuelto en luz, vestido con su habitual camiseta blanca de lino, con aquellos pantalones finos de color ocre con los que frecuentemente se le aparecía, pies descalzos, como siempre, y su sonrisa bella acompañada por su hermosa mirada profunda y delicada, se presentó ante ella, regalándole un campo de girasoles que parecían contemplarla colmados de un amor sobrenatural, una energía mágica e intensa, tan sagrada como la energía que él desprendía, y una sensación suprema la invadió al descubrir aquel paisaje rodeándola junto a la visita inesperada de su llama gemela.



  • Gracias -le dijo con una dulzura inmensa -Eres el sol que alumbra mi camino, por eso los girasoles te seguirán y te contemplarán amorosos allá por donde vayas.

Supo entonces que todo estaba bien, supo que todo era real, supo que la vida le estaba ofreciendo muchos regalos, obsequios no palpables que eran mucho mas importantes y valiosos que cualquier objeto material.

Arael...



jueves, 21 de noviembre de 2013

HISTORIA DE DOS ALMAS GEMELAS

Para aquellos que han hallado a su otra mitad en este plano y aún no pueden estar con ella por circunstancias humanas...

HISTORIA DE DOS ALMAS GEMELAS

En algún lugar, en alguna dimensión que no recordamos con exactitud, dos almas gemelas se preparaban para regresar al plano físico, esta vez dispuestas a encontrarse y a realizar su misión de amor, porque ya había llegado la hora de su unión en lo físico, una unión que les iba a ayudar a traer el cielo a la Tierra, una energía de alta vibración de amor que ayudaría a muchos a despertar, a desear crecer, cambiar, para que así otras personas, al sentir su energía pura de amor, pudieran y desearan ir encendiendo su luz interior, integrando sus sombras, aceptándolas, sanando aquellos sufrimientos que aún estuvieran dominando sus vidas creando pensamientos dolorosos, colmados de emociones dañinas para su cuerpo físico y para su alma. En cierto modo serían los padres del nuevo mundo, de la Nueva Tierra, junto con todos aquellos que experimentaran la gran metamorfosis interior.

En aquel momento estaban recordando su plan de vida, aquello que debían hacer antes de hallarse, aprendizajes, experiencias, karma, crecimiento interior. Entoces, la energía masculina se acordó de algunos detalles que quiso mencionar.

  • Tendrás que esperarme, pues tú me recordarás primero, yo no sabré reconocerte al principio, será difícil para la humana que tú serás, recuérdalo, yo cumpliré mi pacto, pero tú pensarás que te he abandonado.
  • Es cierto, lo sé -afirmó el alma femenina- y también sé que tú me buscarás, que sufrirás el anhelo igual que yo, pero que de los dos, tú lo vivirás de una manera más dolorosa porque no recibirás la ayuda que yo sí tendré.
  • Sí, reconozco que vivir como humanos no es tan fácil como estar aquí contigo, -manifestó él- allí todo es más denso, más emocional y mental, y el trabajo es bastante árduo cuando no se tienen las herramientas adecuadas o no sabemos verlas.
  • Mi querida alma gemela -le dijo ella con un gesto tierno- te vuelvo a dar las gracias por tu ayuda, porque serás tú quien me llevarás hasta ti, porque serás tú quien vendrá a buscarme a través de los sueños, porque serás tú quien, con amor, me sanará las heridas y me preparará para ser la luz que nos guíe a ambos después.

Él, con un amor infinito, acarició el rostro etéreo de su amada mitad y con su mirada profunda lanzó hacia el corazón de ella una gran ráfaga de pasión que la envolvió por completo, y en una explosión de dulzura y de fuego eterno que ardió en su pecho durante unos segundos inacabables ella sintió cómo él le transmitía su complaciente deseo de guiarla y de ayudarla cuando estuvieran encarnados.
Ella, entregada a las increíbles sensaciones que aquel gesto amoroso le había provocado en toda su esencia, estremecida todavía, devolvió el beso energético de su alma, emanando impetuosa todo su ardiente amor que, con vigor, se aceleró desde su pecho en llamas hasta su amado, atrapándolo en un éxtasis de hermoso delirio totalmente seducido ante su enorme respuesta de amor.
  • Te amo -recitó ella melodiosamente con la suave voz de su alma pura, entre energéticos destellos de luz que cautivaban a ambos.
  • Yo también te amo.-Respondió emocionado ante la magnificencia del amor manifestado por su amada- Nuestra promesa está pactada, todo saldrá bien, sé que ahora lo sabes, pero recuerda esto, pase lo que pase, yo iré hacia ti, tú sólo espérame.


Llegó el momento de ser humanos, ambos se prepararon, él partió primero, ella, años terrestres más tarde.
Ambos humanos crecieron sintiéndose diferentes, con un profundo anhelo el uno del otro, sintiendo que debían hacer algo importante, algo grande con alguien a quien amarían, alguien muy especial. Sin embargo, no comprendían lo que sentían, y la sociedad en la que vivían descartaba aquellos sentimientos y los catalogaba de románticos, de soñadores, de ilusos, cuando manifestaban lo que sus corazones decían a gritos.

El tiempo fue pasando, sus cuerpos adultos ya no eran tan jóvenes, y sus aprendizajes habían sido difíciles.

Ella, había indagado en su interior, en su alma, descubriendo que había una magia en su ser que la hacía ser privilegiada, y al mismo tiempo repudiada por la gran masa social.
Se hizo fuerte, creció espiritualmente, y se alzó valiente hacia el sueño que siempre había buscado, algo que siempre se había negado por miedo a volverse loca, por temor a equivocarse y quedarse sola para siempre, enamorada de una persona que sólo veía en sueños, una persona que sentía protegiéndola en la distancia, pero que no era real ante los ojos de lo que se consideraba normal en el mundo donde vivía.
Pronto, aquel ser había guiado a aquella mujer hacia un camino interior, hacia la evolución y la elevación de su alma, ahora, ella era un alma elevada pero aún tenía mucho por aprender...

Él la había estado buscando, encontrándola de alguna manera en cada amor que había sentido, en cada intento de ser feliz amando y sintiéndose amado, la había sentido en su alma con fuerza, pero sin entender completamente lo que significaba hallar a su alma gemela.

Un día como otro cualquiera, después de tanto tiempo presintiéndose el uno al otro, por fin coincidieron.



Ella le miró y le reconoció al instante, tan parecido al hombre que veía en sueños, su energía tan hermosa, tan dulce, tan familiar como ella recordaba, como ella sentía en su alma.

Él, la miró y pasó de largo, inmerso en sus problemas, en sus historias humanas, en su propios asuntos...

El dolor en el alma de ella fue como si hubiera muerto por dentro, sin embargo, una voz interna le dijo...

  • Tendrás que esperarme, pues tú me recordarás primero, yo no sabré reconocerte al principio, será difícil para la humana que tú serás, recuérdalo, yo cumpliré mi pacto, pero tú pensarás que te he abandonado.

Así que siguió adelante en su camino, le dejó marchar, por amor, pero supo que el pacto que había entre sus almas, era más fuerte que cualquier circunstancia humana que pudiera obstaculizar su unión, y mantuvo la esperanza de que algún día, en algún momento, él lograría reconocerla...

Y si el tiempo se llevaba su oportunidad de estar unidos, algo improbable, ella sabía que amar a su alma gemela implicaba desearle toda la felicidad, pues así ella también sería feliz...El desapego era indispensable, amar sin condiciones, respetar su proceso humano, aceptar que él no podía darse cuenta de que ella estaba ya ante él...

Tanto amor había en ella que podía entender que él amase a otra mujer, conseguía comprender que si él era más feliz recuperando un amor perdido, o comenzando una nueva relación, ella debía alegrarse, apartarse y amarle para que él pudiera seguir creciendo y aprendiendo...

Supo ella que el amor es eso, que el verdadero amor se manifiesta cuando compartes la felicidad del otro, cuando compartes su dolor, cuando comprendes las necesidades del amado, las aceptas, y te alejas de él si aún no está preparado para amarte... pero si él sufre sin ti, o si él está listo para la unión, el amor verdadero te otorga el corage, la paciencia, la sabiduría y la fortaleza para alcanzar el corazón de tu alma gemela...

Así, ella emprendió un camino de espera, mientras él acababa aquello que aún debía zanjar....

Continuará....

Arael