SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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lunes, 26 de junio de 2017

MUJER HUMANA, ALMA ESTELAR

El espejo me devolvió una imagen de mí muy distinta aquella mañana de otoño. Por primera vez podía verme de verdad, más allá de los filtros de mi propia inconsciencia y mi propio desamor hacia mí. Ya no criticaba mi piel pálida, ni mi aspecto de mujer madura, ni mi flacidez, o mis canas, ya no juzgaba lo que el tiempo había hecho con mi figura femenina, ni me lamentaba de mis arrugas, o de las lágrimas que habían dejado huella en mi cuerpo, en mi rostro, en mi mirada. No me entristecía por ver que mi sonrisa no era perfecta, ni me reprochaba no ser suficientemente atractiva por esos kilos de más que desfiguraban mi silueta. Ya no me sometía a los crueles juicios acerca de mi manera de vestir, o mi falta de estilo, fuera del alcance de lo que a muchos hombres les hubiera hecho fijarse en mí.
Yo era yo, y no el esperpento de un dibujo mental en la cabeza de una sociedad enferma.
Permanecía allí, desnuda, contemplando mi belleza, ésa que nunca aprecié, ésa que otros no podrían valorar nunca; una belleza que no se reducía a la parte física, sino que iba más allá de lo que recibía en mi interpretación sobre lo que yo soy; una belleza que sólo se manifestaba ante los ojos del alma.

Recordé entonces nuestra conversación, todo lo que supe decirte por fin, todo lo que descargué desde mi interior, todo lo que merecías saber, lo que merecía expresar, mientras me escuchabas por primera vez sin interrumpirme.

No soy esto que estás viendo, soy mucho más, soy algo que tú no ves porque estás ciego de prejuicios, ciego de ideas preconcebidas que ni siquiera te planteas antes de permitir que emerjan en forma de palabras hirientes hacia mi persona. No soy tu interpretación de mí, no soy ese arquetipo mental que piensas y enjuicias, no soy tu títere, ni tampoco te pertenezco aunque me ames, o me odies, o simplemente desapruebes mi manera de vivir.
Así que no tienes derecho a obligarme a ser como crees que debería ser, ni tienes derecho a criticar mis actos cuando tú no conoces lo que me llevó a actuar de esa manera, ni tienes derecho a tratar de manipularme o controlarme sólo porque te sientes en una posición superior a la mía.
No eres superior a mí, ni eres mejor que yo, crees que tus actos definen quién es mejor y quién es peor, pero ¿quién decide el valor de los actos que efectuamos?
Desde tu perspectiva yo no estoy haciendo las cosas bien porque en tu escala de valores no entro dentro de lo que tú consideras aceptable, pero sólo es tu escala de valores, no la mía, y me da igual que la tuya sea la de la mayoría, pues eso sólo significa que hay un gran número de personas que cree en algo, no que ese algo sea correcto o cierto para todo el mundo. Sé perfectamente que si  mucha gente cree una mentira, ésta se convierte en su verdad y la razón que ellos darían para consolidarla sería precisamente que la mayoría lo cree así.
Crees ser una buena persona, sin embargo usas la violencia contra mí cuando tratas de convencerme de que mis decisiones no son adecuadas y así imponerme tu manera de ver la vida, o cuando me exiges cambiar mi forma de ser en base a que me estoy equivocando desde tu punto de vista, como si algo o alguien te hubiese otorgado a ti la sabiduría suprema y la perfección para tener el derecho de juzgarme y sentenciarme.
Cada vez que me dices que deje de hacer lo que hago, que haga lo que hace la mayoría porque esa es la forma adecuada, cada vez que me criticas a mis espaldas creyéndote poseedor de la única verdad, demuestras una arrogancia y una prepotencia que nacen de tu inconsciencia.
Si eres un verdadero sabio, si realmente sientes a tu alma guiando tu vida, deja de tratar de cambiarme, de cambiar a otros, y simplemente acéptame como soy, acepta el nivel de consciencia de cada uno, ama lo que ves sin tratar de que sea moldeado a tu conveniencia.
Sé que hay cosas que pueden afectarte, cosas que otros hacen, y que eso duele, molesta y escuece, pero en tu resistencia hacia lo que sucede a tu alrededor se encuentra tu sufrimiento, y ese sufrimiento causa ira y tu ira es proyectada hacia el mundo, creando más situaciones de rabia, dolor, desesperación.
Paradójicamente aprendí con mucho dolor que, si yo sufro, el mundo entero sufre, porque todos somos uno, no estamos desvinculados, y proyectamos nuestras emociones y pensamientos a la inconsciencia colectiva, sí, inconsciencia, porque no nos damos cuenta, porque la desdicha nace de nuestra propia inconsciencia individual, y sólo siendo conscientes de ello podemos dejar de proyectar aquello que nos hace daño, así que me dije a mí misma que sólo desde mi amor hacia mí podría realmente aprender o recordar cómo amar a los demás, y el amor no es reproche, por eso no es necesario pedir perdón, porque cuando se ama de verdad no hieres a nadie a propósito, y cuando lo haces, el otro lo comprende si de veras te ama, y ahí sobran las palabras, sobran los perdones, pues sólo habla el amor.

Pero también he sabido que no puedo exigir que lleguemos a un alto nivel de consciencia, ni a mí, ni a nadie, sino que debo dejar que todo fluya de forma natural en cada uno de nosotros, y gracias a eso nació un gran respeto hacia los procesos individuales de vida, hacia los diversos niveles conscienciales, amándolos sin intentar cambiarlos, pues sólo yo puedo ser responsable de mí misma, los demás tienen su propio camino y yo no tengo que hacerlo por ellos.

Entiendo que tú no sepas respetar mi proceso de vida, que no puedas comprender mis decisiones porque son muy distintas de las que tú tomarías, y que te afecte mi manera de ver la vida y te molesten mis acciones, pero no permitiré que tu violencia me atrape, me ciegue y me separe de mí misma.

No creas que te acuso, no, sólo trato de ofrecerte mi punto de vista, al igual que tú me ofreciste el tuyo y quisiste imponerlo por encima del mío, con la excusa de que yo estoy errada, o con el objetivo de hacerme sentir culpable y así poder justificarte.

Ya no, y lamento que te disguste lo que soy, cómo soy, y lo que hago, pero si pidiera disculpas por ser quien soy sería como pedir perdón por haber nacido, y eso es como negar la vida. Yo amo la vida, no la niego, amo y confío en la vida, y como tú formas parte de ella, espero y deseo que vivas la tuya sin que la mía te descentre de ella.

Gracias por escucharme.”

Aquellas palabras me devolvieron a mí, sustrajeron lo que yo no soy, me elevaron hacia mi consciencia verdadera, y me llevaron hasta aquel momento frente al espejo.



Y las lágrimas comenzaron a rodar por mi rostro, nublado de la tristeza por tanta autocrítica, por tantos pensamientos que usaba para fustigarme, por tanta violencia hacia mi persona, por mi falta de aceptación y de amor. ¿Cómo pretendía que se me respetara si yo misma no lo estaba haciendo?. Y me pedí perdón varias veces, queriendo compensar mi falta de reconocimiento, mi desconexión con mi esencia real, mi inconsciencia...

Llanto de arrepentimiento que después se transformó en la alegría de ver que por fin me estaba despertando al verdadero amor, fuera ya de tantas creencias acerca de él, fuera de tanta hipocresía espiritual, de tanto autoengaño, de tanta confusión respecto a lo que es Ser, respecto a lo que es Amar.

Por un segundo sentí en mi pecho la magnificencia del Amor incondicional, y se me expandió el alma hasta el infinito, comprendiendo en mi interior que estoy en todo, experimentándome en cada ser, en cada partícula, en cada vida...

Creí que había desencarnado, que mi cuerpo había quedado allí, inmóvil e inerte, mientras yo volaba libre, sintiéndome más viva que nunca.
No percibía el tiempo, podía notar cómo los acontecimientos de la Tierra sucedían todos a la vez y los observaba. Diversas líneas temporales como cuerdas de un violín pasaban ante mí, algunas se entrecruzaban y otras se distanciaban, como si estuvieran creando una melodía para cada ser, y las almas de todas las personas estaban comunicadas por un hilo energético que las unía, algunas por varios hilos, otras por cordones más gruesos, como si fueran cordones umbilicales de corazón a corazón. Desde las cabezas de algunos individuos una especie de tubo energético se alzaba y conectaba con otras partes de sí mismos que se hallaban en diversas dimensiones. La energía estaba en todas partes, horizontal y verticalmente se emanaban luces de colores variados, y en sus propios cuerpos físicos se desprendían luces de tonos muy dispares.
Eso era la vida y la consciencia, era un milagro.

  • ¿Dónde estoy? - me dije a mí misma.
  • En todas partes – me respondió aquella voz.
  • ¿Quién eres?
  • Ya sabes quién soy, has hablado muchas veces conmigo.
  • ¿Eres mi Ser?
  • No, tu ser eres tú, está en ti, no es algo exterior a ti misma.
  • ¿Y tú quién eres? Realmente no sé, no me imagino.
  • Soy parte de ti, por eso siempre te acompaño, estoy dentro y fuera de ti.
  • Ya sé quién eres. ¿Hemos desencarnado? ¿Estamos regresando a casa?
  • No. Esto sólo es una pequeña visita a la Realidad que hay detrás de los velos. Una ínfima parte de lo que irás descubriendo poco a poco.
  • Entiendo. Entonces sólo he salido de mi cuerpo, ¿no es así?
  • Así es.
  • ¿Y por qué ha ocurrido esto?
  • Porque estabas preparada para ello.
  • ¿Y qué pasa con mi cuerpo físico? ¿Está inconsciente?
  • No, mírate, puedes observarte, estás allí y aquí al mismo tiempo, pero tu consciencia está ahora mismo depositada en esta experiencia.
  • ¿Quieres decir que si quisiera desplazar mi consciencia podría hacerlo?
  • No exactamente. Estás en muchos lugares a la vez y la consciencia está fractalizada en cada lugar donde estás, así que de alguna forma puedes conectar contigo misma, con cada fractal de tu consciencia y sentirte allí, no es tan complicado.
  • ¿Y es posible que conecte con la consciencia de otras personas?
  • Por supuesto, en realidad, en una dimensión muy elevada, la dimensión del Uno, todos estamos diluidos, interconectados perfectamente, así que se puede afirmar que todos somos ese Uno experimentándose a sí mismo en diferentes dimensiones, en diferentes formas energéticas, y por lo tanto, todas las consciencias son la misma viviendo la experiencia ilusoria de la separación.
  • Sí, lo entiendo, lo entiendo todo, es maravilloso, aquí todo es tan claro.
  • Es normal, tu consciencia está conectada con todo.
  • ¿Y qué hago para regresar a mi cuerpo?
  • Sólo toma consciencia de él y abre los ojos.

Y allí estaba, frente al espejo, viéndome completa por primera vez, mujer humana, alma estelar, mente consciente, corazón en amor incondicional.

Arael Elama.

sábado, 9 de julio de 2016

COMUNICACIONES Y RESPONSABILIDAD - EGOS Y ALMAS

Una historia muy común

Pedro estaba muy enfadado, su amigo Luis le estaba diciendo que necesitaba espacio, que no quería continuar con su relación de amistad, ya que debía respetarse a sí mismo y no permitir que nadie le intentara controlar o manipular, convencer y chantajear emocionalmente. Su decisión estaba basada en su propia autoindagación, se había dado cuenta de que mantenía esa relación sólo porque había durado muchos años y le daba pena que se rompiera, pero debía ser fuerte y dejar libre a Pedro, porque no era una amistad verdadera, era una dependencia mutua que debía terminarse. En su interior sabía que no dependía ya de esa relación, que no le motivaba ya ver a su amigo, que ya no sentía que tuvieran cosas en común, pues había aprendido lo que tenía que aprender, y si no soltaba su apego no pasaría al siguiente nivel. Así lo llamaba él, diferenciaba sus procesos internos por niveles de autosuperación para darle un sentido mental a lo que percibía en su alma, pues era muy difícil entenderlo si no le daba una traducción que su mente pudiera asimilar. Tal vez, en un futuro, cuando su amigo también hubiera aprendido su parte, podrían volver a encontrarse, y tal vez podría surgir de nuevo una amistad, pero esta vez sin la dependencia de los enganches de los patrones inconscientes que les dominaban a cada uno de ellos.
Y es que Luis había aprendido que los seres humanos, la mayor parte del tiempo funcionamos desde lo que él llama “el piloto automático”, el cual es un personaje creado por el ego que se alimenta de estímulos del exterior que interactuan con programaciones muy ocultas en el inconsciente, que determinan nuestros comportamientos, nuestros gustos, nuestras decisiones, desde la ignorancia de lo que verdaderamente somos. En esos programas hay arquetipos, estructuras de creencias, miedos, complejos, y algunas verdaderas joyas de control por parte de otros que conocen mejor nuestro funcionamiento, tales como lo que él veía como inducciones a ciertos comportamientos para ser un ciudadano obediente y complaciente, un consumidor empedernido, o lo que él bautizaba como “una oveja” recatada y tranquila de un gran rebaño que vive en calma haciendo lo necesario y estipulado como “normal” (de normas), para encajar en un sistema creado para que funcione todo en beneficio de unos pocos y conformidad de muchos. Pero eso era algo que sólo tenía una solución, cada uno debía comenzar a verlo y a trabajar en sí mismo en desmantelar sus propios programas, es decir, cada uno debía ser responsable de sus emociones, de sus miedos, e intentar superarse a sí mismo desde el amor incondicional.

- Siempre estás intentando estar por encima de mí, ¡como si tú fueras perfecto!, siempre compitiendo conmigo para ver quién está más elevado de los dos, pero tú también tienes defectos, y no voy a a decírtelos, pero me has hecho mucho daño, desde siempre - le dijo Pedro dolido por la situación que estaban viviendo.



Luis, miró a su amigo de la infancia y le contestó:

- Yo no soy perfecto, ni pretendo serlo, no sé si soy elevado o no lo soy, porque a veces me siento atrapado en mis emociones sin poder evitarlo, como todo el mundo, y trato de que eso me sirva de enseñanza, y no de excusa para huir de mí mismo. No pretendo quedar por encima de nadie, sino superarme cada día más a mí mismo, siendo poco a poco lo mejor de mí, permitiéndome ver el mundo cada día con más amor y compasión. No compito con nadie, colaboro, acompaño, pero mi pretensión, mi deseo, es que cada uno haga su propio trabajo interior para que algún día este mundo deje de confundir sus propios temores con agresiones o desamor por parte de los demás. No culpabilizo, ni responsabilizo a nadie de mis desilusiones, o de mis heridas, no veo flechas que provienen del exterior, sino reacciones de mi ego que me demuestran que todavía no he aprendido a hacerme cargo de mi vulnerabilidad, de esa vulnerabilidad que proviene de mi inseguridad y mi desconfianza en mí mismo, así que no trato de perdonar a nadie, sólo veo lo que me tengo que perdonar a mí mismo a través de la aceptación de mis emociones, las de mi yo pequeño, para que deje de sufrir por su propio sentimiento de exclusión o de inferioridad, o desvalorización. Esa es mi manera de comprenderme y de valorarme. Yo no te pido nada, ni a ti, ni a nadie, ni siquiera amistad, sin embargo anhelo para ti que reconozcas tu divinidad, pero que lo hagas de verdad, y que seas capaz de distinguir las artimañas de tu ego para no caer en su trampa, pero siempre me ves como una amenaza y te pones a la defensiva. No soy superior a ti, ni a nadie, sólo sigo mi ritmo en mi descubrimiento interior, en permitir que eclosione mi potencial, mi esencia, mi perfume interior. Me estoy aprendiendo a amar, cada día más, y me estoy aprendiendo a respetar, por eso. Si me atacas proyectando tus miedos o tus inseguridades, sólo puedo decirte que lo que tú pienses sobre mí no me importa, porque no tiene nada que ver conmigo, tiene que ver contigo, con tu ego, con tus sombras, no con las mías. Yo me hago cargo de mis pensamientos, de mis residuos emocionales, de mis patrones, estoy en un proceso de autoindagación profunda, me permito llorar, me permito errar, me permito escoger, me permito reír, me permito ser un aprendiz y un maestro, porque mi ser es mi maestro y mi personaje un aprendiz. No he pretendido hacerte sentir inferior, pero cuando alguien me ha despertado ese sentimiento a mí, he mirado en mi interior para averiguar qué me ocurre y de dónde viene esa inseguridad, en lugar de acusar a quien ha venido a mostrármela, "si la piedra lanzada me alcanza debo ver por qué resuena ese dolor en mí"
Ahora decide tú lo que quieres hacer con lo que estás sintiendo y pensando, que yo ya he tomado mi decisión con lo que siento y pienso y la mantengo firme.

Pedro se sintió ofendido y desvalorizado, así que se tomó las palabras de Luis como un ataque más hacia su persona, como una muestra más de su intento de estar por encima de él. Se apartó de su vida resignado, pero dolido, resentido, destilando rabia e itentando dejar mal a Luis, hablando sobre él como la gran decepción de su vida, pasando de ser su mejor amigo, según le sentía antes, a ser el peor amigo del mundo, convirtiendo el amor que antes sentía en odio y rencor.
Y es que el lenguaje del corazón, cuando se transmite con palabras, tal vez no se traduzca con toda su vibración de amor, pero también ocurre que nuestro ego no nos permite escucharlo con el corazón, y lo interpreta desde sus carencias, traduciéndolo equivocadamente, a su conveniencia, para así negar esas mismas carencias y volcarlas o proyectarlas en el mensajero.

Luis sabía y sabe que es hora de vernos a nosotros mismos sin miedo, enfrentarnos a nuestras sombras sin excusarlas tratando de verlas en otros para así no responsabilizarnos de ellas, y que ya es hora de ser libres de las cadenas de aquello que nos domina, patrones, miedos, desconfianza en uno mismo, y por ende, sabe y entiende que ya es hora de que caminemos solos si eso es necesario. Debemos recordar que lo que no querermos ver en nosotros, tarde o temprano explota en nuestras narices, aunque hay veces que ni siquiera así somos capaces de ver que la basura que explota es nuestra y que no la ha provocado nadie, sólo nos la han mostrado,  no nos la ha traído nadie,  es sólo nuestra, y que por muchos razonamientos mentales que queramos darle, la verdad es ésa. Nuestras reacciones son la acción del ego, el ser no reacciona, se acciona. Es hora de que alcancemos ya un equilibrio entre ambos, que el ego se suavice y que el ser se manifieste permanentemente en nuestras vidas, pero hay que cederle ese espacio reciclando la basura emocional que tenemos en nuestro inconsciente, o lo que es lo mismo y en otras palabras, transmutando y trascendiendo nuestras sombras. Todo esto depende exclusivamente de uno mismo por esa razón cada uno debe hacerse cargo de su propio proceso, sin volcarse en nadie, sin pedir que otros solucionen lo que sólo uno puede solucionar, nadie puede comer por ti, nadie puede hacer tu camino por ti.


Arael Elämä Araham

lunes, 2 de junio de 2014

COMUNICARNOS

¿Cómo me siento cuando miro a mi alrededor? ¿Cómo percibo el mundo, cómo interpreto lo que veo?... ¿Cómo enfoco la vida, cómo la siento en mí? ¿Quién soy?

Son preguntas que me hago a mí misma cuando comienzo a sentir esa inquietud en mí, esas sensaciones que, como un torbellino, se apoderan de mí sin que pueda traducirlas con las palabras adecuadas.

Esta mañana he tenido una conversación muy interesante con una buena amiga. Le explicaba cómo en ocasiones me cuesta mucho trabajo poner nombre a algunas sensaciones, poner frases a lo que hay dentro de mí para poderlo comunicar a otros. En ese momento me he dado cuenta de lo difícil que resulta transmitir lo que uno quiere expresar. Los seres humanos hablamos de una forma automática, nos comunicamos de mente a mente, utilizando un lenguaje verbal y abstracto que se creó en nuestro intelecto para trasladar aquello que pensamos al otro y así poder establecer contacto desde nuestro exterior a su exterior, desde nuestra mente a la suya.

Sin embargo hay un lenguaje oculto, no solamente a nivel psicológico, es decir, conozco también ese lenguaje corporal que puede estar diciendo cosas contrarias a lo que deseamos expresar verbalmente, sino que me refiero a un idioma universal, un idioma que nace en nuestra alma, y que siente y expresa el corazón.

He comprobado que soy capaz de entender lo que otros corazones me transmiten, lo que le dicen a mi corazón. Es como si, sin ser percibidas, mientras nuestro intelecto se comunica, las almas hablan en su propia lengua, se expresan y fluyen sin que nos demos cuenta.
Desde el primer momento en que comencé a ser consciente de ese lenguaje especial y trascendente, supe que eso es lo que realmente importa en una conversación. El otro puede decirme muchas cosas, puede exponer sus argumentos, muchas veces basados en procesos mentales muy alejados de lo que su alma manifiesta con su pureza característica, pero yo puedo leer su corazón, diga lo que su voz me diga.



Así me hallé en un conflicto extraño para mi mente, la cual intentaba comprender lo que el alma sabía, aunque no es siempre fácil. Tras un proceso de asimilación mental, integración de conocimientos que proceden de algún recuerdo insólito de mi Ser, comprendí que la mente muchas veces nos engaña incluso a nosotros mismos y que, mientras hablamos, si estamos desconectados de nuestra verdadera esencia, sólo habla una parte de lo que somos, una parte que no siempre está en lo cierto, no siempre exterioriza lo que deseamos mostrar, sino más bien algo muy alejado de lo que somos en realidad.

Cuando algunas personas me hablaban me percataba de que mentían, de que sólo mostraban el personaje que interpretaban y que se comunicaban desde ese personaje, no desde lo que eran como seres. Cuando intentaba transmitir lo que mi alma hablaba con las palabras del intelecto, no me comprendían, interpretaban desde su personaje lo que les quería explicar, y mi ego se enfurecía en el intento de ser comprendido. ¡Qué contradicción! Mi ego se enfada porque otra persona no entiende lo que le dice mi corazón. Me di cuenta de que mi ego y mi corazón habían hecho las paces hacía mucho tiempo y que jugaban en el mismo equipo, cada uno expresándose desde su propia naturaleza, ego=emociones, corazón=amor.

Pero me pregunto cuándo llegará ese momento en el que desde el silencio pueda entender a otra persona, sin que las palabras, huecas y vacías, se interpongan, donde sencillamente hablen nuestros corazones y sepamos interpretarlos a través de nuestras miradas.
O tal vez, hallar ese punto en el que lo que diga mi voz, mi palabra, sea siempre la traducción de lo que mi alma expresa y que el otro me comprenda desde su alma, sin que el filtro mental interprete algo totalmente diferente de lo que he deseado declarar.

Malentendidos...

Cuando las almas hablan, la mente calla, el corazón se expresa, el mundo permanece en silencio, las palabras son el regalo para el intelecto enamorado de su esencia... Cuando dentro de nosotros exista esa comunicación amorosa entre mente y alma, tal vez logremos sobrepasar los equívocos y los malentendidos y sepamos reconocernos y reconocer a las otras almas, con respeto, con admiración, con amor.

Quisiera dejar de sentirme como si estuviera fuera de lugar, fluyendo desde mi alma en un lugar donde todavía siento demasiadas interpretaciones mentales, demasiadas barreras, demasiado dolor incrustado en los corazones de demasiadas almas...

Quisiera tener la magia suficiente en mis manos para esparcir la cura a esos corazones que tanto han llorado, para extender el amor a las almas que se sienten solas, para conseguir que las mentes se abran y se conecten con sus respectivas esencias y así crear entre todos un mundo donde todos nos comuniquemos sin contradicciones, desde lo que somos, caminando hacia un futuro de conexión mental y álmica donde fluyamos desde el amor hacia nosotros mismos y hacia los demás...

Añoro realmente llegar a ese nivel de comunicación con los otros, por esa razón comencé desde mí misma, y aún continuo aprendiendo a hacerlo, saltando mis propias barreras, liberándome de mis propias cadenas, siendo cada día más yo, pero un yo mejorado poco a poco...

Sé que hay personas que sienten la vida como yo, que la viven desde el alma, y que intentan despojarse de programas mentales y paradimas obsoletos para ser su mejor versión...y doy gracias por ello...

¿Que quién soy? Soy un yo soy, uno más, un alma unida a otras almas, un alma que procede de un espíritu que procede de la fuente de amor más pura y hermosa que existe, aunque, una vez más, no consigo transmitir lo que soy con meras palabras...
Yo soy igual que tú....ni más, ni menos... Soy un Ser que es y que ama... soy un ser que por ahora existe como humana, pero que existe más allá de lo que soy como persona humana, soy un océano profundo de aguas azules cuya vida en su interior es rica y variada, soy un ser infinito, soy, sencillamente, soy...

Eso somos todos, pero lo descubrimos cuando salimos de nuestro viejo y antiguo paradigma mental y nos sumergimos en nuestro mar interno...

Y ahí dentro, dentro de ti, hallarás lo más bello y puro, aquello que estás buscando, aquello que tanto añoras, aquello que amas... Una vez te reencuentras con tu ser, te reencuentras con todo...

Arael Líntley...