SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.
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martes, 29 de diciembre de 2015

HISTORIAS DE UN ALMA EXTRANJERA (parte 2)


CAPÍTULO 2 - EL VIAJE
 
No solía ser fácil vivir en la Tierra y conocer todo lo que me enseñaba Él, pues la discordancia entre los mundos sutiles y la vida en la sociedad humana a la cual pertencía lo hacía bastante complicado. A menudo había sentido mucho miedo de que mis seres queridos creyeran que me había transtornado, y poco a poco fui guardando más secretos, misterios que iba descubriendo y que nadie más podía comprender, por el momento. Él me había dicho que pronto conocería a otras personas como yo, gente que también podía Ver, y que nos iríamos reuniendo, pero se me hacía eterna la espera. Aquella noche salimos de viaje, quería saber más, comprender mejor. Cada viaje que realizábamos era diferente y al mismo tiempo muy similar. Esta vez fue algo parecido a lo que se suele llamar "viaje astral".

Abrí los ojos y por fin pude ver...

- ¿Qué es eso? - pregunté.

- Un Universo. 

- ¿Y qué hago yo aquí?

- Eres parte de él, y todo de él. Estás en cada planeta, en cada estrella, en cada sistema solar, estás en todas partes, siéntelo, siéntelo en ti.

Y respiré para sentir, para dejar atrás mi diminuta conciencia y expandirme en todo lo que percibía.

- Pero también me siento yo, me siento única, ¿cómo puede ser eso?

- Porque estás siendo el todo y la parte a la vez.

- Me gusta sentirme en todo, pero también me gusta ser una partícula, un fractal de ese todo.

- La idea es que puedas experimentarte en todas las facetas posibles de la existencia.

- Me gusta, pero creo que no soy capaz de alcanzar todo lo que hay, es decir, no puedo saber hasta dónde llega mi conciencia.

- Eso es porque es infinita y tratas de tocarla desde tu fractalidad, y eso no es sencillo, pero puedes hacerlo, dejándote llevar, diluyéndote del todo, sin miedo, porque luego podrás regresar a la experiencia humana.

- ¿Y puedo regresar a otra experiencia que no sea humana? ¿Existen otros seres que se parezcan a los humanos pero con una conciencia de sí mismos más amplia?

- Claro, pero todavía no has acabado tu experiencia humana. Un día de estos te llevaré hasta otra presencia de ti misma, en otra realidad, en otro planeta, viviendo como un ser con más conciencia de su existencia.

- Así que soy muchas veces, como humana y como otra esencia distinta parecida a la humana, ¿verdad?

- Sí, así es, y mucho más.

- Dime, ¿para qué necesito ser humana si mi conciencia puede estar en otro lugar donde se reconoce más a sí misma?

- Mi pequeña, en este caso todo es distinto, el planeta Tierra es un poco diferente a otros planetas. Está transformándose, todo está en continuo movimiento y expansión, en términos humanos podríamos hablar de evolución, y la Tierra está transmutando, y con ella las especies que la habitan, la acompañan. Ha llegado el momento, dentro del proceso evolutivo de la Tierra y de todo su sistema solar, en el que algo está sucediendo, algo que implica ciertos cambios en los seres humanos.

- ¿Y crees que la humanidad está preparada para algo así?

- No importa lo que yo crea, pequeña, yo sólo estoy aquí contigo para ayudarte a comprender y para guiarte, no para creer. La humanidad hará lo que tiene que hacer, sea cual sea el resultado final.

- Si no importa el resultado final, ¿qué sentido tiene seguir allí?

- A veces, mi querida amada, es necesario estar dentro del desorden para poder aportar un poco de paz, porque desde afuera poco podemos hacer. La conciencia es un todo que aboga por la vida en cualquiera de su formas, y perder a la humanidad después de todo lo que ha aportado como experiencia significaría comenzar de nuevo. 


- Ya, pero no creo que eso sea un problema para la conciencia, el tiempo no es para ella lo que es para la humanidad. Empezar de nuevo tampoco creo que le resulte un fracaso.

- Tienes razón, sin embargo, siempre es mejor continuar un proceso que tener que desestimarlo y reiniciarlo desde cero, y cuando digo que es mejor, me refiero a que el amor que mueve a la conciencia, la integración de todas las formas de vida creadas para la experiencia, sustenta la continuación de la expansión, y si la humanidad se destruyera, sería como si un rayo del sol se apagara y dejara de emanarse y expandirse, aunque fuera temporalmente. El amor de la conciencia implica lo que vosotros conocéis como tolerancia y respeto, pero también protección.

- Creo que te comprendo más o menos, pero también sé que me cuentas todo esto con palabras humanas, las cuales quedan muy pobres al aldo de todo lo que siento en mi corazón, todo lo que me transmites desde el tuyo.

- Pequeña mía, ya sabes que no hay lenguajes verbales que puedan abarcar en el mundo humano captado desde tu mente todo aquello que la conciencia es, así que sólo sabes un punto de la verdad, un punto en una línea infinita de posibilidades, de realidades, de dimensiones, de conciencias existenciales hijas de la gran conciencia total.

- Tengo sueño.

- Duerme, duerme y descansa, todavía queda un largo viaje, te llevaré de vuelta.

Arael E. Araham...
Historias de un Alma extrangera

viernes, 6 de noviembre de 2015

DIÁLOGOS - EN OTROS PLANOS (almas gemelas)

No había aún casi despertado de mi letargo cuando apareciste, aunque no era la primera vez que te sentía, no era aquello el principio, era una continuación ya anunciada.
La ilusión de encontrarte en alguna parte me empujaba a buscarte, a necesitarte, a depender de esa fantasía que inventaba de tenerte junto a mí, de abrazarte, de poderte dar todo el amor que era capaz de dar.
Sin embargo, esa misma ilusión se convertía a menudo en una daga punzante que me rasgaba el alma, porque estaba casi convencida de que eras sólo un espejismo, un sueño que jamás se haría realidad.
Y cuando hablo de que apareciste, no quiero decir que por fin el reencuentro físico se había dado, sino que pude comprobar la gran certeza de mi esencia, esa que me acercaba a una verdad que mis pensamientos no lograban forjar como una creencia vívida, sino que más bien rechazaban para intentar no ser una persona extraña y sumida en una imaginación tildada de espiritual.
Mi razón, mi parte más analítica, no me permitía convencerme de que tú eras un ser humano real, y divagaba sobre qué o quién podías ser, en un discurso de posibilidades creíbles que se aproximaran a la “normalidad” que siempre había deseado integrar en mí sin conseguirlo.

Abrí los ojos aquella mañana de invierno y te percibí como se percibe la niebla entre las manos cuando caminas entre su tenue y blanquecina nebulosa.
Ahí estabas, pero no te distinguía con claridad.

  • Muéstrate – te dije casi como si te lo ordenara.

Una luz cegadora iluminó toda mi habitación, para después irse mitigando, o quizás simplemente yo misma me fui adaptando a esa especie de realidad alternativa que se me estaba presentando.
Y de pronto, allí estabas, frente a mí, sin que pudiera determinar cómo lo sabía, pero te sentía tanto, tanto, que no cabía la menor duda de que eras tú quien me estaba observando.

Te miraba, sí, te miraba, y lo que veía no podía asimilarlo con mi mente pequeña, así que decidí dejar de verte con ella y abrí mi corazón.
Ahí estabas tú, un universo colmado de galaxias, de estrellas y planetas, hermoso, inalcanzable, infinito, mostrándose ante mí...
Decir que me había enamorado aún más de ti era ínfimo, absurdo y ridículo, no era eso lo que me embriagaba al contemplarte, era algo tan inmenso que sólo podía diluirme en lo que tú estabas siendo en ese momento, en lo que sigues siendo.

Estar encandilada por un amanecer hasta el punto de emocionarme y fusionarme con él, era lo más parecido que había experimentado al mirarte, lo único comparable con aquella sensación, y aún así, era demasiado insignificante.



Entonces pensé que no podría jamás tocarte, besarte, porque tu grandeza era como una quimera para mí, una utópica y maravillosa relación de pareja que no disfrutaría nunca, porque tú eras inmenso, tan inmenso como mi amor por ti. ¿Cómo podría tomar entre mis brazos algo tan inconmensurable? Eso sería una bendición maravillosa para mí, un caricia tibia y eterna en mi cuerpo y en mi alma, un regalo para mi piel, para mi vida, para todo lo que yo soy.

Una leve tristeza se asomó a mis ojos y tú, comenzaste a tomar forma humana. Todas las estrellas y los planetas, todas las galaxias, todo tu universo, se fue haciendo pequeño, muy pequeño, como una copia exacta de lo que eras, pero en versión diminuta, para luego dibujarse como una silueta, la de un hombre.

Entonces, de una forma que no puedo explicar racionalmente, la imagen de ese universo se fue transformando, iba palideciendo para dar paso a un cuerpo semi etéreo, con rostro, con brazos, piernas, incluso vestido con la misma ropa con la que te vi en aquellos sueños de mi adolescencia, cuando creía que eras un ángel que venía a visitarme y a guiarme.

Tu pelo rubio, lacio, con tu flequillo peinado hacia el lado izquierdo de tu frente, tu piel pálida, tus ojos azules y rasgados, tu sonrisa tierna, esa que aceleraba mis latidos, esa que iluminaba tu mirada hasta el punto de hacerme sentir que eras verdaderamente un ser lleno de luz, esa luz que de alguna forma me correspondía.

Verte allí, alargando tu mano hacia mí, en un gesto de invitación a seguirte, me hizo romper a llorar.

  • ¿Por qué siempre tenemos que encontrarnos en otros planos? - te pregunté con mi anhelante deseo de abrazarte fuerte, fuerte, muy fuerte y no soltarte jamás.
  • Un día de estos, cuando menos te lo esperes, tu mirada y la mía se encontrarán, y tu alma y la mía estarán listas para reconocerse, para amarse desde nuestros cuerpos físicos, como hombre y mujer, sin que nada pueda impedirlo. Así como tú sientes el amor en ti hacia mí, lo siento yo hacia ti, y así como tú deseas hallarme y estar conmigo, yo también lo estoy deseando. Tú eres igual que yo.

Y tomé tu mano, para volver a viajar de nuevo a esos lugares donde se me muestran realidades que, simplemente, no tienen nombre, ni explicación, lugares donde me enseñan lo que necesito saber para continuar con mi existencia, con mi conexión, con mi comprensión, aunque todavía parcial, de lo que significa estar aquí en estos momentos.

  • ¿Adónde vamos?
  • Hoy vamos a ir a nuestro origen, voy a enseñarte quiénes somos, hoy encontrarás muchas respuestas que ahora están desordenadas en tus recuerdos.
  • ¿Entonces yo ya sé lo que me vas a mostrar?
  • Claro, yo sólo voy a ayudarte a recordar, esa es mi misión ahora contigo.
  • ¿Y por qué dices que vamos a encontrarnos en el mundo físico si tu misión es mostrarme estos planos tan etéreos?
  • Porque yo, este yo que ves, es sólo parte de mí. Nuestra multidimensionalidad nos permite movernos por diversos planos, porque en realidad, no nos movemos, permanecemos en ellos, existimos en ellos. Tú estás ahora mismo encarnada como la mujer que eres y pero también experimentas y existes en otras dimensiónes y realidades.
  • ¿Y por qué no soy como tú? ¿Por qué no soy consciente de mis recuerdos si estoy en esta forma etérea ahora aquí contigo y tú sí recuerdas?
  • Yo no lo recuerdo todo tampoco, porque sólo soy una parte de toda mi conciencia completa, y tú, ahora mismo estás conectada a tu mente, realizando un viaje astral para conectar con esta realidad donde me encuentras a mí, para facilitarte la comprensión e integración de todo lo que ves, sientes, experimentas aquí, y todo lo que vas a ir recordando de tu misión en tu vida como ser humano. Yo no te estoy hablando desde mi conexión mental con mi parte humana, este no es mi cuerpo astral, aunque también lo tengo y también me guían como a ti, te sorprenderá saber que tú, en otro plano, cumples la misma función con parte astral, que yo desde este plano contigo, con tu parte astral. Soy una parte de mi consciencia eterna, una parte de mi Ser que se ha manifestado para guiarte, y soy parte también de tu propio Ser, porque tu Ser y el mío son el mismo.
  • ¿Somos el mismo Ser? Tenía entendido que todos somos uno, y que por tanto todos somos el mismo Ser.
  • En la esfera más elevada sí, es así, pero existen varios estratos dimensionales que se despliegan desde el Origen o Fuente, y que nos permite experimentarnos desde lo que sentimos como separación, como rayos de un mismo sol que conforme se van alejando de su procedencia se van distanciando entre sí, como gotas de un océano que se experimentan en diversos estados, hielo, líquido, vapor. En ocasiones es una especie semi-separación porque en el estado vaporoso es casi imperceptible la diferenciación individual de cada gota, y en otras ocasiones la separación es muy palpable, como en el caso del hielo. Esto se da de forma gradual, cuanto más cerca de la Fuente, más vaporosos somos, cuanto más lejos, más petrificados somos, sin embargo, en realidad, la separación no existe, es sólo una forma de experimentarnos. Tú y yo somos la misma gota, si tomamos el ejemplo del océano, o el mismo rayo de luz dividido en dos, si tomamos el ejemplo del Sol, somos compañeros, somos uno formando un todo, así como la noche y el día. En la Tierra lo llaman almas gemelas, pero en realidad es mucho más que eso, porque no hablamos de almas, las almas son pequeños fragmentos del Ser, gotas de gotas, para que lo entiendas mejor, te diré que somos el mismo Ser. Imagina que somos un rayo doble que parte del mismo Sol...
  • Comprendo... ¿Entonces, para qué separarnos y luego encontrarnos en la dimensión tridimensional? ¿Qué sentido tiene eso?
  • Mi querida compañera, no le busques un sentido mental, ahí no lo hallarás, mira en tu corazón y sabrás la respuesta.
  • Ya entiendo, todo es por el amor, por la experimentación del amor en diferentes facetas. ¿Pero por qué aquí en la tercera dimensión es tan difícil encontrar a tu alma gemela?
  • Porque en este lugar existe una dualidad muy intensa y marcada y una serie de leyes que rigen todo un sistema energético particular, vosotros lo llamáis karma. El ego pone sus propias normas y el karma o ley de causa y efecto también actúa sobre vosotros. El libre albedrío os permitió en un principio escoger las experiencias, pero eso generó un efecto sobre vosotros que propició la creación de la ley del karma. Muchas almas gemelas no han podido estar juntas por su ego, o por su karma. Ahora ha llegado el momento de que todo eso cambie, porque la humanidad está experimentando una gran transformación.
  • ¿Eso quiere decir que todos vamos a encontrarnos con nuestras almas gemelas?
  • No, no todo el mundo ha venido con un compañero, pero todos comenzarán a experimentar el amor en otro nivel, en el de la incondicionalidad.
  • ¿Y tú y yo?
  • Ya sabes la respuesta, te la he dado antes. Estaré siempre contigo, para cuidarte, para guiarte, para ayudarte a limpiar tu inconsciente de la carga que llevas, para acompañarte hasta que mi yo humano esté listo para este amor inmenso que no entienden las mentes que aún funcionan en el sistema del ego, demasiado como para confiar en su corazón, en su alma, en su ser interno.

Y así comenzó una aventura de viajes en otros lugares, planos, dimensiones y realidades, donde tú, mi otro yo, me has ido mostrando otras vidas, sensaciones, y otra manera de amar que no se comprende si se intenta explicar racionalmente...

  • Una última pregunta... ¿Las almas gemelas han venido a encontrarse para ser pareja?

  • Mi pequeña humana, el alma gemela no se tiene que enfocar como una relación de atracción física, o álmica, ni de romanticismo, aunque puedas experimentarlo con ella de una forma muy hermosa, pues encontrarte con ella es encontrarte contigo mismo en otra persona, con parte de tu energía, de la que procedes, encarnada en otro, es como mirarte en un espejo perfecto, que te permite ver todo de ti, lo que tú eres, tanto a nivel humano, como a nivel del alma, del ser, de todo. Algunos tienen demasiado miedo para atreverse a amar a su alma gemela, incluso para reconocerla, porque no siempre es lo que uno espera encontrar, pero a pesar de las posibles dificultades que nuestro ego pueda mostrar, el amor que hay en nuestro interior siempre se abre camino...

El verdadero amor siempre se abre camino...

Arael Elämä...
Diálogos




lunes, 4 de noviembre de 2013

EXPERIENCIA ENERGÉTICA

En ocasiones, me encuentro admirando los hechos cotidianos de la vida, y siempre acabo descubriendo que están llenos de magia, de belleza, de sencillez...

Observar cómo las aves vuelan juntas de un lado a otro, mientras yo permanezco sentada en un banco, en el parque, o contemplar cómo los árboles danzan al compás del viento, los niños juegan alegres, las madres charlan de sus cosas, entretenidas, desahogando sus preocupaciones o riendo ajenas a las mismas...

Yo, aislada con mi música, dejo volar mi imaginación...

Sin darme cuenta, ese sexto sentido que hay innato en mí me empieza a envolver y siento cómo me elevo con los ojos fijos en el azul del cielo...
Me pongo en pie, distraída, absorta en mí misma y en lo que estoy sintiendo.
Comienzo a caminar por el tramo pintado de rojo que hay, por donde suelen pasear los niños en bicicleta, rodeada de árboles.
Mi consciencia se altera, mi vibración aumenta, mi corazón parece emerger con fuerza, el amor se apodera de mí, y comienza mi comunicación con el todo...
Los árboles me saludan con su energía ondulante, es algo así como las olas del mar que van y vienen, ellos no mantienen una energía etática, sino que ésta se mueve ondulatoriamente y me alcanza, me siento embriagada con su calidez...
Cada hoja que se desprende de ellos es como una gota de agua de lluvia, conserva la esencia original, pero antes de caer al suelo, se desprende la luz que la envuelve y regresa a su dueño, energía que se reestablece y que se regenera, no muere...
Mi paso es lento, y percibo el baile rítmico de las ramas de los plataneros que me rodean, es como si mi alma danzara con ellos...
A lo lejos, el camino se pierde, yo deseo alcanzar el horizonte y también perderme...

Sigo caminando hasta llegar al final del tramo rojo, mientras continuo conversando desde mi corazón con las plantas, los árboles...Allí hallo hierbas, piedras, tierra, monte...Y prosigo para irme adentrando en una senda de montaña, sin asfaltar, rodeada de huertos...

Y cuando llego allí, sin poder evitarlo, siendo ya sólo alma pura, descalzo mis pies para sentir la tierra debajo de mí...está caliente, me encanta sentirla...



Alzo mis manos hacia el cielo y lo miro con verdadera admiración... siento como si las nubes me hablaran, la energía del cosmos llega hasta mí, mis manos arden y noto cómo por mis brazos y mi cabeza entra el calor de esa energía, me siento plena, feliz...
Por el subsuelo, puedo percibir que miles de hilos de luz se deslizan desde los huertos de alrededor, para ir a parar a mis pies desnudos... y ascienden por mi cuerpo hasta mezclarse y entrelazarse con la energía del universo que corre por dentro de mí...

Es tan inmenso lo que siento que no puedo dejar de llorar...

Mis lágrimas acarician mi rostro, soy feliz, eternamente feliz, soy un alma hermosa, soy luz, soy tierra, sol, árboles, nubes, cielo, cosmos, estrellas, soy tú!!!

Oigo ruidos y abro los ojos...
Una pareja de ancianos me mira extrañada y yo sonrío...

Me siento en el suelo y doy las gracias por existir, por estar en este camino de evolución espiritual, por permitirme experimentar todo esto...
No me olvido de que me falta mi mitad, pero quiero llegar a ella completa...feliz, dispuesta a guiarla o ayudarla, dispuesta a amarla y a enseñarle lo que sé, lo que quiera aprender...

  • Gracias por lo que soy...y por la oportunidad de vivenciar lo hermoso de la vida, por poner en mi camino la sabiduría que necesitaba, las herramientas, el amor, y por darme la opción de conocer a mi llama gemela...

Después del agradecimiento, me pongo en pie extasiada, llena de amor, y me dispongo a continuar caminando, esta vez ya vuelvo a casa, me siento tranquila, he recibido respuestas que aún tengo que integrar, pero esas respuestas aún deben ser asimiladas...

Es curioso, pero las cosas más simples a veces me llevan a experimentar cosas sublimes...

Arael