SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
Mostrando entradas con la etiqueta renacer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta renacer. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de mayo de 2015

AQUÍ ESTOY

Sumergida en mis propios silencios , los cuales contienen todo el misterio de la infinita sabiduría que se halla en mi Ser, en el Ser de cada uno de nosotros, he encontrado la manera perfecta para expandirme.
Las palabras sólo son pequeñas semillas de amor que se dibujan ante mí, mostrándome un lenguaje de signos y símbolos que intentan transmitir todo lo que contiene un punto infinito que se oculta dentro de mí. Brillando y vibrando, pulsando su rítmico sonido eterno, me impulsa a ser cada vez más una parte más activa dentro de lo que soy en realidad. Y no hay fuerza que pueda pararme, no hay nada que logre detener ese fuego lumínico que soy, porque recién empieza a a marcar el camino que ya había trazado para mí, y su poder es inconmensurable.

Ahora todo tiene un significado diferente, ya no hay confusiones, no hay dogmas, no hay límites, sólo infinitas posibilidades, no más paradigmas basados en creencias esclavizantes...

Se rompió el yugo, las cadenas se han diluido como agua, el viento es mi aliado, rige mi destino mostrándome las coordenadas de mi futuro, de mi presente, todo ocurre a la vez, todo es, todo es posible, y nada es lo que parece...

Aquí estoy, frente a una realidad aparente, llevando conmigo mi propia verdad, una que me ha conducido hasta mi origen.



Pero ahora todo es distinto, nada es igual, ni el amor, ni el odio, ni la rabia, ni el rencor, ni las normas, ni lo que creía que era cierto, ni siquiera mi personalidad es real. Aunque a la vez, todo lo es, pues está creado como un campo holográfico, para experimentar. Sin embargo, quiero salir de esta dualidad, quiero unirme al todo, ser un todo no dividido, y ese es mi propósito.

Nada es en verdad distinto, todos partimos del mismo origen, por tanto, no hay separación entre todos nosotros, sólo hay más o hay menos consciencia de quiénes somos, hay más o menos recuerdos de lo que somos, pero ni tú, ni yo, somos especiales, ni diferentes, y por eso, sólo el amor puede regirnos, pues el amor sólo une, nunca divide.

Hoy exploto, me expando, como una flor que florece y que deja ir sus semillas, las esparzo, las dejo ir, las libero de mí, para volar, para pasar a otra etapa, ha culminado un proceso, pero comienza otro.

Mi Ser me habla, me explica todo sobre mí, aquello que puedo comprender y aquello que no soy capaz de procesar queda guardado en mi corazón, el centro de mi Alma, preparado para ser descifrado cuando llegue el momento adecuado.

La fusión en mi interior se ha dado, él, y yo, somos uno en mí, dualidad transformada en unidad, opuestos que se han amado y perdonado, amor puro que ha iluminado toda la oscuridad, pues ésta sólo ha sido parte del camino hacia la verdadera luz interior.
Ahora sólo queda que permita que el deseo haga su labor, pero el deseo sin el miedo, para que no haya obstáculos, para que pueda dar este salto.
El temor ha sido mi aliado, él me ha ayudado a integrar también aquello que parecía ser malicioso, aquello que algunos llaman sombra. Todo lo que me ha hecho daño, me ha hecho más y más fuerte, y ahora sé que soy invencible, pues este cuerpo sólo es un avatar, un vehículo que me permite respirar este aire, estar en este espacio dimensional, pero yo, mi verdadero yo, es inmortal.

Y si todo está dentro de mí, no necesito nada, si el amor nace desde mí en mi presencia divina, si soy una deidad que se abrió paso a pesar de estar encerrada en la materia, nada puede realmente hacerme sufrir, el dolor es falso y puedo decidir.

Y hoy, que estoy aquí y ahora, decido que el amor será siempre quien dirija mi vida, hoy me hago responsable de mí, de mis emociones, de mis sentimientos, de mis aprendizajes, de lo que recibo, de lo que doy, de lo que interpreto y percibo...

Y te amo, te amo a ti, igual que me amo a mí, te amo porque no puedo hacer otra cosa que amarte, sin diferencias, sólo con la particularidad de que cuanto más me acerco a ti, más profundo siento este amor y más te recuerdo.

Arael Elämä Araham.

miércoles, 26 de febrero de 2014

SALTO AL VACÍO

El viento acariciaba suave y sutilmente mi rostro, contrastando con la terrible rabia que me invadía, aquella ira que estaba escondida tras la tristeza que tanto tiempo había estado arrastrando. Las lágrimas por la impotencia de mi situación me golpeaban el alma, me rasgaban la piel al derramarse ácidas por mis mejillas vencidas. El deseo de morir, de rendirme, era tan poderoso que no sabía ni siquiera lo que estaba pensando, pues incluso mis pensamientos estaban ardiendo entre los sollozos de mi corazón exhausto de tanto sufrimiento, harto de tantas ideas absurdas y maloientes que se quebraban en mi pecho desequilibrando mi autoestima, mi deseo de vivir, mi ilusión por hallar otros como yo que se identificaran con el amor eterno, con el alma, con ese mundo que va más allá de lo tangible.

Di un paso, pero tenía miedo, mucho miedo, pánico.
La idea del suicidio era la más clara en aquellos instantes, pero en lo profundo de mí había algo que parecía intentar convencerme de que cambiara de parecer al recordarme y hacerme sentir mi vértigo.

  • Está demasiado alto, no me atrevo, no puedo saltar, no puedo.

Pero estaba decidida, ya no merecía la pena vivir, el dolor se había vuelto demasiado profundo, se había abierto camino entre mi alma y la había contaminado, la había desintegrado, la había despedazado por completo, ya no había escapatoria, ni salvación para mí, ¿quién iba a salvarme?, nadie se interesaría por mí, no importaba lo que me sucediera, porque yo era insignificante, no era nada, sólo dolor.

Me había puesto aquel vestido azul de raso, aquel que tanto me gustaba, entallado a la cintura, con la espalda descubierta, era un vestido precioso, sí, pero nunca había tenido ocasión de ponérmelo, de todas formas, si debía morir, al menos deseaba hacerlo bien vestida. Me había maquillado como nunca, sombra de ojos oscura, rimel, base de color, labios perfilados y pintados en un rosa malva brillante... Me había tomado la molestia de estirarme el cabello y luego ondularlo y marcarlo para estar bien atractiva. La verdad es que era algo totalmente incongruente, siempre me había ocultado del mundo, nada de maquillaje, nada de joyas, nada de cuidados de ningún tipo, sólo yo, una mujer sencilla, que pasaba inadvertida siempre, una mujer poco estremada, una mujer que estaba en contra de toda esa artificialidad que otorgaba al sexo femenino de una fuerte connotación de sumisión a las tendencias de la moda del momento, algo que detestaba.
Pero claro, cuando uno se va a morir prefiere morir guapo, lo cual era también bastante contradictorio teniendo en cuenta que me iba a estampar contra la acera.
El motivo de decidir morir así era muy claro, siempre había deseado volar, escapar de este mundo de horror, donde todo lo que se valora está basado en la apariencia, en la belleza exterior, en la hipocresía, en el falso amor, y yo, me sentía fuera de lugar en cualquier lugar, así que, ¿para qué continuar aquí?, era mejor abrir mis alas y saltar al vacío.
Volví a mirar hacia abajo, y de nuevo el vértigo hizo acto de presencia.

  • No puedo saltar, no puedo, está muy alto.

Entonces, aquella dulce voz comenzó a expresarse, a manifestarse, mientras yo la escuchaba temblando por el pavor de ese gran salto que estaba a punto de realizar.


  • No temas, sé que estás asustada, pero debe morir, esa parte de ti debe irse, ya no puedes seguir así, sé honesta contigo misma, deja de vivir fingiendo ser quien no eres, deja de engañarte a ti misma, sé valiente. -Dijo aquella extraña voz.
  • Pero muchos sufrirán por mi muerte, lo sé, tal vez he subestimado el amor de mi familia, de mis hijos, de mi esposo, de mis amigos...
  • No, querida Arael, has subestimado tu amor hacia ti misma.
  • ¿Y por eso debo morir?
  • No, sólo morirá la mujer que has estado siendo hasta ahora, sólo ella, pero ella debe morir para que tu verdadero yo pueda vivir, resurgir con fuerza y alzarse valiente ante este mundo que tanto miedo te da.
  • Pero, esta parte de mí, yo, también la amo, debería amarla, ¿no?- pregunté algo confusa.
  • Sí, ¿acaso crees que el significado de la muerte está ligado al hecho de la ausencia de amor?. La muerte es sólo un crecimiento, un cambio, una nueva vida.
  • Sí, es cierto, pero si dejo morir a esta parte de mí, siento que la estoy matando yo.
  • Y sin embargo no es así, sólo estás permitiendo que se vaya, ella ya cumplió su función junto a ti, ahora le toca a tu verdadero yo Ser y existir.
  • No puedo saltar, tengo mucho vértigo, me dan miedo las alturas.
  • Si quieres avanzar debes hacerlo, debes superar tus miedos, y debes confiar.
  • ¿Cómo se puede confiar en algo que no se ve? ¿Cómo puedo saber que no me ocurrirá nada malo?
  • No lo puedes saber, sólo debes confiar, nada más. Siente en tu corazón la certeza de que todo está bien, salta, salta al vacío, hazlo, permítete ser tú, di o que sientes, ama sin miedo, sin restricciones, ama libre, y deja que tus sueños lleguen a ti. ¡Salta!

    Miré hacia el suelo, era terrible el pánico que me invadía, pero tenía razón, había llegado el momento de dejar atrás una vida que no era lo que deseaba, sin embargo, un espacio de mí aún se negaba a aceptar que todo cambiaría, mientras otro lugar en mí se alegraba porque esperaba ansioso la libertad.

Tomé aire, cerré los ojos, recordé lo vivido, lo experimentado, la felicidad que había comprendido, la capacidad de amar en lo físico, en lo tangible, el deseo de ser madre, el apreciar poder serlo, la complicidad de tener un buen compañero de camino, un gran apoyo durante años, un amor que se había transformado, porque mi deseo de amar se había elevado y engrandecido, se alzaba en busca de horizontes más lejanos, recuperando lo que había estado amando desde siempre, desde lo más profundo de mi alma. Recordé quién era, cuánto me había rechazado a mí misma por ser diferente, cuánto me había ocultado de lo que era, cuánto miedo había sentido de amar tanto, tanto, tanto, y de amar a alguien que no sabía dónde estaba con todo lo que yo era, mi yo completo.

  • Pero no puedo perder lo que tengo por algo que no sé si llegará algún día -me dije abriendo de nuevo los ojos.
  • Arael -rompió de nuevo el silencio la voz- no vas a perder nada, vas a ganarte a ti misma, vas a ser honesta con tu alma, vas a ganar el amor de tu corazón, vas a trascender tu miedo a vivir, a amar con toda tu capacidad de amar, sin desprestigiarte por ser como siempre has sido.
  • No, yo sólo soy...soy como una niña, demasiado inocente, demasiado ignorante, demasiado crédula, y tal vez soy demasiado amor.
  • Sé demasiado amor, Arael, sé lo que eres, y si eres como una flor indefensa, así debes ser, pero recuerda que la flor es y existe sin importarle que el viento sople con fuerza, sólo se limita a ser lo que vino a ser, no intenta ocultar su naturaleza por miedo a que el viento la arranque del suelo. Si tu vida transcurre bajo el dominio de tus miedos, nunca te permitirás vivirla, sólo sobrevivirás, te perderás tu propia vida, dejarás de ser la protagonista de ella y pasarás a ser el personaje secundario de la vida de otros, donde sus necesidades fueron volcadas en ti, y tú, sometida a sus deseos, interpretarás el papel que ellos decidieron para ti...¿De verdad deseas eso?
  • ¡No! Yo quiero ser libre, libre, ¡quiero ser libre!
  • Deshazte de las cadenas que esta sociedad te impuso, desabrocha la soga que llevas por tus experiencias pasadas, por el dolor de lo que ya aconteció, ya no tienes que llevar esa carga, desata tus manos, eres libre, ya no tienes que ser el borrador de lo que viniste a ser, ahora ya no. ¡Salta!

Abrí mis brazos en cruz, cerré de nuevo los ojos, expandí mi corazón, y me dejé caer como una pluma, como una hoja que danza con el viento, como un ángel que emprende su vuelo, que cae y cae, pero que vuela y vuela... El viento susurraba que me amaba, y yo confiaba, sentía en mi alma el sabor del amor libre, de la libertad de mi ser.

Y entonces, vi como una parte de mi cuerpo descendía hasta llegar al suelo, y allí, desaparecía, mientras yo, milagrosamente, volaba con mi elegante vestido azul ondeando al son del viento, y unas enormes alas de plumas blancas me sostenían en mi vuelo, volaba...volaba...

Era feliz...

Y desde entonces, aún vuelo, libre, y cada vez que me elevo más y más, me voy desprendiendo de partes de mí que aún me pesan, para alzarme más alto, para tocar las nubes, el sol, el universo, para alcanzar mis sueños...

Y ahora, la brújula de mi corazón me guía, y ahí es cuando le presiento, noto que mi compañero de alma está cerca, mientras desde mi corazón, desde mi alma, le envío cada noche el mismo mensaje de amor eterno y le digo:

  • ¿Saltas conmigo?...

Arael...