SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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domingo, 17 de diciembre de 2017

MAR INTERIOR

Con lo fácil que sería ser sólo agua, como el mar, fluyendo compactada molécula a molécula, como una sola esencia, a pesar de que en realidad el agua es un conjunto de gotas diminutas, de átomos unidos que se unifican y bailan al unísono.

Ella, el agua, no discute sobre sí misma, no necesita buscar el significado de su existencia, ni tampoco se pregunta quién es, porque ya lo sabe, y porque su único cometido es existir en la forma en la que es.



A veces quisiera ser como el mar, que se agita con el viento, que se mueve al compás de la vida, que alberga otras existencias en su cuerpo inmenso, que las nutre, las acompaña en su proceso existencial.

No, el agua no tiene miedo, pero yo sí que lo tengo.

Puede que alguna vez yo fuera parte de ese mar, que ahora observo, y me dibujara en él como una simple partícula diminuta, invisible al ojo humano, pero fusionada al resto en cuanto a la experimentación como forma de vida.

Hoy no soy el mar, pero llevo en mí, en este cuerpo físico, gran parte de agua, que se continua comportando igual, fluyendo, y siendo ahora modificada en su composición por mis estados de ánimo, oscilantes como olas que van del miedo al amor, del amor al miedo, en un juego de opuestos que divide mi consciencia en dos.

Y es que el amor es la naturaleza de todo, no el amor de las películas o el que inventó el ser humano, sino la energía creadora de todo lo que existe y es. El miedo es la experiencia que nos conduce hacia la sumisión, es una energía que sólo experimentamos cuando encarnamos a modo de emociones que nos separan de nuestra verdad. Sin embargo no fue creado para que otros lo usaran en su afán de dominio, sino para protegernos de los peligros que, a nivel biológico, podíamos enfrentar, para sobrevivir.

El Ego, el personaje, es como el capitán de un barco que cree que el mar es de su propiedad, y trata de controlarlo desde su soberbia, sin embargo, poco sabe este capitán y cuando se da cuenta de que no puede controlar al mar, ni al viento, que sólo puede fluir con ellos, es cuando se fusiona con su verdad. Él es el mar.

Sí, de algún modo sigo siendo el mar...pero no soy capitán de nada, no hasta que comprenda que sólo puedo dejarme guiar por mi esencia real, pues es ella quien realmente lleva su propia brújula, sólo ella sabe cuál es el camino cuando estamos en alta mar, yo debo sólo escuchar las señales y seguirlas, moviendo el timón siempre desde lo que mi ser me indique desde su sabiduría.

Mi ser...algo más inmenso que el mar, pero él me sirve de ejemplo para comprenderme, para descubrir que la vida es como un gran océano que podemos vivir en su superficie o en su profundidad, y que nosotros somos ella misma en la medida en que nuestra consciencia pueda abarcar su verdadera realidad.

Arael Elama


miércoles, 16 de marzo de 2016

UNA MIRADA AL ALMA - DILUIDA


El Universo entero estaba preparando lo que ya se había pactado, lo que ya era, pero ella no lo entendía todavía.
Percibía cómo ciertas piezas iban encajando lentamente en la estructura de su mente, y cada pensamiento, cada idea, iban desintegrándose, transformándose una a una, liberándose de la cápsula del ego, para ser tan sólo energía cristalina, transparente...


El fuego de la hoguera mantenía caliente su cuerpo frágil, y mientras contemplaba el perfecto baile de las llamas, comenzó a comprender que nada tenía que hacer, porque ser lo que era ya era estar haciendo algo, estaba siendo.

Entonces observó sus manos unos minutos, para recordar sus detalles, los que hacían que sus manos fueran sus manos, y después se estiró en el suelo y con la mirada fija en las estrellas, dejó que su corazón hablara.

- No soy nada de lo que creo ser, porque lo que creo que soy proviene de mi mente y ella no es capaz de percibir la realidad tal como es. ¿Entonces, quién o qué soy? 

Cerró los ojos y se entregó a la respuesta sin pensarlo.
Ahí supo que ella estaba en todo, que todo estaba en ella, que no había diferencia entre el universo que había estado contemplando y sus manos, o sus piernas, o su cuerpo entero, o los árboles del bosque donde se encontraba...

No había un comienzo o un final en nada, todo era todo, o tal vez nada era nada. Y una maravillosa sensación de plenitud, de felicidad y de amor, invadió todas sus células, toda la materia en la que estaba integrada temporalmente.

El tiempo, el tiempo no se percibía, no existía, formaba parte del todo, de aquella existencia, aquella consciencia que ella sólo podía traducir como una infinita esfera cuyos bordes se los imaginaba para no caer en el pánico, para no pensar que se estaba volviendo loca.

Su mente estaba haciendo su papel, poniendo en duda lo que ella estaba sintiendo, lo que experimentaba.

- ¿Yo?, no hay un Yo, ni hay un Tú, ni un Él o Ella, hay sólo consciencia, y ésta somos todos en versiones humanas diferentes.
Todo está decidido, perfilado, no controlamos nada, aunque lo pensemos y estemos convencidos de que tomamos decisiones, en realidad ya están tomadas. ¡Pero eso significaría que algo me está viviendo, que soy vivida, que soy experimentada! ¡Sí, claro! Si yo soy algo, soy la consciencia que me está experimentado, y a la vez soy la parte experimentada...

Se quedó pensando en aquellos extraños conceptos, tratando de que sus antiguas creencias no entorpecieran la sensación inconmensurable de la pertenencia a lo sublime, pues lo sagrado, lo que llamamos Dios, la Fuente de la creación, no estaba separada de ella, ella era la Fuente, viviendo como humana, igual que todos los demás, igual que todo lo que existía, ríos, mares, viento, fuego, tierra, planetas, galaxias, universos, todo, todo era la misma Fuente, así como en un cuadro, la pintura es el cuadro, cada trazo, cada dibujo, todo pertenece y es el cuadro, la obra, o mejor aún, la creación y el creador eran la misma cosa...

Finalmente, se quedó dormida al lado de su compañero, que ya hacía un rato que descansaba ajeno a lo que ella estaba descubriendo.
Todo estaba aclarándose cada vez más, aunque sabía que no la entenderían muy bien, y que era mejor no decir nada por el momento.
La historia continuaría, claro que sí que continuaría, todavía quedaba mucho por integrar y asimilar...

Arael Elämä...

sábado, 27 de febrero de 2016

UNA MIRADA AL ALMA - SUEÑOS Y SILENCIOS

 Ahora que estás aquí, sosteniéndome entre tus brazos y descubriendo en tu rostro justamente esa estrella que tú ves en mi pecho brillar cuando tus ojos se prestan a esa mirada sólo tuya, intencionada y amorosa, que traspasa mi piel y ve más allá de lo que nadie vio jamás, ahora que me siento protegida y tranquila, hago un pequeño paréntesis para contarte algo que me ocurre cuando suelto el sufrimiento por estar en este mundo que no comprendo y que me hiere al creer que soy poco para él, poco para ti, poco para todo...

Y es que estas notas que suenan en este momento, envolvíendonos a ambos al igual que estas sábanas lo hacen, y que emergen del piano, de una melodía desconocida, hermosa, que me embriaga, también me ayudan a desconectar de mi insolencia, de ese insulto a la verdad, de esa oculta sensación de soledad y de tristeza, por haber nacido en un lugar donde no comprendo algunos actos, demasiados...

Aunque sé que a veces el silencio también es una música que nos devuelve a lo que somos, por eso me sumerjo en su historia, esa que no es historia, que simplemente es un latido, un ritmo, una pulsación lumínica que se contrae, y que luego se impulsa emanándose a través de mí.

Así que me escucho y me reinvento a través de mi propio aroma, surcando mis sueños, esos que no sé de dónde llegan, ni hacia dónde van, versos de amor que se diluyen en mi alma y me convierten en poema, en el poema que se viste de palabras de mi pequeña mente, torpe, aprendiz de lo imposible de aprender para mi corazón que sólo vibra en libertad, sin la condición de lo correcto o de lo incorrecto.

Silencios y sueños con sonido de piano...

Y cuando me quedo absorta y enamorada por ese maravilloso piano, que me emociona y me arranca siempre alguna lágrima, me acuerdo de tantas cosas.

El silencio de mi alma se pierde siempre en las sensaciones de mi cuerpo, de mi mente, en los pensamientos, que no son más que recuerdos, ayer, en las sensaciones que me invaden gracias a mi condición humana.

Es curioso cómo puedo viajar hacia el pasado, o hacia el futuro, y perder totalmente mi presente en cada gesto que hago lamentándome de lo que no fue, o de lo que no será, y sin percatarme de lo que está siendo o sucediendo en este instante perfecto.

En ese laberinto de ideas, siempre apareces tú, indefinido, pero muy concreto, difuso, aunque con una apariencia exclusiva, única, y una fragancia de alma sabia, de corazón valiente, de mirada difuminada con la mía, porque eres ese tú que sólo puede ser yo, ese yo que sólo puedes ser tú, esa otra parte de mi historia que sólo puede escribirse con tu nombre, el nombre de tu presencia, esté donde esté en este mismo instante.



Y en los sueños eres el viajero del tiempo, el amante experto en saber cuánto amor nos une, y qué poco nos separa lo que creemos que nos desata de nuestro amor infinito.No hay distancias, o eso me dices cuando no puedo sujetar las lágrimas, ni esconderlas en mi rutina diaria.
 
Y en los silencios eres parte de mi música, de mi melodía esencial, parte de mi todo, o de mi nada, de mi vigilia, de mis mundos, de mis realidades, de mis mentiras, de mis inventos, de mis consuelos y mis descontentos, de mi poesía eterna, desnuda si no te siento al escribirla, vacía si no te nombra en cada letra, en cada coma, en cada punto, en cada suspiro que empuja a mi mano para plasmarla con ese pedacito de mí que se queda, que se dibuja en las estrofas, en las pausas, en los silencios que no entienden muchas personas, o en lo que no se lee si no lo observas desde lo más profundo de tu alma inquieta y eterna.

¿Sabes? La gente sueña, no creo que haya alguien que no lo haya hecho nunca, sin embargo, de vez en cuando llega un personaje al que le robaron los sueños, que intenta hacer lo mismo con los tuyos, y cuando escucha tus aspiraciones se apresura en desalentarte, en recordarte que esta realidad no se ajusta a lo que tú sueñas, y te arroja directamente al abismo de sus propios miedos.

Siempre me ha ocurrido esto, siempre he caído en sus precipicios, pero ahora ya no quiero volver a perder la confianza en mí, porque descubrí que yo soy mi mejor guía, y cuando alguien intenta robarme a mi “musa”, lo aparto de mi vida definitivamente, y sin mirar atrás continuo mi camino.
Eso no significa que desprecie, o que odie a esos personajes a los que defino como “robasueños”, sino que me amo y me permito liberarme de su asedio, de sus fustigaciones, otorgándome el poder a mí misma para decidir y para equivocarme, si es que no conseguir lo que sueño puede significar errar.

No pienso en absoluto que caerme cuando quiero alcanzar la cima de mis aspiraciones, sea perder o fracasar, no creo en el fracaso, tal vez pueda sentir que mis fuerzas flaquean, pero sé a ciencia cierta que jamás podría rendirme ante la posibilidad de alcanzar algo que forma parte de mí, aunque la mejor definición de esto sería conseguir ser lo que soy en cada cosa que hago, porque soñar significa plasmar lo que uno es en la vida, en Tu Vida, y soltarte de las cadenas que te obligan a no ser lo que en realidad eres en tu interior.

Tengo la certeza de que soñar es Ser, y materializar tus sueños es expandirte, es ser en todo lo que vives y haces...

Por eso, en mis silencios, soy, pero soy en mi interior, y cuando grito lo que soy, cuando el silencio de mi alma se abre camino como una canción, como un sonido que me caracteriza, puedo empezar a sentir que todo lo que me rodea se impregna de mi aroma, cristalino como un corazón puro, transparente, líquido y brillante, vaporoso y luminoso, un ser que vibra en música, que se eleva más allá de mi personaje humano y que me demuestra cada día que fluir en mí, como el agua, me lleva a ver el mundo desde otra perspectiva más completa...

Eso es lo que aprendí de ti, que me estás leyendo, de ti que eres puro, de ti que eres un creador de sueños, un transmutador de fantasías, un mago que sabe que el amor es el gran poder que nos impulsa y nos eleva hasta lo mejor de nosotros mismos, porque el amor nos apasiona, nos enamora, nos conecta con lo más sagrado de lo que somos, y si es ese amor verdadero e incondicional, limpia y arrasa el egoísmo, y difumina lo que no merecemos, lo que pesa en nosotros, lo que está enganchado en nuestra espalda, devolviéndonos a la única verdad, ésa que sólo uno puede descubrir .

El gran secreto de nuestra existencia, ése que nos recuerda que somos magos, magos creadores cuya magia es el amor más sublime que jamás hayamos imaginado...

No sé si todo esto es un sueño, esta realidad, si algo o alguien nos está soñando, pero sí que tengo clara una cosa, cuando despierte, allí donde me halle, te elegiré  de nuevo, porque sólo el amor es real, y en cualquier mundo, en cualquier realidad, al abrir los ojos sé que podré reconocer esa mirada tuya, y tú en mí verás esa estrella que siempre besas al mirarme...

Si de algo estoy segura es de que el amor nos une más allá de lo que la mente inventa...

Arael Elämä Araham...

jueves, 25 de febrero de 2016

UNA MIRADA AL ALMA - PERTENECER



Y allí, tumbada en el suelo, con los ojos cerrados, sentí una gratificante sensación de pertenencia a algo inmenso, algo que me impactaba en el pecho, algo que me sobrecogía y al mismo tiempo me hacía sentir una impensable felicidad interior que crecía y crecía, envolviéndome por completo.

Al abrir los ojos, vi las estrellas que brillaban ante mí, lejanas, mágicas, misteriosas, mostrándome algo tan sencillo que mi mente torpe no conseguía comprender, y en cambio, mi corazón conocía a la perfección y se alegraba de un reconocimiento instantáneo que se estaba apoderando de mí.

Cada luz que brillaba en la oscuridad del cielo, parecía estar contándome una historia diferente, y a la vez similar, perteneciente a un mismo libro, como si cada parte de ese universo fuera un capítulo de una misma vida, un mismo ser, una misma existencia.

En ese momento lo entendí, yo formaba parte de esa existencia, de ese libro de la vida, de la consciencia, y nunca había estado apartada de ello, por muy sola que pudiera sentirme, jamás lo había estado en realidad.

La ceguera del ego me había bloqueado, no era capaz de ver la verdad, no necesitaba pertenecer a nada, ya pertenecía a todo.
Y si era así, no había carencia de nada, todo era amor y todo estaba amándose entre sí, pues era el amor lo que mantenía en unión todo lo que era, todo lo que es.

Por muy lejanas que me parecieran las estrellas, las sentía, mi corazón latía a su ritmo, era como si ellas me escucharan, como si yo las escuchara, como si un lenguaje sin palabras se hubiera establecido entre nosotras.
Entonces me puse a llorar de felicidad, sonriendo ante aquella belleza tan espectacular y agradecida de ser parte de ella.

No había nada que pudiera sentir diferente o mejor, sólo era la misma existencia en diferentes formas, y todas ellas me parecían hermosas.
Comencé a sentir el mar, aunque no estaba cerca, las montañas, la tierra, los ríos, los bosques, los animales, las plantas, las personas, y todo era lo mismo, nada era distinto, incluso la suave brisa que acariciaba mi cuerpo estirado en el frío suelo de mi terraza parecía estarme susurrando lo mismo, "yo soy tú"...

Y me alegré de poderlo experimentar, recordé que siempre había estado centrada en lo que no tenía, en lo que me faltaba, siempre buscando algo más para ser feliz, cuando en realidad lo tenía todo, absolutamente todo, ahí, dentro de mí, y por fin lo estaba viendo fuera, porque no había obstáculos, no había nada que me lo impidiera.

Cerré los ojos y observé mi universo, mis propias estrellas, mi propio mundo, hermoso, con su cielo oscuro que me permitía disfrutar de la luz fulgurante de los luceros que relucían palpitando suavemente, como si fueran notas de una gran melodía que se desplazaba dentro de mí.

Y ahí fue cuando percibí la música de la existencia, cada nota, cada parte de ella sonaba diferente, formando una melodía magestuosa.

¿Cómo podía ser eso?

El tintineo de las estrellas del cielo externo se estaba entrelazando con mi propia melodía, formando una danza increíble de notas, de sonidos preciosos que me invadían.
Así descubrí que cada alma de cada ser vivo, de cada consciencia de este planeta, o de otros, tiene su propia música, una que la hace única, única dentro del gran todo de la existencia, que es como una gran composición musical llena de sonidos diferentes y armoniosos, creados con amor y para el amor.

Sentirse parte de ello fue lo más bello que había experimentado, no necesitaba nada, estaba completa, feliz, extasiada, enamorada.

Olvidé por un instante la complejidad de mi mente, las ideas y pensamientos que solían bombardearme y destruirme, las emociones que me confundían y arrastraban hacia un abismo de sufrimiento y descontento, de falta de amor y comprensión.

Y me detuve en una música, una muy especial para mí como persona humana, pues la verdad es que, sin perder la percepción de que yo soy un alma encarnada en una mujer, había conectado con la gran existencia, con el todo, con su melodía sagrada, y podía sentirme humana y Ser a la vez, esencia y diosa, persona y espíritu, mujer y niña, era algo sublime.

Y esa música especial era la de alguien o algo que se entrelazaba con mi energía, como si su sonido y el mío fueran siempre al unísono, una nota doble, un hilo energético que estaba trenzado al mío, un corazón que latía al mismo ritmo que el mío, un gota de luz que bailaba con mi propia luz interna.

Reconocí que eso para mí era pura magia, y que si me dejaba llevar, podía experimentar algo que no lograría describir nunca. Así fue, pronuncié su música mientras pronuncaba la mía, y alcancé la supremacía del amor en una fusión que sólo podría comparar con la unión con la fuente, con el origen del todo.



Después de aquello, regresar a la vida mundana se me hizo complicado, hasta que al cerrar los ojos un día, me di cuenta de que nada había cambiado, todo era tal y como lo había experimentado, y que para continuar sintiéndolo, sólo tenía que permanecer en mi presencia, en mi presente, y no dejar a mi ego desplazarse de mí misma, yéndose hacia los pensamientos y alejándome de mi verdadera esencia, tan sólo tenía que ser, nada más, y observar al ego como un objeto creado que estaba ahí, un cúmulo de recuerdos, de ideas abstractas, de creencias inexactas, que nada tenían que ver con lo que yo era en realidad.

Las personas que me rodeaban se movían, como lo había estado haciendo yo antes, bajo los hilos de ese objeto que ellos mismos habían permitido que se creara, aceptando las normas, las creencias, las ideas, los pensamientos, las emociones ligadas a ellos, mientras yo observaba su sueño, y me daba cuenta de que también yo estaba en ese sueño, pero por fin siendo consciente de ello.

¿Cómo podría vivir ahora en un mundo donde no encontraba a nadie con quien compartir algo así? Creerían que había perdido la razón, y sería cierto, pues la razón no tiene nada que hacer ante la existencia, ante el Ser, la razón no es más que el convencimiento del ego de que sólo su realidad es verdadera y que cualquier intento de salir de la malla colectiva que llaman “verdad”, sería como un atentado a esa realidad ficticia y por tanto, un asalto a la razón del ego colectivo, una locura.

Así que regresé a ese mundo irreal, tratando de no llamar demasiado la atención, y reconociendo a aquellos que ya habían  despertando de su letargo, para así poderme relacionar de corazón a corazón, sin que interfiriera la mentira de los pensamientos antiguos, y permitiendo que el amor estuviera por encima de todo.

Llegué a sentir que Ser es sólo eso, ser, y ser no es pretender, es ver lo que te rodea como parte de una gran consciencia, y darte cuenta de que lo que es de una forma debe ser amado en la forma en la que es, por esa razón, las relaciones cambian cuando te entregas a la verdad de tu ser, porque te entregas a tu divinidad, a la divinidad de todo, y amas en la desnudez de tus creencias, sin expectativas, sin dolor, sin luchar, sólo siendo, sólo amando, sólo dejando que el amor fluya sin impedimentos.

Somos estrellas en un gran universo, somos notas de la partitura de la existencia, somos gotas de luz de un océano incandescente de amor...

Arael Elämä Araham....

domingo, 29 de noviembre de 2015

REFLEXIÓN - TRANSFORMACIONES

TRANSFORMACIONES - PARTE 1

Romper la cáscara duele...
Salir de la zona de confort, asusta...

Pero el lenguaje del alma se va manifestando con la fuerza de un huracán, transformando todo a su paso, liberándote de todo aquello que pesa y que no suma dentro de ti, sino que había estado restando durante tanto tiempo...
Esto te lleva a comprender una realidad diferente, desde una perspectiva que no es fácil compartir. 

A estas alturas me he dado cuenta de que a veces no merece la pena hacerse comprender, porque uno ya sabe quién puede llegar a comprenderte y quién no, y es un esfuerzo inútil tratar de que se entienda cómo ves el mundo, porque cada uno lo ve desde sus propios filtros...

Así que no quiero ni debo convencer a nadie de lo que veo, me conformo y acepto con verlo yo, porque es un regalo personal y nadie más puede saber cómo se siente...

En el camino te encuentras muchas situaciones y personas, todas ellas de alguna forma son tus maestras, te enseñan, te ayudan sin darse cuenta, pero en realidad lo que hacen es mostrate aspectos oscuros de ti, y cuando digo oscuros me refiero a aspectos que estaban ocultos, que no habían visto la luz, y que no hubiéramos sabido ver sin que una circunstancia, o una persona los hubiera reflejado, haciéndonos de espejo para percatarnos de que seguíamos un patrón repetitivo de forma automática, entre otras cosas.

Así que todo lo que nos rodea es parte de nosotros, todo lo que hay dentro de nosotros se halla fuera también.

A veces cuesta aceptar esto, porque juzgamos y sentenciamos mucho de lo que vemos, ya que en nuestra mente estamos programados para creer lo que se nos ha hecho creer, y cuesta mucho deshacer lo hecho, desaprender lo aprendido, y liberarnos de los prejuicios que nos encarcelan. Aceptar que lo que se está haciendo es parte de lo que el ser humano es, no es sencillo, porque uno siempre se separa de lo que no le agrada, y cree que es mejor que el otro, (yo sé mucho, soy más sabio que ése o que aquel, soy más guapo, más rico, más inteligente, más noble, más amoroso, más elevado, más espiritual...)... 
 
Y es que el ser humano ha sido y es todavía muy arrogante, en las dos caras de la moneda... El que no alardea de ser muy sabio, cree que es más modesto y más solidario por no proclamar su sabiduría, así que, de una forma o de otra, siempre acabamos creyendo estar en una posición mejor...

Cuando dejemos de creer que somos mejores o peores que el otro, dejaremos de crear separación...

Si tú eres otro yo, no puedes ser ni mejor ni peor de lo que yo soy, sólo eres una faceta de mí misma...

Sin embargo creo que eso no significa que todos seamos iguales, me explico, en la versión más elevada y pura, todos somos lo mismo, la misma energía, el Uno, pero aquí somos gotas de esa energía que han encarnado, y ahí es donde veo unas diferencias que no posicionan a nadie por encima o debajo de nadie, sino que individualizan a cada ser humano dentro de la unidad que somos, y esto es porque cada faceta de ese otro yo es distinta, está en una plantilla diferente, con un bagaje individual, con otra vibración, con otra función o misión y con una personalidad que tiene sus propias características.

Por eso, cuando puedo ver eso, respeto al otro yo que hay en ti, respeto al otro tú que hay en mí, y no puedo dañar al otro, ni juzgarlo, porque eso sería como hacerme daño a mí y juzgarme a mí. Aunque no llegaremos a ese entendimiento hasta que deje de haber una guerra dentro de nosotros, porque el primer juzgado por ti mismo eres tú, el primero en no valorarse eres tú, el primero en no amarse como mereces eres tú, y lo que hay dentro de ti y de cada ser humano es lo que hallamos fuera, como una gran proyección mental de lo que somos dentro, de nuestra lucha interna...

Por eso es indispensable que la guerra interior cese para que cese la exterior, uno por uno, paso a paso, para que toda la humanidad se vaya transformando... Todos somos importantes en este proceso, cada uno a su manera, en su justa medida, pero todos tenemos nuestra parte a realizar...

¡¡El cambio está en ti!!

No te amo con tus defectos y tus virtudes, no creo en los defectos, ni en las virtudes, creo en el conjunto del ser humano, en un todo, porque aquello que yo pueda considerar un defecto en ti será con total seguridad un defecto que considero que tengo en mí, y eso me demostrará que aún no me amo por lo que soy, sino que lo condiciono a lo que enjuicio sin darme cuenta...

Antes de afirmar ese "te amo con todos tus defectos", piensa qué significa realmente lo que estás diciendo... Cuando alguien me dice eso sé inmediatamente que no me ama por completo, no me ama por lo que yo soy, porque aún no se ama tampoco a sí mismo....

No hace mucho tiempo estuve enfrentándome de nuevo a mi mayor miedo, uno de esos grandes temores que te empujan a decidir si eliges un camino u otro para seguir con tu vida. Uno de los caminos era claro, no era fácil, pero era claro, era el que todos esperaban que escogiera por la lógica de la razón, porque es el que sigue la norma, el que te encierra en el viejo paradigma de la servidumbre encubierta que el ser humano está llevando a cabo movido precisamente por el miedo. Y es que el miedo es una herramienta, o tal vez incluso un arma, muy poderosa para manejarnos. Si tienes miedo a morir, o a perder tu hogar, o perder tus recursos básicos (agua caliente, calefacción, un techo donde refugiarte y vivir, electricidad, alimento...) o miedo a perder a tus hijos, o que estén en exclusión social, miedo a no poder comprarles sus libros para la escuela, o de no poder darles de comer, si tienes esos miedos, es fácil que te dominen, es fácil que caigas en las redes de la gran manipulación en la que todos hemos estado sumidos durante tantos años.



Y ahí se presentaba el primer camino, regresar al sistema, ser de nuevo una oveja más del gran rebaño que está siendo conducido por unos pocos para beneficiarse, una oveja que es tratada como un robot que tiene que cumplir las expectativas financieras y sociales de otros, alguien que no soy yo, alguien que se olvida de sí mismo para salvar a los suyos, alguien que tiene tanto miedo que ha dejado de confiar en sí misma.

Y el otro camino, ése que no está hecho, ése que debo crear yo, el más desconocido, pero el mío, ése que escojo libremente yo, ése que me llevará a cumplir mis sueños, ése que me hará más fuerte, más sabia, más Yo, ése que me llenará de felicidad, aunque tenga que ir contra corriente, sin contar con la comprensión de muchos, incluso con la desaprobación de otros, bajo los juicios de algunos que me etiquetarán de ser egoísta, de ser una soñadora temeraria, una loca que ha perdido el camino...

Y sí, tal vez deba perder el camino que se me impone, ése que en teoría debería escoger para ser como debo ser, pero es que yo no soy como debo ser, soy como soy, no soy lo que otros esperan de mí, soy lo que soy, no quiero seguir la norma que todos esperan que siga, yo creo mi camino, y en él no existen las normas, existe el fluir con la vida, el ser, el sentir, el creer, el confiar en mí misma, le pese a quien le pese.

Ha llegado la hora de dejar el miedo a un lado y saltar al vacío, y si tengo que morir en el intento, pues morir, porque a veces es necesario hacerlo para renacer con la fuerza y el poder interior que necesitamos para continuar...

Alguien me habló de sus sueños no hace mucho y me dijo que había renunciado a su empleo para poder dedicarse a la música, y gracias a sus palabras, a ver su coraje y su amor hacia lo que estaba haciendo en ese momento, recuperé mi valor y mi fe en mí misma.

Crear tu camino no es la opción más fácil, es cierto, pero si eliges hacerlo tu mejor versión de ti mismo emergerá y te llenarás de satisfacción, de felicidad, porque habrás nacido para cumplir con lo que tú eres.

Cuando era niña no entendía este mundo, y sufría, pero hace ya un tiempo que he visto que la única forma de no sufrir es soltar aquello que nos duele, soltar y dejar que lo que tiene que llegar a tu vida, llegue por sí mismo.

Si quieres ser genuino, si quieres ser quien eres en realidad y vivir la vida con la pasión que sientes dentro de ti brotar con fuerza, entonces debes entregarte a ti mismo, porque haciendo esto sólo tendrás que caminar haciendo tu camino y recogiendo los regalos que la vida misma te irá ofreciendo. Así hallarás la gran bendición de vivir tus sueños, mientras los vas construyendo.

Y para los románticos, saber que si lo que deseas es un amor verdadero, también tendrás que recorrer otro camino que no esté hecho ya, un camino que no esté colmado de estereotipos, de ideales falsos, de necesidades encubiertas, de carencias afectivas que se disfrazan de enamoramiento, tendrás que escoger tu propio camino único y limpio, el tuyo, porque sólo así, siendo verdadero contigo mismo, llegará lo que mereces, lo que vibre como tú, y no tendrás que salir a buscarlo, porque aparecerá cuando realmente tú seas tú mismo, y no lo que se espera que seas...

Abre tu corazón y deja que te guíe, él será tu brújula, porque él está en conexión con tu esencia, con tu divinidad, con tu verdad... no te resistas a ser lo que viniste a ser, olvida el viejo paradigma y ayúdate a participar del cambio, del nuevo mundo, del amor incondicional hacia la vida...



Arael Elämä...
Reflexiones

viernes, 1 de mayo de 2015

AQUÍ ESTOY

Sumergida en mis propios silencios , los cuales contienen todo el misterio de la infinita sabiduría que se halla en mi Ser, en el Ser de cada uno de nosotros, he encontrado la manera perfecta para expandirme.
Las palabras sólo son pequeñas semillas de amor que se dibujan ante mí, mostrándome un lenguaje de signos y símbolos que intentan transmitir todo lo que contiene un punto infinito que se oculta dentro de mí. Brillando y vibrando, pulsando su rítmico sonido eterno, me impulsa a ser cada vez más una parte más activa dentro de lo que soy en realidad. Y no hay fuerza que pueda pararme, no hay nada que logre detener ese fuego lumínico que soy, porque recién empieza a a marcar el camino que ya había trazado para mí, y su poder es inconmensurable.

Ahora todo tiene un significado diferente, ya no hay confusiones, no hay dogmas, no hay límites, sólo infinitas posibilidades, no más paradigmas basados en creencias esclavizantes...

Se rompió el yugo, las cadenas se han diluido como agua, el viento es mi aliado, rige mi destino mostrándome las coordenadas de mi futuro, de mi presente, todo ocurre a la vez, todo es, todo es posible, y nada es lo que parece...

Aquí estoy, frente a una realidad aparente, llevando conmigo mi propia verdad, una que me ha conducido hasta mi origen.



Pero ahora todo es distinto, nada es igual, ni el amor, ni el odio, ni la rabia, ni el rencor, ni las normas, ni lo que creía que era cierto, ni siquiera mi personalidad es real. Aunque a la vez, todo lo es, pues está creado como un campo holográfico, para experimentar. Sin embargo, quiero salir de esta dualidad, quiero unirme al todo, ser un todo no dividido, y ese es mi propósito.

Nada es en verdad distinto, todos partimos del mismo origen, por tanto, no hay separación entre todos nosotros, sólo hay más o hay menos consciencia de quiénes somos, hay más o menos recuerdos de lo que somos, pero ni tú, ni yo, somos especiales, ni diferentes, y por eso, sólo el amor puede regirnos, pues el amor sólo une, nunca divide.

Hoy exploto, me expando, como una flor que florece y que deja ir sus semillas, las esparzo, las dejo ir, las libero de mí, para volar, para pasar a otra etapa, ha culminado un proceso, pero comienza otro.

Mi Ser me habla, me explica todo sobre mí, aquello que puedo comprender y aquello que no soy capaz de procesar queda guardado en mi corazón, el centro de mi Alma, preparado para ser descifrado cuando llegue el momento adecuado.

La fusión en mi interior se ha dado, él, y yo, somos uno en mí, dualidad transformada en unidad, opuestos que se han amado y perdonado, amor puro que ha iluminado toda la oscuridad, pues ésta sólo ha sido parte del camino hacia la verdadera luz interior.
Ahora sólo queda que permita que el deseo haga su labor, pero el deseo sin el miedo, para que no haya obstáculos, para que pueda dar este salto.
El temor ha sido mi aliado, él me ha ayudado a integrar también aquello que parecía ser malicioso, aquello que algunos llaman sombra. Todo lo que me ha hecho daño, me ha hecho más y más fuerte, y ahora sé que soy invencible, pues este cuerpo sólo es un avatar, un vehículo que me permite respirar este aire, estar en este espacio dimensional, pero yo, mi verdadero yo, es inmortal.

Y si todo está dentro de mí, no necesito nada, si el amor nace desde mí en mi presencia divina, si soy una deidad que se abrió paso a pesar de estar encerrada en la materia, nada puede realmente hacerme sufrir, el dolor es falso y puedo decidir.

Y hoy, que estoy aquí y ahora, decido que el amor será siempre quien dirija mi vida, hoy me hago responsable de mí, de mis emociones, de mis sentimientos, de mis aprendizajes, de lo que recibo, de lo que doy, de lo que interpreto y percibo...

Y te amo, te amo a ti, igual que me amo a mí, te amo porque no puedo hacer otra cosa que amarte, sin diferencias, sólo con la particularidad de que cuanto más me acerco a ti, más profundo siento este amor y más te recuerdo.

Arael Elämä Araham.

lunes, 25 de agosto de 2014

POESÍA EN MÍ



Las reflexiones son muy importantes en mi vida y de hecho soy una persona que se pregunta mucho y que se responde a través de su alma, de su Ser, de sus experiencias, sin embargo, tengo alma de poeta, es irremediable, y últimamente mi sensación de bienestar me otorga una especial inspiración que me conduce a fluir en la poesía con suma facilidad...

Ser como soy fue durante un tiempo para mí algo difícil de encajar, me sentia diferente, rara, complicada, extremadamente sensible, incapaz de adaptarme en esta sociedad, sin embargo, hoy me siento feliz de ser quien soy, de ser como soy, y desde luego no creo en absoluto que tenga que encajar en esta sociedad, la cual considero obsoleta y disfuncional, estéril y al borde de un final seguro, así que para nada deseo ser como una mayoría, me encanta sentirme diferente porque eso es lo que me hace ser quien soy, me ayuda a mantener mi individualidad y me otorga la virtud de saber discernir y decidir desde mí misma, sin la influencia persistente de las manipulaciones que se ejercen desde las posiciones políticas, u otras, de las que no quiero hablar para no enturbiar este lugar tan mío, al contrario, sencillamente quisiera gritar libre que me alegro de no sentirme perteneciente a algo en lo que no creo. 

Todo aquello que hago es producto de mi ser, de mi alma, de mi mente, de mi corazón, pero nace de mí, y eso me hace sentir completa... 

No hace mucho creía que no iba a poder sobrevivir en este mundo siendo como soy, pero la lucha me ha hecho más fuerte, ha despertado más capacidades en mí, ha resucitado mi creatividad, y he nacido y renacido tantas veces en este mismo cuerpo débil al que amo, que ahora sólo sé que esa diosa que hay en mí -todos llevamos a un dios o una diosa dentro- ha hecho acto de presencia con mucho ímpetu...

Me siento fuerte y segura, aunque no invencible, ni invulnerable, sencillamente sé que el camino que estoy transitando es el correcto y que todo está bien, todo es como tiene que ser...

Mi alma canta, danza, escribe, habla...

Ayer fui poetisa...

Hoy soy poesía...

Arael...




 POESÍA EN MÍ

Surco palabras enredadas en mi pecho, para enlazarlas con los versos despojados de mis manos, con las luces indelebles de mis ojos al besar los horizontes desmayados en mis brazos, rezagados, desvestidos de la noche que se duerme entre mis antiguos miedos ya perdidos en la niebla del pasado, que destila este presente diferente, dibujándome certera sin la piel de quien ayer yo era, sin disfraces…

Nado en la profundidad de mi poema y en senderos de belleza y esperanza, cuyos umbrales se apalabran con mi calma, soy serena y brava, entera e infinita, soy espíritu fugaz y mi atavío es la fuerza que me otorga la libertad de mi alma, que se eleva, que se escapa de ataduras ya cortadas, y entre las sombras se hace luz para brillar por encima de los límites de la alborada…

La musa se viste de estrofas de ensueño mientras desperezo mi indolencia de esta vida inventada por las mentes obsoletas, y es fragante, es etérea, es la magia que me envuelve en la pureza, se desliza por mi rostro mientras me diluyo en la mañana, lírica de sonidos sordos que secuestran mi torpeza y la transforman en el oro del fulgor de mis pupilas abrumadas, pues es la poesía la alquimia de mi verdad más sagrada, la de un ser que abre sus alas, y así, feliz y completa, vuelo sin temor a ser juzgada…

Soy el viento, soy la brisa, soy el agua, soy el fuego y la pasión que grita sublime hasta el final de mi inefable existencia enamorada, soy la bruma del silencio que mi corazón no calla, soy el fondo del secreto que se conecta con la divinidad, el cielo, el paraíso y la felicidad más añorada, soy la isla donde se ocultan el camino, la selva, el volcán y la playa… Soy un gran universo escondido en una humilde y prudente mirada…

Sin ella no soy lo que soy, y sería otra persona y otra alma, la poesía es mi corona, mi nombre, mi voz, mi verdadera fragancia…

Arael Líntley..

jueves, 10 de julio de 2014

UN REGALO



No sabemos lo que el otro ha sufrido, o lo que siente en su presente, no sabemos si es feliz, o si el dolor rige en su vida, no sabemos si sus miedos se apoderan de su caminar solitario, o si por el contrario, sus pasos están guiados por su alma sabia, conocedora de los grandes misterios que encierra el ser humano...

Ayer era frágil, triste, y esquiva de mi propia naturaleza, era una persona dormida en el temor de ser ella misma, era sumisa a lo que la sociedad imprimía en mí para poder ser una más, otra aceptada por cumplir con lo que la mayoría cumple, bajo las normas establecidas que nos manipulan a todos bajo la esclavitud invisible que hemos creado por separarnos de lo que somos en realidad dentro de nosotros...

No era tan distinta de lo que eran los demás, aunque yo me sentía una persona inadaptada por cómo me sentía dentro de mí, por mi profundo mundo interior, que trataba de ocultar tras varios intentos de compartirlo y ser excluída, maltratada, repudiada por mentes que no comprendían lo que expresaba...tal vez reflejando mi propia incomprensión hacia lo que me rodeaba...

Con el tiempo la vida lo pone todo en su sitio, tras varias experiencias, cada cual las que necesita para despertar de su letargo, de pronto abres los ojos y te das cuenta de cuántas veces has tropezado, muchas con la misma piedra, mismo patrón de comportamiento, mismo resultado, o parecido.

Pero te das cuenta de que ese no es el camino, de que algo falla en tu forma de proceder en la vida, y comienzas a cambiar algo en ti, o tal vez, sencillamente, un mecanismo de transformación interior se pone en marcha.

¿Qué persigo en la vida? Casi siempre mi respuesta era “Amor”... pero no amor romántico, sino amor, respirar amor, ser amor... Sin embargo me sentía ridícula, ingenua, absurda, ante un mundo lleno de fieras salvajes, inocente e ilusa soñadora en peligro ante lobos y leones, y me refugiaba en mi cueva, solitaria, envuelta en mi nostalgia, escribiendo en decenas de cuadernos cómo me sentía, cómo mi vida era un sin sentido total...

Las personas me parecían muros inquebrantables y su superficialidad me dolía, pues yo buscaba profundidad.

Me rendí y me conformé, me intenté adaptar y casi, casi lo logré, pero algo dentro de mí creció con fuerza para eclosionar, para explotar, para desvocarse, para demostrarme que lo que había en mí no podía ocultarse, que debía dejar de sentir miedo a ser lo que soy... tal vez siguiera siendo ilusa ante los ojos de otros, pero no podía serlo ante mis propios ojos, debía amarme, amarme de verdad y para eso debía descubrir lo que es en realidad el amor...

Aprendí que si miraba en mi interior, si me observaba con atención, podía ubicarme en mi presencia, sentir la vida latiendo, fuertemente, amar desinteresadamente, perder el miedo, aprender de mis reacciones, de mis temores, de mis dudas, de mis anhelos...
Y descubrí así, que no soy tan diferente de los otros...

Tal vez la diferencia resida en el permitir SER uno desde dentro de uno, o no permitirlo, tal vez lo que me hace distinta de otros es que he hallado mi alma en mí y me he enamorado de ella eternamente...

Cuando absorta en mí misma me sorprendo de mis complejos, una luz especial emerge y se posa en mi corazón, me habla con sensaciones, con silencios que expresan lo que no pueden transmitir las palabras, me envuelve dulce en su cálida transparencia enamorada, sí, enamorada de mi esencia real, enamorada de lo que soy en mí misma, sin porqués, sin explicaciones...
Y ese amor, que es esa maravillosa luz etérea, me enseña cada día, en cada momento, en cada lágrima derramada, en cada temor vivido, en cada desengaño, en cada enfrentamiento con esa parte difícil de la vida, que la verdad, la única verdad, es que existo, que soy, que siento, y que lo que pienso es sólo una ilusión, imaginación subjetiva, espejismo, mentira, conceptos que moldea la mente para aprender de lo que nos muestra la vida, sin embargo, el corazón, la esencia divina que somos, esa chispa de luz, esa estrella que habita en nosotros dentro de este receptáculo humano, es puro y magnificente amor, amor que si mirásemos con atención borraría todo el dolor que hemos sufrido, para que sólo fuéramos capaces de contemplar con ternura lo aprendido...

Y si nos damos la vuelta y miramos hacia atrás podemos entonces darnos cuenta de que no hemos amado de verdad, sino que hemos mendigado amor por necesidad, por no saber hallarnos a nosotros mismos ahí, en ese punto increíble, ese amor que somos nosotros mismos, eterno, imposible de entender, pues el amor no se comprende, se siente, se ES...

Como la mayoría, quise que me demostraran que me amaban, quise que me amaran como yo deseaba, quise que me necesitaran, quise que el romanticismo me colmara de magia, de besos, de miradas, de abrazos fieles y entregas ilimitadas... Quise que me dieran lo mismo que yo daba...

Y hoy, que me miro en el espejo de mi alma, sé que eso no es amar, no es amar el esperar ser amada, sino el amar sin esperar absolutamente nada...

El pasado es un gran maestro, el futuro es algo que estamos construyendo, el presente, el presente es el momento justo para darnos cuenta de que estamos existiendo, que somos seres perfectos, que somos el hoy del mañana y del pretérito...y que tenemos la oportunidad de sabernos ser, de amarnos, de ser ese amor que deseábamos que nos dieran otros, pues eso que sentimos cuando nos enamoramos es sólo nuestro, parte de nosotros mismos, no lo provoca el otro, lo provoca nuestra esencia, lo que somos, lo que seguiremos siendo...


Y al ver que ese amor nace de lo más profundo de mí, de mi alma, y que embriaga a todo mi cuerpo, he entendido que si yo amo es porque yo puedo, y no he de esperar que otro me devuelva lo que siento, no es necesario que me demuestre su amor, porque sé que todos lo tenemos dentro...

La verdad es tan insólita que nadie podría creerlo, el ser humano es amor, amor en su ser verdadero, pero decide si quiere o no quiere saberlo, experimentarlo, expresarlo, o decide si prefiere refugiarse en lo contrario...

Los opuestos, la dualidad, forman parte de los seres humanos, y dentro de ellos, unos deciden ser amor y otros miedo, unos dulzura, otros agresión, unos sabiduría, otros olvido y temor, unos aprendizaje y consciencia, otros desolación... Podemos vivir hacia afuera, siendo sólo la superficie, o hacia adentro para darnos desde lo que somos hacia los demás, sin miedo, para amar de verdad, sin temor...

El regalo más grande que me he hecho ha sido encontrarme a mí misma, hallarme, saberme, explorarme, aceptarme, respetarme, y fluir desde mi alma sin miedo a ser como soy..




Cometo errores, errores que en realidad son maneras de aprenderme, de investigarme, de darme cuenta de lo que aún debo integrar en mí, y sé que debo agradecer a otros por ayudarme a comprenderme a través de lo que me han aportado.

El regalo más impresionante que he recibido, ha sido el que me han otorgado los demás, a través de las experiencias compartidas, me parecieran buenas o malas, pues en realidad sólo mi yo conceptual y mental necesita etiquetarlas como tales, mi alma sólo sabe que lo vivido fue preciso vivirlo para descubrirme y hallarme.

El regalo más sagrado que yo estoy aprendiendo a dar a otros y a mí misma, es amar desde lo más intenso de mi interior, sin expectativas, sin pedir nada a cambio, sin miedo a sufrir, sin condiciones que imponga la mente, en definitiva, amar desde el amor.

Sólo sé que no voy a exigirme, ni a reclamarle nada a nadie, aún sigo en esta vida aprendiendo a saberme y conocerme, y en ocasiones aún me hallo en esas reacciones tan humanas y perfectas para seguir aprendiendo de mí, de lo que soy, de lo que doy, de lo que aún espero...

Paradójicamente, aprender a ser yo me ayuda a comprender a otros...

Algún día, cuando me alcance, podré alcanzar también a la otra parte de mi energía, de mi esencia, en otro ser humano anclada, y sé, que sabré amar de una forma clara, no contaminada, para empezar de cero una vida real, vivida desde la verdadera esencia de las almas, almas que experimentan el amor y las emociones, las ideas, los conceptos, el pensamiento, desde lo que significa ser un ser humano, un ser humano que debe reubicarse en la naturaleza para recordar cómo ser consciencia equilibrada en este mundo, en simbiosis con el todo, en unión, en la inteligencia real del amor que mueve los hilos como si de casualidades se tratara...

Nada es casual, no existe eso, el azar no es más que el resultado de esa inteligencia elevada llamada Amor, que une o desune, que ata o desata, según lo que precisa cada uno de nosotros para reencontrarse, para despertarse, para llegar hacia ese lugar que desconoce: su propio ser, su sabiduría y su alma...

El camino que recorremos en la vida lo solemos hacer distraídos, sin mirar el paisaje, con la prisa de las obligaciones que nos imponemos, tales como trabajar para pagar las facturas, para comprar más cosas, para conseguir el coche de tus sueños, comodidades, para tener prestigio o fama, para ser reconocidos por los demás, para encontrar el amor, la pareja perfecta, un hombre atractivo, guapo, una mujer escultural, preciosa... pero no nos detenemos ni un segundo a escuchar esa voz que hay ahí dentro, ni miramos lo que nos rodea para saborear el momento, ni observamos qué pasa dentro de nosotros...

Y cuando conseguimos la casa, el trabajo perfecto, el coche, el arquetipo de pareja que está de acuerdo a lo que consideramos bello y adecuado, el estatus social, el prestigio... de repente un día paramos y un gran vacío se apodera de nosotros... y si no somos capaces de darnos cuenta al detenernos, la vida se encarga de arrebatarte todo lo conseguido para que te des cuenta de que habías depositado todo tu ser en lo externo, y al desaparecer ante tus ojos, nada tiene sentido, porque eres tú mismo el que se ha perdido...

Me encontré...y ahora sé que sin mí, sin mí sí que nada tendría sentido...

Ese es el regalo, tú mismo eres tu mayor regalo, ámate, siéntete, exprésate hacia el exterior como una rosa que florece, ama desde ti mismo, con todo tu ser, permite que esa inteligencia superior te guíe hacia tu felicidad interior, igual que la abeja sabe dónde está la flor, estando en conexión con su esencia, con el plan divino establecido por encima de todo, puedes compartirte, regalar tu amor con un sólo gesto, una mirada o una sonrisa, y permítete saber en qué forma deseas expresar el amor que hay en ti...

Mi regalo para ti es amarte incondicionalmente...a través de esta reflexión...

Enamórate de ti mismo, de ti misma...de tu alma...Sé amor...y serás tu mejor regalo...

Arael Líntley