SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.

jueves, 26 de febrero de 2015

AMOR DIVINO EN UN MUNDO MUNDANO


-¿Estás llorando?

-Sí

-¿Por qué?

- Porque me has acariciado...

- ¿Y eso te hace llorar?

- Sí

- ¿Por qué?

- Te diré por qué, amado mío...
Porque tu dulce caricia ha traspasado mi piel, ahondando en lo más profundo de mi alma, tocando mi esencia con tu dulzura, besando mi cuerpo entero, recorriéndome por completo, sin dejar absolutamente nada sin cubrir con esa caricia... Porque tu contacto me ha devuelto la vida, me ha rescatado del miedo, de la ausencia, del abandono, de la soledad que cargaba a mis espaldas cuando te vi marchar hace tanto tiempo... Porque tus dedos han dibujado en mi ser tu esencia divina, marcándome para siempre con tu amor, con tu ternura, con tu deseo...
Y ahora, mi dulce amor, ya nada podrá hacerme daño, porque ahora sé que me amas...

- ¿Y si esto sólo es un sueño?

- Entonces soñaré siempre con este momento, amor mío, soñaré para vivirte, para sentirte, para volver a sentir que me tocas, que me acaricias, para volver a mirar tus ojos y ver en ellos ese eterno amor que se oculta en tu alma, para dejar de extrañarte, para creer que algún día, cuando el cielo se abra para cubrirnos con su don, con su luz, ambos nos uniremos por fin, tras esta larga espera, esta larga separación ilusoria, pues nuestros seres, vida mía, nunca se separaron realmente, sólo decidieron experimentarse a través de estos cuerpos para aprender a amar desde el olvido de quienes somos.

- ¿Y por qué querría yo olvidarme de ti?

- Mi amor, yo nunca quise hacerlo, igual que tú, pero ser humanos implica no recordar quiénes somos y de dónde venimos. Pero yo siempre te llevé en mi corazón, en mi alma, por eso siempre te recordé, incluso en los momentos en los que parecía que podía perder la cabeza por un amor imposible.

- ¿Y qué ocurrirá si despertamos de este sueño?

- Que volveré a extrañarte, porque mi condición de mujer me hace desearte y buscarte, necesitar tu cercanía, y sin embargo, sabré por la sabiduría de mi alma, que deberé seguir mi vida hacia delante, experimentar otros amores, olvidar que una vez me acariciaste, tal vez en un sueño, tal vez en un encuentro en algún lugar cercano al cielo...

- Te prometí que nos encontraríamos, ¿no me crees?

- Sí, amor mío, te creo, pero eso no significa nada, es sólo como hallar a una estrella fugaz que pasa frente a nosotros, la miramos, nos enamoramos de ella un segundo, y luego la olvidamos y continuamos con nuestras obligaciones mundanas, porque no somos capaces de entender algo tan sublime. Nuestro amor no es un amor mundano, es un amor divino, tal vez algún día estemos preparados para entenderlo y para amarnos desde nuestro Ser, siendo hombre y mujer, pero para llegar a eso, debemos liberarnos de nuestras ataduras, dejar de ser personajes que se adaptan a las circunstancias de la vida social, para alcanzar nuestro verdadero ser, la esencia que encarnó en estos vehículos que nos proporcionan la vida terrenal, física, material.





- Pero sabes que yo te amo, siempre te amé, y que no existe separación, créeme, hemos venido para amarnos, no para olvidarnos, hemos venido para recordarnos y para unirnos, hemos venido a llevar a cabo nuestra misión, amar y expandir el amor desde nuestra unión.

- Sí, es cierto, mi amor, pero a veces el libre albedrío, ese que está en la personalidad, en el actor que se identifica con el personaje y que olvida quién es realmente, puede interferir en la misión. No voy a negarte que es doloroso para mi parte más humana aceptar esa posibilidad, no voy a mentirte, pero sí te diré que soy mucho más que esa emoción, que no me rendiré, y que si tengo que llevar a cabo lo que vinimos a hacer juntos yo sola, lo haré, aunque sea volar con una sola ala, porque entiendo que no es fácil enfrentarse a este mundo laberíntico y recordar a qué vinimos.

- ¿Crees que no recordaré? ¿Y si eres tú quien no recuerda?

- No lo sé, no sé que hay en tu mente, sólo sé qué hay en tu alma. Respecto a mí, tal vez aún no lo recuerde todo, pero cuento con ayuda, ¿por qué crees que puedo hablar contigo en este lugar sagrado?

- Yo también cuento con ayuda, lo sabes, esta misión es de ambos y ambos tenemos ciertas habilidades, yo también puedo ver más allá, igual que tú.

- Lo sé, es lógico, somos lo mismo, la misma chispa divina.

- Tengo que irme. ¿Estás llorando todavía?

- Sí.

- ¿Por qué?

- Porque me has besado.

- ¿Y eso te hace daño?

- No, pero me duele que hayas dejado de hacerlo, me duele la despedida, y también siento tanta felicidad que me duele el alma.

- Pues quédate con mi beso porque es para siempre, porque te pertenece, porque el beso de mi Ser al tuyo es un beso que sella un amor que va más allá de estas palabras. Cueste lo que cueste, tú volarás con dos alas.


Eva Bailón B.

miércoles, 18 de febrero de 2015

EN MI YO

EN MI YO

En el viaje de retorno a casa, he visitado muchos personajes, todos dentro de mí y fuera de mí. Algunos me han hablado con emociones punzantes, desde mi interior, y otros desde el exterior.

Siempre fui un ave de paso, pero quise quedarme en muchos lugares, sobre todo, en muchos corazones. Así que eso fue lo que conseguí, en cierto modo.
Mi vestido estaba confeccionado al gusto de los que amaba, deseando ser la modelo perfecta para llevarlo, siempre dispuesta a ser gentil, a no ser enfado, a ser moldeable.
Creía que eso era así porque era una buena persona, que no podía enojarse nunca, pero en realidad sólo boicoteaba a mi propia esencia, la cual no lograba expandirse por estar demasiado centrada en no decepcionar a nadie, en agradar a todo el mundo.
Ceder a un sí que tal vez no sentía en mí era lo más habitual, no saber decir que no era lo que me hacía más daño, pero era mi funcionamiento por aquel entonces.
Una flor que se sentía rosa y que siempre se había mostrado como clavel, porque tenía miedo de ser lo que era, porque creía que si era lo que era no sería aceptada, y por eso, mi traje, hecho a medida, ocultaba mi verdadera fragancia.
De pronto, un día, una voz interior dijo ¡basta!...y se puso en marcha un mecanismo interno, un engranaje que fue transformándome, convirtiendo al clavel en lo que era realmente, lenta y pausadamente...
Defraudar a los que amaba no era fácil, pero sabía que ellos lo entenderían, que comprenderían mis pasos en el momento adecuado, debía ser libre, debía ser una rosa etérea, que pudiera volar a cualquier lugar, aportando su aroma siempre consigo, sin temor.



Así que, pensar en mí, en mi bienestar empezó a ser mi objetivo más especial, amarme, comprenderme, explorar mi océano, descubrir la belleza que había en él, despojarme de todo cuanto no era necesario, ser la música que amo, ser la lluvia, ser el sol, la tormenta, la calma, el aullido del lobo, el rugido del tigre, la luna, las estrellas, ser todo lo que hay en mí, todo lo que ocultaba la rosa sencilla que me vestía.
En ese precioso instante en el que me enamoré de mi alma, de mi ser, también me enamoré de todas las otras flores, de las otras almas, y descubrí que pensar en mí era el camino, creer en mí, no dudar nunca más de mi potencial, ni del potencial de otros.
Así que recité, canté, pinté, dibujé, compuse música, lloré, reí, fui todos los personajes que había escogido ser para amarlos y alcanzar lo único que realmente me definía, mi Yo Soy.
Fui consciente de que si manifestaba mi verdad, mi alma al desnudo, podía haber respuestas en otras personas, heridas, o reacciones que podían perjudicarme de alguna manera, pero había muerto tantas veces dentro de mí, que ya no tenía miedo de volver a morir.
Cada sentir es único, cada reacción del ego, del personaje, pero yo no soy responsable de las tormentas de los otros, sólo de las que estallan en mí, por lo tanto, siempre, siempre seré esta Yo Soy, y cantaré, y soñaré, y reiré y amaré a quien desee, a lo que desee, como lo desee, expresado como lo decida, sin que eso me limite, sin que eso me haga sentir pequeña, pues el amor nos hace grandes, y por eso, amo lo que soy por encima de opiniones, de sanciones, de reproches, incluso, por encima del miedo.

Algunos me llamaron valiente, otros ingenua, otros soñadora, otros se quedaron en el camino por no saber comprenderme, pero yo seguiré siendo quien soy.

Ser quien tú eres de verdad es lo más importante, pues a partir de ahí todo lo demás fluirá hacia tu ser, hacia lo que eres, sosteniéndote, aportándote en cada momento aquello que desees.

No dejes de ser tú, y si aún no lo estás siendo, ahora estás frente a dos caminos, elige, ser lo que viniste a ser, enfrentándote a todos tus miedos más terribles, o ser el personaje inventado que te hace sentir en tu zona de confort bajo el engaño de la ilusión de este mundo.

Cualquier decisión será buena, cualquier decisión será válida, todo es cuestión de saber qué es lo que deseas experimentar...

Eva Bailón B.

sábado, 14 de febrero de 2015

NO SABER AMARTE


Y así me desmayé en el piano, mientras sonaba tu canción, permaneciendo inmóvil entre sus notas, resplandeciendo etérea entre tus dedos, siendo tu luz mientras tocabas la melodía de tu alma enamorada... Mientras mecías tu corazón lejos de la rosa que sus pétalos te regalaba...
Y en ese aroma de fulgor, se fue el amor hacia tu boca y te besó...Besó tus labios inocentes, esos que nunca pronunciaron mi saliba con las dulces y armoniosas letras de pasión y de ternura que soñaba desde siempre...



Y es que soy una locura intransigente que te desnuda y que te hiere, ¿o no te hiere?... No, es sólo aire que respiras y que te vive en tus pulmones, para entregarse por completo sin que tu voz me nombre, sin que tu piel lo sepa, sin que que mi amor te toque...

Por eso, por eso y mucho más, me desmayo en tu piano cuando tu alma se esconde, soy rosa de cristal que se confunde con el canto de la aurora, que viene y va, que sueña y que muere cuando tu boca se llena de un amor que no me corresponde...

Y si nací para encontrarte... ¿para qué quiero mirarte en el vacío del enclave de de lo que no es importante? Soy apenas un suspiro en el mar de los momentos incesantes que se escriben en tu mirada errante... Así que, siendo esta caminante, sólo me queda un camino, olvidarte, olvidarte para así no morir en un nacer que culminó por no saber amarte...

Hoy me vuelco como el vino en una copa inerte, para beberme el destino que se me pierde, para entenderme, para cubrir mi olvido con la mentira de no quererte, aunque en mi ser yo sienta que por amarte de esta forma irreverente, ha sido mi castigo no volver a verte...

Pero mi penitencia se diluye en su incoherente torpeza, pues el amor no es una culpa, es aquello que nace en mi naturaleza, un regalo que emerge, que se expande, que te alcanza, aunque no lo quieras, aunque no lo merezcas, aunque yo no te quiera, aunque no te merezca...

Y en realidad, amar no es merecernos, es sólo fusionarnos cuando estamos unidos en el pensamiento, es sólo dibujarnos en el alma y clavarnos aunque no estemos cercanos, es sólo ser amantes, verdaderos, incesantes, con el fuego del deseo que fusiona nuestro corazón sanado, porque nuestros seres se hallan en planos más sublimes mientras la inconsciencia se distrae en vanalidades fútiles... 

Pero muero...

Muero y me deshago entre lamentos de mi ego subyacente, y hoy, hoy prefiero el llanto sanador que me consiente, para así apagar la luz y desmayarme en tu piano, como rosa incongruente...

Eva Bailón (Arael)

domingo, 8 de febrero de 2015

MENSAJEROS DE CRISTAL

Queridos amigos, 
próximamente os podré presentar el libro en el que estoy trabajando. Os adelanto un poco a través de este vídeo... 

MENSAJEROS DE CRISTAL

¿Conoces tal vez a alguno de ellos?...

 

 

sábado, 7 de febrero de 2015

GUERRERA


Ella nunca creyó en sí misma, nunca pensó que era una guerrera, nunca se sintió fuerte, ni capaz de conseguir alcanzar las metas propuestas. Cuando se miraba en el espejo, su reflejo mostraba a una frágil mujer, sujeta a sus propios miedos, al yugo de la esclavitud de sus temores, sometida al sistema que la envolvía. 

Ella nunca imaginó que tendría que luchar, porque no consentía que la guerra se librara más allá de sus confusos pensamientos sobre sí misma, pero se dio cuenta de que el ser humano libra sus batallas en el campo de lo externo. Atenta, observó el fuego ardiendo en las ciudades, contempló el dolor convertido en el llanto de los más débiles, vio cómo el cielo se teñía de negro, se hundió en las heridas y las llagas que sangraban en la Tierra, y pereció en el sufrimiento del planeta...


La muerte de la vanidad de la raza humana era inminente, pronto todos los volcanes responderían con más fuerza, pronto el mar embravecido se arremolinaría hacia el cielo y se uniría con el viento para librar la guerra más cruel de la historia... Aire, fuego, viento y tierra unidos en la lucha para defender la vida...


Pero eso no era defender ninguna vida, era aniquilarla...


Ella nunca creyó en sí misma, y sin embargo, debía hacerlo, debía alzar sus brazos al cielo y decir ¡Basta!...



Nunca pensó que era una guerrera, y no era lo que se considera un guerrero, no, era algo distinto, algo que debía descubrir.
En sus manos había poder, la energía sanadora emergía de sus chakras, su corazón desprendía una luz deslumbrante, su aura se asemejaba a una gran llamarada de luz dorada que se erigía a su alrededor...


La guerrera se había despertado...





Nunca se sintió fuerte, pero lo era, había vencido a todos sus fantasmas, sus terrores, sus dolores, sus fantasías, nunca se sintió capaz de alcanzar sus metas, pero ya las había alcanzado hacía tiempo, sin darse cuenta. Cuando se miraba en el espejo, su resplandor la dignificaba, pero aún no reconocía que se había transformado, porque aún creía que era una frágil mujer, siendo en realidad una diosa encarnada, una deidad que poseía el don de la vida...
Y salió a luchar...


Y su lucha silenciosa fue la que calmó las entrañas de la rabia, fue la que embriagó de amor los corazones vivientes y latientes, y al levantar su mirada, comprobó cuántos dioses se habían alzado para expandir su fuerza con furia, la furia de un amor cuyo poder era mayor que el de cualquier odio...
Guerreros luminosos que se habían colocado en círculo enseñaban su alma y su espíritu hacia el mundo para transformarlo...


Y de ellos amaneció una cúpula dorada que se extendió por gran parte del planeta. Miles de dioses y diosas de aspecto humilde se habían establecido en diferentes puntos de Gaia, para generar un vórtice energético suficientemente potente como para crear una ventana interdimensional.

Ella sentía su cuerpo desvaneciéndose, sus manos parecían más etéreas, su sensación era de gracilidad, sus dedos parecían más alargados, su tono de piel se había palidecido hasta convertirse en un color tenue casi dorado, su larga melena, que ondeaba por el viento, era ahora blanco brillante, sus ojos eran también diferentes, como cristal fulgurante, toda ella era otra siendo la misma, la metamorfosis de la que tanto hablaban había culminado.





Todos a su alrededor presentaban aspectos muy distintos entre sí, algunos de piel azulada, otros parecidos a su anterior forma humana, otros con extrañas alas, sin cabello, sin nariz, otros esbeltos, delgados... Cada uno de ellos parecía provenir de un planeta distinto, por fin sus disfraces habían desaparecido.

Los guerreros tenían algo en común, una gran energía que nacía del centro de su pecho, creando un campo de luz que los envolvía y se desprendía hacia arriba, uniéndose a un halo de energético que surgía de su cabeza hacia el cielo, perdiéndose en la inmensidad. Estaban conectados entre sí por la cúpula dorada que habían creado.

Ella, invadida por un amor tan fuerte que parecía disolverse en él, se dio cuenta de que ese gran poder que les había unido, era justamente el amor que estaba sintiendo.

De pronto, el cielo tembló, pero ella no tenía miedo, sabía exactamente lo que estaba ocurriendo, cerró los ojos, y se dejó llevar.

Todos estaban haciendo exactamente lo mismo, el espectáculo era increíblemente bello, y algunos humanos que lo estaban observando no daban crédito y, al mismo tiempo que admiraban lo que ocurría, tenían tanto miedo que salían corriendo de aquel lugar.

Una gran explosión de luz iluminó con fuerza todo el planeta, como si un gran sol fuera capaz de cubrir toda su superficie, y una inmensa paz silenciosa se apoderó de cada uno de los seres que estaban presenciando lo que acontecía.

Pareció durar una eternidad, pareció durar un segundo, cuando todo se despejó por completo.

Las luces cesaron en su trabajo, las manos de los dioses se desconectaron de la energía, sus ojos se abrieron de nuevo.

Ella, lloraba de felicidad...

Campos de un verde luminoso se dibujaban ante ella, árboles de hojas azules, un cielo claro y púrpura les cubría, el sonido de un riachuelo cercano era lo único que podía captar con sus oídos.

- ¿Dónde estamos, hermanos? - preguntó uno de aquellos seres.
- En la Nueva Tierra - contestó alguien que se acercaba. - Bienvenidos, os estábamos esperando.

Los dioses y diosas, conmovidos, supieron que, por fin, su misión había concluído...

- ¿Dónde están los humanos ascendidos? - se escuchó preguntar a alguien que parecía estar muy lejos. 

Ella se había percatado de que no necesitaban pronunciar palabras para escucharse, se había dado cuenta de que el amor que sentía no había disminuido en absoluto, y sabía que si pensaba en algo, se manifestaría de inmediato ante ella. Sin embargo, ya no existía el miedo, sólo podría crear amor...


Una pequeña ciudad de tonos claros, en su mayoría blancos, de redondeadas formas, les estaba esperando. Los humanos ya estaban allí. 

Misión cumplida...

Ella no quería ser una guerrera, pero tuvo que serlo, una guerrera amorosa, una guerrera de la luz y del amor, una diosa al servicio de una humanidad, al servicio de la fuente creadora de donde provenimos todos...

Eva Bailón

viernes, 6 de febrero de 2015

AMOR ENTRE DOS MUNDOS

Enamorarse en este mundo donde capas y capas de yoes y personajes se van desperezando para irnos descubriendo nuestra deidad interior, es algo complejo si se mira desde una perspectiva mental y analítica, pero enamorarse en realidad es permanecer en un estado de paz y felicidad, es algo así como estar meditando y en conexión con tu propio ser. Por tanto, cuando alcanzas ese clímax de amor en ti, en tu interior y tu conexión con tu luz, nada es como era antes, desaparece aquello que creías que era enamoramiento, y aparece un estado de amor incondicional que puedes manifestar a través de tu relación contigo mismo, con los demás o con aquello que existe y ves.
  • Entonces, ¿esto es un adiós?, ¿por qué?
  • Porque no puedo alcanzarte, porque tú no estás aquí, estás en otro mundo, un mundo en el que el amor no es lo que es para mí, un mundo donde aún tienes mucho que vivir, mucho que compartir, y donde yo no tengo cabida.
  • Pero no comprendo por qué crees eso, por qué dices que no entiendo el amor como tú, el amor es amor, nada más.
  • Voy a tratar de explicártelo, así podrás comprender este adiós, aunque sé que en realidad no te importa que me esté despidiendo, porque no no soy importante en tu presente.

En un mundo donde existía una manera de vivir muy específica, donde las personas se movían dentro de ciertos parámetros, había cierto número de seres que se adaptaban fácil, o difícilmente, a las normas preestablecidas, y se comportaban como cabía esperar de ellos en mayor o menor medida. Ese mundo se dividía en grupos catalogados por su función a la comunidad global, carpinteros, obreros, artistas, profesores... Cada uno se sentía identificado con un grupo en concreto desde su infancia, pues cada familia de alguna forma orientaba a sus hijos hacia un camino, ya fuera por carencia, ya fuera por herencia, y los niños crecían según lo dictaminado, programados para ser lo que sus padres no pudieron ser, o para tener lo que no lograron tener, o para repetir y convertirse en médico como cada miembro honorable de su linaje.

En ese mundo, el amor se vivía y experimentaba en función de cada clase o grupo social, no soliéndose mezclar demasiado, ya que eso conducía problemas culturales o sociales que dificultaban a veces incluso gravemente la relación de pareja. Así que se fijaron ciertos cánones de belleza e interés, algunos de cierta índole privilegiada, otros menos notables, pero había aspectos que eran muy loables en una persona y que la hacían muy interesante y atractiva para los ojos de quien la mirara. Esas personas que cumplían los requisitos del arquetipo más codiciado se movían en círculos de alto prestigio, las otras en diferentes niveles inferiores, en una escala imperceptible que se presentaba de forma descendiente.

Amar era coincidir en gustos, en afinidades, en profesiones o aficiones. Amar era sentir atracción por el cuerpo de esa persona, amar era enamorarse por tener ganas de hacerlo, para evitar sentir soledad, impulsados desde las
carencias emocionales, amar era darle al otro lo que necesitaba y que el otro diera lo que precisaba a cambio, pero de una forma inconsciente y subyacente. Amar, en definitiva, estaba sujeto a la codependencia del uno con el otro, ya fuera de forma material y superficial, ya fuera emocional y sentimental.

Y aprendieron a quererse, a poseerse, a celarse, a protegerse, a cuidarse, a acompañarse, con mucho amor, un amor real, mas creado para satisfacerse desde el paradigma del inconsciente, para no transitar por el mundo solos, un mundo donde la vida en pareja era lo normal, un mundo donde no tener un compañero o compañera era algo casi considerado una patología, o un motivo de cierta y sutil exclusión social.

Pero siempre han existido aquellos considerados "raros" y con el tiempo, fueron naciendo más personas que sentían  diferente, personas sensibles en extremo, que no entendían el mundo de esa manera, que nadaban contra corriente, pero que habían sido educadas de la misma manera, bajo los mismos preceptos, mismas normas, y mismos pensamientos, mismas carencias afectivas, mismos retos, y que aun así, su esencia era cristalina.

Esas personas al principio sufrieron mucho por la inadaptación a ese mundo que consideraban absurdo, sus almas gritaban la palabra “libertad” deseaban crear, ser arte, ser auténticos, pero no para ser famosos, o para destacar por encima de los demás, sino porque ese era su estado natural, amar, enamorarse de todo y sentir la inspiración para poder crear, ser y sentir. Muchos de ellos eran artistas, pero artistas que comenzaban a preguntarse “¿quién soy?” “¿por qué me siento así?” y entre los médicos, entre los profesores, y entre todas las otras profesiones, sectores diversos de ese mundo, había también cierto número de seres que se realizaban esas preguntas y que comenzaban a sentir que, ese enorme vacío que habían sentido dentro de ellos, se pronunciaba con más fuerza, deseando impulsarse hacia algo que no sabían qué era.

Algunos lo llamaron “despertar” pues era como comenzar a darse cuenta de que ese mundo donde habían nacido era un sueño, una ilusión, y que ellos habían estado dormidos, interpretando un papel que, en realidad, nunca escogieron desde su alma, un papel al que se vieron forzados a acceder, pero había llegado ya el momento de ser quienes habían venido a ser.

Entonces un velo cayó ante sus ojos y los colores cambiaron, de pronto el mundo era tan diferente, nada era lo que parecía, nada.

Y el amor cobró otro significado, ya no era lo que antes creían, era muy distinto, el amor nacía del alma, no de las necesidades de la mente, no de la belleza externa, no de lo superficial, no de las programaciones sutiles que había en sus inconscientes, no de la atracción sexual, no de la conveniencia o de la comodidad. Y se dieron cuenta de que todo estaba mal colocado, parejas que no se amaban porque el amor, naciendo desde esos programas, ya se había transformado en amistad, en otro tipo de amor, y vieron que nadie estaba con quien debía estar, con quien su alma amaba desde antes de nacer.

Esas personas comenzaron entonces un camino de comprensión hacia sí mismos, hacia su interior, aprendiendo de sus propias ideas, de sus pensamientos, de sus emociones, y llamaron a su personalidad “ego” para diferenciarla de lo que realmente sentían que eran, un Ser, una conciencia que iba más allá de lo les definía por su comportamiento, o por su rol, pues éste estaba inducido por los aprendizajes que provenían de su familia, de la sociedad, de todo aquello inventado para crear un mundo donde todo debía guardar un orden basado en ciertas normas de conducta aceptables. Así pues, su vida aquí parecía un teatro y ellos personajes que representaban su papel desde una personalidad inventada.

El sistema de creencias global servía de forma manipulativa para los que alcanzaban la cima y gobernaban desde esos parámetros, desde el paradigma de algo obsoleto y repetitivo.

Pero esas personas sensibles deseaban ser libres de verdad, sin violencia, de manera silenciosa, y comenzaron a soltar lastre, a sanar aquello que estaba aún doliendo en su alma, a liberarse de las cadenas de las creencias inculcadas o heredadas que les limitaban, a llenarse de sí mismos, de su propia energía, de su vitalidad, de su amor hacia su existir, de su conciencia de ser algo más que materia, mente, alma, ser algo que alcanzaba ya ideas cuánticas.

Sus corazones se expandían, sentían que el amor se abría paso desde lo más profundo de ellos mismos, y se creaba una especie de campo energético a su alrededor, algo que algunos llamaban campo cuántico de amor.

Desde ese momento, el amor cobró tal significado que su perspectiva de la vida se transformó por completo y entendieron lo que significaba que sólo se podría cambiar el mundo comenzando una metamorfosis individual, algo que se comenzó a llamar "ascensión".

Así que de pronto todo lo que antes era Verdad, ya no lo era.

No existía otra cosa que aprendizaje y experiencia, amor o miedo, y todo lo horrible del ser humano, esa sombra que todos tenemos dentro de nosotros, se manifestaba físicamente a través de las acciones de aquellos que escogían por libre albedrío ser la representación de la oscuridad de la humanidad.
Y vieron su responsabilidad en cada acto, y supieron que nada está fuera de uno mismo, todo está dentro, y que la proyección de nuestros miedos se alza ante nosotros, y que el dolor que vemos en el otro es el nuestro propio ahí reflejado, y que el horror que vemos en la sociedad es el reflejo del horror de muchos.

Esas personas, amigo mío, dejaron de amar desde ese personaje que habían estado siendo, aprendieron a amar profunda y desinteresadamente, tal vez debería decir mejor que recordaron lo que es amar de verdad.

Por eso, tú y yo no podemos amarnos como tú quisieras, no podemos amarnos como yo desearía, porque yo soy una de esas extrañas y extravagantes personas, una de esas mujeres que son alma y ser, una de esas gentes que otros no comprenden, una de esas “iluminadas” a quienes nos tachan de sectarias, o de soñadoras, y nos critican colocándonos en el recinto de las utopías, de las fantasías, de las enfermedades o transtornos emocionales o psicológicos, una de esas personas que otros no saben cómo tratar.


Por eso, amigo mío, me equivoqué al creer que el amor puede vencerlo todo, pues no se trata de vencer nada, no hay lucha, yo te amo, sí, y lo haré desde lo que soy, no desde lo que se inventó de mí, pero por esa misma razón, no espero nada de ti. Amar no significa poseer, amar no significa querer cambiar a quien amas, amar es sólo eso, amar. Tu punto de vista sobre el amor es muy distinto, querido amigo, y yo no amo a quien tú crees ser, sino a quien eres de verdad.




De alguna forma puedo afirmar que yo no soy de este mundo, sólo he venido de visita, estoy de paso, pero me enamoré de la belleza del lugar, de las personas, de tu alma, esa que está escondida ahí adentro. No desprecio al personaje, pero no es mi intención relacionarme con él de la forma en que lo haría con un hombre libre, un hombre que se sintiera completo, un hombre que amara de la misma forma que yo, sin miedo, sin la torpeza de lo que aún está aprendiendo.

  • Muy bella historia, pero ya sabes que yo no busco nada contigo, nada más allá de una amistad.
  • Lo sé, amigo mío, pero crees que yo sí, y eso no es cierto, mi mundo y el tuyo son distintos, tú estás en una dimensión y yo en otra, y sé que no me logras entender, que no puedes saber qué pasa por mi cabeza, y que intentas desglosar mis pensamientos porque te parecen interesantes, pero si ahondas en mí, corres un gran riesgo.
  • ¿Riesgo de qué?
  • Riesgo de querer transformarte, y riesgo de tener tanto miedo de hacerlo que nunca más quieras volver a verme o tratarme.
  • ¿Por eso me dices adiós?
  • No.
  • ¿Entonces por qué lo haces?
  • Por amor.
  • ¿Amor?
  • Sí, amigo mío, porque ni tú ni yo nos necesitamos, sólo nos amamos, cada uno de la manera en la que se siente cómodo con ese amor y ese amor nos hace libres.
  • No te comprendo.
  • Yo no necesito aprender nada más contigo, tú no necesitas nada de mí, y eso es muy bueno, pues no dependemos el uno del otro, nuestra amistad es libre, yo te observo, pero no te poseo ni lo deseo, tú me miras, pero no soy una obsesión para ti, nuestras mentes no han generado un lazo de unión dependiente basado en la carencia, pero nuestras almas, amigo mío, se aman sin esfuerzos, sin contradicciones, sin impulsos primitivos entre hombre y mujer... Sólo amor, amor puro, transparente y libre.
  • Entiendo, quieres decir que las relaciones suelen estar basadas en la necesidad del ser humano de cubrir carencias afectivas, ¿verdad?
  • Sí, algo así.
  • ¿Y te irás?
  • Sí.
  • ¿Y si te digo que no quiero que te vayas?
  • Entonces, pronto, muy pronto, volveremos a vernos para hablar sobre ello...
     
Enamorarse en este mundo donde capas y capas de yoes y personajes se van desperezando para irnos descubriendo nuestra deidad interior, es algo complejo si se mira desde una perspectiva mental y analítica, pero enamorarse en realidad es permanecer en un estado de paz y felicidad, es algo así como estar meditando y en conexión con tu propio ser. Por tanto, cuando alcanzas ese clímax de amor en ti, en tu interior y tu conexión con tu luz, nada es como era antes, desaparece aquello que creías que era enamoramiento, y aparece un estado de amor incondicional que puedes manifestar a través de tu relación contigo mismo, con los demás o con aquello que existe y ves.
A nivel de pareja entonces todo cambia, y no todo el mundo puede afrontar un tipo de relación de esa índole, lo que algunos llaman “relación divina” "relación libre"...
En muchos casos podemos hallarnos frente a quien deseamos amar o amamos y darnos cuenta de que no es viable la manifestación de nuestro amor en la expresión de la pareja, pues mientras uno vive pisando nubes, el otro todavía pisa la tierra, o mientras uno es capaz transitar el mundo caminando sobre las aguas, el otro todavia necesita nadarlas... Todo es cuestión de perspectiva, si yo vivo en un mundo azul y tú en un mundo verde, tal vez nunca logremos ver la vida juntos como para alcanzarnos, tal vez ni siquiera se trate de vivir en polos opuestos, sino en mundos diferentes...

Eva Bailón.

domingo, 18 de enero de 2015

EL VUELO DEL ÁNGEL MARIPOSA

 EL VUELO DEL ÁNGEL MARIPOSA...

En ese punto en el que todo es neutro, en ese punto en que todo es amor, en ese punto en el que no hay nada más que paz, la vida puede observarse desde el cielo de un prisma en el que todo tiene un sentido más elevado de lo que como humanos podemos entender...
Estar en ese centro de ti, en el corazón, es como volar, extendiendo las alas y sintiendo el viento acariciando tu rostro, es como atravesar la vida desde la belleza...
La belleza, el sol interior que lo ilumina todo, la verdad absoluta de lo que somos, la estrella que brilla de noche y de día, pues ella está ahí siempre...
Atravesar las barreras que hay en nosotros mismos suele ser bastante duro y difícil, suele ser un proceso de autoconocimiento y de liberación emocional bastante arduo, algo así como mirarse en un espejo y ver aquello que no deseamos ver de nosotros mismos, para así amarlo y aceptarlo, para integrarlo como algo bello y no como algo desagradable. Conseguir ser ecuánime con uno mismo resulta ensordecedor para un ego que todo lo mide a través de las verdades calculadas y redactadas en un inconsciente colectivo que maneja todo comportamiento humano, con ciertas variables, pero que suele ser rígido y difícil de trascender.
Ese proceso de purificación interior va acompañado de tantos cambios en tu nivel de conciencia que resulta sorprendente darte cuenta de que, al volver a ver tu reflejo, ya no es como era antes, pues tus propios conceptos de belleza, tus juicios, tu manera de enfocar la vida, se han transformado tanto que ya nada es como antes era, incluso todo aquello que está fuera de ti ya no lo interpretas de la misma forma.
¿Qué puede haber cambiado tanto en ti como para ver hermoso aquello que antes te parecía atroz?
Es tan fácil la respuesta que parece alcanzable tan sólo con su simple mención, pero es justamente porque la palabra “amor” no se entiende desde la perspectiva adecuada, sino bajo ese mismo prisma mental instaurado a través de dogmas, normas, creencias antiguas...
Amar incondicionalmente no tiene nada que ver con lo que la mayoría siempre conocimos como amor, y cuando lo vas descubriendo, de pronto, nada es lo que parece, todo es tan diferente, incluso el amor romántico que tanto mueve al ser humano en su búsqueda incesante de ese ser ideal que cubra su carencia afectiva, o su necesidad de ser amado y de amar, resulta tan ínfimo comparado con lo que realmente somos capaces de sentir.
De pronto, el amor se apodera de ti, te envuelve, se convierte en algo que no sabías que existía, te transforma, te demuestra tu propia divinidad, y a través de ese amor comienzas a entender que jamás diste lo que deseabas dar, que jamás recibiste lo que deseabas recibir, que amar sin condiciones es el regalo más maravilloso que podías experimentar, pues sólo con amar te sientes pleno.
Así que amar ya es recibir amor...
Curioso para quien comienza a descubrir algo así. No tienes que esforzarte por ser amado, ya eres amado, pero aún no te has dado cuenta.
Y entonces te preguntas qué vas a hacer a partir de ahora, pues ya no necesitas buscar a nadie que vuele contigo en este proyecto de vida, y siempre habías buscado a un compañero, alguien que te comprenda, que te cuide y proteja, alguien que sea ese ideal, esa alma gemela.
Si no necesitas estar con nadie, cómo afrontar ahora un camino en soledad, se hace extraño no sentirse solo, se hace extraño no precisar de una pareja, se hace extraño ser independiente, completo totalmente.
Y dentro de ti sabes que volarás alto, muy alto, y que no todos podrán alcanzarte, y que esa persona que te alcance lo hará por amor, no por necesitad de compañía en su vuelo, y te alegras, te sientes feliz, porque sabes que alguien llegará, pero que no te usará inconscientemente para satisfacer su vacío, no te acompañará para cubrir sus carencias, no estará junto a ti por tu apariencia física, o porque te admire y quiera imitar tu vuelo, sino que vendrá para ser tu fiel compañero, aquel que volará contigo para apoyarte, para amarte, desde su plenitud, desde su sabiduría, desde la misma perspectiva de amor incondicional que es capaz de sentir.
Una relación así no es una relación convencional, una relación así no se basa en exigencias, no se basa en inseguridades, no se basa en la necesidad de tener al otro, de poseerlo para que no se escape, no existe en ella la desconfianza, no existe en ella el dolor, no existen celos, ni rencor, en definitiva no existe miedo...
Puede que escuches a esa voz temerosa que aún se preocupa por ti preguntándote ahora, que vuelas y transitas tu universo en soledad:





- Esa fue tu elección, crecer, elevarte, desnudarte de los harapos que se entretejían en tu alma y la aprisionaban, pero eso te ha llevado a ser de otro mundo en este mundo ¿Y quién te acompaña, alma mía?
- Me acompañan mis sueños, me acompañan las nubes, me acompaña el azul del cielo, la luna, el sol, las estrellas, me acompaña el universo, me acompaña la fuerza de la creación, me acompaña la fuente divina que hay en mí...¿Quieres acompañarme tú también?
- ¡¡¡Si!!!
- Pues vuela conmigo, sin miedo, vuela y siente tu propio vuelo, siente tu propio Ser, siente tus alas hermosas danzando con el viento, siente la belleza de tu interior, siente que eres un dios amoroso que se ama y que derrama su amor por todas partes, expándete, muestra tu gracia, sé ese ser divino que hay en ti...
- ¿Y si no sé volar como tú?
- ¿Acaso no has visto esas alas relucientes que se despliegan en ti cuando piensas en la posibilidad de volar? Esas alas te hablan, te están susurrando algo, escúchalas...
- Sí, me dicen que confíe en mí, que tengo un gran potencial, que me lance y que tenga fe en lo que soy.
- Cierra los ojos, mira hacia adentro, descúbrete, suelta todo aquello que pesa en ti, sálvate de tus miedos, desnúdate del ropaje de tu pasado y vuela...
Para volar hay que ser ligero, para volar hay que dejar atrás el miedo, para volar hay que amarse a uno mismo y confiar en que el vuelo se dará... Y si te caes, amigo mío, si te caes sólo tendrás que levantarte y volver a volar... Nada más...
Y cuando el miedo se desvanece del todo, sólo quedas Tú y la maravillosa imagen de lo que eres comienza a emanarse con fuerza y a florecer.
- Pero yo tengo miedo porque no sé si lo que tú me dices es real.
- Pues entonces, regresa de nuevo a tu mundo, amigo mío, y cuando hayas descubierto la realidad que deseas vivir, si quieres encontrarme, yo seguiré en mi vuelo, seguiré aquí.

Nada podemos hacer si nuestros amigos o seres amados no comprenden lo que vemos desde nuestra propia cima interior, sólo ellos pueden descubrirse a sí mismos, sólo ellos pueden aprenderse a amar y a mirar hacia dentro, sólo ellos pueden recorrer su propia senda hacia su propia cima, sólo ellos pueden cambiar el mundo en el que viven.
Mientras tanto, el ángel mariposa vuela alto envuelto en el cuerpo de un ser humano, vuela en su universo, maravillado, amando, riendo, soñando, sin esperar, sin buscar, sin sufrir...

Eva Bailón B.

viernes, 16 de enero de 2015

ARAEL LÍNTLEY

Para aquellos que me leéis...

A veces, sólo a veces, la vida nos muestra las adversidades más duras, aquellas que están en nuestro interior, aquellas que creamos nosotros mismos para crecer, dando lugar a pequeñas y grandes transformaciones que debemos ir encajando lentamente.

Esas metamorfosis no son ni más ni menos que el recuerdo incesante de lo que somos tratando de hacerse un sitio, intentando nacer tras la muerte de los miedos, tras la superación del ego, tras la caída más terrible que puedes experimentar, pues sólo muriendo puedes nacer de nuevo.

Así pues, la muerte no es más que el inicio de otra vida, y hay que tomarla como lo que es, tanto literalmente, como simbólicamente.

En realidad os quiero anunciar que Arael Líntley desaparece, pero no sus escritos, no sus poemas, sólo su nombre.

Esto irá sucediendo paulatinamente, no será repentino, aquellos que la conocen y la leen, sólo sabrán que su camino se abre, que su camino se enciende con la luz más pura e intensa, y que su sueño se expande.

Os presentaré su nuevo nombre, el nombre que la define, el nombre que la lleva hacia su verdad, hacia su Ser y con el cual se dirigirá hacia aquellos que resuenen con ella, y a aquellos que no lo hagan.


ARAEL LÍNTLEY

 Dentro del cofre de la vida,
se halla el secreto sagrado
de la estrella que me ilumina,
del diamante que, depurado,
fluye líquido en mis versos
para alumbrarme en cada paso 
para no sentirme perdida...

Y no encontraba la llave...

Salí a la oscuridad nocturna
tras buscarme en el fulgor
de la llama de mi alma confusa,
y me hallé herida de amor,
mas del amor no existe herida,
y la falacia de mi dolor
me mostró la pureza divina...

Y aún ansiaba la llave...

Lloré sin verme, sin saberme,
y una lágrima cristalina
se posó en mis manos clementes,
y en mi presencia tranquila,
se me mostró plácidamente
como la llave que quería,
como el regalo de lo ausente...

Y supe que yo era la llave...

Reí amante de la mentira,
pues me mostró el camino
que en mi interior se ungía,
para morir en este cuerpo,
para nacer siendo la vida,
el cielo, el sol, siendo
el ángel que me cautiva...

Arael Líntley
(Eva Bailón)

 

Todos los derechos reservados.

sábado, 10 de enero de 2015

LA DULCE ENAMORADA

Ella vivía enamorada del amor, en todas sus formas, pero confundida por los conceptos románticos de una de sus manifestaciones. Ella creía que enamorarse de otra persona era difuminarse en sus ojos, volar en su universo, sumergirse en su océano de colores, de sabores, de inquietudes, de ilusiones, de sueños por cumplir... Ella sentía en su interior el ávido deseo de alcanzar amar a alguien con la valentía de adentrarse en sus misterios, en el dios que habita en su alma. Y en el camino firme hacia sus propios sueños, aprendió lentamente que debía amarse primero a sí misma y aprenderse, aceptarse, superando sus temores, sus inseguridades, y sobre todo, su gran anhelo incesante de sentirse siempre enamorada, en esa elevación maravillosa que la trasladaba a otras dimensiones.

Buscó que ese amor que habitaba en su interior fuera compartido, desde su plenitud, desde su armonía. Sin embargo, había demasiado dolor en ella.
Amaba mucho, amaba sin límites, amaba tanto que sus lágrimas eran cristalinas, creadas con dulzura, con la ternura de la inocencia de un ángel, pero también con la ignorancia de quien no sabe ser humano.

Y descubrió que el enamoramiento no existe, porque su estado natural ya era estar siempre enamorada.

  • ¿Qué voy a hacer ahora? Quiero compartir este amor con otra persona, alguien que entienda que también soy ego, y me ame a pesar de ello, alguien que sepa estar siempre enamorado, alguien que brille en el amor de su propio Ser, alguien que sepa reconocer su divinidad para poder observar la mía, y la de los demás. Quiero compartir este amor sólo con aquella persona con la que mi alma sienta que sale de mi cuerpo para abrazar a la suya, sólo con aquella persona que no me juzgue ni siquiera cuando sepa que me estoy equivocando, que me apoye incluso cuando tropiece y mi ego sí que me esté juzgando, alguien que no se conforme con mi cuerpo, con mi personalidad, con el juego de la vida, alguien que me acepte por completo, en cuerpo, mente y alma, y que ame desde su Espíritu a mi Espíritu, alguien que tropiece como yo pero que se ame y me deje amarle y apoyarle, sin juzgarle, alguien que me permita crecer junto a él, que desee crecer junto a mí, alguien que no tenga miedo de amarme y que si lo tiene, lo atraviese con valor, alguien que no huya, y que cuando me abrace sienta que abraza lo más sagrado, porque así lo sentiría yo... Alguien que me haga saber con certeza que nuestros mundos son el mismo. Alguien que junto a mí se haga poesía. Alguien que desnude el alma con su mirada, alguien a quien yo desnude su alma con la mía, alguien que me admire y que vea la belleza de mi esencia por encima de lo físico, porque así le miraría yo... Pero...he aprendido que enamorarse no es más que una falacia, un engaño de la mente, una idea romántica y pretenciosa que no alcanza ni un ínfimo sentido de lo que yo siento en mi alma. Y ahora que amo todo lo que existe, no puedo lograr lo que anhelaba, porque en mí existe un amor que todo lo llena, y nadie puede llenar nada porque estoy completa. ¿De qué manera puedo ahora pensar en una relación con otra persona, una de esas románticas?

Ella sentía mucho amor en su Ser, pero deseaba experimentarlo en diversas formas y sobre todo, deseaba hallar a esa persona que fuera como ella, para poder saber cómo un ser humano puede sentir, amar, estando en conexión con su Ser divino.

  • Amar desde lo más profundo de uno mismo, sintiéndose pleno, completo, debe ser algo increíble, sagrado, casi mágico, debe ser tan distinto de lo que siempre se ha experimentado. Si he venido a aquí, a este mundo, debo lograr saber cuánto se puede amar a otro ser humano, a un hijo, a un hermano, a un amigo, a un amante..., para llevarme conmigo el maravilloso regalo de haberlo compartido y sentido en la traducción física de todas sus manifestaciones.


En su convesación interior sabía que hallaba siempre las respuestas, pero también se conocía lo suficientemente bien como para comprender que sus creencias inconscientes, las más ocultas, podían conducirla a un nuevo equívoco, a una decepción. Pero siempre, Su Ser emergía y respondía...

  • No existe el error, no hay decepción. Todo ocurre por alguna razón que no siempre conoces. Debes saber que lo que demandas, lo que anhelas, es lo que experimentas en ti misma y que puedes nutrirte de ello. Aunque sé muy bien lo que estás pidiendo, lo que sueñas, y lo hallarás en el momento justo y adecuado. No existen las casualidades, todo lo que has vivido, sentido y experimentado, todo lo que has expresado y compartido, lo has hecho por amor, con amor, desde el amor, incluso cuando te enfadas, tras el enfado hay amor, y deseo de amar y ser amada. Todos los seres humanos desean ser amados, desean amar, pero no siempre son conscientes de ello. Has dejado de sentir ese deseo de amar como una necesidad para vivir, porque ahora has logrado llenarte de amor, irradiarlo desde dentro hacia afuera, y eso te ha otorgado la capacidad de ser feliz. ¿Viste lo simple que era? Sólo tenías que amarte de verdad. Y ahora, como siempre, mi dulce humana, verás cómo hallarás el reflejo de lo que emanas en otra persona. Si emanas amor, si te amas y aceptas plenamente, si crees en ti y confías y valoras lo que eres, sólo hallarás personas en las mismas condiciones, y aquellas que no vibren en esa realidad, desaparecerán lentamente de tu mundo. Lo que irradias es lo que regresa luego a ti. Si deseas amar a alguien como te estás amando a ti y ser correspondida de la misma manera, sólo deja que suceda, pues ahí, a la vuelta de la esquina, está esa persona que al mirarla te verás a ti misma, esa que al mirarte se verá a sí mismo, y no tendréis ninguno de los dos duda alguna de estar frente a quien deseáis estar.

Ella sonrió, lloró de la emoción de sentir en su pecho la certeza de aquellas palabras y se repitió a sí misma una frase hasta quedarse dormida. La fusión con su Ser estaba siendo la experiencia más magnificente de toda su vida.

  • Cuando llegues a mí, te veré, me verás, y no habrá dudas, no habrá más dolor, ni confusión, porque después de atravesar el profundo bosque del miedo, sólo el amor puede unirnos.

    Arael Líntley

lunes, 5 de enero de 2015

EN EL TEMPLO DIVINO

Después de un largo caminar, donde las piedras han sido el suelo, donde mis pies han estado heridos, donde mis manos temblaban ante las adversidades, donde mis preguntas eran cada vez más profundas, me hallo en pie frente a un templo de cristal de cuarzo blanco. Reluce como el sol, y su vibración me hace llorar de emoción. En este ahora no existe ya nada que me esté dañando, a pesar de que sé que todavía hay mucho por sanar y liberar, limpiar y depurar. Me pregunto por qué no siento dolor, pues lo que siento es como si se hubiera acabado ya una ruda etapa donde mis pasos eran torpes y sufridos.
De dentro del templo aparece un hombre, vestido de blanco, me mira con sus ojos intensos. Ya los había visto antes. Su sonrisa es dulce, como la primera vez que le vi, hace ya tanto tiempo, y su gesto amable y amoroso me indica que debo entrar con él.
Voy junto a él. Nos fundimos en un largo abrazo, siento que mi corazón y el suyo se fusionan, y el amor que me envuelve me eleva como nunca antes lo había hecho. Vibramos como si fuéramos pura luz, tal vez lo somos de verdad ahora mismo.
Tengo muchas preguntas, no comprendo algunas cosas que estoy experimentando y estoy dispuesta a escuchar sus respuestas, él siempre me ayuda tanto.
Nos sentamos en el suelo, sobre unos cojines semi etéricos, y entonces me doy cuenta de que mis manos también son transparentes. No soy tan densa, ni él tampoco. Debemos estar en otra dimensión. 
 
  • Gracias por recibirme, mi querido Araham. Tengo que pedirte una vez más que me ayudes, que me guíes.
  • Mi amada Elämä, ya sabes que siempre estoy cuando requieres de mi presencia, tú eres mi otro yo y lo que te ocurre a ti, me ocurre a mí, cuéntame qué es lo que te preocupa, aunque ya conozco tus inquietudes sé que necesitas manifestarlas en palabras.
  • Últimamente me siento muy descolocada, perdida, como en otro mundo, como si estuviera flotando en la nada. Además, sé que estoy liberando mucho dolor pero no lo siento, es como si pasara frente a mí como una nube que luego se aleja. ¿Por qué me siento así? Tengo una sensación de estar encerrando muchísimas emociones que no comprendo en una bolsa hermética, cerrada y sellada. Las veo, las observo, las puedo sentir de alguna manera, pero en realidad noto sólo una especie de indiferencia, como si estuviera anestesiada para sentir...Así que es como si hubiera perdido la capacidad de sentir, y al mismo tiempo siento amor, es muy raro...
  • Te lo voy a explicar mandándote las sensaciones, verás cómo sí puedes sentirlas.
Como siempre, Araham consigue que en mi interior sienta todo aquello que me quiere transmitir, a través de imágenes, palabras que no se pronuncian, explicaciones que no se hacen frase, amor convertido en comprensión. Veo que estoy en un prado de flores muy diversas, las estoy sintiendo como parte de mí. Su aroma penetra en mi esencia y comprendo cada olor. Mi cuerpo físico reacciona ante algunas fragancias, a veces con mucho desagrado, otras con simpatía, otras con sumo agrado, comprendo que eso son emociones que vienen del exterior, que entran en mí y que yo asocio a lo que conozco.

  • Oh, tienes razón, lo estoy sintiendo y viendo muy claro.
  • ¿Lo entiendes ahora? El ejemplo que te he puesto y que has podido sentir es muy claro. Estás en un campo de flores variadas, estirada, sientiendo su fragancia. Antes podías oler la esencia de todas las flores, incluso diferenciar algunas de otras porque ya las habías olido antes y las has reconocido. Las fragancias son el símil de las emociones. Tú reaccionabas ante ellas, unas te gustaban mucho, otras te hacían reaccionar incluso en lo físico dándote alergia y estornudabas,- se ríe, como siempre cuando intenta que entienda las cosas que me explica con tanto amor- otras te hacían sentir dolor de cabeza. Sin embargo, estás desarrollando una habilidad. Ahora eres capaz de observar las fragancias. Las hueles, las percibes, pero no te afectan físicamente. Ahora bien, aún no sabes cómo aislarlas una por una, sólo sientes el conjunto, es por eso que te da la sensación de tener todas tus emociones guardadas en una bolsa cerrada. Ahí están todas las flores emanando su aroma, y tú las percibes a todas a la vez, pero sin que ello signifique que tu cuerpo físico reaccione. Esa habilidad es la de ser observadora de tus emociones teniendo tú el control sobre ellas, y no al revés. Estás aprendiendo a hacerlo.
  • Yo creía que estaba huyendo de lo que sentía, que me aislaba del dolor que algunas emociones podrían ocasionarme, y eso no me gusta nada, pero no lograba sentirlas, sólo noto que están.
  • Eso es porque tú ya no te sientes identificada con el pensamiento que generó el dolor, sabes que tú no eres el pensamiento, ni eres esa emoción, sabes que tú eres la conductora de tu vehículo y que tú lo manejas. Hasta ahora, el dolor te controlaba a ti, hasta ahora, las emociones marcaban tu estado físico y mental. De hecho, son las ideas y los pensamientos quienes generan las emociones. Algunos pensamientos o ideas están en tu inconsciente y las emociones parecen llegar solas, pero siempre están unidas al campo mental. Estás aprendiendo a ser quien eres, a comprender tu cuerpo mental desde tu Ser, y por consiguiente, algunas emociones ya no serán la reacción incontrolada de tu ego, sino que las verás ahí, como una observadora, una espectadora de tus ideas, pensamientos y emociones.
  • Suena bien, pero bastante complejo.
  • Es más difícil explicar su funcionamiento que sencillamente vivirlo. Tú ya lo estás experimentando, no hace falta que entiendas cómo funciona, porque tú ya lo estás sientiendo en ti. El engranaje de todo lo que está en marcha en cada uno de nosotros tiene una explicación más “técnica”, sin embargo, no es necesario que sepamos cómo funciona todo.
  • Estoy realmente conmocionada, y sin embargo, aquellas emociones que deberían estar aflorando, no lo hacen, están calladas en mi corazón, como si sólo fueran frases que otro ha dicho, como si fueran experiencias dolorosas de otra persona. Yo miro ese sufrimiento con compasión pero no lo padezco, es tan extraño.
  • Todo lo que has ido aprendiendo a través del camino hacia ti misma está dando sus frutos, es así de simple.
  • Quisiera hacerte tantas preguntas, tantas, y cuando te tengo frente a mí no me acuerdo de aquellas dudas que me sorprenden cuando no soy capaz de preguntarte.
  • Estoy aquí, dime qué quieres saber.
  • ¿Por qué cuando nos adentramos en el camino hacia el interior sufrimos tanto?
  • Porque para liberar las cadenas que están en tu inconsciente, en tus memorias más recónditas, debes arrancar el dolor que está incrustado, sanar las heridas, deshacerte de aquello que te hace esclava del miedo, y después, llenarte de ti misma, de tu Ser, del amor que eres.
  • ¿Y podré algún día ser verdaderamente y permanentemente amor?
  • Así será, así es, no temas, no dudes, todo va bien, todo es como tiene que ser.
  • Siempre me dices eso, mi querido maestro, pero yo caigo una y otra vez, caigo en el llanto, en el desasosiego, sin entender nada en absoluto. Un día pareciera que alcanzo el cielo y al otro pareciera que la muerte de este cuerpo que me acoje sería la solución para acabar con este dolor tan insoportable.



  • Sanar una herida infectada puede ser muy doloroso, pero cuando está curada, la sonrisa regresa a tu rostro, así como la de un niño cuando al caer se lastima, llora y sufre, y cuando su herida es curada por una mano amorosa, su felicidad vuelve a fluir en él.
  • ¿Y me quedará mucho por sanar?
  • No mires hacia el dolor, mi querida Elämä, mira hacia el amor que eres y acógelo todo, abrázalo todo, crece, siente el aire, la brisa, la vida que eres, y emana tu verdadera esencia. Un niño juega sin pensar si puede volver a caerse y dañarse, vive y no pienses en el sufrimiento, sé lo que eres, ama, ríe, sé la niña que hay en ti.
  • ¿Y qué hago con todo lo que sé? ¿Qué hago ahora que he visto quién soy? Todo me parece tan complicado.
  • Ámate y sigue viviendo. Ser lo que eres es una bendición y conocerte a ti misma otra bendición. Ahora sólo bebe el milagro de estar encontrándote, bebe la alegría de estar en ti, bebe la felicidad de ser esa fuente de amor que brota desde tu corazón y olvida los porqués.
  • ¿Y cuando aflore de nuevo el miedo?
  • Entonces bendice la oportunidad de atravesarlo, con fuerza, con coraje, como siempre has hecho, y valora tu valentía.
  • ¿Por qué siempre consigues que todo sea tan sencillo?
  • Porque te amo, y el amor es la fuerza más absoluta, el amor es lo que realmente nos hace ser lo que somos, porque el amor es lo que somos. Eres amor, mi amada Elämä, y yo también lo soy, y juntos somos más amor todavía. En este camino tenemos que recordar eso para luego poder serlo en este viaje que escogimos siendo humanos. Y el amor es la sencillez, la pureza, la alegría y la felididad, la paz, la unidad.
Consigue que llore de nuevo, consigue que mi alma se eleve todavía más, consigue que sepa que aún puedo sentir más amor, consigue que la creencia de la pareja romántica se destruya por completo, para dar paso a la unión divina, la única que perdura porque siempre ha sido y existido. Eso me hace recordar que quiero hacerle otra pregunta.


  • ¿Es cierto todo lo que se dice de las llamas gemelas?
  • Mi amada Elämä, dime ¿qué sientes en tu alma?
  • Amor, muchísimo amor.
  • Eso es cierto en ti, y en todos. Las llamas gemelas son el reflejo de ese amor, pero aún hay mucho más. La mente trata de comprender algo que no es comprensible en una conciencia encarnada, sin embargo, lo más cercano sería que te dijera que el verdadero amor va bastante más allá de lo que hayas escuchado o entendido respecto a esas uniones de llamas gemelas o flamas divinas. En este lugar donde habitas como humana, todavía hay algunos misterios por descubrir, y poco a poco los irás conociendo.
  • ¿Eres mi flama divina?
  • No, soy parte de ti, parte de tu conciencia más cercana al Uno. Pertenecemos al mismo origen tras el origen, somos compañeros, rayos de luz que comparten el mismo foco, somos una experiencia unida.

Se acerca a mí, besa mis labios y sonríe. Sabe que eso es algo que hacemos los seres humanos para mostrar amor y afecto, pero él no necesita hacerlo para mostrarme lo que siente. Lo que siente, algo tan inconmensurable que me desmayo en mí misma y en él, en la exquisitez de sus rayos de amor que atraviesan cualquier realidad falsa, cualquier resquicio de dolor, cualquier cosa que no sea yo, para fundirse con mi verdadero yo, con mi esencia, con mi presencia completa.

Una experiencia más, un encuentro más, unas palabras sin palabras que me devuelven después a mi mundo, a lo mundano, a lo que vine a vivir y experimentar como humana.
Soy Ser, alma y persona, hoy, cuando camine sobre el suelo físico de este planeta, sabré quien soy, y miraré a todos los demás sabiendo que son algo tan grande que no alcanzaría nunca a comprenderlo desde mi mente pequeña, pero que amaré desde la grandeza del verdadero Ser que Yo Soy...


Eva Bailón