SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
Mostrando entradas con la etiqueta etérico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta etérico. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de febrero de 2016

CARTA PARA TI, CARTA PARA MÍ



Querido Ser que habitas en mí, que lates en mi corazón cada día, quiero que sepas que esto no es nada, sólo son símbolos que poco significan comparándolos con la Verdad que hay en mi Alma, la que se escapa a la comprensión limitada de mi pequeña mente humana, sin embargo es todo lo que tengo por ahora para poderte demostrar un poco lo que hay en mí, para darme a conocer más allá de mi profundidad.

Hoy no tengo muchas preguntas, sólo un impulso irrefrenable de dejar ir lo que me hierve en cada pensamiento que me aniquila con el veneno emocional que destila para mí, una mortal pócima que genero yo misma con los ingredientes de mis memorias, de mi pasado, del ayer de otros que perdura aún en lugares ocultos de mi psique, un hechizo de liberación que se cierne sobre mí y que hace que me convierta en un canal por el cual se están expulsando aquellas partes de mí que ya quedaron obsoletas, en una transformación que no es más que una vuelta al origen, a la pureza.

Por eso sé que si permito que mis miedos y mis tristezas se desvelen en mi presencia, podré mirarlos frente a frente, comprenderlos, aceptarlos y decirles adiós porque ya habrán acacado de realizar su trabajo.

He estado pensando,y por tanto confundiéndome, sin embargo, aunque parezca extraño, cuando pienso puedo deshilachar lo que no comprendo y trascenderlo, y aun sonando paradójico, la mente se transforma así en una práctica herramienta que me permite hablarte con total honestidad.

En realidad no necesito palabras, no son suficiente para expresar lo que hay dentro de mí, podría simplemente mirarte y concederme el deseo de emanar lo que soy, diluirlo en ti para que así me sientas en todo lo que eres, sin embargo, las palabras nacen porque mi humanidad me exige poderte manifestar en el exterior lo que hay en el interior de una forma algo más tangible, en un anhelo de comunicarlo, compartirlo.

Así es como todo empezó, así es como las relaciones se crearon, en un intento de expresar nuestro mundo interior y mostrarlo a los demás, para así hacerles partícipes...

No eres quizás más especial que el resto, tan sólo lo eres para mí, porque desde mi visión interna tú te has convertido en una fantasía que desearía que fuera realidad.

No hay forma de saber si lo que veo es cierto, o si lo que no veo es incierto, sólo puedo hablar de mí, en todo lo que digo, siempre hablo de mí, nunca hablo del otro, porque no existe el otro tal y como lo percibimos.

Sólo sé y siento que te hallé en mí, y que ahora me falta creer que no sólo vives ahí, en mi alma, aunque sé que he creado la necesidad imperiosa de verte con mis ojos humanos, así como puedo ver a cualquier otra persona.

La gente habla del alma gemela como si fuera una pareja ideal, pero en su gran mayoría no creo que se den cuenta de su verdadero significado, porque sólo ven desde afuera hacia adentro, en lugar de verlo al revés.

No considero que yo tenga todas las respuestas, sin embargo, algunas las he logrado descifrar, porque estaban en lo más profundo de mí, esperando a ser recordadas y comprendidas, y eso es lo que no solemos ver, que todo está en uno mismo.

Tú elevaste tu vuelo en mí, y destruiste todos los castillos y todas las cadenas que me estaban aprisionando dentro de mis mentiras, de los engaños de ese mundo inventado e incrustado en una malla de inconsciencia invisible que cubría mi mente.

Al principio me pasaba como a todos, creía que eras otra persona, alguien que tenía que encontrar, alguien que tenía que buscar, alguien en quien estaba depositando toda la responsabilidad de mi felicidad y de mi bienestar, pero tú me enseñaste que el poder estaba en mí, que era yo mi propia diosa, la única que podría alcanzar sus sueños, la única que realmente podía conseguir que todo aquello en lo que yo creyera se hiciera material, y ya no digo realidad, sino que hablo de que lo que está en mi mente y en mi corazón, lo que existe en mí, en mi alma, puedo proyectarlo hacia el exterior, así como lo estuve haciendo sin darme cuenta durante años, proyectando sólo la basura que había en mi inconsciente.
Todo ese potencial que tenemos desperdiciado creando sin darnos cuenta sólo lo que nos hace infelices y tratando de luchar contra lo externo, pensando que ahí radica el problema, cuando en verdad todo está en nosotros.

Tú fuiste la puerta de salida de mis ilusiones, de mis espejismos, y la puerta de entrada al amor. Ya no quiero llamarlo verdadero amor, porque no creo que haya un falso amor, sino que hay un amor que parte de una base egoica, es decir, que crea nuestro inconsciente para saciar carencias, y otro que parte de una base del Ser, que simplemente es, porque el Ser es amor.

Tú apareciste ante mí y te desprendiste desde lo más profundo de mi alma, como un hombre, como un compañero de camino, de vida, que estaba ligado a mi corazón por un cordón brillante que se estiraba y estiraba, y yo te seguía, te visitaba, y en ocasiones comprobaba que respirabas, al igual que yo, en un mundo ilusorio, ajeno a mi existencia humana.

Luego me sentí en tus latidos, y comencé a guardar la esperanza de que, una vez comprendido que eras yo misma en otra persona, tal vez lograría alcanzarte en tu vida mundana y que reconocieras a mi alma en ti, a tu alma en mí.

Cuando reconoces en tu corazón a tu alma gemela ya no puedes dejar de amarla, porque ya la amabas antes de que se manifestara en esa persona, así que no se trata de un amor de este mundo, de nuestro antiguo paradigma en lo que se refiere a las relaciones, sino que te hallas frente a una nueva forma de sentir el amor, de darlo, de relacionarte.

Y todo lo demás deja de tener sentido, la vida se manifiesta ante ti como un regalo que vibra fuertemente en ti, en contrapartida de lo que el ego interpreta como una mala pasada, una trampa en la que el amor es tan poderoso que quedas convertida en él, y el ego se apura en resistirse, en sabotearlo, en pedir manifestaciones de dicho amor por parte de la otra persona, en lograr controlarlo todo, sacándote de tu presencia para hacerte caer en un abismo de inseguridades, de luchas contra uno mismo, de obstáculos que te impiden creer en ti mismo.

Entonces la noche llega y te desmayas en incertidumbres, hasta que alguien se te aparece y te regala una figura tallada en madera, una lechuza blanca para que puedas colgarla de tu cuello.

  • Mira a través de la oscuridad, adapta tus ojos a ella, como la lechuza, y verás la luz aunque parezca que no esté. Confía en ti, en tu habilidad de ver más allá y encontrarás la salida.
Y sí, mi querido ser que habitas en mí, tu mensaje llegó, como todos los demás, desde dentro de mí, como siempre, y así como tú me indicaste, la luz está frente a mí, esperando a que la atraviese para pasar a la siguiente fase.



Ahora sí entiendo de verdad la gran responsabilidad que cada uno tiene consigo mismo, que no debemos dejar de ver que todo lo que nos rodea puede transformarse en la medida en que cambiemos nuestra forma de ver la vida, el mundo.

Sé lo que me harías ahora mismo al leer todo esto, me mirarías con ternura a los ojos, acariciarías mi mejilla con el dorso de tu mano y con esa sonrisa que siempre me muestras y que ilumina tu rostro, me dirías:

  • Todo está en ti, atrévete a creer en ti, a confiar, y salta al vacío, sin miedo, porque lo que te espera es lo mejor que te podría suceder. Yo siempre estaré ahí, contigo, en todo momento, porque vivo en ti, porque vives en mí, porque somos uno.

Así que cuando mi ego tiene miedo del abismo en el que se haya, mi corazón sólo puede ver que ha llegado el momento de saltar por fin hacia un nuevo principio, una nueva vida que me espera y que he ido creando yo misma a lo largo de estos años, tratando de desnudarme de lo denso, dejando mi equipaje, para, sencillamente, alcanzarme a mí misma, recordar quién soy y volar en libertad.

El viejo paradigma se derrumba en mí y eso es doloroso, porque asusta, te arranca de tu zona de confort, pero tú me enseñaste que lo que me da miedo afrontar es justamente lo que me muestra el camino a seguir, porque el temor sólo es la resistencia de mi ego, a veces incluso manifestada a través de las dificultades que se presentan en la vida, y que no tengo que paralizarme o derrumbarme por ello, sino demostrarme que sí puedo, que sí soy capaz, que sí tengo la fuerza necearia, que sí Soy...

Nada ni nadie tiene el poder de negarnos nada, sólo nosotros tenemos el poder de negárnoslo, de prohibirnoslo. El juicio de otros sólo duele si nos juzgamos a nosotros mismos, pero no debemos olvidar que cualquier limitación que otros ven en ti y que intentan que comprendas, sólo es la que proyectan desde sus propias limitaciones.

Por lo tanto, recordaré lo que una vez me dijiste, “si cuando vas a saltar al vacío alguien llega y te dice que estás loco, o te habla de lo que deberías hacer y critica tu decisión, o intenta impedírtelo, no olvides que sólo te está proyectando sus propios miedos desde sus propias limitaciones, así que sólo vive desde lo que hay dentro de ti. Acepta con compasión sus verdades como suyas, no como tuyas, y continua tu camino, porque, aunque la meta pueda ser la misma, tu camino es distinto del suyo.”

Arael Elämä Araham...

lunes, 25 de enero de 2016

DIALOGOS DEL SER

DIÁLOGOS DEL SER...

Aquella noche tuve una revelación, me di cuenta de que yo no era yo, no me identificaba con mi cuerpo, ni con mis pensamientos, no era mis emociones, ni la vida que estaba llevando, todo era un gran teatro, lo veía muy claro.
Mis miedos desaparecieron, mis dudas, mi afán de superación, mi anhelo de encontrar a mi otra mitad, todo estaba suspendido en algún lugar fuera de mí, mientras yo me sentía viva, más viva que nunca, existiendo en todas partes, llena de un amor indecriptible, un amor incondicional, que rebosaba de mí como una energía resplandeciente que me envolvía, que era yo misma.
Entonces le vi, a él, a ese él que siempre había estado escuchando en sueños, a ese él que siempre me había estado guiando y que tanto tiempo había estado buscando.

- Hola Arán - le dije todavía conectada a mi personaje humano por un filo hilo que lo sostenía como en dos realidades a la vez- ¿puedes decirme qué me está pasando?  

- Que estás descubriendo quien eres, que los velos están acabando de desvanecerse - me contestó con su profunda mirada azul zafiro clavada en lo que estaba siendo yo.

No comprendía cómo podía verle aún de aquella forma, con su figura humana, pero enseguida entendí que era mi mente la que le daba aquella imagen, la que siempre me había mostrado, para evitar caer en el terror de la incertidumbre, para tener algo en lo cual pudiera sostenerme de alguna manera.

- ¿Y qué ocurre cuando de repente caen todos los velos? ¿Cómo puedo seguir con mi vida en este lugar después de ver lo que hay tras ellos?

- Mi pequeña, eso tendrás que descubrirlo tú misma, para eso has venido, ¿o quieres que yo resuelva el enigma sin que tú puedas vivir la aventura de hacerlo por ti misma?

- No tendría mucho sentido, pero es que aquí, nada es real, nada tiene sentido, todo es una ilusión.

- Sí, un sueño, un juego, solo la existencia es real.

- ¿Y qué hago ahora con esto?

- Nada, no tienes que hacer nada.

- Entiendo.

- Sólo existe, mi niña, sólo existe.

- Existo en todo, incluso en ti.

- Así es, y yo existo en ti, somos lo mismo.

- ¿Eso es la llama gemela?

- Sí y no, tú eres tu llama gemela y yo también lo soy, todos lo somos con todos, pero hace mucho tiempo te escogí a ti para experimentar la existencia en los diferentes estratos dimensionales, y tú me diste la mano y aceptaste unirte a mí justo en el momento en que nos desprendimos del océano de luz que somos.


- Dime, si las emociones son parte del juego, ¿qué es el amor que sentimos como humanos?

- Parte del mismo juego, una forma de pseudoamor que usan las mentes para entender lo que transmite su Ser, una manera de cubrir carencias y una forma de impulsarse biológicamente a crear más vida y perpetuar la especie. El amor humano es un conjunto de factores biológicos, neuronales, psicológicos y emocionales que se unen para intentar comprender la verdadera esencia de la existencia a través de las relaciones. Estas sirven de espejo para quien sabe mirarse en él, y de experiencia para todos los encarnados.

- Eso suena tan vacío...

- Por eso el ser humano se siente así, vacío, anhelante de su propia divinidad.

- Y ahora, ¿qué hago yo ahora que sé todo eso?

- Sentir, ser, amar, pues ahora que sabes qué es el amor humano, ya sabes también qué es el amor del ser. Siéntelo y experimenta tu existencia desde su certeza, desde lo que ya sabes y sientes a través de tu verdadera esencia.

- ¿Entonces puedo seguir experimentando?

- Sí mi pequeña, puedes seguir jugando a este juego, participando en este sueño, con una diferencia, has recordado lo que eres y sólo tienes que dejarte llevar...

- Me pregunto cómo se sentirá el amor del ser manifestado en el cuerpo y compartido con los demás.

- Como amarte a ti misma a través del cuerpo de otro, como amar al otro como a ti misma a través de tu propio cuerpo, como si ambos cuerpos no existieran y todo se fusionara en un acto intenso de fusión profunda, como compartirte contigo misma y sentir lo que eres capaz de sentir en ambos cuerpos, como volver a casa...

En ese momento perdí todo el miedo a que mi personaje se diluyera en mi ser, a que éste se manifestara en mi vida y se convirtiera en la Vida en sí misma, porque me había dado cuenta de que no había ninguna experiencia más hermosa que dejarse vivir por el ser y sentir en el cuerpo desde dentro viendo todo lo que ocurría afuera, observando las emociones como parte de la experiencia, los pensamientos como palabras inofensivas, falsas, y reconociéndome en todo, en todos,  amándome en todo, en todos, en cada versión de la misma existencia plasmada en otros humanos, animales, plantas, montañas, ríos, en todo absolutamente, entregándome a la existencia por completo para ser amada y amar por entero..

Y decidí seguir mi camino de la mano de mi compañero, regresando al pesonaje, sin cuestionarme nada, sólo por amor a la experiencia, a la vida, a la existencia...

 

Arael Elämä Araham...

miércoles, 19 de agosto de 2015

ALMAS GEMELAS - AMOR SAGRADO

ALMAS GEMELAS - EL AMOR SAGRADO....

Salgo a buscarte y te hallo, porque el viento grita tu nombre en su silbido extaordinario, que se cuela por mi pecho y se expande. Y tu nombre es el nombre del universo, infinito, y vibra como siempre lo hizo, con el sonido de tu esencia particular. Eres la llama que arde en mi Ser, porque eres parte de mí, y yo parte de ti, porque somos procedentes de un gran sol que se hizo gotas en un gran estallido de amor, y que se amaneció en diversos lugares para experimentarse.

La base de lo que vivimos en cada uno de los mundos que habitamos es el Amor en todas sus medidas y manifestaciones. Soy un tú en muchos “túes”, yo soy el “yo soy” que te ama profundamente en cada realidad en la que existes, en la que existo.
Y te hallé en tantas miradas, te hallé en tantos abrazos, te hallé en tantas vidas vividas y que todavía experimento. Sin ti la aventura sería tan diferente, contigo, ser de mi ser, todo tiene un sentido más divertido. Juegas al escondite y mi mente se envenena con torpes añoranzas que el olvido de este juego que vivimos ha provocado al no poder fusionar mi corazón con el tuyo.
Pero ahora entiendo, sí, ahora lo entiendo... y ya no hay más dolor, sólo hay dicha y contento...
Si el amor es el regalo y el premio, hace tiempo que ganamos la partida, nunca perderemos, todo esto es apariencia, espejismo, todo esto es sólo un sueño que soñamos, desde nuestro sol divino...
No es posible no recordar el amor, porque justamente es lo que nos trajimos con nosotros, nuestro único equipaje, y jamás lo dejamos atrás porque éste siempre habita en lo que somos...
Bienvenido al reconocimiento de mi alma en la tuya, bienvenida sea tu alma en la mía una vez reconocida...


  • El susurro de la brisa de la mañana anuncia el otoño, ¿qué tienes que decirme amado mío que tanto te siento en mi alma?
  • Que te abrazo, que te escucho, que te sueño, que te siento, que te vivo en cada momento. Y en cada noche que vivo, tu luz es la que me acompaña, y en cada historia de amor que experimento, te busco a ti en cada alma, y si no te encuentro, sé que lo haré, porque te llevo aquí dentro, en mi pecho, palpitando en cada día de esta vida que escogí vivir. Te amo porque te tengo conmigo desde siempre, porque cada situación a la que me enfrento, ya sea en solitario o acompañado, es un capítulo más de un cuento que vivo, pero tú, sólo tú, eres la gran verdad de toda mi existencia completa, la fuerza que me hace buscar, desear, amar, el ímpetu de mi fe, la estrella que me hace anhelar continuar amando.
  • Ahora ya lo comprendo, amor mío, no se trata de no tenernos en esta existencia, no se trata de no podernos amar en la materia, sino de saber amarnos aunque no estemos juntos en lo humano, permitiendo que cada uno viva en la libertad de aprender lo que es el amor en esta dimensión, en esta vida donde nuestra mente es tan inconsciente. Y si entendemos que ya nos estamos amando, que en cada caricia que ofrecemos queda implícito nuestro gran amor, que en cada abrazo te abrazo a ti, que en cada beso te estoy besando, porque sólo tú, tan sólo tú eres mi compañero, ese que soy yo misma, entonces ya no habrá más dolor, y justo en ese momento nos liberaremos del espejismo, del sueño, para podernos mirar a los ojos y por fin vernos, reconocernos.
  • Así es – murmuró el viento que traía la fragancia del cercano otoño – y así será, porque ha llegado el momento. Siénteme en cada aroma, siénteme en la lluvia y permite que acaricie tu cara, siénteme mientras duermes envolviéndote con mi cuerpo, siénteme en la madrugada, cuando te despiertas y me percibes, siénteme cuando los primeros rayos del sol penetran por las rendijas de la persiana de tu ventana, siénteme en cada canción de amor que te dedico cuando escuchas las señales que te regala mi alma, siénteme en las sincronías, en las casualidades que te llevan de nuevo hasta mí, hasta quien soy, hasta ti, hasta lo que somos.
  • Somos como esta ráfaga de viento, nos alcanzamos siempre, por eso, respeto tus tiempos, respetas los míos, y sabes que cuando regresemos, nos uniremos en un cálido abrazo y nuestras energías fusionaremos...


Me siento en la tierra, contemplo los campos, me estiro para mirar el cielo, te veo, te observo, las nubes pasean como si fueran tus versos, los del poema que me recitas a través de los sonidos de los pájaros que cantan a través de este hermoso silencio, tuyo y mío.


Y entonces te escucho de nuevo, mi voz y la tuya se entrelazan en el “no tiempo” y puedo entender lo que me dices, porque ambos pronunciamos las mismas palabras al unísono...


  •  No estoy distante, sólo soy como el viento, te amo por encima del teatro que estamos viviendo, te amo así, con lo que vives, con lo que eres, sin ningún impedimento...




Arael Elämä....




viernes, 12 de diciembre de 2014

ESTAR CONTIGO



Abro los ojos del corazón y ahí estás tú, mirándome, embriagándome del azul que me envuelve, ese azul que nace de la cascada armoniosa de tus ojos, ese azul que me tiñe de ti, que me arranca el alma para abrazarte desde mi esencia completa, ese azul que me ayuda a nadar en ti, en tu infinito amor, ese azul que me convierte en cielo, en mar, en lluvia, en ti...

Y me sonrojo al descubrirme embelesada en tu mirada, y me desmayo en palabras enredadas que sólo pronuncian tu nombre, que sólo emanan amor...
Se me escapa una sonrisa que se aleja de mi rostro volando como una mariposa de luces cegadoras, hacia tu alma, hacia tu vida, aquí y allá, en cualquier lugar donde tú estés, colmada con la ilusión de volver a verte ahí, abrazado a mí.

Sentir tu presencia me corona, me eleva y me transporta, me convierte en la estrella que tú dices ver en mí, ésa que nunca sé ver, ésa que dices siempre que te deslumbra cuando me siento feliz.
Y te percibo tan cerca que te respiro, que toda yo me lleno de tu fragancia, de tu energía, de tu luz. 

 
Y continua tu sonrisa desnudándome, y buceando en tus pupilas de repente me hallo a salvo, en casa, pues el hogar anhelado se oculta siempre tras tus ojos, se manifiesta en tus sutiles caricias, las cuales siento y vivo profundamente, así como ligeras cosquillas en mis mejillas cuando me estoy desperezando, o en mi pelo cuando crees que aún estoy dormida.
Si me preguntan qué es amar siempre diré que amar es mirarte, que amar es estar contigo, que amar es desenredar mi ser en tu ser, que amar es peinar mi alma con tu alma, que amar es algo que sólo se puede describir cuando se siente, cuando se vive, cuando el corazón deja de estar cerrado, para abrirse, y cómo no hacerlo ante ti si me enseñaste que las murallas sólo sirven para no permitirme sentir, para refugiarme de lo que más anhelo perdiendo así la oportunidad de alcanzarlo, pues los muros sólo me han servido para aislarme y limitarme...

Y es que contigo no existe lo banal, porque contigo todo, todo, es interesante, profundo, y divertido, todo es magia, beso y sigilo, todo es belleza....contigo caigo siempre en tu seducción y en el juego de volver a ser niños, en la inocencia de nuestras risas...

Y cuando el llanto se apodera de mi ingenuidad y me lastima, tus palabras etéreas, que vuelan como pétalos de rosa hasta mi corazón herido, siempre me liberan de lo que me hace daño, con la promesa de que todo está bien, de que nada de lo que sucede es en realidad dolor, porque si lo acojo con mis manos puedo transformarlo en amor, en puro amor, así como tú lo haces cuando secas mis lágrimas con tus besos suaves...
No existe el miedo, ¿o sí?, tú siempre me dices que el miedo existe si yo permito que así sea, pues el ser humano lo inventó al alejarse de su esencia, y que la verdadera esencia de éste es el amor, y que si regreso a ella seré de nuevo la flor que soy...

 
Entonces, desde esa flor que tú ves en mi alma, te digo, que si ella florece es gracias a ti, que si esta flor se abre y permite que su aroma se expanda, es porque tú me mostrarte el camino para ser ella...
Y ahora, de nuevo veo esa rosa blanca que siempre me regalas, esa que reluce desde tu pecho y que con un gesto dulce me entregas, incluso cuando son otros los que te sienten y perciben, incluso cuando te sueño, símbolo de lo que existe entre nosotros... amor, puro y verdadero... 
 
Tal vez en este planeta podamos darle un hueco a lo que somos, tal vez, quizás, y no permitamos jamás que se enturbie la pureza de esa rosa blanca que nos envuelve y nos eleva hasta nuestro sagrado lugar...
No importa dónde estemos cada uno de nosotros, el amor es una energía capaz de atravesar tiempos y espacios, inconsciencias y temores, porque esa es su verdadera naturaleza....nunca muere....

Por eso, estar contigo es revivirte, es permitirme ser yo, es poder serlo en todo mi esplendor, porque contigo no tengo que fingir algo que no soy, soy mi ser entrelazado al tuyo, soy un ángel que junto a ti tiene sus dos alas, soy un mensaje recibido, un poema terminado, un verso que rima contigo, porque tú me enseñaste y me recordaste ser esto que soy, sin miedo, sin caretas, siendo sólo corazón, siendo sólo... tu flor, tu canción, y siendo tú así mi inspiración...

Arael Líntley

lunes, 26 de mayo de 2014

EL PORTAL DEL AMOR- DE VUELTA A CASA

PASAJE A OTRA REALIDAD....


Pasear por la playa, de noche, a la luz de la luna, bajo un cielo estrellado... Es algo sencillo pero es tan especial y tan hermoso que sólo recordar los momentos vividos cubierta de la magia del lugar y del instante, me ayuda a evocar las sensaciones que viví y que aún conservo en mí.

Fue en aquella playa de Alicante donde descubrimos ese lugar que parecía tener el poder de transportarnos a otras dimensiones más elevadas. Tan cargado de magia que lo bautizamos como el portal del amor. Allí, cada noche, tras la cena y un buen paseo descalzos por la arena de la playa, nos acercábamos hasta la presencia de lo que era una puerta hacia otras realidades.

La última noche ya sentía la nostalgia de la despedida y la tristeza comenzaba a empañar el momento que vivíamos con tanto amor. Aquellos días habían sido para mí una gran desconexión de las rutinas que la sociedad me imponía, y no deseaba regresar todavía.

  • No quiero estar aquí, en este mundo, detesto lo que se respira, el egoísmo, la violencia, la ignorancia estúpida de lo que realmente somos y deberíamos ser, no puedo más, deseo volver a casa – te dije sin saber exactamente cómo expresar mis sensaciones y lo que era en realidad mi verdadero hogar.
  • No te preocupes, amor mío -me contestaste tan tierno como siempre- voy a llevarte a un lugar donde te sentirás feliz, donde podrás respirar el amor que se emana desde el alma de cualquier ser vivo que lo habite. Allí experimentarás algo tan hermoso que cuando regresemos a nuestra vida cotidiana te lo llevarás contigo y cada vez que te sientas como ahora, podrás evocar este momento tan especial y revivirlo.

Tomaste mi mano suavemente. Al sentir tu tacto cálido y sutil mi emoción se disparó desde mi pecho hasta mi garganta y un suspiro espontáneo acompañó a una mirada de esas que siempre te dedico, de esas en las que mi devoción hacia ti se vuelve tan tangible como lo puede ser el abrazo que deseaba darte en aquel momento.
Me devolviste la mirada, y tus ojos azules, claros como gotas de mar regalándome su pureza, cambiantes como los cielos que en ocasiones se nublan y en otras se tornan intensos y penetrantes, se clavaron en los míos paralizando el tiempo eternamente, por un sólo segundo en el que nuestras almas se amaron delicadamente.
Anhelaba abrazarte, beberte, acariciar tu rostro con dulzura, besando cada centímetro de tu piel para llenarte de todo el amor que destilaba hacia ti, pero no podía.
Bajé la mirada entristecida por no lograr superar los obstáculos que me impedían hacer algo tan sencillo y normal como tocar tu pelo, ese flequillo largo que caía por tu frente, y retirarlo para mimarte, o hablarte al oído para expresarte con susurros todo lo que sentía en mi alma, o tirarme encima de ti para hacerte caer en la arena y jugar como niños, reírnos, divertirnos...

En cuanto me leíste te sentí envolverme con tu energía, esa que siempre me tranquiliza y me relaja, esa que me devuelve la sonrisa cuando me ocurre lo que me estaba sucediendo.

  • No te pongas triste, mi vida, entiendo lo que sientes, pero todo eso cambiará, no te preocupes, ahora céntrate en vivir esta experiencia, será muy especial, créeme.
  • Está bien, lo haré -te dije intentando disimular mis ganas de llorar- tranquilo, ya me siento mejor.

El hecho de vivir en mundos separados y distintos no había logrado destruir la unión que había entre nosotros, y nunca fue un inconveniente amarnos a pesar de las dificultades que nos habíamos encontrado en este mundo incoherente, donde las personas viven perdidas buscándose a sí mismas y tratando de encontrarle sentido a sus vidas, refugiándose a menudo en relaciones de pareja infructuosas, por miedo a la soledad, a no sentir amor en sus almas, a no ser capaces de envejecer con alguien a su lado para estar seguros de que siempre tendrían compañía. Aquellas personas para nosotros eran buscadoras del amor verdadero, pero se embarcaban en relaciones basadas en la atracción física, o sexual, o en la necesidad de ser amados, de amar, perdiéndose en el intento de estar con quien verdaderamente debían y deseaban estar. Eso sí, claro está, el primer paso nunca lo daban, ese primer paso en el que uno se descubre a sí mismo y conecta con su corazón, con su alma, pues sólo así es capaz de conseguir la honestidad consigo mismo, sólo así deja uno de engañarse.

  • En este lugar, mi bella, están esas almas que se aman con la mayor pureza que hayas podido experimentar.- Me dijiste señalando hacia el portal del almor.
  • Vamos ya, estoy deseando verles y sentirles.


Fuimos caminando hacia aquellas rocas donde las olas rompían y se convertían en espuma reluciente, reflejando la luz de la luna llena, plateada y preciosa como nunca antes la había podido admirar.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo, algo parecido a una pequeña sacudida eléctrica, y en un segundo aquel paraíso se abrió ante mí dejándome extasiada, sin aliento, era un sitio maravilloso.
El mar brillaba en tonos turquesa, la arena de la playa era blanca y resplandecía como en destellos luminosos que me cegaban. Estaba amaneciendo, el sol, de tonalidad anaranjada, cubría las turquesas olas del mar y la arena, y su color teñía el cielo con tonalidades rosadas y violetas que me fascinaron desde el primer momento.
Varias personas paseaban como lo hacíamos nosotros dos.
A lo lejos, una pareja permanecía sentada, observando el amanecer, abrazados como si eso fuera lo más importante que podían hacer en aquel momento, como si eso fuera lo único real en sus vidas.

  • Vamos, Ara, te llevaré con ellos para que los conozcas. -Me dijiste con una sonrisa de esas que me cortan la respiración.

Como si fuéramos aves, comenzamos a desplazarnos flotando por encima de la arena, lo cual fue una sorpresa para mí, pues el tacto de mis pies descalzos sobre aquel lugar era algo tan placentero que casi me sentía ofendida por no poder pisarlo.

Tus ojos brillaban por la felicidad del momento, y tu expresión era tan dulce que no podía mirar otra cosa que no fueras tú, y eso fue lo que me ayudó a darme cuenta de que estabas comunicándote con aquellas personas sin hablar verbalmente.

Ellos me miraron y sonrieron. La mujer, de aspecto muy humano, salvo por su cabello dorado y brillante que más que cabello parecían hilos finísimos de luz que procedían de su cabeza, y salvo por sus grandes ojos color granate, se acercó a mí y, con un gesto grácil se presentó.

  • Hola Araelm, bienvenida a nuestro hogar, tu hogar. Soy Arcanam, bueno, es lo más parecido en traducción en el idioma que conoces a lo que es en realidad mi nombre. Él es mi compañero, Artcanmam. Ambos estamos felices de compartir este momento contigo y con Araham.
  • Gracias, es un placer para mí y para mi pareja estar aquí, de veras.

Nos sentamos junto a aquellos seres y comenzamos a charlar sobre sus costumbres, su sociedad, o algo parecido, y otras cosas que yo comparaba con nuestra manera de vivir en nuestro planeta, realmente eran muy distintos a nosotros y hubiera deseado no regresar nunca más a mi realidad, pero aquello sólo era un regalo que duraría un breve momento.

  • Aquí el amor es algo que se respira en todas partes, la arena desprende amor, el mar también, los árboles, las montañas, cualquier lugar de este planeta es amor en estado puro, así que la energía que estás sintiendo vibrando en ti es de lo más hermoso que hayas podido sentir jamás.
  • Es como estar siempre enamorada -le dije Arcanam riéndome mientras sentía las cosquillas de esa energía en mi plexo solar.
  • Sí, y por eso, cada uno de nosotros vibramos así, en amor, pues es nuestra naturaleza.


Tenía curiosidad por saber cómo se relacionaban entre ellos, si había familias, si tenían hijos, si exitía el sexo, si se enamoraban...
  • Y ¿cómo os emparejáis aquí? ¿Tenéis llama gemela o alma gemela? -Pregunté sin poder contenerme.
  • No exactamente, nosotros llamamos llama gemela a nuestro ser, a lo que somos nosotros mismos dentro de nosotros mismos, a nuestro yo superior, y nuestra alma gemela, como tú dices, es aquel compañero que, por resonancia y frecuencia vibratoria, se adapta a nuestro campo magnético a la perfección. Vosotros llamáis a esto llama gemela, nosotros lo llamamos compañero o compañera energética. La energía que compartimos es idéntica, sería como encontrar en tu planeta a una persona con tus mismas huellas dactilares, idénticas. El sello energético de mi compañero y el mío son exactamente iguales.
  • Pero eso es algo así como tu hermano gemelo, ¿no? -pregunté intrigada.
  • Sí, es algo así, pero no nacemos como vosotros, no encarnamos, existimos de forma semietérea, semicorpórea, no morimos tampoco, sólo evolucionamos a través de nuestras experiencias y nos vamos trasladando a planos más elevados. Así que no nos emparejamos con nuestro compañero sino que existimos con él desde el principio.
  • Y..¿cuál fue el principio?
  • Al igual que vosotros no podéis recordar vuestra vidas pasadas o vuestros orígenes cuando encarnáis, nosotros no recordamos el principio con total claridad, sólo sabemos que descendimos de la fuente a otra realidad y que nos adaptamos a ella. Con el tiempo fuimos ascendiendo a otras dimensiones, con el objetivo de regresar de nuevo al UNO, pero no nos preocupa no recordar todo el proceso, no es de ninguna utilidad, sólo existimos, vivimos, gozamos de nuestra libertad, del amor y aprendemos de lo que experimentamos desde el amor.
  • ¿Y sois de sexos diferentes como en mi planeta? -pregunté mientras tú me lanzaste aquella miraba con picardía.
  • Sí, las energías en esta realidad están teñidas de cierta carga positiva o negativa, pero no tan opuesta y marcada como en vuestro planeta. Experimentamos la sexualidad con la entrega total de nuestros cuerpos, fundiéndolos en una sola energía y creando un vórtice luminoso al que llamamos óvalo. El óvalo está formado por nuestras luces incandescentes y dentro de él ambos perdemos la identidad, creando un fractal del UNO, de su esencia, y sintiendo el éxtasis de la unión total de nuestros seres.
  • ¡Madre mía! -exclamé con sorpresa -Eso debe de ser increíble.
  • Es hermoso y muy placentero -añadió Artcanmam con una sonrisa traviesa.

De pronto se hizo el silencio, tú hablabas de nuevo con ellos mentalmente y yo, ajena a vuestra conversación, me llenaba de todo aquello que estaba experimentando, pues presentía que se acercaba la hora de irnos.

  • No me quiero ir -te dije.
  • Tenemos que regresar, amor mío, considera esto como un gran regalo que nos han permitido descubrir para nutrirnos y alimentarnos de las fuerzas necesarias para continuar nuestro camino allí.
  • No, aquí puedo tocarte, aquí puedo sentirte de igual a igual, sé que este es nuestro hogar, quiero quedarme.
  • Sabes que aún no podemos hacer eso. Si te quedas aquí conmigo no culminarás lo que pactamos.
  • Pero estoy cansada de estar lejos de ti.
  • No estás lejos de mí, yo siempre estoy contigo, lo sabes, aunque mi presencia sea etérica.
  • ¿Realmente eres mi llama gemela, Araham?
  • En la Tierra sí, aquí soy tu compañero, así como Arcanam y Artcanmam, y ambos decidimos ir en misión para ayudar a la humanidad en su proceso de transformación.
  • Pero allí abajo no te encuentro, no sé dónde está ese hombre en el que te encarnaste.
  • No tienes que buscarme, ya lo sabes, sólo tienes que vivir, tienes que ser. Ara, debemos seguir adelante, si decides quedarte aquí me abandonarás, me dejarás solo allí, en la Tierra, y yo solo no podré llevar a cabo el plan divino que ambos sellamos con nuestro amor.
  • Está bien, prométeme algo y volveré.
  • De acuerdo, si puedo hacerlo, lo haré.
  • Prométeme que te encontraré.
  • No. Te prometo que yo te encontraré, te buscaré por donde sea, dejaré que mi alma me guíe, permitiré que mi corazón me hable, que él me oriente para hallarte, como siempre he hecho, y cuando lo haga, te prometo que te reconoceré, porque sentiré cómo mi alma te aclama, cómo desea salir de mí para unirse a la tuya. Te prometo que recordaré cuánto te amo y que nuestro amor en unión será una herramienta voraz, capaz de sanar a todo aquel que se halle cerca de nosotros... Te prometo que lo que es arriba es abajo y que tal y como somos uno en esta realidad a la cual pertenecemos, allí, en Gaia, seremos uno aunque nuestros cuerpos humanos, nuestros egos, tengan que depurarse hasta transformarnos en amor puro, amor para darnos, para dar a otros, para emanarlo por nuestros poros, por nuestros ojos, por nuestras voces al comunicar, o por tus escritos, aquellos que estén destinados a guiar, orientar o sanar a otros que estén en el camino del despertar... TE LO PROMETO.
  • Araham -te susurré- no me abandones nunca, eres la luz que ilumina mi camino.
  • Araelm, yo voy tejiendo los puentes por los que tú transitas, voy cubriendo tu camino de flores para que puedas sentir la alegría de la vida, voy construyendo la senda que luego tú pisas mientras aprendes, creces y desempeñas tu misión. He venido aquí para abrir tus caminos, para guiarte, para acompañarte en esta misión, pues mi función es apoyarte, darte mi mano y hacerte caminar por los trayectos que yo, previamente, he preparado para ti. Vine antes que tú para que cuando tú llegaras mi amor fuera como un libro que yo escribiría para ti, antes de que despertaras, y que irías leyendo para que te orientara y te diera la fuerza necesaria para alcanzar nuestros objetivos comunes... Tú y yo somos uno y nunca dejaremos de serlo, aunque la distancia física parezca que nos separe. Fluye con la vida y ella misma nos reunirá en lo físico cuando sea el momento adecuado.

Salimos de aquel paraíso tras un largo abrazo y un apasionado beso, que yo sentí físico en mis deseosos labios, labios que te anhelaban como el sediento en el desierto anhela el agua en su boca.

De nuevo en la playa de Alicante, de noche, bajo la luna llena, volví a mirarte. Allí estabas, etéreo, pero siendo tú...

  • Vámonos al apartamento, nos están esperando.- Me dijiste.
  • Sí, mañana tenemos que madrugar para tomar un tren.


Pasear por la playa, de noche, a la luz de la luna, bajo un cielo estrellado... Es algo sencillo pero es tan especial y tan hermoso que sólo recordar los momentos vividos cubierta de la magia del lugar y del instante, me ayuda a evocar las sensaciones que viví y que aún conservo en mí.

Hoy aún me pregunto qué fue lo que vi, qué fue lo que me mostraste, incluso aún mi ego me hace dudar de si estaré loca, si mis pensamientos me llevan al filo de la locura, si ser soñadora me ha convertido en alguien lejana a la cordura considerada normal en esta sociedad.
Sin embargo, reniego de ser una persona cuerda, prefiero vivir mi locura a ser como la mayoría de los cuerdos de este mundo, con mi locura soy feliz, y ella me ha otorgado el poder de ser yo, el poder de enfrentarme a mis miedos. No puedo decir que no tenga miedo a nada, al contrario, tengo miedo a muchas cosas, pero sí puedo decir que a todas ellas me enfrento y salgo más o menos airosa de las pruebas que la vida se empeña en presentarme. Yo las saludo -muy buenas querida circunstancia adversa- y luego la escalo, traspaso o derribo, para aprender y continuar mi camino.

¿Fantasía? ¿Realidad?...

Araham me diría...
Cierra los ojos y siente, porque todo aquello que sientes es totalmente real, así pues, será mejor que sientas emociones y sensaciones bellas, para que éstas se puedan manifestar en el mundo terrenal, para poderte crear un mundo tuyo, a tu disposición. El Universo te escucha y te regala lo que le pides, así que, pídele amor, que tus sueños se cumplan, besos, dulzura, luz, felicidad, entrega, fantasía hecha realidad, y él te otorgará lo que más deseas. Deséate tener a ti misma, deséate a ti plena y completa, deséate a ti amándote y el universo te regalará, no sólo tu amor propio, sino un amor de otro que te ame por lo que eres, y se ame por lo que es...”

Arael Líntley


martes, 12 de noviembre de 2013

HABLANDO CONTIGO...

 Quiero verte, necesito sentirte, necesito estar cerca de ti, pero en este plano no puedo conseguirlo, así que me estiro en la cama y te busco, te llamo, anhelo tu amor, tu compañía...
Me relajo, siento que soy capaz de no notar dónde estoy, desaparezco, me mezclo con el todo, soy consciente de que soy más de lo que se ve, más de lo que muestro con mi aspecto físico.

 Salgo de mi cuerpo, me desvisto de mi traje humano para volverme  a encontrar contigo, en esos mundos etéricos o astrales, donde nos amamos reconociendo cada partícula de nuestro Ser, donde nuestras almas se entregan sin miedo, sin dudas, donde no hace falta romper ninguna barrera, pues todo es sencillo, mágico, puro, todo es lo que es, sin velos, sin que hayan pensamientos que nos entorpezcan cuando deseamos abrazarnos.

Allí estás, te puedo ver, frente a mí, como siempre, vestido de blanco, con tus ojos azules clavados en mí, y yo me desarmo al contemplarte, al sentir la presencia amorosa de tu energía que me envuelve y que podría reconocer a través de la distancia, pues es esa esencia tuya la que conecta con mi alma.

Te miro con tristeza, he cometido el error de traerme mis pensamientos, tú sonríes.

- Siento que no reaccionas, mi amor, mi todo, qué más puedo hacer para salvarnos, para que nos encontremos por fin en este plano -te susurro mientras me fundo contigo en uno de nuestro maravillosos abrazos.

- Sólo espera, espera, ten paciencia, todo está escrito, pactado, confía en que todo se cumplirá.

- Pero el tiempo pasa allí abajo, ¿por qué no puedo llegar hasta ti?, tengo miedo de llegar demasiado tarde, de hallarte perdido en tu mente, tal vez enamorado de otra mujer en tu afán de encontrarme, o tal vez nos queden pocos años para disfrutar de este amor sagrado, para cumplir nuestra misión de amor.

- Ya sabes cómo funciona esto, si estuviera experimentando otro amor sería por la necesidad de mi alma de amar, de aprender, de buscar y de reconocerte cuando te encuentre frente a mí, pero incluso si eso estuviera sucediendo, cuando llega el momento de unirnos nada puede interponerse.

- ¿Y el tiempo? ¿Y si cuando llego a ti la muerte nos separa antes de que logremos saciar nuestra sed de amarnos?

- Mi querida alma gemela, ¿acaso no sabes que el tiempo no existe? Nuestros cuerpos humanos pueden deteriorarse, pero nosotros nunca dejaremos de amarnos, nuestro amor trascenderá a través de lo que tú llamas tiempo, porque es, fue y será, porque existe en todo momento, porque ambos somos uno en este amor puro que nos envuelve y que emanamos desde nuestros corazones.

- Pero deseo que estemos juntos ya en todos los planos en los que existimos, necesito reencontrarme contigo, necesito tu compañía humana, sentir tu calor físico.

Tú sonríes tiernamente, acaricias mi rostro y me besas suavemente los labios, yo estallo en amor, una explosión de rayos luminosos se me escapa desde mi pecho,  y te rodeo con la luz que se desprende como estrellas llameantes desde mi cuerpo etéreo, invadiendo el tuyo, mientras tú recibes mi amor y te estremeces al sentir cómo mi energía entra en tu Ser y se entrelaza con tu alma sin dejar una partícula sin envolverte, sin amarte.


- ¿No me puedes sentir cuando te beso?- me preguntas.-¿No ves que nuestros cuerpos humanos sólo son una ilusión y que ya estamos juntos, que nunca estuvimos separados?

- Sí -te respondo llena de ti- pero anhelo que en lo físico podamos transitar juntos por la senda de la experiencia humana.

- Estoy muy cerca, lo sabes, lo has sentido, sólo espérame, porque estoy yendo hacia ti.

Siento en mi corazón la certeza de tus palabras, me reconfortan, me endulzan el alma, me tranquilizan... 

- Es cierto, sé que estás cerca -te digo algo preocupada- pero, ¿y si no te das cuenta de que estoy ante ti?

- Mi amor, las almas siempre se reconocen, yo he experimentado demasiado en este mundo físico como para no saberte ver con los ojos de mi alma, sólo espérame, sólo un poco más, dame el tiempo necesario para asimilar tu energía, para integrar lo que me haces sentir, y cuando eso suceda, nuestro mundo terrenal cambiará.

Sin darme cuenta me he llevado conmigo las dudas de mi mente a este lugar tan especial, aterrada por el rechazo, por pensar que mi gran amor no sepa quien soy yo, decido que aquí no deben entrar los pensamientos, sólo las almas, así que los destierro, me libero, y desnuda de mis miedos entrego mi esencia a la tuya, me sumerjo en ti, en un acto de amor, en la entrega de nuestras llamas sagradas, para extasiarme de tu dulce néctar mientras creamos un vórtice energético, una esfera de luz que somos ambos, los dos en fusión de la pasión que surje entre dos almas gemelas cuando se aman y se consagran la una a la otra. Me fundo en ti, me inundo de ti, soy tú, eres yo, somos puro amor resplandeciente, delirio, elevación suprema de nuestros cuerpos no físicos.




Y Permanezco en ti durante infinitos momentos reducidos al lenguaje de nuestro tiempo.

Abro los ojos con el corazón lleno de amor y de ilusión. Te he vuelto a ver, te he vuelto a sentir, me has devuelto la calma, pero todavía tengo miedo de estar soñando, de que aquí abajo sea imposible vivirte de esa manera tan sublime, de que tu parte humana siga dormida y ajena a mi existencia, a que pase frente a ti y no me reconozcas, a que perdamos nuestra oportunidad estando tan cerca...

Pero sigo mi vida, con mis anhelos en marcha, deseando disfrutar de cada momento, deseando brillar y ser valiente, fuerte, para no volver a caer en la fosa de los miedos.

Amarte ya me reconforta, amarte aunque aquí no te conozca, amarte porque mi alma te ama desde antes de ser esta mujer humana...

Arael