SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
Mostrando entradas con la etiqueta amor a uno mismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amor a uno mismo. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de octubre de 2018

SÓLO SOY




Me buscas en incontables recuerdos que se disipan en tu memoria, cuentos que nunca fueron, o que se olvidaron en otras existencias ya vividas...
Intentas darme un nombre, un personaje, una imagen de mujer que sea como siempre imaginaste que sería, algo así como tu alma gemela, tu estrella, mas no te das cuenta de que eso me hace demasiado pequeña.
¿Quieres saber quién soy? Te lo explicaré para que al contemplarte a ti mismo, desde dentro de tu más interna esencia, la más oculta y la que menos encuentras, me comprendas y me sientas, porque vivo en ti, y hasta que no lo asimiles y lo integres, hasta que no lo entiendas, no sabrás quién eres, ni qué es aquello que te rodea...
No soy lo que dibujas superficialmente, no soy lo que te inventas, no coincido con ninguna de tus absurdas ideas, soy más que eso, pero menos de lo que tú esperas desde tu limitada conciencia, atrapada en una percepción ínfima y escueta...



Sólo soy, lo demás Es y se manifiesta porque ya Es, en mí, en ti, en todo...
Desanudando el laberinto de mi mente, me hallo sublime, perenne, no necesito nada, pero disfruto de la abundancia que desde dentro de mí se manifiesta como magia...
Si te observo, puedo verte a través de tu mirada, escucharte atravesando tus palabras, amarte desnudándote de tu falsedad y abrazando a tu alma...
Pero no me pidas que crea tus historias, sólo creo en la existencia que reina en mi mundo de los sueños, y que crea, crea y se regodea entre las maravillas que se erigen para regalarme una realidad hermosa, bella, ajustada a lo que mi corazón desvela...
No creeré en tus historias, pero sí en ti, para crearte, para que existas en mi mundo, en mi esfera...
Soy lo que soy, un todo que abarca la nada, un camino sin principio, una huella eterna y efímera, un beso que besa a la vida, una fuente inagotable de energía que Es, que brota incesante, que fluye colmada de amor , puesto que es amor lo que palpita y pulsa en cada gota que la habita...
Sólo Soy en un ahora que durará un siempre que nunca tuvo un pasado, ni un futuro, ni un presente...
Soy tu latido que, como música, dentro y fuera de ti resuena...

Arael Elama

domingo, 15 de abril de 2018

EL AMOR DEL ALMA


Es inútil convencer a la mente de que se imagina todo dolor que experimenta, siempre buscará la manera de encontrar un motivo externo, algo o alguien a lo que culpar, dando vueltas en un círculo vicioso en el que jamás trata de comprenderse a sí misma y liberarse de la carga de sentirse dependiente de lo que hay fuera de ella. Lo cierto es que la mente parece ir casi siempre en contra de lo que es el Alma. El alma explora los mundos y se enamora de todo cuanto halla en ellos, mientras la mente despotrica acerca de todo aquello que no se ajusta a su ínfima interpretación de lo que está observando y conociendo.
Tal vez por esa razón el amor es tan difícil de entender, tan complicado, y tan absurdo para los parámetros mentales en los que nos empeñamos que se ajuste.
Cuando amas de veras a alguien, fuera del paradigma que impone el criterio mental, todo se vuelve caótico para la personalidad mental, y mágico para la existencia en sí misma. Si digo mágico es porque conlleva una serie de experiencias sincrónicas que te impulsan y te acercan a una realidad diferente, más acorde con lo que somos en otros niveles de consciencia más elevados, y eso, para una mente ignorante de dicha realidad, entra en el mundo de lo desconocido, y por tanto, de la magia o la fantasía.
Ahí, en ese punto en el que la vida se muestra al desnudo y poco a poco vas sintiendo que nada es como parecía que era, es cuando te encuentras con la contradicción.
Al principio crees que tienes que escoger entre alma o mente, pero después comienzas a ver que el alma está en ti, en todo lo que eres, incluyendo tu ego, tu mente, tu personalidad, y que por esa razón, sólo tienes que dejarte inundar por ti mismo, por tu verdad, por tu amor, porque el amor en realidad eres tú, estás creado desde el amor.
Tu cuerpo físico es un vehículo para experimentar en una forma de vida humana, tu cuerpo mental es una herramienta para captar lo externo, tu cuerpo emocional te lleva a un mundo interno donde puedes explorarte como ser humano, conocerte, amarte, y asimismo, ver a los demás desde ti, como si fueran otros, mas siendo tú en la experiencia del otro.
Eso es sentir el amor, verte en el otro, en otra forma de pensar, en otra personalidad, en otro cuerpo físico, y si consigues reconocerte en la mirada del otro y enamorarte, estás amando desde el alma y además también desde la mente.
Creo que podría definir lo que yo considero el personaje, o la personalidad, como aquello creado en nuestra mente para relacionarnos con lo externo. Ahí también se halla el ego, y además, dicho personaje está controlado por un sistema de creencias y algunos programas que hay en el inconsciente. Sin embargo, yo no pienso que el personaje o el ego deban morir para experimentar desde el Alma,  sino que siento que éste se va identificando cada vez más con el Alma, dejando de estar dominado por los programas y los patrones, siendo más auténtico. El Alma acaba usando el personaje para ser, pero más liberada, más ella, a través de una personalidad sutilizada y entregada al Ser divino.
Dicen que algunos de nosotros, como personajes, somos hiperempáticos y sentimos el mundo de una forma profunda, empatizando con todo. Eso, en muchas ocasiones, nos lleva a sentir tan intensamente las emociones, los pensamientos, la vida en sí misma, que nos desbordamos de amor, aunque también podemos desbordarnos de miedo, de dolor, de angustia y de desolación.
Somos extremadamente sensibles y muchas veces no somos comprendidos por el resto. Nos preguntamos quiénes somos, por qué estamos aquí, y exploramos nuestro mundo interior para hallar las respuestas, aunque también nos escondemos en él y nos apartamos del exterior para protegernos de posibles críticas y juicios de otros personajes aún sometidos al viejo paradigma del inconsciente, y no saben reconocerse, ni amarse a sí mismos, y por tanto, son icapaces de hacerlo con los demás.
Los hiperempáticos son así por elección de su Alma, y eso les permite en su mayoría despertar del sueño de este mundo ilusorio.
Durante mucho tiempo, como personaje, desprecié mi forma de sentir el mundo, porque me asustaba ser lastimada, pero un día toqué fondo y me vi, pude sentirme, y fue un reencuentro con algo que no alcanzo a describir. Decidí ser quien era en lo más puro, expandirme, amar, en lugar de comprimirme, ocultarme y negarme.
Entonces todo tomó una dimensión muy distinta, todo en mí como personalidad y todo a mi alrededor, se empezó a transformar.

Entendí que el amor del alma es un amor en el que se incluye todo, nada se excluye, y si excluímos es que aún no estamos vibrando en ese amor real y consciente que proviene del alma, del espíritu, y que vive a través de nosotros.
Y ahí, dentro de mí, fluía una energía muy dulce a la que identifiqué como una parte de mí que no sólo existía ahí. Siempre había sabido de su existencia, pero no la había localizado en mi interior, sino fuera de mí, en alguna parte, y la buscaba incesantemente, anhelante.
En mi camino para tratar de entender de una forma racional esa sensación, pude conocer a otras personas que también compartían esa misma sensación que yo vivía en mí, y me compartieron sus experiencias.
Encontrar a alguien cuya personalidad está aún en la búsqueda y la comprensión de la vida que es, alguien que todavía no puede verte como parte de sí mismo, es lo más habitual, pero a menudo ocurre que te reconoces en esa persona, en su alma, y la amas irremediablemente, porque es imposible no hacerlo. Entonces, el otro, temoroso, huye de ti, o te rechaza, o tal vez elige y ama a otra persona ,o se compromete con otros aspectos de sí mismo que tiene que reconocer dentro de él, siendo incapaz de responder al deseo de la personalidad de hacer físico el amor que lleva dentro.
Entonces llega la contradicción de la mente y el alma. La primera te lleva a sufrir, siente dolor porque no soporta el rechazo, que por otro lado es falso, es sólo la interpretación personal y subjetiva de un suceso. El Alma entiende que el amor siempre está, pero que cada uno elige con quién manifestarlo cuando se trata de la relación de pareja o de amistad. Así, nos cruzamos con personas que realmente nos despiertan el amor que somos, que estaba adormecido, de una forma tan abrupta que la mente se pierde, el personaje siente dolor, y la incomprensión y la rabia se abren camino.
Eso es una crisis del personaje, una crisis que permite que nos demos cuenta de que amar es sólo amar, no es poseer al otro, y después de un proceso más o menos largo, acabas por darte cuenta de que lo amas todo.



Pero ese tipo de amor, ese que es real y eterno, se queda instalado en el personaje, en la mente, sin poder expulsarlo, y esa persona queda en ti, latiendo en tu alma para siempre, pese a que no parece que puedas manifestárselo jamás, a no ser que el otro pueda reconocerse también en ti. Y es que, te habías topado con la energía que sentías en ti depositada en otra forma de vida, así que no es que se instale en ti, sino que ya lo estaba antes de saber que esa persona era la portadora de tu misma energía de Ser.
Me pregunto si en este mundo humano tan superficial, donde todo es sueño y casi todos duermen bajo los efectos del paradigma mental, y la manipulación, se podría expresar tal amor, con la inconmensurabilidad que ello supondría. ¿Podrían nuestros cuerpos físicos albergar tal cantidad de amor? ¿Podrían nuestras personalidades entregarse hasta el punto de la disolución de ellas mismas para ser tan solo amor?
Algunos llaman a este amor “Llama gemela”, yo también lo hice durante mucho tiempo, pero cuanto más me reconozco, más siento mi ignorancia, más me despojo de los conceptos que trato de transmitir, puesto que, por mucho que quiero que describan y definan lo que vivo en mi interior, quedan sumamente alejados de lo que siento y de lo que soy.
Amar desde el Alma no es sentir pasión o deseo, ni es enamorarte de un cuerpo físico, ni siquiera de una personalidad, ni ver el alma del otro, sino que es amar sin saber por qué amas, es amar sin buscar coincidencias, es amar aunque la manera de vivir de esa persona sea incompatible con la tuya, es amarla sin importarte su aspecto, reconociéndola en cualquier mirada en la que se refugiara, es amarla aunque detestes su personalidad, es amar incluso sabiendo que esa persona, ese ser humano, está muy lejos de verte, muy lejos de hallarse en tu mirada, muy lejos de amarte de forma consciente, es reconocerte en ella completamente, contemplarle y verte de una forma tan sumamente intensa que te asusta, te enloquece, te transporta, te conecta con tu esencia divina, es caerte en su interior y darte cuenta de que estás ahí dentro desde siempre.
Sin embargo, a pesar de que haya muchos casos en los que parece imposible experimentar ese amor en la Tierra, a veces el universo juega a nuestro favor y nos obsequia con un encuentro inesperado, algo que nos eleva hacia lo más alto, después de haberlo dejado todo atrás, de habernos enfrentado a los fantasmas que nuestra mente inconsciente nos presenta, después de haber superado la confusión.

Mi Alma me muestra cada día su grandeza, la de todas las almas, y en ella hay una palabra muy bella que siempre resuena en mi interior: Confianza.

Confianza en la vida, puesto que la vida eres tú, y nadie mejor que tu Alma, tu Esencia divina, sabe lo que es mejor para ti.

Arael Elama.

lunes, 15 de enero de 2018

EL SER EN EL CUERPO

Ven mi querido ser,
ven que te arrullo,
ven que te acojo,
ven que te siento latir
y te reconozco...

Abre tus alas en mí,
brilla intenso en mi corazón,
ayúdame a renacer aquí
con tu esencia de puro amor,
eleva mi cuerpo hacia tu luz,
vibra en cada uno de mis pensamientos,
para que consiga ver,
la verdad que hay en todo
lo que existe en cada momento.





Haz que mi nombre se desvista
de las capas de falsedad
para que así pueda ascender
hasta tu más divina verdad,
purifica mis llagas del pasado,
hazme presente en la palabra amar,
resucita mi vida en tus brazos
para liberarme de lo que no es real.

Ven mi querido ser,
ven que te arrullo,
ven que te acojo,
ven que te siento latir
y te reconozco...

Crea conmigo la vida
que juntos hemos logrado
habla en mis ojos, en mis manos,
en la obra de mis letras
de mis creencias y de mis actos,
seamos uno en la Tierra,
trae en mí tu cielo, haz el milagro...

Ven mi querido ser,
ven que te arrullo,
ven que te acojo,
ven que te siento latir
y te reconozco...



Arael Elama

viernes, 29 de septiembre de 2017

LA LOCURA DE SER CONSCIENTE Y ESPIRITUAL

A veces me invade la nostalgia, una nostalgia hueca, sin sabor, sin aroma, sin procedencia. Es posible que esa sensación resurja una y otra vez al desconectarme de algunas ideas obsoletas, y se siente como un soplo de añoranza que se mezcla con la brisa de la desilusión.

Justo en ese momento en que me siento llena de esa límpida e implacable melancolía insulsa, me despierto a la locura, a la impávida verdad que se despliega ante mi ignorante mirada.

Y ahí comienza la aventura de pensar sin saber qué se piensa, de divagar y recorrer rincones oscuros de mi mente, de mi condición humana.

No soy la perfección, pero tampoco soy imperfecta, así que simplemente me dejo fluir en el flujo del río de mis sensaciones foráneas, que me alcanzan como si aterrizaran en mi alma derivadas de un mundo distinto, contrario, lejano, y al mismo tiempo vivo e impetuoso y eterno siempre dentro de mí.

Entonces surgen preguntas, respuestas, conversaciones, e incluso llega la comprensión impoluta de la realidad que contemplo casi siempre con mi pequeña mirada.

Ayer, sin más, ocurrió de nuevo, atravesé los esperpentos de mi intranquilidad y me sumergí en la apertura de mi supuesto desquicio, ése que nadie entendería, ése que algunos diagnosticarían como delirios, ése que es el milagro de mi existencia, ése que me conduce a desabrocharme de los nudos del inconsciente, y de la colectividad limitada que sufre la vida.

Tal vez los pensamientos ni siquiera sean nuestros, sino que van navegando en el campo cuántico de un planeta vivo, cuya consciencia nos sostiene, nos abraza. Nuestras mentes emanan ondas de pensamiento, de emociones, que viajan en un mar cuántico, energético, invisible, y que los humanos más sensitivos pueden captar y recibir como mensajes, sin saber que esos pensamientos provienen de otras mentes, que no son suyos.
Tal vez además existan pensamientos que no son pensamientos, sino que son información cuántica, como paquetes colmados de ideas, listas para ser leídas, recibidas, descodificadas, por aquellos que pueden conectar con su locura, o con su yo cuántico.

Tal vez exista una demencia que no es más que una comunión entre el yo limitado y el yo cuántico ilimitado que existe en otras dimensiones y otros planos, más allá de nuestra comprensión mental humana.

De ahí que a veces lo que pensamos no nos parezca propio de nosotros mismos, de ahí a que nos sintamos tristes sin saber por qué, de ahí que de pronto estemos reproduciendo actos que ya protagonizaron nuestros ancestros...

En ese campo cuántico donde se mueven los pensamientos y emociones que emanamos, podemos captar también las voces de otras consciencias que se comunican con nosotros, a través de dicho campo. Esas consciencias pueden ser muy diversas, y algunas pueden no ser exactamente consciencias, sino algo llamado “egregor”, que viene a ser algo así como una energía creada a través de la mente, con la fuerza de una gran creencia colectiva, es decir, creada por muchos pensamientos de muchas personas que creen y crean aquello en lo que piensan, y que le han otorgado una cierta “pseudoconsciencia” sin darse cuenta.

Así que hay un océano etéreo habitado por pensamientos, “egregores”, mensajes de seres que nos ayudan o guían, voces de almas perdidas, ecos de otros tiempos, en fin, una “jaula de grillos” con la que podemos conectar y de la que podemos recibir diferentes mensajes, o pensamientos, de forma consciente o inconsciente.

Pero nuestros pensamientos son nuestros, los generamos nosotros y los expulsamos al campo, los intercambiamos, sin darnos cuenta, algunos los rechazamos otros los hacemos nuestros, en un juego de telepatías encubiertas por nuestra ignorancia de lo que es estar en unión con otras mentes.



Después de pensar en todo esto, o de darme cuenta de ello, me pregunto qué es el Ser en realidad y cómo se puede mover la conexión en ese campo cuántico de la Tierra, y entonces recibo la respuesta.

Existe otro campo que va más allá del que genera el planeta, y es el que genera el todo, la fuente de donde procede todo. Ese campo también está en conexión con nosotros, como si fuera un cordón umbilical energético, muy poderoso, a través del cual nos llega información que no tiene mucho que ver con lo humano, sino con el origen de lo que somos más allá de la experiencia en este laboratorio.

Y cuando escucho esa información es cuando siento que estoy en unión con mi Ser.

Pero allí, en ese punto de origen, están todas las consciencias, antes de que se repartieran fractalizadas en incontables lugares y experiencias.

Entonces el tiempo pierde el sentido que siempre tuvo, el espacio tampoco existe como yo pensaba, y comprendo que todo está encajando de una forma mágica, pero que no podré transmitirlo y explicarlo, sólo sentirlo integrado en mí, como si sólo fuera un recuerdo que no tiene palabras, que sólo se puede sentir dentro de uno.

Estar aquí, allí, en todas partes, experimentarlo con tanta precisión, con tanta verdad, y ver que todo es tan sencillo en realidad, te hace descubrir que nada es como parecía, y que esto no es más que un sueño en el que he despertado para darme cuenta de que estoy soñando esta vida como humana, y que quien está soñando es un ser que apenas puedo recordar, pero que puedo sentir en mí y fuera de mí, expandido y contraído a la vez, como un universo completo que se experimenta a sí mismo en este cuerpo humano, en cada célula, en cada partícula, en la materia y en lo etéreo, en el pensamiento y en la emoción, en el Amor...

Y ahí, arranco a llorar, porque el amor me inunda por completo, porque todo lo que me hacía sufrir no es más que parte del sueño, y que me provoca dolor sólo justo cuando olvido que estoy soñando y me dejo envolver por la experiencia, atrapada en lo que me está mostrando, sin poder tomar perspectiva para reconocerme y sentirla como un descubrimiento más de lo que puedo ser como ser humano, y más allá de lo que ello significa.

Y es que a veces despertamos, y nos volvemos a dormir...

A menudo me despierto y creo estar ya totalmente consciente, y sin embargo, en ocasiones vuelvo a caer en la ignorancia, en el programa del sueño, como si conectara y desconectara de mí misma, de mi yo cuántico, de mi yo eterno y real.

Es el proceso, es así cómo sucede, hasta que un día ya no vuelves a dormirte, a caer en el juego del programa del ego, que te dice que ya estás despierto y que te convence de tantas cosas, todo por mantenerte en la experiencia desde la inconsciencia. No hay mejor trampa que la de pensar que estás despierto cuando en realidad sólo estás dormido, soñando que estás soñando y que ya te has despertado.

Y después de todo, nada es como pensamos, todo es interpretación, todo es un juego, y nada tiene la importancia que creemos, sólo la que necesitamos creer.
La realidad la vamos creando o fabricando, lo creado se construye desde la conexión con el amor de lo que somos, lo fabricado se edifica desde el programa del ego que llevamos implantado.
Todo se mueve, nada es estático, y en la lucha por la energía, en realidad todos nos estamos observando desde el origen, al tiempo que experimentamos en este laboratorio desde cada proceso consciencial único, respetado, todo lo que acontece.

Algo me dice que cada paso ya está dado, que todo ya está “planificado”, y que esto no es más que una película con un guión cerrado, pero con diálogos abiertos, personajes que pueden variar sus decisiones, pero que no pueden cambiar sus destinos, sólo sus pasos, y que nada es en realidad lo que creemos, o lo que parece.

Todo es cuestión de perspectiva, y sólo depende del punto de mira.

Después de divagar en cavilaciones quizás absurdas para algunos pensadores, después de rodear los límites de la cordura, perfilando nuevas fronteras, o más bien suprimiéndolas, recupero mi discreción formal, mi aparente personalidad, mi personaje, para utilizarlo en la experiencia del despertar real, como mi herramienta de trabajo en este lugar.

Cada uno puede tomar consciencia de sí mismo, reconocer su potencial, su verdad, y puede recordar quién es, qué vino a hacer, y enfrentarse a su propio esperpento, a su propia locura...

Sólo hay que mirar más allá, más y más allá, y cuestionándonos todo, para ver todas las capas de la realidad, para descubrir el núcleo, la base, la verdad interna, sólo hay que ir más lejos de lo que llega el personaje, la personalidad, o lo que otros piensan y defienden, hay que ir hacia uno mismo, pero con fuerza, con valentía, con amor, y dejar a un lado el pesar, el sufrimiento, lo superficial. Sólo hay que dejar de buscar aquello que llene nuestro vacío interior con el amor de otros, con la pareja, con el reconocimiento de los demás, para ir justo ahí, donde se halla nuestro amor hacia nosotros mismos, nuestra condición más pura, y darnos cuenta de que podemos jugar a este juego pero con consciencia de quiénes somos, llenos de nosotros mismos.

Arael Elama.



lunes, 26 de junio de 2017

MUJER HUMANA, ALMA ESTELAR

El espejo me devolvió una imagen de mí muy distinta aquella mañana de otoño. Por primera vez podía verme de verdad, más allá de los filtros de mi propia inconsciencia y mi propio desamor hacia mí. Ya no criticaba mi piel pálida, ni mi aspecto de mujer madura, ni mi flacidez, o mis canas, ya no juzgaba lo que el tiempo había hecho con mi figura femenina, ni me lamentaba de mis arrugas, o de las lágrimas que habían dejado huella en mi cuerpo, en mi rostro, en mi mirada. No me entristecía por ver que mi sonrisa no era perfecta, ni me reprochaba no ser suficientemente atractiva por esos kilos de más que desfiguraban mi silueta. Ya no me sometía a los crueles juicios acerca de mi manera de vestir, o mi falta de estilo, fuera del alcance de lo que a muchos hombres les hubiera hecho fijarse en mí.
Yo era yo, y no el esperpento de un dibujo mental en la cabeza de una sociedad enferma.
Permanecía allí, desnuda, contemplando mi belleza, ésa que nunca aprecié, ésa que otros no podrían valorar nunca; una belleza que no se reducía a la parte física, sino que iba más allá de lo que recibía en mi interpretación sobre lo que yo soy; una belleza que sólo se manifestaba ante los ojos del alma.

Recordé entonces nuestra conversación, todo lo que supe decirte por fin, todo lo que descargué desde mi interior, todo lo que merecías saber, lo que merecía expresar, mientras me escuchabas por primera vez sin interrumpirme.

No soy esto que estás viendo, soy mucho más, soy algo que tú no ves porque estás ciego de prejuicios, ciego de ideas preconcebidas que ni siquiera te planteas antes de permitir que emerjan en forma de palabras hirientes hacia mi persona. No soy tu interpretación de mí, no soy ese arquetipo mental que piensas y enjuicias, no soy tu títere, ni tampoco te pertenezco aunque me ames, o me odies, o simplemente desapruebes mi manera de vivir.
Así que no tienes derecho a obligarme a ser como crees que debería ser, ni tienes derecho a criticar mis actos cuando tú no conoces lo que me llevó a actuar de esa manera, ni tienes derecho a tratar de manipularme o controlarme sólo porque te sientes en una posición superior a la mía.
No eres superior a mí, ni eres mejor que yo, crees que tus actos definen quién es mejor y quién es peor, pero ¿quién decide el valor de los actos que efectuamos?
Desde tu perspectiva yo no estoy haciendo las cosas bien porque en tu escala de valores no entro dentro de lo que tú consideras aceptable, pero sólo es tu escala de valores, no la mía, y me da igual que la tuya sea la de la mayoría, pues eso sólo significa que hay un gran número de personas que cree en algo, no que ese algo sea correcto o cierto para todo el mundo. Sé perfectamente que si  mucha gente cree una mentira, ésta se convierte en su verdad y la razón que ellos darían para consolidarla sería precisamente que la mayoría lo cree así.
Crees ser una buena persona, sin embargo usas la violencia contra mí cuando tratas de convencerme de que mis decisiones no son adecuadas y así imponerme tu manera de ver la vida, o cuando me exiges cambiar mi forma de ser en base a que me estoy equivocando desde tu punto de vista, como si algo o alguien te hubiese otorgado a ti la sabiduría suprema y la perfección para tener el derecho de juzgarme y sentenciarme.
Cada vez que me dices que deje de hacer lo que hago, que haga lo que hace la mayoría porque esa es la forma adecuada, cada vez que me criticas a mis espaldas creyéndote poseedor de la única verdad, demuestras una arrogancia y una prepotencia que nacen de tu inconsciencia.
Si eres un verdadero sabio, si realmente sientes a tu alma guiando tu vida, deja de tratar de cambiarme, de cambiar a otros, y simplemente acéptame como soy, acepta el nivel de consciencia de cada uno, ama lo que ves sin tratar de que sea moldeado a tu conveniencia.
Sé que hay cosas que pueden afectarte, cosas que otros hacen, y que eso duele, molesta y escuece, pero en tu resistencia hacia lo que sucede a tu alrededor se encuentra tu sufrimiento, y ese sufrimiento causa ira y tu ira es proyectada hacia el mundo, creando más situaciones de rabia, dolor, desesperación.
Paradójicamente aprendí con mucho dolor que, si yo sufro, el mundo entero sufre, porque todos somos uno, no estamos desvinculados, y proyectamos nuestras emociones y pensamientos a la inconsciencia colectiva, sí, inconsciencia, porque no nos damos cuenta, porque la desdicha nace de nuestra propia inconsciencia individual, y sólo siendo conscientes de ello podemos dejar de proyectar aquello que nos hace daño, así que me dije a mí misma que sólo desde mi amor hacia mí podría realmente aprender o recordar cómo amar a los demás, y el amor no es reproche, por eso no es necesario pedir perdón, porque cuando se ama de verdad no hieres a nadie a propósito, y cuando lo haces, el otro lo comprende si de veras te ama, y ahí sobran las palabras, sobran los perdones, pues sólo habla el amor.

Pero también he sabido que no puedo exigir que lleguemos a un alto nivel de consciencia, ni a mí, ni a nadie, sino que debo dejar que todo fluya de forma natural en cada uno de nosotros, y gracias a eso nació un gran respeto hacia los procesos individuales de vida, hacia los diversos niveles conscienciales, amándolos sin intentar cambiarlos, pues sólo yo puedo ser responsable de mí misma, los demás tienen su propio camino y yo no tengo que hacerlo por ellos.

Entiendo que tú no sepas respetar mi proceso de vida, que no puedas comprender mis decisiones porque son muy distintas de las que tú tomarías, y que te afecte mi manera de ver la vida y te molesten mis acciones, pero no permitiré que tu violencia me atrape, me ciegue y me separe de mí misma.

No creas que te acuso, no, sólo trato de ofrecerte mi punto de vista, al igual que tú me ofreciste el tuyo y quisiste imponerlo por encima del mío, con la excusa de que yo estoy errada, o con el objetivo de hacerme sentir culpable y así poder justificarte.

Ya no, y lamento que te disguste lo que soy, cómo soy, y lo que hago, pero si pidiera disculpas por ser quien soy sería como pedir perdón por haber nacido, y eso es como negar la vida. Yo amo la vida, no la niego, amo y confío en la vida, y como tú formas parte de ella, espero y deseo que vivas la tuya sin que la mía te descentre de ella.

Gracias por escucharme.”

Aquellas palabras me devolvieron a mí, sustrajeron lo que yo no soy, me elevaron hacia mi consciencia verdadera, y me llevaron hasta aquel momento frente al espejo.



Y las lágrimas comenzaron a rodar por mi rostro, nublado de la tristeza por tanta autocrítica, por tantos pensamientos que usaba para fustigarme, por tanta violencia hacia mi persona, por mi falta de aceptación y de amor. ¿Cómo pretendía que se me respetara si yo misma no lo estaba haciendo?. Y me pedí perdón varias veces, queriendo compensar mi falta de reconocimiento, mi desconexión con mi esencia real, mi inconsciencia...

Llanto de arrepentimiento que después se transformó en la alegría de ver que por fin me estaba despertando al verdadero amor, fuera ya de tantas creencias acerca de él, fuera de tanta hipocresía espiritual, de tanto autoengaño, de tanta confusión respecto a lo que es Ser, respecto a lo que es Amar.

Por un segundo sentí en mi pecho la magnificencia del Amor incondicional, y se me expandió el alma hasta el infinito, comprendiendo en mi interior que estoy en todo, experimentándome en cada ser, en cada partícula, en cada vida...

Creí que había desencarnado, que mi cuerpo había quedado allí, inmóvil e inerte, mientras yo volaba libre, sintiéndome más viva que nunca.
No percibía el tiempo, podía notar cómo los acontecimientos de la Tierra sucedían todos a la vez y los observaba. Diversas líneas temporales como cuerdas de un violín pasaban ante mí, algunas se entrecruzaban y otras se distanciaban, como si estuvieran creando una melodía para cada ser, y las almas de todas las personas estaban comunicadas por un hilo energético que las unía, algunas por varios hilos, otras por cordones más gruesos, como si fueran cordones umbilicales de corazón a corazón. Desde las cabezas de algunos individuos una especie de tubo energético se alzaba y conectaba con otras partes de sí mismos que se hallaban en diversas dimensiones. La energía estaba en todas partes, horizontal y verticalmente se emanaban luces de colores variados, y en sus propios cuerpos físicos se desprendían luces de tonos muy dispares.
Eso era la vida y la consciencia, era un milagro.

  • ¿Dónde estoy? - me dije a mí misma.
  • En todas partes – me respondió aquella voz.
  • ¿Quién eres?
  • Ya sabes quién soy, has hablado muchas veces conmigo.
  • ¿Eres mi Ser?
  • No, tu ser eres tú, está en ti, no es algo exterior a ti misma.
  • ¿Y tú quién eres? Realmente no sé, no me imagino.
  • Soy parte de ti, por eso siempre te acompaño, estoy dentro y fuera de ti.
  • Ya sé quién eres. ¿Hemos desencarnado? ¿Estamos regresando a casa?
  • No. Esto sólo es una pequeña visita a la Realidad que hay detrás de los velos. Una ínfima parte de lo que irás descubriendo poco a poco.
  • Entiendo. Entonces sólo he salido de mi cuerpo, ¿no es así?
  • Así es.
  • ¿Y por qué ha ocurrido esto?
  • Porque estabas preparada para ello.
  • ¿Y qué pasa con mi cuerpo físico? ¿Está inconsciente?
  • No, mírate, puedes observarte, estás allí y aquí al mismo tiempo, pero tu consciencia está ahora mismo depositada en esta experiencia.
  • ¿Quieres decir que si quisiera desplazar mi consciencia podría hacerlo?
  • No exactamente. Estás en muchos lugares a la vez y la consciencia está fractalizada en cada lugar donde estás, así que de alguna forma puedes conectar contigo misma, con cada fractal de tu consciencia y sentirte allí, no es tan complicado.
  • ¿Y es posible que conecte con la consciencia de otras personas?
  • Por supuesto, en realidad, en una dimensión muy elevada, la dimensión del Uno, todos estamos diluidos, interconectados perfectamente, así que se puede afirmar que todos somos ese Uno experimentándose a sí mismo en diferentes dimensiones, en diferentes formas energéticas, y por lo tanto, todas las consciencias son la misma viviendo la experiencia ilusoria de la separación.
  • Sí, lo entiendo, lo entiendo todo, es maravilloso, aquí todo es tan claro.
  • Es normal, tu consciencia está conectada con todo.
  • ¿Y qué hago para regresar a mi cuerpo?
  • Sólo toma consciencia de él y abre los ojos.

Y allí estaba, frente al espejo, viéndome completa por primera vez, mujer humana, alma estelar, mente consciente, corazón en amor incondicional.

Arael Elama.

sábado, 3 de junio de 2017

ME ENCANTÓ CONOCERTE

Me encantó conocerte, gracias por todo”. Esas fueron mis últimas palabras escritas en el whatssap de aquel hombre que tanto me había enseñado sin darse cuenta. Al principio no sabía si enviar la frase, no podía decidirme a despedirme para siempre de aquella experiencia, pues había sido tan impactante y hermosa, y al mismo tiempo tan dolorosa, que una parte de mí continuaba apegada y deseosa de que hubiera sido de otra manera.

Sin embargo, lo que había sucedido era lo mejor que podía suceder. 
 
No le conocía en realidad, quiero decir que no habíamos compartido nada, tan sólo un café con hielo en una tarde de verano mientras hablábamos de cosas profundas que pocas veces se pueden contar.

Su mundo y el mío, lejos de ser similares, eran totalmente opuestos, aunque en su interior y en el mío circulaban las mismas inquietudes, los mismos sueños, la misma pasión, el mismo deseo de hallar algo indescriptible y eterno en un mundo donde casi nadie se fija en lo que somos, sino más bien en lo que aparentamos ser. Sin embargo, toda esa profundidad todavía pertenecía al ámbito de la personalidad, de los anhelos cobijados en la superficie de lo que llamamos alma, como olas que ocultan la verdad más secreta, la más sagrada, ignorada y olvidada de cada ser humano. 
 
Aquella sensibilidad punzante que luchaba por aflorar era ese punto misterioso en común que me atraía de aquella persona tan contradictoria, de aquel individuo que podía mostrar por un momento una gran riqueza de corazón y en otro una despiadada injusticia expulsada desde sus pensamientos egoístas, desde su lenguaje hiriente, destinados a aquellas situaciones, o personas a las que él no lograba comprender.

A veces me preguntaba quién era él verdaderamente, cuánta interpretación mental había en lo que percibía y cuánta realidad estaba adivinando tras su máscara de hombre seductor y conquistador implacable.

Y sin embargo, no podía ser capaz de sentir desprecio, o indiferencia hacia él, sino un amor sin nombre, una especie de comprensión de lo que era, como si poseyera el don de atravesar su coraza con mi alma, como si ésta me permitiera saber o leer su profunda verdad a través de su superflua mentira. 
Quizás por eso no pude resistirme a entrar sin miedo en su universo, en esa parte que él se atrevía a desvelar, poniéndola al descubierto totalmente.

Para mí era maravilloso descubrir a personas como él, no era la única, ni era la primera que me encandilaba, que me hacía llorar con su historia, y hacerlo me llenaba de un regocijo tan sobrecogedor que realmente me conectaba con cada una de esas almas bellas que me iba encontrando en mi viaje por la vida.
Pese a que intentaba no caer en los juegos absurdos de las emociones, las estrellas de su universo consiguieron desorientarme y caí en la confusión, en el dolor, en el sufrimiento. Fue una torpeza por mi parte no comprobar fehacientemente la identidad, la fragancia, de aquella luz que él desprendía cuando se expresaba, pero la necesidad de respuestas me llevaron a tergiversar los hechos y a dar por sentado que nuestras semejanzas eran más poderosas que nuestras diferencias.

Miré el whatssap para comprobar si había leído mi mensaje, pero no lo había hecho todavía. Sentía urgencia por despedirme de él, ya había comprendido todo, los espejismos suelen tener un aspecto atractivo y cautivador, y la verdad es que me había sentido como una estúpida al caer en un juego tan insensato, un juego de mi mente, de mi personaje mendigante y temeroso.
Me traté con dureza, con suma severidad, para finalmente acabar desnudándome de mis incoherencias y entregarme a mi alma por completo.

Ya no más maltrato hacia ti misma, Bea”

La experiencia con él me condujo primero a una gran desilusión, evidentemente cuando descubres que todo lo que creías no es lo que creías, tu estructura de pensamientos, de ideas, de creencias, se desmorona ante tus ojos, despojándote de toda fe y de toda esperanza. No obstante, aquello fue lo mejor que me podría haber ocurrido, pues dio paso a la persona que soy ahora. Sí, persona, no quisiera referirme más a hombres y mujeres, a amantes y a amores verdaderos, ni a almas gemelas desde ese prisma romántico basado en las canciones italianas o en las películas de Hollywood, sino que preferiría hablar más de seres completos, que se aman incondicionalmente desde su alma, que pueden dar tanto amor porque les sobra, porque son fuentes inagotables de amor real, que iluminan todo y a todos, allá por donde van, de una forma inigualable sólo por ser lo que son sin rechazarlo, sin tratar de hacer algo que les haga destacar en busca de reconocimiento, que dan todo lo que son porque también se saben dar a sí mismos por entero, que no distinguen preferencias entre flacos o gordos, negros, blancos, amarillos, o cualquier color de piel, que no se fijan en edades, en géneros, en orientaciones sexuales, que no ven ya más las diferencias y no buscan amar sólo cuerpos bellos con la excusa de encontrar dentro de ellos la misma belleza que hallan en lo externo...
Quisiera hablar de coherencia y de verdad, pero no de la verdad que se inventó nuestro personaje, sino de la verdad del ser que llevamos dentro, la verdad con mayúsculas.

Pero lo cierto es que esto no lo entendía entonces, no había logrado escuchar mi voz y me había distraído oyendo lo que quería oír.



Volví a tratar de cerciorarme de que mi mensaje había llegado. Esta vez así era, aunque no creía que fuera a responderme.

Es lógico que no responda, Bea, ya te has despedido, no insistas más y vete”

Cerré los ojos, respiré profundamente y apagué el móvil. La tarjeta sim estaba en la parte izquierda. Me dispuse a extraerla cuidadosamente. Ya no quería estar atada a nada de mi anterior etapa y tenía que deshacerme de un terminal que ya no funcionaba bien, así que la tarjeta con mi número viejo la daría de baja y el móvil acabaría siendo sólo un objeto de recuerdo, olvidado en un cajón, o bien lo llevaría a un punto verde para ser reciclado.
Por un momento me había planteado qué haría si me respondía, pero desestimé esa opción, yo sólo era un pequeño punto en un libro, o una coma, para aquella persona, yo era totalmente insignificante.

Inmersa en mis pensamientos, que traicionaban vilmente a mi paz interior, un sonido musical interrumpió mi diálogo interior.

Suena mi móvil nuevo”

Era un mensaje de voz de mi amiga Mónica. Me dispuse a escucharlo.
  • Hola Bea, como te dije, Pedro y yo llegaremos a Barcelona mañana a las seis de la tarde, ¿podrás venir a recogernos al aeropuerto, finalmente?

Estaba feliz de que mi amiga argentina viniese a verme, pues íbamos a conocernos por fin en persona, además de presentarme a su pareja.

Al día siguiente me preparé para ir a recogerles, estaba emocionada y nerviosa, pero feliz de sentirme por fin en paz.
Me había despedido de una parte de mi vida que había sido muy dolorosa y el último acto había sido decir adiós a una quimera. Ya desde hacía unos meses todo estaba transformándose a pasos agigantados y me fascinaba la manera en la que la vida me estaba regalando amor.

Llegué al aeropuerto de Barcelona.

Y allí estaban, a unos metros de mí, agarrados de la mano con sus maletas a un lado, sonrientes. Salí hacia ellos apresurada, feliz, deseosa de abrazarles con todo mi cariño, pero en mi intento de alcanzarles de pronto sentí que caía al suelo bruscamente junto con otra persona. Nos habíamos tropezado el uno con el otro.
Mientras me levantaba, noté en mi brazo cómo se posaba una mano con amabilidad y suavidad. Mis piernas temblaban y todo me daba vueltas, pero aquel hombre con el que había chocado repentinamente, me sujetaba con firmeza.

  • Disculpa, perdona, ¿estás bien? No te había visto – me dijo.
  • No, no, perdona tú, no me he dado cuenta, estaba distraída.

Levanté la mirada y ahí estaban esos ojos azules, observándome fijamente, ese rostro que había visto tantas veces, esa energía que emanaba tan sumamente familiar.

  • No te preocupes, yo también andaba despistado, no conozco mucho este aeropuerto y no sé ni por dónde ir a buscar el tren.
  • ¿No eres de aquí? - le pregunté tratando de darle conversación y retenerlo un poco más.
  • !Hola Bea! -interrumpió Mónica con un abrazo cómplice, mientras Pedro se presentaba al desconocido.
  • Hola Mónica, hola Pedro, !bienvenidos!

Miré a aquel hombre y le pregunté su nombre, seguidamente le presenté a mis amigos.

  • ¿Cómo decías que te llamabas? - le pregunté.
  • Ralph.
  • Encantada de conocerte.

Y así fue cómo el destino abrió un nuevo mundo, un nuevo camino, justo cuando por fin había cerrado totalmente el anterior.

Arael Elama...

jueves, 16 de febrero de 2017

LAS CONEXIONES DE ALMAS Y LAS DISTRACCIONES DE NUESTRA VERDAD



Hoy, gracias a una hermana del alma con la que estaba intercambiando audios, me he dado cuenta de algo sobre el tema de la llama gemela, algo que no me había planteado desde mi nueva perspectiva...

Se habla de la energía de la llama, y de cómo reconocerla, de ciertas sensaciones que pueden indicarte que estás frente a ella, pero yo me pregunto qué es lo que a cada uno de los que la han encontrado han sentido, si se parece a lo que se dice de forma genérica o si lo han experimentado con más de una persona en forma similar...

Hay algunas personas que me cuentan de conexiones muy potentes con más de una persona, teniendo o no una relación con ellas, y que la primera vez que sintieron esa conexión creyeron firmemente que se trataba de su llama gemela, sin embargo, luego apareció otra que les hacía sentir más intensa la conexión y la atracción y dedujeron entonces que se habían equivocado antes y que esta vez sí que se habían topado con su verdadera llama gemela, e incluso aparecer una tercera persona que las confundió porque también sentían energías muy especiales que les conectaban, y yo me preguntaba por qué tanta confusión o por qué tantas conexiones fuertes, a nivel energético y a nivel de amor y reconocimiento, y por qué todas parecen ser la llama gemela.




No hablo de gente que no sepa del tema, sino de gente que sí sabe, que es muy sensitiva, y que de igual forma han sentido estas conexiones bien reales.
Eso me ha llevado a la misma conclusión de siempre, pero desde una comprensión más profunda, la conexión con la llama gemela se puede definir de forma muy subjetiva según la experiencia de cada uno, sólo en el corazón uno sabe quién es, pero hay más conexiones de alma que se pueden sentir muy dentro y que pueden llevar a aprendizajes muy duros, limpiezas a nivel de creencias sobre el amor en pareja, o sobre uno mismo, que nos empujan a realizar un salto cuántico, pero también puede aportarnos paz interior y aprendizajes más tranquilos llenos de amor, y no siempre son la llama gemela, puede tratarse de almas gemelas o puede tratarse de pactos de amor, de alma, para ayudarse mutuamente a reencontrarse con su verdadera esencia.

Todas esas conexiones son recuerdos, reconocimientos, lazos de amor, pactos... y la verdad es que cuando todavía somos tan inexpertos en saber quiénes somos, más allá de lo que aprendimos a ser desde niños, podemos confundir muy fácilmente a nuestra llama gemela.

Lo que sí está claro es que el amor incondicional es lo importante, más allá de que lo experimentemos con esa alma que forma parte de nosotros, y que ese tipo de amor no se alcanza, se lleva dentro, pero hay que recordarlo, dejar que fluya y sacar de la mente lo que lo obstaculiza.

A estas alturas de mi camino interior, en estos momentos me planteo si yo tengo una llama gemela, la verdad es que la conexión que yo siento no es de este mundo, y no la veo como muchos describen, no la siento conectada a mí por la rueda de reencarnaciones, ni por atracción física y mental, no creo que haya vivido muchas vidas con esa alma en este planeta, sin embargo sí puedo decir con total certeza interior que la siento en mí en cada existencia que he tenido como ser, fractalizado o no, es decir, que siempre está en mí porque soy yo misma y no siempre eso ha significado que fuera mi pareja, y aún menos en la forma en que aquí se entiende lo que es una pareja. Eso sí, experimentar la unión como humanos podría ser interesante, precioso y único.

No hablo desde las emociones, hablo desde algo que está por encima de ellas, algo que no me causa dolor, sino paz, pues es lo que me dice mi alma, mi ser.

De todo el proceso que he vivido sobre la llama gemela, me quedo con que el amor hacia uno mismo es la clave para la felicidad, y que sólo a través de esa felicidad interior, esa paz sublime que se experimenta, ese amor que fluye de lo más profundo de uno mismo, se puede realmente compartir una vida con otra vida desde ese verdadero amor que anhelamos tanto y que se halla en nosotros, y que no es necesario que sea con tu llama gemela, aunque en algunos casos sí llegue a ser así.

Eso sí, también me queda claro que las relaciones con la llama gemela, las verdaderas relaciones en pareja que se puedan dar aquí en este plano de la existencia, son o serán relaciones de amor muy elevado cuyo requisito indispensable será que cada uno de ellos esté en una relación consigo mismo muy fluida e intensa, que se amen incondicionalmente y que sepan amar sin encerrarse en el amor del ego, expandiendo consciencia, amor, y emanando esa energía de sabiduría, amorosa y placentera que les caracteriza.

Desde el juicio y la crítica no se está en la energía del amor, y las verdaderas parejas de llamas gemelas nunca entran en el ataque o el reproche, saben escucharse, entenderse, sentirse y amarse más allá de la comprensión de nuestra pequeña humanidad, por eso, sólo si estamos en el nivel de la nueva humanidad, ese otro estado hacia el que nos dirigimos, el estado del ser, podremos experimentar esa maravillosa relación con nuestra pareja llama, aunque repito que también se pueden dar relaciones de pareja en ese nivel entre almas gemelas, almas afines..., al igual que con la llama, si ambos están vibrando en el amor que son.

Almas gemelas, llamas gemelas, almas compañeras, almas afines, pareja estelar, todo es posible, todo es válido, pero para que la unión perdure sólo puede asentarse en la base del amor hacia uno mismo, puro, incondicional, para poder entregarlo, para poder simplemente escoger sin miedo, sin necesidad, sin dependencia.

Luego están las misiones de vida, del alma, que no son exclusivas de las llamas, y que pueden ser complementarias a nivel pareja, así que esa presión de encontrar a la llama por una misión se desvanece cuando te das cuenta de que todo está bien, todo es perfecto como es, todo sucede en el momento adecuado y que tú llevas grabada tu misión en ti y en tu ser tienes todo lo que deseas o puedes necesitar, incluyendo la información de esa misión conjunta.
Si confiamos en la vida, en nuestro ser y nos accionamos desde éste, todo se irá dando en su justo momento.

Está claro que todos, incluso los más espirituales, hemos soñado alguna vez con un amor eterno, romántico y precioso, que nos lleve a sentir que esta vida es mucho más y que con esa persona has encontrado lo mejor de tu vida y que podría acabarse el mundo y no te darías cuenta si sólo pudieras mirarla a los ojos, pero en nuestro afán de encontrar ese ideal, perdemos de vista quién es realmente esa persona que energéticamente vino con nosotros, o no nos percatamos de que esa relación que tanto buscamos no es la que realmente anhela tu alma, y nos enfrascamos en historias que nos desconectan de nuestra verdad interior, enamorándonos desde nuestras creencias, aunque es posible que nos ayuden a enfocarnos hacia la sanación de lo que no somos, a través del dolor de una ruptura, o del ego en sí mismo, aun sin darnos cuenta de ello. 

Todo es válido en realidad, pero de nosotros depende estar atascados en el sufrimiento o avanzar mirando en nuestro interior.
 

Poco a poco aprendemos a amar sin dolor, sin sufrimiento, sin falsas expectativas, porque el juego del ego suele hacernos caer en una rueda de ilusiones que no tienen nada que ver con lo que somos, o con lo que hemos venido a hacer, y eso nos lleva a confundir espejismos basados en la proyección mental de lo que creemos que es la pareja perfecta, o el amor eterno, y distraernos de nuestra verdad.

No se puede forjar una nueva consciencia desde patrones antiguos envueltos en creencias limitadoras y obsoletas que nos han llevado a la desconexión con lo que somos, esos patrones deben ser reemplazados por otros basados en el amor incondicional hacia uno y hacia el otro, y para construir un nuevo paradigma debemos dejar el anterior a un lado y abrir nuestra mente y nuestro corazón.

En ello estamos...

Arael Elama...

viernes, 3 de febrero de 2017

EL ÚLTIMO PASO



Una terrible ráfaga de fuego se retorcía en su estómago, expandiéndose hacia su corazón como si tratara de agujerearlo y atravesarlo. Sus ojos se desperezaban y sus latidos lentos se estremecían al experimentar una mañana más aquel saludo hiriente, extravagante y absurdo que la envolvía sin conocer el motivo real.

Trataba de saber por qué estaba tan angustiada pero, al intentarlo, sólo conseguía incrementar aquel remolino, esparcirlo todavía más. Era como tener un agujero negro en su cuerpo, girando y girando y abriendo un portal de miedo y dolor que la absorbía y la transportaba a un estado de parálisis que la dominaba totalmente.

  • ¿Será esto un ataque de pánico? - se preguntó.

Sus temores estaban ahí, muy claros, pero había algo más, algo que se estaba apoderando de su voluntad, algo que no comprendía.
Recordó que si se concentraba tal vez lograría ver más allá en su memoria y podría descubrir de dónde procedía ese miedo tan poderoso.

  • Sólo cálmate, Valeria, tranquila, respira, tranquila...

Su cama era cómoda, reconfortante, era como un refugio donde se sentía a salvo. Hacía pocos años que la había comprado con su anterior pareja, pero ahora estaba sola, acompañada por aquel vacío que sentía removerse dentro de ella. Lo cierto es que no sentía miedo a estar sola, sin embargo, aquellas experiencias la atemorizaban, pues desconocía lo que significaban.
Después de respirar profundamente empezó a escuchar aquella voz, aquella voz masculina que siempre le susurraba palabras de sosiego a través del silencio de su habitación.

  • No temas, todo está bien, piensa eso, repítete eso.
  • Pero estoy muy asustada, algo se mueve dentro de mí, es como si el mismo universo se hubiera concentrado en mi estómago y en mi corazón, como si un agujero de gusano se estuviera construyendo desde dentro de mí, como si a partir de ahí algo estuviera emergiendo, traspasando el espacio y el tiempo, como si yo fuera un portal interdimensional, ¿me estoy volviendo loca?
  • No, claro que no, lo que te ocurre es que estás dejando ir el pasado.
  • Pero... ¿cómo? No entiendo...
  • Mira, lo que ocurre es que debes soltar ya todo tu dolor, toda esa culpa que te pesa tanto, debes cerrar ya ese capítulo de tu vida, no hiciste nada mal hecho, lo hiciste lo mejor que pudiste, debes perdonarte y perdonar a las personas implicadas, dejar de atormentarte y dar ese paso que tanto miedo te da.
  • Tengo mucho miedo, sí, es cierto, no quiero hacer daño a nadie, pero me lo estoy haciendo a mí misma retrasando esta decisión.
  • Eso es. Tu cuerpo te habla, trata de sacar lo que llevas dentro, trata de que expulses todo ese sufrimiento estancado y acumulado durante tanto tiempo, provocado por tu sentimiento de culpa, por tu autocrítica, por tu sentimiento de desamparo.
  • Pero es que les hice daño, destrocé lo que habíamos creado, sólo porque el amor cambió en mí, sólo porque yo no era ya la misma, y además me abandoné a mí misma, me hice daño, tanto daño.
  • No lastimaste a nadie a propósito, fue algo que sucedió, algo que estaba fuera de tu control, ¿o acaso crees que el amor es algo que se pueda encarcelar y domesticar? Si antes no supiste amarte, ahora es el momento de que lo hagas.
  • Ya, ya lo sé, pero tal vez podría haber hecho las cosas de otra manera, no sé, tal vez he sido demasiado osada, demasiado tozuda...
  • Sí, podrías haber actuado de muchas maneras distintas, pero este es tu presente, ése fue tu pasado, y ahora es tu responsabilidad crear tu futuro, así, de forma consciente, soltando lo que viviste, soltando para liberarte, soltando para ser tú misma, sin más culpa, sin más dolor, sin más miedo.
  • Ese paso del que me hablas...es una decisión demasiado importante, implica a muchas personas, no sé si podré decidir correctamente.
  • Lo sé, por eso estás sintiendo ese remolino. Tu cuerpo trata de deshacerse de lo que ya no sirve, eso no eres tú, no forma parte de la nueva Valeria, más consciente, más despierta, y al mismo tiempo, tu futuro, que estás creando con tus pensamientos, está fluctuando, porque en un momento decides que sí, y en otro momento decides que no.
  • ¿Crees que debo hacerlo? ¿Debo salir de mi zona de confort? ¿Debo empezar de cero?
  • Yo sólo creo que si te amas, tomarás la decisión que te llene de dicha a ti, porque tu felicidad llenará los corazones de aquellos que te importan, aunque al principio no parezca que es así. Los cambios dan miedo, preciosa, siempre, pero lo importante no es ese miedo, sino la valentía y el coraje de dar cada paso a pesar de ello.
  • Tengo mucho miedo, me siento como una niña asustada que necesita un fuerte abrazo que la tranquilice, por favor, abrázame.
  • Ya te tengo entre mis brazos, tranquila, pequeña, todo está bien, todo es perfecto como es, todo va a salir bien, y yo estoy aquí, no te dejo sola, descansa y deja de darle vueltas a ese asunto, sólo duerme...

La sensación de quemazón había ido disminuyendo mientras hablaba con él, y su cuerpo se había relajado tanto que el sueño comenzaba a hacer efecto sobre sus párpados.
Él había vuelto a acogerla con su dulce energía, como un sueño difuso en su mente confusa, frágil y vulnerable como una niña, sensible y dulce como una delicada flor, encarándose ante los miedos con la única arma que conocía, la confianza, fluyendo desde su amor hacia la vida, una mujer valiente ante la idea de permitirse abrirse al mundo, a sí misma, y amarse para saber amar mejor a los demás.
No, no era una demente, era la persona más cuerda que he conocido, una persona que me alegro enormemente de tener en mi vida.

El viaje hacia su futuro empezaría hoy, y por tanto, en su maleta sólo debería depositar aquello que realmente fuera útil para ella, y dejaría atrás lo que ya no le servía. El presente sería el momento propicio para crear aquello que otorgaría valor a su alma, aquello que la hiciera crecer espiritualmente, aquello que la llevara a ser la mejor versión de sí misma.

Una suave caricia se posó en sus labios y una visión se abrió paso en sus ojos mientras se movía por el mundo onírico. Sentía la brisa del mar en su rostro al contemplar las vistas de su nuevo hogar, y su corazón gozaba de la alegría de estar donde sabía que debía estar, junto a quiénes deseaba estar.


  • ¿Sabes?- dijo contemplando con un amor infinito al dueño misterioso de aquella tierna voz, mientras le sonreía sentada en una silla de mimbre en su terraza - Me gusta vivir aquí, cerca del mar.
Él la miró intensamente, destilando tanto amor hacia ella que las energías que sus cuerpos desprendían se comenzaron a trenzar y entrelazar, como luces que jugueteaban y se fusionaban en explosiones incandescentes, relucientes, atrapados en sus pupilas, felices y tan sonrientes como dos enamorados experimentando el amor más real y más hermoso jamás vivido.
Se acercó a su mejilla, la besó lentamente y susurró:

  • A mi me gusta verte sonreír...


Arael Elama.