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Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.

jueves, 16 de febrero de 2017

LAS CONEXIONES DE ALMAS Y LAS DISTRACCIONES DE NUESTRA VERDAD



Hoy, gracias a una hermana del alma con la que estaba intercambiando audios, me he dado cuenta de algo sobre el tema de la llama gemela, algo que no me había planteado desde mi nueva perspectiva...

Se habla de la energía de la llama, y de cómo reconocerla, de ciertas sensaciones que pueden indicarte que estás frente a ella, pero yo me pregunto qué es lo que a cada uno de los que la han encontrado han sentido, si se parece a lo que se dice de forma genérica o si lo han experimentado con más de una persona en forma similar...

Hay algunas personas que me cuentan de conexiones muy potentes con más de una persona, teniendo o no una relación con ellas, y que la primera vez que sintieron esa conexión creyeron firmemente que se trataba de su llama gemela, sin embargo, luego apareció otra que les hacía sentir más intensa la conexión y la atracción y dedujeron entonces que se habían equivocado antes y que esta vez sí que se habían topado con su verdadera llama gemela, e incluso aparecer una tercera persona que las confundió porque también sentían energías muy especiales que les conectaban, y yo me preguntaba por qué tanta confusión o por qué tantas conexiones fuertes, a nivel energético y a nivel de amor y reconocimiento, y por qué todas parecen ser la llama gemela.




No hablo de gente que no sepa del tema, sino de gente que sí sabe, que es muy sensitiva, y que de igual forma han sentido estas conexiones bien reales.
Eso me ha llevado a la misma conclusión de siempre, pero desde una comprensión más profunda, la conexión con la llama gemela se puede definir de forma muy subjetiva según la experiencia de cada uno, sólo en el corazón uno sabe quién es, pero hay más conexiones de alma que se pueden sentir muy dentro y que pueden llevar a aprendizajes muy duros, limpiezas a nivel de creencias sobre el amor en pareja, o sobre uno mismo, que nos empujan a realizar un salto cuántico, pero también puede aportarnos paz interior y aprendizajes más tranquilos llenos de amor, y no siempre son la llama gemela, puede tratarse de almas gemelas o puede tratarse de pactos de amor, de alma, para ayudarse mutuamente a reencontrarse con su verdadera esencia.

Todas esas conexiones son recuerdos, reconocimientos, lazos de amor, pactos... y la verdad es que cuando todavía somos tan inexpertos en saber quiénes somos, más allá de lo que aprendimos a ser desde niños, podemos confundir muy fácilmente a nuestra llama gemela.

Lo que sí está claro es que el amor incondicional es lo importante, más allá de que lo experimentemos con esa alma que forma parte de nosotros, y que ese tipo de amor no se alcanza, se lleva dentro, pero hay que recordarlo, dejar que fluya y sacar de la mente lo que lo obstaculiza.

A estas alturas de mi camino interior, en estos momentos me planteo si yo tengo una llama gemela, la verdad es que la conexión que yo siento no es de este mundo, y no la veo como muchos describen, no la siento conectada a mí por la rueda de reencarnaciones, ni por atracción física y mental, no creo que haya vivido muchas vidas con esa alma en este planeta, sin embargo sí puedo decir con total certeza interior que la siento en mí en cada existencia que he tenido como ser, fractalizado o no, es decir, que siempre está en mí porque soy yo misma y no siempre eso ha significado que fuera mi pareja, y aún menos en la forma en que aquí se entiende lo que es una pareja. Eso sí, experimentar la unión como humanos podría ser interesante, precioso y único.

No hablo desde las emociones, hablo desde algo que está por encima de ellas, algo que no me causa dolor, sino paz, pues es lo que me dice mi alma, mi ser.

De todo el proceso que he vivido sobre la llama gemela, me quedo con que el amor hacia uno mismo es la clave para la felicidad, y que sólo a través de esa felicidad interior, esa paz sublime que se experimenta, ese amor que fluye de lo más profundo de uno mismo, se puede realmente compartir una vida con otra vida desde ese verdadero amor que anhelamos tanto y que se halla en nosotros, y que no es necesario que sea con tu llama gemela, aunque en algunos casos sí llegue a ser así.

Eso sí, también me queda claro que las relaciones con la llama gemela, las verdaderas relaciones en pareja que se puedan dar aquí en este plano de la existencia, son o serán relaciones de amor muy elevado cuyo requisito indispensable será que cada uno de ellos esté en una relación consigo mismo muy fluida e intensa, que se amen incondicionalmente y que sepan amar sin encerrarse en el amor del ego, expandiendo consciencia, amor, y emanando esa energía de sabiduría, amorosa y placentera que les caracteriza.

Desde el juicio y la crítica no se está en la energía del amor, y las verdaderas parejas de llamas gemelas nunca entran en el ataque o el reproche, saben escucharse, entenderse, sentirse y amarse más allá de la comprensión de nuestra pequeña humanidad, por eso, sólo si estamos en el nivel de la nueva humanidad, ese otro estado hacia el que nos dirigimos, el estado del ser, podremos experimentar esa maravillosa relación con nuestra pareja llama, aunque repito que también se pueden dar relaciones de pareja en ese nivel entre almas gemelas, almas afines..., al igual que con la llama, si ambos están vibrando en el amor que son.

Almas gemelas, llamas gemelas, almas compañeras, almas afines, pareja estelar, todo es posible, todo es válido, pero para que la unión perdure sólo puede asentarse en la base del amor hacia uno mismo, puro, incondicional, para poder entregarlo, para poder simplemente escoger sin miedo, sin necesidad, sin dependencia.

Luego están las misiones de vida, del alma, que no son exclusivas de las llamas, y que pueden ser complementarias a nivel pareja, así que esa presión de encontrar a la llama por una misión se desvanece cuando te das cuenta de que todo está bien, todo es perfecto como es, todo sucede en el momento adecuado y que tú llevas grabada tu misión en ti y en tu ser tienes todo lo que deseas o puedes necesitar, incluyendo la información de esa misión conjunta.
Si confiamos en la vida, en nuestro ser y nos accionamos desde éste, todo se irá dando en su justo momento.

Está claro que todos, incluso los más espirituales, hemos soñado alguna vez con un amor eterno, romántico y precioso, que nos lleve a sentir que esta vida es mucho más y que con esa persona has encontrado lo mejor de tu vida y que podría acabarse el mundo y no te darías cuenta si sólo pudieras mirarla a los ojos, pero en nuestro afán de encontrar ese ideal, perdemos de vista quién es realmente esa persona que energéticamente vino con nosotros, o no nos percatamos de que esa relación que tanto buscamos no es la que realmente anhela tu alma, y nos enfrascamos en historias que nos desconectan de nuestra verdad interior, enamorándonos desde nuestras creencias, aunque es posible que nos ayuden a enfocarnos hacia la sanación de lo que no somos, a través del dolor de una ruptura, o del ego en sí mismo, aun sin darnos cuenta de ello. 

Todo es válido en realidad, pero de nosotros depende estar atascados en el sufrimiento o avanzar mirando en nuestro interior.
 

Poco a poco aprendemos a amar sin dolor, sin sufrimiento, sin falsas expectativas, porque el juego del ego suele hacernos caer en una rueda de ilusiones que no tienen nada que ver con lo que somos, o con lo que hemos venido a hacer, y eso nos lleva a confundir espejismos basados en la proyección mental de lo que creemos que es la pareja perfecta, o el amor eterno, y distraernos de nuestra verdad.

No se puede forjar una nueva consciencia desde patrones antiguos envueltos en creencias limitadoras y obsoletas que nos han llevado a la desconexión con lo que somos, esos patrones deben ser reemplazados por otros basados en el amor incondicional hacia uno y hacia el otro, y para construir un nuevo paradigma debemos dejar el anterior a un lado y abrir nuestra mente y nuestro corazón.

En ello estamos...

Arael Elama...

jueves, 9 de febrero de 2017

ENTRELAZADOS

Las fantasías infantiles nos persiguen toda nuestra vida pues crecemos creyendo en cuentos de hadas y en príncipes y princesas encantados.
Sin embargo, dentro de cada uno, tenemos algunas certezas que, sin entender bien por qué, sentimos como reales, aunque a veces nos parezcan imaginaciones que rompen con el paradigma de nuestra mente.

Siempre me he preguntado si eso del alma gemela es real o es una mera ilusión, un deseo profundo de encontrar a una persona que encaje con uno de forma exacta, algo así como los sueños de la niñez donde todo parece perfecto y no existen los problemas.

Lo cierto es que la vida me llevó a cuestionarme esto a causa de algo que me sucedió y a lo que no lograba darle un sentido racional, y una intensa e inagotable fuente de amor en mi interior me conducía, aun sin aceptarlo, a una conexión energética, infinita, profunda, con algo que no sabía definir.
Enseguida mi mente empezó a elucubrar sobre amores eternos y hermosos, uniones de amor en pareja que eran como en las mejores películas de amor romántico, amores que se tenían que pelear, que tenían siempre que enfrentarse al mundo para estar juntos. La interpretación de esa conexión tan especial y diferente se decantaba por la relación de pareja enfocada más hacia lo humano y lo establecido en una forma de pensamiento que realmente no nos había llevado nunca a una verdadera unión con esa llamada alma gemela única, unida a nosotros.
La verdad es que esas uniones tan del alma no son fáciles, pero las únicas tormentas a las que se enfrentan provienen de sus propias limitaciones, de sus ideas sobre el amor preestablecidas, de su convicción inflexible de cómo tiene que ser una pareja y de cómo se tiene que amar.
No hay peor enemigo que uno mismo, pues la mente, cuanto más cerrada esté a cambiar y a adaptarse a nuevas formas de pensamiento, más interferencias crea frente al verdadero amor, sea con esa hermosa conexión o no.

Otra cosa que fui descubriendo es que, en nuestro afán de esa fusión que buscamos con esa otra alma, nos vamos tropezando con intentos y más intentos de ello, a través de relaciones en las que depositamos toda la esperanza de que esa persona sea ella o él, tratando de ver en su mirada a esa alma, atravesándola y convenciéndonos de que por fin la hemos hallado.
Y es que los que sabemos de ese anhelo de nuestra alma conocemos muy bien la sensación tan fuerte que se experimenta, esa especie de fuerza de gravedad que nos empuja irremediablemente hacia la energía que alberga esa persona, esa energía que es su ser, su alma, y aunque no sepamos ni siquiera dónde se encuentra, sentimos su llamada desconsolada, a veces desesperada cuando las emociones entran en juego, y su tácito deseo de que le reconozcas, de que le halles.
Entonces aún sientes más dolor, porque es como escuchar a un niño llorar perdido en un bosque y no lograr saber dónde está, por más que le busques, el llanto se oye por todas partes y no logras localizarlo en un punto exacto.
Tal vez la clave en que se dé ese encuentro tan esperado es que ambos dejen de sufrir por su ausencia y se enfoquen en sus energías, en sentir que están entrelazados, unidos, aun en la distancia, porque esas almas están siempre en unión, aunque sus cuerpos estén separados, incluso estando en distintas dimensiones, planos existenciales o incluso diferentes lugares en el tiempo.

Es cierto que todos somos uno, que procedemos de la misma fuente, es más, somos esa fuente experimentando, así como lo haría un sol extendiendo sus rayos hacia este planeta, pero también existen esas conexiones únicas que nos descolocan, algunas veces con almas con las que hemos tenido experiencias en otras vidas, o bien con almas que llegan a nosotros para acompañarnos en nuestro despertar y elevación de conciencia, enfrentándonos a nuestras creencias limitadoras, a nuestros conceptos obsoletos sobre el amor y la relación de pareja...
Sería interesante que aprendiéramos a diferenciar esas conexiones, porque, a pesar de ser muy fuertes y potentes, sólo existe una que es con tu propia alma, y con tu propio ser, y a su vez con aquel o aquella que lleve tu misma energía dentro de sí mismo, es decir, tu pareja energética, tu rayo gemelo o lo que algunos llaman alma gemela.
En realidad los nombres son lo de menos, lo que hay que comprender es el concepto, dos energías que son el mismo rayo en dos cuerpos distintos que se atraen con toda la fuerza del universo, pero que llevan consigo el verdadero amor tratando de emerger a través de la conciencia mental, depurándola, limpiándola de aquello que interfiere en el reconocimiento de uno mismo como  ser y a su vez reconociéndose también en en otro ser humano que es energéticamente su otra parte.
Muchos nos hemos equivocado al pensar que la habíamos encontrado, muchos siguen errados y empeñados en que prosiga una relación con esa persona, o comience, o permanezca, cuando realmente esa persona no es su alma gemela, sino una pieza clave para conseguir alcanzar la plenitud con su ser y así acercarse más a esa verdadera unión que nace de una consciencia más elevada. Para que se dé la unión con el alma gemela ambos tienen que estar en esa misma frecuencia y vibración mental, pues las almas ya son la misma energía.
Si no es tu alma gemela y la relación no funciona, es mejor soltar y dar las gracias por lo aportado, si lo es y no está preparada consciencialmente, es mejor soltar y darle la oportunidad de elevar su consciencia, pero sea el caso que sea, lo mejor es darse un tiempo para reconocer nuestra propia energía, nuestra verdad, nuestra esencia verdadera, limpiar nuestra mente, y tratar de percibir la energía de tu otra parte para seguir su rastro, amándola incondicionalmente, sin tratar de que evolucione rápido para estar contigo, sin buscar que termine una relación de pareja porque quieres que esté contigo, sin perder tu autoestima y tu respeto mendigándole amor. Llénate de ti, de tu amor hacia ti y tu pareja estelar, tu verdadera pareja, será atraída con más fuerza, el universo confabulará a vuestro favor y os unirá.
Cuando hay pactos de amor entre almas gemelas, pactos que implican el encuentro en este plano, uno lo puede sentir en su corazón como una certeza que la mente trata de desmenuzar y desacreditar, sin embargo, si cada uno hace la parte que le corresponde, depura su mente y se reencuentra con su verdadero ser en su interior, ese pacto sagrado se llevará a cabo y nada podrá detener el encuentro entre ambos, la unión y el amor que experimentarán será inimaginable.



Esos amores no se sienten sólo en lo emocional, o en lo mental, se sienten en lo energético, recorren tu cuerpo como ráfagas de amor intenso que conectan los chacras de ambos, se siente como si un huracán de sensaciones te sobrepasara e incluso puede asustar notar que su energía se apodera de ti y te atrae hacia esa persona sin saber por qué exactamente. Son relaciones en las que sientes cómo está el otro aunque no te lo diga, notas su estado de ánimo dentro de ti, su amor lo notas dentro de tu alma, y sabes con total certeza que te ama, haga lo que haga, no necesitas que te lo demuestre porque su amor te invade energéticamente. Sabes que puedes confiar totalmente en él o ella, la complicidad es increíble y sientes que estás en casa cuando le miras a los ojos, cuando le abrazas... Esas y otras experiencias indescriptibles son las que nos ayudan también a darnos cuenta de que estamos ante nuestra amada alma gemela, pero sobre todo, jamás nos hace sufrir, porque nuestro sufrimiento lo siente dentro como suyo y nuestra felicidad también.
Ni la fantasía más sublime se acerca a lo que son ese tipo de relaciones energéticas en este plano terrenal y quien tiene la fortuna de experimentarlo está viviendo un amor de otro mundo, un amor que debe expandirse para que todos recuperemos lo que somos y dejemos de sufrir.

Arael Elama.

viernes, 3 de febrero de 2017

EL ÚLTIMO PASO



Una terrible ráfaga de fuego se retorcía en su estómago, expandiéndose hacia su corazón como si tratara de agujerearlo y atravesarlo. Sus ojos se desperezaban y sus latidos lentos se estremecían al experimentar una mañana más aquel saludo hiriente, extravagante y absurdo que la envolvía sin conocer el motivo real.

Trataba de saber por qué estaba tan angustiada pero, al intentarlo, sólo conseguía incrementar aquel remolino, esparcirlo todavía más. Era como tener un agujero negro en su cuerpo, girando y girando y abriendo un portal de miedo y dolor que la absorbía y la transportaba a un estado de parálisis que la dominaba totalmente.

  • ¿Será esto un ataque de pánico? - se preguntó.

Sus temores estaban ahí, muy claros, pero había algo más, algo que se estaba apoderando de su voluntad, algo que no comprendía.
Recordó que si se concentraba tal vez lograría ver más allá en su memoria y podría descubrir de dónde procedía ese miedo tan poderoso.

  • Sólo cálmate, Valeria, tranquila, respira, tranquila...

Su cama era cómoda, reconfortante, era como un refugio donde se sentía a salvo. Hacía pocos años que la había comprado con su anterior pareja, pero ahora estaba sola, acompañada por aquel vacío que sentía removerse dentro de ella. Lo cierto es que no sentía miedo a estar sola, sin embargo, aquellas experiencias la atemorizaban, pues desconocía lo que significaban.
Después de respirar profundamente empezó a escuchar aquella voz, aquella voz masculina que siempre le susurraba palabras de sosiego a través del silencio de su habitación.

  • No temas, todo está bien, piensa eso, repítete eso.
  • Pero estoy muy asustada, algo se mueve dentro de mí, es como si el mismo universo se hubiera concentrado en mi estómago y en mi corazón, como si un agujero de gusano se estuviera construyendo desde dentro de mí, como si a partir de ahí algo estuviera emergiendo, traspasando el espacio y el tiempo, como si yo fuera un portal interdimensional, ¿me estoy volviendo loca?
  • No, claro que no, lo que te ocurre es que estás dejando ir el pasado.
  • Pero... ¿cómo? No entiendo...
  • Mira, lo que ocurre es que debes soltar ya todo tu dolor, toda esa culpa que te pesa tanto, debes cerrar ya ese capítulo de tu vida, no hiciste nada mal hecho, lo hiciste lo mejor que pudiste, debes perdonarte y perdonar a las personas implicadas, dejar de atormentarte y dar ese paso que tanto miedo te da.
  • Tengo mucho miedo, sí, es cierto, no quiero hacer daño a nadie, pero me lo estoy haciendo a mí misma retrasando esta decisión.
  • Eso es. Tu cuerpo te habla, trata de sacar lo que llevas dentro, trata de que expulses todo ese sufrimiento estancado y acumulado durante tanto tiempo, provocado por tu sentimiento de culpa, por tu autocrítica, por tu sentimiento de desamparo.
  • Pero es que les hice daño, destrocé lo que habíamos creado, sólo porque el amor cambió en mí, sólo porque yo no era ya la misma, y además me abandoné a mí misma, me hice daño, tanto daño.
  • No lastimaste a nadie a propósito, fue algo que sucedió, algo que estaba fuera de tu control, ¿o acaso crees que el amor es algo que se pueda encarcelar y domesticar? Si antes no supiste amarte, ahora es el momento de que lo hagas.
  • Ya, ya lo sé, pero tal vez podría haber hecho las cosas de otra manera, no sé, tal vez he sido demasiado osada, demasiado tozuda...
  • Sí, podrías haber actuado de muchas maneras distintas, pero este es tu presente, ése fue tu pasado, y ahora es tu responsabilidad crear tu futuro, así, de forma consciente, soltando lo que viviste, soltando para liberarte, soltando para ser tú misma, sin más culpa, sin más dolor, sin más miedo.
  • Ese paso del que me hablas...es una decisión demasiado importante, implica a muchas personas, no sé si podré decidir correctamente.
  • Lo sé, por eso estás sintiendo ese remolino. Tu cuerpo trata de deshacerse de lo que ya no sirve, eso no eres tú, no forma parte de la nueva Valeria, más consciente, más despierta, y al mismo tiempo, tu futuro, que estás creando con tus pensamientos, está fluctuando, porque en un momento decides que sí, y en otro momento decides que no.
  • ¿Crees que debo hacerlo? ¿Debo salir de mi zona de confort? ¿Debo empezar de cero?
  • Yo sólo creo que si te amas, tomarás la decisión que te llene de dicha a ti, porque tu felicidad llenará los corazones de aquellos que te importan, aunque al principio no parezca que es así. Los cambios dan miedo, preciosa, siempre, pero lo importante no es ese miedo, sino la valentía y el coraje de dar cada paso a pesar de ello.
  • Tengo mucho miedo, me siento como una niña asustada que necesita un fuerte abrazo que la tranquilice, por favor, abrázame.
  • Ya te tengo entre mis brazos, tranquila, pequeña, todo está bien, todo es perfecto como es, todo va a salir bien, y yo estoy aquí, no te dejo sola, descansa y deja de darle vueltas a ese asunto, sólo duerme...

La sensación de quemazón había ido disminuyendo mientras hablaba con él, y su cuerpo se había relajado tanto que el sueño comenzaba a hacer efecto sobre sus párpados.
Él había vuelto a acogerla con su dulce energía, como un sueño difuso en su mente confusa, frágil y vulnerable como una niña, sensible y dulce como una delicada flor, encarándose ante los miedos con la única arma que conocía, la confianza, fluyendo desde su amor hacia la vida, una mujer valiente ante la idea de permitirse abrirse al mundo, a sí misma, y amarse para saber amar mejor a los demás.
No, no era una demente, era la persona más cuerda que he conocido, una persona que me alegro enormemente de tener en mi vida.

El viaje hacia su futuro empezaría hoy, y por tanto, en su maleta sólo debería depositar aquello que realmente fuera útil para ella, y dejaría atrás lo que ya no le servía. El presente sería el momento propicio para crear aquello que otorgaría valor a su alma, aquello que la hiciera crecer espiritualmente, aquello que la llevara a ser la mejor versión de sí misma.

Una suave caricia se posó en sus labios y una visión se abrió paso en sus ojos mientras se movía por el mundo onírico. Sentía la brisa del mar en su rostro al contemplar las vistas de su nuevo hogar, y su corazón gozaba de la alegría de estar donde sabía que debía estar, junto a quiénes deseaba estar.


  • ¿Sabes?- dijo contemplando con un amor infinito al dueño misterioso de aquella tierna voz, mientras le sonreía sentada en una silla de mimbre en su terraza - Me gusta vivir aquí, cerca del mar.
Él la miró intensamente, destilando tanto amor hacia ella que las energías que sus cuerpos desprendían se comenzaron a trenzar y entrelazar, como luces que jugueteaban y se fusionaban en explosiones incandescentes, relucientes, atrapados en sus pupilas, felices y tan sonrientes como dos enamorados experimentando el amor más real y más hermoso jamás vivido.
Se acercó a su mejilla, la besó lentamente y susurró:

  • A mi me gusta verte sonreír...


Arael Elama.



domingo, 29 de enero de 2017

EL CHICO RUBIO DE OJOS AZULES


Cada vida que disfrutamos tiene un tiempo limitado dentro de cada cuerpo físico que habitamos. Todo aquello que amamos y anhelamos es digno de que le prestemos la atención necesaria, es vital que no nos venzan los miedos y que nos adentremos en nosotros, que nos enfrentemos a nuestros muros y murallas y nos conozcamos y amemos a nosotros mismos.
No tenemos un tiempo infinito en este cuerpo aquí y ahora, tenemos el presente, que es el único momento en el que poseemos poder para accionarnos y crear el futuro que deseamos, por tanto, de nada sirve vivir lamentándonos, o sufriendo por el pasado, es mejor tomar el autocontrol y con nuestro propio poder interior decidir cómo queremos pensar y cómo queremos ver el mundo, y también cómo queremos cohesionar nuestras actos y nuestras palabras con esos pensamientos elegidos desde nuestra sabiduría del alma, desde ese amor y respeto hacia nosotros mismos.
Aprender eso me ha costado muchos años de desaprendizaje, de desmantelación de un sistema de pensamientos obsoleto y dañino, basado en mis miedos, en los miedos inducidos por otros y en tradiciones transmitidas que no se erigían desde el amor, sino desde la intolerancia a ser uno mismo libremente, sin juicio, ni crítica.

Al llegar a esa conclusión sólo puedes abrirte al mundo, dar todo lo que eres, exponer tu amor, tu verdad, y ofrecer a los demás la misma alternativa que tú has hallado, la del amor verdadero hacia uno mismo y por consiguiente, hacia todo, hacia todos.

Basándome en eso comencé a preguntarme quién era aquella persona que me contactó hace tantos años y me decidí a preguntárselo abiertamente, ¿quién eres? ¿eres real? ¿existes así como yo existo? Y las preguntas surgieron de lo más profundo de mí, por amor, por dar una oportunidad a la vida de ayudarme a resolver una gran incógnita que guardo en mi alma desde hace muchos años. A veces, para pasar página tienes que releer tu historia desde un nuevo enfoque. Todo está sanado y perdonado, pero aún tiene que haber un final para ese pasado y un principio basado en una pregunta básica:

¿DÓNDE ESTÁS?

Yo sólo era una adolescente cuando te vi por primera vez.

Una puerta se abrió en el espacio de la nada, durante un trance intenso, y mi cuerpo etérico, que flotaba en la oscuridad de aquel espacio interdimensional, se movió ligero y torpe hacia aquella entrada a tu mundo.
Una cama, un armario, un escritorio, una silla, una gorra amarilla encima de tu cama, y tu nombre grabado en ella y en un estuche para colores, fue todo lo que pude ver en aquella habitación. Eras un chico joven, lo sentía, era como si la información de tu vida llegara a mí de alguna forma que no comprendía, sabía que eras un estudiante, probablemente ya en la universidad. Aquel dormitorio emanaba tu aroma energético por todas partes, y sabía que eras alguien importante para mí, de alguna forma podía reconocer eso, pero no entendía qué me estaba sucediendo, por qué estaba allí. Fue un viaje espontáneo mientras dormía y desconocía lo que estaba pasando.
Tras aquella experiencia tu llamada continuaba tirando de mí, con una increíble fuerza, debía enfrentarme a mis miedos, dejarme llevar y escucharte, saber qué deseabas de mí, quién eras y por qué me estabas contactando.

En aquella época era muy miedosa, pero tenía las cosas muy claras, así que me enfrenté a mis temores y me dejé llevar por la experiencia.
Una puerta volvió a abrirse de la nada, pero ya no estaba aquella habitación, sino una gran casa con escaleras a ambos lados, y justo en el centro del pasillo que las unía en la parte superior, había un muchacho, sentado en posición de loto, como si estuviera haciendo yoga, vestido de blanco, con el jnana mudra en sus manos, es decir, el dedo índice unido al pulgar formando un círculo y sus otros tres dedos estirados. En aquella postura, ejercía unos movimientos suaves con sus manos en horizontal, como acariciando el aire, mientras permanecía con los ojos cerrados.



Su rostro emanaba puro amor, su piel era blanca, su cabello rubio y lacio, no le conocía de nada, pero algo me atraía hacia él, eras tú.
Pensé para mis adentros que yo no estaba realmente allí con mi cuerpo físico y que si quería preguntarte algo tendría que ser telepáticamente, así que pensé y te envié mis palabras.

  • ¿Por qué me llamas? - dije mientras me iba acercando a la puerta.
  • Porque te necesito – me contestaste.

Una enorme ráfaga de energía que provenía de ti me alcanzó junto a tu respuesta, me atravesó y me estremeció. No sólo podía escucharte hablar dentro de mí sino que además, de alguna manera, me habías traspasado el alma, y te había reconocido.
Tú eras él, ese él que desde niña sabía que existía, que en alguna parte estaba encarnado, mi amado compañero.


De pequeñita creía que la vida era un sueño del cual despertaría y me reuniría de nuevo con mi verdadera familia. Amaba a mis padres, pero sabía que no eran mis padres en realidad, aunque sí lo fueran biológicamente, yo sentía que estaba con ellos por misión, que yo no les pertenecía, pero que ellos hacían su función de padres conmigo porque tenía algo que hacer en este mundo. Al llegar a mi adolescencia me decía a mí misma que todo aquello eran locuras infantiles. Sin embargo él estaba allí, ese él que yo sentía en mi corazón cuando contaba sólo con cuatro o cinco años de edad.

Sabía que también te necesitaba, lo sabía, así que te lo dije. Estaba dispuesta a atravesar la puerta, iba totalmente decidida a hacerlo, pero algo tiró de mí y de repente me vi en mi cama, despertándome por la mañana. ¿Habría sido sólo un sueño?

No podía dejar de pensar en aquello, así que averigüé qué podía haber sido esa experiencia, descubriendo así los llamados viajes astrales. Parecía que había experimentado un encuentro astral.



Al cabo de un mes aproximadamente volví a verte. Llevabas una cazadora de cuero negra, llena de cremalleras, y recuerdo que me curaste una herida en mi dedo pulgar. Fue todo extraño, peculiar, sin embargo, tu presencia se fue haciendo totalmente natural en mi vida, pues aparecías con bastante regularidad en mis sueños.

Así fui descubriendo nuevos detalles de tu aspecto físico, como el color azul de tus ojos, o esa pequeña mancha en tu piel al lado de tu nariz, o tu manera de sonreír y las líneas que se dibujaban en tus mejillas cuando lo hacías.

Uno de esos días en los que mi madre iba a una consulta con una vidente, yo la acompañé, era muy curiosa, me atraía todo ese mundo, y era lógico cuando yo misma experimentaba cosas inexplicables, e incluso veía lo que iba a suceder antes de tiempo, entre otras cosas. Era algo que sólo comentaba con mis amigas y con mi madre y su prima, que era también mi amiga, puesto que me daba pavor que me tomaran por loca, ya era bastante rara para mi edad, muy segura de lo que no quería en mi vida, aunque no tan segura de lo que sí deseaba.

La consulta estaba en una calle de Barcelona, muy cerca del parque de la Ciudadela, siempre recordaré aquel lugar, quedó grabado en mi mente porque el vaticinio de la vidente me hirió en lo más profundo de mi alma.

  • Tuviste un encuentro astral, -me dijo- él está vivo, le verás aquí, en Barcelona, te cruzarás con él dentro de cuatro meses y nunca más le volverás a ver.

Me negaba a creer eso, no podía ser, yo sentía en mi corazón que te iba a volver a ver más veces, que algo así no podía perderse en el tiempo sin más, pero me sentía totalmente decepcionada, empezaba a pensar que me había enamorado de un sueño, de alguien que sólo existía en mi imaginación, que era irreal, y si era real sólo le vería una única vez en mi vida, no me podía creer que tal desgracia estuviera destinada para mí, y para ti, si es que tú, ese chico del astral, también me veías y me recordabas conscientemente.

Había nacido un sentimiento, que ya existía en mí, pero que se había ido consolidando, y tú, que parecías más seguro que yo de todo eso, me asegurabas que mientras no pudiéramos encontrarnos en el plano físico el astral era lo que nos quedaba, lo que teníamos, y que de esa forma podíamos estar juntos, pero yo sufría, no lo aceptaba, creía que estaba perdiendo la razón, y se me hacía muy difícil luchar por un amor así, porque creía que no estabas conmigo realmente, que sólo me visitabas en sueños, yo no formaba parte de tu vida, ni tú estabas verdaderamente en la mía.
Intentaba retenerte en mi memoria, así que te dibujaba constantemente, y mi mente se abría, recibiendo mensajes que no entendía, ahora sé que estaba empezando a canalizar, que hacía tiempo que lo estaba haciendo.

Transcurridos ocho meses, no te había visto aparecer por ninguna parte, así que empezaba a creer que la premonición de la vidente era falsa.
Yo me había cambiado de instituto, pues la intención de mi familia era volver a Barcelona a vivir y había estado estudiando en Montcada, así pues, me trasladé a un nuevo centro de estudios llamado “Centro de estudios la Atlántida”. Es curioso cómo me han perseguido las señales desde siempre, señales que después marcarían mi vida, primero estudié en un colegio de primaria llamado Lis, cuyo símbolo era la flor de Lis, una flor con un gran significado en lo espiritual, y después en un centro cuyo nombre mencionaba uno de los grandes misterios del mundo espiritual, la ciudad de la Altántida, lo que sería posteriormente de gran importancia para mí.
En aquel momento yo no era capaz de imaginar nada de lo que veinte años después sucedería, pero tampoco imaginaba lo que iba a ocurrir con respecto a aquel muchacho rubio, tú.

Era septiembre del año 1990. Ya había pagado la matrícula para comenzar las clases en mi nuevo instituto en Barcelona. Mi madre y yo ya nos disponíamos a regresar a casa. Las escaleras de la entrada al centro de estudios eran de mármol rosa, la verdad es que era una bonita entrada, todo lo contrario de lo que era la zona donde se ubicaban las aulas. Bajaba tranquila hablando con mi madre y entonces sucedió, te vi. Subías las escaleras junto a otro muchacho, aunque no sé si os conocíais, yo supuse que sí. Sentí que mi cuerpo se paralizaba, no podía creerlo, eras tú, frente a mí, como había dicho la vidente, pero no lograba hacer nada, no me salían las palabras, no sabía qué hacer.

Acabé de bajar las escaleras como pude, y mi madre se giró para mirarte, al tiempo que el otro muchacho también se giró para mirarnos.

  • ¿Era él? - me preguntó mi madre – Es idéntico a tus dibujos.
  • No lo sé, se parecía mucho.
  • Dile algo.
  • No, no me atrevo, ya le volveré a ver, seguro que es alumno de este instituto.

Estaba aterrorizada y petrificada, no era capaz de preguntarte nada, ni siquiera de llamarte por tu supuesto nombre, el que me habías mostrado en los sueños. Lo peor fue averiguar el primer día de clase que no estabas por ninguna parte. Te busqué por todo el instituto, traté de averiguar quién eras aquí, en este plano, para poder saber si ese chico de las escaleras eras tú realmente, si nos habíamos cruzado para no volvernos a ver nunca más.

Nunca más” … Eso es demasiado tiempo...

No sé si eras tú, pero siempre he deseado saberlo, tal vez te sientas identificado, tal vez me estés leyendo, tal vez estuviste allí, o tal vez no fueras tú, pero sé que estás en alguna parte, sé que las señales no son sólo para mí, que la flor de lis significa algo para ti, y la Atlántida, y el hecho de que me mostraras el barrio gótico, y los carruajes antiguos que existieron, y que no fue casual que me llamaras Lintley, o que me mostraras Sant Gervasi en los sueños, la parada de metro de Marina, sé que algo significarán las señales de otras épocas, y la enorme casa de escaleras a ambos lados y de suelo en baldosas negras y blancas del vestíbulo, si es que tú recuerdas algo de esos encuentros, si es que tu corazón te habla, si es que sirvió de algo todo aquello...
Recuerdo también las imágenes que observamos de la serie “Derecho de amar”, fíjate qué mensaje, ejercíamos nuestro derecho de amarnos en la distancia, en otros planos, y hoy, que no sé nada de tu vida en este plano, sólo deseo que esta historia no tenga un final inacabado, que llegue por fin la respuesta a todo esto, para que mi mente ya no pueda repetirme que todo fue sólo un sueño irreal, que nunca exististe más allá de mi fantasía, porque mi alma y mi corazón saben que existen otros mundos, lo crean otros o no, y que tú y yo nos hemos encontrado muchas veces en uno de esos otros mundos. ¿Nos encontraremos también en el que llama realidad la mayoría?

Años más tarde decidí despedirme de ti, y te pedí que no regresaras más a mis sueños, fue en una tienda situada cerca de la avenida de Roma de Barcelona, mientras contemplaba tus lágrimas caer desde tus ojos azules, rogándome que no lo hiciera, pero sabíamos que así debía ser, sabíamos que nuestros encuentros astrales debían terminar, sin embargo, ahora ya ha llegado el momento de lo físico, del encuentro material, de la verdad, y por eso debo obtener esta respuesta...

¿Dónde estás?

Arael Elama

lunes, 19 de diciembre de 2016

PÁJAROS EN LA CABEZA



Este mensaje va dirigido a todos aquellos que alguna vez le han dicho a alguien esa típica frase de «Tienes pájaros en la cabeza», a ellos, que tan cariñosamente han deseado cambiar a los que les rodeaban, moldearlos a su semejanza, para que tuvieran vidas estandarizadas, creyendo fehacientemente que esas vidas eran mejores que las de los poseídos por esas famosas aves en sus mentes, convencidos de estar en lo cierto, de tener la razón y de tener el derecho y la obligación de salvar a los pobres enloquecidos por sus ideas disparatadas y contrarias a lo lógico y lo racional.

A ellos y con todo mi amor, les voy a explicar lo que es tener pájaros en la cabeza. Lo primero que quiero hacer es expresar la maravilla que se siente cuando las alas de las gaviotas comienzan a desplegarse dentro de mí, sí, en mi cabecita alocada, porque sí, yo tengo la libertad en mi mente, tengo la fortuna de ser uno de esos individuos raros que piensan diferente, que son criticados y que suelen ser sometidos a intentos continuos de manipulación emocional, para que ponga los pies en el suelo y deje de soñar.

Soñar, sí, eso es lo que hacemos los que en nuestra vida tiene cabida el vuelo de nuestros pajaritos, esos que cantan nuestra melodía continuamente, mostrándonos que el camino de la mayoría no tiene por qué ser el correcto, que no porque todos hagan lo mismo significa que sea lo mejor, o lo más adecuado, que la vida, mi vida, tu vida, no le pertenece a nadie más que a uno mismo y que nadie tiene que decirte cómo debes vivirla.

La experiencia de esta existencia es única, vivir el presente es el regalo más grande que podemos hacernos, sin embargo, muchos viven haciendo planes continuamente, buscando sin cesar la felicidad en lo material, en las metas u objetivos que se marcan para salir adelante, para sentir ilusión por la vida, tratando de controlarlo todo, de tenerlo todo estructurado, organizado, llegando incluso a olvidarse de experimentar la vida en sí misma, porque no la sienten, y el tiempo pasa para ellos sin ver realmente lo que es verdaderamente importante.

Perder de vista quién eres, qué es lo que te conecta con tu felicidad interior, con ese amor que eres, es como vivir dormido, y así vive la mayoría, totalmente lícito, claro está, pero a mí me despertaron los pájaros.

Los que tienen pájaros en la cabeza, sueñan y tratan de manifestar esos sueños en el plano físico, buscan la verdad en su interior, algunos con más habilidad y rapidez que otros, pero todos poseen almas inquietas, mentes sensibles, corazones llenos de pasión y de deseo de alcanzarse a sí mismos, y cuando se dan cuenta de que ya se tenían, que su esencia estaba ahí, saltan a su éxito personal, sea éste el que sea, siempre en coherencia consigo mismos, sin convencionalismos, sin intereses ocultos, sin tratar de agradar a otros, sino siendo ellos mismos, sin miedo a la opinión o la valoración de los demás.

Y es que cuando te dejas llevar por tu canción interior y vuelas con esas gaviotas que te guían hacia tu libertad, la sensación es tan increíble, tan hermosa, que la vida te parece algo muy distinto de lo que creías antes de lanzarte a decir «no» a los que trataban de convencerte de que tu sueño era una tontería.

Sí, se puede ser libre, pero sólo si escuchas tu voz, la voz de tu ser, se puede ser feliz, si te aventuras a conocerte, puedes vivir el presente en cada momento, sin metas a largo plazo, sin búsquedas, disfrutando de aquello que te nutre, haciendo lo que más te llena y ganándote la vida con ello, ¿cómo? Entregándote al amor y dejando a un lado el miedo, o lo que es lo mismo, aceptando cada experiencia como una oportunidad de crecimiento, como una manera de ir trascendiendo tus miedos, como una forma de reencontrarte contigo mismo a través de la comprensión del espejo que nos muestra la vida misma, y amando lo que tú eres, descubriendo para qué has venido a este mundo y qué capacidades especiales tienes para entregar a través de ellas tu amor, tu alegría a la vida misma y a todo lo que ella es y comporta, y abrazando todos esos miedos para elevarte por encima de ellos y dejar que tus gaviotas vuelen contigo dentro de tu universo interior, ése que vale mucho más que cualquier vida estancada en las conveniencias, en las apariencias, vidas que, desde mi punto de vista, se viven a medio gas, porque yo ya no puedo vivir así, para mí es encerrarme en una cárcel, aunque para esas personas sea su felicidad, para mí es una mentira autoimpuesta para no sufrir y conformarse en la tranquilidad de la zona de confort, con lo implantado por el sistema.


Por otro lado, y en segundo lugar, quisiera decir que respeto profundamente las decisiones de otras personas que han querido tener una carrera de cierto prestigio, un trabajo estable, con un buen sueldo, vida acomodada, una pareja, hijos, un piso bonito o una casa con piscina y con jardín, un amante, un coche, una vida social perfecta, un reconocimiento por parte de otros que yo veo totalmente artificial..., todo eso está bien, para algunos, pero no para todos, otros quieren algo más, necesitan expresarse como lo haría el viento, con libertad, escribir, danzar, cantar, en definitiva, crear, crear un mundo mejor desde su mejor versión, haciendo lo que su ser interno les pide, sin permitirse esclavizar por un sistema podrido que nos lleva a morir en vida.



No es que no esté bien tener esas ambiciones, sino que no es a través de lo que el ego nos impulsa a hacer como encontraremos la felicidad y el verdadero amor, sí, ése que a muchos les parece cursi y que asocian sólo con lo romántico, no hablo de medias naranjas, ni de amor perfecto, hablo del amor real, el que no nace del miedo a estar solo, del miedo a no poder tener una familia, del miedo a no ser amado o no poder amar, hablo del amor propio también, del amor incondicional, y del amor que desde ese punto puedes ofrecer a los demás. Cuando lo hallas en ti, te das cuenta de que la felicidad no estaba en todo aquello que habías luchado tanto por conseguir, sino que era bastante más sencillo, no tenías ni que esforzarte para saber y sentir que en ti había algo que te hacía único y que podía servirte para expresarte desde tu alma en tu profesión, y desde ahí, formarte con la técnica o con alguna metodología que te facilitara desarrollar tu habilidad innata.


Tenemos pájaros en la cabeza y nos sentimos orgullosos de ello, porque eso es lo que nos hace libres, eso es lo que nos ha llevado hacia otro camino diferente, eso es lo que nos ha conducido a vernos a nosotros mismos, a decidir por nosotros mismos y no por la imposición social.

Así que lo mejor será que, si alguna vez te han dicho que tienes pájaros en la regalado tan maravillosa frase, te alegres un poquito, porque eso quiere decir que te das cuenta de que esta sociedad está enferma y que tu mente no encaja con ella, desea transformarse, crear algo nuevo, más elevado y más acorde con tu verdadera esencia.

Concluyo recordando algo primordial y muy filosófico, y es que mi opinión sobre las vidas de esas personas que se muestran en posesión de la verdad cuando dicen que tenemos pájaros en la cabeza y que permanecen en la zona de confort, está sujeta a mi percepción de la realidad, así como tu opinión, o su opinión sobre mi persona o mi forma de vivir, también está sujeta a su percepción de la realidad, así que, nada de lo que otros digan sobre los demás debería influirnos, pues en realidad hablamos de nosotros mismos cuando criticamos a otros o los juzgamos.

Vivamos, simplemente vivamos, desde nuestra felicidad interior, con el amor y el respeto hacia el otro que nosotros debemos haber recordado sentir hacia nosotros mismos primero, y bebiendo del presente, que es, en definitiva, lo único que existe ahora mismo.

Cuando nos sepamos ver a nosotros mismos sin velos, podremos ver al otro tal y como es verdaderamente, así que cualquier opinión o juicio que tengamos siempre estará sujeta a nuestra visión de la vida, nuestra percepción de la misma y nuestra capacidad de amar y respetar lo que nos rodea, así como a nosotros mismos.

Aprendamos a amar de verdad y respetemos cada proceso consciencial.

Arael Elama.


viernes, 16 de diciembre de 2016

TE AMO POR LO QUE ERES


Hoy he venido a decirte lo que no entendía tiempo atrás, lo que aprendí a fuerza de tanto llorar, a fuerza de tanto caerme y tenerme que levantar.
No es fácil expresar todo lo que hay dentro de mí, no lo es, pero tú lo sabes, eres capaz de comprender mis palabras porque la energía de lo que siento se queda impresa en cada letra y se transmite como una fuerza poderosa que atraviesa la pantalla y alcanza  tu corazón, pues es él quien entiende el mensaje real de este lenguaje vago e insulso que usamos para comunicarnos.

La conexión entre nosotros  sobrepasa  nuestro conocimiento de esta realidad, por esa razón lo que te escribo no será necesario traducirlo, ni darle un significado, sino que sólo está expuesto aquí para que puedas sentirlo.
Te amo, sí, te amo, pero no de ese modo débil y apagado en que amamos los humanos desde lo cotidiano, no de esa manera especial que nos engancha a la persona que amamos, no de esa forma en la que tú tratas de agarrarme y tenerme contigo para siempre, sino desde otra perspectiva, otra que comprenderás enseguida.

¿Que por qué te amo?  Pues no hay ninguna razón, simplemente te amo, porque mi alma así lo manifiesta, porque soy libre y amo sin ataduras, sin miedo, sin celos, sólo porque sí, porque tú lo mereces y yo lo merezco.

El tiempo de soledad me enseñó que mis inseguridades me hacían daño, que mi creencia de no ser capaz de desarrollar en este plano mis sueños me bloqueaba los caminos, que mi anhelo de hallarte me cerraba las puertas y no me permitía verte, ni siquiera cuando podía estar teniéndote ante mí, pues me cegaban mis dudas, mis temores, mis espejismos, y mis propias estrategias para saber reconocerte, me alejaban de mí misma, y dejaba de reconocerme, de amarme, de comprenderme, buscando la forma  de ser reconocida y valorada.

Fueron años muy duros, años en los que en alguna ocasión deseé desaparecer de este mundo, años en los que fui descubriendo, con mucho dolor, que yo misma saboteaba mi felicidad despreciándome y reclamando tu ayuda, como si fueras un caballero errante que desde mis sueños pudieras venir a mi mundo para rescatarme.

Y sin embargo, entre todos mis ataques de pánico, a causa de mi desconfianza hacia la vida, y aunque no me salvaras de mí misma, ahí estabas tú, como una estrella fugaz, distante, pero presente, pulcro y enamorado de la vida, mostrándome cuánto desamor había en mí, cuánto miedo, tantísimo miedo a vivir, mientras tú eras pura vida, puro riesgo, porque sabías que en realidad no perderías nada, pues todo está en ti, todo está en nosotros. Me enseñaste mucho, muchísimo, tanto que ahora puedo empezar a decirte llena de felicidad todo lo que me digo a mí misma, va por ti y va por mí, porque te amo, porque me amo...

Te amo por lo que eres, no por lo que haces, te amo por lo que eres, no por lo que tienes, te amo por lo que eres, no por lo que has conseguido.
Para mí no eres un triunfador, ni un fracasado, sólo eres un ser digno de ser amado.

No necesito que seas fuerte, ni tampoco débil, pero me encanta que no te avergüences de ser quien eres, pues la verdadera fortaleza reside en que no te importe sentir tu vulnerabilidad y abrazarla, como el que abraza a un niño inocente, y ser sensible no significa ser débil, en absoluto, sino se consciente de que eres capaz de sentir y dejar que tus emociones circulen por tu cuerpo para luego salir volando libres, mostrándote así lo que significa ser un ser humano.

Nunca es necesario que te sientas culpable, sino que sepas que a veces las cosas no salen como esperábamos y que eso nos ocurre a todos, el sentimiento de culpabilidad nos consume, eso me lo enseñaste tú, y sé que eres pura confianza en ti mismo, y en el potencial de los demás, y que la responsabilidad de ser lo que somos, fieles a nosotros mismos, coherentes, es exclusivamente nuestra, no hay que ceder ese poder interior a nada, ni a nadie, mi poder es el amor, igual que el tuyo, el de todos, aunque sólo si nos hacemos conscientes de ello.

Te amo por lo que eres, no necesito que tengas títulos académicos que demuestren cuánto sabes, porque en tu alma se halla toda la sabiduría del universo, los diplomas no te hacen ser lo que eres, y aquellos que te valoren por su obtención creen todavía que el amor se basa en la apariencia y han decidido encajar en esta sociedad enferma.

Te amo por lo que eres, no necesito que seas ordenado, disciplinado, o elocuente, ni que demuestres que eres espiritual, ni que sepas estar a la altura de lo que este mundo nos exige para ser normales, sólo te pido que seas tú, tú, tu mejor versión de ti mismo, lo mejor de ti expresado de la manera en la que seas totalmente leal a ti mismo, la forma en la que te sientas más conectado a tu propia esencia.

Te amo, simplemente, te amo así, cuando sonríes y cuando lloras, cuando te enojas y cuando te alegras, cuando duermes, cuando despiertas, cuando te acercas y cuando te alejas, cuando eres un ser divino y cuando eres mundano.
Te amo por lo que eres, nada más.


Te amo por lo que eres nada más...

No te rindas a lo que no eres para tratar de complacerme, no es necesario, sólo serías un invento de lo que no eres, y yo te amo por lo que eres, pues para mí no eres mejor si me intentas agradar, porque ya me gustas, me encantas así, desnudo, sin disfraces. 

Te amo por lo que eres, sin reglas, ni condiciones, sin complementos añadidos, sin intentar moldearte para que te parezcas a mi ideal de amor romántico, te amo porque eres tú, y si te ocultas con máscaras no podré verte, ni reconocerte. 

No necesito que me demuestres nada, ni que me halagues, ni que me seduzcas, porque tu energía ya me sedujo hace tanto tiempo que nada hará que deje de amarte, así que no caigas en manipulaciones tratando de conquistarme con armas persuasivas, yo no soy una conquista, soy alguien que te ama sin barreras, sin adaptaciones a tu película inconsciente, o al teatro en el que algunos creen que transita la vida, yo no soy un personaje, soy real, palpable, pero cuando quieras seducirme permite que me entregue a tu mirada y que despliegue la mágica belleza que se dispara desde mi alma hacia la tuya, para que ambas dancen y sonrían, disfrutando del amor a través de este juego humano de enamorarse. 

Te amo por lo que eres, y ése es mi regalo, porque es el amor más real que puedo darte, el que me estoy dando a mí desde que descubrí que lo que no soy no me aporta nada, no suma, sino que resta, desquicia, separa, te hace sufrir y te hunde, y vi que lo que no soy me estaba apartando del amor verdadero, que lo que no soy era sólo ficción, y que mi verdad es que soy amor sin condición, y por eso esta es mi forma de amarte, por lo que eres, por lo que soy...

Te amo y nada más...

Arael Elama.





jueves, 17 de noviembre de 2016

MORIR DUELE


He extraído de un cajón abandonado todos los recuerdos que tenía almacenados, como tratando de no perderlos, o de que no me hicieran más daño. Durante mucho tiempo he creído que lo que vivimos nos ayuda a crecer, a aprender, pero siempre olvido que las cicatrices siempre duelen, duelen porque no las dejamos de recordar, aunque no nos demos cuenta de ello.
La vida de una persona llena de incógnitas suele ser bastante incompatible con la normalidad que se anhela en esta sociedad, porque no se ajusta al conformismo que ello supone, así que la mente juega a desobedecerlo todo, y la rebeldía se manifiesta tarde o temprano, aunque intentes permanecer inmóvil ante lo que ves, o quieras seguir a la mayoría.

Nunca pensé que yo misma creara esa separación de la que me quejo siempre, pero era así, mis miedos, mis deseos, mis inquietudes, me hacían sentir diferente, y eso me distanciaba de los otros, provocando que un gran abismo me alejara incluso de personas a las que amaba.
Sin embargo, era necesario que me entregara a la provocadora tentación de reconocerme, de buscarme, de conseguir atravesar mis más profundos temores para así lograr desatarme de mis prejuicios, de mis absurdos pensamientos coartados y manipulados por todo el espectáculo de este mundo que apenas sentía y siento real, un mundo al que debía de amar y dejar de despreciar.

Y los recuerdos, una vez más, han abierto viejas heridas que yo misma me causé una y otra vez al no saber quién era e intentar parecerme a lo que se requería de mí.
Las apariencias son sólo eso, apariencias, y yo no puedo ser sólo eso. El aspecto físico es sólo la manifestación de una forma que hemos escogido para poder vivir esta experiencia humana, y no hay que descuidarla, claro está, sin embargo, tanto nuestra imagen como la realidad que observamos, es sólo la superficie de lo que somos, de lo que todo esto es, y si no sabemos quiénes somos en nuestro interior, experimentamos en lo que es sólo una especie de holograma, una proyección de lo que pensamos, de lo que nuestra mente cree que es real.
De pequeña me daba miedo la ciudad, aunque vivía en un pequeño barrio de Barcelona, donde no había tanto ruido, ni tanta gente, sin embargo, lo que me aterraba no era el tráfico, ni los edificios, ni la multitud, sino los pensamientos de los demás. Temía no ser agradable para ellos, temía ser rechazada, temía que pensaran que era diferente, temía que me criticaran, que me repudiaran, que me lastimaran con sus palabras, con sus actos.
Recuerdo que estuve muy triste durante un tiempo, y en esa época, una buena amiga me estuvo demostrando que tenía razón en asustarme por los pensamientos de los otros, puesto que ella misma se encargaba de recriminarme esa tristeza, condenándome con su poca comprensión, tal vez sólo no entendía a mi alma, no entendía lo que me ocurría porque tampoco era capaz de exteriorizar mis sentimientos con la agudeza necesaria.

En fin, es la historia de mi vida, la infelicidad provocada por la falta de empatía conmigo misma, la falta de amor y valoración de mis propios logros, otorgando más importancia a la valoración que las otras personas hicieran sobre mí y mis actos. Así que siempre estuve escuchando calificativos poco favorables hacia mí, recordándome lo desordenada que era, o la poca constancia que tenía en hacer aquello que no me apetecía hacer porque no me gustaba, o reprochándome no querer ceder a lo que iba totalmente en contra de lo que yo deseaba, o el simple hecho de querer permanecer en silencio, reservando mis pensamientos para mis pequeños cuadernos de escritura.
En realidad no eran más que aquellas sombras que yo no sabía ver, aquellas que yo misma me recriminaba, aquellos adjetivos dolientes que yo misma usaba como dagas para herirme, y que me enseñaron a querer superar mis límites, que por otra parte me había colocado yo misma. Absurdo comportamiento ése de ponerse barreras a uno mismo y juzgarse, sentenciarse y castigarse una y otra vez, para después enfadarse con los que nos agreden con las mismas artimañas.

Y ésa es la conducta del ego, una estrategia controladora, cargada de creencias no ciertas, subyugantes, que nos encierran en un círculo vicioso del cual nos es muy difícil escapar.

Pero el impulso del alma es fuerte, lo es para los que siempre quisieron ver más lejos de lo que podían ver, lo es para los que buscaron sin ceder a las presiones de las limitaciones colectivas, lo es para los que se preguntaron hasta hallar las respuestas que necesitaban, y que incluso continuaron cuestionándose aunque no llegaran esas respuestas, y ese impulso nos mueve con el ímpetu del viento, y nos conduce hacia lo que queremos, pero no a lo que el ego demanda, no lo que se ajusta a la estructura de su mundo entrelazado al de los hilos de las mentes que observan la realidad a través de los filtros del miedo y la obediencia, sino a lo que de verdad anhela el Alma, que va mucho más allá de lo que hubiéramos imaginado.

No existe nada mental que se ajuste a lo que somos como seres, pues nuestra existencia es infinita, y la de nuestro cuerpo, nuestra mente, es efímera.
Nuestro mundo interior, no el mundo que crean nuestros pensamientos, sino el que ya existía antes de nacer como hombre, o como mujer, está hecho de pura energía de amor incondicional, y es cuando entramos en ese mundo cuando podemos vernos, cuando dejamos de sufrir, cuando nos damos cuenta de que el dolor lo hemos creado nosotros mismos, tal vez porque lo hemos necesitado para comprender, para crecer, para aprender a mirarnos con los ojos del corazón.

Y entonces te das cuenta de que estamos todos buscando amor, porque hay una parte de nosotros que sabe perfectamente lo que somos y lo que no somos, lo que es el amor y lo que no lo es.

Algunos dicen que el ego tiene que morir para poder ser lo que somos, que la mente debe ponerse al servicio del Ser, esa parte divina que hay en nosotros vibrando alto, yo sólo sé que morir duele.

Morir duele, sí, duele cada pensamiento descifrado y desechado, transformado, siempre que haya sido un pensamiento importante, enlazado a una creencia firme que estuvo mucho tiempo con nosotros. Duele la metamorfosis, duele horrores, incluso parece que vayas a morir físicamente cuando el llanto se apodera de ti rasgando todo lo que debes soltar y a lo que te aferras por miedo a estar perdiendo la cabeza. Duele dejar ir lo que creías que era real y dejar llegar lo que en realidad sí lo es, no porque no te agrade lo nuevo, sino porque aprendiste a amar incluso aquello que te hacía daño, haciéndote dependiente de ello. Duele darse cuenta de que amabas a alguien que no te amaba, porque creías que era alguien que no era, así que duele también descubrir que te habías engañado y habías creído en algo que tu mente, en un intento más de controlarte, había inventado para complacerte, para mantenerte en un punto inamovible y no permitirte avanzar más, evitando así que más creencias se desvanecieran, desaparecieran, para dar paso a nuevas ideas creadoras, que no limitaran el avance hacia nuestra verdad interior.



Duele y nos aferramos con miedo, con desesperación, huyendo hasta de lo que sabemos, tratando de convencer al corazón de que esa es la verdad. Y es que la mente juega, juega a que es más sabia que el alma, incluso juega a que es la propia alma, fingiendo reconocimientos, habilidades, conexiones, crecimientos falsos que sólo son ridículos intentos de convencernos de que ya no necesitamos más transformación, ya estamos perfectos, no tenemos que trabajar más en nosotros, nuestros pensamientos son correctos, somos maestros...

Pero el alma sabe que no hay nada correcto o incorrecto, decidir eso sólo le corresponde al juicio mental que se esconde para que creamos que estamos hablando y actuando desde nuestra sabiduría del ser. El Ser nunca juzga, nunca etiqueta, nunca separa.

Así que morir así duele, desgarra, te destroza mientras sientes cómo afloran todos tus temores, todas esas mentiras que parecían verdades, toda la culpa que tanto pesaba, todo el rencor, toda la rabia por los supuestos errores cometidos, toda la sensación de abandono, de rechazo, de decepción, de soledad, esa soledad tan profunda y dolorosa que te induce a creer que en este mundo no merece la pena vivir sin amor...
¿Sin amor?, todos buscando amor, todos sintiéndolo en sus corazones, todos sedientos de un poco, mendigándolo, persiguiéndolo, añorándolo, ¿de veras no hay amor? Duele creer que no lo hay, duele tanto que si no tienes a la persona amada junto a ti pareciera que el mundo se ha terminado. 

No se termina el mundo, pero te sientes morir, aunque si te haces consciente de ti mismo y de la pericia de la mente, lo que muere es toda esa parte de ti que se está reestructurando, muere en el sentido amplio de la palabra, muere porque en realidad sólo se está transmutando, para que se ajuste a tu única y sagrada Verdad.

Es posible que muramos cada día un poco, pero también renacemos cada día, y es posible que nuestras resistencias a dejar ir lo que no nos pertenece, lo que no somos nosotros, lo que no se ajusta a nuestra verdad, nos lastime tanto que luchemos por no sentir ese dolor y por mantener algo que es insostenible, pero el alma es sabia y las lecciones que nos enseña no son en vano.

Nada es casual, y  nada es lo que parece...


La muerte no existe, no como cree el ego, o la mente, todo es energía infinita y no cesa nunca de moverse y transformarse, todo está en movimiento, dentro de la quietud y el sosiego de la perpetuidad.

Arael Elama


Arael Elama

viernes, 4 de noviembre de 2016

EL POTENCIAL DEL SER HUMANO

El ser humano ha estado aprendiendo a vivir en un tablero de juego al que se le ha llamado Tierra. En su afán por sobrevivir ha ido olvidando por completo, e incluso renegando de esa verdad, que su alma tiene un gran poder, un potencial hermoso que tiene la fuerza de todo un universo, una luz fulgurante que es capaz de crear maravillas, una estrella inmensa que emana amor por todas partes, pues es justamente ese amor, esa energía magnificente, su naturaleza, la energía de su existencia, el amor es ella misma.
Si olvidas quién eres y qué poder hay en ti, es fácil que otros aprovechen la ocasión para dominarte y controlarte, así pues, el ser humano quedó expuesto a ser manipulado, y totalmente olvidado de sí mismo y de su conexión con la Fuente universal y con su naturaleza como ser humano en el planeta, ubicado como una existencia más entre todas las que ya conviven en él.
Durante mucho tiempo esto ha sido así, sin embargo, siempre ha existido una búsqueda de la sabiduría, del conocimiento, de la autoindagación, para hallar la verdad.
Esa verdad está en el alma, en el interior de uno mismo y está intrínsecamente unida al amor.
Sin embargo, nuestra mente humana ha sido programada para ser manejable y, generación tras generación, hemos ido heredando ciertas creencias, pautas, patrones, que nos han mantenido alejados de esa verdad que sólo unos pocos conocen.

Tal vez exista desde hace milenios, alguna fuerza materializada en algunos seres humanos, o no, a la que no le interese en absoluto que nuestra humanidad base sus sociedades en el amor, no sólo hacia los demás, sino hacia mismos, pues esto implicaría la auto valoración y la de los demás, implicaría dejar de competir, respetar la vida y colaborar entre todos por mantener la armonía en un lugar donde cada uno fuera lo que es en realidad, con todo su potencial, sin que eso implicara que unos fueran mejores que otros, sin que eso creara envidias, pues el amor nos conduciría a la felicidad real, y no necesitaríamos ser como el otro es, sino ser tal como somos, y no habría necesidad tampoco de poseer nada, pues lo importante sería ser y no tener.

Esto sería aplicable a una energía sostenible, que cuidara de la vida y no la destruyera, y en otros ámbitos sería exactamente igual. El motor Amor sería la clave, la respuesta a todo, pero eso no es lo que conviene a esa fuerza controladora y desde luego, el ser humano, en su perdición, no es consciente de sí mismo y precisa recordar lo que es y des-aprender lo que ha ido aprendiendo para romper ese paradigma y comenzar desde sí mismo otra manera de vivir.

Esto puede resultar ridículo para algunas mentes incrédulas y subyugadas, y mantendrán la creencia de que algo así es sólo como un sueño, una utopía, y es que estamos más acostumbrados a pensar que somos despiadados y que el amor nos debilita, nos hace vulnerables, o bien que es sólo una tontería, que en la vida hay cosas más importantes que el amor, tales como el dinero y el saber cómo ganarlo, el éxito, la fama, la idolatría del ego, o la subsistencia en un mundo donde algunos son meros esclavos de un sistema donde una gran mayoría proporciona riqueza con su trabajo a unos pocos que viven en la opulencia creyéndose dignos de ello. Todo mera hipocresía y conformismo.
Lo cierto es que es un simple juego donde algunos conocen las reglas y otros no, unos hacen trampa y otros no tienen ni idea de lo que está sucediendo.

Sin embargo, en este momento presente, muchos están reconociendo su alma, muchos están “despertando” a sí mismos, realizando una gran limpieza de toda la mentira que han estado creyendo durante toda su vida y reestructurando su mente, vaciando su inconsciente del peso de una herencia de dolor y de mendacidades.

Aun así, entre esos muchos que se desperezan y comienzan a ver más allá, entre esos muchos que contemplan cómo caen los velos y cómo la realidad se les presenta de un modo muy distinto al que creían, hay algunos que todavía siguen creyendo que el amor es una equivalencia al sufrimiento, y esto pertenece también a ese mundo de creencias falsas, creencias que nos hacen apartarnos del amor justamente por miedo a sufrir.


El amor no es sufrimiento, el dolor lo generamos nosotros con nuestras pautas, patrones, celos, mentiras, juegos absurdos en los que intentamos controlarlo todo, incluso algo tan incontrolable como es el amor, y hemos confundido tantas veces el amor con el apego, con el sexo, con el cariño, con la costumbre, con el conformismo, con el encaprichamiento, con la necesidad de amar y ser amados, que ya no sabemos reconocer el amor verdadero aunque lo tengamos ante nuestras narices.

Y ahí es donde entra el alma, ella sí sabe qué es el amor, y lo puede reconocer en una sola mirada, pues no necesita ni siquiera la cercanía del ser amado para sentirlo en ella. Y no sólo ocurre con la pareja, sino con cualquier amor, pues esa es su verdad.

Si he hablado de la pareja es porque ésta es un puntal importante en esta humanidad donde la polaridad es lo que rige en su mayor parte. Así, el hombre y la mujer siempre tratan de encontrarse, tanto como especie humana, como en cuestión álmica, pues como es arriba es abajo, y aunque el alma no tiene género, suele proceder de un sólo rayo de la fuente de luz a la que algunos llaman dios, y puede haberse dividido en dos para experimentar la dualidad en la materia, en el plano tridimensional en el que vivimos, y ella sabe reconocer su propia energía en cualquier otra persona, incluso si es de su mismo sexo, pues el alma no distingue de eso, sólo busca a su amado complemento energético.

Por otro lado, si ha ido reencarnando, o lo que es lo mismo, si existe en varios momentos del tiempo a la vez, puede reconocer a otras almas con las que ha experimentado o está experimentando alguna relación, o lazo de amor, en otro ahora, aunque fuera un amor basado en la inconsciencia, en la desconexión de su propio ser, pues sólo así se llega a descubrir lo que sí es amor, en las diferentes manifestaciones de pseudoamor que el ser humano ha ido viviendo.
Así, cuando alguien encuentra a un “antiguo” amor del pasado (otra vida), lo reconoce desde el alma, y cuanto más tormentoso e intenso es el vínculo que les une, más les empuja a reconectar con su verdadera esencia, y ahora, en este presente, se nos ha dado una gran oportunidad para hacerlo.
Pero tenemos que recordar lo que es amar lo antes posible, para que nuestro corazón se encienda y nuestra alma se impulse hacia lo más sublime, y reconecte con su propio Ser, con su potencial, con el amor incondicional que envuelve, no sólo a uno mismo, sino desde uno hacia todos, y no sólo a una pareja que se ama, sino que desde ella, en fusión, se propaga, se expande, hacia todos los demás, pues el verdadero amor no se encierra, sino que se abre, no daña, sino que nutre, no resta, sino que suma, no apaga, sino que ilumina, no limita, sino que engrandece y rompe con las estructuras más obsoletas de nuestra mente.
Y es que amar es entregarlo todo, es no poner barreras, sino destruirlas con la dulzura de un toque suave que las vuelve permeables al sentimiento de superación de lo más denso u oscuro y de conexión con el ser amado y con nuestra propia luz.


Amar a otra persona es cubrir de plumas el camino del otro, es descubrirte en él y no permitir que nada detenga la onda expansiva que te envuelve y te lleva a sentirte parte de su alma, y a sentirle parte de la tuya, sin importar si hay o no distancia, sin importar ni siquiera si está o no en el mismo plano de existencia. Amar es algo tan supremo que hay que mirar con los ojos del alma, con la mirada del ser para saberlo reconocer.

Nada puede hacer la mente ante el amor verdadero, la mente sólo quiere construir obstáculos que causan dolor al corazón, mientras el alma se da y se diluye en el amor que es para darlo y a su vez recibirlo de sí misma y del otro.
Amar no es una carrera de obstáculos, para nada, eso es pensar, eso es querer controlar, eso es conectar con lo que la mente cree que es amar, pero ya es hora de recordar lo que no somos y lo que sí somos y dejar de sufrir, no hemos venido a sufrir, hemos venido a recordar y a ser lo que somos verdaderamente, y eso nos llenará de amor y felicidad, o mejor dicho, eso dará paso a la felicidad y el amor interno que está fluyendo en nosotros. Puede que eso le duela un poco o un "mucho" a nuestra mente, a nuestro ego, pero hay que desvestir al alma de los harapos de crueldad y de la desolación provocada por actos despiadados heredados en forma de miedo en nuestro inconsciente.

Cuando digo que el amor no es dolor me refiero a que el amor no provoca dolor, ¡¡¡todo lo contrario!!! es hora de cambiar esa creencia limitante y de enfrentarnos a la verdad, sólo sufrimos porque nos provocamos nosotros el sufrimiento, aquí cada cual puede revisar en su inconsciente o en sus creencias qué es lo que hace que el amor le provoque sufrir, o bien preguntarse si está ante un amor verdadero o un fuerte apego mental.

No es lo mismo amar que necesitar amar, así como no es lo mismo ser amado, que necesitar ser amado... 
 
Vivir el presente, sin permitir que el pasado nos nuble la visión y nos distraiga, o que el futuro nos ciegue antes de llegar, nos ofrece la oportunidad de saborear cada paso de nuestro camino invisible, y disfrutar de cada experiencia, y así aprender a diferenciar en nosotros cuándo estamos amando verdadera e incondicionalmente o cuándo nos hemos encaprichado de alguien para que nos cubra de un amor basado en el miedo a estar solos, o a no ser amados, o a no ser valorados.

Cualquier amor basado en ese miedo está en una gran incoherencia, el amor es confianza, certeza, verdad.

Por eso es importante recordar amarnos, llenarnos de nosotros mismos, para no intentar llenarnos con la luz y el amor de otro.

Ha llegado el momento de romper con las cadenas que nos atan a lo antiguo y dar paso a lo nuevo, a un nuevo ser humano libre, un ser humano que sea más alma, más consciencia, un ser humano que esté guiado por la sabiduría del Ser y cuya mente sea su herramienta para crear aquello que sueña, aquello que está lleno de la energía del amor incondicional, la cual tiene el poder de crear para y por el amor y el respeto hacia la vida.

La máscara de los miedos debe desaparecer, los velos que nos ocultan la verdad deben caer, el miedo debe ser sustituido por el amor, y alcanzar una existencia armoniosa y sublime debe ser lo más importante.


Arael Elama