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Los relatos del blog están divididos en varios títulos genéricos que son "Reflexiones", donde hallaréis escritos espirituales y reflexivos, "Una mirada al Alma" donde podréis leer historias muy profundas de crecimiento personal, del alma, "El Romántico Obsoleto", que cuenta con relatos de humor, irónicos, historias de la vida cotidiana del ser humano, "Diálogos", que son como la palabra dice, conversaciones que suelen ser muy profundas y espirituales, y por último he publicado tres capítulos de una de las novelas en las que estoy trabajando "Alma Cristalina". Disfrutad con todos ellos y compartidlos si os animáis a hacerlo para ayudarme a difundirlos.

Gracias por leerme, bendiciones a todos.

martes, 1 de octubre de 2013

VALENTÍA


Nunca había viajado sola, sus temores siempre habían dominado todas o casi todas sus decisiones y había permanecido bajo la tranquilidad de la comodidad que le otorgaba la seguridad de un lugar estable, donde no existía el peligro de sufrir. 
Tras su separación todo un mundo, que ella consideraba hostil e inseguro, se abrió a sus pies, las calles parecían más grandes, el cielo más límpido, el aire más extraño, la gente más ajena. 
Al principio estar sola se había convertido en la manifestación de todos sus miedos, miedo a vivir en definitiva, aunque su mayor deseo era justamente ese, vivir.

Su maleta parecía más pesada cuanto más se acercaba el momento de embarcar. Allí, el tumulto de gente se movía estresada de un lado a otro con las prisas de quien siente llegar tarde, aunque en Barcelona todo funciona así, las calles están siempre atestadas de personas preocupadas por el tiempo, los horarios, el trabajo, esto pareciera formar parte de un comportamiento global, compartido por casi todos, movidos por un mismo impulso que ni siquiera ellos aprecian en sí mismos, tal vez es el contagio de la inconsciencia de sus mentes aparentemente dormidas…


Tras el nerviosismo de los que compartían aquel espacio con ella, se escondía su miedo a perderse al equivocarse de tren,  o a perder ese tren destino a Valencia que salía a las dos en punto, o incluso el ridículo temor de no encontrar su asiento o de perder el billete justo antes de embarcar. Sin ella saberlo, ese miedo era bastante común, pero ella lo experimentaba por primera vez.

Era la una y media, la gente entraba lentamente hacia una sala donde esperaban a que se abriera la puerta de embarque, todos cargados con bultos de todo tipo, todos inquietos, algunos emocionados por ver a sus familiares, otros por la próxima reunión de trabajo que les esperaba nada más llegar a la ciudad, ella, ilusionada por encontrarse con buenos amigos que había conocido a través de la red, amigos que compartían con ella sus sueños, su filosofía de la vida, sus deseos…

Vencer sus miedos era todo un reto para ella, miedos que para otros eran tan sólo rutina, pero que para ella eran obstáculos que su mente, programada por la sociedad, por la colectividad de ideas obsoletas que se transmiten de padres a hijos sin ser conscientes de ello, había fabricado para hacerla sentir protegida del aterrador mundo en que vivimos. Así lo vivía ella, como un lugar hostil, donde ella se sentía indefensa, vulnerable, frágil, ante seres que devoraban y destrozaban a las personas como ella, seres que eran fuertes, despiadados, incapaces de amar de verdad, individuos que la habían agredido emocionalmente desde niña, por ser diferente, demasiado sensible, demasiado soñadora, demasiado diferente…

Se había desprovisto de la capa protectora que ella misma decidió ponerse, a su edad, ser tan inocente era insultante, o al menos eso se decía ella.

El tren estaba a punto de salir, la fila de personas se movía, enseñaban sus billetes, bajaban las escaleras metálicas, todos hablando unos con otros, ella sola.

Por un momento pensó en cuánto le hubiera gustado realizar ese viaje junto a ese hombre ideal que no parecía existir en este mundo…

-      Hombre ideal –se dijo- esa es la palabra, ideal, hecho de ideas que yo he creado, inexistente fuera de mi mente, y aun así, algún poder que está por encima de mí, me repite que no se trata de un hombre ideal, sino de alguien como yo, alguien que es mi alma gemela, alguien que me comprende y a quien yo comprendo, alguien que siento dentro de mí, que existe en algún lugar, tal vez perdido como yo, perdido sin saber por qué está solo, por qué siente este vacío…

En el andén, la gente se iba amontonando impaciente, algunos mirando constantemente el reloj, otros discutiendo entre ellos por cualquier tontería, otros paseándose de un lado a otro mientras conversaban con alguien a través del móvil… Todos absortos en sí mismos, incluso en conversaciones por el chat de sus móviles, o jugando con estos…

Ella, orgullosa de dar un paso más en su nueva vida solitaria, libre, entregada a sus nuevos aprendizajes, ya estaba preparada para subir al tren.

Su asiento era el 3D, cosa que por un momento le hizo reír al recordar cómo entre sus amigos hablaban de las personas 3D, personas que no han despertado del letargo, que viven bajo el viejo paradigma, sin darse cuenta de que hay mucho más aquí, mucho más que no podemos ver con los ojos humanos.

-      Esto debe ser un mensaje para mí –se dijo sonriendo- tal vez aún no he salido del todo de esta concepción del mundo tridimensional.

Se dispuso a subir su  pesada maleta en el lugar correspondiente y luego se sentó emocionada y preparada para viajar.



Su música, como siempre, la acompañaba para transportarla a otros mundos y para aderezar el paisaje que ante sus ojos iría apareciendo a través de la ventana. Un buen libro, para leer de nuevo las palabras sabias que Enrique Barrios había escrito en forma de novela espiritual, su libro preferido, “el color de las aguas”, mágico, perfecto para aquel trayecto hacia una nueva experiencia.

A su vez, una de sus nuevas y buenas amigas, viajaba desde Madrid hacia el mismo destino que ella, y por fin podrían reunirse todos, después de muchos meses de charlas profundas a través de internet y del teléfono.

Ese sólo iba a ser uno de los primeros pasos en su libertad, en la entrega de los temores al universo, en su nuevo camino siendo una mujer nueva, diferente, más valiente, más ella misma…

Tras tres horas y media, su destino estaba a dos minutos…

Todo el mundo recogía sus pertenencias e iba saliendo del tren poco a poco.
Ella seguía a la multitud descolocada, sin saber hacia dónde debía dirigirse, temerosa de no encontrar la salida, como una niña perdida en un parque.
Su corazón latía con fuerza por la alegría de sentirse libre y por el encuentro tan esperado con sus amigos.

Todo a su alrededor era nuevo para ella, disfrutaba con cada cara nueva, con cada pedazo de realidad que la rodeaba, con cada sonido diferente que escuchaba…
Descubrir aquel lugar era para ella como ver por primera vez el mundo.

Por fin llegó a la estación, donde la esperaban cinco personas, compañeros del camino de la vida que enseguida la saludaron…

La emoción recorrió su cuerpo por completo, desembocando en lágrimas hechas de amor, de alegría y de orgullo por el logro que había conseguido…

Lo que para unos es algo banal, para otros es todo un gran acontecimiento, el alma aprende hasta de lo más insignificante…

Una mujer que se libera de sus miedos, es una mujer valiente, fueran cuales fueran esos temores que la encadenaran…


Arael

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