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Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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sábado, 7 de febrero de 2015

GUERRERA


Ella nunca creyó en sí misma, nunca pensó que era una guerrera, nunca se sintió fuerte, ni capaz de conseguir alcanzar las metas propuestas. Cuando se miraba en el espejo, su reflejo mostraba a una frágil mujer, sujeta a sus propios miedos, al yugo de la esclavitud de sus temores, sometida al sistema que la envolvía. 

Ella nunca imaginó que tendría que luchar, porque no consentía que la guerra se librara más allá de sus confusos pensamientos sobre sí misma, pero se dio cuenta de que el ser humano libra sus batallas en el campo de lo externo. Atenta, observó el fuego ardiendo en las ciudades, contempló el dolor convertido en el llanto de los más débiles, vio cómo el cielo se teñía de negro, se hundió en las heridas y las llagas que sangraban en la Tierra, y pereció en el sufrimiento del planeta...


La muerte de la vanidad de la raza humana era inminente, pronto todos los volcanes responderían con más fuerza, pronto el mar embravecido se arremolinaría hacia el cielo y se uniría con el viento para librar la guerra más cruel de la historia... Aire, fuego, viento y tierra unidos en la lucha para defender la vida...


Pero eso no era defender ninguna vida, era aniquilarla...


Ella nunca creyó en sí misma, y sin embargo, debía hacerlo, debía alzar sus brazos al cielo y decir ¡Basta!...



Nunca pensó que era una guerrera, y no era lo que se considera un guerrero, no, era algo distinto, algo que debía descubrir.
En sus manos había poder, la energía sanadora emergía de sus chakras, su corazón desprendía una luz deslumbrante, su aura se asemejaba a una gran llamarada de luz dorada que se erigía a su alrededor...


La guerrera se había despertado...





Nunca se sintió fuerte, pero lo era, había vencido a todos sus fantasmas, sus terrores, sus dolores, sus fantasías, nunca se sintió capaz de alcanzar sus metas, pero ya las había alcanzado hacía tiempo, sin darse cuenta. Cuando se miraba en el espejo, su resplandor la dignificaba, pero aún no reconocía que se había transformado, porque aún creía que era una frágil mujer, siendo en realidad una diosa encarnada, una deidad que poseía el don de la vida...
Y salió a luchar...


Y su lucha silenciosa fue la que calmó las entrañas de la rabia, fue la que embriagó de amor los corazones vivientes y latientes, y al levantar su mirada, comprobó cuántos dioses se habían alzado para expandir su fuerza con furia, la furia de un amor cuyo poder era mayor que el de cualquier odio...
Guerreros luminosos que se habían colocado en círculo enseñaban su alma y su espíritu hacia el mundo para transformarlo...


Y de ellos amaneció una cúpula dorada que se extendió por gran parte del planeta. Miles de dioses y diosas de aspecto humilde se habían establecido en diferentes puntos de Gaia, para generar un vórtice energético suficientemente potente como para crear una ventana interdimensional.

Ella sentía su cuerpo desvaneciéndose, sus manos parecían más etéreas, su sensación era de gracilidad, sus dedos parecían más alargados, su tono de piel se había palidecido hasta convertirse en un color tenue casi dorado, su larga melena, que ondeaba por el viento, era ahora blanco brillante, sus ojos eran también diferentes, como cristal fulgurante, toda ella era otra siendo la misma, la metamorfosis de la que tanto hablaban había culminado.





Todos a su alrededor presentaban aspectos muy distintos entre sí, algunos de piel azulada, otros parecidos a su anterior forma humana, otros con extrañas alas, sin cabello, sin nariz, otros esbeltos, delgados... Cada uno de ellos parecía provenir de un planeta distinto, por fin sus disfraces habían desaparecido.

Los guerreros tenían algo en común, una gran energía que nacía del centro de su pecho, creando un campo de luz que los envolvía y se desprendía hacia arriba, uniéndose a un halo de energético que surgía de su cabeza hacia el cielo, perdiéndose en la inmensidad. Estaban conectados entre sí por la cúpula dorada que habían creado.

Ella, invadida por un amor tan fuerte que parecía disolverse en él, se dio cuenta de que ese gran poder que les había unido, era justamente el amor que estaba sintiendo.

De pronto, el cielo tembló, pero ella no tenía miedo, sabía exactamente lo que estaba ocurriendo, cerró los ojos, y se dejó llevar.

Todos estaban haciendo exactamente lo mismo, el espectáculo era increíblemente bello, y algunos humanos que lo estaban observando no daban crédito y, al mismo tiempo que admiraban lo que ocurría, tenían tanto miedo que salían corriendo de aquel lugar.

Una gran explosión de luz iluminó con fuerza todo el planeta, como si un gran sol fuera capaz de cubrir toda su superficie, y una inmensa paz silenciosa se apoderó de cada uno de los seres que estaban presenciando lo que acontecía.

Pareció durar una eternidad, pareció durar un segundo, cuando todo se despejó por completo.

Las luces cesaron en su trabajo, las manos de los dioses se desconectaron de la energía, sus ojos se abrieron de nuevo.

Ella, lloraba de felicidad...

Campos de un verde luminoso se dibujaban ante ella, árboles de hojas azules, un cielo claro y púrpura les cubría, el sonido de un riachuelo cercano era lo único que podía captar con sus oídos.

- ¿Dónde estamos, hermanos? - preguntó uno de aquellos seres.
- En la Nueva Tierra - contestó alguien que se acercaba. - Bienvenidos, os estábamos esperando.

Los dioses y diosas, conmovidos, supieron que, por fin, su misión había concluído...

- ¿Dónde están los humanos ascendidos? - se escuchó preguntar a alguien que parecía estar muy lejos. 

Ella se había percatado de que no necesitaban pronunciar palabras para escucharse, se había dado cuenta de que el amor que sentía no había disminuido en absoluto, y sabía que si pensaba en algo, se manifestaría de inmediato ante ella. Sin embargo, ya no existía el miedo, sólo podría crear amor...


Una pequeña ciudad de tonos claros, en su mayoría blancos, de redondeadas formas, les estaba esperando. Los humanos ya estaban allí. 

Misión cumplida...

Ella no quería ser una guerrera, pero tuvo que serlo, una guerrera amorosa, una guerrera de la luz y del amor, una diosa al servicio de una humanidad, al servicio de la fuente creadora de donde provenimos todos...

Eva Bailón

lunes, 26 de mayo de 2014

EL PORTAL DEL AMOR- DE VUELTA A CASA

PASAJE A OTRA REALIDAD....


Pasear por la playa, de noche, a la luz de la luna, bajo un cielo estrellado... Es algo sencillo pero es tan especial y tan hermoso que sólo recordar los momentos vividos cubierta de la magia del lugar y del instante, me ayuda a evocar las sensaciones que viví y que aún conservo en mí.

Fue en aquella playa de Alicante donde descubrimos ese lugar que parecía tener el poder de transportarnos a otras dimensiones más elevadas. Tan cargado de magia que lo bautizamos como el portal del amor. Allí, cada noche, tras la cena y un buen paseo descalzos por la arena de la playa, nos acercábamos hasta la presencia de lo que era una puerta hacia otras realidades.

La última noche ya sentía la nostalgia de la despedida y la tristeza comenzaba a empañar el momento que vivíamos con tanto amor. Aquellos días habían sido para mí una gran desconexión de las rutinas que la sociedad me imponía, y no deseaba regresar todavía.

  • No quiero estar aquí, en este mundo, detesto lo que se respira, el egoísmo, la violencia, la ignorancia estúpida de lo que realmente somos y deberíamos ser, no puedo más, deseo volver a casa – te dije sin saber exactamente cómo expresar mis sensaciones y lo que era en realidad mi verdadero hogar.
  • No te preocupes, amor mío -me contestaste tan tierno como siempre- voy a llevarte a un lugar donde te sentirás feliz, donde podrás respirar el amor que se emana desde el alma de cualquier ser vivo que lo habite. Allí experimentarás algo tan hermoso que cuando regresemos a nuestra vida cotidiana te lo llevarás contigo y cada vez que te sientas como ahora, podrás evocar este momento tan especial y revivirlo.

Tomaste mi mano suavemente. Al sentir tu tacto cálido y sutil mi emoción se disparó desde mi pecho hasta mi garganta y un suspiro espontáneo acompañó a una mirada de esas que siempre te dedico, de esas en las que mi devoción hacia ti se vuelve tan tangible como lo puede ser el abrazo que deseaba darte en aquel momento.
Me devolviste la mirada, y tus ojos azules, claros como gotas de mar regalándome su pureza, cambiantes como los cielos que en ocasiones se nublan y en otras se tornan intensos y penetrantes, se clavaron en los míos paralizando el tiempo eternamente, por un sólo segundo en el que nuestras almas se amaron delicadamente.
Anhelaba abrazarte, beberte, acariciar tu rostro con dulzura, besando cada centímetro de tu piel para llenarte de todo el amor que destilaba hacia ti, pero no podía.
Bajé la mirada entristecida por no lograr superar los obstáculos que me impedían hacer algo tan sencillo y normal como tocar tu pelo, ese flequillo largo que caía por tu frente, y retirarlo para mimarte, o hablarte al oído para expresarte con susurros todo lo que sentía en mi alma, o tirarme encima de ti para hacerte caer en la arena y jugar como niños, reírnos, divertirnos...

En cuanto me leíste te sentí envolverme con tu energía, esa que siempre me tranquiliza y me relaja, esa que me devuelve la sonrisa cuando me ocurre lo que me estaba sucediendo.

  • No te pongas triste, mi vida, entiendo lo que sientes, pero todo eso cambiará, no te preocupes, ahora céntrate en vivir esta experiencia, será muy especial, créeme.
  • Está bien, lo haré -te dije intentando disimular mis ganas de llorar- tranquilo, ya me siento mejor.

El hecho de vivir en mundos separados y distintos no había logrado destruir la unión que había entre nosotros, y nunca fue un inconveniente amarnos a pesar de las dificultades que nos habíamos encontrado en este mundo incoherente, donde las personas viven perdidas buscándose a sí mismas y tratando de encontrarle sentido a sus vidas, refugiándose a menudo en relaciones de pareja infructuosas, por miedo a la soledad, a no sentir amor en sus almas, a no ser capaces de envejecer con alguien a su lado para estar seguros de que siempre tendrían compañía. Aquellas personas para nosotros eran buscadoras del amor verdadero, pero se embarcaban en relaciones basadas en la atracción física, o sexual, o en la necesidad de ser amados, de amar, perdiéndose en el intento de estar con quien verdaderamente debían y deseaban estar. Eso sí, claro está, el primer paso nunca lo daban, ese primer paso en el que uno se descubre a sí mismo y conecta con su corazón, con su alma, pues sólo así es capaz de conseguir la honestidad consigo mismo, sólo así deja uno de engañarse.

  • En este lugar, mi bella, están esas almas que se aman con la mayor pureza que hayas podido experimentar.- Me dijiste señalando hacia el portal del almor.
  • Vamos ya, estoy deseando verles y sentirles.


Fuimos caminando hacia aquellas rocas donde las olas rompían y se convertían en espuma reluciente, reflejando la luz de la luna llena, plateada y preciosa como nunca antes la había podido admirar.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo, algo parecido a una pequeña sacudida eléctrica, y en un segundo aquel paraíso se abrió ante mí dejándome extasiada, sin aliento, era un sitio maravilloso.
El mar brillaba en tonos turquesa, la arena de la playa era blanca y resplandecía como en destellos luminosos que me cegaban. Estaba amaneciendo, el sol, de tonalidad anaranjada, cubría las turquesas olas del mar y la arena, y su color teñía el cielo con tonalidades rosadas y violetas que me fascinaron desde el primer momento.
Varias personas paseaban como lo hacíamos nosotros dos.
A lo lejos, una pareja permanecía sentada, observando el amanecer, abrazados como si eso fuera lo más importante que podían hacer en aquel momento, como si eso fuera lo único real en sus vidas.

  • Vamos, Ara, te llevaré con ellos para que los conozcas. -Me dijiste con una sonrisa de esas que me cortan la respiración.

Como si fuéramos aves, comenzamos a desplazarnos flotando por encima de la arena, lo cual fue una sorpresa para mí, pues el tacto de mis pies descalzos sobre aquel lugar era algo tan placentero que casi me sentía ofendida por no poder pisarlo.

Tus ojos brillaban por la felicidad del momento, y tu expresión era tan dulce que no podía mirar otra cosa que no fueras tú, y eso fue lo que me ayudó a darme cuenta de que estabas comunicándote con aquellas personas sin hablar verbalmente.

Ellos me miraron y sonrieron. La mujer, de aspecto muy humano, salvo por su cabello dorado y brillante que más que cabello parecían hilos finísimos de luz que procedían de su cabeza, y salvo por sus grandes ojos color granate, se acercó a mí y, con un gesto grácil se presentó.

  • Hola Araelm, bienvenida a nuestro hogar, tu hogar. Soy Arcanam, bueno, es lo más parecido en traducción en el idioma que conoces a lo que es en realidad mi nombre. Él es mi compañero, Artcanmam. Ambos estamos felices de compartir este momento contigo y con Araham.
  • Gracias, es un placer para mí y para mi pareja estar aquí, de veras.

Nos sentamos junto a aquellos seres y comenzamos a charlar sobre sus costumbres, su sociedad, o algo parecido, y otras cosas que yo comparaba con nuestra manera de vivir en nuestro planeta, realmente eran muy distintos a nosotros y hubiera deseado no regresar nunca más a mi realidad, pero aquello sólo era un regalo que duraría un breve momento.

  • Aquí el amor es algo que se respira en todas partes, la arena desprende amor, el mar también, los árboles, las montañas, cualquier lugar de este planeta es amor en estado puro, así que la energía que estás sintiendo vibrando en ti es de lo más hermoso que hayas podido sentir jamás.
  • Es como estar siempre enamorada -le dije Arcanam riéndome mientras sentía las cosquillas de esa energía en mi plexo solar.
  • Sí, y por eso, cada uno de nosotros vibramos así, en amor, pues es nuestra naturaleza.


Tenía curiosidad por saber cómo se relacionaban entre ellos, si había familias, si tenían hijos, si exitía el sexo, si se enamoraban...
  • Y ¿cómo os emparejáis aquí? ¿Tenéis llama gemela o alma gemela? -Pregunté sin poder contenerme.
  • No exactamente, nosotros llamamos llama gemela a nuestro ser, a lo que somos nosotros mismos dentro de nosotros mismos, a nuestro yo superior, y nuestra alma gemela, como tú dices, es aquel compañero que, por resonancia y frecuencia vibratoria, se adapta a nuestro campo magnético a la perfección. Vosotros llamáis a esto llama gemela, nosotros lo llamamos compañero o compañera energética. La energía que compartimos es idéntica, sería como encontrar en tu planeta a una persona con tus mismas huellas dactilares, idénticas. El sello energético de mi compañero y el mío son exactamente iguales.
  • Pero eso es algo así como tu hermano gemelo, ¿no? -pregunté intrigada.
  • Sí, es algo así, pero no nacemos como vosotros, no encarnamos, existimos de forma semietérea, semicorpórea, no morimos tampoco, sólo evolucionamos a través de nuestras experiencias y nos vamos trasladando a planos más elevados. Así que no nos emparejamos con nuestro compañero sino que existimos con él desde el principio.
  • Y..¿cuál fue el principio?
  • Al igual que vosotros no podéis recordar vuestra vidas pasadas o vuestros orígenes cuando encarnáis, nosotros no recordamos el principio con total claridad, sólo sabemos que descendimos de la fuente a otra realidad y que nos adaptamos a ella. Con el tiempo fuimos ascendiendo a otras dimensiones, con el objetivo de regresar de nuevo al UNO, pero no nos preocupa no recordar todo el proceso, no es de ninguna utilidad, sólo existimos, vivimos, gozamos de nuestra libertad, del amor y aprendemos de lo que experimentamos desde el amor.
  • ¿Y sois de sexos diferentes como en mi planeta? -pregunté mientras tú me lanzaste aquella miraba con picardía.
  • Sí, las energías en esta realidad están teñidas de cierta carga positiva o negativa, pero no tan opuesta y marcada como en vuestro planeta. Experimentamos la sexualidad con la entrega total de nuestros cuerpos, fundiéndolos en una sola energía y creando un vórtice luminoso al que llamamos óvalo. El óvalo está formado por nuestras luces incandescentes y dentro de él ambos perdemos la identidad, creando un fractal del UNO, de su esencia, y sintiendo el éxtasis de la unión total de nuestros seres.
  • ¡Madre mía! -exclamé con sorpresa -Eso debe de ser increíble.
  • Es hermoso y muy placentero -añadió Artcanmam con una sonrisa traviesa.

De pronto se hizo el silencio, tú hablabas de nuevo con ellos mentalmente y yo, ajena a vuestra conversación, me llenaba de todo aquello que estaba experimentando, pues presentía que se acercaba la hora de irnos.

  • No me quiero ir -te dije.
  • Tenemos que regresar, amor mío, considera esto como un gran regalo que nos han permitido descubrir para nutrirnos y alimentarnos de las fuerzas necesarias para continuar nuestro camino allí.
  • No, aquí puedo tocarte, aquí puedo sentirte de igual a igual, sé que este es nuestro hogar, quiero quedarme.
  • Sabes que aún no podemos hacer eso. Si te quedas aquí conmigo no culminarás lo que pactamos.
  • Pero estoy cansada de estar lejos de ti.
  • No estás lejos de mí, yo siempre estoy contigo, lo sabes, aunque mi presencia sea etérica.
  • ¿Realmente eres mi llama gemela, Araham?
  • En la Tierra sí, aquí soy tu compañero, así como Arcanam y Artcanmam, y ambos decidimos ir en misión para ayudar a la humanidad en su proceso de transformación.
  • Pero allí abajo no te encuentro, no sé dónde está ese hombre en el que te encarnaste.
  • No tienes que buscarme, ya lo sabes, sólo tienes que vivir, tienes que ser. Ara, debemos seguir adelante, si decides quedarte aquí me abandonarás, me dejarás solo allí, en la Tierra, y yo solo no podré llevar a cabo el plan divino que ambos sellamos con nuestro amor.
  • Está bien, prométeme algo y volveré.
  • De acuerdo, si puedo hacerlo, lo haré.
  • Prométeme que te encontraré.
  • No. Te prometo que yo te encontraré, te buscaré por donde sea, dejaré que mi alma me guíe, permitiré que mi corazón me hable, que él me oriente para hallarte, como siempre he hecho, y cuando lo haga, te prometo que te reconoceré, porque sentiré cómo mi alma te aclama, cómo desea salir de mí para unirse a la tuya. Te prometo que recordaré cuánto te amo y que nuestro amor en unión será una herramienta voraz, capaz de sanar a todo aquel que se halle cerca de nosotros... Te prometo que lo que es arriba es abajo y que tal y como somos uno en esta realidad a la cual pertenecemos, allí, en Gaia, seremos uno aunque nuestros cuerpos humanos, nuestros egos, tengan que depurarse hasta transformarnos en amor puro, amor para darnos, para dar a otros, para emanarlo por nuestros poros, por nuestros ojos, por nuestras voces al comunicar, o por tus escritos, aquellos que estén destinados a guiar, orientar o sanar a otros que estén en el camino del despertar... TE LO PROMETO.
  • Araham -te susurré- no me abandones nunca, eres la luz que ilumina mi camino.
  • Araelm, yo voy tejiendo los puentes por los que tú transitas, voy cubriendo tu camino de flores para que puedas sentir la alegría de la vida, voy construyendo la senda que luego tú pisas mientras aprendes, creces y desempeñas tu misión. He venido aquí para abrir tus caminos, para guiarte, para acompañarte en esta misión, pues mi función es apoyarte, darte mi mano y hacerte caminar por los trayectos que yo, previamente, he preparado para ti. Vine antes que tú para que cuando tú llegaras mi amor fuera como un libro que yo escribiría para ti, antes de que despertaras, y que irías leyendo para que te orientara y te diera la fuerza necesaria para alcanzar nuestros objetivos comunes... Tú y yo somos uno y nunca dejaremos de serlo, aunque la distancia física parezca que nos separe. Fluye con la vida y ella misma nos reunirá en lo físico cuando sea el momento adecuado.

Salimos de aquel paraíso tras un largo abrazo y un apasionado beso, que yo sentí físico en mis deseosos labios, labios que te anhelaban como el sediento en el desierto anhela el agua en su boca.

De nuevo en la playa de Alicante, de noche, bajo la luna llena, volví a mirarte. Allí estabas, etéreo, pero siendo tú...

  • Vámonos al apartamento, nos están esperando.- Me dijiste.
  • Sí, mañana tenemos que madrugar para tomar un tren.


Pasear por la playa, de noche, a la luz de la luna, bajo un cielo estrellado... Es algo sencillo pero es tan especial y tan hermoso que sólo recordar los momentos vividos cubierta de la magia del lugar y del instante, me ayuda a evocar las sensaciones que viví y que aún conservo en mí.

Hoy aún me pregunto qué fue lo que vi, qué fue lo que me mostraste, incluso aún mi ego me hace dudar de si estaré loca, si mis pensamientos me llevan al filo de la locura, si ser soñadora me ha convertido en alguien lejana a la cordura considerada normal en esta sociedad.
Sin embargo, reniego de ser una persona cuerda, prefiero vivir mi locura a ser como la mayoría de los cuerdos de este mundo, con mi locura soy feliz, y ella me ha otorgado el poder de ser yo, el poder de enfrentarme a mis miedos. No puedo decir que no tenga miedo a nada, al contrario, tengo miedo a muchas cosas, pero sí puedo decir que a todas ellas me enfrento y salgo más o menos airosa de las pruebas que la vida se empeña en presentarme. Yo las saludo -muy buenas querida circunstancia adversa- y luego la escalo, traspaso o derribo, para aprender y continuar mi camino.

¿Fantasía? ¿Realidad?...

Araham me diría...
Cierra los ojos y siente, porque todo aquello que sientes es totalmente real, así pues, será mejor que sientas emociones y sensaciones bellas, para que éstas se puedan manifestar en el mundo terrenal, para poderte crear un mundo tuyo, a tu disposición. El Universo te escucha y te regala lo que le pides, así que, pídele amor, que tus sueños se cumplan, besos, dulzura, luz, felicidad, entrega, fantasía hecha realidad, y él te otorgará lo que más deseas. Deséate tener a ti misma, deséate a ti plena y completa, deséate a ti amándote y el universo te regalará, no sólo tu amor propio, sino un amor de otro que te ame por lo que eres, y se ame por lo que es...”

Arael Líntley


domingo, 1 de diciembre de 2013

DESPERTAR A OTRA REALIDAD

Suavemente abro los ojos...primero es todo confuso, borroso, luminoso...
Suavemente percibo los colores como luces que me deslumbran con su extraordinaria belleza...

Siento a mi alrededor la frescura de un aire que reconozco, tibio en mi piel, acogedor...
Escucho el maravilloso silencio que me envuelve, un silencio que habla, mágico, embriagador, que se entremezcla con el aroma de un lugar que me es muy familiar...

El mar, con su sonido rítmico y suave, se diluye con la majestuosidad del silencio que reina en aquel espacio perfecto...Sus olas van y vienen, van y vienen, van y vienen...

Por fin puedo diferenciar y reconocer con mi mente los colores que estoy contemplando fascinada. Mi primera visión es el cielo que me rodea, es de un extraño color rosado, un rosa con tintes violetas, magnífica imagen la que me rodea y me enamora... En él, dos preciosas lunas se dibujan en el horizonte, hermosas, plenas, una más grande, la otra mediana, justo a su lado, parece un cuento de hadas, una película, un espejismo, pero no me importa, no deseo pensar si esto es posible, si las leyes de la naturaleza permitirían que dos lunas estuvieran tan cerca la una de la otra, dos lunas llenas... Ahora mismo sólo quiero disfrutar de lo que veo...

Voy a ir a visitar el mar, su murmullo me está llamando...
Me pongo en pie, voy descalza, me encanta ir descalza, siento la suavidad de la arena fina entre mis dedos, es cálida, es blanca, luminosa, lo que siento es indescriptible...
Doy un paso, dos, tres, pareciera que acabo de nacer y que estoy aprendiendo a caminar, mi ilusión me hace explotar y sonrío, lloro...Miro mis manos y son tan diferentes, estilizadas, muy blancas y de piel muy fina. Me doy cuenta de que emano luz de ellas, ¿quién soy?.
Pienso por un momento en ello, pero no me importa quién soy en realidad, me importa que soy, el mero hecho de ser, y continuo mi paso hacia el susurro de mi amado mar, estoy muy cerca, voy hacia su orilla.

El sol brilla mucho, es muy parecido a lo que siempre he visto, sus rayos atraviesan la atmósmera en una gran excelencia de mágica perfección, me siento uno con él, es como si mi corazón mantuviera una contínua conversación con cada elemento que percibo, estoy emocionada...

Allí está la orilla de mi mar de agua violeta...
Siento la humedad de la arena, la caricia de la espuma de las olas que también me explican su historia con su dulce vaivén...
Quiero bañarme...El agua me invita a hacerlo, no tengo frío, quiero despojarme de mi ropa, quiero sentirme parte del mar.
Me doy cuenta de que llevo un vestido que danza con el ligero viento que me ha acompañado hasta allí, ondeando hacia mi lado derecho, y que mi larga melena también ondea. Mi pelo es de un color parecido a la plata, fino, lacio...


 
Me desnudo para entrar en el océano...
Realmente me gusta estar aquí, me gusta también el cuerpo que habito, es sutil, no me siento atrapada en él.
Entro en el agua y siento su temperatura en toda mi piel, y mi corazón se expande, como si se estableciera una unión entre ese ser que es el mar y ese ser que soy yo.



No me hace falta aguantar la respiración, no entiendo por qué, pero, a pesar de estar en un cuerpo y no ser una esencia libre, puedo experimentar con suma facilidad la fusión con el mar, y puedo seguir respirando.

La magnificencia de su profundidad me explica mi procedencia, la suya, la de todos los seres que habitan en él, la del planeta, y siento que soy parte de él, que de alguna forma no puedo escapar de esa realidad, sin el mar yo no sería, no existiría, y mi agradecimiento es un amor inmenso hacia él, un respeto tan enorme que jamás podría hacer algo para dañarlo.

El mar es feliz, siento que está en paz, y siento que yo soy como él, soy la misma serenidad que él emana.

Una luz anaranjada ilumina mi pecho, mi corazón arde en una llama de amor, puedo notar cómo se enciende mi pecho, mi cuerpo blanco se ilumina desde dentro, la luz de mi interior atraviesa mi piel, todo mi cuerpo, es naranja, pero al momento, cuando siento la emoción de la experiencia, se torna rosada... Es como si mis emociones tiñeran la luz que irradio...

No quiero irme de allí, pero sé que debo salir ya.

Salgo del agua, cada gota que hay en mi piel es un regalo del mar que acaricia mi cuerpo, una gota de alma que me bendice, y yo siento agradecimiento y amor, un profundo y gran amor por la existencia, por la vida...

Siento que este es mi hogar, aquí vengo a refugiarme de la confusión, del desasosiego, de la incertidumbre...
Vengo a reconectar con mi verdadera esencia, a recordar, a ser...
Vengo a reencontrarme conmigo misma, con mi alma, con quien soy...

Sé que volveré a este lugar cada vez que lo desee, así que no me preocupa tener que regresar a la otra realidad que vivo. No me planteo si esto es fantasía, si me lo imagino, sólo sé que si existe esta experiencia, y que si la he vivido, de alguna manera esto es real, no entraré en discusión con mi mente analista, sólo siento, siento, siento...

Ahora sólo deseo quedarme con estas sensaciones grabadas en mi alma...para poder continuar hacia delante...avanzar...

Arael...