SECCIONES - TÍTULOS

Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.

domingo, 20 de septiembre de 2015

DIÁLOGOS - RECORDAR

Sentada frente al televisor apagado, escuchando música relajante, las velas encendidas desprendiendo aroma a vainilla, el atardecer desmayándose a mi alrededor, el silencio en mi interior y la voz de una conciencia pequeña y asustadiza aguarda de nuevo otra conversación.

-Recuérdame, Ser eterno, que soy mucho más que estos pensamientos que nublan mi mente, que no soy la creencia que marca algunas de mis decisiones, que no soy este cuerpo que a veces se mezcla con la identidad de lo que jamás fui, ni seré, recuérdame que sólo escogí venir temporalmente con esta apariencia y que no hay error alguno en ello.

Recuérdame que no te olvide, que siga junto a tu esencia, esa que arde en el centro de mi pecho y que ilumina todo lo que soy aquí, en esta presencia física que me permite experimentar y sentir.

Recuérdame que no soy miedo, que no soy dolor, que soy amor y que todo esto que me hace sufrir no es más que una ilusión.



Sí, ya lo sé, mi amado Ser,-afirmo al sentir lo que me transmite- sé que no existe ninguna programación, no existe nada de lo que veo, todo es una gran creencia dividida en subcreencias que, sencillamente, inventa nuestra mente de manera colectiva.

¿Pero qué tengo que hacer para trascender todo eso?

-No tienes que hacer nada en realidad, mi querida humana, sólo debes dejar de identificarte con tu mente y entregarte a tu Ser divino. A través de él no hay juicios, ni hay que desprogramar nada, ni hay que superar o eliminar creecias, es dar un salto de fe, un salto hacia ti misma, hacia tu divinidad, y permitirte SER, para no volver a caer en la trampa de la mentira de la mente. Así, las creencias  sólo serán creencias y tú las sabrás observar.

-Pero ¿y si todo lo que vivimos es ahora una nueva creencia que estamos inventando para eliminar y aplastar a las antiguas? ¿no sería todo una mentira también?

-Los seres humanos tienen la misma capacidad que tiene su creador, pueden crear, y es lo que han estado haciendo durante toda su larga existencia, sin embargo, sus creaciones se han basado en el paradigma del miedo. Todo es una gran ilusión, sí, pero la mente necesita de esa ilusión, de ese juego aquí, en este mundo de tercera dimensión, sin embargo, ahora tenéis la oportunidad de borrar todas las viejas creaciones que se dividieron en buenas y malas, aquellas que os han causado tanto dolor, aquellas que han convertido vuestro mundo, que podía ser un paraíso, en un lugar dominado por el temor.
Sólo hay que crear algo nuevo, algo basado en el amor, en la esperanza, y para crear hay que creer. El mundo puede ser diferente, sólo si usáis vuestra mente para crearlo, para inventarlo, porque si tenéis que vivir en una ilusión, en una fantasía, podéis escoger entonces cómo deseáis que sea, ¿no te parece?.

-Sí, suena bien, aunque hablas como si tú no fueras humano, mi querido Ser, ¿por qué?

-Porque yo no soy humano, yo soy un Ser, tú eres humana y yo, dentro de ti, experimento lo que es ser un ser humano.

-Recuérdame entonces, mi amado Ser, de dónde vienes, quién eres, porque si yo no soy esta mente, ni este cuerpo, ni estas emociones, significa que yo soy tú, y eso quiere decir que yo tampoco soy humana.

-Así es, pero tú, esa parte de ti que me está hablando, es sólo un personaje más, que tiene parte de mí y parte de tu conciencia mental, eres la observadora, la intermediaria entre lo que realmente eres y lo que creías ser.

-Y dime, mi Ser, ¿moriré?¿morirá el ego?

-No, sólo nos diluiremos y colaboraremos.

-¿Eso duele?

-Al principio el ego mostrará todo su poder, desplegará mil artimañas para hacerte sufrir, se sentirá herido, te hará pensar que te estás volviendo loca, y te lo intentará comprobar cuando tus seres queridos no te crean, o te vean de forma extraña, te rechacen o no te comprendan, y entonces tú te preguntarás si estás en lo correcto o no, pensarás que tal vez estás perdiendo la razón, lucharás contra tu propio ego, como personaje observador te darás cuenta de cuánto miedo tienes y cuando más terror sientas, más se irá diluyendo el ego, porque su propia resistencia será la llave para que yo pueda abrazarlo y comprenderlo y él aceptará que todo cambia, y que él ha terminado su función, que ya el teatro no es necesario, que yo, el Ser, estoy aquí para amarlo y protegerlo, para honrar su gran trabajo, y para enseñarle a ser una conciencia libre de dolor.

-Recuérdame mi Ser que no soy este pensamiento, que no existe la muerte tal como la concibe mi ego, que soy mucho más que esto que veo, que puedo llegar tan lejos como me proponga, que no hay límites, sólo los que mi ego me impone, que soy un Ser infinito, eterno, inmortal, y que el amor es la fuente de la fuerza vital que me mueve y que me impulsa. Recuérdame que no existe la caída, sino el vuelo, que no hay nada que pueda detenerme salvo yo misma y que todo lo que me rodea forma parte de lo que soy realmente.
Y recuérdame que todo esto es un sueño y que cuando despierte habré regresado a lo que soy, con mi verdadera familia, tal y como siempre me decía de niña para tranquilizarme cuando me asustaba este mundo.

-Sólo respira profundamente, sólo recuerda, pequeña, recuerda...

Arael Elämä Araham 
Diálogos


lunes, 14 de septiembre de 2015

UNA MIRADA AL ALMA - LA MELODIA DEL SER

LA MELODÍA DEL SER

Del mismo cielo se deslizan suaves gotas cristalinas, envueltas en un halo dorado que se mezcla con mi energía al entrar en mi cuerpo, invadiendo cada célula, cada lugar que compone este pequeño y frágil instrumento que el Ser escogió para comunicarse, para expandirse, para hacer que sus notas se escucharan en su canción resonante.

Al principio, mi mente, esa pequeña inconsciente que se comporta casi siempre de forma inconherente y respondona, comenzó a resistirse a la llegada de algo tan magestuoso, porque tenía Miedo...

Y entonces el dolor se hizo con el poder y conquistó todo el territorio, abarcando cada cuerpo que compone esta plantilla con forma humana que parece que sea yo, pero que es pura apariencia. Si me vieras desde el Ser, sabrías que no tengo este rostro, no soy así, soy mucho más que esto que crees estar viendo, y no soy tampoco tu opinón sobre mí, sea cual sea, y no soy tampoco el reflejo que tu mente quiere ver, pero he venido con esta forma holográfica manifestada como aparente materia, para que podamos comunicarnos de otras maneras, relacionarnos, mirarnos, y sobre todo, he venido así para conseguir algo que parecía muy fácil antes de intentarlo, ser lo que soy, mi verdadero yo, a pesar de llevar este traje, a pesar de experimentar en un mundo que no entiendo y donde nada es lo que parece.

Sufriendo los hechos se perfilan de un modo tan distinto. Todo cambia de tonalidad, los días lluviosos resultan fríos, tristes, y un motivo más de llanto y de desesperación. Los problemas se convierten en montañas, en navajas afiladas que te hieren, hundiéndose en tu carne, pero no es ahí donde te duele, sino en el alma, en lo más profundo que puedes sentir, describiéndose como un abismo en el cual caes y caes sin que un ápice de luz te sostenga.

Cierras los ojos y te observas, corroborando cada detalle que te disuelve en la desdicha y te empuja al fatalismo, pero es la mente quien juega y quien gana, o quien pierde, porque se enfrenta sólo sí misma, en el juego de la luz y la oscuridad que ella misma inventa.

Es ahí cuando de pronto una fuerza suprema se despierta con la fortaleza de un dragón invencible y arrasa de un fogonazo todo lo que el ego estaba tejiendo en su afán de estar por encima de lo que estaba sucediendo realmente. Se termina la mentira de la dualidad porque sólo existía en el mundo del ego.

Y las gotas de luz que penetran en mi piel y se expanden, continuan realizando su función en mí, guiándose por todo mi sistema energético y orgánico como si supieran desde siempre hacia dónde deben ir, dónde deben colocarse, cómo deben ir fluyendo por mi Ser.
Me doy cuenta entonces de que el ego se ha quedado exahusto, dormido en su pelea por temer lo que estaba ocurriendo.



Tanta lucha, tanto miedo, tanto desasosiego por algo que en realidad, no es realidad, por algo que es sólo parte de un paradigma obsoleto que se resiste a caer con todas sus fuerzas.

Pero el ego sólo conoce esa verdad, se forjó con cada mentira llamada verdad, con cada invento llamado realidad, con cada espejismo que fue aprendiendo, y se creó así su propio mundo para gobernarlo. 
¿Cómo no comprender su temor al verse amenazado por una entidad tan inmensa, vestida de algo que rechaza a causa de su temible magnificencia?.

Ya en reposo, siento las aguas cristalinas rebosando dentro de mí, las oigo cantar, su melodía se eleva por encima de la voz del ego, inunda todo el espacio que soy, estoy siendo y siendo, como una ráfaga de viento que cobra vida y que se vive, que se siente, que se hace ser dentro de este gran universo interior que habita en este pequeño receptáculo llamado humano.

Mi Ser, que soy yo misma, mi verdadera esencia, cabalga sobre la senda de mis memorias ancestrales, las libera, las enciende de amor, las besa, las eleva, y desata el mecanismo de apertura hacia el mundo que no era capaz de ver cuando mi ego se asustaba.

La verdadera melodía ya suena sin interrupción alguna...

El reinado de lo invisible comienza, pero ahora, ya no será más tan incierto, ni tan temido...

Arael Elämä
Una mirada al Alma
 

jueves, 10 de septiembre de 2015

DIÁLOGOS - LLUEVE



Llueve...

A través del vidrio de la ventana no puedo sentir el aroma de la lluvia. Abro para que entre en mí todo el frescor de la humedad de las gotas que caen desde el gris de este cielo que hoy me cubre con aires de tristeza.

Tú, luz que ilumina los días de tormenta, te enciendes para que no vuelva a perderme, pero me pierdo, y la oscuridad confunde mis pasos, me busco, mas no me hallo.

-Tengo miedo – te digo con lágrimas en los ojos – Me asusta la idea de no lograr salir de este túnel sombrío, y me siento atacada por la sombra.

- No hay sombra, hay Ser,  hay ego, ya no es tiempo de pensar de esa forma tan polarizada, ahora debes traspasar esta barrera, llegar al final de este camino que tanto te asusta y darte cuenta de lo que es real y de lo que no, pero esta vez el juego se termina.

Diferenciar la verdad entre tanta mentira, tanto espejismo, a veces me resulta tan difícil, por eso me inventé un radar que me ayudara a ver más allá de lo irreal, sin embargo, tenía un defecto, el ego supo muy bien cómo colarse por una grieta llamada fantasía.

Llueve...


Siento que se anuncia el principio de algo, pero esta vez duele, duele, duele...

-¿Por qué duele tanto? - Te pregunto.

- Porque te resistes por el miedo, pero todo está bien. – Me dices mientras me sonríes como lo haría un ángel tras darle un beso en la mejilla a un niño.
-¿Qué debo hacer? Me siento derrotada, rendida ante este caos emocional que no comprendo, y no sé cómo salir de este laberinto que ha creado mi mente, y de esta crueldad que siento y respiro.

- Cierra los ojos y déjate guiar por tu Ser, desconecta de la mente por un rato y camina de mi mano, sin mirar atrás, sintiendo sólo el ahora, confiando en que el universo tiene su propio plan para ti, y que tú no puedes hacer nada, todo está hecho.

Llueve...

El horizonte se dibuja grácil entre las siluetas de las nubes que me acompañan. El viento entra y me abraza, me cubre de viejas nostalgias, me besa en la frente y se marcha. Mi pelo se peina con la última ráfaga de mi pasado, mis lágrimas limpian mi pena, mi pecho se enciende como una vela, alumbrando mi espacio, y una esfera de una tenue luz me envuelve, soy yo, me siento, he vuelto a mí, ya no estoy sola, ni estoy desamparada, existo...

Y dentro de esa esfera me doy cuenta de que amo vivir, amo la lluvia, amo la fragancia que se desprende de la tierra mojada, el otoño que está regresando, y este nuevo amancer, este nuevo mañana que se avecina, esta anunciación de un final y un comienzo... Amo poderlo ver, a pesar de las heridas, a pesar de tanto miedo, a pesar de tanta lucha y tanta resistencia de mi ego, y del ego de  otros...

La realidad que aparece frente a mí, esa creada colectivamente, me araña el alma, pero es hora de que sane y mire de no caer más en su trampa.

Llueve...



Voy a salir a la calle, quiero que la lluvie me bañe, que bautice mi alma de mi verdadero nombre, de lo que soy realmente, de mi nacimiento, el de un Ser que arde dentro de mí...

Lluevo y expando el amor, para saciar y borrar el dolor que fabrica el ego...

Arael Elämä...

Diálogos

sábado, 5 de septiembre de 2015

PROPÓSITOS - EL SER Y EL ALMA GEMELA

Todo parece un sueño, ¿realmente he muerto?, pensé que sería diferente, no así, tan sereno, aunque ya me habían hablado de la paz que se siente.
El frasco de pastillas está ahí, vacío, puedo verlo, y mi cuerpo sin vida está en la cama, con mi ropa preferida.
Morir bien vestida y maquillada es mejor que hacerlo desaliñada, como he estado últimamente deambulando por mi casa deprimida y destrozada emocionalmente.
Pero noto que la falta de respiración hace que esa que yo era no se parezca en nada a mí, ya no soy yo, sólo era el envoltorio que me recubría.
Soy conciencia, soy vida, soy ser, y sobre todo, por fin soy libre, ya no sufriré más el asco de ser humana, de pertenecer a esta especie que todo lo destruye, que todo lo arrasa.
Veo una luz, es muy potente, va tomando forma, me recuerda a los famosos ángeles que algunos pintores dibujaban en las bóvedas de las iglesias y catedrales.
Se está acercando, no sé si estoy preparada para irme, de repente siento mucha tristeza por haberme suicidado, tal vez me precipité. ¿Cómo se sentirán mis seres queridos? ¡Qué desastre! Me siento mal, no he pensado en ellos, sólo pensé en mí, en mi desesperación. Y es que realmente creía que no había otra salida, no, no la había, este mundo está condenado a marchitarse, los seres humanos son destructivos y no quería quedarme aquí para seguir viendo tanta masacre hacia toda manifestación de la vida, tanto humana como no humana. No puedo más, eso es, eso fue lo que pensé, que ya estoy agotada de luchar, que no quiero existir más, que esta guerra ya la tenía más que perdida. El amor no me salvó, el amor no me sirvió para vencer tanta amargura, tanta crueldad, y menos si estaba sola, tan sumamente sola, sin él, sin mi compañero, sin aquel que me ayudaría a mantenerme fuerte.
Ese ángel se está haciendo más presente frente a mí, y siento que quiere darme un mensaje.



  • Querido Ser, ¿qué has hecho? ¿Por qué hiciste esto?- me dice con una tierna mirada iluminada y bañada de compasión y de comprensión.

Estoy llorando, sí, siento mis lágrimas caer, pero ¿cómo puede ser eso? Estoy muerta, no puedo llorar, pero siento, estoy sintiendo emociones, todavía las siento, no comprendo nada, me encuentro mal, aún sufro.

  • ¿Eres un ángel? - le pregunto envuelta en mi llanto sin poder detenerlo.
  • Sí, me envían para guiarte.
  • Lo siento mucho, de veras, lo siento tanto, pero no podía más, no soportaba la hostilidad del ser humano, me avergonzaba de ser humana, no lograba adaptarme, no conseguía mantenerme en el amor mientras veía cómo sacrificaban vidas humanas, cómo mataban a los seres vivos para ganar dinero, cómo la lucha de poder ensombrecía todo a mi alrededor. Me sentía manipulada, obligada a ser una más en el rebaño, y yo luchaba, te juro que luchaba con uñas y dientes. Salí de ese sistema creado para dominarnos hasta donde pude, hasta el límite, pero siempre había algo o alguien que me arrastraba, mi situación se volvió precaria, perdí mi casa, perdí mi la vida que llevaba, mi esclavitud se transformó completamente al salir del engaño de la protección del sistema, supuestamente a cambio de ser una más, sólo eso, una más, y sufría, sufría tanto, tanto, pues me sentía desprotegida, atacada, perseguida, y sobre todo, no comprendida y abandonada. Me caía y me levantaba, soñaba con llegar lejos, con cumplir mis sueños, con ser una de las precursoras de un nuevo camino hacia una humanidad más “humana”, tal vez más divina. Y cada mañana me repetía que el presente era lo que importaba, que me debía centrar en que mi ser se cristalizara en mí para salir volando, saltando todos los obstáculos, descubriendo las ilusiones que me palidecían la mirada, y alcanzando la verdad, la única verdad. Y sin embargo, no pude más. Mis caídas eran cada vez más fuertes, mi dolor era cada día más intenso, y no había nadie para abrazarme, para ayudarme, para darme fuerzas, así que la soledad jugó también su papel destructivo. Me cansé de llorar, mis ojos se quedaron sin lágrimas, me cansé de llamar a mi compañero para que me rescatara cuando estaba a punto de tirar la toalla sin hallar respuesta alguna, me cansé de ser valiente, de poner la otra mejilla, de ser comprensiva, de tener coraje, de limpiar mis heridas, me cansé de mi ego, de su oscuridad, de la de los demás egos que habitan en cada ser humano, de las mentes corruptas, de las falsedades, de las personas que proyectan sus envidias y sus conflictos en general sobre mí, de enamoramientos absurdos que luego se convertían en odio por no corresponder a sus deseos, y sobre todo, querido ángel, me quedé sin fuerzas para sobrevivir, sólo quería existir, ser y respirar amor, pero en este lugar me ahogo, me falta el aire, no hay amor, pocos pueden sentirlo y darlo incondicionalmente y yo me estaba muriendo asfixiada, no podía más, era una tortura. ¿Puedes entenderme? ¿Podrá El perdonarme?
  • Querido Ser, no tenemos que perdonarte, no he venido para eso, tal vez tú seas quien debas perdonarte a ti misma, por haberle hecho daño a tu cuerpo, pues él era un templo para ti, un vehículo para alcanzar una nueva fase en tu existencia. Sin embargo, nosotros los ángeles no vemos los espejismos que crean los humanos, no vemos esas alucinaciones mentales que crean colectivamente, sólo nos limitamos a ayudaros a despertar de la pesadilla que habéis creado.
    Comprendo perfectamente lo que tu mente vivía, su dolor, y cómo tú lo sentías recorriendo cada partícula de tu existencia humana. Entiendo que la vida humana es horrible vista y vivida como tú y otros muchos más lo hacen y puedo dar fe de que no es una solución muy adecuada eliminar tu participación como mujer humana, pues la muerte física no te ha liberado del dolor, como puedes observar.
  • Sí, es cierto, ¿y eso por qué ha ocurrido?
  • Porque no has alcanzado todavía tus propósitos.
  • ¿Y cuáles son? No logré saberlos con certeza cuando estaba en vida, ¿podrías ayudarme y mostrármelos?
  • Puedo hacer algo mejor, te llevaré a un lugar para que los veas.


El ángel me toca con su mano derecha la espalda, justo a la altura del chakra cardíaco y de pronto me siento succionada hacia algún lugar que sé que me sorprenderá. Y así es. Estoy en un parque, rodeada de árboles. Puedo sentir el viento rozarme como si estuviera viva, anuncia el otoño. No reconozco el lugar, pero me es al mismo tiempo familiar. Hay un camino de tierra, un pequeño lago artificial, diría, y unos cuantos bancos de madera. Creo que es temprano, tal vez las ocho de la mañana, o quizás las siete y media.
Ahora veo un hombre, está corriendo, haciendo deporte. Algo brilla con fuerza en su pecho, es una estrella, algo parecido, su fulgor me deslumbra, es enorme, es increíblemente bello y me encandila, me siento enamorada de esa luz que emerge de su interior, es tan maravilloso lo que siento que se disipa todo el dolor de golpe. Quiero saber quién es él, voy a seguirle. El ángel sonríe y me acompaña. El hombre se dirige a su casa, o eso me parece, pero no aminora su ritmo. Yo no tengo que correr, es como si estuviera flotando, y puedo ir a su lado.
Reconozco ya el lugar, había estado tantas veces, pero todo se ve distinto en este estado y cada vez me siento más volátil. Hemos llegado. Una puerta de hierro forjado, que parece antigua conduce a su casa. Vive en un piso de un edificio bastante antiguo, de esos que me gustaban en vida, techos altos, habitaciones grandes, ventanas altas y balcones de barandilla de hierro forjado. Su piso es muy acogedor, y se respira mucha paz dentro de él. Va a ducharse, yo ojeo lo que hay a mi alrededor, su sofá, sus estanterías, sus muebles, un estilo decorativo muy sencillo, práctico y bastante funcional, aunque me encanta. No puedo tocar nada, mis manos traspasan los objetos, no recordaba que estoy muerta, él no podrá verme. Él, ¿quién será ese hombre que tanto me ha atraído? ¿No estaba buscando ver cuáles eran mis propósitos en vida? No comprendo mucho lo que estoy haciendo aquí, debería irme y no distraerme, quién sabe cuánto tiempo tendré antes de...¿de qué? ¿qué pasará conmigo ahora? ¿adónde iré, o adónde me llevarán?.
Se abre la puerta del baño, sale él, medio desnudo, pero sólo su luz me empuja a mirarle, su desnudez es sólo la apariencia de un cuerpo que ya no me dice nada, no reacciono ante su posible belleza, no sé si es un hombre guapo o no, sólo sé que esa estrella que reluce en su pecho me está envolviendo por completo.
Se ha estirado en la cama, al lado de la ventana que deja pasar una brisa suave. Le miro, pero, ¿qué me pasa? Mi pecho arde, siento que una estrella brilla también en mí, tira de mí hacia él, me atrae con tanta fuerza que no puedo impedir acercarme mucho, mucho, estoy en él, mi luz y la suya se funden, le siento, veo toda su vida dentro de mi alma, por todo lo que soy. Ahora sé quién fue, otras vidas, le percibo en mí, yo siempre estuve en él, ahora no hay duda, él es... es... ¡soy yo!

Creo que no ha sentido nada, no es capaz de captar mi presencia, no sabe que estoy aquí, ¿o sí?. Se ha inquietado, estoy segura, en realidad sí sabe que estoy, pero no lo comprende, no entiende qué es lo que está percibiendo.

Llaman por teléfono y se levanta, sigo enganchada a él, no sé cómo salir, no sé cómo desabrocharme de su luz, de su energía, y en verdad no quiero hacerlo, le amo, le amo y no sé por qué, no sé quién es en realidad, no conozco a ese hombre, pero le amo, estoy segura, y me siento a mí viviendo en él.


  • Entiendo, mi querido ángel, era uno de mis propósitos, encontrarle, y estaba tan cerca... Pero ahora ya es tarde.
  • Tu compañero ahora se ha quedado solo, no podrá cumplir sus propósitos, aquellos que compartíais, y sentirá una gran añoranza, más fuerte de lo que nunca sintió, pues él también te buscaba. Ahora la tristeza le invadirá, aunque no sepa que es porque su amada alma gemela ha muerto.
  • Pero si sabíais dónde estaba ¿por qué no propiciásteis un encuentro? ¿Por qué no me ayudásteis a llegar a él?
  • Porque él no estaba preparado para ese encuentro, y tú tampoco, porque una flor florece cuando es primavera, y vuestra primavera todavía no había llegado.
  • Vale, ya he entendido que le he perdido sin haberle tenido, que se ha esfumado la oportunidad de mirarle a los ojos, de besarle los labios, de fundirme con él cuerpo a cuerpo, uniendo esas luces que he visto, lo siento, tienes razón, tendré que perdonarme, y pedirle perdón a él.

Está ahí, vistiéndose, dispuesto a salir. Han pasado horas, la noción del tiempo en este estado es tan diferente, parece que hayan transcurrido sólo unos minutos, pero ya está atardeciendo.
Tengo que irme. Le estoy sintiendo, está enamorado, se va con ella, me alegra que no se quede solo, que pueda experimentar el amor de alguna manera, y siento mucho haberle dejado aquí, pero ya no hay marcha atrás.
De todas formas yo tendré que irme a alguna parte, aún no sé adónde, pero me iré.
Cada vez me siento menos humana, como si se diluyera mi conexión con el residuo de mi ego, de mis emociones, de lo que fui siendo humana.
Me despido de él, de quien debía ser aquí mi pareja, mi compañero, de ese ser que se entrelaza con el mío.

  • Ángel, ¿qué ha sido esta experiencia que he vivido?
  • Te has reencontrado con parte de tu Ser.
  • No comprendo, había llegado a la conclusión de que las almas gemelas son sólo un mito muy mental.
  • Te llevaré a un lugar, acompáñame.

De nuevo su mano en mi espalda y de nuevo un remolino vertiginoso me traslada. Estoy flotando en medio de la nada, ¡no! ¡espera! Estoy en el universo, veo las galaxias, los planetas, las estrellas, es espectacular. Me estoy emocionando.¡Ups!, aún siento emociones.
Mi pecho se enciende de nuevo, su luz es inmensa, muy grande. Cierro los ojos, quiero sólo sentir, me está inundando una gran paz, una sensación de pertenecer a todo lo que hay y al mismo tiempo ser individual, única. Estoy conectando con algo, no sé bien qué es. Parece que mi pecho se esté ensanchando, explotando, y giro y giro lentamente, ¿qué está ocurriendo?.

  • Abre los ojos – me dice el ángel.

Los abro... no soy ya esa mujer que era, soy una galaxia, estoy en cada planeta, en cada sol, estoy en todas partes, incluso más allá de la galaxia me siento existir. Aún noto más, aquella esencia de aquel hombre, está aquí, conmigo, la puedo notar, existe conmigo, está en la galaxia, en cada lugar donde me siento existir está él, ese ser que sentí dentro de aquel cuerpo de hombre, no lo entiendo, no lo comprendo, ¿él y yo somos una galaxia?

  • No exactamente – me dice el ángel al escuchar lo que “pienso”
  • ¿Entonces?
  • Eres una gran conciencia que existe en muchos lugares a la vez, este es sólo uno de ellos.
  • ¿Y él? ¿quién es él?
  • En realidad no hay él, es otra parte de tu conciencia encarnada en otro ser humano.
  • No comprendo muy bien.
  • Tu conciencia, aquella que eres tú en realidad, vive y existe en varios estados dimensionales, divididos en escalas, así como un teclado de un piano se divide en octavas. Cada octava se compone de ocho notas diferentes (podría compararse con los estados de conciencia) que vibran más graves o más agudas dependiendo de la octava donde se encuentren. En algunos estados de intensidad más densa, el fractal de un Ser se polariza, o se divide, porque su experiencia así se intensifica, y su misión se realiza con mayor éxito. Así, en algunas realidades dimensionales, te experimentas a ti misma como conciencia de forma duplicada, teniendo un doble, la parte contrapuesta, por así decirlo. Dos energías que son la misma, al igual que una moneda tiene dos caras. Cada cara es diferente, pero juntas conforman la misma moneda.
  • Todo eso es muy complejo, pero por alguna razón te estoy comprendiendo.
  • Te falta ahora saber cuál era tu propósito como Ser. Vamos a verlo.

Soy una estrella, brillo fuertemente en el cosmos, pero ese ángel está junto a mí. En este estado no siento añoranza, no echo de menos nada, me siento completa y aunque el amor es mi energía, no necesito ser amada, no soy humana, no siento como una humana, mi función es Ser lo que soy, nada más.
Un rayo de mí misma se ha disparado hacia algún lugar, desciende con fuerza, hacia otra octava, hacia una dimensión más densa. Pero ahora todo es oscuro, no veo nada y estoy perdiendo la noción de quien soy, no entiendo muy bien qué está ocurriendo.
Sí, ahora noto el latido de mi corazón, estoy viva, estoy, estoy, ¡estoy en el vientre materno!

  • Sí – escucho al ángel hablarme todavía – así es, estás encarnando.
  • Pero ¿cómo he llegado aquí?
  • No interesa todavía que sepas cómo, sino para qué.
  • Bien, ¿pues para qué estoy aquí?
  • Para que comprendas a qué viniste.

Siento que crezco muy rápido, el tiempo pasa deprisa. Estoy naciendo, nazco, veo la luz, veo un mundo a mi alrededor.

  • Pero de nuevo lo olvidaré todo Ángel, ¡no puede ser!
  • No te preocupes, no será así, sólo siente ese ser que eres, esa conciencia que has sentido en la galaxia, en la estrella, conecta con la gran conciencia que eres y permite que ella se manifieste en ti.
  • Está bien, me concentro.

Soy una gran conciencia, que habita en diferentes dimensiones, que se expande, que avanza, que se fractaliza para poder seguir expandiéndose como conciencia, que se experimenta a sí misma en diferentes estados concienciales, en octavas más altas o más bajas, en todas partes. Provengo de un Origen que es parte de mí, y yo parte de él, nunca me fui de él, jamás lo hice, soy él, él está en mí. Sigo evolucionando, a través de la materia, debo usar este canal físico para materializarme aquí, y así poder pasar a otro nivel más. Debo conseguir ser conciencia pura siendo humana, para que este cuerpo, esta plantilla que soy deje de estar sometida y dominada por una computadora mental que está programada por agentes externos. Debo ser yo quien conduzca al individuo humano, y usar la mente como soporte en este plano. Entiendo, cuando hay materia todo es distinto, debo permitir que ese rayo de luz de la estrella que soy, que es parte de la galaxia que soy, que es parte del todo de lo que soy, se manifeste totalmente a través de cada célula de mi cuerpo, y mi conciencia sea, exista, a través de mi humanidad.

  • Lo has entendido, aunque aún tendrás que aprender mucho más.
  • Sí, ahora sé que no sé nada, pero sé que siento, que soy más que un hacer, soy un sentir, un ser, un estar.
  • Bien, lo entendiste, tus propósitos han quedado al descubierto.
  • ¿Y qué hay de ayudar a otros? ¿No era ese un propósito?
  • Sí, si así lo deseas, de hecho, cristalizar tu luz, tu amor, significa manifestar tu divinidad en ti, en esa mujer que eres, y a través de ella puedes ayudar a quien te pida ayuda y así lo desee.
  • Pero estoy muerta... ya no puedo hacer nada...


Me encuentro mal, me siento fatal, de pronto todo se está haciendo borroso, algo tira de mí, no quiero irme, ¿qué me está pasando? No es el Ángel quien me lleva, ¿qué pasa?.
Me desvanezco, estoy desapareciendo, no siento, no veo, no puedo escucharte más Ángel...

  • ¿Ángel?

Una luz me ciega, siento dolor, me siento densa, el cuerpo me pesa ¿el cuerpo? ¿Estoy viva? Escucho una voz muy tenue...

  • La hemos recuperado.

Me quedo dormida. Me han salvado, no he muerto, y ya no sé bien si deseo irme o quedarme, he vuelto al infierno que ha creado el ser humano. Pero al fin conozco mis propósitos, tengo motivos para luchar, ya no me siento sola, ese Ángel me acompaña y si quiero ayudar puedo hacerlo, al igual que él lo hizo conmigo, guiaré a quienes me busquen para encontrarse a sí mismos, y para entender su mente y hallar sus propósitos mundanos.

Estoy viva...aunque siempre lo estuve y siempre lo estaré, vivo en forma de galaxia, en forma de estrella, en forma de hombre, en forma de mujer... vivo en millones de formas que ni siquiera he podido ver, pero me siento en cada ser vivo, en cada roca o montaña, en cada atardecer, en cada luz y en cada sombra, la muerte no existe... SOY...

Arael Elämä Araham.
Una mirada al Alma

DIARIO - LLAMA GEMELA - PRESENTE

LLAMA GEMELA - PRESENTE

Diario de un reencuentro anhelado – segunda parte


No hace mucho, tal vez unos meses te escribí, exhausta por el desasosiego de un camino confuso y extremadamente desalentador.

Si bien es cierto que mi amor hacia ti no ha cambiado, no puedo negar que yo sí que lo he hecho. Soñaba con hallarte, con manifestar nuestros sentimientos como cualquier pareja, salir a pasear, visitar el mar de diferentes lugares, ya sabes que el mar y yo tenemos una conexión muy especial, viajar a sitios que todavía no conozco yendo de tu mano, y por fin mirarte a los ojos bañándome en tu energía tan elevada y tan amorosa como me la has mostrado siempre a través de los otros planos que frecuentamos.

Sin embargo, mi querido amado eterno, ya no aspiro a nada en esta tierra junto a ti, perdí la fe y la esperanza, perdí la ilusión del reencuentro y dejé la idea de estar contigo de esa manera romántica que mi mente inventaba.
Descubrí que tu presencia era la que era y que tu ausencia física debía ser causada por algo que mi ser conocía y aceptaba, pues era sólo un espejismo en realidad, así que decidí que no te buscaría más, que no te esperaría más, que sólo viviría.

No fue fácil dejar atrás todo lo que tanto anhelaba, ni fue sencillo pensar que jamás podría experimentar nuestro gran amor aquí, como hombre y mujer, tal vez no era mi destino estar contigo, tal vez tan sólo debía crecer, ser mi Ser, permitir que la expansión de mi conciencia se abriera paso con la ayuda y el acompañamiento de una parte de ti, etérica, intangible, mientras que tu parte humana debería recorrer su camino en solitario, o con otra persona.

Me entristecí al pensar que supuestamente debíamos estar juntos, amarnos y mostrar una nueva forma de amar al mundo, y traté de olvidar todo eso, de convencerme de que todo había sido un sueño ridículo y que nada de eso sucedería al fin.

Retomé mi vida, inicié mi camino en solitario, sin ostentar nada a nivel pareja, ya nadie sería lo suficiente para mí, ya nadie llenaría ese vacío que se había generado en mi corazón al desistir de lo que tanto se me había prometido.

Ángeles, guías, sueños, señales, sincronías, y esa persecución terrible de casualidades que no deseaba ver, que ya me hartaban y que me enloquecían, ya sólo quería huir, dejarlo todo atrás.

Algunos hablan de las llamas gemelas refiriéndose a la parte masculina como el “runner”, el que huye, sin embargo, tal vez ahora sea yo la que juega ese papel, la que no desea que la hieran más, la que no se quiera acercar a nadie más, la que opte por llenarse de sí misma y renunciar al encuentro.

Pero una parte de mí grita constantemente tu nombre, tu esencia nace de mi esencia, tu luz se enciende en mi corazón, tu amor y el mío se reunen todavía en otros planos, tu mirada continua observándome cada mañana cuando despierto, tus brazos aún me rodean cuando duermo, tu mano acaricia mi mejilla cuando estoy llorando, y tus besos son ráfagas de energía que inundan a mi alma entrando por mi pecho y colmándome de felicidad.

¿Cómo voy a olvidarte si eres el aroma de mi vida eterna?

Sólo me queda ser, sencillamente ser, y aceptarte así, como eres, como el viento, como el mar, como un sueño que se hace palpable, pero con la sutileza del vapor, o de la fragancia de las flores, sólo me queda sonreírle a la vida, por la gran bendición que supone para mí estar bajo tu protección divina.



Si algún día se realiza ese milagro del que tanto me hablas en susurros de tu alma, no podré cerrarte la mía, no podré escaparme de mi verdad, ni de la tuya, no querré huir de nuestra gran oportunidad de ser juntos la llama del amor sagrado.

Sin embargo, sólo una gota de esperanza cuelga de mis pestañas, a punto de caer rodando por mi rostro como una lágrima más, una de tantas que derramé por tu ausencia, a causa de la incomprensión de mi mente ante algo que sólo el alma comprende.

Hoy me siento libre y completa, fuerte y dispuesta a ser mi ser, a dejar que todo lo que vine a ser se cristalice dentro de mí, para alcanzar mi propia madurez espiritual, emocional y mental.

Tal vez pueda compartir contigo mi aroma de cristal, tal vez tú sólo puedas ser siempre vapor, tal vez ambos seamos sólo viento, tal vez nos fundamos cuando me marche de aquí, o tal vez me alcances como siempre dices, sea como sea, una vez que las alas se agitan tan fuerte como lo hacen las mías, ya no hay marcha atrás, alzaré mi vuelo y sólo un destello de mí será visible...

No es esto una despedida, sino un saludo, una comprensión desde mi ser de lo que somos, estás ahí, lo sé, y me quedo con tu presencia, nunca más con la ausencia, porque tu existencia me hace brillar, porque tu luz me ilumina el camino, porque te siento en todo lo que es, en todo lo que veo, en todo lo que soy, en todo lo que escribo, en todo lo que amo...

Llama gemela, el presente es lo único que existe, y en este ahora, tú y yo, somos sol y luz, cielo y atmósfera, tierra y estrato, fuego y llama, agua y hielo, beso y labio, amor y alma...

Te tengo en mí, por eso no puedo esperar algo que ya está aquí, que sea lo que deba ser, no está en mis manos...

Arael Elämä Araham
Diario


lunes, 31 de agosto de 2015

EMPEZANDO A SER...

Un joven y un anciano iban por un camino arduo y tormentoso. El joven, andaba descalzo, con sus pies destrozados, llevando consigo una mochila llena de piedras, mientras que el anciano parecía ir levitando mientras avanzaba, con sus pies desnudos sin un sólo rasguño.
    Ambos dialogaban.

  • Cuanto más puntiagudo es el suelo que piso, más llagas sangran en mis pies, sin embargo, hay una fuerza interior que me empuja a seguir caminando - Le dijo el discípulo a su maestro.

  • Eso quiere decir, mi querido hermano, que cada vez estás más cerca de la verdad.- Contestó el maestro.


  •  ¡Pero qué verdad será esa que tanto dolor nos infunde cuando osamos perseguirla! -Profirió el joven.
 
  •  La verdad no te provoca el dolor, te lo provoca tu propia mente, porque se resiste a ceder y liberar sus limitaciones. Hallarás la verdad que buscas cuando tu mente calle y se haga el silencio.- Explicó el anciano maestro.

  •  !Pero yo quiero llegar a esa verdad!- exclamó- no quiero seguir cayendo y sufriendo mientras camino en este lugar tan inhóspito.

  •  ¿Crees que he sido yo o cualquier otra persona quien inventó este camino de piedras hirientes?, no mi querido discípulo, este camino es el que tu mente ha decidido que transites.

  •  ¿Y dónde queda mi verdad? ¿Dónde está? ¿Qué es en realidad?

  •  Tu verdad está en ti, tu verdad eres tú. Deberás descubrir quién eres para hallar esa verdad. Tu ser te guía, y las piedras escogidas por tu mente en su resistencia, son para tu ser sólo uno de los puentes para que alcances su sabiduría. Tu Ser no te obligará nunca a transitar por estos parajes, no desea que sufras, pero sabe que tal vez sólo así podrás comprender el significado de Ser...

  •  ¿Debo entonces sufrir irremediablemente porque así lo quiere mi mente, o mi ego?

  •  No, la decisión es tuya, entrégate a tu ser, y desconecta de la mente.

  •  ¿Y eso cómo se hace?

  • Déjate llevar por lo que hay en ti, respira, no hace falta que hagas nada, sólo hace falta que seas.


  • ¿Entonces debo descubrir quién soy, maestro? ¿Se trata de eso? ¿Y qué hay de Dios?


  • Dios está en ti, está en cada uno de nosotros, somos una chispa divina de esa fuente creadora, fluye en nuestro corazón, sólo tienes que sentirla. Cuando te entregas al Ser que eres, te entregas a Dios, no a ese creado por tantas religiones, sino a la verdadera esencia de lo que todo es, porque todo es conciencia, y todos nosotros, todo lo que es, es parte de esa fuerza creadora a la que llamas Dios, de ahí que muchos digan que somos uno. 

     
  • Maestro -dijo el joven mientras se sentaba en el suelo después de dejar caer su pesada mochila – Si no tengo que hacer nada ¿puedo entonces sencillamente sentarme  y dejar de llevar esta carga?


  • Mi querido hermano, veo que vas comprendiendo. Todo lo que ves es una ilusión, una proyección de tu mente, incluído lo que llevas a cuestas. Tu carga no es más que un cúmulo de recuerdos y pesares de tu mente, del cual no sabe desprenderse y lo mantiene apegado a sí misma, produciéndote agotamiento y dolor.


  • Ya, pero yo tengo una vida, tengo que hacer tantas cosas, tantas oblicaciones, y tantos anhelos...


  • Acabas de mostrarte algunas de las barreras creadas por tu mente. La verdadera esencia que hay en ti, no necesita nada, porque lo tiene todo, no depende de nada, sólo de sí misma, no es carente de nada, porque es pura abundancia. Mientras vivas en el mundo creado en tu mente, ansiarás lo que ya tienes sin darte cuenta, y verás a tu alrededor el reflejo de tu inconsciencia.


  • ¿Inconsciencia? ¿A qué te refieres?


  • Me refiero a la ignorancia, a la inocencia de tu ego, a lo que tu mente desconoce y crea para no sentir incertidumbre. El ego vive hacia el exterior y no comprende lo que significa mirar hacia adentro, tiene miedo de perderse, de diluirse.


  • ¿Y no se trata de eso? ¿No debemos dejar que el ego desaparezca? 

     
  • No exactamente, se trata más bien de una conciliación. La entrega al Ser no significa que deje de existir el ego, sino que quiere decir que caerá un sistema de creencias ficticios y limitantes, para dar paso a otro enfoque del mundo basado en la sabiduría del Ser. De esa forma, el ego se transformará, y ambos coexistirán de manera equilibrada. El Ser será tu guía, el ego tu puente hacia el exterior.


  • No debo entonces odiar y rechazar mi ego...¿verdad maestro?


  • Sería como rechazarte a ti mismo. Dentro de ti, tu luz y tu sombra deben abrazarse y amarse, sólo así diluirás tu polaridad interior.


  • ¿Pero eso es posible?


  • Todo es posible, mi querido y joven alumno, todo es posible...


Arael Elämä...




martes, 25 de agosto de 2015

OBSERVANDO LA NECESIDAD DE TENER PAREJA

OBSERVANDO LA NECESIDAD DE TENER PAREJA

(Una Reflexión personal)


Es cierto que en la vida experimentamos un sinfín de situaciones, algunas complicadas, otras hermosas, otras muy dolorosas. Cuando me paro a observar todo lo que ocurre a nuestro alrededor y cómo nos afecta a nivel emocional y mental, necesito tomar distancia de lo que estoy observando y hacerlo desde una posición estratégica. Ahí es donde entra en juego mi Ser, esa parte de mí que siempre está en calma y que es capaz de ayudarme a tener una visión muy diferente de todo lo que acontece.

No hace mucho vi una conferencia donde una persona preguntaba al ponente por qué sentía tanta necesidad de tener una pareja, sabiendo que él debía sentirse completo consigo mismo.

Eso me hizo pensar, reflexionar. Es cierto que todos estamos buscando de alguna manera un compañero o compañera, y que la mayoría acaba emparejándose con alguien que no es la persona más “ideal”, su “alma gemela” o su compañero más “adecuado”, por llamarlo de alguna manera.

Antes de focalizarme directamente hacia esa pregunta, primero observé que el ser humano tiende a “desear” siempre lo que está externo a él, buscando la manera de llenar un vacío interno, para sentirse completo.

Eso nos desenfoca del presente que vivimos y de nuestra presencia.

Cualquier hecho que nos preocupa es algo que está basado en una mentira, en un invento del ego, de nuestro cuerpo mental. Todo aquello que aún no ha sucedido y que nos está estresando por estar adelantándonos a lo que sucederá, no es más que una elucubración de algo que está aún gestándose y que podría terminar siendo muy distinto de lo que nos estamos vaticinando.
Y lo curioso es que sufrimos antes de que ocurra ese hecho que nos imaginamos, y luego, evidentemente, sucede, atraído por la fuerza con la cual lo hemos estado pensando, y lo sufrimos cuando llega, y después de que llegue, lo miramos en el pasado y seguimos padeciendo cuando ya ha quedado en el ayer.
Eso quiere decir que sufrimos enfoncándonos en el futuro y en el pasado, en lugar de vivir nuestro presente.

Pondré un ejemplo y ahora lo basaré en las relaciones de pareja. Un hombre amó a una mujer hace años, fue su gran amor, pero la historia se terminó, y él la amó durante mucho tiempo. En su presente, sólo piensa que nunca encontrará un amor como aquel, porque fue el mejor que tuvo, y sufre creyendo tal cosa. Ese dolor le lleva a añorar encontrar otro amor como aquel y entonces comienza a buscarlo, desde la necesidad de hallar a alguien parecido, o a alguien que le haga sentir algo similar, o tal vez alguien que le ayude a olvidar. Siente que se le escapa el tiempo, y no encuentra a la persona adecuada. El anhelo es muy fuerte, pero tampoco quiere dejarse llevar por una necesidad, entiende que la soledad a veces es necesaria, sin embargo, hay un deseo muy poderoso que le empuja a seguir buscando. No disfruta de su presente por el dolor del pasado y el deseo de mitigarlo en el futuro. El tiempo se acaba. Por fin encuentra a alguien, otra persona que también busca, como él, intentando olvidar un amor o tal vez deseando que la amen como necesita. Así que se unen desde la necesidad común que tienen de amar y ser amados, de hallar su gran amor. Ambos son muy diferentes, o pueden ser muy similares, eso no es importante, lo que les une y les mueve el miedo de no hallar algo mejor, o el temor de perder lo que tienen y que nunca más encuentren lo que realmente buscan.

Estas dos personas están atrapadas en una trampa mental, muy común en los seres humanos, tan común que es lo que nos ocurre a la mayoría. Cuando pasa el tiempo, el vacío vuelve a resugir, y de nuevo se les escapa de las manos ese amor que buscaban, era sólo una ilusión, un espejismo basado en el miedo, no en el amor.

Esto nos ocurre porque no nos hemos encontrado a nosotros mismos, porque no vivimos el presente, porque nos giramos al pasado, o nos enfocamos hacia el futuro. Es bueno recordar lo que hemos experimentado, porque de ello nos hemos nutrido, hemos crecido, hemos aprendido, pero si nos estancamos en aquello que nos hace daño, no avanzamos nada, y es positivo marcarse objetivos futuros, pero sin olvidar que el futuro lo creas desde tu presente, desde el ahora.

Esa historia que antes he explicado podría haber sido de otra manera. Un hombre amó en el pasado, aprendió lo que es el amor, y a través de esa relación pudo conocerse más a sí mismo. Vio qué miedos hay en él todavía, qué dudas hay respecto al amor, respecto a las relaciones. Aprendió también de su propio aspecto femenino, de su propia sensibilidad, de su pasión, de su sexualidad, del respeto al otro, de la aceptación, de la libertad en una relación, de la posesión, de su inseguridad y la de su pareja, de los celos, de la inmadurez emocional, y pudo ver su propio reflejo en la pareja que tuvo, hasta el punto de observar su propia necesidad de ser amado y de amar, y descubrir que esa relación era necesaria para su propio autoconocimiento, pero que aún no estaba listo para una relación consciente, basada en el amor, no en la necesidad de sentir amor.

Cuando la relación acabó no sintió el deseo de hallar a otra persona que sustituyera a la anterior, le dolió la separación, pero la entendió, era lo que tenía que ocurrir porque ninguno de los dos estaba preparado para que fuera de otra manera. No hay culpables, ni cobardes, sólo inconsciencia, sólo aprendizajes. Somos como niños que juegan a ser adultos, experimentan en la amistad y en el romance, en las jerarquías del mundo laboral, en la sociedad en sí misma.

Ahora que está solo, disfruta de esa soledad, busca dentro de sí mismo a su “alma gemela”, a su Ser, encuentra lo que anhela en su interior, reconoce su parte femenina en sí mismo, se reconoce a sí mismo, se siente completo, no hay ya más necesidad de buscar ahí afuera, se siente pleno y preparado para compartir el amor que hay dentro de él y que le nutre. Se siente sabio, fuerte, sereno, seguro de sí mismo.

Entonces, sin esperarlo, aparece una mujer, que también se halló a sí misma, se conocen, se descubren con paciencia, con amor, sin que las mentes se interpongan, sin prejuicios, sin arquetipos que se interpongan, se ven realmente como son, y se aceptan, se aman, y comienzan a compartir un camino, como compañeros, amantes, amigos, en una relación consciente...

Así debería ser para todos, porque sólo así realmente, la experiencia se convierte en algo divino, en algo que nos eleva, que nos empuja a ser lo mejor de nosotros mismos, en la compañía de alguien que no se olvida de sí mismo, que no exige al otro algo que no puede ser, y que avanza de la mano de su pareja. Ninguno sobresale por encima del otro, son compañeros, no se completan el uno al otro, porque cada uno es un ser completo, pero sí que son el uno para el otro un complemento maravilloso.

En definitiva, debemos aprender a amarnos y relacionarnos con nosotros mismos antes de ser capaces de amar a otra persona en pareja sin que esa relación sea tan sólo una estación más en nuestro viaje en esta vida.
Un compañero o compañera del “alma”, es aquel o aquella que viaja en el mismo tren que nosotros, a nuestro lado, durante todo el trayecto, pero a veces no somos capaces de verlo y reconocerlo hasta que no somos conscientes de nosotros mismos. Tanto esa “alma gemela” como nosotros, vamos experimentando a través de nuestras vivencias, relaciones, ect. En un proceso madurativo, transformador y consciente, que no todo el mundo es capaz de alcanzar, sin embargo, es extrictamente necesario ser conscientes para reconocernos y reconocer a los demás. Mientras tanto, todas las relaciones nos sirven para crecer, para aprender, para experimentar qué es el amor y qué no lo es, quiénes somos, qué somos y qué no somos, pues son un espejo para mirarnos y descubrirnos, son capítulos de nuestra historia, mientras que el “alma gemela”, ese compañero o compañera cuyo amor es consciente e incondicional, está con nosotros durante toda nuestra historia, como un lector invisible que nos va leyendo mientras vamos escribiendo las palabras de nuestra novela personal. Un amor pasajero que te acompaña para crecer, es un episodio de tu libro, pero tu amor verdadero está presente en todo lo que tú eres, escribe contigo tu historia, está en tu tinta, en tu alma, porque siempre está dentro de ti, y cada letra eres tú y es ella.

Tu alma gemela eres tú...y cuando hallas a una persona que al mirarla ves en sus ojos a tu propia alma, ya la has encontrado.

Esa sería mi respuesta a esa pregunta realizada por aquel hombre, no dejes que el invento de tu mente te ciegue y te llene de desesperanza, de necesidad y de dependencia, sé consciente de lo que buscas y anhelas, y cuando seas inmune a lo que tu mente elucubra y crea, lejos de lo que tu Ser es, todo se transformará a tu alrededor. La necesidad se acabará y comenzará la libertad.

Arael Elämä.


lunes, 24 de agosto de 2015

SUFRIMIENTOS Y DESPERTARES (REFLEXIÓN)



A través de la espesa bruma que a veces transito, siempre he logrado ver la luz de un faro que me guiaba para no perdeme en el camino.
Sin embargo, eso no significa que haya sido sencillo descubrir todo lo que en mí se esondía como sombra rebelde, jugando a no ser hallada, a pasar desapercibida, para que mi ego se sintiera satisfecho con el trabajo realizado.
Y es que el ego cree que trabajar duro, sacrificándose, es siempre la mejor opción para avanzar, para crecer, y entonces, irremediablemente asocia el dolor, el sufrimiento, con algo necesario para alcanzar los objetivos establecidos. Hay una tendencia generalizada de pensar que sin padecer no sabemos reconocer la felicidad, no hay gran amor sin sufrimiento, no hay dicha si no hay pena...

Sin embargo, otra parte de mí más consciente, afirma que todo eso no es más que una serie de ideas y pensamientos producto de un sistema de creencias que nos engulle y nos escupe hacia una espiral que nos acaba agotando y sumiendo en el desasosiego.
Nunca hallamos la felicidad, porque además, la buscamos ahí afuera, otro debe hacernos felices, o bien un trabajo nuevo, o una casa más grande, o el coche de nuestros sueños, y depositamos nuestro poder en el exterior, sin darnos cuenta de que la felicidad está en nuestro interior y que nadie puede hacernos sentirla salvo nosotros mismos.

Las relaciones, del tipo que sean, basadas en esta dependencia de la felicidad en el otro y su comportamiento, tienden a ser un fracaso, nos llevan a discusiones, a malentendidos, a reproches, a intentar dominar y controlar al otro, a absorverlo, y a acusarlo de nuestro propio sufrimiento creado por nuestras propias carencias y por nuestra inmadurez emocional, y por supuesto, esto nos deja el sabor amargo de no haber hallado la amistad, o la pareja que estábamos buscando. Hasta que no hemos alcanzado nuestro autoconicimiento no podemos darnos al otro, y no sabemos recibirlo de forma libre y amorosa.

Muchos se empeñan en ocultar su sombra, su oscuridad, para sentirse luz, amor, paz, renegando así sin darse cuenta, de todo aquello que aún está por resolverse dentro de sí mismos. No digo con esto que sea necesario comportarse de forma déspota, o estar siempre llorando, o sentirse desgraciado, sino que debemos aceptar todo lo que somos, nos guste más o nos guste menos.

Así que, tal vez, una de las premisas de ser conscientes es precisamente prestar atención a todo lo que está ahí dentro, porque en realidad, esa es nuestra presencia, lo que somos. Nuestros pensamientos son muy activos, crean emociones, y a su vez crean en nosotros comportamientos, y así nos convertimos en lo que pensamos y sentimos. Descubrí así que era hora de tomar consciencia de lo que pienso, de cómo actúo, de lo que deseo, de lo que siento, y de cómo quiero que eso afecte a mi vida. Y aprendí también a decir “basta” a las situaciones que no me enriquecen, y a las personas que sólo aportan sus propias proyecciones de sus conflictos interiores hacia mí, intentando dañarme con ataques que sé que no merezco.

Elijo entonces así no sufrir más innecesariamente, y cuando digo que elijo no sufrir no me refiero a que no quiera aceptar que hay aún ciertas historias mentales que pueden estar atormentándome, sino que escojo una manera de afrontar mis fantasmas desde otra perspectiva, desde la valentía de alguien que sabe que sus sombras están ahí, que las mira de frente y que está dispuesta a transformarlas, trascender los miedos, para seguir adelante, con el coraje de alguien que desea amar por encima de todo.




El amor siempre suma en tu vida, no resta, así pues, aquellas personas que no sumen en mi vida, definitivamente, sé, que acabarán desapareciendo, al igual que aquellas situaciones que ya no sean precisas para mi propio crecimiento y maduración emocional.

Así, en todo lo que llevo recorrido en mi vida, he observado un antes y un después, y en mi ahora, cada vez que algo me hace sufrir, voy en la búsqueda de ese algo ahí dentro, para abrazarlo, para sentirlo, para liberarlo de mí y comprenderlo.

No intento convencer a nadie de mis pensamientos filosóficos, de hecho, son sólo eso, pensamientos, para mí basados en lo que me transmite mi sabiduria interior, siendo los que me han otorgado más libertad, porque vivir en la prisión del sufrimiento, de la lucha por mantener a mi lado lo que no es mío, en la guerra interior de querer que todo lo que deseo se produzca de inmediato, de intentar que la gente sea más consciente y respetuosa con los demás, o con todo lo que nos rodea, ya la he experimentado por suficiente tiempo, ahora no quiero más eso, ahora elijo yo, y desde todo el poder que siento dentro de mí, naciendo desde mi naturaleza más profunda, sólo quiero ser libre, pero libre de mis propias cárceles, y dejar que cada cual vaya liberándose a sí mismo, comprendiendo lo que es y cómo es mejor vivir a su manera, a su ritmo, porque mi forma de ver la vida, no tiene por qué ser la misma que la de los demás, cada uno debe crear su propio camino, con su propio paso ajustado a su alma.

Últimamente he estado viendo los enfoques que se están moviendo respecto a la filosofia de la vida, y francamente, he alcanzado a comprender que mi vuelo es único y libre, así como el de cada uno, y que ni yo, ni ninguna otra persona, debería influir o intentar hacerlo en el vuelo de nadie, sino que deberíamos ser sólo ejemplo para aquellos que quieran seguir nuestros pasos.

Yo soy gaviota en el aire que vuela en libertad, soy tigre blanco, protector y defensor de mi verdad, soy delfín en el agua, consciente de la vida y de la creación, pero cada uno es lo que desea ser en cada momento...

Sufrir, en mi opinión, es la decisión inconsciente que tomamos al ver la vida a través de los filtros de las creencias que nos han ido enseñando a través de la familia, la religión, la escuela, el trabajo, la sociedad en sí. Esas doctrinas nos encarcelan y nos ciegan, ocultándonos lo que verdaderamente somos en nuestro interior.

Así, interpretamos el amor de una forma equivocada, buscamos la pareja incorrecta para nuestra alma, pero correcta para nuestras creencias sobre cómo debe ser una pareja, buscamos los amigos que más se ajustan a nuestras ideas mentales, y así todo lo que decidimos queda supeditado a lo que hay grabado en nuestro inconsciente, como programaciones que nos impiden saber que hay algo más, algo que sí somos.

Si alguien tiene la gran valentía de enfrentarse a todo eso, comienza un viaje hacia lo que Es, que le invita a desaprender lo aprendido, a desadoctrinarse, a elevarse por encima de lo que otros piensen sobre él, a apartarse por necesidad de todo aquello que escogió de manera inconsciente, a sentir un vacío extraño, a no desear estar con esa pareja que de repente ya no sabe si ama o no ama, descubriendo sólo dependencia y miedo a la soledad. Los amigos que tenías desaparecen, pierdes el sentido de tu vida, la familia no te comprende, te quedas solo, o sola, ante mil miedos que surgen, y una voz interior te pide que tengas fe, que saltes, que saltes, que confíes en que todo irá bien.

Y al final saltas...

Y empieza la gran aventura del autoconocimiento...

Esto viene a ser como la película de matrix, ¿qué pastilla quieres tomar?


Arael Elämä Araham

miércoles, 19 de agosto de 2015

ALMAS GEMELAS - AMOR SAGRADO

ALMAS GEMELAS - EL AMOR SAGRADO....

Salgo a buscarte y te hallo, porque el viento grita tu nombre en su silbido extaordinario, que se cuela por mi pecho y se expande. Y tu nombre es el nombre del universo, infinito, y vibra como siempre lo hizo, con el sonido de tu esencia particular. Eres la llama que arde en mi Ser, porque eres parte de mí, y yo parte de ti, porque somos procedentes de un gran sol que se hizo gotas en un gran estallido de amor, y que se amaneció en diversos lugares para experimentarse.

La base de lo que vivimos en cada uno de los mundos que habitamos es el Amor en todas sus medidas y manifestaciones. Soy un tú en muchos “túes”, yo soy el “yo soy” que te ama profundamente en cada realidad en la que existes, en la que existo.
Y te hallé en tantas miradas, te hallé en tantos abrazos, te hallé en tantas vidas vividas y que todavía experimento. Sin ti la aventura sería tan diferente, contigo, ser de mi ser, todo tiene un sentido más divertido. Juegas al escondite y mi mente se envenena con torpes añoranzas que el olvido de este juego que vivimos ha provocado al no poder fusionar mi corazón con el tuyo.
Pero ahora entiendo, sí, ahora lo entiendo... y ya no hay más dolor, sólo hay dicha y contento...
Si el amor es el regalo y el premio, hace tiempo que ganamos la partida, nunca perderemos, todo esto es apariencia, espejismo, todo esto es sólo un sueño que soñamos, desde nuestro sol divino...
No es posible no recordar el amor, porque justamente es lo que nos trajimos con nosotros, nuestro único equipaje, y jamás lo dejamos atrás porque éste siempre habita en lo que somos...
Bienvenido al reconocimiento de mi alma en la tuya, bienvenida sea tu alma en la mía una vez reconocida...


  • El susurro de la brisa de la mañana anuncia el otoño, ¿qué tienes que decirme amado mío que tanto te siento en mi alma?
  • Que te abrazo, que te escucho, que te sueño, que te siento, que te vivo en cada momento. Y en cada noche que vivo, tu luz es la que me acompaña, y en cada historia de amor que experimento, te busco a ti en cada alma, y si no te encuentro, sé que lo haré, porque te llevo aquí dentro, en mi pecho, palpitando en cada día de esta vida que escogí vivir. Te amo porque te tengo conmigo desde siempre, porque cada situación a la que me enfrento, ya sea en solitario o acompañado, es un capítulo más de un cuento que vivo, pero tú, sólo tú, eres la gran verdad de toda mi existencia completa, la fuerza que me hace buscar, desear, amar, el ímpetu de mi fe, la estrella que me hace anhelar continuar amando.
  • Ahora ya lo comprendo, amor mío, no se trata de no tenernos en esta existencia, no se trata de no podernos amar en la materia, sino de saber amarnos aunque no estemos juntos en lo humano, permitiendo que cada uno viva en la libertad de aprender lo que es el amor en esta dimensión, en esta vida donde nuestra mente es tan inconsciente. Y si entendemos que ya nos estamos amando, que en cada caricia que ofrecemos queda implícito nuestro gran amor, que en cada abrazo te abrazo a ti, que en cada beso te estoy besando, porque sólo tú, tan sólo tú eres mi compañero, ese que soy yo misma, entonces ya no habrá más dolor, y justo en ese momento nos liberaremos del espejismo, del sueño, para podernos mirar a los ojos y por fin vernos, reconocernos.
  • Así es – murmuró el viento que traía la fragancia del cercano otoño – y así será, porque ha llegado el momento. Siénteme en cada aroma, siénteme en la lluvia y permite que acaricie tu cara, siénteme mientras duermes envolviéndote con mi cuerpo, siénteme en la madrugada, cuando te despiertas y me percibes, siénteme cuando los primeros rayos del sol penetran por las rendijas de la persiana de tu ventana, siénteme en cada canción de amor que te dedico cuando escuchas las señales que te regala mi alma, siénteme en las sincronías, en las casualidades que te llevan de nuevo hasta mí, hasta quien soy, hasta ti, hasta lo que somos.
  • Somos como esta ráfaga de viento, nos alcanzamos siempre, por eso, respeto tus tiempos, respetas los míos, y sabes que cuando regresemos, nos uniremos en un cálido abrazo y nuestras energías fusionaremos...


Me siento en la tierra, contemplo los campos, me estiro para mirar el cielo, te veo, te observo, las nubes pasean como si fueran tus versos, los del poema que me recitas a través de los sonidos de los pájaros que cantan a través de este hermoso silencio, tuyo y mío.


Y entonces te escucho de nuevo, mi voz y la tuya se entrelazan en el “no tiempo” y puedo entender lo que me dices, porque ambos pronunciamos las mismas palabras al unísono...


  •  No estoy distante, sólo soy como el viento, te amo por encima del teatro que estamos viviendo, te amo así, con lo que vives, con lo que eres, sin ningún impedimento...




Arael Elämä....