SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.

viernes, 1 de mayo de 2015

AQUÍ ESTOY

Sumergida en mis propios silencios , los cuales contienen todo el misterio de la infinita sabiduría que se halla en mi Ser, en el Ser de cada uno de nosotros, he encontrado la manera perfecta para expandirme.
Las palabras sólo son pequeñas semillas de amor que se dibujan ante mí, mostrándome un lenguaje de signos y símbolos que intentan transmitir todo lo que contiene un punto infinito que se oculta dentro de mí. Brillando y vibrando, pulsando su rítmico sonido eterno, me impulsa a ser cada vez más una parte más activa dentro de lo que soy en realidad. Y no hay fuerza que pueda pararme, no hay nada que logre detener ese fuego lumínico que soy, porque recién empieza a a marcar el camino que ya había trazado para mí, y su poder es inconmensurable.

Ahora todo tiene un significado diferente, ya no hay confusiones, no hay dogmas, no hay límites, sólo infinitas posibilidades, no más paradigmas basados en creencias esclavizantes...

Se rompió el yugo, las cadenas se han diluido como agua, el viento es mi aliado, rige mi destino mostrándome las coordenadas de mi futuro, de mi presente, todo ocurre a la vez, todo es, todo es posible, y nada es lo que parece...

Aquí estoy, frente a una realidad aparente, llevando conmigo mi propia verdad, una que me ha conducido hasta mi origen.



Pero ahora todo es distinto, nada es igual, ni el amor, ni el odio, ni la rabia, ni el rencor, ni las normas, ni lo que creía que era cierto, ni siquiera mi personalidad es real. Aunque a la vez, todo lo es, pues está creado como un campo holográfico, para experimentar. Sin embargo, quiero salir de esta dualidad, quiero unirme al todo, ser un todo no dividido, y ese es mi propósito.

Nada es en verdad distinto, todos partimos del mismo origen, por tanto, no hay separación entre todos nosotros, sólo hay más o hay menos consciencia de quiénes somos, hay más o menos recuerdos de lo que somos, pero ni tú, ni yo, somos especiales, ni diferentes, y por eso, sólo el amor puede regirnos, pues el amor sólo une, nunca divide.

Hoy exploto, me expando, como una flor que florece y que deja ir sus semillas, las esparzo, las dejo ir, las libero de mí, para volar, para pasar a otra etapa, ha culminado un proceso, pero comienza otro.

Mi Ser me habla, me explica todo sobre mí, aquello que puedo comprender y aquello que no soy capaz de procesar queda guardado en mi corazón, el centro de mi Alma, preparado para ser descifrado cuando llegue el momento adecuado.

La fusión en mi interior se ha dado, él, y yo, somos uno en mí, dualidad transformada en unidad, opuestos que se han amado y perdonado, amor puro que ha iluminado toda la oscuridad, pues ésta sólo ha sido parte del camino hacia la verdadera luz interior.
Ahora sólo queda que permita que el deseo haga su labor, pero el deseo sin el miedo, para que no haya obstáculos, para que pueda dar este salto.
El temor ha sido mi aliado, él me ha ayudado a integrar también aquello que parecía ser malicioso, aquello que algunos llaman sombra. Todo lo que me ha hecho daño, me ha hecho más y más fuerte, y ahora sé que soy invencible, pues este cuerpo sólo es un avatar, un vehículo que me permite respirar este aire, estar en este espacio dimensional, pero yo, mi verdadero yo, es inmortal.

Y si todo está dentro de mí, no necesito nada, si el amor nace desde mí en mi presencia divina, si soy una deidad que se abrió paso a pesar de estar encerrada en la materia, nada puede realmente hacerme sufrir, el dolor es falso y puedo decidir.

Y hoy, que estoy aquí y ahora, decido que el amor será siempre quien dirija mi vida, hoy me hago responsable de mí, de mis emociones, de mis sentimientos, de mis aprendizajes, de lo que recibo, de lo que doy, de lo que interpreto y percibo...

Y te amo, te amo a ti, igual que me amo a mí, te amo porque no puedo hacer otra cosa que amarte, sin diferencias, sólo con la particularidad de que cuanto más me acerco a ti, más profundo siento este amor y más te recuerdo.

Arael Elämä Araham.

lunes, 27 de abril de 2015

EN EL MUNDO PERDIDO EN EL QUE NADIE MIRA

No sé quién eres, mujer vestida de mí, no sé qué quieres que sepa sobre ti, no sé por qué estás aquí conmigo, frente a mí, ni qué deseas mostrarme, pero hoy, hoy sí quiero que me hables, sí deseo que me expliques por qué mi paso ahora es solitario, frío, y por qué cuando miro a mi alrededor todo me parece extraño, grotesco, sombrío. No me siento sola, ni vacía, sino forastera de mi propia tierra, caminante de lagunas de aguas cristalinas, ave de alas que me elevan y me enseñan a ver la vida desde otras perspectivas, mujer que no es mujer, sino personaje de cuentos y leyendas adormecidas...
Dime mujer que me acompañas, ¿por qué mi mirada ya no ve los colores como láminas de tonos diversos que se muestran sencillos y tenues, que me inspiran? Dime ¿por qué ahora son luces que brillan y se arremolinan como mariposas que me cautivan? ¿por qué soy una mente perdida que se disculpa por ser lo que otros consideran una mentira?

Vagando entre los mundos de los sordos de corazón, de los ciegos de alma, me escondo de las injustas palabras, de los juicios y las desidias, de las incomprensibles circunstancias que crean otros, como si mi existencia se diluyera en una burbuja hecha de sueños, de cristales que se encienden y que iluminan mi camino, cubriéndome de flores, de perfumes que me trasladan siempre hacia las luces de los nuevos colores que tanto me fascinan. Pero en ocasiones, me atrapo vislumbrando vagamente los resquicios de lo que era, reflejados en los que a veces, por unos instantes, me acompañan.



Sólo el miedo me cubre de las heridas que sanan las caricias de los ángeles que me cuidan, sólo el miedo me devuelve a ese mundo perdido en el que no miran, no ven, no respiran, sólo divagan, critican, siempre en el buen intencionado egoísmo, que justifican como generosidad, como consejo para que otros elijan algo que no eligen, para que otros cambien de una mentira a otra mentira, para que nadie cree y todos, simplemente, sigan, persigan, aquello que se inventa para que sólo haya una salida, volver a ser una mota más flotando en el mundo perdido en el que no miran, sólo suspiran por alcanzar metas inalcanzables, sugeridas por los mismos que no permiten que las alcances, en la rueda del ratón que sólo quiere continuar rodando y rodando, para no llegar nunca a nada.

Mas no pertenezco a nada, ni a nadie, ni a ningún lugar, como el viento, como el aire, como el éter, y cuando sabes que eso es lo único importante, que las cadenas del miedo pueden romperse, que puedes liberarte, vuelas y vuelas, lejos del mundo perdido en el que nadie, absolutamente nadie, sabe quién es, ni lo que hace, en el que nadie se reconoce a sí mismo, en el que es más fácil culpar que ser consciente y responsable, en el que es más fácil etiquetar, incluso al amor, en el que es más fácil buscar fuera de uno mismo lo que hay en nuestro interior...

Soy un ser completo, mujer que me miras vestida de mí, no necesito nada, ni a nadie, más me nutro del amor que soy, del amor que doy, del amor que recibo, del amor que se expande desde los corazones de quiénes ya saben, sí, ya saben que no pertenecen a ese mundo en el que no mira nadie.

Leí, investigué, amé, pero hoy sé que sólo puedo volar junto a quiénes son libres, libres de su pasado, libres de sus pesares, libres de su pequeño yo, libres del yugo de su equipaje, libres de la inconsciencia, de la torpeza de sus creencias esclavizantes...

 
El desapego es el aprendizaje más duro y más agonizante que he experimentado, y en cada momento en que aprendía a no apegarme a lo que deseaba tener y amar, fui dando pasos de gigante, descubriendo que, cuanto más lo lograba, más amor podía ser, más lograba dar, más llegaba a comprender.

En el pasado, cada vez que me enamoré, mi querida mujer vestida de mí, se desprendió una parte de lo que soy, para alcanzar a la persona amada, olvidándome de mi esencia, de amarme, de saberme, y ahora esos pedazos que creía que no volverían, están de nuevo reunidos dentro de mí.

Me equivoqué tantas veces en esta senda, en el laberinto de este mundo perdido en el que no miran, claro, yo tampoco sabía ver, no sabía mirar, no sabía observar, no conocía mi propio océano, que siempre fue tan profundo..., y es que cada vez que me descubro, también te conozco más a ti, y a él, y a los demás, porque no somos tan distintos los unos de los otros, aunque sí me he dado cuenta de que sólo unos pocos se toman la molestia de amarse y de dejar de juzgar, dejar de buscar.

Dejé de buscar, sí, ahora sólo soy, floto en mi universo, existo, amo y comprendo lo que otros son, pero me alejo, me alejo tanto de este mundo al que ya no pertenezco, que ya no sé si algún día volveré a ser visible para aquellos que amo y aún están caminando sin mirar hacia dentro...


Dime mujer, dime, ¿quién eres? Háblame, cuéntame, ¿por qué cuando miro al espejo siempre te observo contemplarme?

  • Soy tu nueva presencia, tu divinidad, tu yo renacido, tu verdad, soy el todo, tu gran amor, tu luz, tu sabiduría, tu genialidad, tu poesía, tu calidez, tu ternura, tu belleza más pura, tu parte femenina y tu parte masculina, unidas, amándose dentro de ti... Soy tu dios y tu diosa, tu sombra iluminada con la luz de la estrella que nade desde lo más profundo de tu alma, soy... , soy lo que anhelas, porque sólo a través de mí puedes crear, sentir, amar, besar al amor de tu alma, jugar, reír, cantar, danzar, escribir, soy tu musa, tu cuerpo, tu alma, tu ser, tu templo divino, tu espíritu, soy el canto, la voz, la lluvia y el mar, el sol y la luna, soy tus sonrisas, tus lágrimas más claras, aquellas que son la expresión del amor que dices que se derrama porque no puedes albergar tanto en tu alma, soy tu compañera sagrada. Y ahora, ahora camina, mujer humana, vístete de mí, y vive, sal ahí afuera, descalza de todos tus temores, nadie puede arrebatarte nada, porque tú lo tienes todo en ti, porque nada te falta...


Arael Elämä Araham
Eva B.B.

viernes, 10 de abril de 2015

TRANSFORMACIÓN INTERIOR

REFLEXIÓN

Últimamente me he estado fijando en que los conceptos que tenía sobre actitudes humanas se han estado transformando. Hay palabras que antes usaba de una manera y que ahora significan algo más amplio o diferente para mí, es como si mi mente ya no las relacionara con las ideas en que antes lo hacía.

Eso me ha llevado a intentar especificar qué significa lo que quiero decir, o buscar otras maneras de definirlo.
Por poner un ejemplo, me di cuenta de que la palabra “confianza” para mi había ampiado su significado. Mientras que antes solía pensar que confiar en alguien es depositar tu fe en él, ahora siento que confiar es aceptar a esa persona tal como es, y que aunque actúe de una forma inesperada y que pueda no agradarme, la confianza no tiene por qué quedar desfigurada o rota por ese comportamiento inusual o fuera de lo que yo esperaba de esa persona.
Con esa nueva concepción de la palabra, me percaté de que realmente la confianza es la certeza de que amo a esa persona y que puedo seguir amándola haga lo que haga. Es una manera de decir, “confío en ti, aunque sepa que puedes no responder a mis espectativas, y si no respondes a ellas en algún momento, te aceptaré y confiaré en ti de todas formas”.

Ahí el ego entonces me dice “no puedes confiar en desconocidos”, y de hecho cuando hablo de confiar me refiero a algo más elevado, algo que no tiene nada que ver con el mundo de tercera dimensión, sino con el amor incondicional.
Así que tal vez no sea aplicable a la 3D, es decir, no es aplicable al pensamiento que vibra todavía en esa frecuencia, pero sí al pensamiento en el que ya has alcanzado a crear tu realidad de una manera fluida sabiendo con total certeza que no hay cabida en tu mundo para que exista alguien que pueda hacerte daño.

Al igual que la confianza ha sido una palabra que se ha transformado en mi estructura mental, hay otras que también lo han hecho, y más que palabras son definiciones y conceptos.

Otro ejemplo es de las relaciones, sobre todo las de pareja, para mí todo eso ha cambiado tanto que ya no puedo concebir las relaciones de la misma manera que antes.



Ayer mi hija mayor me preguntó si la amaba más a ella que a mis amigos y yo le contesté que el amor no se mide, que el amor es siempre muy grande, pero que las relaciones que tenemos con los demás son las que definen la manera en que se manifiesta el amor que sentimos. El amor hacia mi hija es amor, al igual que el amor hacia mis amigos, pero la relación que nos une, madre-hija es más fuerte y conlleva más apego.

Eso me lleva a pensar que el amor hacia alguien a quien llamaría pareja, es algo muy elevado, es un compartir, una unión en la que ambos caminamos juntos, de la mano, en la que ninguno de los dos depende emocionalmente del otro, en la que el dar y el recibir es un circuito energético y de amor que no deja de girar entre ambos, donde hay una comprensión mutua infinita, pues en ella está también el crecimiento de los dos al aprender del otro, en una complicidad basada en la confianza de la que antes he hablado, y una entrega total y absoluta, mientras que a la vez cada uno conserva su espacio para poder seguir creciendo, y así continuar en ese compartir ese crecimiento en el que ambos se acompañan y se apoyan incondicionalmente.

Sin embargo, podemos amarlo todo, absolutamente todo.

Después de escuchar mi respuesta sobre el amor, mi hija me preguntó si también amaba al aparato de aire acondicionado, riéndose de la afirmación de que lo podemos amar todo, y yo le contesté que sí, que lo amo, porque me proporciona bienestar cuando tengo calor y lo agradezco, y el agradecimiento es parte del amor.

Con este tipo de conversación también me doy cuenta de que no soy la misma persona que era, y eso puede dar incluso un poco de vértigo, pero también sé que hay muchas otras personas que están sintiendo esta transformación dentro de ellas mismas.

Asimismo, también me complace observar lo que otras personas ven de la vida, sus puntos de vista, pues a menudo me ayuda a cuestionarme a mí misma, a modificar conceptos, a plantearme nuevas perspectivas, y eso es muy enriquecedor, por eso me gusta escuchar lo que otros piensan y sienten, saber cómo es su manera de vivir, cómo es su manera de amar, cómo lo describen y cómo interpretan la realidad...

Transformación...

Sí, esa es la palabra, es cierto, metamorfosis, cambio interior, algo ocurre dentro de nosotros, algo que no se ve, pero se percibe, algo que me complace decir que es para alcanzar lo mejor de mí misma, lo mejor de cada uno, un camino que se recorre hacia dentro, un camino increíble y sorprendente.

En ocasiones, cuando me siento triste o nostálgica, o cuando algo me molesta, miro hacia dentro y trato de ver más allá de la emoción, para comprender qué es lo que está ocurriendo ahí para que yo esté sintiendo eso. A ese proceso en el que descubro el pensamiento que ha creado la emoción, le llamo proceso de sanación, tal vez porque cuando logro liberarme de la creencia que sostiene ese pensamiento, me siento sanada, libre, pero también siento que he realizado una transformación más, dejando un espacio más para albergar nuevas ideas, basadas en lo nuevo que está llegando a mí.

Por eso, este cambio en la manera de interpretar la vida o de percibirla, no es más que el reflejo de lo que está ocurriendo dentro de uno mismo, y por eso, para que algo se transforme en el exterior, en la sociedad, en la humanidad, primero debemos transitar por el cambio dentro de nosotros mismos, en lo más profundo de nosotros mismos, sólo así se manifestará ante tus ojos...

Arael Elämä
Eva Bailón.

lunes, 6 de abril de 2015

DIARIO DEL AYER - EL HOMBRE QUE SE FUE

DIARIO DEL AYER
Capítulo 1

El hombre que se fue

En esas hojas de papel escribí sobre el amor, sobre la tristeza, sobre el dolor, sobre los sueños que tanto cuesta conseguir...
Cuadernos y cuadernos con el nombre de lo que mi mente traducía desde mi alma, inonherentes pensamientos de una niña, de una joven que no comprendía el mundo tal y como era, tal y como sigue siendo...
Siempre supe que mis preguntas no eran las mismas que se hacían mis amistades, por eso al final me rodeé de amigos mucho mayores que yo. Parecía que sólo ellos podían comprender la profundidad de mi alma.

Fue difícil para una chica de veinte años vivir desde ese océano y ver a través de él todo un mundo, desde esa perspectiva tan intensa, tan distinta de la de las personas que conocía de mi edad. Ahora todo es diferente, más comprensible, más grácil, tal vez los años y mi propio trabajo interior me han llevado a integrar todo ese mundo profundo sin miedo.

Recuerdo que en aquella época estaba enamorada de alguien, alguien que tenía catorce años más que yo. Era un amor de esos intocables, de esos en los que percibes magia cuando le miras a los ojos, de esos en los que no hace falta que le veas para que sepas que acaba de entrar por la puerta y que está detrás de ti, de esos que sabes que podrían ser lo más maravilloso del mundo, o lo más terrible.
Su mirada era pura, profunda, hermosa, y me recordaba mucho a alguien a quien llevaba en mi alma grabado, pero su corazón estaba demasiado herido para amar, demasiado triste, demasiado enfadado con el mundo, demasiado decepcionado de la vida. Supe enseguida que le amaría en silencio, que me conformaría con su compañía cada vez que nos reuniéramos, que me quedaría con las conversaciones profundas que teníamos, que no me atrevería nunca a decirle lo que sentía.
Y así sucedió.

Y en mis cuadernos escribí la historia de un hombre desdichado, deseando amar y ser amado, un hombre que acabó desapareciendo un día, para entregarse al sufrimiento, a la duda, al miedo. Tal vez por ese atormentado sentimiento de derrota y de conformismo, el alcohol fue su única salida, y su refugio un amor de mi misma edad que no era amor, una de esas relaciones de despecho hacia la vida que al final sólo volvió a dejarle en el vacío profundo de su alma.

Sufrir por alguien a quien amas en silencio, amarle sin que se dé cuenta, verle destruirse, no fue nada fácil, pero fue algo que decidí, algo que mi alma supo que debía hacer, un aprendizaje, un amor que fue amor en la distancia, como un susurro imperceptible, como un dolor punzante que me hizo llorar cuando él se fue, cuando prefirió dejar de sonreír y desdibujarse de nuevo en su mundo decadente.

Amando aprendemos, incluso cuando no somos correspondidos de la manera en que deseamos, y amando crecemos, nos concemos, nos adentramos en nuestra capacidad de dar.

Las experiencias que vivimos nos ayudan a ser lo que somos como personas, nos moldean, nos ayudan a dar los retoques a nuestra personalidad. Si eres confiado, tal vez acabas siendo todo lo contrario, o si eres impulsivo, acabas reteniéndote por miedo a recibir un no como respuesta. Sin embargo, todo lo que he aprendido ha desenvocado en una verdad que no puedo negarme, y es que siempre hay algo inmutable en uno mismo, nuestra verdadera esencia jamás cambia, y el que se muestra como un león, si su esencia era de un ciervo, seguirá siendo un ciervo, y el que se muestra como ciervo, si su esencia es de león, seguirá siendo un león...



Un disfraz no define a la persona, y de veras he visto que realmente las apariencias engañan, nada es lo que parece.

Afortunadamente, sé a ciencia cierta, que todo el mundo merece una oportunidad, aunque vea en su mirada que oculta secretos, que hay sombras que se están escondiendo para no ser descubiertas...

Cuando aquel hombre se alejó, recuerdo haber deseado que estuviera bien, que hallara su paz interior, pues por aquella época comprendía bastante bien las batallas que se libran en el interior de cada uno. Sin embargo, él me enseñó algo que no sabía, y es que tenemos siempre dos caminos, huir de nosotros mismos ahogándonos en nuestro rechazo al mundo, a la vida que nos ha tocado vivir, negándonos así el amor más puro y verdadero para echarnos a los brazos de una ilusión que nos rescate de la soledad que hay en nuestro interior, o bien aceptar desde al amor quiénes somos, por qué estamos aquí, y agradecer lo que hemos vivido, lo que estamos viviendo, abriéndonos así a maravillosas posibilidades que ni siquiera somos capaces de imaginar...

En ese momento no comprendí la importancia de lo que había aprendido, sin embargo, nunca olvidé lo bueno que me aportó sentir aquel amor, un amor que nació de mí, un amor que yo sí pude, y puedo sentir sin que se contamine con nada.

En realidad nada ocurre por casualidad, y hasta aquella persona que menos te esperas, puede remover algo muy grande dentro de ti, y puede haber llegado a tu vida por algo que es increíble, y no hace falta que mantengas ninguna relación especial con esa persona, nada de eso, simplemente, ha llegado para mostrarte algo, aunque no siempre lo sepamos ver en el momento adecuado.

Así que, no te distraigas, presta atención a la señales, porque a veces, la mente interpreta la realidad de una manera equivocada, a su propia conveniencia, y luego resulta que el corazón sólo deseaba mostrarte a una persona, enseñarte su alma, como si te estuviera presentando a un amancer, para que en su belleza puedas contemplar la gran sabiduría que se esconde en cada universo humano, incluyendo el tuyo, sobretodo en el tuyo.

Cuando llegó el momento, solté aquel apego con aquel hombre que tanto me hizo sentir, y a los pocos meses conocí a una persona que me demostró lo que es el amor en pareja de una forma maravillosa.

Arael Elämä
Eva Bailón

miércoles, 1 de abril de 2015

CONVERSACIONES - LLAMAS GEMELAS

Caminaban a menudo entre caminos de tierra, rodeados de naturaleza, con el cielo azul como testigo, los campos cultivados como compañía, y la brisa suave y primaveral como cautivadora amiga de sus largas y profundas conversaciones.
 Eran momentos para compartir, para experimentar la sabiduría del alma, instantes que ella hubiera deseado vivir con su compañero, pues de alguna manera, aún le añoraba. 
La vida la había puesto en situaciones en las que ella debía asumir un papel de guía, orientadora para otros, aunque sabía perfectamente la importancia de permitirse aprender de los demás y de sus propias reacciones, de sus sensaciones, emociones, sentimientos... 
 
Una inquietud que muchos de sus amigos y conocidos compartían era la búsqueda de un amor de pareja, un amor que fuera especial, más allá de lo que habían conocido, un amor, a menudo idealizado, al que solían llamar “alma gemela”. Ese afán de búsqueda del amor verdadero era algo que ella no había experimentado de la misma forma en que muchos a su alrededor sentían, pues en su caso, ese amor había llegado a ella de un modo insólito y desconcertante. 

Ella conocía esa sensación, conocía a esa persona que la hacía vibrar alto, que la elevaba hasta los confines del universo con sólo sentir su presencia, un amor no manifestado en el plano físico, un amor que representó su fuerza, su empuje, la conquista de sus objetivos más profundos. Había aprendido que amar no era idealizar, sino aceptar al otro tal y como es, sin esperar que fuera como a ella le gustaría, y eso había sido un arduo trabajo, pues las creencias que ella llevaba grabadas en su inconsciente habían sido verdaderos obstáculos que atravesar. 

La barrera más grande, la más difícil, era la del miedo, miedo a no hallar lo que su alma le indicaba, y miedo a hallarlo. ¿Estaría preparada para vivir un amor tan grande? Esa pregunta acabó por disiparse cuando comprendió que debía aceptar todas las posibilidades, la de hallarle y experientar algo tan divino, la de no hallarle nunca, la de hallar a otra persona y no a ese ser que ella había conocido en otros planos.

Absorta en su pensamiento, su compañero de camino la miró y rompió el silencio con una de sus preguntas.

  • ¿Y qué se siente cuando encuentras a esa persona que sabes que es y ha sido y será siempre tu pareja energética? -Preguntó ansioso de saber la respuesta.

  • Todo está sujeto a ti mismo, a tu capacidad para sentirte a ti mismo. Depende de lo que recuerdes de ti, de tu conexión con tu ser, con lo que tú eres más allá de lo que pretendes ser bajo la influencia del paradigma en el que nos movemos. Si tú sabes quién eres en realidad y te amas y aceptas, ya no necesitas vivir relaciones de pareja para sentirte vivo, ni necesitas aprender de dichas relaciones para crecer, y tener una persona a tu lado se convierte en una maravillosa experiencia que escoges conscientemente, sabiendo que sí, que aprenderás, claro que sí, pero que no lo harás porque lo necesitas, sino porque así lo decides.

  • Entonces, si aún no estás preparado para escoger y sigues guiándote por lo que necesitas, ¿no puedes reconocer a esa persona que es en realidad lo que tanto estás anhelando?

  • No exactamente. Puedes reconocerla en tu alma, eso siempre ocurre, pero no puedes alcanzarla porque tu inconsciente aún te pide otras cosas, otras experiencias que aún necesitas para hallarte a ti mismo o para liberarte de ciertas ataduras, creencias, dogmas, en fin, es algo complejo, un proceso que se inicia en el momento en el que te empiezas a dar cuenta de que la vida que has llevado no es lo que en realidad deseabas y te inicias hacia un camino que te va llevando poco a poco hacia tu interior. Entonces todo va cambiando en ti y a tu alrededor, parece que, aunque te sientas feliz con lo que vives, siempre hay algo que no se llena, algo que no sabes qué es, y buscas cada vez con más fuerza.

  • ¿Es ahí donde la gente acude a lo espiritual?

  • Sí, normalmente sí, porque las preguntas que nos hacemos comienzan a ser cada vez más profundas y hay ciertas filosofías espirituales que las responden en cierta manera, no completamente, claro está, pero sí que te dan pautas y pistas para hallar lo que estás buscando, incluso frases que son en sí mismas la respuesta. Sin embargo, la mente no está preparada para entender tales respuestas, y sigue buscando.

  • Pero aún no me has contestado ¿qué siente una persona que ya ha conectado con su ser y que ha hallado a lo que llaman Llama gemela?

  • Pues verás, mi querido amigo, tal vez no sea yo la persona más indicada para decírtelo, pues no creo haber alcanzado tal sabiduría, sin embargo te diré lo que sí puedo sentir yo. El Amor hacia tu pareja espiritual es sencillo, no ostenta nada, sólo ser. Cuando amas a esa persona, lo haces en todo tu esplendor, la admiras, la respetas, la sientes dentro de ti y la sientes en todas partes. La observas y nada de lo que ves es rechazado por ti, todo lo contrario, amas todo lo que es y la aceptas con todo lo que es y hace. No te importa si te ama conscientemente o no, sientes su amor, ese que nace de su alma y que no es reconocido por su personalidad, no te importa si está encarnado o no, si es mujer o es hombre, si tiene tu edad, o es un niño, o un anciano, no te preocupa en absoluto si vive en tu ciudad, o si está a mil kilómetros de ti, ni siquiera es importante que sepa de tu existencia, pues lo único que importa es que la amas...

  • ¡Pero somo humanos y deseamos vivir la materia!

  • Por supuesto, también hay sentimientos más humanos hacia la llama gemela, los cuales te pueden llevar a la añoranza, al deseo incontrolable de abrazarle para mostrar ese amor tan grande, pues de veras es tan inconmensurable, que desde tu corazón vuela y vuela esa energía de amor y encuentra a su contraparte, sin necesidad de que tú hagas nada. A veces es tan fuerte ese amor que el otro lo puede sentir en forma de sueños, o sensaciones extrañas que no puede identificar. 
     
  • Yo siento miedo de no poder alcanzar nunca a esa persona, ¿sabes? Porque quiero experimentar una relación de pareja con ella, creo que lo merecemos, hemos venido también a eso ¿no?

  • Sí, pero tal vez lo experimentes con otra persona, pues en realidad no tiene la menor importancia si esa conexión se da con tu llama gemela o no, eso sí, primero debemos conseguir la unión con nuestro propio ser, dentro de nosotros. No todas las parejas espirituales han encarnado para unirse, y algunas permanecen en estado etérico, mientras su contraparte está encarnada, así que no todo el mundo ha venido para vivir eso y para realizar la famosa misión de las llamas gemelas. Eso sí, todo el mundo tiene la oportunidad de unirse a un alma gemela y establecer esa fusión, esa conexión divina.

  • Entiendo. ¿Crees que tú sí podrás unirte a tu mitad energética?, yo desearía que así fuera.

  • No lo sé. Como verás no lo sé todo, mi querido amigo, si lo supiera todo ¿qué sentido tendría que estuviera aquí? Aún no he recordado todo lo que desearía recordar de mí misma, así que, como todo ser humano, sufro, me atasco en mis aprendizajes, crezco, me reconozco poco a poco y aprendo. No soy una maestra, sólo soy una humilde aprendiz.

  • Pero tú me estás ayudando mucho.- Afirmó poniendo su mano en su corazón con agradecimiento.

  • Sí, lo sé, y tú también a mí, mi querido amigo. Verás, yo he caminado más tiempo que tú por este camino, y ya me lo conozco, por eso puedo guiarte, y porque tengo unos amigos muy especiales que me guían y me enseñan, sin embargo, lo que tú aportas a mi vida, también es importante.

  • Lo sé, siempre me lo recuerdas. ¿Esos amigos especiales son tus maestros y guías?

  • Sí, mis hermanos mayores, así prefieren que les llame.

  • Supongo que iré comprendiendo cada día más y más sobre todo esto, pero es tan confuso, hay tantas informaciones al respecto, que me siento perdido.

  • Mi querido amigo, busca en tu interior tu propia maestría, siéntela, déjate guiar por ella. Tus maestros también te ayudarán, pero es muy importante que creas en ti, y que te conectes a tu sabiduría. No es necesario leer tantas informaciones, ni caer en el dogma, no, el alma es libre, no existe un plan divino que nos ate, sino un plan divino que nos libera.

  • Sí, siento que tienes toda la razón, pero parece que hay una fiebre por hallar a la llama gemela que ha distorsionado todo.

  • Así es, los seres humanos necesitamos amar y ser amados, y buscamos como cubrir esa necesidad. Lo que ocurre es que nunca miramos hacia dentro, siempre buscamos cubrir nuestras carencias en lo externo. Primero con lo material, queremos tener la casa más grande, el empleo más prestigioso, el coche más llamativo y caro, luego en lo sentimental, buscamos la pareja más atractiva,  la más joven y hermosa, o la más cercana a nuestro arquetipo de belleza, y estatus social, o la que nos haga sentir más pasión y deseo, en fin, el éxito más visible, el más material, pues así se demuestran a sí mismos y a los demás su gran valía en este juego de la vida, en esta sociedad. Sin embargo, mi querido amigo, se olvidan de sus almas, de lo que el alma anhela, confunden el deseo del alma con el deseo de experiementar emociones fuertes, tapando sus huecos con lo superficial, con viajes, con fiestas, con espejismos que cuando desaparecen después demuestran que siguen sintiendo soledad, a pesar de todo el éxito alcanzado, a pesar de todo lo vivido. 
     
  • Es cierto, yo mismo he experimentado ese éxito y el gran vacío que ha supuesto para mí. He estado con muchas mujeres, he tenido mucho dinero, pero nunca me sentí tan pleno como ahora.

  • Sí, lo sé, pero es importante también entender que, el anhelo del alma tampoco es exactamente hallar a tu alma gemela, sino hallarte a ti mismo, llenarte de ti, amarte profunda e incondicionalmente, y el ser humano sigue volcando ese anhelo en el amor romántico.

  • ¿Por eso dicen que tenemos que enamorarnos primero de nuestra alma para saber amar después a otra persona inoncicionalmente?

  • Sí, así es, sí, amarte a ti para poder dar ese amor a otros, y permitirte ser feliz en soledad para amar y aceptar a otro, sólo así darás la oportunidad a tu llama gemela de aparecer en otra persona, sólo cuando esa llama se encienda en ti y te llene, cuando reconozcas que la llama gemela está en ti. La añoranza hacia tu alma o llama gemela no es más que el deseo de fusión con tu otra parte energética, el anhelo de unirte a tu otro yo, pero primero debes unirte al yo que eres tú.

  • Alcanzarte para alcanzarle...

  • Verás, después de sufrir, pensar, esperar, y no comprender nada desde mi mente analítica, comprendí que puedo ver el mundo desde varias perspectivas, varios niveles, y yo soy quien decide de qué manera deseo enfocarme en la vida. Cuando me centro en el amor puedo sentir en todo lo que me rodea una energía sublime, que me abraza, y puedo sentirla en mí, por tanto, esa energía hermosa y sagrada también existe dentro de mí. Entendí que soy amor, que todo lo es, y que lo que importa en realidad es vivir. 
     
  • Sí, es cierto, para mí vivir es sentir.

  • Cierto, amigo mío, pero puedes decidir lo que quieres sentir ¿sabes?. Yo decidí sentir dicha y ver la dicha en todas partes. Por esa razón, dejé de esperar a mi llama gemela, solté esa necesidad de tenerle a mi lado, de amarle, de ser su pareja. Eso no es lo mismo que renunciar a él, ni quiere decir que me niegue a estar con él, al contrario, sólo significa que me liberé del miedo, solté mi apego para ser libre del miedo de no poder abrazarle un día y decirle lo que siento, pues aunque no es necesario demostrar el amor, cuando está en ti, se manifiesta espontáneamente de maneras maravillosas. Decidí ser dicha, ser amor, y amar libremente, amarle a él esté donde esté y permitir que el universo nos una, si eso ha de ocurrir, en el momento adecuado. Por eso, siendo dicha, ya no le necesito para ser feliz, sólo le deseo para compartir mi felicididad con la suya.

La tarde estaba cayendo, el sol era cada vez más tenue, la luz se estaba desvaneciendo lentamente. Ambos se miraron con complicidad.

  • Es hora de volver a casa, mi querido amigo.

  • Sí, lo sé. ¿Me vas a mandar deberes?- Preguntó rogando que la respuesta fuera un no.

  • Sí, ya sabes, meditación – Contestó ella riendo.

Se alejaron lentamente de los campos, por el camino de tierra, mientras proseguían su conversación, sus preguntas y respuestas, su diálogo profundo, pero esa ya es otra historia...



Aroma de cristal
Eva Bailón B.
Arael Elama
Todos los derechos reservados

domingo, 29 de marzo de 2015

EN EL TREN DE LA VIDA (AMOR INUSUAL)

Hace tiempo que tomó el tren de la vida, descendiendo desde su mundo, como muchos otros, traspasando fronteras de nuevo.
Y el viaje, suave en ocasiones, intenso en otras, cómodo e incómodo, al principio le disgustaba. Ahora simplemente observa.

El otro día, subió al tren un hombre muy apuesto, vestido con ropa elegante, peinado con la delicadeza de un rey, y en su piel, como una caricia, un dulce aroma, mezcla de perfume y alma, embriagaba a todos los pasajeros.
Su profundo magnetismo atrapaba sin duda con suma facilidad a las mujeres de aquel vagón, mientras que ella, Clarisa, se limitaba a dejarse llevar por su admiración hacia su delicadeza, su atractivo aspecto, su arte para seducir. Ahondando un poco más en su actitud, comenzó a percibir en él cierta vanidad, o tal vez cierto deseo de ser admirado y valorado.

En pocos minutos, cinco o seis mujeres estaban ya rodeándole y preguntándole cómo se llamaba, a qué se dedicaba.

  • Me llamo Eloy.

Su voz resonó en el vagón como una ráfaga de belleza sublime, aquel hombre no parecía pertenecer a ese mundo, a ese tren.

Clarisa, que siempre observaba en silencio todo cuanto acontecía a su alrededor, supo ver que él, al igual que ella, no era un simple pasajero.
Pero no quería intervenir, no quería romper su serenidad interior y decidió poner fin a aquella extraña atracción que la invadía cuando le miraba.

Sabía perfectamente que ella no era inmune a su magnetismo, aunque también sabía que era consciente de ello y que eso la hacía diferente al resto, pues aquellas mujeres iban tras él movidas por algo que ni siquiera comprendían, impulsadas por su propia necesidad de ser amadas por él, o por alguien como él, o al menos ser halagadas por sus palabras, por sus miradas, por un gesto amable.

Así que prefirió mirar el paisaje y olvidarse de la presencia de aquel hombre llamado Eloy.




En ocasiones, los verdes prados la enamoraban y contemplarlos escuchando su música preferida convertía aquellas imágenes en un verdadero espectáculo maravilloso que la fascinaba.
En aquel momento, el tren estaba permitiéndole a Clarisa presenciar la magestuosa imagen del mar desde la montaña por donde estaba situado el trayecto en aquel momento. A ella le maravillaba el océano, se sentía uno con él, y aquello la tenía totalmente absorta. Disfrutar de aquella música en un danza idílica con aquello que estaba admirando desde la ventana del tren, era para ella todo un privilegio.

Sonaba un tema que ella consideraba sumamente hermoso cuando una voz masculina interrumpió su pensamiento.

  • Hola -dijo- ¿Hacia dónde te diriges?

Giró su rostro hacia el hombre que se había sentado a su lado. ¡Era él! No quería ni por asomo tener una conversación con aquella persona, pero era demasiado educada para no hacerlo y era demasiado atractivo para no mirarle y no responderle, así que se quitó los auriculares, puso sus ojos en los azules e intensos ojos de aquel hombre y le contestó.

  • Voy a Luz, ¿a dónde vas tú?

  • ¡Vaya! Yo también voy a Luz, iba en otro tren, pero tuve que bajar porque se había averidado, así que he tenido que subir a este. 
     
  • Oh, pues... qué bien -contestó titubeando sin saber cómo seguir la frase- Bueno, quería decir que qué bien que vayamos al mismo sitio, no que se haya averiado el otro tren... aunque, claro, si no se hubiera averiado no estarías aquí...

  • Cierto -dijo sonriendo mientras iluminaba todo a su alrededor con su deslumbrante sonrisa.

  • Sí, sí, cierto -afirmó Clarisa ruborizada y avergonzada por lo que estaba sintiendo. 
    Era extraño, estaba sumamente nerviosa, aquel hombre imponía con su presencia y ella luchaba para que no se notara cómo influía en ella. Ese magnetismo no tenía que dominarla, no, ella no podía caer en algo así.

  • ¿Cómo te llamas? -preguntó con gran interés.

  • Clarisa.

  • Hola Clarisa, soy Eloy – Le dijo tendiéndole la mano.

  • Encantada, Eloy - dijo algo desconcertada, mientras le saludaba con un apacible apretón de manos que fue suave y delicado, e inesperadamente electrizante.

  • ¿A qué te dedicas, Clarisa?.- Preguntó sin borrar aquella impresionante sonrisa.

  • Soy artista, bueno, al menos lo intento, pinto y escribo. Viajo por el mundo buscando lugares que me hagan vibrar el corazón y cuando los hallo, los pinto y escribo relatos y poemas sobre ellos y sobre lo que me hacen sentir, pero eso no me da de comer, si es eso lo que me preguntas.

  • ¡Qué interesante! Pero si eso no te da de comer, ¿qué lo hace?

  • Bueno, en parte sí me da de comer, pero también escribo en una revista para ganar algo fijo, lo hago desde mi portátil allá donde esté, y vendo mis obras, tanto las pictóricas, como los libros que escribo. También busco diferentes trabajos temporales allá donde voy de viaje, dependiendo del tiempo que vaya a pasar en ese lugar, así que gano dinero de aquí y de allá. La vida me sustenta.

  • Me encanta lo que dices, la vida te sustenta, eso es muy positivo. Yo soy médico, bueno, lo era hasta que decidí cambiar de vida e ir a Luz. ¿Por qué vas tú a Luz?

  • Porque deseo un mundo mejor, porque quiero ser mejor, porque creo en el amor, aunque para algunos suene ridículo ¿y tú, por qué vas a Luz?

  • En realidad hay varios motivos por los cuales me dirijo hacia allí, pero el más importante, el más real es que...Yo voy a Luz porque vas tú, y por cierto, no es nada rídiculo lo que dices.

  • ¿Qué quieres decir con eso de que vas a Luz porque voy yo? -le preguntó sorprendida.

  • ¿En serio aún no te has dado cuenta de quién soy? Me has estado llamando, y yo también a ti, me has estado buscando en momentos de sombra, sintiendo mi energía en momentos de luz, deseando que estuviera junto a ti, mirando a esa puerta del tren en cada parada, por si acaso aparecía, anhelando que algún día se cumpliera lo que te dije en un sueño, observando a todas las personas que subían y bajaban, llorando al sentirte absurda por creer en lo que tu corazón te dictaba. Pero yo no llegaba, no subía al vagón, no parecía real, sin embargo, ya estoy aquí, por fin, ¿y ni siquiera me reconoces?.

  • ¿Tú? Pero... yo no esperaba que fueras así, eres tan diferente, ¿cómo puedo saber que eres quien dices ser? No es la primera vez que me engaño a mí misma y, sinceramente, ya no creo que sea real ese hombre...

  • Mírame a los ojos -dijo después de quitarse la chaqueta americana que llevaba.

  • Sí, lo hago, pero tal vez eso no sirva.

De repente todo se transformó, el tren era más luminoso, los ojos de aquel hombre parecían el mismo cielo, su cabello lacio caía por su frente, su sonrisa le otorgaba una fulgurante apariencia que la traspasaba por completo...
Entonces se dio cuenta, su camisa blanca, su profunda dulzura, su alma elevada, pura, su corazón y el de ella unidos, sus auras fusionadas, y aquella explosión de amor y de luz que les envolvía y que emanaba con fuerza desde su unión, estallando una y otra vez en chispas luminosas y doradas que les abrazaban. Su campo cuántico y el de él eran uno solo, el amor era intenso y sus cuerpos parecían transformarse mientras se esparcía desde lo más hondo de sus esencias. Parecían seres de cristal en su interior, brillantes, reluciendo y centelleando como estrellas, cuya estela contagiaba de amor a todos los que les miraban allí en el tren.
De pronto un increíble sentimiento de felicidad la invadió y comenzó a llorar por la gran dicha que la inundaba, estaba allí, frente a él, cuando ya creía que no era real nada de lo que había sentido en su corazón. Y su piel se estremeció en su mejilla cuando la mano de él acarició tiernamente su rostro, mientras ella experimentaba el júbilo por poder tocar su pelo suave. Sus miradas hablaban por sí solas, sus cuerpos eran totalmente luminosos, su reconocimiento mutuo era una realidad palpable. Y entre lágrimas de emoción unas palabras sonaron como música divina, desde lo más profundo del ser de aquel hombre llamado Eloy...

  • Te amo...

Resonó en todo el universo el amor expandido, el amor en unión, el amor como gran descarga energética que transformó a todo aquel que se hallaba en aquel vagón...

  • Te amo también – contestó ella poniendo su mano en su corazón.

Ahora ya podían comenzar a realizar su misión. Se hallaron justo cuando él renunció a lo que no le hacía feliz y se encontró a sí mismo, se hallaron justo cuando ella dejó que la vida la abasteciera y cesó su búsqueda incesante, reconociéndose a sí misma en todo, amándose y permitiendo que la vida la sorprendiera, confiando en ella y en que era merecedora de todo cuanto deseara...

Todo estaba ya en su lugar, todo estaba bien, todo en perfecta armonía.
No hubiera imaginado que aquel hombre llamado Eloy, fuera El...

Y el tren llegó a su destino...

Aroma de Cristal
Eva Bailón

sábado, 21 de marzo de 2015

DIVA



En el esperpento de la imagen de lo que se muestra en el mundo de los vivos, la Diva se muestra ausente, envuelta en la tristeza de una decadencia provocada por la nube de la adoración. Su palidez ya no embriaga a fanáticos que la persiguen y la idolatran, su madurez se vuelve en su contra, su inseguridad es la madre de la intolerancia, de la autodestrucción, de la autocompasión y de la deprimente congestión de miedos e incertidumbres, colapso de éxitos que ahora sucumben y, aunque intente reponerse, ser ese gran ídolo que había sido, será imposible alcanzar la belleza de la última moda, esa joven que se muestra en los medios con su perfección como vestido, su bello rostro como portada y presentación, y su dulce voz aterciopelada que encandila a aquellos que la escuchan.

La preciosa Diva, ya no es objeto de deseo masculino, ya no la admiran las mujeres que la veneran deseando ser como ella, ahora quieren ser como otras porque son el rostro del ideal, del prototipo femenino de la actualidad.

Piensa que sólo tiene dos caminos, morir en el lamento por haber perdido el trono, o permitir que sea el personaje que inventó, esa gran diva, la que muera, para ser por fin quien realmente es.

Soltar, dejar ir a esa mujer asombrosa, de aspecto increíble, de curvas impresionantes, de labios carnosos y exuberantes, de cuerpo sensual y de atractivo imperdonable. Dejar atrás los halagos, las adulaciones, la falsedad de ese mundo que jamás la hizo sentir plena, ese mundo que la deslumbraba y la arropaba con el materialismo de lo fútil.

Ella había sido todo eso, todo eso y mucho más, sin embargo, jamás supo quien había dentro de ese aspecto físico, de esa creación hermosa, de ese personaje de ficción en el que se había convertido.

Mirando su reflejo en el espejo se da cuenta de que no sabe quién es, tal vez porque durante mucho tiempo, demasiado tiempo, ha fingido ser perfecta, sublime, encantadora, refinada, la mujer diez.




  • ¿Qué puedo hacer? - pregunta sin esperar respuesta con una duda entre sus manos. - ¿Desaparecer es la única solución, morir, dormirme y no despertar más?.
  • No – le responde una voz.
  • ¿Quién eres? - grita sorprendida al ver a una mujer resplandeciente sentada junto a ella.
  • Soy tú, tu verdadera tú, la mujer que no permitiste que viviera y fuera mientras el personaje de ficción se apoderó de ti para ser esa mujer que tu público, tus fans, querían que fueras. Has sido una hermosa utopía, una mentira, mientras yo, tu verdadera esencia, he permanecido oculta, tan oculta que no me conoces.
  • ¿En serio? ¿Es que estoy perdiendo la cabeza? ¿Eres una alucinación?
  • No, mi querida Diva, soy tu alma, que por fin se alza por encima de lo que no eres, para mostrarte tu verdadera belleza, tu verdadero coraje, tu maravillosa presencia.
  • Ya no me llames más así, no soy ninguna Diva, lo fui, pero ahora sólo soy la sombra de lo que fui. Está claro que así funciona el mundo, y aunque ya lo sabía, nunca imaginé que me sentiría así cuando mi fama y mis triunfos quedaran reducidos a un pasado que ya no volverá.
  • Te llamo Diva porque es lo que eres, porque no necesitas que los demás te adoren para serlo, porque en ti existe una mujer que se merece lo mejor, porque no debes basar tu valía en la aprobación, o la admiración que otros puedan otorgarte. Eres un ser lleno de vida, todavía te quedan muchos años para disfrutar de quien eres, de nuevos éxitos, pero esta vez tu victoria será concerte, saber de ti, de lo que eres en realidad, y dejar de buscar tu identidad en la fama. Fuiste una gran celebridad y eso fue una gran experiencia, ahora, tienes la responsabilidad de crecer con ello, de extraer de todas tus vivencias el jugo de la sabiduría que te ofrecerá un florecimiento como mujer, como persona, como ser humano.
  • No sé cómo se hace eso – dice sollozando casi sin atreverse a mirar a esa presencia que emana tanto amor hacia ella.
  • Sí, sí que lo sabes, porque yo soy tú, y si no supieras evolucionar, avanzar a través de tu camino de vida, si no fueras capaz de brillar sin que otros tengan que demostrarte cuánto reluces, yo no estaría ante ti conversando.
  • Si tú realmente eres yo, entonces tienes razón, pero siempre me valoré en función de lo que otros opinaban sobre mí, y no sé cómo hacerlo sin obtener la aceptación y el amor de otros.
  • Debes amarte, enamorarte de mí, de tu alma.
  • ¿Enamorarme de mí? Eso suena egocéntrico y narcisista, ¿no te parece?
  • No, mi querida Diva -dice sonriendo el Alma- amarte sin condiciones no es algo que provenga de tu ego, sino de tu corazón, de tu esencia, de mí misma, de tu Ser divino. Si todos nos amásemos así, créeme, esta humanidad sería muy diferente.
  • Si eso fuera así, tal vez viviríamos aislados unos de otros, no necesitaríamos relacionarnos con nadie, ¿no crees?.
  • Veo que sigues siendo muy analítica con todo, te gusta comprobar y ver para creer, pero en esto tienes que creer para ver, mi querida Diva, por eso estás contemplando ante ti a tu propia alma manifestada en luz, porque, aunque no te hayas dado cuenta, tú, ya crees. - Se acerca a ella y con una suave caricia en su rostro, prosigue su charla – Voy a contestarte ahora a tu pregunta. Verás, si tú te amaras de verdad, incondicionalmente, si vieras tu propia belleza y tu divinidad, te llenarías de ti misma, de tu propio amor, y lo emanarías, así como una estrella emana su luminiscencia, sin miedo, sin dolor, sin ninguna de esas emociones que nacen del desamor hacia uno mismo. Nada, ni nadie, te causarían envidia, ni rabia, ni te sentirías inferior a nadie, ni superior, amarías todo cuanto te rodea, tanto y con tanta fuerza, que la felicidad y la paz interior te inundarían en cada momento. Imagina un mundo donde todos sus habitantes fueran así, amantes de su Ser, de su existencia, en plenitud, en paz consigo mismos, sin conflictos por resolver dentro de ellos. Todos se amarían tanto como a su prójimo, porque el otro sería alguien más a quien amar incondicionalmente.
  • Eso que dices es muy hermoso, pero es idílico, no sé si el ser humano logrará eso alguna vez.
  • Tal vez sí, si así lo crees, pues lo que tú crees es lo que creas, y si lo creen muchos ya se estarán dando pasos agigantados hacia un nuevo ser humano. ¿No quieres probarlo?
  • Sí, claro, has conseguido que me olvide de mi desdicha.
  • Tu desdicha es tan relativa, linda Diva...Piensa que hay muchas personas que sufren porque no tienen un lugar donde vivir, o comida, o han perdido un familiar, o la guerra les rodea con mil atrocidades que tienen que vivir día tras día, pero ellos resisten, tienen esperanza. Mi querida Diva, cada alma tiene sus propios aprendizajes, sus propias vivencias, pero todas son amor y luz, y todas pueden llegar a despertar del largo letargo en el que la humanidad está sumergida. Debemos responsabilizarnos ya por fin de quienes somos, limpiarnos de tanto dolor, de tanta desesperación, de tanta opresión, y salir ahí afuera como dioses y diosas encarnados, para tomar el control de este paraíso que nos fue robado por la inconsciencia.
  • Creo que mi alma es un poco soñadora, o lo que es lo mismo, yo soy muy fantasiosa, creo que eres sólo una imaginación mía.
  • Bien, querida Diva, no importa si crees eso, importa que has escuchado todo lo que te he dicho. Dime ahora, ¿aún piensas en que sería mejor salir huyendo de tu situación quitándote la vida?
  • No, claro que no, tus palabras me han devuelto un rayo de esperanza, me siento dispuesta a creer que hay algo más que esta vida que he estado viviendo durante años, deseo empezar a ser yo misma y dejar de ser el personaje de ficción del que me hablas. Tienes toda la razón, no soy, ni he sido nunca esa mujer, fui una creación hecha para agradar a mi público.
  • Pues bien, ahora despierta, seca tus lágrimas, y comienza a vivir.
  • Lo haré, gracias querida alma.
  • Empieza a agradecerte a ti misma esta vida, lo que has aprendido, tus talentos, y todo aquello que aún tengas que limpiar de ti, porque todo eso es una bendición que te ayudará a seguir los pasos hacia tu mejor versión. Ahora vas a realizar un camino muy importante, hacia tu interior.

El alma de luz se desvanece lentamente con una sorisa y con una gran irradiación de amor hacia la Diva, mientras ella se pone en pie, se lava la cara y vuelve a mirarse en el espejo. Con los ojos llenos de vida, se dice:

  • Hoy es el primer día del resto de mi vida, y a partir de ahora, me diré esto todos los días al despertarme. Gracias, gracias por esta oportunidad.

Eva Bailón.

sábado, 7 de marzo de 2015

SANACIÓN

Se rompen las rocas de dolor endurecido,se funden entre la tempestad de los mil llantos que se subleban y que se arremolinan en todo su cuerpo para darse por vencido, canta su lágrima viva desde la muerte de lo que acalló la alegría y la encarceló antaño.

La sangre se vuelve luz albina, sus células quiebran la capa de sufrimiento heredada y se liberan, su pecho se abre y destellos multicolor que serpentean y la rodean se expanden desde el cristal que habita en su corazón eterno, se eleva el delirio, el miedo, la rabia, el tormento, el pensamiento que martilleaba su pureza, la gravedad no existe y ya nada se adhiere a su persona, ahora estalla en pedazos la corteza de los desasosiegos que vestía su materia, ahora es etérea, por dentro, célula a célula, partícula a partícula, su composición varía, se transforma, se intensifica el fulgor de estrella y quema los hilos del pasado y de otras vidas...ya no estará más cautiva...



Parecía perecer en esta sanación tan crítica, mas su fortaleza la resguarda y su cuerpo débil remonta lentamente para levantarse y continuar esta nueva partida, en este juego, en esta vida, en la que sólo siendo un alma nacida, ya venció, ya triunfó, pues está descargando y redimiendo el pesar, la aflicción del ser humano a través de su presencia...

La Tierra le otorga la gracia, la savia para saber cuánta vida debe eximir de la culpa, de la torpeza del ayer, de la inconsciencia, el Cielo le concede la refulgencia para salvar lo que queda, para elevarla y para anclarla a la vez a la nueva existencia...

Dorado es el manto que la sostiene y que la abriga, es la fuente de gozo, la diosa divina que ama, que siente, que deja de ser carencia, que se llena de la estrella que es ella misma... tras el sollozo llegan la clemencia, la humildad y la grandeza...

Sanar es permitir que su ser sagrado se expanda y se manifieste en su forma más completa...

Eva Bailón...

jueves, 5 de marzo de 2015

AMAR DE VERDAD

Ayer estaba triste, como rosa desmayada, como pétalo marchito, como agua que se evapora porque no ha sido tocada, porque no ha sido encontrada...
La mentira del amor me roció en la aurora, me hizo pensar que estaba enamorada, y quizá lo estaba, mas el amor que en mi alma se forjaba estaba basado en un vacío insulso que no significaba nada, salvo carencia, necesidad no saciada.

Hoy he caido en el foso de la cordura de saberme equivocada, y el dolor de la caída, fractura de mi mente y de mi alma que ahora viven separadas, he sabido que el Amor no es lo que yo esperaba, no es lo que decidía el pensamiento, no es lo que el apego me enseñaba.

Y es que nos adiestran desde siempre para ser sólo marionetas, seres que se empujan en un mundo lleno de historias incompletas, de adicción a amar para tapar las manchas del temor, para buscar y buscar y no hallar más de lo que en nuestra mente inventamos para creer que lo que hay ahí delante de nosotros, se llama amor porque así lo llamamos.

Y en la mendicidad de lo que más soñamos, nos equivocamos, pero nos adentramos de igual forma para sentirnos rescatados, para bebernos la satisfacción del deseo de la carne, la pasión del desenfreno de la química que en nuesto cerebro nos fabrica, la película cuyos actores nos demuestran que enamorarse es sólo un cuento, pues tras el estallido inicial de lo que nos creemos, se halla un mundo que nos detalla la verdad para hacernos sentir que amar no es eso, que amar no es la fantasía de lo que desean los cuerpos, y el alma llora en su anhelo del Amor Verdadero...

Ayer me enamoré por completo, desesperada, exhausta de tanto amar, de tanto miedo...

Pero el miedo, mi gran maestro, me tradujo todos mis pensamientos, los redujo a meros inventos, y destapó su intención de ser lo contrario de lo que en mi Ser espero, pues el amor es lo contrario al miedo...



Amar no es temer, amar no es retener, amar no es sufrir, amar no es poseer, amar no es demostrar, amar no es querer...

Y así, tras permitirme llorar y sentir, desnudé mi alma al completo, me quité el traje de la creencia de que amar es estar enamorada, de querer al otro hasta ahogarme en el amor que le concedo, y olvidarme así de mi esencia, de mi templo...

Y ahora puedo decir “Te amo” sin recelo...

Te amo y amo el mundo que me bautiza con el nombre de la Vida cada día, te amo y amo las flores que tanto te agradan y admiras, te amo y amo lo que amas, lo que vives, lo que sueñas, te amo y amo la vida, amo el amor, amo tu cuerpo, tu alma, tu mente, tu risa, te amo y amo tus huellas, tus sombras, tu luz, tus heridas, te amo y amo a los chicos y chicas que tanto amas o cuidas, te amo incluso cuando te enamoras y cuando de mí te olvidas, te amo y amo tus triunfos y tus caídas, te amo y amo tu imagen, aunque en tu rostro haya arrugas o fatigas, te amo porque eres tú, mujer que miro cuando el espejo me devuelve lo que mis ojos miran, la diosa que crea en mí la presencia divina, capaz de hacer poesía con el amor que inspira...

Y ahora, ahora sí puedo amarte también a ti, mi vida, seas quien seas, estés donde estés, alma escondida, porque ahora, encendida la luz de mi esencia, esa luz que tanto brilla, ahora que estoy llena de mí, del agua eterna de mi mar y de mi orilla, puedo entregar lo que soy, sin reservas, sin medida, porque sólo siendo amor puedo amarte sin necesidad, ni mentiras...

El Amor no es dominarnos, ni perseguirnos, el amor es libertad, es la pureza y la grandeza de ser uno contigo mismo, no responsabilizar al ser amado de nuestra felicidad y atarlo así a nuestras creencias, a nuestro ideal de amor o de familia...

Por eso, a ti, amado que estás viniendo hacia mi mirada para mirarme desde tu ser completo y tu alma divina, no voy a darte algo inconcreto, voy a ser yo el amor, yo el beso, yo la ternura, yo la diosa que te ame como el dios que siempre fuiste, y así, unidos en la divinidad, crearemos en la tierra el cielo...

Eva Bailón B.