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Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.

domingo, 29 de marzo de 2015

EN EL TREN DE LA VIDA (AMOR INUSUAL)

Hace tiempo que tomó el tren de la vida, descendiendo desde su mundo, como muchos otros, traspasando fronteras de nuevo.
Y el viaje, suave en ocasiones, intenso en otras, cómodo e incómodo, al principio le disgustaba. Ahora simplemente observa.

El otro día, subió al tren un hombre muy apuesto, vestido con ropa elegante, peinado con la delicadeza de un rey, y en su piel, como una caricia, un dulce aroma, mezcla de perfume y alma, embriagaba a todos los pasajeros.
Su profundo magnetismo atrapaba sin duda con suma facilidad a las mujeres de aquel vagón, mientras que ella, Clarisa, se limitaba a dejarse llevar por su admiración hacia su delicadeza, su atractivo aspecto, su arte para seducir. Ahondando un poco más en su actitud, comenzó a percibir en él cierta vanidad, o tal vez cierto deseo de ser admirado y valorado.

En pocos minutos, cinco o seis mujeres estaban ya rodeándole y preguntándole cómo se llamaba, a qué se dedicaba.

  • Me llamo Eloy.

Su voz resonó en el vagón como una ráfaga de belleza sublime, aquel hombre no parecía pertenecer a ese mundo, a ese tren.

Clarisa, que siempre observaba en silencio todo cuanto acontecía a su alrededor, supo ver que él, al igual que ella, no era un simple pasajero.
Pero no quería intervenir, no quería romper su serenidad interior y decidió poner fin a aquella extraña atracción que la invadía cuando le miraba.

Sabía perfectamente que ella no era inmune a su magnetismo, aunque también sabía que era consciente de ello y que eso la hacía diferente al resto, pues aquellas mujeres iban tras él movidas por algo que ni siquiera comprendían, impulsadas por su propia necesidad de ser amadas por él, o por alguien como él, o al menos ser halagadas por sus palabras, por sus miradas, por un gesto amable.

Así que prefirió mirar el paisaje y olvidarse de la presencia de aquel hombre llamado Eloy.




En ocasiones, los verdes prados la enamoraban y contemplarlos escuchando su música preferida convertía aquellas imágenes en un verdadero espectáculo maravilloso que la fascinaba.
En aquel momento, el tren estaba permitiéndole a Clarisa presenciar la magestuosa imagen del mar desde la montaña por donde estaba situado el trayecto en aquel momento. A ella le maravillaba el océano, se sentía uno con él, y aquello la tenía totalmente absorta. Disfrutar de aquella música en un danza idílica con aquello que estaba admirando desde la ventana del tren, era para ella todo un privilegio.

Sonaba un tema que ella consideraba sumamente hermoso cuando una voz masculina interrumpió su pensamiento.

  • Hola -dijo- ¿Hacia dónde te diriges?

Giró su rostro hacia el hombre que se había sentado a su lado. ¡Era él! No quería ni por asomo tener una conversación con aquella persona, pero era demasiado educada para no hacerlo y era demasiado atractivo para no mirarle y no responderle, así que se quitó los auriculares, puso sus ojos en los azules e intensos ojos de aquel hombre y le contestó.

  • Voy a Luz, ¿a dónde vas tú?

  • ¡Vaya! Yo también voy a Luz, iba en otro tren, pero tuve que bajar porque se había averidado, así que he tenido que subir a este. 
     
  • Oh, pues... qué bien -contestó titubeando sin saber cómo seguir la frase- Bueno, quería decir que qué bien que vayamos al mismo sitio, no que se haya averiado el otro tren... aunque, claro, si no se hubiera averiado no estarías aquí...

  • Cierto -dijo sonriendo mientras iluminaba todo a su alrededor con su deslumbrante sonrisa.

  • Sí, sí, cierto -afirmó Clarisa ruborizada y avergonzada por lo que estaba sintiendo. 
    Era extraño, estaba sumamente nerviosa, aquel hombre imponía con su presencia y ella luchaba para que no se notara cómo influía en ella. Ese magnetismo no tenía que dominarla, no, ella no podía caer en algo así.

  • ¿Cómo te llamas? -preguntó con gran interés.

  • Clarisa.

  • Hola Clarisa, soy Eloy – Le dijo tendiéndole la mano.

  • Encantada, Eloy - dijo algo desconcertada, mientras le saludaba con un apacible apretón de manos que fue suave y delicado, e inesperadamente electrizante.

  • ¿A qué te dedicas, Clarisa?.- Preguntó sin borrar aquella impresionante sonrisa.

  • Soy artista, bueno, al menos lo intento, pinto y escribo. Viajo por el mundo buscando lugares que me hagan vibrar el corazón y cuando los hallo, los pinto y escribo relatos y poemas sobre ellos y sobre lo que me hacen sentir, pero eso no me da de comer, si es eso lo que me preguntas.

  • ¡Qué interesante! Pero si eso no te da de comer, ¿qué lo hace?

  • Bueno, en parte sí me da de comer, pero también escribo en una revista para ganar algo fijo, lo hago desde mi portátil allá donde esté, y vendo mis obras, tanto las pictóricas, como los libros que escribo. También busco diferentes trabajos temporales allá donde voy de viaje, dependiendo del tiempo que vaya a pasar en ese lugar, así que gano dinero de aquí y de allá. La vida me sustenta.

  • Me encanta lo que dices, la vida te sustenta, eso es muy positivo. Yo soy médico, bueno, lo era hasta que decidí cambiar de vida e ir a Luz. ¿Por qué vas tú a Luz?

  • Porque deseo un mundo mejor, porque quiero ser mejor, porque creo en el amor, aunque para algunos suene ridículo ¿y tú, por qué vas a Luz?

  • En realidad hay varios motivos por los cuales me dirijo hacia allí, pero el más importante, el más real es que...Yo voy a Luz porque vas tú, y por cierto, no es nada rídiculo lo que dices.

  • ¿Qué quieres decir con eso de que vas a Luz porque voy yo? -le preguntó sorprendida.

  • ¿En serio aún no te has dado cuenta de quién soy? Me has estado llamando, y yo también a ti, me has estado buscando en momentos de sombra, sintiendo mi energía en momentos de luz, deseando que estuviera junto a ti, mirando a esa puerta del tren en cada parada, por si acaso aparecía, anhelando que algún día se cumpliera lo que te dije en un sueño, observando a todas las personas que subían y bajaban, llorando al sentirte absurda por creer en lo que tu corazón te dictaba. Pero yo no llegaba, no subía al vagón, no parecía real, sin embargo, ya estoy aquí, por fin, ¿y ni siquiera me reconoces?.

  • ¿Tú? Pero... yo no esperaba que fueras así, eres tan diferente, ¿cómo puedo saber que eres quien dices ser? No es la primera vez que me engaño a mí misma y, sinceramente, ya no creo que sea real ese hombre...

  • Mírame a los ojos -dijo después de quitarse la chaqueta americana que llevaba.

  • Sí, lo hago, pero tal vez eso no sirva.

De repente todo se transformó, el tren era más luminoso, los ojos de aquel hombre parecían el mismo cielo, su cabello lacio caía por su frente, su sonrisa le otorgaba una fulgurante apariencia que la traspasaba por completo...
Entonces se dio cuenta, su camisa blanca, su profunda dulzura, su alma elevada, pura, su corazón y el de ella unidos, sus auras fusionadas, y aquella explosión de amor y de luz que les envolvía y que emanaba con fuerza desde su unión, estallando una y otra vez en chispas luminosas y doradas que les abrazaban. Su campo cuántico y el de él eran uno solo, el amor era intenso y sus cuerpos parecían transformarse mientras se esparcía desde lo más hondo de sus esencias. Parecían seres de cristal en su interior, brillantes, reluciendo y centelleando como estrellas, cuya estela contagiaba de amor a todos los que les miraban allí en el tren.
De pronto un increíble sentimiento de felicidad la invadió y comenzó a llorar por la gran dicha que la inundaba, estaba allí, frente a él, cuando ya creía que no era real nada de lo que había sentido en su corazón. Y su piel se estremeció en su mejilla cuando la mano de él acarició tiernamente su rostro, mientras ella experimentaba el júbilo por poder tocar su pelo suave. Sus miradas hablaban por sí solas, sus cuerpos eran totalmente luminosos, su reconocimiento mutuo era una realidad palpable. Y entre lágrimas de emoción unas palabras sonaron como música divina, desde lo más profundo del ser de aquel hombre llamado Eloy...

  • Te amo...

Resonó en todo el universo el amor expandido, el amor en unión, el amor como gran descarga energética que transformó a todo aquel que se hallaba en aquel vagón...

  • Te amo también – contestó ella poniendo su mano en su corazón.

Ahora ya podían comenzar a realizar su misión. Se hallaron justo cuando él renunció a lo que no le hacía feliz y se encontró a sí mismo, se hallaron justo cuando ella dejó que la vida la abasteciera y cesó su búsqueda incesante, reconociéndose a sí misma en todo, amándose y permitiendo que la vida la sorprendiera, confiando en ella y en que era merecedora de todo cuanto deseara...

Todo estaba ya en su lugar, todo estaba bien, todo en perfecta armonía.
No hubiera imaginado que aquel hombre llamado Eloy, fuera El...

Y el tren llegó a su destino...

Aroma de Cristal
Eva Bailón

sábado, 21 de marzo de 2015

DIVA



En el esperpento de la imagen de lo que se muestra en el mundo de los vivos, la Diva se muestra ausente, envuelta en la tristeza de una decadencia provocada por la nube de la adoración. Su palidez ya no embriaga a fanáticos que la persiguen y la idolatran, su madurez se vuelve en su contra, su inseguridad es la madre de la intolerancia, de la autodestrucción, de la autocompasión y de la deprimente congestión de miedos e incertidumbres, colapso de éxitos que ahora sucumben y, aunque intente reponerse, ser ese gran ídolo que había sido, será imposible alcanzar la belleza de la última moda, esa joven que se muestra en los medios con su perfección como vestido, su bello rostro como portada y presentación, y su dulce voz aterciopelada que encandila a aquellos que la escuchan.

La preciosa Diva, ya no es objeto de deseo masculino, ya no la admiran las mujeres que la veneran deseando ser como ella, ahora quieren ser como otras porque son el rostro del ideal, del prototipo femenino de la actualidad.

Piensa que sólo tiene dos caminos, morir en el lamento por haber perdido el trono, o permitir que sea el personaje que inventó, esa gran diva, la que muera, para ser por fin quien realmente es.

Soltar, dejar ir a esa mujer asombrosa, de aspecto increíble, de curvas impresionantes, de labios carnosos y exuberantes, de cuerpo sensual y de atractivo imperdonable. Dejar atrás los halagos, las adulaciones, la falsedad de ese mundo que jamás la hizo sentir plena, ese mundo que la deslumbraba y la arropaba con el materialismo de lo fútil.

Ella había sido todo eso, todo eso y mucho más, sin embargo, jamás supo quien había dentro de ese aspecto físico, de esa creación hermosa, de ese personaje de ficción en el que se había convertido.

Mirando su reflejo en el espejo se da cuenta de que no sabe quién es, tal vez porque durante mucho tiempo, demasiado tiempo, ha fingido ser perfecta, sublime, encantadora, refinada, la mujer diez.




  • ¿Qué puedo hacer? - pregunta sin esperar respuesta con una duda entre sus manos. - ¿Desaparecer es la única solución, morir, dormirme y no despertar más?.
  • No – le responde una voz.
  • ¿Quién eres? - grita sorprendida al ver a una mujer resplandeciente sentada junto a ella.
  • Soy tú, tu verdadera tú, la mujer que no permitiste que viviera y fuera mientras el personaje de ficción se apoderó de ti para ser esa mujer que tu público, tus fans, querían que fueras. Has sido una hermosa utopía, una mentira, mientras yo, tu verdadera esencia, he permanecido oculta, tan oculta que no me conoces.
  • ¿En serio? ¿Es que estoy perdiendo la cabeza? ¿Eres una alucinación?
  • No, mi querida Diva, soy tu alma, que por fin se alza por encima de lo que no eres, para mostrarte tu verdadera belleza, tu verdadero coraje, tu maravillosa presencia.
  • Ya no me llames más así, no soy ninguna Diva, lo fui, pero ahora sólo soy la sombra de lo que fui. Está claro que así funciona el mundo, y aunque ya lo sabía, nunca imaginé que me sentiría así cuando mi fama y mis triunfos quedaran reducidos a un pasado que ya no volverá.
  • Te llamo Diva porque es lo que eres, porque no necesitas que los demás te adoren para serlo, porque en ti existe una mujer que se merece lo mejor, porque no debes basar tu valía en la aprobación, o la admiración que otros puedan otorgarte. Eres un ser lleno de vida, todavía te quedan muchos años para disfrutar de quien eres, de nuevos éxitos, pero esta vez tu victoria será concerte, saber de ti, de lo que eres en realidad, y dejar de buscar tu identidad en la fama. Fuiste una gran celebridad y eso fue una gran experiencia, ahora, tienes la responsabilidad de crecer con ello, de extraer de todas tus vivencias el jugo de la sabiduría que te ofrecerá un florecimiento como mujer, como persona, como ser humano.
  • No sé cómo se hace eso – dice sollozando casi sin atreverse a mirar a esa presencia que emana tanto amor hacia ella.
  • Sí, sí que lo sabes, porque yo soy tú, y si no supieras evolucionar, avanzar a través de tu camino de vida, si no fueras capaz de brillar sin que otros tengan que demostrarte cuánto reluces, yo no estaría ante ti conversando.
  • Si tú realmente eres yo, entonces tienes razón, pero siempre me valoré en función de lo que otros opinaban sobre mí, y no sé cómo hacerlo sin obtener la aceptación y el amor de otros.
  • Debes amarte, enamorarte de mí, de tu alma.
  • ¿Enamorarme de mí? Eso suena egocéntrico y narcisista, ¿no te parece?
  • No, mi querida Diva -dice sonriendo el Alma- amarte sin condiciones no es algo que provenga de tu ego, sino de tu corazón, de tu esencia, de mí misma, de tu Ser divino. Si todos nos amásemos así, créeme, esta humanidad sería muy diferente.
  • Si eso fuera así, tal vez viviríamos aislados unos de otros, no necesitaríamos relacionarnos con nadie, ¿no crees?.
  • Veo que sigues siendo muy analítica con todo, te gusta comprobar y ver para creer, pero en esto tienes que creer para ver, mi querida Diva, por eso estás contemplando ante ti a tu propia alma manifestada en luz, porque, aunque no te hayas dado cuenta, tú, ya crees. - Se acerca a ella y con una suave caricia en su rostro, prosigue su charla – Voy a contestarte ahora a tu pregunta. Verás, si tú te amaras de verdad, incondicionalmente, si vieras tu propia belleza y tu divinidad, te llenarías de ti misma, de tu propio amor, y lo emanarías, así como una estrella emana su luminiscencia, sin miedo, sin dolor, sin ninguna de esas emociones que nacen del desamor hacia uno mismo. Nada, ni nadie, te causarían envidia, ni rabia, ni te sentirías inferior a nadie, ni superior, amarías todo cuanto te rodea, tanto y con tanta fuerza, que la felicidad y la paz interior te inundarían en cada momento. Imagina un mundo donde todos sus habitantes fueran así, amantes de su Ser, de su existencia, en plenitud, en paz consigo mismos, sin conflictos por resolver dentro de ellos. Todos se amarían tanto como a su prójimo, porque el otro sería alguien más a quien amar incondicionalmente.
  • Eso que dices es muy hermoso, pero es idílico, no sé si el ser humano logrará eso alguna vez.
  • Tal vez sí, si así lo crees, pues lo que tú crees es lo que creas, y si lo creen muchos ya se estarán dando pasos agigantados hacia un nuevo ser humano. ¿No quieres probarlo?
  • Sí, claro, has conseguido que me olvide de mi desdicha.
  • Tu desdicha es tan relativa, linda Diva...Piensa que hay muchas personas que sufren porque no tienen un lugar donde vivir, o comida, o han perdido un familiar, o la guerra les rodea con mil atrocidades que tienen que vivir día tras día, pero ellos resisten, tienen esperanza. Mi querida Diva, cada alma tiene sus propios aprendizajes, sus propias vivencias, pero todas son amor y luz, y todas pueden llegar a despertar del largo letargo en el que la humanidad está sumergida. Debemos responsabilizarnos ya por fin de quienes somos, limpiarnos de tanto dolor, de tanta desesperación, de tanta opresión, y salir ahí afuera como dioses y diosas encarnados, para tomar el control de este paraíso que nos fue robado por la inconsciencia.
  • Creo que mi alma es un poco soñadora, o lo que es lo mismo, yo soy muy fantasiosa, creo que eres sólo una imaginación mía.
  • Bien, querida Diva, no importa si crees eso, importa que has escuchado todo lo que te he dicho. Dime ahora, ¿aún piensas en que sería mejor salir huyendo de tu situación quitándote la vida?
  • No, claro que no, tus palabras me han devuelto un rayo de esperanza, me siento dispuesta a creer que hay algo más que esta vida que he estado viviendo durante años, deseo empezar a ser yo misma y dejar de ser el personaje de ficción del que me hablas. Tienes toda la razón, no soy, ni he sido nunca esa mujer, fui una creación hecha para agradar a mi público.
  • Pues bien, ahora despierta, seca tus lágrimas, y comienza a vivir.
  • Lo haré, gracias querida alma.
  • Empieza a agradecerte a ti misma esta vida, lo que has aprendido, tus talentos, y todo aquello que aún tengas que limpiar de ti, porque todo eso es una bendición que te ayudará a seguir los pasos hacia tu mejor versión. Ahora vas a realizar un camino muy importante, hacia tu interior.

El alma de luz se desvanece lentamente con una sorisa y con una gran irradiación de amor hacia la Diva, mientras ella se pone en pie, se lava la cara y vuelve a mirarse en el espejo. Con los ojos llenos de vida, se dice:

  • Hoy es el primer día del resto de mi vida, y a partir de ahora, me diré esto todos los días al despertarme. Gracias, gracias por esta oportunidad.

Eva Bailón.

sábado, 7 de marzo de 2015

SANACIÓN

Se rompen las rocas de dolor endurecido,se funden entre la tempestad de los mil llantos que se subleban y que se arremolinan en todo su cuerpo para darse por vencido, canta su lágrima viva desde la muerte de lo que acalló la alegría y la encarceló antaño.

La sangre se vuelve luz albina, sus células quiebran la capa de sufrimiento heredada y se liberan, su pecho se abre y destellos multicolor que serpentean y la rodean se expanden desde el cristal que habita en su corazón eterno, se eleva el delirio, el miedo, la rabia, el tormento, el pensamiento que martilleaba su pureza, la gravedad no existe y ya nada se adhiere a su persona, ahora estalla en pedazos la corteza de los desasosiegos que vestía su materia, ahora es etérea, por dentro, célula a célula, partícula a partícula, su composición varía, se transforma, se intensifica el fulgor de estrella y quema los hilos del pasado y de otras vidas...ya no estará más cautiva...



Parecía perecer en esta sanación tan crítica, mas su fortaleza la resguarda y su cuerpo débil remonta lentamente para levantarse y continuar esta nueva partida, en este juego, en esta vida, en la que sólo siendo un alma nacida, ya venció, ya triunfó, pues está descargando y redimiendo el pesar, la aflicción del ser humano a través de su presencia...

La Tierra le otorga la gracia, la savia para saber cuánta vida debe eximir de la culpa, de la torpeza del ayer, de la inconsciencia, el Cielo le concede la refulgencia para salvar lo que queda, para elevarla y para anclarla a la vez a la nueva existencia...

Dorado es el manto que la sostiene y que la abriga, es la fuente de gozo, la diosa divina que ama, que siente, que deja de ser carencia, que se llena de la estrella que es ella misma... tras el sollozo llegan la clemencia, la humildad y la grandeza...

Sanar es permitir que su ser sagrado se expanda y se manifieste en su forma más completa...

Eva Bailón...

jueves, 5 de marzo de 2015

AMAR DE VERDAD

Ayer estaba triste, como rosa desmayada, como pétalo marchito, como agua que se evapora porque no ha sido tocada, porque no ha sido encontrada...
La mentira del amor me roció en la aurora, me hizo pensar que estaba enamorada, y quizá lo estaba, mas el amor que en mi alma se forjaba estaba basado en un vacío insulso que no significaba nada, salvo carencia, necesidad no saciada.

Hoy he caido en el foso de la cordura de saberme equivocada, y el dolor de la caída, fractura de mi mente y de mi alma que ahora viven separadas, he sabido que el Amor no es lo que yo esperaba, no es lo que decidía el pensamiento, no es lo que el apego me enseñaba.

Y es que nos adiestran desde siempre para ser sólo marionetas, seres que se empujan en un mundo lleno de historias incompletas, de adicción a amar para tapar las manchas del temor, para buscar y buscar y no hallar más de lo que en nuestra mente inventamos para creer que lo que hay ahí delante de nosotros, se llama amor porque así lo llamamos.

Y en la mendicidad de lo que más soñamos, nos equivocamos, pero nos adentramos de igual forma para sentirnos rescatados, para bebernos la satisfacción del deseo de la carne, la pasión del desenfreno de la química que en nuesto cerebro nos fabrica, la película cuyos actores nos demuestran que enamorarse es sólo un cuento, pues tras el estallido inicial de lo que nos creemos, se halla un mundo que nos detalla la verdad para hacernos sentir que amar no es eso, que amar no es la fantasía de lo que desean los cuerpos, y el alma llora en su anhelo del Amor Verdadero...

Ayer me enamoré por completo, desesperada, exhausta de tanto amar, de tanto miedo...

Pero el miedo, mi gran maestro, me tradujo todos mis pensamientos, los redujo a meros inventos, y destapó su intención de ser lo contrario de lo que en mi Ser espero, pues el amor es lo contrario al miedo...



Amar no es temer, amar no es retener, amar no es sufrir, amar no es poseer, amar no es demostrar, amar no es querer...

Y así, tras permitirme llorar y sentir, desnudé mi alma al completo, me quité el traje de la creencia de que amar es estar enamorada, de querer al otro hasta ahogarme en el amor que le concedo, y olvidarme así de mi esencia, de mi templo...

Y ahora puedo decir “Te amo” sin recelo...

Te amo y amo el mundo que me bautiza con el nombre de la Vida cada día, te amo y amo las flores que tanto te agradan y admiras, te amo y amo lo que amas, lo que vives, lo que sueñas, te amo y amo la vida, amo el amor, amo tu cuerpo, tu alma, tu mente, tu risa, te amo y amo tus huellas, tus sombras, tu luz, tus heridas, te amo y amo a los chicos y chicas que tanto amas o cuidas, te amo incluso cuando te enamoras y cuando de mí te olvidas, te amo y amo tus triunfos y tus caídas, te amo y amo tu imagen, aunque en tu rostro haya arrugas o fatigas, te amo porque eres tú, mujer que miro cuando el espejo me devuelve lo que mis ojos miran, la diosa que crea en mí la presencia divina, capaz de hacer poesía con el amor que inspira...

Y ahora, ahora sí puedo amarte también a ti, mi vida, seas quien seas, estés donde estés, alma escondida, porque ahora, encendida la luz de mi esencia, esa luz que tanto brilla, ahora que estoy llena de mí, del agua eterna de mi mar y de mi orilla, puedo entregar lo que soy, sin reservas, sin medida, porque sólo siendo amor puedo amarte sin necesidad, ni mentiras...

El Amor no es dominarnos, ni perseguirnos, el amor es libertad, es la pureza y la grandeza de ser uno contigo mismo, no responsabilizar al ser amado de nuestra felicidad y atarlo así a nuestras creencias, a nuestro ideal de amor o de familia...

Por eso, a ti, amado que estás viniendo hacia mi mirada para mirarme desde tu ser completo y tu alma divina, no voy a darte algo inconcreto, voy a ser yo el amor, yo el beso, yo la ternura, yo la diosa que te ame como el dios que siempre fuiste, y así, unidos en la divinidad, crearemos en la tierra el cielo...

Eva Bailón B.


jueves, 26 de febrero de 2015

AMOR DIVINO EN UN MUNDO MUNDANO


-¿Estás llorando?

-Sí

-¿Por qué?

- Porque me has acariciado...

- ¿Y eso te hace llorar?

- Sí

- ¿Por qué?

- Te diré por qué, amado mío...
Porque tu dulce caricia ha traspasado mi piel, ahondando en lo más profundo de mi alma, tocando mi esencia con tu dulzura, besando mi cuerpo entero, recorriéndome por completo, sin dejar absolutamente nada sin cubrir con esa caricia... Porque tu contacto me ha devuelto la vida, me ha rescatado del miedo, de la ausencia, del abandono, de la soledad que cargaba a mis espaldas cuando te vi marchar hace tanto tiempo... Porque tus dedos han dibujado en mi ser tu esencia divina, marcándome para siempre con tu amor, con tu ternura, con tu deseo...
Y ahora, mi dulce amor, ya nada podrá hacerme daño, porque ahora sé que me amas...

- ¿Y si esto sólo es un sueño?

- Entonces soñaré siempre con este momento, amor mío, soñaré para vivirte, para sentirte, para volver a sentir que me tocas, que me acaricias, para volver a mirar tus ojos y ver en ellos ese eterno amor que se oculta en tu alma, para dejar de extrañarte, para creer que algún día, cuando el cielo se abra para cubrirnos con su don, con su luz, ambos nos uniremos por fin, tras esta larga espera, esta larga separación ilusoria, pues nuestros seres, vida mía, nunca se separaron realmente, sólo decidieron experimentarse a través de estos cuerpos para aprender a amar desde el olvido de quienes somos.

- ¿Y por qué querría yo olvidarme de ti?

- Mi amor, yo nunca quise hacerlo, igual que tú, pero ser humanos implica no recordar quiénes somos y de dónde venimos. Pero yo siempre te llevé en mi corazón, en mi alma, por eso siempre te recordé, incluso en los momentos en los que parecía que podía perder la cabeza por un amor imposible.

- ¿Y qué ocurrirá si despertamos de este sueño?

- Que volveré a extrañarte, porque mi condición de mujer me hace desearte y buscarte, necesitar tu cercanía, y sin embargo, sabré por la sabiduría de mi alma, que deberé seguir mi vida hacia delante, experimentar otros amores, olvidar que una vez me acariciaste, tal vez en un sueño, tal vez en un encuentro en algún lugar cercano al cielo...

- Te prometí que nos encontraríamos, ¿no me crees?

- Sí, amor mío, te creo, pero eso no significa nada, es sólo como hallar a una estrella fugaz que pasa frente a nosotros, la miramos, nos enamoramos de ella un segundo, y luego la olvidamos y continuamos con nuestras obligaciones mundanas, porque no somos capaces de entender algo tan sublime. Nuestro amor no es un amor mundano, es un amor divino, tal vez algún día estemos preparados para entenderlo y para amarnos desde nuestro Ser, siendo hombre y mujer, pero para llegar a eso, debemos liberarnos de nuestras ataduras, dejar de ser personajes que se adaptan a las circunstancias de la vida social, para alcanzar nuestro verdadero ser, la esencia que encarnó en estos vehículos que nos proporcionan la vida terrenal, física, material.





- Pero sabes que yo te amo, siempre te amé, y que no existe separación, créeme, hemos venido para amarnos, no para olvidarnos, hemos venido para recordarnos y para unirnos, hemos venido a llevar a cabo nuestra misión, amar y expandir el amor desde nuestra unión.

- Sí, es cierto, mi amor, pero a veces el libre albedrío, ese que está en la personalidad, en el actor que se identifica con el personaje y que olvida quién es realmente, puede interferir en la misión. No voy a negarte que es doloroso para mi parte más humana aceptar esa posibilidad, no voy a mentirte, pero sí te diré que soy mucho más que esa emoción, que no me rendiré, y que si tengo que llevar a cabo lo que vinimos a hacer juntos yo sola, lo haré, aunque sea volar con una sola ala, porque entiendo que no es fácil enfrentarse a este mundo laberíntico y recordar a qué vinimos.

- ¿Crees que no recordaré? ¿Y si eres tú quien no recuerda?

- No lo sé, no sé que hay en tu mente, sólo sé qué hay en tu alma. Respecto a mí, tal vez aún no lo recuerde todo, pero cuento con ayuda, ¿por qué crees que puedo hablar contigo en este lugar sagrado?

- Yo también cuento con ayuda, lo sabes, esta misión es de ambos y ambos tenemos ciertas habilidades, yo también puedo ver más allá, igual que tú.

- Lo sé, es lógico, somos lo mismo, la misma chispa divina.

- Tengo que irme. ¿Estás llorando todavía?

- Sí.

- ¿Por qué?

- Porque me has besado.

- ¿Y eso te hace daño?

- No, pero me duele que hayas dejado de hacerlo, me duele la despedida, y también siento tanta felicidad que me duele el alma.

- Pues quédate con mi beso porque es para siempre, porque te pertenece, porque el beso de mi Ser al tuyo es un beso que sella un amor que va más allá de estas palabras. Cueste lo que cueste, tú volarás con dos alas.


Eva Bailón B.

miércoles, 18 de febrero de 2015

EN MI YO

EN MI YO

En el viaje de retorno a casa, he visitado muchos personajes, todos dentro de mí y fuera de mí. Algunos me han hablado con emociones punzantes, desde mi interior, y otros desde el exterior.

Siempre fui un ave de paso, pero quise quedarme en muchos lugares, sobre todo, en muchos corazones. Así que eso fue lo que conseguí, en cierto modo.
Mi vestido estaba confeccionado al gusto de los que amaba, deseando ser la modelo perfecta para llevarlo, siempre dispuesta a ser gentil, a no ser enfado, a ser moldeable.
Creía que eso era así porque era una buena persona, que no podía enojarse nunca, pero en realidad sólo boicoteaba a mi propia esencia, la cual no lograba expandirse por estar demasiado centrada en no decepcionar a nadie, en agradar a todo el mundo.
Ceder a un sí que tal vez no sentía en mí era lo más habitual, no saber decir que no era lo que me hacía más daño, pero era mi funcionamiento por aquel entonces.
Una flor que se sentía rosa y que siempre se había mostrado como clavel, porque tenía miedo de ser lo que era, porque creía que si era lo que era no sería aceptada, y por eso, mi traje, hecho a medida, ocultaba mi verdadera fragancia.
De pronto, un día, una voz interior dijo ¡basta!...y se puso en marcha un mecanismo interno, un engranaje que fue transformándome, convirtiendo al clavel en lo que era realmente, lenta y pausadamente...
Defraudar a los que amaba no era fácil, pero sabía que ellos lo entenderían, que comprenderían mis pasos en el momento adecuado, debía ser libre, debía ser una rosa etérea, que pudiera volar a cualquier lugar, aportando su aroma siempre consigo, sin temor.



Así que, pensar en mí, en mi bienestar empezó a ser mi objetivo más especial, amarme, comprenderme, explorar mi océano, descubrir la belleza que había en él, despojarme de todo cuanto no era necesario, ser la música que amo, ser la lluvia, ser el sol, la tormenta, la calma, el aullido del lobo, el rugido del tigre, la luna, las estrellas, ser todo lo que hay en mí, todo lo que ocultaba la rosa sencilla que me vestía.
En ese precioso instante en el que me enamoré de mi alma, de mi ser, también me enamoré de todas las otras flores, de las otras almas, y descubrí que pensar en mí era el camino, creer en mí, no dudar nunca más de mi potencial, ni del potencial de otros.
Así que recité, canté, pinté, dibujé, compuse música, lloré, reí, fui todos los personajes que había escogido ser para amarlos y alcanzar lo único que realmente me definía, mi Yo Soy.
Fui consciente de que si manifestaba mi verdad, mi alma al desnudo, podía haber respuestas en otras personas, heridas, o reacciones que podían perjudicarme de alguna manera, pero había muerto tantas veces dentro de mí, que ya no tenía miedo de volver a morir.
Cada sentir es único, cada reacción del ego, del personaje, pero yo no soy responsable de las tormentas de los otros, sólo de las que estallan en mí, por lo tanto, siempre, siempre seré esta Yo Soy, y cantaré, y soñaré, y reiré y amaré a quien desee, a lo que desee, como lo desee, expresado como lo decida, sin que eso me limite, sin que eso me haga sentir pequeña, pues el amor nos hace grandes, y por eso, amo lo que soy por encima de opiniones, de sanciones, de reproches, incluso, por encima del miedo.

Algunos me llamaron valiente, otros ingenua, otros soñadora, otros se quedaron en el camino por no saber comprenderme, pero yo seguiré siendo quien soy.

Ser quien tú eres de verdad es lo más importante, pues a partir de ahí todo lo demás fluirá hacia tu ser, hacia lo que eres, sosteniéndote, aportándote en cada momento aquello que desees.

No dejes de ser tú, y si aún no lo estás siendo, ahora estás frente a dos caminos, elige, ser lo que viniste a ser, enfrentándote a todos tus miedos más terribles, o ser el personaje inventado que te hace sentir en tu zona de confort bajo el engaño de la ilusión de este mundo.

Cualquier decisión será buena, cualquier decisión será válida, todo es cuestión de saber qué es lo que deseas experimentar...

Eva Bailón B.

sábado, 14 de febrero de 2015

NO SABER AMARTE


Y así me desmayé en el piano, mientras sonaba tu canción, permaneciendo inmóvil entre sus notas, resplandeciendo etérea entre tus dedos, siendo tu luz mientras tocabas la melodía de tu alma enamorada... Mientras mecías tu corazón lejos de la rosa que sus pétalos te regalaba...
Y en ese aroma de fulgor, se fue el amor hacia tu boca y te besó...Besó tus labios inocentes, esos que nunca pronunciaron mi saliba con las dulces y armoniosas letras de pasión y de ternura que soñaba desde siempre...



Y es que soy una locura intransigente que te desnuda y que te hiere, ¿o no te hiere?... No, es sólo aire que respiras y que te vive en tus pulmones, para entregarse por completo sin que tu voz me nombre, sin que tu piel lo sepa, sin que que mi amor te toque...

Por eso, por eso y mucho más, me desmayo en tu piano cuando tu alma se esconde, soy rosa de cristal que se confunde con el canto de la aurora, que viene y va, que sueña y que muere cuando tu boca se llena de un amor que no me corresponde...

Y si nací para encontrarte... ¿para qué quiero mirarte en el vacío del enclave de de lo que no es importante? Soy apenas un suspiro en el mar de los momentos incesantes que se escriben en tu mirada errante... Así que, siendo esta caminante, sólo me queda un camino, olvidarte, olvidarte para así no morir en un nacer que culminó por no saber amarte...

Hoy me vuelco como el vino en una copa inerte, para beberme el destino que se me pierde, para entenderme, para cubrir mi olvido con la mentira de no quererte, aunque en mi ser yo sienta que por amarte de esta forma irreverente, ha sido mi castigo no volver a verte...

Pero mi penitencia se diluye en su incoherente torpeza, pues el amor no es una culpa, es aquello que nace en mi naturaleza, un regalo que emerge, que se expande, que te alcanza, aunque no lo quieras, aunque no lo merezcas, aunque yo no te quiera, aunque no te merezca...

Y en realidad, amar no es merecernos, es sólo fusionarnos cuando estamos unidos en el pensamiento, es sólo dibujarnos en el alma y clavarnos aunque no estemos cercanos, es sólo ser amantes, verdaderos, incesantes, con el fuego del deseo que fusiona nuestro corazón sanado, porque nuestros seres se hallan en planos más sublimes mientras la inconsciencia se distrae en vanalidades fútiles... 

Pero muero...

Muero y me deshago entre lamentos de mi ego subyacente, y hoy, hoy prefiero el llanto sanador que me consiente, para así apagar la luz y desmayarme en tu piano, como rosa incongruente...

Eva Bailón (Arael)

domingo, 8 de febrero de 2015

MENSAJEROS DE CRISTAL

Queridos amigos, 
próximamente os podré presentar el libro en el que estoy trabajando. Os adelanto un poco a través de este vídeo... 

MENSAJEROS DE CRISTAL

¿Conoces tal vez a alguno de ellos?...

 

 

sábado, 7 de febrero de 2015

GUERRERA


Ella nunca creyó en sí misma, nunca pensó que era una guerrera, nunca se sintió fuerte, ni capaz de conseguir alcanzar las metas propuestas. Cuando se miraba en el espejo, su reflejo mostraba a una frágil mujer, sujeta a sus propios miedos, al yugo de la esclavitud de sus temores, sometida al sistema que la envolvía. 

Ella nunca imaginó que tendría que luchar, porque no consentía que la guerra se librara más allá de sus confusos pensamientos sobre sí misma, pero se dio cuenta de que el ser humano libra sus batallas en el campo de lo externo. Atenta, observó el fuego ardiendo en las ciudades, contempló el dolor convertido en el llanto de los más débiles, vio cómo el cielo se teñía de negro, se hundió en las heridas y las llagas que sangraban en la Tierra, y pereció en el sufrimiento del planeta...


La muerte de la vanidad de la raza humana era inminente, pronto todos los volcanes responderían con más fuerza, pronto el mar embravecido se arremolinaría hacia el cielo y se uniría con el viento para librar la guerra más cruel de la historia... Aire, fuego, viento y tierra unidos en la lucha para defender la vida...


Pero eso no era defender ninguna vida, era aniquilarla...


Ella nunca creyó en sí misma, y sin embargo, debía hacerlo, debía alzar sus brazos al cielo y decir ¡Basta!...



Nunca pensó que era una guerrera, y no era lo que se considera un guerrero, no, era algo distinto, algo que debía descubrir.
En sus manos había poder, la energía sanadora emergía de sus chakras, su corazón desprendía una luz deslumbrante, su aura se asemejaba a una gran llamarada de luz dorada que se erigía a su alrededor...


La guerrera se había despertado...





Nunca se sintió fuerte, pero lo era, había vencido a todos sus fantasmas, sus terrores, sus dolores, sus fantasías, nunca se sintió capaz de alcanzar sus metas, pero ya las había alcanzado hacía tiempo, sin darse cuenta. Cuando se miraba en el espejo, su resplandor la dignificaba, pero aún no reconocía que se había transformado, porque aún creía que era una frágil mujer, siendo en realidad una diosa encarnada, una deidad que poseía el don de la vida...
Y salió a luchar...


Y su lucha silenciosa fue la que calmó las entrañas de la rabia, fue la que embriagó de amor los corazones vivientes y latientes, y al levantar su mirada, comprobó cuántos dioses se habían alzado para expandir su fuerza con furia, la furia de un amor cuyo poder era mayor que el de cualquier odio...
Guerreros luminosos que se habían colocado en círculo enseñaban su alma y su espíritu hacia el mundo para transformarlo...


Y de ellos amaneció una cúpula dorada que se extendió por gran parte del planeta. Miles de dioses y diosas de aspecto humilde se habían establecido en diferentes puntos de Gaia, para generar un vórtice energético suficientemente potente como para crear una ventana interdimensional.

Ella sentía su cuerpo desvaneciéndose, sus manos parecían más etéreas, su sensación era de gracilidad, sus dedos parecían más alargados, su tono de piel se había palidecido hasta convertirse en un color tenue casi dorado, su larga melena, que ondeaba por el viento, era ahora blanco brillante, sus ojos eran también diferentes, como cristal fulgurante, toda ella era otra siendo la misma, la metamorfosis de la que tanto hablaban había culminado.





Todos a su alrededor presentaban aspectos muy distintos entre sí, algunos de piel azulada, otros parecidos a su anterior forma humana, otros con extrañas alas, sin cabello, sin nariz, otros esbeltos, delgados... Cada uno de ellos parecía provenir de un planeta distinto, por fin sus disfraces habían desaparecido.

Los guerreros tenían algo en común, una gran energía que nacía del centro de su pecho, creando un campo de luz que los envolvía y se desprendía hacia arriba, uniéndose a un halo de energético que surgía de su cabeza hacia el cielo, perdiéndose en la inmensidad. Estaban conectados entre sí por la cúpula dorada que habían creado.

Ella, invadida por un amor tan fuerte que parecía disolverse en él, se dio cuenta de que ese gran poder que les había unido, era justamente el amor que estaba sintiendo.

De pronto, el cielo tembló, pero ella no tenía miedo, sabía exactamente lo que estaba ocurriendo, cerró los ojos, y se dejó llevar.

Todos estaban haciendo exactamente lo mismo, el espectáculo era increíblemente bello, y algunos humanos que lo estaban observando no daban crédito y, al mismo tiempo que admiraban lo que ocurría, tenían tanto miedo que salían corriendo de aquel lugar.

Una gran explosión de luz iluminó con fuerza todo el planeta, como si un gran sol fuera capaz de cubrir toda su superficie, y una inmensa paz silenciosa se apoderó de cada uno de los seres que estaban presenciando lo que acontecía.

Pareció durar una eternidad, pareció durar un segundo, cuando todo se despejó por completo.

Las luces cesaron en su trabajo, las manos de los dioses se desconectaron de la energía, sus ojos se abrieron de nuevo.

Ella, lloraba de felicidad...

Campos de un verde luminoso se dibujaban ante ella, árboles de hojas azules, un cielo claro y púrpura les cubría, el sonido de un riachuelo cercano era lo único que podía captar con sus oídos.

- ¿Dónde estamos, hermanos? - preguntó uno de aquellos seres.
- En la Nueva Tierra - contestó alguien que se acercaba. - Bienvenidos, os estábamos esperando.

Los dioses y diosas, conmovidos, supieron que, por fin, su misión había concluído...

- ¿Dónde están los humanos ascendidos? - se escuchó preguntar a alguien que parecía estar muy lejos. 

Ella se había percatado de que no necesitaban pronunciar palabras para escucharse, se había dado cuenta de que el amor que sentía no había disminuido en absoluto, y sabía que si pensaba en algo, se manifestaría de inmediato ante ella. Sin embargo, ya no existía el miedo, sólo podría crear amor...


Una pequeña ciudad de tonos claros, en su mayoría blancos, de redondeadas formas, les estaba esperando. Los humanos ya estaban allí. 

Misión cumplida...

Ella no quería ser una guerrera, pero tuvo que serlo, una guerrera amorosa, una guerrera de la luz y del amor, una diosa al servicio de una humanidad, al servicio de la fuente creadora de donde provenimos todos...

Eva Bailón

viernes, 6 de febrero de 2015

AMOR ENTRE DOS MUNDOS

Enamorarse en este mundo donde capas y capas de yoes y personajes se van desperezando para irnos descubriendo nuestra deidad interior, es algo complejo si se mira desde una perspectiva mental y analítica, pero enamorarse en realidad es permanecer en un estado de paz y felicidad, es algo así como estar meditando y en conexión con tu propio ser. Por tanto, cuando alcanzas ese clímax de amor en ti, en tu interior y tu conexión con tu luz, nada es como era antes, desaparece aquello que creías que era enamoramiento, y aparece un estado de amor incondicional que puedes manifestar a través de tu relación contigo mismo, con los demás o con aquello que existe y ves.
  • Entonces, ¿esto es un adiós?, ¿por qué?
  • Porque no puedo alcanzarte, porque tú no estás aquí, estás en otro mundo, un mundo en el que el amor no es lo que es para mí, un mundo donde aún tienes mucho que vivir, mucho que compartir, y donde yo no tengo cabida.
  • Pero no comprendo por qué crees eso, por qué dices que no entiendo el amor como tú, el amor es amor, nada más.
  • Voy a tratar de explicártelo, así podrás comprender este adiós, aunque sé que en realidad no te importa que me esté despidiendo, porque no no soy importante en tu presente.

En un mundo donde existía una manera de vivir muy específica, donde las personas se movían dentro de ciertos parámetros, había cierto número de seres que se adaptaban fácil, o difícilmente, a las normas preestablecidas, y se comportaban como cabía esperar de ellos en mayor o menor medida. Ese mundo se dividía en grupos catalogados por su función a la comunidad global, carpinteros, obreros, artistas, profesores... Cada uno se sentía identificado con un grupo en concreto desde su infancia, pues cada familia de alguna forma orientaba a sus hijos hacia un camino, ya fuera por carencia, ya fuera por herencia, y los niños crecían según lo dictaminado, programados para ser lo que sus padres no pudieron ser, o para tener lo que no lograron tener, o para repetir y convertirse en médico como cada miembro honorable de su linaje.

En ese mundo, el amor se vivía y experimentaba en función de cada clase o grupo social, no soliéndose mezclar demasiado, ya que eso conducía problemas culturales o sociales que dificultaban a veces incluso gravemente la relación de pareja. Así que se fijaron ciertos cánones de belleza e interés, algunos de cierta índole privilegiada, otros menos notables, pero había aspectos que eran muy loables en una persona y que la hacían muy interesante y atractiva para los ojos de quien la mirara. Esas personas que cumplían los requisitos del arquetipo más codiciado se movían en círculos de alto prestigio, las otras en diferentes niveles inferiores, en una escala imperceptible que se presentaba de forma descendiente.

Amar era coincidir en gustos, en afinidades, en profesiones o aficiones. Amar era sentir atracción por el cuerpo de esa persona, amar era enamorarse por tener ganas de hacerlo, para evitar sentir soledad, impulsados desde las
carencias emocionales, amar era darle al otro lo que necesitaba y que el otro diera lo que precisaba a cambio, pero de una forma inconsciente y subyacente. Amar, en definitiva, estaba sujeto a la codependencia del uno con el otro, ya fuera de forma material y superficial, ya fuera emocional y sentimental.

Y aprendieron a quererse, a poseerse, a celarse, a protegerse, a cuidarse, a acompañarse, con mucho amor, un amor real, mas creado para satisfacerse desde el paradigma del inconsciente, para no transitar por el mundo solos, un mundo donde la vida en pareja era lo normal, un mundo donde no tener un compañero o compañera era algo casi considerado una patología, o un motivo de cierta y sutil exclusión social.

Pero siempre han existido aquellos considerados "raros" y con el tiempo, fueron naciendo más personas que sentían  diferente, personas sensibles en extremo, que no entendían el mundo de esa manera, que nadaban contra corriente, pero que habían sido educadas de la misma manera, bajo los mismos preceptos, mismas normas, y mismos pensamientos, mismas carencias afectivas, mismos retos, y que aun así, su esencia era cristalina.

Esas personas al principio sufrieron mucho por la inadaptación a ese mundo que consideraban absurdo, sus almas gritaban la palabra “libertad” deseaban crear, ser arte, ser auténticos, pero no para ser famosos, o para destacar por encima de los demás, sino porque ese era su estado natural, amar, enamorarse de todo y sentir la inspiración para poder crear, ser y sentir. Muchos de ellos eran artistas, pero artistas que comenzaban a preguntarse “¿quién soy?” “¿por qué me siento así?” y entre los médicos, entre los profesores, y entre todas las otras profesiones, sectores diversos de ese mundo, había también cierto número de seres que se realizaban esas preguntas y que comenzaban a sentir que, ese enorme vacío que habían sentido dentro de ellos, se pronunciaba con más fuerza, deseando impulsarse hacia algo que no sabían qué era.

Algunos lo llamaron “despertar” pues era como comenzar a darse cuenta de que ese mundo donde habían nacido era un sueño, una ilusión, y que ellos habían estado dormidos, interpretando un papel que, en realidad, nunca escogieron desde su alma, un papel al que se vieron forzados a acceder, pero había llegado ya el momento de ser quienes habían venido a ser.

Entonces un velo cayó ante sus ojos y los colores cambiaron, de pronto el mundo era tan diferente, nada era lo que parecía, nada.

Y el amor cobró otro significado, ya no era lo que antes creían, era muy distinto, el amor nacía del alma, no de las necesidades de la mente, no de la belleza externa, no de lo superficial, no de las programaciones sutiles que había en sus inconscientes, no de la atracción sexual, no de la conveniencia o de la comodidad. Y se dieron cuenta de que todo estaba mal colocado, parejas que no se amaban porque el amor, naciendo desde esos programas, ya se había transformado en amistad, en otro tipo de amor, y vieron que nadie estaba con quien debía estar, con quien su alma amaba desde antes de nacer.

Esas personas comenzaron entonces un camino de comprensión hacia sí mismos, hacia su interior, aprendiendo de sus propias ideas, de sus pensamientos, de sus emociones, y llamaron a su personalidad “ego” para diferenciarla de lo que realmente sentían que eran, un Ser, una conciencia que iba más allá de lo les definía por su comportamiento, o por su rol, pues éste estaba inducido por los aprendizajes que provenían de su familia, de la sociedad, de todo aquello inventado para crear un mundo donde todo debía guardar un orden basado en ciertas normas de conducta aceptables. Así pues, su vida aquí parecía un teatro y ellos personajes que representaban su papel desde una personalidad inventada.

El sistema de creencias global servía de forma manipulativa para los que alcanzaban la cima y gobernaban desde esos parámetros, desde el paradigma de algo obsoleto y repetitivo.

Pero esas personas sensibles deseaban ser libres de verdad, sin violencia, de manera silenciosa, y comenzaron a soltar lastre, a sanar aquello que estaba aún doliendo en su alma, a liberarse de las cadenas de las creencias inculcadas o heredadas que les limitaban, a llenarse de sí mismos, de su propia energía, de su vitalidad, de su amor hacia su existir, de su conciencia de ser algo más que materia, mente, alma, ser algo que alcanzaba ya ideas cuánticas.

Sus corazones se expandían, sentían que el amor se abría paso desde lo más profundo de ellos mismos, y se creaba una especie de campo energético a su alrededor, algo que algunos llamaban campo cuántico de amor.

Desde ese momento, el amor cobró tal significado que su perspectiva de la vida se transformó por completo y entendieron lo que significaba que sólo se podría cambiar el mundo comenzando una metamorfosis individual, algo que se comenzó a llamar "ascensión".

Así que de pronto todo lo que antes era Verdad, ya no lo era.

No existía otra cosa que aprendizaje y experiencia, amor o miedo, y todo lo horrible del ser humano, esa sombra que todos tenemos dentro de nosotros, se manifestaba físicamente a través de las acciones de aquellos que escogían por libre albedrío ser la representación de la oscuridad de la humanidad.
Y vieron su responsabilidad en cada acto, y supieron que nada está fuera de uno mismo, todo está dentro, y que la proyección de nuestros miedos se alza ante nosotros, y que el dolor que vemos en el otro es el nuestro propio ahí reflejado, y que el horror que vemos en la sociedad es el reflejo del horror de muchos.

Esas personas, amigo mío, dejaron de amar desde ese personaje que habían estado siendo, aprendieron a amar profunda y desinteresadamente, tal vez debería decir mejor que recordaron lo que es amar de verdad.

Por eso, tú y yo no podemos amarnos como tú quisieras, no podemos amarnos como yo desearía, porque yo soy una de esas extrañas y extravagantes personas, una de esas mujeres que son alma y ser, una de esas gentes que otros no comprenden, una de esas “iluminadas” a quienes nos tachan de sectarias, o de soñadoras, y nos critican colocándonos en el recinto de las utopías, de las fantasías, de las enfermedades o transtornos emocionales o psicológicos, una de esas personas que otros no saben cómo tratar.


Por eso, amigo mío, me equivoqué al creer que el amor puede vencerlo todo, pues no se trata de vencer nada, no hay lucha, yo te amo, sí, y lo haré desde lo que soy, no desde lo que se inventó de mí, pero por esa misma razón, no espero nada de ti. Amar no significa poseer, amar no significa querer cambiar a quien amas, amar es sólo eso, amar. Tu punto de vista sobre el amor es muy distinto, querido amigo, y yo no amo a quien tú crees ser, sino a quien eres de verdad.




De alguna forma puedo afirmar que yo no soy de este mundo, sólo he venido de visita, estoy de paso, pero me enamoré de la belleza del lugar, de las personas, de tu alma, esa que está escondida ahí adentro. No desprecio al personaje, pero no es mi intención relacionarme con él de la forma en que lo haría con un hombre libre, un hombre que se sintiera completo, un hombre que amara de la misma forma que yo, sin miedo, sin la torpeza de lo que aún está aprendiendo.

  • Muy bella historia, pero ya sabes que yo no busco nada contigo, nada más allá de una amistad.
  • Lo sé, amigo mío, pero crees que yo sí, y eso no es cierto, mi mundo y el tuyo son distintos, tú estás en una dimensión y yo en otra, y sé que no me logras entender, que no puedes saber qué pasa por mi cabeza, y que intentas desglosar mis pensamientos porque te parecen interesantes, pero si ahondas en mí, corres un gran riesgo.
  • ¿Riesgo de qué?
  • Riesgo de querer transformarte, y riesgo de tener tanto miedo de hacerlo que nunca más quieras volver a verme o tratarme.
  • ¿Por eso me dices adiós?
  • No.
  • ¿Entonces por qué lo haces?
  • Por amor.
  • ¿Amor?
  • Sí, amigo mío, porque ni tú ni yo nos necesitamos, sólo nos amamos, cada uno de la manera en la que se siente cómodo con ese amor y ese amor nos hace libres.
  • No te comprendo.
  • Yo no necesito aprender nada más contigo, tú no necesitas nada de mí, y eso es muy bueno, pues no dependemos el uno del otro, nuestra amistad es libre, yo te observo, pero no te poseo ni lo deseo, tú me miras, pero no soy una obsesión para ti, nuestras mentes no han generado un lazo de unión dependiente basado en la carencia, pero nuestras almas, amigo mío, se aman sin esfuerzos, sin contradicciones, sin impulsos primitivos entre hombre y mujer... Sólo amor, amor puro, transparente y libre.
  • Entiendo, quieres decir que las relaciones suelen estar basadas en la necesidad del ser humano de cubrir carencias afectivas, ¿verdad?
  • Sí, algo así.
  • ¿Y te irás?
  • Sí.
  • ¿Y si te digo que no quiero que te vayas?
  • Entonces, pronto, muy pronto, volveremos a vernos para hablar sobre ello...
     
Enamorarse en este mundo donde capas y capas de yoes y personajes se van desperezando para irnos descubriendo nuestra deidad interior, es algo complejo si se mira desde una perspectiva mental y analítica, pero enamorarse en realidad es permanecer en un estado de paz y felicidad, es algo así como estar meditando y en conexión con tu propio ser. Por tanto, cuando alcanzas ese clímax de amor en ti, en tu interior y tu conexión con tu luz, nada es como era antes, desaparece aquello que creías que era enamoramiento, y aparece un estado de amor incondicional que puedes manifestar a través de tu relación contigo mismo, con los demás o con aquello que existe y ves.
A nivel de pareja entonces todo cambia, y no todo el mundo puede afrontar un tipo de relación de esa índole, lo que algunos llaman “relación divina” "relación libre"...
En muchos casos podemos hallarnos frente a quien deseamos amar o amamos y darnos cuenta de que no es viable la manifestación de nuestro amor en la expresión de la pareja, pues mientras uno vive pisando nubes, el otro todavía pisa la tierra, o mientras uno es capaz transitar el mundo caminando sobre las aguas, el otro todavia necesita nadarlas... Todo es cuestión de perspectiva, si yo vivo en un mundo azul y tú en un mundo verde, tal vez nunca logremos ver la vida juntos como para alcanzarnos, tal vez ni siquiera se trate de vivir en polos opuestos, sino en mundos diferentes...

Eva Bailón.