SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.

viernes, 19 de octubre de 2018

SÓLO SOY




Me buscas en incontables recuerdos que se disipan en tu memoria, cuentos que nunca fueron, o que se olvidaron en otras existencias ya vividas...
Intentas darme un nombre, un personaje, una imagen de mujer que sea como siempre imaginaste que sería, algo así como tu alma gemela, tu estrella, mas no te das cuenta de que eso me hace demasiado pequeña.
¿Quieres saber quién soy? Te lo explicaré para que al contemplarte a ti mismo, desde dentro de tu más interna esencia, la más oculta y la que menos encuentras, me comprendas y me sientas, porque vivo en ti, y hasta que no lo asimiles y lo integres, hasta que no lo entiendas, no sabrás quién eres, ni qué es aquello que te rodea...
No soy lo que dibujas superficialmente, no soy lo que te inventas, no coincido con ninguna de tus absurdas ideas, soy más que eso, pero menos de lo que tú esperas desde tu limitada conciencia, atrapada en una percepción ínfima y escueta...



Sólo soy, lo demás Es y se manifiesta porque ya Es, en mí, en ti, en todo...
Desanudando el laberinto de mi mente, me hallo sublime, perenne, no necesito nada, pero disfruto de la abundancia que desde dentro de mí se manifiesta como magia...
Si te observo, puedo verte a través de tu mirada, escucharte atravesando tus palabras, amarte desnudándote de tu falsedad y abrazando a tu alma...
Pero no me pidas que crea tus historias, sólo creo en la existencia que reina en mi mundo de los sueños, y que crea, crea y se regodea entre las maravillas que se erigen para regalarme una realidad hermosa, bella, ajustada a lo que mi corazón desvela...
No creeré en tus historias, pero sí en ti, para crearte, para que existas en mi mundo, en mi esfera...
Soy lo que soy, un todo que abarca la nada, un camino sin principio, una huella eterna y efímera, un beso que besa a la vida, una fuente inagotable de energía que Es, que brota incesante, que fluye colmada de amor , puesto que es amor lo que palpita y pulsa en cada gota que la habita...
Sólo Soy en un ahora que durará un siempre que nunca tuvo un pasado, ni un futuro, ni un presente...
Soy tu latido que, como música, dentro y fuera de ti resuena...

Arael Elama

domingo, 14 de octubre de 2018

RECUERDOS PROFUNDOS


Sentada sobre el cojín blanco, escuchando aquella música inspiradora, se le ocurrió preguntarse algunas cosas. Siempre lo hacía cuando había algo en su mente que le resultaba ruidoso y molesto.
La respuesta emergía como si siempre hubiera estado ahí, y al mismo tiempo como si una parte de sí misma más sabia y más elevada, estuviera dispuesta a responder cualquier pregunta que se le ocurriera.
No recordaba cuál era esa pregunta, pero una sensación empezó a llenarla de amor. Sentía una energía arremolinada sobre su cabeza, y una especie de llamarada que provenía del centro de su pecho, toda ella parecía estar envuelta en una energía que ella sentía como ella misma, como si fuera parte de sí misma, una parte que la conectaba con todo.
Y en su mente empezó a escuchar un susurro, una traducción de una pequeña parte de lo que escuchaba desde su alma.
Era como recordarse, como reconocerse, como reencontrarse.

- Cada una de las gotas del mar del universo, se reconoce a sí misma como lo que es a través de la experiencia que escoge. Tal vez su experiencia se defina como ser humano, o tal vez no, pero en el primer caso, cuando hay un personaje que se rige por un mecanismo adulterado, programado, sólo puedo observar y acompañar. Cada proceso es único, cada camino, cada puerta, cada ventana, incluso cada piedra y cada obstáculo. Cuando alguien me abre su corazón sinceramente, yo puedo ofrecerme, puedo darme, pero no puedo resolver sus encrucijadas, ni puedo obligarles a creer y confiar en sí mismos, en su poder interior. Mi misión no es rescatarles, no es salvar a nadie, sino hacerles ver que ellos mismos pueden hacerlo, pues aquello que está activo en su contra, puede ser desactivado, y cada roca puede ser una oportunidad de encontrarse más a sí mismos. No estoy aquí para secar tus lágrimas, pero puedo darte todo mi amor, no estoy aquí para hacerte más fácil el proceso, pero sí para que no lo vivas desde ese sufrimiento que forma parte de lo que no eres.No puedo darte respuestas en un nivel primario e inconsciente, pero sí en el nivel de lo que siempre fuiste, antes de perderte.
- ¿Quieres decir que no puedo ayudar a nadie a darse cuenta de que no va por buen camino?
- ¿Y qué consideras tú el buen camino? No puedes saber si ese camino es el mejor para esa persona, puesto que tú lo estás juzgando desde una perspectiva personal. Observa sin ese filtro, quítatelo y verás como todo cobra un sentido diferente. Esa persona podría necesitar vivir esa experiencia para poder entenderse, para poderse reconocer mejor, ya que tal vez, desde otro camino, le sería más difícil.
- Es cierto, he puesto juicio ahí. Pero es que a veces veo que interpretan sus vivencias de una forma errónea y eso les hace tomar decisiones también erradas.
- Vuelvo a lo mismo de antes, tal vez no son conclusiones erróneas, sino que en este momento sólo pueden alcanzar a ver esas conclusiones, porque no han desarrollado aún alguna habilidad para distinguir otras diferentes. Así que es posible que aquello que ellos piensan, sus interpretaciones, sólo son las que en ese momento necesitan, las que en ese momento están preparados para comprender. Y por otro lado, tal vez sean las más correctas para ellos, aunque para ti no lo sean, recuerda que su proceso es distinto del tuyo, y no puedes tratar de que lo vean de la misma forma que tú. Tú no tienes la verdad acerca de ello porque sigues viendo por otro filtro.



- Entonces ¿no dejamos de ver esta realidad desde nuestros filtros? ¿Es que nunca dejaremos de tenerlos?
- Vamos sacando uno tras otro, y finalmente sólo quedará uno, el único que realmente es necesario, el filtro que nos permitirá ver este mundo desde lo que somos sin que eso estropee la experiencia.
- Y ¿qué filtro es ese?
- El del amor.
- Pero eso no es un filtro.
- No, no lo es cuando lo vives desde tu Ser, sin la encarnación, pero cuando encarnas se convierte en tus ojos y tus ojos físicos son un filtro para ver la realidad. Además, también se convierte en el proyector, y nada puede proyectarse si no pasa a través de ese filtro.
- No lo entiendo del todo.
- Ya lo entenderás, pequeña, ya lo entenderás.
- ¿Por qué me llamas pequeña?
- Porque eres una pequeña parte de mí misma.
- ¿Y qué pasa si la gente sigue procesos contaminados involuntariamente? ¿cómo puedo yo ayudarlos? ¿o cómo lo haces tú?
- Lo cierto es que es muy violento arrancar a alguien de una realidad a la que se aferra, aunque a ti te parezca que está manipulado o aprisionado. Es como querer que un pájaro salga de su jaula y ver que, a pesar de que le abres la puerta, no quiere salir. Si le obligas puede ser horrible para él, incluso contraproducente. Sólo aquellos que quieren contactar con su ser de verdad, de corazón, pueden salir de esa jaula, a pesar de que hayan sido convencidos a través de la manipulación de que la jaula es el mejor lugar para ellos, tú no puedes perder tu energía tratando de ayudar a quien no quiere ser ayudado, nadie está obligado a hacerlo. Y todo está en perfecta armonía en realidad, las almas que quieren liberarse, se liberarán.
- Es todo muy confuso, a veces.
- No si lo escuchas desde el silencio de tu corazón. Deja de traducirme, tu mente buscará más preguntas, y ya has hallado todas las respuestas.

Y así, otro día más, se deleitó con una conversación profunda, a la que no quiso dar la mayor importancia. Todo sucede al ritmo que tiene que suceder, toda comprensión llega en su momento más adecuado, toda acción llega cuando la comprensión ha realizado su proceso interno. Las palabras sólo son palabras, su energía llega donde tiene que llegar y actúa donde tiene que actuar... No sólo llegaba aquella traducción, sino que detrás de todas esas palabras, estaba la verdadera respuesta...
Ella estaba recordando...

Arael Elama...

miércoles, 3 de octubre de 2018

ESPEJISMO DE AMOR




Era él, estaba segura, tanto tiempo buscando, tantas vidas arrasadas por el dolor de la pérdida, por la desesperación de un amor que nunca lograba materializarse.
Sí, tenía que ser él, por su pelo, por sus ojos, por su sonrisa, por su forma de expresarse, por su manera de mirar, tenía que ser él y por fin le había encontrado.
Apenas le conocía y sin embargo había decidido que ese hombre extraño era su gran amor, aquel que recordaba de una vida anterior, aquel que sentía en su corazón, en cada latido.
No es muy común que una persona te diga que recuerda sus vidas pasadas, es algo bastante peculiar, sobre todo si no crees en la reencarnación, sin embargo, Elisa no dudaba en explicarlo, como su fuera algo de lo más normal.
Aquel hombre que había marcado su anterior experiencia, había sido muy importante para ella, por esa razón se había prometido volver a verle, continuar su historia de amor, o como mínimo, darle a él la oportunidad de reconocerla, de decidir si quería estar con ella o no.
Así que comenzó a escribirle poemas anónimos, cartas que él recibía una vez por semana firmadas con el nombre de “Rosa Azul”.

Puede la llama de tus pupilas encender la opacidad de mi alma, cautiva por los miedos del pasado. Puede tu sonrisa devolverme la vida, esclava de mi recuerdo intacto, de mi promesa de hallarte y despertarnos juntos en este momento incierto, extraño, desierto ahora de nuestro amor inmenso.
Puede tu beso arrancarte el olvido, mas comprendo que ya no somos los que fuimos cuando me amaste, cuando tu alma se entregó a la mía y supimos que nada ya sería más importante que reencontrarte, reencontrarme, aunque eso ocurriera con diferentes cuerpos. Puede tal vez tu consciencia, si escapas del grito sonámbulo que te impulsa a vivir desde tu egocentrismo, acercarte a mi mundo, al preámbulo de mis versos más ocultos, más intensos, más vaporosos, más etéricos y más eternos.
Puede quizás que algún día, leas en mis poemas, en mis palabras, esas que te parecen escritas por una simple admiradora secreta, una más, otra mujer que te ostenta, la verdad de tu alma manifiesta, el amor que buscabas dibujado en cada letra, la energía de tu amada que en cada mirada te inventas.
No soy una más, tú me llamaste, pediste que el viento acercara el perfume del ser que amas en lo más profundo de tu fortaleza, mas la apariencia de lo mundano te atrapa y no eres capaz de ver a través de la carne, el alma de a quien amaste y con quien en tus sueños siempre regresas.

Recuérdame

Rosa Azul”

Esas cartas resonaban en su corazón, las sentía, pero ella tenía razón, él sólo veía en ellas a una mujer enamorada, tratando de conquistarle de una manera muy original. No podía ver lo que había detrás de todo aquello.



Pasaron varios años y él no conocía todavía la identidad de su amante desconocida, su admiradora Azul.
Ella, sin embargo, había visto cómo él salía con mujeres hermosas, increíbles, algunas modelos, otras cantantes, otras mujeres exitosas y muy atractivas con las que ella sentía que no podía competir.
Su amado era un hombre público, conocido, y vivía de cara a las apariencias, envuelto siempre en lujos, rodeado de mujeres que le deseaban, y que para él eran una tentación constante.
Pero ahora era diferente, él se había enamorado.
Su novia era impresionante, fantástica, bella, exitosa, dulce, maravillosa, es decir, perfecta, una mujer que no se podía comparar con ella, una simple escritora en el paro que fantaseaba con un cantante inalcanzable.
¿Por qué tenía que ser así? ¿por qué había tenido que reconocerle como su alma gemela si él nunca la reconocería a ella?
¿Por qué él se había hecho famoso alejándose completamente de la posibilidad de que pudieran reencontrarse algún día?
No sólo era inalcanzable para ella, sino que además ahora ya no había nada que hacer, él ya no la buscaría más, se había enamorado.
No podía culparle, ella era estupenda, piel morena, pelo largo y brillante, siempre bien peinada y bien vestida, siempre radiante con ese cuerpo lleno de curvas y esas largas piernas que la hacían exuberante, y además quince años más joven que ella.
Ya le había perdido para siempre...
Así que decidió apartarse de él, dejarle de escribir, enamorarse de otro, olvidar su vida pasada con él, soltar, permitirse ser feliz, y no forzar algo que en esta vida no sucedería jamás.

  • ¿Será que me equivoqué? - Se preguntaba. - Sí, él no puede ser mi llama gemela, no puede ser que no me reconozca, no puede ser que seamos tan diferentes, que él esté sumido en un mundo tan superficial y sea tan ególatra. No puede ser que él no sea capaz de ver mi alma, que sólo pueda enamorarse de mujeres bellas, y fijarse sólo en lo exterior. En sus canciones habla de la conexión de almas, habla de nosotros, de su búsqueda, de que me amaba en la otra vida, pero no ha sido capaz de buscarme de verdad, porque me imaginaba siempre como una chica guapa, exitosa, y me infravaloró, no se dio cuenta de que lo importante no es el aspecto físico, ni el estilo de vida, ni la atracción sexual, sino lo que hay dentro. Pero él no sabe ver las almas, aunque crea que sí, sólo ve lo que quiere ver. ¿Será que me equivoqué? Seguramente sí.

Y dejó las cartas en el olvido, para no quedarse esperando toda la vida a que él se diera cuenta de que el alma no siempre se viste de belleza y apariencia perfecta.
Cabe decir que Elisa era una mujer de poca estatura, algo pasada de kilos, que había pasado los cuarenta y que no se consideraba una mujer bella, aunque algunos sí la veían hermosa. Sin embargo, compararse con aquellas mujeres tan bellas y estilosas, la llevó a deshacerse de sus complejos y valorarse tal y como era, además de darse cuenta de que no siempre la conexión del alma se manifiesta como una relación de pareja, y que algunas personas no saben distinguir el amor del espejismo de amor, y ella había caído justamente en ello.
Se había deslumbrado y después se había desilusionado, pues aquel hombre no tenía los mismos valores que ella, no era capaz de ver su belleza interior, y sólo era capaz de enamorarse de lo externo, de lo efímero.
Ahora sabía que no la habría reconocido nunca desde esa perspectiva, porque ni siquiera se había reconocido a sí mismo todavía.
Tal vez sí era su llama gemela, pero ella aprendió que el amor debe ser puro, no contaminado con la creencia de cómo debe ser, ajustándolo así al cuerpo y a la personalidad más convenientes. El amor verdadero no debía estar intoxicado con la perversión de los pensamientos egoístas, pensamientos disfrazados de una falsa moral, de una falsa espiritualidad, de una forma de vida en la que la imposición de lo que uno piensa es lícita, mientras que el respeto a lo que otros creen y piensan se considera mediocre.
Aprendió que cada alma escoge un camino propio, individual, y que ella debía respetarlo, aunque se tratara de su compañero más amado.

Se transformó, y se prometió esta vez otras cosas: ser la mejor versión de sí misma, amar de una forma límpida y extraordinaria, y permitirse ser amada por alguien de la misma forma, con amor real, con consciencia y con el respeto muto de cada proceso consciencial individual.

Y así descubrió que todo lo que ella había pensado acerca de aquel hombre, no era más que una interpretación desde su realidad personal, y que no conocía cómo sentía él, ni quién era él, así que por fin pudo soltar el juicio, y entregarse del todo a la verdad que todos llevamos dentro.
Cada persona escoge en qué creer, en qué soñar, y nadie tiene derecho a juzgar eso, pese a que sea contrario a lo que uno está creando.
La libertad del alma debería consistir en eso, en la pura experiencia en la materia, sin interferencias, ni manipulaciones.
Tal vez él estuviera influenciado por las tendencias de la manipulación y el control que sufre esta sociedad, pero sólo a su alma le correspondería salir de ello.

El amor es algo que llevamos dentro, nadie te lo viene a traer, y si comprendes eso, te das cuenta de que tu llama gemela está dentro de ti y sólo cuando lo sientes así, el universo te la muestra frente a ti. Su aspecto no te importará en absoluto cuando la encuentres, su energía te cautivará, te elevará y te mostrará lo increíble que es amar desde un lugar más elevado, lejos de los convencionalismos establecidos por nuestras mentes pequeñas e inconscientes.




Arael Elama...



sábado, 28 de julio de 2018

MUNDO LABERÍNTICO


Es extrañamente habitual, en cierto modo, que me sorprenda a mí misma atrapada en una espiral casi laberíntica y claustrofóbica de pensamientos que, a menudo, no sirven para casi nada.
Hace relativamente poco me preguntaba, por ejemplo, qué pensamientos son realmente míos, es decir, cuáles han nacido de mi propia creación tras una larga o breve, según se mire, introspección que suele conducirme a conclusiones acerca de diversos temas o hechos.
La verdad es que podría asegurar que la mayoría de esos pensamientos y deducciones son el resultado de la combinación de multitud de creencias que he ido guardando en mi inconsciente sin ni siquiera tener conocimiento de ello, lo cual es bastante frustrante, e incluso aterrador si tenemos en cuenta que eso significaría que realmente nada de lo que pienso es genuino, más bien es como una especie de implante que determina no sólo mi forma de pensar, sino mi forma de actuar y como consecuencia, mi forma de vivir.
¿Realmente lo que pensamos es producto de lo que somos? O preguntado de otra forma ¿lo que somos es lo que pensamos?.
No creo mucho en el uso de la palabra “normal”, más que nada porque me pregunto qué definimos por “normal”, seguramente aquello que en nuestro inconsciente se aferra a lo que llamaría “el programa base”, así que no voy a decir si nuestros pensamientos son normales o no lo son, más bien voy a dirigirme a éstos como ínfimas formas de vida que, si bien parecen bastante inofensivas, existen en nuestra mente y forman parte de una inmensa herramienta creadora, teniendo una gran capacidad de guiarnos peligrosamente, tal vez, hacia actitudes que determinan drásticamente la forma en la que experimentamos la vida, la manera en que creamos nuestro mundo personal y a su vez colectivo.
Entonces, todo aquello que yo pueda opinar acerca de cualquier cosa, incluso acerca del otro, puede ser una mentira, algo ilusorio, basado en cómo yo percibo e interpreto lo que veo.
Pero, ¿lo que percibo es producto de mis pensamientos, o lo que pienso es producto de lo que interpreto al observar el mundo?
En ese laberíntico camino de mi mente, me doy cuenta de que hay algo más allá de mis pensamientos, hay una sabiduría cuya procedencia pareciera provenir de algo “superior” a mí misma, o tal vez simplemente es lo que yo soy en realidad lo que se manifiesta cuando me cuestiono todos esos pensamientos absurdos que viajan en mi mente.
Y esa sabiduría me advierte de que no me deje llevar por las apariencias, y sobre todo, de que no me crea nada de lo que pienso.
Lo que existe en mi inconsciente es algo así como un conjunto de filtros de colores diversos que se posicionan y alternan según el momento, el tema, y la resolución final que mi programa base tiene predeterminada para mí.
Así pues, nada de lo que observo es nítido y puro, siempre lo traduzco a través de dichos filtros. Si algo es de color amarillo y mi programa pone un rojo para verlo, todo para mí tendrá un significado naranja.
A su vez, lo que yo contemplo, de color naranja según el ejemplo, lo recibo e interpreto de nuevo desde la idea de que es de ese color, y no de otro, y puedo criticarlo, juzgarlo, amarlo, odiarlo, en fin, vivirlo desde mi propio prisma.
Es evidente que, además de tener un sistema laberíntico de pensamientos entrelazados entre sí como ramas que parten del tronco de un súper sistema de creencias, tan enorme y variado como un bosque de árboles de diversas especies y diferentes tamaños, también existen las raíces de estas creencias, intecomunicadas entres sí y que me llevan al mundo emocional.
Cada grupo de creencias tiene sus propias reacciones emocionales asignadas.
Realmente, cuando me imagino cómo funcionaría un robot humanoide inteligente, no dejo de asombrarme al pensar que parecemos justamente eso, robots inteligentes que funcionan con programas y sistemas de subprogramas que determinan nuestra personalidad y nuestra funcionalidad.
¿Pero quíén soy entonces? ¿Un programa que sugiere que sea de una forma o de otra mi carácter?
Si no soy eso, ¿quién soy?
Entonces vuelvo a recordar esa parte que me hace estar por encima de mis pensamientos y darme cuenta de que no soy eso, esa parte de mí que me lleva a preguntarme quién soy.
La consciencia de existir es el primer paso, después llegan otros estadios en los cuáles vas reconociéndote, poco a poco, a través de diferentes fases, procesos, ciclos.
Lo cierto es que la Verdad no es lo que mi mente me dicta, y por tanto no puedo y no quiero vivir según sus obsoletos parámetros, sino según mi realidad interior, mi auténtico ser.
Y entonces llegan otras preguntas ¿quién está escribiendo esto?, ¿es mi personaje, o es mi ser auténtico usando la herramienta de mi mente como transmisora de mensajes, a través de la palabra escrita?
Lo cierto es que sólo puedo decir que por lo menos me siento en un peldaño o varios más arriba de lo que en el ayer estaba, y que sé que todavía puedo caer en la trampa del ego, en el laberinto mental que todo lo transforma a su antojo para hacernos creer que hemos trascendido y atravesado sus muros.
Escapar de ese laberinto es haber emergido de un paradigma antiguo y haber renacido en otro nuevo, más libre, más genuino, más afín a la esencia del ser que somos.
Y no es lo mismo pensar y crear desde ese paradigma nuevo, fuera de las barreras del enredo que nos limita, porque en el siguiente nivel todo es más real.
Si dejamos de creernos todo lo que nos fue impuesto, aunque de forma inconsciente, y comenzamos a crear


nuestro mundo desde la autenticidad de lo que somos, sin buscar comparaciones, sin competir con nadie, simplemente siendo fieles a nuestra verdad más pura, seremos capaces de manifestar todo aquello que esté en resonancia con nosotros a través del instrumento mental, un mecanismo que nos permite materializar todo aquello que nos imaginemos, siempre y cuando, el sistema de creencias que tenemos implantado se derrumbe por completo, o se transforme.
Nuestro gran potencial es muy desconocido para nosotros. Vivimos creyéndonos limitados en muchos aspectos donde realmente somos capaces de crear maravillas, sin embargo, no sólo se trata de crear, sino de hacerlo desde la consciencia del ser, que conlleva la inteligencia del amor incondicional, la sabiduría que nos aporta la diversidad y la interconexión, la unicidad de todas las individualidades, el respeto hacia el otro y hacia uno mismo y la comprensión de que lo que afecta a un sólo ser, afecta a todos, lo que afecta a un sólo planeta, afecta a todo un sistema solar, etc.
Hemos vivido desde la más absoluta ignorancia, creyéndonos el ombligo del mundo, ya toca madurar y generar una realidad más consciente y amorosa, saliendo por fin del laberinto tramposo que nos ha estado dominando durante tanto tiempo.

Arael Elama.


domingo, 15 de abril de 2018

EL AMOR DEL ALMA


Es inútil convencer a la mente de que se imagina todo dolor que experimenta, siempre buscará la manera de encontrar un motivo externo, algo o alguien a lo que culpar, dando vueltas en un círculo vicioso en el que jamás trata de comprenderse a sí misma y liberarse de la carga de sentirse dependiente de lo que hay fuera de ella. Lo cierto es que la mente parece ir casi siempre en contra de lo que es el Alma. El alma explora los mundos y se enamora de todo cuanto halla en ellos, mientras la mente despotrica acerca de todo aquello que no se ajusta a su ínfima interpretación de lo que está observando y conociendo.
Tal vez por esa razón el amor es tan difícil de entender, tan complicado, y tan absurdo para los parámetros mentales en los que nos empeñamos que se ajuste.
Cuando amas de veras a alguien, fuera del paradigma que impone el criterio mental, todo se vuelve caótico para la personalidad mental, y mágico para la existencia en sí misma. Si digo mágico es porque conlleva una serie de experiencias sincrónicas que te impulsan y te acercan a una realidad diferente, más acorde con lo que somos en otros niveles de consciencia más elevados, y eso, para una mente ignorante de dicha realidad, entra en el mundo de lo desconocido, y por tanto, de la magia o la fantasía.
Ahí, en ese punto en el que la vida se muestra al desnudo y poco a poco vas sintiendo que nada es como parecía que era, es cuando te encuentras con la contradicción.
Al principio crees que tienes que escoger entre alma o mente, pero después comienzas a ver que el alma está en ti, en todo lo que eres, incluyendo tu ego, tu mente, tu personalidad, y que por esa razón, sólo tienes que dejarte inundar por ti mismo, por tu verdad, por tu amor, porque el amor en realidad eres tú, estás creado desde el amor.
Tu cuerpo físico es un vehículo para experimentar en una forma de vida humana, tu cuerpo mental es una herramienta para captar lo externo, tu cuerpo emocional te lleva a un mundo interno donde puedes explorarte como ser humano, conocerte, amarte, y asimismo, ver a los demás desde ti, como si fueran otros, mas siendo tú en la experiencia del otro.
Eso es sentir el amor, verte en el otro, en otra forma de pensar, en otra personalidad, en otro cuerpo físico, y si consigues reconocerte en la mirada del otro y enamorarte, estás amando desde el alma y además también desde la mente.
Creo que podría definir lo que yo considero el personaje, o la personalidad, como aquello creado en nuestra mente para relacionarnos con lo externo. Ahí también se halla el ego, y además, dicho personaje está controlado por un sistema de creencias y algunos programas que hay en el inconsciente. Sin embargo, yo no pienso que el personaje o el ego deban morir para experimentar desde el Alma,  sino que siento que éste se va identificando cada vez más con el Alma, dejando de estar dominado por los programas y los patrones, siendo más auténtico. El Alma acaba usando el personaje para ser, pero más liberada, más ella, a través de una personalidad sutilizada y entregada al Ser divino.
Dicen que algunos de nosotros, como personajes, somos hiperempáticos y sentimos el mundo de una forma profunda, empatizando con todo. Eso, en muchas ocasiones, nos lleva a sentir tan intensamente las emociones, los pensamientos, la vida en sí misma, que nos desbordamos de amor, aunque también podemos desbordarnos de miedo, de dolor, de angustia y de desolación.
Somos extremadamente sensibles y muchas veces no somos comprendidos por el resto. Nos preguntamos quiénes somos, por qué estamos aquí, y exploramos nuestro mundo interior para hallar las respuestas, aunque también nos escondemos en él y nos apartamos del exterior para protegernos de posibles críticas y juicios de otros personajes aún sometidos al viejo paradigma del inconsciente, y no saben reconocerse, ni amarse a sí mismos, y por tanto, son icapaces de hacerlo con los demás.
Los hiperempáticos son así por elección de su Alma, y eso les permite en su mayoría despertar del sueño de este mundo ilusorio.
Durante mucho tiempo, como personaje, desprecié mi forma de sentir el mundo, porque me asustaba ser lastimada, pero un día toqué fondo y me vi, pude sentirme, y fue un reencuentro con algo que no alcanzo a describir. Decidí ser quien era en lo más puro, expandirme, amar, en lugar de comprimirme, ocultarme y negarme.
Entonces todo tomó una dimensión muy distinta, todo en mí como personalidad y todo a mi alrededor, se empezó a transformar.

Entendí que el amor del alma es un amor en el que se incluye todo, nada se excluye, y si excluímos es que aún no estamos vibrando en ese amor real y consciente que proviene del alma, del espíritu, y que vive a través de nosotros.
Y ahí, dentro de mí, fluía una energía muy dulce a la que identifiqué como una parte de mí que no sólo existía ahí. Siempre había sabido de su existencia, pero no la había localizado en mi interior, sino fuera de mí, en alguna parte, y la buscaba incesantemente, anhelante.
En mi camino para tratar de entender de una forma racional esa sensación, pude conocer a otras personas que también compartían esa misma sensación que yo vivía en mí, y me compartieron sus experiencias.
Encontrar a alguien cuya personalidad está aún en la búsqueda y la comprensión de la vida que es, alguien que todavía no puede verte como parte de sí mismo, es lo más habitual, pero a menudo ocurre que te reconoces en esa persona, en su alma, y la amas irremediablemente, porque es imposible no hacerlo. Entonces, el otro, temoroso, huye de ti, o te rechaza, o tal vez elige y ama a otra persona ,o se compromete con otros aspectos de sí mismo que tiene que reconocer dentro de él, siendo incapaz de responder al deseo de la personalidad de hacer físico el amor que lleva dentro.
Entonces llega la contradicción de la mente y el alma. La primera te lleva a sufrir, siente dolor porque no soporta el rechazo, que por otro lado es falso, es sólo la interpretación personal y subjetiva de un suceso. El Alma entiende que el amor siempre está, pero que cada uno elige con quién manifestarlo cuando se trata de la relación de pareja o de amistad. Así, nos cruzamos con personas que realmente nos despiertan el amor que somos, que estaba adormecido, de una forma tan abrupta que la mente se pierde, el personaje siente dolor, y la incomprensión y la rabia se abren camino.
Eso es una crisis del personaje, una crisis que permite que nos demos cuenta de que amar es sólo amar, no es poseer al otro, y después de un proceso más o menos largo, acabas por darte cuenta de que lo amas todo.



Pero ese tipo de amor, ese que es real y eterno, se queda instalado en el personaje, en la mente, sin poder expulsarlo, y esa persona queda en ti, latiendo en tu alma para siempre, pese a que no parece que puedas manifestárselo jamás, a no ser que el otro pueda reconocerse también en ti. Y es que, te habías topado con la energía que sentías en ti depositada en otra forma de vida, así que no es que se instale en ti, sino que ya lo estaba antes de saber que esa persona era la portadora de tu misma energía de Ser.
Me pregunto si en este mundo humano tan superficial, donde todo es sueño y casi todos duermen bajo los efectos del paradigma mental, y la manipulación, se podría expresar tal amor, con la inconmensurabilidad que ello supondría. ¿Podrían nuestros cuerpos físicos albergar tal cantidad de amor? ¿Podrían nuestras personalidades entregarse hasta el punto de la disolución de ellas mismas para ser tan solo amor?
Algunos llaman a este amor “Llama gemela”, yo también lo hice durante mucho tiempo, pero cuanto más me reconozco, más siento mi ignorancia, más me despojo de los conceptos que trato de transmitir, puesto que, por mucho que quiero que describan y definan lo que vivo en mi interior, quedan sumamente alejados de lo que siento y de lo que soy.
Amar desde el Alma no es sentir pasión o deseo, ni es enamorarte de un cuerpo físico, ni siquiera de una personalidad, ni ver el alma del otro, sino que es amar sin saber por qué amas, es amar sin buscar coincidencias, es amar aunque la manera de vivir de esa persona sea incompatible con la tuya, es amarla sin importarte su aspecto, reconociéndola en cualquier mirada en la que se refugiara, es amarla aunque detestes su personalidad, es amar incluso sabiendo que esa persona, ese ser humano, está muy lejos de verte, muy lejos de hallarse en tu mirada, muy lejos de amarte de forma consciente, es reconocerte en ella completamente, contemplarle y verte de una forma tan sumamente intensa que te asusta, te enloquece, te transporta, te conecta con tu esencia divina, es caerte en su interior y darte cuenta de que estás ahí dentro desde siempre.
Sin embargo, a pesar de que haya muchos casos en los que parece imposible experimentar ese amor en la Tierra, a veces el universo juega a nuestro favor y nos obsequia con un encuentro inesperado, algo que nos eleva hacia lo más alto, después de haberlo dejado todo atrás, de habernos enfrentado a los fantasmas que nuestra mente inconsciente nos presenta, después de haber superado la confusión.

Mi Alma me muestra cada día su grandeza, la de todas las almas, y en ella hay una palabra muy bella que siempre resuena en mi interior: Confianza.

Confianza en la vida, puesto que la vida eres tú, y nadie mejor que tu Alma, tu Esencia divina, sabe lo que es mejor para ti.

Arael Elama.

lunes, 15 de enero de 2018

EL SER EN EL CUERPO

Ven mi querido ser,
ven que te arrullo,
ven que te acojo,
ven que te siento latir
y te reconozco...

Abre tus alas en mí,
brilla intenso en mi corazón,
ayúdame a renacer aquí
con tu esencia de puro amor,
eleva mi cuerpo hacia tu luz,
vibra en cada uno de mis pensamientos,
para que consiga ver,
la verdad que hay en todo
lo que existe en cada momento.





Haz que mi nombre se desvista
de las capas de falsedad
para que así pueda ascender
hasta tu más divina verdad,
purifica mis llagas del pasado,
hazme presente en la palabra amar,
resucita mi vida en tus brazos
para liberarme de lo que no es real.

Ven mi querido ser,
ven que te arrullo,
ven que te acojo,
ven que te siento latir
y te reconozco...

Crea conmigo la vida
que juntos hemos logrado
habla en mis ojos, en mis manos,
en la obra de mis letras
de mis creencias y de mis actos,
seamos uno en la Tierra,
trae en mí tu cielo, haz el milagro...

Ven mi querido ser,
ven que te arrullo,
ven que te acojo,
ven que te siento latir
y te reconozco...



Arael Elama

domingo, 17 de diciembre de 2017

MAR INTERIOR

Con lo fácil que sería ser sólo agua, como el mar, fluyendo compactada molécula a molécula, como una sola esencia, a pesar de que en realidad el agua es un conjunto de gotas diminutas, de átomos unidos que se unifican y bailan al unísono.

Ella, el agua, no discute sobre sí misma, no necesita buscar el significado de su existencia, ni tampoco se pregunta quién es, porque ya lo sabe, y porque su único cometido es existir en la forma en la que es.



A veces quisiera ser como el mar, que se agita con el viento, que se mueve al compás de la vida, que alberga otras existencias en su cuerpo inmenso, que las nutre, las acompaña en su proceso existencial.

No, el agua no tiene miedo, pero yo sí que lo tengo.

Puede que alguna vez yo fuera parte de ese mar, que ahora observo, y me dibujara en él como una simple partícula diminuta, invisible al ojo humano, pero fusionada al resto en cuanto a la experimentación como forma de vida.

Hoy no soy el mar, pero llevo en mí, en este cuerpo físico, gran parte de agua, que se continua comportando igual, fluyendo, y siendo ahora modificada en su composición por mis estados de ánimo, oscilantes como olas que van del miedo al amor, del amor al miedo, en un juego de opuestos que divide mi consciencia en dos.

Y es que el amor es la naturaleza de todo, no el amor de las películas o el que inventó el ser humano, sino la energía creadora de todo lo que existe y es. El miedo es la experiencia que nos conduce hacia la sumisión, es una energía que sólo experimentamos cuando encarnamos a modo de emociones que nos separan de nuestra verdad. Sin embargo no fue creado para que otros lo usaran en su afán de dominio, sino para protegernos de los peligros que, a nivel biológico, podíamos enfrentar, para sobrevivir.

El Ego, el personaje, es como el capitán de un barco que cree que el mar es de su propiedad, y trata de controlarlo desde su soberbia, sin embargo, poco sabe este capitán y cuando se da cuenta de que no puede controlar al mar, ni al viento, que sólo puede fluir con ellos, es cuando se fusiona con su verdad. Él es el mar.

Sí, de algún modo sigo siendo el mar...pero no soy capitán de nada, no hasta que comprenda que sólo puedo dejarme guiar por mi esencia real, pues es ella quien realmente lleva su propia brújula, sólo ella sabe cuál es el camino cuando estamos en alta mar, yo debo sólo escuchar las señales y seguirlas, moviendo el timón siempre desde lo que mi ser me indique desde su sabiduría.

Mi ser...algo más inmenso que el mar, pero él me sirve de ejemplo para comprenderme, para descubrir que la vida es como un gran océano que podemos vivir en su superficie o en su profundidad, y que nosotros somos ella misma en la medida en que nuestra consciencia pueda abarcar su verdadera realidad.

Arael Elama


viernes, 24 de noviembre de 2017

DIARIO DE UN ALMA EXTRANJERA - DESPERTARES SINGULARES

DIARIO DE UN ALMA EXTRANJERA

CAPÍTULO 1

DESPERTARES SINGULARES


Abro los ojos...

Tengo frío, la mañana parece gélida allá afuera. Un día más, vestida de mí, con el atuendo de este frágil cuerpo, me dispongo a vivir.

El aroma de café recién hecho invade mi cocina y mi salón. No tengo hambre, pero sí que sigo teniendo sueño, necesito despejarme.

Veo desde mi terraza cómo el sol también está despertándose y una vez más me regala un amanecer impresionante.

Está todo silencioso, no escucho a nadie.

En momentos como éste puedo notar cómo mi alma se manifiesta y me enciende el corazón, en la quietud de la madrugada callada.

Puedo sentirme perteneciente a todo, llena de cada color que se dibuja en el horizonte.

¿Cómo es posible que esta exquisita belleza logre atraparme con su sencillez?

Siento una calma extraña...

No sé si el tiempo pasa, sólo sé que ahora, justo en este presente, estoy siendo única y a la vez omnisciente, soy parte de cada universo que existe.

Estoy despierta, observando fuera de mí algo que llevo dentro, y de pronto nada es importante más allá de este sentir interno, en este segundo inquieto.

Cierro los ojos...

Tengo prisa, la jornada se avecina intrépida allá afuera. Un día más, vestida de algo que no conozco, con los harapos de alguien que que no soy yo ciertamente, me dispongo a salir a la selva de piedra.

No, no quiero caer en ese personaje que sufre, pero cada mañana despierto y luego vuelvo a dormirme.

Me pregunto cómo serán los demás despertares...


Arael Elama.


jueves, 26 de octubre de 2017

FUSIÓN

En aquella madrugada fría la oscuridad de la noche se perdía tras la aventura de sentir la calidez de su amor, suave, pero apasionado, dulce, intenso, protector. Su calor la envolvía mientras tras los cristales de la ventana la lluvia dibujaba caprichosa surcos que se confundían con los destellos de las tenues luces de las farolas de la calle.
Sus besos eran regalos para sus labios, para su piel, su cuerpo había sido un anhelo tan inmenso durante tantos años, que aún parecía estar soñando.
Y una canción que sonaba en aquella vieja radio, los acompañaba en su reencuentro, en un momento esperado y deseado tan profundamente que entre caricia y caricia, sentían que morían, que morían y renacían, para volverse a mirar a los ojos y repetirse sin cansarse que se amaban, que sus almas habían estado siempre unidas y que por fin sus cuerpos podían manifestar ese amor en aquella entrega única y perfecta.
 
 
No sería la última vez que se amarían, mas parecía que iban a perderse en el placer de su pasión hasta desaparecer de este mundo, pues así lo sentían cuando se adentraban más y más en el amor.
Y es que en realidad ese gran amor les poseía cada vez más, era él quien les guiaba, él quien les desnudaba despiadado de su insulsa desnudez, él quien dejaba al descubierto a sus almas indefensas, vulnerables y las vestía de un éxtasis sublime, casi insoportable. Y así sin más, de pronto, un estallido de energía que se desprendía de sus corazones encendidos, comenzó dispararse emergiendo desde ambos, convirtiéndoles en pura luz, unidos en una esfera luminosa donde realmente se habían desvanecido.
Jamás antes habían experimentado de esa forma el amor, se habían estado buscando, anhelando, tratando en cada relación de tocar el alma del otro, intentando hacer el amor con los cuerpos y los seres entrelazados, yendo más allá de lo físico, más allá de lo humano. De alguna forma presentían que eran algo más, y que no estaban solos, que había un Otro que les estaba esperando.
En aquella noche de tormenta sus corazones vibraron al unísono en el baile de las almas, y nunca más dejaron de ser uno.
 
Arael Elama

viernes, 29 de septiembre de 2017

LA LOCURA DE SER CONSCIENTE Y ESPIRITUAL

A veces me invade la nostalgia, una nostalgia hueca, sin sabor, sin aroma, sin procedencia. Es posible que esa sensación resurja una y otra vez al desconectarme de algunas ideas obsoletas, y se siente como un soplo de añoranza que se mezcla con la brisa de la desilusión.

Justo en ese momento en que me siento llena de esa límpida e implacable melancolía insulsa, me despierto a la locura, a la impávida verdad que se despliega ante mi ignorante mirada.

Y ahí comienza la aventura de pensar sin saber qué se piensa, de divagar y recorrer rincones oscuros de mi mente, de mi condición humana.

No soy la perfección, pero tampoco soy imperfecta, así que simplemente me dejo fluir en el flujo del río de mis sensaciones foráneas, que me alcanzan como si aterrizaran en mi alma derivadas de un mundo distinto, contrario, lejano, y al mismo tiempo vivo e impetuoso y eterno siempre dentro de mí.

Entonces surgen preguntas, respuestas, conversaciones, e incluso llega la comprensión impoluta de la realidad que contemplo casi siempre con mi pequeña mirada.

Ayer, sin más, ocurrió de nuevo, atravesé los esperpentos de mi intranquilidad y me sumergí en la apertura de mi supuesto desquicio, ése que nadie entendería, ése que algunos diagnosticarían como delirios, ése que es el milagro de mi existencia, ése que me conduce a desabrocharme de los nudos del inconsciente, y de la colectividad limitada que sufre la vida.

Tal vez los pensamientos ni siquiera sean nuestros, sino que van navegando en el campo cuántico de un planeta vivo, cuya consciencia nos sostiene, nos abraza. Nuestras mentes emanan ondas de pensamiento, de emociones, que viajan en un mar cuántico, energético, invisible, y que los humanos más sensitivos pueden captar y recibir como mensajes, sin saber que esos pensamientos provienen de otras mentes, que no son suyos.
Tal vez además existan pensamientos que no son pensamientos, sino que son información cuántica, como paquetes colmados de ideas, listas para ser leídas, recibidas, descodificadas, por aquellos que pueden conectar con su locura, o con su yo cuántico.

Tal vez exista una demencia que no es más que una comunión entre el yo limitado y el yo cuántico ilimitado que existe en otras dimensiones y otros planos, más allá de nuestra comprensión mental humana.

De ahí que a veces lo que pensamos no nos parezca propio de nosotros mismos, de ahí a que nos sintamos tristes sin saber por qué, de ahí que de pronto estemos reproduciendo actos que ya protagonizaron nuestros ancestros...

En ese campo cuántico donde se mueven los pensamientos y emociones que emanamos, podemos captar también las voces de otras consciencias que se comunican con nosotros, a través de dicho campo. Esas consciencias pueden ser muy diversas, y algunas pueden no ser exactamente consciencias, sino algo llamado “egregor”, que viene a ser algo así como una energía creada a través de la mente, con la fuerza de una gran creencia colectiva, es decir, creada por muchos pensamientos de muchas personas que creen y crean aquello en lo que piensan, y que le han otorgado una cierta “pseudoconsciencia” sin darse cuenta.

Así que hay un océano etéreo habitado por pensamientos, “egregores”, mensajes de seres que nos ayudan o guían, voces de almas perdidas, ecos de otros tiempos, en fin, una “jaula de grillos” con la que podemos conectar y de la que podemos recibir diferentes mensajes, o pensamientos, de forma consciente o inconsciente.

Pero nuestros pensamientos son nuestros, los generamos nosotros y los expulsamos al campo, los intercambiamos, sin darnos cuenta, algunos los rechazamos otros los hacemos nuestros, en un juego de telepatías encubiertas por nuestra ignorancia de lo que es estar en unión con otras mentes.



Después de pensar en todo esto, o de darme cuenta de ello, me pregunto qué es el Ser en realidad y cómo se puede mover la conexión en ese campo cuántico de la Tierra, y entonces recibo la respuesta.

Existe otro campo que va más allá del que genera el planeta, y es el que genera el todo, la fuente de donde procede todo. Ese campo también está en conexión con nosotros, como si fuera un cordón umbilical energético, muy poderoso, a través del cual nos llega información que no tiene mucho que ver con lo humano, sino con el origen de lo que somos más allá de la experiencia en este laboratorio.

Y cuando escucho esa información es cuando siento que estoy en unión con mi Ser.

Pero allí, en ese punto de origen, están todas las consciencias, antes de que se repartieran fractalizadas en incontables lugares y experiencias.

Entonces el tiempo pierde el sentido que siempre tuvo, el espacio tampoco existe como yo pensaba, y comprendo que todo está encajando de una forma mágica, pero que no podré transmitirlo y explicarlo, sólo sentirlo integrado en mí, como si sólo fuera un recuerdo que no tiene palabras, que sólo se puede sentir dentro de uno.

Estar aquí, allí, en todas partes, experimentarlo con tanta precisión, con tanta verdad, y ver que todo es tan sencillo en realidad, te hace descubrir que nada es como parecía, y que esto no es más que un sueño en el que he despertado para darme cuenta de que estoy soñando esta vida como humana, y que quien está soñando es un ser que apenas puedo recordar, pero que puedo sentir en mí y fuera de mí, expandido y contraído a la vez, como un universo completo que se experimenta a sí mismo en este cuerpo humano, en cada célula, en cada partícula, en la materia y en lo etéreo, en el pensamiento y en la emoción, en el Amor...

Y ahí, arranco a llorar, porque el amor me inunda por completo, porque todo lo que me hacía sufrir no es más que parte del sueño, y que me provoca dolor sólo justo cuando olvido que estoy soñando y me dejo envolver por la experiencia, atrapada en lo que me está mostrando, sin poder tomar perspectiva para reconocerme y sentirla como un descubrimiento más de lo que puedo ser como ser humano, y más allá de lo que ello significa.

Y es que a veces despertamos, y nos volvemos a dormir...

A menudo me despierto y creo estar ya totalmente consciente, y sin embargo, en ocasiones vuelvo a caer en la ignorancia, en el programa del sueño, como si conectara y desconectara de mí misma, de mi yo cuántico, de mi yo eterno y real.

Es el proceso, es así cómo sucede, hasta que un día ya no vuelves a dormirte, a caer en el juego del programa del ego, que te dice que ya estás despierto y que te convence de tantas cosas, todo por mantenerte en la experiencia desde la inconsciencia. No hay mejor trampa que la de pensar que estás despierto cuando en realidad sólo estás dormido, soñando que estás soñando y que ya te has despertado.

Y después de todo, nada es como pensamos, todo es interpretación, todo es un juego, y nada tiene la importancia que creemos, sólo la que necesitamos creer.
La realidad la vamos creando o fabricando, lo creado se construye desde la conexión con el amor de lo que somos, lo fabricado se edifica desde el programa del ego que llevamos implantado.
Todo se mueve, nada es estático, y en la lucha por la energía, en realidad todos nos estamos observando desde el origen, al tiempo que experimentamos en este laboratorio desde cada proceso consciencial único, respetado, todo lo que acontece.

Algo me dice que cada paso ya está dado, que todo ya está “planificado”, y que esto no es más que una película con un guión cerrado, pero con diálogos abiertos, personajes que pueden variar sus decisiones, pero que no pueden cambiar sus destinos, sólo sus pasos, y que nada es en realidad lo que creemos, o lo que parece.

Todo es cuestión de perspectiva, y sólo depende del punto de mira.

Después de divagar en cavilaciones quizás absurdas para algunos pensadores, después de rodear los límites de la cordura, perfilando nuevas fronteras, o más bien suprimiéndolas, recupero mi discreción formal, mi aparente personalidad, mi personaje, para utilizarlo en la experiencia del despertar real, como mi herramienta de trabajo en este lugar.

Cada uno puede tomar consciencia de sí mismo, reconocer su potencial, su verdad, y puede recordar quién es, qué vino a hacer, y enfrentarse a su propio esperpento, a su propia locura...

Sólo hay que mirar más allá, más y más allá, y cuestionándonos todo, para ver todas las capas de la realidad, para descubrir el núcleo, la base, la verdad interna, sólo hay que ir más lejos de lo que llega el personaje, la personalidad, o lo que otros piensan y defienden, hay que ir hacia uno mismo, pero con fuerza, con valentía, con amor, y dejar a un lado el pesar, el sufrimiento, lo superficial. Sólo hay que dejar de buscar aquello que llene nuestro vacío interior con el amor de otros, con la pareja, con el reconocimiento de los demás, para ir justo ahí, donde se halla nuestro amor hacia nosotros mismos, nuestra condición más pura, y darnos cuenta de que podemos jugar a este juego pero con consciencia de quiénes somos, llenos de nosotros mismos.

Arael Elama.