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Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.

domingo, 18 de enero de 2015

EL VUELO DEL ÁNGEL MARIPOSA

 EL VUELO DEL ÁNGEL MARIPOSA...

En ese punto en el que todo es neutro, en ese punto en que todo es amor, en ese punto en el que no hay nada más que paz, la vida puede observarse desde el cielo de un prisma en el que todo tiene un sentido más elevado de lo que como humanos podemos entender...
Estar en ese centro de ti, en el corazón, es como volar, extendiendo las alas y sintiendo el viento acariciando tu rostro, es como atravesar la vida desde la belleza...
La belleza, el sol interior que lo ilumina todo, la verdad absoluta de lo que somos, la estrella que brilla de noche y de día, pues ella está ahí siempre...
Atravesar las barreras que hay en nosotros mismos suele ser bastante duro y difícil, suele ser un proceso de autoconocimiento y de liberación emocional bastante arduo, algo así como mirarse en un espejo y ver aquello que no deseamos ver de nosotros mismos, para así amarlo y aceptarlo, para integrarlo como algo bello y no como algo desagradable. Conseguir ser ecuánime con uno mismo resulta ensordecedor para un ego que todo lo mide a través de las verdades calculadas y redactadas en un inconsciente colectivo que maneja todo comportamiento humano, con ciertas variables, pero que suele ser rígido y difícil de trascender.
Ese proceso de purificación interior va acompañado de tantos cambios en tu nivel de conciencia que resulta sorprendente darte cuenta de que, al volver a ver tu reflejo, ya no es como era antes, pues tus propios conceptos de belleza, tus juicios, tu manera de enfocar la vida, se han transformado tanto que ya nada es como antes era, incluso todo aquello que está fuera de ti ya no lo interpretas de la misma forma.
¿Qué puede haber cambiado tanto en ti como para ver hermoso aquello que antes te parecía atroz?
Es tan fácil la respuesta que parece alcanzable tan sólo con su simple mención, pero es justamente porque la palabra “amor” no se entiende desde la perspectiva adecuada, sino bajo ese mismo prisma mental instaurado a través de dogmas, normas, creencias antiguas...
Amar incondicionalmente no tiene nada que ver con lo que la mayoría siempre conocimos como amor, y cuando lo vas descubriendo, de pronto, nada es lo que parece, todo es tan diferente, incluso el amor romántico que tanto mueve al ser humano en su búsqueda incesante de ese ser ideal que cubra su carencia afectiva, o su necesidad de ser amado y de amar, resulta tan ínfimo comparado con lo que realmente somos capaces de sentir.
De pronto, el amor se apodera de ti, te envuelve, se convierte en algo que no sabías que existía, te transforma, te demuestra tu propia divinidad, y a través de ese amor comienzas a entender que jamás diste lo que deseabas dar, que jamás recibiste lo que deseabas recibir, que amar sin condiciones es el regalo más maravilloso que podías experimentar, pues sólo con amar te sientes pleno.
Así que amar ya es recibir amor...
Curioso para quien comienza a descubrir algo así. No tienes que esforzarte por ser amado, ya eres amado, pero aún no te has dado cuenta.
Y entonces te preguntas qué vas a hacer a partir de ahora, pues ya no necesitas buscar a nadie que vuele contigo en este proyecto de vida, y siempre habías buscado a un compañero, alguien que te comprenda, que te cuide y proteja, alguien que sea ese ideal, esa alma gemela.
Si no necesitas estar con nadie, cómo afrontar ahora un camino en soledad, se hace extraño no sentirse solo, se hace extraño no precisar de una pareja, se hace extraño ser independiente, completo totalmente.
Y dentro de ti sabes que volarás alto, muy alto, y que no todos podrán alcanzarte, y que esa persona que te alcance lo hará por amor, no por necesitad de compañía en su vuelo, y te alegras, te sientes feliz, porque sabes que alguien llegará, pero que no te usará inconscientemente para satisfacer su vacío, no te acompañará para cubrir sus carencias, no estará junto a ti por tu apariencia física, o porque te admire y quiera imitar tu vuelo, sino que vendrá para ser tu fiel compañero, aquel que volará contigo para apoyarte, para amarte, desde su plenitud, desde su sabiduría, desde la misma perspectiva de amor incondicional que es capaz de sentir.
Una relación así no es una relación convencional, una relación así no se basa en exigencias, no se basa en inseguridades, no se basa en la necesidad de tener al otro, de poseerlo para que no se escape, no existe en ella la desconfianza, no existe en ella el dolor, no existen celos, ni rencor, en definitiva no existe miedo...
Puede que escuches a esa voz temerosa que aún se preocupa por ti preguntándote ahora, que vuelas y transitas tu universo en soledad:





- Esa fue tu elección, crecer, elevarte, desnudarte de los harapos que se entretejían en tu alma y la aprisionaban, pero eso te ha llevado a ser de otro mundo en este mundo ¿Y quién te acompaña, alma mía?
- Me acompañan mis sueños, me acompañan las nubes, me acompaña el azul del cielo, la luna, el sol, las estrellas, me acompaña el universo, me acompaña la fuerza de la creación, me acompaña la fuente divina que hay en mí...¿Quieres acompañarme tú también?
- ¡¡¡Si!!!
- Pues vuela conmigo, sin miedo, vuela y siente tu propio vuelo, siente tu propio Ser, siente tus alas hermosas danzando con el viento, siente la belleza de tu interior, siente que eres un dios amoroso que se ama y que derrama su amor por todas partes, expándete, muestra tu gracia, sé ese ser divino que hay en ti...
- ¿Y si no sé volar como tú?
- ¿Acaso no has visto esas alas relucientes que se despliegan en ti cuando piensas en la posibilidad de volar? Esas alas te hablan, te están susurrando algo, escúchalas...
- Sí, me dicen que confíe en mí, que tengo un gran potencial, que me lance y que tenga fe en lo que soy.
- Cierra los ojos, mira hacia adentro, descúbrete, suelta todo aquello que pesa en ti, sálvate de tus miedos, desnúdate del ropaje de tu pasado y vuela...
Para volar hay que ser ligero, para volar hay que dejar atrás el miedo, para volar hay que amarse a uno mismo y confiar en que el vuelo se dará... Y si te caes, amigo mío, si te caes sólo tendrás que levantarte y volver a volar... Nada más...
Y cuando el miedo se desvanece del todo, sólo quedas Tú y la maravillosa imagen de lo que eres comienza a emanarse con fuerza y a florecer.
- Pero yo tengo miedo porque no sé si lo que tú me dices es real.
- Pues entonces, regresa de nuevo a tu mundo, amigo mío, y cuando hayas descubierto la realidad que deseas vivir, si quieres encontrarme, yo seguiré en mi vuelo, seguiré aquí.

Nada podemos hacer si nuestros amigos o seres amados no comprenden lo que vemos desde nuestra propia cima interior, sólo ellos pueden descubrirse a sí mismos, sólo ellos pueden aprenderse a amar y a mirar hacia dentro, sólo ellos pueden recorrer su propia senda hacia su propia cima, sólo ellos pueden cambiar el mundo en el que viven.
Mientras tanto, el ángel mariposa vuela alto envuelto en el cuerpo de un ser humano, vuela en su universo, maravillado, amando, riendo, soñando, sin esperar, sin buscar, sin sufrir...

Eva Bailón B.

viernes, 16 de enero de 2015

ARAEL LÍNTLEY

Para aquellos que me leéis...

A veces, sólo a veces, la vida nos muestra las adversidades más duras, aquellas que están en nuestro interior, aquellas que creamos nosotros mismos para crecer, dando lugar a pequeñas y grandes transformaciones que debemos ir encajando lentamente.

Esas metamorfosis no son ni más ni menos que el recuerdo incesante de lo que somos tratando de hacerse un sitio, intentando nacer tras la muerte de los miedos, tras la superación del ego, tras la caída más terrible que puedes experimentar, pues sólo muriendo puedes nacer de nuevo.

Así pues, la muerte no es más que el inicio de otra vida, y hay que tomarla como lo que es, tanto literalmente, como simbólicamente.

En realidad os quiero anunciar que Arael Líntley desaparece, pero no sus escritos, no sus poemas, sólo su nombre.

Esto irá sucediendo paulatinamente, no será repentino, aquellos que la conocen y la leen, sólo sabrán que su camino se abre, que su camino se enciende con la luz más pura e intensa, y que su sueño se expande.

Os presentaré su nuevo nombre, el nombre que la define, el nombre que la lleva hacia su verdad, hacia su Ser y con el cual se dirigirá hacia aquellos que resuenen con ella, y a aquellos que no lo hagan.


ARAEL LÍNTLEY

 Dentro del cofre de la vida,
se halla el secreto sagrado
de la estrella que me ilumina,
del diamante que, depurado,
fluye líquido en mis versos
para alumbrarme en cada paso 
para no sentirme perdida...

Y no encontraba la llave...

Salí a la oscuridad nocturna
tras buscarme en el fulgor
de la llama de mi alma confusa,
y me hallé herida de amor,
mas del amor no existe herida,
y la falacia de mi dolor
me mostró la pureza divina...

Y aún ansiaba la llave...

Lloré sin verme, sin saberme,
y una lágrima cristalina
se posó en mis manos clementes,
y en mi presencia tranquila,
se me mostró plácidamente
como la llave que quería,
como el regalo de lo ausente...

Y supe que yo era la llave...

Reí amante de la mentira,
pues me mostró el camino
que en mi interior se ungía,
para morir en este cuerpo,
para nacer siendo la vida,
el cielo, el sol, siendo
el ángel que me cautiva...

Arael Líntley
(Eva Bailón)

 

Todos los derechos reservados.

sábado, 10 de enero de 2015

LA DULCE ENAMORADA

Ella vivía enamorada del amor, en todas sus formas, pero confundida por los conceptos románticos de una de sus manifestaciones. Ella creía que enamorarse de otra persona era difuminarse en sus ojos, volar en su universo, sumergirse en su océano de colores, de sabores, de inquietudes, de ilusiones, de sueños por cumplir... Ella sentía en su interior el ávido deseo de alcanzar amar a alguien con la valentía de adentrarse en sus misterios, en el dios que habita en su alma. Y en el camino firme hacia sus propios sueños, aprendió lentamente que debía amarse primero a sí misma y aprenderse, aceptarse, superando sus temores, sus inseguridades, y sobre todo, su gran anhelo incesante de sentirse siempre enamorada, en esa elevación maravillosa que la trasladaba a otras dimensiones.

Buscó que ese amor que habitaba en su interior fuera compartido, desde su plenitud, desde su armonía. Sin embargo, había demasiado dolor en ella.
Amaba mucho, amaba sin límites, amaba tanto que sus lágrimas eran cristalinas, creadas con dulzura, con la ternura de la inocencia de un ángel, pero también con la ignorancia de quien no sabe ser humano.

Y descubrió que el enamoramiento no existe, porque su estado natural ya era estar siempre enamorada.

  • ¿Qué voy a hacer ahora? Quiero compartir este amor con otra persona, alguien que entienda que también soy ego, y me ame a pesar de ello, alguien que sepa estar siempre enamorado, alguien que brille en el amor de su propio Ser, alguien que sepa reconocer su divinidad para poder observar la mía, y la de los demás. Quiero compartir este amor sólo con aquella persona con la que mi alma sienta que sale de mi cuerpo para abrazar a la suya, sólo con aquella persona que no me juzgue ni siquiera cuando sepa que me estoy equivocando, que me apoye incluso cuando tropiece y mi ego sí que me esté juzgando, alguien que no se conforme con mi cuerpo, con mi personalidad, con el juego de la vida, alguien que me acepte por completo, en cuerpo, mente y alma, y que ame desde su Espíritu a mi Espíritu, alguien que tropiece como yo pero que se ame y me deje amarle y apoyarle, sin juzgarle, alguien que me permita crecer junto a él, que desee crecer junto a mí, alguien que no tenga miedo de amarme y que si lo tiene, lo atraviese con valor, alguien que no huya, y que cuando me abrace sienta que abraza lo más sagrado, porque así lo sentiría yo... Alguien que me haga saber con certeza que nuestros mundos son el mismo. Alguien que junto a mí se haga poesía. Alguien que desnude el alma con su mirada, alguien a quien yo desnude su alma con la mía, alguien que me admire y que vea la belleza de mi esencia por encima de lo físico, porque así le miraría yo... Pero...he aprendido que enamorarse no es más que una falacia, un engaño de la mente, una idea romántica y pretenciosa que no alcanza ni un ínfimo sentido de lo que yo siento en mi alma. Y ahora que amo todo lo que existe, no puedo lograr lo que anhelaba, porque en mí existe un amor que todo lo llena, y nadie puede llenar nada porque estoy completa. ¿De qué manera puedo ahora pensar en una relación con otra persona, una de esas románticas?

Ella sentía mucho amor en su Ser, pero deseaba experimentarlo en diversas formas y sobre todo, deseaba hallar a esa persona que fuera como ella, para poder saber cómo un ser humano puede sentir, amar, estando en conexión con su Ser divino.

  • Amar desde lo más profundo de uno mismo, sintiéndose pleno, completo, debe ser algo increíble, sagrado, casi mágico, debe ser tan distinto de lo que siempre se ha experimentado. Si he venido a aquí, a este mundo, debo lograr saber cuánto se puede amar a otro ser humano, a un hijo, a un hermano, a un amigo, a un amante..., para llevarme conmigo el maravilloso regalo de haberlo compartido y sentido en la traducción física de todas sus manifestaciones.


En su convesación interior sabía que hallaba siempre las respuestas, pero también se conocía lo suficientemente bien como para comprender que sus creencias inconscientes, las más ocultas, podían conducirla a un nuevo equívoco, a una decepción. Pero siempre, Su Ser emergía y respondía...

  • No existe el error, no hay decepción. Todo ocurre por alguna razón que no siempre conoces. Debes saber que lo que demandas, lo que anhelas, es lo que experimentas en ti misma y que puedes nutrirte de ello. Aunque sé muy bien lo que estás pidiendo, lo que sueñas, y lo hallarás en el momento justo y adecuado. No existen las casualidades, todo lo que has vivido, sentido y experimentado, todo lo que has expresado y compartido, lo has hecho por amor, con amor, desde el amor, incluso cuando te enfadas, tras el enfado hay amor, y deseo de amar y ser amada. Todos los seres humanos desean ser amados, desean amar, pero no siempre son conscientes de ello. Has dejado de sentir ese deseo de amar como una necesidad para vivir, porque ahora has logrado llenarte de amor, irradiarlo desde dentro hacia afuera, y eso te ha otorgado la capacidad de ser feliz. ¿Viste lo simple que era? Sólo tenías que amarte de verdad. Y ahora, como siempre, mi dulce humana, verás cómo hallarás el reflejo de lo que emanas en otra persona. Si emanas amor, si te amas y aceptas plenamente, si crees en ti y confías y valoras lo que eres, sólo hallarás personas en las mismas condiciones, y aquellas que no vibren en esa realidad, desaparecerán lentamente de tu mundo. Lo que irradias es lo que regresa luego a ti. Si deseas amar a alguien como te estás amando a ti y ser correspondida de la misma manera, sólo deja que suceda, pues ahí, a la vuelta de la esquina, está esa persona que al mirarla te verás a ti misma, esa que al mirarte se verá a sí mismo, y no tendréis ninguno de los dos duda alguna de estar frente a quien deseáis estar.

Ella sonrió, lloró de la emoción de sentir en su pecho la certeza de aquellas palabras y se repitió a sí misma una frase hasta quedarse dormida. La fusión con su Ser estaba siendo la experiencia más magnificente de toda su vida.

  • Cuando llegues a mí, te veré, me verás, y no habrá dudas, no habrá más dolor, ni confusión, porque después de atravesar el profundo bosque del miedo, sólo el amor puede unirnos.

    Arael Líntley

lunes, 5 de enero de 2015

EN EL TEMPLO DIVINO

Después de un largo caminar, donde las piedras han sido el suelo, donde mis pies han estado heridos, donde mis manos temblaban ante las adversidades, donde mis preguntas eran cada vez más profundas, me hallo en pie frente a un templo de cristal de cuarzo blanco. Reluce como el sol, y su vibración me hace llorar de emoción. En este ahora no existe ya nada que me esté dañando, a pesar de que sé que todavía hay mucho por sanar y liberar, limpiar y depurar. Me pregunto por qué no siento dolor, pues lo que siento es como si se hubiera acabado ya una ruda etapa donde mis pasos eran torpes y sufridos.
De dentro del templo aparece un hombre, vestido de blanco, me mira con sus ojos intensos. Ya los había visto antes. Su sonrisa es dulce, como la primera vez que le vi, hace ya tanto tiempo, y su gesto amable y amoroso me indica que debo entrar con él.
Voy junto a él. Nos fundimos en un largo abrazo, siento que mi corazón y el suyo se fusionan, y el amor que me envuelve me eleva como nunca antes lo había hecho. Vibramos como si fuéramos pura luz, tal vez lo somos de verdad ahora mismo.
Tengo muchas preguntas, no comprendo algunas cosas que estoy experimentando y estoy dispuesta a escuchar sus respuestas, él siempre me ayuda tanto.
Nos sentamos en el suelo, sobre unos cojines semi etéricos, y entonces me doy cuenta de que mis manos también son transparentes. No soy tan densa, ni él tampoco. Debemos estar en otra dimensión. 
 
  • Gracias por recibirme, mi querido Araham. Tengo que pedirte una vez más que me ayudes, que me guíes.
  • Mi amada Elämä, ya sabes que siempre estoy cuando requieres de mi presencia, tú eres mi otro yo y lo que te ocurre a ti, me ocurre a mí, cuéntame qué es lo que te preocupa, aunque ya conozco tus inquietudes sé que necesitas manifestarlas en palabras.
  • Últimamente me siento muy descolocada, perdida, como en otro mundo, como si estuviera flotando en la nada. Además, sé que estoy liberando mucho dolor pero no lo siento, es como si pasara frente a mí como una nube que luego se aleja. ¿Por qué me siento así? Tengo una sensación de estar encerrando muchísimas emociones que no comprendo en una bolsa hermética, cerrada y sellada. Las veo, las observo, las puedo sentir de alguna manera, pero en realidad noto sólo una especie de indiferencia, como si estuviera anestesiada para sentir...Así que es como si hubiera perdido la capacidad de sentir, y al mismo tiempo siento amor, es muy raro...
  • Te lo voy a explicar mandándote las sensaciones, verás cómo sí puedes sentirlas.
Como siempre, Araham consigue que en mi interior sienta todo aquello que me quiere transmitir, a través de imágenes, palabras que no se pronuncian, explicaciones que no se hacen frase, amor convertido en comprensión. Veo que estoy en un prado de flores muy diversas, las estoy sintiendo como parte de mí. Su aroma penetra en mi esencia y comprendo cada olor. Mi cuerpo físico reacciona ante algunas fragancias, a veces con mucho desagrado, otras con simpatía, otras con sumo agrado, comprendo que eso son emociones que vienen del exterior, que entran en mí y que yo asocio a lo que conozco.

  • Oh, tienes razón, lo estoy sintiendo y viendo muy claro.
  • ¿Lo entiendes ahora? El ejemplo que te he puesto y que has podido sentir es muy claro. Estás en un campo de flores variadas, estirada, sientiendo su fragancia. Antes podías oler la esencia de todas las flores, incluso diferenciar algunas de otras porque ya las habías olido antes y las has reconocido. Las fragancias son el símil de las emociones. Tú reaccionabas ante ellas, unas te gustaban mucho, otras te hacían reaccionar incluso en lo físico dándote alergia y estornudabas,- se ríe, como siempre cuando intenta que entienda las cosas que me explica con tanto amor- otras te hacían sentir dolor de cabeza. Sin embargo, estás desarrollando una habilidad. Ahora eres capaz de observar las fragancias. Las hueles, las percibes, pero no te afectan físicamente. Ahora bien, aún no sabes cómo aislarlas una por una, sólo sientes el conjunto, es por eso que te da la sensación de tener todas tus emociones guardadas en una bolsa cerrada. Ahí están todas las flores emanando su aroma, y tú las percibes a todas a la vez, pero sin que ello signifique que tu cuerpo físico reaccione. Esa habilidad es la de ser observadora de tus emociones teniendo tú el control sobre ellas, y no al revés. Estás aprendiendo a hacerlo.
  • Yo creía que estaba huyendo de lo que sentía, que me aislaba del dolor que algunas emociones podrían ocasionarme, y eso no me gusta nada, pero no lograba sentirlas, sólo noto que están.
  • Eso es porque tú ya no te sientes identificada con el pensamiento que generó el dolor, sabes que tú no eres el pensamiento, ni eres esa emoción, sabes que tú eres la conductora de tu vehículo y que tú lo manejas. Hasta ahora, el dolor te controlaba a ti, hasta ahora, las emociones marcaban tu estado físico y mental. De hecho, son las ideas y los pensamientos quienes generan las emociones. Algunos pensamientos o ideas están en tu inconsciente y las emociones parecen llegar solas, pero siempre están unidas al campo mental. Estás aprendiendo a ser quien eres, a comprender tu cuerpo mental desde tu Ser, y por consiguiente, algunas emociones ya no serán la reacción incontrolada de tu ego, sino que las verás ahí, como una observadora, una espectadora de tus ideas, pensamientos y emociones.
  • Suena bien, pero bastante complejo.
  • Es más difícil explicar su funcionamiento que sencillamente vivirlo. Tú ya lo estás experimentando, no hace falta que entiendas cómo funciona, porque tú ya lo estás sientiendo en ti. El engranaje de todo lo que está en marcha en cada uno de nosotros tiene una explicación más “técnica”, sin embargo, no es necesario que sepamos cómo funciona todo.
  • Estoy realmente conmocionada, y sin embargo, aquellas emociones que deberían estar aflorando, no lo hacen, están calladas en mi corazón, como si sólo fueran frases que otro ha dicho, como si fueran experiencias dolorosas de otra persona. Yo miro ese sufrimiento con compasión pero no lo padezco, es tan extraño.
  • Todo lo que has ido aprendiendo a través del camino hacia ti misma está dando sus frutos, es así de simple.
  • Quisiera hacerte tantas preguntas, tantas, y cuando te tengo frente a mí no me acuerdo de aquellas dudas que me sorprenden cuando no soy capaz de preguntarte.
  • Estoy aquí, dime qué quieres saber.
  • ¿Por qué cuando nos adentramos en el camino hacia el interior sufrimos tanto?
  • Porque para liberar las cadenas que están en tu inconsciente, en tus memorias más recónditas, debes arrancar el dolor que está incrustado, sanar las heridas, deshacerte de aquello que te hace esclava del miedo, y después, llenarte de ti misma, de tu Ser, del amor que eres.
  • ¿Y podré algún día ser verdaderamente y permanentemente amor?
  • Así será, así es, no temas, no dudes, todo va bien, todo es como tiene que ser.
  • Siempre me dices eso, mi querido maestro, pero yo caigo una y otra vez, caigo en el llanto, en el desasosiego, sin entender nada en absoluto. Un día pareciera que alcanzo el cielo y al otro pareciera que la muerte de este cuerpo que me acoje sería la solución para acabar con este dolor tan insoportable.



  • Sanar una herida infectada puede ser muy doloroso, pero cuando está curada, la sonrisa regresa a tu rostro, así como la de un niño cuando al caer se lastima, llora y sufre, y cuando su herida es curada por una mano amorosa, su felicidad vuelve a fluir en él.
  • ¿Y me quedará mucho por sanar?
  • No mires hacia el dolor, mi querida Elämä, mira hacia el amor que eres y acógelo todo, abrázalo todo, crece, siente el aire, la brisa, la vida que eres, y emana tu verdadera esencia. Un niño juega sin pensar si puede volver a caerse y dañarse, vive y no pienses en el sufrimiento, sé lo que eres, ama, ríe, sé la niña que hay en ti.
  • ¿Y qué hago con todo lo que sé? ¿Qué hago ahora que he visto quién soy? Todo me parece tan complicado.
  • Ámate y sigue viviendo. Ser lo que eres es una bendición y conocerte a ti misma otra bendición. Ahora sólo bebe el milagro de estar encontrándote, bebe la alegría de estar en ti, bebe la felicidad de ser esa fuente de amor que brota desde tu corazón y olvida los porqués.
  • ¿Y cuando aflore de nuevo el miedo?
  • Entonces bendice la oportunidad de atravesarlo, con fuerza, con coraje, como siempre has hecho, y valora tu valentía.
  • ¿Por qué siempre consigues que todo sea tan sencillo?
  • Porque te amo, y el amor es la fuerza más absoluta, el amor es lo que realmente nos hace ser lo que somos, porque el amor es lo que somos. Eres amor, mi amada Elämä, y yo también lo soy, y juntos somos más amor todavía. En este camino tenemos que recordar eso para luego poder serlo en este viaje que escogimos siendo humanos. Y el amor es la sencillez, la pureza, la alegría y la felididad, la paz, la unidad.
Consigue que llore de nuevo, consigue que mi alma se eleve todavía más, consigue que sepa que aún puedo sentir más amor, consigue que la creencia de la pareja romántica se destruya por completo, para dar paso a la unión divina, la única que perdura porque siempre ha sido y existido. Eso me hace recordar que quiero hacerle otra pregunta.


  • ¿Es cierto todo lo que se dice de las llamas gemelas?
  • Mi amada Elämä, dime ¿qué sientes en tu alma?
  • Amor, muchísimo amor.
  • Eso es cierto en ti, y en todos. Las llamas gemelas son el reflejo de ese amor, pero aún hay mucho más. La mente trata de comprender algo que no es comprensible en una conciencia encarnada, sin embargo, lo más cercano sería que te dijera que el verdadero amor va bastante más allá de lo que hayas escuchado o entendido respecto a esas uniones de llamas gemelas o flamas divinas. En este lugar donde habitas como humana, todavía hay algunos misterios por descubrir, y poco a poco los irás conociendo.
  • ¿Eres mi flama divina?
  • No, soy parte de ti, parte de tu conciencia más cercana al Uno. Pertenecemos al mismo origen tras el origen, somos compañeros, rayos de luz que comparten el mismo foco, somos una experiencia unida.

Se acerca a mí, besa mis labios y sonríe. Sabe que eso es algo que hacemos los seres humanos para mostrar amor y afecto, pero él no necesita hacerlo para mostrarme lo que siente. Lo que siente, algo tan inconmensurable que me desmayo en mí misma y en él, en la exquisitez de sus rayos de amor que atraviesan cualquier realidad falsa, cualquier resquicio de dolor, cualquier cosa que no sea yo, para fundirse con mi verdadero yo, con mi esencia, con mi presencia completa.

Una experiencia más, un encuentro más, unas palabras sin palabras que me devuelven después a mi mundo, a lo mundano, a lo que vine a vivir y experimentar como humana.
Soy Ser, alma y persona, hoy, cuando camine sobre el suelo físico de este planeta, sabré quien soy, y miraré a todos los demás sabiendo que son algo tan grande que no alcanzaría nunca a comprenderlo desde mi mente pequeña, pero que amaré desde la grandeza del verdadero Ser que Yo Soy...


Eva Bailón

viernes, 2 de enero de 2015

EL MAESTRO INTERIOR

    En un camino solitario, iluminado por una luz dorada y rodeado de árboles, dos amigos se reúnen de vez en cuando para caminar un rato y comentar sus pensamientos más profundos. Ambos sólo se encuentran cuando afloran los miedos y las dudas, la confusión, pues las preguntas a menudo deben ser contestadas para trascender los temores que acechan al ser humano. Uno es un hombre joven, de aspecto frágil, tez blanquecina y mirada dulce y clara, el otro es un hombre maduro, de aspecto oriental, cabello largo y fino, barba blanca lacia y vestido con una túnica de color azul claro.
    El más joven se dirige al otro con solemnidad y sumo respeto. Se siente descondertado y decepcionado de sí mismo, y también de lo que le acontece y de algunas personas que ha hallado en su vida.

  • Maestro, perdóname por ofender a la divinidad al ofenderme a mí mismo, perdona mi torpeza al castigarme y sentir la culpa clavada en mi alma, disculpa mi ignorancia al repudiar lo que soy cuando no alcanzo a comprenderlo. La decepción se cierne sobre mí, no sólo por los actos ajenos, algunos incluso contra mí mismo, sino por la decepción de mí mismo, de la reacción de mi propio ego ante tales circunstancias.

  • Mi querido amigo, ya sabes que no me gusta que me llames así, soy sólo un aprendiz, como tú. No sufras por eso, no debo yo perdonarte, sino que eres tú mismo quien ha de hacerlo. Sin embargo, no se trata de un perdón como tú lo concibes, sino una comprensión de que no eres culpable, un entendimiento de que eres un ser hermoso y de que eres inocente. No repudies tu belleza, ámala, no rechaces tu naturaleza, respétala, y no castigues tus errores, aprende de cada situación que vives, porque nada es casual, y el equívoco, amigo mío, no es real, no existe, es sólo una ilusión de tu mente. Respecto a las personas que te decepcionaron, sólo te mostraron lo que debías ver en ti, y sus actos sólo reflejaron sus propios miedos proyectados hacia ti.

  • Te llamo maestro porque contigo he aprendido muchas cosas, porque me ayudas a verme por dentro, porque me has estado guiando durante mucho tiempo y siempre has logrado que conecte con mi sabiduría interior, y porque cuando no entiendo lo que me ocurre, tú siempre me acompañas hasta mis propias respuestas, hacia mi interior.

  • Entonces yo tendré que llamarte a ti también maestro, porque también yo he aprendido muchas cosas junto a ti, y porque también me has acompañado en mi camino hacia mi interior, porque lo que tú me muestras es a menudo lo que hay también en mí, y cuando te explico y te hablo, también me hablo y me dirijo a mí.

  • Está bien, entonces, ¿cómo prefieres que te llame?

  • Llámame Amor.

     


  • ¿Amor? ¿por qué has escogido esa palabra?

  • Porque es lo que hay en cada uno de nosotros, porque es lo que hay en ti, y porque su vibración en sí misma nos conecta con lo más puro y lo más divino que hay en nosotros. Cada vez que menciones esa palabra, resonará en tu interior, y cada vez que yo la oiga, me ocurrirá lo mismo.

  • Es un nombre hermoso, Amor, me alegro de que lo hayas elegido.

  • Gracias, querido amigo.

  • Mi nombre es Alma, me gustaría que así me llamaras.

  • Muy bien, Alma, así será entonces.

  • Verás, Amor, hoy necesito desahogarme y explicarte cómo me siento.Yo siempre he creído tantas cosas, siempre he vivido en base a lo que yo creía que era correcto, bajo las normas morales y éticas que me habían inculcado desde niño, siempre creí que el amor era algo que ahora veo que no es, y me he ido dando cuenta de tantas falacias que tenía en mi mente creadas, que ahora no sé qué es real y qué no lo es. Primero comencé a pensar que yo era el culpable de todo, y creía que mi responsabilidad era ayudar a otros a no sentir culpabilidad, creí que debía ayudar a otras personas a no hacer lo mismo que yo había hecho, a no herirse, a sentir su fuerza interior, a sentir sólo amor, pero el ego es un laberinto enrevesado y se las sabe todas, puede engañarnos, hacernos pensar que eso es lo que tenemos que hacer, pero nos vuelve a llevar de nuevo a su trampa, ocultándonos lo que hay bajo ella. Descubrí mientras caminaba, que no existía un camino, que mientras yo daba un paso, se creaba, y que en realidad yo decidía si el suelo era de tierra o asfalto, si a mi alrededor había árboles o edificios, si mis pies eran delicados o fuertes, si mis manos daban amor o si emanaban dolor y tristeza, si mis ojos veían a través de mi Ser o a través de mis falsas creencias.
    Pero las creencias eran fuertes, ¿sabes, Amor?, y me aferraba a ellas pensando que si las perdía lo perdería todo, y en cierto modo, así ha sido. Creer en algo falso a veces puede ser tan doloroso como perderse a uno mismo, por eso no se nos revela la verdad hasta que no estamos preparados para verla. Tú, mi querido amigo, me enseñaste que amar no es enamorarse a través de la creencia colectiva de lo que es eso, sino que amar es estar siempre enamorado de todo cuanto existe, incluso de mí mismo, porque formo parte del todo. Y entonces, comencé a pensar que si nada es real, si todo es producto de infinitas creencias de nuestra mente proyectadas en la materia, entonces debía buscar la verdadera realidad, aquella que fuera más allá de todo lo que está inventado. Supe que si no creemos, no creamos, y supe que creer en algo falso lo convierte en cierto, porque sólo creyendo creamos. Entonces me confundí aún más y me pregunté por qué pensaba que todo eran creencias falsas si al creer en ellas las convertíamos en realidad. Ahí me di cuenta de que no era un concepto muy acertado y decidí diferenciar las creencias entre limitantes y no limitantes.
    Pero de todas formas, me quedé sin verdades, porque cada ser humano tenía una verdad inventada a su propia convenciencia, y me derrumbé.
    Mis creencias limitantes se deshicieron, pero no en su totalidad, y fui consciente de que en algún lugar de mi inconsciente aún quedaba mucho que desatar, mucho que sanar, mucho que depurar, mucho que limpiar. Mi camino hacia mí mismo era interminable... Ahí mi querido amigo Amor, me quedé bloqueado. ¿Qué me puedes decir al respecto?

  • Amigo mío, mi querida Alma, te diré que conocer todo lo que hay en tu inconsciente no es lo más importante, eso sería como intentar conocer el universo entero, detalle por detalle, así que lo verdaderamente importante es que seas consciente de cada limitación que hay en ti, pero sin obsesionarte, permitiendo que en cada paso se te muestre aquel paraje que tu alma te muestre. Tu Ser es sabio y te irá enseñando lo que debes aprender, poco a poco. Lo más importante es que seas tu Ser manifestado en este humano que eres, cada día con más fuerza, y permitiendo que tu ego se manifieste para mostrarte aquello que aún se debe liberar. No te niegues tu propio poder, tu divinidad, ámate, sé libre, y despliega tu amor sin miedo a vivir.

  • Pero precisamente estoy asustado, porque el mundo, sin mis creencias es un mundo extraño, siento que es la primera vez que lo veo, soy una hoja en blanco porque todo lo que aprendí se ha ido borrando al comprobar que todo estaba equivocado.

  • No, no estaba equivocado, era lo correcto en aquel momento, pero ahora ya no te toca esa lección, ahora te corresponde a ti crear tu camino, tu vida, y escribir las palabras que nazcan de tu corazón. De ahora en adelante sólo tú decidirás tu destino. El miedo no es algo nuevo para ti, ni para nadie, y está basado en la creencia de que el mundo es hostil y peligroso, algo que está muy arraigado en el ser humano. De hecho, es algo muy primitivo impreso en nuestro inconsciente colectivo. Ahora crees que tienes que temer al mundo porque lo ves con más claridad.

  • ¿Y si me equivoco? Ya no sé qué es real y no sé relacionarme con los demás, sólo veo ideas, creencias, egos, me cuesta mucho poder hablar con alguien de alma a alma, de corazón a corazón.

  • Mi querido amigo, cuando estás con alguien frente a ti manteniendo una charla contigo, las almas de ambos conversan, mientras los egos también lo hacen, siempre funcionó así, la diferencia ahora es que tú escuchas ambos lenguajes de manera consciente. Quédate con ambos, así conocerás a la persona que tienes delante, tanto por sus personajes inventados para subsistir aquí como humanos, como por su alma encarnada en ese cuerpo, vehículo para experimentar el amor en la materia.

  • Dices que hemos venido a experimentar el amor, pero no comprendo de qué manera se puede hacer tal cosa si estamos tan inmersos en nuestras propias mentiras, ocultos y enterrados bajo capas y capas de creencias limitantes, falsas verdades que nos enfrentan a unos contra otros.

  • Pues rompiendo la estructura mental antigua para dar paso a un nuevo futuro, a una nueva manera de vivir desde el Yo Soy, desde la divinidad que llevamos dentro, desde la verdadera esencia de lo que somos, y dejando ya de mentirnos para ser honestos con nosotros mismos y con los demás, permitiendo así resurgir nuestra alma aprisionada, liberándola, y comprendiendo que amar es respetar, aceptar, y comprender, tanto a nuestro ego, como al ego de los demás, o lo que es lo mismo, trascendiendo el miedo a vivir, a ser lo que realmente somos, teniendo la certeza de que todo está bien y de que nuestro Ser nos va a proporcionar todo lo que necesitemos, pues no hemos venido aquí a sufrir, mi querida Alma, sino a a amar, y ya es hora de que hagamos lo que vinimos a hacer sin más demora.

  • Gracias, mi querido Amor, por todo lo compartido, espero poder volver a tener otra charla contigo muy pronto, hoy me quedo más tranquilo, aunque aún me quedan muchas dudas y mucho por liberar. 
     
  • Gracias a ti, Alma, por ser el reflejo de mis miedos y mostrarme mi propia sabiduría.

El joven muchacho llamado Alma, se aleja satisfecho por la conversación, dirigiéndose a su hogar, a su rutina, sabe que cada vez que necesite a su maestro “Amor” podrá hallarlo tan sólo regresando a aquel lugar que ha hallado en el camino hacia su interior.

Arael Líntley

lunes, 29 de diciembre de 2014

ELEGIR SER UN SER

Luces, colores, lágrimas de cristal que relucen en la oscuridad, desprendidas del inconsciente que no comprende al Ser, pero que actúa en contra de nosotros mismos deliberadamente, en su afán de castigar aquello que está almacenado, por el mero hecho de estar pendiente de resolución.
Pero el llanto no te exime de la culpa que el ego genera e inventa.
Cierra los ojos, mira hacia dentro, verás un ser maravilloso que nunca fue culpable, que siempre fue amor, que ha sido manipulado por uno o varios programas que se ejecutan constantemente y te convierten en el personaje de una película de ficción.

Ahora que te estás observando, ahora que ves cómo actúa el ego, ¿qué ves? ¿quién eres en realidad? 
 
No eres la madre, o el padre, o el hijo o hija, ni la secretaria, ni el panadero, ni el hombre espiritual, ni la mujer materialista, ni la persona exitosa que gana mucho dinero, ni el pobre empleado despedido que ahora vive en la escasez...
Eres mucho más que eso, pues todo eso no son más que personajes que ocultan tu verdadera esencia.
Cuando miro a alguien y le digo “te amo”, no veo nada de eso, pues no amo al personaje que interpreta, amo lo que es, amo a su verdadera esencia.
Cuando ves eso en los demás, jamás ves culpables, jamás juzgas actos del personaje, jamás puedes reprocharle, pues eso es tarea del ego, no del Ser que tú eres.

Podemos decidir quién es nuestro “dios”, el Ego o el Ser. Sin embargo, si optas por el Ser, comienza entonces un gran trabajo de desmantelación de todos los programas, de todos los personajes construidos en tu inconsciente. Y ahí comienza una dualidad interior que debes aceptar, integrar y amar. Tal vez, con mucho esfuerzo, o con poco, consigas que esa polaridad desaparezca, cuando con toda la luz que eres puedas abrazar a todo lo que antes creías ser, conviertiendo a tu ego en una herramienta para entender el mundo, para dejar de ser el gran opresor de tu conciencia real, que vive aprisionada dentro de capas y capas espesas de creencias y programas que te hacen pensar que eres lo que no eres.

Si basas tu vida en lo que el ego inventa, vives desde la ignorancia, pero ser consciente implica mucho más que creer que eres un ser espiritual, implica mucho más que leer libros y artículos de metafísica, implica mucho más que hacer meditación o yoga, ser consciente es justo eso, ser verdaderamente consciente de todo lo que eres, averiguando, observando a tu ego, integrando y asimilando cada concepto, elevando tu vibración, sanando de verdad, liberándote de cadenas y cadenas de creencias entrelazadas que te limitan y atan a tu Ser.

Es un proceso largo, así como lo es el crecimiento de un ser humano desde que nace hasta la edad adulta, que requiere de constancia, de coraje, de fuerza y de muchísimo amor.

Si tienes sueños, búscalos, si tu alma te impulsa a crear, crea, si en tu interior deseas alanzar algunas metas, insiste, continua, aunque otros traten de convencerte de que no es buena idea, pues en ocasiones, las creencias limitantes que tenemos nos empujan a robar los sueños e ilusiones de los demás cuando, de manera inconsciente, proyectamos nuestros miedos, nuestros programas, sobre ellos...



Si ves un ángel volar, no le cortes las alas porque creas que lo que estás viendo es un imposible, abre tu mente y trata de comprender, abre tu corazón y ama a ese ángel por creer en sí mismo y perseguir su sueño de volar libremente...

No juzguemos lo que no comprendemos, eso es lo más fácil para nuestro ego, debemos ser honestos con nosotros mismos, trascender nuestros límites para entender a nuestro Ser, amarnos sinceramente, para lograr escuchar a nuestra esencia, y para seguir sus dictados, sólo así podremos amar y comprender a los demás verdaderamente y sin reservas, sin condiciones.

Para amar al prójimo incondicionalmente, primero debemos aprender a amarnos a nosotros mismos...

Sueña lo que tu alma sabe que es una realidad y así llegarás a materializarlo en este mundo terrenal.

Arael Líntley

viernes, 19 de diciembre de 2014

EGOS Y CONCIENCIAS

EGOS Y CONCIENCIAS
(Reflexiones profundas y metafísica)

El pensamiento es lo que nos capacita para entender los conceptos abstractos que nos rodean, pero es una herramienta algo pobre para lograr la comprensión de todo, así que sólo vemos lo que podemos procesar y lo que no se procesa, se queda fuera, o tal vez en algún lugar de nuestra mente, esperando a ser comprendido y asimilado.

Dentro de mis propios pensamientos intento alcanzar la realidad absoluta, pero es demasiado incomprensible para esta pequeña persona que soy. No usamos más de un 10% de nuestra verdadera capacidad cerebral, así que no puedo exigir a mi ego que comprenda lo que es el Ser y cómo es la realidad del mismo, pero puedo irme acercando, tratando de unir las piezas que mi alma va dejándome en el camino y desglosando lo que en mi mente funciona como una programación predeterminada, marcada por una colectividad que también es ese mismo programa.

Así descubro que la realidad que nos rodea ha sido creada por una gran mente colectiva, y que su función es dotarnos de un paradigma o de una plataforma de actuación donde podamos experimentar las vivencias propias de un ser humano, interactuando con otras formas de vida y entre sí mismos.
Esa plataforma a la que algunos han llamado Matriz o Mátrix, es necesaria para la evolución de cada conciencia. Sin embargo, cuando un determinado grupo de existencias concienciales alcanzan un nivel evolutivo preciso, inevitablemente deberán cambiar el paradigma, el lugar donde experimentar.

Así como ocurre esto en los seres humanos (sus conciencias) también ocurre en animales, plantas, e incluso en nuestro mismo planeta, pues también es una conciencia viva.

En estos momentos, nuestro planeta necesita cambiar el paradigma para seguir evolucionando y muchas otras conciencias, individuales o colectivas, darán el paso siguiente junto a ella.



Aunque he dicho conciencias individuales, no quiero decir que sean conciencias separadas de la unidad de la gran conciencia original, sino que son conciencias que funcionan por sí solas, desprendidas de la gran Conciencia Universal en su deseo de experimentarse a sí misma. Sin embargo, existen también conciencias colectivas que rigen, sobre todo, la segunda densidad de este planeta, la que pertenecería al reino animal, y también a la primera, que rige el reino vegetal básicamente.

Cada conciencia tiene un nivel evolutivo, pero cuando digo esto, me refiero a que ha realizado una serie de aprendizajes que la han dotado de una capacidad de Ser mas elevada, con una vibración de frecuencia más rápida.Se podría comparar con el crecimiento madurativo de un mamífero, por ejemplo. Nace, aprende, crece, se hace adulto, anciano y trasciende a otra realidad desencarnando. La almas son parte de una conciencia de un Ser que procede del Uno, que han venido a esta realidad para experimentar, y eso les proporciona aprendizajes. Esos aprendizajes se realizan mediante las relaciones entre ellas, a través del ser humano que son al encarnar, con toda una información de linaje, información celular, emocional, y bajo las normas impuestas por el ego, gran programa que se ejecuta en todo...
Sin embargo, debido justamente a ese ego y a sus subprogramas, generamos miedo, dolor, ira, y eso se deriva en lazos energéticos, pactos de alma para sanar y liberar, pactos que se deben cumplir porque forman parte del aprendizaje y la reconexión con el Ser, la cual sólo se dará cuando el alma alcance un nivel de evolución adecuado. Así es algo así como vestirse de humano para aprender a desvestirse de humano.

El pensamiento me otorga ideas, filosofía, reflexión, y tal vez incluso llega a menudo a niveles donde la incomprensión se transforma en comprensión de la realidad bajo unos preceptos distantes en su mayoría a lo que una persona catalogada de “normal” y “social”alcanzaría.

Pero debo reconocer que en mi caso no se trata de ideas mías, sino que las he tomado prestadas de la conciencia de mi Ser, la cual está por encima de mi alma, la cual está por encima de mi ego.

¿Pero qué abarca el Ego dentro de uno mismo?

Diría que el ego existe desde lo más primitivo que somos, refiriéndome al instinto de supervivencia, el instinto sexual, ect., hasta lo más recargado a nivel conceptual, pues el ego es un personaje que es capaz de ser muchos personajes a la vez, y es también la reacción a las circunstancias humanas, y es también la causa y el efecto, es verdugo y es víctima, es juez y juzgado, y su botón de funcionamiento principal es el Miedo.

¿Miedo a qué?

Miedo a la vida, miedo a vivir, miedo a morir...

El Ser, sin embargo, es todo lo contrario, es Amor en estado puro, no contaminado con los dogmas del ego.

¿Y el alma qué es?

El alma está entre el Ser y el Ego, puede sentir el dolor que desata el ego a través de un pensamiento que se hace emoción, y puede sentir el amor que le traslada el Ser, es el punto de unión entre la parte humana y la parte divina que somos, pero además contiene en sí misma esa parte divina.

En el pecho, justo donde se encuentra el chakra corazón, se halla el centro de nuestra Alma, el lugar donde el amor fluye, el lugar donde la conexión más hermosa se da entre las almas.

Sin embargo, los seres humanos podemos crear esos lazos de “deuda” y de “necesidad” a niveles mentales, para que el Ego pueda reparar, sanar, liberar, compromisos que están pendientes con su linaje familiar o bien con las almas que han compartido experiencias dolorosas.

Ahí es donde el Alma y el Ego tienen su propio pacto. El Ego es la herrmienta que el Alma ha estado usando para acercarse a otras almas y sanarlas y ayudarse a sanar a través de las relaciones amorosas, tanto románticas, como de amistad, fraternidad, filial...

Eso es interpretado por el Ego como amor, y el alma sabe que ese amor es indispensable que resurja, no sólo en los niveles más sutiles, sino también en los niveles mentales.

Por esa razón, cuando alguien desanuda los compromisos adquiridos en el campo de actuación de su ego, el alma se libera, y el ego comprende que ya no hay deuda, que no era necesario endeudarse, que todo estaba bien, dejando en libertad al alma, pues ésta ya está en conctaco con su Ser, permitiéndole ser el protagonista de su vida, destronando al personaje y el Ego del papel principal en su vida como humano.

Así llega la aceptación, la comprensión de lo que es amar, y la desaparición paulatina de la gran personalidad del personaje principal, quedando libre para existir fuera de la creación del ego.

Sin embargo ¿Cómo vivir entonces en una matrix como esta sin la herramienta más importante (ego) para relacionarse?

El ego ha sido necesario hasta ahora para podernos entender mentalmente, ahora llega otra historia diferente...

Ahora nos entenderemos desde el corazón...

De momento, aquel que llegue a ese nivel, tendrá que Ser desde esa perspectiva, no será comprendido por algunos, pero será escuchado, no compartirán lo que comunique, pero las almas se acercarán para sentirle, no podrá ser como era antes, pero será lo que siempre fue más que nunca...

Los que estén en transición hacia ello, sentirán cómo su ego va perdiendo fuerza, cómo cada reacción de él, cada resistencia, será sólo un camino más hacia su propia reconexión con su Ser y su propia fusión consigo mismos...

La llama gemela se enciende entonces y perdura viva en ti para seguir hacia adelante...

Arael Líntley


viernes, 12 de diciembre de 2014

ESTAR CONTIGO



Abro los ojos del corazón y ahí estás tú, mirándome, embriagándome del azul que me envuelve, ese azul que nace de la cascada armoniosa de tus ojos, ese azul que me tiñe de ti, que me arranca el alma para abrazarte desde mi esencia completa, ese azul que me ayuda a nadar en ti, en tu infinito amor, ese azul que me convierte en cielo, en mar, en lluvia, en ti...

Y me sonrojo al descubrirme embelesada en tu mirada, y me desmayo en palabras enredadas que sólo pronuncian tu nombre, que sólo emanan amor...
Se me escapa una sonrisa que se aleja de mi rostro volando como una mariposa de luces cegadoras, hacia tu alma, hacia tu vida, aquí y allá, en cualquier lugar donde tú estés, colmada con la ilusión de volver a verte ahí, abrazado a mí.

Sentir tu presencia me corona, me eleva y me transporta, me convierte en la estrella que tú dices ver en mí, ésa que nunca sé ver, ésa que dices siempre que te deslumbra cuando me siento feliz.
Y te percibo tan cerca que te respiro, que toda yo me lleno de tu fragancia, de tu energía, de tu luz. 

 
Y continua tu sonrisa desnudándome, y buceando en tus pupilas de repente me hallo a salvo, en casa, pues el hogar anhelado se oculta siempre tras tus ojos, se manifiesta en tus sutiles caricias, las cuales siento y vivo profundamente, así como ligeras cosquillas en mis mejillas cuando me estoy desperezando, o en mi pelo cuando crees que aún estoy dormida.
Si me preguntan qué es amar siempre diré que amar es mirarte, que amar es estar contigo, que amar es desenredar mi ser en tu ser, que amar es peinar mi alma con tu alma, que amar es algo que sólo se puede describir cuando se siente, cuando se vive, cuando el corazón deja de estar cerrado, para abrirse, y cómo no hacerlo ante ti si me enseñaste que las murallas sólo sirven para no permitirme sentir, para refugiarme de lo que más anhelo perdiendo así la oportunidad de alcanzarlo, pues los muros sólo me han servido para aislarme y limitarme...

Y es que contigo no existe lo banal, porque contigo todo, todo, es interesante, profundo, y divertido, todo es magia, beso y sigilo, todo es belleza....contigo caigo siempre en tu seducción y en el juego de volver a ser niños, en la inocencia de nuestras risas...

Y cuando el llanto se apodera de mi ingenuidad y me lastima, tus palabras etéreas, que vuelan como pétalos de rosa hasta mi corazón herido, siempre me liberan de lo que me hace daño, con la promesa de que todo está bien, de que nada de lo que sucede es en realidad dolor, porque si lo acojo con mis manos puedo transformarlo en amor, en puro amor, así como tú lo haces cuando secas mis lágrimas con tus besos suaves...
No existe el miedo, ¿o sí?, tú siempre me dices que el miedo existe si yo permito que así sea, pues el ser humano lo inventó al alejarse de su esencia, y que la verdadera esencia de éste es el amor, y que si regreso a ella seré de nuevo la flor que soy...

 
Entonces, desde esa flor que tú ves en mi alma, te digo, que si ella florece es gracias a ti, que si esta flor se abre y permite que su aroma se expanda, es porque tú me mostrarte el camino para ser ella...
Y ahora, de nuevo veo esa rosa blanca que siempre me regalas, esa que reluce desde tu pecho y que con un gesto dulce me entregas, incluso cuando son otros los que te sienten y perciben, incluso cuando te sueño, símbolo de lo que existe entre nosotros... amor, puro y verdadero... 
 
Tal vez en este planeta podamos darle un hueco a lo que somos, tal vez, quizás, y no permitamos jamás que se enturbie la pureza de esa rosa blanca que nos envuelve y nos eleva hasta nuestro sagrado lugar...
No importa dónde estemos cada uno de nosotros, el amor es una energía capaz de atravesar tiempos y espacios, inconsciencias y temores, porque esa es su verdadera naturaleza....nunca muere....

Por eso, estar contigo es revivirte, es permitirme ser yo, es poder serlo en todo mi esplendor, porque contigo no tengo que fingir algo que no soy, soy mi ser entrelazado al tuyo, soy un ángel que junto a ti tiene sus dos alas, soy un mensaje recibido, un poema terminado, un verso que rima contigo, porque tú me enseñaste y me recordaste ser esto que soy, sin miedo, sin caretas, siendo sólo corazón, siendo sólo... tu flor, tu canción, y siendo tú así mi inspiración...

Arael Líntley

viernes, 5 de diciembre de 2014

LA ESTRELLA DEL CALEIDOSCOPIO

LA ESTRELLA DEL CALEIDOSCOPIO

Imaginar es crear, crear es inventar, inventar es hacer realidad palpable aquello que imaginaste alguna vez, trayendo al mundo físico aquello que antes sólo existía en el mundo etérico o energético...

Tal vez por eso siempre me ha fascinado todo aquello que me ayude a potenciar mi creatividad, como contemplar el mar, un amanecer, escuchar el sonido del agua de un río, o de los pájaros cantando, obervar a los niños jugando, sentir la música dentro de mí vibrando, o mirar a través de un caleidoscopio, algo tan sencillo, algo tan alcanzable, y sin embargo, tan especial. Ver las formas, los colores, imaginar, sentir, reír, expresar...
Cuando observas esas formas bellas a través del caleidoscopio, que se abren y se cierran ante ti, que danzan, que se expresan, te das cuenta de que, lo que ves, depende del momento, de la posición, de cómo se mezclan las pequeñas piececitas que parecen hablarte en un idioma particular, mientras lo vas moviendo circularmente.
El otro día, mientras mantenía una conversación telefónica con una buena amiga, de repente me vi reflexionando sobre esto. Cuando comparas lo que contemplas a través de pequeño utensilio con lo que ves a través de tus propios filtros mentales, comprendes que la vida, en cierto modo y en cierto momento, tal vez, funciona de una manera parecida, quizás porque tu conciencia del ser se despierta, florece poco a poco, y entre los altibajos de lo que eso significa en la lucha acérrima de los programas instaurados en tu mente por no perder su hegemonía, aparece algo que conserva una sabiduría basada en algo más elevado, en algo que no tiene nada que ver con lo que has aprendido durante toda tu vida, y ahí, se manifiesta tu verdadero yo, tu conciencia real.

Si observas las figuras en un caleidoscopio detenidamente desde un punto fijo, ese en el que aparece ante tus ojos, por ejemplo, una hermosa estrella, y permaneces ahí, todo lo contemplarás desde la perspectiva de la estrella, todo será estrella. Sin embargo, al más mínimo movimiento, ésta desaparece y se transforma, y entonces el mundo parece distinto, porque lo que ves ha cambiado, ya no hay estrella.
Ahí puede aparecer la necesidad de buscarla, de encontrarla de nuevo, porque al mirarla te sentías feliz, pues a ella le habías otorgado el poder de hacerte sentir bien.
Pero ¿qué es y dónde se halla la felicidad auténtica?, o lo que es lo mismo, ¿dónde está tu estrella?
En cierto modo, la respuesta ya la sabemos todos, sin embargo, pocos la entienden y la experimentan, pocos la integran desde lo más profundo de sí mismos, y muchos siguen en la búsqueda de esa estrella que sólo hallan en un punto fijo, en el exterior, en un determinado momento, para desaparecer luego otra vez. Y ahí de nuevo aparece el miedo, el dolor, la decepción porque esa estrella se ha ido.



Ya sabrás que te diré que la estrella está en tu interior, pero eso no valdrá de nada si no la descubres tú mismo.

Cuando comparo el caleidoscopio quiero dar a entender que tú eres eso, tú tienes el poder de ver a través de la estrella, pues ella está dentro de ti, y tienes el poder de ver cualquier otra cosa, lo importante es que sepas a través de qué estás mirando el mundo.
La estrella en este caso es el alma, el ser, y ver a través del ser es ver a través de la felicidad, del amor, de la paz interior. Sin embargo, cuando no hallamos la estrella es cuando vemos el miedo, el dolor, la ira, el rencor, lo cual no son más que respuestas del gran programa mental que llevamos incorporado, un programa dividido en pequeños subprogramas que van desempeñando sus funciones sociales, pues fueron creados para adaptarnos a un mundo que está relacionado de programa a programa, en lugar de relacionarse de Ser a Ser, y partiendo desde la separación, en lugar de partir desde la unión.

Cuando comencé a darme cuenta de que lo que anhelaba fuera de mí estaba dentro de mí, comprendí que era absurdo sufrir por la ausencia de algo que no está ausente. Al principio eran palabras que se quedaban en el campo mental, y que intentaba asimilar, integrar y llevar a la práctica cotidiana. Un camino de idas y vueltas, de subidas y bajadas, de estados elevados y de estados de ego muy profundos. Sentía que las resistencias de mis programas, de mi ego, eran realmente duras y difíciles de llevar, pero a la vez iba deshilando poco a poco todo el entramado de ideas falsas, de creencias que limitaban mi capacidad de Ser.

Así, en ocasiones miraba a través de la estrella, otras a través de cualquier otra figura diferente a lo que yo era y soy en realidad.

Encontrarte a ti mismo es algo así como un camino hacia tu interior, algo que no se consigue en un sólo día, es un largo proceso de descontaminación y desaprendizaje de lo que siempre creíste ser, para ser verdaderamente lo que sí eres.

Tal vez sea complicado de comprender si nunca te has preguntado qué haces en este mundo, quién eres en realidad, qué hay más allá de todo lo que vemos.

El mundo social, el mundo en el que nos movemos, es un entramado de programas que actúan desde el cuerpo mental de cada ser humano. Cada programa es una forma del caleidoscopio a través del cual vemos la vida, las relaciones, el amor, los valores, la educación, ect. Existen algunos programas comunes, llamados normas, dogmas, leyes, y otros que se dividen por linajes familiares y otros individuales. Pero todo eso no eres tú, todo eso es falso, todo eso forma parte del personaje que interpretas, sin embargo, hasta que el actor no se dé cuenta de que no es el personaje, no dejará de actuar como si lo fuera, se identificará con él.

Hace tiempo que esa máscara cayó en algunos, hace tiempo que comenzamos a ver la estrella, aunque fuera en momentos puntuales, aunque viniera un segundo y luego se fuera, hace tiempo que somos más el Ser que somos y no la personalidad inventada para sobrevivir en este paradigma de enredos y laberintos.

Pero entendí que para llegar hasta mí, hasta mi esencia, tenía que pasar primero por el bosque del miedo, traspasarlo y comprender que así debía ser, que todo estaba bien.

Ser la estrella del caleidoscopio es sentir tu potencial, tu poder, es ser amor, es dar, es entregar y es verlo todo desde ahí, lo cual cambia todo a tu alrededor, ya nada es como antes era, y por tanto, ya no se entiende la vida como antes se entendía.

Todo se ha transformado, todo tiene otro color, todo tiene más luz...

Eso no es ser un iluminado, sólo es darse cuenta de que siempre hemos sido luz...

Eva Bailón